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29 ago. 2018

Pérez-Reverte en plena forma: "Hombres buenos"

26 comentarios:
Hace dos semanas María Sáez colgó en su cuenta de instagram unas fotos con las que anunciaba la liberación de un libro por haber llegado a los 1500 seguidores en esa red social. Yo suelo ver las publicaciones de una enigmática noquedasinoleer de Salamanca, mi ciudad, que siempre fotografia la portada del libro que lee tumbada en la cama y con él sobre las piernas. Me atraen los títulos y también el enigma de no verle nunca la cara. La casualidad quiso que la liberación fuera acompañada de una fotografía de María con el libro y ella de espaldas en la zona donde la había realizado, y que yo ese finde estuviese en Salamanca. Reconocí de inmediato el lugar y al día siguiente allí me dirigí, inspeccioné el lugar y finalmente lo localicé. Era nada más y nada menos que “Hombres buenos” de Arturo Pérez Reverte en edición de tapa dura. Mi alegría fue infinita.

Novelas históricas, Verosimilitud narrativa, Enciclopedia francesa
(fotocomposición tomada de www.leeporgusto.com/hombres-buenos-de-arturo-perez-reverte/)
Con los escritores se tienen relaciones que pasan por momentos diversos, unos de entrega enttusiasta y otros de insospechado alejamiento. Con Arturo Pérez Reverte..., ¡uy, madre, creo que estoy comenzando a repetirme y que esto ya lo voy a haber dicho! Voy a revisar, antes de proseguir este discurso que he emprendido, mis últimas reseñas sobre la serie Falcó porque creo que esta reflexión ya la hice allí. Vosotros también, si así lo decidís, podéis hacerlo pinchando aquí y aquí: para Lorenzo Falcó, el primero, y para Eva Rengel, el segundo; por último en este tercer aquí podéis leer lo que me suscitó la última de las suyas, la que tiene a perros como personajes. Bueno, como os decía al inicio, con este autor  he pasado por épocas de amor incondicional y otras de cierto distanciamiento por..., como suele suceder en estos casos, todo y nada en concreto.

Ni que decir tiene que "Hombres buenos" me ha recordado muchísimo a ese primer magnífico escritor de novelas como "El Club Dumas" o "El maestro de esgrima". Ambos relatos constantemente acudían a mi cabeza si bien el que acabo de leer se sitúa en el siglo anterior al de los dos cuyos títulos acabo de nombrar. 

El siglo XVIII ha pasado a la historia como Siglo de las Luces en algunos lugares y siglo de la Ilustración en otros. Esta distinta denominación que a muchos siempre nos pareció pura sinonimia no es cosa banal como se demuestra leyendo esta magnífica novela que Arturo Pérez Reverte dio a la imprenta en 2015, inmediatamente antes de las tres que en el último año he leído de él y de las que en el primer párrafo de esta reseña he dejado los enlaces.

La acción sucede un poco antes de 1785. Dos académicos de la Real Academia de la Lengua española, dos 'hombres buenos', viajan hasta París con el encargo de hacerse con los 28 volúmenes que conforman la "Encyclopedie" que bajo la dirección de D'Alembert y Denis Diderot escribieran durante casi 25 años una pléyade de ilustrados franceses: filósofos, científicos, educadores..., algunos tan denostados, prohibidos y perseguidos por entonces en España como Rousseau o Voltaire.

En una España en la que la Inquisición estaba vigente y en la que la Iglesia y el tradicionalismo casticista marcaban la pauta en todo, que dos académicos, el bibliotecario Hermógenes Molina y el brigadier de marina Pedro Zárate y Quiralt sean comisionados para emprender un viaje de 230 leguas que duraba cuatro semanas tenía que tener alguna justificación. Esta no era otra que la filantropía, el amor al saber, el deseo de mejorar que estaba en todos pero sobre todo en las élites cultas, de manera que hasta el mismo rey Carlos III e incluso la propia Nunciatura apoyarán la adquisición al entender que los veinticuatro miembros que forman la Academia son gente preparada que sabe discernir perfectamente si aquello que leen es correcto o desviación que haya que evitar.

La idea de escribir este relato le vino al escritor, académico de la española desde el año 2003, al descubrir los 28 volúmenes de la primera edición de la Encyclopedie française en la biblioteca de la institución de la que forma parte. Este descubrimiento y las pesquisas que realizó entre sus propios colegas (Francisco Rico, Gregorio Salvador, Víctor García de la Concha, Darío Villanueva, José Manuel Sánchez Ron y otros) sobre el cuándo, el cómo y el porqué de que dicha publicación prohibida en ese siglo XVIII no sólo en España sino también en Francia estuviese en la Academia, entran también a formar parte de la propia novela. 

Planos e Madrid, Madrid en el siglo XVIII, RAE en el XVIII, "Hombres buenos"
Construye el escritor una estructura narrativa ciertamente llamativa que viaja del mundo de la realidad actual al de una ficción que se justifica y alcanza rango de veracidad suficientes merced a lo que en la trama del hoy el propio Pérez Reverte va dando a conocer al lector: documentos de la RAE (actas de sesiones de la Academia del XVIII con las fechas, los nombres, el resultado de las votaciones efectuadas, las asignaciones económicas para el viaje y compra de los libros...), textos en los que el autor se apoya para narrar con verosimilitud las diversas vicisitudes que pasarán sus dos protagonistas (caminos por los que transitarán, postas en las que cambiarán las caballerías de su berlina, posadas en las que pasarán la noche, locales, palacios, prostíbulos y tabernas pasisinas que vistarán, etc.), conversaciones con personajes reales de hoy mismo para que le aclaren ciertas dudas que le surgen a fin de presentar con credibilidad alguna de las situaciones en las que se van a ver envueltos los dos protagonistas, etc.

Junto a esta trama que transcurre en el hoy del escritor, y por proximidad temporal también en el del lector, está la que sucede en esos años prerrevolucionarios del siglo XVIII. Aquí nos encontramos a personajes históricos como nuestros dos hombres buenos, Hermógenes Molina y Pedro de Zàrate; el Conde de Aranda, embajador de España en París por aquel entonces; el abate Bringas, exiliado revolucionario español en París que colabora con la misión que realizan los comisionados españoles; ilustrados como Rousseau, Diderot o D'Alembert que andan por los salones de la nobleza parisina; algunos pisaverdes y damas de ascendencia española algunas como Margot Dancenis y otras no como Mme Du Barry que existieron realmente... Y también junto a éstos, toda una ralea de seres de ficción creados por el autor para dar fuste y forma a la historia; aquí estaría un tal Pascual Raposo que hará lo posible por que la misión descarrile, el gendarme Milot que colabora con el anterior, el afectado y pisaverde Coëtlegon amante de la Dancénis, las mujeres anónimas que asaltan a troche y moche a nuestros hombres ofreciéndoles sus favores sexuales, etc.

