21 ene 2026

"Las sirenas de Titán" de Kurt Vonnegut. "Pupila de águila" de Alfredo Gómez Cerdá (A pares XLVIII)

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En este "A pares" aúno dos lecturas que en cierto modo podrían tener un nexo de unión, el de sus potenciales lectores. Y digo 'podrían' porque no estoy convencido de que los lectores degustadores de uno y otro libro sean los mismos, o sea, los adolescentes y jóvenes. La novela de Kurt Vonnegut es claramente de  ciencia ficción, una tendencia con la que suelen simpatizar jóvenes y adolescentes. La de Alfredo Gómez Cerdá está claramente dirigida al sector juvenil-adolescente de la población; sin embargo la del estadounidense Kurt Vonnegut no.  ¿Entonces?



  "Las sirenas de Titán" de Kurt Vonnegut

Las sirenas de Titán, Kurt Vonnegut,Ciencia Ficción
Sinopsis de la novela
Un hombre llamado William Niles Rumfoord ha llevado su nave espacial privada al corazón de un ignoto infundibulum cronosinclástico (el ‘infudibulum cronosinclático’ es una zona del espacio-tiempo en forma de espiral, donde el tiempo y el espacio se curvan y se superponen, permitiendo a los seres interactuar desde diferentes épocas y lugares). Como resultado, Rumfoord y su perro Kazak acaban diseminándose en el tiempo y en el espacio a lo largo de una espiral, con un extremo en el sol y el otro en Betelgeuse, y Rumfoord, que se materializa en la Tierra y otros cuerpos solares cada vez que éstos interceptan la espiral, puede ver a la vez todos los aspectos de la verdad, convirtiéndose así en una especie de semidiós, desagradable, pero altamente refinado.

Estamos ante una novela publicada por el escritor norteamericano en 1959 y que se adscribe al género de la ciencia ficción. La Tierra, Marte, Mercurio, la novena luna de Saturno: Titán...; en definitiva, la galaxia de la Vía Láctea y dentro de ésta el Sistema Solar es el espacio en el que se mueven los protagonistas. Hay en la novela una fuerte crítica a la Religión, al liderazgo, al triunfo socio-económico, a la sustitución del ser humano por máquinas, al militarismo y la tendencia humana a la autodestrucción.

Todo lo anterior lo muestra el novelista envuelto en un tono de humor crítico, lo que le procura un  cierto distanciamiento.  También es muy importante en esta novela, la segunda que publicó, el hecho de que los distintos capítulos dan la sensación de ser relatos independientes, aunque ciertamente están entrelazados entre sí. La ficción científica que es hace que el concepto tiempo sea lábil y se hable, concretamente en las referencias a personajes extraterrestres de tiempos que van desde la prehistoria hasta el siglo XXI. La exageración, lo hiperbólico es importante en muchas partes de la novela y sirven para marcar la diferencia entre lo humano terrestre y lo foráneo extraterrestre.

Al protagonista Malachi Constant le predicen un comportamiento que le llevará a viajar por la galaxia para finalmente tras recalar en Titán regresar a la Tierra donde se casará con la mujer de Rumfoord. Por mucho que Constant intente sustraerse a su destino, el mismo parece que se cumplirá inexorablemente. 
Una filosofía existencial y desesperanzada emana de la peripecia vivida por Malachi. El antimilitarismo es muy importante en el relato. No hay que olvidar que el mundo en la fecha de aparición de la novela se encontraba al borde de una tercera Guerra Mundial (triunfo de la Revolución comunista en Cuba) que se adivinaba aniquiladora. El antimilitarismo unido al humor es patente en muchas páginas de la novela:
«Un observador no habría sabido quién estaba al mando en realidad, pues hasta los generales se movían como marionetas al compás del absurdo redoble:
Ran rataplán, plan, plan;
Ran rataplán, plan, plan.
¡Ran rataplán!
¡Ran rataplán!
Ran rataplán, plan, plan.
»
Un humor crítico, de tono sarcástico, que recorre toda la sociedad. Además de en el gremio militar Kurt Vonnegut pone su punto de mira en el profesoral del que formaba parte y que conocía muy a fondo. Así se ve cuando en un momento de la novela se refiere a una anciana profesora de setenta y tres años (Miss Isabel Fernstermaker):
«El despacho estaba abarrotado de trabajos sin corregir, algunos de hacía cinco años. Iba muy retrasada, tanto que había declarado una moratoria en los trabajos escolares hasta que se pusiera al día con las correcciones.»
Y en una novela de contenido tan filosófico ni siquiera éstos -los filósofos-  escapan a la mordaz crítica del novelista:
«Waltham Kittredge a menudo perdía el hilo de los reyes filósofos norteamericanos, en su intento por reflejar en palabras el ambiente de la clase social de Rumfoord. Como buen profesor universitario que era, Kittredge buscaba palabras rimbombantes y, como no las encontraba, acuñaba muchas palabras nuevas e intraducibles.»
Noel Constant es un hombre que todo lo cifra a su interpretación, libérrima, de la Biblia. El influjo de la religión en la vida política de Norteamérica, la idea e imagen de Dios presente hasta en los billetes, las iglesias, el modo hipócrita de actuar de los políticos..., todo ello es objeto de crítica en Las sirenas de Titán:
✔  «Magnum Opus Inc [misteriosa corporación interplanetaria creada para manipular la historia humana]. Era una máquina maravillosa para violentar el espíritu de miles de leyes sin transgredir ni siquiera una ordenanza municipal.
A Noel Constant le impresionó tanto ese monumento a la hipocresía y las prácticas abusivas que quiso comprar acciones sin consultar siquiera con su Biblia.
»
✔  «La bandera de esa iglesia será azul y dorada —dijo Rumfoord—. En ella estarán escritas estas palabras con letras doradas sobre campo azul: CUIDA DE LA GENTE, Y DIOS TODOPODEROSO CUIDARÁ DE SÍ MISMO.»
Leí esta novela por recomendación de MJ Ruiz del blog MJRuiz.com. La destacaba su administradora, dentro del Reto Serendipia 2025. por ser una novela distinta y relevante.  Yo la elegí junto a otras dos para intentar realizar dicho Reto. Bueno, pues diré que la novela no ha sido muy de mi gusto; la verdad es que a mí el género de la ciencia ficción no me va demasiado. Pese a esto reconozco en ella elementos más que interesantes, algunos de los cuales he dejado reflejados en esta breve reseña.



"Pupila de águila" de Alfredo Gómez Cerdá

Alfredo Gómez Cerdá, literatura juvenil,
Pupila de águila es una novela muy leída en colegios e institutos. Durante mis años de profesor en activo la teníamos como lectura obligatoria para los alumnos de 3º o 4º de la ESO. La recomendábamos por los valores educativos que indudablemente contiene y porque la historia al estar protagonizada por personajes adolescentes entendíamos -y comprobábamos curso tras curso- que era del gusto de los alumnos. 

Sinopsis de la novela
Martina es una chica joven que, nacida en un zona montañosa, vive en Madrid por imperativos de su formación de deportista. Se ve sometida a una pequeña operación, lo que la lleva a encontrarse con Igor, un joven que intentó suicidarse y que le recuerda a su hermano, muerto en misteriosas circunstancias.

Alfredo Gómez Cerdá presenta el momento evolutivo hacia la vida adulta de dos chicos adolescentes -Igor y Martina- que en el proceso de búsqueda de las razones que llevaron a Tino Soriano, hermano de Martina, a suicidarse se encontrarán a sí mismos y descubrirán el amor. Es una historia con tintes policíacos, un thriller, que contiene los ingredientes típicos del género: suspense, sorpresas, giros inesperados, ambiente urbano, egoísmo, corrupción, levísimos apuntes de los bajos fondos de la sociedad y el mundo sórdido (tráfico de drogas, pornografía...). En un relato para adolescentes como éste la sensación de abandono o poca atención por parte de los padres hacia ellos (en especial en Igor del Val), el mundo de los amigos (el grupo musical de Igor junto a sus amigos Manu, Alberto y Lola), el mundo de las amigas del colegio de Martina, etc. aparecen como elementos indispensables en una novela que tiene como destinatario este grupo humano de la sociedad. La novela se desarrolla en la ciudad de Madrid y se recorre gran parte de su geografía urbana, algo que a mí me ha resultado muy agradable e imagino -y lo sé por haberlo comprobado personalmente- que para alumnos residentes en Madrid gusta muchísimo. Es una novela que contrapone la vorágine de la gran ciudad con la tranquilidad del pueblo donde habitan los padres de Martina y donde ella se refugia cuando el estrés la sobrepasa.
 
