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24 sept. 2020

Thomas Hardy. "Jude el oscuro"

11 comentarios:

• “ Sus vidas se habían arruinado; y se habían arruinado por el error fundamental de haberse unido en matrimonio, por haber basado un contrato permanente en un sentimiento pasajero”
• “¡Debería estar permitido deshacer lo que se ha hecho por pura ignorancia! Seguro que esto le pasa a un montón de mujeres; solo que se someten, y yo me revuelvo…”
• “ Y salieron los dos, el hombre barrigón y la mujer exuberante, con el humor contrariado y regañón que suelen tener la mayoría de los matrimonios de la cristiandad. ”

Llevaba tiempo (años) con ganas de leer esta novela. Por fin lo he hecho. Como todo lo que se desea mucho tiempo, cuando al fin se alcanza frecuentemente no llena del todo nuestras expectativas. Algo así es lo que yo en principio he sentido. Pero como sabía que se trataba de una obra que exigía pausa al leerla y reflexión tras acabarla, al culminarla la he dejado reposar un tiempo para que sus virtudes se decantasen debidamente. Así lo he hecho y ya con cierta distancia he visto sus muchos méritos, si bien algunos desde nuestro presente se me antojan algo anacrónicos. 

De Thomas Hardy leí a principios del verano de 2019 "Una mujer soñadora" y "El brazo marchito", dos relatos góticos del escritor inglés nacido en Dorset en 1840 y fallecido en Max Gate en 1928 [tengo reseña hecha sobre ambos cuentos en este blog]. Llegué a ellos por puro azar y me quedé prendado de la literatura de Hardy, tanto que me prometí a mí mismo leer alguna de sus obras largas. Por fin he hecho realidad mi deseo. Dudé entre dos de sus títulos más celebrados: "Tess la de los d'Uberville" que conocía por la película de Polansky y la que tengo en mis manos. Me incliné por ésta, su última novela: "Jude el oscuro" por las muy buenas opiniones que sobre ella había leído en blogs amigos. En su tiempo fue tal el escándalo que esta obra produjo que el escritor,  harto de luchar contra quienes lo atacaban tildándolo de amoral, descreído, corruptor, etc., a partir de ella dejó la narrativa refugiándose en la poesía lírica.

La novela presenta las aspiraciones intelectuales y la vida sentimental de Jude Fawley, joven trabajador picapedrero que disfruta con el estudio y que desearía conseguir una beca para estudiar en uno de los Colleges de la ciudad de Christminster (nombre literario que Hardy da en todas sus obras a la ciudad de Oxford). Para él esta ciudad, desde que su antiguo maestro de escuela Phillotson abandonase Marygreen la localidad donde vive Jude, es su meta añorada. En su marcha Phillotson le promete enviarle libros para que pueda saciar su curiosidad intelectual.

Pasa el tiempo y los deseos de Jude se le irán marchitando, agostándose poco a poco por unas cosas u otras, cual si una fuerza superior, un determinismo insuperable, impidiese que el mundo y la organización social establecida se trastocasen. A este determinismo contribuye y no poco los impulsos naturales que en el caso del joven Jude harán que se despierte en él, como no podía ser de otra manera, el deseo sexual. Para satisfacerlo pone su mirada en una joven, Arabella Donn, quien se las ingeniará para que el joven e ingenuo trabajador, ahora  convertido en un cantero y escultor apreciado por los constructores, se case con ella. 

Con el matrimonio de Jude con Arabella se inicia la decadencia y la paulatina evaporización de sus sueños. Es un matrimonio fracasado en el que el distanciamiento físico y geográfico que muy pronto mantendrán los cónyuges, dará ocasión en Jude a fijar sus ojos en un tipo de mujer muy diferente a la muy vulgar y grosera Arabella. Este nuevo ser culto, elevado, casi espiritual es Sue Bridehead, prima suya, de la que la común tía Drusilla le aconseja alejarse pues no traerá a su vida más que complicaciones habida cuenta de que la propia Drusilla decía que no servíamos para el matrimonio -le comenta Jude a Sue- pues éste no había traído más que desgracias a la familia. Sin embargo, y como no podía ser de otro modo, estos dos jóvenes se comienzan a ver y a frecuentarse en una dialéctica compleja entre el amor que él siente por ella y la escueta amistad en pie de igualdad que ella anhela consolidar. Mantener una relación con objetivos tan dispares no es fácil y a lo largo de toda la novela se ve cómo reiteradamente hay un tira y afloja lleno de enfados y reconciliaciones entre ambos que por momentos los llevan tanto a declarar finalizada la relación como al poco recuperarla embargados los dos de fe y esperanza en el futuro.

La novela es extensa, más de 500 páginas, y en mi opinión le sobran un par de cientos. Sin embargo entiendo perfectamente la extensión aunque la misma haga caer el relato con cierta frecuencia en la reiteración de situaciones (te quiero/no te quiero; te abandono/no puedo abandonarte; etc.) dado que la narración fue ofrecida a los lectores por entregas periódicas en prensa. Cuando un relato folletinesco tenía éxito como fue el caso, el autor y el periódico o la revista donde salía, se esforzaban por que el mismo durase lo máximo posible. En el caso de "Jude el oscuro" su éxito vino dado sobre todo por el escándalo que la historia ofrecida representaba para los lectores de la época, finales del siglo XIX.

¿Por qué escandalizó tanto esta historia a la sociedad de los países europeos donde se publicó?
Antes de la novela propiamente dicha aparece un Prefacio que el autor incluyó en la primera edición de 1895; este Prefacio fue ampliado con una 'Posdata' escrita dieciséis o diecisiete años después, o sea, en 1912, en la que da cuenta del escándalo que su obra ha desatado allí donde ha sido publicada. Así mientras que en el escrito de 1895 el escritor decía sosegadamente:
 "se trata de una novela dirigida por un hombre a hombres y mujeres adultos; que intenta abordar sin afectaciones la irritación y el apasionamiento, el ridículo y la desdicha, que puede despertar la pasión más violenta que pueda sufrir la humanidad; que quiere delatar sin eufemismos la guerra a muerte que hay entablada entre la carne y el espíritu; y que trata de hacer ver la tragedia que suponen las aspiraciones frustradas, no considero que se pueda reprochar nada a mi manera de exponerlo.", 
en la posdata de 1912 se percibe ya a un novelista en guardia que se defiende de los ataques recibidos: 
"desde 1895 se me viene acusando en este país de la grave responsabilidad de que el tema del matrimonio esté tan «sobado» (como lo calificó el otro día un gran escritor). No lo sé. Mi opinión en aquel entonces era, si mal no recuerdo, como ahora, que un matrimonio debería poder disolverse tan pronto como se convierta en una crueldad para cualquiera de las partes —pues entonces, esencial y moralmente, deja de ser matrimonio—".
Se observa, pues, que el asunto que removió las bases de la sociedad burguesa europea del momento fue el hecho de poner en cuestión el matrimonio legal. Y más cuando quien es renuente a contraerlo no es el hombre sino la mujer, algo insólito en esos tiempos dado que la finalidad vital de ellas era encontrar un buen partido para casarse y tener hijos y un hogar donde educarlos. Es el caso en cierto modo de la primera mujer, Arabella. Sin embargo Sue desea ser independiente: "después de todo, estoy contenta de haber venido a esta Escuela de Magisterio. ¡Imagina lo independiente que seré cuando termine los dos años de estudios! Sacaré buenas notas, espero, y el señor Phillotson empleará su influencia para que me den una buena escuela."

La actitud y comportamiento de Sue contrasta vivamente en principio con Jude, un hombre educado en los principios de la iglesia y que en su condición de varón no entiende, al comienzo de la relación, a su amada. Sin embargo las ideas modernas de ella le ayudarán muchísimo para superar los batacazos que se llevará cuando no sea aceptado en Christminster algo que él ansiaba tanto. Ya el mismo Jude cuando llega a Christminster en busca de su maestro Phillotson y de su prima parece intuir lo que le pueda suceder y decide buscar trabajo manual sin que se le caigan los anillos por ello pues, piensa, que "ese taller de picapedrero, era un centro de esfuerzo tan meritorio como el que se honraba con el nombre de investigación científica en el más noble de los colegios." El choque entre el mundo de los trabajadores manuales y el de los intelectuales, uno de los asuntos que se tratan en esta novela, se ve aquí claramente planteado.

Los personajes protagonistas son sin duda Jude y Sue, dos seres raros, peculiares para quienes están a su alrededor, dos seres... 'oscuros'. Mientras leía la novela no podía sustraerme a la pregunta de por qué Thomas Hardy habría dado ese título a la novela. Él mismo en el prefacio dice que dudó entre varias denominaciones eligiendo esta última. En la novela hay un momento en que el propio Jude le dice a Sue que un problema que tenían él y Arabella, su primera mujer, se resolvió satisfactoriamente por ser unas personas oscuras [...] De haber sido personajes importantes, habríamos tenido un sinfín de dificultades y habrían pasado días y días en investigaciones". O sea que estamos ante seres vulgares, cotidianos, que no destacan y que, quizás, por ello pueden hacer valer sus ideas y comportamientos dado que nadie se fija en ellos. ¿Nadie? No sé, quizás en el caso de Jude sea verdad lo que digo pero en el de Sue dada su belleza, su inteligencia y aparente solidez de ideas, moverse en la oscuridad no le es tan fácil. Y es que, y aquí surge uno de los asuntos más importantes de este relato, ella es mujer.

