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20 jul 2021

Cine dentro y fuera de Casa (A pares XXI)

20 comentarios:
Estamos de lleno dentro del meollo veraniego. Quien más, quien menos, abandona su residencia habitual para tratar de pasar la canícula lo mejor que se pueda. Yo voy a hacer lo mismo y este blog bajará su ritmo y quedará en estado de latencia durante unas pocas semanas. Alguna entrada publicaré, pero será breve y como ésta, agrupando las reseñas de varias obras en una. No podré, seguramente, contestar  como acostumbro hacer los comentarios que amablemente dejáis, por lo que ruego que me disculpéis. Pero me quiero centrar en el post que estoy realizando.

A principios de este mes de julio publiqué una entrada dedicada a películas que en los últimos dos o tres meses había visto con gusto en casa y en alguna ocasión fuera de ella. La titulé "El Cine en la casa de uno" y como hablaba de seis filmes entró a formar parte de mi sección 'A pares' que como se ve crece como la espuma. Los presupuestos con que en ella justificaba el hecho de ver Cine en casa en streaming son los mismos hoy que hace quince días, naturalmente, así que me ahorraré repetirlos. Por esto sin más prolegómenos paso a destacar otras tantas películas que habiéndome gustado durante estos últimos meses me atrevo a recomendaros.


Sueños de una escritora en Nueva York

Películas sobre J.D. Salinger, Joanna Rakoff, películas de libros sobre libros

Lo primero que me deja totalmente sorprendido de esta película de 2020 que he visto con agrado en Movistar es la estupidez que acostumbramos exhibir por estos lares. En origen, Canadá, el film que firma el director Philippe Falardeau tiene el título "My Salinger Year"; los encargados de su distribución entre nosotros debieron pensar que era mucho para los pobres e incultos españolitos esa alusión al raro y huidizo en vida, el escritor J.D. Salinger, autor de la famosísima "El guardián entre el centeno", por lo que optaron por centrar el título en la anécdota que la autora de la novela que la inspira, Joanna Rakoff, relata en el libro que escribió sobre sus vivencias en la agencia literaria neoyorquina que en los años 90 llevaba la cartera literaria de Salinger.

La película que aún se puede ver en Salas me ha entretenido y me ha gustado más de lo que esperaba dado que la mayoría de críticas que sobre ella había leído la tildaban de sosa, almibarada, mediocre, cursi, etc. Sí, de todo ello hay, pero la fuerza de Sigourney Weaver, el buen saber hacer de todo el elenco y en especial la dulzura y encanto de Margaret Qualley hicieron superar mis bajas expectativas y pasar unos más que agradables 101' mientras la veía. 


Cowboys 

Transexualidad, Películas LGTBI

La semana LGTBI (creo que me dejo en el tintero alguna inicial más) produce cada año que se celebra una enorme cantidad de productos que al socaire de la misma se lanza a los consumidores. Este año, e ignoro si en las celebraciones de años anteriores también ha sido así, las plataformas televisivas aprovecharon el evento -Movistar donde la he visto al menos así lo ha hecho- para colocar en sus escaletas programaciones que estuviesen en relación con algunas de las tendencias agrupadas en el término. Concretamente el film que la norteamericana Anna Kerrigan estrenó en 2020 se centra en la T, o sea, en la transexualidad. 

El asunto Trans es controvertido y de enorme actualidad entre nosotros más que nada por la Ley que se está elaborando y discutiéndose en los Medios, y que en breve llegará al Parlamento. Es una norma controvertida por eso de cómo se marca el paso de uno a otro sexo: si por voluntad propia, con asesoramiento médico, con acompañamiento paterno, por propia declaración individual sin más,,, Controvertido asunto por la manera jurídica de darle carta de naturaleza aunque no por la innegable existencia de tal situación en algunas personas. En la película se presenta con maestría y saber buen hacer, el caso de una niña que jamás se sintió tal y que gusta de todo aquello (vestuario, libros, juegos, estilo corporal...) propio de los niños. Mientras la madre intenta reconducir su inclinación hacia la femineidad, el padre es más comprensivo y la gana para su causa, lo que originará conflicto dentro de la pareja.
Interesante película que se ve con agrado.


Shiva Baby


Ópera prima de Emma Seligman, la película trata la doblez identitaria de una joven judía interpretada por la actriz Rachel Sennott que vuelve a la casa familiar para celebrar una Shiva, esto es, asistir al período de duelo por el fallecimiento de un miembro de la familia. Debido a esto la chica se reencuentra en la celebración con sus padres y con una ex-novia que tuvo durante la época del instituto. Ella se esfuerza por mantener distintas versiones de sí misma ante sus padres y ante la chica con la que tuvo una relación. Es una comedia dramática centrada en las familias judías norteamericanas de clase media alta.
La película es del año 2020 y la vi a través de Filmin, una plataforma que en su catálogo tiene películas y series bastante interesantes. 


El mejor verano de mi vida 

Dani de la Orden, Leo Harlem

La película la dirige Dani de la Orden en 2018 y fue muy bien recibida ese año en el Festival de Málaga en el que participó fuera de concurso. Yo la he visto en Amazon y he pasado un rato divertido sin más, pero también sin menos. Quiero decir que no siempre está uno para ver sesudas historias que provoquen introspecciones adecuadas y profundas (ja, ja...). No, de vez en cuando echar unas risas en el viejo estilo de las españoladas que realizaran los Paco Martínez Soria o José Luis López Vázquez de antaño tampoco viene nada mal. 

El papel protagonista recae en Leo Harlem, actor cómico por demás que saltó a la fama por su habilidad y vis cómica como monologuista. Su personaje es un desastre como profesional financiero y por ello está en plena crisis de pareja con su mujer que representa la actriz Toni Acosta. A su hijo Nico le promete unas vacaciones inolvidables si saca en el Colegio todo sobresalientes. Así sucede y este desastre de hombre tiene que cumplir la promesa, una promesa que cumplirá al tiempo que intenta alcanzar los objetivos empresariales en los que se juega su futuro.
Es una simple comedia con muchos golpes humorísticos que a mí me hizo reír. Y eso, amigos, no tiene precio.  



  Miss Marx

Feminismo, Marxismo, Engels, Hipocresía

Es una de las pocas películas que durante estos meses he visto en Sala y eso, lo sigo manteniendo, es hacer realidad lo que de verdad el Cine es. Donde esté el Cine en el cine que se quite el Cine en casa, desde luego. La película, dirigida por Susanna Nicchiarelli, llamó mi atención gracias a la muy buena reseña que Miguel Pina colgó no hace mucho en su blog Cine y Críticas marcianas. Quise comprobar por mí mismo todo lo que destacaba Miguel en su excelente crítica. Y como siempre constaté la certeza y calidad de su buen ojo cinematográfico. 

En síntesis estamos ante la paradoja de una mujer -Eleanor Marx, hija de Carlos Marx- cuya actividad vital difiere bastante entre lo predicado (abolición del trabajo infantil, liberación de la mujer, etc.) y su sumisa vida particular en la que un buscavidas, Edward Aveling, se aprovecha de ella en todos los sentidos.

Me agradó por las contradicciones que muestra no sólo de Eleanor sino también de los ideólogos como Lafargue o Engels que provenientes de clases altas o muy altas teorizaban sobre la liberación de las clases proletarias con suficiencia infinita que éstas muchas veces rechazaban. También me gustó mucho la banda sonora que en mi opinión sirve para actualizar los asuntos que muestra y así traérnoslo hasta nuestro hoy.


  El verano que vivimos 

Carlos Sedes, Fariña, Sito Miñanco

La película se estrenó a finales del año 2020. Yo la he visto a través de Amazon. El director de la cinta es  Carlos Sedes un profesional de la imagen que ha trabajado especialmente en la Televisión de Galicia, aunque también ha hecho importantes trabajos para TVE y Antena3. Quizás sea la serie "Fariña" realizada a partir del libro del periodista coruñés Nacho Carretero sobre la vida y andanzas del narcotraficante Sito Miñanco por lo que es más conocido este realizador. 

