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29 may. 2014

"Cualquiera podría quererte más que yo" por Eme Agra-Fagúndez

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Cartel del acto de presentación 
A Eme Agra-Fagúndez -en lo sucesivo María Agra o María, simplemente- me la he encontrado al cabo de los años convertida en una joven estudiante que gusta de escribir y que si el tiempo no lo impide (y espero que no lo haga) llegará alto en el difícil mundo de la literatura. El reencuentro se ha realizado a través de un libro de relatos -"breverías", dice ella en la Nota de autor que los precede- en los que indaga y reflexiona sobre el Amor, su pérdida y el constante e inestable deseo de que vuelva o de que viva de manera distinta    -mucho más perfecta- en el recuerdo constante.

El volumen consta de 20 relatos distribuidos armónicamente (cinco - veinte - cinco) en tres grandes apartados: El Purgatorio, el Mundo y el Limbo. De primeras es evidente que esta división evoca siquiera sea remotamente la triple partición de la "Divina Comedia" de Dante; y más si la propia autora tras explicar el sentido de Purgatorio ["donde debemos transitar para liberar los fantasmas del pasado, donde la desilusión y el recuerdo son pauta para un final que siempre es, a su vez, un inicio"], Mundo ["donde encontramos la vida en su rostro de felicidad e incertidumbre"], y Limbo ["lugar anecdótico donde todo es fluctuación, vacilación y cambios y, muy habitualmente, soledad y despedida"] sabedora de la falta de Infierno y Paraíso alude a ellos situándolos dentro de nosotros mismos; correlatos, pues, de los complementarios amor y odio que nos constituyen:
 "Amor y su parte complementaria: el odio; y su opuesto: la indiferencia; y todos sus matices"
A través de la lectura de estas 'breverías' se descubre a una escritora que tiene mucho de poeta y que, pese a su juventud, lleva en su interior no pocas lecturas. A las por ella misma citadas y que abren su nota explicativa (Benedetti, Aleixandre, Garcilaso, y los personajes de Don Quijote, Wherther y Fausto) se viene a sumar con autoridad suprema el argentino Julio Cortázar cuya "Rayuela" o, casi mejor, su "62, modelo para armar" están en la base de la organización de los treinta escritos que constituyen el volumen, el cual como sucede en la obra de Cortázar puede leerse a saltos, sucesivamente o como se quiera pues, en definitiva, no son otra cosa que fragmentos, trozos de cristal de un espejo magnífico: la vida vivida en amor.

María no discurre ni reflexiona de manera académica cual si de un trabajo compositivo se tratase, si hay algo por lo que los relatos de ella nos atrapan es por la sinceridad que encierran; nos damos cuenta, lo percibimos bien a las claras, que María habla a través de la experiencia vivida. Y es en este auténtico decir donde yo la comparo con otro gran amante y poeta de nuestras letras, Lope de Vega. Constantemente, durante la lectura de "Cualquiera podría quererte más que yo", acudía a mi cabeza el soneto en que el Fénix explica qué es Amor:
Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.
  • El purgatorio
  ¿No es perceptible la huella del poeta madrileño en las siguientes líneas de María?:
"He creado poesía con vida, y vida con poesía. Después de vivir, destruir, renacer, estropear, crear, odiar, amar, desechar, olvidar, ignorar y recuperar todo. Después, todo sigue existiendo: un choque de contrarios" (pág. 27)
 María Agra al igual que el gran poeta es presa del sentimiento que la lleva a un alto nivel de exigencia respecto a la persona amada, la cual, en la mayoría de las ocasiones (o al menos en la que, quizás, haya motivado estos escritos) no está a la altura. En su relato primero, "La lluvia sin paraguas", tras contar la alegría amorosa que les embargaba a ambos los días de lluvia, llega un momento en que él no sabe interpretar la magia que ella ve en esos días ("A dónde vamos a ir? Está lloviendo") con lo que el encantamiento, el hechizo salta por los aires:
"Me dolió tanto que sentí que iba a vomitar, pero no lo hice; sólo se me rompió el alma y noté cómo me caían en el estómago los pedazos, clavándose. Así comprendí que el alma, al menos la de algunas personas, está hecha de cristal, [...] El alma está hecha de ese material porque el dolor que se siente no es ilusorio, es físico" (pá. 23).
 Tras la desilusión vendrá la ruptura inevitable y la adecuación al nuevo estado:
"He buscado desesperadamente, justo antes de que el sol saliera, en los textos de Cortázar, las instrucciones para poder dormir sola. Encontré instrucciones para subir escaleras, y así pude llegar hasta el tercero. Después, encontré las instrucciones para llorar y, como no podía dormir, las utilicé" (Cama muerta)

  • El mundo
 En los veinte escritos que forman el apartado "El Mundo" he querido ver la sombra del gran poeta del amor Pedro Salinas; en especial su poema "Para vivir no quiero" me acechaba constantemente. El mundo para los amantes se reduce a Tú y Yo ("¿Qué posibilidades había de que coincidiéramos en esta vida? ¿cuánta posibilidad de que tú fueras tú y yo fuera yo?"). Cuando aparece el pronombre del ausente se introduce en la pareja el principio de la disolución:
- Ella fue el gran amor de tu vida. Aún lo es. La recuerdas.- Deberías ir a buscarla, o te quedarás incompleto para siempre.- ¿Y nosotros?- Aún no existe el "nosotros". Un "nosotros" lleva tiempo. - ¿Y tú?- Yo aún tengo muchos años para saber quién fue el gran amor de mi vida, e ir a buscarlo. Me avala la juventud. (En torno a un café)
Es un mundo, este del amor, que a veces sólo se vive en la cabeza propia ("En algún instante, sin salir de tu recuerdo, te pasearé bajo la luna, cogiendo tu mano, diciéndote todo lo que ahora viene a mi mente" (En algún instante de esta infinita noche); aunque también hay otras en que se vive en la cabeza de los otros, que nos convertimos en pura materia narrativa los unos de los otros como en un bucle sin fin, tal y como sucede en el interesante relato Pintura entrelazada.

