13 jul. 2018

"¡Absalón, Absalón!", la novela más faulkneriana de William Faulkner

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"Quintín oía sin escuchar a medida que recorría con los ojos la borrosa escritura delicada que no parecía un trazo impreso en el papel por la mano de un ser vivo, sino una sombra proyectada sobre el pliego y fijada en él un instante antes de que el lector lo mirase y que podría desvanecerse, borrarse en cualquier momento, mientras los ojos lo recorrían: la lengua muerta hablaba después de cuatro años y repetía las mismas palabras después de cincuenta más, suave, sarcástica, irónica e irremediablemente pesimista, sin fecha, encabezamiento ni firma: Advertirás que no injurio a ninguno de nosotros diciendo que ésta es la voz de los vencidos; mucho menos, de los muertos."


Territorios míticos, "¡Absalón, Absalón!"
Acabo de finalizar la lectura de la novela que el escritor sureño de New Albany (Misisipi) publicó en 1936, cuando contaba 39 años de edad y había dado a la luz hasta ese momento ocho títulos entre los que se cuentan los que más influencia han tenido en la literatura posterior. Concretamente "¡Absalón, Absalón!" es el cuarto título de los seis o siete que en opinión de muchos de sus estudiosos -el más conocido de todos ellos, por mediático, fue Harold Bloom- conforman el denominado 'universo Faulkner', esa sucesión de hallazgos literarios, de estilística narratológica, de  mundo literario propio y personalísimo, que hicieron que tras esos libros la escritura literaria no fuese igual que lo había sido hasta entonces. Los siete títulos a los que me refiero vieron la luz entre 1929 y 1939-40: "El ruido y la furia" (1929), "Mientras agonizo" (1930), "Santuario" (1931), "Luz de agosto" (1932), "¡Absalón, Absalón!" (1936), "Las palmeras salvajes" (1939) y "El villorrio" (inicios de 1940). Personalmente sólo me resta por leer "Las palmeras salvajes"; los otros seis los he leído a lo largo de mis años siempre con gusto y sorpresa.  


William Faulkner, a los aficionados a la buena literatura, nunca cansa; aunque también es cierto que no todos sus libros tienen el mismo nivel de dificultad. Al respecto he de decir que éste que acabo de concluir, "¡Absalón, Absalón!", me ha parecido de los más dificultosos. Los motivos derivan de la propia novela -el mismo autor durante la escritura de la misma confesaba a su editor: «Es una historia torturada y una tortura escribirla»- pero también de la necesidad de contar con buenas traducciones y la que yo he tenido entre mis manos, en mi opinión, dejaba mucho que desear en ocasiones. ¿De verdad dejaba mucho que desear o es que Faulkner es así: enrevesadamente lioso? Sinceramente pienso que las dos cosas influyen.

La traducción
Mis experiencias con grandes obras de literatura universal en traducciones deficientes han sido importantes. La primera y más grave que recuerdo me sucedió con el "Ulises" de James Joyce en la edición que la sudamericana editorial Rueda ponía al alcance de los adelgazados bolsillos de los estudiantes.  Firmaba la traducción J. Salas Subirat y en verdad en verdad que por su culpa y seguramente también por mi impericia lectora ha sido uno de los pocos libros que he abandonado y que nunca he podido leer de seguido sino a saltos y buscando aquellos fragmentos que me interesaban. En "¡Absalón, Absalón!" he seguido la traducción que la argentina Beatriz Florencia Nelson hiciera en 1950, sólo un año después de que el novelista fuese distinguido con el Premio Nobel, y que sin cambio alguno -o muy pocos, seguramente- se ha ido repitiendo sin revisión alguna año  tras año. Por curiosidad, al finalizar la lectura en la edición de 'Alianza editorial' que he usado me pasé por la Biblioteca a fin de consultar la que hizo Miguel Martínez-Lage para 'La Otra Orilla' con prólogo de Antonio Muñoz Molina. ¡Buff, en efecto hay diferencias sustanciales! La de Martínez-Lage es, dentro de la dificultad inherente a Faulkner, inteligible. En mi opinión es la edición más recomendable. Además cuenta en portada con la reproducción del famoso mapa del condado de Yoknapatawpha que el escritor incluyó en esta novela y que sirve para ubicar debidamente los movimientos de los personajes de ésta y otras novelas que conforman este universo Faulkner.


La novela
Sinopsis (proporcionado por la propia editorial)
Quentin Compson ­vástago del linaje cuya ruina se describe en «El ruido y la furia»­ recrea, con la ayuda de Shreve, su compañero de habitación de Harvard, los obstinados esfuerzos de Thomas Sutpen para regir una gran plantación y fundar una dinastía. Ambientada en un imaginario condado sureño en la época de la Guerra de Secesión, "¡Absalom, Absalom!" cuenta, desde las perspectiva de cuatro narradores, la historia trágica de la familia Sutpen, desde su génesis hasta su destrucción. La destrucción y el fracaso son la conclusión final de una historia de violencia, orgullo, incesto y crimen.


Faulkner, como ya he señalado anteriormente, era consciente de la gran dificultad de escritura e intelección de la novela que estaba escribiendo. Es por ello que al finalizar la laberíntica historia temporal que es "¡Absalón, Absalón!" incluyó una 'Cronología' y una 'Genealogía' de los personajes actuantes en la misma. Gracias a estos añadidos se puede seguir el desarrollo de la trama con una cierta mayor facilidad. 

Faulkner, Premio Nobel de Literatura 1949
A la hora de analizar esta novela no me voy a detener mucho en la enumeración y explicación de los recursos estilísticos que conforman el estilo Faulkner. Para ello os remito a las dos reseñas que hace uno y dos años respectivamente hice de dos de esas siete magníficas novelas a las que he aludido al inicio. Concretamente son los posts que dediqué en 2017 a "Luz de agosto" [leer reseña aquí] y un año antes a "Mientras agonizo" [leer reseña aquí].

