Mostrando entradas con la etiqueta Barcelona. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Barcelona. Mostrar todas las entradas

26 feb 2020

Carlos Bassas del Rey: "Justo". Premio Dashiell Hammett 2019

5 comentarios:
"La ventaja de haber llegado a cierta edad es que nadie se fija en ti. Cuando más deberían temernos, que es ahora que hemos alcanzado la cúspide del saber, la cima del cabreo, más nos minusvaloran. Formamos parte del paisaje."

Carlos Bassas del Rey. El autor.
"Justo", novela negra, Realismo sucio
(Foto del Diario de Navarra, febrero 2018)
Los blogs que leo y en los que confío plenamente nunca hasta el momento me han defraudado en sus recomendaciones. Esta vez tampoco. Y no sólo no me han defraudado sino que mi satisfacción ha sido extrema respecto a este barcelonés afincado en Navarra en cuya universidad pública imparte clases en la Facultad de Ciencias de la Información. Sí, efectivamente, hablo de Carlos Bassas del Rey, escritor que a sus 46 años de edad cuenta con una obra literaria abundante con títulos como 'El samurái errante', 'Aki y el misterio de los cerezos', 'Mal trago', 'Mujyokan. 72 haikus y un jisei', 'Siempre pagan los mismos', 'El honor es una mortaja', 'El hombre sin nombre', y la última publicada hasta el momento: 'Soledad'. De esta última os animo a que leáis la reseña que Rosa Berros, mi bloguera de confianza, hace en su página (léela aquí)

Este barcelonés nacido en 1974, además de su actividad docente y de novelista es autor de guiones cinematográficos actividad por la que ha sido premiado en 2007 con el Premio Plácido al Mejor Guión de Largometraje en el IX Festival Internacional de Cine Negro de Manresa, y su guión Malinche fue subvencionado por el ICAA en las Ayudas al Desarrollo de Guión de Largometraje. También ha ejercido la crítica de cine en diversos medios y ha sido jurado en certámenes de cortometraje (Peralta, Bidasoa, Pamplona)

"Justo". La novela
Sinopsis 
Pensaba colocar aquí, como suelo hacer habitualmente, una síntesis argumental de la novela tomando la ofrecida por la propia editorial. De hecho ya la había tecleado, pero al leerla con atención me he dado cuenta de que la misma si no cae en el spoiler desde luego está muy cerca; y lo que es peor en mi opinión descubre aspectos interesantes del relato que al conocerlos previamente echan por tierra el gusto lector. Así pues omito el resumen o sinopsis y voy directo a

Mi comentario
En esta novela, Carlos Bassas del Rey abandona la serie del personaje Heródoto Corominas (El honor es una mortaja, Mal trago y Siempre pagan los mismos) y presenta una historia protagonizada por un viejo que antes de que se le agote el tiempo desea vengarse. Justo Ledesma, el protagonista y narrador, es un vengador, un justo, un golem. Su madre, judía holandesa, le puso este nombre porque lo quería equiparar a un 'tzadik', uno de los 36 justos que en la mitología hebrea aunque cada uno de ellos lo ignore han venido al mundo a hacer justicia, una justicia bañada en caridad. En el caso de Ledesma y en conformidad plena con el diente por diente judaico esta justicia va envuelta en venganza.

Venganza justiciera, Suspense, Thriller, Novela negra catalana
De la historia que se relata en "Justo" poco o nada se puede decir para no estropear el disfrute de esta jugosa lectura. Una lectura que además de los componentes tipo Hammett expresamente declarados por el propio narrador
"A estas alturas, aquellos que hayáis leído 'Cosecha roja' ya sabréis cómo va. Es una novela de Hammett, la primera. Siempre hay demasiada gente a la que cargarse y uno abarca lo que puede, de modo que lo mejor es dejar que se liquiden entre ellos y limitarse a rematar la faena."
contiene un tono de novela negra de realismo sucio tipo Jim Thompson, el autor de títulos como por ejemplo, "1280 almas" [leer reseña aquí] que en España aplica con enorme éxito y estilo propio Carlos Zanon.

Verdaderamente según avanzaba en la lectura de la novela no podía evitar recordar las novelas que de Zanon, escritor barcelonés ocho años mayor que Carlos Bassas, he leído hasta el momento. En especial algunos personajes de "Justo" como por ejemplo, el Milongas, cuyo asesinato marca el inicio de la narración me ha hecho recordar a Epi y a Tanveer Hussein de "Tarde, mal y nunca" de Carlos Zanon. Hay muchos elementos semejantes entre estas novelas escritas por estos dos autores catalanes: Barcelona como paisaje urbano, una Barcelona que ambos ven en peligro por culpa del turismo ("Llega el verano y la población de la Ribera, del Raval, de la Barceloneta, se multiplica con hordas que vienen a mal follar —que es lo único que se puede hacer cuando uno está como una cuba"), la gentrificación sufrida o en proceso de la zona vieja de la ciudad en la que todo va desapareciendo
    • "Enfilo por Casañas y me planto frente a la Pompeia, otro de los templos de Ciutat Vella. No está dedicado a Dios, sino a algo mucho más noble, más sagrado: los libros. Junto a la Batlle, la Millà, la Quera y la Villena forman un reducto de cultura único en el distrito. Todos, negocios familiares. Les ronda la muerte."
    • "Damián vive en el 4 de la plaza de Santa Maria, justo antes de Anisadeta —la calle más corta de Barcelona—, donde en tiempos estaba la sastrería El Barco."
La novela me ha recordado también mucho a otra recién leída, "Romanticismo" de Manuel Longares [leer reseña aquí], por la evocación y deseo de congelar en el tiempo e incluso recuperar una ciudad anterior, pasada, desaparecida o en imparable e inexorable cambio. Si en "Romanticismo", la ciudad es Madrid, en "Justo" es Barcelona. Carlos Bassas trata con mucho cariño a esa ciutat vella que está desvaneciéndose en el momento actual por culpa del dinero que todo lo machaca ("Hoy, la Ribera ya no es la Ribera. Tampoco lo son Sant Pere ni Santa Caterina. Hoy, todo es el Born. Supongo que a los pijos les suena mejor así.").

Y por acabar con este paralelismo que he sentido entre Bassas del Rey y Zanon me referiré a que ambos no rehúyen el conflicto socio-político en que vive la ciudadanía catalana desde hace ya un porrón de años y la consiguiente distribución de la población en dos grupos que este proceso ha provocado; lo mismo sucede con la marginalidad en que se mueven los personajes (prostitución, drogas, ajustes de cuentas...); o la corrupción y los bajos fondos en los que están inmersos algunos miembros de la capa dirigente de la sociedad, etc.

El estilo de frase corta, rotunda, dura, ruda, directa, sin disfraces eufemísticos es característico y dota a la novela de un ritmo atractivo que en cierta manera abduce e incita a leer y leer ("Quizás añora el mar aunque lo tiene a dos pasos. Pero este mar no es el suyo. Es muy jodido vivir añorando algo. Es muy jodido estar solo.")