Vivir la ausencia, aceptarla, lleva su tiempo. De primeras siempre se espera y se desea el regreso, el retorno del amante:
"Y yo, en otro banco, sin grandes tragedias, pienso en ti, y grabo nuestros nombres en la tercera tabla, para que siempre sea mi banco, sin izquierdas ni bocabajos, para que nunca nadie lo invierta, para que nadie se siente en el banco equivocado. Para que si tú te sientas, sepas qué banco te corresponde, y no te inviertas" (Grabado en madera).
 Este duelo por la ausencia del amado alcanza su punto álgido en el relato El hombre de hojalata en el que en una pirueta narrativa la primera persona se aleja de ella para ser el yo de Él ("cuando tengo ganas de llorar, me recuerdo que no tengo corazón", "Es demasiado cómodo vivir sin corazón, no lo llevo bien" en Nota de prensa); aunque esta variabilidad pronominal no siempre está clara, y así en Respirar una tercera persona habla de lo que Tú hiciste con la que en la pareja era Yo y que, claro, ahora en el recuerdo se convierte en Ella:
"Ahora vete. Desaparece. Échala de menos. Vuelve si quieres, pero vuelve con aquel hombre que, cuando ella tuvo tanto miedo porque entre todas las personas del mundo te había elegido a ti, por primera vez habló de un "nosotros"."
María Agra, María Agra-Fagúndez
Eme Agra-Fagúndez
Y se cierra El hombre de hojalata con Voz / Palabras, donde la prosa, aunque ya lo venía siendo, se transmuta ahora en poesía incluso gráficamente adoptando la forma de versos. Son diez estrofas numeradas de manera ascendente las seis primeras cambiando luego  a títulos de signo negativo (menos uno, menos dos) finalizando en la titulada 'Mundo redondo' con una rotunda afirmación:
"No fui yo quién lo dijo,un profeta comunicó que la vida vuelve a empezar"

  • El limbo
El tercer apartado de esta colección de "breverías", EL LIMBO, presenta en sus cinco relatos la soledad fluctuante, vacilante ("Yo sabía ser queriéndote, incluso odiándote. Ahora retardo al mundo en esta duda, que ni siquiera es duda. Es, sólo, imprecisión de quererte y no" (Hace tres días, cuatro horas, trece minutos y unos pocos segundos). Precisamente en este relato que cito aparece, en mi opinión, uno de los ejes temáticos de la colección, el amor vivido en soledad por ausencia participativa del otro y el vivido en pareja:
"Un par de veces, a lo largo de mi vida, fui capaz de amar. Unas cuantas más, en el último tercio de ella, pensé que me había enamorado. Y todas esas relaciones, algunas individuales -yo y mi querer- y otras bipersonales -él y yo, yo y él- acabaron de la misma manera." (Hace tres días[...]).
Estas vivencias amorosas las va a sublimar la autora -o, al menos, así lo desea ("¡Cómo me gustaría amar para toda la vida! Como los grandes poetas, los grandes actores, loa grandes músicos, los grandes..."- a través de la creación literaria cual un Lope de Vega o un Francisco de Quevedo:
"Aquellos poemas escritos hace siglos, a Elena Osorio, por ejemplo, no seguirían estremeciendo mi piel si bajo ellos no existiera, aún, el amor; más perdurable que la carne de aquel que lo sintió" (Hace tres días[...]).
La literatura, pues, va a servirle a Ella, al Yo fundamental del volumen, de apoyo, de cayado, para seguir viviendo ("Él se desligaba de la vida, entraba en huecos de ficción; mientras la realidad de ella seguía sucediendo" [La vida siguió pasando sin él]). Llegando su historia de amor a empaparse de tono legendario:
"Dicen que, para ella, el tiempo goteó la irremediable muerte. Dicen que él llora, encerrado en su cerámica de piel pulcra, echando de menos la mujer que, por la propia naturaleza del pasar del tiempo, se le fue" (La vida siguió pasando sin él).
Y aunque se sobreponga al desamor en que la ausencia de él la ha arrojado ("Sobreviviré sin ti, porque sobreviviría a mil vidas; nací para la lucha. Pero, sobrevivir no es lo mismo que vivir"), siempre esta hermosa experiencia le acompañará y ella la recreará en sus escritos ("Te escribiré cartas como viajes al pasado, a intervalos más extensos según pase el tiempo. [...] Te escribiré versos, te escribiré todos aquellos que lleven como firma la luz de tus ojos, para que los sepas tuyos, sin escondértelos" {Alejarse sin un adiós, II).

La última -ésta sí que lo es- 'brevería' es la abierta declaración del momento de revelación que ella (definitivamente el Yo del volumen, Eme Agra, María Agra, María)  experimentó al enfrentarse con la "Rayuela" de Cortázar:
"Al abrir aquella primera página y leer ¿Encontraría a la Maga? y descubrir los ojos que amo en cada una de las palabras posteriores, aquel día, cambió radicalmente mi vida."
Yo creo sinceramente que aunque el libro de María nos habla con verdad y sentimiento inusitados de una pérdida sentimental, a través de él, -estoy convencido-, la Literatura ha ganado una gran escritora, una poeta.

Este libro fue presentado el pasado 29 de abril en Madrid. Al acto acudieron familiares, amigos y profesores de la niña que fue María. Precisamente la última profesora de literatura que tuvo en el Instituto Gregorio Marañón fue quien presentó la obra. Luego la editorial "Seleer" también intervino, para dejar paso a ella, a Eme Agra-Fagúndez, que aludió a sus influencias literarias, sus gustos, sus anhelos...; y lo hizo con la fuerza y pasión que la caracterizan.
En este acto se presentó también el corto de "Cualquiera podría quererte más que yo". Es un vídeo precioso que sirve a la perfección para promocionar el libro y que contiene imágenes protagonizadas por la autora, amigos y familiares que sirven de acompañamiento a una burns selección de textos tomados de la misma obra.

El corto en cuestión es el siguiente:

21 may. 2014

"STONER" de John Williams (¿novela autobiográfica?)

15 comentarios:
El novelista John Williams
Es una novela muy inspirada en la propia biografía del escritor que como los amigos del protagonista fue a la guerra con 20 años (a la II GM en su caso, naturalmente), como Stoner nació en una pequeña localidad rural–Clarksville en Texas-; también como su personaje ejerció como profesor en la Universidad de Missouri aunque luego en 1955 pasaría a la de Denver donde dirigió hasta su jubilación en 1986 el programa de escritura creativa de dicha universidad. También como su personaje se especializó en la poesía inglesa renacentista de la que hizo una antología (“English Renaissance Poetry”, 1963) a la que puso introducción de su puño y letra.

Sinopsis

 "Stoner" cuenta la triste –por vulgar- historia de William Stoner que nace en 1891 en una pequeña granja cerca del pueblo de Booneville en Missouri central a unas 40 millas de Columbia a cuya Universidad sus humildes y esforzados padres le mandarán a estudiar ingeniería agrícola para que, al finalizar sus estudios, de vuelta a la granja, pusiera en práctica los conocimientos adquiridos; pero Stoner descubrirá en la figura del profesor Archeus Sloane la llamada de la literatura inglesa ("El señor Shakespeare le habla a través de 300 años, señor Stoner, ¿le escucha?") y, sin decir nada a sus padres, se graduará en Filosofía y se quedará en la Facultad al aceptar un puesto como profesor tras no haberse alistado como voluntario en el ejército canadiense para combatir en Europa contra los alemanes en la I Guerra Mundial.

