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13 jun 2021

Julián Ibáñez: "Sindy, la colegiala". Genuino representante del hard boiled español

10 comentarios:

«Baja la correa y apunta a la chica con el dedo.
—¡Eres mi mujer, tú! ¡Y hago contigo lo que me da la gana! ¡Te voy a moler a palos! ¡Porque quiero! ¡Porque yo quiero! ¡Vas a aprender, tú!»
(pág. 64)

La miel y el cuchillo, Serie Bellón, Julián Ibáñez García
Hay ocasiones en que se me acumulan lecturas de las que no he realizado reseña. Ese ha sido el caso en esta ocasión. El motivo creo que ha venido dado por mi deseo de avanzar con rapidez en el "Reto Autores de la A a la Z". Es un reto divertido que consiste en completar el abecedario con las iniciales por las que son conocidos los escritores. El problema aparece cuando hay una inicial difícil de cumplimentar porque autores con esa inicial o no están en mis planes de lectura o simplemente no conozco ninguno con ese nombre y me veo obligado a tirar de catálogo y escoger más o menos al azar alguno de ellos.  Es lo que en esta ocasión me ha ocurrido con Julián Ibáñez, autor que conocía sólo de nombre [en la lejana fecha de abril de 2014 citaba su nombre en una entrada que se puede leer aquí], pero del que nada suyo había leído. La I inicial de su apellido me venía al dedillo; así que cuando vi su nombre en una lista de españoles de noir me pareció una buena opción, como así ha sido en efecto.


Julián Ibáñez: "Sindy la colegiala" (#Bellón 2)

El escritor
Nació en Santander en 1940. Estudió interno en el Seminario de jesuitas de Carrión de los Condes. Que un niño estudiase en un Seminario religioso no era inhabitual en la España franquista. Los hijos de labradores y, como en el caso, de Julián, de perdedores como sus padres de la reciente guerra civil que se las veían canutas para poder dar de comer a sus hijos al haber sido apartados de los puestos que ocupaban durante la República. Los padres de Julián Ibáñez eran maestros republicanos y el franquismo laminó a ese gremio, y entregó la enseñanza a las congregaciones religiosas. Pese a esta formación en el seno de los jesuitas, el autor de "Sindy la colegiala" siempre se ha confesado ateo.

Su formación universitaria lo fue en el campo de las Ciencias en la Universidad de Valladolid. Ya en Madrid se formó en la Escuela de Cine en escritura de guiones cinematográficos.
Antes de asentarse en la capital de España trabajando profesionalmente en la industria del Cine como meritorio, ayudante de dirección, y escribiendo guiones, dice de sí mismo cuando es preguntado que se pasó 12 años viajando y viviendo por Europa, ocupado en los más diversos oficios: de vendimiador en Francia, trabajando con visones en Suecia, recolector de patatas en Inglaterra, friegaplatos, etc... 

Empezó a escribir novela negra a partir de 1980. Se engloba dentro de la generación de autores que renovaron el género en España a la muerte de Franco. Sería, pues, compañero de Manuel Vázquez Montalbán, Francisco González Ledesma, Juan Madrid o Andreu Martín


Sinopsis de la novela (proporcionada por la propia editorial)
Bellón está atrapado. Una misteriosa mujer de aspecto aniñado tiene una información que puede condenarle a dormir sobre jergón una larga temporada. Nadie pronuncia la palabra chantaje cuando la mujer niña se limita a hacerle un encargo aparentemente sencillo: que entregue un abultado sobre a una camarera de El Elefante Blanco... Bellón quiere conocer el contenido del sobre. Lo abre y se encuentra. con la Bomba Atómica.
Cuando Bellón está a punto de ser atrapado, la mujer niña le abre la puerta por donde puede escapar. Pero mejor la hubiera dejado cerrada...

Dos sensaciones he tenido según leía esta novela de Julián Ibáñez. La primera, que es deudora del policíaco español de los cincuenta y sesenta del siglo pasado que con tanto éxito de público se difundía en kioskos en esas ediciones características de bolsillo de la editorial Bruguera; la segunda, que en ella es patente el realismo sucio de un Raymond Carver y la denuncia social de por ejemplo Chester Himes, perfectamente combinados con las características de la genuina novela negra norteamericana tipo Raymond Chandler y/o Dashiell Hammett. La novela negra clásica norteamericana tuvo enorme difusión en España a partir de los años 40 con versiones cinematográficas de sus novelas a través de películas como "El sueño eterno" de Howard Hanks.
 
Es una novela cuyo protagonista es claramente un antihéroe. Se trata de un delincuente, de un marginado, de un matasiete, que igual actúa de sicario que chulea mujeres. Nada más comenzar el relato lo vemos acabando de realizar un encargo con resultado de muerte que le habían hecho; a continuación actúa de viajante trasladando mujeres angoleñas desde Portugal hasta Madrid donde las deposita en una pensión para después llevarlas al puticlub El elefante blanco en el que a partir de la noche trabajarán de camareras y de lo que se tercie. Estas mujeres a veces -casi siempre, la verdad sea dicha- son objeto de subasta entre los proxenetas de la zona. Él mismo se encapricha de una que le pide que la compre y ahí, al carecer de suficiente dinero con que pagar, comienzan buena parte de sus problemas. Sea como fuere el caso es que este ser marginal va saliendo con suerte de los aprietos en que se va encontrando.

Una novela de suspense como ésta no admite contar mucho de ella a no ser que se quiera destrozarla y estropear el placer de leerla por uno mismo. Yo no lo haré, por supuesto. Sólo diré que en el relato se hace realidad el dicho bíblico ''No hagas a otro lo que no quieras que te suceda a ti''. Bellón, trapacero y maestro de la doblez y el engaño, sufrirá en sus propias carnes aquello mismo que él, con arte, practica. El sexo que Irene, la bella mujer con aspecto aniñado, le ofrece más el dinero con que lo engatusa harán que su mente no muy clara de habitual dada su adicción a las cervezas de alta graduación y la necesidad que siempre tiene de dinero para quemarlo en las máquinas tragaperras o en el giley (juego antiguo de naipes) en el que de habitual se juega los cuartos este hombre, serán los elementos dinamizadores de la trama.

Erotismo en la novela negra, hard boiled, realismo sucio
"Sindy la colegiala"
de Julián Ibáñez es la primera novela que leo de la serie Bellón escrita por este escritor santanderino de 81 años. Es un genuino representante del hard boiled español. De éste mi primer contacto con él he salido reconciliado con el género, que emerge de su pluma con todas las características del mismo: corrupción policial, bajos fondos de la sociedad, garitos, bares de carretera, puticlubs, pensiones donde no se pregunta, prostitución de calle, chaperos, tráfico de mujeres, sexo, alcohol, juego, erotismo.... Quizás sea el erotismo característica importante en la novela; un erotismo callejero y de clubes de alterne, barriobajero, de menores, hetero y homosexual. Es este erotismo movilizador esencial de los comportamientos de los personajes, en especial del de Florín Bellón.

La novela se lee muy bien y rápido. A veces da la sensación de estar escrita también de manera muy rápida. Es seguro que leeré alguna más de la serie o al menos del autor para ratificarme o no en esta impresión inicial. Es una clara muestra de la evolución experimentada por esas novelas de kiosko de los años 40 y 50 escritas por españoles que firmaban Edward Goodman o Eddy Thorny (Eduardo de Guzmán), Mark Halloran (Jordi Gubern), Peter Debry (Pedro Debrigode), P. Duke (Fidel Prado Duque), Siver Kane (Francisco González Ledesma) o Lou Carrigan (Antonio Vera) por eso de que entre nosotros lo foráneo siempre ha gozado de más prestigio que lo nacional. Al menos así fue hasta los años 70 en que parece que los escritores se quitaron esa pesada carga, ese complejo de inferioridad, que les oprimía. Lo definitivo, al decir de Manuel Blanco Chivite, fue que estos escritores «prácticamente, no descubrieron a los grandes del género hasta después de la muerte de Franco, cuando las traducciones nos [los] volvieron a traer». Se refería Blanco Chivite, naturalmente, a Chandler y Hammett.