La novela fue publicada por vez primera en 1989. En la relectura que he realizado he tenido en mis manos nada menos que la edición 54ª. El éxito de la novela como se ve es total. Sé por experiencia que la novela gusta mucho y según compañeros aún en activo hoy mismo resulta de éxito asegurado entre sus alumnos adolescentes. El motivo estriba en que Alfredo Gómez Cerdá conoce y sabe mostrar a la perfección el mundo interior adolescente: las inseguridades en el ámbito de los primeros amores; la rebeldía hacia los padres en busca de la propia identidad; paradójicamente, pero en nada contradictorio con lo anterior, la necesidad de sentir el afecto de los mismos; las tentaciones peligrosas como las drogas y el alcohol; la importancia de los estudios; y, sobre todo, la importancia de los amigos en esta etapa y la imperiosa necesidad de reconocer y rechazar las amistades tóxicas y cultivar y valorar debidamente las saludables.

La novela a pesar de los años transcurridos no ha perdido actualidad ninguna. Leída por mí como mero lector me ha entretenido muchísimo. Se pasa con ella un rato de lo más agradable. Pero, eso sí, no se debe olvidar nunca el público para el que está destinada.

13 ene 2026

Irene Escolar, protagonista de "Personas, Lugares y Cosas" de Duncan MacMillan

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Desde que el pasado 19 de diciembre leyera en el diario El País la elogiosa crítica de Raquel Vidales a Personas, Lugares y Cosas, la obra que acababa de estrenar en el Teatro Español de Madrid la actriz Irene Escolar, tenía muchas ganas de acudir a verla. La verdad es que no encontré buenas localidades hasta el domingo 11 de enero de 2026, último día de la representación que se había estrenado el 25 de noviembre de 2025. 

Mis expectativas eran muy altas tras leer la crítica de El País en la que se decía que Irene Escolar  compró los derechos de la obra de Duncan MacMillan que  había visto representada en Londres, donde se estrenó en 2015. Decía Raquel Vidales,  crítica del suplemento cultural:
«Irene Escolar compró los derechos de la obra para producirla y representarla en España, sin esperar a que el papel le cayera del cielo. Visto el resultado en el teatro Español de Madrid, Escolar no se equivocó en su apuesta: exprime hasta la última palabra de ese texto que Macmillan concibió para actrices como ella.
Todo el peso de la obra recae sobre ella.
»
He visto a la actriz en al menos dos obras que ahora mismo recuerde: en Agosto (Condado de Osage) de Tracy Letts  y en El cojo de Inishmaan de Martin McDonagh, ambas obras bajo dirección de Gerardo Vera. Me encantaron las dos y me gustó mucho la actuación de la actriz, cosa que en la que vi el pasado domingo no me ha ocurrido. Quizás la figura del director sea la causante de esta enorme diferencia. Desde luego Gerardo Vera, que en paz descanse, está a una distancia estratosférica —todo en mi humilde opinión personal, que conste— de Pablo Messiez.

El asunto que se toca en la obra no es menor desde luego: el problema de adicción a las drogas de una actriz y su inconstante deseo de desengancharse para poder continuar con su profesión de la que su drogadicción la está expulsando. La obra se inicia con un quedarse en blanco de Sara quien, representando La gaviota de Chejov, cae en un completo desvarío quedando desmayada en escena. Precisa Sara de un certificado de salud para poder seguir en la profesión. Es por ello que acude a una clínica de desintoxicación. Allí los internos (alcohólicos, drogadictos, politoxicómanos y demás) tienen sus idas y venidas de la institución, o sea, sus salidas aparentemente curados y sus reingresos por haber vuelto a caer en la adicción.

El planteamiento es la mar de sugestivo, si bien durante las dos horas de duración no hay muchos avances en el mismo. El grueso de la función se queda en la evolución del personaje de Sara (como Mamen se presentó ella en la institución) que quiere y no quiere dar el paso para salir de la esclavitud que las drogas le suponen. La terapia grupal es el centro del tratamiento y a esa terapia ella se niega en principio. Los demás internos quedan un tanto desvaídos ante la enorme centralidad que la obra da al personaje interpretado por Irene Escolar

Raquel Vidales en su elogio a la actriz por el personaje que compone de Sara dice del mismo:
«Es egoísta, desquiciada y cruel como todo toxicómano, pero también sensible, insegura y frágil como solo puede serlo una diva tan adicta a las drogas como al aplauso. Los mejores momentos son cuando Escolar logra que todas esas capas confluyan en un gesto, una frase, un silencio. El personaje emerge entonces en toda su dimensión.».
En mi opinión es cierto todo lo que la crítica dice, aunque también según mi criterio, esos silencios —¡excesivos!— y esos gestos suelen ir acompañados de frases dichas de modo muchas veces ininteligible por la rapidez con que la actriz las pronuncia o por el bajo volumen de voz con que las emite, lo que hace difícil su intelección. Es aquí donde mi decepción encontró su causa. Y no sólo ocurre en las escenas del tratamiento, sino que ya desde las escenas del inicio el atropellamiento en la dicción unido a la negligente vocalización por parte de Irene Escolar hace que la obra comenzase a no llegarme como debiera. 

Hago responsable de estos defectos en la actuación por partes iguales a actriz y director de la función. Creo que Pablo Messiez, que acierta con la puesta en escena de los 'monos' por síndrome de abstinencia de Sara, claramente fantásticos, oníricos y aterradores, se equivoca al no haber corregido debidamente la dicción de la actriz.  Una dicción que queda claramente expuesta en su desnudez al confrontar con la claridad de los otros actores, en especial de Javier Ballesteros en el papel de Marc y de la pareja que hacen el papel de padres de la diva toxicómana, los dos estupendos en mi opinión: Sonia Almarcha que además de madre hace los papeles de doctora y terapeuta, y Tomás del Estal que junto al de padre borda el papel del toxicómano Pol.

Para finalizar esta crónica de mi desilusión echo mano de nuevo de unas palabras de la crítica teatral de Babelia. Dice Raquel Vidales hablando de la actriz británica que representó a la Mamen/Sara de la obra: 
«Denise Dough logró uno de los mayores éxitos de su trayectoria encarnando a la protagonista, uno de esos personajes extremos que pueden encumbrar o arruinar una carrera». 
Sin llegar al extremo final diré que con esta actuación Irene Escolar desde luego no se ha encumbrado. E insisto en mi opinión a pesar de que los aplausos al final de la larga función de 140 minutos con un descanso de 15, a todas luces excesivo, durante el que la música electrónica, propia de sesiones en las que proliferan las drogas, 'ameniza' el interludio, fueron muy abundantes y duraderos. Curiosamente el teatro, lleno hasta la bandera ese día, tenía un público formado en muy gran número por profesionales del mundo teatral y cinematográfico: actores, actrices, directores de cine, directores teatrales, guionistas de series televisivas, productores, etc. En fin, que los compañeros de Irene Escolar y del resto del elenco que concluían el período de actuaciones en el Teatro Español de Madrid vinieron a aplaudir a sus camaradas. No sé si esta manera de proceder es habitual en el mundo de la farándula, pero sí que llamó mucho mi atención reconocer caras que me eran familiares por su participación en seriales televisivos, en películas y obras de teatro de mayor o menor éxito. 


Espero, más bien lo deseo, volver a ver a la actriz en otra producción teatral. Ansío volver a degustar a la actriz que hace ya más de diez años me entusiasmó. Espero que así sea y que la saga de los Gutiérrez Caba a la que pertenece la actriz con ella se perpetúe. Y su calidad también.


10 ene 2026

Por favor, cuida de mamá. Novela de Kyung-Sook Shin

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«Mi querida hija, los escuchas a los tres a la vez. Tu cuerpo está entrenado para atender sus necesidades. Sientas a tu hija a la mesa y la peinas, y cuando tu hijo mayor te dice que aún así quiere ir a esquiar, prometes hablar con su papá, y al ver que el pequeño se ha caído al suelo, dejas rápidamente el cepillo para ayudarlo a levantarse y le limpias la nariz, luego coges de nuevo el cepillo y acabas de peinar a tu hija.»

Kyung-Sook Shin, Aurora Echevarría Pérez (traductora)
Inicio esta reseña haciendo un elogio de los grupos de lectura; quisiera destacar lo mucho que se puede aprender participando en ellos. Digo esto desde mi particular experiencia: hace no demasiado tiempo que acudo una vez al mes a las reuniones del Club de Lectura de la librería La Casa del Libro de la calle Fuencarral de Madrid. Dudé un poco al principio sobre si comprometerme, pues pensé que quizás las lecturas que eligiese el/la moderador/a no fueran a ser de mi gusto. Pero pronto todas mis dudas  desaparecieron. Y es que Sandra, la coordinadora encargada de este Club de Lectura, además de persona muy agradable, acierta en cada una de sus elecciones. 

