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22 dic 2023

Lo mejor de 2023 (libros, pelis, espectáculos)

21 comentarios:
Como llevo haciendo en el blog desde 2015, quiero también este año realizar, de entre la Literatura leída, el Cine visionado y  el Teatro asistido, mi particular ránking. E igual que los años pasados doy un color a cada una de las tres categorías que señalo en el título: Lecturas, Películas y Espectáculos. Vamos allá.

Lecturas
De entre los cerca de sesenta títulos leídos durante 2023 seleccionar cinco de autores extranjeros, o mejor, de autores que escriben en lengua no española, y otros cinco de libros escritos en español no es tarea sencilla. Nada más realizar la elección y confeccionar el collage de portadas para colgar en la entrada caigo en la cuenta de que debería también haber colocado otros títulos de igual e incluso mayor calidad como "Quebrada" de Mariana Travacio"Fabulosas narraciones por historias" de Antonio Orejudo"Tuya" de Claudia Piñeiro en el apartado de escritos en español o "Los amigos del crimen perfecto" de Andrés Trapiello; y entre los de literatura extranjera naturalmente "El retrato de casada" de Maggie O'Farrell, "Desesperación" de Vladimir Nabokov o, también naturalmente ¡por Dios!, "El corazón de las tinieblas" de Joseph Conrad. Y es que he de decir que la mayor parte de lo que ha pasado por mis manos y que reseño en el blog más o menos me ha gustado. Antes de elegir una lectura procuro informarme para no errar ¿Coincido en algún título con vosotros?


Autores que escriben en español




✔  "Las ninfas" de Francisco Umbral  


✔  "Islandia 2004" de Ezequías Blanco


✔  "Mira a esa chica" de Cristina Araujo


✔  
"Como si existiese el perdón" de Mariana Travacio


✔  "Montevideo" de Enrique Vila Matas




Autores de lengua extranjera



✔  "Juego y distracción" de James Salter 


✔  "El lamento de Portnoy" de Philip Roth


✔  "Claus y Lucas" de Agota Kristof

✔  "Largo domingo de noviazgo" de Sébastien Japrisot


 ✔  "El desierto de los tártaros" de Dino Buzzati



Películas
"Close" de Lukas Dhont, "Los Fabelman" de Steven Spielberg, "Oppenheimerde Christopher Nola, y por último "The son" de Florian Zeller.


Os diré que aunque mi selección es de sólo cuatro títulos, este 2023 que acaba ha sido un año en el que he visto mucho cine, la mayoría de títulos en streaming a través de plataformas. De las cuatro que he seleccionado tres vi en casa y una (Oppenheimer) en sala; pese a esto, no me cansaré de decir que el lugar donde el cine se convierte en auténtico Cine es en sala oscura dotada de una gran pantalla y un sonido espectacular.


Teatro y Espectáculos 
Este año que finaliza no he ido mucho al teatro, la verdad sea dicha. Y no será porque no haya habido buenas obras en cartel. No, la verdad es que el motivo ha sido de índole personal, en especial las gratas obligaciones familiares y otras actividades que también me resultan la mar de estimulantes: mi participación en el Taller del Bremen y en la tertulia Más que palabras son las principales. Con todo y con eso he visto alguna obra de teatro que me ha agradado como Canción del primer deseo de Andrew Bovell y Coraje de madre de George Tabori, ambas en el Teatro de la Abadía, un espacio que me encanta y que durante el año próximo si Dios quiere pienso seguir frecuentándo. En otro apartado de cosas, el de la música, de mi irregular pero muy gustosa asistencia a conciertos en el Auditorio Nacional, destacaría por ejemplo el que en abril de este año que finaliza tuve ocasión de escuchar a la Royal Philharmonic Orchestra bajo la dirección de Vasily Petrenko; la interpretación que hicieron de la Finlandia de Sibelius y del Romeo y Julieta de Prokofiev me encantó.  