La novela se publicó en 2003 con el título de La miel y el cuchillo aunque la edición que yo he manejado -la edición de kindle- aparece con el de Sindy, la colegiala, quizás por, en opinión del editor, tener mayor tirón que el otro. Es la segunda o tercera que tiene por protagonista a Florín Bellón. La serie se compone por ahora de los siguientes títulos: Entre trago y trago (2001); La miel y el cuchillo (2003); El soplón (2000); El viejo muere, la niña vive (2014); Todas las mujeres son peligrosas (2015); Gatas Salvajes (2015); Canino (2016); El matón al que engañaban las mujeres (2017); La catequista (2018); Violentamente pelirroja (2018); Yo fui mercader de mujeres (2019); y La noche se llenó de sirenas (2020).
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7 jun 2021

El señor Nakano y las mujeres. Hiromi Kawakami

26 comentarios:

«Cuando eres joven, no eres consciente de que la gente muere. Pero cuando alcanzas cierta edad, los demás mueren con una facilidad pasmosa. De repente tienen accidentes, sufren enfermedades o se suicidan. Mueren en contra de su voluntad o por causas naturales con mucha más facilidad que cuando eres joven.» (Masayo en el cap. El vestido)

La autora
Hiromi Kawakami (Tokio, 1958) inició su trayectoria literaria a mediados de los años noventa, tras haber estudiado ciencias naturales e impartido clases de biología. Así, con la publicación de su debut, Kamisama, en 1994, Kawakami se ha convertido en una de las autoras japonesas más populares del mundo. Admirada por público y crítica, ha recibido varios galardones, como el Premio Tanizaki (2001) o el Premio de Literatura de Asia (2012). Entre sus libros más destacados se cuentan Abandonarse a la pasión (1999), El cielo es azul, la tierra blanca (2001), Algo que brilla como el mar (2003) y El señor Nakano y las mujeres (2005).

 
Sinopsis (proporcionada por la propia editorial)
Cuando Hitomi empieza a trabajar en la tienda de segunda mano («Esto no es un anticuario», remarca su propietario), entra en un mundo muy particular. Allí habitan el señor Nakano, un enigmático hombre con varias exmujeres; Masayo, su hermana, una artista que nunca se ha casado, y Takeo, el otro empleado del establecimiento, un chico joven, tímido pero encantador.
Cada día, clientes del vecindario entran y salen del mismo modo que los objetos, cada uno con su historia única, se compran y venden. Así, la historia entre Hitomi y Takeo se mezcla y confunde con muchas otras.

Mi comentario
Los personajes se llevan bien, se enamoran, tienen momentos de ternura... Todo esto en un contexto real, quiero decir, nada exagerado, impostado, o falseado. La narradora es Hitomi, una chica joven que se siente atraída por Takeo, su compañero de trabajo en la Prendería Nakano. Nakano es el comerciante dueño de esta tienda de objetos de segunda mano. Es un hombre que tiene feeling para con las mujeres. Ha tenido múltiples relaciones. Es habitual en él decir a sus empleados algunas tardes que tiene que ir al banco, un banco peculiar pues es un eufemismo bajo el que esconde sus citas amorosas. En este momento está en relaciones con Kikomi, que tiene una tienda de antigüedades. Nakano pone mucho énfasis en diferenciar su tienda de la de una de antigüedades. Hay un quinto personaje muy importante en el relato; se trata de Masayo, hermana de Nakano, una mujer de más de cincuenta años que es amante de Maruyama. En su relación con ella Nakano se interesa mucho por cómo le va la relación con Maruyama. Y para sonsacarla utiliza a Hitomi que se hace la encontradiza o la visita en su casa para trasladarle a Nakano la situación emocional de Masayo. Como se ve es una novela de relaciones en la que cada uno de los cinco personajes principales desarrolla, pivotando siempre alrededor de la tienda, otra serie de relaciones de lo más naturales todas ellas.

La Prendería Nakano es un negocio de otro tiempo y sus métodos comerciales -acudir a vaciar pisos por cuyo contenido Nakano ofrece una cantidad no muy elevada para luego vender los objetos en el negocio a los clientes- también están ya algo caducos. En el relato vemos como Haruo Nakano va haciendo uso cada vez más de la página web de subastas de Tokizo, a quien ha conocido a través de Kikomi, para vender piezas subastándolas al mejor postor. También su manera de relacionarse con las mujeres es algo antigua pues siendo él muy liberal en sus hábitos amorosos sin embargo no admite que las mujeres también puedan serlo y no entiende que una mujer pueda ser autora de un relato erótico. Cuando conoce tal cosa de Kikomi su concepción de la femineidad se le viene abajo, aunque tal cosa le hará evolucionar en sus arcaicos planteamientos. 

La autora utiliza la figura de Haruo Nakano para presentarnos comportamientos femeninos distintos a los tradicionales en los que este hombre parece haberse quedado varado. Vemos a estas tres mujeres -Hitomi, Masayo y Kikomi- actuar desde sí y por ellas mismas. Hitomi se siente atraída por Takeo e ideará fórmulas para estar con él, es decir, es sujeto activo en la relación. Masayo es una artista dedicada a la confección de muñecas que llega a exponer de manera exitosa; en su relación con Mayurama se la ve independiente pero muy enamorada de este hombre. Y Kikomi será quien, como ya he dicho, hará evolucionar a Nakano y sacarlo de sus posiciones ultraconservadoras. 

La novela está formada por doce capítulos que a mí en muchas ocasiones me han dado la sensación de ser relatos independientes unidos en esta narración por estos personajes presentes en todos ellos y por esa sensación de mundo rutinario que es la vida de las personas normales como ellos. Esta impresión la he visto incrementada al leer en ocasiones frases prácticamente idénticas repetidas en varios de los capítulos. Así me ha sucedido con la frase «cuando Masayo estaba detrás del mostrador los clientes compraban más, como si ejerciera un poderoso influjo sobre su voluntad.» repetida en tres o cuatro ocasiones a lo largo del libro dándonos una información desconocida y pertinente la primera vez  pero totalmente prescindible por redundante en los siguientes casos. 

En el terreno narrativo según leía la novela en varios momentos he sido consciente de que Hiromi Kawakami hace uso del recurso -¡tan cervantino!- de las historias intercaladas. Así la narradora en primera persona que es Hitomi tras hablarnos de algún nuevo personaje en ocasiones introduce una historia ajena al discurrir fundamental del relato. Un ejemplo aparece en el capítulo El cuenco cuando un joven cliente lleva a la tienda un cuenco diciendo que no quiere que lo vendan, sólo que lo expongan. Ante tan insólita petición Masayo le dice al joven que seguro que el objeto tiene una historia detrás y le invita a contarla («Nos gustaría escucharla»). Y la narradora Hitomi da paso a la historia con estas palabras: «Así fue como el joven nos contó, despacio y titubeando, la historia del cuenco» comenzando a continuación dicha historia contada, naturalmente, en tercera persona.

Marina Bornas Montaña (traductora)
La traducción la hace Marina Bornas Montaña (Tarrasa, 1983). En general hace una traducción muy aceptable logrando transmitir la delicadeza de la cultura japonesa representada especialmente en los personajes de más edad frente a la que existe en mucha menor proporción en las generaciones representadas por Hitomi y Takeo. Muy bien la traslación al castellano en general, aunque me ha chirriado un poco -bastante, si soy sincero- que una o dos veces escriba "los más buenos" en vez del correcto "los mejores". No logro explicarme la razón de tal error. No sé si quizás el hecho de que Marina sea la traductora de Kawasaki al catalán haya podido influir. Pero tampoco lo creo pues en catalán existe "els millors". ¿Entonces? Bueno, sea la razón que sea lo que hay que procurar siempre es utilizar el idioma con corrección y no valen disculpas en literatura. 

Final
Poco más puede decirse de "El señor Nakano y las mujeres" para cerrar esta breve reseña. Sólo quisiera resaltar que es un libro amable, delicado, en el que lo que se muestra es la vida ordinaria en el Japón de hoy. En mi opinión es una muestra de literatura feelgood y como la mayor parte de las obras de esta tendencia la novela de Hiromi Kawasaki se lee con muchísimo gusto, si bien con el paso del tiempo obras como ésta no se recuerdan tanto como las que relatan sucesos más impactantes.

1 jun 2021

Patricia Benito. "Primero de poeta"

26 comentarios:

«Primero de poeta es una nana para uno mismo: los sueños de la imaginación producen niños, niñas mejor; y Patricia ha dibujado su camino con tizas de colores que se difuminan al primer beso, aquí aprendí a bailar yo, te dice, y se encoge de hombros ante ningún hombre mientras de la regadera saca una sonrisa que se enreda en tirabuzones y salpica, coges aire, y pasas a la siguiente poesía» (Escandar Algeet, prólogo al poemario)

Apunté en mi lista de libros pendientes a Patricia Benito, "Primero de poeta", ahora mismo no recuerdo cuándo ni viniendo de quién. No conocía a la escritora pero la referencia a ella que acababa de leer en un blog me pareció interesante. No sé si ya mientras leía esa entrada o quizás como consecuencia del tiempo transcurrido, el caso fue que mi cabeza, equivocadamente, insistía en decirme que era una novela. Con esta idea me acerqué a mi biblioteca municipal y me entretuve buscando la signatura N BEN pri que como es lógico no encontré a pesar de saber que estaba en los fondos del centro. Consulté al bibliotecario, quien amablemente me dirigió a la sección de Poesía. Como se ve, llegué a la autora y a su obra por pura casualidad y completamente desorientado. Pero me alegro del hallazgo.

