Mostrando entradas con la etiqueta Andalucía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Andalucía. Mostrar todas las entradas

15 jul 2022

Juan Maíllo: "Una aventura maravillosa"

12 comentarios:

«Él comentaba sobre el Barça, el cante flamenco o sobre la Nova Trova Cubana que a Paula le quedaba tan lejos. Ella le contaba acerca de sus cantantes favoritos de Maka, Denon o Beret que a él le quedaban también distantes. De que iba al bar El Trastero o a los pubs de la calle Pablo Rada algunos fines de semana con sus amigos o bien al parque Alonso Sánchez, lugar de encuentro del llamado botellón.»

De lo que va Una aventura maravillosa, la última novela de Juan Maíllo, nos da cuenta la propia editorial Onuba que sacó la novela en mayo de 2022: 

Al Mata, un pintor cincuentenario, desempleado y exsindicalista, que vive en una zona deprimida de Huelva y cuya mujer padece un ictus, la vida va a cambiarle: lo han contratado como pintor en un edificio de obra nueva. Allí va a conocer a Paula, una veinteañera que trabaja de administrativa en la caseta de Información y Ventas. Entre ambos habrá una amistad y luego una relación. El Mata tendrá que decidirse entre su pareja y la joven. Allí conocerá también a Lucky, un muchacho negro y pintor igualmente, que por fortuna abandonó el semáforo del que malvivía.


Una aventura maravillosa, editorial Onuba
Huelva, Andalucía, España. Año 2019, año electoral. La alargada sombra de la ultraderecha se cierne sobre el resultado de los futuros comicios. La ciudadanía sigue con su vida habitual aunque ahora parece fijarse más que antes en las pintadas callejeras de contenido político. Pero la política no es más que el marco anecdótico temporal en que se desarrolla la aventura maravillosa que vive el Mata, un pintor que sobrevive a base de trabajos precarios, la ayuda gubernamental para mayores de 52 años y lo que Rosa, su mujer, que no hace mucho sufrió un ictus, consigue llevar a casa yendo a levantar, lavar y vestir a Antonio, un vecino impedido.

En definitiva, estamos inmersos en la propia cotidianidad, o sea, en la vida. A esta cotidianidad hay que añadir la que diariamente vive Ricardo, o sea el Mata, consistente en fumarse sus porros, beberse sus tercios de Cruz Campo y ver por televisión los partidos de Liga y Champions del Barça, el equipo de sus amores. Ahí se resume todo el aliciente vital de este hombre. Desde el punto de vista afectivo a Rosa la quiere con locura, pero desde el ictus hace tiempo que ya no tienen relaciones lo que le lleva a fantasear con cuantas mujeres atractivas se cruzan en su camino para, a lo más, autosatisfacerse sexualmente, algo que, naturalmente, no le llena en absoluto. Pero es lo que hay.
«Recordó el sueño que había tenido. Estaba en una casa desconocida, desprovista de muebles salvo por una cama sobre la que yacía. Sobre él estaba Cinta, la camarera del Libra, desnuda, con el pelo suelto y cayéndole en su cara, pero no era rubia sino castaña y estaba mucho más delgada, apenas tenía pechos y sus ojos no eran verdes sino marrones. Le tocaba sus nalgas y éstas cabían perfectamente en sus manos.» [...]
Todo va a cambiar al menos temporalmente para Ricardo, nombre de pila del Mata: consigue trabajo de lo suyo en un edificio en construcción, va a relacionarse con compañeros de oficio, en especial con Lucky, un negro con quien hará buenas migas. Pero lo que marcará un antes y un después en su vida es conocer a Paula, la chica de 24 años encargada de la caseta de ventas a la que debe entregar sus papeles y que le gestionará todo lo relativo a su inserción laboral. Comenzará a ver a Paula en los descansos de la mañana y así poco a poco se inicia en él una ilusión que creía desaparecida del todo. Ricardo, el Mata, el aficionado al Barça, el consumidor de tercios de cerveza y de porros a diario, ese muerto de hambre, va a relacionarse con una joven de otra extracción social que se ha encaprichado con él, que respeta que esté casado y que poco a poco irá descubriendo el mundo propio de Ricardo. Él le dice que piensa dejar a Rosa, pero ¿será capaz de dar ese salto?, ¿se lo merece Rosa?, ¿soportará Paula conocerle en su medio laboral más frecuente, o sea, en el paro?

