7 ene 2019

"Atrapando la luz" de Sara Mañero

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Los años pasan despacio mientras se suceden los días, Inés, y sin embargo, no son más que un soplo cuando se mira atrás, casi espiando, desde un recodo del camino, ¿verdad? A mí al menos se me fueron en un suspiro, como una exhalación. Parí mis hijos mientras seguía trabajando, a Ascensión, a Dolores, a Matías, a José. En poco más de 5 años, cuatro criaturas. (pág. 309)

Conozco a Sara Mañero por haber intercambiado con ella en las redes sociales opiniones sobre libros en particular y literatura en general, pero hasta ahora no había leído ninguna de sus obras. Agradezco desde aquí la inciativa de Rosa Berrós, administradora del blog "Cuéntame una historia", de celebrar su cuarto cumpleblog con una Tertulia Literaria sobre esta novela de Sara. Y se lo agradezco porque en verdad he disfrutado mucho con su lectura por muchas razones que a continuación pretendo exponer. Pero antes de nada os diré algo sobre la autora de "Atrapando la luz".
editoriales pequeñas, editorial Verbum
Sara Mañero Rodicio es Licenciada en Filología anglogermánica y Doctora en Filología Hipánica por la Universitat de València, doctorado que alcanzó con una tesis titulada "El Arcipreste de Talavera Alfonso Martínez de Toledo". Ha realizado traducciones de obras literarias importantes ("La comedia de las equivocaciones" de Shakespeare; "Dos leyendas" de Ted Hughes; "Cuatro cuartetos" de T.S.Eliot...) así como adaptaciones teatrales. 

Su obra de creación está formada por ahora por varios relatos publicados y tres novelas: "Mientras sorprendan los días" (ed. Hades, 2015), "El sueño del árbol" (ed. Verbum, 2015) y "Atrapando la luz" (ed. Verbum, 2018).  

Además de lo anterior, que he extraído de la contraportada de la novela que acabo de leer, es evidente que Sara tiene un gran conocimiento de la historia de España, en especial del período que va de 1880 a 1940. Se evidencia este conocimiento en su segunda novela, que trata sobre la guerra de Filipinas; y también se ve con mucha claridad  en "Atrapando la luz" donde el repaso memorialista que realiza Elvira, la protagonista, comprende un amplísimo período que se extiende desde varias décadas anteriores a su nacimiento en 1889 hasta la primera década de este siglo XXI. 

Mi opinión
Diré por qué me ha satisfecho mucho la lectura de "Atrapando la luz". Todo en ella ha sido de mi agrado, desde la historia que presenta, la de una mujer que se rebela contra las imposiciones que la sociedad de su tiempo imponía a las mujeres y que desde bien joven luchó por realizarse plenamente tanto en lo personal, como madre, sin dejar de lado lo profesional, como fotógrafa reconocida; pero junto a esto lo que más me ha gustado es la forma que Sara Mañero da a su historia, utilizando una estructura no lineal, con saltos hacia atrás y hacia adelante en el tiempo, desordenada, como es normal en una anciana de 95 años que languidece en la cama aguardando la próxima y segura llegada de la marcha definitiva. Pero vayamos por partes, primero el asunto, que tal como figura en la contraportada del  mismo libro es el siguiente:

Una mujer adelantada a su tiempo, la fotografía como pasión insoslayable, las guerras del Rif como tan sólo uno de sus contrapuntos históricos… Elvira, desde la lejanía de una existencia vivida con intensidad, nos permite acompañarla en su viaje a través de un mundo cambiante. El mapa de su vida —de Dueñas a Madrid, de Madrid a Melilla, y de vuelta a Madrid— estará marcado por la rebeldía, la independencia, el dolor, la duda… y un deseo perpetuo de atrapar la luz con su cámara. “Porque no recuerdo la realidad, sino su retrato, como si la fotografía no solo fuese razón de vida, sino vida misma”, afirma la protagonista, que enfoca con su objetivo tanto los conflictos de la historia de España en que se ve inmersa, como un espacio íntimo tensionado por ilusiones y decepciones. (Sinopsis ofrecida por la propia editorial)

La historia
Nada más comenzar vemos a Inés, nieta de Elvira, interesándose por los recuerdos que esta mujer de 95 años postrada en cama pueda darle. Inés es una profesional que pasa unos días en casa de Marisa, su madre, donde languidece la abuela Elvira. A Inés le interesa todo lo que Elvira pueda contarle porque en ella ha descubierto a una mujer liberada en un contexto sociocultural difícil y bien distinto al actual. Elvira recuerda en un discontinuo ir y venir en el tiempo su lucha en casa de sus padres por poder estudiar y no quedar relegada, como les sucedía a las niñas, al exclusivo papel de cuidar de los hermanos varones, casarse y atender a los padres cuando estos llegasen a mayores. No, Elvira quiere estudiar y para ello se las ingenia como puede primero comprometiéndose a enseñar a Alfonso, su hermano pequeño, y luego inventando argucias y patrañas para poder justificar su estancia en Madrid sin resultar gravosa a la familia. Hará de la necesidad virtud y entrará a trabajar en el estudio de un fotógrafo que la contrata sólo para que la clientela  sea atendida por una cara bonita; sin embargo pronto demostrará tener iniciativa y dotes artísticas para la fotografía y empezará en ese estudio a realizar labores más profesionales.
Guerra de Melilla, Desastre del Annual, Ab del Krin, ejército español

En Madrid conoce a Gonzalo, su primer amor, que es quien la ayuda a encontrar un alojamiento y también la introduce en el mundo de la fotografía. A través de él conoce las mieles y los sinsabores del amor; a consecuencia de estos últimos y rotos definitivamente los lazos con sus padres, disgustados por la deriva de Elvira en Madrid de la que ellos eran ignorantes, opta por ir a Melilla para cubrir como fotógrafa la guerra que España en 1909 está teniendo en Marruecos por las revueltas de las tribus del Rif.