Junto al cuestionamiento del matrimonio sin amor y sólo como solución legal al impulso natural del sexo (La gente sigue casándose porque no puede resistirse a las fuerzas naturales, aunque muchos se dan cuenta perfectamente de que tal vez están comprando el placer de un mes con la desdicha de toda una vida, le dice Jude a Sue en una ocasión), Hardy presenta como bien reconoce en el Prefacio una mujer distinta, una mujer moderna
"Después de la aparición de Jude el oscuro en forma de serial en Alemania, un experimentado periodista de este país informó al escritor que Sue Bridehead, la heroína, era el primer bosquejo literario de un tipo de mujer que se estaba haciendo notar y que aumentaba por miles cada año: la mujer del movimiento feminista, la delgada y pálida mujer «soltera», el manojo de nervios intelectualizado y emancipado, producto de las condiciones modernas de vida, principalmente en las ciudades, la cual no reconoce para la mayoría de su sexo la necesidad de seguir el matrimonio como una profesión, y alardea de superioridad porque goza del privilegio de ser amada en el acto."

 Estamos ante una novela que en este aspecto se adelantó mucho a su tiempo (Nuestras ideas iban cincuenta años por delante de nuestra época y no podían servirnos de nada.), que fue precursora de un feminismo profundo que hasta no hace nada era ignorado y despreciado en una mayoría de países y por supuesto en el nuestro.

Lo interesante de este relato es ver cómo estos dos protagonistas se influyen mutuamente, cómo evolucionan tomando o dejando unas ideas u otras, y cómo al fin y a la postre la máquina social institucional se va a apoderar de ellos, los va a engullir con sus poderosas fauces subsumiéndolos en el desánimo total, en un pesimismo schopenhaueriano que está presente en todo el relato. La evidente presencia del pensamiento de Schopenhauer me ha llevado a recordar obras que por esas fechas se publican en España y que también tratan de esa derrota de la voluntad y del deseo de alcanzar una 'ataraxia' que los libere de las pasiones y por ende de sus remedos legales. Me refiero especialmente a "El árbol de la ciencia" de Pío Baroja aparecida en 1911 y también a "La voluntad" de Azorín de 1902. Estas dos narraciones noventaiochistas tienen a su favor un menor número de páginas y coinciden con la de Thomas Hardy en presentar de manera narrativa la defensa de unas ideas en una especie de debate entre los personajes. Estamos en los tres casos dentro de una tendencia novelística de gran importancia en la época que fue la Novela de tesis.

 En "Jude el oscuro" la derrota de la voluntad es más estrepitosa en el caso de la mujer a la que pese a presentarla en general con rasgos de fortaleza poco a poco la presión social sufrida sobre Sue, sobre Arabella, sobre la tía Drusilla, sobre la viuda Adlin... hace que unas por convencimiento total del papel que la mujer tiene en en la sociedad (Arabella o la viuda Adlin; esta última en un momento de la historia le dice a Phillotson sobre su mujer: "¡Yo que usted la habría amarrado bien! ¡No habrían tardado en írseles las ganas de patalear! No hay nada como encerrarnos y tener un cómitre de marido para domesticarnos.") y otras que como Sue por acomodación irán evolucionando y aceptando esas frases que emanan de boca de los hombres, incluso de la de Jude el ser más feminista de todos los que aquí aparecen. El vicario Phillotson que conoce en el relato una evolución magnífica y se muestra respetuoso ante la voluntad de Sue sin embargo en un momento dado se culpa de la permisividad que ha tenido con su mujer achacando su comportamiento al pernicioso influjo que emana de ellas

"He desobedecido las enseñanzas de la Iglesia; pero fue sin premeditación alguna. Las mujeres son tan extrañas con sus influjos que te llevan a tergiversar tu buena voluntad."

Herbert Spencer, Charles Darwin, Arnold Schopenhauer
Añadir título

Frases como la anterior que le dice Phillotson a su amigo Gillingham al que confiesa los quebraderos de cabeza a que lo tiene sometido su mujer son muestra perfecta del pensamiento machista y reaccionario imperante en la sociedad inglesa de finales del siglo XIX. Que un autor se atreviese a novelar sobre él y además a sostener unas ideas contrarias al sentir social mayoritario era difícil. Thomas Hardy lo hace y para este combate desigual se arma con ideas emanadas del positivismo liberal de Herbert Spencer, el naturalismo evolutivo de Charles Darwin y el pesimismo antropológico de Arnold Schopenhauer

Para entender debidamente esta novela no se puede obviar el tipo de sociedad cerrada, muy influida por la Religión, en la que los clérigos tienen un poder enorme. Ellos son los predicadores en los púlpitos de las iglesias y los maestros en las cátedras de los Colleges y escuelas. También hay que tener muy presente dónde sucede la acción, en Inglaterra, concretamente en Oxford (denominada simbólicamente en el relato como Christminster) donde el mundo académico en manos de distintas voces pertenecientes a diversas corrientes teológicas están en lucha. Frente al evangelismo propio de los anglicanos se va abriendo paso la corriente de los tractaristas cuyas reflexiones tanta admiración despiertan en Jude (Para descansar de la Patrística y de obras como las de Paley y Butler, se puso a leer a Newman, Pusey y otras muchas eminencias modernas.). Personalmente muchas de las páginas dedicadas a estos debates teológicos y filosóficos se me han hecho algo pesadas, aunque entiendo que en su momento con ese tipo de sociedad tan cerrada debían de ser más o menos pertinentes.

Hasta aquí he comentado algunos aspectos de personajes individuales plenamente caracterizados y que conocen en el discurrir del relato una evolución plausible y verosímil. Junto a ellos cabe referirse a una serie de personajes colectivos que sirven den trasfondo a los protagonistas y secundarios principales. Me refiero al grupo de estudiantes y profesores de Christminster caracterizado por su elitismo de extracción social y por el trato discriminatorio que practican con aquellos que no sean como ellos. En sentido radicalmente opuesto al de los estudiosos hombres de negro de los Colleges está el grupo de los trabajadores manuales que se reúnen en la taberna a la salida del trabajo y que en la vida aspirarán a codearse con los anteriores. Dentro de este grupo destaca Taylor el calderero. Jude representa el anhelado punto de inflexión que no pocos pensadores del momento como Spencer consideraban ideal y que consistía en que el mérito primase sobre la extracción social. Así lo ve la inteligente Sue que hablando con Jude sobre la ciudad universitaria tras haber sido rechazado éste dice: 

"Es un lugar de ignorantes, quitando a la gente del pueblo, artesanos, borrachos y pordioseros —dijo ella con perversidad, viendo que él no era de su parecer—. Esos ven la vida tal como es, por supuesto; en cambio en los colegios son muy pocos los que la ven así. Lo puedes comprobar en ti mismo. Tú eres uno de esos hombres para quienes estaba realmente destinada Christminster, el estudio, pero sin dinero, ni oportunidades, ni amigos. Y os han echado a la calle los hijos de los millonarios."

Como se observa es un 'speech' de lo más marxista, una reflexión que aún hoy día entre nosotros suena de lo más avanzada. Quizás Hardy sea poco objetivo al colocar a todo un colectivo del lado de los auténticos sabios (la gente del pueblo) y a los otros (los de los Colleges) se mueven en la ignorancia porque no saben ver la vida tal como es. Pero es comprensible pues el maniqueísmo casa muy bien con el folletín y esta novela lo es.

También, claro,  ya lo he insinuado antes, encontramos en la novela el mundo de los hombres versus el de las mujeres. Sobre el tratamiento dado a estos colectivos y a los asuntos en los que participan diría que las mujeres salen peor tratadas que los hombres, destacando un machismo muy propio del momento de escritura. Thomas Hardy conscientemente pone en boca de unos y otros la idea de que  ellas son veleidosas, inconstantes, caprichosas, que sólo se mueven normalmente por interés... Pero lo hace en sentido irónico, pues él es un claro defensor de esa nueva mujer que se está prefigurando en esos momentos y que plasma en Sue, mujer espiritual, culta, sincera, aticista (casi casi prerrafaelita podría decirse) frente al común de 'ellas' representadas en Arabella, mujer materialista, corporal, movida siempre por interés dinerario y placentero que busca la seguridad en el matrimonio y que no duda en engañar al candidato con cualquier ardid.

Además de los temas -muchos, quizá hasta excesivos- que aparecen hay en esta novela muchísima literatura en forma sobre todo de citaciones y alusiones a diversos autores desde los más antiguos como el Antiguo Testamento, Homero y los latinos Tucidides o Hesíodo que Jude se esfuerza en traducir hasta otros más cercanos al momento de escritura como el lingüista Jacob Grimm, el poeta Shelley, el novelista Sterne... o ya algo más lejanos el historiador Edward Gibbon, Shakespeare o el mismísimo Cervantes citado a través de su obra insigne, El Quijote. Como casi siempre, es ella, Sue, la que haciendo uso de su inmenso conocimiento argumenta ante Jude utilizando referentes literarios: "Eres un José soñador de sueños, Jude. Y un don Quijote trágico. Y a veces hasta un san Esteban, que mientras lo lapidaban veía cómo se abrían los Cielos. ¡Mi pobre amigo y camarada, cuánto te queda todavía por sufrir!"

