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23 jun 2024

"El regreso": La migración subsahariana desde dentro. Autor: Ramón Cabezas de Herrera

9 comentarios:

« Los migrantes no son enemigos de nadie. Los migrantes son personas que van de paso y lo único que desean es atravesar una nación lo más desapercibidos posible. No les importan los conflictos religiosos o territoriales, ni tienen nada que ver con las reivindicaciones de unos o de otros.»

Ramón Cabezas de Herrera,novela de barra
Esta gruesa novela (casi 800 páginas) me ha tenido entretenido cerca de dos semanas de este mes de junio. 
Va de la investigación que dos jubilados recientes realizan de los riesgos que corren los migrantes africanos desde que salen de sus países hasta que logran llegar a España. 

Mi antiguo y muy buen amigo Ángel Suárez me recomendó la lectura de este libro. Me sorprendió, no por la recomendación dado que Ángel es hombre culto amante de la lectura, sino porque al recomendármelo me dijo de él que se trataba de una 'novela de barra'. ¿Novela de qué?, dije para mis adentros, si bien no me atreví a pedirle en ese momento la aclaración oportuna por si hubieran sido mis oídos los culpables de esa intelección, sin duda alguna equivocada o como poco equívoca. Otra sorpresa fue comprobar la longitud en páginas de la obra, nada más y nada menos que 740. Bueno, pensé, habré de tomármelo con calma. 

Efectivamente me he tomado esta novela con muchísima calma y, dado su enorme número de páginas del libro, decidí combinar su lectura con la de otros títulos, en principio menos onerosos. Así, durante los tres meses transcurridos desde que por vez primera abrí las tapas del mismo y hasta que ayer mismo lo di por concluido, he leído como poco ocho libros más; de la mayoría de ellos he dejado, en forma de reseñas, cumplida muestra en este blog. Fue precisamente una conversación entre Ángel y yo a propósito de felices estados y efemérides familiares la que me animó, hará no más de quince días, a avivar mi muy pausado ritmo lector y regresar presto a El regreso de Ramón Cabezas de Herrera que tenía muy abandonado para rematarlo debidamente.

Sobre las citadas dos sorpresas iniciales diré que pronto solventé y resolví satisfactoriamente ambas. Lo de "novela de barra" aparece definido con diáfana claridad ya en el primer capítulo del libro cuando Antonio y Ramón, los dos protagonistas de El regreso, en uno de sus madrileños encuentros cerveceros de los miércoles conversan con su amigo Emilio. Al hilo de ésta Emilio le pregunta al narrador, en ese momento Ramón, por el ensimismamiento que percibe en Antonio y por esa novela -Batalla de la Oreja de Jenkins- que al ser requerido por él le acaba de nombrar. Ramón le explica:
«hemos inventado un nuevo género literario: “La novela de barra”. La que se va gestionando de bar en bar, de barra en barra. Pérez Reverte y Vargas Llosa se documentan en restaurantes y viajes de lujo, nosotros, en cambio, estamos en otro nivel y nos conformamos con la barra de los bares de Madrid. Como mucho, si hace calor, en las terrazas.»
Aunque a esa altura del libro la adscripción al nuevo género literario la realizan a propósito de la supuesta otra novela que estaban escribiendo, la verdad es que con reiteración a lo largo de El regreso aparece la expresión. Y es que a los protagonistas españoles de este libro, Antonio y Ramón, junto a sus otros colegas -Andrés, Luis y Emilio-, lo que más les gusta es departir y compartir experiencias entre ellos, mientras almuerzan y toman unas buenas cervezas en alguno de los bares madrileños que frecuentan: "El abuelo" de la calle Goya, "La Fábrica" de la calle Sagasta o el bar del "Espía" de la calle Alcalá. A lo largo de las páginas de la narración, en su deambular africano, el deseo de estar ante una buena jarra helada de cerveza es obsesivo para ambos. 

Sobre el alto número de páginas he de confesar que la novela no se me ha hecho pesada para nada, dado que el estilo fluido y sencillo que su autor, Ramón Cabezas de Herrera, despliega a lo largo y ancho de la obra hace que las mismas se lean con voracidad y discurran sin sentirlo. 

La historia que se relata en el libro, expresada de manera escueta, es la siguiente:
Dos médicos mayores, al borde ya del retiro, deseosos de ocupar sus horas e impactados por la tragedia humana de la migración africana hacia Europa en general y a España en particular, deciden vivir personalmente la aventura de venir hasta nuestro país de la misma manera que utilizan estos migrantes. Para ello viajan en avión hasta Abuya en Nigeria, aunque será en la nigeriana ciudad de Kano, lugar donde les han dicho se concentran muchos migrantes subsaharianos, donde comenzarán a vivir junto a ellos el trayecto de venida hasta España, para ellos "el regreso". Antonio y Ramón, los dos jubilados españoles, buscan un guía entre los migrantes. El puesto lo ocupará Lundi, un chico de Malí que encuentran una mañana a las puertas del hotel de Kano donde ellos han pasado la noche. Con Lundi pasarán a Níger huyendo de la brutalidad del grupo islamista Boko Haram que se mueve a su antojo por el norte Nigeria; ellos dos serán testigos de sus actividades y estarán a punto de caer en sus manos. Por esto desean abandonar Nigeria confiando que en Níger a los tres todo les irá mejor. 

Será en Níger donde, esperando uno de los autobuses piratas que se lucran con el transporte de ilegales, encuentran a una joven en muy mal estado de salud. Se trata de Kora, chica a la que los dos españoles medicarán, rehidratarán y alimentarán para intentar sacarla adelante, algo que consiguen con mucho esfuerzo y algo de suerte. La amistad entre los cuatro se afianza y juntos cruzarán todo Níger camino de  Argelia.  Ya en Argelia recorrerán en autobuses regulares los innumerables kilómetros que los separan de la ciudad de Orán desde donde les han dicho que parten pateras con destino a Cabo de Gata.

Lo más curioso de este libro es que se cuenta como si se estuviese escribiendo al hilo de los sucesos que acontecen. De ahí que la redacción se haga normalmente en tiempo presente de indicativo. Curiosamente en esta redacción se interpolan a menudo paréntesis con los que -unas veces, los narradores Antonio y Ramón; el propio autor, otras; o los cinco amigos de barra de bar, con mayor frecuencia- se interrumpe el relato para introducir juicios, opiniones, críticas o recomendaciones sobre lo que a los lectores se nos está ofreciendo. El lugar de los lectores está representado en la novela por los tres amigos -Emilio, Luis y Andrés- de los dos protagonistas. Estos paréntesis aparecen ya en el capítulo primero: «(¿Tú crees que en esta historia caben los refranejos? La verdad es que no, pero se me amontonan en la sesera, pugnando por salir y, a veces, no puedo retenerlos. Prometo enmendarme en lo posible)». Es clara ya, desde el principio, por parte del autor la intención de innovar mediante este procedimiento. Procedimiento que mantiene a todo lo largo y ancho del relato que distribuye en 46 capítulos. Otros ejemplos de estos paréntesis:
  • «(¡Eso es! Como si fuerais una estatua de mármol. Yo, al menos, cada vez me parezco más. Y demos gracias a Dios, porque nuestras rodillas izquierdas van aguantando razonablemente bien a pesar de ser nuestros puntos flacos. Las de los dos).» 
  • «[...]¡Vaya! Echaba en falta a mi alter ego tanto tiempo calladito. Me dijiste que me callara y no he intervenido mientras no lo has necesitado.[...]»
  • «(¡Ya está bien de aclaraciones innecesarias! Si no las pongo, no podemos enterarnos bien de cómo es el señor. ¡Pues ya lo sabemos! Ya lo dejo, ya).»
Además de lo innovador del procedimiento de la escritura parentética, dentro de ella me ha llamado doblemente la atención que, aun tratándose muchas veces de diálogos, el autor no haga uso de los signos gráficos [guiones y tal] que habitualmente se emplean en ellos. Está claro que Ramón Cabezas de Herrera busca deliberadamente la sorpresa en el lector. A mí desde luego me ha sorprendido. Pero mucho más, y en esto vengo a coincidir con los amigos de bares madrileños de los protagonistas, con la no identificación durante toda la narración de quién narra o de quién está hablando. Este hecho, he de confesarlo, a veces me ha provocado problemas de intelección. Menos mal que los narradores son sólo dos y que los personajes de la trama son sólo cuatro principales más algunos secundarios, participantes en momentos muy puntuales (por ejemplo Míchel, el patrón de la patera argelina, o el conductor amable del autobús que los conduce hasta Orán); en estos casos la incomprensión se salva al quedar clara la alternancia entre unos y otros hablantes. No sucede lo mismo en el caso de los narradores, algo que el propio autorm transformado en alter ego de Ramón o de los amigos madrileñosm expresa en uno de estos paréntesis:
«(¡Vaya lío que armáis contando la historia un rato cada uno! ¿Qué importa quien la cuente, si la historia es la misma? ¡Ahí me has pillado! Mejor me callo, pero ya que es lo mismo, contadla uno de los dos y dejad en paz a los lectores con tanto cambio de narrador. Tienes razón y es posible que lo tengamos en cuenta. O no. ¿Por qué no podemos entretenernos los dos?)»
Siguiendo con el asunto de la forma, es evidente que Ramón Cabezas no quiere realizar una novela al uso. A lo de recurrir a los paréntesis se suma una cierta aversión, o al menos crítica, a la utilización de figuras literarias. Es quizás una de las escasas diferencias entre ambos narradores. Parece que Ramón gusta más de las mismas que Antonio quien de vez en cuando le recrimina esa manera de escribir:
«Fragatas y corbetas. ¡Y submarinos! Y otros barcos de traslado de tropas y de apoyo. Y ahora no molestes que vamos a maniobrar para que no nos pase  por encima ese barco.
(Lo haces simplemente por molestar. ¿Qué hago? Usar figuras retóricas, conociendo que no están bien vistas. Lo que nunca he comprendido es por qué a unos se les permiten y a otros, no. A mí me agrada el polisíndeton y a quien no le guste que no lo use).»
Es evidente en toda la novela la poca presencia de recursos retóricos, algo que los dos narradores -y seguramente también el propio autor- comparten dado que ellos no quieren apartarse mucho de la realidad y para eso estiman que utilizar poco la imaginación es esencial («los dos estamos de acuerdo en que lo mejor es copiar la realidad. Cuanto menos usemos la imaginación, mejor nos salen las historias.»).