De todo lo anterior va esta última novela de Juan Maíllo, lucentino afincado en Huelva donde imparte inglés en el IES Fuentepiña. La acción se desarrolla en la ciudad onubense. Por sus calles deambulan los personajes, en el Fuentepiña ha estudiado Victoria, hija de Ricardo, que ya les ha dado a él y a Rosa una nieta que es la alegría de la pareja; también Paula estudió en el Fuentepiña. La verdad es que a poco que se descuidase, piensa el Mata, Paula podría ser su hija; esto Ricardo lo sabe y es lo que provoca que constantemente oculte su relación ante los demás. 

Esta novela, cuya historia finaliza poco después de  la celebración de las  elecciones, es una incursión literaria en la realidad más cotidiana. Estamos en el mundo de la ciudad, con personajes que se mueven en la ciudad, con los problemas propios de esta vida urbana. Frente a la anterior novela de Maíllo que leí hace poco más de un año -"La montaña sonora"- desarrollada fundamentalmente en el P.N. de la sierra de Cazorla, Segura y Las Villas, en ésta el escritor deja la naturaleza fuera de su relato. Todo en la novela se mueve dentro de la artificiosidad propia de la ciudad. Sin embargo me ha parecido detectar elementos coincidentes en ambas narraciones: en las dos hay una aventura extramatrimonial, en las dos la rutina envuelve y da sentido a la vida de los personajes (concretamente en Una aventura maravillosa, Rosa y Ricardo no dejan de lado en ningún momento sus hábitos: visitar el cementerio para cambiar las flores de plástico de la tumba familiar cada 1º de noviembre, ir a votar a primera hora de la mañana, etc.), y en las dos... Bueno, no digo más porque quiero que como en "La montaña sonora" sea el propio lector quien descubra lo que sucederá.

Desde el punto de vista estilístico me gustaría destacar la manera como Juan Maíllo va dosificando la información. Qué le sucedió a Rosa, a qué se dedican los amigos con quienes Ricardo ve el fútbol (el Pepo, el Largo...), cómo logró Paula el trabajo en la caseta de ventas, etc., todo esto va surgiendo de manera natural, como sin querer. La novela está contada por un narrador externo en tercera persona. Constantemente se nos muestran en forma de apartes introspectivos los pensamientos y reacciones inmediatas del personaje protagonista ante estímulos externos y situaciones cotidianas. El escritor hace uso de las comillas angulares para reproducir estos pensamientos (Los chicos tendrían unos veinticinco o veintiséis años al igual que Lucky, «la edad de Victoria», se dijo). Existe un ritmo vivo en los diálogos entre los distintos personajes a lo largo de los 23 capítulos en que el novelista distribuye la historia. Es una narración muy verosímil, que nace de una situación muy creíble, que plantea una aventura que podría haber quedado en pura ilusión y que sin embargo en este relato, que avanza poco a poco a golpe de cotidianidad, se convierte paradójicamente en algo 'maravilloso', en una estrella fugaz con su momento de luz esplendorosa y mágica.

El contexto en que tiene lugar Una aventura maravillosa, ya lo he señalado al inicio, es el de la precariedad laboral, Andalucía, España, Elecciones, y el de las ilusiones -¿vanas?- de que el resultado electoral suponga un antes y un después en la situación que estos seres viven. Y como árnica para mitigar en parte este sufrimiento los elementos siguientes: el fútbol visto junto a los amigos en el bar, los dos porritos diarios, las cervezas Cruz Campo bebidas casi sin límite, y el amor a la persona con la que se lleva viviendo más de veinte años y a la que, en poquitas ocasiones, se ha engañado pero no se quiere abandonar ni por asomo. Esto es la vida que, como dice Charles Chaplin en la cita marco que preside la novela cualquiera de nosotros tiene «el poder de convertir esta vida en una aventura maravillosa»

Sobre Juan Maíllo en este blog
Autores andaluces autopublicados

No es, como ya he dicho poco más arriba, la primera reseña que hago en El blog de Juan Carlos de novelas escritas por el escritor lucentino. A la que hice el año pasado sobre "La montaña sonora", novela que me gustó mucho, hay que añadir la que en el ya lejano año 2018 hice sobre "Caronte", una novela de sustrato mítico muy distinta a estas dos últimas pero que os ánimo a que leáis pues Juan Maíllo se desenvuelve bien en cualquier género y espacio narrativo. [Pinchando sobre el título de las novelas citadas se puede acceder a las reseñas que en su día les dediqué.]

