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23 oct 2020

MARGARET ATWOOD: El asesino ciego

14 comentarios:

“Yo y la chica de la fotografía hemos dejado de ser la misma persona. Yo soy su resultado, el resultado de la vida a la que me lancé precipitadamente en una ocasión; como si ella, si es posible afirmar que existió, sólo estuviese compuesta de lo que yo recuerdo. Poseo una perspectiva mejor: la mayor parte del tiempo soy capaz de verla claramente. Ella, en cambio, aun cuando fuera capaz de mirar no me vería en absoluto.”

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Como creo haber dejado constancia en este blog, Margaret Atwood es una escritora que me agrada. Dos novelas suyas he reseñado aquí:  su exitosa "El cuento de la criada" y la muy reciente "Penélope y las doce criadas". [pinchando en cada uno de los títulos puedes leerlas si lo deseas]. 
He vuelto a leer "El asesino ciego" tras haberlo hecho por vez primera hace diez años más o menos y he vuelto a constatar la enorme calidad de esta escritora.

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Margaret Atwood
La canadiense Margaret Atwood repasa el siglo XX a través de la memoria de la narradora, Iris Chase. Se centra en la historia de la familia Chase que de una posición privilegiada dentro de la Comunidad pasará –a su pesar- a justificar la riqueza advenediza personificada en la figura del marido de Iris, Richard Griffen Prior

Hay en esta  historia dos niveles: Uno externo que relata los antecedentes de la creación de la fábrica de botones “Chase” por el abuelo de Iris, Benjamin, casado con la abuela Adelia, y la evolución de la misma y de la familia. Se diría que éste es un nivel ‘objetivo’. El otro nivel se podría calificar de ‘ficticio’, dado que se trata de una historia incrustada en la anterior -¿o será al revés?-. Precisamente esta historia lleva el mismo título de la novela, El asesino ciego, y es un relato de ciencia ficción y aventuras ambientado en la mítica ciudad de Sakiel-Norn. 
Dentro de este segundo nivel en su interior hay otros dos: uno que conecta con el que he denominado ‘objetivo’, y el propiamente ficticio: la historia de los extraños sucesos del planeta Zicrón que “Él” cuenta a “Ella”. Estamos pues, aquí, ante un relato en estilo indirecto propio: “ella” le pide a “él” que le cuente esa historia y “él” le hace caso incluyendo, corrigiendo, eliminado, comentando... detalles de esta historia de extraterrestres. Este relato ‘ficticio’ aparecerá firmado dentro del nivel ‘objetivo’ por Laura Chase, hermana de Iris,  de la que nada más iniciarse la novela conocemos su muerte en accidente automovilístico sufrido en el mes de mayo de 1945. Este accidente se nos relata en otro nivel narrativo, usando la técnica de inclusión de noticias periodísticas dentro del relato en línea con lo que innovara John dos Passos en Manhattan Transfer. Este recurso objetivista lo utiliza la autora de manera recurrente en la novela. Además de dar variedad al texto cumple la importante misión de ‘anclar’ el relato en un aquí y un ahora concretos, al tiempo que añade una pátina de autenticidad a la narración.

Estos tres niveles narrativos se presentan en contrapunto. Y aunque se mantiene una cierta linealidad temporal (total en el relato de El asesino ciego y truncada en los otros dos) se viene a configurar una ‘historia circular’ que abre y cierra con los mismos episodios: la muerte en 1945 de Laura Chase y dos años más tarde la de Richard Griffen.

El destinatario del relato de Iris es siempre una segunda persona, Sabrina, hija de Aimée y, por tanto, nieta de Iris Chase.

El que he denominado al principio nivel ‘objetivo’ también presenta dos subniveles: el inmediato y correspondiente al momento de la narración –1999- y el de la evocación hacia el pasado en forma de relato narrado con incursiones frecuentes en él del momento de la narración. Este recurso le permite a la narradora introducir juicios de valor u opiniones en la historia que se nos cuenta.

Estructura externa: Obra voluminosa de 627 páginas distribuidas en XV capítulos. El último, un epílogo, queda fuera del relato propiamente dicho. Cada capítulo se compone de secciones que se corresponden con los distintos niveles narrativos mencionados. Cada sección tiene secuencias que van y vienen pasando de uno a otro lado: del ‘objetivo’ (actual, real...) al ‘ficticio’ (puramente ficticio, pasado evocado...).
 
Argumento  [¡¡ATENCIÓN: Contiene spoiler!!] 
[He ocultado frases para no desvelar partes importantes.
Si quisieras leerlas no tienes más que pasar el ratón sobre esas 
frases como haces cuando quieres seleccionar texto] 

Benjamín y su esposa Adelia –los abuelos- levantaron una fábrica de botones. La 1ª guerra mundial será el momento en que la empresa prosperará con éxito. El matrimonio tiene tres hijos que no parecen interesarse mucho por la actividad fabril. Reclutados para la guerra, de ella sólo volverá uno, el padre de la narradora, quien, a su pesar, habrá de ponerse al frente de la actividad para lograr que siga funcionando. El carácter de Norval Chase, que así se llama, es favorable al bienestar de sus trabajadores. 