Esta aversión a lo más puramente literario enlaza también con la crítica que tanto al inicio (Prólogo) como al final (Epílogo) de la novela se realiza a la labor de los gramáticos. Al principio el autor se pone la venda antes de la herida a propósito de la tilde en diptongos e hiatos, pidiendo la comprensión de los lectores. Al final la burla sobre los gramáticos es más feroz con ese cuento de los gramáticos perdidos en la selva que a punto estuvieron  de ser devorados por los caníbales. Quizás la pertenencia a la profesión médica de los narradores, por boca de quienes habla el propio autor también médico de profesión, influya en esa cierta rechifla sobre la consideración de ciencia que suelen atribuir a la Gramática académicos y lingüistas y que Ramón claramente no comparte:
  • «Yo me arrepiento de haber engañado a la humanidad, queriendo conferir un aspecto de ciencia a nuestras patrañas sin más sentido que darnos postín.»
  • «Me invento hiatos y figuras retóricas, inexistentes solo para presumir ante los demás»
  • «Nuestra ciencia es una farsa.»
Yo que me he pasado toda mi vida profesional insistiendo a los jóvenes sobre la importancia de la retórica en literatura, el respeto a las normas dictadas por la RAE y el innegable cierto cientifismo contenido en la lingüística, estas afirmaciones me han provocado sentimientos contrapuestos: risa, pues considero que esa es la primera intención del autor; e irritación al ver cómo una equivocada y desgraciadamente frecuente opinión popular se plasmaba en una novela, o sea, en una obra literaria.

Y es que pienso que El regreso es literatura y que el escritor tiene clara conciencia de estilo. Un estilo del que ya he señalado alguna característica y del que quisiera destacar otra que me ha gustado sobremanera. Me refiero a esa desambiguación frecuente que como recurso estilístico Ramón Cabezas realiza de manera constante en el libro:
  • «Nuestras cabezas espolean los pies y los ánimos no están para intentar detenerlos. A los pies.»
  • «y si algunas veces la perdemos de vista, mejor aún. La guerra urbana. La carretera también.»
  • «el estado de ánimo que mejora ostensiblemente cuando las vemos repletas de provisiones. Las mochilas.»
  • «Kora es poca cosa, menuda, pero agradable. Ya no se pone la amplia gorra que le cubría media cara. Le encanta lucirla entera. La cara.»
  • «En cualquier hospital le hubieran hecho análisis de iones para ver cuáles tiene bajos y cuáles no. Nosotros nos damos por contentos con normalizar los que tengan las patatas fritas y de los otros, los que no tienen las patatas, mejor no enterarnos. De los iones.»


En cuanto a la intención perseguida por el autor con este libro creo que, su pretensión de mostrar las miles de dificultades y penurias que sufren y por las que pasan los migrantes subsaharianos en su trayecto hacia Europa, la alcanza sobradamente. La muerte que ronda a los migrantes por hambre, sed, insolación, ahogamiento, o a manos de radicales islámicos; el miedo a la policía de los países que deben cruzar...; la violencia en forma de palizas o de violaciones; las enfermedades que les rondan por el camino; la indigencia en la que pueden caer al ser constantemente sableados por las mafias y por los mismos vigilantes de la ley a los que deben pagar caprichosas cantidades de dinero si es que quieren seguir viaje; y también el peligro que corren de ser encarcelados primero para ser repatriados después o ser abandonados en el desierto a su suerte... Todo esto queda muy claro en la narración.

Aunque la idea de Antonio y Ramón era la de infiltrarse en un grupo de migrantes y realizar el regreso hasta España inmersos en esa misma condición, hay que decir que como acomodados europeos amantes de la aventura ambos personajes realizan la arriesgada empresa con las espaldas suficientemente cubiertas. Siempre salen a flote gracias al dinero que poseen y que reparten con prodigalidad digna de alabar, de manera que hasta ellos mismos llegan a cuestionarse que no son una ONG; el hambre y la sed, aunque la ven en otros, jamás ellos la sufren; cuando están muy muy cansados siempre hallan descanso en algún establecimiento hotelero... En fin, es el primer mundo haciendo una visita al tercero. Ellos mismos que se disfrazan de periodistas ante los africanos, que les inquieren sobre qué hacen dos blancos en ese camino que siguen los migrantes negros, son conscientes de su situación de privilegio
«La verdad es que al paso que avanzamos, el viaje va a terminar mucho antes de lo que pensábamos al salir de Madrid. Es lo que tiene llevar algunos euros de sobra en el bolsillo sin preocuparse de conseguirlos en cada ciudad que se atraviesa para poder embarcar un tramo más. Subirse a un autobús sin billete y sin dinero ya sabemos lo que cuesta. Simplemente la vida, que te la quitan sin la más mínima consideración»
Esta situación se trasluce a lo largo de toda la novela. Los dos españoles ven lo que sucede a su alrededor desde una posición superior, como unos científicos que analizan un cuerpo al microscopio. Siempre Europa, y en especial España, aparecen citadas como ejemplo a seguir; por contra los países por los que pasan se despachan con frases casi siempre negativas 
  • «en la zona sur de Argelia, en las montañas que vemos al frente, actúa Al Caeda y el respeto a los periodistas occidentales lo han trocado en un odio visceral hacia ellos. La moda en esta zona es decapitarlos a cuchillo»
  • «Por supuesto que esta nación es un infierno. Todos estos países conforman la confederación del mal. Y este que creíamos que iba a ser el fin de nuestros males, ha resultado el peor de todos.»
  • «Tras los postres nos tomamos sendas copitas de coñac, dos, a mí no me apetecía y la cambié por ron. Kora no quiso copa y solo tomó agua. Lo hicimos como protesta a todos los países islámicos que hemos atravesado en los que estaba prohibido el alcohol. ¡Que se fastidien!»
Al finalizar la lectura de esta larga 'novela de barra' quedo con la sensación de haber leído un buen reportaje periodístico sobre la tragedia y las vicisitudes sufridas por la migración subsahariana. Decir reportaje periodístico no es peyorativo, ¡para nada!. Más bien, al contrario, su lectura me ha servido para informarme sobre esos países de los que apenas se habla (Nigeria, Níger, Argelia, Malí...), he paseado por las calles y plazas de ciudades como Abuya, Zínder, Kano, Agadez, Tamanrasset, In-Salah, Orán... como si de una guía turística se tratase. Y además de los paisajes, conocer usos y costumbres de esas zonas me ha gustado.

Antes de concluir quisiera señalar, siquiera de pasada, la presencia de vez en cuando en el relato de referencias culturalistas interesantes, la mayoría de ellas literarias. Son símiles, muy abundantes en la novela, de una situación con algún pasaje de El Quijote; otras veces las mismas se van a obras y a autores menos conocidos por el público general, cual es el caso del Orlando furioso de Ludovico Ariosto o del contemporáneo escritor gaditano José Caballero Bonald; incluso salta de la literatura al cine, moviéndose en ambos mundos, cuando alude al cartero que siempre llama dos veces:
  • «Nos relajamos al descubrir al causante del ruido y no puedo menos que acordarme de la felicidad que invadió a Sancho Panza al descubrir que el estruendo que le quitaba el ánimo no era otro, sino el que producían unos batanes que tenía al lado y la noche se los ocultaba.»
  • «Me da la sensación que, de seguir así, esto se va a convertir en un nuevo campo de Agramante.»
  • «La suerte no llama dos veces, como los carteros»

tabernas históricas de Madrid
En definitiva, El regreso de Ramón Cabezas de Herrera es un libro, una historia, una novela, una 'novela de barra', que se lee con gusto y que muestra un aspecto de la realidad poco conocido desde dentro. Cuenta la aventura realizada por dos jubilados ya artríticos que sobreviven gracias a los euros de que disponen, a la suerte, y al deseo que constantemente se les aparece de regresar a su confortable día a día de esos madrileños miércoles cerveceros:

  • «¡Cuánta razón tenían los compañeros de la cerveza de los miércoles! Ya se nos ha pasado la edad de correr aventuras. Por primera vez en todo el trayecto me veo viejo, cansado, con ganas de llegar a casa.»
  • «Solo echamos de menos la costa española en vacaciones, las terrazas madrileñas, las playas con los chiringuitos…»


Sobre el autor
Además de saber que Ramón Cabezas de Herrera es extremeño como mi amigo Ángel Suárez poco conocía de este médico oftalmólogo ahora escritor. Creo que la información que de él se da en la contraportada de la novela es muy clara. Nada puedo añadir yo que pudiera mejorarla.