En la pensión de estudiantes donde vive en Madrid y a la que retorna a la vuelta de Marruecos es  atendida como una hija por la dueña de la pensión. Allí conoce a Juantxo, a cuyo través y por una serie de circunstancias que no es cosa de desvelar aquí, conocerá a Mateo"el Rubio" con quien se casará y tendrá seis hijos. En Madrid la vemos evolucionar como profesional reconocida codeándose  con otras mujeres liberadas, profesionales como ella: Carmen de Burgos, Concha Espina, Sofía Casanova... Las conoce y las trata en las tertulias literarias de Gómez de la Serna, de Valle Inclán, de Baroja o Azorín... en esa España viva, culta, activa, de la Edad de Plata anterior a la Guerra Civil.
Y finalmente la Guerra y el franquismo. Aquí, en este período ominoso, Elvira, que nunca ha abandonado del todo su profesión de fotógrafa pese a las enormes dificultades que el contexto sociopolítico imponía a las mujeres para su desarrollo profesional, siente temor por sus hijos que, educados en la libertad que se respiraba en el hogar, luchan contra la dictadura.

Los cabos sueltos en la narración de la anciana Elvira los buscará Inés en la localidad natal de su abuela donde encuentra a familiares de esa rama que se distanció de ella a raíz de haber sido expulsada de casa por su propio padre. Y aquí Inés encuentra a Elvira, nieta de Alfonso, su queridísimo tío abuelo, hermano de Elvira. Esta sobrina nieta recobrada irá a visitarla y la anciana Elvira entenderá que su paso por este mundo está más que cumplido pues en la joven Elvira se ve reflejada ella misma, y lo que es más importante,este encuentro le sirve para visualizar a través de sus palabras las vivencias infantiles y juveniles en el pueblo que la acompañaron siempre:
Me ha hablado de sus abuelos y yo, educada, le he preguntado por sus padres, aunque me interesara muy poco la vida de esas personas a las que no conocí. Se lo debía. Por gratitud. Por dejarme acariciar las medallas que limpiaba de niña y traerme imágenes de los dedos regordetes de mi hermano al imitarme, por permitirme recordar con su abuelo el camino hasta el chozo, sintiendo de nuevo el aire fresco en las mejillas, y seguir en el rumor de los álamos del arroyo con Marcial, por hacerme distinguir la cara amiga de Gervasio, por llevarme a pasear por Dueñas, por ayudarme a recuperar mi infancia y mi juventud.” (pág. 390)
Novelistas españolas actuales
Es una historia, en definitiva, de liberación feminista, en la que la equidad masculino-femenina (presencia/ausencia) es bien visible y en la que la protagonista elige desarrollarse profesionalmente sin renunciar a nada proveniente de su condición de mujer, pero también sin ocultar las dudas y los sacrificios que dicha elección conlleva. Así, cuando Elvira decide volver por segunda vez a Melilla y su marido Mateo, que es médico, decide acompañarla a pesar de que ella preferiría que no lo hiciese para que sus hijos quedasen a cargo del padre
No insistí. No pude. Aunque el miedo a que pudiera sucederle algo me atenazaba el pecho como ningún temor había hecho antes. Debía renunciar o aceptar su compañía. Y no quería ir, pero no podía quedarme.” (pág. 320)
 De esta historia han llamado especialmente mi atención tres aspectos:
  •  Uno obedece a cuestiones meramente personales, por ser yo natural de Salamanca y haber tenido durante mi niñez contacto con la localidad Matilla de los Caños del mismo modo que la protagonista de este relato: a través de muchachas, naturales de este pueblo muy próximo a la ciudad, que ayudaban en casa de mis abuelos y también en la mía. Este mundo hoy ya desaparecido que Sara Mañero evoca en su relato me ha interesado vivamente. 
  • Otro es la inmensa información, desconocida en gran parte por mí, que aparece en la novela sobre ese conflicto de la Guerra de Melilla que culminó en el desastre de Annual y que marcaría el futuro de España durante el siglo XX al ser los militares aquí fracasados los que en 1936 quisieron restañar las heridas recibidas en su orgullo con el Golpe Militar de infausto recuerdo. 
  • Y el tercero y más importante es el propio de la Fotografía y su evolución que la escritora presenta de manera natural según discurre la vida de esta mujer y van cambiando sus pertrechos profesionales: la cámara alemana Globus 30×40, la cámara francesa Sonido Gaumont, la Nettel, la Goerz, la Leika, etc.
Fotografía, Historia de la fotografía, fotógrafos españoles

La presentación
Creo que a la calidad indiscutible de la novela contribuye, y no poco, la manera como la escritora la presenta. Constantemente hace uso del monólogo interior y la introspección en los recuerdos de Elvira.

Me ha gustado mucho el empleo de distinta tipografía en general a lo largo de toda la novela que sirve para mostrar los distintos tiempos, el evocado y el presenta actual; pero al respecto lo que más me ha sorprendido es observar que en un mismo párrafo alternen, según sea el personaje que intervenga, las distintas tipografías.

También creo que hay que destacar el punto de humor que en no pocas ocasiones tiene el relato como cuando para revelar la pésima organización del Estado comenta que el fotógrafo Luis Marín,  funcionario durante un tiempo, pese a haberlo dejado por la fotografía seguía cobrando el sueldo.