Editorial "Baile del sol"
Portada de la novela en español
Personajes del relato
 ü  William Stoner: profesor de literatura medieval inglesa
 ü  Sus padres: granjeros en una pobre granja próxima a Booneville. Cuando fallecen, Stoner ante sus tumbas pensará que “sus vidas se habían consumido en un trabajo triste, rotas sus voluntades, sus inteligencias embotadas” (pág. 94)
 ü  Los amigos estudiantes de Willy Stoner:
   o   Dave Master: Muere en Francia en la I GM al poco de llegar allá. Su cinismo y frases sentenciosas serán siempre recordadas por Stoner para quien éste era ejemplo de libertad . Fue quien a Stoner le hubiera gustado ser.
   o   Gordon Finch: En opinión de Dave, el menos listo de los tres. Sin embargo es el que mejor sabe adaptarse al medio saliendo airoso en todos ellos; así vuelve indemne de la I GM y en la Universidad de Columbia pronto se hace con puestos confortables. Se casará con Carolyn Wingate, quien en algún momento será bastante amiga de Edith, pero el carácter de esta última las hará alejarse.
 ü  Edith Bostwick: esposa de Stoner. William se enamoró de ella al verla en una fiesta organizada por el vicerrector de artes y ciencias, Josiah Claremont. Se casan rápidamente por voluntad de ella, pero desde el principio Edith le deja muy claro a Willy que no hay nada entre ellos. Sólo habrá un remedo de amor cuando ella decide que quiere un hijo y todos los días le espera dispuesta al “sacrificio”. Una vez alcanzada la meta, su hija Grace, no volverán a tener relaciones.
 ü  Grace: la hija de Edith y Stoner. Por culpa de su madre crecerá triste y en cuanto puede se marchará de casa incluso provocando quedarse embarazada. Caerá en el alcoholismo una vez que su marido, el infeliz Edy, muere en la II GM.
 ü  Horace Bostwick: banquero, hará un préstamo a su hija para que se compren una casa. El préstamo es oneroso y forzará a Stoner a trabajar como un burro. El crack del 29 se lo llevará por delante.
 ü  Emma Darley: tía de Edith con quien iba a realizar un viaje a Europa, interrumpido por la brusca decisión de casarse de Edith. Stoner le promete que el viaje lo harán ellos ya casados pero las dificultades económicas amén del difícil status matrimonial impuesto por la esposa lo harán irrealizable.
 ü  Los compañeros de la Facultad:
o   Gordon Finch: ya citado. Siempre amigo fiel.
o   Hellis Lomax: tullido profesor que llegará como sustituto del fallecido Archer Sloane, o sea Jefe del Departamento de Inglés. A diferencia de Sloane su relación con Stoner siempre será difícil e inamistosa especialmente a raíz de la protección dada por Lomax al alumno Charles Walker, también tullido, que entrará ya fuera de plazo en el Seminario que imparte Stoner y que con suficiencia y vagancia conseguirá que éste lo suspenda. Este suspenso provocará una airada reacción del alumno y de su protector que exigirán una junta extraordinaria que enjuicie el caso. Al oponerse frontalmente Stoner a darle el aprobado, Lómax se vengará de él dándole asignaturas que no desea (los primeros cursos) y un horario horrible.
 ü   Katherine Driscoll: La alumna de la que durante un curso será amante. El carácter medroso y de humillado de Stoner le llevará a permitir que Lomax la expulse de la Universidad por conducta no apropiada. Era una brillante alumna enamorada de su profesor Stoner de quien recibió clase en el Seminario que él daba y a quien dedicará el libro que él le dirigió y que le servía de excusa para acudir a su apartamento. Vivieron un auténtico amor.

Temas presentes en la novela
Es una novela que se lee con facilidad y gusto. En mi opinión sin ser una obra maestra presenta una serie de temas interesantes:

 Ø  Cambio de mundo. El primero es el de la procedencia del profesor Stoner, un mundo rural durísimo de mera subsistencia. Las páginas dedicadas a sus padres son interesantes (también las referidas a los Foote, primos de Stoner, en cuya granja de Columbia vivió a cambio de trabajar durante sus estudios en la Universidad) y han de ser muy tenidas en cuenta si queremos entender ese carácter apocado, de humillado y resignada mansedumbre que acepta cuanto se le venga encima y que Stoner manifiesta durante todo el relato. El segundo mundo es el pequeñoburgués de la docencia universitario al que Stoner accede pero en el que se desenvuelve con dificultades si hacemos salvedad del trabajo puramente intelectual.

Mizzou
Universidad de Columbia donde se desarrolla la historia de "Stoner"
 Ø  La vida docente. John Williams presenta a las mil maravillas la vida íntima de la institución
educativa: las luchas internas por aprobar o suspender a un recomendado, la venganza en forma de asignación de asignaturas y horario, el deseo de que le llegue el retiro a aquel profesor mayor cuya plaza deseo yo ocupar, los discursos vacíos en comidas de despedida, el alumno que provoca al profesor con su suficiencia, la alumna que se enamora de su tutor, … Tantas y tantas cosas que, mutatis mutandis, hoy día se siguen viviendo en el mundo de la docencia.

 Ø  El amor. Sin lugar a dudas, aunque fundamentalmente lo sea por ausencia, es central en la novela. Stoner es un hombre que en su niñez no recibió muchas muestras de afecto lo que le hizo resistente a la ausencia de afectos. En su matrimonio con Edith no recibe ninguna muestra de cariño (llega la crueldad afectiva de ella al extremo de obstaculizar el acercamiento padre-hija, e incluso al final cuando su esposo está mortalmente enfermo hablar de su muerte con insensibilidad suprema en su presencia). Stoner ama a su hija pero no se planta ante su mujer lo que hará que la pierda durante la adolescencia de Grace. Al menos Willy Stoner conocerá el amor con su discípula Katherine, pero de nuevo fallará al no romper con todo y haciendo tabula rasa iniciar una vida feliz con ella. Quizás también cabe hablar de amor –mejor amistad- con sus dos amigos estudiantiles, Gordon Finch y Dave Master.