Barcelona, Realismo sucio, "Justo", Premio Dashiell Hammett
Imagen del Born barcelonés usada en la publicidad turística
Prácticamente todo en esta novela me ha gustado, pero por destacar algo en particular querría hacer hincapié en las referencias literarias y cinematográficas que tanto abundan, y para bien. Respecto a la literatura se percibe el grandísimo afecto y respeto literario que Carlos siente por no pocos escritores a los que cita directa o indirectamente. Directamente, por ejemplo, homenajea a Manuel Vázquez Montalbán, a Eduardo Mendoza, a Francisco González Ledesma o a Juan Marsé, cuya novela, "Últimas tardes con Teresa" [hay reseña de ella en este blog], constantemente revoloteaba en mi memoria durante la lectura de "Justo"
"'El embrujo de Shanghai' y 'La ciudad de los prodigios'. Juan Marsé y Eduardo Mendoza han sido los mejores cronistas de esta ciudad junto a Pedrolo, Vázquez Montalbán y González Ledesma. Su Barcelona también está muerta."
Además de estos nombres señeros de la literatura en las páginas de esta narración se cuelan otros menos conocidos -evidentemente hablo por mí, o sea, poco conocidos por mí- como Carlos Pérez Merinero o Francisco Rodríguez Feu. Este último aparece sólo con el apellido apocopado lo que dificulta su localización.
[Rodri] "publicó una novela en Planeta en el 82. Una buena historia sobre el boxeo, 'Segundos, fuera'. Aún recuerdo la portada: dos guantes y una chica insinuándose medio en bolas. Hará unos quince años publicó otra titulada 'El precio de la Gloria'."
Carlos Bassas del Rey es guionista y crítico de cine y el conocimiento que tiene de esta disciplina artística es muy perceptible en no pocas alusiones, referencias y metaforizaciones cinematográficas
    • "Me siento y me acuerdo de Edgar G. Robinson en 'Cuando el destino nos alcance'. También de 'La balada de Narayama'."
    • "da un aire al Montgomery Clift de 'De aquí a la eternidad'."
La inmersión completa del escritor en la literatura y en el cine se confirma plenamente en la utilización que hace, dentro de su escritura, de recursos tomados de estas dos manifestaciones. Así me ha encantado leer, cual si de una película de Tarantino se tratase, frases como ésta: "Sigo la trayectoria de la bala que debe de haber salido ya de su arma, la que ha de perforarme el lóbulo frontal y darme la paz al fin.".

Al igual que con el Cine también el novelista realiza una incorporación de otros géneros literarios al propio de la novela, género proteico o híbrido donde los haya. Me refiero en concreto a ciertos momentos en que el propio Justo, narrador-personaje, en primera persona nos cuenta sucesos imaginados en su cabeza como posibles, cual si de una escena teatral se tratase
"«Tendría gracia que la bofia me encontrara muerto por un golpe de calor junto al matón del señor Cervantes», pienso. Un sanitario: «Pobre viejo.» Otro: «Mira que lo dicen, que lo repiten hasta la saciedad en la tele, que tienen que hidratarse.»"
En la cita anterior es perceptible el humor; un humor natural, coloquial, que surge sin forzarlo y que tiene su puntito de ironía y crítica sarcástica, de inteligente cinismo
    • "Los mossos son más aseados. Más guapos. Más catalanes. Del poble."
    • "me caía bien. Mejor dicho: no me caía mal. Mal del todo."
Y para concluir -hay que hacerlo en algún momento, aunque la riqueza de esta novela lo haga difícil- simplemente señalar la riqueza metafórica de la lengua que el novelista utiliza. Hay imágenes que han llamado mucho mi atención por su elegancia y creatividad. Aquí van algunos ejemplos:
    • "Todos los hombres somos gorriones con el ala rota."
    • "El sargento Casals sale de entre las sombras como Harry Lime."
    • "el agujero del pecho le llora líquido pericárdico."
    • "me tropiezo con Braulio. Una gárgola caída. Es un mendigo de oficio, de los que ya no quedan."

30 dic 2017

"Taxi". La última novela de Carlos Zanón

21 comentarios:
"Desde la terraza elevada de la Casa Usher, la vieja torre de sus padres, quince metros encaramados sobre el pasaje Arco Iris, en lo alto del Guinardó, Barcelona es una ciudad perfectamente posible sin Gaudí ni Plan Cerdà. Enfrente quedan las tres chimeneas de Sant Adrià, a un lado Santa Coloma, el Heron City, un edificio con una pintada pidiendo PAU para todas las guerras, y al otro lado Barcelona acaba en la torre Agbar, tapado el resto de la ciudad por la montaña sobre la que queda la iglesia de los Monjes Camilos(In space... 'Taxi')
 
Sandino, -Jose, así, sin acento, lo llaman en su casa- recorre Barcelona, insomne en su taxi, durante el día y la noche. Es un hombre atractivo, culto, simpático, que esconde una pena profunda que no consigue aplacar con nada: ni con drogas de las que con esfuerzo consiguió apartarse en su día, ni con el sexo que practica de manera constante y habitual con mujeres que luego se le confunden en el recuerdo...
A Sandino no le gusta conducir, pero es taxista.
El taxista triste, el taxista mujeriego, el taxista bueno. [...]
El taxista melancólico, el niño triste, el taxista solitario"
Carlos Zanón novelista, periodista, poeta, Barcelona literaria¿A qué se debe este sufrimiento que le embarga? En la novela le acompañamos durante siete días en su Toyota Prius por toda la geografía urbana de Barcelona. Es taxista casi por ADN: lo fueron sus abuelos, lo fue su padre Josep y también su hermano Víctor que es quien le pasó la licencia. Sandino, -se llama así por su afición a la música y en especial a ese triple álbum de The Clash, "Sandinista!", que constantemente hace escuchar a quien quiera que sube a su coche-, aparece al inicio del relato camino del cementerio de Horta donde van a incinerar a su abuela Lucía, la mujer iniciadora de la saga familiar, con orígenes oscuros y marginales, que fue recogida por una familia burguesa barcelonesa hasta que ella misma decidió abandonarla al descubrir su auténtica cuna.

Es la segunda novela que leo de Carlos Zanon y, aunque tiene puntos en común con "Tarde, mal y nunca" [ir a su reseña pinchando aquí] que leí en 2015 -Barcelona, clasismo social, inmigración, marginalidad...-, en "Taxi" he visto un autor que maneja más resortes que en la otra. En especial me ha gustado la impronta musical en que envuelve todo el relato. Como digo me ha gustado aunque no sorprendido viniendo como viene de un enorme aficionado y conocedor de la música pop contemporánea como lo ha demostrado en publicaciones como "Bee Gees, la importancia de ser un grupo pop" (1998) o "Willy Deville: el hombre al que Rosita robó el televisor" (2003), además de haber colaborado como letrista con grupos como Loquillo y los Trogloditas.
 
Una novela de estructura musical
Carlos Zanón utiliza para estructurar la historia de Sandino durante esta semana prenavideña coincidente con el momento de escritura los títulos de los 36 temas que configuran el triple álbum que en 1980 publicó el grupo de punk británico The Clash. El novelista sigue, sin saltarse ninguno, el orden de temas que figura en dicho álbum. Y no sólo esto sino que incluso, cada seis capítulos -al igual que en la Dead wax o vinilo muerto de los discos originales- aparecen unas palabras sueltas, en principio enigmáticas, que cobran pleno sentido al unirlas en una frase: IN SPACE... / ...NO ONE... / ...CAN... / ...HEAR... / ...YOU... / ...CLASH !.
 
Acabados los títulos de temas musicales aparecen en la última parte de la novela, "LUNES", 4 capítulos titulados enigmáticamente dos de ellos como EPIC E3X 37037, que no es otra cosa que el número de catálogo de la edición original en vinilo, y como FSLN I, otro código que figura en el lomo de la portada. El sentido oculto de FSLN I es fácil de adivinar ('Frente Sandinista de Liberación Nacional') dado el nombre del personaje novelesco y el del disco. No hay que obviar que The Clash siempre exhibió una intencionalidad política en sus letras que con el tiempo se convertiría en su característica distintiva fundamental. El idealismo expresado en sus composiciones contrastó con el nihilismo de Sex Pistols y la sencillez de Ramones, las otras bandas emblemas del punk en la época.
Música de los 70 y 80, The Velvet Underground, Lou Reed, Nico
Pero "Taxi", es una novela, no hay que olvidarlo, y no todo va a ser como en ese disco que por otra parte no era mejor que su predecesor; por eso la semejanza estructural disco-novela se rompe con la distribución que realiza de los capítulos en los siete apartados en que estructura el relato. Siete apartados que llevan por nombre los días de la semana comenzando por un martes y finalizando en el lunes siguiente. Cada una de estas partes se enmarca bajo una cita inicial de un músico, un cineasta o de un escritor.  En estos siete apartados los capítulos titulados como las canciones de The Clash se distribuyen de la manera siguiente: 9 – 8 – 7 – 5 – 3 – 5 – 4 . Sitúa Zanón el momento álgido de la acción en el sábado con sólo tres capítulos en los que la acción discurre con un ritmo endiablado. Une el novelista todo en la estructura general del libro, pero se percibe a las mil maravillas en este capítulo: el Sábado es el día más esperado de la semana, el día en el que todo puede pasar y de hecho en la novela pasa; también el disco "Sandinista!" eclosionaba en esa parte en la que se desvelaba la palabra clave de la obra que estábamos escuchando: CLASH!, o sea, el grupo que colectivamente firmaba y se hacía responsable de la autoría de todos los temas.
 