10 nov 2022

Manuel Jabois: "Miss Marte"

17 comentarios:

«Me gusta tener mucho metraje, con muchas entrevistas, recursos y planos, sobre un par de horas, menos que eso, un par de minutos, pero un par de minutos importantes. Un par de minutos es todo lo que vive alguien durante una vida. Lo que pasa es que nadie se entera porque existe la creencia de que vivir mucho es que te pasen muchas cosas, pero yo creo que vivir mucho es saber qué cosas te están pasando. Y suelen ser pocas, ¿no?»

Manuel Jabois, Miss Marte, Novela
Es el primer libro que leo de este periodista, articulista y novelista. Sabía de Manuel Jabois por su labor en periódicos como El Mundo o El País; también, como digo en la nota biográfica que sigue, interviene en programas radiofónicos de la SER, pero la verdad es que yo escucho poco la radio dado que ésta me exige atención y me impide leer; en radio me inclino por las emisoras musicales que no perturban mi lectura.

El escritor
Manuel Jabois nació en Sanxenxo (Pontevedra) en 1978 y empezó su carrera como periodista en Diario de Pontevedra. Tras pasar por El Mundo, desde 2015 escribe reportajes, crónicas y columnas en el diario El País; también tiene un espacio diario en el programa Hoy por Hoy de la cadena SER. Como escritor, ha publicado la recopilación de artículos Irse de Madrid (2011), las breves memorias Grupo salvaje (2012) y Manu (2013), un largo trabajo sobre el el 11-M titulado Nos vemos en esta vida o en la otra (2016) y las novelas Malaherba (2019) y la que reseño aquí, Miss Marte (2021). Malaherba lo consagró como uno de los escritores en español más populares de su generación.



Miss Marte

Miss Marte, como tantas y tantas obras hechas por periodistas en ejercicio, tiene por cuasi protagonista o personaje muy central a un periodista de nombre Nico que sirve de introductor en su pueblo, Xaxebe, a una periodista de unos 27 años que está grabando un documental sobre la desaparición, hace 25 años en esa localidad, de una niña llamada Yulia Lavinia. La desaparición que investiga Berta Soneira, que así se llama la realizadora del documental, tuvo lugar la misma noche en que la madre de la niña, Mai Lavinia, se casaba con un joven del lugar, Santi Galvache, tras una relación de un año.

La acción transcurre en Galicia, concretamente en la Costa da Morte, cerca de Fisterra. El ambiente gallego, sus brumas, el carácter de sus gentes, la magia, la confusión entre lo vivido en realidad y lo recordado, siempre entreverado de cierta invención y falsedad... Todo esto aparece en esta novela que está bien escrita, aunque en ocasiones me haya generado cierta confusión la proliferación de nombres de personajes y sus diversas relaciones.

La estructura es la típica de una investigación periodística. Entrevistas y grabaciones, una por capítulo, a las diversas personas que ese día estuvieron cerca de Mai y de su hija Yulia. Al final, en un capítulo, diríamos conclusivo, se produce una anagnórisis al estilo de lo que sucede en las novelas detectivescas; es por esto que cabe calificar el relato de thriller. Naturalmente no cabe desvelar aquí lo que sólo se alcanza a saber al llegar a esa altura de la lectura. Sólo diré que el giro, el desvelamiento que se produce, no es demasiado sorprendente si se han leído con gusto y atención las páginas anteriores.

Estamos ante una historia de historias. En cada capítulo, un personaje distinto cuenta a Berta su relación con Mai durante el año que ella estuvo en Xaxebe, desde que apareció allí de manera sorpresiva, hasta el fatídico día de la desaparición de la niña de poco más de tres años con la que arribó a la localidad. Mai es una joven de apenas diecisiete años cuyos orígenes son confusos, brumosos, mágicos, como el ambiente gallego. Quizás por esto no sorprende demasiado a los chicos de la pandilla en que se integra (Santi, Novás, Nico...), tampoco a las autoridades de la localidad (el policía Sardina o el alcalde Francisco Girón), y mucho menos al resto de personajes (Mago Sampedro, director del periódico de sucesos en que trabaja Berta; Lola, la asistenta en casa de los Galvache y verdadera madre efectiva de los Galvachitos; Máximo Girón, padre del actual alcalde Girón; el padre de Mai; etc.). Todos estos seres conforman el universo cerrado de Xaxebe, donde hace un cuarto de siglo se produjo el extraño fenómeno de la desaparición de una criatura que quedó sin explicación. Fue en 1993 cuando Yulia Lavinia desapareció y es 2018 cuando la periodista Berta Soneira está realizando la investigación.

Nico es quien nos está relatando la historia. Lo hace en primera persona, si bien él no es el protagonista de la misma; cede el protagonismo a Mai Lavinia y sobre todo a Berta Soneira a la que ayuda en la realización del documental, proponiéndole el orden de las entrevistas y tomando notas en las conversaciones que mantiene con otros personajes. Tras esto Nico debe dar un orden a todo este maremágnum, crear un relato lógico 

«Las utilizo, las notas y las grabaciones, cuando la historia lo requiere, de tal manera que hay momentos en los que se exige el punto de vista de alguien antes de relatar su entrevista, y al contrario, retrasar algunos datos para cuando tengan sentido
articulistas de El País, Manuel Jabois y el diario El Mundo
Como se ve son reflexiones 'metaliterarias 'propias de un escritor, de un autor. Nico, en el fondo, no es más que el alter ego de Manuel Jabois; el periodista y escritor que anida en él se hace estas preguntas durante la confección de la historia que tenemos en nuestras manos. E idénticos razonamientos se hace Berta Soneira, la realizadora del documental:
«Vamos a tener que refinarlo todo de tal manera que el documental se ciña a cuatro minutos concretos, los que se tardan aproximadamente en sacar a una niña de tres años recién cumplidos de la cama y meterla en el coche. Para eso reconstruimos la vida de su madre y la vida de todos vosotros, y la vida del pueblo, para el momento en que alguien abra una puerta y meta a una niña dentro de un coche, y a esa niña no se la vuelva a ver nunca más. Todas vuestras vidas y recuerdos de hace veinticinco años para contar un agujero. Pero el agujero será verdad.»
Además de estas cuestiones metaliterarias, en la novela, radicada en Galicia, aparecen elementos muy asociados a esa región, especialmente durante los años que se investigan, los que van de 1993 a 1995, años que marcaron un hito en el tráfico de drogas en Galicia de la mano de narcotraficantes como Sito Miñanco quien en esa época había sido detenido por introducir en España 2'5 toneladas de cocaína y más de seis de hachis. La mafia del narcotráfico gallego creció exponencialmente durante y a partir de esas fechas. Estas consideraciones venían a mi cabeza cuando en la novela leía frases como
 «"Aquí, en el norte, si un hijo le da un beso a un padre es porque tiene pensado matarlo"»

Para finalizar
La lectura de Miss Marte de Manuel Jabois me ha entretenido suficientemente. No obstante llegué a ella con expectativas más altas que las que finalmente han resultado cumplidas. Creo que hay en este buen escritor más un periodista que un novelista. Su fabulación está, en mi opinión, demasiado prendida en el mundo real al que constantemente hace referencia. Son alusiones directas, como las presentes en los recortes de prensa que Mai Lavinia hacía y que, encontrados en el curso de la investigación, nos hablan tanto de acontecimientos reales sucedidos en esas fechas (el atleta Carl Lewis y su curioso peinado, una reforma del código de familia proyectada en Cataluña, etc.), así como de otros más metafóricos: por ejemplo, la referencia  que el policía Julio Sardina hace, en tono simpático, a la desaparecida niña inglesa Madeleine McCann cuando habla de su función policial el día de la desaparición de la pequeña Yulia 
«Yo regulo el tráfico en el cruce de la Santiña, allí me puede ver todas las mañanas en la entrada y salida del colegio. Si yo veo a Madeleine McCann, lo primero que hago es parar un coche y darle paso para que cruce la acera»
Lo que más me ha gustado de la novela, sin duda alguna, es el clima que logra transmitir de Galicia y sus habitantes. Vemos personajes metidos hacia adentro, amigables entre ellos, con un peculiar sentido del humor, y envueltos en una bruma de relaciones acorde con el paisaje que habitan.