Sí quisiera comentar algunos aspectos que han llamado poderosamente mi atención en esta novela. El primero es la construcción que el novelista hace de una historia con ribetes míticos, una historia que como la mayoría de las suyas sitúa en el Sur de los Estados Unidos ("— El Sur -dijo Shreve-; el Sur. ¡Jesús! No me admira que os sobreviváis a vosotros mismos años y años"), en ese territorio inventado del que se declara único dueño y propietario, el Condado de Yoknapatawpha, cuya extensión, lindes, poblaciones y moradores principales de las mismas señala en el mapa explicativo que hizo acompañar a la novela.


En concreto, la historia que la anciana Rosa Coldfield le está relatando a Quentin Compson en 1909 sucedió tiempo atrás, en los años anteriores y posteriores a la guerra de Secesión americana (1861-1865) que dio al traste con la cultura y la manera de entender el mundo que tenían los once estados confederados de los que formaba parte el de Misisipi donde se sitúa el Condado ficticio de Yoknapatawpha, trasunto del muy real de Lafayette donde el autor se crio. La familia Sutpen se inspira, al decir de muchos, en la propia familia del escritor.


Todo en esta novela es de altura épica. Desde el propio título sacado de una cita bíblica (2º libro de Samuel, versículos 19:5) en la que se refiere a Absalón, hijo del rey David que se rebeló contra su padre. El mismísimo Faulkner en carta dirigida a su editor en agosto de 1934 le decía a propósito de la novela que estaba escribiendo: «… Tengo un título para ella que me gusta, dicho sea de paso, ¡Absalón, Absalón!: La historia de un hombre que quiso tener un hijo a fuerza de orgullo, que tuvo demasiados, y al que sus hijos destruyeron». También los nombres de algunos personajes como Clite (Clitemnestra) o las alusiones a otros en esas descripciones tan características del escritor ("un aire de Casandra, sin alegría, severa y profundamente profético, totalmente desproporcionado a la edad de aquella misma niña que nunca había sido joven", escribe refiriéndose a Rosa Coldfield ). Si ya estos dos nombres orientan al lector hacia un crimen que se cometerá de modo inexorable, es especialmente de un majestuoso nivel épico el esquema narrativo elegido: un relato a cuatro voces en el que el tiempo cronológico lineal y sucesivo desaparece prácticamente moviéndose al ritmo del recuerdo de lo escuchado y de lo supuesto e imaginado. Y es que los narradores:  Rosa Coldfield, Shreve, Quentin Compson y el padre de este último no conocen la historia en su integridad sino que cada uno por haberla vivido (Rosa), o haberla escuchado de un narrador testigo (los Compson, padre e hijo) o tras escuchar el relato haberla completado (Quentin Compson y Shreve) la construyen cual si de un puzle incompleto se tratara, cada uno desde su rincón y conocimiento (multiperspectivismo).

Añade grados de leyenda épica saber que el padre de Quentin Compson le cuenta a su hijo la historia que conoció de labios de su propio padre, el general Compson, abuelo de Quentin y compañero de armas del Coronel Sartoris. Una historia, pues, transida de oralidad, que llega desde el pasado hasta el momento actual de 1909 a través de primeros y segundos narradores que con sus palabras o la propia escritura quieren salvar del olvido aquello que ocurrió y es merecedor de saberse. En definitiva, una defensa cerrada de la importancia de la narratividad
"Pasa el tiempo, llueve y brilla el sol y llega un día en que nadie recuerda el nombre y lo que dicen esas letras nada importa ya. Quizás por eso, si uno puede dirigirse a alguno, cuanto más extraño mejor, y darle algo, lo que sea: un pliego de papel o cualquier otra cosa que nada signifique por sí misma, aunque ellos no lo lean ni lo guarden, ni se preocupen siquiera por destruirlo o arrojarlo, ya es algo porque ha sucedido y puede ser recordado, pasando de una mano a otra, de una inteligencia a otra" (pág. 113)
La altura épica del relato crece con la laberíntica estructura temporal del relato que sigue el hilo de la conversación o del recuerdo, en lugar de la linealidad de la narración tradicional. En este sentido han llamado poderosísimamente mi atención los anuncios o veladas referencias (flash forward) a sucesos que vendrán o a objetos y personajes que aparecerán. Con este manejo del tiempo son normales las referencias, siquiera de pasada, a algunos personajes aparecidos en otras novelas del escritor que aquí son actores muy secundarios pero que habitan y contribuyen a la existencia de ese espacio mítico que es el condado de Yoknapatawpha del que el escritor es el único y exclusivo propietario. Un ejemplo es el del juez Benbow de la novela "Santuario" citado al hilo de una de las muchas conjeturas que alguno de los narradores o narratarios lanza; también podría decirse otro tanto de esos dos militares, el general Compson y el Coronel Sartoris, que habitan con papel protagonista en otros relatos del autor sureño.

Lo mítico, lo legendario, lo fabuloso envuelve toda la tragedia que se cierne sobre ese Sur donde nació el escritor y donde transcurre la peripecia de la estirpe Sutpen. Una estirpe cuyo final premonitoriamente se anticipa, se avanza, se imagina, desde las páginas iniciales del relato: 
"Aquella mañana dominical de junio de 1833 en que, [Thomas Sutpen] saliendo de un pasado incógnito, penetró a caballo en la ciudad y adquirió aquella propiedad -nadie supo cómo- y construyó su casa, su mansión, sacándola al parecer de la nada, y se casó con Elena Coldfield y engendró a sus dos hijos (el hijo que dejó viuda a su hermana, sin haberse desposado) y prosiguió así su camino hasta llegar a un violento (y justo, como hubiese dicho sin duda la señorita Coldfield) final." (pág. 6)
En este párrafo se puede ver el origen fabuloso del personaje que surge de lo desconocido, su esfuerzo épico patente en la construcción de una mansión sacada de la nada, y la tragedia inevitable -¡y justa!- que se anuncia ya desde el inicio: el posible incesto perceptible en esa hermana que queda viuda por culpa de su hermano sin siquiera haberse casado y la muerte violenta del patriarca. Todo, pues, ya está aquí. Al lector sólo le queda atender a cómo se desarrollaron los hechos. Y este desarrollo es lo que le van a dar, cada uno desde su incompleto conocimiento, los cuatro narradores.