En definitiva, pues, el autor va dosificando la información y graduando el ritmo del relato con unos inicios más demorados en los que nos va dando la información que necesitamos para comprender todo lo que luego irá a suceder. Así el número de capítulos va descendiendo desde la primera parte 'MARTES' hasta la antepenúltima 'SÁBADO'  (9, 8, 7, 5, 3) para luego, ya producido el instante climático de máxima tensión, pasar a unos momentos más sosegados en que todo ya va a resolverse dentro de unas sorpresas inesperadas y al tiempo muy comprensibles (5 y 4).
 
¿Quién narra? 
De lo más interesante me ha parecido el manejo que el autor hace de la figura del narrador. Normalmente nos encontramos con un narrador externo, en 3ª persona, que es quien cuenta la mayor parte de la novela. Sin embargo también encontramos capítulos en los que la narración se realiza desde dentro de la misma a través de una primera persona partícipe en la acción. Tal sucede cuando se nos da información relativa al pasado de Lucía, la abuela fallecida cuyas cenizas lleva Sandino en su coche durante prácticamente todo el relato. Con esta persona intradiegética Zanon introduce su relato dentro de una dimensión mágica donde el tiempo ya no cuenta: Teresa, que es quien cuenta en 1ª persona lo ocurrido a Lucía durante su niñez está nerviosa y presurosa pues, dice, va a salir a escena en la función navideña que se está realizando en el teatro de su colegio. E igual que dice esto a renglón seguido cuenta que Lucía seis años después de ella haber muerto se enteró de quiénes eran sus verdaderos padres. Sin previo aviso la figura del narrador en 1ª pasa en ese mismo capítulo a manos de otra de las hermanas pues quien contaba como testigo lo sucedido a esta dura mujer penetraba como sin saberlo en el futuro imposible al relatar aspectos que no pudo contemplar al llevar muerta ya varios años antes de los sucesos que relataba.
 
Por último también aparece un narrador en segunda persona que se ve reforzado con la tipografía en cursiva. Corresponde a la conciencia del protagonista que como un Pepito Grillo va comentando, reflexionando, enjuiciando en silencio algunos de los aspectos que le van sucediendo a él o a quienes en torno a él se mueven. Este narrador me ha gustado mucho pues nos hace comprender al personaje y casi, casi, entrar en su mente y entenderle desde su interior.

Los personajes
La galería de seres humanos que aparece en esta novela negra está en línea con el 'dirty realism' (realismo sucio) tipo novelas de Jim Thompson que Carlos Zanón practica usualmente en sus escritos. Son personajes muy creíbles, muy reconocibles en la vida diaria, que podemos dividir en dos grandes grupos: mujeres y hombres.
 
Entre las mujeres, -no podemos olvidar que Jose, el Pecas o Sandino, como quiera que lo llamemos es un mujeriego incorregible-, tenemos a Vero, el amor de su vida; a Sofía, la colega taxista por la que se partirá la cara sin más recompensa que la pura amistad; a Lola, su mujer, que quiere hablar seriamente con él, conversación que él elude constantemente porque intuye de qué va; a Helena, que le salvará el tipo en una situación muy comprometida; a Cris, a quien acude cuando ya no puede más; a Llámame Nat, su ideal inalcanzable, su unicornio azul; a su abuela Lucía de la que al inicio de este post algo ya he comentado; a Fina, su madre, que le pide que la lleve al médico y se lamenta de que siempre esté enfadado; a las dos niñas, Valeria y Regina, que todos los días lleva al colegio y que sacan de él lo más noble y puro que esconde en su interior; etc.
 
Entre los hombres, la nómina no es menor: Jesús, el iluminado que se encuentra Carmen, una cliente anciana del taxi de Sandino, y que luego acompaña al protagonista en momentos importantes del relato; Víctor, su hermano: "El hermano de Sandino se llama Víctor y todo el mundo le llama Víctor. No hay mote para Víctor. En el instituto le llamaban maricón"; Héctor, "Vero era amante de Sandino. Héctor era exmosso y regentaba el bar Olimpo"; Josep, el padre de Sandino, que le ha pedido que le lleve las cenizas de Lucía; los compañeros taxistas Pelopo, Bólido y Rafa, siempre "mirando con pulso de francotirador el culo andarín de alguna chica que pasa"; Quim, el dueño del 'Stalker', un garito de la noche barcelonesa donde se trafica con todo; los musulmanes Ahmed y Emad: "Emad, el hermano pequeño de Ahmed, es ahora huraño y esquivo, no tiene nada que ver con el chaval que Sandino conoció cuando era poco más que un adolescente."; y también como en el caso de las mujeres la variopinta fauna de los clientes que recoge en su Toyota Prius y a los que apenas mira ni memoriza.
 
La suma de los seres anteriores configuran Barcelona, el verdadero personaje principal de la novela, porque en esencia, este taxi que recorre la ciudad nos hace un dibujo muy completo de esta gran urbe. Una ciudad dinámica, viva, mercantil, política:
"Esto es Barcelona. Aquí el dinero anda siempre disimulado. Ostentar es de mal gusto. Mira el puto Millet o los hijos del padre de la patria. Tú eres polaco como yo. Lo sabes perfectamente." (pág. 184)
"Taxi", Novela negra

Una novela que sale de lo clásico
El mismo escritor en conversación con Berna González Harbour confesaba a la escritora que su intención en este relato era la de escribir una novela que saliera de lo clásico y, por ende -esto lo añado yo-, que se sale del clásico planteamiento de lo que se entiende por novela negra. La verdad es que aunque Zanón se inició en sellos con este marchamo -él mismo hace nada en el diario El País en esa misma conversación hablaba de su abandono de la editorial RBA por el acusado marbete de Novela Negra de la colección en la que se le había ubicado- "Taxi" lo es, pero no tanto. Es cierto que tiene elementos noir como la noche, la marginalidad, el mundo urbano nocturno, el sexo, el tráfico de sustancias..., pero los caracteres generales del mundo externo e interior del protagonista casan más con el costumbrismo realista (el mismo Carlos Zanón con su ruda sinceridad comentaba en 'Babelia' a propósito del lanzamiento en octubre pasado de esta novela que "la novela negra es Galdós con dos hostias") del Juan Marsé de "Últimas tardes con Teresa" (Sandino me ha recordado no pocas veces a Pijoaparte, así como Llámame Nat a Teresa)  y del Manuel Vázquez Montalbán que dejaba corretear a su personaje Carvalho por las calles y barrios barceloneses igual que él recorre con su taxi todos los barrios de Barcelona, los burgueses y los depauperados.
 
Este salirse de lo clásico se patentiza en ese taxista que lee ensayo, novela, poesía, que debido a sus lecturas utiliza un vocabulario distinto al habitual en el gremio y que se encuentra perdido en un mundo que no le entiende y en el que él habita sin ningún convencimiento.


 Una novela con muchísimos guiños
Mi amiga y excelente reseñadora de libros, Rosa Berros del blog "Cuéntame una historia" utiliza esta expresión en su comentario sobre esta novela. Me ha gustado y con/sin su permiso la tomo.
 