París antes de la Revolución, París en 1780, Planos antiguos de París
Esta segunda trama dieciochesca tiene además dos escenarios: Madrid y París. La edición en tapa dura de Alfaguara que es la que he manejado presenta en las guardas delantera y trasera los planos de Madrid y de París respectivamente. Con un gusto exquisito la editorial de acuerdo con el propio autor ofrece al lector la posibilidad de seguir así, grosso modo, el discurrir aventurero de estos dos hombres buenos más cerca cada uno de ellos de los 60 años que de los 50. La historia se distribuye en 12 capítulos y un epílogo, si bien antes del capítulo 1º el escritor coloca una especie de exordio para abrir la novela: un duelo entre dos hombres que está a punto de iniciarse en un bosque próximo a la ciudad de París, Es un comienzo clásico, in media res, que anima a quien lee a devorar lo que sigue porque será así como se entere del porqué de esta situación climática: "Sigamos escribiendo, ahora. Contemos la historia. Sepamos qué ha traído a estos personajes hasta aquí" (pág. 13)

El inicio, además, tiene mucho de cinematográfico. Se anuncia el clímax -o uno de los momentos climáticos- de la historia para de seguido efectuar una vuelta atrás (flash back) que aclare 'qué ha traído a estos personajes hasta aquí'. A partir de este momento los doce capítulos discurren de manera lineal sin más ruptura temporal que la que de manera natural surge en la mente de cualquier lector de una novela histórica como ésta: estamos en 1785 o así y todos sabemos que sólo restan cuatro años para la toma de la Bastilla. Este conocimiento hace plenamente inteligibles para nosotros frases de algunos personajes, en especial las temibles profecías que lanza el abate Bringas y que a los académicos no dejan de hacerles gracia por considerarlas meras exageraciones de imposible cumplimiento:
"¿De verdad no advierten lo que hay detrás de todo esto?... ¡Tan torpe soy, a fé mía, que fui incapaz de hacerles ver que bajo la apariencia de este París que a usted, señor, le gusta tanto hay una fuerza temible que poco a poco va aflorando y que un día arrasará esta engañosa placidez?... ¿No bastan mis comentarios y razones para hacerles comprender que esta ciudad, o el mundo que representa, está sentenciado a muerte?" (pág. 511)
Un libro de libros
Arturo Pérez Reverte es un bibliófilo, un coleccionista de primeras ediciones a ser posible. Él mismo al principio de la novela cuenta la pena que tuvo al no haberse podido hacer con una edición de la Enciclopedia Francesa a pesar de haberle sido ofrecida por un librero amigo. Cuando finalmente decidió adquirirla, alguien muy conocido suyo, Pedro J. Ramírez, se le había adelantado [Pedro J. Ramírez es autor de una novela histórica, "El primer naufragio" (2011), sobre la Revolución francesa y, claro, tener noticia de primera mano de las ideas ilustradas que la impulsaron era necesario].

Tras la anécdota anterior, Pérez Reverte siembra "Hombres buenos" de referencias bibliográficas especialmente en la parte de texto que transcurre en el momento actual. El escritor intenta siempre cuidar al máximo los detalles y para ello echa mano de una buena resma de libros, muchos de ellos ya existentes en su propia biblioteca: Cadalso, Martínez de la Rosa, Fernández de Moratín, Ramón de la Cruz....
"Para mover los personajes en ese escenario [el Madrid del último tercio del siglo XVIII] sabía dónde buscar […] En mi biblioteca disponía de dos piezas notables a las que ya había recurrido antes […] Una era el plano de Madrid publicado en 1785 por el cartógrafo Tomás López […] La otra era el libro titulado 'Plano de la Villa y Corte de Madrid' publicado por Martínez de la Torre y Asensio en 1800." (pág. 60)
El afán de precisión tanto en los escenarios como en los modos, tipos y costumbres de la época  llevan al novelista con mucha frecuencia a consultar obras sugeridas por personas que él conoce como sus compañeros académicos de la española o amigos extranjeros como Chantal Keraudren, la buquinista y profesora francesa experta en mujeres del XVIII y XIX. Es ella quien le informa sobre la vida en el París dieciochesco de las damas españolas Margarita Dancénis y Teresa Cabarrús. Con todo la obra esencial para la parte de la novela que transcurre en París, el “Tableau de París” de Louis-Sébastien Mercier, también es esta Chantal quien se la recomienda. 

Una novela haciéndose. El 'making off' de una escritura
Soy consciente de que al novelista cartagenero poco o nada le gustará el anglicismo con que encabezo este apartado, pero no encuentro nada mejor para expresar lo que quiero transmitir: En "Hombres buenos" Arturo Pérez Reverte nos permite entrar a observar su intimidad creadora, el proceso de creación del relato, los problemas narrativos y estilísticos con los que el autor se enfrenta y cómo los resuelve. Esto es para mí uno de los aspectos más relevantes de la obra. Ejemplo fehaciente de ello es cuando el narrador-autor justifica la elipsis narrativa que hará al pasar por alto el día a día del viaje por Francia situando a los viajeros ya en París, o sus proximidades: 
En consecuencia, comprendí, la narración exigía que llevase pronto a los dos viajeros a las cercanías de París, o a la ciudad misma, donde si habían ocurrido sucesos suficientes para mantener el interés del relato. Decidí, por tanto, recurrir a una elipsis -y en ella estoy ahora- que permitiese aligerar en el texto aquellas aproximadas 85 leguas, una semana larga de camino para la berlina de los académicos, que separaban Poitiers de la capital de Francia.” (pág. 180)
Revolucionarios parisinos, Revolución francesa, cafés míticos
(foto perteneciente al blog 'Un lunar en la punta de la nariz')
Antes he señalado la importante documentación que Pérez Reverte realiza para enfrentar la narración que se propone hacer. Es una investigación no sólo libresca sino siempre que puede 'in situ'. Así cuando decide realizar una conversación en Le Procope, un café que ya existía en el tiempo en que se sitúa el relato, el novelista se desplaza en París hasta él y allí en ese momento imagina cómo habría sido el encuentro
De ese modo, equipado con todo aquello en mis notas situándolo con la imaginación sobre el plano de París de 1780, fue como, olvidándome de los rótulos modernos, de los animados restaurantes y comercios, de los turistas que llenaban el pasaje del Commerce Saint André, entré, o hice entrar al almirante y al bibliotecario en el Café Procope tal como lo habían hecho -o podido hacer- aquella mañana de su viaje, acompañados por el abate Bringas” (pág. 361)
Otro tanto realiza cuando imagina una acción, en este caso ese duelo con que abría la novela y que ya bastante avanzada ésta volvemos a topar con él. Habida cuenta de que los documentos conservados en la Academia hacían una vaga referencia al asunto sin nombrarlo directamente el novelista hace uso de sus prerrogativas de creador (“Reconstruir el resto de la escena, de lo ocurrido aquel dramático día en París, me correspondía a mí.“, pág. 397) mostrando con esto la verdadera función de la novela histórica: mostrar al lector aquello que la Historia omite, falsea u oculta. Sólo le restaba al narrador hacer creíble la escena del duelo entre dos hombres de muy diferente edad y para ello, sin otra posible documentación, ensaya consigo mismo, un hombre de unos 62-63 años, la posibilidad de tirar a esgrima con alguien mucho más joven y salir con éxito del asunto. Para ello pidió a Joaquín, esgrimista amigo suyo en plena forma, cómo podría un hombre ya no joven afrontar un duelo de esta clase:
"-Está claro que si tu personaje quiere salir bien del lance, debe batirse a la defensiva -concluyó-. A partir de cierta edad, los esfuerzos de acometer sofocan  y acaban fatigando mucho.
Me mostré de acuerdo. Yo mismo acababa de experimentarlo de sobra." (pág. 400)

Enseñar deleitando
Una de las premisas que a lo largo de mi vida profesional de enseñante siempre he intentado mantener es la de hacer realidad el dicho horaciano de 'enseñar deleitando'. Creo que Arturo Pérez Reverte se mueve en términos semejantes en sus novelas en general y en ésta en particular, quizás ello sea una de las razones que me ha hecho especialmente grata la lectura de esta obra.

