"Por supuesto que aquí también soy yo misma, y tengo una nueva familia, nuevos gatos, nuevas bromas... pero sigo tratando de recordar quién era en inglés." (dice en "Hasta la vista", historia que transcurre durante su estancia en Ciudad de México, pág. 276)
El blog de Juan Carlos
5 nov 2026
Revisitando el "Manual para mujeres de la limpieza" de Lucía Berlin
29 oct 2026
Julian Barnes: "El sentido de un final"
«Cuando empiezas a olvidar cosas —no me refiero al alzhéimer, sino sólo a la previsible consecuencia de envejecer—, hay varias formas de reaccionar. Puedes empeñarte en obligar a la memoria a que revele el nombre de aquel conocido, aquella flor, estación de tren, astronauta… O admites el fracaso y tomas medidas prácticas como consultar internet o libros de referencia. O puedes desistir —olvidar lo de recordar— y a veces descubres que el hecho extraviado aflora una hora o un día después, a menudo durante una de esas largas noches de vigilia que impone la edad. Bueno, todos los que olvidamos cosas aprendemos esto.»
«Simplemente no lo entiendes, ¿verdad? Nunca lo has entendido, y nunca lo harás.»
«—La historia son las mentiras de los vencedores —contesté, precipitándome un poco.—Sí, ya me temía que dijeras eso. Bien, siempre que recuerdes que es también los autoengaños de los derrotados.»
- «lo que el poeta denominó "una disputa por un anillo"».
- «Y como ha señalado el poeta, hay una diferencia entre suma y aumento»
- «Ojalá seas corriente, como el poeta deseó una vez al bebé recién nacido»
«Vivimos con suposiciones muy fáciles, ¿no? Por ejemplo, que la memoria es igual a sucesos más tiempo. Pero es algo mucho más extraño. ¿Quién dijo que la memoria es lo que creíamos que habíamos olvidado? Y debería ser obvio que el tiempo no actúa como un fijador, sino más bien como un disolvente.»
- «¿quién dijo lo de "la pequeñez de la vida que el arte exagera"?» (esta frase es una autocita que Julian Barnes hace de lo expresado por él mismo en su obra “El ruido del tiempo”.)
- «una de las diferencias entre la juventud y la vejez: cuando somos jóvenes, nos inventamos futuros distintos para nosotros mismos; cuando somos viejos, inventamos pasados distintos para los demás.»

«Miré por la ventanilla. Tiendas de barrio, restaurantes baratos, un local de apuestas, gente haciendo cola delante de un cajero, mujeres a las que asomaban tiras de piel entre las junturas de sus vestidos, un cenagal de basura, un demente gritando, una madre obesa con tres niños obesos, caras de todas las etnias: una calle principal multiuso, el Londres normal.»
- «Robson había dejado embarazada a su novia y se había ahorcado en el desván; tardaron dos días en encontrarle.
—Nunca habría imaginado que supiese cómo ahorcarse.—Estaba en ciencias.»
- «En aquella época, los libros en rústica tenían tapas de colores tradicionales: Penguins anaranjados para la narrativa, Pelicans azules para los ensayos. Tener más azul que anaranjado en tus estanterías indicaba seriedad.»
- «Algún inglés dijo una vez que el matrimonio es una larga comida insulsa en que te sirven primero el postre»
- El diálogo del autor con los lectores en una especie de metarreferencialidad que le sirve para romper la separación entre realidad y creación de ficción
- «Yo no era exactamente virgen, por si los lectores se lo están preguntando»
- «Después de la ruptura se acostó conmigo. Supongo que los lectores están pensando: el pobre infeliz, ¿cómo no lo vio venir? Pues no lo vi.»
- «Los lectores podrían pensar que esto son patrañas, patrañas de sermón y justificaciones de uno mismo.»
«Sí, desde luego que éramos pretenciosos: ¿para qué otra cosa sirve la juventud? [...] Nuestros padres veían las cosas de una manera distinta, y describían a sus hijos como inocentes súbitamente expuestos a influencias nocivas. [...] por entonces nos negábamos a reconocer que alguna vez habían sido como nosotros, y sabíamos que nuestra comprensión de la vida —y de la verdad, la moralidad y el arte— era mucho más clara que la de nuestros comprometidos mayores.»