 Canción del primer deseo de Andrew BovellCoraje de madre de George Tabori y la Royal Philharmonic Orchestra dirigida por Vasily Petrenko

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Nota: Pinchando en los títulos resaltados en color se puede enlazar con la reseña hecha en el blog.


🎶🎼¡¡Os deseo unas muy Felices Fiestas!!🎼🎶





5 mar 2020

Ron Lalá: Andanzas y entremeses de Juan Rana

12 comentarios:
Ron Lalá, Andanzas y entremeses de Juan Rana, Álvaro Tato, Yayo Cáceres
La compañía Ron Lalá siempre se ha sentido atraída por la época del Siglo de Oro español. En 2012 montaron una función titulada "Siglo de Oro, siglo de ahora" cuyo título dice ya mucho del aggiornamiento que la compañía hace habitualmente en sus representaciones de los textos de dicha época. Tras este espectáculo, al año siguiente, en 2013, con motivo de la inminente conmemoración del 4º centenario del fallecimiento de Miguel de Cervantes (1547-1616) subieron a las tablas -iniciando con este montaje una fructífera colaboración en la producción con el CNTC que dura hasta hoy mismo- su espectáculo "En un lugar del Quijote" y, luego ya en 2016 ponen en pie "Cervantina", homenaje a la figura del autor del Quijote en el año exacto del 400 aniversario de su fallecimiento [escribí en su día reseña de esta representación. Léela aquí]. Estas tres producciones ellos las agrupan bajo la denominación de "La trilogía clásica".

Tras las anteriores funciones Ron Lalá decidió tomarse un descanso de lo clásico con "Crimen y telón" (2017), fantástico e hilarante ejercicio metaliterario de teatro dentro del teatro comentada también en este blog [leer la entrada aquí]. Es evidente que en la investigación llevada a cabo para el montaje de la trilogía clásica mucho material literario de dichos siglos manejó Ron Lalá y en especial Álvaro Tato, actor en el grupo y responsable principal de los textos de las tres obras. Así es y así lo demuestra la Compañía cuando en 2018 monta coproducida en esta ocasión por el Ayuntamiento de Alcalá de Henares, "Don Juan en Alcalá" que si bien se basa en la obra del romántico José Zorrilla a nadie se le oculta la señera figura de Tirso de Molina rondando y asomándose tras ella. Y así llegamos hasta hoy, año 2020, en que Ron Lalá presenta, de nuevo en coproducción con la CNTC, "Andanzas y entremeses de Juan Rana", una creación teatral colectiva emanada de esos materiales clásicos que conocen como nadie.

La función
Juan Rana es un personaje cómico que aparecía en no pocas obras cortas que se representaban en los entreactos -en los intermedios (entremeses: inter mezzo)- de las obras largas. En esos tiempos muertos era obligación de la empresa teatral entretener al bullicioso público si no quería ver peligrar la integridad del edificio por las peleas entre jaques y valentones que había en el público. Para ello nada mejor que estas obritas cortas con gracia, música muchas veces, y humor, sobre todo humor. Pero esta argucia empresarial de nada serviría si no hubiese unos buenos actores cuya actuación atrajese al público y los tuviese entretenidos el tiempo necesario. Uno de estos actores cómicos, populares como pocos en la época del gran Calderón de la Barca fue Cosme Pérez, alias Juan Rana, que acabó sus días en la calle Cantarranas, actualmente calle Lope de Vega en el Barrio de las Letras de Madrid.

La obra se plantea como un juicio inquisitorial contra el tal Juan Ranas o Cosme Pérez o, en palabras del Inquisidor, como quiera que se llame. Su gran pecado es el de hacer reír, el ir por la vida en plan mojiganga, su falta de seriedad a todas horas. Conviene acallarlo, acabar con él para que su ejemplo de incorrección política no prenda en el pueblo. Hay que ahormar un juicio para dar a la deseada ejecución una especie de legalidad. ¿Con qué pruebas contamos?, se preguntan Inquisidor y Verdugo. Evidentemente sólo las de las obras teatrales de las que emanan esas risas culpables.