La historia que se cuenta en "El verano que vivimos" es la de un trabajo de periodismo de investigación realizado por una recién titulada en Periodismo que está haciendo sus prácticas como becaria en un pequeño diario de una perdida localidad gallega; su cometido, ocuparse de la sección de esquelas. Precisamente una que aparece publicada todos los años en una fecha concreta despierta su curiosidad y la llevará a intentar adivinar quien es quien la manda colocar todos los años. Su indagación hace que tenga que viajar por toda España hasta descubrir una hermosa historia de amor que tuvo lugar un verano de 1958 en los viñedos de Jerez de la Frontera (Cádiz). 
Es una película que vi con agrado y que me entretuvo suficientemente.

15 jul 2021

La buena suerte. De Rosa Montero

22 comentarios:

√ «El Mal posee recursos que el Bien desconoce»
√ «Hay buenas personas que a veces se comportan como si fueran malas»
√ «Sí el corazón pudiera pensar, se pararía, decía Fernando Pessoa»
√ «¿Qué es lo que uno siente cuando de pronto descubre que el Mal forma parte de su familia?»
√ «Las religiones se inventaron para otorgarle al Mal un lugar en el mundo»
√ «Si solo has conocido el mal, piensas que eso es lo normal»
√ «La belleza ayuda a curar el dolor del mundo»

Este mes de julio, como no podía ser de otro modo, practico un estilo lector veraniego, o sea, a mi aire, sin prisa alguna y probando nuevos formatos de lectura. No es la primera vez que entro en los audiolibros. Si bien mis experiencias anteriores no me resultaron del todo satisfactorias, según las practico (hasta el momento sólo en tres ocasiones he entrado en ellos) diríase que el formato me va resultando menos ajeno y que me voy encontrando como menos a disgusto en él. Este progreso del confort lo he confirmado con esta "lectoescucha" (perdóneseme el bárbaro compuesto) de la última novela de Rosa Montero, "La buena suerte" que me ha agradado bastante. Quizás haya influido en ello el hecho de que la voz lectora sea la de la actriz Emma Suárez que sabe transmitir los matices como nadie. Sí, definitivamente, me ha gustado la experiencia.


Emma Suárez, voz narrativa del audiolibro de Rosa Montero
"La buena suerte"
es una historia magnífica, que la novelista sabe conducir con mano segura a pesar de las muchas aristas que la trama y subtramas van dejando asomar en su desarrollo. Pero la Montero sale airosa y transmite una historia de maldad, de sentimientos de culpa, de abandonos..., pero también de felicidad, de saberse  levantar pese a las dificultades, de esperanza, de inmensa fe en el futuro que en el fondo no es otra cosa que lo que vivimos día a día, de seguramente felicidad. Es una novela de ficción plagada de incursiones en la realidad, que la escritora transforma a su gusto por necesidades del guion ficcional. La periodista que la novelista es no se esconde y hechos muy relevantes acaecidos años atrás, que llenaron hojas y hojas de los medios de comunicación, los usa como referentes de los sufridos por los personajes. Unos personajes muy bien delineados, cada uno con sus problemas e inquietudes a cuestas como sucede en la vida real. 

Pablo Hernando, afamado arquitecto, viaja en AVE desde Madrid a Málaga donde tiene concertada una reunión de negocios. Inesperadamente al pasar por Pozonegro, localidad ficticia próxima a Puertollano, ve que en un misérrimo y feísimo edificio próximo al apeadero de la estación hay un anuncio de "Se Vende" colgado en el balcón de uno de sus pisos. Se le ocurre que es ahí donde debe bajarse, adquirir ese horroroso piso y cortar con todo. Así lo hace y adquiere el espantoso zulo en 42000€ que entrega sin regateo alguno a su vendedor, Benito Gutiérrez, quien a partir de ese momento no dejará de reconcomerse por dentro pensando que debía de haberle pedido al menos 60000 a «ese señorito que tiene pinta de ser muy pero que muy rico».

El piso por dentro es un vacío total. Afortunadamente Pablo descubre que lleva con él 1200 libras esterlinas de su último desplazamiento a Londres y acude a la única oficina bancaria de la localidad de apenas 1000 habitantes a cambiarlas. Con los euros obtenidos al cambio acude al Hiper Goliath que hay en el pueblo para comprar lo necesario para sobrevivir. Su vecina Raluca, una chica muy amable y habladora que vive en un piso debajo del suyo se le ha ofrecido para ayudarle en la compra dado que ella es cajera en ese gran Almacén. También, al ver que Pablo parece no disponer de fondos suficientes, le dice que intercederá por él en el Súper para ver si lo contratan. Lo logra y Pablo empieza en seguida a trabajar de reponedor. Pablo tiene 55 años y parece sufrir por dentro; a Raluca de unos 39 algo le dice que Pablo le gusta aunque ella por lo que ha hablado con él piensa que no está a su altura.

Los acontecimientos empiezan a rodar y los diversos personajes comienzan a mostrarse. Importantes son los compañeros y socios del Estudio de Arquitectura que Pablo ha dejado sin previo aviso en Madrid. Estos seres se movilizan y denuncian ante la policía la desaparición de Pablo. De ellos es Regina, mujer de 53 años con quien Pablo ha tenido relaciones esporádicas durante varios años, la que está más interesada en encontrarlo. A raíz de la denuncia entran en escena si bien se mantienen en un plano menor, los miembros de la policía encargados de las pesquisas. Son varios nombres (Nanclares, Jiménez, Lezaún...), hombres y mujeres, unos más jóvenes otros más viejos, con sus inquinas y envidias profesionales y personales, quienes se desplazan hasta la localidad para discretamente indagar.

Es Pozonegro un pueblo de nombre simbólico que hace referencia a la existencia en la localidad desde el XIX de una mina de hulla que dio vitalidad a la zona hasta que en los años 60 del pasado siglo fue abandonada por su baja productividad y excesivos costes. Benito Gutiérrez se reconcome por dentro según va descubriendo la importancia de este Pablo Hernando que según lee en Internet es famosísimo, ha ganado infinidad de premios y realizado proyectos arquitectónicos del máximo interés. Benito se siente engañado por el millonario y decide vigilarlo, entrar en la casa, husmear en sus cosas... para así planificar mejor lo que va a hacer en busca del dinero que, piensa, el arquitecto le debía haber dado por el piso.

Pueblos despoblados, Pueblos mineros desaparecidos
El núcleo actoral es el del edificio cochambroso donde Pablo ha comprado el piso horroroso. Allí en el primero vive Raluca, Pablo en el segundo, en el tercero Ana Belén con su hijita de 5 años, y en otro Felipe, un anciano de 82 años atado a una bombona de oxígeno que debe llevar siempre con él para poder seguir viviendo. Pablo no quiere relacionarse mucho, pero que Raluca le haya conseguido trabajo hace que tenga que atenderla con amabilidad y que acepte sus invitaciones a la piscina del pueblo -la acción transcurre durante los meses de julio y agosto, y el tremendo calor importa para entender mejor la tremenda historia que Pablo esconde en su interior-, a cenar en su casa, a ayudarla en la atención que Felipe requiere... Todo hará que Pablo poco a poco vaya descubriendo en Raluca a una mujer atractiva que le hace recordar a Clara, la mujer con la que estuvo casado y que falleció por culpa de un cáncer rápido y voraz. 

Es una historia en la que el Mal, la maldad de ciertas personas -un 1% se dice en algún momento de la narración que es el porcentaje habitual-, existe y que si te ves envuelto en el área de su actuación es difícil y complicado evadirse, salvarse, olvidarse de ella. Todos los personajes o practican el mal (el Moka, antiguo novio de Raluca, que se dedicaba a las drogas y al trapicheo por lo que ha pasado un tiempo en la cárcel; Benito Gutiérrez que busca estragar a Pablo sacándole cuanto más dinero mejor; Marcos Soto, personaje que nunca da la cara en el relato pero que está en el motivo que ha impulsado a Pablo a romper con toda su vida de triunfador; los socios del Estudio de Arquitectura que sólo buscan el beneficio personal importándoles bien poco los problemas de Pablo; y algunos otros más) o bien lo sufren o lo han sufrido en sus propias carnes. Esto último es lo que les ha pasado a la pareja protagonista: ella, Raluca, romántica mujer que de niña fue abandonada en un banco por su madre rumana que no se hizo cargo de ella, y él, Pablo, que en su niñez sufrió maltratos por parte de su padre y que ahora vive angustiado por la maldad de ese personaje que sobrevuela su vida durante todo el relato sin jamás dar la cara directamente: Marcos Soto.