Abolición de la esclavitud, sudistas, confederados, Realismo Mágico

Junto a todo esto y muy en consonancia con el Sur donde se localiza la historia está la importancia que tiene en la historia la raza negra. La negritud, la posible sangre de negro que circule por las venas aunque sea en cantidad ínfima, si tal hecho se da o es plausible, contamina en el imaginario sudista la vida del blanco, del amo, del dueño de la Hacienda y es capaz por sí solo de desatar la tragedia. De ahí el interés máximo por garantizar la limpieza de sangre buscando tener un hijo con quien no esté manchado en absoluto. Elena Coldfield es garantía de esto pero el origen nebuloso de Thomas Sutpen siempre nos dejará en la duda.

Por otra parte la fuerza del sexo, la imposibilidad de escapar al mismo, es elemento importantísimo en esta historia. Un sexo que no se para en barras y que se practica con seres de la raza que sea sin pararse a pensar en consecuencias como las que más arriba he señalado. Un sexo impulsivo, de puro instinto, irracional, animal... Y cuando en esta pulsión sexual se abre paso el amor, el desastre puede aún ser mayor pues en este caso ya nada importa y hasta las leyes más sagradas pueden estar en serio peligro (incesto, homofilia, mestizaje, etc.). 

Y como siempre en Faulkner ese Sur opresivo se manifiesta a través del calor, un calor que anula el entendimiento y que puede propiciar las mayores tragedias. Un calor meridional, húmedo, que favorece la inactividad de algunos -la ciudadanía de Jefferson, la ciudad central de la zona- cuya principal ocupación, cual si de un coro de tragedia griega se tratase, es observar, enjuiciar y comentar lo que otros hacen:
"Ahora fueron las mujeres quienes sospecharon lo que quería y cuál sería su próxima decisión. Ni uno solo de los hombres, ni siquiera los que lo llamaban por su nombre, sospecharon que deseaba una esposa" (pág. 33) 
"Sólo sé que toda la ciudad, los hombres que se hallaban en la galería de la posada de Holston, vieron a Sutpen y a la comisión cabalgar hasta la plaza" (pág. 38)
Y naturalmente no se puede dejar de lado ese doble universo que constituyen hombres y mujeres cada uno por su lado. Las mujeres en este sur machista y desconsiderado con ellas aparecen como anticipadoras de lo por venir, dotadas de una intuición mágica y creadora. Los hombres por su lado son los instrumentos de la transformación. Sus arrebatos o impulsos propician desgracias pero también sirven para gestar vida en ellas. Ellas se sienten como meros objetos pero en Faulkner son quienes con paciencia y laboriosidad saben esperar su momento o servirse de otros para la venganza. Muchos son los personajes femeninos que pululan por esta historia: las dos hermanas Coldfield (Rosa y Elena), Clite, Judit Sutpen, Emilia Jones, la haitiana madre de Carlos Bon, la cuarterona con la que Sutpen lo tuvo, etc.

Por último quisiera destacar lo claramente que se percibe en esta novela lo que luego sería marca distintiva del llamado boom de la novela sudamericana de los años 60 del siglo pasado. Me refiero al realismo mágico, a esa atmósfera que el autor logra crear introduciendo en la historia lo fantástico, lo fabuloso, la falta de certidumbre, la duda..., elementos que favorecen que la narración ingrese en el terreno de lo incierto, en esa nebulosa en que aquello podría haber sido pero parece en parte imposible que así se diera. Esto es para mí de lo mejor que tiene esta novela
"Era aquel un estío de glicinas. Su aroma impregnaba la media luz crepuscular, junto con el del cigarro que fumaba su padre mientras ambos, terminada ya la cena, esperaban sentados en la galería a que llegase el momento de la partida de Quentin; allá abajo, en la extensa y rústica pradera, las luciérnagas erraban suavemente de un lado a otro: el olor, el vaho que, cinco meses más tarde, llevaría la carta del señor Compson desde el Misisipí, por encima de la interminable nieve férrea de Nueva Inglaterra, hasta el gabinete de Quentin, allá en Harvard. Era también un día de escuchar..., de oír, en 1909, todo aquello que ya sabía, puesto que había nacido en medio de ello y respiraba el mismo aire que había hecho vibrar las campanas de la iglesia aquella mañana de domingo, en 1833," […] (pág. 25)
Para finalizar
Es una realidad la de "¡Absalón, Absalón!" que se diría irreal, imposible, desaparecida por completo. Una realidad idéntica a la del propio relato que nos intentan contar esos cuatro narradores que no tienen certezas absolutas, que suponen, que piensan hacia dentro de sí mismos en monólogos interiores que se superponen y se mezclan con aquello que están diciendo o escuchando. Unas historias confusas porque la misma realidad que intentan reflejar también lo es: una guerra de liberación de la negritud que dará como resultado unos estados sudistas vencidos en los que negros descalzos son libres a partir de ahora pero sin serlo en absoluto y con unos blancos -esta estirpe de los Sutpen, por ejemplo- que abomina de aquello con lo que ha estado en contacto íntimo y de quien, quizás (la gran palabra de esta novela), proceden. 


Datos del libro
Autora: WILLIAM FAULKNER
Título: “¡Absalón, Absalón!”
Nº de páginas: 518 páginas.
Encuadernación: Tapa blanda
Editorial: Verticales De Bolsillo (8 de junio de 2011)
Lengua: CASTELLANO
ISBN-13: 978-8492781201
Precio:
En papel: 11,40€
Ebook: 9€

5 jul. 2018

Alfredo Sanzol, autor y director de "La ternura"

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Compartir la vida con amigos y compañeros que gustan de la literatura es, al menos para mí, un regalo. Y lo es porque constantemente de unos y de otros se retroalimenta mi conocimiento lector y, como en esta ocasión, también alguna de mis asistencias al teatro.

La cosa es que hará poco más de diez días en una de esas comidas de despedida (¡mira que nos decimos adiós los humanos, y lo que lo celebramos!) que preceden a las vacaciones de verano, J. D., compañero de trabajo primero y de tertulia literaria después además de buen amigo, me dijo entre el bullicio festivo de la celebración: "El otro día vi 'La Ternura' en la Abadía y me encantó".  Lejos de caer en saco roto, archivé en mi cabeza lo mejor que pude esta información valorativa: debería ver esta obra; sí, procuraría verla. Y dicho y hecho, ayer tuve la oportunidad de hacer realidad mi deseo.  