Es evidente que "Hombres buenos" no se queda en un ejercicio de virtuosismo literario sin más. No, el novelista sabe lanzar cabos hasta nosotros desde ese siglo XVIII de algunas luces como la aventura que nos cuenta aquí, pero de muchísimas más sombras que se empecinan en zancadillear la misisón de nuestros dos académicos. Tras esto -una España escindida en dos: la que quiere avanzar y la que siempre quiere ralentizar o impedir este progreso- es fácil realizar analogías con nuestro momento actual como país. Muchos son los momentos en que tales semejanzas son evidentes, así por ejemplo
    •  “Los españoles seguimos siendo los primeros enemigos de nosotros mismos. Empeñados en apagar las luces allí donde las vemos brillar. [...] Tal autor extremeño, aquél es andaluz, éste valenciano… Nos falta mucho para ser nación civilizada con espíritu de unidad, como las otras que con justo motivo nos hacen sombra... Creo que no es el mejor medio recordar siempre, como solemos, la patria de cada cual. Antes convendría sepultarla en el olvido, y que a ninguna persona de mérito se la considere otra cosa que española." (pág. 95)
    • Hay un ejercicio fascinante, a medio camino entre la literatura y la vida: visitar lugares leídos en libros y proyectar en ellos, enriqueciéndolos con esa memoria lectora, las historias reales o imaginadas, los personajes auténticos o de ficción que en otro tiempo los poblaron. Ciudades, hoteles, paisajes, adquieren un carácter singular cuando alguien se acerca ellos con lecturas previas en la cabeza.(pág. 150)
    • No hay mayor aliado de los tiranos -dice tras un silencio largo- que un pueblo sumiso porque cree tener alguna esperanza en lo que sea: el progreso material o la vida eterna... La misión de quienes manejamos la pluma, nuestro deber filosófico, es demostrar que no hay esperanza ninguna. Enfrentar al ser humano a su propia desolación. Sólo entonces se alzará pidiendo justicia o venganza...” [dice el abate Bringas a los dos académicos] (pág. 258) 
    • ¡Ay, España..! Allí sólo se pide un poco de pan y toros, Allí se odia la novedad, y se detesta cuanto pretenda removerla de la ociosidad, la pereza y la poca afición al trabajo.” (pág. 513)

El humor
Pese a esa imagen de hombre serio, adusto, casi siempre enfadado, que los medios de comunicación nos trasladan del escritor, hay en él una veta humorística innegable. Es un humor irónico, a veces sarcástico, cínico, como es propio de aquellos que como dice el poeta ya no creen en nada. Pero con todo, y sobre todo con los compañeros académicos y/o escritores y periodistas, practica siempre un humor sinceramente amigable y amable. A mí me ha hecho especialmente gracia las referencias a algunos de sus colegas académicos a los que tiene 'amenazados' con una supuesta y por ahora inexistente novela titulada "Limpia, mata y da esplendor" en la que el fantasma de Cervantes vive en la Academia donde van a producirse una serie de asesinatos de académicos. El primero en morir sería Francisco Rico. Todos los colegas con quienes habla se piden ser los asesinos del profesor Rico y hasta el mismo Rico, temeroso de que este germen narrativo cuaje en realidad, le pide a su amigo Arturo que no le haga la faena de convertirlo en personaje literario como ya hizo Javier Marías en "Así empieza lo malo"; es una petición amable que en el fondo esconde el deseo de traspasar así la línea que separa lo real de la ficción dado que en el mundo de la ficción todo es admisible. 

Pero no sólo con Rico hace humor, también con muchos otros colegas reparte rasgos innegables del mismo. Así del director emérito Víctor García de la Concha nos deja ver su magnífica disposición en todo y las graciosas confusiones en las que reiteradamente cae como decir "El bailarín murciano" donde debiera ser, como bien le corrige APR, "El bailarín mundano"; pero sin duda lo que más gracia me ha hecho de lo que dice de este antiguo profesor de la Universidad salmantina con quien me cruzo no pocas veces por la calle cuando visito mi ciudad es lo siguiente: García de la Concha "como de costumbre, sus ojos transmitían una exhortación entusiasta a la acción ajena, siempre que no le complicara a él la vida" (ja, ja, ¡qué malo es este Pérez Reverte!).

También, quizás, puede verse humor crítico en muchas de las afirmaciones, tópicas la mayoría de ellas, que hace el abate Bringas en conversación con Hermógenes Molina y Pedro de Zárate. Así al hacer un repaso de los pueblos europeos del momento suelta topicazos sobre los mismos: 
"El inglés, robusto y bien alimentado, recolecta el fruto de su esfuerzo y su osadía. El francés es triste […] El italiano despierta a veces de su letargo para atender el llamado del amor, la pasión o la música. El alemán trabaja, bebe, ronca y engorda. El ruso se deja esclavizar y ara el campo como una bestia..." (pág. 457)
Y al ser preguntado por el español prosigue soltando humoradas y lugares comunes no exentos de cierta verdad entonces y ahora:
"¿El español?... De ése no me hable. Envuelto en su capa y sus quimeras, despreciando cuanto ignora, que es casi todo, duerme la siesta bajo la sombra de cualquier árbol, esperando que la Providencia le procure sustento y le saque del apuro" (ibidem)
Como se ve y ya he dicho antes: enseñar deleitando.

@María Saez, @noquedasinoleer, blog 'No queda sino leer'

Final
Una novela de las mejores, si no la mejor, que he leído de este antiguo reportero de guerra, periodista siempre y magnífico escritor. Por ello no puedo por menos que volver a agradecer a @María Sáez del blog "No queda sino leer" la oportunidad de haberlo leído gracias a la liberación que como digo al principio hizo de este libro. La verdad es que obras como ésta merecen siempre la libertad porque en el fondo lo que en ella se cuenta es eso: el amor a la libertad y el deseo de alcanzarla a través de la fuerza de la Razón siempre en lucha contra la reacción y las diversas supersticiones de todo tipo que atenazan a los seres humanos.

25 ago. 2018

María Dueñas: "Las hijas del Capitán"

26 comentarios:
Con los best sellers -"Las hijas del Capitán" lo es sin ninguna duda- ando siempre prevenido. Me pasó con "El tiempo entre costuras" que dio a conocer a María Dueñas y que copó durante semanas y semanas las listas de libros más vendidos y creo que me ha vuelto a pasar con ésta, para mí la segunda obra que leo de ella pues prescindí de "Misión olvido" y "La templanza" habida cuenta del buen sabor de boca que me había dejado la aventura tangerina.

María Dueñas, Best sellers españoles, españoles en Nueva York
(Tomado de la Página en Facebook de la propia escritora)
¿Y qué es ello? Pues simplemente que dejo pasar el tiempo para no incurrir en el error de leer al dictado de lo que quieren las editoriales que leamos. Sí, sí, lo sé, es esfuerzo inútil pues con esto de los big data y no sé cuantas intromisiones más en nuestra privacidad éstas saben más de nuestros propios gustos que nosotros mismos, pero, en fin, qué queréis que os diga parece como que comportándome así mantengo mi ¿independencia? Bueno, a lo que voy. El caso es que si leí "El tiempo...." cuando llevaba en las librerías más de un año, ésta  decidí tomarla en mis manos cuando vi, hará ya tres meses o así, que se había alzado al primer puesto de la lista de libros más vendidos desbancando nada más y nada menos que a "Patria" de Fernando Aramburu . Pero en fin, por favor, no nos llamemos a engaño, nada tiene que ver una cosa con otra: ser unas cuantas semanas number one no es sinónimo de nada y menos de calidad equivalente al prodigio de "Patria" que en sí misma aúna calidad y cantidad [leer reseña de esta novela aquí]. Por ahora -y hablo ya tras haberla leído- "Las hijas del capitán" sólo es exitosa en el número de ejemplares vendidos durante unas poquitas semanas (hoy es la nº 2 de la lista en la que lleva ya 19 semanas). No va mal, desde luego, y la editorial Planeta estará más que orgullosa de ella, sin duda alguna.