Patricia Benito
De sí misma dice en su web y en la solapa de la sobrecubierta lo siguiente:
Nací en una isla y no sé nadar. He vivido en tres ciudades, nueve hogares y alguna casa. Me he enamorado una vez. He bajado corriendo de un tren en llamas y he visto explotar una bomba. No creo en las cosas que duran para siempre. O sí, no lo sé. Las fresas, con leche condensada. Cada cierto tiempo necesito cambiar cosas de sitio, ya sean muebles, personas o toda mi vida. Si no viajo, no puedo respirar. Tengo incontinencia sentiverbal. Me pierdo en cualquier atardecer, a ser posible con mar. Prequiero demasiado rápido y desquiero demasiado lento. No recuerdo la última vez que me dormí pronto. Mido el tiempo en medias cervezas y no hago planes a más de cerveza y media. Lloro en las manifestaciones cuando oigo a Labordeta. Te necesito cerca, pero no encima. Siempre voy con el más débil. No imagino un mundo sin queso, ni sin chocolate. Casi siempre es mejor dar que recibir, y no estoy hablando de sexo; no solo de sexo. La reina de mi casa es una gata coja que no para de ronronear. La empatía debería mover el mundo, no solo el mío.


Y en la contraportada de la edición realizada por Aguilar en la colección Verso&Cuento sobre la obra que tenemos en nuestras manos aparece a modo de resumen o síntesis:

Patricia Benito, Primero de poeta, Poesía pop
Primero de poeta
son todos los papeles que rellené y quemé, todos los pasos que no di, las vidas que perdí. Todas las declaraciones de amor que callé, los sueños que rompí, los miedos de los que aprendí. Es mi impaciencia, mis ganas de sentir y el pánico. Es descubrir que mis miedos siempre ganan la partida. Es empujarte a que te vayas por si te acercas demasiado. Es querer que te acerques demasiado. Primero de poeta son todos mis errores. Y mi cura.


Con estos preavisos abrí el libro que está bellamente editado, con una estética muy cuidada, elegida por la propia autora. No hay que olvidar que los 67 poemas que componen el volumen salieron a la luz por vez primera autoeditados por ella misma con la única finalidad en principio de regalarlo a familiares y amigos más allegados. El resto de los 300 ejemplares que realizó los ofreció al público a través de Amazon con la equivocada seguridad de que apenas vendería alguno y que ahí acabaría todo. Pero no fue así... Os recomiendo, si queréis conocer la aventura física de Primero de poeta, que paséis por "Lecturàpolis", el blog de mi amiga Marisa G., y leáis la excelente entrevista que en las fechas de publicación del poemario por Random House/Aguilar realizó a la escritora [os dejo aquí el enlace].

Mis impresiones
He leído las cerca de setenta composiciones que componen el libro con fruición, con gusto, con emoción, con mucha emoción a veces, con simpatía siempre, con admiración, con reconocimiento de situaciones, con empatía, con una enorme satisfacción. Me ha parecido un poemario sincero, fresco, auténtico, en el que el yo lírico de Patricia se desnuda ante los lectores y para sí misma -que en principio iba a ser su única lectora-. Me parece que ha sido muy valiente al mostrar sin doblez sus inseguridades, sus más recónditos deseos, sus errores, sus malas decisiones, sus aciertos -pocos, pero también hay alguno especialmente en las poesías finales-. Y fuera de lo estrictamente personal me ha satisfecho mucho leer, poéticamente expresadas, reflexiones sobre aspectos variados (el trabajo, la política, la sociedad...). 

Además de por los asuntos, me gusta la manera de presentarlos, y más teniendo en cuenta la bisoñez de la autora, su juventud, no siendo ella -le dice a Marisa G. en la entrevista de 'Lecturápolis'- lectora de poesía en la época inmediatamente anterior a la composición del libro. Muchos de los poemas es evidente que están en deuda con la cultura popular contemporánea. La socialización en los bares, el tiempo pasado en ellos medido en cervezas consumidas, los chupitos de la noche, las canciones populares, la música pop..., todo esto aparece citado directa o indirectamente en varias composiciones. Al menos cuatro claras referencias musicales recuerdo ahora: Sabina, Serrat, Marwan y Ella Baila Sola.


El inconfundible ritmo sabiniano a base de repeticiones anafóricas es claramente perceptible en varios de los poemas. También en muchos de los asuntos se vislumbra al «tito Joaquín» («Y empieza a sonar Peor para el sol // A veces se nos olvidan las lecciones / que nos da el tito Joaquín», en el poema 'margaritas'). Y lo mismo sucede con los temas Amores de barra de Ella Baila Sola (poema 'historias de barra'),  Mediterráneo de Joan Manuel Serrat (poema 'nació en el Mediterráneo'). Es este último poema uno de los que más me han impactado; todo en él me ha tocado la fibra: el asunto, el tono empleado, la música subyacente en el mismo del hispano-palestino Marwan, a quien personalmente yo no conocía hasta ahora, y a quien Patricia homenajea incluyéndo el título de su canción "Mi columpio" en uno de los versos («El columpio de Marwan»). 

Utiliza recursos en algunos de los 67 poemas que me parecen relevantes y que hablan muy bien de las cualidades poéticas casi innatas de la autora:
  • Juegos fonéticos y ortográficos creando ambivalencias significativas muy interesantes: «siempre acabas contando ve(i)nte» (poema ‘parchís‘).
  • Variaciones sobre frases tomadas de la cultura pop. En el poema 'piedra, papel o te quedas', por ejemplo. 
  • Volver el lenguaje del revés, dislocarlo, sorprender la lógica: «Abrazos de despegue a trompicones / y aterrizaje sin motor» (poema 'reencuentros'). 
  • Violencias morfológicas: «O que cambiemos los debos por los quieros / y los miedos por los puedos» (poema 'dificil'). «Contigo, sí / Portigo, no.» (poema 'hoy').
  • Juegos morfo-sintácticos: «Quiero verte joder. Quiero verte, joder» (poema 'ahora')
  • Uso frecuente del oxímoron, de la antítesis, en sintonía -aun sin saberlo de modo consciente-con las declaraciones amorosas de los místicos:  «Madrid, me mata tan dulcemente que siempre quiero volver» (poema ‘año nuevo') 
Contiene la obra algunos poemas en prosa ('año nuevo', 'historias de barra', 'donde se ordena todo' e incluso 'gracias', al final del poemario, donde de forma indudablemente poética expresa agradecimientos mil a cuantos personal o profesionalmente la han ayudado a sacar adelante el proyecto). Tanto este "poema-epílogo" suyo como el que firmado por el poeta Escandar Algeet abre el libro -"poema-introducción", podría denominarse- sirven para dejar los 67 que constituyen el cuerpo de la obra perfectísimamente enmarcados. 

Poesía amorosa actual, poesía feminista
Por muchas razones, merece la pena pararse en la introducción firmada por el poeta hispano-sirio Escandar Algeet. La primera es la de enterarnos que la vocación poética se manifestó en Benito, cual caída de Saulo del caballo camino de Damasco, tras asistir en Logroño a un recital de poesía de este autor. Lo que decía Algeet en sus poesías, su personalidad, la manera de utilizar el idioma, la fuerza de las palabras y de las frases que formaban sus versos, le descubrieron y despertaron dentro de sí la necesidad de volcar su interior en este formato literario que hasta entonces no había utilizado. Ella -confiesa- siempre había sido muy cerrada para hablar de sentimientos, pero esta experiencia le supuso una epifanía que al cabo del tiempo quedó plasmada en este "Primero de poeta". 

Personalmente nada he leído de Escandar Algeet, pero, simplemente leyendo el prólogo que le escribe a Patricia, reconozco el atractivo de su literatura. Para empezar el título es hermoso por demás, «los sueños de la imaginación producen niñas que bailan», y luego, a lo largo de las tres páginas del mismo dice cosas muy hermosas sobre la poesía contenida en el libro: 
«Imaginar tiene mucho que ver con jugar. Recordar con vivir. Y vivir, sólo se siente en presente y se anhela en futuro. Imaginar un recuerdo es de primero de locura. Que un recuerdo imaginado no te cierre los ojos sino al revés: te los abra. Es de primero de utopía. Crecer tiene mucho que ver con caminar. Y el camino parte de, pero sólo tiene sentido con un hacia a. Reconocer que los ojos están en los ojos que la miran es de primero de poesía
Ha sabido Algeet captar la esencia de la poesía de Benito, asumirla e integrarla en su propia expresión, de manera que leyéndolo no sabemos en verdad en qué dirección, deliciosamente confusa, circulan las influencias. Escandar Algeet posee un bar en Madrid, Aleatorio, en el que se realizan muchas actividades culturales y recitales de poesía. Mirando en wikipedia aprendo que este poeta de madre española y padre sirio, nacido en Palencia en1984, tiene a día de hoy nada más y nada menos que seis poemarios en el mercado: Alas de mar y prosa, 2009; Un invierno sin Sol, 2013; Ojalá joder, 2015; Y toda esa mierda, 2015; La risa fértil, 2017; y Hogares, 2021. ¡Y yo sin conocer ninguno de ellos! Habrá que ponerle remedio.