Teatro de la Ciudad, Andrés Lima, Miguel del Arco, Alfredo Sanzol

El autor
Quise ver esta obra, además de por el buen criterio de J.D. que nunca yerra el tiro, porque la firmaba Alfredo Sanzol, hombre de teatro donde los haya, distinguido pese a sus no muchos años (nació en Madrid en 1972) con variedad de premios y galardones: Premio Max de las Artes Escénicas en tres ocasiones (2011, 2012 y 2013), Premio Ceres por su obra "En la luna" en 2012, Premio Nacional de Literatura Dramática por su obra "La respiración" en 2017, y hace nada, el 7 de mayo de este año 2018, se alzó con el Premio Valle Inclán de Teatro precisamente por la obra que tuve la suerte de ver ayer. Y digo suerte porque "La ternura" estará en el madrileño Teatro de la Abadía sólo hasta el próximo 15 de julio. En esta ocasión no puedo lanzar mi habitual queja de lo poco que se mantienen en cartel los buenos espectáculos teatrales porque "La ternura" es una obra que viene del año 2017 habiendo permanecido en cartel con gran éxito del 27 de abril al 4 de junio de aquel año.

Comedia española actual, Shakespeare
(Foto tomada de Revista Teatro Madrid)

Mi impresión
Tras haber asistido a la representación muchas certidumbres que tenía se me han asentado más y otras que intuía han aflorado con fuerza en mí. Entre las primeras está la de que William Shakespeare es un gigante inmortal de la literatura dramática. ¡Pues vaya descubrimiento!, diréis más de uno. Bueno, bueno, tampoco hay que ponerse bravo. Lo que quiero decir es que cada vez que he asistido a buenas representaciones de obras de Shakespeare siempre se ha dibujado en mi mente la equivalencia de que el dramaturgo inglés es al teatro lo que un Beethoven o un Mozart son a la música, o sea, los tres auténticos monstruos de la naturaleza. 

De los dos Shakespeare teatrales, el autor de tragedias y el autor de comedias, Sanzol hace uso para "La ternura" fundamentalmente de la veta cómica del bardo anglosajón. A lo largo de la representación los personajes en no pocas ocasiones abren o finalizan sus parlamentos con referencias explícitas a títulos y/o momentos de comedias de William Shakespeare. Las expresiones 'mucho ruido y pocas nueces', 'como gustéis', 'noche de reyes'... o alusiones a momentos y/o personajes del tipo el 'Asno', o la pócima que al despertar hará enamorarse a quien la haya ingerido de lo primero que vean sus ojos, las olas del mar que arrojan a seres vivos a la playa... vertebran toda la representación y sirven para conformar un producto que es homenaje al genio de Stratford por partida doble: la primera por el explícito reconocimiento a la obra del dramaturgo; la segunda, y más importante, por construir una obra cómica moderna utilizando los palos del andamiaje teatral clásico.

Eva Trancón, Elena González, Natalia Hernández
Si la certidumbre que tenía sobre Shakespeare se ha asentado en mí aún más si cabe como acabo de explicar, la intuición que albergaba en mi interior, la de la calidad e interés del teatro de Sanzol, tras esta obra de "La ternura" he podido constatarla bien a mi gusto. Construye el escritor una historia de ribetes muy clásicos: Una tempestad acaba con la Armada Invencible que Felipe II enviaba contra Inglaterra. Desde el primer momento aparecen ribetes de comedia pues el movimiento de olas que darán al traste con tan imponente ejército es provocado por una mujer -la Reina Esmeralda- que viaja a bordo de una de las naos y que no desea que ninguna de sus dos hijas acaben casadas con hombres a quienes en su vida han visto y con quienes están prometidas sin su consentimiento. La magia de esta madre protectora ha ingeniado que tras la tempestad aniquiladora ellas tres arriben a una isla desierta donde jamás volverán a ver a hombre alguno, género humano al que odian. Pero no saben que allí, en esa isla, desde ya hace veinte años, tres hombres, un padre con sus dos hijos, viven en paz y armonía libres de las odiosas mujeres de las que no pueden referir más que maldades pues ellos, sobre todo el padre y el hermano mayor, han sufrido con ellas lo que no está escrito.

Como se ve pues ya están puestos los palos del andamiaje teatral. Todo comienza con un error pues quienes huyen de los hombres se topan con tres fortachones leñadores. Para evitar ser reconocidas como mujeres se disfrazarán de soldados: la madre será el Capitán; la hermana mayor que frisa ya la edad de cuarenta, será el Teniente; y la menor, el Alférez. El equívoco está servido. Ellas habrán de disimular su condición ante estos rudos leñadores que lanzan sapos y culebras por sus bocas contra el género femenino. Ellos inexplicablemente se van a sentir atraídos por estos seres humanos. Su rudeza choca con la ternura que les invade cuando están junto a ellas, ¡que son hombres! se dicen luchando contra esta atracción 'anti-natura'.

Todo en la representación transcurre con gran ritmo y en un ambiente en el que reina la comicidad. A la Reina Esmeralda, maga hacedora de planes mil que para todo tiene, la situación de contacto con estos seres del otro sexo echa por tierra toda su planificación. La comedia que se representa ante nuestros ojos tiene los componentes de la clásica comedia de enredo (disfraz, atracción inevitable, magia, personajes doblados...) pero avanza un grado penetrando el texto y los propios líos amorosos dentro del mundo que vive el público que asiste a la representación: discriminación de la mujer, tópicos sobre hombres y mujeres que dicen las unas y los otros, la importancia del sentimiento amoroso por encima del género como demuestra la atracción de estos hombres hechos y derechos -los leñadores- por otros hombres -los soldados que ocultan mujeres-, la necesidad de vivir la vida por uno mismo sin el control y dirección excesivos de los padres, etc.

