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26 may 2022

"Paraíso", novela de Abdulrazak Gurnah

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«—Para hacer esto estamos en esta tierra —le explicó—. Para comerciar. Vamos a los desiertos más áridos y a las selvas más oscuras, y nos da igual comerciar con un rey o con un salvaje, o si vivimos o morimos. En algunos lugares por los que pasaremos verás que el comercio aún no ha entrado en la vida de sus gentes, que viven como insectos paralizados. No hay personas más listas, por no decir más nobles, que los comerciantes. Es lo que nos da vida.» (palabras dichas por el mnyapara Mohammed Abdalla)


Abdulrazak Gurnah
Abdulrazak Gurnah, nace en 1948 en Zanzíbar, Tanzania. Es un escritor de novelas en inglés que vive en el Reino Unido. Sus novelas más famosas son Paradise (1994), nominada en el Booker Prize y en el Whitebread Prize; By the Sea (2001) y Desertion (2005).

En 1980 accedió a la universidad Bayero Kano en Nigeria. Luego, se trasladó a la universidad de Kent donde obtuvo su doctorado en 1982. En la actualidad, es profesor y director de los estudios de grado en el departamento de inglés. Sus investigaciones se centran en el postcolonialismo, así como el colonialismo especialmente relacionado con África, el Caribe y la India.

En 2021, el jurado del  Premio Nobel de Literatura justificó su concesión por su «conmovedora descripción de los efectos del colonialismo y el destino del refugiado en el abismo entre culturas y continentes».

 Paraíso
Sinopsis (proporcionada por la propia editorial) 
Cuando los padres de Yusuf, de doce años, le dicen que vivirá con su tío Aziz durante una temporada, el chico se muestra entusiasmado. Pero lo que Yusuf no sabe es que su padre lo ha empeñado para saldar una deuda imposible de pagar, ni tampoco que Aziz no es pariente suyo, sino un rico y acaudalado comerciante con el que viajará por África central y las riberas del Congo en vísperas de la primera guerra mundial.
A través de los ojos de ese chiquillo descubriremos una naturaleza exuberante y hostil, poblada de tribus despiadadas e invasores desalmados, en la que una vida humana vale tanto como unas cuantas gotas de agua.

Mi comentario
Juan Luis, muy buen amigo mío, científico y matemático de calidad contrastada, amén de buen lector, me comentó un día que estaba leyendo esta novela por eso de conocer la literatura del Premio Nobel de Literatura 2021. Tomé buena nota de su elección y decidí acompañarle en el viaje al interior de la narrativa de Abdulrazak Gurnah a través de esta novela, la primera suya traducida en España hace ya veinticinco años. Y ya, sin más preámbulos, diré que de su lectura he salido bastante satisfecho. 

Sitúa Gurnah Paraíso en la zona este africana, denominada por los colonizadores alemanes África Oriental Alemana, territorio que se corresponde con la actual Tanzania. Alemania, al igual que otras potencias europeas a finales del siglo XIX, dirigió sus ojos a África. Tanzania limita hoy por el el noroeste con Uganda, Ruanda, Burundi y la actual República Democrática del Congo, territorios que en los años en que se sitúa la novela estaban bajo el poder personal del rey de los belgas Leopoldo II. Las brutalidades cometidas por los más de 16000 colonizadores europeos pagados personalmente por el rey belga contrasta con el, en comparación, comportamiento afable y benigno de los colonizadores alemanes cuya presencia en la AOA nunca superó el número de 4000 frente a los casi 8 millones de nativos. La política seguida por Alemania en su colonia fue la de alianzas con los sultanes y jeques de las diferentes tribus así como la de mejorar en lo posible la vida en la Colonia: el ferrocarril que iniciaron en 1888 y culminaron en 1914 es buena prueba de esto. Cubría el mismo una extensión de más de 1200 kilómetros y comunicaba las tierras situadas a los pies del Kilimanjaro con la ciudad portuaria de Tanga, en el noreste del país. Alemania tuvo responsabilidades colonizadoras en Africa desde 1885 hasta el final de la Primera Guerra Mundial. En 1919 la Conferencia de Paz celebrada en París otorgó el África Oriental Alemana a Gran Bretaña. 

La novela de Abdulrazak Gurnah se desarrolla en un momento algo anterior al inicio de la Primera Guerra Mundial. Sin dar fechas concretas vemos que las expediciones comerciales que el tío Aziz realiza hacia la zona de los grandes lagos, al norte del país, para realizar intercambios mercantiles con los nativos, deben efectuar los últimos kilómetros hasta la base del monte Kilimanjaro a pie pues el tren aún no llegaba hasta allí. Las relaciones con los «salvajes» son en general cordiales aunque a cuenta de los engaños que muchas de estas tribus han sufrido comienzan ya a desconfiar de estos mercaderes que a cambio de baratijas se apoderan de los bienes (oro y marfil sobre todo) de los autóctonos. 

Lo dicho hasta aquí marcaría el marco general en que se produce la historia narrada en esta novela. Un marco que, pese a estar escrito por una persona originaria de Tanzania, no se muestra en términos maniqueos, de buenos y malos. En el relato aparecen dos mundos enfrentados: el de la negritud y el del colonialismo, en este caso el alemán. Hay equidistancia y equilibrio cuando se habla de desmanes y abusos cometidos en el país; los mismos los cometen tanto los habitantes de la propia nación tanzana donde se desarrolla la novela, cuanto los extranjeros alemanes llegados desde Europa. Es en este contexto que, leyendo la novela, asistimos al crecimiento personal de Yusuf, un niño de doce años al inicio, que alcanzará al final de la narración su madurez como persona, representada en el amor y el deseo que lo asaltan y en la toma personal de decisiones.  Esta evolución se realiza en plena comunión con una naturaleza colmada de color y de vida diversa... Todo esto y más se puede contemplar y disfrutar a través de la lectura de esta novela. 
«Tenía la sensación de que con cada día de marcha maduraba y se fortalecía. Los hombres seguían metiéndose con él, pero su camaradería se acrecentaba. Cuando por la noche se sentaba con ellos, le hacían sitio y lo incluían en la conversación.»
Verdaderamente, el mundo en que se desarrolla la vida de este joven Yusuf , que en ocasiones, como se ve en la cita anterior, acompaña a Aziz en sus viajes de mercader por el interior del país, es de una gran belleza. Hasta las venganzas de los llamados "salvajes" que se sienten explotados y engañados por otros mercaderes que han pasado por sus tierras entran a formar parte de la vida hermosa que se disfruta en estas tierras de animales salvajes, lluvias fuertes seguidas de sequías terribles, y de mujeres que aman y desean amar. Como se ve, un Paraíso en la tierra.

Africanos en Gran Bretaña, Premio Nobel de literatura 2021
La prosa del autor me ha sorprendido por su prodigalidad en los calificativos que procuran color, calor y disfrute de los sentidos a los lectores. El diseño de los personajes es adecuado y bien proporcionado como se observa en el pequeño Yusuf y el algo mayor Khalil , entregados ambos chicos por sus padres al tío Aziz en pago por las deudas contraídas, y no satisfechas, con él. El Paraíso es el lugar donde este Aziz vive en compañía de sus dos esposas a las que tiene en un jardín que cuida Mzee Hamdani, un jardinero ya anciano, esclavo en su juventud, que pudiendo ahora disfrutar de la libertad ha preferido quedarse con el ama a cuyo padre sirvió desde bien joven. Otro personaje curioso es Amina, la hermana de Khalil cuya belleza atrae a Yusuf de manera irresistible.

Siguiendo en el capítulo de los personajes, en la novela me ha gustado observar  el cosmopolitismo de los mismos. A los autóctonos de etnia swahili como el propio Yusuf se unen árabes como el tío Aziz, el comerciante Hamid y su mujer Maimona o el organizador de las expediciones Mohammed Abdallah; también hay indios como Kalasinga, el mecánico que visitaba a Hamid y con el que éste disputaba amigablemente; o asimismo de la etnia chaga como Chatu, jefe de la tribu que vive a los pies del Kilimanjaro y que planta cara a los abusos y engaños que solía practicar el tio Aziz; y así otros más. 

Por encima de las consideraciones ya señaladas, destacaría la magia, el mito, la hermosa irracionalidad, presente en la novela, manifestada en forma de historias salidas de la boca de unos u otros personajes. Esta magia está cargada de simbolismos. Yusuf, el personaje principal del relato, es un hermoso muchacho que atrae tanto a hombres como a mujeres. Él es inexperto en estas lides y será Khalil quien, ante la insistencia de la joven Mª Ajuza por hacerse con el guapo joven, cantará las alabanzas y méritos de éste: «¡Yusuf el Magnífico, bendito de Dios, el nuevo Dhul Qurnain, asesino de Gog y Magog!». Estas alusiones a seres míticos y maravillosos presentes en el Corán, que Yusuf no conoce por no haber asistido el tiempo suficiente a la escuela coránica, se las aclarará el propio Khalil
«—Dhul Qurnain es un caballito que vuela. Si consigues cogerlo y asarlo sobre un fuego de madera de clavero, y comer un trozo de cada miembro, incluidas las alas, te proporciona poder sobre las brujas, los demonios y los espíritus necrófago. Entonces si lo deseas, puedes pedirle que vaya a China, Persia o India y traiga para ti una princesa hermosa y delgada. Pero el precio que tendrás que pagar es convertirte en prisionero de Gog y Magog... de por vida.»

  La formación de niños y jóvenes en la fe de Mahoma la realizaban profesores que dilataban la misma para no perder sus ingresos. Lo cuenta el mismo narrador cuando explica el porqué de que Yusuf no supiera leer las suras coránicas que el comerciante Hamid ponía ante sus ojos

«Cuando tenía siete años, lo enviaron al profesor de la ciudad, a la que acababan de mudarse, para que lo educase en la religión. El profesor no tenía prisa por ver a los niños completar sus estudios, ya que cuando uno de ellos había logrado leer el Corán desde el principio hasta el final, él se quedaba sin unos honorarios mensuales. Se suponía que un niño debía asistir a las clases durante cinco años para completar sus estudios. Esto era justo tanto para el profesor como para los alumnos. Los niños realizaban muchas tareas para el profesor; limpiaban su casa, recogían leña, hacían recados.»