Las hijas de Norval, Laura e Iris, crecen en un ambiente de lujo y comodidades, siendo educadas en los estrictos principios del puritanismo reinante con preceptores ad hoc. Laura, desde el principio, manifiesta una independencia e ideas un tanto perturbadoras. Verdaderamente quien les dará a ambas más enseñanzas es Reenie, el ama de llaves sabia y amorosa que las querrá como a hijas, especialmente tras la pérdida de la madre.

Fort Ticonderoga, Ontario, Canadá, Margaret Atwood
Norval
, el padre, deseoso de contribuir al embellecimiento de un ficticio Port Tinconderoga, en el lago Ontario, en Toronto, donde viven, decidirá pagar una escultura a “El soldado desconocido”. Así entra en escena Calista Fittzsimmons, artista que se introducirá en la casa –'Avilion'- y se convertirá en amante de Norval. Con ella llegan a 'Avilion' multitud de artistas vanguardistas de corte ácrata. Este es el modo como Alex Thomas entra en escena. Estamos en los años 30, años de revueltas que siguieron al crack del 29.

Las fábricas Chase empiezan a pasar por dificultades y sufren varias huelgas; en una de ellas arde la fábrica. ¿Quién ha sido? Todo apunta a Alex Thomas que ha estado junto a otros artistas, LauraIris y Richard, en un pic-nic. Laura, que tiene 14 años, admira a Álex y lo esconde en el desván de su casa. Iris será cómplice de este ocultamiento hasta que logran que salga de casa y huya.

Tras el incendio, Norval logra un acuerdo con Richard Griffen Prior. El precio: la boda con Iris Chase. Ella se sacrificará por su padre, por los empleados y por su hermana Laura. Su sacrificio se asemeja al que realizara su abuela Adelia Montford que hubo de casarse con su esposo Benjamin por acuerdo de los padres respectivos y así salvar a las empresas Montford. Laura no aceptará a los Griffen (Richard y su hermana Winifred), nuevos ricos advenedizos.


Así llegamos a los años de la 2ª guerra mundial. Griffen que ha hecho negocios con los alemanes, al entrar EEUU en la contienda, deberá cambiar de posicionamiento. Cualquier escándalo puede dar al traste con su incipiente carrera política. Por esto Laura será encerrada en una institución (en realidad –eso lo sabremos más tarde- una clínica de abortos) por “creerse” embarazada como su hermana Iris. En verdad, cuando lo sepamos, se nos aclarará que estaba embarazada de Richard que había abusado de ella sin su consentimiento. Por el contrario, y paradójicamente, su mujer Iris lo está pero no de él sino de Álex Thomas al que está viendo clandestinamente. Este, podría decirse, que es el nivel ‘real’ del relato El asesino ciego.

Cuando finaliza la guerra, Álex ha muerto en combate (fue a la de España y luego a luchar en Europa). Al conocer la noticia, Laura se hunde y se suicida. Iris al descubrir el relato escrito por Laura y enterarse de la verdad de lo sucedido a su hermana decide publicar la novela El asesino ciego con lo que acabará con la carrera de Richard. Estamos en 1947.

En 1999 Iris escribirá una memoria –la novela de su vida- para su nieta Sabrina. Es una obra totalizadora en la que se incluye a sí misma. En realidad esa novela totalizadora es la que estamos leyendo que apareció publicada precisamente en 1999 en Canadá, ganando el Premio Booker y el Premio Hammett en el 2000. Fue un auténtico bombazo convirtiéndose en un best seller de calidad.

Lo mejor
La estructura de tres historias en contrapunto con dos niveles narrativos cada uno en la que el perspectivismo funciona a las mil maravillas.
Lo peor
Da excesiva información en ciertas ocasiones de algunos aspectos y escasísima de otros. La anagnórisis final elimina posibilidades interpretativas al lector.

Para concluir
La sensación lectora que recuerdo tuve cuando la leí la primera vez hará diez años fue muy agradable. Mientras lo hacía me parecía estar en diálogo directo con las buenas narradoras del siglo XIX en las que la Atwood sin lugar a dudas ha bebido, asimilado y superado sus recursos, asuntos y técnicas.
El ritmo y la estructura me han parecido siempre muy cinematográficas. Cuando la leí en 2010 pensé que pronto habría versión cinematográfica; Al releerla ahora constato que no ha sido así y pienso que quizás el éxito de "El cuento de la criada" ha hecho olvidar otras obras magníficas de la canadiense como ésta.
Margaret Atwood, El asesino ciego

Novela muy equilibrada que cuando parece escorarse en exceso hacia alguno de los géneros narrativos que contiene en su interior (novela rosa, novela fantástica, etc.) la autora sabe evitarlo y rápidamente salvar la situación conduciendo el relato hacia la línea de flotación adecuada.