 Ø  La frialdad del mundo intelectual. Stoner se refugia en los libros. Sólo es feliz en su relación con ellos. Es fiel a su época juvenil (los años 20) en los que primaba el disfrute intelectual sobre el pasional. Quizás por ello Stoner no se deja arrastrar por la vorágine apasionada del alistamiento durante la I Guerra Mundial. Para Stoner no hay mayor belleza y emoción que la contenida en un texto latino y que se desentraña mediante el ejercicio intelectual. El mundo universitario es frío pero más frío hace afuera. Siempre Stoner recordará las palabras de su amigo Dave Masters:
 “Es para gente como nosotros que existe la Universidad, para los desposeídos del mundo; no para los estudiantes, ni para la altruista búsqueda de conocimientos, ni por ninguno de los motivos que se aducen por ahí. […] al igual que la iglesia en la Edad Media, a la que le importaban un bledo los seglares e incluso Dios, también nosotros sobrevivimos gracias a nuestros engaños” (pág. 27)

 Ø  EstoicismoStoner acepta estoicamente todo lo que se le viene encima. Esta actitud es buena siempre que no entre en conflicto con los otros. Así a Stoner le va bien durante su vida de estudiante trabajando en la granja de losFoote, en su relación con sus padres si bien los ha engañado, en su relación con sus estudios también le ayudará su ausencia de pretensiones. Sin embargo su estoicismo rayano en la inacción afecta muy mucho la vida de algunos seres de su entorno, en especial a su hija Grace a la que abandona en manos de su insensible madre con desastrosas consecuencias, y a su amante, Katherine, con la que no se decide dar el salto hacia la felicidad
  “Si lanzara todo por la borda, si dimitiera, si simplemente me fuera… vendrías conmigo, ¿no?” “Sí”, dijo ella. “Pero sabes que no lo haré, ¿verdad?” “Sí, lo sé” […] “Porque a la larga”, dijo Stoner, “no es ni Edith ni siquiera Grace, o la certeza de perder a Grace, lo que me mantiene aquí, no es ni el escándalo ni lo que me dueles, no son los obstáculos que tendríamos que superar, ni siquiera la pérdida del amor que tendríamos que afrontar. Es simplemente la destrucción de nosotros mismos, de lo que hacemos”. “Lo sé”, dijo Katherine. “De manera que pertenecemos al mundo a pesar de todo, deberíamos haberlo sabido. Lo sabíamos, creo, pero teníamos que retirarnos un poco, para poder así…” (pág. 185).
Mizzou, Misuri, Missouri, John Williams, "Stoner"
Vista aérea de la Universidad de Columbia

Sobre su inacción, quizás la siguiente reflexión que hace el narrador del relato casi ya  al final del relato sirva de explicación clarificadora sobre su apático actuar:
"William Stoner conocía el mundo de una manera que pocos de sus colegas más jóvenes podrían comprender. Por dentro, bajo su memoria, yacía la experiencia de la dureza, el hambre, la resistencia y el dolor. Además del recuerdo fugaz de sus primeros años en la granja de Booneville, llevaba siempre cerca de su consciencia el conocimiento sanguíneo de su herencia, transmitida por ancestros cuyas vidas fueron oscuras, duras y estoicas y cuya ética común era la de mostrar a un mundo opresivo rostros inexpresivos, duros y fríos".(pág. 187)

¿Obra innovadora?
Si observamos la novela desde un punto meramente estructural y la situamos en el momento de su aparición (1965) podemos intuir por qué la obra pasó algo desapercibida. En mi opinión hay razones que pueden justificar este olvido:

 o   Estructura lineal: comienza como comienzan las películas que van a contar la historia de alguien que acaba de fallecer y finaliza, pues, con el fallecimiento de éste. No hay ningún salto temporal dentro del relato.

 o   Escaso número de personajes y con relaciones entre ellos muy sencillas. La actuación de algunos de ellos queda un poco en una nebulosa, no sé si intencionada o no. El caso más claro es el de la esposa de Willy Stoner.

 o   Altura poética en algunas ocasiones, pero muy contadas en mi opinión.

 o   Sencillez excesiva: En las últimas páginas, por si no nos habíamos dado cuenta, hace el novelista una recopilación de los datos que hemos leído.


 o   El final. Los dos capítulos finales (16 y 17) en los que se manifiesta la enfermedad incurable que porta Stoner y su fallecimiento a causa de la misma están muy bien presentados. A mí me han traído el recuerdo de la novela de C. S. Lewis  “Una pena en observación” en la que una pareja de ancianos se enamora en una residencia para enfermos incurables y en la que se nos cuenta la evolución del cáncer incurable que porta el personaje [hay que decir que la fecha de aparición de este relato de C. S. Lewis es de la misma época -¡pero anterior!- que el de la novela de John Williams, 1961]. También me ha recordado algo este final a la novela “La muerte de Artemio Cruz” (1962) de Carlos Fuentes. Es evidente que las novelas de los novelistas citados son anteriores y que en ellas es más extenso y complejo el proceso de la enfermedad y la propia agonía.

     Conclusión con interrogante
  Tras la lectura y efectuado este análisis en mi mente quedan abiertos dos interrogantes:
  1.  ¿Qué quieren decir la mayoría de comentaristas de la novela cuando definen al personaje como un hombre "íntegro"? ¿Qué se quiere decir con ese vocablo?
  2. ¿Por qué ahora se rescata esta novela? Es curioso observar que las principales editoriales de nuestro país, -pero también sucedió esto en USA cuando "New York Review of Books" habló de ella siendo publicada después en París en la editorial Le Dilettante-, rechazaron su impresión siendo publicada por la pequeña editorial tinerfeña Baile del Sol. Y al tiempo que ocurre esto aparecen respetadísimos (con razón, claro es) gurús literarios ( Vilá Matas, Rodrigo Fresán, Ian McEwan...) reivindicándola. ¿Qué ocurre? ¿Estamos ante una operación meramente comercial que pretende agitar un poco el asentado mercado literario? 
Si alguien está por contestarlos, aquí espero su respuesta.

15 may. 2014

"LOS MÁCBEZ": Shakespeare a la española

2 comentarios:
Teatro María Guerrero
Por razones personales no me está siendo posible este año acudir con la frecuencia que querría al teatro. He de aprovechar el momento y la ocasión cuando se me presentan. Y ésta se presentó inopinadamente ayer cuando sin estar previsto fui al teatro María Guerrero de Madrid a ver "Los Macbez".

La obra que vi es una adaptación de la tragedia shakespeariana "Macbeth" realizada por Juan Cavestany. La dirección corre de la mano de Andrés Lima. Ambos -Andrés y Juan-  al igual que algunos de los actores (Jesús Barranco y Javier Gutiérrez) se conocieron a raíz de haber trabajado en algunos montajes del grupo de teatro 'Animalario'. El toque cáustico y crítico característico de Animalario se puede ver en esta versión del Macbeth de Shakespeare en la que la acción se traslada de la mítica Escocia del rey Duncan durante la alta edad media a la no menos mítica Galicia de una imaginada Xunta presidida por un tal Duarte en la actualidad.