Guiños musicales. Ya he señalado el principal. Pero hay muchísimos más; por ello, porque me encantan los gustos musicales de Zanón me he paseado por Spotify escuchando "Sandinista!" y otras canciones que detesta Sandino pero que son más que interesantes. Dejo aquí los enlaces para que si lo deseáis podáis escucharlas. Veréis cuántas de ellas conocéis.
 
                        

Guiños literarios. ¡Uf! Cantidad. Si algo tiene el novelista es una inmensa cultura literaria. Ha leído lo que no está escrito (ja, ja...). Fuera ya de bromas es evidente que Sandino es un Ulises perdido en el mar de la gran ciudad. Muchos detalles nos llevan a Homero y a su "Odisea": el bar Olimpo en el que Sandino encuentra refugio, el dueño del mismo que se comporta en cierto momento con él como el Cíclope en la cueva, el canto de las sirenas reconocible en Llámame Nat y otras mujeres que ejercen sobre Sandino una peligrosa atracción, el puerto seguro que como una Penélope es Lola... Incluso una de las partes se enmarca bajo una cita de “El Ulises” del escritor irlandés W. B. Stanford.
 
En muchos otros momentos se percibe el guiño, la alusión, el intertexto literario. Así cuando contesta a las niñas Valeria y Regina malhumorado ("al ver las caras de espanto de ambas, se percata de que quizá esté siendo demasiado brusco, demasiado distinto al Sandino de siempre, todo un Long John Silver al que acaban de desenmascarar. Ha de tranquilizarse.") Robert L. Stevenson y su "La isla del tesoro" revolotea por el interior de su taxi. Otras veces no hay alusión sino cita directa como sucede con las citas-marco de los distintos días de la semana que estructuran la novela, muchas de las cuales pertenecen a escritores como el poeta francés René Char, el poeta dadaísta rumano Tristan Tzara, el ya citado W. B. Stanford o el periodista y ensayista norteamericano Janet Malcolm.

 ➤ Guiños cinematográficos. También son muchísimos. Para mí el principal es el tremendo parecido que he creído hallar entre la aventura nocturna de Sandino por los antros de Barcelona y "Jó, qué noche", la película dirigida por Martin Scorsese en 1985, precisamente la época en la que se hacía música que gusta y disgusta al conductor. (“La música ya es otra cosa. Suenan los Guns. Menuda noche”).
En estos guiños al cine reside parte del humor que Zanón reparte en medidas dosis por su novela. Sirva de ejemplo esta frase -"Todo el mundo se muere menos Kirk Douglas"- que tras la gracia esconde uno de los profundos sentidos de todo el relato: la Muerte está ahí.
 
Conclusión
Una novela que no se agota en sí misma; una novela dura, sin concesiones; una novela que habla sobre la esencia del ser humano; una novela que denuncia la impostura de una sociedad que se esconde tras una cortina de falsedades -drogas, sexo, falsos amigos, postureo político, el engaño al otro y a uno mismo...- obviando lo esencial para el ser humano: sinceridad, amor, amistad, entrega desinteresada a los demás, disfrute artístico...
 
Una novela que más que negra se desarrolla en una sociedad que ennegrece cuanto toca, una sociedad de la que conviene escapar para reencontrarse con uno mismo. Y al tiempo, en el inmenso lodazal en que están sumidos la mayoría de los personajes, un atisbo de esperanza representado en la inocencia de esos niños que dicen las cosas a la cara sin dobleces interesadas como las de sus mayores.
 
Una novela excelente, magnífica.
 
 
 
 

 

27 mar 2016

Francisco Casavella: "Viento y joyas" ("EL DÍA del WATUSI" II)

3 comentarios:
"Viento y joyas", Francisco Casavella, "El día del Watusi"
Reconozco que no sé muy bien cómo abordar esta entrada sobre "Viento y joyas", la segunda entrega o la segunda parte de la enorme -por calidad y tamaño- novela de Francisco Casavella. Y no sé cómo abordarla dado que hará poco más de un mes que reseñé la primera entrega, "Los juegos feroces" [leer dicha reseña pinchando aquí] y ya ahí dejé señaladas no pocas de las características que contiene la escritura del novelista catalán, características que, lógicamente, vuelven a aparecer en este "El día del Watusi" II.


Dedicaré esta entrada sobre todo a citar fragmentos de la novela que me parecen singulares y reveladores del modo de escribir y de la intención perseguidos por el autor. Siendo consciente de que en una creación artística es difícil -por no decir imposible e incluso absurdo- hacer cortes o separaciones entre los elementos que la constituyen, en pro de un mínimo de claridad expositiva señalaré a través de las citas que realice cuatro ingredientes presentes en este relato que me parecen importantísimos. Son los siguientes:

1.- Elementos de la Narración
"Viento y joyas" se inicia en 1975, recién fallecido el dictador, y llega hasta el año 1977 en que, tras la legalización del Partido Comunista de España, el franquismo prácticamente se suicida en forma de dimisiones de los altos cargos de antaño y el Presidente Suárez se embarca en una transición política que culminaría en el referéndum de la Constitución española de 1978.

La acción se sitúa, como en la primera entrega, en la Barcelona de esos años, si bien en esta ocasión la ciudad de Madrid cobra un protagonismo que no tuvo en "Los juegos feroces", pues no en balde el futuro político de España se estaba fraguando allí.

De los personajes de la primera parte, se mantiene el personaje narrador-protagonista, Fernando Atienza, convertido ya en un joven de 19 años en 1977, año durante el que se desarrolla la mayor parte de la trama. De los personajes de la primera entrega de "El día del Watusi", aparte del narrador, sólo aparecen aquí algunos muy secundarios como Dora, la amiga de Julia, la chica que aparece violada y asesinada en la primera parte; la madre de Fernando y su pareja Carmelo, en algunos breves fragmentos aunque importantes para la verosimilitud del relato; y naturalmente el Watusi, ese ser del que todos han oído hablar pero del que nadie puede dar fe cierta. Con todo en esta novela, durante muchas páginas, Watusi no es ni siquiera nombrado aunque sí que se dan claves importantes sobre él, en especial al desvelarse su letra y melodía, pistas importantes para la comprensión total del relato.

Del resto de elementos de la narración, la historia y el estilo, hablaré en los siguientes epígrafes.

2.- Denuncia política y paso del tiempo
Con estas palabras quiero señalar los asuntos principales a los que Francisco Casavella dedica "Viento y joyas". No hay que olvidar, como se puede leer en el post de "Los juegos feroces", que Fernando Atienza en 1995 está haciendo un Informe a un Lector innominado sobre los sucedidos acaecidos desde 1971 hasta esos años 90 y el impacto y relevancia que los mismos tienen, tengan o hayan podido tener sobre el ciudadano común. Pero he de advertir que la novela no se agota en estos dos temas. Quien la lea verá también en ella una historia de relaciones amorosas, de traiciones, de amistad, de desarrollo personal del narrador-protagonista a quien vemos crecer y espabilar ante nuestra vista.
¤ Denuncia política
En esta segunda entrega de "El día del Watusi" la denuncia política es más directa, más clara y explícita que en la primera. Aparecen con nombre y apellidos algunos importantes actores del panorama político nacional como Jordi Pujol o Adolfo Suárez. De estos dos y de otros, explícitas sus identidades unas veces o simplemente insinuadas en otras, se denuncia su actuación y se parodia su actmanera capciosa y engolada de hablar. He aquí algunos ejemplos:
[...] "del automóvil se apeó un señor pequeño que daba consejos sin parar a un corro faldero que le perseguía y jaleaba cada una de sus intrincadas frases. [...] El señor bajito de vio en la necesidad de hablarle al mayordomo octogenario. Cerró los ojos un instante, los párpados contritos por el peso de las obligaciones trascendentes [...]
- Yo, creerme que hay que pagar, no me lo he creído nunca, amigo criado. Debo insistirle no obstante, no obstante, que Cataluña no puede permitir un trato semejante en tan dolorosas circunstancias, circunstancias difíciles para todos, como ya anuncvié en su día, hoy. Y sepa usted, le insisto, insisto en este punto porque me parece de importancia para Cataluña, que a Cataluña le insulta el trato despectivo, secular, milenario, cósmico, infinito, que usted inflige a Cataluña. Dígale a quien corresponda, que Cataluña se distingue no sólo por su sensatez, sino también por su empuje, su rabia, su coraje. Cataluña. Y dígale que si Cataluña ha venido aquí hoy ha sido por respeto y porque yo dirijo y no dirijo Banca Catalana y Cataluña." [...] (págs. 687-688) 