22 oct 2026
La vida imaginada. Novela de Andrew Porter
«Era un pensamiento raro, pero a poco más de diez kilómetros al norte, al otro lado de la bahía, estaba Sausalito, donde Stevie y el resto de Fleetwood Mac grabaron Rumours en 1976, y al este, a unos veinte kilómetros, estaba Berkeley, donde ese mismo año vivíamos mi padre, mi madre y yo, en un pequeño estudio pegado a la avenida College, mientras mi padre terminaba su tesis y solicitaba su primer puesto como profesor titular. Era allí donde Alison, Finn y yo vivíamos ahora, aunque temporalmente, y donde nos habíamos labrado una vida como familia. En cierto sentido, parecía que en mi vida todo regresaba siempre a ese lugar, a esos 25 o 50 km cuadrados, y sin embargo, en cuestión de semanas, nos iríamos, nos iríamos para siempre»
La vida imaginada del norteamericano Andrew Porter, nacido en Lancaster (Pensilvania) hace 51 años, me ha parecido una interesante novela, aunque en mi opinión algo extensa. Según la leía reconocía en ella (o eso me ha parecido a mí) el típico estilo de la actual narrativa norteamericana. La verdad es que no sabría cómo describir esto, cómo traducir en palabras la positiva sensación que me transmite la lectura de la prosa de autores como Johnatan Franzen, como Colson Whitehead, como James Salter, como Richard Ford, incluso como Philip Roth y tantos otros cuyas obras me atraen por demás. Hay en ellas naturalidad, fluidez, aparente facilidad y mucha profundidad a la que el lector accede como sin querer. Y eso, a mí me lo parece, es magnífico.
- «Ojalá pudiera decirte que mi padre me reconoció, que entendió quién era yo». (pág. 305)
- «Si te parece que esta parte de la historia está incompleta, que no está terminada, es porque así existe en mi cabeza, como una serie de fragmentos, de imágenes fijas, vagas.» (pág. 306)
«Le atraía cualquier película con una femme fatale, un narrador de moralidad dudosa y una sensibilidad fatalista, y obviamente sentía especial predilección por las películas de Nicholas Ray y Fritz Lang y cualquiera interpretada por Robert Mitchum o Lauren Bacall» (en pág. 16)
- «Los verdaderos paraísos son los paraísos que hemos perdido»
- «Sólo curamos el sufrimiento a condición de sufrirlo plenamente»
- «Para nosotros, las personas no mueren unmediatamente. sino que permanecen sumergidas en una suerte de aura que no guarda ninguna relación con la verdadera inmortalidad, pero gracias a la cual continúan ocupando nuestros pensamientos de manera idéntica a cuando estaban vivas. Es como si estuviesen de viaje en el extranjero.»
11 oct 2026
Anne Carson, Premio Nobel de Literatura 2026
La autora del poemario "La belleza del marido", la poeta canadiense Anne Carson, fue distinguida por toda su Obra con el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2020
Una preciosidad de libro. Una calidad literaria impresionante. Enlaza con la cultura clásica en cuyos mitos se apoya para expresar sentimientos difíciles de exponer; pero también echa la autora la vista alrededor del mundo que habita en la actualidad y ahí el ritmo del Tango, por los motivos que en el mismo se suelen tratar, es el que encuentra adecuado para manifestar su desazón con lo ocurrido en esa relación con el marido infiel; pero pese a ello atractivo, atrayente, encantador...
Mucha cultura hay en este poemario. A la ya aludida del mundo clásico griego y romano habría que añadir el marco en que los XXIX poemas parten: la poesía del romántico John Keats; algunos de cuyos versos son el punto de partida, la esencia poética, de lo que como lectores nos aguarda dentro de cada uno de los XXIX poemas narrativos de Anne Carson que les siguen a continuación; pero también otros escritores: Jonathan Swift, Shakespeare, y más que el bardo inglés su adaptador en 1681 de "El Rey Lear", Nahum Tate; y ya más cerca de nuestra actualidad Kafka, Beckett, hasta llegar al 'Homo ludens' de Johan Huizinga.
Impresionante esta escritora que partiendo de una cotidianidad diríase cuasi vulgar (un divorcio, una serie de reiteradas infidelidades, unos intentos de retomar la relación por parte del infiel, etc.) logra elevarse a terrenos estéticos y poético-filosóficos excelsos.
