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10 ene 2026

Por favor, cuida de mamá. Novela de Kyung-Sook Shin

16 comentarios:

«Mi querida hija, los escuchas a los tres a la vez. Tu cuerpo está entrenado para atender sus necesidades. Sientas a tu hija a la mesa y la peinas, y cuando tu hijo mayor te dice que aún así quiere ir a esquiar, prometes hablar con su papá, y al ver que el pequeño se ha caído al suelo, dejas rápidamente el cepillo para ayudarlo a levantarse y le limpias la nariz, luego coges de nuevo el cepillo y acabas de peinar a tu hija.»

Kyung-Sook Shin, Aurora Echevarría Pérez (traductora)
Inicio esta reseña haciendo un elogio de los grupos de lectura; quisiera destacar lo mucho que se puede aprender participando en ellos. Digo esto desde mi particular experiencia: hace no demasiado tiempo que acudo una vez al mes a las reuniones del Club de Lectura de la librería La Casa del Libro de la calle Fuencarral de Madrid. Dudé un poco al principio sobre si comprometerme, pues pensé que quizás las lecturas que eligiese el/la moderador/a no fueran a ser de mi gusto. Pero pronto todas mis dudas  desaparecieron. Y es que Sandra, la coordinadora encargada de este Club de Lectura, además de persona muy agradable, acierta en cada una de sus elecciones. 

Gracias al Club he conocido autores cuya existencia desconocía. Es el caso de Kyung-Sook Shin, escritora surcoreana nacida en una localidad cercana a Jeongeup,  ciudad de la provincia de Jeolla del Norte al suroeste del país. De la autora, nacida en 1963, en España sólo se ha traducido Por favor, cuida de mamá, novela que ella sacó a la luz en 2008. Tuvo un enorme éxito en su país, Corea del Sur, vendiendo ese mismo año un millón de ejemplares; tres años más tarde se alzó con el premio literario Man Asian, alcanzando ya en ese momento los dos millones en ventas. Un tremendo éxito que dio a conocer a la autora fuera de su país siendo traducida a muchos idiomas. En España la traducción se debe a Aurora Echevarría Pérez y en mi opinión es una magnífica traslación que se lee con muchísimo agrado.

Sinopsis (tomada de la página web de la editorial de la novela)
"Por favor, cuida de mamá" es la historia de Park So-nyo, esposa y madre, que ha vivido una vida de sacrificios y compromisos. Ahora, a sus sesenta y nueve años y con algunos achaques, mientras está viajando desde el campo coreano hacia el Seúl de sus hijos ya adultos, So-nyo se separa de su esposo cuando las puertas de un tren abarrotado se cierran. Mientras sus hijos y su marido buscan por las calles, recuerdan la vida de Park So-nyo y todo lo que dejaron sin decirle. A través de sus voces conmovedoras, comenzamos a descubrir los deseos, dolores y secretos que ella guardaba en su interior. Y a medida que el misterio de su desaparición se va desentrañando, descubrimos uno todavía mayor, el de todas las madres y sus hijos: cómo el afecto, la exasperación, la esperanza y la culpa se suman al amor. Compasiva, redentora y escrita con gran belleza, "Por favor, cuida de mamá" reconecta al lector con su historia familiar y con los sacrificios olvidados hace años.

Dice la autora en una de las solapas de la edición española: 
«Damos por descontado que nuestras madres están a nuestro lado para ayudarnos de forma incondicional, y que siempre estarán ahí. Pensamos que han nacido para ser madres. Pero antes fueron niñas, y mujeres, como lo somos nosotras ahora. Con este libro quería dar voz a esas mujeres. Mi madre es la energía detrás de mis textos.»
No sé si en otras de sus novelas será como ella afirma en la última frase de la cita anterior, pero lo que es verdad al cien por cien es que  Kyung-Sook Shin en Por favor, cuida de mamá hace una profunda y sincera declaración de amor a su madre y en definitiva a todas las madres, pues como es bien sabido lo particular y pequeño a través de la creación literaria, si ésta es de calidad, adquiere condición de universalidad llegando y golpeando la mente y el corazón de los lectores sean de la cultura que sean. 