Datos técnicos del libro

TítuloMiss Marte

Autor: Manuel Jabois

Editorial: DeBolsillo

Año de edición: 2022

Páginas: 200

ISBN978-84-66359924


28 dic 2021

"Nacer mujer en China (Las voces silenciadas)". Xinran Xue

18 comentarios:

[en la Colina de los gritos] «las mujeres sólo son valoradas por su utilidad: como meras herramientas de reproducción que son, constituyen el artículo de comercio más preciado en las vidas de los aldeanos. Los hombres no vacilan en cambiar a dos o tres niñas por una esposa de otra aldea. Casar a una mujer de la familia con un hombre de otra aldea y recibir a cambio una esposa para algún hombre de la familia es una práctica muy común; de ahí que la mayoría de las mujeres de la Colina de los Gritos provenga de otras aldeas. Tras haber sido madres, son obligadas a ceder a sus propias hijas. Las mujeres de la colina en los gritos no tienen derechos de propiedad ni de herencia»

Varias veces a lo largo de este 2021 he señalado en algunas reseñas que el libro que en ese momento me disponía a comentar lo había elegido motivado por la letra inicial de su apellido. Sí, ya sé que suena poco erudito, poco literario, poco de... todo. ¿Elegir una lectura por la letra inicial del apellido? Muchos de quienes me visitan sabrán el porqué, incluso me atrevo a aventurar que muchos de ellos en algún momento habrán actuado igual. A varios ya os imagino asintiendo con la cabeza: el divertido Reto de 'Autores  de la A a la Z' propuesto por Marisa en su blog Lecturapolis es el causante de este comportamiento, ¿verdad? 

Si consultáis las bases de dicho Reto veréis que hay unas letras (la Ñ, la Ll, la Y y la X) que por su dificultad para encontrar apellidos que comiencen por ellas no son exigibles para completar el Reto, pero que de utilizarlas puntúan doble. Yo normalmente las omito, pero este año decidí completar el Reto en todas sus letras; es por ello que hube de buscar nombres o apellidos iniciados por estas poco habituales grafías, lo que entraña serias dificultades. Pedí ayuda a blogs amigos para la tarea de encontrar escritores cuyos nombres o apellidos tuviesen de iniciales estas infrecuentes letras. Como tantas veces el blog Cuéntame una historia de mi amiga Rosa vino a sacarme del estado de inopia en que me hallaba. Fue ella quien me propuso a Xinran Xue y este libro para despejar la X que tanto trabajo me estaba costando. Gracias de nuevo, Rosa.


"Nacer mujer en China (Las voces silenciadas)"

Xinran Xue, Mujeres chinas, Nuevo Periodismo
Nacer mujer en China
lleva por subtítulo la expresión 'Las voces silenciadas'. Efectivamente la escritora va a dar voz en esta obra a seres humanos que en su país son tenidos por de segunda fila, personas que por haber nacido niñas deben de soportar, especialmente en la China interior, una vida más penosa que la de los varones. Esta situación conocida por todos es asimismo también obviada por todos pues como en un momento dado le dice a la escritora un agente de policía de una provincia campesina por muchas leyes que se dicten para solucionar esto «los aldeanos no tienen miedo de nada ni de nadie, incluso si nos presentáramos allí, serían capaces de incendiar nuestros coches y dar una paliza a nuestros agentes». Vamos, que el peso de la tradición es inmenso en este también inmenso país.

Xinran Xue quiso en los diez años que van de 1986 a 1996, cuando abandonó definitivamente su país, dar a conocer la verdad de la condición femenina en China. En su programa radiofónico nocturno en Nanjing  titulado "Palabras en la brisa nocturna" comentaba situaciones vividas por mujeres que a ella le habían impactado. Xinran conoce estos casos a través de las cartas que oyentes de su programa o las propias mujeres que las sufrían mandaban a la redacción de la emisora. 

En los quince capítulos que componen la obra sabremos de dolorosas vivencias femeninas. Algunas son claramente estados de privación de libertad física como la de la mujer joven entregada en matrimonio a un anciano quien para evitar que ella escape y garantizarse así un heredero la tiene en casa encadenada por la cintura. Si esto ya de por sí es terrible, sin duda alguna en el terreno del sufrimiento físico son las violaciones, denunciadas por Xinran Xue en el libro, los crímenes más frecuentes cometidos por los hombres sobre las mujeres. Si bien la privación de libertad a que el esposo anciano somete a la esposa joven podría interpretarse como penoso vestigio de la China tradicional, el delito de violación parece, por el testimonio de diversas mujeres, que es práctica común en el país: lo fue durante la Revolución Cultural que en teoría venía a sacar del ostracismo a millones de mujeres y lo es todavía hoy en el seno de la familia, de las instituciones educativas, del núcleo de amigos...

En la obra se denuncia el fomentado estado de ignorancia en que el Sistema mantiene a la población. Es el Partido el encargado de dirigir la educación que no sólo se circunscribe a conocimientos necesarios para la vida en comunidad sino que también interviene en la vida íntima de las personas. Así el Partido «había prohibido toda discusión acerca de cuestiones sexuales, y cualquier contacto físico entre un hombre y una mujer que no estuviesen casados conducía a la condena pública o incluso al encarcelamiento. Aun entre marido y mujer , la "charla de enamorados en la cama" podía llegar a considerarse un comportamiento delictivo». Con estos mimbres nada de extraño tiene que tras la leve y progresiva apertura que en 1983 realiza Deng Xiaoping un programa radiofónico como el de Xinran Xue que daba voz a los oyentes tuviera un inusitado éxito. Estos, sobre todo mujeres, consultan a Xinran cuestiones que tienen que ver con su propia sexualidad; vistas hoy muchas de sus preguntas son auténticas ingenuidades: ¿me puedo quedar embarazada por haber dado la mano a un chico?, se preguntó en un momento de su vida hasta la propia escritora.

Xinran Xue salió de China en 1996 hacia Londres donde vive desde entonces. Dice que lo hizo para poder escapar de las incomodidades personales y profesionales que empezaba a sufrir debido a lo incisiva que llegaba a ser en su programa radiofónico, pero también y sobre todo para poder educar en libertad a su hijo PanPan a quien dedica el libro. Concretamente ella denuncia a través de los testimonios de oyentes que algunas mujeres veían cómo les eran arrebatados los hijos y que durante la Revolución Cultural, sobre todo las niñas, eran llevadas a «grupos de estudio» para ser  educadas en los valores revolucionarios; sin embargo verdaderamente estos grupos de estudio eran la tapadera para abusar de estas niñas que sufrían violaciones por parte de sus 'instructores'. Xinran no deseaba que su hijo creciera educado en estos valores y tampoco deseaba ver constreñida su libertad como periodista.

Además de las denuncias de los desafueros cometidos sobre la mujer en el país, del libro de no-ficción  "Nacer mujer en China" ha llamado mucho mi atención la mostración en varios momentos de la profunda identidad femenina. Hay testimonios en la obra de mujeres que enamoradísimas de sus partenaires masculinos aguantan carros y carretas procedentes de ellos. Se trata de mujeres que actúan guiadas por sus sentimientos amorosos más auténticos; incluso mujeres  plenamente incorporadas al mundo moderno de los negocios pueden incurrir en esta manera de obrar. Es el caso de Zhou Ting, empresaria exitosa, casada y divorciada luego de su esposo por las reiteradas infidelidades de éste, que se enamora de un joven nueve años menor que ella; éste evitará el compromiso que ella le requiere abandonándola cuando llega el momento de dar el paso. Pasados los años, y ya ella casada con otro hombre, cuando el joven reaparece ella vuelve con él. A la pregunta de Xinran de por qué volvió, ella responde: «emocionalmente, un hombre nunca podrá ser como una mujer, nunca será capaz de comprender a las mujeres. Los hombres son como las montañas: tan solo conocen el suelo que pisan. Sin embargo, las mujeres somos como el agua» .

La frase que cierra el párrafo anterior me parece importante porque revela el fuero interno de no pocas mujeres. En el libro aparece en varios momentos. Así también se la dice a la escritora Jingyi, la mujer que esperó a su amado durante 42 años. La historia de Jingyi y de Gu Da, enamoradísima pareja de estudiantes a quienes la revolución separó y que al cabo de 40 años, él ya casado y ella soltera, volvieron a encontrarse.  Xinran buscó a Jingyi  para conocer la historia de primera mano por boca de ella: La guerra de Corea, la guerra fría con la URSS, la Revolución Cultural… hicieron que quedasen separados. Con la apertura de los años 80 Jingyi buscó a Gu Da preguntando a todos por él pero «la pasión que ella ponía en su búsqueda no fue apreciada por los demás: Gu Da era el amante de Jingyi, no el suyo. La Revolución Cultural había adormecido los sentimientos de muchos a los que las amargas experiencias habían enseñado a anteponer las necesidades básicas y la seguridad política a la empatía o la emoción». 