Datos del libro
MARGARET A T W O O D: El asesino ciego. Trad. De Dolors Udina,. Afluente, edcs B. Premio Booker 2000, Barcelona 2001, 627 páginas

26 ago 2020

"1793" y "Penélope y las doce criadas" (A pares XIII)

18 comentarios:

“Me lo debo a mí misma. No ha sido fácil decidirme: la narración de historias es un arte de muy baja estofa. Ahora que todos los demás se han quedado ya sin aliento, me toca a mí contar lo ocurrido. Tan sólo les gusta a las ancianas, los vagabundos, los cantores ciegos, las sirvientas, los niños: gente a la que le sobra el tiempo.” (“Penélope y las doce criadas”, pág. 15) 

"Los humanos son sabandijas mentirosas, una manada de lobos sedientos de sangre y de poder. Los esclavos no son mucho mejores que sus señores, sólo más débiles. Los inocentes sólo siguen siéndolo porque son unos incapaces." (“1793”, pág. 389)

2020 pasará a la Historia como el año del coronavirus, un año raro raro, que diría aquél, en todos sus términos y también, claro, en el de los libros. La cuarentena obligatoria, el confinamiento drástico decretado a partir del 14 de marzo que duró trece semanas se llevó por delante cuantas celebraciones multitudinarias estaban programadas durante esos tres meses y entre ellas, como es obvio, la del 23 de abril, Día del Libro. Como se pensaba que todo se solucionaría durante esos días de encierro se mudaron las fechas pasándose las convocatorias a meses posteriores; así la Fería del Libro de Madrid de finales de mayo se programó para finales del inminente mes de septiembre y el Día del Libro se pasó en este año excepcional para el 23 de Julio pasado. 

Nada ha salido como se había pensado: ayer mismo se comunicó que la Feria del Libro 2020 del Parque del Retiro de Madrid quedaba desconvocada definitivamente; tampoco las librerías pudieron sacar sus libros a la calle el 23 de Julio para celebrar entre el bullicio de lectores y el colorido de las flores la Fiesta de la lectura. De nuevo como en abril los lectores hubimos de refugiarnos en la compra online o en la solitaria visita a las pocas librerías abiertas. Esto último fue lo que en esta ocasión hice yo, acudir a una librería física para adquirir algún libro físico a fin de apoyar a los libreros -estos sí que 'físicos' de verdad- huyendo de los libros digitales comercializados por esos entes monstruosos como son Amazon, la FNAC, el Corte Inglés o los grupos editoriales dominadores del mercado.

Margaret Atwood, Niklas Natt och Dagg

De los dos libros que adquirí había leído reseñas más o menos elogiosas. El primero venía muy apoyado en mi opinión en la obra anterior de la autora, Margaret Atwood; el segundo, por contra, era una ópera prima de un escritor nórdico totalmente desconocido por mí, Niklas Natt och Dag. Sus títulos respectivos: "Penélope y las doce criadas""1793".



"Penélope y las doce criadas" de Margaret Atwood

Desde que leí de la autora canadiense "El asesino ciego" (premio booker 2000) y sobre todo tras la lectura de "El cuento de la criada" que me encantó [leer reseña en este blog pinchando aquí] he querido leer más de Margaret Atwood. Tengo en lista de espera la continuación de "El cuento de la criada" titulada "Los testamentos" aunque tras ver la adaptación televisiva de la primera de la serie algo me ha hecho demorar esta lectura al parecerme, quizás infundadamente, que será una explotación del éxito alcanzado. Quizás me equivoque aunque tras leer la que aquí reseño creo que me muevo más por el terreno de la certeza que del equívoco. Ya os diré más adelante por qué.

 La publicidad que acompaña a esta novelita dice lo siguiente: 

Probablemente una de las gestas heroicas más glosadas y conocidas de todos los tiempos, el regreso de Ulises a Ítaca nos deja también un gran interrogante acerca de la terrible matanza de los pretendientes de Penélope y sus doce criadas: ¿por qué se ahorcó a las mujeres y cuáles eran las verdaderas intenciones de Penélope? 
En un audaz e inspirado giro al relato de Homero, Margaret Atwood cede a Penélope la voz narradora que nos conduce hacia la respuesta del misterioso suceso. Su relato, colmado de sabiduría y humor, resulta inquietante, fruto de la imaginación de una autora ampliamente reconocida por su capacidad de contar historias con un elevado tono poético.

Con estos estupendos augurios y gustándome como me gusta todo lo que tiene que ver con los mitos griegos era normal que este libro cayese en mi poder, ¿no os parece?