Todo en la adaptación de Cavestany se españoliza: el nombre del matrimonio protagonista, Mácbez, con ese sufijo -ez tan nuestro (Sánchez, Gutiérrez, Martínez...),  el de Fleance  que es Florencio, Macduff que pasa a Méndez y así el resto de los personajes. También se adecuan a nuestro país y tiempo los lugares donde se ejerce el poder que, si en el Macbeth  shakespeariano es el castillo de Dusidane, en el de la adaptación es el Palacio de la Xunta en la Plaza del Obradoiro; y si en el original el ejército contra Macbeth viene de Inglaterra, en la de Cavestany la indisciplina partidaria se reprimirá desde Madrid.

El asunto que se dilucida es el del poder y la ambición que naturalmente es trasladable del año 1606 a nuestra época porque los resortes esenciales que mueven al ser humano (sexo, dinero, miedo a la muerte, irracionalidad...) siguen siendo los mismos. Esta permanencia en el tiempo es lo que hace de ésta y otras tragedias de Shakespeare clásicos imperecederos. Cuando Mácbez se muestra vacilante ante la monstruosidad que va a cometer para conquistar por medios arteros el poder, lo que vemos es a cualquier ambicioso y sanguinario ser humano en un pasajero momento de debilidad. Cuando, al final de la obra, aparentemente el bien -Méndez y Marcelina- han triunfado sobre el mal -los Mácbez- y les oímos en ese mitin en el que con suma desvergüenza se reparten prerrogativas y cargos, comprendemos que lo mismo son los unos que los otros y que nuestra desafección hacia ellos se asienta en sólidos argumentos. Y todo lo anterior, desgraciadamente, es intemporal, es eterno. He aquí, pues, la fuerza de los clásicos.

La representación
Macbeth, los Mácbez
atmósfera valleinclanesca
Yendo ya más a la puesta en escena, hay que decir que Andrés Lima ha ideado como escenario un cubo tridimensional al que le falta, como es obvio, la cuarta pared. En él gracias a un juego de luces -en ocasiones estroboscópicas- logra trasladarnos de unos momentos a otros mediante un código establecido de colores: blanco para los sucesos cotidianos, verde para las visiones personales de Mácbez y rojo para las profecías dictadas por las meigas sobre el futuro que le aguarda. Junto a este juego de colores la escenografía se completa con un potentísimo sonido que acompaña los acontecimientos y crea la atmósfera debida: sonido leve de campanillas que interpretan los personajes como la Santa Compaña que está en el exterior, runrún in crescendo para recrear en la mente de los espectadores el avance del ejército de Méndez ocultos los soldados tras ramas de roble, música electrónica estridente para acompañar a los políticos en el puticlub donde fornicando y bebiendo cubatas toman trascendentales decisiones políticas...; y, por último, el micrófono que está siempre en escena como si de un personaje más se tratara y que, en mi opinión, evoca a ese otro micrófono tras el que el gran dictador de Chaplin nos hacía reír trágicamente por las barbaridades que soltaba por su boca. Igual que aquí.

El cubo del escenario -símbolo del poder- al final de la obra, cuando el brutal Mácbez ve acercarse su fin, se descompone como si de un castillo de naipes se tratase, pero vuelve a recomponerse cuando Méndez y Marcelina echan sus mítines y reparten dádivas desde el espacio que acaban de ocupar.

Este "Mácbez" tiene mucho de valleinclanesco. El esperpento del autor galaico planea a lo largo de toda la representación: la propia Galicia, las meigas, la superstición religiosa presente en esa Santa Compaña que se escucha desde antes de comenzar la obra, los instintos más básicos desatados en escena (el sexo, el asesinato, el terror...), etc. También, pero quedando muy lejos de don Ramón, estarían esas acotaciones dichas en alta voz por la presentadora del espectáculo como medio de situar la acción en un espacio concreto dada la permanencia constante del cubo donde se desarrolla la representación.

Reparto
Chema Adeva, Rebeca Montero, Jesús Barranco, Laura Galán, Rufo Pardo
Los siete actores en escena
Los personajes son representados por unos actores magníficos: Chema Adeva que se desdobla en cuatro o cinco (Duarte, Vázquez, Chófer, Meiga 1...), Jesús Barranco (Banquo), Laura Galán, dueña de una hermosa voz, (Presentadora, Dionisia, Florencio y otros), Javier Gutiérrez (Mácbez), Carmen Machi (Sra. Mácbez), Rebeca Montero (Marcelina, Meiga 3 y otros) y Rufo Pardo (Méndez, Rocha y Meiga 2). En mi opinión no cabe poner ningún pero a ninguno de ellos, si bien la potencia y personalidad de Carmen Machi se come un poco a su marido -Javier Gutiérrez- que estando muy bien sale perdedor dentro del tándem matrimonial.


Shakespeare y la literatura
Es muy importante dejar claro que pese a la adecuación a estos pagos nuestros, Shakespeare sale indemne y no desaparece sino que su enorme literatura es reconocible constantemente. Este respeto al texto original provoca una cierta inverosimilitud (quizás mejor sería hablar de anacronismo) cuando observamos los problemas y terrores que sacuden la mente del sanguinario conselleiro y luego presidente de la Xunta, Mácbez, respecto a la pérdida del poder anunciada por las Meigas; en una sociedad democrática sólo las urnas pueden provocar este cambio y, claro, la sociedad isabelina no lo era precisamente.

Aceptada esta falla propia del mundo real actual, no se debe olvidar que estamos en el mundo de la creación, que Shakespeare está en la base de la obra adaptada y que Cavestany -y yo lo aplaudo- no quiere usarlo sólo como pretexto. Resuelto este 'problemilla' (je, je...) se observa una vez más que en el escritor inglés está si no toda, sí mucha de la literatura actual.  Con elegancia quedan bien a la vista frases que han tenido largo recorrido literario como ese "el ruido y la furia" tras los que se vislumbra lo que es la vida en el monólogo del Mácbez asediado y que tomaría Faulkner como título de una de sus grandes novelas, o el "corazón tan blanco" que le reprocha lady Mácbez a su marido cuando éste se encuentra indeciso ante la tamaña maldad que ella le propone cometer y que Javier Marías tomaría como título de una de sus principales narraciones. Sin lugar a dudas habrá en el "Macbeth" de Shakespeare más nutrientes de la literatura universal pero en esta adaptación a la española yo he percibido al menos estos dos.