Llama poderosamente mi atención la capacidad de análisis y la visualización del devenir político que el novelista tenía en 2002, año de aparición del relato completo. Si no, véase como presenta el "problema catalán". Cualquiera diría que ha sido escrito ayer mismo:
"El problema catalán. Esto puede alcanzar el punto de ebullición en cualquier momento. Y ya me dirás tú quién dialoga con ellos. Ya has visto a Pujol en el entierro. Al dejar el banco, dejó un boquete en las cuentas como la diosa de las Marianas. No creo que llegue a nada, pero sin duda tiene un tirón coyuntural. La gente le quiere. Y sus primos, los socialistas, que son todos primos. Y los comunistas. La futura clase política, si se llega a firmar, es de esta ciudad. Son una castaña. Si no sale uno, saldrá otro." (pág. 696)
¤ Paso del tiempo
El paso del tiempo, ver cómo todo "Con el tiempo se va" -como dice la canción de Leo Ferré- o queda en la memoria popular, es el meollo de esta novela. Hay una lucha juventud - ancianidad patente en los emparejamientos Tina - Tomás y en el de Fernando - Guillermo. En  las dos canciones que respectivamente cada uno de ellos escucha -Fernando, la de "El Watusi";  Ballesta, el jefe de Fernando Atienza, la titulada "El tiempo se va" de Leo Ferré-  están algunas de las claves del relato. En la de Leo Ferré, entre las pesimistas frases de pérdida de todo: de la vida, del amor, de la amistad..., está la que da título a esta segunda parte de "El día del WATUSI":


"Con el tiempo...
Con el tiempo todo se va
El otro al que se le daban viento y joyas,
por quien se hubiera vendido el alma por
[unos céntimos
Ante el que se arrastraba como se arrastran
[los perros 
Con el tiempo se va, todo va bien
Con el tiempo...
Con el tiempo todo se va
Se olvidan las pasiones y se olvidan las voces
que decían bajito con palabras de la gente
[pobre: 
“No vuelvas tarde, sobre todo no cojas frio”.
Con el tiempo... 
Con el tiempo todo se va, 
y uno se siente encanecido como un caballo
[agotado. 
[...]


Debido a la muerte de Franco, en poco más de dos años, todos los actores políticos y económicos españoles hubieron de posicionarse, situarse, anticiparse, eliminarse y postularse como demócratas de toda la vida para afrontar el nuevo statu quo. Francisco Casavella se centra en Barcelona (Cataluña) y muestra cómo los personajes se reubican en el nuevo contexto español que se está gestando. Leyendo esta novela se entiende por qué un escritor fantástico como es él, sin embargo no goza de los parabienes que otros, muy inferiores pero más aduladores y acríticos, reciben de los prebostes políticos de esa Comunidad. Creo que algunos de los fragmentos siguientes son muy clarificadores al respecto:
 "Tras años de pacientes relaciones sociales, don Carlos logró constituirse, no centro, pero sí referencia obligada, de un núcleo que se sentía algo rechazado por los diversos grupos nacionalista religioso, religioso sin nacionalismo, muy religioso con nacionalismo o sin él y no nacionalista y algo laico, pero más antiguo en la plaza." (pág. 361)
 "¡Pero qué oportuno es saber sacar partido de todo en el momento indicado! ¡Qué bella es la política! ¡Qué bonito es protestar, y además de esa manera tan cursi como protestan algunos,  mientras un tío tiene dos penas de muerte encima!" (pág. 632)
Sobre el camaleonismo de los seres humanos que no quieren perder las prerrogativas que siempre habían disfrutado son esclarecedores algunos momentos del relato. En especial cuando toda esta pamema de PLC (Partido Liberal Ciudadano, creado por prebostes catalanes para integrarse en la coalición de la UCD que Suárez está creando desde Madrid) no es más que una manera de evitar que el Boris antiguo (así se llamaba a Ballesta durante la dictadura franquista de la que era fiel colaborador) renazca y engulla a Guillermo Ballesta. Y otro tanto es lo que justifica las acciones de Carlos del Escudo y de Tomás del Yelmo (banqueros y potentados durante el franquismo que se están resituando en el nuevo escenario) que no quieren que en esta nueva época renazca su antigua personalidad:
"Sí, Fernando, sobre ese camposanto se clavará un cartel que diga "Ciudad Nueva" y nadie le llamará nunca más "Campo de Sangre". A lo mejor oímos a lo lejos el balido de los chivos expiatorios que vienen de las cloacas. A lo mejor tenemos que seguir echándole aceite a la gran rata de la que te hablé. La rata peluda que era como un perro ciego que era como un cerdo con púas. Ese es el precio que habrá que ir pagando. Ese es el precio que estamos pagando. El precio del enterrador y del aceite para la rata. Nadie debe saber nunca la verdad, Fernando." (pág. 634)

Y para lograr que nunca nadie sepa la Verdad, ya se ocuparán ellos, con la inestimable ayuda de periodístas corruptos de manipular el pasado y utilizarlo, unos y otros, a su favor. La reciente histora de España (estamos en 1977) se la explica así Ballesta a Fernando:
"En la zona más pútrida de esa ciudad, en sus arrabales dominados por el hambre, la injusticia, lo insalubre, la violencia, el miedo, en esas Barracas de cochambre, domina un caudillo. [...] Ese caudillo muere y los que desean que el aura de su figura se perpetúe buscan un culpable antes de enterrarlo. Los que quieren deshacer la ciudad con el pretexto de acabar con las chabolas también buscan un culpable, porque les interesa eternizar la memoria del caudillo para tener un enemigo imaginario en el que poder apoyarse. O para tomar el poder señalando siempre la estatua que corona su sepulcro y diciendo a los incautos: " ¡Mirad! ¡Cuidado! ¡Puede volver!"" (pág. 638)

3.- Metanarratividad y Estilo
Naturalmente esta novela no alcanzaría la calificación de excelente, que yo me atrevo a darle, si sólo fuese la denuncia de un comportamiento político. No, esta novela es mucho más. Esta novela es literatura en estado puro.
¤ Metanarratividad
Con la argucia del Informe escrito para ese Lector con mayúscula, el autor puede mostrar el proceso creador o de escritura como cuando le comunica decisiones narratológicas:

  • "Tina, una mano en la cadera, hace virar las listas de la cortina, agachaba el ceño sin bajar esa mirada lasciva que gusta a todo el mundo. Lector, he decidido ahorrarle el cuadro erótico: sólo diré que Tina esa tarde fue efectivamente " la otra" que había prometido simular" (pág. 667)
  • "Con esa falta de pruebas, y aunque no sea ´ste el caso, parece que esté pecando de ingenuo desde el punto de vista periodístico. También de tedioso y desaliñado desde la óptica narrativa: de nuevo estás viendo, Lector, cómo los acontecimientos se adelantan y suspendo el suspense" (pág. 505)

 Igualmente es propiamente reflexión narratológica los pensamientos que sobre la propia escritura realiza el narrador-protagonista:
  • "Uno a veces parece que se acuerde de las cosas, pero se las está inventando" (pág. 332)
  • "Vista desde su lado patético, el único eje de esta historia es mi plomiza capacidad de reiteración. Por tanto, desde este disfraz de payaso, te repetiré, Lector, que por el sótano de mis tristezas laborales pululaba un hombre que" [...] (pág. 390)
  • "Y no sé si lo que he contado que ocurrió aquella tarde, ocurrió en realidad en dos o tres o cinco días. Pero la memoria concentra los sucesos con una saña esquemática, siguiendo las líneas de una primera plantilla que ordena todos mis recuerdos en una sola jornada llena de acontecimientos." (pág. 449)
¤ Estilo
Si a algun estilo literario me recuerda esta novela -creo que así ya lo manifesté al hablar de "Los juegos feroces"- ello es al del creador de la técnica del esperpento. Los nombres que a los bancarios y elementos de la burguesía capitalista catalana pone el novelista son de traca: D. Carlos del Escudo y de la Lanza, D. Pompeyo Llansá de Tramontana y Ampurias, marqués de Tramontana, don Tomás del Yelmo y de la Torre del Homenaje, directores del Banco Comercial Ciudadano' (antigua Banca Quipaga-Mana).