Destacan en la poesía de Patricia Benito una serie de lugares poéticos ('topos', se dice con tecnicismo literario) que aparecen con insistencia: 'mariposas' («mientras piensas que puede, tal vez, quizás / le dejarías abrir la jaula de las mariposas»); los 'bares'; el 'tiempo': medido en consumiciones («Dos cervezas más allá», «Un cubata y unas patatas más allá», «Una cerveza y media más tarde»…), o en su sentido más amplio («A mi yo del pasado, por tropezar hasta aquí / A mi yo del presente, por ser feliz / A mi yo del futuro.  Ay.»); y muy importante el 'carpe diem' en una doble dimensión: la personal, tantas veces contradictoria («Yo, / que no me quito el Carpe diem / de la boca cuando es la teoría, / qué mal se me da la práctica a veces.», poema 'Primero de poeta'), y la que predica a los demás e intenta ella misma aplicarse sin lograrlo siempre («Vive, joder. Vive. / Y si algo no te gusta, cámbialo. / Y si algo te da miedo, supéralo. / Y si alguien te enamora, cúidalo.», del poema 'vive, joder. Vive'). 

Como anécdota, relatada por la propia autora, decir que los dos primeros versos de este poema fueron utilizados duraante un tiempo por la empresa 'Natura' en su página de Facebook. Cuando Patricia Benito se enteró se puso en contacto con ellos a través de esa red social y les envió un ejemplar del libro para agradecérselo;  ellos la animaron a vender el libro en sus tiendas. Fue esto el inicio del éxito de la obra. 

Es Patricia una mujer muy de frases, algo que en algunos momentos me ha llevado a ver su libro como un mero manual de autoayuda. No quiero que esto sea interpretado como negativo, pero es verdad que mucho de lo que hay en este libro primerizo que llega a emocionar por su sinceridad y espontaneidad se queda en esas frases tan habituales en las redes y que los usuarios de las mismas rebotan y rebotan hasta el infinito. En concreto, la citada de "Vive, joder, Vive" ha trascendido el mundo poético para ser objeto de merchandising en camisetas, bolsos, libretas... que se pueden adquirir en la página web de la mismísima Patricia [por si alguien tuviera interés aquí dejo el enlace]. Yo, debo reconocerlo, soy antiguo para esto y como que no aplaudo este mercantilismo, si bien entiendo que hay que vivir y que la ocasión la pintan calva. 
Tiendas Natura, Arte y merchandising, mercantilización de la cultura
No me extraña en exceso esta deriva hacia el consumismo de Patricia, a pesar de haber colaborado activamente con sectores socio-políticos que -dicen- luchan contra ello. Todos tenemos contradicciones. Y hay que admitir el derecho que cada quién tiene de elegir esto o aquello. Digo que no me extraña, entre otras razones, dado el gran aprecio que la autora muestra por Charles Bukowski -novelista creador de muchas frases exitosas-, escritor del 'dirty realism' norteamericano cuya actividad pública aparte de la literatura buscaba por encima de todo el beneficio económico. Es así el mundo que nos hemos dado, y todos transitamos por las paradojas.

Para finalizar
Todo el poemario está bajo una de las afortunadas frases de Charles Bukowski referida en esta ocasión a la relación interpersonal. Una frase preciosa y magnífica. Otras dos citas incluye en el libro la autora: una de la fotógrafa Emilia Galindo en forma de foto-relato; y otra cita más en esta ocasión sacada de un poema de su valedor Escandar Algeet. Estas citas, junto a una serie de páginas de color negro que incluyen el título del tema que tocan los poemas que siguen, sirven para estructurar el poemario en partes bien diferenciadas. 

El libro, bellamente presentado con los títulos de los poemas en vertical en las páginas impares y horizontal en las pares, se completa con unas muy buenas fotografías realizadas por la propia escritora, por Emilia Galindo la de su foto-relato, y por Sol Salama la que a doble página antecede a la última parte del poemario. Los poemas de esta última parte del poemario muestran ya a una mujer que ha madurado, ha superado sus inseguridades, y que parece pisar ya tierra firme. Ha llegado a la estoica conclusión, muy en línea -¡hay que ver cómo se cruzan unas lecturas con otras!- con lo que preconizaba Emerson con su "huerto" [leer aquí la reseña que sobre "El huerto de Emerson" de Luis Landero tengo publicada en este blog], de que «el secreto de la felicidad / debe ser algo así como / QUERER LO QUE TIENES.». 

En Primero de poeta se ve a una mujer que crece a lo largo de sus poemas a base de caídas, de errores e incertezas. Una mujer que recuerda al inicio sus errores («Y no, / no fue tonto pensar en ir. / Fue tonto no ir.») y que en la última parte del poemario ha agarrado el toro por los cuernos y -usando una expresión muy de hoy aunque ya algo sobada- se ha empoderado. Es ahora cuando su Feminismo se hace patente. Estamos leyendo poesía feminista. La Pat del principio se ha trasmutado en una mujer que se siente y se quiere libre de tutelas. Es ahora una mujer que toma decisiones y se pone el mundo por montera sin estridencias, como debe ser: «Tú tan de hielo, / yo me derrito de ganas. / Tú con tus miedos, / Yo con la cara marcada. / Tú tan princeso / y yo tan republicana» (poema ‘sin perdices', pag. 104).

Patricia Benito. "Primero de poeta"


 

27 may 2021

"El verano sin hombres" de Siri Hustvedt

26 comentarios:

✔«El reloj despertador había sonado. Los ancianos languidecen y mueren. Todos lo sabemos, pero los ancianos lo saben mucho mejor que el resto de nosotros. Viven en un mundo de pérdidas continuas y eso, como había dicho mi madre, es muy ingrato.»

✔«El tiempo nos confunde, ¿verdad? Los físicos saben cómo jugar con él, pero el resto de nosotros tenemos que ajustarnos a un presente vertiginoso que se transforma en un pasado incierto y, por más embrollado que ese pasado resida en nuestra memoria, siempre avanzamos inexorablemente hacia nuestro final.»

A Siri Hustvedt, como tantas veces ocurre con algunas personas, llegué vía su pareja, el escritor norteamericano Paul Auster. La figura de Auster, sin embargo, y afortunadamente, no oscurece para nada la de su mujer. Tanto es así que pocas veces -quizás yo en este preciso instante esté entrando en contradicción conmigo mismo- se alude a ella como "la mujer de...". En fin, veo que estoy volviendo a decir casi lo mismo que escribí en junio de 2018 -¡tres años hace ya!- sobre esta estupenda escritora de la que la wikipedia dice que es "una novelista, ensayista y poeta feminista estadounidense de padres noruegos". Eso es lo que es, nada más y nada menos que eso. 

Pues bien, en esa fecha de 2018 leí "El mundo deslumbrante", mi primer acercamiento a la escritora norteamericana y quedé deslumbrado por la magia, poesía, ideas y buen hacer que demostraba allí. Escribí una entusiasta reseña sobre la misma que quien quiera puede leer aquí. Como no quisiera repetirme en exceso -parece que hoy voy de paradoja en paradoja como en el juego de la oca- recomiendo que paséis por esa reseña ahora o cuando acabéis de leer ésta si es que tenéis aguante de llegar hasta el final de la misma. ¿Por qué os recomiendo esa lectura? Pues simple y llanamente porque desde el punto de vista de estilo, tratamiento de la forma, asuntos que se tocan y tal, ambas obras son muy semejantes. Naturalmente la anécdota en una y otra son diferentes, aunque, si bien se mira, no tanto.  En fin, vamos a centrarnos en lo que toca, que no es otra cosa que hablar de "El verano sin hombres", novela de Siri Hustvedt aparecida en 2011, tres años antes que "El mundo deslumbrante".



Sinopsis (proporcionada por la editorial)
Un día, después de treinta años de matrimonio sin fisuras, el esposo de Mia, un reconocido neurocientífico, le pide una «pausa». Una petición inesperada que en realidad significa que tiene una aventura con una colega más joven que ella y que hará que Mia sufra una crisis y sea ingresada en una clínica. Tras recibir el alta, decide volver a la ciudad de su infancia, Bonden, donde pasará un verano inolvidable mientras reparte su tiempo entre las amigas de su madre, un grupo de ancianas autodenominado «los Cisnes», y un montón de chicas adolescentes a las que imparte un taller de poesía. 