Formando parte de este ambiente mágico, maravilloso, en el que se desarrolla la novela ocupa un lugar importante la superstición:
«Khalil contó a Yusuf historias de lobos y chacales que robaban bebés y los criaban como bestias alimentándolos con pecho de perro y carne regurgitada. Les enseñaban a hablar su lenguaje y a cazar. Cuando eran mayores hacían que se apareasen con ellos para engendrar hombres lobo que vivían en lo más profundo de la selva y sólo comían carne podrida.»
Y también, claro, no se puede obviar, estando situada la acción en torno a 1914 y dentro de una cultura tradicional mahometana, el machismo, la presencia clara y evidente del machismo. El mismo es perceptible en el comportamiento de la mayoría de los personajes -indistintamente hombres y mujeres-  aunque explícitamente lo expresa el comerciante Hamid Suleiman a propósito de las risas que su mujer Maimuna echa al ver que su marido está dispuesto a despejar una zona de selva para que el idealista Yusuf hiciese el jardín que siempre deseó:
«—¿Dónde crees que estaríamos si lo hubiésemos dejado todo en manos de las mujeres? —dijo—. En las cavernas, te lo aseguro./span>»

 

Para finalizar
Mi propósito al elegir leer Paraíso de Abdulrazak Gurnah no era otro que conocer la literatura de este tanzano residente en Gran Bretaña que ha logrado para el continente africano uno de los pocos Premios Nobel que los académicos suecos han dado a África.

 Al llegar al final de la novela que he tenido en mis manos entindo a la perfección el sentir del Comité sueco expresado en la justificación de la concesión del galardón: «descripción de los efectos del colonialismo». Sí, tales efectos -perniciosos todos ellos- son evidentes y patentes en "Paraíso": destrucción de la belleza y equilibrio natural presentes en el continente, abandono del mismo por parte de los jóvenes que podrían sacarlo hacia adelante, imitación y copia de los comportamientos destructivos de los colonizadores europeos «famosos destructores de naciones», y el abandono del nomadeo y del tradicional comercio entre tribus a través del trueque:
«—¿En qué próximo viaje queréis participar? No habrá próximo viaje —contestaba el mnyapara, con una expresión de mofa y malicia en su rostro cruel y altanero—. Los europeos se han apoderado de todo.»


El Paraíso en el que Yusuf se ha formado y al que ama, pero no pertenece, le cierra las puertas. Es un apátrida. No va a tener más remedio que abandonarlo a su pesar: 
  • «A la luz del día comprobó lo mucho que había crecido el jardín. Los jóvenes naranjos que se alineaban en el muro más alejado se habían estirado y ensanchado, y los granados y las palmeras se veían tan redondos y robustos como si fueran a estar allí eternamente. El verde cerezo, que había crecido y cuya copa tenía ahora una forma esférica, se hallaba cubierto de flores blancas. Entre el trébol y la hierba vio ortigas altas y matas de espinacas salvajes, y las flores de lavanda se debatían para asomar entre las lilas y los lirios manchados de barro. El borde del estanque donde desembocaban los canales estaba medio oculto por un manto de algas espumosas, y el cieno frenaba el paso del agua. »
  • «Podía ir al pueblo de la montaña, donde Hamid lo torturaría con preguntas farisaicas y Kalasinga lo entretendría con sus fantasías. O reunirse con Hussein en su retiro de la montaña. Poca satisfacción podía encontrar allí. O dirigirse al poblado de Chatu, para convertirse en el payaso de la corte de su feudo de poca monta. O a Witu, para visitar a la madre de Mohammed, el fumador de hachís, y ver la tierra fértil que había perdido por culpa de sus transgresiones.» 


22 may 2022

Emanuele Trevi: "Dos vidas". Premio Strega 2021

11 comentarios:

«Escribir sobre una persona real y escribir sobre un personaje imaginario es, a fin de cuentas, lo mismo: hay que sugerir lo máximo posible en la imaginación del lector con lo poco que el lenguaje ofrece. Es encender un gran fuego psicológico con algunas ramitas húmedas recogidas aquí y allá.» (p. 83)

Juan Manuel Salmerón Arjona (traductor)
Según se aproximan las fechas durante las que se desarrolla la Feria del Libro de Madrid (este año comienza el próximo 27 de mayo y su clausura será el 12 de junio) surgen como setas Ferias del Libro en el resto de ciudades españolas. Hace nada fue la de Salamanca, ahora está desarrollándose la de Badajoz, la de Teruel cerró no hará más de siete días, la de Mérida abre en la primera quincena de junio, y todo así. Fue precisamente en una de ellas, la de Salamanca, donde vi en un expositor este librito de Emanuele Trevi. Su sinopsis me captó y lo adquirí.

Emanuele Trevi
No conocía al autor, así que ya en casa busqué información sobre él. Es un escritor y crítico literario italiano nacido en Roma en 1964. Su labor está referida a la escritura de ensayos sobre figuras literarias italianas. El que hizo sobre el poeta Pietro Tripodo, leo en una nota biográfica encontrada al azar, fue distinguido en su país con el Premio Sandro Onofri. El libro que acabo de leer, Dos vidas -Due vite-, se centra en las vidas de otros dos autores italianos, Rocco Carbone y Pia Pera, quienes a su condición de escritores añadían la de íntimos amigos del autor. Con este libro Emanuele Trevi ha ganado el prestigioso Premio Strega en 2021, precisamente un año después de que lo ganara Sandro Veronesi, escritor italiano autor de "El colibrí", la novela que con gusto leí y reseñé en este blog no hace mucho.



Dos vidas
La obra es un libro de no ficción en el que el autor rememora su amistad con dos amigos escritores, un hombre y una mujer. Los dos se marcharon antes de tiempo: Rocco Carbone por accidente de moto a los 46 y Pía Pera por culpa de la ELA que se le manifestó a los 37 años y que finalmente se la llevaría con poco más de cincuenta. Estos dos autores, fatal y prematuramente fallecidos, eran en sí mismos muy distintos el uno de la otra, si bien la muerte vino a juntarlos de manera inmisericorde.

Emanuele Trevi abre y cierra la obra con el recuerdo de la visita que los tres amigos realizaron en 1995 al Museo de Orsay en París para contemplar el cuadro de Courbet, El origen del mundo, que el estado francés acababa de adquirir. El naturalismo exento de cualquier adorno presente en la imagen le sirve para abrir sus recuerdos sobre el infeliz Carbone; la sensualidad que emana de la desnudez voluptuosa del cuerpo femenino es la puerta que utiliza para caracterizar a Pía Pera, exquisita y excelente traductora, sobre todo del idioma ruso, aunque también del inglés y otras lenguas. Son, pues, estos dos amigos de Trevi muy opuestos en sí mismos: afligido y pesaroso, Rocco; vital y disfrutadora de la vida, Pera.

El escritor lleva sus evocaciones a la par, fijando alternativamente la atención en el uno y en la otra. Señala la dificultad de mantener la amistad con Rocco Carbone, en un momento dado diagnosticado de trastorno bipolar y a quién por sus altibajos era difícil tener contento. En cuanto a Pía Pera, su procedencia de clase rural acomodada, aunque sus padres eran Elvira Genzone, una catedrática de historia y de filosofía, y Giuseppe Pera, un "inescrutable" -según lo describe ella misma- y eminente abogado laboralista, hará que se sintiera muy atraída por el campo; es precisamente a una propiedad en Lucca, recibida en herencia, a donde se trasladará poco después de manifestársele la enfermedad del ELA y donde pasará los últimos años de su vida. Trevi al principio no entendió esta decisión, pero luego, precisamente al leer el diario personal de Pera y su alusión a un verso de Emily Dickinson, poeta y cuidadora de jardín como ella, -«I haven't told my garden yet», Aún no se lo he dicho a mi jardín- lo entenderá por completo. 