El amor, la bondad, las buenas acciones, las acciones correctas de algunos harán que, pese a todo y en medio de un mundo hostil que como digo queda simbolizado en el lugar inhóspito donde ha ido a caer Pablo, triunfe el Bien. No es muy normal que tal cosa suceda en los relatos que acostumbramos leer. Es desde luego una arriesgadísima apuesta la que Rosa Montero ha realizado en "La buena suerte". Por ello, creo, que hay que aplaudirle el acierto con que va desenrollando la madeja donde se mezclan los hilos de Ariadna que las diversas tramas forman en el momento cenital de la historia. Podría Rosa Montero haberse dejado llevar por lo fácil y dejarse caer por la pendiente de lo trillado; pero no, la escritora logra tejer una historia creíble con unos mimbres en apariencia chocantes. Mimbres chocantes y ciertamente algo inestables me han parecido Raluca con un gusto estético deplorable aunque con una bondad embriagadora, y Pablo, maestro de la delicadeza, el equilibrio, orden, armonía, mesura y proporcionalidad estéticos dentro de un mundo, el de los negocios, donde los navajazos son práctica habitual.

Creo que Rosa Montero, maestra en el arte de la narración, sabe dosificar la información de manera adecuada, creando el suspense pertinente, soltando cuerda y recogiéndola a su gusto hasta que en los capítulos finales -49 es el número de ellos en que distribuye la historia- todo vaya despejándose, a veces en línea con lo esperado por el lector y en otras con sorpresas de lo más interesantes.

Destacaría especialmente en "La buena suerte" las evocaciones que las acciones del presente suscitan en la mente de los personajes. Muchas de estas evocaciones, como ya he dicho, lo son de sucesos horripilantes acaecidos en verdad, aparecidos en prensa en su momento y por ello suficientemente conocidos por los lectores. Son varios los citados. Uno de ellos, quizás el más horrendo, el de Fred West y su esposa Rosemary que durante 20 años, de 1967 a 1987, violaron, torturaron y asesinaron a al menos 20 mujeres jóvenes, entre ellas una prima carnal del escritor Martin Amis, le sirve a Rosa Montero para profundizar en el porqué de esa actitud tan común de no denunciar los golpes que  a veces escuchamos propinar en la casa del vecino y a intentar mostrar de una mejor manera la confusión mental en la que Pablo se encuentra: «Pablo lee y relee los recortes de periódicos que hablan de estas historias. Quizás busca una respuesta». Ni que decir tiene que me encanta esta manera que tiene la narradora -que se confunde en este relato en numerosas ocasiones con la propia autora- de esconderse, de desaparecer, de no ser ella quien mueve hilo alguno y sólo lanzar una suposición, un quizás.

Muchos asuntos se tocan en "La buena suerte": 
  • La vejez en el personaje de Felipe que con 82 años reflexiona sobre su condición y situación («Envejecer es ser ocupado por un extraño» o «Envejecer no te inmuniza contra el amor»).
  • El feísmo en las cosas, pero también en las actitudes e ideas. A veces lo feo en sus diferentes manifestaciones se acumula, se apila, se amontona («La absoluta quietud del pueblo le resulta no sólo deprimente sino también amenazadora. Más que dormido Pozonegro parece estar agazapado, es un depredador, un enemigo. Un lugar donde pueden secuestrarte unos neonazis y dónde torturan animales»).
  • La pedofilia, su sospecha más bien, que inmoviliza a Pablo cuando desearía intervenir para detener la violencia que su vecina Ana Belén practica sobre su hija de sólo 5 años.
  • El mundo de la Arquitectura que tan bien conoce la autora por afición y por su profesión. Ella misma en las aclaraciones que en primera persona da en el capítulo 50, un epílogo de aclaraciones y de agradecimientos, explica la procedencia de muchas de las obras arquitectónicas realizadas por Pablo Hernando. Así aclara que el Parlamento en forma de cubo de Camberra se lo ha inspirado el Kursaal de San Sebastián de Rafael Moneo. Que la torre Gaya que se supone levantó Pablo es el calco de la torre de Shanghái del arquitecto norteamericano Marshall Strabala. Que el movimiento House in First existe de verdad pero no en la forma de ese proyecto de edificio de cubos pixelados que en la novela se dice que Pablo está construyendo dado que este movimiento busca alojar a los sin techo por toda la ciudad y no crear guetos. Lo que el urbanista indio Charles Correa le dice a Pablo durante una cena es en realidad lo que le contestó esta persona a la autora hace muchos años cuando lo entrevistó en Bombay para el diario El Pais.
  • Pero el principal asunto en "La buena suerte" es, evidentemente, el Amor. Pablo amó a Clara pero no como quizás se debe amar. Hay una metáfora referida a esto en la novela. Se dice en un momento dado que los amantes deben de saber el mismo idioma, un idioma difícil, complejo como el tagalo. Es una metáfora que de manera alegórica y recurrente transita por todo el relato: «Él no sabe hablar tagalo", reconoce Pablo de sí mismo al evocar sus relaciones con Clara, con Regina y la que está surgiendo con Raluca. Curiosa y simbólicamente, al final de la novela Pablo está aprendiendo tagalo memorizando poemas en dicha lengua.
La culpa, el Bien y el Mal en las novelas de Rosa Montero

 Respecto a este asunto del Amor, aunque también presente en otros de los temas tocados en la novela, la novelista realiza abundantes referencias literarias. La verdad es que esta característica está presente no sólo en "La buena suerte" sino también en otras obras de la novelista que he leído. Pero en este libro han llamado poderosamente mi atención las referidas a San Agustín: «"Amar el amor", decía San Agustín. O sea, amar la sensación de sentirse enamorada», que le dice Pablo a Raluca cuando ella le cuenta su relación con el Moka; a Nietzsche: «El amor -decía Nietzsche- no es más que un truco, un espejismo, un engaño de los genes para conseguir reproducirse», piensa Pablo a raíz de la noche pasada con Raluca que, enfadada, le devuelve la perrita y le dice que se encargue de ella y de su vida; al mismísimo Francisco de Quevedo aunque sin nombrarlo cuando el Felipe, enamorado pese a su avanzada edad, piensa que él «morirá amando. Polvo será, más polvo enamorado». Pero sin duda alguna la reflexión más profunda y pertinente que sobre el amor se hace el personaje protagonista es la siguiente: «No hay nada que envejezca más deprisa que el amor mal amado». Él no quiere que con Raluca esto le pueda volver a ocurrir y por eso está estudiando tagalo.

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Entradas relacionadas

En este blog tengo hecha reseña, además de ésta, de otras dos novelas de Rosa Montero que os invito a leer. Son las siguientes; 
Novelas de Rosa Montero

















11 jul 2021

Guzel Yájina se da a conocer con esta su primera novela: Zuleijá abre los ojos

22 comentarios:

«Hay kulaks de sobra, así que nadie va a echar de menos a los que has perdido. Trabajarán la tierra y sembrarán trigo: medios de producción no les van a faltar, como puedes ver-añade señalando a la larga hilera de soldados que avanzan por el muelle llevando cajas llenas a rebosar de instrumentos, así como palas, sierras y hachas envueltas en trapos-. Y pronto estarán reproduciéndose como conejos.» (pág. 224)
«La lista de Leningrado: Algunos maestros o profesores universitarios; un obrero tipográfico; un empleado de banca; dos ingenieros, o talvez mecánicos, de una fábrica; una ama de casa; dos personas sin ocupación conocida (estos parásitos son la verdadera úlcera en el cuerpo social); y hasta una modista, que se coló quién sabe cómo en esta compañía. En definitiva, vejestorios, ancianos apolillados, polvo de la historia.» (pág 261)


Zuleijá abre los ojos

Guzel Yájina, Zuleijá abre los ojos
Así, con esta frase, abre la novela. Zuleijá acaba de despertarse y con sumo cuidado, para no romper el sueño de su marido Murtazá que duerme en la zona de hombres de la isba, coge dos láminas de manzana para ir a ofrecérselas a los espíritus del bosque (basu kapka iyase) a fin de que cuiden a sus cuatro hijas fallecidas al nacer o con escasísimos días de vida. Zuleijá tiene en el momento de iniciarse la novela los mismos años que el siglo XX, treinta. Es en 1930 cuando el padrecito Stalin ordenó la campaña de deskulaskización. "Kulaks" era el término despectivo con el que los bolcheviques designaban a los terratenientes y campesinos con propiedades. Zuleijá y su marido Murtazá pertenecen a esta clase y ven año tras año cómo la "Horda Roja" -término con que se referían a las misiones confiscatorias que, a fin de abastecer a las ciudades donde se estaban instalando industrias, regularmente visitaban sus territorios para incautarles grano o animales. Para evitar ser esquilmados los campesinos como Murtazá y Zuleijá escondían sacos de grano o conservas de carne y fruta en el bosque. Es precisamente al retornar de uno de estos ocultamientos cuando se ven sorprendidos por una expedición requisitoria bolchevique comandada por Vania Ignatov. Tras este azaroso encuentro en el bosque la vida para Zuleijá ya no volverá a ser la misma.