Conclusión
Cuando acudí a ver la obra guardaba en mi memoria otras obras de este genial Juan Cavestany
Director y adaptador de la obra
(Alejandro y Ana, Urtain, ...). Creo que al perder concreción crítica -tan presente sobre todo en Alejandro y Ana- la obra gana en alcance estético y literario. Los "Mácbez" será una adaptación 'visionable' dentro de quince o veinte años mientras que las otras una vez que el público haya perdido conciencia de los referentes por ser para ellos inactuales e intrascendentes  precisarán del acompañamiento de un manual explicativo a fin de captar la incisiva crítica contenida en las obras. Creo que, salvando las distancias, Cavestany ha optado aquí por seguir el ejemplo de William Shakespeare que lejos de situar la trama de su obra en la época de la reina Isabel I la ubicó cinco o seis siglos antes para lidiar con unos personajes míticos y universales sin referentes concretos en su actualidad, aunque seguro que los más avisados comprendían lo que se escondía tras esos seres; igual hace Cavestany cuando utiliza nombres que no evocan la actualidad política inmediata o lo hacen sólo vagamente (el más claro es la denominación "Pazo de Raxoi"). Hay críticos que le han afeado esta decisión (vid. Javier Vallejo); a mí, sin embargo, me parece algo sano y oxigenante pues creo que el Teatro no debe convertirse en La Sexta TV. Pero es mi opinión, claro.

7 may. 2014

"EL LARGO ADIÓS". Excelente despedida al Marlowe de Chandler mientras espero al de Benjamin Black

2 comentarios:
Como dije hace casi un mes en la entrada que dediqué a la novela negra ("A la búsqueda de Philip Marlowe mientras espero a la rubia de los ojos negros") me he puesto a leer y releer títulos de Raymond Chandler a fin de poder comparar debidamente el Marlowe original del resucitado por el heterónimo de John Balville, Benjamin Black. De los tres títulos que allí citaba -"El sueño eterno", "La dama del lago" y "El largo adiós"- sólo me quedaba por leer el nombrado en último lugar. A él, pues, va dedicado fundamentalmente este post.

La sociedad norteamericana de 1953.
Si la serie del detective Philip Marlowe se inauguraba en 1939 con "El sueño eterno", la novela que acabo de finalizar llegó a las librerías en 1953, justo diez años después de "La dama del lago". El hombre de 42 años que la protagoniza es un individuo más nihilista que el de las anteriores, que profundiza más en la sociedad norteamericana del momento que ha entronizado a la televisión como tótem de los hogares y que está sumida ya por completo en el consumismo:
"Durante la noche oigo gemidos y voy a ver qué pasa. [...] Si uno tiene un poco de sentido común, lo que debe hacer es cerrar la ventana y subir el volumen del televisor, o apretar el acelerador y alejarse. Permanecer fuera de las dificultades y líos de otra gente. Porque todo lo que uno puede sacar es ensuciarse" (pág 312), resume Marlowe para Bernie Ohls, el único policía con el que mantiene una cierta amistad.
"En nuestra época hemos presenciado una declinación tremenda en la moral pública y privada. No se puede esperar calidad de la gente cuya vida está sujeta a una falta de calidad. No se puede tener calidad con una producción en masa. No se quiere la calidad porque dura demasiado. De modo que se la sustituye por la moda, que no es más que una estafa comercial destinada a hacer que las cosas caigan en desuso." (pág. 260), le dice Harlan Potter, el padre de la primera víctima del relato, a Marlowe; palabras que hace suyas el detective.
Esta sociedad norteamericana de 1953 camina derecha hacia un mundo cada vez más tecnificado en el que los objetos tienen un potencial esclavizador que hoy día todos podemos certificar y que se ha ido construyendo a lo largo de estos últimos 60 años. En ese año son el coche y el teléfono los dos artilugios que más atraen a Marlowe aunque al tiempo también los odia un poco:
"Hay algo de compulsivo en un teléfono. El hombre desprejuiciado de nuestra época lo quiere, lo detesta y le tiene miedo. Pero siempre lo trata con respeto, aun cuando esté borracho. El teléfono es un fetiche." (pág. 223), reflexiona el detective.
En cuanto a los coches "El largo adiós" se abre con un Rolls Royce Silver Wraith que sobrepasa en el imaginario marloweiano a toda belleza conocida, incluida la femenina, naturalmente:
"El tono rojo profundo de su cabello era encantador; asomaba a sus labios una lejana sonrisa y sobre los hombros llevaba un visón azul que casi lograba que el Rolls Royce pareciera un auto cualquiera. Pero no lo conseguía enteramente; nada hay que pueda lograrlo." (pág. 1)
Chandler, Marlowe
Jowett Jupiter, Cadillac, Oldsmobile y Rolls Royce
Evidentemente el "huelebraguetas" (así le califican los policías en "El sueño eterno", algo que molesta mucho al detective) deberá contentarse con un "utilitario" de la época, un Oldsmobile, vehículo lanzado en los 50 para cubrir las necesidades de un sector social sin suficiente dinero.
Junto a estos dos, muchos otros modelos circulan por el relato, como por ejemplo el  Cadillac del potentado Harlan Potter conducido por Amos, el culto chófer de color; o el deportivo Jowett Jupiter de Sylvia Lennox del que Marlowe no puede por menos que decir:
"Me llevó en un Jowett Jupiter de capota bastante precaria, bajo la cual sólo había el lugar justo para nosotros dos. El tapizado era de cuero de color claro, y los accesorios parecían de plata. No soy muy exigente con respecto a los autos, pero al ver aquel maldito coche se me hizo un poquito agua la boca." (p. 18)