Es un precioso libro que rebosa literatura por todas sus páginas. Magnífica literatura tanto en la escritura de Trevi como en las imágenes, símiles y analogías que realiza con obras y autores, para mejor trasladar al lector la personalidad de los dos amigos suyos. Estamos ante un libro que habla de libros. Muchos de los autores citados son conocidos por mi (Nabokov, Homero, Chejov, Pushkin, Bulgakov, Lermontov, Carroll, etc.); con otros, especialmente italianos no tan universales, me he sentido algo perdido, aunque he de decir que algunos nombres sí que los controlaba. Así hablando de Rocco leemos: 
«Agosto, su primera novela, la publicó Theoria en 1993 [...] Aunque pequeña, la editorial dirigida por Paolo Repetti y Beniamino  Vignola, había reconocido y lanzado a alguno de los autores noveles más significativos del momento, como Marco Lodoli, Sandro Veronesi, Giulio Mozzi,Sandro Onofri, Sandra Petrignani y muchos otros.»
Due vite, Pia Pera, Rocco Carbone, Dos vidas
Pía Pera (Lucca, 1956-2016) y Rocco Carbone (Reggio
Calabria, 1962- Roma, 2008)
Como obra ensayística que es, son numerosísimas las reflexiones que el autor vierte al hilo del recorrido que realiza por la peripecia vital de estos dos escritores italianos amigos suyos. Una muy interesante es ver cómo señala la distancia que existe entre el mundo que vio nacer la amistad entre los tres a finales de los años 80 del siglo pasado, una época en la que la vida transcurría con ritmo más pausado, más lento, más humano, en nada parecido al de hoy día
«nos emborrachamos con Campari [...] una tarde de la primavera de 1987, cuando todavía las noticias son lentas y pasan de boca en boca, y un amigo al que nos encontramos por casualidad nos dice que Primo Levi se ha matado.» (p. 34)
Para describir debidamente la personalidad difícil y oscura de Rocco Carbone, Trevi echa mano de la similitud que, según él, el infeliz y desafortunado autor guardaba con autores y personajes literarios. Así ante la poca venta de sus libros «Rocco se puso a analizar la cuestión del éxito. Tenía a su favor ejemplos nobilísimos: Henry James y Joseph Conrad lamentaban que sus novelas se vendieran poco e incluso se sentían culpables». Pero es especialmente en la analogía con ciertos personajes literarios como Trevi resalta más la naturaleza de su amigo, casado con Samantha Traxler, mujer de clase alta:
«Pero es verdad que en la parábola del personaje de Fitzgerald veía Rocco significados que no podían dejarlo indiferente. En Gatsby, como en su gran modelo, el Martin Eden de Jack London, otro libro que leía y releía como si fuera una Biblia, el tema del ascenso social partiendo de la nada es clave y guarda relación con el hecho no sólo de hacer carrera (gracias a las actividades ilícitas en el caso de Gatsby, a la literatura en el caso de Martin Eden), sino de mantener una relación (imposible) con una mujer de clase social muy superior.»
La enfermedad mental de Rocco Carbone que el propio Carbone presenta en una de sus novelas titulada L'apparizione le sirve a Trevi para reflexionar sobre la diferencia entre psiquiatría y literatura
«La psiquiatría, una disciplina cuyo fin es hacer diagnosis y prescribir terapias, debe, para ser eficaz, reducir la multiplicidad de los casos y los síntomas a constantes, crear definiciones: histeria, paranoia, depresión, episodio maníaco... La literatura, en cambio, halla su razón de ser en la negativa a generalizar: siempre cuenta la historia de esta persona, encerrada en su unicidad, artífice y prisionera de sus singularidad.»
Y si estas analogías y similitudes establece respecto a Rocco, otro tanto realiza con Pia Pera, persona en casi todo distinta al amigo Carbone. Con ella echa mano de su labor de traductora para perfilar y manifestar mejor su carácter y personalidad. Así muestra su espontaneidad y su vivencia vital del erotismo y del sexo fijándose en sus relatos contenidos en la recopilación La belleza del asno (La bellezza dell'asino) y también en su obra Diario de Lo en la que Pera presenta la relación Humbert-Lolita (Lolita de Nabokov) desde la perspectiva de ella, o sea, de la pubescente Lolita. «Añadamos, en honor de Pia, que su intención al contar la historia desde el punto de vista de Lolita no era hacer ninguna absurda reivindicación "feminista" como las que hoy están de moda». Esta novela no fue muy exitosa pues exigía en el lector un más que suficiente nivel literario para la perfecta comprensión de la obra. sin haber leído con anterioridad el original del que ésta partía era imposible captar la calidad de la narración de Pia Pera
 
Preciosa e interesantísima en mi opinión es la justificación que realiza Emanuele Trevi de la escritura de este libro. La efectúa hablando de Pia Pera y de la traducción que hizo del Eugenio Oneguin de Pushkin. Igual que Tatiana vive en el lector que tiene en sus manos la novela de Pushkin, la amiga de Trevi, fallecida por culpa de la inmisericorde ELA, vivirá otra vez a través de la escritura que él está realizando. Se pregunta el autor: «¿Qué diferencia hay entre la Pia Pera que inscribieron en el registro civil de Lucca el 12 de marzo de 1956 y la Tatiana de Pushkin?». Y poco después viene a concluir que no hay diferencia alguna y lo explica:
«Porque vivimos dos vidas, ambas destinadas a acabar: la primera es la vida física, la de la sangre y el aliento; la segunda es la que se desarrolla en la mente de quienes nos amaron. Y cuando la última persona que nos conoció muera, nos disolveremos, nos evaporaremos para siempre, y comenzará la grande e interminable fiesta de la Nada, en la que el aguijón del recuerdo no podrá ya herir a nadie.»
Dos vidas, Premio Strega 2021
He aquí, pues, la justificación del título de este ensayo. Es un título de significación múltiple, variada, polisémica. De un lado tenemos las dos vidas que está repasando: las de sus amigos Pia y Rocco; de otro tenemos la doble o múltiple vivencia que cada uno de ellos tuvo en vida a través de sus particulares creaciones literarias; pero sobre todo es la última significación, contenida en la cita anterior, la que da sentido máximo a la obra que estamos o acabamos de leer. Emanuele Trevi en Dos vidas ha conquistado para cada uno de sus dos buenos amigos nada menos que la inmortalidad, ha logrado revivirlos, volverlos a la vida. Cada vez que un lector lea este librito, Pera y Carbone renacerán, tendrán una vida nueva. No existe prueba de amistad mayor, ¿no os parece?

13 may 2022

Vicente Vallés y su primera novela: "Operación Kazán"

16 comentarios:

«—Pero vosotros, los soviéticos, aguantaréis. Sois más fuertes que nosotros, porque aquí estamos en primera línea frente a Occidente y podemos caer en cualquier momento. Sin embargo, Rusia siempre se ha mantenido erguida. Venció a Napoleón y venció a Hitler. También venceréis ahora.»

«La Unión Soviética tiene un Ejército imbatible y armas nucleares para enfrentarse a Estados Unidos. Y, además, tenéis el KGB. Estáis en todos los sitios. ¡Vuestros agentes, tus compañeros, están incluso en el Congreso de Washington!»

Premio Primavera de Novela 2022
Creo que con esta novela daré por finalizado mi paseo literario por Rusia. Lo comencé el pasado mes de febrero cuando la Federación de Rusia inició maniobras en los aledaños de Ucrania y los analistas más avezados hablaban de posible invasión aunque pocos lo creímos. Pero la hubo, y la sigue habiendo, y no sabemos si parará aquí o se extenderá a otros países. Desde luego las últimas noticias -Finlandia acaba de solicitar su entrada en la OTAN y Suecia la está preparando- no auguran un final como el que se esperaba. Mi periplo literario por Rusia y lo ruso o/y soviético ha consistido en la lectura de Guerra y paz de Lev Tolstói, Piedra, cuchillo y tijera de Maxim Ósipov, La edad de la piel de Dubravka Ugrešić, para finalizar con la que protagoniza esta reseña: Operación Kazán de Vicente Vallés que se ha alzado hace bien poquito con el Premio Primavera de Novela 2022. [pinchando en los títulos se accede a la reseña de cada uno de estos libros]

Mi primera impresión tras la lectura de esta novela es que no está nada mal. Me ha parecido una historia muy entretenida. Quizás su estilo me ha resultado en ocasiones demasiado periodístico, pero el autor logra momentos de máxima tensión narrativa que me han tenido enganchado a la lectura. Hay thriller, hay suspense, hay cierto humor, hay mucha -quizás demasiada- información que a veces se agradece y otras veces abruma un poquito. Pero en general bien.

Me apetecía mucho leerla por la ubicación en la que se desarrolla la trama: España, Estados Unidos y Rusia, especialmente la Federación de Rusia en la actualidad. Es verdad que, seguramente para evitar problemas, ciertos nombres de mandatarios en ejercicio o muy recientes, tanto de Estados Unidos como de la federación rusa, aparecen cambiados. Así el presidente ruso que busca perpetuarse en el cargo se llama Karlov, pero toda su tipología lleva indefectiblemente al vigente presidente de la Rusia actual; y lo mismo sucede con el de USA, llamado Banks en la ficción, aupado a la jefatura de la nación con la ayuda de las maniobras rusas y que sólo pudo resistir en el cargo un mandato al que llegó en 2016. No necesitamos más datos para saber que tras este nombre ficticio se esconde un muy conocido presidente republicano que no aceptó nada bien su derrota en 2020.

La acción gira en torno a las elecciones presidenciales norteamericanas del año 2024, o sea, que se proyecta hacia un futuro predecible pero no realizado aún. Las intromisiones rusas en USA no quedan ya en el plano de la desinformación y de las fake news sino que avanzan un grado y se inmiscuyen ya en la propia llegada de candidatos a la Casa Blanca. No se puede decir más respecto a esto dado que uno de los alicientes del relato es dilucidar en qué parará esta intromisión: ¿lograrán los rusos -sus servicios de inteligencia, herederos directos como su presidente de la KGB- sus fines u Occidente reaccionará y logrará detener lo que se proponen? Hay que leer la novela para enterarse de esto, naturalmente.

Vicente Vallés se da un paseo por la historia de Rusia, desde la IIª Guerra Mundial hasta nuestros días. La URSS de Stalin idea un procedimiento para dominar desde dentro a los Estados Unidos de América. Curiosamente la idea queda dormida y pasado el tiempo una serie de detalles en apariencia menores despertarán el interés de los servicios de inteligencia de varios países (Rusia, Estados Unidos y España) por lo que en apariencia es un divertimento de tres agentes jubilados: uno ruso (Boris Kovalev), otro suizo (Arnold Breuer) y finalmente un estadounidense (Charles McKenzie). 

Los citados tres viejos genios de los servicios secretos de sus respectivos países contactarán entre ellos en plena elección del candidato demócrata para las próximas elecciones. El nombre de la candidata elegida, Nathalie Brooks, los ha puesto en alerta. ¿Será posible que la viejísima idea contemplada en su día por el viejo zorro de Stalin fallecido en 1953, ahora en 2024 vaya a llevarse a efecto? Una serie de jóvenes espías en Rusia (Maxim Guzlim y Sonja Ivanova), en España (Pablo Perkins y Teresa Fuentes) y en Estados Unidos los ya no tan jóvenes (Beth Kramer -segunda en el organigrama de la CIA- y Matthew Perkins -el padre de Pablo-) se pondrán en acción para intentar abortar el tremendo plan ideado por Stalin conocido por el título que lleva la novela: Operación Kazán.