Asimismo desde el punto de vista formal quisiera resaltar la imbricación en la novela de varios géneros. Así, a la innegable novela histórica que la misma es, se superpone en algunos momentos, por ejemplo en la relación amorosa entre Elvira y Gonzalo, un evidente tono de novela rosa
-¡Elvira! ¿Me oyes? ¡Soy yo! ¿Estás bien?
Cuando le miré supe que sí, que no podía estar mejor, que nada de lo acontecido hasta entonces tiene importancia, que la vida volví a empezar allí, entre sus brazos.
” (pág. 193)
Y como novela histórica que es, la misma incurre en algunos, no sé si intencionados o no, anacronismos. El más flagrante es, estando en 1917,  nombrar como Glorieta de Ruiz Jiménez la plaza que hay al final de la calle de San Bernardo. Tal denomincación es imposible pues no será hasta 1934 que la misma sea denominada así en homenaje al que fuera alcalde de Madrid, Ruiz Jiménez, padre del que luego sería efímero ministro de educación de Franco. Y también considero anacronismo la reflexión de Elvira, más propia de hoy día, sobre dejar a los niños al cuidado de los abuelos en el caserío vasco mientras los padres aprovechaban para solazarse viajando
De todos modos, como yo no ignoraba cuánto habría deseado ejercer en su pueblo, cerca del caserío familiar, los largos veranos llevábamos allí a los niños, con los abuelos, para librarles de los calores estivales, y nosotros acudíamos siempre que podíamos, aunque también aprovechábamos esos días de libertad para viajar sin rumbo, para capturar otras luces.” (pág. 310)
Y sobre todo me ha gustado cómo la autora a través de las palabra, cual si de una cámara fotográfica se tratase, consigue hacernos "ver" lo que esta mujer, verdadera precursora de un tiempo por venir, vivió, conoció y vio.

Para finalizar
Educación conservadora, feminismo, Sociedad patriarcal, Parravicini
La novela me ha parecido un muy buen documento sociológico de una época de España, aquella en la que las mujeres estaban sólo destinadas a casarse y atender al marido a cuya férula pasaban directamente desde la del padre. Eran seres considerados inferiores, imperfectos, indefensos si no estaban a cargo de un hombre que las protegería y atendería para en lo posible salvar la idiocia en que, se consideraba, el género femenino vivía inmersa.

Mucha información relevante y novedosa, al menos para mí, contiene este relato de Sara Mañero. No es el menor, junto al de la Guerra de Melilla, el de la educación que se impartía en España a principios del siglo XX cuando el personaje protagonista está intentado formarse. El libro que establecía las normas de conducta y de comportamiento de uno y otro género, de chicos y chicas, era el "Juanito" de Parravicini, vigente en muchos países de Europa desde 1837 en que se editó en Italia. En España se utilizó durante para enseñar a leer a los escolares al tiempo que se les inoculaban las normas de conducta que por sexos interesaba perpetuar.

Pero lo mejor sin duda ninguna es lo bien que utiliza el idioma esta novelista valenciana, lo bien que distribuye los materiales narrativos, lo bien que construye personajes dotados todos ellos de personalidad propia bien reconocible, y, en definitiva, lo que se disfruta leyendo esta historia por la autenticidad que destila y lo bien escrita que está.

6 ene 2019

Stefan Zweig: "Ardiente secreto"

24 comentarios:
Mi primera reseña de este 2019 va sobre un valor seguro: Stefan Zweig. Tras seis años de blog aún no había hecho ninguna de este grandísimo autor del siglo pasado. Ya era hora, pues. La literatura de este judío austriaco, muerto en 1942 por su propia mano y su inmenso sentido ético en Petrópolis (Brasil), reconcilia con el arte de la palabra si es que alguna duda sobre el mismo despiertan algunas producciones actuales.

El escritor
Es un escritor de obra abundante y variada. Escribió biografías, entre las que destacan la de "María Estuardo", "Fouché" o "María Antonieta". En teatro hizo sus pinitos con menos fortuna, si bien hay que destacar su autoría del libreto de la ópera de Richard Strauss, "La mujer silenciosa", escrita en pleno ascenso del nazismo en Alemania y Austria cuando él ya había sido señalado como 'no ario', pese a lo cual el compositor se negó a eliminar su nombre del programa de mano. Pero es la novela, con veintidós títulos, el género más cultivado por el escritor. Además, hoy son reconocidísimas su autobiografía titulada "El mundo de ayer" y sus obras de no ficción "Momentos estelares de la Humanidad" y "Brasil: Un país de futuro". Esta última obra, aparecida en 1941, está muy presente en el biopic cinematográfico que en 2016 dirigió Maria Schrader titulado "Stefan Zweig: 'Adiós a Europa'" ('Stefan Zweig: Farewell to Europe') en el que se muestran las dificultades que el escritor pasó en Europa por ser judío y el cobijo hospitalario que le dio Brasil, país en el que, paradójicamente, puso fin a sus días al estimar que el ascenso y triunfo del nazismo en el mundo era imparable.


La novela "Ardiente secreto"
Sinopsis
Como resumen del contenido de la narración, la editorial Acantilado que la publica coloca en la contraportada del libro una cita extraída de la propia novela que resume con nitidez el asunto que en ella se presenta:
 «Se encontraba en esa edad decisiva en la que una mujer empieza a lamentar el hecho de haberse mantenido fiel a un marido al que al fin y al cabo nunca ha querido, y en la que el purpúreo crepúsculo de su belleza le concede una última y apremiante elección entre lo maternal y lo femenino. La vida, a la que hace tiempo parece que se le han dado ya todas las respuestas, se convierte una vez más en pregunta, por última vez tiembla la mágica aguja del deseo, oscilando entre la esperanza de una experiencia erótica y la resignación definitiva. Una mujer tiene entonces que decidir entre vivir su propio destino o el de sus hijos, entre comportarse como una mujer o como una madre. Y el barón, perspicaz en esas cuestiones, creyó notar en ella aquella peligrosa vacilación entre la pasión de vivir y el sacrificio.»
Mi opinión sobre la novela
Stefan Zweig, noela eurpoea de entreguerras, novelistas alemanes
Me ha encantado. Es un fantástico relato en el que un niño, que desea ser visto como mayor, al intentar penetrar en los secretos de los adultos provoca un seísmo en la relación con su madre. El choque con Mathilde, la madre, cuando Edgard, que así se llama el adolescente de doce años, quiere impedir que ella culmine una aventura amorosa con un depredador, un 'cazador de mujeres', es muy grande. Lo mejor de esta breve novela de prácticamente sólo tres personajes es observar la magnífica y profunda evolución psicológica de cada uno de ello: Edgard, Mathilde y el cazador de mujeres. Cada uno de ellos presenta una personalidad propia, cada uno de ellos en su relación con los otros dos actúa conforme a sus principios: Mathilde, como la mujer a la que su marido no atiende lo suficiente y que fantasea con posibles escapadas amorosas; el niño Edgard que busca en el hombre adulto que se hace pasar por su amigo lo que éste no es y vierte sobre él el desamparo y soledad que vive dentro de su acomodada familia; y el joven barón, cuya única finalidad en esta vida es divertirse, flirtear y conquistar mujeres. Todo contado con la prosa exquisita, magnífica, de Stefan Zweig.