"Las hijas del Capitán"
La historia que se nos cuenta es la de unas mujeres -tres hijas y su madre- que ante la sorpresiva muerte del padre y marido, Emilio Arenas, acaecida fortuitamente en los muelles de Nueva York deciden plantar cara al futuro y continuar con el negocio de comidas que este hombre había abierto en Manhattan. El negocio que se llamaba "El Capitán" trocará su nombre por el de "Las Hijas del Capitán". Estamos a mediados de 1936. Estas cuatro mujeres que no saben una palabra de inglés son vistas por los buscavidas como fáciles presas. Un abogado mafioso, Marcelo Mazza, las convencerá para que permanezcan en la ciudad mientras él les consigue en los tribunales una sustanciosa compensación económica por la muerte accidental de Emilio Arenas. Una religiosa que conoce los sinsabores de la vida, Sor Lito, nacida en un burdel, hija de una prostituta canaria y convertida en monja las ayudará para que no caigan en las garras de ese abogado italiano. Mientras, las jóvenes y hermosas hermanas Arenas -Victoria, Mona y Luz- habrán de buscarse la vida al tiempo que colaboran con Remedios, su madre, para que el negocio de comidas no se venga abajo. 

La novela, aunque larga -624 páginas en papel; 534 en edición digital kindle por la que cito-, se lee con gusto y rapidez pues la trama de la misma,  distribuída en 105 breves capítulos agrupados en seis grandes apartados, transcurre con fluidez gracias al ritmo a veces vertiginoso que imprime la escritora al relato. Cada una de las seis partes presenta un momento crucial en el desarrollo del argumento: Primera parte, historia de Emilio Arenas y llegada de sus hijas y de Remedios a Nueva York;  Segunda parte: Entrada en escena de embaucadores (abogado Mazza principalmente) y de benefactores (Milagros, Sor Lito...) por lo que las cuatro mujeres que ya habían decidido regresar a España cambian de idea; Tercera parte: Mona, la mediana de las hermanas, junto a Luz, la menor, empiezan a dar forma en su pensamiento a un negocio distinto al de casa de comidas que es 'Las Hijas del Capitán';  Cuarta Parte: Remedios, la madre, no quiere para nada experimentos empresariales que vayan más allá de la fonda que había montado su marido y como se opone frontalmente a los deseos de las hermanas será alejada con artimañas mientras ellas buscan apoyos para la inminente inauguración del local; Quinta parte: Remedios regresa a la casa y descubre todo lo que las hijas han urdido en su ausencia, se siente burlada y desaparece; Sexta y última parte: Desenlace de la historia principal y de todas y cada una de las historias particulares.

Abe Lane, músicos españoles en Nueva York, ritmos afrocubanosPara mí lo más interesante de la novela es la recreación del ambiente neoyorquino de los años 30. Estamos ante el Nueva York de los Night Clubs en los que más de un español está triunfando. María Dueñas saca en su novela a personajes reales como Xavier Cugat (Cugui) que con su orquesta de ritmos afrocubanos hacía estragos en el Waldorf Astoria de Manhattan, concretamente en la denominada sala Sert, así llamada por haber sido decorada con motivos españoles por Josep Maria Sert. Pero no sólo los españoles que hay en Nueva York pertenecen al show business, una importante personalidad de la política española interviene en la novela con un papel que se presiente crucial y que luego con el transcurso de la misma se va quedando en nada. Me refiero al Conde de Covadonga, título real que ostentaba el que fuera Príncipe de Asturias tras perder éste con motivo de su casamiento con una plebeya. Este personaje que no era otro que don Alfonso de Borbón y Battenberg apenas si hoy día es recordado por alguien. Es, pues, mérito de María Dueñas haberlo sacado del trastero de la historia colocándolo en su novela. lástima que el personaje no dé mucho de sí en el relato y que se quede sólo en un tontaina, enfermo hemofílico, que es perseguido por los paparazzi que incansables le preguntan por sus últimas conquistas. En fin, una desilusión porque yo me las prometía muy felices con él, pero no es así.

En cuanto a las alusiones que en el relato pueda haber a la situación crítica que se vivía en España en esas fechas, también mis expectativas se vieron algo frustradas. En primer lugar hay pocas referencias a la política nacional, tan sólo al principio de la novela cuando se habla de la fuerte emigración hacia América que en los años de la República se produjo y luego, ya casi a mitad del relato, cuando Victoria, la mayor de las hermanas, se ha casado con el tabaquero Luciano y salen en viaje de novios transportados en un lujoso automóvil. Es en ese momento cuando los hombres -la política no era cosa de mujeres, parece decirnos la autora- se preguntan por la situación política que está viviendo España:
"Traqueteaba el auto en dirección noroeste, ya sólo se veían campo y granjas, pinos, planicie. Los hombres continuaban enfrascados en su charla ajenos a Victoria, se habían quitado las chaquetas y abierto las ventanillas, habían sacado los codos, seguían fumando. Alcalá Zamora, Largo Caballero, Indalecio Prieto, Martínez Barrio, la Ley de Reforma Agraria, el rey en el exilio, la CEDA, la Falange, está tensa la cosa, Avelino, se está poniendo cada vez más negra, sabe Dios en qué va a acabar…" (pág. 266)

Conde Covadonga, hijos del rey Alfonso XIII, Guerra Civil españolaA María Dueñas parece interesarle más la historia de este Príncipe de Asturias destronado que la Guerra Civil en ciernes. Así en un momento dado de la novela y haciendo uso de la anticipación se nos revela lo que le ocurrirá a Alfonso de Borbón dentro de dos años al tiempo que se nos informa de otro sucedido dentro de la familia real en ese momento en el exilio:

"La boda con Edelmira en Lausanne a la que no asistió ni un solo miembro de la familia, el parco alojamiento que había ocupado la familia en Evian, la desoladora noticia de la muerte de su hermano Gonzalo antes de cumplir los veinte tras un derrame interno provocado por un accidente de automóvil aparentemente inocuo, lo mismo que le ocurriría a él en Miami dos años más tarde aunque todavía no lo supiera." (pág. 330) 
Y poco más porque es evidente que la política nacional no es el asunto que busca la autora. Lo que ella quiere presentar es la vida de unas pobres y bravas mujeres en un mundo de hombres que las ignora y ningunea. Quizás por ello mientras los hombres que van en el coche junto a Victoria hablan de política, ella está recordando la brutalidad con que Luciano Barona, el tabaquero viudo con quien se acaba de casar y que la libró de los golpes que el abogado Mazza le iba a propinar, se comportó la noche anterior nada más haberse casado con él. Es un texto cargado de erotismo, uno de los ingredientes de cualquier buen best seller como éste:
"Él volviéndose loco al acariciar sus pechos jóvenes, sus nalgas firmes, su piel lustrosa. Ella quieta como una balsa varada, sintiendo las manos ávidas arriba y abajo, abajo y arriba, el tórax voluminoso de él aprisionando su delgada anatomía, aplastándola, dejándola casi sin respiración. Él abriéndose camino entre sus muslos tersos, hasta entrar en ella con un rugido triunfal. Ella inmóvil con la cabeza vuelta al balcón entreabierto, a su barandilla de forja labrada y a las cortinas que flotaban como fantasmas […], notando como algo se le clavaba en las entrañas, escuchando en su oreja izquierda la respiración masculina tórrida y entrecortada." (pág. 266)
Es este mundo de hombres vs el de mujeres el que muestra la escritora. Sin duda alguna ella se posiciona del lado de su género, lo que es normal y comprensible dada la época en que estamos. Lo que ya no me parece tan normal es que en ocasiones adjudique al género masculino comportamientos y actitudes de manera un tanto generalizada. Un ejemplo que no me resisto a citar es el del oficinista al que las chicas solicitaron una dirección telefónica y ante la belleza de las mismas éste no pudo por menos que ausentarse de su presencia:
"Ahí quedó el libro, abierto y abandonado, a la espera de que al oficinista se le bajara el calentón, saliera del lavabo y acudiera en su busca." (pág. 472)
Hombre, por favor. Ni como recurso humorístico me parece de recibo esta frase. ¿Qué quiere decir la novelista: que todos los hombres viven obsesionados por el sexo? Si la novela sólo fuese destinada a lectoras femeninas me arriesgo a pensar que lo anterior pudiera considerarse como chiste o gracia, pero  al ir dirigido el texto al mundo mundial sólo se me ocurre ver aquí una salida de tono, un hembrismo excesivo fuera de lugar. Quizás, vengo a discurrir, generalizaciones simplificadoras como ésta -eso son los tópicos- sean las que contribuyen a calificar la obra de best seller en el sentido de aquellas obras que no quieren dar disgusto alguno a sus potenciales lectores y en lugar de lanzar mensajes críticos abundan en tópicos a través de conductas que se quiere asentar más que evitar o denunciar.