Vicente Vallés por su profesión de periodista y analista político, además de por propia curiosidad personal, sabe muchísimo sobre los sistemas políticos de los Estados Unidos y el funcionamiento de los Servicios de Inteligencia de la Federación Rusa. Antes de ésta, su primera novela, publicó dos libros dedicados respectivamente a la política en USA y en Rusia: en  el primero, "Trump y la caída del imperio Clinton" (año 2017) expone una serie de motivos por las que en su opinión un histriónico y poco tenido en cuenta por el establishment norteamericano Donald Trump llegó a la presidencia en USA; en el segundo, "El rastro de los rusos muertos" (2019), se centra en la manera de proceder del SVR, versión actual del anterior KGB, en el intento perseguido por Vladimir Putin desde su acceso a la presidencia de Rusia de dominar el mundo.

Personalmente no suelo leer libros de análisis político; me aburren soberanamente entre otros motivos porque suelen tener visiones muy sesgadas sobre aquello que analizan. Prefiero la ficción pues en ella los autores son más libres de decir e incluso de opinar al no estar sujetos al principio de veracidad exigido en la no ficción por las referencias a personas reales. Es por ello que sí que he leído la novela del prestigioso y varias veces galardonado periodista Vicente Vallés. Como ya he dicho, en "Operación Kazán" Vallés esquiva las referencias a individuos reales aunque por poco avisado que se sea bajo los nombres utilizados el lector vea los rostros de Putin (Karlov), de Trump (Banks), de Bill Clinton (Steve Harrison) o de Boris Yeltsin (Yarshin) entre otros varios más. Según que el autor se aleja del tiempo actual se atreve con la realidad y los nombres de Mijail Gorbachov, de Stalin, de Yuri Andropov, e incluso del asesinado no hace tanto Alexander Litvinenko, entre los rusos, aparecen; igualmente ocurre con los nombres de los occidentales Churchill, Clement Attlee y algún otro más, aunque sin duda muchos menos que los rusos dado el contenido de la obra.

¿Qué me ha gustado y qué no en esta novela?
Además del ritmo que logra en algunos momentos de la narración y el suspense consiguiente que ya he señalado, me ha gustado mucho enterarme de cosas que desconocía por completo. Por ejemplo no sabía que Oleg Penkovski fue un espía soviético que «se entregó a la causa occidental. En 1962 advirtió a Estados Unidos de la instalación de misiles soviéticos en Cuba, a solo ciento cincuenta kilómetros de Florida. Aquella información provocó la Crisis de los Misiles. Penkovski fue descubierto, torturado y ejecutado.». Tampoco sabía que en España el antecedente del CESID, predecesor del CNI del que estos días tanto se habla, se llamaba SECED en tiempos del dictador Franco. ¿Tienen interés estos y otros descubrimientos? Bueno, no sé, a mí me han resultado curiosos.

Antena 3, Informativo presentado por Vicente Vallés,
Me han gustado algo menos otras cosas como los frecuentes leísmos en que incurre el escritor; como para muestra vale un botón, aquí van dos ejemplos:  «Terminada la carrera, le enviaron a España» o «tiene a su hijo en Londres y le visita a menudo». Sé que el leísmo referido a persona masculina no se tiene actualmente por incorrección injustificable pero sí que es recomendable evitarlo, especialmente en la lengua escrita. Me doy cuenta de que mostrarme pejiguero con estas cosas  es consecuencia de la pervivencia en mí del profesor de Lengua que fui. En todo caso, un asunto nimio, muy menor y -sí, lo reconozco- muy discutible. También, semejante en nimiedad a mi enojo con el leísmo que acabo de señalar, me ha disgustado un tanto el exceso de información que el novelista da del proceso seguido por los partidos políticos en la selección de candidatos para las elecciones presidenciales americanas. No dudo de que para la comunicación periodística del día a día estas explicaciones pueden tener interés, pero en un relato extenso con un asunto cuyo avance hacia su resolución exige vivacidad o dinamismo estas demoras informativas ralentizan mucho la narración y no, no me agradan. Afortunadamente abundan más en la primera parte que en las dos siguientes, así que según se va leyendo se olvidan y como lector se atiende más a ver cómo discurre la trama y sobre todo cómo acabará el embrollo.

Pero es evidente y así quiero señalarlo aquí que esta primera novela del periodista madrileño contiene elementos muy positivos. Así, sin ser descubrimiento en sentido estricto, me encanta la estructura que Vicente Vallés ha elegido para organizar su historia. Ha dividido la novela en tres grandes partes y dentro de cada una ha ido presentando de manera muy cinematográfica la sucesión lineal de escenas que anteceden por semanas, luego por días, a la fecha de las elecciones en noviembre de 2024, con flash backs necesarios puestos en boca de diversos partícipes en la ficción que sirven para explicar a uno o varios personajes, que estaban en la ignorancia, el motivo antiguo de lo que está sucediendo. Al tiempo estas narraciones dentro de la propia narración se presentan en contrapunto y desde distinta perspectiva según que quien relate sea un norteamericano, un ruso, un espía suizo o los propios agentes españoles del CNI. Este juego de puntos de vista, de ubicaciones geográficas diversas y de saltos temporales a la vez que prosigue inexorable la linealidad 'tic-tac, tic-tac' («Moscú, 6 de octubre, (a 30 días de las elecciones)» o «Phoenix, Arizona, 7 de noviembre (dos días después de las elecciones)») dota a la novela del necesario suspense exigible a un thriller y de la información histórica precisa que acompaña a cualquier narración que mezcla personajes históricos reales con otros inventados. Ante todo esto no cabe más que quitarse el sombrero, ¡chapeau!



Citas textuales que me parecen interesantes.
Además de las dos que encabezan la reseña y que inciden en el mito de la Rusia invencible que se está demostrando falso por el resultado que su operación "especial" sobre Ucrania está teniendo, creo que las siguientes citas textuales son muy aclaratorias y no exclusivamente sobre lo que se dilucida en esta entretenida novela:

  • «la Guerra Fría estaba de vuelta en forma de injerencia en procesos electorales ajenos, de noticias falsas y desinformación, de una nueva carrera armamentística, económica y tecnológica, y de un incremento de las actividades de espionaje.»
  • «Váyase de Rusia cuanto antes. Y si consigue salir de aquí, vaya a Estados Unidos y trate de encontrar allí algo parecido a vida inteligente. Alguien debe parar esta locura. Y ya no queda mucho tiempo para eso.»
  • «En Rusia nada funciona bien: ni la economía ni la sanidad ni el ejército... Pero son unos maestros en el arte del espionaje. Y Karlov es un espía. Aunque ahora sea el presidente, nunca ha dejado de ser un espía.»
  • «a veces, lo patriótico es incumplir una norma para salvar las demás; saltarse una ley para defender el imperio de la ley, para salvar a tus soldados, para salvar la democracia y para salvar a tu país.»

5 may 2022

Cristina Peri Rossi. "La insumisa", novela autobiográfica

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«Yo leía muchísimo, sin orden, que es como hay que leer: novelas, poesía, libros de autores clásicos y modernos, los diarios que compraban en la casa de mis tías abuelas, los prospectos de medicina, los carteles de las películas y los libros de la biblioteca de mi tío que devoraba con bulimia»

La insumisa, novela autobiográfica, Cristina Peri Rossi
"La insumisa" es la última novela de Cristina Peri Rossi, flamante Premio Cervantes de este año 2022. Precisamente fue este Premio y el día de su entrega, el 23 de abril, lo que me llevó a comprar dos libros de la autora uruguaya residente en España desde el año 1972. Junto a esta novela autobiográfica, que me ha gustado y me ha servido para conocer mejor la vida de la autora desde su niñez hasta la edad adulta, adquirí una antología de su poesía editada por Visor titulada "La barca del tiempo" de cuya lectura estoy disfrutando mucho.

Leyendo "La insumisa" se asiste a la relación de Cristina con sus padres: cómo el padre era un ser distante, bebedor y mujeriego, con problemas de relación con la madre. La niña Peri Rossi, cuando oía o presenciaba las discusiones del matrimonio siempre se ponía del lado de su madre a la que quería intensamente. Con tres años, nos dice la autora, «le propuse casarme con ella». Desde el momento en que nos hace esta comunicación -la primera página del libro- la autobiografía se vuelca totalmente del lado materno. Se nos habla de los bisabuelos genoveses que enamoradísimos embarcaron muy jóvenes desde la ciudad italiana hacia Montevideo a donde llegaron tras un viaje que duró tres meses; durante la singladura la pareja fue casada por el capitán del buque, y -nos dice la escritora- en esa travesía la bisabuela Marcela Frugone quedó embarazada del primero de los 14 hijos que tuvo con Agustín Nocetti, su marido, al que profesaba un inmenso amor que la llevaría a no entender la vida sin él. Ambos enamorados morirán tempranamente dejando en el mundo siete hijos vivos de los 14 partos que Marcela tuvo. La hija mayor, María Luisa, casada con Carlos Alberto, será quien se encargará de sacar adelante a todos. Vivirán en la casona que Agustín, maestro de obras, construyó para albergar a toda la prole. María Luisa, pronto viuda de Carlos Alberto con quien tuvo tres hijos, es la abuela de Cristina Peri Rossi, y madre por lo tanto de Julieta Rossi, la mamá queridísima de Cristina, y también del soltero tío Tito que tanto influyó en los gustos literarios y musicales de nuestra autora. Julieta Rossi, muy pronto viuda de su marido Ambrosio Peri, era maestra y supo ver muy pronto las aptitudes de su hija para la escritura. El matrimonio Peri Rossi tuvo dos hijas; sin embargo y es algo que me resulta chocante Cristina nada dice en esta novela autobiográfica de su hermana. ¿Por qué?