Contribuye a la inmensa satisfacción que me ha procurado esta lectura la traducción que presenta Acantilado debida a la mano de Berta Vías Mahou, novelista y ensayista además de traductora del alemán. Su don para la escritura que le ha merecido ya varios premios y el manejo del idioma que tiene esta madrileña nacida en 1961 hace que la lectura de la prosa de Stefan Zweig sea un auténtico placer. 

novela española última, traductoras españolas,
En definitiva, una joyita, una preciosidad de novela que apareció en 1911 en plena eclosión de la teoría del psicoanálisis freudiano y que fue recibida con entusiasmo siendo reeditada en cuantos recopilatorios de lo mejor de la obra del escritor se hicieron desde entonces. Al respecto es inevitable relacionar el asunto que se plantea en el relato, el de la aventura extramatrimonial de la madre, con el que se desarrolla en otra interesantísima novela de Zweig, "Veinticuatro horas en la vida de una mujer", publicada dieciocho años más tarde, en 1929, lo que quiere decir que el tema de la infidelidad y su resolución le atraía mucho al autor.

 La literatura actual -y nosotros, los lectores, claro- debería/-mos mirar con más frecuencia hacia atrás y encontrar en estos centroeuropeos del período de entreguerras el ejemplo a imitar. Stefan Zweig, como Joseph Roth, Robert Walser, Thomas Mann, Frank Kafka, Robert Musil… y tantos y tantos otros son la piedra de toque a la que hay que acudir para dar el valor debido a los escritos de hoy día.

Para finalizar
En estos días primeros de año en que todos nos ponemos objetivos y metas a alcanzar, por mi parte me propongo leer varios de los libros de este escritor dado que todos los suyos que hasta ahora he leído siempre me han proporcionado un inmenso placer. O sea que obligaciones así son las que yo desearía tener siempre.

2 ene 2019

Resumen del año que se fue. ¡¡Bienvenidos a 2019!!

24 comentarios:
Ciertamente 2018 ha sido satisfactorio en cuanto a lecturas. Leí una media de cinco libros por mes, o sea, algo más de 60 a lo largo del año, concretamente 62. Con esta cifra doy por más que cumplido el objetivo que me había marcado, que era de 60 como mínimo. Reseñas en el blog realicé 68, que a su vez fueron objeto de más de 1500 comentarios. 

Además de este blog que para mí es el principal, decidí reanimar otro que tengo en WordPress titulado "Reflexiones". Pretendía llevar ambos a la par y de la mano pero pronto me di cuenta de que era objetivo difícil por no decir imposible. Pese a todo ahí está para acoger esas entradas que no tienen cabida en "El blog de Juan Carlos" especialmente dedicado a reseñar Literatura, Cine y Teatro.

He participado en dos Retos, el de "Serendipia recomienda 2018", convocado por Mónica Gutiérrez Artero en su blog "Serendipia",  y el de "Nos gustan los clásicos", convocado por Francisco en su blog "Un lector indiscreto" por segunda vez. Ambos los completé a entera satisfacción mía.

También he estado por segundo año en la iniciativa de Tarro-Libro promovida por Carmen Forjan en Facebook. Los más de 70€ ahorrados por mí con esta iniciativa los dedicaré como el año pasado a aumentar mi biblioteca de libros digitales y en papel. Ya estoy escribiendo la carta que pienso enviar a sus Majestades los RRMM con mis peticiones. 

Libros leídos durante 2018
  1. -"Eva", Arturo Pérez Reverte
  2. -“Celia en la Revolución”, Elena Fortún
  3. -“Memento mori”, César Pérez Gellida
  4. -“Media vida”, Care Santos
  5. -“Los hermanos Rico”, Georges Simenon 
  6. -“La autora de las meninas”, Ernesto Caballero
  7. -“Negro como el mar”, Mary Higgins Clarck
  8. -“El expreso de Tokio”, Seicho Matsumoto
  9. -“Pastoral americana”, Philip Roth
  10. -“El club de los martes”, Mario Escobar
  11. -“La muerte visita al dentistaAgatha Christie
  12. -“Apegos feroces”, Vivian Gornick
  13. -“La chica de Kyushu”, Seicho Matsumoto
  14. -“No fotografíes soldados llorando”, Jordi Sierra i Fabra
  15. -“Ordesa”, Manuel Vilas
  16. -“El tren de la última noche”, Dacia Maraini  [en el Blog "más que palabras..."]
  17. -“La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida”, Elvira Sastre
  18. -“Los chicos del parque”, J. Domínguez-Macizo 
  19. -"El lugar donde rezan las putas", de José Sanchís Sinisterra.
  20. -“Amor”, Manuel Vilas 
  21. -“Niños sin ojos”, Enrique Laso
  22. -“SPQR”, Mary Beard
  23. -“Diez días de junio”, Jordi Sierra i Fabra 
  24. -"El perro del hortelano", de Félix Lope de Vega
  25. -"El corazón de las tinieblas", de Joseph Conrad [en Rev. MoonMagazine]
  26. -“Morir no es lo que más duele”, Inés Plana
  27. -“La hora violeta”, Sergio del Molino
  28. -“La uruguaya”, Pedro Mairal
  29. -“Entre ellos”, Richard Ford
  30. -“Los perros duros no bailan”, Arturo Pérez Reverte
  31. -“Las tres bodas de Manolita”, Almudena Grandes
  32. -“Un mundo deslumbrante”, Siri Hustvedt
  33. -“Tigres de cristal”, Toni Hill
  34. -“Los Thibault 1: 'El cuaderno gris'”, Martin du Gard