La obra funciona como una máquina perfecta gracias a la dirección del propio autor que ha dispuesto una escena vacía con tres salidas al foro que sugieren diversas y cambiantes localizaciones por las que entran y salen los personajes creando en la cabeza de los espectadores todo aquello que refieren: un volcán, la subida al mismo, una cueva, el alojamiento de los soldados, etc. Pero nada se sostendría si no lo soportasen tres grandes actores y otras tres grandes actrices: 
El Leñador Verdemar Paco Déniz
La Reina Esmeralda Elena González
La Princesa Salmón Natalia Hernández
El Leñador Azul-cielo Javier Lara
El Leñador Marrón Juan Antonio Lumbreras
La Princesa Rubí Eva Trancón
Paco déniz, Javier Lara, Juan Antonio Lumbreras
Los seis brillan a gran altura y en todos ellos reside buena dosis de comicidad. Quizás sea Juan Antonio Lumbreras en el papel de padre de Verdemar y de Azul-cielo quien mejor encarne esa cualidad de desengañado totalmente del universo femenino, y por eso quien mayor hilaridad provoca en el público en algunos momentos gloriosos de la representación. Pero la relación natural que se establece entre los hijos de uno y las hijas de otra suscita, aparte de momentos de humor muy logrados, esa gran ternura a la que alude el título pues en el fondo ella, la ternura, es la síntesis de lo que en verdad es el amor.
Final
La obra es tan divertida , tan actual, tan clásica y con tal cantidad de cualidades literarias que no me extrañaría verla de tournée por distintas localidades españolas durante este verano o en los próximos meses. Desde luego si la veis por vuestros lugares de residencia o de veraneo no lo dudéis, acudid a verla, os daréis de bruces con una genial autor-director, unos magníficos actores y actrices, y un texto que envuelto en humor del bueno toca temas muy propios de nuestra condición humana.


26 jun. 2018

"Caronte" de Juan Maíllo.

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Conocí a Juan Maíllo a través de las colaboraciones que ambos hicimos mientras existió en la revista online mexicana "EmBLOGrium". Juan Maíllo se ocupaba en la revista que comandaba nuestro querido RBC de secciones literarias como "Clasiqueando" pero también de otras más livianas como los consejos de salud que daba mes a mes en la columna del mismo nombre. Siempre me atrajo de él su manera de escribir y el gran sentido del humor que destilaban sus artículos. Quería leer algo suyo de más enjundia y por fin ese momento llegó.

El autor
Novelas que hablan de Mitología
(foto tomada del "Diario de Huelva")
Juan Maíllo es un lucentino cordobés nacido en 1966. Actualmente es profesor de inglés en el instituto onubense "José Caballero". Su dedicación a la escritura viene de lejos como demuestran ya en 1996 los artículos que publicó en Revista Angélica de Literatura. Desde ese momento y hasta hoy sus colaboraciones en revistas literarias (Salitre Revista cultural, EmBLOGrium, Ed. Universitarias Combonianas…) son frecuentes y regulares.

Ha publicado hasta la fecha varias novelas. La primera fue "Los asesinos" (2013); en 2014 apareció "La cara oculta de Hamlet" a la que siguió "Vaho" (febrero de 2016) y "La primera página" (diciembre de 2016). Si mi información no es errónea "Los asesinos", "Vaho" y "La primera página"  forman la denominada "Trilogía del Abandono". "Caronte" (octubre de 2017) es por ahora su última obra.

La novela
Como digo al inicio ninguna narración extensa había leído de Juan Maíllo antes de "Caronte". La novela, de unas 150 páginas, me ha sorprendido para bien desde la primera. Dispone Maíllo la historia en dos partes, de más longitud la primera (15 capítulos) que la segunda (sólo 8). En cada una de ellas me ha llamado poderosamente la atención el interés que el escritor ha puesto en la distinta tipografía (redondas y cursivas según que se esté hablando del mundo exterior o interior; incluso negritas como elemento de realce) y la disposición de los elementos en la página. Respecto a esto último es muy interesante el aire que respiran los textos en ellas, algunas de las cuales formadas por muy pocos párrafos para así marcar la importancia de lo manifestado en los mismos; en otras, cual si de un experimento poético de vanguardia se tratase la frase se dispone verticalmente rompiendo la horizontalidad habitual de la misma. Esta disposición se da fundamentalmente en momentos narrativos muy oníricos o cargados de ensoñación marcando la reiteración obsesiva que invade la mente de quien duerme o reposa cuando el mismo se encuentra preocupado.

Juan Maíllo, Escritores e Huelva
Los dos personajes de la historia, Alejandro y Máximo (Álex y Max en otros momentos), están viviendo una situación que tiene mucho de fuera de la realidad. El segundo, eminente profesor de filosofía de la Universidad de la localidad de Critias (guiño intelectual al lector dado que Critias fue un famoso sofista de la época de Platón), ha sido falsamente acusado de la muerte de su amante, una joven alumna de la que le separaban 30 años de edad y que como la Ofelia de Hamlet aparece muerta flotando en el río. Max es apartado de la docencia universitaria y en su pueblo, Salan, se refugia en una cueva-vivienda (el mito de la caverna de Platón me ha parecido verlo en esta cueva que habita el filósofo Máximo) donde vive miserablemente envuelto en la suciedad y en un completo abandono

Alejandro, alumno de Max durante la secundaría, es un enfermero que ha quedado en paro y que retorna a la casa del padre a la espera de ser llamado al trabajo si surge alguna sustitución. Alex decide visitar a su maestro que no quiere contacto alguno con el exterior; sin embargo la decisión del joven provocará en ambos una especie de catarsis que les hará reencontrarse consigo mismos. Alejandro intentará, como el barquero Caronte, que su maestro no quede en la orilla de las tinieblas, de la irrealidad... ¿Lo logrará? Esta incógnita habréis de despejarla leyendo.

En "Caronte" hay mucho onirismo. La novela está inmersa en el vaho de lo real-irreal. De este vaho de irrealidad forman parte las drogas, los sueños, las leyendas que rodean al pueblo de Salan que junto a otros dos, Carjuba e Isnasar forman el denominado por los habitantes 'triángulo de los suicidios'. Los suicidios persiguen como una maldición a todos los que trabajaron en el mercurio que desde tiempos antiguos se obtenía en la zona y que generó en las siguientes generaciones esa tendencia a la autodestrucción. El joven Alejandro sospecha que Max ha entrado en esa vorágine e incluso duda de si dada su situación laboral no le estará ocurriendo a él mismo lo propio.