Una literatura que no sólo aparece en citas y alusiones sino que presenta situaciones análogas a obras reconocidas. Tal me ha parecido ver en esos azotes que se lleva Jude al inicio del relato igual que en El Quijote se los llevara Andresillo. En "Jude el oscuro" el pobre muchacho que era por entonces Jude se ve castigado por no cumplir bien su trabajo de espantar pájaros del almiar que debía vigilar. 

—¡No me pegue, por favor…, no me pegue! —gritaba el volteado muchacho, tan desamparado bajo la centrífuga tendencia de su persona como un pez en el aire atrapado en el extremo de un sedal; mientras, veía desfilar la colina, el almiar, la plantación, el camino y los grajos, girando todo a su alrededor en asombrosa carrera circular—

De igual guisa, la visión de la auténtica Arabella por Jude me ha hecho rememorar la de la auténtica Dulcinea por don Quijote:

Al traspasar la verja se encontró con que tres cerdos flacos y jóvenes se habían escapado de la pocilga saltando nada menos que por encima del cercado, y que estaba luchando ella sola con los bichos para hacerlos entrar por la puerta que había dejado abierta.

Pero no sólo es Cervantes y su Quijote también los cuentos populares y el folklore que los anima y alimenta he querido verlo en el personaje del doctor Vilbert que cual el Sombrero Loco de "Alicia en el país de las maravillas" se cita con Jude manteniendo imperturbable sus hábitos:

"—¿Dónde le podré ver con las gramáticas?
—Pasaré por aquí de hoy en quince días, a esta misma hora, o sea, a las siete y veinticinco. Mis movimientos están cronometrados con la misma precisión que los planetas en sus órbitas.
"

El folklore me ha parecido verlo en alusiones a personajes populares ingleses como la imagen en la que el narrador al ver a Jude camino de Christminster con gran determinación dice que era una especie de Dick Wittington, leyenda del folklore inglés construida a partir del personaje real de sir Richard Whittington (1354-1423) que se hizo rico por vender su gato durante una temporada de invasión de ratas.

En cuanto a su estructura la novela está  organizada en seis grandes apartados formado cada uno de ellos por capítulos en cantidad variable. Cada parte lleva por título el lugar donde la acción tiene lugar: I. En Marygreen; II. En Christminster; III. En Melchester; IV. En Shaston; V. En Aldbrickham y otros lugares; y VI. En Christminster otra vez.

La novela como es natural está contada por un narrador externo omnisciente en 3ºpersona que domina a lo largo de toda la línea temporal que dura el relato cuanto ha pasado, pasa y pasará incluso los pensamientos y sentimientos más íntimos de los personajes. Pero ya es un narrador que da cuartelillo a los personajes y que en ciertos momentos se adelgaza en un intento de quasi desaparecer (Debieron de poner los dos cara de estupor, porque dijo con voz hueca [...]). Tan sólo recuerdo una ocasión en la que este narrador cambia a la 2ª persona (Se daba cuenta de que, a medida que te haces mayor, y sientes que te hallas en el centro de tu existencia y no en un punto de su circunferencia como cuando eras pequeño, te da una especie de escalofrío. y Andando de un lado a otro como voy, y mezclándote con gentes de todas clases, acabas enterándote de montones de cosas.). En esta ocasión esa 2ª persona en mi opinión es la voz del propio autor que de esta manera viene a identificarse, a subsumirse, con el personaje de Jude, auténtico otro yo suyo con el que guarda más de una relación autobiográfica. En el fondo, pues, no es más que otra manifestación de la omnisciencia que existe en la novela..

Finalizaría este extenso comentario sobre "Jude el oscuro" aludiendo a que este autor que interviene en la narración confundiéndose con el personaje y con el propio narrador hace en ocasiones elucubraciones metaliterarias reveladoras de sus preocupaciones autorales. Estas inquietudes se evidencian en frases como la siguiente: La labor de un cronista que se limita a describir acontecimientos y estados de ánimo no le exige que exprese su criterio personal sobre la grave discusión anteriormente expuesta. Es claro que la literatura -en especial la novela- en los momentos en que Thomas Hardy escribe se está replanteando su propio ser como revelan reflexiones como la anterior

Resumiendo

Como se ve la novela toca muchos asuntos. Quizás el principal sea el del matrimonio legalizado a ojos de los hombres. Si ese matrimonio legal es la tumba del amor o si el verdadero matrimonio es el que se da en la unión natural libremente aceptada al margen de las leyes humanas. 

Junto al asunto anterior aparecen muchos otros. Por ejemplo el del débito conyugal. ¿Es el hombre dueño de la mujer y por lo tanto ella se le debe entregar sexualmente siempre que se lo demande? Y muy cerca de éste estaría el de ¿puede un hombre y una mujer permanecer en el nivel de amigos y sólo amarse en este nivel sin tener contacto sexual alguno?

Kate Wislet, Christopher Eccleston, Cine basado en novelas
Lógicamente junto a los temas anteriores tan tratados -sobados, diría yo imitando al propio  Hardy- por la Iglesia aparece el de la Religión que en el relato se presenta unido íntimamente a la  corriente de los tractaristas. También en relación con la ciudad estudiosa y monacal que es Christminster estaría el rechazo o portazo en las narices que un humilde trabajador amigo del estudio como Jude recibe por parte de los Colegios de la ciudad universitaria que no le conceden ayuda alguna para estudiar allí recomendándole  que se dedique a alguna ocupación manual como la de escultor que practica.

Una novela que presenta bien a lo vivo, sin ambages, la realidad individual y colectiva. Mientras la leía constantemente me venia a la cabeza el cuadro de Gustave Courbet "El origen del mundo" pintado en 1866 y que por su explícito realismo naturalista fue fuertemente criticado y ocultado durante décadas por entender que ofendía a la moral imperante en la sociedad. Igual o muy parecido a lo que le ocurrió a Thomas Hardy con su novela "Jude el oscuro"

Igual que Polansky llevó a la gran pantalla "Tess, la de los d'Ubervielle", en 1996 Michael Winterbottom realizó la adaptación cinematográfica de la novela en un film que tituló simplemente "Jude" protagonizado por Kate Wislet y Christopher Eccleston. Yo no he visto esta película, pero no renuncio a verla si se me pone a tiro.

Nota:
Esta novela la he leído dentro de la IVª edición del Reto 'Nos gustan los clásicos' que este año 2020 estoy realizando.  Y también fue la lectura elegida para este mes de septiembre por el Grupo de Lectura "más que palabras..." en el que desde hace 11 años participo.

19 sept. 2020

Colson Whitehead. "El ferrocarril subterráneo"

18 comentarios:

- “ La prensa gustaba de publicitar la fantasía de la plantación feliz y el esclavo que cantaba y bailaba y quería a su amo. A la gente gustaban estas historias y políticamente resultaban útiles dado el enfrentamiento con los Estados norteños y el movimiento antiesclavista.
-“Una plantación era una plantación; podías pensar que tus desgracias eran particulares, pero el auténtico horror radicaba en su universalidad.
- “ El esclavista había pedido algodón Sea Island para sus tierras, pero mezcladas entre sus semillas llegaron también las de la violencia y la muerte, un cultivo que crece rápido. Los blancos tenían motivos para estar asustados. Un día la sangre derrumbaria el sistema.

Los informativos de toda índole pero en especial los televisivos dan a la cultura el papel de puro relleno al final de los mismos, antes o incluso después del deporte rey. Fue así como oí por primera vez el nombre de Colson Whitehead puesto en  boca de la periodista Ana Blanco quien para cerrar el Telediario de no recuerdo ahora qué día habló de la última novela de ese escritor norteamericano titulada "Los chicos de la Nickel"

novela afroamericana, abolición de la esclavitud

Me puse a buscar dicha novela y a recabar información sobre su autor. Sobre el novelista  supe que se trata de un afroamericano nacido en 1969 en Nueva York. Que se formó en la Universidad de Harvard y que muy pronto comenzó a hacer colaboraciones en revistas escribiendo sobre películas, libros, música y televisión. A gran velocidad se hizo asiduo a los Premios literarios siendo finalista en 1999 del PEN/Hemingway por su primera novela y del Pullitzer por "John Henry Days", su segunda publicación. Desde ese momento estaba claro que Whitehead se haría acreedor de múltiples distinciones con sus obras de ficción. Mientras iba cuajando una sólida y exitosa popularmente carrera literaria (su novela distópica "Zona Uno" fue superventas en USA durante varias semanas) el escritor no dejó -no ha dejado, más bien- de publicar artículos, reseñas y relatos de ficción en prestigiosas publicaciones estadounidenses como The New Yorker, The New York Times, New Yok Magazine, etc.

Mi búsqueda en bibliotecas de "Los chicos de la Níckel", el libro promocionado por Ana Blanco, fue infructuosa. Aún no ha llegado a sus anaqueles. Sí vi sin embargo otros títulos suyos: "Zona Uno", 2011; "El coloso de Nueva York", 2003; "El ferrocarril subterráneo", 2017; y "La intuicionista", 1999. De los cuatro me llamó especialmente la atención "El ferrocarril subterráneo" al haber sido distinguido ese año con el Pullitzer, algo que también le ha ocurrido con "Los chicos de la Níckel" en 2020 y que seguramente era el motivo que justificó su aparición en el telediario. Caramba, me dije, dos Pullitzer seguidos; dado que no está el último leeré el anterior. 