 

2 dic 2021

"humanimal". Emilio Picón

16 comentarios:

«comprendí, decidí y emprendí la mixtura de realidad y ficción que habría de reportarme la satisfacción deseada, una liberación mucho mayor que la mencionada por Arturo cuando me recomendó que escribiera. [...] Emprendí la construcción de ese nuevo plano de acontecimientos que no eran reales ni ficticios, sino libres, desarrollados a merced de una voluntad que se siente gobernada con total autonomía.(Reflexión de Mario en un momento de la Parte II)
«Hay que matar a Emilio Picón. Sólo así se derrumbará toda esta historia. El la ha escrito, la está escribiendo, quiere que vayamos a su encuentro. ¿No lo entiendes? Volverás a la vida. Seremos realmente libres» (del diálogo entre LF y CM al inicio de la Parte III)

humanimal, Emilio Picón


Una novela de un autor relativamente joven que amablemente me la envió. Me ha gustado especialmente por lo novedosa que me ha parecido en muchos sentidos: las reflexiones vitales y filosóficas que contiene, y sobre todo por la manera de entreverar realidad y ficción llegando al extremo de que el propio autor se vea implicado en el interior del desarrollo de la trama.


Sobre Emilio Picón (Información proporcionada por el Centro Andaluz de las Letras)
EMILIO PICÓN SALVADOR (El Ejido, Almería, 1977) es autor de los poemarios Amor enlutado (Lagartos Editores, 2010) y La sed del agua (Ediciones en Huida, 2014), además de las plaquettes Minerva (Banderines del Zaguán, 2010) y Serescrito (Poeta de guardia, 2014). Como narrador ha publicado el libro de relatos El poema o la pistola (IEA, 2014) y la novela Primera persona (Ediciones en Huida, 2016). Sus textos también han podido leerse en revistas y antologías literarias. Destacan revistas como La bolsa de pipas, El coloquio de los perros o Fábula, y antologías como Versos para bailar o no, Ciudad celeste o Versos que abrazan. Durante algunos años coordinó e impartió talleres de escritura creativa en Almería. También se ocupó del espacio radiofónico literario serescrito durante una temporada. 


Sobre la novela 
En la contraportada de la misma se puede leer:
La novela como género lleva mucho tiempo buscando su camino —o sus caminos— a través de la legión de escritores que la han practicado y que siguen practicándola. Emilio Picón, cuya alma de poeta reverbera en su prosa (igual que un anillo de oro brilla bajo el agua), ha ayudado a trazar una nueva ruta para lectores y narradores con humanimal, novela gestada en los engranajes de su mente que está a años luz de ser una obra convencional.

Esta es una obra donde se juega con la metanarración; es decir, donde la narración se mira en el espejo y se desnuda y se explora y se narra a sí misma, como el uróboros que engulle su propia cola. El autor desmonta su mecano ante nosotros para mostrarnos todas las piezas, pero luego, como experto relojero, vuelve a ensamblarlas con tanta coherencia narrativa como destreza. 
(Del prólogo de Manuel Moyano).



Mi Comentario
Antes de entrar en la narración propiamente dicha, al abrir el volumen bellamente editado por la editorial sevillana Niña Loba, nos topamos con el prólogo firmado por Manuel Moyano y a continuación con una Nota de Darío Méndez, el editor, en la que de hecho se vuelve a reincidir en lo mismo. O sea, que ambos, prologuista y editor vienen a prevenirnos, a ponernos sobre aviso del experimentalismo que contiene este relato, del experimento mismo que es humanimal. Diríase que ambos son conscientes de la frontera narrativa en que se ubica la historia que presenta el escritor. Bien, de acuerdo, está bien estar sobre aviso, ¡adelante!

Una especie de resumen
Resumir esta narración tiene su complicación. Pese a ello lo intentaré:

Luis Fuentes que se hace llamar Luis Cernuda está con Irina en un prostíbulo. Ha acudido a él huyendo de una inmensa decepción: Clara Monetti, su pareja, se ha suicidado; él, ignorante de la auténtica realidad que ha llevado a Clara a darse muerte, piensa que ha sido por su relación con Cristina Laguna.
A la salida del puticlub Luis toma el taxi que hay a la puerta. Lo conduce Mario que es además de taxista, vigilante del local, y escritor aficionado. Mario todo lo sabe, todo lo conoce, pues es él quien está imaginando, creando, escribiendo la historia de Luis, Clara, Irina… Incluso él mismo ha estado enamorado de Clara aunque nunca se atrevió a decírselo. 
Otro trío actoral interesante es el formado por Arturo, Matilde y Pablo. Los dos primeros son pareja y tienen una hija; son una pareja abierta y debido a esto Pablo entra a competir por Matilde. Arturo dialoga con Mario cuando éste es vigilante nocturno de un camping en Cabo de Gata, Almería. Esta acción parece anterior a la de la primera escena pues es Arturo quien en las conversaciones nocturnas con Mario le recomendó que escribiera. 
La escritura, la rebelión de los personajes frente a su creador, la necesidad de éstos de exigirle que vuelva a la vida a Clara y si se niega matarlo a él también, aunque para ello hayan de recorrer media España para buscarlo en Gijón, configuran buena parte del resto de la novela.