https://elblogdejcgc.blogspot.com/2018/04/libros-para-el-dia-del-libro.html
  1. -“Caronte”, Juan Maíllo
  2. -“Los Thibault 2: 'El Reformatorio'”, Martin du Gard
  3. -“¡Absalón, Absalón!”, William Faulkner
  4. -“Puerto escondido”, María Oruña
  5. -“Las hijas del capitán”, María Dueñas
  6. -“Las vacas de Stalin”, Sofi Oksanen
  7. -“El sable de la dinastía”, Jon Lauko [en Rev. MoonMagazine]
  8. -“Los Thibault 3: 'Estío'”, Martin du Gard
  9. -“Hombres buenos”, Arturo Pérez Reverte
  10. -“La desaparición de Stephanie Mailer”, Joel Dicker
  11. -“Una noche con Sabrina Love”, Pedro Mairal
  12. -“Los que va a morir te saludan”, Fred Vargas
  13. -"Obabakoak", de Bernardo Atxaga
  14. -“No te sientes de espaldas a la puerta”, David Verdejo
  15. -“Asimetría”, Lisa Halliday
  16. -“Alma de cobre”, David Verdejo
  17. -“El rey de Andorra”, Miguel Izu [en Rev. MoonMagazine]
  18. -“La liebre con los ojos de ámbar”, Edmund de Waal
  19. -“El corazón es un cazador solitario”, Carson McCullers
  20. -“La librería del Sr. Livingstone”, Mónica Gutiérrez Artero
  21. -“Los pacientes del doctor García”, Almudena Grandes
  22. -“La familia”, Pedro Carbonell
  23. -“Ya no es tarde”, Benjamín Prado
  24. -“Atrapando la luz”, Sara Mañero
  25. -“Reikiavic”, Pablo Sebastiá Tirado
  26. -“El paseo”, Robert Walser
  27. -“Oculto sendero”, Elena Fortún
  28. -“Ardiente secreto”, Stefan Zweig
Libros recomendados, Mejores novelas de 2018, Buenos libros


Ya estoy escribiendo la carta a los Reyes Magos. Me gustaría pedirles..., pero creo que esto mejor os lo digo en otro momento. Valga por ahora con desearos un más que muy

¡¡Feliz Año Nuevo Lector 2019!!

30 dic 2018

Listado de mis mejores lecturas, películas y obras de teatro vistas durante 2018

26 comentarios:

Próximo a acabar el año, al volver la vista atrás, a las lecturas que he hecho, a las películas que he visto y a las representaciones teatrales y espectáculos que he contemplado, llega el momento de establecer mi ránking particular en cada una de estas tres categorías (lecturas, películas y obras de teatro). Comencemos.

Lecturas


Este año voy a elegir diez novelas de las cerca de setenta que he reseñado. Frente a la selección que realicé el año pasado en la que predominaba la novela negra [leer aquí mi Listado de mejores títulos 2017], en esta ocasión de este género destaco sólo un título, el de Inés Plana, entre los varios que he tenido el placer de leer. El resto de obras (5 extranjeras y cuatro españolas) tiran más por el lado del drama social y costumbrista. 
He ordenado los diez títulos por orden de satisfacción personal, de mayor  a menor. Todos ellos, en mi opinión, son de gran calidad, igual que otros muchos títulos que no incluyo pero que con justicia podrían -quizás, deberían- estar aquí, pero es lo que tiene elegir: siempre se es injusto con algo o con alguien. ¿Coincido en algún título con vosotros?
1. "Absalón, Absalón" de William Faulkner   

http://bit.ly/2L6jBhr

2.  "Ordesa" de Manuel Vilas


http://bit.ly/2HR7yRp



3. "El corazón es un cazador solitario" de Carson McCullers

http://bit.ly/2znTRpN

4. "Las vacas de Stalin" de Sofi Oksanen 


5. "Hombres buenos" de Arturo Pérez Reverte

http://bit.ly/2LOVFvx


6. "Morir no es lo que más duele" de Inés Plana

http://bit.ly/2we1Qa4


7. "Las tres bodas de Manolita" de Almudena Grandes

http://bit.ly/2Iq6bct


8. "La hora violeta" de Sergio del Molino  

http://bit.ly/2IbmfOf

9. "Apegos feroces" de Vivian Gornick 


http://bit.ly/2FTTiWZ

10. "Pastoral americana" de Philip Roth 


http://bit.ly/2Rmzvri

Addenda: A día 30 de diciembre acabo de leer la novela "Ardiente secreto" de Stefan Zweig, sin lugar a dudas una de mis mejores lecturas de 2018 que si fuera por su gran calidad se alzaría al 4º ó 5º puesto de mi hit parade particular, pero que por no modificar en exceso este post la incluyo aquí fuera de orden. 

Películas
"El hilo invisible" de Paul Thomas Anderson, "Roma" de Alfonso Cuarón, "Un asunto de familia" de Hirokazu Kore-eda, "Soñadores" de Bernardo Bertolucci, y "Tres anuncios en las afueras" de Martin McDonagh
                
Ron La Lá, Alfonso Cuarón, Juan Mayorga, Bernardo Atxaga

↖↖↖ Teatro y Espectáculos ⬈⬈⬈
"Una vida americana" de Lucía Carballal (autora) / Víctor Sánchez (director), "Crimen y telón" de Ron La Lá,  "Obabakoak" de Bernardo Atxaga (autor) / Calixto Bieito (dtor), "La ternura" de Alfredo Sanzol, y "El mago" de Juan Mayorga.

Quedan fuera un número grande de magníficas lecturas, películas y obras de teatro. Cualquier selección es simplificadora, pero cuando se hace ya se sabe el riesgo que se corre. 