Gracias al Club he conocido autores cuya existencia desconocía. Es el caso de Kyung-Sook Shin, escritora surcoreana nacida en una localidad cercana a Jeongeup,  ciudad de la provincia de Jeolla del Norte al suroeste del país. De la autora, nacida en 1963, en España sólo se ha traducido Por favor, cuida de mamá, novela que ella sacó a la luz en 2008. Tuvo un enorme éxito en su país, Corea del Sur, vendiendo ese mismo año un millón de ejemplares; tres años más tarde se alzó con el premio literario Man Asian, alcanzando ya en ese momento los dos millones en ventas. Un tremendo éxito que dio a conocer a la autora fuera de su país siendo traducida a muchos idiomas. En España la traducción se debe a Aurora Echevarría Pérez y en mi opinión es una magnífica traslación que se lee con muchísimo agrado.

Sinopsis (tomada de la página web de la editorial de la novela)
"Por favor, cuida de mamá" es la historia de Park So-nyo, esposa y madre, que ha vivido una vida de sacrificios y compromisos. Ahora, a sus sesenta y nueve años y con algunos achaques, mientras está viajando desde el campo coreano hacia el Seúl de sus hijos ya adultos, So-nyo se separa de su esposo cuando las puertas de un tren abarrotado se cierran. Mientras sus hijos y su marido buscan por las calles, recuerdan la vida de Park So-nyo y todo lo que dejaron sin decirle. A través de sus voces conmovedoras, comenzamos a descubrir los deseos, dolores y secretos que ella guardaba en su interior. Y a medida que el misterio de su desaparición se va desentrañando, descubrimos uno todavía mayor, el de todas las madres y sus hijos: cómo el afecto, la exasperación, la esperanza y la culpa se suman al amor. Compasiva, redentora y escrita con gran belleza, "Por favor, cuida de mamá" reconecta al lector con su historia familiar y con los sacrificios olvidados hace años.

Dice la autora en una de las solapas de la edición española: 
«Damos por descontado que nuestras madres están a nuestro lado para ayudarnos de forma incondicional, y que siempre estarán ahí. Pensamos que han nacido para ser madres. Pero antes fueron niñas, y mujeres, como lo somos nosotras ahora. Con este libro quería dar voz a esas mujeres. Mi madre es la energía detrás de mis textos.»
No sé si en otras de sus novelas será como ella afirma en la última frase de la cita anterior, pero lo que es verdad al cien por cien es que  Kyung-Sook Shin en Por favor, cuida de mamá hace una profunda y sincera declaración de amor a su madre y en definitiva a todas las madres, pues como es bien sabido lo particular y pequeño a través de la creación literaria, si ésta es de calidad, adquiere condición de universalidad llegando y golpeando la mente y el corazón de los lectores sean de la cultura que sean. 

En la novela que he leído la familia que busca desesperadamente a la madre desaparecida es coreana, por supuesto, pero de religión cristiana. Quiero decir con esto que los valores que defienden están muy próximos a los de los lectores españoles. Pero no sólo por la cuestión religiosa, sino también por el contexto social en el que la vida de esta mujer se ha desarrollado, semejante al sucedido en nuestro país en los años 60 del siglo pasado. Fue durante esos años y algo antes cuando se produjo la gran migración interna: buena parte de la población abandonó las zonas rurales y se traslado a las grandes urbes donde se les presentaban mejores perspectivas vitales. Los padres de los jóvenes se sacrificaron espectacularmente para que éstos estudiasen y lograsen con el paso de los años vivir mejor que ellos. Este sacrificio llega en esta historia hasta el punto de sentir vergüenza los hijos de su madre y ésta ocultar sus tremendas carencias culturales para no abochornarlos. 

A la emotividad de la historia se une la originalidad formal que Kyung-Sook Shin utiliza en la novela. Distribuye el contenido de la misma en cuatro capítulos y un epílogo. La historia tiene una duración de 9 meses, si bien lo más relevante sucede en los primeros días y semanas de la desaparición de la protagonista. En cada uno de los cuatro capítulos la voz narrativa recae en un personaje diferente: En el primero es Chi-hon, la hija escritora quien en segunda persona narra preguntándose si supo valorar el sacrificio de su madre; en el segundo la voz narrativa recae sobre  el hijo mayor, Hyong-chol,  quien en 3° persona cuenta y recuerda sucesos vividos con su madre; el tercer capítulo es narrado por el padre, o sea, por el esposo de la desaparecida, quien en segunda persona recuerda su vida junto a la esposa y se lamenta por su actitud hacia ella y por ser responsable de su pérdida. En estos tres capítulos los tres narradores se echan en cara a sí mismos el enorme desconocimiento y minusvaloración que tenían de la madre y esposa desaparecida. La pregunta que todos ellos se hacen es la de «¿Dónde estaba yo cuando mamá [...]?». En el cuarto capítulo es la propia mujer desparecida quien se hace con la voz narrativa en una curiosa conversación con Yun, su hija menor. Por último en el epílogo, situado nueve meses después de la desaparición de Park So-nyo, vuelve a tomar el mando narrativo la hija escritora, que se encuentra visitando el Vaticano cuando recibe una extensa y emotiva carta de Yun, su hermana pequeña. En esta carta Yun comunica a Chi.hon cómo ella, a pesar de ser también madre, es incapaz de ser como Park So-nyo
«Quiero a mis hijos, y cuando pienso: "¿De verdad los he parido yo?", me emociono. Pero no puedo darles mi vida entera como hizo mamá. [...] Aunque soy madre, tengo muchos sueños, y recuerdo muchas cosas de la niñez, de cuando era adolescente y de mi juventud, y no he olvidado nada. ¿Por qué pensamos que mamá fue mamá desde el principio? [...] ¿Por qué nunca me paré a pensar en los sueños de mamá?»
Desde el punto de vista formal, lo más destacable es el uso en la mayor parte de la novela de la segunda persona narrativa. Este uso a veces induce a cierta confusión referencial. Sucede especialmente en el cuarto capítulo cuando junto al empleo del pronombre 'tú' y sus correspondientes formas verbales aparece el término 'madre' que por  momentos el lector no sabe si se refiere a la desaparecida o a Yun,  hija menor de Park So-nyo y madre de tres niños. La ambigüedad interpretativa es claramente buscada por Kyung-Sook Shin a fin de realizar el salto de lo particular (una madre) a lo general (todas las madres, cualquier madre). 

No sólo se produce en la novela un elogio de la figura materna. Junto a este asunto central hay otros que se tocan y que en mi opinión tienen gran relevancia. Uno es el referido a la diferencia entre hombres y mujeres a la hora de afrontar la soledad, especialmente al llegar la vejez (éste, la vejez, otro importante asunto)
«A nadie le gusta que un viejo callado y maloliente ocupe una habitación. Ahora somos una carga para nuestros hijos, no servimos para nada. La gente dice que se sabe en qué casa vive un viejo porque el olor llega hasta la calle. Una mujer sabe arreglárselas, pero un hombre que vive solo se vuelve patético.»
Muy importante es el asunto de la memoria de lo vivido. Cuando se olvida el pasado como ocurre a los pacientes de alzheimer, el individuo muere un poco, pues la experiencia es constituyente esencial del hoy de la persona; si no recordamos, perdemos identidad, ya no somos persona. Y es importante reconocer estos signos pronto. Esta es la reflexión que el marido de Park So-nyo se hace a sí mismo al evocar el comportamiento de su mujer desaparecida; es consciente ahora de la escasa atención prestada por él hacia ella durante los últimos años:
«Hasta ahora no te habías dado cuenta realmente del estado en que se encontraba tu mujer en los dos o tres últimos años. Sumida en el aturdimiento, se sorprendía a sí misma sin recordar nada. A veces se sentaba en una calle que conocía de sobra porque era incapaz de encontrar el camino a casa. Miraba con expresión interrogante un tarro o una jarra que llevaba cincuenta años utilizando. ¿Para qué sirve esto? Se volvió descuidada en las tareas domésticas; por toda la casa había pelusas sin barrer. A veces no era capaz de seguir el argumento de la teleserie que veía todos los días. Se olvidaba de la canción que llevaba décadas cantando, la que empezaba con: 'Si me preguntas qué es el amor...' A veces tu mujer parecía que no se acordaba de quién eras. Tal vez ni siquiera sabía quién era ella.»
Y de esta pérdida de los recuerdos se pasa a otro asunto central en Por favor, cuida de mamá. Me refiero al elemento Tiempo, que en el fondo no es otra cosa que la Vida. La madre desaparecida evoca en un momento dado una pregunta que hizo a Chi-hon, su hija escritora. Tal pregunta ella quisiera habérsela formulado a Lee Eun-gyu, un hombre que la ayudó en su juventud cuando el padre andaba por ahí desentendido de sus hijos y ella, estando sola, se esforzaba y trabajaba mucho por sacarlos adelante:
«¿Sabes qué pasará con todas las cosas que hicimos juntos en el pasado? Cuando se lo pregunté a mi hija, aunque era a ti a quien quería preguntárselo, mi hija dijo: "Es extraño oírte decir algo así, mamá". Y añadió: "¿No se filtran en el presente en lugar de desaparecer?" [...] Según ella, todo lo ocurrido forma parte del presente, de tal modo que las cosas del pasado se mezclan con las cosas actuales, las cosas actuales se mezclan con las cosas del futuro, y las cosas del futuro se mezclan con las cosas del pasado, solo que no nos damos cuenta.»
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Y evidentemente no se puede obviar la importancia que en la ruptura de la relación tradicional entre padres e hijos tiene el tema de la migración del campo a la ciudad. En el mundo urbano se debilitan los lazos familiares, gana la individualidad y se pierde en gran medida el sentimiento de total entrega que caracterizaba a las madres en el medio rural. Park So-nyo  se pierde en Seúl en cierto modo por no entender las coordenadas que rigen la vida moderna en la populosa ciudad.
«Mamá se quedó mirando la que había sido la casa de su madre. Ya no vivía nadie allí. Los habitantes de ese pueblo, que en otro tiempo debieron de ser más de cincuenta familias, se habían marchado. Todavía seguían en pie unas cuantas casas vacías, pero la gente había dejado de ir. ¿De modo que mamá solía subir sola hasta allí para mirar el pueblo vacío en el que había nacido? Le rodeaste la cintura con el brazo y volviste a decirle que fuera contigo a Seúl. No respondió.»
 Por último, he dicho al hablar de la buena recepción tenida en occidente por la novela que quizás las prácticas culturales cristianas (la cruz colocada en un enterramiento o el rosario de palo rosa que Chi-hon compra en el Vaticano) pudieran explicar la magnífica acogida fuera de Corea. Pero creo que la posibilidad que señalo peca de simplista. Soy más de la opinión de que la novela gusta por muchas otras cosas: por los personajes, todos ellos muy interesantes; por los asuntos que se tocan (función materna, papel de los hombres, envejecimiento, tiempo y memoria, mundo rural versus mundo urbano, etc.);  por la original manera de presentar la narración utilizando la 2ª persona; y sobre todo la novela gusta por la belleza del lenguaje utilizado. 