De lo que más habla la autora en esta biografía novelada es de la atracción que desde siempre sintió ella por la belleza femenina. Cuenta cómo se enamoró en el Instituto de Elsa, una chica cuatro años mayor que ella. De cómo Elsa también parecía sentirse atraída por ella y cómo la imposición familiar la llevó a alejarse de Cristina. Este desamor, esta desilusión, dolió mucho a la novelista. Aunque como bien le dijo su madre los desamores se superan encontrando otros. Y así se enamoró de Alina, otra niña del instituto. Fue Alina quien le comunicó otro descubrimiento, en este caso atroz: eran «'anormales'» por amarse, por quererse, por declararse su amor; las chicas debían amar a chicos, casarse con ellos y tener descendencia, eso era lo normal y lo correcto. Elsa y Alina seguirían esta ruta y no les iría del todo bien; en fin, al menos a Alina, le fue bastante mal pues acabaría suicidándose.

Todos estos pormenores acerca de la identidad sexual, y algunas anécdotas siempre relacionadas en algún sentido con el hecho de haber nacido mujer relata Peri Rossi. Una de ellas es la gran desinformación existente en su tiempo respecto a la condición femenina representada en el hecho de la menstruación. Cuando Cristina tuvo su primer período se asustó muchísimo, y el gran desconocimiento y la nula información recibida sobre el asunto en el seno de la familia la llevarían a creer lo que algunas amigas de parecida edad le decían sobre que ya era mujer por lo que debía de tener cuidado de que ningún hombre la tocase pues se quedaría embarazada. Así un día llegó a casa gritando creerse embarazada dado que un hombre la había empujado por la calle.

Muchos episodios anecdóticos como el anterior se pueden leer en esta entretenida autobiografía novelada. Uno de ellos, quizás el más impactante de todos sea el que -cuenta la novelista- le sucedió en el previo a la operación por urgencias de peritonitis aguda a la que tuvo que someterse. Cuando la preparaban para llevarla a quirófano, Cristina se sintió violentada, agredida sexualmente; al comunicarle a su madre el suceso, ésta le aconsejó callar dado que no hubo testigos y el hecho se perdía en la nebulosa de no saber si la agresión sucedió realmente o fue producto de la imaginación desatada por culpa de la anestesia.

Esta novela, que podríamos denominar 'novela de iniciación', está formada por 18 capítulos, en mi opinión quasi relatos, dado que cualquiera de ellos podría sostenerse por sí solo desgajado del volumen. Son capítulos que giran, como ya he dicho, siempre en torno al hecho de la conformación de su identidad como mujer, de la explosión de su sexualidad, de su evolución y aceptación personales. Me ha sorprendido mucho que no haga explícitas referencias a su posicionamiento político que en 1972 la llevaron a tener que abandonar Uruguay sin previo aviso a fin de poder conservar la vida y su libertad. Quizás sea por esto por lo que tras dar noticia de su niñez y adolescencia a lo largo de la mayoría de los capítulos (Primer amor, El viaje de las cigüeñas, El qué dirán, Segundo amor, El deseo, La operación, Las anormales, El beso, etc.) a la edad adulta dedique tan sólo el último del libro, 'Nena querida'. En este capítulo cuenta de manera muy poética cómo sus relaciones amorosas con mujeres están muy relacionadas con el sentidísimo amor que desde bien niña, cuando leía cuanto caía en sus manos, ha tenido por la literatura. 

editorial Visor, erotismo, homosexualidad femenina
Leyendo los maravillosos poemas contenidos en la antología "La barca del tiempo" observo que en ellos aunque los asuntos del amor, la sexualidad, el erotismo, la condición femenina en el mundo y tal aparecen en muchos, Peri Rossi no elude hablar de su compromiso político, de su exilio, de los exiliados, de la soledad lejos de la patria, etc. Esto me lleva a preguntarme por qué en esta novela de título tan apropiado para el cuestionamiento sociopolítico, sin embargo, la política brilla por su ausencia. Espero que sea porque la escritora tenga en su pensamiento dedicar otra obra autobiográfica a cubrir esta carencia. Habría que preguntárselo a ella, desde luego. No sé cómo hacerlo, pero intentaré hacerle llegar esta cuestión a ella. Y ya me gustaría a mí que me respondiese. Si tal conjunción de astros se produjese, a bombo y platillo daría cuenta de ello en este blog. Sería fantástico.

Además de lo dicho hasta aquí, qué otra cosa destacaría de esta novela. Pues especialmente las referencias que la poeta y narradora realiza a la literatura en forma de títulos de obras y nombres de autores que la han marcado. Así se ve, por ejemplo, cuando, casi al quijotesco modo, habla de la biblioteca de su tío Tito en la que la adolescente Cristina pasaba las horas
«era una biblioteca muy completa: desde Homero al Ulises de Joyce, no faltaba ninguno de los libros de un buen lector, contemporáneo y que no tenía géneros preferidos, aunque yo sabía que a mi tío le gustaba mucho Juan Ramón Jiménez (con quien yo le encontraba gran parecido físico) y Antonio Machado. Por otro lado era la biblioteca de un lector del siglo XX: allí estaban tanto las novelas de Jean Paul Sartre, de Albert Camus, como la Eneida de Virgilio, Una habitación propia, de Virginia Wolf, o La madre, de Gorki, libro que me impresionó muchísimo [...]
No sé con qué libro comencé, ni con cual terminé, pero recuerdo haber leído los poemas de Amado Nervo, Don Quijote de la Mancha, el teatro de Eugene O'Neill y los relatos de William Saroyan. Nena querida fue toda una revelación para mí, y se convirtió en uno de mis preferidos.» [...]
También muchas son las referencias explícitas a compositores y obras musicales que Cristina aprendió a admirar escuchando los discos de su tío
«Si reviso mi discoteca, son los mismos que tengo hoy, aunque se hayan agregado otros. Beethoven, el melancólico y estremecido Chopin,Bach, Haendel, Tchaikovsky, Edvard Grieg, Smetana, Debussy, Vivaldi, Monteverdi, Erik Satie, Schubert, el jazz más antiguo (Paul Robeson y María Anderson) tanto como mis sopranos favoritas: Renata Tebaldi, Joan Sutherland, Birgit Nilsson, Victoria de los Ángeles y María Callas» (capítulo Mi tío)
Luego, ya por ella misma, el mundo del Cine, en especial sus actrices favoritas (Elizabeth Taylor, Ava Gardner y otras) entran a formar parte de su universo afectivo, creativo e intelectual.

Y junto a lo anterior no quiero dejar en el tintero el intenso lirismo que en ocasiones aparece esparcido  en esta autobiografía en prosa. Es un lirismo que estalla en las manos de la escritora cuando habla de amor, de la atracción erótica. Así en su adolescencia el descubrimiento de la poesía de Bécquer le servirá para sobrellevar el amor sentido hacia Elsa o Alina y para entender mejor sus propios sentimientos. Pero no sólo esto; también a la hora de contar lo sentido al besar a la persona amada en el capítulo El beso la poesía becqueriana emerge en las palabras que utiliza para describirlo: 
«No bien me senté a su lado, sentí que las manos, la boca, las sienes y las mejillas me temblaban. No podía mirar la página del libro, que no sabía qué decía, porque no podía quitar los ojos de aquella boca. [...] No sé cuánto tiempo estuvimos de esa manera, sólo sé que fue el principio de una cadena y, a veces, se inclinaba hacia la derecha, otras hacia la izquierda

editorial menos cuarto
 Es Cristina Peri Rossi una enamorada del lenguaje, de las palabras, casi tanto o más que de las mujeres que a lo largo de su ya extensa vida -Peri Rossi nació en Montevideo el año 1941- ha amado. Se percibe claramente en los poemas de la antología citada («Las mujeres son todas pronunciadas, / y las palabras, son todas amadas» (poemario Evohé, 1971), «En las páginas de un libro que leía, perdí una mujer. / En cambio, a la vuelta de la  esquina, he hallado una palabra» (ibidem), etc.

En "La insumisa", esta novela última, deja clara huella de su amor por la expresión justa, cuidada, hermosa. Y esto, que se percibe en general en todo el libro, restalla con fuerza en denominaciones breves y cercanas como 'bichicome' (mendigo), 'gato barcino' (gato atigrado), 'los grillos critaban' (los grillos gritaban o chillaban), un 'vestido lleno de volados y alforzas' (vestido lleno de elementos que sobresalen y de pliegues), 'gallo bataraz' (gallo de plumaje gris y pintas o rayas blancas), etc. 

Como se deduce he disfrutado mucho leyendo esta autobiografía novelada;  es una auténtica gozada leer denominaciones y frases como las anteriores utilizadas por esta maestra del idioma, esta buena narradora y mejor, mucho mejor, poeta en toda la extensión y profundidad de la palabra. 

30 abr 2022

"La edad de la piel". Ensayos de Dubravka Ugrešić

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«En los campos estalinistas, según cuentan, se exterminó aproximadamente a un millón y medio de escritores, artistas y pensadores. Después de la rehabilitación, la vanguardia rusa empezó su segunda muerte, lenta y silenciosa. El verdugo esta vez no tenía un bigote severo. La muerte vino en forma de mercado democrático, libre, reluciente y sobre todo seductor.» (ensayo La la gente)

Dubravka Ugrešić, Ensayo
Tras la lectura de los relatos del ruso Maxim Ósipov gracias a los  cuales  he podido conocer cómo se vive en la Rusia actual, cómo piensan muchos de sus habitantes, cómo actúan las autoridades con los que no siguen sus dictados, cómo la mayoría de los rusos sólo quieren enriquecerse como sea y cómo los que tienen más conciencia y/o inteligencia ansían dejar el país de una vez por todas, ha llegado a mis manos este libro de Dubravka Ugrešić que agavilla una serie de artículos de tono ensayístico escritos entre 2014 y 2018. Aparecieron publicados en la Gazeta Wyborcza polaca, en un portal en línea serbio, en periódicos suizos, y en revistas literarias norteamericanas. El que da título al volumen, el ensayo «La edad de la piel» fue incluido en 2016 en la prestigiosa colección norteamericana «Pushcart Prize» que rinde homenaje a los mejores textos poéticos, de relatos, ensayísticos, etc. aparecidos cada año en pequeñas publicaciones fuera de los grandes circuitos literarios. 