De los veinte títulos seleccionados hay cuatro sin reseñar. En los dieciséis restantes, pinchando en la imagen en las novelas y en el título en las películas y obras de teatro, se puede acceder a la entrada realizada en el blog.

Ojalá que el próximo año las novelas, películas y obras de teatro a las que asista, lea, y/o vea sean, al menos, de la calidad que han tenido las que he visto, asistido y/o leído este 2018 que en pocos días terminará. Os deseo lo mismo a todos vosotros.


🎶🎼¡¡Feliz Navidad y próspero Año 2019 para todos!!🎼🎶

27 dic 2018

"Oculto sendero". Elena Fortún. Encarnación Aragoneses.

6 comentarios:
"Fortún aprovechó intensamente la modernidad desde mediados de los felices veinte, con el florecimiento de la prensa periódica, el arte nuevo y las nuevas formas de entender sexo y género, las cuales convergieron en la identidad de la mujer moderna que con el tiempo adoptaría, como la protagonista de esta novela
(Nuria Capdevila-Argüelles, Introducción a “Oculto sendero”).

Comencé 2018 con la lectura de "Celia en la revolución", una de las res novelas que la escritora pidió a su compañera y escritora argentina Inés Field que destruyese. Como tantas otras veces los lectores hemos de agradecer que la amistad depositada por algunos escritores en personas en quienes confiaban ciegamente fuese traicionada. Tal ocurrió con la novela citada que reseñé en enero [leer la reseña aquí] y lo mismo le sucedió a la que acabo de leer, "Oculto sendero". Gracias a esta "traición" y a una serie de vicisitudes que Nuria Capdevila-Argüelles, editora junto a María Jesús Fraga de la misma, cuenta con todo lujo de detalles en la introducción a este relato podemos hoy disfrutar de esta especie de autobiografía novelada.

Elena Fortún, Nuria Capdevila-Argüelles, Encarnación Aragoneses, María Jesús Fraga
La novela es claramente una novela de aprendizaje, un bildungsroman, que muestra el proceso que llevará a su protagonista María Luisa Arroyo a aceptar sin remilgos ni disimulo alguno su identidad personal y sexual. María Luisa es desde el principio una niña diferente a otras. Ella disfruta jugando con otros niños y se aburre soberanamente con la placidez que en general las  niñas muestran. Está siempre ideando, pergeñando nuevas aventuras y no se para en barras si algo le disgusta. Discute con Juanita, su madre, constantemente dadas sus maneras de "chicazo". Esta es la palabra que le perseguirá durante toda su niñez y adolescencia: "¡Si no fueras tan chicazo!", "Ha sido un chicazo desde que nació", etc.

A lo diferente que para los demás ella siempre fue, viene a sumarse según pasa el tiempo el de su afición a la lectura, el gusto por los libros y en seguida su deseo de cursar estudios de Bachillerato. Cuando llega a su casa un profesor de dibujo, Jorge Medina, que valora su saber hacer con lápices y pinceles, la rareza de la adolescente crece ante los demás. María Luisa choca por su manera de ser con lo que la sociedad tiene dispuesto en ese momento (estamos en los años veinte) para las mujeres: el matrimonio y lo que ello conlleva, el cuidado de la casa y de los hijos que Dios quiera mandar.

A María Luisa le horripilan las 'necesidades' que, oye decir, tienen los hombres, y que sus esposas deben de satisfacer debidamente ("me causó profundo desagrado saber que yo había estado dentro del vientre de mamá, y que mi padre y mi madre tenían a espaldas de todos una vida insospechada y repugnante…", Iª parte, cap. 'El pueblo de papá', pos. 1815). La entrega al marido, 'el sacrificio' conyugal, María Luisa lo detesta y lo evita siempre que puede. Cuando queda embarazada y nace su hija, se entrega a ella, y la cuida como la que más, pero jamás olvidará que su realización personal no se colma con la maternidad, que ella tiene muchas otras inquietudes que intentará satisfacer debidamente.

A pesar de que Jorge es un hombre más abierto y consentidor que la mayoría, sin embargo no puede ocultar la concepción machista del mundo y la sociedad que arrastra por educación. En ocasiones prohíbe a María Luisa seguir teniendo trato con determinadas mujeres de las que se dicen cosas. La excesiva amistad con cierta clase de señoras no es bien vista por la sociedad. Una mujer casada como ella con un profesor de instituto debe de relacionarse con las esposas de sus compañeros de trabajo. Pero a María Luisa le aburre muchísimo estar hablando todo el día de niños y de trapos; a ella lo que le gusta es cambiar opiniones sobre literatura, actualidad, arte... Y de esto sólo habla un tipo de mujer que empieza a verse en ese momento: mujeres 'modernas', andróginas, que gustan de vestir como el hombre, mujeres tenidas por 'raras' al salirse del carril esposa-madre que se les tiene reservado en esta vida.

La novela que se inicia en los inicios de la década de los años veinte o incluso algo antes en Madrid viene a finalizar en 1933 o 1934 con cierta seguridad dado que la pareja se plantea la disolución del matrimonio según establecía la Ley de Divorcio aprobada durante la IIª República española en 1932. Esta decisión partirá de María Luisa confirmando pues que su proceso de aceptación de su auténtica identidad ha culminado. Hasta este momento María Luisa fingía, se doblegaba, mentía para satisfacer a Jorge y evitar escenas, asumía ante la sociedad puritana y tradicional el rol de esposa amante y respetuosa con su marido.