La mezcla de géneros literarios (ensayo, lírica, narración...), la hibridación de los mismos, la mezcla de estilos discursivos poéticos (poema en prosa, prosa poética, versolibrismo, uso del versículo...), la titulación extensa y compendiadora de cada poema, y también el magnífico uso de la lengua literaria con uso adecuado de recursos retóricos apropiados al asunto: antítesis, oxímoron, imágenes poéticas variadas, metáforas, símbolos, aliteraciones, concatenaciones, etc. Todo ello da como resultado una más que sobresaliente obra poética. En mi experiencia lectora es de lo mejor que ha caído en mis manos últimamente. Como todo poemario, una lectura, por muy cuidadosa que se pretenda hacerla, no agota la obra, pues es casi obligado seguir leyendo una y otra vez el libro, picoteando aquí y allá en este o aquel poema pues ,aunque existe un cierto discurrir cronológico en la narración propiamente dicha, se puede degustar cada poema por sí solo. En fin, ya digo, una maravilla.
Dejo fuera de mi análisis pues entiendo que no viene al caso, la mucha o poca independencia de Ella respecto de Él; tampoco entro a valorar el comportamiento del hombre y tampoco el de las otras mujeres con las que El se acuesta, hecho que Ella conoce y sin embargo en principio soporta. Creo que no es esta la cuestión ni el momento. Sólo me pararé en la figura de Ray, el amigo pintor de ambos, seguramente homosexual -también esto no es dato importante aquí- que le sirve de apoyatura a Ella y de conciencia o Pepito Grillo a Él. Cuando su figura desaparece es el momento en que ya Ella determina hacer tabla rasa de su relación y de esa cierta dependencia emocional respecto de El. Seguramente poderse confesar con Ray le servía a Ella para proseguir en su afecto activo hacia Él pese a las reiteradas advertencias de Ray.
- "La represión dice más sobre el sexo que cualquier otra forma de discurso" (VIII)
- "La meta de cualquier madre es abolir la seducción" (IX)
- “Si pudiera matarte lo haría luego tendría que hacer otro igual que tú” (XII)
-
"Ha salido dice ella
Juntos
observan cómo gotas sueltas de ese hecho se condensan en el aire entre ellos
Algunos lo llaman amor" [...] (XVI) - "Vosotros los casados os tomáis demasiado en serio las cosas, demasiado a pecho" (XVII)
- En XX se reflexiona sobre la sinapsis, las asociaciones que se producen al buscar contenidos en la memoria. Es fácil "pasar rápidamente de muñeca a esclavo cuando trataba de recordar esposa" Y cuando va camino del juzgado a pedir el divorcio Ella piensa en Aristóteles- "que no tenía marido, /raramente menciona la belleza.".
- En XXI:
"No se equivocaba aquel triste antropólogo que nos dijo que la principal función de la escritura era esclavizar a los seres humanos. Los usos intelectuales y estéticos vinieron luego." - "Si un marido tira el dado de su belleza una vez más, ¿quién tiene la culpa?" (XXII)
- "El alba estaba levantando el cielo nocturno como una persiana veneciana" (XXIII)
- En XXVI es el tiempo, su inexorable discurrir y el querer se marcha con él:
Había una rama que solía mirar desde la ventana de mi cocina trasera
y poco a poco empecé a guardar recuerdo de ella
casi cada día
en dísticos elegíacos
por ejemplo
Espumando contra su propia mejilla verde se enfría de
pronto o parece enfriar cada envés
(esto era en primavera, o
aquí uno de octubre temprano:) - "Palabras, trigo, condiciones, oro, más de treinta años, todo eso burbujeando a mi alrededor
ahí
lo dejo para que descanse." (XXIX) -
"Bien la vida implica riesgos. El amor es uno de ellos. Terribles riesgos. [...]
Aquí tenéis mi consejo, aguantad.
Aguantad la belleza.” (XXIX)
“la belleza es la verdad, la verdad belleza”; esto es todo
lo que sabes de la tierra, y todo lo que saber necesitas.
A partir de este Keats comprendemos perfectamente a Anne Carson que en el poema II de "La belleza del marido" escribe:
La belleza. No es ningún secreto. No me avergüenza decir
[que lo amé por su belleza.