Esa belleza no sólo está en el lenguaje, la cual al tratarse de una traducción -muy buena, pero traducción al fin y al cabo- creo que mucha se habrá perdido respecto de la existente en el original. A mí la belleza me ha llegado especialmente a través de algún elemento simbólico procedente de la milenaria  cultura coreana. No sé mucho de ella, pero ese volar de pájaros en torno de la casa de Yun que vemos al final de la novela bien pudiera estar en relación con la creencia de la transmigración de las almas muy viva en el budismo, práctica religiosa hoy en declive pero antaño muy presente en la sociedad coreana. Sólo ella permite justificar y hacer verosímil que una mujer mayor con alzhéimer pueda narrar con completa racionalidad y juicio, recordando el pasado y describiendo ajustadamente el presente. 

Sensibilidad, ternura, emotividad, cariño, amor, entrega, comprensión, comunicación e incomunicación, perdón... Todo esto subyace en la relación familiar de una madre hacia sus hijos. Y es esto lo que Kyung-Sook Shin ha querido poner de relieve en esta declaración de afecto y reconocimiento de la desprendida entrega de una madre, de su propia madre, hacia ella y sus hermanos



4 ene 2026

"Gabriela, clavo y canela". Novela de Jorge Amado

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«Don Nacib era hombre para casarse con una muchacha distinguida, toda llena de humos, calzando zapatos, medias de seda, usando perfumes. Muchacha virgen, sin vicio de hombre…
Gabriela servía para la cocina, para arreglar la casa, lavar la ropa, acostarse con hombres. No uno viejo y feo, no por dinero. Por gustar de él, por acostarse con él. Clemente en el camino, el señor en las plantaciones, Zé do Carmo también. En la ciudad, Bebito, estudiante joven, ¡de casa tan rica! Venía despacito, en la punta de los pies, con miedo a la madre. El primero de todos, ella era una chiquilina, había sido su mismo tío. Sí, ella era una chiquilina; y de noche llegó su tío, viejo y enfermo.
»

Jorge Amado, Bruno Barreto, película
No había leído hasta la fecha ningún libro del brasileño Jorge Amado (Itabuna, Bahía, 1912 - Salvador de Bahía, 2001). Conocía su nombre y sabía muy por encima el argumento de su novela Gabriela, clavo y canela. pero nada más. Ahora he llegado a este título gracias a mis compañeras de la tertulia "más que palabras...". Fueron ellas, en una reunión a la que no pude asistir, quienes propusieron leer esta novela y hacerla objeto de tertulia para este mes de enero. ¡Cómo les agradezco su propuesta! He disfrutado muchísimo con la lectura de esta obra que el escritor brasileño publicara en 1958 y que hiciera de él un autor universalmente conocido. 

Sinopsis de Gabriela, clavo y canela (proporcionada por su editor)
Cuando Gabriela, una hermosa mulata analfabeta, llega a Ilhéus, ciudad del estado brasileño de Bahía, huyendo del campo y de la miseria, se desencadena un divertido cúmulo de pasiones humanas en un abigarrado marco rebosante de sabores, colores y olores. La sugerente Gabriela, su amante –el pintoresco y pragmático Nacib–, las singulares hermanas Reis y el sempiternamente enamorado profesor Josué son sólo los principales personajes de esta inolvidable novela del escritor brasileño Jorge Amado que, empapada de un vitalismo y una sensualidad profundamente ligados a la cultura y las costumbres de su Bahía natal, es una celebración de la existencia y del humor.

Como digo la impresión que me ha dejado la lectura de Gabriela, clavo y canela no ha podido ser mejor. Me ha parecido una novela de trama sencilla muy bien escrita con un estilo a veces directo y otras más adornado, más poético. Es una novela que, aunque tenga una serie de personajes principales: Gabriela, el sirio Nacib, Mundinho Falcao, el coronel Ramiro Bastos, el librero Juan Fulgencio, el poeta y enamorado Josué, y alguno más, es una novela coral cuyo personaje esencial -suma de los particulares- es la ciudad emergente de Ilheus. 

La acción se sitúa en 1925, un tiempo en el que la ciudad costera de Ilheus desea abrir su puerto para poder exportar directamente el cacao producido en las tierras del interior. Es en estas tierras ganadas a la selva virgen y a sus habitantes indígenas a punta de espada  que se decía en la época de la conquista (en los inicios del siglo XX, de rifle) donde los diversos hacendados ("coroneles") se han hecho millonarios. Ese mundo de violencia y sometimiento al poder es visible también en las relaciones entre los habitantes de la propia ciudad donde los coroneles tienen sus normas de comportamiento: respeto a las esposas propias y ajenas, venganza sobre la esposa y su amante por adúlteros si son cogidos infraganti; divertimento sexual con prostitutas y amantes a las que en ocasiones ponen casa y les exigen fidelidad; en lo político lealtad al cacique al que aseguran su voto y el de sus allegados.

Este estado de cosas es puesto en cuestión con la llegada a Ilheus al calor del dinero que el cacao está produciendo de remesas de gentes de fuera: "retirantes" que acuden en masa a la ciudad huyendo de la sequía del 'sertao', región árida del noreste de Brasil, y también burgueses exportadores como Mundinho Falcao, los bancarios, los empresarios que montan cines y/o restaurantes, etc. Es en el primer grupo que llega el personaje principal de la novela: Gabriela

Es Gabriela una representante de la pureza de la tierra brasileña; es una mujer inocente, sincera, que no alberga en su cabeza las represiones de comportamiento impuestas por la cultura, dado que ella carece de la misma; su bondad es natural, su naturaleza es auténtica, es un ser sin doblez que actúa por noble impulso y cuya moral es la derivada de su propia condición humana. Gabriela ama con sinceridad, pero es un ser libre y considera que no está atada a ninguna persona; pese a todo cuando está con Nacib evita con un «¡qué gracioso!» los acercamientos y propuestas libidinosas de los hombres que la pretenden,  y es que para ella el sexo es puro juego; un juego que las normas sociales, la cultura religiosa y demás codifica y acogota dictando reglas cuyo quebrantamiento provoca vergüenza social en los engañados quienes para recuperar su honor mancillado echan mano de las armas. Precisamente es este comportamiento brutal el pivote sobre el que gira la trama de esta novela. Progreso frente a violencia, civilización frente a tomarse la justicia por la mano, libertad versus pertenencia. 

Junto a estos comportamientos de índole personal que mueven a los personajes del relato, especialmente a los hombres, en paralelo están las actuaciones de los mismos en el terreno político. La modernidad viene de mano de los llegados de fuera (Mundinho, Gabriela...), mientras que el conservadurismo feroz, los viejos métodos violentos son los que sostienen quienes detentan el poder desde hace al menos veinte años (estancieros, hacendados, coroneles...).