Es, como se ve un humor crítico que no pasa desapercibido, voluntariamente buscado y que tiene sus referentes además de en el de las barbas de chivo en Eduardo Mendoza e incluso en el mundo de los cómics de Ibáñez. Así la muerte del Marqués de Tramontana es saludada con una manifestación sindical, también de traca por sus variopintas reivindicaciones:
"A esa algarabía era preciso añadir una manifestación del Sindicato de Payeses que, enfurecidos, solicitaban desde el otro lado de la carretera la desamortización de unas hectáreas y el amor libre"  [pág. 686]
Sigue Casavella demostrando en "Viento y joyas" su increíble manejo del idioma que le sirve para nombrar realidades nuevas y/o conocidas como la de los periodistas que aceptan dinero por publicar noticias laudatorias sobre una persona o una formación política; a estos corruptos profesionales los clasifica entre los "humanos, de la subespecie periodística, subgrupo 'sobrecogedores'". Y luego justifica la creación léxica diciendo:
Periodismo corrupto"un neologismo que echaba por tierra el terco lugar común de que nuestro amado idioma no era apto para crear una nueva palabra uniendo dos preexistentes:-Deja el automóvil en la bocacalle. Ese correveidile pidepán ya debe de estar cariacontecido- me ordenó, ejemplar, el filólogo Ballesta-: Ahora, vamos a bautizar a un sobrecogedor." (pág. 496)
Pero la personalidad literaria del escritor, la poesía que en muchos momentos emana de la novela yo he querido verla en descipciones impresionistas como ésta:
"En la abigarrada ladera de escalonados edificios sin rastro de vanidad arquitectónica, el pueblo almuerza. A través de ventanas abiertas parpadea la luz de los telediarios, silba un canario, se asoma al exiguo balcón un viejo en pijama, y en el cielo reptan nubes sobre una ciudad con quietud de monumento funerario. El deportivo amarillo, como un guarda silencioso, está muy cerca. No hay nadie más. Tina me descubre algunos episodios de su azarosa vida, mientras yo la escuchó siendo presente, presente, presente." (pág. 532)
4.- Intertextualidad y Culturalismo
Si algo de verdad caracteriza el universo de Casavella es su espectacular conocimiento y asunción de cuanta literatura, antigua y moderna, se ha escrito dentro y fuera de España. Y lo mejor de ello es la naturalidad, la normal inserción de estos elementos literarios de otros autores, en el escrito propio. Algunos ejemplos:
  • Machado: "El delincuente gordo, cuando ya enfilaba su trayecto hacia mi persona, detectó a la autoridad con un sexto sentido, y se volvió a meter en el bar con la misma capacidad de disimulo que de aliño indumentario." (pág. 440)
  • Julio Verne ("Un capitán de quince años"), y Espronceda ("La canción del pirata") y otros en las infantiles imaginaciones de Fernando Atienza envueltas como en él es habitual el buen humor:"Rico y viajero, no faltaron divagaciones blancas sobre un capitán de dieciséis años: la melena al viento, canto alegre en la proa, y ya en tierra, silbo al volante de un descapotable y palmeo cariñoso la cabezota de un dogo con la lengua fuera y los ojos alegres que se ha colado en la ensoñación sin que nadie lo llamara" (pág. 343)
  • Juan Marsé de "Últimas tardes con Teresa" en los paseos con Tina a bordo del Jaguar amarillo: "Y veo a Tina babear como un lobo hambriento mientras su pañuelo aletea con furia" (pág. 532)
  • San Juan de la Cruz: "Yo sospechaba que en su noche oscura del alma, don Carlos sabía de sus incapacidades" (pág. 564)
  • Ramón María del Valle Inclán en esos gerifaltes, semejantes a los "Gerifaltes de antaño" del gallego universal. Hay un tono muy valleinclanesco, de esperpento de la época de la reina castiza, en la rijosidad y lenidad con que los gerifaltes Tomás del Yelmo, Guillermo Ballesta, Carlos del Escudo y otros acuden en Madrid a 'D'Alessandro', y antros semejantes de putas finas y caras, donde liberan sus tensiones. La corrupción de jovencitas como Tina Alarcón a las que convierten en sus hetairas es también muestra de esta ausencia total de principios.
  • El 'nouveau roman' de Alain Robbe Grillet. Casavella con su peculiar y penetrante sentido del humor denomina 'Robbe Grillet' a la joyería en la que el viejo vicioso Tomas del Yelmo adquiere sus costosos regalos para Tina. Pero así como el intento de Robbe Grillet de renovar la novela a través del objetivismo feroz no consiguió sus propósito, los obsequios de Tomás del Yelmo tampoco conseguirían el corazón ("una cadena con el corazón de oro que no tenía y unos anillos", pág. 656) de la joven Tina.
  • También, cual si de la novela "Manhattan Transfer" de John Dos Passos se tratase, Casavella introduce a veces (ver cap. 17) fragmentos periodísticos destacados en distinta tipografía dentro del cuerpo normal de la narración. Verdaderamente, al igual que New York es el auténtico personaje de la novela de Dos Passos, en "Viento y joyas" Barcelona, y en cierta medida también Madrid, son algo más que escenarios, son personajes corales. Concretamente en ese capítulo 17 se cita al "grupo Lúpulo", -clara referencia a esas asociaciones políticas que se permitieron en el tardofranquismo y primer postfranquismo-, que evoca al famoso "grupo Tácito" formado por políticos en su mayoría franquistas como Fraga, López Rodó, Óscar Alzaga, Javier Tusell y otros. Estas asociaciones fueron el germen de las formaciones de derecha AP y UCD, aunque también hubo miembros de las mismas que pasaron a engrosar partidos nacionalistas e incluso de izquierda.
Pintura social española, Transición política, Francisco García Hortelano, Francisco Casavella

Final
Veo que la entrada me ha salido más extensa de lo que preveía. No me extraña nada. Este novelista, fallecido prematuramente a los 45 años víctima de un infarto, crea unas naraciones que hacen realidad la idea de novela total preconizada, perseguida y magistralmente conseguida por un Vargas Llosa, un García Márquez, un Mújica Laínez y algunos otros escasos maestros del arte de escribir que en el mundo han sido.
Estamos ante un auténtico clásico de la comunicación literaria. Este texto de Francisco Casavella es un diálogo constante con la pasada realidad española tanto literaria como socio-política. Un diálogo desde su momento de escritura que, ahí reside la magia del artista, llega hasta nuestro Hoy enriqueciéndolo y explicándonoslo.