Lo primero que destacaría de esta novela es lo muy literaria que es. Hay en ella muchísima literatura, una literatura que no se queda en el fondo de la misma sino que sale a superficie y se declara explícitamente. En especial dos líneas literarias he creído ver: una es la que viene del otro lado del Atlántico: el uruguayo Juan Carlos Onetti, pero también el chileno Roberto Bolaño; la otra línea sería plenamente española y es la que entronca con la figura de Luis Cernuda y especialmente con Miguel de Unamuno y la problemática existencial que muestra en su novela "Niebla".

Novela andaluza actual
La línea atlántica es predominante y esencial hasta el punto de que el personaje de Clara Monetti que está en la base de las actuaciones que mueven al resto de personajes masculinos toma su apellido, precisamente y de manera más que simbólica, de la novela del uruguayo "Para una tumba sin nombre" en cuya portada figura una gran 'M'. Y si el apellido de Clara nace de este escritor (M + Onetti), el de su partenaire masculino Luis Fuentes corre a beber en la poesía amatoria del español Luis Cernuda («"tú justificas mi existencia, si no te conozco no he vivido, y si muero sin conocerte no muero, porque no he vivido."»), seudónimo que él mismo adopta y con el que se viste y desviste identitariamente según le convenga estar del lado de lo real o de lo puramente ficticio. El tercer ángulo del triángulo amatorio que funciona en el relato lo ocupa Mario, un personaje que también bascula como los anteriores de la realidad hacia la irrealidad, si bien en su caso el mundo real lo ocuparía nada menos que otra tríada imaginativa -la formada por Arturo - Matilde - Pablo- que de inmediato nos remite en el juego de cajas chinas que constantemente esta novela es a un tal Emilio Picón que así de un plumazo salta la débil valla que separa la realidad de la ficción. Por si algún lector pudiese perderse en esta mise en abîme que se practica en esta narración rápidamente sabemos que ese libro escrito por ese segundo trío de personajes y en definitiva por un solo dios que es principio y fin se titula (ja, ja, ja....) Primera persona. ¡Ah, claro!, exclamarán algunos al caer en la cuenta. Sí, así es. Interesante juego éste, sin duda alguna. 

La novela nace de una declaración de principios por parte de Clara Monetti que descoloca al lector. 
«Yo, Clara Monetti, mujer de 30 años, pareja estable de Luis Fuentes desde hace 7 - más de 5 en convivencia -, amante esporádica de Oriol Brassens desde hace casi 1, dedicada a la medicina oncológica -más en la teoría que en la práctica -, sin hijos, recién muerta por decisión e iniciativa propias tras conocer el diagnóstico de cáncer de estómago con metástasis; yo, Clara Monetti, siento la necesidad de escribir unas palabras que intenten dar sentido a lo que jamás podrá tenerlo, es decir, nuestras vidas.»

O sea que una fallecida va a empezar a escribir, a contarnos. ¡Imposible! Bueno, en literatura nada es imposible. Si además, como se observa a lo largo y ancho de la novela, Emilio Picón está ahíto de sabiduría literaria, puede con arte inigualable hacer posible lo que no lo parece. Sí, Clara Monetti, está muerta, pero como le ocurre al hijo del presidente Lincoln en la novela de George Saunders "Lincoln en el Bardo" [reseñada por mí en este blog: leer aquí] esta mujer está en un terreno indefinido entre el aquí y el allá, entre la vida real y la muerte, y por esta razón puede mantener jugosas conversaciones con su pareja Luis Fuentes presentadas en forma teatral

Clara es un personaje que pese a haberse dado muerte se niega a dejar de intervenir en la vida de los demás. Algo parecido le sucede a los demás personajes ficticios, en especial a Luis Fuentes, que cuando empieza a entender que no es más que un guiñol, una marioneta, como el personaje unamuniano de Niebla se rebela frente a su creador, Mario, que sabe todo sobre él, incluso hasta lo que él mismo ignora
«y eso nunca sucederá, nunca podrás hacerlo porque solo eres un personaje. Yo he creado esta historia para hacerte sufrir, y estoy aquí para disfrutar con el espectáculo.»