Junto a lo anterior en la novela abundan personajes algo superficiales con comportamientos muy predecibles. Por una parte están los chicos guapos y encantadores que respetan y ayudan a las que son sus enamoradas. Estos chicos, al igual que las tres hermanas, proceden del pueblo llano y aunque al principio puedan parecer algo toscos y sinvergüenzas pronto descubriremos en ellos un gran corazón y un atractivo irresistible. Tienen estas características Tony el bolitero cuyo don de gentes le hará ascender de promotor de ilegales loterías a secretario personal de todo un personaje real como el conde de Covadonga; también Luciano Barona, quien pese a su rudeza en el sexo, es una buena persona; y lo mismo cabe decir de su hijo, Chano, boxeador que en todo seguirá los pasos paternos. Y en el otro extremo estarían los malos: el abogado Mazza; el buscavidas, proxeneta y embaucador Frank Kruzan; el Zio Marcelo que se diría sacado de algún episodio de "Breaking Bad"; e incluso cabría situar aquí a aquellos seres pertenecientes al mundo de los señoritos como César Osorio, el ayudante del doctor Castroviejo, o la madrina de este joven, Máxima Osorio, doña Maxi, una mujer tremenda, torrencial, apabullante, pero impertinente y maltratadora de sus empleados con palabras e insultos … En fin, un maniqueísmo típico de novela popular que sólo busca agradar al lector sin exigirle esfuerzo alguno. Naturalmente hay personajes que se mueven en tierra de nadie empezando por Sor Lito, unión natural entre uno y otro mundo y sin duda el personaje que tiene una cierta mayor complejidad; y luego ya todas esas mujeres y hombres casi sin rostro de la colonia española que se reúnen en La Nacional, la sociedad de Beneficencia española, que sólo buscan ayudar y que tienen una función muy secundaria en el relato: Milagros, la fornida gallega que ayuda a las cuatro mujeres;  Paco Sendra, el dueño de la Casa de Huéspedes 'La Valenciana'; el matrimonio Irigaray que regentaba una lavandería, o Venancio, el dueño del negocio de comidas que Emilio Arenas se quedaría cuando el anterior decidió volver a España.

Manhallan, Spanish town, Harlem Hispano
Lo que no se le puede negar a María Dueñas es lo bien que recrea el Nueva York de los años 30. Presenta una ciudad vertiginosa, llena de luz, de coches, de gentes que caminan a sus quehaceres, una ciudad que se divierte en salas de fiesta como el Waldorf Astoria, una ciudad cosmopolita llena de hoteles como el Majestic donde se alojan millonarios y exiliados reales como el Conde de Covadonga:
  • ➢"Los hombres se acomodaron delante, Victoria sola en el asiento trasero, contemplando en silencio las calles conforme subían por la Décima avenida, dejando atrás barrios y entornos. Chelsea, el Garment District con sus talleres y almacenes de ropa, Hell’s Kitchen con sus proletarios irlandeses, San Juan Hill lleno de negros, el Upper West Side con sus casas buenas y su gente fina y sus muchos judíos cuando la avenida era ya Amsterdam, Bloomingdale District, Washington Heights donde volvía a haber negocios con anuncios en español." (pág. 266) 
  • "La zona de Cherry Street, el asentamiento de españoles más antiguo de la ciudad. Allí, en el extremo sureste de la isla de Manhattan, frente al waterfront, junto a los muelles, bajo el ruido estrepitoso del arranque del puente de Brooklyn," (pág. 12)
"El tráfico era constante, los cláxones sonaban con estrépito, los edificios se elevaban hasta casi el más allá. Estaban, definitivamente, en otra Nueva York." (pág. 143)
Y en este tráfago neoyorquino unas pobres mujeres pueblerinas que no saben una palabra de inglés han de salir adelante. Este choque de dos mundos está bien presentado por la escritora:
  • "Unos días se acercaba al Gansevoort Market en busca de frutas y verduras, otros bajaba al mercado de West Washington y sin entender apenas nada, compraba pollos esmirriados o aquello barato que pocos querían: sesos, quijada, lengua, careta; había mañanas en las que cruzaba de amanecida hasta el East River, al Fulton Fish Market," (pág. 116). Es Mona, la hermana más lanzada y decidida la que efectúa este sano ejercicio de inmersión.
  • "lo que un día fue aquel encaje entre Chelsea y el Greenwich Village que incluso algunos dieron en llamar Little Spain, donde la gente comía arroz con pollo los domingos y cortaba la calle a finales de julio para sacar al apóstol Santiago en procesión.· (pág. 522)
Otro mérito innegable de la novela es el modo como María Dueñas utiliza el lenguaje. Un narrador externo y objetivo en 3ª persona que abre paso con frecuencia y sin estridencias a los propios personajes a través del estilo indirecto libre de manera que éstos se vienen a confundir en la mente del lector con el propio narrador provocando que quienes leemos el texto tengamos la ilusión de estar también dentro del propio relato. Esto, cuando se hace bien -y María Dueñas lo sabe hacer muy bien- hace ganar muchos enteros a la novela. Baste un ejemplo de entre otros muchos posibles: "Sin tiempo para sopesar su propuesta, había decidido aceptar la ayuda de él: de perdidos al río, difícilmente podría irle peor. Con Luz refunfuñando y agarrada por un brazo, los tres volvieron a cruzar la Cincuenta y nueve, a una distancia prudente del St Moritz." (pág. 321)

Contribuye muchísimo al gusto que produce la lectura de esta novela los coloquialismos lingüísticos que se desgranan por la obra: "Le gustaría poder decir que ninguno [Mona en respuesta a Tony sobre el interés de ésta en ver al Conde de Covadonga], ni el más mínimo interés; si no me dejan verle, me voy a mi casa y santas pascuas, me olvido del asunto y que le den morcilla a esta gente tan engreída y tan malababa" (pág. 320)

También está muy bien lograda esa mezcla de ambos idiomas, ese espanglish, que los integrantes de la colonia española y las cuatro mujeres recién llegadas utilizan: "damn train, malditos retrasos, iba pensando. A medida que se acercaba, su figura se percibía cada vez más definida. " (pág. 320)