22 feb 2016

"EL DÍA DEL WATUSI" de Francisco Casavella: I. 'Los juegos feroces'

15 comentarios:
Ni había leído la novela, ni tampoco había oído nunca el nombre de su autor, pero hete aquí que de buenas a primeras leo en la revista "El país semanal" del pasado 6 de febrero un amplio reportaje de Javier Rodríguez Marcos titulado "Francisco Casavella, la fiesta interminable" (leerlo aquí). El tema me interesó: ¡Un escritor maldito y olvidado por haber desaparecido a los 45 años en plena fase creadora y con media docena de novelas de las que apenas nadie dice nada! Tomé nota en mi evernote y más pronto que tarde lo busqué en las bibliotecas que frecuento. Y allí estaba todo él, en especial su obra insignia, la que desde casi su primera aparición, hará de eso ahora 14 años, se encaramó al nivel de la leyenda: El día del Watusi


Los juegos feroces, Viento y joyas, El idioma imposible

"El día del Watusi" apareció publicada por primera vez el año 2002 en tres entregas por decisión, -según leo a Alberto Olmos en el diario "El Confidencial" (pinchar aquí)-, de su primer editor, Claudio lópez de Lamadrid de editorial Mondadori. La primera entrega, la de 2002, es "Los juegos feroces" y es la que yo por ahora he leído; las otras dos fueron "Viento y joyas" también en el año 2002 y "El idioma imposible" ya en 2003. Los tres ejemplares juntos se van hasta las 1184 páginas que es el tamaño que tiene el volumen que con el título que le diera su autor, "El día del Watusi", publicó en 2009 ediciones Destino. El año anterior acababa de morir víctima de un infarto el escritor con sólo 45 años y era obligado homenajear su memoria como merecía. La tercera salida de esta obra ha tenido lugar este mismo año, y ha sido de la mano de Anagrama que la ha publicado en una edición de 894 páginas. ¿Por qué una edición precisamente este año, ahora? Lo veremos a continuación


“Los juegos feroces” ("El día del Watusi" I)

Antes del mítico inicio -"El 15 de agosto de 1971 es el día más importante de mi vida. El día del Watusi. El arco que se tiende sobre la madrugada en que Pepito y yo [...]"- que abre la novela aparece un preludio, exordio, prólogo, o proemio que nos sitúa en un año preciso, 1995, y en un lugar también preciso, Barcelona. Curiosamente, estamos a 10 años de la famosa acusación "Su problema se llama 3%"  que Pascual Maragall lanzó a Jordi Pujol y que todavía hoy colea. Lo curioso es que la novela apareció tres años antes de la fecha política más famosa en Cataluña. Todo esto quiere decir que la corrupción era vox populi en España en general, en Cataluña en particular, pero también que todo se llevaba de manera soterrada porque como bien leemos entre los razonamientos que expone el enigmático personaje Javier Trueta cuando le encarga a Fernando Atienza, el que será el narrador de la novela, un informe sobre el círculo próximo de un político llamado José Felipe Neyra fallecido por infarto le dice:
"Han convencido a los ciudadanos con su auténtica mediocridad después de años de burlarles con abracadabras. Y digo ciudadanos por decir algo... Porque hoy en día , quienes cuentan a efectos electorales, los jefes, son los rústicos de los pueblos de diez mil habitantes. Y los que se aprovechan de la denuncia indiscriminada de la situación, los agoreros de turno que ven con malos ojos la corrupción, pero no que esa misma corrupción, adornada con errores e invenciones, se transforme en ventas de libritos, caché en las tertulias radiofónicas y en favores que más tarde se habrán de pagar. Dicen lo que cualquier consumidor de chatos de vino quiere oír con el resultado de una desmoralización, de la pérdida de confianza en el sistema. Como si estuvieran fusilando a la gente en las tapias de las iglesias. Como si no fuera hasta cierto punto saludable que alguien meta mano en la caja alguna vez en tiempos de prosperidad general" (pág. 25)
Corrupción política, Sociedad corrupta
La cita ha sido larga, pero muy clarificadora de la importancia de los asuntos que se dirimen en la novela que aún no hemos iniciado. ¡Y estábamos en 2002! Es alucinante observar cómo asuntos que en los 90 ya habían estallado aún hoy corretean por los suelos de los juzgados esperando que cese el aforamiento de unos u otros. Por esto hay quienes entienden que el motivo de esta tercera salida del Watusi a las librerías es un aprovechamiento (¡legítimo, naturalmente!) de la situación política por la que discurre nuestro país. 

Concluyo esta reflexión con otra cita, también muy clarificadora, que cierra este proemio. En ella un político recien salido de la cárcel o alguien que lo está sustituyendo entrega, disfrazado de rey mago, regalos a niños huérfanos en un organizado espectáculo montado para propiciar noticias positivas sobre él. Javier Trueta es quien le acompaña y Atienza, el narrador del relato, discurre lo siguiente:
"Hoy he visto cómo alguien que no era quien decía ser entregaba a huérfanos que no eran huérfanos regalos quizá vacíos: Entonces alguien que tampoco era quien decía ser me ha dicho que representaba a no se sabe quién. Ese hombre me ha encargado un trabajo sobre un personaje que no existe para que un llamado Lector calibre lo que un tonto como yo averigua acerca de hechos importantes sobre los que nadie, nunca, debe saber nada." (36)
O sea que el objeto del Informe -esto es, la novela que nos disponemos a leer- no es otro que palpar hasta qué punto las barrabasadas que la clase política estaba haciendo era captada por el ciudadano común, vamos, averiguar si el 'pueblo soberano' se entera de la tostada. Da la impresión de que se ha tardado en enterar o que, como bien se puede deducir del contenido de la primera cita ni siquiera se quería enterar. 

La parte del Informe que se presenta en esta parte primera, "Los juegos feroces" se compone de 29 secuencias en las que Fernando Atienza se retrotrae desde el 1995 del prólogo a la fecha del 15 de agosto de 1971 en que le sucedieron una serie de hechos en compañía de su amigo gitano Pepito el Yeyé. Es un recorrido por las cloacas de la Barcelona de los setenta donde reina la mafia, la prostitución, los raptos, asesinatos, etc., etc. Toda esta inmundicia está vista y contada por un niño de 13 años que aspira a imitar a sus héroes como el llamado Watusi al que todos temen, pero pocos conocen. 

Al ser dos niños los protagonistas de estos juegos feroces el relato me ha llevado con frecuencia a pensar en la literatura picaresca española... Me mueve a ello la narración en primera persona, las frecuentes apelaciones a ese Lector con mayúscula al que se dirige el escrito y que recuerda al Vuestra Merced a quien Lazaro de Tormes adulto escribe recordando su vida de cuando niño, adolescente y finalmente hombre casado.  

Juan García Hortelano, Eduardo Mendoza, Juan MarséDe igual manera la crítica social que se va viendo a lo largo del relato, en especial en esa diferenciación que se hace entre la "montaña de los ricos" y la del Tibidabo donde ellos, los depauperados, sobrevivían me ha recordado muchísimo la novela de Juan Marsé "Últimas tardes con Teresa" (leer reseña de esta novela aquí). A este respecto he de decir que algún personaje de Casavella, como el Superman, tiene claras hechuras del Pijoaparte de Marsé. Así mismo las surrealistas acciones que realizan los seres de la novela me ha hecho relacionarlos con los surrealistas adolescentes de la "Gramática parda" de Juan García Hortelano, autor con el que Francisco Casavella compartía muchas cosas además de los apellidos pues en realidad el novelista de "El día del Watusi" se llamaba Francisco García Hortelano. Tampoco se puede dejar de señalar entre las semejanzas o influencias la coincidencia o gran parecido que estos dos pequeños investigadores, Fernando el Apache y Pepito el Yeyé, guardan con el protagonista innominado y su amigo Pepito Purulencias de "El laberinto de las aceitunas" de Eduardo Mendoza.