En lo que concierne al estilo he de decir que Jorge Amado se posiciona en un terreno intermedio entre la pura manera tradicional de novelar (linealidad discursiva, narrador omnisciente...) y la clara renovación narrativa: 
  • Cruce en un mismo plano narrativo de conversaciones distintas transmitiendo viveza popular:
«—Ahora se habla solamente de un tal Mundinho Falcáo, "coronel". Dicen que él lo va a resolver… Que es un hombre vivo.
—¿Estás pensando en la moza? — preguntó Fagundes a Clemente.
—Ni me dijo adiós… Ni siquiera me miró para despedirme…
—Ella estaba dándote vuelta la cabeza. Ya no eras más el mismo de antes.
—Como si no nos conociéramos… Ni un adiós…
—La mujer es así. No vale la pena.
—Es un hombre muy ambicioso. Pero, ¿cómo va a poder resolver el caso de la bahía si ni el compadre Ramiro pudo hacerlo? —Melk hablaba sobre Mundinho Falcáo.
»
(hablan coroneles y trabajadores en la canoa que les lleva a la plantación de cacao)
  • Apertura de cada uno de los cuatro capítulos en que se distribuye la trama con poemas de estructura estrófica popular que confieren a la historia un tono como de leyenda:
«Rondó de Ofenisia» (capítulo primero), «Lamento de Gloria» (Capítulo segundo), «Cantiga para acunar a Malvina» (capítulo tercero) y «Cantar de amigo de Gabriela» (Capítulo cuarto)
  • Regionalismo presentado a través de un estilo modernista renovado
«Las flores despuntaban en las plazas de Ilhéus, repletas de canteros de rosas, crisantemos, dalias, margaritas y no-me-olvides. Los pétalos de las "once-horas" se abrían por entre el follaje, puntuales como el reloj de la Intendencia, salpicando de rojo el verde del césped. Hacia los lados del Malhado, en medio de la vegetación salvaje, en los húmedos bosques "Do Unháo" y "da Conquista", reventaban fantásticas orquídeas. Pero el perfume que se elevaba en la ciudad, que la dominaba, no venía de los jardines, de los bosques, de las cuidadas flores, ni de las orquídeas salvajes. Llegaba de los depósitos de ensacamiento, de los muelles y de las casas exportadoras, era el perfume de las almendras de cacao, tan fuerte que atontaba a los forasteros, tan habitual a los nativos que ninguno más lo sentía.»
  • y un humor que permea el texto a base de breves y sutiles pinceladas:
    • «el estanciero encontró a la esposa en el dormitorio, vestida apenas -como contaba Ari y constó en los autos con "depravadas medias negras". En cuanto al doctor Osmundo Pimentel, estaba completamente desvestido, sin medias de color alguno ni traje para cubrirle la arrogante juventud conquistadora […] El dentista era soltero, joven, tenía desocupado el corazón, si la mujer lo encontraba parecido a San Sebastián, qué culpa tenía él, que ni siquiera era católico, formando con Diógenes el único par de protestantes de la ciudad…»
    • «Ese tal Club Progreso, que mejor merecería llamarse Club del Restregamiento…»
    • «No pudiendo reconocerlos, el padre Basilio era padrino de todos ellos -tres niñas y dos niños- y ejerciendo la caridad cristiana, les prestaba el uso de su propio nombre de famiia, Cerqueira, un bonito y honesto nombre» (referido a los »cinco robustos retoños» que la gobernanta Otália «había llevado a la pila bautismal envueltos en linón y encaje»)
Dentro de esta renovación, de este vanguardismo, Jorge Amado tiñe Gabriela, clavo y canela de sensualidad, de optimismo, de libertad y fe en el progreso. Son las mujeres, incluso las más conservadoras (las hermanas Dos Reis, Arminda, las solteronas...) las impulsoras del cambio. El ejemplo mayor de esta mujer renovadora, modernizadora de una sociedad anclada en el pasado y en el machismo es naturalmente Gabriela. Con ella el autor pone el acento y su esperanza en que la renovación del país venga del propio núcleo del mismo, de sus habitantes nativos, de su indigenismo. Quizás por su militancia comunista también admite el cambio propiciado por los venidos de afuera como Mundinho Falcáo si bien, según discurre el relato, se observa que los comportamientos de estos personajes urbanos no difieren mucho del de los estancieros tradicionales, sólo les separa de estos un grado de civilización superior: admiten que no debe de castigarse con la muerte a los adúlteros tanto hombres como mujeres. Nada más.

Otro dato más en este universo de personajes que es Gabriela, clavo y canela y en el mensaje identitario que quiere transmitir el autor viene dado por las amables referencias que hace a los cultos y prácticas afrobrasileños. El personaje de Arminda, que acoge en su casa a la recién llegada Gabriela y que le da consejos, es una mujer que habla con el finado de su marido, el cual le avisa de lo que va a pasar; además gusta esta mujer de realizar sesiones de espiritismo y cultos de macumba y candomblé. Es en esta cultura popular en la que Gabriela se encuentra a sus anchas y no en la ciudadana y burguesa de la sociedad blanca de Ilheus: 
«Cada noche Nilo soltaba su alegría en medio de la habitación. En la pobre cocina, Gabriela fabricaba riqueza: "acarajés" de cobre, "abarás" de plata, el misterio de oro del "vatapá". La fiesta comenzaba.
Dora de Nilo, Nilo de Dora, pero en ¿cuál de las pastoras no cabalgara Nilo, pequeño dios del "terreiro"? Eran yeguas en la noche, cabalgaduras de los santos. Nilo se transformaba, todos eran santos, era Ogun y Xangó, Oxossi y Omolu, era Oxalá (dioses del candomblé) para Dora. Llamaba Yemanjá a Gabriela, diciendo que de ella nacían las aguas, el río Cachoeira y el mar de Ilhéus, fuentes entre las piedras. En los rayos de luna, la casa navegaba en el aire, subía por el morro, partía en fiesta. Las canciones eran el viento, las danzas eran los remos, Dora la figura de proa. Nilo, comandante, daba órdenes a los marineros.
»
literatura regionalista brasileña. macumba, candomblé, orishas
Como se puede ver en la cita anterior, Jorge Amado se eleva poéticamente cuando en su novela toca aspectos propios de los cultos populares. Él que se presentaba como ateo, sin embargo alaba esta religiosidad de los orishas, quizás porque son cultos cuyas prácticas enlazan con la propia naturaleza de la que nacen. Gabriela, en el fondo, no es más ni menos que eso, una mujer que ha nacido de la propia naturaleza de Brasil, una mujer que no tiene apellidos, una mujer que se entrega con alegría y que evita atarse obligadamente a nadie.

Jorge Amado pertenece -dicen los estudiosos de la literatura brasileña- a la segunda generación del modernismo brasileño caracterizado por el regionalismo, el realismo crítico y social. Gabriela, clavo y canela apareció en 1958. En este momento el autor está evolucionando a un realismo atravesado por elementos fantásticos, es decir, está entrando en el denominado realismo mágico. Sin ser, pues, un precursor de esta tendencia como sí lo fueron Miguel Angel Asturias o Juan Rulfo, se anticipó al boom latinoamericano que vino de la mano de García Márquez, Carpentier o Vargas Llosa. Uno de los elementos formales de esta tendencia es sin duda alguna la poeticidad de la prosa. Jorge Amado es poeta además de prosista y sabe dotar, en determinados momentos, de musicalidad poética la novela. Este tratamiento es propio además del denominado estilo modernista al que está adscrito el autor.
«Negras rocas emergen del mar; contra los flancos de piedra las ondas revientan en blanca espuma. Cangrejos de asustadoras garras surgen de recónditas cavidades. De mañana y de tarde, los chiquilines escalan ágilmente las rocas, jugando a bandidos y "coroneles". Por la noche se oye el ruido del agua mordiendo la piedra infatigable. A veces una luz extraña nace en la playa, sube por la roca, se pierde en los escondrijos, reaparece arriba. Los negros dicen que son brujerías de las sirenas, de la afligidas "máe d'agua", doña Janaína transformada en verde fuego. Suspiros ruedan, ayes de amor resuenan en la oscuridad de las noches. Las más pobres parejas, mendigos, malandrines, putas sin casa, hacen su cama de amor en la playa escondida entré las rocas, enrédanse en abrazos en la playa. Ruge, al frente, el mar bravío; duerme atrás la ciudad bravía.»
_________________________
Nota: Existe adaptación cinematográfica de la novela. La realizó en 1983 Bruno Barreto que, además de director fue guionista de la misma junto al propio Jorge Amado. Los papeles protagonistas de Gabriela y de Nacib los realizaron respectivamente Sonia Braga y Marcello Mastroiani. Ya sólo saber que en el film participan estos dos grandes actores me empuja a buscar en alguna plataforma la película para verla. Lo haré.

25 dic 2025

Juan Carlos Onetti: "La novia robada"

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Juan Carlos Onetti: "La novia robada"

«Era imposible que toda la ciudad participara en el complot de mentira o silencio. Pero Moncha estaba rodeada, aun antes del vestido, por un plomo, un corcho, un silencio que le impedían comprender o siquiera escuchar las deformaciones de la verdad suya, la que le habíamos hecho, la que amasamos junto con ella.»