Como es normal antes de hacerme con el libro me fijé en el asunto que trataba la ficción: la lucha contra la esclavitud en la Norteamérica del siglo XIX, especialmente durante su primera mitad. Esto aún me inclinó más a esta lectura dado que no hacía mucho -concretamente durante el mes de marzo pasado- había leído con gusto por mi parte "Lincoln en el Bardo", novela de George Saunders [tengo reseña hecha en mi blog] que tocaba muy directamente el tema de la abolición de la esclavitud declarada en plena Guerra de Secesión por parte del presidente estadounidense Abraham Lincoln. Sí, estaba claro, leería "El ferrocarril subterráneo"

Mi comentario
Sinopsis (dada por la propia editorial)
Cora es una joven esclava de una plantación de algodón en Georgia. Abandonada por su madre, vive sometida a la crueldad de sus amos. Cuando César, un joven de Virginia, le habla del ferrocarril subterráneo, ambos deciden iniciar una arriesgada huida hacia el Norte para conseguir la libertad. 
El ferrocarril subterráneo convierte en realidad una fábula de la época e imagina una verdadera red de estaciones clandestinas unidas por raíles subterráneos que cruzan el país. En su huida, Cora recorrerá los diferentes estados, y en cada parada se encontrará un mundo completamente diferente, mientras acumula decepciones en el transcurso de una bajada a los infiernos de la condición humana... Aun así, también habrá destellos de humanidad que le harán mantener la esperanza.

Premios Pullitzer, literatura norteamericana
Cora nació en la plantación algodonera de los Randall. Es hija de Mabel y nieta de Ajarry. No ha conocido jamás la libertad. Desaparecidas de su vida su madre y su abuela, Cora toma conciencia de su soledad y decide aferrarse a lo único que su madre antes de fugarse le dejó, una ínfima parcela de 3 metros cuadrados donde cultiva verduras y hortalizas. Cuando Blake, un esclavo recién llegado a la propiedad de los hermanos Randall, decide instalar la caseta del perro sobre ese terruño Cora se encorajina y con un hacha destruye la caseta. Todos piensan que está loca y como tal la confinan en la Cabaña de Hob, una especie de lazareto dentro de la plantación donde radican a las mujeres lelas, retrasadas o tullidas. Cora está encariñada con las mujeres de Hob, con Sybil , con Evelyn y con algunos de los niños que, inocentes, corretean por la plantación a la espera sin saberlo del primer latigazo que les propine Connolly, el salvaje capataz que disfruta haciendo surcos en las espaldas de los esclavos con el 'gato de las nueve colas'. 

De vez en cuando la "magnanimidad" de los blancos permitía que los negros celebrasen fiestas que ellos muchas veces interrumpían y, borrachos, trocaban en orgías de sangre y castigos. Así fue como Caesar, un esclavo venido del norte se fijó en Cora cuando ella defendió del látigo a un  niño que había manchado sin querer a Terrance Randall. Caesar propondrá a Cora escaparse igual que hiciera cuando ella era pequeña su madre Mabel. Remisa al principio, sin embargo pronto aceptará la propuesta y una noche iniciarán la gran aventura que les llevará a contactar con toda una serie de personas blancas y de color implicadas en la causa abolicionista que forman parte de una organización clandestina denominada 'El ferrocarril subterráneo'.

Los participantes en este ferrocarril (jefes de estación, maquinistas, guardagujas...) son muchos: los blancos Fletcher y Lumbly en Georgia y Carolina del Sur, el matrimonio blanco formado por Martin y Ethel en Carolina del Norte, los negros Royal, Justin y Red en Tennessee, etc. Y frente a ellos, de antagonistas, toda la sociedad sureña que disfruta realizando fiestas los viernes en los que cuelgan en la denominada Senda de la Libertad a los esclavos fugados y a quienes, blancos o negros, hayan colaborado en su huida. Los linchamientos están a la orden del día porque para mantener ese injusto sistema legal sólo existe el miedo. Dentro de este grupo de mantenedores del statu quo están los cazadores de esclavos, cazarrecompensas que viven de su captura y entrega a sus amos legales. Destaca Arnold Ridgeway el cazanegros, y su socio Tom Bird que fracasaron en la captura de Mabel, la madre de Cora, razón por la que cuando ésta huye Ridgeway se toma su captura como un reto personal. El cazanegros va acompañado ahora por Homer, un niño negro manumitido por él mismo, y Boseman, un buscavidas que había trabajado de todo hasta entrar en la banda y que se distingue por lucir un collar de orejas humanas que ganó al indio Strong una noche de juego. 

La novela se centra en un caso particular, el de los esclavos negros y la lucha por su liberación, pero lo trasciende y cuando se lee estamos 'viendo' luchas similares habidas en otros momentos de la historia. Así las fugas de los campos de concentración nazis durante la segunda guerra mundial o las realizadas del Gulag soviético e incluso las protagonizadas en nuestro país durante los años duros del Franquismo se me pasaban por la cabeza durante la lectura. 

Cuando una anécdota particular se eleva a categoría universal es signo inequívoco de que estamos ante una obra de arte indiscutible. Naturalmente esto tiene que tener el acompañamiento formal adecuado. ¿Sucede tal cosa en esta novela? Pues sí, siendo además uno de los motivos que propician su grata lectura. En términos generales la novela es una gran metáfora de la Resistencia ante la opresión y de la lucha por la Libertad y dignidad del ser humano. Colson Whitehead toma en su literalidad el lenguaje codificado a base de términos propios del ámbito ferroviario que utilizaban para comunicarse los miembros de la  organización que era el Ferrocarril Subterráneo y fabula como si tal creación mental hubiese sido verdad. 

Red clandestina antiesclavista, Colson Whitehead
Cualquier lector avisado -sobre todo si es norteamericano- conoce el significado del Ferrocarril Subterráneo y de los términos a él asociados (estaciones, andenes, maquinistas, máquinas de vapor, jefes de estación, etc.). Y pese a ello el novelista logra transfundir en el lector una sensación de verosimilitud traspasada de poeticidad. Un escondrijo en el suelo al que se accede a través de una trampilla para llegar a un túnel excavado y unas vías que se pierden en la oscuridad. Las preguntas que hace Cora y que como lectores también nos hacemos es el de quiénes lo han construido, cómo se ha hecho, a dónde conduce... Y las respuestas no pueden venir más que de mano de la fe en los otros y en la ilusión por el futuro. Lumbly, uno de los jefes de estación con los que topan Caesar y Cora en su escapada, se lo dice claramente a ambos cuando incrédulos en el andén aguardan la llegada del tren: 
Si queréis saber de qué va este país, siempre digo lo mismo, tenéis que viajar en tren. Mirad afuera mientras avanzáis a toda velocidad y descubriréis el verdadero rostro de América.
Esta frase es reiterativa a lo largo del relato y esconde la clave para la intelección del mismo. Dentro de la inmensa alegoría que es la novela el tren es el ansia de libertad de cada persona que no debe de frenarse jamás sino avanzar pese a los impedimentos externos (leyes injusta en diversos Estados, segregación racial, castigos...) para así construir la Nación.  

Cora en su viaje hacia la Libertad pasa por diferentes Estados, contacta con diversas personas, pierde a un buen número de ellas, deberá luchar contra unos y otros así como confiar en algunos y siempre deberá mantener viva su ilusión por reencontrarse consigo misma como persona y cuando lo logre -si es que lo logra- colaborar para que otros también alcancen ese objetivo. En su deambular por el país son innumerables los personajes que aparecen, todos ellos muy bien construidos. Es una gozada leer la novela por el inmenso abanico de seres humanos que presenta.

La novela se construye en capítulos alternando los titulados con el nombre de un personaje importante (Ethel, Ajarry, Mabel, Caesar...) con los encabezados con el nombre del Estado por donde se encuentran en ese momento los fugitivos (Tennessee, Carolina del Sur, Carolina del Norte, Indiana...). Los capítulos, aunque muestran la historia de Cora en un sentido lineal de avance temporal, sirven también para dar noticia de los antecedentes de este o aquel personaje que gira alrededor o tuvo alguna relación con ella (Mabel, Caesar, Ridgeway, Royal...) de manera que Whitehead no deja cabos sueltos que puedan perturbar la comprensión del lector.

El núcleo de la historia sucede durante los años que van de 1830 a 1860, años en los que el Ferrocarril Subterráneo tuvo su momento álgido de actividad coincidente con el avance de la abolición de la esclavitud en varios Estados norteños que se anticiparon a la abolición total de la misma para todo el país dictada por el presidente Abraham Lincoln tras el término de la Guerra de Secesión en 1865. En el último capítulo Amanda, hija de Mingo, un personaje importante en la Granja de John Valentine donde se refugia Cora durante su estancia en Tennessee, hablará muchos años después de sucedida la historia de Cora de la Gran Guerra europea que está teniendo lugar en ese momento con estas palabras: 
El conflicto europeo era terrible y violento, le contó a su marinero, pero discrepaba del nombre. La Gran Guerra siempre había sido entre los blancos y los negros. Y siempre lo sería
Esta frase de Amanda desgraciadamente es de una terrible actualidad como bien se sigue comprobando hoy día en los abusos policiales sobre población negra con frecuente resultado de muerte. El conflicto racial en USA a pesar de los años transcurridos desde la abolición de la esclavitud sigue aún muy vivo. Es una realidad penosa. Quizás en el éxito de esta novela haya tenido mucho que ver la persistencia del conflicto. 