En el libro, la periodista no arremete contra su país en la actualidad, pero sí critica abiertamente los estragos que la Revolución cultural maoísta de los años 1966 a 1976 causó en China en general y en la manera de comportarse de la población en particular. El revisionismo que conllevaba esta revolución atacó directamente a la familia de la escritora que fue acusada de ser un vestigio del capitalismo anterior a Mao Ze Dong por lo que sufrieron un proceso de reeducación que llevó a su padre a sufrir diez años de prisión y a ella a experimentar humillaciones en su persona como ver cortadas sus trenzas por considerarlas los guardias rojos signo del imperialismo.
  • «Durante la Revolución Cultural, cualquiera que proviniera de una familia rica, cualquiera que tuviera tú y yo superiores, fuera especialista o experto en algo, tuviera contactos en el extranjero o hubiera trabajado para el gobierno anterior a 1949 era catalogado como contrarrevolucionario.»
  • «Criarse durante la Revolución Cultural siendo niña significaba estar rodeada de ignorancia, locura y perversión. [...] Cuando sus cuerpos maduraban, las muchachas eran víctimas de agresiones indecentes y violaciones; muchachas como Hongxue, cuya única experiencia sensorial provenía de una mosca; Hua'er, que fue violada por la revolución; la mujer del contestador automático que fue descasada por el Partido; o Shilin, que nunca sabría que ya era una mujer adulta. Los perpetradores de estos crímenes fueron sus profesores, amigos, incluso padres y hermanos [...]»
Mujeres chinas fuera de China

La autora escribió y publicó Nacer mujer en China en Londres a donde marchó, como he dicho, en 1996 en busca de libertad y una educación mejor para su hijo Pan Pan. El libro se lee muy bien aunque quizás pesen sobre él los ya casi 20 años transcurridos desde su publicación en 2003. Hoy la visibilidad de los problemas de la mujer en una sociedad que evolucionaba de la tradición patriarcal a una sociedad más moderna y avanzada está más que sabida y conocida por la ciudadanía. Hay historias de mujeres en esos quince capítulos que datan  nada más y nada menos que del año 1975. De entonces a hoy toda la sociedad occidental -y creo que la China también en gran medida- ha evolucionado y al menos en Occidente se defiende la dignidad de cualquier mujer. Es en este sentido que pienso que la oportunidad de lectura de este libro más periodístico que literario, aunque también contenga un lenguaje cuidado en muchas ocasiones, haya quedado un tanto alejada en el tiempo. En 2003, estoy seguro, su contenido asombraría mucho más que hoy; pero pese a ello no está de más saber las barbaridades que sobre la mujer se cometieron en la China desde tiempo inmemorial y especialmente en los terribles años de la Revolución Cultural. 

Fragmentos del libro especialmente significativos:
  • «una buena mujer china está condicionada para comportarse de una manera dulce y sumisa, y se llevan este comportamiento a la cama. El resultado es que sus maridos acaban diciendo que no tienen atractivo sexual y las mujeres se someten a la opresión, convencidas de que es culpa suya.» (capítulo 3, "La estudiante universitaria")
  • «Los hombres quieren a una mujer que sea una esposa virtuosa, una buena madre capaz de hacerse cargo de todas las tareas domésticas, como una criada. Fuera del hogar debe ser atractiva y cultivada, y debe honrarlo. Y en la cama debe mostrarse como una ninfómana.» (capítulo 3, "La estudiante universitaria")
  • [Se refiere al terremoto que en 1976 destruyó la ciudad de Tangshan y provocó 300000 muertos. La autora comenta que como en la obra de Kafka no se supo de él porque fue ocultado por las autoridades]  «Con la grandeza propia de las madres crearon nuevas familias para niños que habían perdido sus padres. Para mí, estas mujeres son la prueba de la fuerza inimaginable de las mujeres chinas. Como madre puedo imaginarme la perdida que debieron sufrir, pero no sé si yo hubiera sido capaz de mostrarme tan generosa en medio de su dolor.» (capítulo 5, "Las madres que soportaron un terremoto").
  • «Los periodistas de la emisora de radio debían asistir dos o tres veces a la semana a clases de estudio político punto las sesiones de estudio comprendían las opiniones de Deng Xiaoping acerca de la política de reformas y apertura y la teoría económica de Jiang Zemin. Nos bombardeaban una y otra vez con los principios y la trascendencia política de las noticias, y no había sesión en la que no se condenará a varios colegas por alguna falta.» (capítulo 7, "La mujer que amaba a las mujeres")
  • «La moda en China siempre ha sido politica. En la década de los 50, la gente convirtió en moda a seguir el estilo de vida del comunismo soviético. [...] Durante la Revolución Cultural estuvo de moda trasladarse al campo para ser 'reeducados'. [...] En la década de los 80, tras la política de reforma y apertura, la gente empezó a poner de moda entrar en el mundo de los negocios.» (capítulo 14, "Una mujer a la moda")

Título
: Nacer mujer en China

Autora: Xinran Xue

Editorial: RBA

Año de edición: 2003

Páginas: 304

ISBN: 9 788495 908476

23 dic 2020

"Ámsterdam" de Ian McEwan

36 comentarios:

—Hay cosas más importantes que las sinfonías. Las personas, sin ir más lejos.
—Y ¿no son esas personas tan importantes como las tiradas de los periódicos, Vernon?

"Ámsterdam" de Ian McEwan se publícó en 1998, año en el que se la distinguió con el Premio Booker


Sinopsis (tomada de la propia edición de Anagrama)
"Ámsterdam", Ian McEwan, Panorama de narrativas, Premio Booker 1998

Molly Lane ha muerto a los cuarenta y seis años de edad. Era una mujer muy libre, muy seductora, y en su entierro se encuentran presentes los cuatro hombres más importantes de su vida: Clive Linley, músico famoso; Vernon Halliday, periodista y director de uno de los grandes periódicos del país; George Lane, su poderoso y multimillonario marido, y Julian Garmony, un notorio político de derechas, actual ministro de Asuntos Exteriores y candidato a primer ministro. 

Clive y Vernon son amigos desde los lejanos y felices años sesenta, y ambos fueron amantes de Molly cuando todos ellos eran jóvenes, idealistas y pobres. George, el marido, entró mucho más tarde en la vida de la fascinante mujer y jamás pudo poseerla del todo, excepto en el terrible período final, de descenso a los infiernos, de la pérdida de memoria y la desintegración mental, en el que se convirtió en su implacable cuidador y carcelero. Y con respecto a Garmony, representante de la derecha más pura y dura y de todo lo que Vernon, Clive y Molly odiaron durante toda su vida, ni el periodista ni el músico pueden explicarse qué era lo que Molly veía en él, qué extraña relación les unía. 

Pero lo descubrirán pocos días más tarde cuando George, el marido, le ofrezca a Vernon unas espectaculares fotos del futuro primer ministro vestido con unas excitantes ropas de mujer. Fotos tomadas precisamente por Molly y que serán el disparo de salida de esta feroz, cínica, mordiente fábula moral.



Mi comentario
Tras una sinopsis tan poco esquemática creo que no queda mucho margen para contar aspectos de la trama si es que no se quiere 'spoilear' (perdón por el palabro) a degüello. Me dedicaré a ver esta interesante novela desde el punto de vista que creo más destacable: el humor, la crítica sarcástica -y algo cruel, todo hay que decirlo- de la sociedad norteamericana urbanita que vive inmersa en su narcisismo y ajena a la realidad y sensibilidad del mundo circundante.

Creo que lo que mejor define a Ian McEwan es su fino olfato para detectar la impostura, la falsedad y la pura apariencia tan frecuente en profesionales muy pagados de sí mismos, como Julián Garmony, político hipócrita; Vernon Halliday, periodista director de "El Juez", un periódico en horas bajas; y su amigo de siempre, Clive Linley.  Halliday cree que todo vale para el negocio ignorando que su tiempo quizá ya pasó, lo que es perceptible en su incapacidad para reconocer la falsedad de quienes como Frank Dibben dicen ayudarle en su propósito y lo que en verdad le están haciendo es lo que popularmente se conoce con la expresión "hacer la cama". Sí,  Vernon Halliday que en otro tiempo se hizo famoso por desvelar un asunto político conocido como 'Calvogate' piensa que las fotos de Garmony travestido de mujer será otra pica en Flandes en su trayectoria periodística. No se da cuenta de que el paso del tiempo es inexorable y de que él profesionalmente está acabado pues en este momento asuntos como éste no excitan a la audiencia.

El amigo de siempre de Vernon, el compositor Clive Linley, está en estos momentos (los acontecimientos narrados suceden en 1995; 1998 es el año en que la novela apareció en Inglaterra alzándose con el premio Booker) preparando la Sinfonía del Milenio, encargo musical que Bruselas le ha hecho y que servirá para que Europa dé la bienvenida al nuevo siglo como se merece. También a él el tiempo se le está acabando en un doble sentido: el primero es que apenas si le quedan unas semanas para ir a Ámsterdam y ensayar allí con la Orquesta toda la Sinfonía que aún no ha finalizado del todo; y el segundo es que, al igual que a Vernon, su momento de gloria profesional parece haber declinado. Así se desprende de la feroz opinión que sobre dicha sinfonía le dará el crítico musical Paul Lanark en diálogo con el propio Clive:
—He oído millones de cosas sobre ella. Dicen que ha «fusilado» usted a Beethoven de mala manera.
—Lárgate, imbécil.
—Supongo que usted lo llamará «muestreo». O «cita» posmoderna. Pero ¿no era usted premoderno?
Pocos autores hay capaces de decir más y con más humor crítico que McEwan en este breve diálogo. El novelista se burla del 'todo vale' que el posmodernismo ha instituido en las artes, en especial en esa ocultación del plagio bajo la expresión 'cita', 'muestra' o 'intertexto'. Magnífico.