 Se toca aquí el problema existencial que tantos dolores de cabeza dio al catedrático vasco de la Universidad de Salamanca, querer diseñar el propio destino cuando este está en la cabeza de un ser superior, llámese Dios o simplemente creador literario.

Muchas cosas me han agradado de la novela aunque lo que más haya sido el experimentalismo que en ella he detectado: el argumento me ha evocado algo a Los detectives salvajes de Roberto Bolaño, autor que es más que citado y emulado por parte de alguno de los personajes. Concretamente en la parte II del libro Arturo al ver que Mario, guarda nocturno en el camping Mar Azul situado en el Cabo de Gata (Almería) realiza la equiparación entre uno (el real) y otro (el inventado):
«—Eres el vigilante nocturno y escribes— dijo [Arturo] saliendo del mostrador, y parecía pensar en voz alta, o atar cabos, o resolver un misterio, o asistir a una revelación.
—Como Bolaño— dijo ya frente a mí,» [...]
También he pensado en Bolaño al leer las conversaciones sesudas y profundas que a veces desarrollan los dos principales personajes, LF y Mario, en pleno proceso de aniquilación. 

El experimentalismo desde el punto de vista del contenido se detecta especialmente en la metaliteratura que aflora en el relato por doquier. Sin duda alguna es en el capítulo 12 de la Parte I donde he creído ver más reflexión metanarrativa, aunque esta está esparcida a lo largo y ancho de todo el relato. En este capítulo, único en el que se describe a un personaje, el escritor escribe sobre cómo enfocar aquello que está escribiendo:
«Describir a Luis Fuentes debe ser un intento de no hacer literatura. [...]
No, así no. Sinceramente creo que hay que alejarse del falso Cernuda
Describir a Luis Fuentes debe ser un intento de hacer vida. Decir, por ejemplo, que el cabello es simplemente corto y oscuro,  [...]
Sí, podría valernos todo esto, siempre y cuando consiga equilibrarlo —lo físico y lo emocional, lo mostrado y lo simbolizado—.
Describir a Luis Fuentes se lleva poco más de cientochenta segundos, cientochenta segundos de soledad. Y, si te miras al espejo, es posible que tardes incluso menos.»
Como se puede observar en la cita anterior Emilio Picón es un autor que por muy experimental que haga una novela no se desprende o no desdeña el sentido del humor. En pleno ejercicio de la función metalingüística Mario, el personaje narrador nos confiesa «para no complicarme mucho, hice que el camping volviera a abrir sus puertas, esta vez en el otro extremo de la provincia almeriense, en primera línea de playa, junto a un pueblo llamado Balerma, y allí volví al trabajo de vigilante nocturno.» ¡Ja, ja, ja..., está claro que el escritor es un Deus Omnipotens!

Y fuera de la metanarración propiamente dicha, es decir, en pleno relato,  aunque quizás en un tour de force mayor aún si cabe, en el capítulo 10 de la Parte II se nos presenta el contenido de la novela "Primera persona" considerada siempre de no ficción, y quien lo está haciendo tras exponerlo exhaustivamente duda ya de esa falta de realidad por lo que concluye diciendo:  «la cuestión es bien sencilla: si 'Primera persona' no es ficción, sino una historia real escrita por Arturo, Matilde y Pablo; entonces, ¿quién coños es Emilio Picón? En la portada reza como autor de la novela.» ¿Hay mayor sana prueba de humor que la de reírse de uno mismo?

Es un humor para literatos, o sea, para degustadores del arte de Calíope. Hay chistes como el de que Luis Fuentes sólo se siente libre dentro de la elipsis literaria que sólo está al alcance de un lector avisado. Y hay humor, muchísimo humor en esa ruptura de los ámbitos vida-no vida cuando Clara confiesa su inmenso deseo de echar un polvo a pesar de estar muerta («Estoy muerta y, sin embargo, deseo echar un polvo más que nunca.»). Y prosigue afirmando el absurdo que supone hablar un vivo con una muerta, cuestión que el mismísimo Samuel Beckett aprovecharía para fundar una franquicia «colocando tiendas por todo el mundo con nombres del tipoi Esperando el amor, Esperando la justicia o Esperando la verdad». Sí, desde luego, este Emilio Picón es un tipo la mar de divertido.

En cuanto al experimentalismo formal o externo, hay mucha tela que cortar. Partiendo de una estructura habitual en tres partes, el experimentalismo va in crescendo según que se avanza en la lectura del libro. La parte III es sin duda alguna la más experimental, la más loca. En ella los personajes se han transmutado al menos temporalmente en una pareja la mar de conocida aunque aquí también ligera o profundamente modificada: Don Kijote (L F) y Pancho Sanza (Mario). Don Kijote es un caballero danzante y Pancho Sanza es hombre reflexivo, un escuchante de Kijote  y en ocasiones es presentado por éste incluso como sordomudo, ¡alucinante! 