Una historia, como se ve, atractiva, que subyuga al lector y lo atrapa haciendo que no pueda abandonar la lectura de la novela hasta su conclusión. El estilo utilizado por Juan Maíllo tiene mucho que ver en esa captación de la que es objeto quien lee. Su manera de escribir es sobria, de frases breves y escuetas ("Frases breves. Periodísticas. Telegráficas", pág. 141). La elegancia presente en su escritura reposa en gran medida en la gran economía de medios utilizada.

Es Juan Maíllo, además de buen escritor, un gran lector. Y así se percibe, pienso yo, en el poso mitológico griego sobre el que asienta el relato. Pero también he querido ver a Shakespeare en esa alumna enamorada o a Henry James en esa casa-cueva que antes habitaron otros y cuya huella e influencia aún no se ha borrado. E indudablemente en un texto tan inmerso en el mundo de los sueños, Sigmund Freud y Carl Jung son referentes ineludibles.

En definitiva, una novela innovadora, profunda, muy bien escrita, que se lee muy bien, que no se agota en el mero acto de su lectura sino que da que pensar y que, sobre todo, revela que tras ella hay un gran escritor.


25 jun. 2018

"Los Thibault" 1: El cuaderno gris. Martin du Gard

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Entre julio de 1920 y marzo de 1921 Roger Martin du Gard escribió "El cuaderno gris", la primera entrega de la Novela-Río que es "Los Thibault". A esta primera de la serie le seguirían siete entregas más sacadas a la luz con una periodicidad variable entre 1922 y 1940. Mi idea es la de ir reseñando cada una de ellas según las vaya leyendo. Corresponde hoy hacerlo con la primera.


El autor, Roger Martin du Gard, encabeza 'Los Thibault' con la siguiente dedicatoria: 
"Dedico 'LOS THIBAULT' a la fraternal memoria de PIERRE MARGARITIS cuya muerte, en el Hospital Militar, el 30 de octubre de 1918, aniquiló la poderosa obra que maduraba en  su atormentado y puro corazón"
Colocar la gran obra que es "Los Thibault" bajo estas palabras nos lleva a pensar en la importancia que para el escritor nacido en 1881 y los hombres de su generación supuso la Gran Guerra que sembró de muerte la geografía europea en una cantidad como nunca jamás se había visto. Roger Martin du Gard (23 de marzo de 1881, Neuilly sur Seine, Francia - 22 de agosto de 1958, Sérigny, Francia) participó en esta carnicería junto a muchos otros jóvenes de su generación. Tras acabar la misma en noviembre de 1918 se puso a escribir la que sería su gran aportación a la literatura universal. La Guerra, parece, va a estar muy presente en la novela aunque por ahora, en esta primera entrega, no aparece ni es esperada por nadie. Pero la alusión en esa nota a su amigo fatalmente fallecido de gripe española pocos días antes de la firma del armisticio que puso fin a la brutalidad sirve para hacernos abordar "Los Thibault" con ese gesto cínico y descreído que a toda Europa se le quedó cuando según pasó el tiempo se fueron conociendo las atrocidades de esa contienda mundial de cuyo final este año se cumplen 100 años.

La novela
Un suceso ha conmocionado la apacible vida de los Thibault, acomodada familia francesa: Jacques, el hijo pequeño de Oscar-Marie Thibault, eximio representante de l'Ancien Régime, ha desaparecido, se ha fugado de casa junto a su amigo Daniel Fontanin. El escándalo, la notoriedad, que tal hecho puede tener atemoriza al acaudalado y religioso burguesón de Óscar-Marie quien encarga a su hijo mayor Antoine, médico y 8 años mayor que Jacquot, que busque a su hermano con la mayor discreción posible, como así hace.

En otro lugar de la ciudad de París, próximo al Jardín de Luxemburgo, Thérèse Fontanin vive angustiada la desaparición de su hijo Daniel. No sabe qué hacer, su situación es difícil: sola, con su marido Jerôme fuera del hogar desde hace unas jornadas como tantas otras veces, y con su hija menor Lenny sufriendo un fortísimo ataque de meningitis que la tiene a las puertas de la muerte, decide agarrar el toro por los cuernos e ir a casa de los Thibault para aunar esfuerzos en la búsqueda. Al llegar allí es recibida con frialdad haciendo patente la distancia socio-económica que existe entre ambas familias; pero lo que más le chirría a Oscar-Marie y a quienes lo acompañan (el abate Binot, el abate Vécard, la señorita de Wayze que ha educado a los dos hermanos, etc.) es que los Fontanin no son católicos sino protestantes. "¡Ah, las malas compañías!", exclama el padre de Jacques.

En las poco más de 100 páginas que ocupa la historia en la publicación que Alianza editorial sacó en 1974, luego reeditada en 1986, lo que el escritor muestra es la importancia de la verdadera amistad entre dos chicos adolescentes que siendo, parece, pura y totalmente blanca sin embargo es tenida por fea y viciosa por parte de los mayores. El motivo -y de ahí el título de todo el relato- es el descubrimiento de un cuaderno gris, una especie de diario que el bueno de Jacques guardaba en su pupitre del Liceo, en el que éste vertía sus pensamientos más íntimos y profundos junto a ciertas efusiones líricas pues la literatura, la poesía de los románticos franceses (Alfred de Musset, Lamartine, etc.), le embargaba el ánimo. La sinceridad de las declaraciones de amistad sin límites dirigidas a su amigo Daniel son mal interpretadas por los mayores que sin su permiso han profanado, leyéndolos, los secretos contenidos en ese cuaderno gris.

"El cuaderno gris" de Martin du Gard, Francia
En  su escapada estos dos adolescentes que huyen de París en un tren hacia Marsella donde piensan embarcarse hacia África, vivirán experiencias muy importantes que les harán madurar y empezar a salir de la niñez sin secretos en que se hallaban e ir adentrándose en la impostura y la simulación propias de los comportamientos adultos.

Al tiempo que esto les sucede a los chicos también los Fontanin sufren una importante experiencia que les hará tomar determinaciones importantes, sobre todo a Thérèse que vivía en la deliberada ignorancia sobre la descarriada vida de su marido. Esta toma de postura le viene provocada a la madre de Daniel por la fuga de éste pero también por la enfermedad de su hija y la sensación de abandono que sufre ella. 