Mi comentario
La novela me ha parecido muy interesante en cuanto a la forma, aunque quizás no sorprendente por el argumento: mujer abandonada por el marido tras muchos años de matrimonio y vida en común. Ella, Mia, es poeta y, tras su paso por una clínica mental para superar el abandono, busca refugio en su localidad natal donde reside su madre. Allí se repondrá del desequilibrio psíquico que la actuación del marido le ocasionó; lo conseguirá, además de visitando y conversando con su madre Laura, impartiendo un Taller de Poesía a siete chicas adolescentes; también contribuirá a su mejoría la amistad que hará con sus vecinos, una joven pareja que tiene dos niños pequeños. Lo magnífico de esta novela es, como digo, la manera de presentar la historia: con mezcla de géneros (narración, poesía, teatro...), de subgéneros (tragedia, comedia...) y de formatos (escritura, visual [incluye tres o cuatro dibujitos], guion cinematográfico...); con innovaciones tipográficas; a través de un fuerte culturalismo (literatura sobre todo, pero también Cine, y mucha mucha filosofía [el Maestro Eckhart, Schelling, Hegel, Heidegger)... Quienes hayan pasado ya por mi reseña sobre "El mundo deslumbrante" habrán comprobado que estos procedimientos formales coinciden con los que empleó en esa novela publicada en 2014 y que en mi comentario señalé.

editorial Seix Barral, editorial Anagrama
Formalmente, como digo, muchas cosas hay en esta novela que me han gustado. De ellas destacaré especialmente la metaliteratura que hay en ella. Me refiero a la manera que tiene la autora de plasmar, vía narrativa, contenidos y reflexiones sobre la construcción literaria. Quizás una muestra de ello pueda verse en la explicación del recurso "deus ex machina" que  ejemplifica en uno de sus personajes: 
«Pero entonces, como caído del cielo, igual que sucede en las novelas, especialmente en las novelas de los siglos XVIII y XIX, la madrina de Lola, una solterona frugal que había trabajado como administradora en la Universidad de St. Joseph durante cincuenta años, murió, y esa anciana deus ex máchina dejó a su ahijada una vajilla completa de porcelana de Wedgwood y cien mil dólares» 
Realiza Siri Hustvedt una novela que va construyendo dialécticamente; quiero decir, en constante diálogo con quienes la estamos leyendo a quienes nos interroga, comunica sus dudas e incluso interpela. Me ha parecido de lo más logrado el uso que hace del Club de Lectura al que pertenece Laura, la madre de Mía, para presentar a veces estas reflexiones sobre la arquitectura literaria. Este Club de Lectura está leyendo 'Persuasión', novela de Jane Austen, novelista de finales del XVIII y principios del XIX. Las mujeres que integran el grupo de lectura debatiendo sobre esta novela se enzarzan en dirimir si quien habla en ella es una narradora, un narrador o la propia autora, momento en que la mismísima Siri Hustvedt entra directamente en la narración para sin artificio alguno decir que «la palabra escrita esconde el cuerpo de quien la escribe. Después de todo, yo podría ser un HOMBRE que se hace pasar por una mujer. Diréis que eso es poco probable después de leer toda esa cháchara feminista, pero ¿podéis estar seguros?». Y a mí esto, amigos, me parece una genialidad pues la escritora está hablando de muchísimas cosas a un tiempo: de ella misma, del personaje de Mía, de la escritora Jane Austen, de los hombres y mujeres, de pura narratología. Este procedimiento formal tiene un nombre que ahora mismo no recuerdo, pero eso no es lo importante; lo que importa es el efecto del mismo.

Como se ve en la cita anterior la autora introduce mayúsculas en el texto con clara intención estilística. En la cita de marras para contraponer los dos géneros humanos y la preeminencia de uno sobre el otro. En otras, por ejemplo, «Yo conocía a personas que me mataban de aburrimiento porque carecían de discurso y de reflexión (el ESTÚPIDO CON AIRE DE SUFICIENCIA) y otras que, a pesar de ser capaces de complejas cavilaciones, vivían dentro de una caja impenetrable, inmunes al diálogo (los INTELIGENTES MUERTOS EN VIDA)», el juego tipográfico de mayúsculas entre minúsculas cumple la función de las acotaciones teatrales que aquí, en la narración, confieren viveza al texto evitando descripciones y circunloquios que de usarlos habrían producido un texto mucho más tedioso. Es otra muestra de hibridación literaria.

Pero sin lugar a dudas son las interpelaciones directas al lector lo que me parece más interesante dado que con esos interrogantes ella, Siri Hustvedt, muestra a lo vivo el proceso de escritura ante el lector. Así tras una reflexión de tipo metaliterario («La ficción constituye un vasto territorio de fronteras imprecisas y no hay certeza sobre dónde empieza y dónde termina. El mapa de las falsas ilusiones se va trazando según pautas acordadas de forma colectiva.») se pone en la piel del lector al ser consciente del escaso progreso que está experimentando su relato
«Pronto, pensaréis, llegaremos a algún cruce o a una bifurcación en el camino. Aparecerá la ACCIÓN
[…]
«a ver si alguna de esas ancianas o alguna de esas adolescentes poetas o la vecina joven y afable o la endeble versión de una niña de cuatro años que aspira a ser Harpo Marx o incluso el pequeñito Simón HACEN ALGO»
No se puede negar, como se ve, que la Hustvedt tiene sentido del humor. Efectivamente en estas reflexiones de naturaleza metaliteraria hay distanciamiento irónico, hay humor inteligente. Una inteligencia, que mezclada con lo que en cine se suele denominar chiste privado, me ha hecho sonreír al leer que una actuación idéntica en dos personas se produce  cuando suena «la música del azar», como lo ha expresado un eminente novelista norteamericano. Novelista que, a poco que se indague o se recuerden títulos literarios, no es otro que su marido Paul Auster. Evidentemente es una broma, un homenaje, un piropo, o como queramos denominarlo, de naturaleza privada muy emotivo. 

De la trama que ofrece la autora en esta novela he dicho al inicio de mi comentario que no me parece demasiado sorprendente. Sí, claro, que un marido tras 29 años de apacible matrimonio decida abandonar a su mujer por una mujer más joven desde luego no es nada novedoso; sin embargo a Mia, la protagonista, que Boris Izcovich la abandone la descoloca por completo. Sus conversaciones con su madre y con el resto de componentes de los Cinco Cisnes de Rolling Meadows [nombre del edificio donde reside la madre], en especial con Abigail, le servirán para analizar y sopesar debidamente lo sucedido y reencontrarse consigo misma a través de lo vivido por estas mujeres mayores. También el comportamiento del grupo de siete adolescentes a las que imparte un Taller de Poesía le sirve para mostrar una cierta especificidad distintiva de lo femenino respecto a lo masculino. 

Siri Hustvedt plasma en este libro una visión feminista coherente y equilibrada respecto de las supuestas  identidades del hombre y de la mujer. Afirma, apoyándose en estudios científicos de valor, que no hay diferencias biológicas de peso que afirmen un distinto modo de comportamiento entre ambos sexos («La extendida creencia de que las mujeres presentan un esplenio de dimensiones mayores que el de los hombres y, por consiguiente, piensan de forma distinta es insostenible.») y que no porque algo lo piense mucha gente eso se convierte en verdad. Lo que sí ha ocurrido, afirma en un momento en que la novela adopta casi casi el formato ensayístico, es que el hombre se ha apropiado con frecuencia de labores brillantes producidas por algunas mujeres. Y como argumento se va hasta la fenomenología de Merleau-Ponty y Edmund Husserl. De Husserl y sus trabajos sobre eso que llamamos identidad propia dice que «LA MUJER de este último, fue quien dirigió los pasos del pensador llevándolo de vuelta hasta Hegel, Kant y Hume cuando fue necesario». Y para universalizar el razonamiento, dirigiéndose a los lectores, concluye: «Después de todo, Queridos Lectores, os pregunto: ¿Cuántos hombres agradecen a sus mujeres tal o cual servicio?»

Lo que maravilla -al menos a mí me ha producido un efecto semejante- es comprobar cómo la escritora se mueve a lo largo y ancho del relato con facilidad encomiable. Salta del momento presente, de ese verano sin hombres que está pasando en Bonden, al pasado de su adolescencia y primeros escarceos eróticos para a renglón seguido recordar un poema de Lawrence o de Thomas Traherne (poeta inglés del siglo XVII), o a visualizar una foto de su madre Laura y su tío Harry de niños que parece estar  premonizando el futuro, o a una acción coincidente con su estancia en Bonden desarrollada en Nueva York por su hija Daisy junto a su padre Boris, o a recordar cuando ella y Boris se conocieron, o a esos recuerdos que el Cisne Abigail le cuenta a Mia mientras le muestra unos bordados que esconden algunas «picardías», etc.