Al tratarse de una escritora nacida en la antigua Yugoslavia me pareció interesante acercarme a esta lectura para ver cómo se vive hoy en aquellos lugares que estuvieron en la órbita soviética. ¿Sería una vida parecida a la de los rusos de la Federación Rusa de Putin?


La escritora
Para entender debidamente el libro y lo que en estos ensayos vierte su autora creo conveniente dar unas breves notas biográficas sobre ella. Dubravka Ugrešić nace en 1949 en Kutina, localidad de Croacia que por entonces era una región de Yugoslavia, país hoy desaparecido por su desmembración en las 8 regiones que lo integraban. Ugrešić es hija de un serbio que cuando Yugoslavia fue ocupada por los nazis se unió a la resistencia; su madre era extranjera. Estos dos datos, padre de la resistencia yugoslava y madre foránea, nunca fueron buenas cartas de presentación en la Croacia que apoyó mayoritariamente a Alemania durante la IIª GM y que en 1941 con el apoyo de Hitler se constituyó en Estado Independiente. Ese estado fue gobernado por el partido ustacha de Ante Pavelić. 

Contra ese Estado, desaparecido tras la derrota de Hitler, luchó en la resistencia el padre de Dubravka Ugrešić. La hija siempre ha defendido el papel jugado por su padre en la Yugoslavia que emergió tras la guerra mundial. Ella consiguió sus primeros laureles literarios antes de la desintegración del país; además, por si lo anterior fuera poco, en 1989 se unió a la Asociación para una Iniciativa Democrática de Yugoslavia, un partido político marginal que se oponía a la independencia de Croacia. Cuando dos años más tarde tras un referéndum popular Franjo Tudman declara unilateralmente la independencia de Croacia es evidente que Ugrešić no puede permanecer en el país que la vio nacer y marcha,  primero a Serbia. Con la guerra 1991-1995 que asoló las regiones de Yugoslavia al tiempo que iban surgiendo países donde antes sólo había territorios o comarcas de una Federación la novelista se instalará definitivamente en Amsterdam, ciudad donde actualmente reside si bien viaja con mucha frecuencia a USA donde ha impartido clases en varias de sus universidades.


La edad de la piel
Tras la lectura de estos ensayos la primera sensación que me invade es la de la dureza que la autora muestra con su país de nacimiento, Croacia, especialmente porque, asegura, el nuevo Estado está acogiendo sin disimulo alguno su ascendiente ustacha, o sea fascista. Franjo Tudman cuando declaró la independencia de Croacia en 1995 en su discurso inaugural la situó como heredera directa de aquella Croacia libre e independiente que entró en los mapas geopolíticos de la mano de Hitler en 1941. Por esto y por la deriva que, según la autora asentada en Amsterdam, los mandatarios siguientes han adoptado para el país, es por lo que la Ugrešić no puede por menos que ser muy crítica.

Dubravka Ugrešić es, como ya he dicho, hija de un serbio que luchó contra la ocupación nazi del país y contra los colaboracionistas nazis que allí en Croacia eran los 'ustachi'. Como su padre, ella vio en la Yugoslavia de Tito innegables avances en muchos campos, especialmente en el de la dignidad de la mujer. Esto y otros elementos de esa época que en general aprueba no la llevan a alabar el brutal comportamiento del padrecito Stalin con su política de hambrunas terribles y de persecución de los enemigos políticos.

Se lamenta muy mucho la ensayista de que los atroces crímenes cometidos por todos los bandos (serbios, croatas y bosniacos) durante la «guerra pasada» (con este eufemismo se refieren en Croacia a la guerra desatada en la antigua Yugoslavia entre los años 1991 y 1995) hayan quedado en su mayor parte sin perseguir e incluso que los asesinos se hayan visto elevados a responsabilidades de gobierno en muchos de los nuevos Estados.
«Nadie ha presentado una enumeración de daños. Cuánta gente murió, cuánta desapareció, cuántos desplazados hubo, cuál fue el perjuicio económico sufrido, cuántas casas se demolieron, cuántas fábricas se destruyeron, cuántas vías férreas, carreteras, hospitales, iglesias, escuelas, monumentos, cuántos libros se quemaron... Nadie ha presentado las cuentas. A las autoridades de la mayoría de los Estados de la antigua Yugoslavia les interesa» [...] (ensayo ¡La arqueología de la resistencia!)
 La política de limpieza étnica que se practicó en plena contienda, ahora en la paz se sigue practicando aunque de manera más sutil: eliminando referentes de uno y otro país (Croacia y Serbia) que pudieran existir en forma de esculturas, realizando una lectura de la Historia totalmente dispar por unos y por otros, e incluso fomentando la belicosidad en estos tiempos de paz a través del deporte: el fútbol y la selección nacional en Croacia, y el tenis de Novak Djokovic en Serbia.

ensayos, literatura croata del exilio,
La autora se manifiesta con bastante neutralidad, si bien no puede dejar de atacar el comportamiento de Croacia, su país de nacimiento, respecto al neoustachismo que ve en alza y la política cultural practicada, la cual ignora a cualquier autor de la época yugoslava así como a aquellos que son críticos con el devenir del país. En este último grupo se ve incluida ella misma.

Muchísimos son los temas que tocan estos dieciocho artículos ensayísticos. Sin lugar a dudas el que más espacio ocupa e interés tiene es el de los perniciosos nacionalismos identitarios. Este asunto es, quizás por su enorme semejanza con otros homónimos que en España se producen, el que más me ha interesado. Que la pertenencia étnica, el dominio lingüístico o la nacionalidad adquirida por el hecho fortuito de haber nacido aquí o allá, estén por encima de cualquier otro mérito es algo que me ha tocado profundamente, pero que no me ha resultado extraño para nada
«Hoy el trabajo se ha desvanecido de la memoria. El único clavo ardiente identificativo al que agarrarse, que hoy en día le queda a la gente es su pertenencia étnica. Por eso los jueces y abogados son en primer lugar croatas y solo después jueces; por eso los médicos son en primer lugar serbios y solo después médicos; por eso también los escritores son en primer lugar croatas, serbios y bosniacos, y solo después escritores.» (ensayo ¡Larga vida al trabajo!)

Tampoco el revisionismo y reescritura de la Historia me coge de nuevas

«Se han derribado las verdades que conocíamos y las han cambiado por otras nuevas. Solo en la pequeña Croacia en la que nací han derribado o destrozado tres mil monumentos que homenajeaban a los partisanos y al movimiento de resistencia yugoslavo. Hoy, un ejército de historiadores no cualificados trabaja para borrar la historia antifascista y legalizar otras versiones.
[...]
Hoy, en el corazón de Europa, en Bosnia y Herzegovina, los niños van a clase separados por etnias, croatas, serbios y bosniacos; estudian la misma historia y la misma lengua con libros de texto completamente distintos.» (ensayo ¡La arqueología de la resistencia!)


Dubravka Ugrešić en La edad de la piel se muestra muy hostil contra la misoginia que ve triunfante no sólo en su país de nacimiento y en las vecinas Serbia, Eslovenia, Macedonia, Kosovo o Montenegro sino también, y mucho, en los Estados Unidos a cuya ciudad de Nueva York acude con frecuencia, y eso que ella siempre se mueve en ámbitos culturales en los que tales comportamientos se consideran proscritos. Las obscenidades que con frecuencia aparecen dibujadas en carteles que anuncian actuaciones de mujeres artistas son equiparables, en su ataque a la mujer, con las descalificaciones que la Susan Sontag, comprometida con los bosniacos de Sarajevo, recibe desde Croacia. En ambos casos es misoginia de alta intensidad. 

Respecto a lo anterior, lo que más lamenta la escritora es la asunción que por tradición, cultura o lo que sea la mujer tiene de su condición de persona supeditada al hombre. Constata con pesar que en general la mujer busca siempre el aplauso masculino pues es él quien la eleva a categoría cultural

«La escritura masculina es siempre plural; la femenina, en singular. Los hombres piensan y dicen nosotros, las mujeres suelen decir yo. [...] Las mujeres se dirigen en su escritura mayoritariamente a los hombres, los hombres se dirigen casi siempre a otros hombres. Girls love boys, boys love boys. Las mujeres son más hábiles con el lenguaje del exhibicionismo corporal, están condicionadas a este tipo de discurso, porque con él han recogido siempre el aplauso masculino.» (ensayo «L'ecriture masculine»)


Asunto no menor al que la ensayista dedica espacio en varios de estos artículos es el del impacto que  las nuevas tecnologías tienen en la sociedad. Según ella frente a la liberación que prometían y el aumento del disfrute cultural que su asunción suponía lo que sobre todo han propagado ha sido la estupidez
«Gracias a los medios, la estupidez se ha vuelto global. Al sustituir los contenidos relevantes por otros irrelevantes, los medios borran la memoria cultural.» (ensayo ¡Más despacio!)
«cuantos más juguetes tecnológicos hay para ayudarnos a registrar la voz, la cara, el movimiento, más veloz y eficaz es el olvido.» (ensayo ¡La arqueología de la resistencia!)

Dubravka Ugrešić posee una enorme cultura y de ella hace gala en sus escritos. Son numerosas las referencias a escritores como Tolstói, Dostoievski, Milan Kundera, Elena Ferrante, Susan Sontag, el checo Bohumil Hrabal... También utiliza personajes y contenidos de obras universales para dar forma literaria a sus artículos (Sherezade y Shariar de los cuentos de "Las mil y una noches", el Hanta de "Una soledad demasiado ruidosa" de Bohumil Hrabal o títulos de Milan Kundera como La lentitud o La despedida). 
Otro tanto se puede decir del Cine. Numerosas referencias a títulos le sirven para, partiendo de ellos, desarrollar un escrito o ejemplificar un comportamiento. Así Promesas del este de David Cronenberg o la oscarizada La La Land, entre las recientes; pero también otras más lejanas como la Ninotchka de Lubitsch.