La novela lo que hace fundamentalmente es colocar el marco parisino y confortable en que se desarrolla la vida de una acaudalada familia propietaria de fábricas importantes que vive instalada en las instituciones propias del antiguo régimen como demuestra la ficha que la revista 'Tout Paris' dice del patriarca de la familia:
"-THIBAULT (Oscar- Marie).-Caballero de la Legión de Honor.- Exdiputado por Eure.- Vicepresidente de la Liga Moral de Puericultura.- Fundador y Director de la Obra de Preservación Social.- Tesorero del Sindicato de Obras Católicas de la diócesis de París.- 4 bis, calle de la Universidad (VII dist.)" (pág. 26)
La nota social de la Revista 'Tout Paris' habla por sí sola y explica el porqué de la desorbitada reacción del padre de Jacques cuando conoce por ese cuaderno gris las lecturas que hace su hijo (las 'Confesiones' de Rousseau, "La Débâcle" de Emile Zola, el 'Werther' de Goethe, etc.) y que, como no puede ser de otra manera, tienen un culpable claro para él: Daniel Fontanin, cuya educación en el ambiente librepensador de su casa es causante a su juicio de la tremenda desviación y confusión de su hijo pequeño. Si a esto añadimos la pertenencia a la clase media de los Fontanin el choque entre ambas familias está servido.

En cuanto a la forma, la novela es digna heredera de la gran novela realista del siglo anterior y como ella presta mucha atención a las descripciones aunque sin dar de lado a unos diálogos vivos, breves y con ritmo que animan a leer y leer. El narrador, evidentemente, es omnisciente y desde su alejamiento de la trama conoce, anuncia y enuncia las reacciones y sentimientos de los distintos personajes. Pero lo hace con sutileza, con elegancia, sin ser invasivo, aunque manejando con mano firme la historia que va narrando. Hay mucho de análisis psicológico en alguno de los pensamientos de los personajes presentados por el narrador en forma de soliloquios: 
"Antoine envolvió al pastor en una mirada profesional; "Asimetrías señaladas -se dijo-, y esa risa interior, esa mueca inexpresiva del maniático..." (pág. 41)
De la maestría narrativa del escritor me ha llamado la atención el vocabulario preciso empleado en algunos momentos del relato, un léxico específico muy claro que no anonada al lector sino que sirve para situarlo en el sitio y lugar precisos con sólo tres o cuatro vocablos especializados de no muy difícil comprensión:
"Sobre el puente recién baldeado, algunos marineros ayudándose con una cabria instalada sobre un respiradero, descolgaban los equipajes a la cala." (pág. 63)
________________
NOTA.- Tengo el propósito de leer las ocho entregas que forman esta Novela-Río. Como la iré combinando con otras lecturas no sacaré las reseñas de las mismas una a continuación de la otra, y con frecuencia es fácil que reseñe juntas varias de las mismas a fin de no repetirme o resultar reiterativo.

PD.- Esta lectura de "Los Thibault" forma parte de los libros que leo para cumplir con el estupendo reto "Nos gustan los clásicos" del blog "Un lector indiscreto" que con tanto tino administra mi amigo virtual Francisco



21 jun. 2018

"Tigres de cristal", la nueva novela de Toni Hill

25 comentarios:
El nombre del escritor de esta novela, Toni Hill, no sé por qué siempre que lo veía escrito o lo citaba traía a mi cabeza el de Toni Morrison, la escritora afroamericana nacida en 1931 que fue ganadora del Pulitzer en 1988 y distinguida con el Nobel de Literatura en 1993. Nada que ver ambos autores, naturalmente.


El escritor
Toni Hill es un español nacido en 1966 en Cornellá, licenciado en psicología, dedicado a la enseñanza durante ocho años y desde hace ya algún tiempo volcado en la escritura literaria y en la traducción. Sus novelas anteriores a la que acabo de leer son cuatro: las tres primeras ("El verano de los juguetes muertos", "Los buenos suicidas" y "Los amantes de Hiroshima") forman parte de una saga protagonizada por el inspector de los Mossos de Barcelona Héctor Salgado, mientras que la cuarta, "Los ángeles de hielo", es una novela de misterio de ambientación gótica.

Toni Hill, "Tigres de papel"


 "Tigres de cristal"

Sinopsis (proporcionada por la propia editorial)
"Tigres de cristal" es una absorbente historia de suspense psicológico que explora los límites entre la culpa y la expiación. Dos antiguos amigos del colegio vuelven a encontrarse más de treinta años después. Ambos tienen muchas cosas que contarse, pero también mucho que ocultar. Ninguno de los dos ha olvidado que esa cálida amistad infantil se truncó una noche de diciembre de 1978, cuando un crimen atroz alteró sus destinos.

Ambientada en las calles de la mítica Ciudad Satélite de Cornellá a finales de los 70 y en 2015, dos épocas muy distintas en las que, sin embargo, germinan los mismos conflictos entre acosadores y víctimas. Una impactante historia de suspense psicológico que explora los límites de la amistad, el perdón y la venganza. Toni Hill vuelve a brillar con luz propia en esta novela inquietante, con unos personajes turbios y un ambiente urbano marcado por la inmigración y la lucha de clases.
Mi comentario
Esta quinta novela de Toni Hill es una novela negra de amplio espectro. La novela negra hoy día -coincido plenamente en esto con el escritor- es la más clara expresión de la novela social. Porque de social cabe calificar este relato que toca asuntos muy sensibles como el 'bullying' entre adolescentes, la xenofobia, la inmigración y sus problemas de integración social, la marginación de homosexuales y transexuales, la violencia de género, la pederastia, las agresiones sexuales, la corrupción, el peligro de las redes sociales si se usan mal... En mi opinión un excesivo número de asuntos, importante cada uno de ellos  por sí solo, pero que al apelotonarse en las escasas 217 páginas del relato tienden a diluirse y quedarse convertidos en poco más que meras anécdotas.  Esta quizás es para mí la principal falla de esta novela.

