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20 mar 2022

Día de la Poesía 21 de marzo de 2022

21 comentarios:


Este año 2022 el mes de marzo ha llegado envuelto en sangre y fuego. Habíamos olvidado el sonido de la Guerra, pensábamos que sólo existía en los libros de Historia y en las películas con que nos abandonamos en la pereza. Pero no, no, parece que no. Por eso creo que en esta ocasión esta celebración de la belleza que es el Día Mundial de la Poesía es más necesaria que nunca. Cuando la fealdad y el sufrimiento se ceban con el mundo, en particular con Europa, huyamos a través de la palabra de los poetas.

Como ya hice el año pasado elijo cinco composiciones para esta Celebración. En esta ocasión los cinco poemas se han hecho patentes en mí en el curso de alguna de las lecturas hechas. En algún caso he ido al poema al aparecer expresamente en el texto alguno de sus versos (el caso de "Versillos del Monte de Perfección" de SJC); en otras ocasiones ha sido la propia peripecia, anécdota o trama de la obra la que me ha hecho recordar la canción. 


Comenzamos:

Durante la lectura de “Arde este libro” de Fernando Marías era incapaz
 de sacarme de la cabeza este hermoso poema de Gil de Biedma,

NO VOLVERÉ A SER JOVEN


Jaime Gil de Viedma, Generación poética de los 50
Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
—como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
—envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.


Jaime Gil de Biedma (Barcelona, 1929 - 1990. 
Generación poética de los 50) 

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Este poema es para mí uno de los más bellos de Juan Ramón. 
y se hace presencia en mí durante el transcurso de más 
de una lectura. Es bellísimo.

EL VIAJE DEFINITIVO

Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
Novecentismo, Generación poética de 1914, Poesía pura
cantando.
Y se quedará mi huerto con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas las tardes el cielo será azul y plácido,
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y lejos del bullicio distinto, sordo, raro
del domingo cerrado,
del coche de las cinco, de las siestas del baño,
en el rincón secreto de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu de hoy errará, nostáljico...

Y yo me iré, y seré otro, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido...
Y se quedarán los pájaros cantando.

Juan Ramón Jiménez (Moguer, 1881 - San Juan de Puerto Rico, 1958. 
Poeta de la Generación de 1914. Premio Nobel de Literatura en 1956) 

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el mes pasado me hizo recordar el amable consejo 
que Garcilaso de la Vega daba a las mujeres 
de su época para que aprovechasen su 
juventud y disfrutasen de su condición.


Soneto XXIII

Poesía renacentista española, poesía italianizante

En tanto que de rosa y de azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
con clara luz la tempestad serena;

y en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena:

coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.

Marchitará la rosa el viento helado,
todo lo mudará la edad ligera
por no hacer mudanza en su costumbre.


Garcilaso de la Vega (Toledo, 1503 - Niza, 1536. 
Poeta del Primer Renacimiento. Introductor del Soneto en España)

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La novela “Casi nunca” del mexicano Daniel Sada me llevó mentalmente 
en más de una ocasión al tango del argentino 
Enrique Santos Discépolo

CAMBALACHE

Que el mundo fue y será
una porquería, ya lo sé.
En el quinientos seis
y en el dos mil, también.
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
barones y dublés.
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldá insolente,
ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos en un merengue
y en el mismo lodo
todos manoseados.

Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor,
ignorante, sabio o chorro,
generoso o estafador...
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
Lo mismo un burro
que un gran profesor.
No hay aplazaos ni escalafón,
Tango argentino,tanguistas
los ignorantes nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
da lo mismo que sea cura,
colchonero, Rey de Bastos,
caradura o polizón.

¡Qué falta de respeto,
qué atropello a la razón!
Cualquiera es un señor,
cualquiera es un ladrón...
Mezclao con Stravisky
va Don Bosco y La Mignon,
Don Chicho y Napoleón,
Carnera y San Martín...
Igual que en la vidriera
irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remache
ves llorar la Biblia
junto a un calefón.

Siglo veinte, cambalache
problemático y febril...
El que no llora no mama
y el que no afana es un gil.
¡Dale, nomás...!
¡Dale, que va...!
¡Que allá en el Horno
nos vamo’a encontrar...!
No pienses más; sentate a un lao,
que ha nadie importa si naciste honrao...
Es lo mismo el que labura
noche y día como un buey,
que el que vive de los otros,
que el que mata, que el que cura,
o está fuera de la ley...

Enrique Santos Discépolo (Buenos Aires, 1901 - 1951). Músico, dramaturgo y 
cineasta argentino. El tango "Cambalache" lo compuso en 1934. 

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En la novela “El colibrí” de Sandro Veronesi el protagonista Marco
Carrera utiliza dos versos de SJC para justificar su actuación: 
«Para venir a lo que no sabes, / has de ir por donde no sabes.»


«Versillos del Monte de Perfección»

Para venir a gustarlo todo,
no quieras tener gusto en nada.
Para venir a saberlo todo,
no quieras saber algo en nada.
Para venir a poseerlo todo,

no quieras poseer algo en nada.
Para venir a serlo todo,
no quieras ser algo en nada.
Para venir a lo que no gustas,
has de ir por donde no gustas.

Poesía mística española, Juan de Yepes Álvarez
Para venir a lo que no sabes,
has de ir por donde no sabes.
Para venir a poseer lo que no posees,
has de ir por donde no posees.
Para venir a lo que no eres,

has de ir por donde no eres.
Cuando reparas en algo
dejas de arrojarte al todo.
Para venir del todo al todo,
has de dejarte del todo en todo.

Y cuando lo vengas del todo a tener,
has de tenerlo sin nada querer.
Cuando ya no lo quería,
Téngolo todo sin querer.
Cuanto más tenerlo quise,

Con tanto menos me hallo.
Cuanto más buscarlo quise,
Con tanto menos me hallo.
Cuanto menos lo quería,
Téngolo todo sin querer.

Ya por aquí no hay camino,
Porque para el justo no hay ley;
Él para sí se es ley.

San Juan de la Cruz (Juan de Yepes y Álvarez: Fontiveros, 1542 - 
Úbeda, 1591). Poeta místico del Renacimiento español.


¡¡Feliz 21 de marzo, Día de la Poesía!!