Y es que el tiempo es asunto central en este relato. Se muestra en la novela todo el desarrollo temporal de los seres humanos: el nacimiento representado en la inocencia, dulzura y embeleso amoroso que provoca Simón, el bebé pelón de cinco meses de la vecina Lola; el mundo mágico infantil de Flora, hermana de cinco años de Simón, siempre disfrazada con una peluca; la adolescencia, etapa de formación en la que lo mejor y lo peor del ser humano van de la mano, representada en el comportamiento de las siete niñas capaces de realizar hermosos poemas y también de bromas crueles; la crianza de los hijos que mal que bien realizan Pete y Lola en medio de peleas y discusiones, aunque también de entrega amorosa; los 29 años de matrimonio de Mia y Boris con el miedo a que el tiempo se escape y el lógico deseo de atraparlo («¿Puedo en verdad culpar a Boris por su Pausa, por su necesidad de aprovechar la vida al máximo mientras pudiese, mientras tuviera todavía tiempo, tiempo para alguien que se estaba convirtiendo en un carroza?»); y por último, la estación término que supone el edificio de apartamentos para personas mayores -eufemismo para evitar la connotación negativa de la expresión Residencia de Ancianos- donde reside Laura con otras personas algunas de las cuales van quedándose por el camino (George, de 102 años, muere un día; Regina es trasladada a otro sector del edificio, a la zona de los residentes con alzhéimer; Abigail se rompe una cadera; y así).

Paul Auster, literatura norteamericana, Feminismo
Esta fugacidad del tiempo es materia reflexiva en este relato. La narradora en primera persona que es Mia -hay veces, muy ocasionalmente, en que cambia a la segunda- utiliza precisamente la escritura como (re)medio para retenerlo, o más bien, para fijarlo. Gracias al acto de escribir se puede romper la inexorable linealidad discursiva del tiempo haciendo presente -el único de ellos auténticamente real- el pasado y el que un día fue futuro para enseguida convertirse también en pasado:
«Lo que un día fue futuro es ahora pasado, pero el pasado vuelve en forma de recuerdo presente, está aquí y ahora, mientras escribo. De nuevo estoy escribiéndome en otro sitio. Pero no hay nada que me impida hacerlo, ¿no es así?»
También, y conviene no olvidarlo, Mia está pasando este verano en Bonden convaleciente de su paso por el Hospital mental en el que ha estado ingresada para superar la "Pausa" que Boris ha decidido tomarse. La escritura de este relato le va a servir para valorar en su justa medida todos los extremos de la situación a la que se ha visto abocada. Es un uso de la escritura como terapia.

Final
La novela sólo tiene 224 páginas, y en tan pequeño espacio contiene una elevada calidad literaria en forma de recursos utilizados, innovaciones estilísticas, tipografía diversa, figuras del narrador variadas, personajes bien caracterizados, hibridación de géneros y subgéneros literarios... Desde el lado de lo narrado mucho es lo que se toca aquí aunque sin duda alguna sea la condición temporal del ser humano la que prima sobre el resto. Y dentro del tiempo inmovilizado gracias a la escritura es la dualidad hombre-mujer la que se examina siempre utilizando un inmenso fondo de armario culturalista aplicado de forma pertinente: el Cine, citas de poetas, alusiones a filósofos (en especial a los existencialistas Heidegger y Kierkegaard. De este último Mia lee por sexta vez su obra "La repetición", lo que evidentemente nos devuelve de nuevo al ámbito temporal y a la relación de pareja), y sobre todo la narrativa de Jane Austen y su novela "Persuasión". 

Evidentemente -la misma escritora lo recalca en un momento del relato- la novela rezuma feminismo por todos sus poros. Es una historia de mujeres, escrita por una mujer, narrada y protagonizada por una mujer que busca puerto seguro en otras mujeres cuando su seguridad -«mi Muro», dice ella- ha decidido tomarse un tiempo -hacer «una pausa»- en su matrimonio. Y pese a esto trasciende del relato un cierto tratamiento humorístico de la situación gracias a lo cual la narración no se ahoga en un mar de reproches, insultos, etc. contra el macho tan frecuente en algunos relatos de corte feminista.

Como cierre de la reseña colocaré el Haiku que Mía recita en la sesión poética que no se sabe cómo acabaron haciendo un día ella y los Cisnes de Rolling Meadows. Creo que es una síntesis perfecta de lo esencial que transmite esta novela:
«yo recité el poema «Haiku» de Ron Padgett. "Eso sí ha sido rápido. / Me refiero a la vida."»
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21 may 2021

Ralph Waldo Emerson. "Naturaleza"

18 comentarios:
Leer, la lectura, el mundo de los libros, en definitiva, provoca con frecuencia que, tras acabar una obra que nos ha resultado grata, los lectores queramos continuar con otro título de la misma autoría; o bien que algo visto o intuido durante el acto de lectura en el finalizado volumen nos lleve a buscar con ahínco  esa novela citada en el texto o nos anime a profundizar en la manera de pensar de ese escritor reverenciado por este o aquel personaje e, incluso, como ha sido en mi caso, por el mismísimo autor. 

Quienes hayáis leído la reseña que escribí sobre la novela "El huerto de Emerson" del extremeño Luis Landero [quienes no lo hayáis hecho, pinchando aquí podéis hacerlo] recordaréis que dediqué un espacio importante a solventar el porqué del título. Resultó que todo procedía de la lectura de unos ensayos del escritor, filósofo y poeta norteamericano Ralph Waldo Emerson, quien en uno de ellos aconsejaba contentarse con lo que por naturaleza nos ha sido dado y sacar de ahí los más frutos posibles que contenga. Esto es lo que Landero denomina 'Huerto de Emerson'.

Me agradó esa traslación de la frase desde el plano de la filosofía del escritor del siglo XIX a una novela memorialista de un escritor del siglo XXI y me propuse saber algo más de Ralph Waldo Emerson y su ideario filosófico. Busqué por mi entorno títulos asequibles del bostoniano que me permitiesen conocer algo de su pensamiento y me topé con que la editorial Nórdica libros acababa de sacar una hermosa edición de uno de sus primeros ensayos. Y digo hermosa edición porque el texto se presenta acompañado de bonitas ilustraciones, -delicadas acuarelas-, realizadas por la argentina residente en Madrid Eugenia Ábalos. 

El autor
Ralph Waldo Emerson (Boston, 1803 - Concord, 1882) fue el líder del trascendentalismo filosófico a principios del siglo XIX. Estudió Teología en Harvard y tras finalizar los estudios se ordenó pastor unitario, aunque la muerte de su mujer le llevó a renunciar al sacerdocio. Su Obra y pensamiento filosófico influyó en discípulos suyos como Nathaniel Hawtorne y Henry David Thoreau; también poetas y filósofos como Whitman o Nietzsche reconocieron la deuda que debían a su producción.


Mi opinión
Trascendentalismo filosófico, Filósofos  americanos del XIX

Personalmente pienso que este breve ensayo presentado en ocho capítulos de escasa extensión, el escritor lo escribió en 1836 simplemente para exponer con argumentos su idea de que todo está creado por un espíritu superior infinito. Evidentemente, sin citarlo, se refiere a Dios y a sostener la idea de que la Creación de todo lo existente en el mundo natural la realizó él mismo a su imagen y semejanza. El hombre está dentro de esta Naturaleza, pero tiene entre los elementos que la componen un rango mayor gracias al entendimiento de que está dotado. En un siglo en el que el positivismo y las ciencias naturales estaban experimentando un auge espectacular Ralph Waldo Emerson quería señalar que si bien el científico observa las cosas, animales, plantas y objetos con afán puramente clasificatorio, debe este estudioso ser consciente de que hay una fuerza espiritual en esos elementos reflejo de quien los creó. E insiste en algún capítulo en que la Naturaleza es, frente a la idea de puro escenario en el que se acumulan objetos y especies de diversa índole, una unidad. A esta unidad es a lo que él llama Paisaje, cuya mera observación lleva al Uno, creador de todo.

El pensamiento de Emerson es claramente panteísta y enlaza directamente con la corriente filosófica del Idealismo. Por proximidad temporal, enlaza primero con el idealismo trascendental de Kant, pero en esencia también con el idealismo platónico. La Belleza, el Lenguaje, y todos los otros elementos que configuran el mundo natural los analiza el filósofo en este ensayo desde la perspectiva idealista. Según esto, todo es simbólico dado que todo es analogía, semejanza, y apunta -¡naturalmente!- a las cualidades inefables del gran Hacedor. 