En la requisitoria que el Santo Oficio realiza son llamados a testificar en el caso personajes reales de la época como la actriz Bernarda Ramírez, el pintor Diego Velázquez o el mismísimo Pedro Calderón de la Barca, entre otros. Y las pruebas presentadas son las mismas obras cortas escritas para que las representase Cosme Pérez (Juan Rana). Concretamente se representan los entremeses de "Los dos Juan Ranas", "El toreador" y "El triunfo de Juan Rana", los tres de Calderón de la Barca; "Los galeotes" de Jerónimo de Cáncer, "El retrato vivo" de Agustín Moreto, y "El infierno" de autor anónimo. Junto a estas piezas completas el espectáculo se teje con fragmentos de entremeses de Luis Quiñones de Benavente, de Antonio de Solís, del titulado "Mojiganga de las visiones de la muerte" de Calderón de la Barca, y de otra serie de varios entremeses de Jerónimo de Cáncer. Es importante resaltar que algunos de estos entremeses como, por ejemplo, el de "El toreador" es la segunda vez que se representa dado que desde su estreno en el XVII nunca había vuelto a las tablas.

La versión y la dramaturgia ha corrido a cargo de Alvaro Tato, en esta ocasión dedicado en exclusiva a la elaboración del texto fruto de su profundo, serio y concienzudo conocimiento del teatro clásico español. La dirección, como es habitual en la compañía, es de Yayo Cáceres. Y los actores que dan vida a un sinfín de personajes son los habituales ronraleros Juan Cañas, Daniel Rovalher, Miguel Magdalena, Fran García e Íñigo Echevarría. Todos ellos ponen en pie un espectáculo en el que la música es central y en el que la luminotecnia es asimismo elemento importantísimo.

El asunto que se reivindica en la obra, la necesidad de la risa y del humor en la vida, es de gran actualidad hoy cuando todo parece regirse por los estrechos cauces de lo políticamente correcto y cualquier crítica, mofa o befa es tenida por agresión y hasta delito. Contraponer los supuestos tiempos oscuros del pasado a los también supuestos magníficos tiempos de libertad actuales es estupendo ejercicio crítico que nos mueve a reflexión.

Desde un punto de vista más personal, de amante de la literatura, me ha encantado la recuperación que Álvaro Tato realiza de nombres considerados de segunda fila, oscurecidos por la magnificencia y sobreabundancia de dramaturgos que vieron los siglos XVI y XVII. Nombres como el de Jerónimo de Cáncer, Antonio Solís y casi casi Quiñones de Benavente son desconocidos por el grueso de los españoles. De otra parte me satisface no poco poner de manifiesto la faceta alegre y divertida del tópicamente tenido por serio y aburrido Calderón de la Barca. Es hora ya de que los españoles reivindiquemos no sólo lo excelso -a veces injustamente atacado por antiguo y tildado de casposo- sino también lo magnífico o simplemente lo bueno contenido en la segunda división de los autores del Siglo de Oro.

Y como siempre la desacralización -que no desprestigio- que Ron Lalá hace de lo tenido por intocable me agrada sobre manera. Esa figura de un Diego de Velázquez divertido, un Calderón simpático, una actriz esperpénticamente ataviada cuyos pechos son dos bongos que, junto a unas protuberantes caderas, histrionizan su figura y le sirven además para hacer acompañamiento musical a los instrumentos de cuerda usados en la función: una guitarra española, un laúd y una bandurria, junto a un cajón de percusión y una pandereta... Todo ello en pro del humor, un humor que no hiere, pero que sí denuncia, que sí hace pensar... ¡¡Es Ron Lalá en estado puro!!

Íñigo Echevarría, Juan Cañas, Fran García, Daniel Rovalher, Miguel Magdalena

Nota.- En Madrid la obra está en cartel hasta este domingo día 8 de marzo. Luego emprende una gira por varias localidades como se puede ver en la imagen anterior.