Como volvería a hacerlo
si se acercara. La belleza convence. Ya sabes que la belleza hace posible el sexo.
La belleza hace el sexo sexo.
Es una escritora extremadamente celosa de su intimidad, por lo que se conocen pocos datos biográficos acerca de su vida.
Si ha comentado que, cuando era una adolescente y estaba en el instituto de educación secundaria, su profesor de latín le pidió que leyera un libro con las traducciones de la poeta clásica griega Safo. Esta lectura supuso toda una revelación y, pasado el tiempo, le llevaría a la literatura.
También decidió estudiar filología clásica, si bien en un primer momento, al matricularse en la Universidad de Toronto, tuvo problemas con sus docentes, y dejó en dos ocasiones de la carrera. Finalmente, se doctoró en 1981, presentado una tesis con el título de Odi et Amo Ergo Sum, que se publicó cinco años más tarde.
Posteriormente, se dedicaría a la enseñanza, tanto en Estados Unidos como en Canadá, en la Universidad McGill, en la de Michigan y en la prestigiosa facultad de literatura clásica de Pricenton. Su creciente reputación literaria la hizo acreedora de la beca Guggenheim en 1998 y de la beca MacArthur en el 2000, dos de las distinciones más importantes que puede recibir un artista norteamericano.
En su poesía es capaz de combinar un tono coloquial con una gran profundidad psicológica y elementos surrealistas o irracionales. Se ha citado la influencia de autoras como Simone Weil, Virginia Woolf y Emily Bronte en sus obras líricas.
Hay que destacar libros como Tipos de agua (escrito con motivo de una visita a España para recorrer el Camino de Santiago), Decreación, Autobiografía en rojo o, sobre todo, La belleza del marido, considerado a menudo uno de los libros de poesía más importantes publicados en las últimas décadas.
Asimismo es una reconocida traductora de literatura clásica al inglés. Varias de sus traducciones de dramaturgos de la Antigua Grecia como Esquilo o Sófocles han sido llevadas a escena.
Este 2020, se le concedió el Premio Princesa de Asturias de las Letras.
(actualización): El jueves 8 de octubre de este año 2026 fue distinguida con el Premio Nobel de Literatura
7 oct 2026
"El silencio y la cólera" (#Los años gloriosos 2). Pierre Lemaitre
«El oficio de encuadernador era bastante misterioso para Hélène. Apreciaba el resultado, claro, pero se le escapaba el placer que podía encerrar el proceso. Nine se puso a hablarle de cueros, telas y papeles, de cubiertas y sobrecubiertas, de guardas, cintas de cabezada y tarlatanas. Hélène no pudo contener la risa y terminó contagiándola»
Esta segunda entrega de la serie Los años gloriosos de Pierre Lemaitre me ha gustado bastante menos que el volumen que la antecede, El ancho mundo, reseñada por mí en este blog a finales del mes de agosto de este año. Lemaitre en El silencio y la colera sigue llevando a la par las peripecias de cada uno de los miembros de la familia Pelletier: los padres Louis y Angéle en Beirut y en París, interesado el primero en el boxeo de su empleado Lulu, y la segunda en su accidentada nieta Colette ingresada por esta causa en un hospital parisino; François, periodista exitoso en Le Journal du Soir, y su relación con Nine de quien en esta entrega va a conocer sus orígenes y la causa de su sordera; Jean, el mayor de todos los hermanos, aparece embarcado en la aventura empresarial de unos grandes almacenes de tejidos en París; Hélène, la hermna menor, es fotógrafa y redactora de éxito en el mismo periódico que François, y en esta novela vive los problemas derivados de su relación con dos hombres muy distintos entre sí.La acción en este volumen se concentra en sólo dos meses del año 1952, de principios de febrero al 29 de marzo. Los asuntos principales que se dirimen en esta entrega son dos: 1) el aborto y las leyes que lo tenían prohibido en esa época; y 2) la construcción de presas que anegaban poblaciones rurales con los problemas que ocasionaban a los habitantes. Es en la confluencia de estos dos grandes marcos contextuales donde se desarrollan las peripecias personales de los integrantes de la familia Pelletier.