Zuleijá, su marido y la suegra que ella denomina la Vampira viven en Yulbash, pequeña localidad de la República Socialista Soviética Autónoma Tártara, dependiente de Kazán, ciudad que Murtazá visitaba a veces pero que Zuleijá no conoce. Y es que Zuelijá, como buena esposa musulmana, no hace más que trabajar en todo aquello que su marido le demanda tanto de índole laboral (ordeñar, acarrear leña, hacer el fuego, la comida, servir los desayunos, bañar a la suegra...) como de débito conyugal siempre a capricho del marido. Ambos, Murtazá y la Vampira, la tienen sometida. Ella no se queja pues en realidad nunca ha conocido otra cosa.

La novela distribuye su contenido en cuatro partes con títulos muy clarificadores cada una: 

I. «Pollo mojado». Así llamaba la suegra a Zuleijá al considerar que no servía para nada pues ni  siquiera había sido capaz de darle un hijo varón a su marido. En esta primera parte se nos muestra la dureza de la vida de estos campesinos tártaros en medio de una naturaleza inhóspita contra la que deben de luchar constantemente para a duras penas sobrevivir. Es el apartado en el que vemos a la protagonista del relato más inmersa en la religiosidad musulmana y en un sinfín de supersticiones que rigen su existencia.

II. «¿Adónde?» Los kulaks de Yulbash -prácticamente todos lo eran salvo uno, Mansurka, el ahora presidente del Soviet rural y antaño trabajador contratado por sus vecinos- son deportados a la taiga siberiana como método de reeducación. El viaje hasta el río Angará donde se establecerá el Campo de Trabajo es toda una aventura: primero en un tren para transportar ganado; luego en una barcaza para remontar los ríos Yeniséi y Angará. Este viaje que dura más de seis meses me ha hecho recordar otras lecturas y narraciones vistas en cine: el largo viaje en tren me ha recordado "Doctor Zhivago" -tanto la novela de Pasternak como la película de David Lean- y el ascenso por el río en la barcaza mentalmente me llevaba a "El corazón en las tinieblas" de Conrad. 
En esta segunda parte de la novela la autora demuestra un buen manejo de las técnicas de la novela clásica de aventuras: fugas de prisioneros, naufragios, salvamentos, etc. Además en este apartado al grupo de campesinos se unirán otra serie de "peligrosos" kulaks procedentes de la antigua ciudad de San Petersburgo, ahora Leningrado. Son nuevos personajes que se unen al grupo de los campesinos musulmanes procedentes de Tartaria. Entre otros se trata de Gorelov, expresidiario, el 'truhán honesto' que lidera el vagón de tren donde van Wolf Kárlovich Liebe, el médico trastornado, y Zuleijá; Iliá Petróvich Ikónikov, borracho pintor que molesta a Gorelov con sus preguntas; Konstantin Arnoldovich y su esposa Isabella, cultos representantes del viejo orden en Leningrado e instruido él en agronomía (en 1896 hizo su «tesis doctoral sobre la teoría de la alimentación con gramíneas» Uno de los nuevos personajes, perteneciente en este caso al grupo de los bolcheviques opresores y que a partir de este momento tendrá un muy importante papel en el relato es Kuznets, jefe de misiones espaciales de la GPU en Krasnoyarsk, que responsabilizará a Ignatov de la expedición.

Gulag, Koljos soviético, Taiga siberiana
III. «Vivir». Es el nombre que recibe esta parte. Estamos en los confines del mundo y los fríos están a punto de llegar. Hay que sobrevivir como sea. Los pocos que han logrado remontar con vida el Angará lucharán por construir un refugio, aprovisionarse de leña para el invierno y distribuirse tareas para procurarse alimento. Cobran importancia en esta parte Luka, un avezado pescador, y el doctor Leibe que parece haber superado su locura. Este momento que durará varios años -desde la llegada al lugar en 1930 hasta 1941 o 1942 en que se sitúa ya la cuarta parte- tiene un momento esencial en el nacimiento de Yuzuf, el hijo que Zuleija sin saberlo ella ya llevaba en su vientre cuando los bolcheviques los hicieron salir de sus casas en Yulbash y los condujeron hasta Kazán donde iniciarían el larguísimo viaje hasta el río Angará. Este niño será la razón de vivir de su madre. Por él llegará a renunciar en un momento dado del relato al amor de un hombre.

IV. «El regreso». Han pasado ya más de diez años desde que la colonia de trabajo Semruk -este es el nombre que decidieron sus habitantes ponerle- fue fundada. Ahora es una aldea de más de ochocientos habitantes pues a ella han ido llegando contingentes diversos de deportados. En un momento dado se dice que conviven en ella personas de más de diez u once procedencias étnicas (griegos, tártaros, armenios, uzbekos, chechenos, etc.). Cuando esta parte se inicia se está produciendo la Segunda Guerra Mundial y la dureza del gulag parece relajarse un poco pues con muchas precauciones se empieza a consentir que quien quiera pueda alistarse para servir en el campo de batalla a la URSS. Así lo hace el pintor artista de la colonia, Ikónikov, siempre deseoso de volver a ver su San Petersburgo y de conocer París, y también Gorelov quien así hará méritos ante sus superiores y volverá a la aldea en 1946 con el encargo de asumir nuevas responsabilidades.

Prácticamente todo en la novela de esta autora tártara, Guzel Yajiná, nacida en Kazán en 1977, me ha gustado. No es una narración difícil pues es de tipo lineal con algunos excursos en general breves para poner al lector en antecedentes de las circunstancias de alguno de los personajes. Tal es el caso de la actividad que el profesor, cirujano y ginecólogo Wolf Kárlovich Liebe ejercía en la Universidad de Kazán cuando se produjo la revolución de octubre de 1917 y la posterior guerra civil; también por uno de estos excursos nos enteramos de la amistad del propio Vania Ignatov con Mishka Bakíyev quien le encomendará la misión de transportar a los deportados hasta la localidad de Sverdlovsk. Pero salvo estos contados abandonos de la línea principal del relato, éste discurre cronológica y ordenadamente a lo largo de los dieciséis años que van de 1930 a 1946. 

Me ha gustado el modo como fluye el relato, sosegadamente, con naturalidad, sin retorcimientos formales. Es una narración en tercera persona que en ocasiones cambia a la segunda especialmente en soliloquios de Zuleijá
«¡Andando, Zuleijá, pollo mojado! Sabes bien que como te apartes del trineo y te quedes atrás estarás pérdida, porque allá delante, Murtazá no se percatará de ello. Y acabarás helándote en el bosque,» (p. 26). 
Muchas veces esta 2ª persona tiene la finalidad de mostrar, introduciendo el narrador el estilo indirecto libre, la afectividad del sujeto:
«Zuleijá mira disimuladamente a Murtazá, que está reparando la collera sentado en el siak. [...] Acaba de llegar de la ciudad y ya lo tienes trabajando de nuevo. Un buen marido, la verdad.» (p. 46). 
La emotividad conferida por esta persona narrativa se ve aumentada con la inclusión del dativo ético o de interés ( [Yuzuf] «lo mismo te cortaba la leña, que te enderezaba una Tapia o te reparaba el tejado»), que dice con sentido generalizador un narrador externo, o en el ofrecimiento envenenado que Kuznets hace a Vania Ignatov en un momento dado del relato: «En medio año te me convertirás en teniente».