Berry Jenkins, "Moonlight"
"El ferrocarril subterráneo" rápidamente, se dijo, tendría versión cinematográfica que dirigiría Berry Jenkins, un director negro especializado en filmar problemas típicos de la población afroamericana. Puesto a buscar la película por internet  sólo he podido descubrir la existencia de una serie televisiva de once episodios que aún no ha llegado a nuestro país. De la película de Berry Jenkins nada de nada por ahora. Me tuve que conformar con volver a ver "Moonlight" película de 2016 que se alzó con el Oscar a la mejor película en la edición de 2017. Desde luego si este director finalmente filmara la adaptación de la novela estoy convencido de que hará un buen producto pues "Moonlight" de la que no voy a hablar aquí es un filme magnífico y que desde ya os recomiendo si es que aún no la habéis visto o como me ocurrió a mí no la recordáis dado el tiempo transcurrido desde el momento de su estreno. 

¿Conocíais a Colson Whitehead y habéis leído alguno de sus títulos?

10 sept. 2020

"Soledad" de Carlos Bassas del Rey. "La fórmula preferida del profesor" de Yoko Ogawa (A pares XIV)

13 comentarios:
"Soledad"

Busqué esta novela de Carlos Bassas a raíz de una incentivadora reseña realizada por Rosa Berros en su blog. Antes de hacerlo leí "Justo", la novela con la que Carlos Bassas del Rey se alzó con el premio Dashiell Hammett el año 2019 y que me gustó mucho [leer reseña aquí]. Tenía, pues, que hacerme con "Soledad", como así he hecho.


"Soledad", Novela negra, emigración, machismo

"Soledad"
es una sencilla novela desde el punto de vista de la trama: una niña de 14 años aparece muerta. Todo ha ocurrido la noche en que ella celebraba su cumpleaños que ha ido a celebrar con permiso de su madre a "La Bachata", una discoteca próxima a su casa. El inspector Romero con el subinspector Mendoza se hace cargo de la investigación del homicidio que parece tener un fuerte tirón mediático. 

En el curso del desarrollo de la historia conocemos la vida de soledad de dos seres fundamentales en el relato: Soledad, la madre de Abigail, la niña muerta; y Romero, el inspector que arrastra una problemática vida privada y profesional por dejar en ambos ámbitos lugar importante a la ley de la venganza que rige muchas veces los comportamientos humanos; por su manera de enfrentar los asuntos, Romero es visto con recelo por sus superiores policiales y lleva una extraña vida con su mujer.

No cabe decir como ya hiciera en la reseña que dediqué a "Justo" mucho más pues en este tipo de novelas es muy importante el decurso de los acontecimientos. Me parece más interesante que la trama la manera como el escritor presenta la obra. Dos narradores son los que aparecen, cada uno de ellos centrado en los dos personajes principales.
Para Soledad, la madre de Abigail, el narrador es una 2° persona, ella misma con seguridad, que dialoga consigo misma en un soliloquio muy adecuado a una persona que se siente anulada y despreciada por todos los miembros de su familia (marido: un energúmeno machista donde los haya; su suegra: una despreciable mujer dedicada sólo a devorar culebrones y otras bazofias televisivas; e incluso por quien fuera la única razón de su vida: su hermosa hija Abigail, una dictadora que la chantajea emocionalmente). Para Romero el narrador toma la 3° persona, dando presencia así a un narrador externo que ve y cuenta sus acciones con objetividad, aunque con frecuencia abandona el plano puramente ficcional para invadir el que corresponde al autor. 
"Romero echa un vistazo a las nubes. Como el día en el que comenzó a morir de esta enfermedad morosa [cuándo y de cuál, el lector lo sabrá más adelante], se sitúan sobre su cabeza y descargan de improviso."
Pero además de la figura del narrador hay en este relato procedimientos narrativos que han llamado poderosamente mi atención. Uno es la mezcla de géneros literarios tal y como ya observé en la otra novela que de él he leído. Es muy interesante esta hibridacion entre géneros que realiza frecuentemente entre el propiamente novelístico y el teatral: "DUEÑO: «No soy el guardián de mi hermano.» ROMERO: «No me jodas, Elmer, que la Biblia te viene grande.»"

Tampoco puedo pasar por alto el peculiar uso que hace de los corchetes para dar informaciones escuetas, telegráficas, que sirven para sintetizar descripciones narrativas que si no serían más extensas; diríase en línea con la hibridación de géneros antes comentada que en estos espacios entre corchetes el autor realiza una especie de acotaciones teatrales procedimiento normalmente ajeno a  la propia función de un narrador. Tan es así que hay momentos en que quien habla no es ninguna figura propia de la narración sino, en mi opinión, el propio autor: "El taxista [cincuenta, calvo, hace tiempo que no ama a su mujer, ella tampoco lo quiere, se aguantan, aunque eso no importa para esta historia]", o sea, Carlos Bassas. Véase este más extenso, curioso y más literario precisamente por la extrañeza que introduce en el lector:
"Ha comenzado entonces la rutina legal, una coreografía eficaz, un baile reglado de pasos, de gestos precisos, de piruetas medidas. Ha bailado la policía alrededor del cuerpo; han bailado la jueza y el secretario al llegar [a ella, treinta y dos, le gusta el 'Nightclub two step'; a él, cincuenta, el 'Lindy hop']; ha bailado el forense mientras varios curiosos observaban acodados en la barra."
Violencia machista, adolescencia, incesto,
El tercer procedimiento que me ha impactado y que creo contribuye muy mucho a mantener con adecuada altura la narración es la repetición de vocablos o sintagmas con una clara finalidad de sentido, es decir, contribuir así a una mejor transmisión del contenido que se quiere expresar. Dos o tres expresiones y/o frases recorren toda la novela contribuyendo a esto: "Yo tengo la culpa", "¡No!" y alguna más. Con algo de excesiva imaginación arábiga por mi parte me atrevería a decir que esta reiteración en columnas sucesivas o en series de líneas diríase casi infinitas es una especie de traslación a la prosa de la vanguardia del Creacionismo que tanto sorprendió a los europeos de los años 20 del siglo pasado cuando el poeta Guillaume Apollinaire o el chileno Vicente Huidobro los popularizaran entre los escritores de su época dándole a sus creaciones la denominación de caligramas. Ya digo que quizás sea excesiva esta analogía, pero en mi opinión creo que se justifica a fin de mejor transmitir aquello que quiero decir.

Por otro lado en la novela se tocan una serie de asuntos que tienen interés aunque ya no sorprenden por no ser novedosa su aparición en nuestra última literatura. Me refiero a la inmigración: la familia de Abigail es de procedencia sudamericana y los comportamientos machistas y abusivos de todo tipo sobre Soledad son tremendos. También, muy relacionado con esta procedencia cultural, estaría el asunto del desvalimiento religioso en el que se precipita Soledad pese a sus acendradas creencias iniciales. "Dios es sordo. Dios es mudo. A Dios le importas una mierda.​"

Luego estaría el tema de la culpa, quizás el asunto que vertebra y recorre la novela en los ámbitos de cada uno de los dos personajes principales, Soledad y el inspector Romero. Ambos se sienten o/y les hacen sentirse culpables de lo que les acontece e incluso en el caso de Soledad de lo que le ha sucedido a otros, concretamente a su hija:
"«Es culpa tuya»
«Es culpa tuya»
«Es culpa tuya»
«Es culpa tuya»
«Es culpa tuya»
«Es culpa tuya»
«Es culpa tuya»
«Es culpa tuya»
«Es culpa tuya»
«Es culpa tuya»
«Es culpa tuya»
«Es culpa tuya»
Eso te dice la lluvia
"

Como se ve, otra manifestación más de la hibridación entre géneros que existe en la novela. En esta ocasión por disposición, ritmo y sonoridad, la narrativa invade el terreno de la lírica. Muy interesante, como todo lo que aparece en esta novela.




"La fórmula preferida del profesor"

Yoko Ogawa, literatura japonesa, matemáticas y literatura
Conocí esta novela de Yoko Ogawa por el blog de Lorena, amiga virtual que administra un blog enorme en todo: en calidad de lecturas de las que siempre me fío y en calidad de escritura porque cada vez disfruto más y más leyendo sus muy personales reseñas. Creía que había sido a través de Marian, otra buena amiga bloguera ("MarianLEEmásLIBROS"), que yo había sabido de la existencia de este relato y así se lo hice saber a ella misma. Lógicamente Marian se quedó sorprendida porque la reseña que hizo de esta narración de Yoko Ogawa tenía nada menos que diez años. Al decírmelo yo también me extrañé porque es verdad que suelo tardar en seguir las recomendaciones pero ¿diez años?; desde luego era mucho tiempo. Más tarde pude comprobar mi equivocación: Fue en el blog de Lorena, "El pájaro verde", donde había leído una reseña sobre "La piscina", novela de esta escritora japonesa; allí fue donde precisamente Marian le recomendaba en un comentario este título, "La fórmula preferida del profesor", recomendación que como muchas de Marian y también de Lorena no echo nunca en saco roto y suelo apuntar. No habían pasado, pues, diez años desde mi anotación, habían pasado sólo dos. ¡Ah, bueno, esto ya es otra cosa!