Por último no puedo cerrar esta reseña sin aludir a las alusiones culturales que María Dueñas deja esparcidas por el texto. En general son elementos culturalistas muy conocidos por los españoles: Lorca y el impacto que en él produjo Nueva York, la música de Joaquín Turina, las obras de Jacinto Benavente, los hermanos Álvarez Quintero, etc. Estos elementos, al tiempo que dan lustre al texto contribuyen muy mucho a su lectura y a dar satisfacción a la mayoría de los lectores, lo que es -y lo señalo sin afán alguno de minusvalorar nada- una clara característica de los best sellers.
"-Estuve con la Compañía de Teatro Español desde que Zárraga la fundó en el 21 -prosiguió-, fui la Malvaloca de los Álvarez Quintero y la María en El nido ajeno de Benavente, me sumé a los montajes que Narcisín Ibáñez Menta se trajo de Buenos Aires, conocí al poeta García Lorca cuando estuvo por aquí hace unos años fascinado con los negros de Harlem; he hecho sainete, astracanada, opereta y vodevil, Fortunio Bonanova quiso llevarme a Hollywood en el 32 y le dije que nanay…" (pág. 152)


Conclusión
Una novela que se lee a las mil maravillas, que no exige esfuerzo alguno, que utiliza muy bien los recursos estilísticos de la narración y que muestra una realidad histórica ignorada por muchos de nosotros: la emigración de españoles habida a los Estados Unidos durante los años 20 y 30 del siglo pasado. Al tiempo la autora presenta unos personajes en su mayoría mujeres a las que muestra fuertes y emprendedoras en un mundo machista del que saben salir con éxito. Al tiempo la novela incurre a veces en el tono propio de las novelas románticas con descripciones por momentos algo empalagosas. Es por ello que para mí "Las hijas del Capitán" merecen un 3 sobre 5. Está bien, pero los tópicos(culturales, feministas, españoles...) lo anegan todo.

16 ago. 2018

Sofi Oksanen: "Las vacas de Stalin"

19 comentarios:
“No sé comer ni follar ni beber con moderación, como hacen todas las personas, tampoco puedo cagar por culpa de mi lentísimo metabolismo, no sé dormir: o duermo solo un par de horas como las anoréxicas o me sumerjo en el sueño profundo de las bulimicas”. (Sofi Oksanen: "Las vacas de Stalin", 3ª parte)


Literatura nacionalista, Países bálticos
Dos principales motivos me han llevado a recalar en esta primera novela de Sofi Oksanen. El primero y más inmediato el viaje que hice a mediados de julio a las Repúblicas Bálticas donde, especialmente en Tallin (Estonia), nuestros cicerones constantemente insistían en la opresión sufrida por esas tres naciones durante el período que ellos denominan de ocupación soviética. Fue allí, en Tallin, donde la guía que nos enseñaba la ciudad medieval, fruto ella misma como la propia Oksanen del mestizaje entre estonia y extranjero -hija de cubano, la guía; y de finlandés, la propia escritora- citó esta novela de la autora finlandesa como ilustración magnífica para conocer las vicisitudes de la población estonia bajo el yugo soviético y durante la primera década de la independencia del país. El segundo motivo fue el magnífico recuerdo que había dejado en mí la lectura de "Purga", la tercera novela de Oksanen aparecida en 2010 y que leímos en la tertulia "más que palabras..." durante el mes de mayo del ya lejano año 2012. 

Vivimos un momento en que los desplazamientos, hacer turismo, forman parte de las actividades habituales del ser humano. Las agencias de viaje constantemente nos incitan a emprenderlos echando mano de procedimientos variados a cuál de ellos más ingenioso. Uno que desde que lo vi por vez primera llamó mi atención es la frase "El mundo es como un libro abierto, quien no viaja sólo ha leído la primera pagina".  Desde luego en esta ocasión he hecho realidad en mí dicho adagio aunque modificándolo un poco en el sentido de que mi viaje a Estonia lo completé al volver a mi casa y leer esta novela de Sofi Oksanen que con tanto afán nos recomendó Irina, nuestra estupenda guía cubano-estonia.

La escritora
Sofi Oksanen utiliza la novela "Las vacas de Stalin" para relatar de forma ficcionalizada su propia experiencia biográfica. Al ser su primera obra publicada no hay en el relato ninguna alusión a su producción literaria pero sí a los problemas personales y sociopolíticos vividos por ella misma. Muchas son las coincidencias entre la propia vida de la escritora y Anna, el personaje central del relato. Las dos son hijas de estonia y extranjero, las dos sufren de trastornos alimentarios y las dos viven negando y afirmando continuamente su pertenencia y no pertenencia a uno de los mundos en los que su vida tiene lugar sea éste el de la realidad política (la Estonia comunista versus la Finlandia capitalista) o el de su propia intimidad personal (la inteligente y aplicada muchacha que esconde su problemática relación con la comida).

Nació Sofi Oksanen en 1977 en una pequeña ciudad finlandesa del centro del país, Jyväskylä. en cuya universidad y más tarde en la de Helsinki estudia literatura. Hasta la fecha es autora de cinco novelas y de dos obras de teatro. De toda su producción fue su novela "Purga" la que la dio a conocer internacionalmente ganando con ella múltiples galardones: el Premio de Literatura del Consejo Nórdico, el Premio Femina de literatura extranjera, el Mika Waltari, el Runeberg, el Premio Europeo a la mejor Novela del Año... Esta novela fue concebida inicialmente como obra de teatro y Oksanen la escribió y representó con gran éxito en 2007 ganando con ella el Premio de Literatura del Consejo Nórdico. "Purga" presenta la lucha por la independencia de Estonia a través de dos mujeres que representan la vieja y nueva Estonia en 1992: Zara, una joven que huye de un traficante de mujeres, y Allide Truu que en 1992 malvive en una alejada zona rural y que evoca y recuerda momentos del pasado en especial durante la II Guerra Mundial cuando fueron invadidos sucesivamente por alemanes primero y por la Unión Soviética después.
Sofi Oksanen es una feminista convencida y nada convencional que se define como bisexual. Su segunda novela, "Baby Jane" (2005) es una novela sobre desórdenes de ansiedad y violencia en una pareja de lesbianas. Actualmente la escritora está casada y tiene dos hijos fruto de ese matrimonio.

Feminismo, Nacionalismo estonio, Ocupación soviética

"Las vacas de Stalin"
Aparecida en Finlandia en 2003 -en España no se publicó hasta 2008- es la primera incursión de la autora en el campo literario. Fue muy bien recibida en su país así como en el de su madre, Estonia. 

Sinopsis (proporcionada por la propia editorial)
La joven y bella Anna no está dispuesta a creer en las malas consecuencias de la bulimia salvaje que padece. ¿Qué puede tener de malo algo que le proporciona un placer comparable al sexo y hace que se sienta divina? Pero se ha perdido en sus obsesiones: necesita controlar su destino y no quiere repetir los errores de su madre, Katariina, que huyó desde la Estonia soviética a Finlandia, y allí, tras ocultar su identidad, tuvo a Anna de un matrimonio con un borracho que desapareció sin dejar rastro. Anna tiene grabada a fuego en su memoria una visita clandestina a Estonia para ver a su abuela Sofia, víctima del régimen estalinista. Tal vez ahí se encuentre la clave de todo.


La forma
Decía muy atinadamente Amando Carabias María, allá por el año 2013 , en la reseña que hacía de "Purga" en el blog "El Club de los 1001 Lectores"  que "una novela no es la historia que se escribe, sino cómo se escribe esa historia". Si esto siempre es verdad, no siempre es factible comprobarlo in situ. En Sofi Oksanen esta verdad se evidencia, se consolida y se eleva a categoría. 
Al igual que a Amando, cuando en mayo de 2012  leí "Purga" me sorprendió muchísimo la estructura utilizada en la misma a base de varias historias o momentos de una historia presentados en contrapunto y en desorden temporal. Bien es cierto que ese desorden temporal se aclara merced a las fechas que encabezan no pocas de las secuencias o capítulos en que se escinde la narración. 