En definitiva, pues, nos encontramos con dos hombres que conocieron y amaron a la muy libre Molly en los años sesenta, Clive, y en 1975, Vernon; dos hombres que se consideran de izquierdas, que consumieron drogas en su juventud, que junto a otros jóvenes contribuyeron a detener la guerra de Vietnam, que triunfaron en sus profesiones y que ahora en el momento del sepelio de Molly no pueden entender cómo el político de derechas Garmony pudo tener un affaire con ella. Además, ambos desprecian al viudo marido entregado en vida a su mujer a la que cuidó hasta que murió. Y lo peor es que no disimulan su mala opinión sobre ambos, en especial sobre el ministro de Asuntos Exteriores aspirante a Primer Ministro al que Clive en público le recuerda que 30 años atrás él, Garmony, había dicho que Nelson Mandela merecía morir. Al marido, George Lane, lo que le hacen es un enorme desprecio dándole la espalda durante la ceremonia fúnebre. Clive y Vernon son, como se ve, dos personas con un muy mal perder, pero como reconoce el dicho popular la venganza se sirve en plato frío y nos bastará con leer la novela para ver cómo la prepotencia y el no saber valorar debidamente los méritos de unos y de otros los abocará a un final bastante contrario a sus propósitos.

Premio Booker 1998, Posmodernismo, Novela inglesa actual
Es Ian McEwan un artista en el manejo de los resortes del thriller psicológico. Es fantástico ver cómo va llevando a estos dos hombres por unos vericuetos mentales que casi sin saberlo propiciarán su final sin ser muy conscientes de ello. Los dos, al ver la muerte súbita y dolorosa de Molly, se han prometido mutuamente ayudarse si, por lo que sea, las cuestiones de salud se les tuercen. Lo curioso, y este es uno de los acicates de la lectura de esta novela, es ver cómo las circunstancias en uno y otro se disponen para que ellos realicen acciones creyéndose independientes cuando en el fondo el muñidor de todo lo que acaece es otro que tranquilamente y sin mancharse espera ver pasar los cadáveres de sus enemigos por delante de la puerta.

La novela es crítica con los urbanitas. Lo hemos visto en el caso de Clive y Vernon. También lo es con "Molly, mujer espléndida y de ingenio, crítica de restaurantes, fotógrafa, audaz jardinera", aunque mucho menos que con sus amantes. de juventud A ella la presenta como una mujer independiente y sincera que no está pendiente de cómo será entendido su comportamiento por los demás. A ella no le importa amar al derechista Ministro de Asuntos Exteriores porque ella a quien ama es al hombre Julián Garmony, no al personaje público; y lo mismo le sucede con su marido, el poderoso y multimillonario empresario George Lane. Muy distinta su conducta de la de sus dos antiguos enamorados, siempre pendientes del impacto que sobre los otros tendrá su modo de proceder.  

Junto a la impostura de cierta izquierda la novela profundiza en el miedo a la desaparición, el paso del tiempo, el temor a la muerte, la angustia a no ser recordado tras la extinción. El deterioro, la vejez, la enfermedad sigilosa, son pensamientos recurrentes para Clive Linley:
La residencia de ancianos, la televisión en la sala comunal, el bingo, los varones viejos con sus pitillos y sus orines y sus babas. No lo consentiría. A la mañana siguiente iría al médico. Pero era eso lo que Molly había hecho, y la habían enviado a hacerse análisis. Podían llevar a cabo el seguimiento de tu declive, pero no podían evitarlo. Lo mejor, pues, era mantenerse lejos de los médicos.
En Vernon Halliday, el novelista centra más el asunto de la moralidad, de la hipocresía, de la intimidad..., y de cómo todo esto debería, según el personaje, incidir en la política. Pero no, ya lo he dicho antes, esto ya no es así hoy y Vernon al pensar así demuestra que pertenece a otra época: 
su firme mano se disponía a extirpar un cáncer de los órganos del grupo gobernante (tal era el tenor que pensaba emplear en el editorial que seguiría a la dimisión de Garmony). La hipocresía saldría a la luz, el país seguiría en Europa, la pena capital y el servicio militar obligatorio seguirían siendo estantiguas del pasado, la seguridad social sobreviviría de una forma u otra, la ecología planetaria recibiría un empujón decoroso.

Estilísticamente la novela tiene cualidades y calidades enormes. Las descripciones, por ejemplo, del proceso mental que el compositor desarrolla en su cabeza en el curso de creación musical me han parecido magníficas:
Ahora las texturas se multiplicaban al incorporarse a la confabulación del trombón nuevos instrumentos, y la disonancia se propagaba como por contagio, y pequeñas y duras esquirlas —las variaciones que no habrían de conducir a ninguna parte— se alzaban hacia lo alto como chispas que de cuando en cuando chocaban y producían las primeras vislumbres del vertiginoso muro de sonido, del maremoto que empezaba ya a gestarse y pronto barrería cuanto encontrase a su paso, para acabar destruyéndose a sí mismo en el lecho de roca de la tónica y su escala.
Es una gozada leer en Ian McEwan fragmentos como el citado. Sólo lamento una cosa y es no poseer el suficiente nivel de inglés como para haberlo leído en su idioma. Aquellos que manejáis bien la lengua de Shakespeare disfrutaréis leyendo esta novela en la lengua en que fue escrita pues hay juegos de frases y de palabras que, seguro, encontrarán pleno sentido en la versión original. Así se deduce, por ejemplo, cuando a Vernon la esposa de Garmony le echa por tierra toda su estrategia al convertir el asunto de las fotos en algo doméstico, íntimo y lúdico, muy lejos del escándalo político que él, con las palabras que utilizaba en el editorial del periódico, pretendía desatar:
la pueril distorsión jocosa de drag, y el populachero —y condenado al fracaso— juego de palabras entre «bragas hechas un ovillo» y «estar hecho un manojo de nervios», y las poco convincentemente contrapuestas expresiones «vestirse informalmente» y «disfrazarse»

 En conclusión...
"Amsterdam"  de Ian McEwan es una trágica historia de amistad-odio entre los actuales y antiguos amantes de Molly, una mujer vital que inesperadamente enfermó y al poco murió. La llegada de todos sus antiguos amigos, actual marido, amantes pretéritos y tal hacen revivir en todos ellos no pocos recuerdos que serán el punto de salida de una sigilosa venganza que se consumará en la ciudad de Ámsterdam.

Un interesante relato que tiene sus momentos sorpresivos y sus giros inesperados tan habituales en el escritor inglés y que siempre incitan a leerle.

Datos de la novela:

ISBN 978-84-339-6890-6
EAN 9788433968906
PVP CON IVA 16.00 €
NÚM. DE PÁGINAS 200
EDITORIAL: Anagrama
COLECCIÓN Panorama de narrativas
CÓDIGO PN 430
TRADUCCIÓN Jesús Zulaika Goicoechea
PUBLICACIÓN 01/09/1999

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Nota:
De Ian McEwan tengo reseñada en el blog, "Chesil beach", una novela que al igual que ésta me gustó mucho. Si queréis leer mi opinión sobre ella no tenéis más que pinchar aquí

9 ago 2019

"Voces de Chernóbil". Svetlana Alexiévich, Premio Nobel de Literatura 2015

1 comentario:
"Antes de la operación, yo ya sabía que tenía cáncer. Pensaba que sólo me quedaban pocos días de vida, y me resultaba terriblemente odiosa la idea de que me iba a morir. Y, de pronto, me empecé a fijar en cada hoja, en los colores brillantes de las flores, en la claridad del cielo, en el asfalto, de un gris cegador, veo las grietas que tiene y, entre ellas, cómo corren las hormigas. No, me digo, no las tengo que pisar. Me dan pena. ¿Por qué tienen que morir?".


Literatura rusa, literatura bielorrusa
Ni sé ya el tiempo que llevo oyendo alabanzas a mi alrededor sobre la serie televisiva -miniserie más bien- emitida por la plataforma HBO en exclusiva y de forma semanal a partir del 6 de mayo del año en curso. Su éxito de audiencia ha sido tal que incluso aquellos que como yo no estamos suscritos a dicha plataforma televisiva queríamos si no verla al menos saber más sobre ella. Fue así como me enteré del nombre de su autora, Svetlana Alexiévich (1948), escritora bielorrusa especializada en el periodismo literario y conocida en el mundo entero cuando la Academia sueca la distinguió en 2015 con el Premio Nobel de Literatura.

"Voces de Chernóbil" es un ensayo periodístico consistente en la recopilación por parte de la periodista de testimonios de supervivientes del desastre recogidos en 1996, diez años después de sucedido el mismo. El accidente de Chernóbil1​ fue un accidente nuclear ocurrido el 26 de abril de 1986 en la central nuclear Vladímir Ilich Lenin, ubicada en el norte de Ucrania, que en ese momento pertenecía a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, a 3 km de la ciudad de Prípiat, a 18 km de la ciudad de Chernóbil y a 17 km de la frontera con Bielorrusia.