Juan Carlos Onetti
La calidad jamás guarda relación obligada alguna con la extensión. Lo sabemos desde siempre. La bondad de un libro no depende de su tamaño. Siendo verdad, sin embargo es cierto que hoy se publican en ocasiones libros de gran número de páginas y virtudes literarias más que cuestionables; igual que se publican otros mucho más breves cuya bondad es por todos alabada. Como digo no es regla de oro, pero no cabe echar en saco roto el dicho popularizado por Baltasar Gracián de "Lo bueno, si breve, dos veces bueno; y aun lo malo, si poco, no tan malo".  Este proverbio le va como un guante a La novia robada del uruguayo Juan Carlos Onetti (Montevideo, 1909-Madrid, 1994), una novela breve, corta, que encierra una gran calidad en su interior. Siguiendo con Gracián a este cuento largo o breve novela cabe aplicarle también la frase de su Oráculo manual, "Mejor intensión, que extensión". Pues así es, claro que sí.

La novia robada (1968) es una muestra perfecta de realismo mágico de la literatura sudamericana, si bien, y según dicen todos los expertos en su Obra, Onetti se sitúa en una zona marginal del mismo con un estilo más existencialista, más pesimista. Así es en este cuento o, por su densidad, novela corta, en el que un narrador colectivo en primera persona —los viejos, que habitualmente se reúnen en el entorno del Hotel Plaza de Santa María, territorio mítico creado por Onetti ya en sus primeras novelas de los años cuarenta del siglo pasado—, cuenta la historia (real, irreal, pasada, futura, intemporal) de Moncha Insaurralde. Algunos personajes habitantes de Santa María, espacio aparecido por vez primera en su novela "La vida breve" (1950), son citados o tienen protagonismo en La novia robada. Están Brausen, una especie de Dios creador, alter ego del propio autor, que es quien en esa primera novela inventó dentro de la trama novelística la ciudad ficticia de Santa María y los personajes que en ella habitan. De éstos, como digo, en La novia robada aparece específicamente uno, el doctor Díaz Grey. Es este doctor quien a la protagonista Moncha Insaurralde, retornada desde París, a su pregunta de  «me voy a casar o me voy a morir» respondió con un inequívoco «Usted se va a casar», frase que ella completó, también de modo irrefutable con un «Y me voy a morir».

Estas dos frases son las que marcan la historia. Una historia surreal, que abandona las coordenadas espacio-temporales que conocemos para llevarnos a una zona incierta (Santa María) en un tiempo más incierto todavía: 
«El inevitable Díaz Grey trató de recordarla, algunos años atrás, cuando la huida de Santa María, del falansterio, cuando ella creyó que Europa garantizaba, por lo menos, un cambio de piel.». 
Por si lo anterior fuera poco, los mismos actores se cuestionan a sí mismos, perciben su irrealidad. Moncha Insaurralde, cuando Díaz Grey afirma no ver en ella síntomas de enfermedad alguna, le dice:
«No sé por qué vine a visitarlo. Si estuviera enferma hubiera ido a ver a un médico de verdad. Perdóneme, Pero algún día sabrá que usted es más que eso
Este es el ámbito en que se mueve el relato: la irrealidad, la evanescencia, lo surreal, la magia, lo inexplicable... 

Moncha Insaurralde retornada a Santa María se encerrará tras los muros de su casa y no será vista por nadie. Ella aspira a casarse por la iglesia con Marcos Bergner, vividor y borracho. Los casará el cura Bergner en la Catedral. Sólo hay un problema que comunica al lector el narrador colectivo: hace años que ambos Bergner desaparecieron de este mundo. No sabemos si Moncha también está desaparecida, pues nadie la ha visto desde su regreso (a la consulta con Díaz Grey acudió aprovechando la solitaria hora de la siesta). Lo único que sí se conoce es el vestido de novia que durante años estuvo confeccionando. Hay quienes dicen haberla visto vestida con él esperando en el Hotel Plaza a su enamorado Bergner; otros afirman haberla visto paseando a bordo de un lujoso, pero ruinoso coche.... Todo se confunde en la neblina que cubre Santa María que hace imposible calcular los tiempos, las realidades, los sucedidos. Además la memoria de los viejos, ya se sabe, es caprichosa y volátil, sobre todo volátil.  

Realismo mágico latinoamericano, Literatura uruguaya
La lectura de La novia robada ha despertado en mí el interés por Juan Carlos Onetti, un autor del que tan sólo había leído, ¡hace ya muchos años!,  su novelita titulada Los adioses del año 1954 y de la que apenas si recordaba algo. La novia robada ha reavivado en mí el recuerdo de esa ciudad mítica creada por el autor, que ya aparecía en Los adioses. Es por ello que ahora quiero leer alguna de sus principales novelas, cuyos títulos y asuntos conozco, pero que en verdad a día de hoy aún no he leído: La vida breve (1950), El astillero (1961) o Juantacadáveres (1964). Espero entender mejor así el mundo creado por este uruguayo en torno a Santa María.




18 dic 2025

Lo mejor para mí del año 2025 (libros, películas, espectáculos)

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De nuevo, un año más voy a establecer de entre la Literatura leída, el Cine visto y los Espectáculos a los que he asistido, mi particular ránking. Sigo el procedimiento de años pasados dando un color diferente a cada una de las tres categorías que señalo en el título: Lecturas, Películas y Espectáculos. Vamos allá.

Lecturas
Me doy cuenta de que cada año que pasa mi número de lecturas desciende. "Será cosa de la edad", me digo, echando mano de la canción de Modestia Aparte, grupo musical que muchos ni siquiera habrán oído nombrar. Cerca de 50 han sido los títulos que he leído. Veo que aproximadamente la mitad han sido de autores extranjeros y la otra mitad de escritores de lengua española. Ha salido así la cosa, equilibrada, pero no ha habido planificación alguna por mi parte. 

Como me ocurre siempre, tras hacer la selección nacional y extranjera, veo que bien podría haber elegido algún otro título porque..., en fin, también me gustó mucho. pero, bueno, es lo que tiene elegir, que siempre algo se queda fuera teniendo méritos más que suficientes para estar en lo alto. Me refiero a por ejemplo a Recursos inhumanos de Pierre Lemaitre que me encantó o La química para mosquitos de Aleksandra Lun, entre los extranjeros. Y entre los escritos en la lengua de aquí, de España, pues se quedaron en puertas siendo excelentes Tres muñecos de vudú de Ezequías Blanco o Donde fuimos invencibles de María Oruña; los dos y alguno más merecían subir al pódium, pero... 

¿Coincido en algún título con vosotros?


Autores que escriben en español





✔  "La península de las casas vacías" de David Uclés  

            ✔  "La casa de huéspedes" de Ana Lena Rivera


                     ✔  "Los nombres de Feliza" de Juan Gabriel Vásquez

✔  "Crisálida" de Fernando Navarro

                               ✔  "La pistola de mi padre" de Rafael Soler




Autores de lengua extranjera






✔  "Imposible decir adiós" de Han Kang 


                     
              ✔  "Una a una en la oscuridadde Deirdre Madden



  ✔  "Las gratitudes" de Delphine de Vigan



✔  "El quinteto de Nagasaki" de Aki Shimazaki

              

                                                ✔  "Niels Lyhne" de Jens Peter Jacobsen


                                                 

Películas...

Sirat de Oliver Laxe, Sorda  de Eva Libertad, Yi Yi de Edward YangAnora de Sean Baker, y Parthenope de Paolo Sorrentino.



Os diré que este año que se acerca a su final he visto muy buen cine tanto en formato LP (Películas) cuanto en formato SP (Series televisivas). Las Series tienen, cada vez más, una calidad indiscutible que viene avalada por los buenos directores, guionistas y productores comprometidos en estas realizaciones. Es por ello que he decidido ampliar mi selección hasta ellas colocándolas a la par que los filmes. Así pues, este año despacho mi particular ranking cinematográfico con cinco elecciones de unas y otras cinco de las otras. A ver qué os parece. 



...y Series

Adolescencia  (Netflix) de Philip BarantiniEl gatopardo   (Netflix) de Tom Shankland, Giuseppe Capotondi y Laura LuchettiPoquita fé  (Movistar) de Pepón Montero y Juan MaidagánAnatomía de un instante  (Movistar) de Alberto Rodríguez, y The Studio  (Apple tv) de Seth Rogen y Evan Goldberg.