Innovación formal, experimentalismo, narrativa novedosa, metaliteratura
Como digo el desarrollo experimental es mayor según avanzamos en la lectura. Si en la Parte I estamos casi en la normalidad, en la Parte II comienza a aparecer la mezcla de géneros literarios en especial en esos diálogos de forma teatral entre Clara y Luis, que llegan incluso a la diseminación por la página de líneas, palabras y letras (foto experimentalismo1). Pero es en la ÍII y última parte cuando la innovación formal riza el rizo y llegamos a ver la técnica del contrapunto mostrada en forma de dos columnas, la de la izquierda correspondiendo al diálogo que mantienen Kijote y Pancho Sanza en su búsqueda en Gijón de Emilio Picón y en la columna de la derecha la conversación mantenida por los dos guardias civiles  que los están siguiendo. 

El culmen de experimentalismo se da en la parte final de esta Parte III donde todo se va resolviendo y el propio autor-narrador-personaje realiza esquemas conceptuales referidos al propio desarrollo de la acción y a los personajes que la sustentan. Es en estas páginas finales cuando la confusión de los planos real e írreal llega a su cénit: 
«—hazlo —le grito ahora— hazlo de una puta vez
hay que acabar esta obra
saltarme la tapa de los sesos delante de un niño que llora
puede ser un gran final
en un coche robado
con varios muertos ya en escena»

 La influencia o el aprecio, me sería mejor decir, por la inmensa figura de Julio Cortázar, confesada por Emilio Picón en varias entrevistas, queda patente en la manera que tiene de resolver la novela ofreciendo al lector una serie de posibilidades, algunas a su vez con dobles alternativas. La "Rayuela" cortazariana con multiples rutas narrativas se hace aquí presente. 


Para finalizar
Una novela como humanimal, de tantos ángulos y contraángulos es imposible reseñarla en su totalidad, es una obra que se escapa, que si la volviera a leer seguro que encontraría en ella aspectos  que en esta primera lectura se me han pasado. Eso es seguro. Pero lo que no quiero dejar sin citar es el acompañamiento musical que hay a lo largo de toda la narración. Sin duda alguna podría hablarse de una banda sonora. En el relato aparece explicitada, con títulos de dos de sus canciones, la música de Tom Waits y con el tema 'La plaza de la Soledá' la de Nacho Vegas; luego se cita una serie de grupos (Radiohead, Los Planetas, Los Enemigos, etc.) que gustan a algunos de los personajes, pero ya no se citan expresamente títulos de algunos de sus temas, o al menos es lo que a mí me parece recordar.


Y junto a la Música también el Cine es elemento que está presente en el relato. Así se cita a Julio de la Rosa, compositor de la música del film "La isla mínima". También hay una importante referencia a la película "De la vida de las marionetas" de Ingmar Bergman, quizás porque al igual que en la novela en el film se produce la muerte de una prostituta que es o ha sido visitada por un hombre cuya relación amorosa ha fracasado. Esta, el final de la relación amorosa, es toda la similitud existente entre ambas narraciones, nada más. Y también creo recordar que en un momento dado del relato aparece citado el nombre del director manchego Pedro Almodóvar

Mucho culturalismo, pues, hay en "humanimal", la novela de Emilio Picón que se resiste a ser reducida a una sencilla explicación, una novela con muchas aristas, una novela compleja, una novela la mar de interesante. Y un autor que acabo de descubrir y del que quisiera seguir leyendo sus próximas obras.

11 abr 2021

'La montaña sonora'. Juan Maíllo nos traslada al P.N. Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas en su última novela

22 comentarios:

«Si estuviera despejado y con unos prismáticos podrías ver las tres sierras, a la derecha la de Cazorla, la más alta y escarpada, la de Segura en medio y cuyo paisaje oscila entre el valle y sus cumbres. Por último la de Las Villas a tu izquierda en la que abunda más la planicie y el olivar de aceite de calidad suprema como leíste.»


El autor
Juan Maíllo nació en Lucena, Córdoba, y reside en Huelva, donde imparte inglés en el IES José Caballero. Estudió Filología Inglesa, Cursos de Formación del Profesorado y Teología en las Universidades de Córdoba, Granada y Cambridge.