La fractura del tiempo narrativo así como la datación del año en que suceden los hechos ya la utilizaba la escritora en ésta su primera novela. Concretamente tres son los momentos narrativos que envuelven la peripecia de las tres mujeres principales del relato: el de Anna, que viene a ser el momento actual y los 14 ó 15 años anteriores a la independencia estonia en 1992; el de Katariina , madre de Anna, y su casamiento con el finlandés Toomas que va de 1971 o así hasta el momento actual, pero centrándose en los años anteriores a 1992; y el de Sofía, esposa de Arnold y madre de Katariina, centrado en los años 40 y 50 del siglo pasado durante los cuales muchas personas como su cuñada Aino Róug, hermana de Arnold, sufren en carne propia la delación, incluso de los más próximos. En el caso de Aíno, ella, junto a su esposo Osvald y sus dos hijos, será deportada a Siberia.

Estos tres tiempos en que se escinde la narración se barajan en la novela de manera aparentemente aleatoria a través de una persona narrativa externa en 3ª que en ocasiones y sin previo aviso pasa a la 1ª e incluso a la 2ª. Quien se halla bajo esta figura narradora es en ocasiones claramente Anna, sobre todo cuando se usa la 1ª y la 2ª personas narrativas, aunque también sea ella o un híbrido autora-narradora quien maneja la distanciadora narración en 3ª persona. Así parece confesarlo en un momento de la novela la propia Anna al reflexionar sobre su falta de sinceridad absoluta con Hukka, el primero de sus sinceros amores: "estoy a salvo dentro de mí cuerpo, en alguna parte, allí en lo profundo. Alguien está a salvo allí, alguien que utiliza la primera persona cuando se refiere a sí misma." (pág 183)

La variabilidad de uso de la persona narrativa es claro en muchos momentos como el siguiente:
"Katariina le prohíbe a su prometido que le traiga regalos de Finlandia. Nada de nada. Nada de ropa. Nada de panties, nada de champú, nada de desodorante. Nada visible. Ella se las apaña en su propio país muy bien, gracias. Bueno, está bien, puedes traerme café, porque tú tomas café. No creo que eso sea demasiado pedir, ¿verdad? Como es tan caro aquí... Y sólo porque él toma café." (pág. 168 
Siguiendo con la forma me ha encantado la mezcla que en la novela se realiza entre los distintos tipos de citación. Concretamente me ha impactado ese volver del revés la manera corriente de narrar, o sea, colocando el pensamiento en estilo directo libre acotado dentro de la propia narración y no al revés como es lo habitual:
Los zapatos de tacón de charol de Isa terminan en manos de la mujer del comandante, a cambio de más patatas. Naturalmente, son los primeros zapatos así que tienen su vida; con ellos anda como una verdadera señora -menuda cateta-; recorre el camino central del pueblo arriba y abajo varias veces al día con sus zapatos de tacón durante todo el mes de junio.” (pág. 351)
Un ejemplo de ambos procedimientos estilísticos podría verse en este fragmento:
"Pronto el sudor les bajaría por la espina dorsal en la terminal bochornosa y Anna desearía que en la aduana únicamente radiografiaran las maletas, porque si no iban a a encontrar la radio que habían traído para la abuela y su madre tendría que declararla de nuevo a la vuelta. Solo la radiografía, porfa, no abran los bolsos. La abuela está en cama y no tiene fuerzas para leer, la abuela necesita la radio, de verdad, no abran las maletas. Y la cafetera, tenemos que llevársela a Juuli, para que acepte encargarse de hacerle llegar las cartas de la abuela a mi madre." (pág. 80)
Otra característica formal muy propia de su estilo es la concisión expresiva combinando frases breves y escuetas con otras más extensas pero siempre retenidas en su formulación. La elipsis es muy utilizada por la escritora. Hay momentos en que unas pocas palabras son más que suficiente para construir todo un capítulo: "1953.  Stalín ha muerto". En un país oprimido y aterrorizado no se puede transmitir más con menos.

Stalin, Nacionalismo, Estonia

Si en el manejo de la propia narración la Oksanen se muestra como una redomada experta otro tanto cabe decir del uso que hace del vocabulario. Esta cuestión, la del léxico, tiene en la novela una gran importancia, pues no debemos obviar que el producto creado es en líneas generales un alegato a favor del pueblo estonio, una mostración de la opresión sufrida por este país bajo el yugo soviético. Y en esta revelación la identidad nacional de los estonios se asienta fundamentalmente, como claro elemento diferenciador, sobre esa lengua propia, el estonio (eesti keel), arrinconado y prohibido por los soviéticos. Por esto es frecuente en el relato que la autora-narradora utilice vocablos y frases en estonio para  identificar mejor el modo de pensar de este o aquel personaje: 'Mu Kodumaa' ('Mi Patria') canta Katariina cuando su enfado con su borracho e infiel marido finlandés alcanza niveles preocupantes; y la propia Anna cuando comienza a reconciliarse con sus orígenes estonios por parte materna echa mano de términos estonios con más frecuencia que cuando los  rechazaba ('hapukoor', nata agria estonia; 'halva' , mazapanes frescos; 'kohuke', barritas de requesón; etc.). Siguiendo con Anna, las creaciones léxicas para referirse a sus problemas alimentarios ('comemédico') o las imágenes utilizadas para referirse a su adicción bulímiconoréxica como 'mi Señor' o 'Mi Creador' por sus connotaciones semánticas son reveladoras de su inexistente predisposición para curarse y del ocultamiento de su enfermedad ante los demás.

Los personajes
Varios ya han ido apareciendo en esta reseña. Pero hay muchos más. En algún momento se podría decir que nos encontramos 'casi' ante una novela coral. Y es que la autora utiliza tres personajes para hablar de las tres generaciones a las que cada uno de ellos pertenece: la de los 40-50 de la abuela Sofía, la de los 70-90 de la madre Katariina, y la actual de Anna. Por eso los personajes son muchos, pero todos están perfectamente diseñados y dotados de una gran complejidad psicológica. Quizás los que más interesan son los que tienen relación con Anna como Hakku, su primer amor, Vilen con quien empieza a salir del pozo, el Duendecillo que queda un poco en la indefinición de su papel respecto a ella; y también Irene, su íntima amiga desde el colegio con la que emprende la peligrosa aventura de la bulimia. Pero también todo el mundo de relaciones de Katariina (su hermana Linda, la amiga Olja que le compra lo que ella trae desde Finlandia... ) y de Sofía (su marido Arnold, sus hermanos Elmer y August, el compañero de armas Richard...). Lógicamente en un contexto de familia muchos de los personajes interactúan con unos y otros personajes.

Estructuralmente la novela está organizada en tres partes de muy desigual extensión: En la primera de más de 400 páginas, asistimos a la historia de una Anna que oculta su identidad, sus orígenes, por recomendación de su madre estonia quien al vivir en Finlandia no quiere que ella o Anna sean tomadas por prostitutas estonias que era la consideración habitual que de las bellas mujeres bálticas tenían los fineses que viajaban a Tallin para consumir sexo y adquirir alcohol, los dos muy baratos allí. Esta ocultación la extiende Anna a todo y a todos. Nadie sabrá de su naturaleza étnica híbrida así como nadie conocerá de sus problemas alimentarios o de su doble vida sexual o académica. Esta ocultación sistemática la hará tremendamente infeliz y la hundirá en una tremenda soledad.