Teatro y Espectáculos 
Como me sucedió el pasado año, tampoco éste he acudido mucho a las salas de teatro, algo que me recrimino por ser una de las actividades que más me han satisfecho siempre. Pero las obligaciones familiares a veces me impiden hacerlo y, además, la cartelera no me ha debido parecer dureante 2025 lo suficientemente atractiva como para buscar un hueco, que siempre si uno se esfuerza aparece. De otro lado, en el capítulo de excusas, aparecen otras actividades que también me resultan la mar de estimulantes: mi participación en el Taller del Bremen y en la tertulia más que palabras ... son las principales. Con todo y con eso destaco tres obras de teatro: dos que me agradaron mucho, La señorita de Trevélez de Carlos Arniches (en el madrileño Teatro Fernán Gómez) y La patética de Miguel del Arco (en el también madrileño Teatro Valle Inclán); y una tercera que no lo hizo tanto, El cuarto de atrás de Carmen Martín Gaite adaptada para el teatro por María Folguera y dirigida por Rakel Camacho que vi en el Teatro de la Abadía, también en Madrid, ciudad en la que resido. En otro apartado de cosas, el de la música, de mi irregular pero muy gustosa asistencia a conciertos en el Auditorio Nacional, destacaría por ejemplo el que en abril de este año que finaliza tuve ocasión de escuchar a la Orquesta y Coro Nacionales de España (OCNE) bajo la dirección de Alondra de la Parra: la interpretación del Concierto para violín y Orquesta en Re menor de Robert Schumann y Petrushka de Igor Stravinski, dos composiciones que fueron de mi entero agrado.

 

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Nota: Pinchando en los títulos resaltados en color se puede enlazar con la reseña hecha en el blog.


🎶🎼¡¡Os deseo unas muy Felices Fiestas!!🎼🎶

11 dic 2025

Rafael Soler: La pistola de mi padre

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«La vida está llena de encrucijadas, caminos distintos, giros de guion que te obligan a decidir y pagar luego las consecuencias, o disfrutarlas. Porque vivir es decidir, aunque no quieras, que esa es otra, cuando es la vida quien decide por ti y apáñate, merluzo, que tiempo has tenido y la mano viene fuerte.»

Rafael Soler en La pistola de mi padre, su última novela, cuenta la relación entre los miembros de una familia: los Cortázar. Una familia formada por el padre, Aníbal "El Jefe", la madre, doña Rosario, y los dos hijos tenidos en común: Carlos, el mayor, divorciado de Esperanza con quien tuvo a las mellizas, e Isabel. Estos dos hijos tienen veleidades escritoras: Carlos quiere ser escritor, hacer por fin una novela aprovechando los episodios de su propia familia, e Isabel, que padece de bipolaridad, es una escritora secreta que en su "Diario", escrito por recomendación médica, hace gala de innovaciones y libertad creativa.

Como sinopsis poco más cabe decir de esta novela. Quizás, el mejor resumen y breve análisis crítico de la obra sea el que figura en la contraportada del libro realizado por el escritor Luis Landero quien, en palabras de Manuel Turégano Moratalla, es  «el mejor lector de Rafael Soler»:
«La pistola de mi padre es la historia de una familia contada por un narrador insólito. Pero los asombros que nos reserva su lectura no están solo en el decurso de la fábula sino en cada capítulo, en cada página y cabe decir que en cada línea. Su prosa creativa, plena de hallazgos expresivos, la esgrima verbal de los diálogos, la sorprendente variedad de recursos narrativos, la originalidad y fuerza de los personajes, el ritmo narrativo sostenido y vibrante, y el condimento de un humor que es también exclusivo de este escritor extraordinario, convierten La pistola de mi padre en una obra excepcional.»
Estamos ante una obra coral, una novela de personajes en la que cada uno, desde su posición, aborda la realidad social y familiar de ahora y de ayer. La familia Cortázar vive su cotidianidad, su normalidad, dentro del contexto español e internacional. Dicho contexto viene marcado por unas fechas esenciales:  11 de septiembre de 2001, atentado yihadista contra las Torres Gemelas neoyorquinas, marca el presente de la historia que se relata. Desde ese presente se cuenta la vida de esta familia con frecuentes vueltas atrás cuyas fechas esenciales son: 23 de febrero de 1981, intento de golpe de estado en España; 15 de junio de 1977, primeras elecciones democráticas tras la muerte de Franco; 21 de diciembre de 1959, día en que los Cortázar llegan a Madrid procedentes de Castellón coincidiendo con la visita que en idéntica fecha está realizando el presidente norteamericano Ike Eisenhower. 

Son cinco los personajes de esta novela que intervienen activamente en la trama y uno que, ausente, condiciona o ha condicionado no poco la vida de la familia. El ausente es Roberto, el tío Roberto, hermano de Aníbal y cuñado de Rosario.

El Jefe, Aníbal o Atila como lo llama su mujer en ocasiones, es un personaje cautivador, un padre normal. Diría yo que es un buen padre que hace todo lo posible y hasta lo imposible por sacar adelante a su familia: abandonará Castellón y su profesión de vendedor de colchones por la costa mediterránea desde Castellón a Gerona para trasladarse a Madrid y abrir un bar, El Cafetal, siguiendo las locuras de su embaucador hermano Roberto. En un tiempo (la época del presidente Adolfo Suárez y la transición), Aníbal llegó a ser asesor de políticos a los que hacía discursos y cosas así.

Rosario es una madre abnegada, que desea que su hija Isabel retorne a la casa familiar de la que está ausente por haber sido ingresada una temporada en el frenopático. Entiende a su marido, a pesar de que la haya engañado alguna vez, lucha por que su hijo Carlos y su marido se reconcilien y dialoguen, que hablen. En secreto graba cintas donde vierte sus deseos y preocupaciones.

Carlos es un divorciado reciente. Su esposa Esperanza le echa en cara sus infidelidades y la escasa atención que hace a sus hijas mellizas. El desea hacerse escritor, pero lo más que ha escrito son relatos. Escribe bocetos de escritos aprovechando informaciones y sucesos familiares.

Isabel es la díscola de la familia. Sufre trastorno de bipolaridad que le hace estar desinhibida y soltar lo que de verdad opina. No tiene pudor alguno en ese sentido. En 2001, el presente desde el que se relata, está ya en una edad que le hace sentir que la maternidad pasó de largo. Me ha recordado mucho en su relación con Rosario y en sus manifestaciones por escrito al Leopoldo María Panero de la película "El desencanto" de Jaime Chávarri. Canta las verdades del barquero a todos. Isabel, Isabelita, es una «cuerda de atar», igual que lo eran Panocha, Pulga, Tomás, Coronel, Rocky y Carmina, los protagonistas de Necesito una isla grande, la novela inmediatamente anterior a La pistola de mi padre.

Tío Roberto aparece siempre citado en las partes narradas. Es un vividor, un embaucador, un canalla cautivador, que aparece y desaparece de la vida de los demás según a él le vaya en ella.

La historia que cuenta la novela se organiza en 31 capítulos que, salvo los dos o tres últimos, presentan la siguiente estructura: 
  • Diálogo vivo y directo entre personajes. Esta parte dialogada directa  ('esgrima verbal', la denomina Luis Landero) no presenta acotación narrativa alguna. Se desarrolla a lo largo de nueve horas del  día 11 de septiembre de 2001, desde el mediodía hasta el momento en que Aníbal va apagando las luces de la casa y deseando un buen descanso a su mujer e hijos. El 11-S, el día que de verdad dio comienzo el siglo XXI, es el fondo contextual de la historia narrada. 
  • Una parte narrativa contada por un "narrador insólito" landeroniano (el quinto personaje),  cuya identidad yo no desvelaré aquí, pues pienso que su descubrimiento por parte del lector es parte esencial del disfrute de esta novela. Quién sea este insólito narrador hace que, cual si se tratase de un domestic noir típico de la gran Agatha Christie, la mente de los lectores vaya adscribiendo y de seguido desechando posibles narradores. Sólo diré que este sorprendente relator forma parte de la familia desde hace unos sesenta años.
  • Las cintas de Rosario. La madre y esposa abnegada expone en ellas sus dudas ante la vida familiar, sus deseos ocultos, en definitiva... sus secretos más íntimos. 
  • El Diario de Isabel. Es realizado por Isabel, Isabelita, la hija del matrimonio que sufre periódicamente de episodios psiquiátricos que la llevan a pasar temporadas ingresada en el frenopático. Lo escribe como terapia por recomendación de los facultativos que la atienden. 
  • Los relatos de Carlos y lo que su preparación y realización conlleva: toma de notas para escritos posteriores, esbozo de guiones cinematográficos, borradores de relatos literarios, poemas... 
De gran interés y gran acierto me parece la manera utilizada por el novelista para transitar de unas a otras partes en estos capítulos. Lo hace al estilo del juego de las palabras encadenadas. Quiero decir que aprovecha la alusión a un hecho o a un personaje realizada al final de una para dar paso con ello a la siguiente. Así, dentro de su complejidad, el relato fluye de modo natural.