Hay asuntos planteados en la primera novela de la serie que en ésta quedan un tanto en el olvido, si bien el autor de vez en cuando los cita siquiera sea de pasada para mantenerlos vivos. También hay algunos giros que son autenticos "deus ex machina" como la muerte de un testigo importantísimo en el caso Mary Lampson, la actriz asesinada en la primera entrega, con lo que queda aún abierta y en suspenso la resolución de ese asesinato; también la muerte del niño Petit Louis; y algún otro.
- «Conozco a Boildieu, el dueño de las Galerías: hace veinte años estuvo tirándose a mi mujer y esas cosas crean vínculos.» [le dice a François un viejo periodista de Le Journal du soir en respuesta a sus preguntas]
- «—Es el padre Lacroix —dijo Lambert—. Está a cargo de la parroquia desde la muerte del viejo cura. La puntualidad no es lo suyo. Cuando nació, debió de retrasarse veinte minutos y ya no los ha recuperado.» [le dice a Helene su compañero de investigación periodística en el pueblo de Chevrigny, que va a desaparecer bajo las aguas de una presa]
- «Al cubrir el antiguo pueblo, las aguas acabarían borrando los momentos dolorosos.
Algo parecido podría decirse de nuestros personajes.»
- «Nos encantaría decir que Jean tuvo el acierto, pero sólo tuvo la suerte de quedarse sin aliento justo ante la puerta rotatoria de unos grandes almacenes en los que se metió.»
«Cuento con tu elegancia. No quiero que me asciendas porque te sientes culpable ni que me degrades por incomodidad: no me conviertas ni en una santa ni en una fulana.» [Helene a Denissov tras haberle dicho que la dejó embarazada]
«[…] Sé que estás molesto conmigo…
"¡Para nada!"
... sí, lo sé.
"Vale, de acuerdo."
Sé que no te di suficientes explicaciones, pero soy supersticiosa: aun ahora tengo la sensación de que, si hablo del tema, aunque sea contigo, fracasaré... ¿Te has acordado de las toallas del señor Lombard?
"Ya estamos..."
¡No olvides que tiene una discapacidad important, Louis! En cuanto a la alimentación, debes…» [carta de Angele que desde París escribe a su marido Louis quien la está leyendo en Beirut]
- «—¿Qué ingeniero?
—Aún lo están esperando, como a Godot —respondió Lamberrt»- «Hélène se sorprendió pensando en el Pedro Bezújov de Guerra y paz, con quien le encontraba un curioso parecido» [referido a Destouches]
- Balasto: capa de grava o piedra machacada que se coloca sobre las vías del tren para sostener los rieles y las traviesas
- cubiertas y sobrecubiertas, guardas, cintas de cabezada, tarlatanas: vocablos propios de la encuadernación.
- acetre: caldero pequeño con asa que se utiliza principalmente en la liturgia católica para llevar el agua bendita y realizar las aspersiones con el hisopo.
- Jab: en boxeo es un golpe directo, rápido y corto ejecutado con la mano delantera (la que está más avanzada en la guardia). Como verbo, significa lanzar dicho golpe.
- polipastos de cabrestante: dispositivo mecánico híbrido que combina la capacidad de arrastre horizontal de un cabrestante convencional con el sistema de frenado automático de seguridad propio de un polipasto para levantar cargas verticalmente.
- Epectasis: concepto teológico cristiano que describe el progreso espiritual infinito del alma hacia Dios, caracterizado por un deseo constante de crecer y acercarse a la divinidad sin llegar a un punto final de perfección estática.
- ...y algunos otros más.
22 sept 2026
En recuerdo de Marcos Ordóñez
13 sept 2026
De César Aira leo "El error" y revisito "Las noches de Flores" (A pares LIII)
«En este mural, Pepe Dueñas, Dante sin Virgilio, vengador solitario de las injusticias sociales salvadoreñas, se repetía en un paisaje boscoso; sus distintas apariciones se desplegaban en un arco irregular, o más bien en una espiral alargada, de izquierda a derecha, en el extremo izquierdo huyendo de su aldea natal atacada por el Ejército, dejando atrás los cadáveres de sus padres […], un poco más allá emboscando en un paso montañoso a las fuerzas del gobierno y aniquilándolas, luego haciendo estallar una planta eléctrica, más allá arengando a una población de campesinos; derribando un helicóptero; resistiendo a un cerco de las fuerzas oficiales; […] » ("El error")
Es El error ejemplo de lo que el propio autor suele decir de sus ahora mismo ya más de cien títulos, que son «cuentos de hadas dadaístas» o «juguetes literarios para adultos». Y sí, efectivamente esta novela corta es clara muestra de esto y de su estilo literario. Un estilo que busca romper los moldes estrechos de los géneros impuestos por el propio devenir de la historia. Es amigo César Aira de hacer guiños a otras manifestaciones artísticas, principalmente en la novela que nos ocupa a la pintura, una manera diferente de narrar, sí, pero hermana de la literaria desde la noche de los tiempos.