Características esenciales del personaje
En esencia las características del personaje quedaron fijadas ya desde la primera novela de la serie:
  1. Marlowe no miente a la policía, todo lo más aplaza el contacto con ella o calla alguna información. Es un hombre íntegro al que la policía le tiene ganas por el fuerte contraste que representa respecto a ellos.
  2. Marlowe bebe bebidas fuertes de manera habitual. En "El largo adiós" toda la narración gira en torno a unos gimlets que Marlowe y otros personajes toman en el "Victor's bar" como homenaje al desaparecido Terry Lennox.
  3. A Marlowe le gusta mucho las mujeres.
  4. A Marlowe le gustan los modelos de coches  de alta gama.
  5. Marlowe envidia a los ricos en cuyos aledaños se encuentra y a quienes necesita para sobrevivir ....etc., etc.
En esta narración aparecen varias descripciones del personaje. Unas son policiales:
"Cabello castaño oscuro, algunas canas. Ojos castaños. Altura, un metro ochenta y cinco. Peso, alrededor de ochenta y seis kilos. Nombre, Philip Marlowe. Ocupación, detective privado." (pág. 52)
y otras las hace el propio investigador de sí mismo:
"Soy detective privado y tengo mi licencia desde hace bastante tiempo. Soy un tipo solitario, no estoy casado, estoy entrando en la edad madura y no soy rico. He estado en la cárcel más de una vez y no me ocupo de divorcios. Me gusta la bebida, las mujeres, el ajedrez y algunas otras cosas. No soy muy del agrado de los polizontes, pero conozco un par de ellos con los que me llevo bien. Soy hijo natural, mis padres han muerto, no tengo hermanos ni hermanas, y si alguna vez llegan a dejarme tieso en una callejuela oscura, como puede pasarle a cualquiera en mi trabajo, y en estos días que corren a mucha otra gente que se ocupa de cualquier cosa o de ninguna, nadie, ni hombre ni mujer, sentirá que ha desaparecido el motivo y fundamento de su vida." (pág. 102).
 "Revolví el café y lo tapé. Marqué tres minutos en el reloj. Este Marlowe es un muchacho muy metódico. Nada debe interferir en su técnica de preparar café." (p. 28)
Características de la narración chandleriana.
Hollywood
Raymond Chandler fumando en pipa
Si bien el personaje ha evolucionado un tanto desde ese joven de 33 años de "El sueño eterno" a éste ya maduro de 42, las características esenciales del género permanecen inalterables en todas las novelas de la serie:

è La gran ciudad de Los Angeles propiamente dicha o diferentes localizaciones californianas de su entorno: Pasadena, Beverlly Hills, Idle Valley en Nevada y otros 

è Ambientes sofisticados o glamourosos: Hollywood en "El sueño eterno"; zonas residenciales de veraneo en "La dama del lago", residencias millonarias de Idle Valley (Nevada) en "El largo adiós"

è Bajos fondos: los negocios de Geiger y de Eddie Mars en "El sueño eterno"; los "hoteles dudosos" donde ejerce la prostitución la falsa Crystal en "La dama del lago"; o los negocios de Las Vegas en "El largo adiós" que flirtean con las mafias de la droga.

è Policía corrupta: No toda, pero sí gran parte. Ejemplo es la contestación dada por el capitán Gregory a Marlowe en "El sueño eterno": “Hemos hecho todo lo posible, hermano. Si quiere ofrecer una recompensa y gastar algún dinero, podríamos obtener resultados. La ciudad no me da el dinero que ella absorbe”; en "La dama del lago" Chandler marca perfectamente la frontera que separa al buen poli (capitán Webber) del malo (sobre todo Degarmo, pero también sus compinches Cooney y Dobbs); y en la de "El largo adiós" aunque como en las otras hay polis buenos y malos claramente delimitados al final el personaje se despacha con esta frase que mete en el mismo saco a todos: "El trabajo policial es maravilloso, elevado, idealista. La única cosa que tiene de malo es los policías que están en él." 

è El machismo. Es una de las características del género. En la primera de la serie aparece un personaje, Carol Lundgren, del que Marlowe dice “[…]y un afeminado no tiene hierro en los huevos […]”; en "El largo adiós" hay una sibilina alusión a los gays cuando un taxista ayuda a Marlowe a transportar a Terry Lennox borracho porque cuando él estuvo en ese mismo estado -dice- "En Frisco nadie me recogió en ningún taxi. Es una ciudad de corazón de piedra", y al ser corregido por Marlowe diciendo el nombre correcto de la ciudad el taxista prosigue: "Yo la llamo Frisco. Al demonio con todos esos grupos minoritarios".
Pero el machismo esencial lo es respecto a las mujeres dirigiendo éste las actuaciones de los personajes masculinos que ven en ellas simples objetos de deseo. Las mujeres, a su vez, se valen de sus encantos para realizar sus más abyectos propósitos:
"El bar se estaba llenando. Una pareja de semivírgenes aerodinámicas pasó gorjeando y balanceándose." (p. 107)
 "Tenía esa mirada sutil e intensa que a veces evidencia neurosis, a veces ansiedad sexual y otras es simplemente el resultado de una dieta drástica." (p. 178), dice Marlowe de Linda Loring.
è Descripciones muy precisas que, a través de las imágenes utilizadas, muchas veces buscan el efecto humorístico, rasgo éste muy característico de las novelas de Chandler con el detective Marlowe:
“Era más bien alta, pero no un poste de telégrafos” en "El sueño eterno"; 
“Él era guapo, moreno y vigoroso, con excelentes hombros y piernas, bruñidos cabellos negros y dentadura reluciente. Un metro ochenta de típico destructor de hogares. Unos brazos para tenerte bien abrazada y todo el cerebro reducido a una cara bonita” en "La dama del lago"; 
O en la última, "se sentó cerca del portafolio en el extremo de una mesa de roble destartalada que parecía sacada del Arca. Noé la debió haber comprado de segunda mano.". Y allí mismo, "Yo pertenecía al ambiente de Idle Valley como una cabeza de cebolla a un banana split." 
è Descripciones con imágenes poéticas. Así en "El sueño eterno" se puede leer que "un olor a quelpo venía del mar y se quedaba colgado en la niebla"; o en "El largo adiós" "Era un tipo que hablaba poniendo comas, como en una novela pesada."

è La narración en primera persona es característica. En ocasiones se producen cambios hacia la segunda con carácter generalizador propio de cualquier proceso reflexivo:
“Un trabajo hermosamente realizado. Acabas de afeitarte, te despojas de la ropa para darte una ducha, te apoyas en la cortina para regular la temperatura del agua, una puerta se abre tras de ti y alguien entra. Ese alguien parece que debe de haber sido una mujer. Lleva una pistola en la mano. Te vuelves, ves la pistola y en ese preciso momento suena el disparo.”, se lee en "La dama del lago"
 o para distanciarse del yo narrador aparece la 3ª con la que se gana objetividad:
"Idle Valley era un lugar perfecto para vivir. Gente simpática con lindas casas, lindos autos, lindos perros, posiblemente hasta lindos niños. Pero lo que deseaba un hombre llamado Marlowe era irse de allí. Y rápido.", aparece en "El largo adiós"
Mujeres seductoras son habituales en Chandler
è Erotismo. Esencial en el género. Aparece en todo lo relacionado con las hermanas Sternwood en "El sueño..."; en muchos momentos en la última: "Levantó la boca para que la besara. Estaba temblando. Entreabrió los labios y los dientes y sentí su lengua que se introducía en mi boca como una saeta. Entonces dejó caer las manos, dio un tirón a algo y el salto de cama que llevaba se abrió y apareció desnuda como una sirena y sin ninguna muestra de timidez."; o en "La dama..." cuando describe el cuerpo desnudo del personaje Muriel/Crystal asesinada: “Llevaba por toda vestimenta un par de medias oscuras. El pelo revuelto. En su garganta había unas marcas oscuras. Tenía la boca abierta. A través de su vientre desnudo resaltaban sobre la blancura de su carne cuatro horribles rasguños rojos escarlata.”  