Frente a esta exhibición de riqueza cultural la autora constata que en nuestra época lo que se impone de manera arrolladora es la incultura: «Los incultos (¡porque ellos, vive Dios, han tomado el poder en todas partes!) ejercen su terror sobre los cultos (por lo demás, ¿no han estado los cultos desde siempre en minoría?).» (ensayo ¡Aquí no hay nada!). Es tal el nivel de desconocimiento, de falsificación del pasado, de ocultación de la verdad, que la escritora, intelectual independiente donde las haya llega a reconocer: «Mirando los programas rusos descubrí también que la dura televisión comunista soviética censurada era incomparablemente mejor que la actual no censurada.» (ibidem)

¿Quiere decir lo apuntado en el párrafo anterior que en "La edad de la piel" Dubravka Ugrešić se muestra como una nostálgica del statu quo anterior a la caída del comunismo? En mi opinión, no; sin embargo esa es la consideración que interesadamente se difunde de ella desde su país natal. Lo malo no es esta calificación, sino que la misma no sea debidamente contestada por altavoces mediáticos importantes presentes en otros países. Ser crítica con un estado de cosas nunca es fácil; quien así se comporta recibe ataques por todos los flancos. Hay que ser muy valiente para mantenerse en pie a pesar del fuego cruzado que se recibe.  

Dubravka Ugrešić es una luchadora por la independencia intelectual, muy beligerante frente a la instalada «cultura del consenso». Paradójicamente, consiste la tal cultura en la reedición en nuestra sociedad y mundo libres del «Homo sovieticus, un Homo duplex, la especie humanoide mayoritaria que, según dicen, vivía en los tiempos comunistas y que se caracterizaba por su hipocresía, por la cautela como regla, la elusión de conflictos como regla y la paranoia, no como diagnóstico, por supuesto, sino como estilo de vida.» (ensayo La la gente). La cultura del consenso se asienta esencialmente en el desconocimiento de las cosas:
«No tener ni la menor idea es, por lo demás, el fundamento sobre el que se sostiene la cultura del consenso.» (ibidem)

 Qué cerca está, si es que no son lo mismo, esta 'cultura del consenso' con lo tan asentado entre nosotros de 'lo políticamente correcto'. Ambos conceptos buscan el sometimiento, la dependencia cultural, el silencio, la autocensura... en aras de una amable convivencia, una confortable integración con los otros si es que se viene de fuera. Hay que procurar no chirriar en el panorama diseñado por quienes mandan, por aquellos que figurarán en el futuro en los anuarios y los reconocimientos.  

Estos hombres importantes, estos próceres, han encontrado una manera de amansar al hombre pequeñoEl hombre pequeño ha sido un figurante en los espectáculos históricos, entregaba su pequeña vida por las grandes victorias, los grandes reyes, emperadores y caudillos, encajaba sus huesos anónimos en las pirámides célebres y en el "futuro radiante"» (ensayo El hombre pequeño y 'La felicidad gitana'). ¿Cómo han logrado hacerlo? Entregándoles la tecnología y haciéndoles creer que son capaces por sí mismos de cambiar las cosas, de que la cultura la hacen ellos, de que lo importante es hacerse cuantos más selfis mejor, conseguir cuantos más likes mucho mejor. 

«Gracias a la tecnología digital, y no gracias a Marx, el hombre pequeño ha puesto un pie en el comunismo. [...] Gente exhausta se troncha en los selfis y repite por milésima vez su felicidad. Ellos se divierten, de veras se lo pasan genial, y no hay nadie que se atreva a apagar la música que suena a todo volumen, a cerrar el grifo del alcohol y a negarse a participar en el olvido colectivo» (ibidem)

 

Para finalizar
Si como señalé en la reseña de los relatos de Maxim Ósipov dar por concluida la misma [leer la reseña aquí] era harto difícil por ser muchos los asuntos que en ellos se tocaban así como diversas las maneras literarias empleadas, qué decir de estos ensayos. Innumerables son los temas que en los 18 escritos que forman "La edad de la piel" aparecen. Resulta imposible abarcar todos en una reseña que por definición no debiera de ser muy extensa. Por eso pongo fin a la misma aquí mismo. Sé que dejo en el tintero muchas cosas, pero el formato utilizado así lo exige. No puedo evitar, sin embargo, cerrarla sin aludir siquiera sea de pasada al asunto de las migraciones al que Dubravka Ugrešić es muy sensible habida cuenta de la historia reciente de su país natal. 

Es una paradoja que tras la liberación e independencia de Croacia varios cientos de miles de croatas hayan tenido que abandonar el país para buscarse la vida. Antes estaban sometidos a los soviéticos y ahora ellos ocupan puestos de trabajo que no quieren los europeos, incluidos muchos rusos.  En Amsterdam la autora conoce a una chica que trabaja limpiando casas y en un avión rumbo a Zagreb habla con Iván que emigró a las islas Feroe. A pesar de estar fuera de su patria ambos la llevan en el corazón y a su manera la mantienen viva
«Me pareció que ese chico era, en efecto, una sombra, igual que lo es Meliha, y también Frank con el solo hecho de autoexcluirse, e igual que, paradójicamente, pese a todos sus actos para incluirse, es una sombra Goran. Ellos, igual que otros millones de personas, llevan una vida paralela. Es gente sin voz y, sin embargo, mueven, impulsan y mantienen la vida en Europa. Son la Europa invisible.» (ensayo La Europa invisible)
limpieza étnica, genocidio étnico, desplazamiento de poblaciones
Frente a estos jóvenes más o menos preparados que para huir de la miseria han tenido que abandonar su tierra, «Por toda Croacia se pavonean antiguos camioneros, generales, ladrones, asesinos, políticos, pícaros, alcaldes y delincuentes laureados con títulos universitarios falsos y doctorados honoris causa.» (ensayo La Europa invisible). Ejemplo de estos aborrecibles tipos humanos es el militar croata Ante Gotovina protagonista principal de la Operación Tormenta por la que, además de la muerte de miles de personas a manos croatas, más de 250.000 civiles serbios tuvieron que abandonar Croacia. El final de esta operación de limpieza étnica es recordada hoy con orgullo en Croacia y constituye una de sus grandes fiestas nacionales
«El general Ante Gotovina, el pilar moral croata por excelencia, icono nacional, es un asesino profesional formado en la Legión Extranjera y conocido porque en la guerra pasada, expulsó de forma pacífica a unos doscientos mil serbios de Croacia» (ensayo Artistas & asesinos)
Como se ve en el texto citado la autora expatriada en Amsterdam tira de ironía, recurso utilizado con frecuencia en sus artículos ensayísticos. 

26 abr 2022

La señora March por Virginia Feito, la 'española inglesa'.

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«Vio a un hombre rondando cerca de la valla. Sabía muy bien a qué se dedicaban los hombres que merodeaban cerca de parques y colegios. Su madre le había advertido a una edad muy temprana (antes de enviarla a confesarse por primera vez, cuando tenía nueve años) que nunca debía confiar plenamente en ningún hombre. «¿Y en papá?», preguntó la señora March, suponiendo que él sería la excepción a la regla, sobre todo porque su madre solo hablaba de su padre en términos elogiosos. “Jamás bajes la guardia”, contestó su madre.»

Virginia Feito, novela gótica, thriller psicológico
Con "La señora March" ha debutado en la literatura la española Virginia Feito. Estamos ante un thriller psicológico en la más que evidente línea de Alfred Hitchcock;  de "La señora Dalloway" de Virginia Woolf, en especial de la versión cinematográfica de esta novela que aparece en la película "Las horas" dirigida con maestría por Stephen Daldry en 2002 y que cuenta con un magnífico elenco actoral [en este blog tengo reseña hecha de esta película. Quien quiera leerla que pulse aquí]; y a lo anterior viene a sumarse el desarrollo de una trama con destellos góticos tipo Patricia Highsmith, muy psicológicos naturalmente. Estos mimbres hacen de la novela un producto más que aceptable.

El título y la ilustración de la portada del libro son muy elocuentes respecto a lo que en su interior vamos a encontrar: un personaje central, la señora March, que esconde dentro de su cabeza un mundo oscuro, disociado de ella, que la duplica, que le hace confundir la realidad con lo que imagina, que la perturba profundamente enajenándola por completo, aislándola del entorno, llegando a tocar real o imaginativamente elementos sanguinolentos (de ahí esas gotas de sangre que caen del cuello de las dos caras de la señora March: la visible y la oscura que está dentro de ella. 

El asunto es simple: George March, su marido, es un escritor de éxito que con su última novela ha vuelto a triunfar. Su novela ocupa anaqueles y pirámides de libros en cualquiera de las librerías del país. George, dada su popularidad y las magníficas ventas que su última novela  está cosechando, debe acudir con frecuencia a presentaciones, homenajes, firmas de libros.

La señora March se siente un tanto abrumada por la popularidad y el éxito de su marido. En esta ocasión todos hablan del enorme parecido que existe entre ella y la protagonista de la novela. Esto no pasaría de ser un halago -servir de inspiración al gran novelista-, pero es que Johanna, el personaje central de la exitosa novela que según muchos lectores está inspirado en ella, es...  ¡una prostituta! Para Agatha March (curiosamente no es hasta el final de la novela que conocemos su nombre) esto ya es demasiado. ¿Se reirán todos de ella por ese motivo? ¿Martha, la señora del servicio doméstico que trabaja en su casa, la mira mal por eso? Y George, ¿tendrá una doble vida?, ¿verdaderamente sus viajes y sus fines de semana con su editor Edgar pernoctando en la cabaña que ambos adquirieron en Gentry para ir de caza son ciertos o simplemente una tapadera para encubrir andanzas inconfesables?