Dentro de las varias historias, truncadas por el cruce con otras historias, que constituyen El error aparece una, sin duda alguna la principal, que es en sí misma un canto a la narratividad. Es la historia folklórica del bandolero Pepe Dueñas, cuyas incursiones delictivas, sus apariciones y desapariciones fulgurantes constituyen en el imaginario de El Salvador, país donde transcurre la novela, una auténtica leyenda. Las sucesivas y diversas acciones de este delincuente se producen siempre sobre el mismo fondo, el país centroamericano. Es como esos frescos surgidos en la edad media y muy caros a los pueblos hispanoamericanos tras su independencia para explicar su nacimiento e identidad. Quizás el autor más representativo de esto sea el mexicano Diego Rivera y su mural pintado en las paredes de la escalera principal del Palacio Nacional en la Ciudad de México titulado 'Epopeya del pueblo mexicano'. En este mural, al igual que en algunos frescos medievales o renacentistas como los pintados por Masaccio en Capilla Brancacci de la iglesia de Santa María del Carmen de Florencia, vemos al personaje o personajes repetidos de manera sucesiva sobre el mismo fondo de manera que la lectura de izquierda a derecha es para el observador una clara narración continuada.
Efectivamente, esa es la técnica, trasladada al campo de la escritura literaria, que utiliza César Aira en esta 'nouvelle', en este 'juguete literario'. Se abre la novela ya en su misma portada con un simbólico ataúd que anuncia lo que se encontrará el lector adentrándose a través de esa puerta situada bajo el epígrafe de la palabra ERROR. ¿Qué es ello? Evidentemente el sentido del título es simbólico. Y en mi opinión es un juego, un guiño humorístico que Aira hace a los preceptores literarios: quien se adentre en esta novela verá que la misma no se atiene a ningún principio de los establecidos y consagrados por el canon.
Y así lo comprobaremos los lectores: Dos parejas que pasean por un jardín en el que hay una construcción que alberga la obra de un afamado escultor; luego se salta a narrar la relación epistolar entre este escultor famoso y apartado de la vorágine del mundo y una presa encerrada a perpetuidad por asesinato; conoceremos la historia a grandes rasgos de esta mujer que machacó el cráneo de su marido con un lingote irregular de oro y que para evitar ser capturada huye al bosque; en el bosque conoce a un pequeño hombre, una especie de enano que la acoge, cuida y le anticipa que volverá al lugar del crimen; así lo hace y es apresada y condenada a cadena perpetua, condena que cumplirá en a cárcel "La Peña" adonde llega y ella, junto al resto de las presas, leerá la colección de novelas editadas por editorial La Providencia bajo el lema 'Historias que matan'; relata esta serie de novelas la historia legendaria de Pepe Dueñas inmerso en la Selva Cinco en donde se refugia escapando del incendio que él mismo provocó y contribuyó a apagar del Palacio donde estaba Neblinosa, la que sería su esposa; en esta selva correrá la aventura del gel de piedra; posteriormente Neblinosa se empeñará en arreglar la escultura del busto paterno que estaba a la entrada del Palacio de la Ciencia y Pepe Dueñas habrá de ingeniárselas para que tal deseo se haga realidad; y...
Como se ve por lo escrito arriba estamos ante una sucesión narrativa que parece no tener fin ni siquiera cuando llegamos a la última página de la novela. No es que estemos ante un final abierto, estamos más bien ante un final truncado, roto, suspendido... En fin ante algo nuevo, no habitual desde el punto de vista estructural.