Penélope y las doce criadas, Mitología griega, feminismo
Sin haberme entusiasmado la lectura es cierto que varias cosas buenas se pueden decir de este librito. Una es su afán divulgativo de la mitología griega más conocida entre nosotros y más influyente en nuestra cultura; otra, el innegable toque de humor con el que muchas veces la narración sin duda se enriquece; y en tercer lugar, sí, he de decirlo, la brevedad. 

Es cierto que el asunto no daba para mucho más pues volver a contar la historia de Ulises (Odiseo en la novela) desde la perspectiva de Penélope no hace que aparezcan nuevas aventuras de ésta o de aquél. No, Atwood no se aparta del surco marcado por Homero en el poema épico: la caverna, el cíclope, los pretendientes, el arco, las impertinencias de Telémaco, Circe, Calipso, la fortaleza y astucia de Odiseo... Tan sólo ha habido alguna cosilla que no conocía o que en mis traducciones escolares o en mi lectura antigua de la Odisea me habían pasado desapercibidas o simplemente había olvidado: la columna de olivo de la cama conyugal, la cicatriz en la pierna del héroe que sirve para que Euriclea, su aya, lo reconozca, el número ingente de pretendientes -¡120, madre mía!-, la salacidad de las criadas, el que Penélope tejiera y deshiciera un sudario para Laertes, el padre de Ulises ¡que aún estaba vivo!, la flecha que pasa por el ojo de 12 hachas para luego irse a clavar en el cuello de uno de los pretendientes... 

Quizás lo que más me ha llamado la atención haya sido la explicación del simbolismo contenido en el número 12: doce criadas, doce hachas, doce meses del año, doce apóstoles, doce signos del zodiaco, incluso el número de pretendientes es de diez veces doce, etc. E igual con el número 13, o sea, 12 + 1: doce criadas más Penélope, doce apóstoles más Cristo, doce fases lunares más una más lo que equivale al año lunar por lo que doce meses más uno igual a un año, etc. 

También me ha gustado el juego con el anacronismo valiéndose del no-tiempo existente en el reino de los muertos, o sea, en el Hades donde se encuentran desde hace miles de años Penélope, Helena, las doce criadas, los pretendientes... Desde el Hades, pasando por el agua del Olvido o en algunos casos -pocos, la verdad- la de la Memoria, los que allí están pueden volver al mundo de los vivos. Penélope no lo ha hecho nunca, pero Helena que es mucho más disfrutona sí, y cada vez que lo hace vuelve al Hades para pasárselo por la cara a su prima y enemiga Penélope

En fin una novela que se lee bien pero que no alcanza a llenar las expectativas que sobre ella tenía. Tampoco, bien he de decirlo, creo que cumple lo anunciado en la propaganda editorial. La novela en mi opinión busca hacerse un hueco en los expositores acudiendo al tirón innegable del feminismo actual: Si la historia del héroe Odiseo la cuenta su mujer Penélope seguramente encontraré una historia distinta, pensará cualquier lector o lectora. Pues no. Es la misma historia de siempre como no podía ser de otro modo. En este sentido le alabo el gusto a Margaret Atwood pues no se ha dejado tentar por las sirenas del movimiento #Metoo o adláteres y como confiesa en un epílogo final se ha conducido siempre por la vía de la Verdad, en este caso la afirmada fundamentalmente por Robert Graves en su estudio sobre "Los mitos griegos", fantástico y estupendo manual que a cualquiera que esté interesado en saber más de la Mitología griega desde aquí recomiendo vivamente.



"1793" de Niklas Natt och Dag


Al contrario que Margaret Atwood para el sueco Niklas Natt och Dag  "1793" es su primera incursión en el terreno de la narrativa. Es una novela negra sueca que está teniendo un éxito increíble en toda Europa. A mi me ha gustado aunque a tenor de lo que había leído en otros blogs, pensé que me iba a sorprender mucho más de lo que lo ha hecho. Pero sí, me ha satisfecho. El relato esta en línea con este estilo de novela negra de corte algo tremendista muy propio del norte de Europa que no se arredra al describir de manera descarnada y perturbadora acciones características de la maldad humana más extrema. 
 
La novela es una muy apropiada lectura veraniega para entretener estos días de vacaciones sin buscarse complicaciones literarias de ningún tipo. Ciertamente es un best seller, y contiene muchos de los elementos propios de este tipo de libros superventas (culturalismo al alcance del gran público, voluminoso número de páginas, recursos de novela negra, incursión del género de la novela negra en el más popular de terror, recursos literarios poco complicados, juego estructural sencillo, etc.). No es la primera vez que lo digo, pero ser superventas no es sinónimo de mala calidad aunque si de facilidad lectora esquivando el autor cuantas posibles dificultades pudieran surgirle a un lector medio durante su lectura. La máxima novedad -y lo digo con ironía- estriba en la disposición desordenada de las cuatro partes en que se distribuye el contenido de la novela: Otoño, Verano, Primavera, e Invierno. Pero dentro de cada una de estas partes es absolutamente lineal con un narrador preferente en 3ª que sólo cambia a primera en la segunda parte en que la narración se presenta en forma de género epistolar. 
"1793", Revolución Francesa, Novela histórica, Novela negra, Suecia