Mi comentario
Una empleada de hogar que trabaja para una agencia de servicio doméstico es enviada a atender a un cliente en cuya casa no paran las asistentas. Sin embargo esta mujer casa bien con este hombre, un anciano de sesentaitantos años que en 1975 sufrió un accidente automovilístico a consecuencia del cual perdió la memoria de todo aquello anterior a 80 minutos, excepción hecha de lo acaecido y conocido por él hasta el año 1975. Dados su elevados conocimientos de matemáticas y su afición a las mismas ocupa sus días resolviendo problemas planteados por el Journal o Mathematics, que una vez resueltos envía regularmente a esta Revista especializada.

A propuesta del Profesor al que atiende, la asistenta comienza a llevar a su hijo de 10 años a la casa del matemático al finalizar la jornada escolar pues el anciano opina que un hijo debe de estar siempre con su madre. La relación entre el matemático y Root (así llama al niño el profesor por su cabeza plana que le recuerda al signo de la raíz cuadrada) es fuerte y sobre todo se refiere al mundo del béisbol, si bien es el beisbol anterior a 1975 cuya figura principal era un tal Enatsu.

Es una novela que a mí me ha dejado sensaciones contrapuestas. Por un lado me ha agradado el que las matemáticas sea el asunto sobre el que gira el relato, concretamente sobre la Teoría de los números naturales. No es muy frecuente leer reflexiones y elucubraciones sobre el Teorema de Fermat, la Fórmula de Euler o la Conjetura de Arlir. Yo, que no poseo formación alguna en matemáticas, he leído con cierta atención -al menos al principio- los nombres de matemáticos ilustres desde Erastótenes hasta Andrew Wiles ("EL PERIÓDICO DEL 24 DE JUNIO DE 1993 publicó un artículo que decía que el Último Teorema de Fermat había sido demostrado por Andrew Wiles, nacido en Gran Bretaña, catedrático de la Universidad de Princeton."), e igualmente me han agradado los juegos que partiendo de cosas cotidianas como la fecha de nacimiento,  la edad o el número de calzado el profesor utiliza para transmitir a su interlocutor (la asistenta o el hijo de ésta) qué es un número primo, un número amigo, uno perfecto, uno triangular, e incluso el número pi. 

Confieso que al tiempo que me ha sorprendido esta inclusión del pensamiento matemático en la relación cotidiana entre un eminente matemático y su asistenta también me ha cansado un poco la continuada reiteración en lo mismo que hay en la narración, haciendo que en parte mi cabeza me llevara a pensar en la cierta inverosimilitud de aquello que estaba leyendo. Quizás haya que tener muy en cuenta que estamos ante una obra de literatura japonesa cultura que tiene muchas diferencias con la europea en general y más aún con la nuestra en particular. Tal y como afirma en el 'Postfacio' de la novelita el profesor de Ciencias de la Computación León González Sotos, Catedrático de la Universidad de Alcalá, "Japón tiene sus tradiciones, nosotros las nuestras. La desatención de lo mucho que sus letras importan, doblada con el desdén por la cultura matemática, están entre las más asentadas por estos pagos."

Junto al asunto de las matemáticas aparece el de la afición al beisbol por parte del niño y del Profesor, si bien dada la problemática mental del matemático ambos hablan y fabulan sobre 'ligas diferentes', Root sobre la correspondiente a su edad (Root es un niño de 1o años al inicio y tiene 22 cuando finaliza la novela) y el Profesor sobre la de Enatsu, la estrella del beisbol japonés durante los años 1968-1973, aunque su carrera profesional se alargó hasta 1985. La cabeza del Profesor recuerda al Enatsu de 1968 cuando fue el mejor jugador de la Liga japonesa batiendo cualquier récord existente hasta ese momento. 

La afición al beisbol de los personajes introduce en el relato una infinidad de tecnicismos propios de este deporte: "Yagi, con dos outs, bateó un game ending home run hacia la izquierda. El árbitro de la tercera base levantó una vez el brazo indicando home run, y el marcador digital se encendió con 2x, y sin embargo, el home run fue anulado tras rectificarse como hit de 2.ª base, pues había entrado en las gradas tras chocar la pelota con la valla." (pág. 180). A mi incultura matemática se une además mi desconocimiento y nula afición al beisbol, deporte, por otra parte, que una y otra vez aparece en otras literaturas en especial la norteamericana y, por lo que aquí veo, también en la japonesa. Quizás también el deporte del que el tal Enatsu fue figura indiscutible haya influido en que mi entusiasmo por este relato no haya sido excesivo.

literatura japonesa actual, mujeres escritoras
En el apartado de elementos a favor está sin duda alguna la delicadeza con la que Yoko Ogawa (Okayama, Japón, 1962) presenta esta relación humana, llena toda ella de afectos sinceros a pesar de que el Profesor apenas pueda expresarlos dados sus problemas de memoria. Este asunto el de los problemas de memoria (alzheimer, senilidad, deterioro cognitivo, etc.) propios de algunos mayores es también cuestión importante en la narración. De la americana del Profesor penden una infinidad de tarjetas y notas escritas a fin de poder salvar el injusto límite de 80 minutos de caducidad de su memoria; en esas notas apunta sus intereses y se perciben los afectos de este hombre que no sabe comunicar bien sus emociones: 
  • "En la nota se leía; 'Mi memoria sólo dura 80 minutos'"
  • "'La nueva asistenta ... y su hijo de 10 años √'"
El éxito de Yoko Ogawa en su país es inmenso desde su primera incursión en la narrativa con "Desntegración de la mariposa" en 1988 y el best seller "El embarazo de mi hermana" en 1990. Si estos dos primeros títulos fueron distinguidos con sendos premios (el Premio Kayen y el Premio Akutagawa, respectivamente), la novela que acabo de leer publicada en 2004, tras varios títulos aparecidos entre medias, ha ganado un importante abanico de Premios según dice la Nota que sobre la autora aparece al final del relato leído: "el Yomiuri, el de las Librerías Japonesas y el de la Sociedad Nacional de Matemáticas, 'por haber mostrado la belleza de esta disciplina'". 

La novela ha tenido tal éxito dentro y fuera de su país que a los dos años de su publicación, o sea, en 2006, la misma fue adaptada al cine, a la radio y al cómic. Buscaré la película e intentaré verla pues esa relación de cariño establecida entre estas dos clases de personas tan distintas por formación y clase social -el Profesor y la asistenta y su hijo- me gustará ver cómo el director del film, Takashi Koizumi, la ha vertido en imágenes.

6 sept. 2020

Mis libros del Verano 2020 han sido...

25 comentarios:

No suelo enumerar los libros leídos durante un período de tiempo; sin embargo observo que es práctica habitual en muchos blogs. Siguiendo esta tendencia lo hago esta vez del período estival, concretamente de los meses de julio y de agosto.

LIBROS LEÍDOS



✔ "Ladrilleros" de Selva Almada

✔ “Los Cazalet (Los años ligeros)" de Elizabeth Jane Howard 

✔ “Los Cazalet (Tiempo de espera)" de Elizabeth Jane Howard

✔ El grito de Rafael Soler

✔ El origen de la tristezade Pablo Ramos

✔ La Consulta” (Los Thibault 4) de Roger Martin du Gard

✔ La Sorellina” (Los Thibault 5) de Roger Martin du Gard

✔ Caligrafía de los sueños de Juan Marsé

✔ Soledad de Carlos Bassas del Rey

✔ Ficciones de Jorge Luis Borges

✔ La fórmula preferida del profesor de Yoko Ogawa

✔ La colina del Almendro de Mayte Esteban

✔ 1793 de Niklas Natt och Dag

✔ Penélope y las doce criadas de Margaret Atwood

Todos tienen reseña hecha en el blog; basta con hacer clic en el título para acceder a ella. Y todos me han gustado, unos más que otros, claro, siendo como son de temas y asuntos bien diversos.

3 sept. 2020

Cine de verano o Verano de cine. Películas recomendables

17 comentarios:
Finaliza el verano 2020 que sin duda ha sido de los más raros que he vivido. Tan raro ha sido que ir a una sala de cine -actividad que para combatir el calor es de mis preferidas durante la estación- era toda una aventura en el estricto sentido de la palabra, vamos, que era peligrosa por culpa del virus maldito. Hasta el pasado día 7 de julio las Salas no pudieron abrir sus puertas al público que debía de acudir a ellas provisto de mascarilla, manteniendo la debida distancia de seguridad e impregnándose las manos de gel hidroalcohólico para mantener a raya a la COVID19 el enemigo con superpoderes que nos amarga la existencia desde hace ya siete u ocho meses. Si acudir a las salas era peligroso o incluso de marzo a julio imposible por el cierre obligado de las mismas, a los amantes de las películas sólo nos quedaba el Salón de casa y ver alguno de los cientos del filmes que en sus catálogos tienen las plataformas televisivas que, ellas sí, han hecho su agosto durante la pandemia. 


En mi caso yo he practicado los dos sistemas: el Cine en el cine y el del Cine en el Salón de casa. No es lo mismo, lo sé, pero las circunstancias así lo exigían. Antes de dar el listado y una muy breve opinión sobre lo más relevante visto durante este caluroso verano os diré que cuando el 7 de julio fui a una sala de Cine iba como si de emprender una insólita aventura se tratara, o sea, con cierto miedo y muchas prevenciones (las obligadas y las que yo mismo a mí me impuse). Todo fue prácticamente en vano pues en la inmensa sala en la que me disponía a ver "¿Dónde estás, Bernardette?" de mi admirado Richard Linklater [leer reseña aquí] estábamos a esa hora inclemente del verano, las cinco de la tarde, ¡sólo seis personas!, y cada una separada entre sí por al menos diez butacas en todos los sentidos cardinales que puedan considerarse. En visitas posteriores a otras salas parecía que el público se iba animando y que todo poco a poco tornaba a la Vieja Normalidad, pero no, parece que no, parece que el malo de la película, Covid19, no quiere abandonarnos o que somos nosotros quienes hacemos lo que no está escrito por que no se vaya de manera que ahora mismo campa a su aire por todas las tierras de España.