Así mismo en el terreno formal me ha gustado mucho el manejo que la autora hace de los tiempos verbales, variándolos con maestría para así provocar un interesante efecto de proximidad o de inmersión del lector en la narración:
«Sus charlas en torno a la mesa solían ser cordiales y hasta profundas. Ignatov era consciente de que Kuznets retenía [...] todo lo que hablaban estando sobrios [...]. Pero no le importaba, porque no tenía nada que ocultar [...]. Allá Kuznets si se mantenía en tensión. si se contenía, si se cuidaba de lo que decía, si temía irse de la lengua. Él, Ignatov, se sienta a la mesa a gusto y lleno de alegría, como quien muestra su alma desnuda.» p. 391)
Y como digo, sin abusar nunca, Guzel Yajiná emplea procedimientos narrativos como el contrapunto o el perspectivismo sin jamás percibir el lector violencia estilística alguna. Hay contrapunto en la conversación mantenida por Ignatov con un marinero según remonta la barcaza el río Angará. Mientras el marinero le habla, él está en conversación consigo mismo (capítulo 'La barcaza', pp 236-237). El perspectivismo es técnica utilizada en varias ocasiones. Una de las que han llamado mi atención ha sido el relato del mismo hecho (la enfermedad de los deportados tras el Año Nuevo) desde el punto de vista de Ignatov y el de Zuleijá.

En un impresionante homenaje a la lengua de los tártaros, Guzel Yájina introduce en la novela muchos vocablos de esa lengua distinta a la rusa y que alberga una cultura que los soviéticos intentaron hacer desaparecer. Son términos como los siguientes: urmán, abystái, zhebeguian tavyk (pollo mojado), Ubyrly karcyk (Vampira), basu kapka iyase (el espíritu de la la linde), bichura, zirat iyase (espíritu del cementerio), shuralé, kosh-telé (nueces en miel), taban, siak, kyzylyk (embutido de caballo), albasty, dev y yalmavyz (demonios), Alá saklasynliaujé (tapiz con frases del Corán. La que tenían Zuleijá y Murtazá decía: «Nadie puede morir sino con la venia de Alá y en el momento que Él lo haya dispuesto», p. 91), charshau (cortina o manta colgada que separa en la isba las partes que corresponden al hombre y la mujer), urmanes (bosques en Siberia), kulmek (prenda de abrigo: vestido, camisa), argamak (caballo de raza), fejishé (puta), y otros cuantos más. 

Yurta tártara, Zuleijá abre los ojos, Tartaria
Junto a estos términos provenientes de la lengua tártara el homenaje a la cultura de este pueblo al que pertenecía la abuela de la escritora, cuya peripecia vital es la que se cuenta en la novela personificada en el personaje de Zuleijá, se realiza -magníficamente en mi opinión- a través de los relatos maravillosos que ella cuenta a su hijo Yuzuf. Especialmente es muy simbólico el de Semrug, animal de leyenda, rey de los 30 pájaros, cuyo nombre mítico está en el origen del topónimo Semruk con que designan a la aldea fundada por, precisamente, treinta supervivientes del azaroso y proceloso viaje desde la lejana Kazán. A través del relato de este cuento mágico la novelista realiza un hermoso canto a la Naturaleza y al ciclo de la vida que paradójicamente encuentra en la Muerte su principio y final. En el urman, el bosque donde anida Semrug, nacen y perviven todas las creencias supersticiosas sobre espíritus que conforman el mundo de Zuleijá (los peri, espíritus con forma de mujer «tan hermosos como malvados», los azdhajá «que escupen fuego» o «la voraz giganta zhalmavyz».

Lógicamente, al ser rusos los vigilantes del contingente de cautivos, las voces de este idioma también son frecuentes especialmente aquellas referidas al proceso de sovietización dentro del cual se inscribe la historia contada: kulak (propietario agrícola contra quien iban los bolcheviques), koljos (cooperativa agrícola promovida por los soviéticos), budionovka (gorro militar usado por los bolcheviques del Ejército Rojo durante la Guerra Civil Rusa y al concluir esta), isba (típica vivienda campesina rusa),  versta (unidad de longitud rusa actualmente en desuso. Equivale a 1066,8 metros), gulag (campo de prisioneros en la URSS) y algunas otras más.

Lo mágico y lo simbólico es uno de los aspectos que más me han atraído durante la lectura. Creo que la autora presenta con acierto el mundo de magia y superstición en el que vive Zuleijá y del que poco a poco a lo largo de esos dieciséis largos años se va a ir desprendiendo. Es frecuente en ella que de pronto se le presenten de manera muy vívida pero plenamente irreal seres desaparecidos. En especial es la Vampira quien más disgustos le da a lo largo de esos terribles años. Es ella la que le echa en cara sus nuevas actitudes que poco a poco la han ido alejando del cumplimiento religioso. Afortunadamente en un momento dado Zuleijá es consciente de que quien la reconviene y contra la que ella se abraza o se abalanza no existe, es el tronco de un árbol.

Y junto al mundo mágico de Zuleijá, del que poco a poco ella irá despertando, está ese otro mundo de locura en el que durante al menos diez años ha vivido el doctor LiebeWolf Kárlovich Liebe creía vivir dentro de un huevo y llevar sobre él la cáscara de huevo. Este huevo le hacía pensar y al tiempo vivir en un pasado que no se correspondía con el presente que siguió a 1918 cuando en la universidad de Kazán donde daba clases vio cargas contra personas y sintió que el huevo se extendió sobre su cabeza. El huevo simboliza, pues, el mundo mental en el que vive inmerso Wolf Kárkovich. Es su locura. Ahora, cuando Zuleijá tiene los dolores de parto él ha sacado su cabeza fuera de la cáscara del huevo y ha visto la realidad de la taiga siberiana donde con otros 29 seres humanos se encuentra. A partir de este momento recobra la antigua lucidez. También él como Zuleijá abrirá los ojos y encarará con determinación la nueva realidad.

Leo hoy mismo en la prensa escrita un artículo firmado por Paolo Giordano, el autor de la exitosa "La soledad de los números primos" en el que entre otras cosas dice a propósito de una narración que a él le «gustan las historias con personajes que van de A a B, completando un arco de transformación, y que al final saben algo más de sí mismos y de la existencia». Desde luego todos los personajes que aparecen en este relato tanto los campesinos como los presos políticos provenientes de Leningrado sufren o completan el arco evolutivo al que se refiere Giordano. Y de todos ellos, evidentemente, es Zuleijá la que sufre una mayor transformación que la lleva de ser una esposa musulmana sumisa y cumplidora en todo a convertirse en una mujer libre que decide con plena conciencia su propio destino. En este sentido me atrevería a calificar esta novela de bildungsroman, habida cuenta del proceso evolutivo vivido por ella y por otros personajes -incluso los burgueses provenientes de Leningrado- para adaptarse a las nuevas circunstancias, al nuevo orden, a la nueva normalidad.

Hay en esta novela, en algunos de sus personajes, atisbos de esperanza que indican que la opresión del gulag, de los koljoses soviéticos, de la propaganda política, del realismo socialista en arte..., periclitarán en beneficio de la libertad. Especialmente tal expectativa está depositada en el joven Yuzuf del que nada diré para no machacar el interés que tiene la novela a lo largo de sus quinientas cincuentaitantas páginas. Sólo avanzaré que es el amor, la necesidad de amar y la necesidad de creer en algo, de tener proyectos o metas, lo que hará que muchos de estos seres no cedan a la tentación de bajarse del tren de la vida en marcha


Para finalizar
Literatura rusa contemporánea, revisión de la época soviética
La autora, Guzel Yájina, es, como ya he dicho en el comentario, nieta de la mujer que sufrió junto a sus vecinos la deportación a un gulag siberiano. Ella, Guzel, nació en Kazán en 1977 y con "Zuleijá abre los ojos" se ha dado a conocer en el mundo literario ruso. De padre ingeniero y de madre médica estudió Lenguas Extranjeras en la Universidad de Kazán y luego ya en Moscú se graduó en la Escuela de Cine titulándose en escritura de guiones. Su carrera como escritora se inició como guionista y con la publicación de artículos en revistas. Esta, su primera novela, la publicó en 2015. Antes de darla a la imprenta como obra literaria escribió la historia en forma de guion cinematográfico; esto, quizás,  contribuyese  a que en 2020 la novela fuese convertida en Rusia en una serie televisiva de ocho capítulos. 
La novela en sí ha recibido diversos reconocimientos en Rusia como el 'Premio Gran Libro' en 2015 o el 'Yásnaya Poliavna' ese mismo año. Fuera de Rusia, en Francia, fue incluida en 2017 entre los diez premios de la "rentrée litteraire" de la revista "Transfuge" .
En España la novela la publicó en 2019 la editorial Acantilado. La traducción, en mi opinión magnífica, ha sido realizada por Jorge Ferrer.