La segunda y tercera parte ocupan cada una muy pocas páginas. Si en la 1º parte Anna atisbó una esperanzadora aunque malograda salida a sus problemas a través del amor y estabilidad conseguidas con Hukka,  en la 2ª parte de la novela aparece Vilen con quien está muy a gusto y con quien pasa a la fase de hablar y manifestar su ser verdadero: “soy medio estonia y medio finlandesa”. Vilen marcha fuera por un año y ella en la 3ª parte, tras romperse toda por la terrible desnutrición que sufre, habla de alguien, el Duendecillo, que la comprende y la ayuda. Con él ya no oculta nada.  Así pues la novela es todo el proceso vital de esta joven, trasunto de la propia escritora en la consecución de la libertad propia tanto en referencias a su país cuanto a ella misma.

Los temas
Muchísimos y muy entreverados unos con otros. Destaca sobre todos los demás el de la bulimia que se ha enseñoreado con Anna:
"Vale, estoy dispuesta a llevar un diario de mis comidas, aunque sea una soberana estupidez -como si yo no supiera o no me acordara de lo que había comido y cuándo y por qué, ¡por Dios!- Durante once años he contado las calorías y he calculado para qué alimentos me alcanzaba el dinero de que disponía antes de cada atracón, eso ya lo sé, eso ya lo sé, eso ya lo sé, de verdad." (pág 164) 
Pero hay muchos más:

 El tremendo machismo de los finlandeses respecto a Rusia (Estonia en este momento era Rusia). "Las rusas son todas unas putas". Si se hablaba en finés entonces los hombres se asustaban y escapaban, pero si se hacía en estonio o ruso los finlandeses -dice Anna- te tenían por puta y si te acompañaba tu madre ésta era tenida por tu proxeneta.

   Junto a este asunto de la prostitución se cuela el asunto del SIDA durante los años 80. Al morir de SIDA Olga, una famosa prostituta estonia la agencia soviética TASS publicó el siguiente texto: "¿Te acostaste tú también con Olga, la que murió de sida?" (pág. 256)

Sofi Oksanen, novela finlandesa,
 La delación, el miedo, el terror a ser detenido por algo hecho por algún miembro de la familia... son temas fundamentales en esta nnovela. La historia de August, el tío de Katariina deportado al gulag de Siberia por una denuncia anónima es explícita en este sentido. Ambos asuntos -delación y bulimia- se unen en el miedo. El miedo a ser descubierto como estonio ruso y/o como portadora de un trastorno alimentario. Por esto Anna mide el tiempo transcurrido en kilos: "sucedió hace diez kilos", "dos kilos arriba o abajo más tarde"

→ Junto al asunto de la delación se encuentra lógicamente el de los sobornos. Para no ser detenido ni investigado había que hacer regalitos al funcionario de turno. Del mismo modo dada la lentitud burocrática socialista era necesario sobornar con regalos a los funcionarios que debían de dar permisos o de acelerarlos En definitiva, corrupción.

  Nacionalismo. Aunque no de manera frontal y directa en la novela se desgranan alusiones a/y acciones nacionalistas. Por ejemplo el de aquella mujer estonia que casó con un oficial ruso el cual impidió a sus hijos aprender el idioma de la madre porque "no quería que perdieran el tiempo aprendiendo cosas inútiles" o el tremendo odio que la madre de Anna sentía por todo lo soviético incluido el mismo color rojo que los identificaba. Pero quizás el momento mayor sea cuando Anna siente en su interior el apremio por volver a donde ella pertenecía (Estonia) y poder vivir con Hukka allí su amor. Aunque como ha vivido siempre en la mentira, le va a ser difícil, si no imposible, hacerlo realidad. El amor a su tierra estará por encima del amor a la persona de ese joven finlandés con el que puso orden en su organismo. Sobre el sentimiento nacionalista hay frases contundentes como cuando se presenta la marcha de Katariina a Finlandia a donde no puede llevarse títulos académicos o referencias profesionales y tampoco su vivienda. Al salir la dejaba y no podía ya volver a ella. Así, concluye: “Adiós hogar, pueblo e idioma. Adiós, mi país.” (pag. 216) Yo, que no me siento para nada nacionalista, veo esta frase como ñoña, vieja, casposa y de un romanticismo decimonónico trasnochado.
Elmer y August se habían escondido en el bosque a tiempo, huyendo del ejército alemán en retirada [...] Construyeron un buen refugio subterráneo y juraron que solo obedecerian la ley de la República de Estonia y lucharían por una Estonia independiente.” (pág. 269)
  Ocupa un espacio importante el choque de ambos mundos, socialista vs capitalista, representado en los controles aduaneros a la entrada y salida de Tallin. Anécdotas interesantes se cuentan. En los controles aduaneros más o menos rigurosos tenía mucho que ver si alguien había dicho algo sobre actividades sospechosas de Katariina

La identidad personal. Anna no sabe a ciencia cierta quien es. Su relación con Hukka le hace mucho bien pero la insistencia de este en preguntarle de todo (sexo, sobre todo) hace que Anna vaya a dejarle. Y lo justifica diciendo de sí misma: “Alguien imposibilitado para el placer. Alguien incapaz de comer como el resto del mundo desde hacía más de diez años. Alguien que vivía en Finlandia pero realmente no era finlandesa. Alguien que no sabía hablar de sus propios sentimientos.” (pág 309)

 → El alcoholismo. De los finlandeses como Toomas cuando van a comprarlo barato a Tallin; de los rusos y estonios deportados a Siberia; de la bulímica y anoréxica Anna para disfrazar el hambre.

Y muchos otros asuntos más...

Para finalizar: ¿Por qué el título "Las vacas de Stalin"?
A lo largo de las casi quinientas páginas que tiene esta primera novela de la finlandesa Sofi Oksanen constantemente me preguntaba el porqué del título elegido por la escritora. Al final creo haber encontrado alguna que otra plausible explicación del mismo. Varias veces aparecen referencias a la idea de "vacas". Así, es la propia narradora quien en varios momentos aplica este nombre a las mujeres estonias, seguramente para diferenciarlas dada su corpulencia de las gráciles finlandesas.

Pero hay sentidos más profundos del término "vacas" como bien puede deducirse leyendo fragmentos como el siguiente: "A los funcionarios que han visitado Rusia se les prohíbe contar lo que han visto. Quien abre la boca desaparece. Aunque sólo sea para decir que allí [Siberia] hay una raza autóctona de vacas: las vacas de Stalin. Las vacas de Stalin son chivos.” (pág. 321) Se juega aquí en tono de burla cruel con esos absurdos e inalcanzables objetivos productivos de la época estalinista. Más imposibles aún cuanto que se colocaba en Siberia sin medios de producción algunos a represaliados políticos, auténticos chivos expiatorios de la locura faraónica de los dirigentes comunistas.

Y un sentido último más. Sofi Oksanen, como hemos visto, alterna la distanciadora y objetiva narración en 3ª persona con la subjetiva e implicada narración en 1ª.  En el relato ella dice varias veces que es medio estonia y medio finlandesa, quizás por esto la escritora se implica lo justo en el asunto que relata y es capaz de mantener la objetividad también en esta cuestión de las "vacas". No sólo eran los rusos quienes se beneficiaban de estas ''vacas estonias' prostituyéndolas o enviándolas a campos de trabajo, había también estonios que practicaban el ordeño de estas personas: eran los delatores de compatriotas que como la hija de Karla, el hermano de Arnold, se quedaban con las propiedades y efectos personales abandonados por  aquellos que por su infame delación habían sido enviados a Siberia.

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