è El humor está muy presente tanto en descripciones como en diálogos:
“-Soy mona, ¿verdad?-Monísima, como un filipino en noche de sábado” (en "El sueño...")
-¿Has visto muchos de estos casos por aquí?- preguntó irónicamente el médico. -Hasta ahora, aquí sólo hemos tenido asesinatos honestos, como Dios manda- dijo Patton (…)” (en "La dama...")
Como ejemplos de descripción con toque de humor valen éstas de "El largo adiós":
"Por sus ojos se podía ver que le habían hecho cirugía estética hasta la raiz de los cabellos" 
 "Tenía zapatos negros, de tipo mocasín con dos cordones, que son casi tan confortables como las sandalias pero que no arruinan los calcetines cada vez que uno camina una calle con ellos." (p. 82)
è Las recapitulaciones intermedias que van dando sentido al desarrollo de la investigación (anagnórisis parciales) y la final y definitiva, la anagnórisis final.

Otros elementos de interés en "El largo adiós"
The long Goodbye
Elliott Gould interpretó a Marlowe en 1973 
De la serie Marlowe, la novela de 1953 es considerada la mejor. Sin lugar a dudas lo es pues, aparte de lo ya señalado hasta aquí, hay que resaltar muchos otros elementos de interés:

A.-) Importante repaso crítico al american way of life:
  • consumismo desaforado
  • cultura alcohólica y tabáquica
  • sociedad motorizada
  • corrupción policial en connivencia con importantes grupos de delincuentes
  • el sistema democrático: 
·Vivimos en lo que se llama una democracia, gobernada por la mayoría del pueblo. Un ideal magnífico si es que pudiera funcionar." (p. 259)
  • fractura social en dos grupos muy diferenciados: los ricos riquísimos y una extensa clase media que tira hacia la baja aunque le hagan creer a través de la publicidad que puede optar a la exclusividad de la alta.
  • el poder de la prensa en manos de grupos de presión que todo lo reducen a hacer dinero aunque ello les lleve al amarillismo: 
- Para mí, personalmente, el asunto no tiene el menor interés, pero para Springer ofrecería un campo enorme. Tiene de todo: Sexo, escándalo, dinero, esposa hermosa e infiel, esposo herido y héroe de guerra -supongo que de ahí sacó las cicatrices-. ¡Demonios! Ocuparía la primera plana durante semanas. (p. 72)
  • La medicina en almoneda, con especial atención crítica hacia los médicos dentistas:
"Ni demasiado hábiles, ni demasiado limpios, tres dólares y pague a la enfermera, por favor; hombres cansados, desalentados, que saben exactamente dónde están parados, qué clase de pacientes pueden conseguir y cuánto dinero se les puede exprimir en la consulta. Por favor, no pida crédito. El doctor está adentro. El doctor salió. Usted tiene un molar bastante flojo, señora Kazinsky. Si usted quiere esta nueva emplomadura acrílica, tan buena como la incrustación de oro, se la puedo hacer por catorce dólares. Si usamos novocaína, son dos dólares extra. El doctor está adentro. El doctor salió. Son tres dólares. Por favor, pague a la enfermera." (p. 142)
  • Una sociedad supererotizada:
"De vez en cuando, un hombre y una mujer pueden encontrarse y conversar sin ir a parar al dormitorio, en este país de conciencia sexual demasiado desarrollada." (p. 180)

  B.-) Presencia de un fuerte culturalismo:

  • Citaciones. Los poemas de T S Eliot, las alusiones a algunas tragedias de Shakespeare, la música de Toscanini o de Katchaturian se cuelan en el relato con una naturalidad que choca con las expectativas habituales en el género. Así, por ejemplo, en lo que debiera ser una tensa conversación entre el poderoso Harlan Potter y el pobre investigador privado se alude a Gustave Flaubert en estos términos:
"- ¡Ajá! -dijo Wade, sentándose-. Así que usted leyó a Flaubert; eso lo convierte en intelectual, en crítico, en conocedor de la literatura mundial."  [p. 194]

  • Intertextos. Ecos de Scott Fitzgerald: 
-“No me importa estar enamorado de mí mismo, y para mí ya no existe nadie más de quien pueda enamorarme. Firmado: Roger (F. Scott Fitzgerald) Wade. P.D. Por eso nunca terminé The Last Tycoon”. (p. 119)
 o de John Cheever: A la izquierda había una piscina de natación vacía, (p. 131)

  • Parodia. Sin ser novedad en este relato (ya aparece en los otros dos que he nombrado) Chandler gusta de romper las expectativas del lector sorprendiéndole en su propio campo y dejándole ver que lo que está leyendo no es una novela policíaca al uso sino una renovación del género. Por eso en los momentos habituales de estos relatos como el interrogatorio policial rompe el 'encantamiento del archisabido momento mediante esta reflexión en alta voz:
 - Aquí es donde yo digo: “¿Pero a qué viene todo esto?”, y usted responde: “Las preguntas las hacemos nosotros .” ("El sueño eterno" p. 41).
“Su mano derecha salió del bolsillo empuñando una automática que apuntó hacia
Robert Montgomery
mí.Sonreí. Tal vez no fue la sonrisa más amplia y sincera del mundo, pero de todas maneras era una sonrisa.-Nunca me han gustado estas escenas –dije-. El detective frente al asesino. El asesino saca una pistola y apunta con ella al detective. El asesino cuenta toda la triste historia, con el propósito de matarle al llegar al final. Eso le hace perder un tiempo precioso, y sl final el asesino no mata al detective, nunca consigue hacerlo. Siempre sucede algo que se lo impide. A los dioses tampoco les gustan esas escenas. Siempre se las arreglan para echarlas a perder.” ("La dama del lago", pág. 223)

CONCLUSIÓN. Creo que ya estoy en disposición de ver qué hace Philip Marlowe  con el asunto de "La rubia de los ojos negros". Me pondré con ella en cuanto pase el 20 de mayo, pues hasta entonces leeré otras cosas, en especial la novela de John Williams, "Stoner", que tenemos como lectura de mayo en nuestra tertulia "Más que palabras". Ya os contaré.


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