En la novela que he leído la familia que busca desesperadamente a la madre desaparecida es coreana, por supuesto, pero de religión cristiana. Quiero decir con esto que los valores que defienden están muy próximos a los de los lectores españoles. Pero no sólo por la cuestión religiosa, sino también por el contexto social en el que la vida de esta mujer se ha desarrollado, semejante al sucedido en nuestro país en los años 60 del siglo pasado. Fue durante esos años y algo antes cuando se produjo la gran migración interna: buena parte de la población abandonó las zonas rurales y se traslado a las grandes urbes donde se les presentaban mejores perspectivas vitales. Los padres de los jóvenes se sacrificaron espectacularmente para que éstos estudiasen y lograsen con el paso de los años vivir mejor que ellos. Este sacrificio llega en esta historia hasta el punto de sentir vergüenza los hijos de su madre y ésta ocultar sus tremendas carencias culturales para no abochornarlos. 

A la emotividad de la historia se une la originalidad formal que Kyung-Sook Shin utiliza en la novela. Distribuye el contenido de la misma en cuatro capítulos y un epílogo. La historia tiene una duración de 9 meses, si bien lo más relevante sucede en los primeros días y semanas de la desaparición de la protagonista. En cada uno de los cuatro capítulos la voz narrativa recae en un personaje diferente: En el primero es Chi-hon, la hija escritora quien en segunda persona narra preguntándose si supo valorar el sacrificio de su madre; en el segundo la voz narrativa recae sobre  el hijo mayor, Hyong-chol,  quien en 3° persona cuenta y recuerda sucesos vividos con su madre; el tercer capítulo es narrado por el padre, o sea, por el esposo de la desaparecida, quien en segunda persona recuerda su vida junto a la esposa y se lamenta por su actitud hacia ella y por ser responsable de su pérdida. En estos tres capítulos los tres narradores se echan en cara a sí mismos el enorme desconocimiento y minusvaloración que tenían de la madre y esposa desaparecida. La pregunta que todos ellos se hacen es la de «¿Dónde estaba yo cuando mamá [...]?». En el cuarto capítulo es la propia mujer desparecida quien se hace con la voz narrativa en una curiosa conversación con Yun, su hija menor. Por último en el epílogo, situado nueve meses después de la desaparición de Park So-nyo, vuelve a tomar el mando narrativo la hija escritora, que se encuentra visitando el Vaticano cuando recibe una extensa y emotiva carta de Yun, su hermana pequeña. En esta carta Yun comunica a Chi.hon cómo ella, a pesar de ser también madre, es incapaz de ser como Park So-nyo
«Quiero a mis hijos, y cuando pienso: "¿De verdad los he parido yo?", me emociono. Pero no puedo darles mi vida entera como hizo mamá. [...] Aunque soy madre, tengo muchos sueños, y recuerdo muchas cosas de la niñez, de cuando era adolescente y de mi juventud, y no he olvidado nada. ¿Por qué pensamos que mamá fue mamá desde el principio? [...] ¿Por qué nunca me paré a pensar en los sueños de mamá?»
Desde el punto de vista formal, lo más destacable es el uso en la mayor parte de la novela de la segunda persona narrativa. Este uso a veces induce a cierta confusión referencial. Sucede especialmente en el cuarto capítulo cuando junto al empleo del pronombre 'tú' y sus correspondientes formas verbales aparece el término 'madre' que por  momentos el lector no sabe si se refiere a la desaparecida o a Yun,  hija menor de Park So-nyo y madre de tres niños. La ambigüedad interpretativa es claramente buscada por Kyung-Sook Shin a fin de realizar el salto de lo particular (una madre) a lo general (todas las madres, cualquier madre). 