Por el lado del asunto la obra es muy sencilla, como se ve. Pero ¿qué tiene de interesante además? Pues sin lugar a dudas lo más hermoso de ella es el lenguaje empleado para trasladar al lector estas ideas filosófico-religiosas. Emerson es un poeta y da buena muestra de sus habilidades en este ensayo. Presentar algunas citas tomadas de la obra creo que es mucho mejor que intentar explicar lo difícil o lo casi imposible:
  • «la belleza, en su sentido más amplio y profundo, es una expresión del universo. Dios es la hermosura absoluta pero la belleza de la naturaleza no es suprema. La verdad, la bondad y la belleza no son sino diferentes caras de un mismo todo. Pero la belleza de la naturaleza no es suprema.»
  • «No son sólo las palabras las que son simbólicas, son las cosas las que son simbólicas. Cada hecho natural es un símbolo de algún hecho espiritual
  • «El mundo visible y la relación entre sus partes son el cuadrante donde leemos lo invisible»
  • «Todas las cosas son morales; sus cambios incesantes guardan una relación constante con la naturaleza espiritual. [...] Una hoja, una gota, un cristal o un intervalo de tiempo guardan relación con el todo y participan de la perfección del todo.»
  • «El mundo procede del mismo espíritu que el cuerpo del hombre. [...] Pero difiere del cuerpo en un aspecto importante. No está, como éste, sometido ahora a la voluntad humana. Su orden sereno es inviolable. Es, por lo tanto, para nosotros, el intérprete actual de la mente divina.»
  • «cuando contemplo un paisaje exuberante no atañe tanto a mi propósito el recitar correctamente el orden y la superposición de los estratos como averiguar por qué toda noción de multitud se pierde en una apacible sensación de unidad.»
Finalizada la parte ensayística escrita en prosa, hay un segundo apartado en este libro referido a los mismos asuntos pero expresados ahora en verso. Son 12 poemas que Nórdica Libros ofrece en el idioma original en que fueron escritos y trasladados a nuestro idioma por el buen traductor que es Andrés Catalán.

Son estos poemas bellas composiciones que me han reafirmado en una idea que, ya leyendo el ensayo, sobrevolaba constantemente mi cabeza. Me refiero a que la poesía de nuestro Gustavo Adolfo Bécquer está sin duda alguna muy en la línea de este trascendentalismo emersoniano. Concretamente ha habido un momento en que en vez de estar leyendo a Emerson me parecía estarlo haciendo de la poesía de Bécquer. Véase si no lo siguiente: «todo espíritu se construye una casa, y más allá de su casa, un mundo, y más allá de su mundo, un cielo.» -se lee en el ensayo del norteamericano. Y Bécquer en su Rima XXIII escribe "por una mirada, un mundo / por una sonrisa, un cielo / por un beso... ¡Yo no sé / qué te diera por un beso,".  También, aunque ya no de manera tan directa, la lectura de los poemas del poeta y filósofo norteamericano me ha hecho recordar alguno de los de nuestro Antonio Machado. Dice Emerson: «El agua sirve para beber; el carbón, para calentar; la lana, para abrigar; pero no podemos beber la lana, ni tejer el agua, ni comer el carbón.», lo que ha repentizado en mi memoria unos versos del poeta sevillano contenidos en "Proverbios y Canciones": "bueno es saber que los vasos / nos sirven para beber, / lo malo es que no sabemos / para qué sirve la sed."

Y finalizo como comencé. O sea, volviendo a Luis Landero, el causante de que haya leído "Naturaleza", el primer ensayo filosófico de Ralph Waldo Emerson. En la reseña de "El huerto de Emerson" y también en otras que he hecho de obras del escritor de Albuquerque he resaltado el dominio del vocabulario que tiene, especialmente del léxico rural y campesino que él siempre anhela preservar. Deseo semejante me ha parecido ver en alguno de los poemas del poeta estadounidense contenidos en "Naturaleza". Y como para prueba vale un botón, aquí dejo unos versos de su poema "Añuelo", hermoso ya desde el propio título:
Dadme verdades, 
que estoy cansado de las superficies 
y muero de inanición. Si conociera 
tan solo las especies y hierbas de los bosques, 
la ruda, la potentilla, la hiedra terrestre, la verbena y la agrimonia, 
la alverjana, el trilio, la pelosilla, el sasafrás, 
la asclepia y los oscuros helechos, las pintorescas cañas y droseras, 
y las claras y virtuosas raíces [...]
editorial Nórdica, Ralph Waldo Emerson, Teología y Filosofía

No puedo acabar esta breve reseña sin llamar la atención sobre la belleza de las acuarelas de  Eugenia Ábalos que ilustran esta edición de la editorial Nórdica ya desde la misma portada. Sin duda alguna me atrevo a decir que hoy el libro tiene más valor por estas hermosísimas aguadas que por la propia filosofía contenida en el ensayo dada la superación actual de la misma.

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Nota:

La lectura de este ensayo de Ralph Waldo Emerson me sirve para seguir avanzando en el Reto Nos gustan los clásicos


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16 may 2021

Dominick Dunne. "Una mujer inoportuna"

28 comentarios:

«Jules sacudió la cabeza, pero por una razón diferente. Estaba locamente enamorado de una mujer cuya posición social era incompatible con la suya. Esa era la clase de conversación que nunca tendría con Pauline. Pauline entendía los asuntos internacionales y económicos lo suficientemente bien como para hablar de forma inteligente, y podía mantener su interés cuando hablaba de los acontecimientos y las personalidades del mundo en el que había nacido. Nada de disparatadas teorías sobre Marilyn Monroe. » (pág. 279)

Libros del Asteroide, Una mujer inoportuna, Dominick Dunne
"Una mujer inoportuna" es la tercera novela de Dominick Dunne que leo. La publicación original data de 1990; en España, Libros del Asteroide la publicó en 2019. Fue precisamente ese año cuando leí las otras dos de este escritor publicadas también por Asteroide: "Las dos señoras Grenville" y "Una temporada en el purgatorio". De ambas tengo reseña hecha en este blog que se pueden leer pinchando aquí y aquí.

"Una mujer inoportuna" me ha entretenido, sin duda alguna, pero no me ha sorprendido en absoluto. Quizás mi capacidad de sorpresa se agotó con las otras dos novelas. Algo más procaz y atrevida sí me ha parecido ésta, al mostrar la hipocresía de la alta sociedad y su doble moral sin ningún escrúpulo. A veces su procacidad me ha parecido que enfilaba decididamente hacia lo vulgar, especialmente por el lenguaje exhibido. Pero conviene remarcar que estos momentos son muy puntuales y no ensombrecen para nada los méritos de la novela. 

Al igual que en los dos anteriores títulos lo que se cuenta aquí también está muy unido a la propia experiencia vital del autor: cronista social de Vanity Fair, guionista, buen conocedor de los entresijos del mundo hollywoodense... Pero, ¿qué es lo que se cuenta en este relato? En síntesis, lo siguiente:

El potentado millonario Jules Mendelson, felizmente casado desde hace 22 años con Pauline Petworth, inicia una relación con una camarera de la cafetería a la que todas las mañanas acude. La relación, que podría haber sido banal y durar lo que dura una calorina, sin embargo se extenderá a lo largo de cinco años. Durante este espacio de tiempo Flo March, que así se llama la joven que por edad bien podría ser hija de Jules, irá conquistando espacio público al conseguir que su amante la saque de la jaula de oro en Beverly Hills donde vive y la lleve a cenar, siempre con precauciones, a restaurantes concurridos, aunque nunca dentro de su zona socio-económica de influencia. Pero, tanto va el cántaro a la fuente y es tal la popularidad que tiene el Sr. Mendelson que su infidelidad comienza a ser conocida por personas del entorno que no tienen nada para callarse. 

Pauline Mendelson, la perfecta esposa del importante político y hombre de negocios, dedica el grueso de su tiempo a dar fiestas en la lujosa casa familiar situada en lo alto de la colina de Los Ángeles; a estas fiestas acuden personajes de la política norteamericana y también muchos marchantes y conocedores del mundo del arte. La colección de cuadros que los Mendelson atesoran es objeto de deseo de más de un museo público o privado; todos ansían tener la oportunidad de hacerse con la colección. Estas reuniones y cenas son la manera de acercarse al gran hombre y de ofrecerse a él sin condiciones. Sólo hay un sector social que los Mendelson rehúyen: el del cine y el artisteo. Precisamente es a este mundo al que prestan especial atención Cyril Rathbone, mantenedor de una columna de cotilleos en la Revista Mulholland, y también es el mundillo en el que Flo March desearía verse incluida. Estos dos vectores externos a la realidad Mendelson propiciarán que la estabilidad familiar se tambalee. La causante de ello es esta mujer inoportuna o inconveniente [hay ediciones en las que se ha titulado así] totalmente ajena al mundo de Pauline Mendelson.