Así de mano os diré que la mayoría de los títulos los he visto en casa. Sólo dos veces fui en agosto a una sala siendo muchas las noches las que en casa me he entretenido viendo películas, la mayoría de ellas para olvidar y algunas -pocas, la verdad, sólo cinco- dignas de reseñar. Brevemente paso a decir algo de ellas.

En   Salas
Como ya hice no hace mucho un "A pares" sobre dos películas que había visto en julio [leer reseña aquí] hablaré exclusivamente de las de agosto, que fueron: "Todo pasa en Tel Aviv" y "Padre no hay más que uno 2"

"Todo pasa en Tel Aviv", Sameh Zoabi
  • "Todo pasa en Tel Aviv" 
Firma el director palestino-israelí Sameh Zoabi, un completo desconocido para mí, es una comedia situada en un contexto novedoso, el de la frontera entre Cisjordania e Israel. Todos los días Salam Abbas (Kais Nashif) debe cruzar el control militar israelí para llegar a Ramala ciudad palestina situada en la propia Cisjordania ocupada por Israel; allí en los estudios de televisión se produce la exitosa serie televisiva "Arde Tel Aviv" en la que él, un buscavidas, participa como guionista. 

La telenovela es de lo más visto tanto en Palestina como en Israel. El comandante israelí del puesto fronterizo, Assi (Yaniv Biton), algo picado con su esposa, fan incondicional de la telenovela, decide impresionarla y para ello pone dificultades a Salam Abbas solucionables sólo si acepta sus sugerencias argumentales sobre el desarrollo de la trama. El joven guionista que se halla en un momento de sequía creativa hace de la necesidad virtud y como puede va saliendo del enorme aprieto en que se ve envuelto.

Película muy entretenida, con golpes de humor inteligente muy atinados y que de manera desenfadada saca a relucir el enquistado problema del conflicto palestino-israelí cuya solución parece imposible. Quizás si todos nos riésemos más y participásemos en la vida cotidiana de uno y otro lado todo iría mejor, parece decirnos el director, palestino de origen e israelí de nacionalidad.

Padre no hay más que uno, La llegada de la suegra, Santiago Segura
  • "Padre no hay más que uno 2. La llegada de la suegra" 
El film de Santiago Segura ha sido mi segunda aventura en Salas de este agosto. El insoportable calor me empujó a verla, con el convencimiento de que el director y actor protagonista me haría pasar una hora y media de fresco alivio entre sonrisas. El elenco que le acompañaba, mención aparte de los cinco niños de la primera entrega que actúan de maravilla (Martina D'Antiochia, Luna Fulgencio Carlos González Morollón y sus hijas, Calma y Sirena) y de Toni Acosta, su esposa en la ficción, está compuesto por Loles León, Silvia Abril, Leo Harlem y cameos de un buen número de compañeros y amigos del propio Santiago Segura (Cristina Pardo, José Mota, Flo... y muchos otros más) cuya aparición en el film es uno más de sus alicientes.

A mí me ha parecido divertidísima y me he quedado boquiabierto viendo la naturalidad y soltura con que se manejan los niños. Todos ellos están fantásticos. Diré que he visto luego en casa la primera de la serie y la actuación de los cinco me pareció en esta primera aparición en pantalla mucho peor, como menos espontánea, más atenta a lo dictado por el director y por ello mucho más envarada. Desde luego como sigan así en la tercera secuela -que dado el éxito y la caja de hacer dinero que este Santiago Segura es, la habrá- serán ya artistas consumados.

En definitiva, muy muy divertida, con críticas por aquí y por allá al comportamiento social habitual entre nosotros muy bien traídas y muy bien actuadas. Muy recomendable para pasar un buen rato, sin buscar más en ella.


En   Casa

The farewell, Lulu Wang, La despedida
  • The farewell (vista en Movistar)
Esta película del año 2019 del director chino-norteamericano Lulu Wang plantea la dicotomía vivida por él mismo en cuanto al distinto comportamiento tenido en casa con la familia y en el colegio e instituto con los compañeros. En concreto la historia de la película, que Wang dice tomada de su propia experiencia vital, relata cómo Haiyan (Tzi Ma) y Jian (Diana Lin), padre y madre respectivamente de Billi (Awkwafina) ocultan a Nai Nai (Zhao Shuzhen), la abuela de Billi, el cáncer terminal que desde China Little Nai Nai (Lu Hong), hermana menor de Nai Nai, les acaba de comunicar que padece ésta. Haiyan y Jian no quieren que al viaje a China les acompañe Billi, educada ya en los valores culturales norteamericanos, para así no alertar a Nai Nai de su próximo fallecimiento; pero Billi que quiere con locura a su abuela y que ha visto fracasado su intento de conseguir una beca Guggenheim para proseguir o emprender estudios de literatura y escritura creativa desoye las advertencias paternas y se presenta en Changchun, ciudad china donde vive Nai Nai. Allí también acude desde Japón, país donde reside, Haibin (Jiang Yongbo), el hermano mayor de Haiyan, con la disculpa de celebrar la boda de su hijo y primo de Billi,  Hao Hao (Chen Han).

La cinta tiene un conseguido tono tragicómico al jugar con el desconocimiento por parte de Nai Nai de su enfermedad y el conocimiento que los espectadores tenemos. Ver a la abuela organizando la boda de Hao Hao con entusiasmo y fuerzas renovadas choca con los intentos de todos los miembros de la familia, Billi incluida que accede a mantener la farsa en pro de la armonía familiar, para que la abuela no se canse haciendo esfuerzos que la sobrepasen. Con mucha sensibilidad, en muchos momentos del film, se contrapone la felicidad de los contrayentes Hao Hao y Aiko (Aoi Mizuhara) con el anunciado próximo final de la abuela. 

La despedida (The farewell) final de toda la familia de la abuela al tener que retornar cada uno a sus países de residencia es de una fortísima y sentida emotividad. Pero como dice un dicho muy nuestro, 'Hasta el rabo todo es toro', y las películas sólo finalizan cuando la pantalla queda ya definitivamente en negro tras los títulos de crédito. Conviene pues estar atentos a los mismos, algo que deberíamos hacer siempre, ¿no os parece?


  • "Curiosa" (en Movistar)
Si hay algo muy francés ello es la estética utilizada en el ámbito de la perfumería para promocionar sus productos. Cuando llegan fechas en las que tradicionalmente se regalan productos para deleitar la pituitaria cuales son los días de la Madre, Navidades o Reyes Magos, los anuncios televisivos se llenan de etéreas mujeres que saltan, corren o se desmelenan al verse bellas y objeto de deseo de hermosos caballeros; de esta manera inundan nuestra vida y se plantan irreverentemente en el salón de casa donde estamos. Buff, a mí tanto perfume, tanta música seductora, tanta expresión de amor cómplice... me hastía y sí, lo veo como muy francés. 

Curiosa, Lou Jeunet, Cine francés erótico
Al saber que la directora de esta cinta que vi recomendada en un listado periodístico era gabacha, Lou Jeunet, todos mis demonios familiares antes comentados se me hicieron presentes y temí que me encontraría un empalagoso film en línea con esas ninfas seductoras y esos deseosos caballeros que pierden la cabeza por hacerse con sus favores. Pero, vaya, no, no fue así. Mi sorpresa fue grande y creo que "Curiosa" ha servido para reconciliarme con la filmografía gala dejando un poco de lado la aversión que últimamente he sentido hacia ella.

Es "Curiosa" una película que con ciertos reparos cabría calificar de feminista por eso de mostrarnos a una mujer que decide por sí misma mantener una relación deseada y placentera con un hombre al margen de su matrimonio impuesto por sus padres. Si nos paramos un poco a pensar el asunto (infidelidad matrimonial) y la época,(finales del XIX e inicios del XX) nos coloca en consonancia con la literatura -también la fotografía, No conviene olvidar que el partenaire masculino de la protagonista es el poeta y aficionado a la fotografía Pierre Louys- de corte naturalista.  

La peli se anuncia como un biopic de la escritora Marie de Régnier, de soltera Marie de Heredia, hija del poeta francés de origen cubano José María de Heredia. Marie que conoce desde bien pequeña el mundo de la literatura dada la cantidad de escritores que frecuentan la casa paterna es casada tempranamente con el poeta Henri de Régnier. Ella es una mujer libre cuyo matrimonio con Henri no es del todo satisfactorio y comienza a verse con Pierre Louys quien la cita como modelo en su estudio fotográfico donde posará de manera sugerente y poco a poco se establece entre ellos una relación adúltera en cierta manera consentida por el propio marido. 