Sobre el estilo de Rafael Soler reconocible en esta novela poco puedo añadir a lo ya dicho por mí aquí en las reseñas de otros títulos suyos. Tanto los innovadores y sorprendentes procedimientos utilizados en las novelas anteriores a su entrada en pausa, o sea las escritas hasta 1985, cuanto en las que siguieron a El último gin-tonic, el libro con el que en 2018 el autor retornó en narrativa de su voluntario silencio literario, se encuentran en La pistola de mi padre. Señalaré algunos, pero remito a mis reseñas de sus anteriores novelas para entender mejor la maestría novelística de este valenciano radicado en Madrid. 
  • Hibridación y mezcla de géneros literarios: Rompe Soler con la dictadura de la norma señalada tradicionalmente para las narraciones. Así, en la novela, como ya he dicho al hablar de la estructura de los capítulos, mezcla sin solución de continuidad procedimientos discursivos: lo  dialógico, la narración, la descripción, la reflexión del ensayo, lo propio del teatro y también alguna que otra muestra estrófica poética. 
  • Libérrimo empleo de los signos de puntuación. Esta innovación, típica en sus primeras novelas, reaparece en La pistola de mi padre. Rafael Soler gusta de un lector activo, un lector que se esfuerce en la inteligibilidad de lo que tiene ante él constituyéndose en coautor de lo leído. Asimismo realiza muchas veces mezcla de planos discursivos y de temporalidades narrativas. Una muestra de estos procedimientos puede verse en esta cita:
«En aquellos años nuestros por los madriles, prohibido el juego pero no me cuente usted monsergas que aquí nos tiene a su servicio, tenía la ciudad esa pátina gris de las ciudades con poca esperanza, chuzos de sereno abriendo los portales, kioscos con la noticia del día en titulares de acarreo, reuniones en cafés para cambiar cuanto había por cambiar, que mucho era, discretos confidentes infiltrados para mejor salud del Régimen, que esa era la palabra, el Régimen a mayor gloria de don Francisco, todo termina algún día, mucha fuerza, confiemos.»
  • Metaliteratura. En esta novela el proceso de creación es muy visible en Carlos, alter ego de Rafael Soler. Sirva de muestra la cita siguiente, cuando realizando el esbozo de un futuro relato el personaje reflexiona sobre su propia manera de escribir:
«Tres zangolotinos a por todas cuando que llega un tal Garrido, y a remar tocan.
La vida como apuesta, el riesgo de vivir sin causa. Siempre aparece un Garrido para giros de guion cuando estás en lo mejor. Porque siempre estamos sin saberlo en lo mejor de lo peor.
Anda, machote, cuéntanoslo sin esos trabalenguas tan tuyos que se van por las ramas.
»
  • Procedimientos narrativos diversos. Como es habitual en él, Rafael Soler en sus novelas utiliza múltiples técnicas narrativas como el flujo de conciencia, el monólogo interior, la mezcla de planos discursivos, la mezcla de temporalidades narrativas, etc. Quizás sea el personaje de Isabel el que más innovaciones formales incorpore a través del Diario que le ha recomendado escribir el doctor Palanganas
➢«Está bien escribir lo que te viene, así, sin pensarlo,  y ya lo leerás más tarde a ver qué encuentras. Un caballo, por ejemplo. Que vaya si me gustaría ser caballo, y Palanganas con su cara de gilipollas, atiza, que no se lo esperaba pero es mi única verdad verdadera. [...] (Sábado 29 de noviembre, creo)»
«Este texto lo ha escrito una cristiana española y protestante con una biblia protestante [...]  Yo me deslizo vacua por las sendas del pecado y la misericordia.
Directamente de las homilías católicas. 
Con la biblia de Matusalén.
Biblia oficial de todos los teólogos católicos.
He dicho Jerusalén. [...] (Noviembre de los metales. 1996
«Donde esté quien todos sabemos pastoral, cn su pan se lo coma.
Mi pan, no. Mi pan es el baile tetas de cristal, miradme, de monja puterío esclava.
Hablo en serio. (Octubre de si te veo no me acuerdo. 1997)»
  • Culturalismo: Cine y Música.
  • El Cine.   El autor muestra en La pistola de mi padre el aprecio y la influencia que en toda su obra tiene el Cine. Alusiones al séptimo arte vemos en Isabel cuando en su Diario se refiere a su padre con la frase del personaje Darth Vader de Star Wars («A mí me hizo mucho daño Dark Vader con eso de yo soy tu padre»), o cuando hablando de las Olimpiadas de Barcelona dice «les veo venir Blade Runner de lejos aunque disimulen con bombín, o en bicicleta. Barcelona estará llena de replicantes modelo 82, que es cuando salieron a la luz de las pantallas inocuas, y siguen.» Así mismo, en uno de los relatos ideados por Carlos, podemos leer en una especie de metaficción Cine-Literatura lo siguiente:
«Si fuese una película, plano general con zoom de los dos camaradas. Papá pegado al suelo, hasta que la cámara se acerca mostrándonos su rostro asustado.
[...]
Si fuese una película, plano con zoom muy lento, que nos muestra a las dos cabezas acercándose, con mucho esfuerzo y mucha dificultad, pero acercándose»
 
  • La música. Existe la música popular que escucha Isabel a quien los Shadows le encantan y que casi casi pasan a ser unos personajes más en las partes donde ella interviene. Por otra parte la musicalidad es inherente a la prosa de Rafael Soler, algo lógico dada su condición de poeta. La cita anterior en la que los párrafos se inician con la misma secuencia sintagmática puede servir de ejemplo -mínimo, sin ninguna duda- de lo que señalo. Y no puedo obviar dentro del capítulo de la musicalidad y poeticidad, el gusto del autor por el vocabulario popular, los refranes y las frases proverbiales. Están por doquier: "salabre", "y vuelta la burra al trigo", "lo primero es antes", "la pera limonera", "se te ve el plumero ", "lo que no suma, resta", "la misma que viste y calza", "que no te enteras, Contreras", "me las piro vampiro"... Contribuyen estos paremias a inocular en el relato frescura y un evidente tono vivo y ameno que hace que La pistola de mi padre se lea con agrado y satisfacción.
  • Humor. Quiero finalizar esta reseña, que está siendo ya más larga de lo que conviene, con una referencia al humor que hay en la novela. Es un humor elegante, yo diría que natural; no radica en el chiste chocarrero o la expresión burda que busca la carcajada. No, para nada. El humor que hay en esta novela es sutil y podría decirse que envuelve toda la narración. En mi opinión el principal elemento que, tras finalizar la lectura, nos dibuja en los labios una sonrisa, es el deliberado ocultamiento y consiguiente suspense sobre quien sea el narrador; el autor no lo desvelará hasta casi el final del relato, a falta tan sólo de 20 ó 30 páginas. Este juego con los personajes y con el propio lector es inteligente y sin duda ingenioso. Luego estaría el humor derivado de los diálogos entre los miembros de esta familia; de puro normales y reconocibles que son ambos -los Cortázar y sus palabras- también nos hacen sonreír.
  • Rafael Soler y Luis Landero en febrero de este año en la SGAE en la presentación de La pistola de mi padre

    A mí, sin  lugar a dudas, lo que más gracia me ha hecho es un chiste privado, un guiño que hace Rafael a su propia vida real. Está el mismo situado en una nota que su alter ego, Carlos, realiza en el capítulo 26 de la novela al final de un escrito suyo que titula «Tratamiento de guion para un corto que merezca ese nombre». Allí podemos leer: «OJO: ¿Se venden armas en un mercadillo? Lucía dice que no. ¿Cambiar a tienda de anticuario?»

    Como lector seguidor de Rafael Soler entiendo que Lucía es una referencia directa, un deliberado homenaje, a su propia esposa Lucía. Además del toque emotivo y muy humano, lo que revela la cita es la manera que tiene el novelista de entreverar con sutileza y perfección la realidad con la ficción. Precisamente, el humor sirve muchas veces para dar ese salto, para romper esa línea roja, para demostrar que ficción  y realidad son caras de la misma moneda. 

    Finalizo ya
    Esta dualidad realidad - ficción y el tránsito que entre ellas se realiza hacia un lado y el otro es patente en la analogía que en La pistola de mi padre se establece entre la Historia y la historia familiar. Así tras una conversación entre Carlos y Aníbal a propósito de las elecciones habidas en España en 1986 y en las que El Jefe colaboró con el partido de Suárez, el narrador insólito reflexiona sobre la Historia y sus personajes reales (Alfredo Fraile, Chus Viana, Adolfo Suárez, Alfonso Guerra...) y los de la propia historia familiar de los Cortázar calificando a cada uno de los cuatro personajes de ficción (El Jefe, Rosario, Carlos e Isabel): 

    «La Historia es un bazar donde no siempre encuentras lo que buscas, por grande que sean necesidad y empeño. [...] La Historia, mal que bien, es asunto de vencedores, y su revisión tarea de vencidos cuando la oportunidad asoma.
    [...]
    Todos somos también el personaje que vestimos al salir de casa para no defraudar a los demás, y de personaje a personaje en el camino queda lo que realmente eres y nadie sabe»