Sus primeros escritos están publicados en: Angélica, Revista de Literatura, 1996. Mundo Negro y Emblogrium, México, 2013-16. Algunos fueron seleccionados en: 400 palabras, Una ficción, 2014. II Concurso Literario Manuel V. Segarra Berenguer, 2019. Confinaletra, 2020. O en la Revista Mexicana Periferia. En cuanto a novela: Los asesinos, 2013. La Cara Oculta de Hamlet, 2014. Vaho, 2016. La Primera Página, 2016. Caronte, 2017. El adivino, 2018.

Juan Maíllo, La montaña sonora, Sierra de Cazorla, novelistas andaluces de hoy

La novela
Sinopsis (proporcionada por la propia editorial)
Un benévolo marido y acomodado funcionario, decide al fin acudir a la llamada de la montaña tras muchos años de haberla escuchado y después de superar sus miedos. Esta montaña se encuentra en la zona sur del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas. The Cure musicalizará su viaje y el agridulce recuerdo de su mejor amigo Fran, con quien compartió allí muchas vivencias, reverberará en su espíritu.
Descubrirá de nuevo el poder de la naturaleza en la segunda zona forestal más extensa de Europa, con más de 200.000 hectáreas; prestará oídos a lo que tiene que decirle después de tanta insistencia y se planteará la continuidad de su matrimonio y una posible vida ya retirada a la mejor manera horaciana, aunque para ello deba abandonar a su desvalida compañera. Es un texto narrado en segunda persona no como un mero recurso formal o estético, sino como una expresión de la voz del protagonista, que se habla a sí mismo porque nunca se atrevió a contarle ni a su compañera ni tampoco a nadie la invocación que ha venido experimentando hasta ahora.

______________

Mi Comentario
Antes de "La montaña sonora" únicamente había leído de Juan Maíllo, "Caronte", novela que publicó en 2017 que con muchísimo gusto leí hará cosa de dos años y de la que dejé constancia en este blog en la reseña que hice de la misma. Si comparo ambas narraciones la balanza se me inclina más por esta última que por la anterior aunque ambas mantienen, especialmente en el aspecto formal, muchas semejanzas. 

De "La montaña sonora" casi todo me ha gustado: la historia que presenta, ese desasosiego interior del personaje masculino que a pesar de los años transcurridos aún sigue anclado en una no del todo clara aventura juvenil ocurrida en la Sierra de Cazorla junto a su amigo Fran; la relación matrimonial entre Natalia Fonseca y Juan de la Lastra quienes, quizás inmersos en el síndrome del nido vacío, no están pasando por su mejor momento; la llamada de la Naturaleza, inmensa y subyugante, que parece atraer a Juan a una irracional comunión con ella en la ingenua pretensión de volver a vivir esa relación juvenil de algo más que amigos mantenida en la falda de esa montaña que parece reclamarle; la envoltura musical de todo el relato -de ahí el título de la novela- en los temas de The Cure que sonaban en los años 80, y que sirven para ubicar temporalmente esa relación entre Fran y Juan, son, en cierto manera, especialmente Robert Smith, vocalista del grupo, un personaje más de la historia narrada; también el alcoholismo es un asunto importante en el comportamiento de algunos personajes

Junto a los aspectos anteriores, digamos de contenido, me ha encantado en la novela de Maíllo la forma. Creo que aquí es donde su acierto es pleno. Utiliza la segunda persona narrativa para mostrarnos de manera magnífica el soliloquio que el protagonista mantiene durante la mayor parte del relato. Juan Maíllo, que es andaluz, transmite con este desdoblamiento del personaje que narra, actúa y se contempla a sí mismo, la máxima machadiana de "converso con el hombre que siempre va conmigo / quien habla solo, espera habla a Dios un día". Y es que efectivamente Juan de la Lastra en esta novela se busca a sí mismo, pues si algo está claro en él es su desorientación vital. 