Como ya percibí y dejé dicho por escrito en la reseña que en su día hice de Las noches de Flores, también El error, vista la novela desde la propia expresión lingüística utilizada, se acerca -si es que no lo es- al realismo mágico: exuberancia lingüística, referencias a pueblos indígenas (pipiles, mecas...), vocabulario de fauna y flora autóctonas (tero, bagre, porotos...), pero fundamentalmente ruptura de la lógica así como utilización en ocasiones de un lenguaje hiperbólico por demás
- «De una fuente cercana al arroyo, pero independiente de este, brotaba un agua que no apagaba el fuego. Era difícil de creer, tratándose de agua que parecía perfectamente normal y potable, pero Eugenio le hizo una demostración convincente. Recogida de la fuente en un balde y volcada sobre una fogata, se deslizaba sobre las llamas sin oponerse a ellas»
- «cuando quería remendarle una media, encontraba que la aguja era más grande que la media, lo que hacía muy incómoda la costura»
"Esto lo dijo un ser extraño, mitad murciélago, mitad loro, de un metro de alto, que se descolgó de un árbol al paso de los Peyró, y siguió caminando con ellos, con un garbo precario, sobre piernas demasiado cortas y zapatitos de goma roja"
La misma ambientación nocturna con ribetes delictivo-policiales en que se desarrolla la acción me ha llevado a pensar en otro de los grandes autores argentinos, Ernesto Sábato, y en aquellos escritos que presentan historias henchidas de 'pavura'. Los túneles que discurren bajo el barrio de Flores de la ciudad de Buenos Aires me han hecho recordar la novela "El túnel" del magnífico escritor de Rojas en la provincia de Buenos Aires. Y es que -pienso yo- César Aira envuelve esta narración en claros elementos argentinos que van desde la tradición literaria que he señalado antes hasta el propio meollo del asunto que plantea: la búsqueda por parte de una pareja de jubilados -Aldo y Rosa- de fuentes alternativas de ingresos a fin de sobrellevar mejor la crisis en que la Argentina se encontró desde 1998 hasta el 2003, el año en que se sitúa la historia que se relata. Concomitante con esta terrible penuria económica que echó a miles de personas a buscar en los cubos de la basura estuvo el ascenso de la delincuencia, especialmente en forma de secuestros como el del joven Jonathan que está en el centro de esta novela corta.
"hacer coincidir «cualquier cosa» con «cualquier cosa»"
Llevada esta idea al extremo, como sucede en esta narración, todo es un cúmulo de coincidencias cuya disparidad nos hace pensar en errores inexplicables, descuidos, falta de planificación, engaños poco aceptables por parte del narrador... Pero no, yo pienso que el escritor es plenamente consciente de lo que hace y que lo que pretende es, con el producto que está construyendo, hacer realidad aquello que nos quiere exponer, que en definitiva -y a falta de conocer en profundidad sus ideas sobre arte moderno expuestas en su ensayo Sobre el arte contemporáneo que acaba de publicar en Literatura Random House- es que el arte es necesario para comprender la realidad, y no al revés como tantas veces se dice ante una obra de naturaleza conceptual. Para la realización de esta reseña he buscado información en internet y ahí he encontrado un artículo de Javier Rodríguez Marcos publicado el pasado 28 de febrero en el diario EL PAIS que me parece muy clarificador al respecto. En lo esencial, sobre el autor César Aira, Javier Rodríguez escribe:
"A veces, sin embargo, un artista consigue engañar a todo el mundo y se hace pasar por novelista. Es el caso de César Aira. Los que sospechaban que sus libros eran solo una parte de trabajos más propios del arte conceptual que de la ficción al uso verán confirmadas sus sospechas en el ensayo Sobre el arte contemporáneo. Allí cuenta cómo abandonó su primitiva intención de ser Rimbaud y ser Premio Nobel cuando se topó con Marcel Duchamp. Ese día se dio cuenta de la 'inutilidad de escribir libros' y de la necesidad de hacer 'otra cosa'."
"El arte está buscando siempre lo nuevo, y lo nuevo ha terminado identificándose con lo distinto. Se ha producido una reversión de causas y efectos, y ahora basta con que sea distinto. Y la realidad se define por lo distinto. Pero el crecimiento vegetativo de la población, y el aumento relativo de artistas en la sociedad contemporánea, ha multiplicado lo distinto artístico a tal extremo que hoy casi puede asegurarse que cualquier configuración de la realidad ha sido anticipada en el arte."