No sólo se produce en la novela un elogio de la figura materna. Junto a este asunto central hay otros que se tocan y que en mi opinión tienen gran relevancia. Uno es el referido a la diferencia entre hombres y mujeres a la hora de afrontar la soledad, especialmente al llegar la vejez (éste, la vejez, otro importante asunto)
«A nadie le gusta que un viejo callado y maloliente ocupe una habitación. Ahora somos una carga para nuestros hijos, no servimos para nada. La gente dice que se sabe en qué casa vive un viejo porque el olor llega hasta la calle. Una mujer sabe arreglárselas, pero un hombre que vive solo se vuelve patético.»
Muy importante es el asunto de la memoria de lo vivido. Cuando se olvida el pasado como ocurre a los pacientes de alzheimer, el individuo muere un poco, pues la experiencia es constituyente esencial del hoy de la persona; si no recordamos, perdemos identidad, ya no somos persona. Y es importante reconocer estos signos pronto. Esta es la reflexión que el marido de Park So-nyo se hace a sí mismo al evocar el comportamiento de su mujer desaparecida; es consciente ahora de la escasa atención prestada por él hacia ella durante los últimos años:
«Hasta ahora no te habías dado cuenta realmente del estado en que se encontraba tu mujer en los dos o tres últimos años. Sumida en el aturdimiento, se sorprendía a sí misma sin recordar nada. A veces se sentaba en una calle que conocía de sobra porque era incapaz de encontrar el camino a casa. Miraba con expresión interrogante un tarro o una jarra que llevaba cincuenta años utilizando. ¿Para qué sirve esto? Se volvió descuidada en las tareas domésticas; por toda la casa había pelusas sin barrer. A veces no era capaz de seguir el argumento de la teleserie que veía todos los días. Se olvidaba de la canción que llevaba décadas cantando, la que empezaba con: 'Si me preguntas qué es el amor...' A veces tu mujer parecía que no se acordaba de quién eras. Tal vez ni siquiera sabía quién era ella.»
Y de esta pérdida de los recuerdos se pasa a otro asunto central en Por favor, cuida de mamá. Me refiero al elemento Tiempo, que en el fondo no es otra cosa que la Vida. La madre desaparecida evoca en un momento dado una pregunta que hizo a Chi-hon, su hija escritora. Tal pregunta ella quisiera habérsela formulado a Lee Eun-gyu, un hombre que la ayudó en su juventud cuando el padre andaba por ahí desentendido de sus hijos y ella, estando sola, se esforzaba y trabajaba mucho por sacarlos adelante:
«¿Sabes qué pasará con todas las cosas que hicimos juntos en el pasado? Cuando se lo pregunté a mi hija, aunque era a ti a quien quería preguntárselo, mi hija dijo: "Es extraño oírte decir algo así, mamá". Y añadió: "¿No se filtran en el presente en lugar de desaparecer?" [...] Según ella, todo lo ocurrido forma parte del presente, de tal modo que las cosas del pasado se mezclan con las cosas actuales, las cosas actuales se mezclan con las cosas del futuro, y las cosas del futuro se mezclan con las cosas del pasado, solo que no nos damos cuenta.»
Amor filial,Madres,Feminismo,Novela coreana
Y evidentemente no se puede obviar la importancia que en la ruptura de la relación tradicional entre padres e hijos tiene el tema de la migración del campo a la ciudad. En el mundo urbano se debilitan los lazos familiares, gana la individualidad y se pierde en gran medida el sentimiento de total entrega que caracterizaba a las madres en el medio rural. Park So-nyo  se pierde en Seúl en cierto modo por no entender las coordenadas que rigen la vida moderna en la populosa ciudad.
«Mamá se quedó mirando la que había sido la casa de su madre. Ya no vivía nadie allí. Los habitantes de ese pueblo, que en otro tiempo debieron de ser más de cincuenta familias, se habían marchado. Todavía seguían en pie unas cuantas casas vacías, pero la gente había dejado de ir. ¿De modo que mamá solía subir sola hasta allí para mirar el pueblo vacío en el que había nacido? Le rodeaste la cintura con el brazo y volviste a decirle que fuera contigo a Seúl. No respondió.»
 Por último, he dicho al hablar de la buena recepción tenida en occidente por la novela que quizás las prácticas culturales cristianas (la cruz colocada en un enterramiento o el rosario de palo rosa que Chi-hon compra en el Vaticano) pudieran explicar la magnífica acogida fuera de Corea. Pero creo que la posibilidad que señalo peca de simplista. Soy más de la opinión de que la novela gusta por muchas otras cosas: por los personajes, todos ellos muy interesantes; por los asuntos que se tocan (función materna, papel de los hombres, envejecimiento, tiempo y memoria, mundo rural versus mundo urbano, etc.);  por la original manera de presentar la narración utilizando la 2ª persona; y sobre todo la novela gusta por la belleza del lenguaje utilizado. 

Esa belleza no sólo está en el lenguaje, la cual al tratarse de una traducción -muy buena, pero traducción al fin y al cabo- creo que mucha se habrá perdido respecto de la existente en el original. A mí la belleza me ha llegado especialmente a través de algún elemento simbólico procedente de la milenaria  cultura coreana. No sé mucho de ella, pero ese volar de pájaros en torno de la casa de Yun que vemos al final de la novela bien pudiera estar en relación con la creencia de la transmigración de las almas muy viva en el budismo, práctica religiosa hoy en declive pero antaño muy presente en la sociedad coreana. Sólo ella permite justificar y hacer verosímil que una mujer mayor con alzhéimer pueda narrar con completa racionalidad y juicio, recordando el pasado y describiendo ajustadamente el presente. 