La historia se contextualiza en ese año que da titulo a la novela y en Estocolmo, capital del reino de Suecia. Concretamente el año anterior el rey Gustavo III ha sido asesinado en un baile de máscaras. Desde que en 1789 sucediera en París la denominada Revolución francesa con la serie de episodios cruentos asociados a ella desarrollados entonces y en los años sucesivos (concretamente en enero de 1793 Luis XVI es guillotinado; y a finales de ese mismo año es la propia reina María Antonieta la que pasará por el cadalso), la aristocracia europea vive temerosa de que los burgueses de sus naciones imiten el comportamiento de sus homólogos franceses; razón por la que la policía política, aquí en Suecia, está funcionando a todo gas deteniendo a cuanto sospechoso de desafección monárquica exista o parezca existir.

Este es el contexto en el que sucede el episodio criminal que dos investigadores, Mickel Cardell, guardia  veterano de la guerra sueca contra Rusia, y Cecil Winge, relojero por afición, gestor del hospicio Eduviges Leonor y colaborador de la policía, intentan desentrañar. Todo comienza cuando casualmente Cardell descubre en un lago de Estocolmo un cuerpo salvajemente mutilado. Estos dos investigadores habrán de darse prisa en sus pesquisas para evitar que  el fiscal jefe de la policía, Johan Gustav Norlin, que ha encargado a Winge esclarecer el crimen, sea depuesto y sustituído por Gustav Adolf Reuterholm Liljensparre, funcionario reaccionario nada partidario de que el turbio asunto que se esconde bajo éste emerja. 

A este escenario histórico en el que se incardina la historia relatada se vienen a sumar las vicisitudes vividas por personajes secundarios pero importantes en la trama. No quiero desvelar aspectos importantes de la misma para no perturbar el innegable disfrute de esta lectura. Sólo daré algunos nombres que me parecen de interés: en la segunda parte del relato Kristofer Blix y Richard Sylvan, amigo del anterior, es una pareja de pícaros que viven del engaño siempre al borde del peligro; son antiguos soldados de la guerra contra Rusia en la que el primero, narrador de este apartado, trabajó de ayudante del servicio médico. 

En la 3ª parte la historia da un giro importante y se interna en terrenos románticos: Anna Stina y André Petrer son unos adolescentes que, vecinos, se han criado juntos y se tienen un innegable aprecio; lo que sucede es que la velocidad de la relación no es coincidente en ambos y André en un momento dado  quiere besarla, tocarla, hacerla suya, algo a lo que Anna aún no está dispuesta. Cuando fallece Maja Knapp, madre de Anna, los problemas para ésta se acrecientan pues que una mujer pudiese sobrevivir por sí misma no se consideraba posible en la época salvo que se dedicase a la prostitución, ejercicio que se castigaba con la prisión. 

Por último en la 4ª parte los acontecimientos se precipitan y el autor realiza una serie de recopilaciones informativas (anagnórisis) que sirven para atar todos aquellos cabos que quedaban sueltos en las investigaciones de los acontecimientos sucedidos durante el curso de la novela. Hay nombres de personajes nuevos que serán importantes en esta resolución como el de Lovisa Ulrika Blix o el de María Vide, mujer de Gustav Adolf Balk, padres a su vez de Johannes Balk, persona del máximo interés en la narración. En este apartado aparece, dentro del contexto de libertinaje que practicaron algunos sectores ilustrados de la Europa del momento, una sociedad denominada las Euménides cuyos integrantes se reúnen en la denominada Casa Keyser regentada por una tal Madame Sachs. Todos estos nuevos elementos y personajes son de suma importancia en esta parte del relato.

Para finalizar sólo me queda decir que el autor de esta novela, según reza en la solapa de la misma, es miembro de una de las familias más antiguas de la nobleza sueca, y que nació en 1979 en Estocolmo donde reside con su esposa y sus dos hijos. Es, pues, un buen conocedor de la historia de la aristocracia sueca, cuestión que sirve para hacer mucho más verosímil aquello que cuenta. También, como colofón de esta reseña, quisiera avisar a los entusiastas del autor que, según manifestaciones suyas, nos encontramos ante la primera entrega de una trilogía histórica. Así pues el personaje enfermizo de la misma, Cecil Winge, espero -es sólo una simple suposición mía- que no se nos muera por el camino en el espacio temporal que exista entre una y otra entrega. En fin, un acicate más para leer la segunda novela de la serie que ya ha salido en Suecia y en algunos otros países europeos aunque todavía no en España. Habrá que estar atento. Como se ve técnicas de suspense propias de los best seller.