En Francisco Casavella, como bien se deduce de las analogías literarias señaladas antes, había un gran conocimiento literario que no se queda sólo en sus muchas lecturas, sino que -y esto es lo más importante- se refleja en un estilo personalísimo que se cuestiona a sí mismo en el decurso de la propia escritura. Así en un momento dado, en que el narrador va a dar un giro respecto a uno de los personajes, reflexiona en voz alta mostrando el peso que el Cine tiene sobre su propia narración
"Al estudiar la conducta de un cabronazo del engaño, de un mentiroso, no compulsivo, como yo había creído hasta entonces que era el Yeyé, sino metódico, al seguir la línea de puntos de un artista de la fuga y del último recurso, la actitud adecuada consiste en no profesar ni desprecio, ni ese morboso masoquismo que ciertas películas nos han inculcado sobre la clase criminal, la 'crook story', el cuento chino..." (pág. 250)
Pero es casi al final de esta primera entrega de la enorme novela cuando he hallado la principal cavilación sobre el propio quehacer del autor de un escrito:
"El Lector habrá comprobado que mi relato de ese día del Watusi ha sido minucioso. Supongo que habrá puesto en duda más de una vez que cada palabra, cada movimiento y cada gesto fueran los mismos que se emitieron al aire húmedo de ese segmento limitado por la indolencia del Hombre, a esas horas, en esa fecha. Reconozco que a veces he mantenido una mirada, cómo decirlo, bifocal, sobre algunas deduciones y no he adelantado acontecimientos que no me convenía mostrar. Pero no sólo no he mentido, sino que [...]" (pág. 286)
Voyeurismo, desnudez femenina, pintura
Acteón convertido en ciervo (Francesco Mazzola "Parmigianino")
Al ser un Informe construído 24 años después de los hechos que se reconstruyen el narrador viaja hacia adelante anticipando sucesos (flash forward) que sucederían años después del momento  que propicia la evocación. De este manera, estando los dos chiquillos buscando al Watusi en una casa de putas vacía, el dibujo de un hombre con cara de ciervo, unos perros y unas mujeres que Fernando ve en una de las puertas le lleva a la evocación de un hecho futuro que le sucederá contemplando el cuadro del Parmigianino "El baño de Diana". Esta digresión, este abandono de la linealidad temporal provoca que cuando la retome pida perdón por "la fugaz contemplación plástica que ha propiciado este dudoso salto en el tiempo" (pp. 205-207).

Es una obra en la que la literatura -la forma literaria- estalla por doquier con frases muy potentes en algunas descripciones, como la de la joven prostituta ("felatriz", la denomina el narrador): "Samanta se desesperezaba con un deleite por sí misma que rozaba lo epiceno" (pág. 218); y mucho más plástica aún la que hace del Paseo de las Ramblas barcelonés que en mi opinión merecería estar en las antologías del arte de escribir:
"Las Ramblas, paseo municipal por excelencia, conocían en la tregua del chubasco veraniego una frecuentación masiva de repertorio humano, que caminaba a diversa velocidad en todas direcciones. El  multicolor turismo reaparecía, el carterista tropezaba con elementos de aspecto candoroso y se disculpaba efusivamente; la cartera o el tomavistas ya en el fondo de cualquier trapería. Apoyadas en muros y entradas laterales, en puertas de cines, frontones y cabarés, las putas se exhibían y, en la brillante acera central, el quiosquero vendía su prensa, se mercadeaba con periquitos, monos, canarios, loros, tortugas y reptiles, y las floristas, esperanzadas, hacían ramos goteantes con habilidad profesional para todos aquellos, muchos y preocupados, que tenían la obligación de obsequiar a una mujer que se llamase María, pues era su festividad y las marías ni escasean, ni perdonan un descuido onomástico" (pág. 220)
o esta otra mucho más poética:  
"Reina una paz insólita en la profundidad de la angustia, el cementerio marino donde el agua habita cascos volteados de fragatas y asoman calaveras por ojos de buey" (pág. 275)
Pero para mí la mayor altura literaria la alcanza el relato -no olvidemos que los protagonistas son dos niños de apenas 13 años- cuando prácticamente ingresa en el terreno del cuento mágico maravilloso con sus tres pruebas características precisas para poder conocer una nueva revelación, las tres historias que un enigmático ser les cuenta, las tres casas que un padre había edificado para sus tres hijas, la frase que habrá de pronunciar si se encuentra en peligro insalvable.., y por si no nos hemos dado cuenta todavía, el mismo narrador nos lo aclarará cuando identifica a este cuentacuentos como la Francesa, quien nunca había estado en París,-ella era de Guadalupe-, y nos dice:
 "una mulata con acento francés hacía de bruja de cuento y te hablaba de fuerzas sobrenaturales y hostiles, y de luchas desiaguales perdidas de antemano y de la capacidad de encontrar soluciones y apoyos más allá de cualquier alcance" (pág. 254)
Todos estos elementos formales me han llevado a considerar que la prosa de Francisco Casavella entabla diálogo directo con los maestros del realismo mágico, pues al leerle no sabemos con certeza en qué plano nos estamos moviendo, si en el de la realidad pura y dura o el de la ensoñación. Quizás el novelista haya escogido esta presentación para acoger una historia que de puro real sobrepasa el criterio normalmente admitido para ello llevándonos a otro plano: el superrealismo que muchas veces denominamos, equivocadamente, surrealismo. 

Final.
Esta historia, por lo que hemos leído en ese prólogo clarificador, trata nada más y nada menos que de corrupción en el más amplio sentido de la palabra.


¿Hay algo más actual que esto en nuestro momento nacional? ¿Sabemos ya por qué esta novela ha vuelto a ver la luz? 

Es evidente que los otros dos volúmenes de esta trilogía que es "El día del Watusi" caerán como fruta madura ante mis ojos con cierta rapidez pues el asunto y el estilo del escritor bien lo merecen. 

4 ene 2016

"Cuatro muertos más para el desierto" de Christopher Pollinini

14 comentarios:
La impresión primera que me ha causado esta novela es de cierto desconcierto. Desconcierto por ser un thriller interesante que va ganando ritmo según pasan los 38 capítulos en que se distribuye la narración, pero que al tiempo incurre en ocasiones -más de las disculpables en mi opinión- en algunos errores lingüísticos a los que me referiré más adelante. 

"Cuatro muertos más para el desierto"Editorial Altera, Pollinini

Méritos
El relato tiene méritos evidentes pues, aunque no estamos ante una obra de arte, sí que nos hallamos delante de una narración bien construida con unos sólidos personajes y una trama que en parte se desarrolla en un momento historico de nuestro país muy importante: la entrega de la administración del Sáhara español por parte de España a los países limítrofes: Marruecos, Mauritania y Argelia.

Estructuralmente la narración se inicia casi por el final de la historia: Alberto Correa està herido en una zona boscosa próxima a una carretera o calle a la que intenta aproximarse. Este inicio se sitúa en el momento actual.

 Los 38 capítulos que forman el relato van marcados con el momento temporal en que suceden los hechos que en cada uno de ellos se relatan: los dias de octubre y noviembre para los situados en 1975 y, simplemente, el día de la semana para los que tienen lugar actualmente.

- Los personajes: Con ellos se pueden hacer agrupaciones:
  • Los Correa: los hermanos Alberto y Fernando; sus respectivas mujeres: Consuelo y Renata; el hijo de Alberto: Tomás, estudiante universitario; el grupo de amistades de la universidad: Filippo y Alessandra, dos chicos italianos que están de Erasmus en Barcelona;
  • Los Igner: Muhammed, el padre;  Youssef su hijo; el detective Xavier Santamaría.
  • Los delincuentes: teniente Castellón, Hadi, los guardaespaldas y matones: Basile, Samir Suárez, Tenacio..., el traficante José Esteban y su mujer Carmen.
  • Próximos al mundo delincuencial por sufrirlo en propia carne o por dar suelta a un sentimiento vengativo estarían los Bachir: Ahmed Bachir y su mujer Hahmud.
En ocasiones el comportamiento de algunos personajes entra de lleno en el terreno de la inverosimilitud; como cuando Tomás, que tiene al padre en coma grave en el Hospital, y a su tía Renata sospechosa de relacionarse peligrosamente con un tal Youssef Ingmer, decide tras un examen irse de fiesta a celebrar las hogueras de San Juan. ¡Increíble, desde luego!