Sensibilidad, ternura, emotividad, cariño, amor, entrega, comprensión, comunicación e incomunicación, perdón... Todo esto subyace en la relación familiar de una madre hacia sus hijos. Y es esto lo que Kyung-Sook Shin ha querido poner de relieve en esta declaración de afecto y reconocimiento de la desprendida entrega de una madre, de su propia madre, hacia ella y sus hermanos



19 oct 2015

"La chica del tren" de Paula Hawkins

24 comentarios:

La reseña que aquí reproduzco es la misma que he realizado para el "Club de lectura de los 1001 lectores" como base de discusión para la tertulia literaria correspondiente a este mes de octubre. Desde aquí se puede acceder a la página de "El Club de Lectura de los 1001 lectores" e intervenir durante este mes, si se desea, en el intercambio de opiniones.

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La chiuca del tren, best seller

Sinopsis
Dos parejas y una mujer, Rachel, que transita entre ellas. La primera es la formada por Megan y Scott; la otra es la de Tom y Anna. Tom antes de casarse con Anna lo estuvo con Rachel que vive en casa de Cathy, una amiga de colegio. Rachel deseaba tener un hijo y al no conseguirlo mientras estuvo casada con Tom cae en depresión y se echa en brazos del alcohol. Por este motivo ha perdido el trabajo, algo que ha ocultado a su compañera de piso Cathy. Para mantener a ésta en el engaño todos los días toma el tren como hacia cuando trabajaba. Como siempre al pasar por delante de las casas donde el tren se detiene por culpa de un semáforo,  Rachel mira el interior de las mismas e imagina la vida que hacen sus habitantes. En especial se fija en el n°23 de la calle (ella vivía de casada con Tom en el 15) y allí ve a un hombre y una mujer (Jess y Jason en su imaginación; Megan y Scott cuando conozca sus nombres reales). Concretamente un día ve que Jess / Megan se está besando con un hombre que no es Jason / Scott.

Comentario
La novela está escrita en 1ª persona y redactada en forma de diario, concretamente hay tres diarios que corresponden a cada una de las tres mujeres protagonistas. La cronología es sucesiva en el caso de los diarios de Rachel y Anne que se complementan mutuamente sucediéndose en el tiempo, mientras que el diario de Megan se inicia antes del de Rachel para que así tengamos noticia de los antecedentes de su  historia. Los tres diarios son lineales en su interior. Su organización es mañana, tarde, noche y van datados como sucede con estos escritos. El de Rachel, principal personaje, se inicia el viernes 5 de julio de 2013 y acaba el 10 de septiembre de 2013 si bien en este final hay más dilación entre unas anotaciones y otras (la anterior es del 18 de agosto de 2013); el diario de Megan comienza un año antes, concretamente el 16 de mayo de 2012 (este diario tiene más diferencia entre unas entradas y otras: 14/8/2012 - 16/8/2012 - 20/9/2012 - 25/9/2012 - 2/10/2012 - y así); y el de Anne se inicia el 20 de julio de 2013 y se entrevera con el de Rachel de manera que para cambiar de focalización (Rachel - Anna) o para explicar los sucedidos las anotaciones de uno y otro diarios se suceden alternándose en las fechas e incluso se duplican éstas a fin de que nada quede fuera de foco.

La pregunta que me hago es: ¿esta forma de relato seriado en entradas de diario tiene alguna ventaja? Yo no  veo ninguna. Es más, al mantener, como es lógico, 1a persona narrativa se incurre a veces en reiteración y hasta en inverosimilitud. Llega a darse el caso de que algunos personajes llegan a relatar hasta el momento previo al de su fallecimiento. Pienso por ello que la autora utiliza este recurso sólo para justificar la sucesión de los acontecimientos, pero no logra soslayar, pese a tratarse de diarios, su evidente presencia y su férrea dirección de la narración. ¿Bueno, malo? Pues no lo sé. A mí en concreto no acaba de gustarme.