16 oct 2017

"El cuento de la criada", relato de Margaret Atwood

24 comentarios:
El mundo actual vive casi más de la imagen que de la letra impresa. Naturalmente todo, antes de plasmarse en imágenes, nace en formato escrito; de ahí la mutua retroalimentación de ambos mundos, el visual y el literario. Un ejemplo actual es el de la novela "El cuento de la Criada" de la escritora canadiense Margaret Atwood quien tras haberla publicado hace ya más de 30 años ha visto cómo ha vuelto a los escaparates y expositores de las librerías tras el inmenso éxito alcanzado por la serie televisiva de 10 capítulos que HBO ha hecho de ella y que está actualmente disponible en esta plataforma en nuestro país.

Margaret Atwood escribe "El cuento de la criada" (The Handmaid's Tale) en 1985. Ya desde el momento de su aparición la novela conoció el éxito: galardonada en 1985 con el Governor General's Award for English-language fiction y en 1987 con el Arthur C. Clarke Award, un premio de origen británico que se entrega a la mejor ópera prima del género novela de ciencia ficción publicadas en el Reino Unido durante el año anterior a la entrega. "El cuento de la criada" fue la primera novela galardonada con este premio. 

La novela es una distopía, feminista según algunos dado que el asunto que plantea es el de la esclavitud de las mujeres por culpa de su fertilidad; una distopía de la maternidad, según la propia autora, que no desea alistar la novela tan fácilmente en la bibliografía feminista pues piensa -así lo ha mantenido en diversas ocasiones- 'que hoy en día vive del feminismo no poca gente sin el más mínimo talento'. Pero también es una distopía política: la escritora canadiense denuncia o avisa de la facilidad que corre el democrático mundo actual de convertirse en una dictadura. En la novela nos encontramos con una dictadura de naturaleza teocrática: no se puede obviar el momento en que la Atwood está redactando su relato, en plena resaca de la crisis de los rehenes americanos en Irán ocurrida durante 444 días del 4 de noviembre de 1979 al 20 de enero de 1981. El fanatismo con que se conducía ese país bajo la férula de los ayatollahs que habían impuesto una policía religiosa y que realizaban ejecuciones ejemplarizantes en las plazas públicas está, sin lugar a dudas, en la mente de la autora. Pasados los años y visto lo visto, también podría servir para cualquier otro régimen autoritario de naturaleza populista, misoneísta, supremacista, nacionalista... con ribetes de ser impuesto desde lo más alto por la voluntad de un deus ex machina que como bien todos sabemos jamás se puede equivocar.

Defred es el nombre impuesto al personaje que está contando su historia de manera desordenada, al hilo de los sucesos que le van aconteciendo en la nueva sociedad establecida de manera paulatina en Gilead, nombre del país que antes fuera Estados Unidos. Defred es una Criada, es decir, una mujer destinada a la fertilidad en un momento en que la misma ha caído de manera estrepitosa y las autoridades han colocado su recuperación en el centro de su acción política. Estas Criadas son puros objetos al servicio de los Comandantes (dirigentes) cuyas Esposas no tienen hijos y sí los desean. Para justificar la servidumbre sexual de las primeras esta sociedad fuertemente religiosa -teocrática- echa mano de unos versículos del Génesis en los que Raquel, la mujer de Jacob viendo que no podía darle hijos a su marido, le insta a que los tenga con Bilhá, su criada, la cual parirá sobre sus rodillas de manera que así ella, Raquel, también los tendrá.

Defred, pues, es una de estas Criadas cuya función es darle hijos a Fred, su Comandante, y de ahí el nombre que recibe para indicar de quién es propiedad. Para lograr la gravidez, con regularidad establecida tiene lugar la Ceremonia del apareamiento consistente en la monta de la sierva por su señor ante la atenta mirada de la Esposa llamada Serena Joy por la narradora del relato. En la casa de Serena y Fred, dirigentes destacados, viven otras clases como las Marthas (cocineras, limpiadoras y tal) Rita y Cora e incluso Nick, el chófer del Comandante cuyo aislamiento y abstinencia sexual es una de sus características.

Fuera de la zona controlada donde transcurre la vida de las Criadas delimitada por un muro en el que de manera ritualizada se realizan eufemísticas celebraciones de Salvación (en realidad ajusticiamientos) a la vista de todos y cuyos protagonistas luego son colgados de clavos colocados allí ad hoc, existen zonas donde la mano controladora del gobierno teocrático es más tenue y a donde aspiran a ir aquellas mujeres que quieren escapar de la terrible esclavitud que dentro están viviendo. Es el caso de Moira, compañera de fatigas desde la infancia de Defred que escapa cuantas veces puede del recinto. Pero fuera tampoco hay mucho más que dentro; lo que hay son restos, resquicios repugnantes del antiguo orden social en los que las mujeres eran sexualmente explotadas y humilladas con fines no reproductivos. ¿Qué es mejor, el viejo o el nuevo orden? Desde luego la pura racionalidad del hoy es más deshumanizadora pues sólo valen las mujeres fértiles que deben dar hijos en un período máximo de seis años. Pasado este tiempo los Guardianes (vigilantes) las enviarán a las Colonias exteriores donde trabajarán en el inhóspito medio ambiente y pronto morirán.