Junto a estos personajes y muchos otros más pertenecientes a las altas esferas socioeconómicas aparece un advenedizo, Philip Quennell, llegado a LA  (Los Angeles) para escribir el guion de un documental sobre los estragos de la droga en el mundo del Cine. Como quiera que este escritor se ha hecho famoso por un libro denuncia sobre un adinerado empresario neoyorquino relacionado con Jules Mendelson, Pauline se atreve a invitarlo a una de sus cenas. Allí Philip conoce al mundillo entre los que está Héctor Paradiso, homosexual, muy amigo de Pauline y de Cyril Rathbone. La muerte violenta de éste tras esa cena será el motor que ponga en movimiento todo el relato. Jules decide hacerlo pasar por un suicidio, pero Philip y otros, conocedores de las inclinaciones sexuales de Héctor, piensan que ha sido un asesinato.

El mundo de los negocios del gran hombre, la política en la que está a punto de participar como enviado USA a la Europa Unida que se está conformando en torno a la moneda única del euro, los secretos inconfesables que cualquier persona lleva en su mochila vital, la delincuencia mafiosa que siempre ronda por los tugurios donde los poderosos y bien pensantes alivian sus bajas pasiones, el amor y el sexo de los integrantes del abundante elenco de personajes que confluyen en esta narración, el mundo de los criados y menesterosos (Glyceria, la criada de la estrella del celuloide ya en vías de extinción, Faye Converse; los sirvientes de los Mendelson: Dudley, Jim, Blondell...; Lonny Lodge, chapero; Jo-Jo, pistolero al servicio del ganster Arnie Zwillman; la propia Flo March; etc.), el mundo de la alta sociedad (Rose, la rica alcohólica; los Marty, productores cinematográficos; la directora de la revista Mulholland; etc.)... Todos estos elementos confluyen en esta novela interactuando y creando un mundo plenamente verosímil. De ambos mundos -el de los criados y el de los señores- sirven de nexo de unión Philip Quennell y su novia, la señorita Camilla Ebury que es a su vez sobrina de Héctor y amiga de Pauline.

La novela tiene todos los ingredientes típicos de un best seller: 
  • intriga: encontrar al posible asesino de Héctor Paradiso es un elemento importante sostenedor del relato. Habiendo elementos propios del thriller, sin embargo esto no es lo esencial de la novela. 
  •  adicciones: el alcohol es parte importante de la vida de no pocos personajes. El mismísimo personaje Philip Quennell está escribiendo un guion para un documental sobre los estragos de la droga en Hollywood-
  • corrupción en las altas esferas: en el ámbito policial, judicial, empresarial...
  • culturalismo al alcance de la mayoría de los lectores: pintores impresionista -Van Gogh, Manet...-, el Cine -Marilyn Monroe, Beverly Hills, guionistas, productores...-, etc.
  • sexo presentado de manera más abundante y procaz que en sus anteriores novelas. Hay abundancia de homosexuales en el ámbito de los creadores culturales (cronistas de sociedad, periodistas y algún escritor), que ocultan su inclinación yendo a buscar sexo a locales de baja nota. También se toca el mundo de mujeres que se relacionan con grandes hombres siendo sus amantes. Las esposas de éstos las consideran prostitutas, mientras que ellas y su entorno las califica de simples amigas. 
  • cosmopolitismo: Si algo entusiasma a los lectores de best sellers, ello es la presentación de una vida llena de placeres y lujos ajena a ellos pero ciertamente perteneciente a su oscuro objeto de deseo. El mundo de la gran ciudad con la vorágine de calles y avenidas, la noche, los lujosos barrios residenciales, la espectacularidad de los automóviles que circulan por ellos... Todo esto lo ofrece Dominick Dunne en no pocas ocasiones al hablar de Los Angeles:
    • «Salió de Sunset Boulevard por Benedict Canyon hacia Angelo Drive, donde giró a la izquierda, e inició el tortuoso ascenso por la colina, que tenía unas curvas que erizaban el vello y por las que los forasteros nunca se aventuraban de noche.» [...] «Philip Quennell y Camilla Ebury, de camino desde la casa de Camilla en Bel Air hasta la de Hector Paradiso en Hollywood Hills»
  • Los dos mundos. El "arriba y abajo" que tanto gusta en cualquier best seller aquí aparece. Por mucho que los de arriba quieran no mezclarse con la marginalidad, los bajos fondos de la sociedad, tal cosa se hace poco menos que imposible. 
Una mujer inoportuna, Dominick Dunne
Una mujer inoportuna
se publica, como ya he dicho, en 1990, cuatro años después de Las dos señoras Grenville y tres antes de Una temporada en el purgatorio. El dato me parece de interés a la hora de comprender la aparición de algún personaje en ella que ya lo hizo en la anterior o que lo hará en la siguiente. Así el cronista social, periodista y escritor Basil Plant que narra la historia en la novela aparecida en 1986, en ésta es citado como el autor de un manuscrito que cuando él fue asesinado [este hecho ha sucedido fuera de los hechos narrados en una y otra novelas, creo recordar] desapareció y que es buscado por el mundo editorial dado que su contenido acerca de la manera de vivir de los ricos y poderosos promete ser de lo más sabroso. El título de la supuesta novela inacabada es "Candles at lunch" («El libro será finalmente publicado en primavera. Ha despertado un enorme interés entre los clubes de lectura y la industria del cine.») y de manera azarosa ha ido a parar a la vacía biblioteca de un chapero, Lonny Edge, que tiene  en el relato un importante papel.

Del mismo modo, al haber caído en mis manos antes de este libro el de su última novela, Una temporada en el purgatorio, según que avanzaba en Una mujer inoportuna, la figura del abogado Sims Lord, que lleva con pulcritud y fidelidad los asuntos económicos de los Mendelson, me sonaba en mi cabeza como conocido. Y así es, si bien es en ésta donde tiene su primera aparición. De aquí puede inferirse esa máxima que entre lectores suele sostenerse y que podría formularse así: "De la importancia de leer las obras por el orden debido". En fin, es una pequeña broma que me hago a mí mismo en voz alta. 

Y al propósito de bromas, no quiero que se me escape el punto humorístico que Dominick Dunne introduce en algunos momentos en la narración. El más divertido e incisivo por atacar directamente al gremio del que el propio autor formaba parte es cuanto dice de la crítica literaria del Mullholand, Hortense Madden. Esta mujer, seria en apariencia y contrapunto de la superficialidad de, por ejemplo, Cyril Rathbone, el encargado de la columna de cotilleos sociales, también tiene su lado oscuro, divertido por demás. Es una gran humorada, a mi ver, colocar a una critica literaria engolfándose en un club nocturno gay haciendo de cantante «en su vida secreta como Marvene McQueen». Hortense Madden, la muy temida crítica literaria de la revista Mulholland que «habría descubierto el borrador perdido de Candles at lunch de Basil Plant, su famosa novela inacabada».

La narración es en 3ª persona. Es un narrador externo que se muestra omnisciente y conocedor de todos los entresijos. Los 30 capítulos en que se distribuye la narración están precedidos por unos breves fragmentos confesionales dictados por el personaje de Flo March a una grabadora en los que ella rememora, desde su particular perspectiva y en primera persona, el episodio que a continuación vamos a leer narrado por ese otro narrador externo a los sucesos. "Las cintas de Flo" que así se denominan estos dictados son 29 y cumplen en el desarrollo de la trama un importante papel que naturalmente aquí no se puede desvelar si es que no se quiere destrozar el placer de esta lectura.

Final
Repasando las reseñas que hice en este blog sobre las otras dos novelas que he leído de Dominick Dunne reparo en que la correspondiente a Las dos señoras Grenville finalizaba imponiéndome a mí mismo una tarea que para nada he cumplido. Era la de indagar un poquito sobre la evidente inclinación que el escritor muestra en estas novelas por nuestro país. Es verdad que España aparece siempre de una u otra manera citada en cualquiera de sus relatos. En ésta, por ejemplo, se nos dice que el marido de Camilla Ebury falleció de infarto repentino durante una visita turística que el matrimonio y su hija  hicieron a Barcelona; y también, como en las otras novelas, las alusiones a pintores españoles son más que frecuentes, si bien en Una mujer inoportuna aparecen en menor cantidad (p.e. [Casper, el joven productor de cine lucía una chaqueta Armani que] «se abría sobre su camiseta estampada con una reproducción del Guernika de Picasso») que en las otras dos en las que las alusiones a Dalí, Miró, Picasso... son abundantes. 

Sigo, pues, con la misma tarea que me impuse hace ya dos años: ¿Tenía una relación especial Dominick Dunne con España? Espero resolver esta cuestión algún día.  Pero si alguien tuviera alguna información me encantaría conocerla. Gracias de antemano.
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