Elena Fortún distribuye la historia en cuatro apartados titulados Primavera, Verano, Otoño, y Fin del Otoño. Cada uno de ellos finaliza con una pérdida. En el primero es la del padre a quien la niña María Luisa veneraba por ser quien la defendía de los embates educativos y castigos de la madre siempre pendiente de corregir sus comportamientos de 'chicazo'. El 'Verano' acaba con la desaparición de la propia madre que, en estos años durante los que María Luisa ha tenido una niña y vivido con Jorge, ha suavizado sus críticas hacia ella que la ha cuidado durante el tiempo en que las enfermedades la acosaron. En el 'Otoño'  la madurez maternal y filial de la parte anterior da paso a otra más centrada en la propia protagonista que ya no se esconde ni de ella, ni de Jorge, ni de nadie. A ella misma no esconde que su atracción por las mujeres es algo más en muchas ocasiones que la búsqueda de amigas con quien charlar; a Jorge ya no le esconde sus grandes deseos de pintar y el éxito que en ciertos círculos le proporciona su trabajo que ahora realiza en un estudio preparado al efecto; y a la sociedad en general no le oculta su gran personalidad, sus conocimientos artísticos y literarios, su 'modernidad', su "safismo" visible en su frecuentar círculos en los que se mueven mujeres artistas independientes de los hombres. En esta tercera parte la pérdida es la de un gran Amor. La cuarta parte, 'Fin del Otoño', marca la llegada a la meta, la asunción de la personalidad tantas veces escondida, y con ella la toma de decisiones que, vistos los tiempos convulsos que vive España, la llevarán a romper -una pérdida más, en cierto  modo- con la vida llevada hasta ahora en Madrid e iniciar una nueva vida ya de artista plena al otro lado del Océano.

Exilio español, Tercera España, Republicanos de derechas, Carmen Laforet, Carmen Martín Gaite
Estos cuatro apartados se desarrollan en 38 capítulos, exactamente la edad que la autora tenía en 1924, momento en que triunfaba ya decididamente en la escritura con colaboraciones asiduas en periódicos y cuando ya la idea de divorciarse de su marido Eusebio de Gorbea se le había pasado por la cabeza. Treinta y ocho son los capítulos que componen la novela: 16, 'Primavera'; 10, 'Verano'; 9, 'Otoño'; y 3, 'Fin del Otoño'. Del valor simbólico dado a los títulos de los apartados no hay duda alguna. Los tres capítulos del cuarto apartado suponen el salto decisorio a una nueva vida que deje atrás la tristeza vivida hasta ese momento, tristeza que viene asociándose a esa estación. Por otra parte, los dieciséis capítulos que forman 'Primavera', la primera parte, son clara demostración de que Encarnación Aragoneses es Elena Fortún la exitosa autora de los libros de Celia que por entonces, cuando la autora esté escribiendo esta confesión ficcionalizada, van ya por la decimosexta o decimoséptima entrega. Las historietas vividas por la niña María Luisa en esta primera parte recuerdan muchísimo a otras semejantes protagonizadas en algunas novelas por Celia.

El interés de esta novela es múltiple. En mi humilde opinión más que valores literarios lo que en ella hay son valores sociológicos. El primero y más importante está en ver cómo era la vida de la clase media o media-alta en la España de los años veinte y treinta del siglo pasado. Son familias tradicionales que pese a no tener medios económicos de sobra quieren darse tono y dentro del mundo de apariencia en que se mueven tienen servicio doméstico, el hombre es quien se encarga de llevar el dinero a la casa, la mujer no trabaja sino que se encarga de dirigir el hogar y de la educación de los muchos hijos que tiene... Frente a esta idea que la mayoría de las familias intenta alcanzar aunque para ello haya de pluriemplearse el cabeza de familia, está la imagen de la mujer 'moderna', de la mujer liberada que busca estar al mismo nivel que el hombre y que desea trabajar. Esta mujer es la que representa María Luisa.

La opresión sobre las mujeres y la poca implicación por parte de los hombres en los asuntos familiares, considerados puramente femeninos, abocarán a muchas de ellas a establecer fortísimas relaciones personales con otras mujeres. Cuando estas relaciones, de amistad en principio, además de versar sobre la familia (matrimonio, esposo, hijos...) tocan temas más elevados (arte, literatura, filosofía, teatro, música, etc.) quienes tal hacen son consideradas 'raras'. Hombres y mujeres entonces empiezan a verse ya no como personas iguales sino como enemigos dado que los primeros prohíben a sus esposas o hijas visitar o hablar con ciertas personas que tienen por perniciosas dada su 'rareza'. En justa correspondencia, en estos círculos feministas comienza a desarrollarse el odio al macho que impone por la fuerza su voluntad; una voluntad que dentro del matrimonio se manifiesta en forzar a tener sexo quiera o no la esposa, con lo que nace en ellas el "asco al hombre predador que se cree con derecho a disponer del cuerpo de la mujer a su antojo".