Un tren inglés de la actualidad
La historia transcurre en el espacio que recorre una popular línea de ferrocarril de cercanías, la que va de Ashbury, donde la protagonista vive acogida por su amiga de instituto Cathy, y la estación de London Euston. En estos lugares y en especial en Blenheim Road, en los números 15 y 23 donde viven las parejas de Anna y Tom, y de Scott y Megan, es donde transcurre la acción. También, dada la ubicación ferroviaria el subterráneo para salvar las vías ocupa también un importante espacio en la historia, pues es en él donde tiene lugar la agresión que sufre Rachel y donde su mente alcohólica se pierde en su oscuridad.

La narración no presenta dificultad alguna y usa un léxico en exceso cotidiano sin figuras y con escasas referencias culturales a nada. En este sentido hay una alusión a Ted Hughes y Sylvia Plath  cuando presenta la traición de Megan vista por Rachel desde el tren; luego se menciona a un personaje de una serie de novelas de misterio inglesas para niños muy populares en Inglaterra (Nancy Drew) y por último hay una referencia a Ted Bundy, un asesino en serie de mujeres famoso en Inglaterra durante los años 40. También , y esto sí que no se puede pasar por alto,  hay una alusión clarísima a “La ventana indiscreta" de Hitchkock en ese ver quizás el móvil del crimen desde la ventanilla del tren que pasa lentamente frente a las ventanas de las viviendas. El tren siempre ha sido un elemento frecuente en las novelas de suspense.

Un best seller flojito
Estamos ante un típico best seller, en mi opinión de no mucha calidad. Todo su éxito consiste en el ritmo que la novelista, Paula Hawkins, ha conseguido dar a la narración. Es un ritmo que por momentos atrapa aunque la previsibilidad en el desarrollo de la trama es tan grande que el interés decae en seguida.
La autora ha pretendido llegar a las 400 páginas (el relato alcanza las 492) que parece es la meta mínima imprescindible de un éxito de ventas. Y lo logra. Al ritmo se une el thriller que recae en un aparente deshecho social (Rachel), y el sexo que está muy presente en la vida de todos los seres de esta novela. La autora a la menor los pone a follar, y esto me ha parecido algo fuera de lugar a veces.
En cuanto a los personajes, además de los tres femeninos que tienen cierto desarrollo psicológico, se nos presenta un abanico de hombres en su mayoría machistas (Scott y sobre todo Tom) y uno normal aunque algo lábil en su praxis médica (Kamal). Los polis (la sargento Riley, el inspector Gaskill) son secundarios que se comportan como tontos que resuelven poquitas cosas. Todo bastante tópico, ¿no?

Los personajes
En general creo que los personajes podrían haber estado mejor y más desarrollados. Con todo estas tres mujeres tienen buenos perfiles psicológicos: Megan es la mujer que sufrió maltrato en su niñez, se fugó de casa, madre soltera que entierra a su hija y este sentimiento de culpa lo arrastrará toda su vida. Rachel es la mujer débil que se queda colgada de un amor y es una marioneta de este ser; su relación con el alcohol está muy bien presentada; Anne es casi una fotocopia de Rachel y está a punto de caer en el mismo pozo de alcoholismo que ella.
En las tres mujeres el deseo de maternidad es fortísimo y marca sus vidas: Anna con Evie, su niña a la que protegerá siempre y por la que será capaz de hacer cualquier cosa; Megan por sus embarazos que sus parejas no aceptan y Rachel por su frustración maternal que la precipitará por el acantilado de la depresión y el alcoholismo.
En  cuanto a los dos hombres principales, Tom es un personaje oscuro que esconde una vida llena de mentiras, un hombre capaz de mantener una doble vida sin reparo alguno. Scott es una figura no muy desarrollada; es un ser algo tonto que apenas si se enteraba de algo.

Lo mejor
Para mí lo más interesante de esta novela ha sido la presentación del alcoholismo de Rachel, cómo Paula Hawkins, la autora,  muestra esa zona de penumbra en que se sume la mente de un alcohólico, sus dudas y su dificultad para dejar la adicción,  su constante caída en la  mentira, etc., etc. Este aspecto es sin duda lo más meritorio del relato.

Conclusión
No me ha gustado mucho. Creo que el asunto de la persona narrativa no está bien resuelto y resulta algo inverosímil en ocasiones. Este sería su peor defecto. Es una novela que entretiene pero en la que no hay que buscar nada más que eso. Thrillers los hay muchísimo mejores.