Los supervivientes entrevistados pertenecen a todos los campos profesionales y a todos los niveles socioeconómicos. Hay que tener en cuenta que en 1986 la URSS aún existía si bien se encontraba en pleno proceso de reconversión económica a través de la denominada 'perestroika' que bajo una débil liberalización socioeconómica tenía por objeto reestructurar el sistema socialista a fin de poder perpetuarlo durante más tiempo. El hacedor de este proceso fue el Secretario General del Soviet Supremo de la Unión Soviética, Mijail Gorbachov, que accedió a la condición de líder supremo en 1985. Pero las cosas se precipitaron y la explosión del reactor de la Central nuclear de Chernóbil en abril del año siguiente tuvo mucho que ver en la caótica posterior desmembración política de la URSS.

Son seres de carne y hueso los que van a través de sus testimonios, de sus monólogos, dando forma al drama terrorífico que supuso para todos los habitantes de la zona este terrible suceso. Chernóbil hizo aflorar lo que durante 70 años estas personas llevaban oculto por obligación ("Ante Chernóbil todo el mundo se ponía a filosofar. Las personas se convertían en filósofos. Los templos se llenaron de nuevo. Se llenaron de creyentes y de gente hasta el día anterior atea" [pág. 46]). El estallido del reactor número 4 de la central nuclear mostró bien a las claras los éxitos y fracasos del sistema soviético. 

De éxito cabría calificar el magnífico resultado de la educación y cultura soviéticas: sabiendo del enorme peligro, de la segura muerte aplazada, los habitantes del lugar acudieron sin protección alguna a retirar la tierra contaminada, a sobrevolar el techo destruido del reactor, a trabajar en la mina hecha bajo la base del reactor para inyectar nitrógeno líquido y enfriar el agua y combustible nuclear a fin de evitar una explosión brutal que habría acabado con Kiev y Minsk extendiendo por toda Europa una nube radioactiva de proporciones jamás vistas. Sabiendo todo esto hubo trabajadores y voluntarios simplemente por patriotismo, por amor a la Patria, por haberse educado como soldados y no tener a la muerte: "¿O no es esto lo que yo les enseño a los alumnos? Solo eso: dar un paso adelante, lanzarse al fuego, defender, sacrificarse. La literatura que yo enseñaba no trataba de la vida, sino de la guerra. Sobre la muerte. Shólojov, Serafimóvich, Fúrmanov, Fadéyev, Boris Polevói…" (pág 252) - le cuenta una profesora de Lengua y Literatura rusas de la zona a la autora.

De enorme fracaso se reveló la constante preparación para la guerra inevitable, que estaba por venir, dada a los ciudadanos soviéticos durante toda la etapa de la guerra fría. Se esperaba la llegada de un enemigo exterior al que habría que combatir con el mismo ánimo y la victoriosa determinación demostrada durante la Gran Guerra Patria contra el nazismo alemán. A la zona fueron trasladados soldados pertrechados con armas, uniformes de paño, botas y poco más, que al llegar no vieron enemigo tradicional alguno; es más todo seguía como siempre: las flores, el cielo azul, las vacas paciendo en los campos de alrededor de la Central. Por esto los campesinos apenas si hacían caso a lo que algunos científicos, acallados por la nomenklatura moscovita, decían sobre la necesidad de abandonar la zona y no consumir los alimentos allí producidos ("En los primeros tiempos, algunos comestibles se llevaban a los dosimetristas, para comprobarlos; resultado: dosis diez veces superior a la norma, pero luego lo dejaron correr. 'Ni sé oye ni se ve ¡Qué no inventarán estos científicos!'" (por 187-188). 

Desastre de Chernóbil, Accidente nuclear, Chernobyl,
https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=63251598
El fracaso lo describe a la perfección el ex Director del Instituto de Física Nuclear cuando tras plantear el asunto debidamente a las autoridades éstas se niegan a seguir sus recomendaciones científicas para no sembrar el pánico entre la población. Y por no querer asustar a los ciudadanos 700 toneladas de yodo se quedarían en los almacenes sin ser utilizadas a pesar de encontrase allí precisamente para catástrofes nucleares semejantes. Pero al no existir enemigo exterior alguno los dirigentes pusieron por encima de la salud de los habitantes el prestigio de la infabilidad soviética.
"Sobre nuestra tierra ya se habían precipitado miles de toneladas de cesio, yodo, plomo, zirconio, cadmio, berilio, boro, una cantidad incalculable de plutonio (en los reactores RBMK de uranio y grafito, en la versión de Chernóbil, se extraía plutonio estratégico, con el que se fabricaban las bombas atómicas). En total, 450 tipos de radionúclidos. El equivalente a 350 bombas como las que se lanzaron sobre Hiroshima. Se debía hablar de física. Y en cambio, se hablaba de enemigos. Se buscaba al enemigo.", pág 359 (dice el ex Director del Instituto de Física Nuclear)
La escritora publicó en 2013, dieciséis años después de aparecido éste que aquí reseño, un libro titulado "El fin del 'Homo Sovieticus'". Pues bien, en "Voces de Chernóbil" se muestra bien a las claras la caída del caballo de un perfecto 'homo sovieticus'. Se trata del exprimer secretario del Comité Regional del Partido de Slávgorod que relata su experiencia a la autora. En ella este hombre cuenta que cuando sucedió todo él mantuvo sus ideales comunistas por patriotismo y algo (¡quizá, mucho!) miedo. Y esa actitud le ha llevado a que ahora, diez años después, su nieta esté enferma de la sangre, él sea tenido por un criminal y se haya decidido a leer a Solzhenitsin. Como se ve es el caso de un auténtico 'homo sovieticus' caído:
"Vivíamos en una sociedad feliz. Nos habían dicho que 'éramos felices' y éramos felices. Yo era un hombre libre y ni siquiera se me ocurría pensar que alguien pudiera considerar que mi libertad no era tal. Ahora, en cambio, nos han borrado de la historia, como si no hubiéramos existido. Ahora estoy leyendo a Solzhenitsin... Creo que... [Calla] Mi nieta tiene leucemia. He pagado por todo. Un precio muy alto. Yo soy un hombre de mi tiempo. No soy un criminal." (pág.345)
"Voces de Chernóbil" como ya lo indica su título es una obra polifónica. Precisamente esta polifonía fue el argumento que la Academia Sueca dio para justificar este primer Premio Nobel otorgado a una autora periodista. Pero que sea periodista no quita para que en ella anide una buena conocedora de la literatura, especialmente literatura rusa. En este libro no son pocas las veces en que la escritora echa mano de la literatura para sostener, describir o apoyar mejor su argumentación. Nombres de autores rusos como los ya citados de Shólojov, Serafimóvich, Fúrmanov, Fadéyev o Boris Polevói están en boca de algunos entrevistados. Uno de ellos llega incluso a afirmar que "Chernóbil estaba ya en Dostoyevsky" (p. 297); y otro para sostener el sacrificio increíble realizado por la población de Pripiat  cita unas líneas de "El maestro y Margarita" de Serguéi Bulgákov : "En el padre Sergei Bulgákov he leído lo siguiente: 'Dios, sin duda, ha creado el mundo, o sea que el mundo en modo alguno puede no salir bien', y es necesario 'soportar con valor y hasta el final la historia'. Ya ve"  (pág 111).

Conclusión
La obra aparte de un reportaje sobre las vivencias tenidas por supervivientes de Chernóbil es una presentación crítica de la organización soviética de la URSS donde todos eran inactivos por miedo:
"Tenían miedo de sus jefes. Y estos temían a los que estaban por encima de ellos. Y así sucesivamente, subiendo por la pirámide hasta el secretario general. Una persona lo decidía todo, lo decidía allí en sus alturas celestiales. Así estaba construida la pirámide del poder. Y a su cabeza, el zar. Entonces un zar comunista." (pag 208)
Entender el comportamiento, la actitud de la gente, sólo es posible desde el sentimiento, jamás desde la razón:
"En primer lugar, nosotros ponemos los sentimientos. Esto le da gran vuelo, una gran altura a nuestra vida, pero al mismo tiempo es fatal. En cambio, la opción racional siempre es para nosotros negativa. Nosotros comprobamos nuestros actos con el corazón y no con la razón." (pág 209)
En cuanto al menosprecio de las razones científicas un periodista entrevistado por Svetlana Alexiévich decía lo siguiente:
"Recuerdo una conversación con un científico: 'Esto es para miles de años -me explicaba-. El uranio se desintegra en 238 semidesintegraciones. Si lo traducimos en tiempo, significa mil millones de años. Y en el caso del torio, son 14000 millones de años'. Cincuenta. Cien. Doscientos años. Vale. Pero ¿más? Más allá de esta cifra, mi mente no podía imaginar. Dejaba de comprender qué es el tiempo. ¿Dónde estoy?" (pág. 195)
Premio Nobel de Literatura, Periodismo literario
Y en mi opinión la escritora coloca en boca de un diputado del Parlamento de Bielorrusia, presidente además de la Fundación Para los Niños de Chernóbil el verdadero quid de este ensayo periodístico que no es otro que la opinión que la autora tiene del socialismo real soviético. Para ella Chernóbil es la culminación lógica de un sistema ilógico basado en el miedo y que anula la voluntad de los ciudadanos siempre a la espera de las dádivas del Padre Estado. Pero en 1986 este Estado Soviético estaba ya en trance de desaparición, de parálisis absoluta.
 "Mi diagnóstico es... ¿Quiere oírlo? Una mezcla de prisión y jardín de infancia: esto es el socialismo. El socialismo soviético. El hombre entregaba al estado el alma, la conciencia, el corazón, y a cambio recibía una ración. La ración de Chernóbil." (pág. 217)
_________________________
Nota
Era mi intención realizar una reseña colectiva de cinco títulos leídos durante el pasado mes de julio, pero la calidad y altura de "Voces de Chernóbil" se me ha impuesto y me ha exigido reseña individualizada. Así pues no he hecho otra cosa que atender sus deseos.