La novela estructuralmente presenta dos instancias en contrapunto: una, la del presente terrible que vive Defred en esa tiránica sociedad teocrática; y otra, en la que ella rememora momentos del pasado de manera desordenada según topa con las situaciones que va viviendo en una cierta comparación entre el Hoy y el Ayer. A través de estas rememoraciones, evocaciones y/o ensoñaciones hacia el pasado ["Suelo padecer estos ataques del pasado, como desmayos, como una ola que me invade la mente", pág. 49] vamos recibiendo la información cuarteada que según avanza el relato nos permite dar forma al personaje ["Tendréis que perdonarme. Soy una refugiada del pasado y, como otros refugiados, sigo las costumbres y hábitos que abandoné o que fui obligada a abandonar, y todo esto parece muy pintoresco, y yo soy muy obsesiva con respecto a ello.", pág. 224], a su ocupación en la anterior sociedad, a los sucesos que ocasionaron esta ruptura ["Fue después de la catástrofe, cuando le dispararon al presidente y ametrallaron el Congreso, y el ejército declaró el estado de emergencia. En aquel momento culparon a los fanáticos islámicos. Hay que mantener la calma, aconsejaban por la televisión. Todo está bajo control.", pág. 168], a personajes que formaban su familia: Luke, su madre, su hija...

El Cuento
Chaucer, Cuentos de Canterbury
En el blog de Jimena de la Almena hay una muy buena reseña sobre
Geoffrey Chaucer y sus "Cuentos de Canterbury"
La escritora canadiense titula el relato con una expresión que según se nos aclara en el último apartado de la obra, "Notas históricas sobre 'El cuento de la criada'" es un homenaje al escritor medieval inglés Geoffrey Chaucer, el autor de "Cuentos de Canterbury". En esa obra del siglo XIV, realizada a imitación de "El Decamerón" de Boccaccio, unos peregrinos a Canterbury acuerdan contar cuentos para hacer más ameno el viaje. Dados los distintos oficios de los viajeros  los cuentos de cada uno de ellos lleva como título el oficio de su narrador: 'Cuento del caballero', 'Cuento del molinero', 'Cuento del alguacil', 'Cuento del cocinero, 'Cuento del fraile'... y así hasta 22 de los más de 120 anunciados en el prólogo. Pues bien, a imitación de estos títulos Margaret Atwood presenta "El cuento de la criada".

Naturalmente no estamos en el siglo XIV y tampoco la Criada de Atwood es lo que pudiera entenderse por ello en la Edad Media. Pero tampoco la expresión 'cuento' significa lo mismo en Chaucer, donde el sentido moralizante o de enseñanza es evidente, que aquí. La narradora de la novela de Atwood no hace más que cuestionarse el sentido del término:
"Si esto es un cuento que yo estoy contando, entonces puedo decidir el final. Habrá un final para este cuento, y luego vendrá la vida real. Puedo decidir dónde dejarlo. Esto no es un cuento que estoy contando. También es un cuento que estoy contando, en mi imaginación, sobre la marcha.", (pág. 38) 
Para Defred, la narradora, como para el resto de Criadas, el  contar, el cuento, es casi una terapia.  A su través logran liberar la opresión que sufren.  Por eso a las Criadas cuando salen a hacer la compra siempre en compañía de otra se les tiene prohibido intercambiar información que vaya más allá de lo puramente establecido de manera ritualizada a través de un prontuario de preguntas y respuestas. Defred en su deambulante soledad acompañada normalmente por Deglen, otra Criada, rememora de manera desordenada el pasado del que fue arrebatada de manera brutal. Piensa en Luke, el hombre que fue su pareja y con el que tuvo una hija de la que a día de hoy apenas si tiene vagas referencias; y  la acción de contar, sea o no algo coincidente de manera escrupulosa con la realidad, es instrumento de libertad y de construcción de la verdad:
"Al contarte algo, cualquier cosa, al menos estoy creyendo en ti, creyendo que estás allí, creo en tu existencia. Porque contándote esta historia, logro que existas. Yo cuento, luego tú existes.",( pág. 263)
También piensa en su madre, una mujer liberada y luchadora que creía en la vida de las mujeres sin ataduras ["no quiero a ningún hombre a mi lado, para qué sirven, excepto por los diez segundos que emplean en hacer medio bebé. Un hombre es simplemente el instrumento de una mujer para hacer otras mujeres.", pág. 115]. Una mujer de la que a día de hoy apenas sabe nada, aunque lo más seguro es que haya muerto. Pese a ello es sobre ella y sobre su militancia feminista anterior a la instauración de Gilead sobre la que recae la escasa ración de humor que pudiera encontrarse en esta dura novela:
"Madre, pienso. Estés donde estés, ¿puedes oírme? Querías una cultura de mujeres. Bien, aquí la tienes. No es lo que tú pretendías, pero existe. Tienes algo que agradecer." (pág. 122)
El homenaje a Chaucer se visualiza también en que esta narradora en 1ª persona que se dirige a un receptor múltiple, a un público plural cual hacían los juglares medievales en la plaza pública, relata no una historia única, la suya, sino que acoge en su Cuento otros muchos cuentos más:
"Estoy demasiado cansada para continuar con este cuento. Estoy demasiado cansada para pensar dónde estoy. Aquí va un cuento diferente, uno mejor. Éste es el cuento de lo que le ocurrió a Moira. Puedo completar parte de él por mi cuenta, de la otra parte me enteré por Alma, que se enteró por Dolores, que se enteró por Janine. Janine se enteró por Tía Lydia" (pág. 123)
¿Un mundo feliz?
Leyendo la novela me ha venido a la cabeza el mundo feliz de Aldous Huxley. Sin embargo he visto que la sociedad distópica de Atwood es mucho más dura que la de Huxley. Mientras que los rebeldes de "Un mundo feliz" lo eran a través del amor al estilo humano, aquí en Gilead este amor está condenado a vivir sólo en el mundo del recuerdo de estos seres que son "refugiados del pasado" para quienes como reflexiona Defred "nadie muere por falta de sexo. Es por falta de amor por lo que morimos.".

Gilead es un mundo en el que el sexo es obligatorio y por lo tanto, sin ambages, se cosifica a la mujer que así no puede llamarse a engaño; engaño que en cierto sentido existía en el pasado si hombre y mujer no estaban en igualdad de condiciones. Tal sucede cuando la mujer que era antes Defred pierde su trabajo y Luke que aún lo conservaba tras escucharla quiere hacer el amor:
"Pero algo había cambiado, ya no existía el mismo equilibrio. Sentí que me encogía, de manera tal que cuando me rodeó con sus brazos eran tan pequeña como una muñeca. Sentí que el amor se alejaba sin mí." (pág. 179)
Quizás el Comandante llega casi a convencer a su sierva sexual cuando ella cuestiona la Peregrinación de las Mujeres (casamientos en grupo): 
"¿Qué es lo que pasamos por alto?, preguntó el Comandante
El amor, afirmé
¿El amor?, se extrañó el Comandante. ¿Qué clase de amor?
El enamorarse, repuse
El Comandante me miró con su mirada franca e infantil [...] ¿Realmente valía la pena enamorarse? Los matrimonios arreglados siempre han funcionado perfectamente bien, como mínimo." (pág.216 ) 

Una novela muy versionada
Como digo al inicio la novela se ha visto favorecida en la aceptación popular por su versión televisiva. Desde un primer momento "El cuento de la criada" fue objeto de versiones de todo tipo: cinematográficas (en 1990, Volker Schlöndorff dirigió una adaptación sobre guión de Harold Pinter), teatrales y hasta operísticas (en el año 2000 en Copenhague, en el 2003 en Londres y en la temporada 2004-2005 en Canadá). Pero sin lugar a dudas ha sido la serie de televisión de diez capítulos, protagonizada por Elisabeth Moss como Defred, la que ha tenido más impacto popular. En la realización de la serie intervino la mismísima  Margaret Atwood como consulting producer. La serie ha obtenido 5 galardones en los premios Emmy 2017.

 


Para finalizar
Una magnífica novela por todo: por la construcción; por la denuncia política; por la denuncia de la explotación de la mujer; por los peligros que denuncia, entre ellos el del excesivo puritanismo presente en las sociedades anglos donde viene a contextualizar su historia futurista; por la reflexión  metaliteraria que existe en ella sobre los límites de los géneros literarios, sobre la ductilidad de los mismos ("Me lo inventé. No ocurrió así. Lo que ocurrió es lo siguiente:" y hace una versión diferente a la anterior para, una vez que ha logrado rompernos el espinazo, sorprendernos con un "Tampoco ocurrió así. No estoy segura de cómo ocurrió, no exactamente. Todo lo que puedo hacer es una reconstrucción: el modo en que se siente el amor siempre es aproximado.", pág. 261); por la  denuncia que hace del juego y papel de la intelectualidad en el sostenimiento y justificación de las sociedades incluso de las más autoritarias como la de Gilead; por la utilización de un lenguaje exquisitamente literario que exige un lector que lo deguste.

Datos del libro
Autor: MARGARET ATWOOD
Título: “El cuento de la Criada”
Nº de páginas: 416 págs.
Encuadernación: Tapa blanda
Editorial: SALAMANDRA
Lengua: CASTELLANO
ASIN: B071KQF6G3
Precio:
En papel: 18'05€
Ebook: 11’39€