Nota.
He leído este título motivado por las buenas opiniones vertidas sobre ella por Rosa del blog "Cuéntame una historia" y por Laura del blog "Niu de mones". Además, esta novela la tengo elegida dentro del trío de libros seleccionados para realizar el Reto 'Serendipia Recomienda 2021'. Y por si esto fuera poco, además he de decir que no conociendo muchos escritores cuyo apellido comience por la letra Y, Guzel Yájina me ha venido de perlas para llenar la casilla correspondiente a esa letra dentro del Reto Autores de la A a la Z en el que este año también estoy participando. ¡Ah! y además en la Tertulia "más que palabras..." la tenemos como lectura del próximo mes de septiembre. 

Si, además de todos estos compromisos, la novela ha cubierto con suficiente holgura las expectativas que tenía depositadas en ella, entonces, como bien comprenderéis, miel sobre hojuelas. ¿No os parece?

6 jul 2021

El Cine en la casa de uno (A pares XX)

20 comentarios:
De unos años a esta parte solía utilizar durante el verano las Salas de Cine para huir de la canícula. Nada hay para mí más agradable que la sala oscura bien refrigerada con una historia en imágenes discurriendo ante los asombrados ojos de uno. Este verano espero que vuelva la cosa por esos mismos derroteros y que Delta nos permita recobrar la Vieja Normalidad que como todo el mundo sabe es donde se estaba mejor y no en estos eufemismos, falsos o engañosos en su mayoría, con que de año y medio para acá nos bombardean y que como se ve poco o nada han conseguido. En los últimos tiempos, la COVID, a pesar de los mensajes de positividad -o a lo mejor por culpa de ellos- empujándonos a la calle, ha vuelto a meternos en la cueva doméstica donde reina la caja tonta. Constantemente el aparato de televisión vierte informaciones sobre la epidemia que por lo que parece no arredran a quienes las ven y escuchan. A mí ya me hastían y huyo de ellas refugiándome en las plataformas que frecuento. En una ocasión y con enorme satisfacción volví a pisar un santuario del cinematógrafo, pero ante el alarmismo y la verdad de los estragos del Coronavirus he retornado al Salón donde la tele, sucedáneo de la gran pantalla, me sirve para proveerme de historias filmadas. 

De las vistas estos últimos meses quisiera destacar hoy las siguientes en este "A pares"

The Mauritain

The Mauritain, Jodie Foster, Premios Globos de Oro 2021

Película inglesa de este mismo año 2021 dirigida por Kevin McDonald. La he visto en Movistar. Es una denuncia de los abusos que los norteamericanos realizaron sobre algunas personas de origen musulmán a raíz de los atentados de las Torres Gemelas. Mohamedou Ould Slahi (Tahar Rahim) sobrevive en la prisión de Guantánamo donde lleva más de una década sin cargos ni juicio, sospechoso de haber reclutado en Alemania a miembros de Al Qaeda que participaron en el 11S. Tras haber perdido toda esperanza, Slahi encuentra aliadas en la abogada defensora Nancy Hollander (Jodie Foster) y su asociada Teri Duncan (Shailene Woodley). Jodie Foster fue premiada en los Globos de Oro por su magnífica interpretación. A mí me ha parecido una muy interesante película.


Nomadland 
Chloé Zhao, Oscar 2020 mejor dirección, Frances McDormand
De las seis que aquí traigo es la única que he visto como se debe de ver el Cine, o sea, en una Sala. Está dirigida por la china Chloé Zhao en 2020 y se alzó en los últimos Oscar con los premios de mejor película y mejor directora.  En el éxito alcanzado por el film que cuenta la manera de vivir de personas que abandonan el confort de la vida en los núcleos urbanos y nomadean por la zona oeste de los Estados Unidos. La historia se centra en Fern (Frances McDormand) que teniendo oportunidades laborales e incluso de relación personal para llevar una vida asentada, sin embargo opta por la libertad que le proporciona su vieja camper con la que viaja por USA. Por su actuación la actriz obtuvo un Óscar en la última edición. 
Todos los premios que ha obtenido -¡¡muchísimos!!- son merecidísmos en mi opinión. Una muy buena película desde luego.



 2046
Wong Kar-Wai, 2046
Dirigida por Wong Kar-Wai, director chino natural de Hong Kong. Es una película del año 2004 que se ha vuelto a reestrenar en España en 2021. Yo la he visto a través de Filmin.
Se la considera película de culto porque ciertamente es extraña y poco convencional tanto la historia que presenta como la filmación. En síntesis se relata lo siguiente:
Un escritor que creía escribir sobre el futuro, en realidad estaba escribiendo sobre el pasado. En su novela, un misterioso tren salía de cuando en cuando con dirección al año 2046. Todos los que subían a él lo hacían con el mismo propósito: recobrar los recuerdos perdidos. Se decía que en 2046 nada cambiaba. Nadie sabía a ciencia cierta si eso era verdad, porque ninguno de los que viajaron regresó jamás. Con una excepción. Él estuvo allí. Se marchó voluntariamente. Quería cambiar. 
Buen cine, sin duda en mi opinión, pero que no a todos agrada. Como muchas otras la recomendación me llegó vía Rosana del blog "Soy profesora... y más"



La mujer en la ventana 
La mujer en la ventana, Joe Wright
Dirigida por Joe Wright en 2021 no es desde luego de las que más me han gustado. Es, sin serlo, una especie de remake de "La ventana indiscreta" de Alfred Hitchcock. Y digo sin serlo porque aquí estamos ante adaptación de la novela de A. J. Finn de mismo título. La historia es un psicodrama en la que una profesora prestigiosa consumidora de psicofármacos ha observado desde su ventana movimientos y acciones sospechosas en sus vecinos que denuncia a la policía. No se puede decir más porque si no desvelaría el suspense de la cinta que es lo único que consigue mantener la atención pese a la escasa verosimilitud que en ocasiones transmite el film. La vi en Netflix.



Hoy empieza todo
Enseñanza, escuelas conflictivas, Servicios sociales y educación

Otra película cuya recomendación debo agradecer a Rosana de "Soy profesora... y más". Se lo digo muchas veces en los comentarios que tras estas entradas dejo en su blog. Gracias a ella no pierdo el tiempo buscando películas por las plataformas que luego resultan ser un fiasco; sé que las recomendaciones y las sensaciones que transmite Rosana coinciden en gran medida con las mías y así voy sobre seguro. Desde aquí, muchas gracias otra vez, amiga. 

La película es de Bertrand Tavernier y ya tiene unos añitos pues es de 1999. A veces se piensa que en Cine todo aquello que vaya más allá de cinco o diez años es malo sólo por eso por el tiempo que tiene. pero no es así. Y en esta ocasión mucho menos. A mí la película me reconcilió con la profesión que he ejercido durante tantos años. El film nos presenta a un profesor entregado a su vocación ejercida en unas circunstancias sociales que le sobrepasan como tantas veces sucede a los enseñantes, con una sociedad que ignora o minusvalora a la profesión, con unos políticos de quienes dependen las escuelas pero que todo lo cifran en réditos electorales y que por ello no atienden las necesidades que desde los centros escolares se les reclama en forma de materiales adecuados, personal especializado o coordinación real con los Servicios Sociales. Ya digo una película muy buena y muy auténtica. Un maestro Bertrand Tavernier.  La vi en Filmin.