19 jun 2017

"Háblame bajito" de Macarena Berlín

12 comentarios:

Desconocía por completo a Macarena Berlín cuando elegí esta novela. Nada más ojear la pestaña de la portada leo que es una conocida periodista radiofónica presentadora del programa de la Cadena Ser "Hablar por hablar" (¡vaya, Juan Carlos, estás fuera de la realidad, mira que no saber tal cosa!). En mi descargo he de decir que he perdido en gran medida el hábito de escuchar la radio y cuando lo hago busco intencionadamente emisoras que no interrumpan continuamente sus programas con -al menos para mí- enojosos anuncios; eso me ha hecho refugiarme en unas escasísimas cadenas de programas generalistas o en la única (¡vergüenza debiera darnos!) de música clásica que en España tenemos.

Suma de Letras, Random House, "Hoy por hoy", Gemma Nierga

En fin, el caso es que, al saber que la autora de la narración que la editorial Suma de letras me había hecho llegar era persona conocida en el mundo mundial (ja, ja), mis expectativas sobre la lectura que iba a iniciar se me rebajaron bastante. Nunca he sido muy amigo -equivocadamente, por supuesto, en infinidad de  casos- de la literatura de ficción escrita por periodistas en ese intento, tan humano y comprensible en muchos de ellos, de dar sentido a su profesión de perseguidores de famosos y famosillos preguntándoles por temas tan esenciales para la humanidad como si se han reconciliado con su pareja y otras cuestiones de este jaez. Las editoriales aprovechan el tirón popular de estos comunicadores (Jorge Vázquez o Teresa Campos, por ejemplo) para vender sus ficciones, muchas veces realizadas por autores fantasma -negros, en nuestra terminología nacional- y así hacer caja. ¿Estaria yo ante un caso semejante ahora?

La verdad es que durante prácticamente 250 páginas de las 300 que constituyen el libro he leído lamentando haber incurrido en algo que me tengo prohibido. Tan sólo en el último capítulo, de los 16 que componen la novela, me he congraciado algo con la autora.  Intentaré explicarme.

Empezaré por expresar sintéticamente mi valoración de este relato que, aunque al final haya remontado algo el vuelo, en líneas generales no ha sido de mi agrado. Seguiré por decir que la novela más me parece una sucesión de reflexiones deshilvanadas sobre diversos temas de actualidad que otra cosa. No veo unidad en la historia, a pesar del intento de la periodista-novelista de ir enhebrando una serie de anécdotas sacadas la mayoría de su profesión con una levísima trama en torno a esa chica, Pita, a la que se le está yendo la vida sin encontrarse a si misma y que se siente atosigada por todos los lados: su padre, sus tías, sus compañeros de trabajo, sus amigas de toda la vida, y hasta por sus reiterados fracasos amorosos de los que lo único que acabamos sabiendo es que han sido eso, fracasos, aunque no sepamos el porqué.

Háblame bajito, literatura light, periodistas famosos que escriben
 Durante muchas páginas pensé que lo que Macarena Berlín hacia en esta su primera incursión en el mundo de la narrativa era más propio de una bloguera que expresa por escrito sus impresiones sociales y laborales al hilo de lo que le va sucediendo. Sólo así cabe interpretar esas reflexiones tras las entrevistas radiofónicas que realiza a personas muy diversas: un superviviente de la masacre ocurrida en la redacción del semanario satírico Charlie Hebdo, el clown Vigneau de Payasos por el Mundo o la religiosa que España no repatrió junto al sacerdote con ébola por no tener ella la nacionalidad española. Sí, son sentimientos dignos de consideración pero cuya relación con la situación emocional o/y vital de la protagonista aún -finalizada y reposada por completo la lectura- no alcanzo a ver. Me ha dado la impresión durante mucho tiempo que la escritora tenía dificultades para culminar un relato que, al menos por su grosor, pudiese denominarse novela. De ahí esa sucesión de elementos que, en mi opinión no aportan al relato otra cosa que poner de manifiesto el pensamiento socio-politico de la periodista de la SER, pero que nada aportan al conocimineto de la evolución del personaje de Pita que, al menos a mí, leyendo 'Háblame bajito', me interesaba conocer.

Vaya, diréis algunos, qué hay entonces en esta narración que sirva para hacer que tu opinión haya variado algo al final. Pues simplemente la resolución de aquello que desde el principio prácticamente el lector intuye: Pita es prisionera de su propia vida (familia, relaciones fallidas, trabajo exitoso, amistades de toda la vida...) y hasta que no se libere de ellas -o al menos las sepa relativizar- no va a alcanzar a ver que hay luz al final del túnel, de su túnel. Esa luz la vislumbra en la escapada que hace a la isla de Fuerteventura, a través del contacto con un mundo desconocido para ella que le hará tomar decisiones que hasta ese momento había postergado.

Percibo también en Macarena Berlín el deseo de ennoblecer su escritura. Pero es un ennoblecimiento que levanta poco el vuelo. Digo esto porque utiliza citas de frases atribuidas a personajes del espectro popular como John Lennon, Chaplin, Gandhi o Laird Hamilton, "el mayor surfista de olas grandes de todos los tiempos"; alude a series exitosas de la televisión como "Transparent"; apoya argumentos en best sellers literarios como la novela "Tiempo entre costuras" de María Dueñas... Aunque quizás sean los temas musicales que cita ("Up and up" de Coldplay, "Vivir mi vida" de Marc Anthony, y "La bicicleta" de Shakira) los que en sus letras contienen mejor el asunto y mensaje de esta narración. que no es otro que el de la resiliencia, o sea, la capacidad de salir reforzado de la adversidad. En mi opinión estos recursos son algo pobres literariamente hablando, si bien -estoy convencido de ello-  pueden funcionar perfectamente en el terreno de la comuniciación periodística.


Lo que más me ha gustado de esta novela es la idea de la novelista de romper con aspectos esperables por el lector. La pena es comprobar que tal ruptura sólo la realice de verdad en el último de los capítulos titulado 'La ola y la vida'. Hasta ese momento todo ha sido un esperar a que pasen las páginas suficientes para poder presentarlo.
Dentro de esa ruptura con lo habitual (la periodista de éxito que escribe su primera novela) Macarena Berlín ha tenido la feliz ocurrencia de introducir -muy habitual en la novelistica desde hace ya unos años- la propia vida difuminada en la ficción. Pero en contra de lo habitual en la realidad, en el cúmulo de decisiones que Pita tomará tras la revelación vital que ha experimentado en Fuerteventura, una de ellas tendrá que ver con esa función de la periodista a la que un editor le ofrece la posibilidad de publicar:
"No creo que pueda juntar palabras desde aquí, desde la nada. Construir desde el vacío es un reto ambicioso que me viene grande. Personajes, sentimientos, emociones..., una trama. Un nudo y un desenlace. Por si fuera poco todo, enmarcado en un contexto de amor." (página 160)
Creo que Macarena se está haciendo un guiño a sí misma. Efectivamente, en mi opinión, ella no logra cubrir con solvencia ninguno de los elementos que constituyen habitualmente un relato. Quizás, lo que ella pretenda sea mostrarnos su deseo de no ser como tantos. Sí, quizás, sea eso, pero, al menos a mí no me ha convencido del todo.

Lo que menos me ha gustado de este libro creo que ya lo he ido desgranando a lo largo de este post: pura reflexión u opinión periodística en muchos momentos (atentados yihadistas, acogimiento de refugiados en España, crítica sobre la gestión del ébola, la maternidad, la homosexualidad....) pero de esa manera como se hace en el periodismo, con rapidez y sin excesiva profundidad. Tampoco me ha gustado nada ese afán de modernidad consistente en acumular anglicismos para designar actividades que en español tienen término propio (campers, grips, performance, goofy, foodie, punching ball, dealer, hashtag, runner, gliders, snorkel, trending topic, trending market, mindfullness, etc...).

Conclusión
Cadena SER, Hablar por hablar

Una novela de explotación del éxito mediático, Una novela sincera en cuanto que viene a concluir que "lo último que necesita este país es otra criatura vanidosa que piensa que tiene algo que contar" (pág. 299). Pocas veces he visto mayor sinceridad en nadie; ya por eso, pero no sólo por eso, Macarena Berlín me cae simpática y ha hecho que me reconcilie con ella pues veo que es irónica, sabe reírse de sí misma y demuestra un gran sentido del humor.

Con todo y con ello creo que la novela tiene recorrido y, seguro, un público que se identifique con la problemática de Pita, con a sus 40 años verse sin vender una escoba, con ese nivel bajo y mediato característico de lo que hace unos años se denominó literatura light. Sí, en esa tendencia es en la que yo situaría "Háblame bajito" de la periodista de la SER Macarena Berlín. Es una novela light.