Hay mucha sensualidad, mucho erotismo en el film que en ciertos momentos toca, sugiere o roza aspectos delicados como el de la corrupción de menores, relaciones incestuosas, prostitución... Estas situaciones son bastante explícitas en la película aunque no de mal gusto. La directora quiere -yo creo que lo consigue- mostrarnos a una mujer libre en una época muy difícil para ellas. La pena es que la libertad de esta mujer queda sobre todo -al menos en el film- referida a su ruptura con la fidelidad conyugal pero sigue unida al esposo del que depende en el aspecto material. Quizás se atisba un principio de verdadera independencia en la actividad literaria que en un momento de la cinta vemos que emprende la escritora. Tratándose de una obra sobre personas que hicieron literatura, salvo momentos puntuales el ejercicio literario aparece poco. Lo que más aparece son imágenes sugerentes en las que el hermoso cuerpo de Marie Régnier (Noèmie Merlant) es fotografiado y acariciado de una y ciento maneras por Pierre Louys (Niels Schneider), amigo de Henri Régnier (Benjamín Lavernhe), marido consentidor e incluso voyeur. 


  • "Padre no hay más que uno" (en Amazon)
Padre no hay más que uno, Santiago Segura

Fue tal la satisfacción que tuve al ver en Salas la secuela de ésta que no podía menos que hacerme con la inaugural de la serie. Así lo hice, pero he de confesar que la experiencia no me resultó demasiado grata.

Santiago Segura, verdadera máquina de hacer dinero con sus proyectos y realizaciones cinematográficas en esta primera entrega está como ensayando. Quiero decir con esto que los intérpretes -todos, pero sobre todo los niños- me parecieron como que no se creían sus papeles y que actuaban al dictado de lo que se les pedía pero sin meterse verdaderamente en sus personajes. Y lo mismo cabe decir de los mayores (Leo Harlem o Silvia Abril, por ejemplo),  incluido el propio Santiago Segura, que dejan unos personajes como no muy naturales. Quizás quienes en esta película más me hayan agradado hayan sido las secundarias madres de familia y partícipes en el chat de wasap del AMPA del colegio al que acuden los cinco hijos de la pareja formada por los personajes de Segura y Toni Acosta. Me refiero a Marta Navarro, Mónica Pérez y Diana González que junto a Wendy Ramos en el personaje de Rosaura, la sirvienta de la casa, y los cameos de Anabel Alonso,  directora del colegio, Ona Carbonell, ptofesora de natación, y otros muchos cameos más hacen que la cinta sea divertida aunque al conocer ya la continuación muchos de las situaciones perdieran efectividad para mí.

La conclusión tras haber visto en desorden las dos películas es que esta primera fue una verdadera sala de pruebas, un buen ensayo, para la siguiente en la que todos están a un nivel muy superior. Ojalá que la tercera (¡que llegará, seguro que sí, ya veréis!) supere a su vez a la segunda. Ya se verá.


  • "Mujercitas" (en Netflix)
Mujercitas, Louise May Alcott, #Metoo, Saoirse Ronan, Emma Watson, Timothée Chalamet
Dirigida en 2019 por Greta Gerwig -actriz y directora de películas importantes como "Lady Bird" en 2017- compitió por los Oscar en la última edición con seis nominaciones (mejor película, mejor vestuario, mejor actriz, mejor actriz de reparto, mejor guión adaptado, y mejor banda sonora original) aunque hubo de conformarse sólo con el de mejor diseño de vestuario. La verdad es que en esta edición la competencia era feroz y las expectativas depositadas en el film -y lo mismo le ocurrió a "1917"- no se cumplieron ni de lejos.

La historia que en 1868 escribiera Louise May Alcott ha sabido transitar, sin decaer en nada sino más bien al contrario, los más de 150 años transcurridos desde entonces. Considerada en principio una ficción dirigida a niñas y jovencitas, es actualmente muy bien vista por los movimientos en pro de la liberación de la mujer que desde las primeras décadas del siglo XX han agitado las sociedades occidentales hasta llegar a hoy con momentos tan álgidos como los desarrollados por parte de y en torno al pensamiento #Metoo denunciando acosos sufridos por mujeres en nuestro entorno cultural; del mismo modo actuaciones como las del colectivo Femen de ideología feminista radical persigue eliminar el patriarcado con sus 'saltos' haciendo evidente a través de la mostración de su cuerpo desnudo la utilización sexista del mismo en nuestras sociedades y el machismo presente en ellas hasta en los detalles más pequeños denominados micromachismos. 

Se entiende  así, pues, el gran auge, innegable éxito y mantenimiento en el tiempo de la historia de estas cuatro hermanas March (Meg, Emma Watson; Beth, Eliza Scanlen; Jo, Saoirse Ronan; y Amy, Florence Pugh) que con acierto y determinación quieren hacer valer su opinión en un mundo de hombres en el que ellas son sólo eso, unas mujercitas, unas muñequitas, para el disfrute de sus maridos elegidos como no podría ser de otra manera por sus padres. Y es que las 'mujercitas' son encantadoras pero ¡tienen tan poca cabeza!, dirían los hombres, que deben de ser dirigidas por ellos. Los padres de estas cuatro chicas que ya han llegado a la edad de casarse están protagonizados por Laura Dern y Bob Odenkirk. Otros personajes importantes de la historia son Theodore 'Laurie' Laurence (Timothée Chalamet. Imposible olvidar su magnífico papel en "Día de lluvia en Nueva York" de Woody Allen) y el de la Tía March que hace Meryl Streep. Como se ve un elenco de campanillas que ha contribuido también, y no poco, al éxito de la cinta.

Contra la opinión de que las mujercitas deban de ser cuidadosamente dirigidas por los hombres y cuyo único destino en esta vida sea el matrimonio y la consecuente maternidad se rebelan especialmente Amy y Jo ambas poseedoras de habilidades artísticas, una para la pintura y la otra para la escritura. Las dos compiten en la historia por la atención de Laurie, en especial Amy que hará todo lo posible para conseguir casarse con él. Jo colocará por encima de su vida matrimonial con su marido, el profesor y crítico literario alemán Frieridch Bhaer (Louis Garrel), su independencia y realización como persona a través del trabajo de creación literaria. 

Una película que, pese al conocimiento que se tiene de la historia situada en el contexto de la Guerra Civil norteamericana, tiene gancho para el espectador que mantiene viva su atención durante los 135 minutos de proyección. El trabajo actoral y el vestuario son en mi opinión los garantes del éxito del film que es la octava adaptación a la pantalla del libro de Mary Louise Alcott.

  • "1917"  (en Amazon)
Sam Mendes, 1917, Oscars 2019
Como digo en la entrada anterior a ésta coincidió la visualización de esta película de Sam Mendes con la lectura que en ese momento realizaba de la novela de Mayte Esteban, "La colina del almendro" 
[leer reseña aquí]. En ambas narraciones es la Primera Guerra mundial el marco en el que se encuadra la anécdota. La diferencia, sin embargo, es sustancial en ambas pues mientras que en la de la arriacense la misma es asunto colateral al principal, en la del realizador de "American Beauty" ésta es el universo en el que se produce un episodio bélico menor: el mensaje que deben llevar dos soldados (George MacKay como el cabo William Schofield y Dean-Charles Chapman como el cabo Tom Blake) de un destacamento a otro atravesando las líneas enemigas a propósito de la trampa en la que puede caer esa división militar de persistir en sus planes.

Aparentemente es un asunto insignificante -dos cabos que se juegan la vida pasando por el campo enemigo-, pero como todo rápidamente aparecen elementos que tocan nuestra fibra sensible y hacen comprensible acción tan arriesgada. El primero es que en ese grupo que de no ser avisado va directo al desastre está el Tte Blake (Richard Madden), hermano del cabo Blake; de aquí el enorme interés que este soldado tiene de emprender esta acción suicida. El segundo radica ya en el deseo de la obra bien hecha, de culminar el esfuerzo realizado y de homenajear al compañero que insufla ánimos al cabo Schofield, al principio reticente a participar en la operación.

El guion se debe al propio Sam Mendes que según comunica en los créditos finales tomó la idea argumental de una historia real que le relató siendo él adolescente su abuelo Alfred Mendes, participante en esa contienda europea que se llevó por delante según algunos cálculos a casi 60 millones de personas. Es una película fantásticamente dirigida, con unos planos largos que según algunos transmiten al espectador la sensación de estar rodado todo el film en dos o tres planos secuencia. Además de estos sorprendentes planos largos Sam Mendes sorprende por los efectos visuales y sobre todo por el sonido que te hace saltar en la butaca y esto a pesar de estarla viendo en el salón de tu casa. 

La cinta llegó a la última gala de los Premios Oscar con muy buenas perspectivas, dados los premios obtenidos previamente en galas como la de los Globos de Oro o los Bafta en las que barrió llevándose entre otros los de mejor película y mejor director. Por esto se pensaba que arrasaría en los Oscar a los que llegaba con diez nominaciones: mejor película, mejor director, mejor guion original, mejor banda sonora original, mejor fotografía, mejor sonido, mejor mezcla de sonido, mejor diseño de producción, mejor maquillaje y peluquería, y mejores efectos visuales; pero finalmente sólo obtuvo tres y además de los considerados menores: mejor mezcla de sonido, mejor fotografía y mejores efectos visuales. Una cierta decepción, desde luego. 

Para mí de las películas últimamente vistas es sin duda la mejor. Si hubiera de darle una calificación sobre 10, le daría la máxima puntuación con flecha para arriba. Lo de 'flecha para arriba' es un chiste que sin duda entenderán/éis perfectamente todos aquellos que os dedicáis u os habéis dedicado a la enseñanza, ¿no?



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