Juliet, desnuda 
Ethan Hawke, Jesse Peretz

Desde que hace dos años leyera la novela de Nick Hornby de mismo título [de ella tengo reseña hecha en este mismo blog] llevaba queriendo ver la versión cinematográfica que sabía existía. No la encontré en su momento por más que la busqué, pero hete aquí que sin buscarla un día me la topé en el catálogo de Amazon Prime. Fantástico, me dije, es mi oportunidad y me puse a verla con muchas ganas. 

La película es del año 2018 y la firma Jesse Peretz. Me ocurrió con ella algo parecido a lo que sucedido con la lectura de la novela de Hornby, supuestamente humorística. No me lo pareció tanto. La verdad es que el humor y más cuando es traducido y proveniente de una cultura distinta a la propia es difícil transmitirlo debidamente. Lo mejor del film es la música, pues de música va el asunto, de la admiración desmedida de unos fans por un ídolo que desapareció bruscamente del panorama musical. Reaparecido de nuevo, el productor musical que es ese admirador incondicional se propone volver a despertar a la legión de seguidores que tuvo en su momento. 
No me convenció del todo, pero creo que se puede ver pues además de la música hay toda una serie de asuntos interesantes en la cinta. 
 

30 jun 2021

Theodor Kallifatides. "Madres e hijos"

28 comentarios:

✔«No intento demostrar la continuidad de la tradición griega, sino la fuerza del mito. Continúa vivo, a pesar de que todo alrededor ha cambiado. Convive con nosotros y convivimos con él. Es el gran río que arrastra nuestro destino.»
✔«Grecia le ha dado a la humanidad cincuenta y dos mil palabras, leí en el aeropuerto de Atenas. Suecia le ha dado el rodamiento, la cremallera y la llave inglesa que, pese a su nombre, es un invento sueco.»

Theodor Kallifatides, "Madres e hijos", editorial Galaxia Gutemberg
Mi muy buena amiga Isabel me recomendó la lectura de este libro de Theodor Kallifatides. No me atrevo a calificarlo de novela porque en mi opinión no lo es, sino más bien unas memorias familiares, un recorrido por el territorio vital de los Kallifatides, en especial de la rama iniciada por Dimitrios Kallifatides, padre de Theodor. 
Pero no quiero desestructurar la reseña. Tras la explicación de por qué llegué hasta el autor griego residente en Suecia conviene decir algo sobre él para luego entrar de lleno en el relato. Allá voy. 

El autor
Nació en Molaoi, Grecia,  el 12 de marzo de 1938. Es un escritor sueco de origen griego. Se trasladó con sus padres a Atenas en 1956 y emigró a Suecia en 1964 en busca de trabajo. Allí se adaptó y dominó rápidamente el sueco, lo que le permitió retomar sus estudios. Se matriculó en la Universidad de Estocolmo en filosofía. Licenciado, trabajó en la dicha universidad como profesor entre 1969 y 1972.​ Inició su carrera de escritor en 1969 con un libro de poesía, pero el reconocimiento lo obtuvo principalmente gracias a sus novelas. Ha publicado novelas, recopilaciones de poesía, libros de viajes y obras de teatro. También ha escrito guiones cinematográficos y ha dirigido una película. Ha recibido muchos premios por su trabajo tanto en Grecia como en Suecia.


«Madres e hijos»
Sinopsis proporcionada por la propia editorial)
A los sesenta y ocho años, Theodor Kallifatides, exiliado en Suecia desde hace más de cuatro décadas, visita a su madre de noventa y dos, que sigue residiendo en Atenas. Ambos saben que puede ser uno de sus últimos encuentros. Durante la semana que pasan juntos, recuerdan lo que ha sido lo más importante en sus vidas con una presencia decisiva del padre, de quien Theodor está leyendo el recuento escrito que este le ha dejado de lo que ha sido su difícil existencia, desde sus orígenes como exiliado griego en Turquía, pasando por sus meses en una prisión de los nazis y su pasión por el oficio de maestro. Se desvelan así los orígenes de una familia que atraviesa el siglo xx. 

Opinión
"Madres e hijos" (publicado originalmente en 2007. En España en 2020) es un libro de autoficción en el que su autor Theodor Kallifatides presenta de manera narrativa la memoria de su propia familia. El escritor retorna con 68 años a  su país, Grecia, para visitar a su madre de 92. Vive en Suecia desde 1964. Tras una exitosa vida tanto en el plano laboral  como en el personal -casado y con un hijo- nada ha escrito que tenga por centro a su madre. Desea hacerlo aunque no sabe si a ella la satisfará. Su avanzada edad le hace pensar que quizás no alcance a leer la obra que piensa escribir tras la visita de una semana que hace a la casa familiar en Atenas.

Según leemos "Madres e hijos" nos enteramos de las vicisitudes vividas por la familia, en especial por su padre, auténtico eje sobre el que pivota todo el escrito. Resulta que Dimitrios Kallifatides, que así se llamaba el padre, escribió en 1972 a la edad de 82 años un texto sobre su vida a petición del propio Theodor ausente de Grecia desde 1964; Theodor se lo pidió porque no quería que la memoria familiar cayese en el olvido. Durante el viaje y la estancia en Atenas releerá este escrito de su padre, que entra a formar parte del relato de autoficción que tenemos entre las manos.  A lo largo de las cerca de 160 páginas que "Madres e hijos" tiene de extensión se entremezclan tres planos narrativos: la biografía escrita por el  padre; los comentarios, recuerdos infantiles y adolescentes vividos en la casa familiar que le suscitan la lectura del texto paterno; y el presente de los siete días del viaje desde Estocolmo a Atenas donde revive con su madre y su hermano Stelios la cultura que le pertenece pero de la que se ha visto alejado por múltiples circunstancias políticas y personales. 

Muchas cosas interesantes contiene este libro. Una de ellas, y no menor, es la mostración de las deportaciones o emigraciones forzadas de unos lugares a otros por motivos políticos. La familia Kallifatides es originaria de Trebisonda, ciudad creada por colonos griegos en el VIII a.C. La historia de esta importante colonia es movidita; lo importante de ella es que en época antiquísima, -cuando los griegos apoyaron a Ciro el Joven en su lucha contra el heredero del trono de Persia, su hermano mayor Artajerjes, al regreso hacia Grecia tras la campaña-, muchos griegos se establecieron en la colonia que comenzó a florecer especialmente con el Imperio Romano dada su ubicación estratégica en el Mar Negro y dentro de la Ruta de la Seda. A la caída del Imperio Romano, Trebisonda quedó dentro del Imperio Bizantino hasta que el mismo en el siglo XV cayó en manos de los otomanos. La colonia griega permaneció viva y activa con sus escuelas, su actividad comercial, su lengua propia, etc., hasta  que «tuvo lugar la Revolución de los Jóvenes Turcos, en 1908-1909, que promulgó la Constitución y abolió el absolutismo de los sultanes. La Constitución trajo la aniquilación y finalmente el exterminio del elemento griego en Turquía». Pero es en 1923, a raíz del final de la Primera Guerra Mundial y la posterior Guerra de independencia turca, cuando se produjo un acuerdo -el Tratado de Lausana- por el que Trebisonda queda definitivamente integrada en la Turquía de Ataturk y se produce un acuerdo entre Grecia y Turquía por que que habrá un intercambio forzoso de población. Por este acuerdo más de un millón y medio de 'griegos pónticos' (así eran denominados los que desde tiempo inmemorial habitaban esta zona) hubieron de migrar a Grecia. 
Independencia turca, Fin del Imperio Otomano

Esta emigración forzada, tras haber participado en la Primera Guerra Mundial en la que llegó a alcanzar la Cruz de Hierro por su valor, la vivió en primera persona Dimitrios Kallifatides, el padre de Theodor, que es quien a grandes rasgos lo cuenta en el texto que a su muerte dejó escrito para su hijo.