La cabeza de la señora March va ganando en inestabilidad según que pasamos las páginas. Mentalmente ella vive en una realidad paralela que le hace imaginar cosas, ver animales como chinches y cucarachas invadiendo su dormitorio, e incluso personas para ella muy reales con las que habla, dialoga y hasta de común acuerdo toma fuertes determinaciones. En su cabeza confunde el pasado de su niñez, dependiente de su madre, y el presente, ahora ya ella misma madre de Jonathan, niño de unos ocho o nueve años al que apenas atiende y por cuyo mal comportamiento será requerida desde el colegio al que acude. Como maníaca depresiva que es todo su mundo se va a reducir a dilucidar, a investigar por su propia cuenta una sospecha que ella ha imaginado en su cabeza: si su marido es el culpable del asesinato de Sylvia Gibbler, una joven desaparecida cuyo cadáver se ha  encontrado cerca de la cabaña de Edgar. Las noticias televisivas sobre este asesinato perturban a la señora March aún más de lo que lo está habitualmente.

Lo que más me ha gustado de esta novela es cómo Virginia Feito sabe conducir con mano diestra la perturbación mental que padece la protagonista. No soy experto en psiquiatría, claro, pero las actuaciones del personaje, sus desdoblamientos, sus visiones alucinatorias, sus faltas de atención a lo inmediato perdiéndose en recuerdos para ella muy vívidos pese a lo muy lejanos que están, me hacen presumir que estamos ante una paranoica esquizofrénica. Quizás alguien que me lea, en este momento esté riéndose a carcajadas por mi ignorancia y mi atrevimiento. Puede ser; mi diagnóstico lo saco de indagaciones realizadas por mí en la literatura divulgativa psiquiátrica y el contacto que a lo largo de mi vida pueda haber tenido con personas de las que se afirmaba que sufrían de ese mal. Nada más y desde luego nada científico. 

Una vez que se tiene ubicado al personaje de la protagonista: una pobre mujer que se encuentra perdida y sola por culpa de su enfermedad mental en medio de una sociedad confortable, como lector sólo mantenía vivo mi interés según discurrían las páginas saber en qué pararía la historia. Es decir, desde aproximadamente la mitad de la novela pocas cosas de ella me iban sorprendiendo; el aliciente para proseguir con el libro era descubrir el final. ¿Sólo eso? Hombre, tampoco es una minucia dado que los thrillers funcionan así: dilatando el descubrimiento final del culpable o la acción insospechada de quien sea. Pero, por otra parte debo de confesar que aunque la novela se lee muy bien, con rapidez, sin dificultad alguna, los grandes elogios dedicados a esta opera prima de la "española inglesa" [algo más adelante aclaro debidamente esta denominación] hicieron que me creara elevadas expectativas que en gran medida no se han visto satisfechas.

Dejando de lado la trama cuyo final no se puede contar, he encontrado en la novela ciertas cuestiones, unas positivas y otras no tanto, que merecen ser señaladas. Entre las primeras destacaría sin lugar a dudas las muchas referencias literarias y cinematográficas que de manera no explícita la novelista deja esparcidas por todo el relato: la película de "La ventana indiscreta" de Hitchcock, las novela "La señora Dalloway" de Virginia Woolf y/o "El talento de Mr. Ripley" de la Highsmith, etc. Del lado positivo también se inclina en mi opinión esa galería de personajes femeninos muy bien diseñados: la madre de la señora March; la doméstica Martha gracias a la que la casa de los March no ha caído en el desastre absoluto; la vecina  Sheila Miller de cuyo hijo Alec Jonathan es muy amigo; incluso la asesinada Sylvia Gibbler tiene una presencia y una identidad relevantes.

Menos arriesgados y ya más dentro del terreno del tópico estarían las alusiones a hombres y mujeres que la novelista deja caer en su narración. Tal es el machismo que Agatha March ve presente en su padre que sólo concebía para ella el destino del matrimonio:
«Había estudiado Historia del Arte (una carrera que su padre había considerado «absolutamente inútil»; seguramente se había imaginado a su hija dibujando las trenzas de sus compañeras de clase todo el día y limándose las uñas mientras esperaba a que apareciese algún marido en potencia)»
Así como el comportamiento y pensamiento masculinos que se ven en la cita anterior entran dentro del lugar común, las mujeres de estos hombres, obsesionadas exclusivamente por su figura («Se sentaron a la mesa, y mientras los hombres atacaban la comida con la velocidad y el silencio que suscitaba el apetito masculino, las mujeres se llenaban el estómago de agua y, de vez en cuando, añadían alguna verdurita al vapor»), pertenecen también al campo propio de los clichés empleados habitualmente para presentar un tipo de sociedad, de parejas, de seres humanos. 

Michael Cunningham, Stephen Daldry, Virginia Woolf
Julianne Moore en la película 'Las Horas'
La pregunta sería la de ¿por qué estos tópicos? Entiendo que su finalidad es la de ubicar en un momento dado la historia que se nos cuenta. ¿En qué época, pues, sucede la acción? Se diría que en la actualidad si no fuese porque elementos tan presentes hoy en la vida cotidiana como los teléfonos móviles, los ordenadores u otros artilugios semejantes no aparecen en esta narración para nada. Mi sensación, leyendo la novela, era la de estar viendo en mi cabeza una película característica del Hollywood de los años 50 del siglo pasado cuya estética y color inconfundibles empleó, a imitación de éstas, Stephen Daldry en la película "Las Horas" para prese,tar la historia protagonizada por  Julianne Moore, en la que la actriz estadounidense se mete en el papel de la señora Dalloway cumpliendo descuidadamente su papel de madre y esposa amantísima por fuera aunque en su interior sufra una tormentosa borrasca que la llevará a cometer cualquier barbaridad. Sí, esa es la sensación que he tenido leyendo esta ópera prima de la Feito: asistir a una historia ubicada en esa época anterior a las nuevas tecnologías, con esa intensa y saturada coloración propia de las imágenes de los filmes de finales de los años 50.

Por contra hay cosas que me han parecido reveladoras del momento actual. Una de ellas -recuerdo ahora la magnífica reseña de mi amiga Rosa Berros en su blog Cuéntame una historia- sería el audiolibro que según se lee en un momento de la novela y que yo cito un poco más abajo una voz masculina leía con un relajante acento británico. También me ha llamado la atención el uso que hace la escritora del término 'género' en sustitución del adecuado de 'sexo' para determinar si las personas a las que se refiere son hombres o mujeres:
«Era difícil distinguir sus caras o determinar su género, pues todas iban envueltas en gruesos abrigos y llevaban gorros de invierno calados hasta las cejas.»
Igual que se desprende de la cita anterior considero praxis feminista propia de la actualidad esa cierta morosidad que la escritora practica en las explícitas referencias que realiza a excrementos y fluidos
  • «De unos altavoces salía una voz masculina que leía un audiolibro con un relajante acento británico. Captó algunos fragmentos mientras se subía la ceñida falda y se bajaba las medias con cuidado de no hacerles ninguna carrera. Todavía se percibía el olor que había dejado la mujer que había utilizado aquel cubículo antes que ella. El olor de sus tripas, a carne cruda. La señora March tragó saliva para contener las náuseas y se agachó sobre el inodoro con cuidado de no tocar la taza con la piel, tal como le había enseñado su madre.»
  • «La señora March ahogó un grito y el chorro de orina se desvió hacia el suelo. [...] Se limpió como pudo con papel higiénico antes de subirse las medias [...] una gota de orina se deslizó por su pierna»
  • «comprendió que Martha creía que había manchado las sábanas de sangre menstrual. Se sonrojó. Desde hacía unos meses, su regla («la maldición», como la llamaba su madre) se había vuelto irregular: cada vez se le retrasaba más, y últimamente, además, tenía sofocos frecuentes y le dolían los pechos.»

La 'española inglesa'
Tiene la curiosidad este relato novelesco de haber sido escrito en inglés a pesar de que la novelista naciera en Madrid en 1988. De ahí que yo haya tomado del gran Cervantes el título de una de sus novelas ejemplares y haya llamado a la novelista 'española inglesa'. "Española" porque nació en Madrid en 1988; sin embargo al ser hija de José Luis Feito, economista y exembajador de España ante la OCDE en París, ha tenido la oportunidad de vivir en la capital francesa y viajar en muchas ocasiones a Nueva York, ciudad en la que vivió un año. Su educación la ha realizado en colegios estadounidenses y ese es el motivo de que le aplique el adjetivo "inglesa", dado que al haber sido el inglés su idioma de formación en sus propias palabras se haya sentido «más cómoda escribiendo el libro en inglés». Para publicar su novela Virginia Feito se puso en contacto con editores ingleses y norteamericanos apareciendo la novela en los Estados Unidos en 2021 donde ha sido acogida de manera entusiasta por público y crítica. En nuestro país lleva en las librerías, también con enorme éxito, desde enero de este año 2022. Acabo de consultar un listado de los libros más vendidos en España y "La señora March" de Virginia Feito lleva dieciséis semanas entre los veinte títulos preferidos por los compradores.

José Luis Feito, La 'española inglesa'
Por lo que se lee y se escucha por ahí muy pronto veremos esta novela llevada al Cine dado que sus derechos cinematográficos ya han sido adquiridos por una importante productora. Se sabe incluso que será Elizabeth Moss, la actriz que con tanto éxito protagonizó la adaptación televisiva de "El cuento de la criada" de Margaret Atwood [novela reseñada aquí] quien se meterá en el papel de Agatha March.
 
En definitiva estamos ante un éxito en toda regla, en mi opinión más por lo bien que la autora lleva el desarreglo mental de la protagonista que por una alta excelencia literaria. Creo que Feito en próximas creaciones se confirmará, o no, como una buena autora y sabrá pulir detalles que a mí en esta lectura me sobran o me faltan, según.

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