Paradójicamente, al tiempo que se intenta escapar de la férula del varón, se imitan rasgos y comportamientos tenidos por exclusivos suyos. Así, la vestimenta en forma de trajes sastre de chaqueta y falda estrecha, las blusas camiseras, las corbatas... es preferida por estas mujeres independientes que abominan de los vestidos con puntillas y adornos femeninos que tanto, se supone, atraen al hombre.  Si el hombre trabaja, la mujer también quiere hacerlo porque el trabajo da libertad. El fumar cigarrillos no debe de ser exclusivo del varón. Casarse y parir no tiene por qué ser el estado ideal de las mujeres.
"Hice amistad con aquella señora –¡no era un muchacho!– vestida con traje sastre, corbata masculina y pelo cortado y pegado a la redonda cabeza. —Fermina Monroy –me dijo, presentándose con desenvoltura–, treinta y cinco años, soltera, y nacida en la isla..." (IIIª parte, cap. 'Hogares', pos. 4764)
Por último, pero muy importante, en la novela se toca con sutileza y elegancia el asunto del sexo. Amistad, sexo, amor y género, son cuatro conceptos que se mezclan en la vida real y en los que Elena Fortún quiere poner algo de orden. Para ella -y para la protagonista, claro- entre un hombre y una mujer puede haber amistad, no es necesario que la relación masculina-femenina conlleve obligatoriamente sexo. Por otra parte el Amor no entiende de géneros de manera que tanto puede surgir entre hombre y mujer como entre personas del mismo sexo. En la novela entendemos que hay sexo entre la protagonista y alguna de sus amigas pero nunca es explícito sino delicadamente sugerido. Es un sexo "casto" que la sociedad del momento -y la de años después también- admitía entre mujeres y no tanto entre hombres. El concepto de la "inversión", de los invertidos, siempre se ha focalizado más en los hombres que en las mujeres a las que las demostraciones públicas de cariño se les consentían más que a los varones.
"A veces no hablábamos. Pasaba mi brazo en torno de su cintura, y ella echaba el suyo por mi cuello, muy juntas en el sofá, y dejábamos pasar las horas con un dulce sentimiento de abandono, de comprensión mutua, de cordial sinceridad" (IIª parte, cap. 'Jorge Medina', pos. 3757)
"¡Hermosa mía… Eres morena como la Sulamita! –y el Cantar de los Cantares acude a mis labios como una oración fervorosa." (IIIª parte, cap. 'Ella', pos. 5894) 
Encarnación Aragoneses (Elena Fortún) cuando se adentra en los terrenos de la realización amorosa  cita varias veces el 'Cantar de los Cantares'. También echa mano de los místicos españoles. Lo hace con San Juan de la Cruz y Santa Teresa, ésta especialmente cuando ella, Maria Luisa, era niña y se sentía atraída por la señorita Clara. Pero también cuando ya casada y acompañando a su esposo en su destino tinerfeño decide dejar la isla tras otro desengaño amoroso
"Traté de tranquilizarme... Nadie lo sabría nunca... Me iría de allí, me volvería a la Península, a Madrid, donde la vida es sobria, el clima es duro, y la meseta de Castilla ascética y casta... Como yo lo había sido siempre. ¡Yo, que era un pedazo de la tierra castellana llevada al suelo volcánico y lujurioso de esta isla de África!" (IIIª parte, cap. 'El baile del club Náutico', pos. 5415)
Como se ve en los fragmentos citados hasta aquí, la novela está contada en primera persona. Es una novela autobiográfica, la confesión íntima que realiza la autora real con la única modificación de ciertos pormenores: Elena Fortún estaba casada con Eusebio de Gorbea Lemmi, militar republicano, escritor y amante del teatro que alcanzó cierto renombre a través de algunos dramas y que escribió una novela, "Los mil años de Elena Fortún", de donde Encarnación sacaría el seudónimo que tanta fama le proporcionó. Igual que ella pero en el campo de la pintura, María Luisa Arroyo está casada con un hombre de veleidades artísticas que triunfó con alguna de sus obras pictóricas y animó en principio a su mujer a la práctica artística para luego, cuando fue consciente de su inmensa valía, desdeñarla y minusvalorarla. Como María Luisa al pintar, Elena Fortún debía de esconderse para escribir. También las diversas ciudades que aparecen en el relato (Bilbao, Santa Cruz de Tenerife, Madrid, Buenos Aires...) son espacios por donde discurrió la vida de la escritora.

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 Para finalizar
La novela que se publicó por vez primera a finales del año 2016 en mi opinión -y por favor que no se me entienda mal- se ve un poco rancia. Digo tal cosa porque, creo, que el tema del feminismo y sus derivaciones (safismo, lesbianismo, falofobia...) hoy día está ya muy integrado dentro de nuestra sociedad. Es verdad -y aquí radica en mi opinión el interés máximo de esta novela- que en los años 30, 40 o 50 del siglo pasado (Elena Fortún nos dejó en 1952) este asunto era ingrediente sólo de lo que se consideraba una "novela fuerte", o mejor, "muy fuerte". Pero hoy, afortunadamente, ha perdido fuerza y ha pasado a la categoría de simplemente asunto. Que durante 2017 y 2018 haya sido especialmente leída creo que se debe al aprovechamiento editorial del movimiento #Metoo y al innegable empoderamiento de la mujer en la sociedad. Todo esto le ha hecho mucho bien a esta novela y ha provocado que haya sido muy leída.

Me parece mucho más interesante como confesión íntima de la escritora Encarnación Aragoneses conocida en España como Elena Fortún, que no se atrevió siquiera a firmarla con su nombre auténtico o con su conocido seudónimo literario sino que lo hizo bajo el falso nombre de Rosa María Castaños y además redujo el asunto de la homosexualidad femenina al único admitido en su tiempo, el de la 'inversión' que lo consideraba tema propio de la psiquiatría,
"Un caso típico de inversión del instinto en persona honrada, exactamente de lo que hablamos el otro día. Creo que te interesará. [escribe el médico al que acude María Luisa a un colega amigo a quien se la remite]
Es decir que me mandaba al psiquiatra como un conejo de indias a un laboratorio..." (IIIª parte, cap. 'Otoño', pos. 5477)
si bien en la propia novela uno de los personajes con ideas más avanzadas, Rosarito, la abogada amiga que le informa sobre la Ley de Divorcio aprobada por el Gobierno de la República expresa otras opiniones bien distintas sobre el 'caso' que le expone María Luisa, opiniones "que no son enteramente las mías pero que no se las discuto":
"Realmente eres tú un 'caso'… Porque siendo hijos de un hombre y una mujer… aunque unas veces funcione mejor la parte del cerebro que nos legó nuestro padre… hay otras que es toda la feminidad de nuestra madre quien manda…" (IVª parte, cap. 'Octubre', pos. 6065)
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María Jesús Fraga
Nota final.- 
La introducción que Nuria Capdevilla-Argüelles realiza de esta novela es de lo más interesante, en especial para todo aquel que quiera conocer bibliografía sobre el feminismo durante la primera mitad del siglo XX. Contiene revelaciones relevantes sobre autores y escritores de esa época de ambos géneros, la autoría de sus obras, las relaciones entre ellos, y los círculos y tertulias existentes en Madrid y otras capitales españolas donde se reunían y se estaba gestando un nuevo tipo de sociedad por entonces muy chocante.