De grandísimo interés para mí ha sido ver la inmensa vocación de Dimitrios Kallifatides por la enseñanza. El relato que leemos es un auténtico canto a la profesión de maestro ejercida por Dimitrios en circunstancias difíciles pero siempre con una disposición a prueba de bombas. También Theodor confiesa su devoción y aprecio por los educadores. Gracias a ellos, los que tuvo en Grecia y los que tuvo en Suecia, confiesa, él pudo llegar a donde ha llegado:
[en Grecia]
  • «el maestro, el inolvidable señor Pablo, estuvo siempre conmigo. Con frecuencia me pregunto cómo se habría desarrollado mi vida sin aquellos maestros
  • «Yannis Raisis, profesor de Griego Clásico y Latín que, como castigo por hacer novillos, me obligó a leer los poemas de Catulo y de ese modo descubrí la gran poesía. El profesor de Historia, el señor Ilías Georgiu, me pidió que lo ayudara en sus investigaciones

 [en Suecia]

  • «también en Suecia algunos maestros fueron mi salvación. El lector Ake Löfgren y el profesor Harald Ofstad, que impartían Filosofía Práctica en la Universidad de Estocolmo, y que vieron en mí algo más que mi deficiente y patoso sueco. Así como el profesor Marc Wogau, en la Universidad de Uppsala, que aceptó examinarme de Filosofía Teórica»

Para concluir con una pregunta que muchos nos hacemos continuamente: 
«¿Por qué en nuestros días no se estima a los buenos maestros?»

La pervivencia del mito en la vida cotidiana es otro aspecto que ha llamado mucho mi atención durante la lectura de este relato de autoficción. Resulta que el escritor-narrador ve especialmente en la lengua («Si hay algo absolutamente auténtico en el interior del hombre, eso es su lengua, el primer mito») y en la manera de vivir de su madre la personificación de no pocos relatos míticos. 
«Un ejemplo más de que mi madre vive en el mito griego, creyendo que vive su propia realidad. De nuevo veo que el mito de la muerte es más fuerte que la propia muerte. De nuevo me doy cuenta de que mi madre es mi verdadera patria. Si yo fuera una fruta, ella sería mi árbol. Si yo fuera un árbol, ella sería la tierra. Si yo fuera la tierra, ella sería mi cielo»
Para un hombre mayor que ha vivido más de cuarenta años en un país nórdico europeo el choque cultural Grecia-Suecia es muy perceptible. Para Theodor, un griego que junto a su familia vivió muchas privaciones en sus años de adolescente, llegar al aeropuerto de Estocolmo con la maleta llena de comestibles hechos por su madre es la representación misma del estigma de la pobreza («¿Por qué me comportaba yo así? Hay ciertas situaciones que no soporto. Supongamos que me abren la maleta en el aeropuerto. ¿Qué van a pensar cuando vean los kurabiés? ¿Qué gitano es este? En pocas palabras, cargo conmigo el estigma de la pobreza.»). Por contra Gunilla, su mujer, no arrastra esa baja autoestima; según Theodor Kallifatides porque «mi mujer no sabe lo que es la pobreza. Lo que le dan, para ella es un regalo. Para mí, una limosna».

Al igual que existe un fuerte contraste entre la manera de sentir un mismo hecho en Suecia o en Grecia, también el autor-narrador marca en este relato de autoficción el enorme salto entre generaciones. Markos, el hijo de Theodor, o los hijos de su hermano Stelios no sienten ni se comportan como en el pasado hicieron sus padres y mucho menos con la entrega y desprendimiento del abuelo Dimitrios. Al respecto el novelista evoca la figura de Yorgos, el medio hermano mayor, que durante la guerra civil se negó a maltratar a dos guerrilleras que había capturado su compañía, por lo que fue condenado a muerte; afortunadamente cambiaron las tornas del conflicto armado y se salvó. Cuando Theodor le preguntó, después de la guerra, por qué lo hizo, ¿cómo se atrevió a decir no? respondió: «¿Qué habría dicho papá?»

Al hilo de este comportamiento Kallifatides reflexiona sobre cómo este respeto a los mayores, este sentido del deber, de observancia de lo aprendido de padres y educadores no es práctica habitual en la actualidad y por eso lo resalta 
«Eso es tener un padre. Eso es tener un hermano mayor. Ya no vive. Una mañana se levantó, se hizo su café, se sentó en el sofá a tomárselo, y no se levantó más. Se le reventó la aorta y ya no pudo siquiera probar su último café.»

 Los jóvenes de hoy, prosigue en su reflexión, han perdido en gran medida el sentido del valor de lo colectivo y lo ejemplifica de esta manera:

«En Suecia, con excepción de los impuestos, las obligaciones comunes poco a poco han ido remitiendo, dejando cada vez más espacio a la libertad individual. La obligación que tienen los alumnos en una escuela de mantener cierto silencio en las clases se ha visto sustituida por el derecho a llamar desde sus teléfonos móviles dentro del aula.»

Novela de autoficción
Pero sin duda es este libro un canto a la maternidad y la paternidad. Al titularse la obra "Madres e hijos" podría pensarse que el alcance de la misma se reduce a la figura materna, que sólo es un homenaje sentido hacia esa mujer de 92 años que lo quiere como si siguiera siendo un chiquillo. Así es, en efecto, pero no sólo. La madre es esencial, pero lo es también por la enorme figura del padre con el que convivió durante más de cuarenta años. Theodor Kallifatides en la obra vuelve a agradecer a su padre todo lo que hizo por su familia. Digo que "vuelve a agradecer a su padre" porque sobre él ya había escrito el autor dos obras, una precisamente cuando éste falleció en 1972. 

Lo que la pareja de progenitores ha representado para él lo sintetiza en una frase: «mi madre es el ayer, mi padre es el futuro». Más tarde esta frase la explicita con claridad meridiana
«Mi padre hizo de mí un ser humano, y mi madre, un escritor. En el mundo de mi padre existía el trabajo, el deber, la perseverancia, el contener las lágrimas hasta que se hubieran terminado todas las sonrisas. El mundo de mi madre era distinto. En él existían los lazos sentimentales y la preocupación, que es la consecuencia de estos.»

Son estos lazos sentimentales los que quizás por última vez el escritor ha ido a estrechar y abrazar.  La despedida última en que ella, la madre, no sale a la puerta de casa para despedirlo confirmará al escritor lo que había pensado la noche anterior, acostado en el sillón donde dormía, que «no podía olvidar "el agujero". Ese miedo congénito por el abismo que acompaña al hombre desde el primer día. El peligro de caerte de la tierra como te caes de un caballo desbocado».

Las referencias sobre la propia construcción de la novela son continuas. Dado que Theodor Kallifatides cuenta de manera entrecortada, mezclando a todo lo largo del relato los tres niveles narrativos ya señalados, y que en ocasiones se pierde en reflexiones algo alejadas del hilo principal, a veces se ve impelido a disculparse ante el lector («Que me perdone el lector por estas constantes interrupciones, pero no podía continuar.»).

Respecto a la figura materna sobre la que se propone escribir, lo que más le preocupa es caer en la falsedad. No quiere convertirla en modelo como hacen los pintores porque, piensa, eso la haría comportarse de manera irreal. Por otra parte, reflexiona, que quizás haya «Poca gente tan incapaz como los escritores para describir la realidad». De ahí que lo que haga sea mostrar la relación madre-hijo mantenida durante esos siete días que duró la fugaz visita del exitoso escritor. Vemos a una auténtica madre preocupada fundamentalmente por satisfacer el paladar del hijo pródigo a quien endulza la vida con los lukumás, taramás, kurabiés..., todos alimentos típicos de Grecia que en Suecia no se verán ni por soñación. ¡Hay algo más auténtico que una madre haciendo esto!

El autor aprovecha la visita para completar la visión que tiene del padre extraída esencialmente del texto que este escribió para él; por ello indaga cuidadosamente sobre cómo fue la relación amorosa entre sus padres dado que entre ambos existía una diferencia de 24 años de edad y que Dimitrios llegó al matrimonio viudo y con un hijo. O sea, que el matrimonio había sido concertado. A tan íntima pregunta la madre le responde que sí, que así fue, pero que «con los años aprendí a respetarlo, a avenirme a él, a amarlo». Y tras decir esto ella salió del balcón donde estaba hablando con su hijo. Es este el momento en que el propio narrador-autor-personaje aprovecha para realizar una digresión reflexiva sobre qué cosa será el amor; consecuencia de esta reflexión es un listado que, mientras ella está en la cocina trajinando, él hace de las formas en las que nos enamoramos. Esta divagación es de las más extensas del relato y marca claramente el proceso mental que un narrador seguramente seguirá cuando decide presentar un enamoramiento de un tipo o de otro. En mi opinión esto es metaliteratura en estado puro.

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