Violencia escolar, redes sociales
Por lo demás la novela me ha parecido ciertamente interesante por su construcción: dos tramas argumentales separadas por 37 años y protagonizadas por unos mismos personajes: niños en 1978 y adultos con una mochila vital al hombro en 2015-2016. Las dos fechas son muy importantes sociopolíticamente hablando: durante la primera nació la Constitución española fruto del acuerdo y consenso políticos entre formaciones de muy distinta ideología; en diciembre de 2015 (también era diciembre cuando se votó la Constitución en 1978) España estaba pendiente de unas elecciones que se celebrarían el 20 de ese mes y que durante los meses siguientes demostrarían la necesidad de hablar y dialogar entre opciones distintas si se quiere sacar al país hacia adelante.

Por otra parte la novela se compone de 56 capítulos distribuidos en cinco partes. Aunque los diversos capítulos tratan temas en contrapunto que según avanza la narración comienzan a confluir, hay dos personajes centrales en el relato: Juanpe, a quien una acción a los doce años de edad le ha condicionado toda su existencia, y Alena, una inteligente chica polaca que, como ya le ocurriera a Juanpe durante su infancia, sufre en el instituto ataques por ser distinta. Ambos personajes son los ejes en torno a los cuales se agrupan los demás. Cuando Juanpe y Alena confluyan lo mismo les sucederá al resto.

El número de personajes es ciertamente amplio, muchos más en el momento actual al haberse unido a los que ya existían en 1978 (los Vázquez, el Moco, el Cromañón, la familia Yagüe, el profesor Suárez...) otros nuevos nacidos o aparecidos en la vida de los primeros durante los años intermedios (Alena, Iago, Mercedes, los profesores del Instituto, los compañeros de Iago y Alena en el mismo centro, los padres de algunos de estos chicos adolescentes, etc.). En general podría decirse que la mayoría están bien conformados aunque en tan amplia galería haya algunos, en especial los que forman parte del submundo criminal que frecuenta Juanpe el 'Moco' (Conrado Baños el 'Míster', Rai, un juez corrupto, la prostituta Silveria...), que se ven incompletos al quedar diseñados con apenas dos o tres rasgos ciertamente insuficientes.

Me ha gustado ese narrador en 1ª persona que se muestra al inicio en el prólogo pero cuya identidad rápidamente olvidamos hasta que él mismo participa como personaje y se visibiliza como quien está escribiendo el mismo relato que tenemos en nuestras manos. Esto de la novela haciéndose es un recurso utilizado con frecuencia últimamente con buen resultado pues consigue colocar a los lectores en la posición de co-personajes y de co-autoría. ¿Es este narrador-personaje, Ismael López Arnal, un alter ego de Toni Hill? No lo creo pero sí que hay  asuntos de su propia biografía que el escritor utiliza (por ejemplo, los dos han escrito hasta el momento cuatro novelas) aunque muchos otros son ciertamente diferentes (la familia de Ismael  procede de la localidad pacense de Azuaga lo que no es el caso del novelista cuya pertenencia a Barcelona le viene de tiempo atrás, desde que un soldado inglés se afincase en Cataluña). Sin embargo las dudas narratológicas y las reflexiones metaliterarias  que el autor ficticio manifiesta y se hace sí que con seguridad son correlato de las que el propio Hill se planteará en su trabajo diario.

Cataluña, Novela Negra
Por otra parte en ambas neas temporales, la de los sucesos de 1978 y la de 2015-2016, la acción discurre de manera lineal sin saltos temporales dignos de mención. Solamente la lectura de capítulos del pasado y de capítulos del presente dispuestos aleatoriamente dan esa impresión de avances y retrocesos en el tiempo. No hay pues problema alguno para seguir la anécdota que se presenta e irla entendiendo debidamente.  

La línea de 1978 fija su atención en esa emigración que durante los sesenta y primeros setenta llegó al cinturón de Barcelona creando conurbaciones formadas por bloques de pisos como la llamada Ciudad Satélite de Cornellá edificados con rapidez para acoger al ingente número de inmigrantes castellanoparlantes allí llegados. En esta ciudad Satélite vivieron su niñez los principales personajes del relato; y algunos en 2015 no habían podido salir de ella.

La de 2015, al estar situada fundamentalmente la acción en Cornellá, fija la atención en la sociedad catalana actual, fracturada y muy compleja, formada por personas de procedencias muy diversas y con pensamientos muy distintos sobre tantas cosas:
"Ahora falta muy poco para las vacaciones de Semana Santa y lo único que Alena desea es, al menos, alejarse del instituto durante  siete largos días lectivos. De hecho le gustaría no volver más, aunque sabe que es imposible. En su ánimo existe sólo una meta: terminar el curso y pedir a sus padres que la saquen de allí, que busquen otro centro, lejos del barrio, lejos de Christian y de Saray, de Wendy, Noelia, las 'indepes'..." (cap. 37)
Me ha parecido muy llamativo que la novela, que por momentos, dados los numerosos temas transversales que toca y los valores que en ellos entran en juego (solidaridad, justicia, amistad, amor, equidad, etc.), más parece un relato adecuado para ser leído por adolescentes en edad escolar que otra cosa, preste tanta atención al sexo con momentos narrativos en los que el mismo se muestra de manera bastante explícita y con cierta morbosa morosidad. ¿Una concesión al gran público? No lo sé. Simplemente señalo la sorpresa que este tratamiento me ha supuesto.

Conclusión
En la novela predomina un ritmo narrativo sostenido que no deja espacio alguno al aburrimiento. Es una sucesión constante de acontecimientos diferentes que exploran, -más bien sugieren-, asuntos importantes en nuestra sociedad contemporánea: las drogas, el sexo en adolescentes, el sexo en personas adultas, los abusos sexuales en la niñez y su repercusión durante el resto de la vida, la psicología adolescente, la bipolaridad, el alzhéimer y cómo lo sobrellevan las familias en las que alguno de sus miembros lo sufre, la corrupción política, la violencia de género en el seno familiar, el alcoholismo, la inmigración de ayer y la de hoy, etc., etc. Como decía al principio, en mi opinión demasiados asuntos importantes tocados en tan pocas páginas. De nuevo vuelvo a reivindicar la importancia de la profundidad sobre la mera extensión. De nuevo Baltasar Gracián vuelve a mi cabeza.


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