Además de la figura del narrador me ha gustado muchísimo la manera de entreverar los momentos narrativos, el actual y el evocado. Es una mezcla que surge sin previo aviso, tal y como sucede habitualmente en la mente de las personas. Aquí es el monólogo interior y el flujo de conciencia los procedimientos empleados con sumo acierto por el novelista. Introduce el autor en esta novela, junto a estos recursos narrativos, fórmulas innovadoras algunas de naturaleza tipográfica como el abandono en dos o tres  ocasiones y muy brevemente de la habitual presentación horizontal del discurso por una sorprendente verticalidad, y otras de tipo léxico como esos vocablos compuestos que pretenden traspasar el alcance semántico de cada uno para alcanzar una significación más absoluta o de mayor efecto: 
Miras al frente y en el cielo unas nubes alargadas y finas pintadas de malva. ¿Malva? ¿Estás seguro? No. No es malva. ¿Naranja? No. Tampoco es naranja. ¿Amarillo-naranja? Qué va. Amarillonaranjamalvaazulcelestevioleta con azul marino al fondo. Más es esa mezcla.
Pero sin duda alguna en el terreno formal ha sido la poeticidad lo que más  ha llamado mi atención. Hay poesía en la abundancia de versos interpolados, la mayoría de ellos amorosos, cuando el narrador evoca las lecturas de poemas que los dos amigos practicaron en esa escapada; otros verso hay de tono elegíaco, los cuales sirven para orientar al lector sobre el decurso de la historia de estos dos amigos durante los años posteriores a la experiencia vivida. Y también, claro, hay altura poética en el propio texto escrito lograda a través del lenguaje empleado; un lenguaje quizás algo barroco, exuberante, en esa tradición tan andaluza que Maíllo maneja con soltura, precisión y sobre todo gran elegancia. Es un canto a la Andalucía del escritor, a su belleza, a su perennidad:
«Cientos de bombillas se extienden por el campo. [...] Parecen familias enteras de libélulas. No, no son libélulas. Son un espejo del cielo. El campo refleja las estrellas, las poblaciones y ciudades por las que has pasado: Ifnatoraf, Torreperogil, Peal de Becerro. [...]º
Estás enfrente de Andalucía.
Elevas la vista y a la izquierda está el castillo de la Iruela. El agreste peñón sobre el que se apoya y cuyo frontal es un enorme tajo, está más iluminado incluso que su torre. Una escalera que llega a ella está delimitada por múltiples bombillas. Si pudieras subir ahora te sentirías un conquistador con toda Andalucía en traje de noche. Muchas fortalezas fueron levantadas en época árabe. Durante la Reconquista formaron parte del patrimonio cristiano. Los Templarios lo tomaron. En torno a ellas, en torno a esta de la Iruela, estaba el pueblo, sus siervos y siervas, esclavos y esclavas.»
La novela está estructurada en dos partes. La primera, formada por quince capítulos, y la segunda exactamente por la mitad, ocho. Evidencia esta distribución una mayor morosidad en la primera acorde con la mostración del embrollo mental del personaje, la belleza de la naturaleza y de la amistad evocadas y la impronta que en esta evocación tiene la música, y especialmente las letras, de los temas de The Cure. 

 
En la playlist anterior de Spotify he colocado los temas del grupo que Juan de la Lastra escucha durante el viaje que muchos años después del realizado en primavera con su amigo Fran hace al P.N. Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas. Las letras en inglés de muchas de las canciones [no se puede olvidar que el autor es profesor de inglés y amante de la lengua de Shakespeare] sirven de acompañamiento poético y justificación filosófica a los sentimientos y al comportamiento un tanto regresivo del personaje. De todas ellas es especialmente llamativa la del tema 'A forest' que viene a explicitar el motivo que impulsa al personaje a realizar la búsqueda imposible de algo ocurrido 35 años atrás (el cálculo lo realizo por las dos fechas que en la novela aparecen: 1983 para la acampada que hicieron Fran y Juan, y 25 de mayo de 2018 para esa extemporánea salida de fin de semana al campo solo y usando la mentira de ir a ver a su madre al pueblo a fin de que Natalia no se mosquease excesivamente).

La novela es breve, apenas 200 páginas, y su lectura es de lo más agradable. Todo transcurre dentro de una cierta normalidad, la derivada de la rutinaria vida de un funcionario casado desde hace más de treinta años. El tedio de esta vida le lleva a recordar momentos más explosivos vividos durante su ya lejana juventud. ¿Es quizás, ahora que los hijos desde hace ya unos años han abandonado el hogar e incluso el país dado lo mal que aquí está todo, momento para liarse la manta a la cabeza e intentar dar un giro a la vida guiado por estos recuerdos?  Esto es lo que nos mantiene atentos a la sucesión de los acontecimientos en espera de su resolución. Una resolución -único pequeño 'pero' que me atrevo a poner a esta hermosa y bien planteada narración- que me ha parecido algo precipitada. Creo que unas cuantas páginas más habrían servido para dejar todo perfectamente redondeado y justificado. Aunque tengo que reconocer una cosa y es que en los devaneos mentales e imaginativos como los realizados por el personaje narrador y que todos algunas veces practicamos, la vuelta al mundo real casi siempre no tiene otra explicación que la pura comodidad rutinaria. ¿O no?

Para despejar el interrogante final no queda otro remedio que leer la novela. ¿O no?

Juan Maíllo, escritores lucentinos, Lucena, P.N. Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas