.header .widget { text-align:center;} .header img {margin:0 auto;}

21 ene 2023

El lamento de Portnoy. Novela de Philip Roth. (Revisitados)

17 comentarios:

«William Butler Yeats lo escribió –dije, comprendiendo mi poco tacto, la falta de sensibilidad con que yo había puesto de relieve el abismo que nos separaba: yo soy listo y tú eres tonta, eso es lo que había querido decir al recitar a aquella mujer uno de los tres poemas que yo había aprendido de memoria en mis treinta y tres años−. Un poeta irlandés −añadí» (pág. 184)

Philip Roth, El mal de Portnoy
Al hilo de la lectura del libro de James Salter, "Juego y distracción" que, como digo en el comentario que de ella hago en este blog [leerlo aquí], me evocó vivamente la novela de Philip Roth aparecida en 1969, "El lamento de Portnoy", recordé haber hecho reseña de ella. La he buscado y la he releído. Me ha parecido que las palabras que le dediqué hace años no están nada mal; sin embargo su recepción entre los lectores de 'El blog de Juan Carlos' ha sido claramente escasa, quizás por la fecha en que la publiqué -en 2012, coincidiendo con la concesión del Premio Príncipe de Asturias de Literatura al escritor norteamericano- cuando el blog apenas si había echado a andar. Es por eso que he decidido traerla al presente y situarla con esta entrada dentro de la Sección "Revisitados de este blog. Ya me diréis qué os parece. 



AVISO: El comentario de la novela El lamento de Portnoy de Philip Roth que viene a continuación contiene algunos spoilers. ¡Quien avisa, no es traidor!



 El 26 de octubre del año 2012 cuando publiqué la reseña lo hice bajo este rotundo título: 

 «En el muro de las lamentaciones. “EL LAMENTO DE PORTNOY” de Philip Roth (Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2012)»

Y seguía así:

 La novela apareció en 1969. Es una novela que cabría considerar como “fuerte” en el sentido en que mis padres empleaban dicho término y que yo escuchaba de sus labios cuando niño. Es “Fuerte” porque su asunto, al menos externamente, gira en torno a la obsesión que el protagonista Alexander Portnoy tiene sobre el sexo. Dicha obsesión le viene de su época adolescente y parece no haber desaparecido en el momento en que está contando el relato, a sus 33 años.

¿Por qué esta obsesión? Seguramente procede de su condición de judío y su evolución como adolescente, del gran complejo de Edipo que sufre –o ha sufrido- y de su gran soledad… Y es que Alexander vive en Newark, afueras de New York, a donde sus padres se trasladaron huyendo del antisemitismo que sentían en Jersey City, en un barrio donde todos sus habitantes son judíos y en el que se observan estrictamente los principios de la ley judaica (carnicería judía, barbero judío, colegio judío…) al igual que en el seno de su familia constituida por Jack Portnoy, el padre, vendedor de seguros en los barrios más difíciles de la ciudad (Harlem, Bronx, y así), la madre Sophie Ginsky, la hermana Hanna y el novio de ésta Morty. Los vecinos también lo son: su tío Hynnie, vendedor de gaseosas; su primo Harold, Heshie.

Y en este contexto está Alex, adolescente de algo menos de 16 años, que quiere sentirse como el centrocampista de un partido de Baseball: seguro y conocedor de todo (esta metáfora la desarrolla Philip Roth en las páginas 72-76; y me recuerda un muy mucho a otro libro de crisis adolescente, El guardián entre el centeno de J.D. Salinger). Portnoy se rebela contra la opresión y rigidez con que su familia, y en especial su madre Sophie, lo educan. Es un sentimiento ambivalente pues al tiempo que siente asfixia en su casa, también se siente solo fuera de esta protección. Su crisis de adolescencia encuentra salida hormonal en la masturbación, si bien este acto le perturba seriamente pues el joven está invadido del sentimiento de culpa inherente a cualquier momento de placer que le han imbuido en casa, en la sinagoga, en el colegio…; en definitiva, en la educación que recibe.

Estos asuntos ocupan las tres primeras partes del relato (“La persona más inolvidable que he conocido”, “Sacudiendo” y “Lamentaciones judías”) que ocupan las primeras 83 páginas. De estas tres partes, además de la angustia que siente por lo encima de él que está su madre y el afán por masturbarse destaca el lamento siguiente: «No querer ser uno judío y serlo para los otros». Y es que su físico (la nariz ganchuda, el pelo negro y ensortijado…) lo delatan ante los goyische (gentiles) que viven con alegría y son físicamente distintos. Alex se siente en un gueto y, –dice-, quiere vengarse de esta sociedad que los aparta a través del arma que tiene más a mano, el sexo. Primero masturbándose por doquier, incluso en sitios públicos, y cuando crezca practicando sexo con las kurveh (prostitutas) gentiles y no sólo con ellas.

Así sucede en la 4ª parte, “Ansia de sexo” en donde se nos aparece como un ser machista por demás. Es aquí, en esta parte de 92 páginas, donde vemos a la perfección la estructura del relato. Estamos ante una confesión, así la llama él en un momento, realizada por Alex ante un doctor al que en ocasiones llama Spielvogel (un psicoanalista o psiquiatra, sin duda) que en silencio escucha su monólogo que fluye de su conciencia entremezclando edades, periodos, etc., de manera que en ocasiones su confesión nos retrotrae a los 4 años de edad, en otras tiene 22 o vuelve al presente de la confesión, a sus 33 años (la técnica literaria es, pues, el monólogo interior y/o flujo de conciencia).

En las referencias que hace a su situación actual sabemos que se gana la vida como Subdelegado de Igualdad de Oportunidades de la ciudad de Nueva York, siendo un personaje conocido por sus apariciones en televisión por los controvertidos casos que lleva y resuelve. Por esto, es más chocante aún la depravación sexual de que hace gala con esa medio novia que se echa, la Mona, con la que practicará sexo duro y a la que convencerá para participar en tríos sexuales e incluso pretenderá llevar a orgías. En definitiva busca hacer realidad las fantasías sexuales que tiene desde la adolescencia. Su madre siempre le advirtió de lo inadecuado de este comportamiento imbuyéndole un sentimiento de culpa que le acompañará hasta el final del relato.

La 5ª parte, “La forma más extendida de degradación en la vida erótica”, insiste en sus relaciones adultas con diferentes mujeres, además de con la Mona, meretriz analfabeta a la que intentará educar recomendándole diversas lecturas (Dos Passos, Baldwin, Steinbeck, etc.). Esta mujer se enamorará sinceramente de él, pero él, que también se siente muy próximo a ella, no logrará superar el que ella proceda de los bajos fondos y que vista y actúe como una mujer de otro estatus. Se muestra, pues, Alex como un racista y actúa del mismo modo que echa en cara a los americanos no-judíos, sin aceptar a quien no pertenezca a su cultura, ahora no religiosa sino intelectual. La abandonará y ella amenazará con suicidarse.

Su relación con la Mona le hará recordar su primera salida fuera de su casa un Día de acción de Gracias con sólo 17 años cuando tras llevar dos meses sin ver a su familia por haber empezado a estudiar en la Universidad se va con su novia Kay, una chica de familia cristiana y buena posición social. Su judaísmo personal le pesa tanto que piensa que deberá plantearlo de mano a los padres de la chica (vamos, que de nuevo se siente culpable por ser judío y piensa que todo el mundo lo sabe y que ello es una barrera infranqueable). No lo hará, sin embargo, aunque luego a Kay tras una falta le propondrá casarse si se convierte al judaísmo; ella responde escandalizada por semejante propuesta y esto será el fin de la relación.

Escritores norteamericanos del siglo XXTambién recordará que con 29 años tuvo una novia en el lugar de trabajo. Era una chica de 22 llamada Sally Manlsby de familia americana desde la conquista en el XVI. A través de ella intentará vengarse de todos los agravios que en su opinión sufre su cultura representados primeramente en el jefe de su padre (Lainsbury) quien lo explotaba abusivamente. Sin embargo Sally, de personalidad fuerte, aunque accederá a algunos de sus caprichos sexuales, en un momento le manifestará simplemente que ella hay cosas que no hace, y punto.

La última parte tiene el título de “En el Exilio”. En esta parte viaja a Israel y curiosamente no se siente a gusto. Le sorprende que todos allí sean judíos y como le dirá una de sus conquistas es que él tiene cultura de gueto, que por eso desprecia a los otros, que no quiere integrarse. Dos chicas conoce, una militar y otra de 21 años de un kibutz. Con ninguna de las dos podrá practicar sexo, al no conseguir la erección. Además piensa que puede padecer una enfermedad de transmisión sexual (consecuencia ‘lógica’ de su desordenado comportamiento, vamos, el castigo que debería derivarse de su culpable actuación). La chica militar se irá al ver su nula disposición sexual, y la del kibutz impedirá que abuse de ella diciéndole las cosas a la cara. Esta chica se llama Naomi y es una sabra (nacida ya en el estado de Israel). 

En esta 5ª parte, concretamente en la página 252 de la novela, aparece la frase que en el fondo ha estado sobrevolando todo el relato: 
«¿Por qué, por qué no puedo tener un poco de placer sin que siga inmediatamente el castigo?»
Lo importante, al final, es que el relato le ha servido para descubrirse a sí mismo, y como dice el Dr. Spielgovel: «ahora, quizá, podamos empezar. ¿Sí?».

Además de lo reseñado anteriormente, y ya para finalizar, no hay que echar en saco roto la gran carga irónica y el claro humor que el relato encierra, si bien este último centrado la mayoría de las veces en situaciones de fuerte contenido sexual y/o escatológico. Es un humor chocante fruto de los altibajos situacionales como, por ejemplo, hacer uso de un hablar elevado en situaciones ciertamente muy chocarreras (vid. pág. 189). Para mí la situación más divertida se da cuando la Mona le dice haber comprendido el poema de “Leda y el Cisne” de Yeats con la vagina (vid. pág. 184).

Y es que asimismo la dualidad alta cultura frente a cultura en grado cero propicia, amén de no pocas situaciones humorísticas, la coartada perfecta para que el judío-que-es-pero-no-quisiera-aparentemente-serlo exponga su amplio abanico de preferencias literarias (Keats, Steinbeck, Baldwin, Kafka, Dos Passos, etc.). Y especialmente William Butter Yeats y su bellísimo y muy sensual poema con el cual prácticamente abre el relato.

En un momento dado, en las primeras páginas de El lamento de Portnoy, Philip Roth eleva a este impresentable personaje a la categoría de héroe: «Parezco un hijo de la casa de Atreo» [alude a los Atridas, de cuya estirpe proceden los héroes Aquiles, Agamenón y Menelao] y lo coloca a renglón seguido del vulgar comentario hecho por la Mona a propósito de la comprensión de dicho poema. Yo creo que con esto Roth está manifestándonos el poder adivinatorio, prospectivo y fuente de conocimientos no usuales que la literatura siempre ha propiciado, y que él parece defender, si bien, claro, Portnoy es un Aquiles del s. XX (otra muestra de humor irónico y carnavalesco).

17 ene 2023

James Salter: "Juego y distracción"

13 comentarios:
James Salter, generación de Kerouac, Richard Ford
De James Salter sólo había leído hasta el momento, en el ámbito de mi grupo de lectura, Años luz; y esto fue, hará ya cosa de dos o tres años. La novela, de la que tengo reseña hecha en este blog, me sorprendió y me gustó. Desde ese momento nada nuevo había leído de este norteamericano fallecido en 2015 a la edad de 90 años. Por pura casualidad Juego y distracción llegó a mis manos. No sabía de qué iba y me puse a leerla. Su corta extensión fue una de las razones que me impulsaron a ello. Últimamente busco obras de no muchas páginas; las 224 de la edición de Salamandra que he manejado son para mí una medida óptima.


Sinopsis (proporcionada por la propia editorial)
La novela narra la historia de amor entre Phillip Dean, un universitario norteamericano que deambula por Europa, y Anne-Marie Costallat, una joven francesa de provincias. Evocada en todo su esplendor erótico, la fogosa aventura de los dos amantes nos llega a través de la imaginación de un solitario compatriota de Phillip. El desdén hacia las convenciones sociales, la entrega incondicional al placer y la indolencia aparecen aquí delineados con un lenguaje conciso, que convierte el cúmulo de impresiones y la mirada reflexiva y sensible del narrador en un himno a la sensualidad.


Mi comentario
Comienza la novela con la visita del narrador a los Wheatland, Billy y Cristina, antes Cristina Cabaniss, y de soltera Poore, en París. Deseoso de conocer la realidad francesa, el joven narrador quiere viajar por la Francia profunda; Billy y Cristina le ofrecen una casa que tienen en Autun, una pequeña ciudad de 15000 habitantes distante de la capital algo menos de 300 kilómetros, para que se instale unas semanas en ella. Le recomiendan visitar a los Job, vecinos de la propiedad. 

En estas estamos durante los primeros cinco capítulos de los 37 -todos ellos bastante breves- que componen la novela. Un joven estudiante, norteamericano como él, le es presentado por los Job durante una comida. Pronto ambos congenian y el joven estudiante, de nombre Phillip Dean, pocos días después y sin previo aviso se presenta en casa del narrador y se instala en ella. Dean es un joven agraciado («Dean se parece a un actor: Eddie Constantine») que gusta a las mujeres. Así conocerá a Anne Marie Costallot, joven de 18 años que dejará a su novio negro por él. Juntos, Annie y Dean, viajarán por Francia: Nancy, Bagnoles, Joigny, Cezy, Angers, Orleans, Perros-Guirec, Nevers, Montsauche... y harán el amor. Sobre todo harán el amor. 

La verdad es que los embates amorosos practicados con asiduidad por Annie y Dean están cargados de un fuerte erotismo, aunque el narrador nos deja en la duda de si realmente todos ellos acontecieron o simplemente surgen de la imaginación de un joven, él mismo, que también se siente sexualmente atraído por esa hermosa joven. ¿Nos engaña el narrador, seguramente alter ego del propio James Salter que hasta 1961, mientras ejerció su profesión de aviador militar recorrió muchos países, entre ellos Francia? No, por cierto; desde el primer momento se nos avisa de la mucha imaginación vertida en el relato:
«Estas son notas sobre fotografías de Autun. Sería mejor decir que empezaron como notas pero luego se volvieron otra cosa, una descripción de lo que considero sucesos. Las tomaba para mí solo, pero ya no puedo ocultarlas. Aquellos tiempos pasaron. Nada de esto es cierto. He dicho Autun, pero fácilmente podría haber sido Auxerre. […]
Es la historia de cosas que nunca existieron, aunque el menor asomo de duda al respecto, la mínima posibilidad, lo sume todo en tinieblas. Solo quiero que quien lea esto esté tan resignado como yo.»
Imagina James Salter, en forma de road movie, un aprendizaje sentimental, una educación erótica producida en la pareja Dean - Annie. Los 34 años de edad de Dean y los 18 de Anne Marie marcan bien la distancia entre educador y educanda. Annie desborda sexualidad y plena disposición. Para el narrador Dean, quien le relata varios de estos encuentros, es alguien envidiable por la fortuna que tiene de relacionarse con esta bella muchacha. Pero, insisto, no está claro que todos los actos amorosos entre Phillip y Anne hayan tenido lugar y menos que hayan discurrido así. El narrador creado por Salter se los imagina así, él viene a identificarse con ese joven suertudo al que imagina en esas situaciones. Y de nuevo no nos engaña, aunque como lectores lleguemos a olvidar los avisos que nos va dando a lo largo del relato:
«Va empalmado la mitad del tiempo y se pregunta si habrá problemas para inscribirse en el hotel. De haber sido yo, y a veces estoy tan empapado de imágenes que pienso que era yo, no habría tenido aplomo, ni la menor confianza.»
¿Es fundamentalmente Juego y distracción una novela erótica? Yo diría que no, aunque sin duda alguna la sensualidad cumple en ella un importante papel. James Salter gusta de mostrar estos encuentros amatorios pero sabe cuando detenerse, apartarse y no excederse en lo explícito, que lo hay. No es fácil moverse por esos andurriales. Siempre se corre el peligro de caer en lo pornográfico o por el contrario mostrarse demasiado pacato. Mantener el equilibrio es ya demostración de maestría por parte de Salter quien logra lo que, según dice Antonio Muñoz Molina en su juicio sobre esta novela, parece imposible
«la dulzura explícita del sexo limpia de grosería, la sugestión de lo secreto y lo sagrado que ocurre entre dos amantes en el interior de una habitación, lo que es indecible y también irresistible, la mutua entrega y la desvergüenza amparadas tras la veladura del pudor.»
Leyendo la novela, que me ha gustado mucho como ya he dicho, recordaba otras narraciones primerizas  (Juego y distracción es la tercera de las novelas escritas por Salter, aunque para él es la primera auténticamente literaria dado que las dos anteriores, The Hunters y The Arms of  Flesh, estaban muy pegadas a sus experiencias de piloto de guerra). Me refiero, por ejemplo, a El lamento de Portnoy de Philip Roth, reseñada hace diez años en este blog, o a El guardián entre el centeno de J. D. Salinger, leída hace muchos más años aún y de la que no existe reseña alguna en El blog de Juan Carlos. En las tres asistimos a un viaje iniciático desde la adolescencia hacia el mundo adulto representado éste fundamentalmente por la práctica del sexo. De las dos novelas recordadas, la de Salinger es nada menos que del año 1951 mientras que la de Philip Roth vio la luz en 1969, dos años después de que Salter publicase Juego y distracción. Si por el contenido de las novelas y la explicitud con que se aborda y describe la sexualidad las dos narraciones aparecidas en los años 60 produjeron escándalo en la tradicionalmente timorata sociedad norteamericana, sólo hay que imaginar el efecto que el comportamiento de Holden Caulfield causaría el año que la novela que protagoniza salió a la venta.

Pero en Juego y distracción no sólo hay sexo; hay mucho más, si bien la manera de mostrárnoslo es a su través. Tras la lectura de esta historia se saca en claro que el sexo solo no basta, que es preciso que exista el amor. También, y aquí viene a justificarse el título de la novela, que la existencia hay que adornarla, que no sólo vale vivir. La expresión "Juego y distracción" la toma el autor de unos versos del Corán que en forma de cita inicial le sirven para enmarcar el relato («Sabed que la vida de acá es juego y distracción...! (El Corán, LVII 20)»); precisamente eso es lo que hace esta pareja: vivir, jugar, distraer el tedio vital que conlleva la existencia en una ciudad como Autun, representación de la Francia real:
«Una ciudad pequeña, sin alegría, con sus cafés y su vasta plaza. En las afueras se alzan apartamentos nuevos. Calles que nunca he visto. Hay dos cines, el Rex y el Vox. Brota agua de las fuentes. Unas ancianas pasean a sus perros. Por la mañana. Leo An Illustrated History of France. Una niebla densa ha blanqueado el jardín, donde todo queda oculto. Un silencio absoluto. Apenas percibo el paso del tiempo.»
Y junto a todo lo dicho hasta aquí, el magnífico estilo de la prosa de James Salter. Su manera de escribir está muy influida por su labor como guionista cinematográfico. No se explaya, la brevedad y la yuxtaposición son características muy reconocibles en él. Diríase que compone la descripción a base de breves brochazos que, vistos en su conjunto cuando nos alejamos un poco, muestran un cuadro perfecto. Es un estilo literario semejante al puntillismo pictórico. En otro lugar [en la reseña de Años luz] lo definí como estilo impresionista. Cuando comenté Años luz vine a decir que la insistencia en el procedimiento me resultaba algo cansina; sin embargo aquí, en Juego y distracción, por el contrario, me parece que le va como anillo al dedo.

Hace uso frecuente del símil y de imágenes que dan brillantez al texto:
  • «En el cuarto de baño la observa estirándose el pelo. Tiene los brazos en alto. En los huecos hay una sombra de espesura, corta y fina, y de ahí emana el olor húmedo, a cebollas, que él ama.» 
  • «Hablan del pasado, rememoran lugares, dificultades, alegrías. Ella toma un segundo vaso de vino. Fuera, la noche es azul.»

La manera de escribir de James Salter linda con la poesía en más de una ocasión. Esto y su contención descriptiva es lo que para mí hace de esta novela algo hermoso
«No queda nada. El poema de su amor está desperdigado a su alrededor. Los días se han desplomado por doquier, se han desmoronado como naipes. El aire es frío. Dean se sube las mantas. Ella está tan inmóvil que parece dormida. Él le toca la cara. Está bañada en lágrimas.»

En general he de decir que, si bien el personaje de Phillip Dean me ha evocado algo al Tom Buchanam  de El gran Gatsby, y su narrador innominado al Nick Carraway de la novela de Scott Fitzgerald, el estilo seco, breve, desnudo de muchas descripciones me ha hecho recordar a nuestro Azorín, del que este año 2023 celebraremos el 150 aniversario de su nacimiento. Y quizás -utilizo la posibilidad, el por qué no, emulando lo que Salter hace en su novela- esto no sea casual dado que en el escritor norteamericano, como ya dije al hablar de Años luz, abundan las referencias a España y a su literatura.  Así, por ejemplo para describir la interioridad compleja y difícil de Dean lo compara con Lorca: 
«Cuando miro sus fotos, la que le saqué comiendo una naranja, en el momento en que alza la vista, aquel día de noviembre en que fuimos por primera vez a Beaune, al mirarla veo los ojos de Lorca, los de alguien que es expulsado de la vida y destruido, nunca sabremos por qué motivo.»

Final
Muchas cosas me han gustado de esta novela. Lo primero que es diferente a otras, que tiene algo de perturbadora, que sugiere más que muestra, y sobre todo la mezcla magnífica hasta llegar a confundir al lector de realidad e imaginación. ¿Hasta qué punto lo real y lo soñado o deseado coinciden o se queda en puro ejercicio imaginativo? Esa manera de mostrar lo que quizás no hubo, pero que quien lo cuenta se lo imagina así o desearía que hubiera sucedido así es algo maravilloso en esta narración. Una narración en la que como digo al inicio de la reseña James Salter no nos está tendiendo trampa alguna pues desde el principio ha mostrado sus cartas:
«Su boca, al moverse, traza recorridos largos, dulces. Dean nota que empieza a caerse, a romperse, y yo soy como el saxofonista de una orquesta que desfila, enamorado de una reina del cine. Con mirada tierna, extraviado, desfilo pésimamente, de un lado para otro, en el descanso.»

Literatura norteamericana del siglo XX

 «No estoy diciendo la verdad sobre Dean, me la estoy inventando. Le estoy creando a partir de mis propias deficiencias, recuérdalo siempre.»

Después de leer esto no puedo menos que quitarme el sombrero y saludar la maestría que muestra este norteamericano poco conocido en España y algo opacado por otros nombres de la literatura norteamericana de su tiempo.


Nota.-
Con esta novela inicio el Reto Nos gustan los Clásicos y también el de Autores de la A a la Z.



15 ene 2023

Autores de la A a la Z (edición 2023). Organiza el blog "Lecturápolis"

5 comentarios:

Un año más vuelvo a apuntarme a este entretenido Reto. Se trata de hacer lecturas de autores hasta completar el abecedario de nuestra lengua. Hay iniciales sencillas de rellenar y otras mucho más difíciles. ¿Encontrar un autor cuyo apellido comience por 'X'? No parece cosa fácil. Hay que estrujarse mucho la cabeza. Pero es de lo más divertido. Además en la búsqueda a veces he topado con autores para mí desconocidos cuyos libros me han gustado mucho. Así que, amigos míos, no puedo por menos que invitaros a suscribiros a este Reto.

El Reto lo organiza Marisa, del blog Lecturápolis, un blog fantástico en el que comenta lecturas y entrevista a autores de lo más significativos. Las bases completas para participar en el Reto figuran el "Lecturápolis". De ellas quisiera destacar que los libros se van leyendo al ritmo que cada uno establezca y que la temática de ellos es asimismo personal, o sea, que no hay obligación ninguna en cuanto a géneros. Lo fundamental es tener completado el listado el 31 de diciembre de este año 2023. Para inscribiros y participar debidamente en él tenéis de plazo hasta el próximo 31 de marzo. Es un plazo nada constreñido, pero precisamente por ello yo os recomendaría que si pensáis participar os apuntéis ya porque si no, queridos amigos, se os va a olvidar. os lo dice uno al que en alguna convocatoria tal cosa le sucedió. Quién lo probó, lo sabe (ja, ja...).

Y sin más, paso a colocar el abecedario que iré completando con el nombre de los autores y los títulos de sus libros según vaya leyéndolos. Espero poder completar el listado en tiempo y forma.

ABECEDARIO 

A - 
B - Dino Buzzati: "El desierto de los tártaros"
C - Rachel Cusk: "A contraluz"
D -
E -
F -
G -
H -
I -
J -
K -
L -
M -
N -
O -
P -
Q -
R -
S - James Salter: "Juego y distracción"
T -
U -
V -
W -
Z -

LETRAS EXCLUIDAS 

CH -
LL -
Ñ -
X -
Y -





Reto 25 españoles (edición 2023)

No hay comentarios:
Por duodécimo año Laky del blog 'Libros que hay que leer' convoca el Reto "25 españoles". El año recién finalizado participé en él con enorme satisfacción por mi parte, así que este 2023 vuelvo a adherirme al mismo. Creo que es preciso apoyar a los autores que escriben en castellano a fin de que la literatura editada en nuestro idioma no esté en inferioridad respecto al enorme número de libros de autores extranjeros que inundan las librerías de nuestro país.

Si queréis conocer todos los extremos de este Reto y así animaros a participar en él aquí os dejo el enlace al mismo.



Mis lecturas

1.-
2.-
3.-
4.-









14 ene 2023

VIIª edición del Reto 'Nos gustan los clásicos'

3 comentarios:


Un año más me apunto al Reto "Nos gustan los clásicos" que Francisco del blog Un lector indiscreto convoca por séptimo año consecutivo.

Las bases de esta convocatoria no difieren de las del año pasado. En esencia lo más importante es lo siguiente:
  1. Debe ser el propio interesado quien elija entre siete u ocho libros clásicos a leer y reseñar durante el año 2023. En 2022 leí los ocho títulos exigidos y pienso que este año también lo lograré.
  2. Para que un libro sea considerado como clásico su primera fecha de publicación no podrá superar la fecha del año 1980.
Dice Francisco que no excluye realizar algún Sorteo entre aquellos que superen el Reto. Es un aliciente más para participar en tan interesante reto. O sea que animaos y pasad por el blog Un lector indiscreto para, por vosotros mismos, enteraros de todos los extremos de tan interesante Reto.

Importante: El plazo de inscripción finaliza el próximo 28 de febrero.


En este mismo post iré colocando los títulos de los libros según vaya leyéndolos siempre que se adapten a las bases de esta VIIª Edición Reto Literario "Nos gustan los clásicos".

Mis clásicos leídos son:

1.- James Salter: "Juego y distracción"
2.-








13 ene 2023

Reto Serendipia recomienda 2023

8 comentarios:
Mónica Gutiérrez Artero es escritora con un buen número de títulos a sus espaldas que, desde luego, desde aquí recomiendo leer a cualquiera. Pero además Mónica es amiga bloguera y administradora del blog Serendipia, página que desde hace tiempo visito con agrado. Hace ya nueve años que desde su blog nos propone participar en una iniciativa lectora que denomina Reto Serendipia recomienda. He participado ya tres años en la misma si bien no siempre he logrado completar el Reto. Espero que en esta convocatoria que Serendipia acaba de convocar consiga acabarlo a plena satisfacción tal y como me ha sucedido en la edición del año recién finalizado.

Las bases completas del Reto se pueden ver en "Serendipia" que es como Mónica denomina a su blog



En síntesis el Reto consta de dos fases. En la primera hay que recomendar tres libros que te hayan gustado de manera especial para luego, en una segunda fase, leer tres de los libros propuestos por los otros participantes. Para la primera fase hay de plazo hasta el 20 de enero.
 

Mis tres recomendaciones son:


1.- Arde este libro de Fernando Marías. Novela de no ficción donde el autor muestra la caída en el abismo del alcoholismo. Cómo no siempre y cualquiera puede salir de él.











2.- Mis días con los Kopp de Xita Rubert. Novela novedosa, sorprendente por la manera de presentar el relato y por la denuncia de la hipocresía, de la doblez practicada por la alta sociedad. Primera incursión de la escritora en la narrativa.










3.- Las grietas de Jara de Claudia Piñeiro. Magnífica novela corta de esta bonaerense. En ella la escritora entra y sale del presente narrado de manera fantástica. La trama muestra la posibilidad existente de cambio en una vida anodina. La verdad y la no verdad siempre pulsionando.








Espero que alguno de estos tres títulos os atraiga lo suficiente como para elegirlo y leerlo.

Los tres libros que yo leeré para cumplimentar debidamente este Reto son los siguientes: 



11 ene 2023

Juan Tallón. Obra maestra

12 comentarios:

«La música, la que a mí me interesaba, una fácilmente conceptualizable, que conectaba con la pintura, el teatro, la danza, y no sé si a propósito, o inconscientemente, buscaba que mis composiciones entrasen en los cuadros de los artistas a los que conocía, con los que trabé buena relación y que eran casi todos escultores minimalistas, es decir, no solo Richard, también Donald Judd, Sol LeWitt, Robert Morris o Carl Andre, era a ellos a quienes se refería el concepto minimalismo, y no a los músicos como yo, o Terry Riley o La Monte Young, la idea de "música minimalista" fue algo que vino después» (dice Philip Glass)

Sinopsis (proporcionada por la propia editorial Anagrama)
El Museo Reina Sofía prepara las exposiciones con las que va a inaugurar la pinacoteca en 1987. Para ello encarga a Richard Serra, el escultor vivo más influyente del momento, la creación de una de sus gigantescas obras. La pieza se exhibe durante unos meses y después se almacena en una nave custodiada por una empresa especializada en arte. Años después, el museo quiere recuperarla, pero entonces la pieza ha desaparecido. Nadie sabe cómo lo ha hecho, ni en qué momento, ni a manos de quién. En 2006 la noticia salta a la prensa y se convierte en un auténtico escándalo internacional. ¿Cómo se le ha podido perder la pista a semejante obra? Es lo que se pregunta el escritor Juan Tallón en su nueva novela: 'Obra maestra'. Un libro que recorre todas las hipótesis posibles de la mano de 72 voces que permiten al lector adentrarse en una historia absolutamente fascinante y real.

"Obra maestra"
de Juan Tallón es una novela de no ficción, en mi opinión excesivamente pegada a la realidad. El punto de partida, la desaparición de una escultura del escultor Richard Serra de 38 toneladas de peso, es más que sugerente. Sin embargo, al centrarse en la realidad del mundo del arte -especialidad escultura monumental- me han resultado algo abrumadoras las disquisiciones sobre cómo se despliegan los encargos, las instalaciones, las influencias, los diversos intervinientes, excepción hecha del propio escultor, en el proceso creativo-expositivo (fundición, transporte, instaladores, gruistas, encargados del museo, vigilantes...). Al haberse producido la desaparición de una obra perteneciente a un museo nacional, la intervención de la policía y de los políticos de quienes depende la cultura del país, es importante. El autor se centra no sólo en el momento que va desde que se detecta la falta de dicha escultura (año 2006) hasta nuestro hoy, sino que en la especie de thriller cultural que construye (¿Qué habrá pasado con la obra, dónde habrá estado este tiempo, quién ha sido el culpable de esta sinrazón...?) avanza y retrocede en el tiempo afirmando hechos (cuándo se colocó en el Reina Sofía, qué otras obras del autor hay en España, etc.), preguntando a quienes -72 entrevistados en total- en un sentido u otro pudieron tener contacto con la obra (directores de museos, vigilantes, policía del Patrimonio, secretarios del Mº de Cultura, ministros del ramo que en una época u otra tomaran decisiones respecto a la obra...), intervención del propio Juan Tallón y de todo su entorno familiar y editorial que en algún momento intervinieron en la producción del propio libro que tenemos en nuestras manos, llegando incluso a lanzar hipótesis verosímiles pero nunca confirmadas del todo sobre qué ocurrió en verdad con esta increíble desaparición.

A mí, si soy sincero, aunque considero que es un producto original, me ha parecido algo tediosa en algunos momentos. Seguramente la razón estribe en que las interioridades del mundo del arte no es algo que me interese especialmente. A esto, insisto, quiero añadir la profusión de nombres propios de artistas, críticos de arte, periodistas especializados de aquí y de fuera que por su cantidad me han llegado a abrumar y a desenganchar incluso de la propia trama novelesca. Una trama novelesca, por otra parte, que no me ha sorprendido nada pues el autor no deja lugar a suspense alguno. Sin lugar a dudas Juan Tallón cifra todo el éxito y bondad de la novela al modo constructivo utilizado en ella. Aquí sí que resulta innovador y sorprendente. En pocas palabras lo que hace Tallón es lanzar sobre la mesa de su despacho de escritor toda la documentación que a lo largo de trece años ha ido recopilando con la idea de producir este libro. En lugar de acudir a la linealidad discursiva, el escritor desordena los testimonios, colocando siempre las palabras de quien en negrita conocemos nombre y fecha en primera persona. Es pues la novela un ejercicio literario de perspectivismo, de avance en búsqueda de la verdad a través de la focalización que de un mismo hecho tienen unos y otros. De la suma de todos los testimonios aquí recogidos -incluidos los del propio escultor y redactor de la novela- nacerá la verdad. Se supone.

Finalizada la lectura de Obra maestra leo algunas reseñas sobre el libro y dejo por allí y acullá comentarios acerca de las opiniones vertidas por los reseñistas. Evidentemente lo que expreso en ellos no difiere mucho de lo dicho hasta aquí en esta reseña: que me ha resultado algo tediosa en varios momentos; que en otros me ha entretenido; que el sobreabundante e incesante número de nombres propios me ha parecido innecesario; que el exceso de todo me hacía desconectar de la trama... 

Insisto en que sobre todo me ha parecido un trabajo más propio de un periodista -Juan Tallón lo es profesionalmente- que está preparando un concienzudo reportaje de investigación. Es en este orden de cosas en el que, en sentido intencionadamente desviado, utilizo la expresión thriller: el autor provoca en el espectador una cierta expectación al inicio cuando leemos que una escultura de 38 toneladas de peso ha desaparecido y nadie sabe qué habrá ocurrido con ella. Sí, esto podría anunciar una especie de thriller; pero hay que admitir que de serlo, sería un thriller de escaso -por no decir nulo- suspense dado que casi casi desde el principio, al estar tan apegado a la realidad, sabemos cómo el Mº Reina Sofía logró salir del entuerto. En cuanto a qué ocurrió con la escultura robada se lanzan suposiciones muy verosímiles que no es cosa de desvelar aquí para no matar el interés del posible lector.

Creo que la maestría literaria la deposita Juan Tallón en la estructura constructiva que elige para Obra maestra. No sé si era necesario tanto vaivén adelante-atrás, pero bueno, vale, está bien. Las interioridades del mundo creativo -literario y escultórico-, el proceso constructivo de una obra, las conexiones de la obra de arte con el mundo real… son ciertamente reflexiones interesantes. Pero...

La obra está bien escrita. En ella observamos cómo el autor se las ingenia la mar de bien para pescar cuanta ayuda ministerial pueda salir [es una pequeña maldad mía, jé, jé…]; también hace repaso de las corruptelas que existen en el mundo del arte, reflexiona sobre qué es eso que se denomina obra de arte, etc.  Me ha gustado, sobre todo en las últimas 40 ó 50 páginas, el humor que destilan algunas intervenciones («Había podido acabar Cinco moscas azules y había empezado a leer un libro de Jiménez Losantos, con eso lo digo todo.»). Pero, insisto, me parece que es tan real, tan real, que no ha conseguido excitarme especialmente. Creo que el que una novela sea de no-ficción no excluye un mayor ejercicio imaginativo.

A propósito de lo dicho en el cierre del párrafo anterior el mismísimo escritor en entrevista realizada por Juan Cruz en El Periódico el pasado 4 de febrero de 2022 [enlace a la entrevista] reflexiona sobre la relación estrecha que existe entre la realidad y la ficción, cómo ficcionaliza el mundo real y al tiempo convierte en reales a personajes de ficción como el de la terrorista de ETA que preparó el atentado a una obra de Richard Serra en la inauguración del Guggenheim de Bilbao. Quisiera destacar de tan interesante conversación entre el crítico literario y el escritor algunas frases:
  • «Se me ocurrió en 2009. […] Fue el intento de comprender cómo había pasado algo tan asombroso: la desaparición de una escultura enorme y muy pesada. ¡Qué asombro! Fue un suspiro hacia adentro. ¡Pero no encontraba el modo de contarla, Juan! Y, a lo largo de los años, me limitaba a compilar información y luego a recabar testimonios. Un día encontré el modo de narrar y entonces ya todo fue más o menos rápido.»
  • «Yo creo ficciones pero quiero que se puedan leer como historias reales. Simplemente hay que buscar la fórmula que conecte lo que has inventado con la vida real. Siempre mezclo realidad y ficción con el propósito de que la gente crea que ocurrió así, que simplemente cuento lo que pasó en realidad o rescato las cosas de la memoria.»

                 «¿Aquí hay personajes de ficción que son reales?» (pregunta de Juan Cruz)

  • «Exacto. Hay personajes reales de los que yo invento su testimonio, pero intentando mantenerme más o menos fiel a lo que dijeron para mantener la verisimilitud de la historia. Y después hay personajes completamente inventados, que no existieron. Pero que son auténticos(respuesta de Juan Tallón)

En definitiva, Obra maestra es un libro bien escrito en el que Juan Tallón riza el rizo de la composición buscando una manera distinta de relatar siguiendo su constante propósito de nunca repetirse. Creo que lo logra. Pero a mí no ha logrado emocionarme. Está bien escrito. Y ya.

1 ene 2023

¡¡Feliz Año 2023!! Resumen personal del año que se fue.

28 comentarios:


Otro año más que se nos fue por la gatera del tiempo. Ha sido como otras veces, todo ha ocurrido sin apenas habernos enterado. Resulta que hace nada era 1 de enero de 2022 y de repente, como por obra de Belcebú, miro el calendario colgado en la pared de la cocina y ahí aparece señalado el ¡1 de enero de 2023!

 Se diría que nada ha pasado en estos doce meses que se esfumaron como por ensalmo. ¿Nada? Bueno, nada aparte de algunas cosillas como una guerra en Europa que implica a todo el mundo, unas reformillas políticas por aquí, unas subidillas de precios por acá y acullá, un griterío ensordecedor en el templo de la palabra y del sosiego, un poquito de calor durante el verano y un poquito de demasiado poco frío en el inicio de este invierno… En fin, lo normal, o sea, poca cosa, no hay que ponerse bravo, que dirían  nuestros ultramarinos colegas de idioma; además, y afortunadamente, siempre nos quedará la literatura, el cine, la música, en definitiva refugiarnos en el arte para esquivar una realidad saducea y ratificarnos en lo permanente y lo esencial.

 Vamos, que me centraré en este resumen en lo que a este blog atañe, o sea, lo cultural, lo artístico: libros, películas, espectáculos teatrales… y el cumplimiento o no de los Retos voluntariamente asumidos. Comenzando por esto último diré que durante 2022 he superado todos los Retos en los que participé: , 'Nos gustan los Clásicos' que por 5º año convocó Francisco del blog "Un lector indiscreto", el 'Reto Autores de la A a la Zpromovido por Marisa G. del blog "Lecturápolis", el Reto 25 españoles promovido por Laky del blog “Libros que hay que leer” y el Reto Serendipia recomienda promovido por Mónica Gutiérrez Artero desde Serendipia que es como ella denomina a su magnífica página. Sólo he fallado en uno de mis propósitos, el de leer 60 libros que señalé en Goodreads; me quedé en 55, aunque alguno como “Guerra y Paz”, con cerca de 1800 páginas, bien podría justificar este incumplimiento.

 Mi actividad en las Redes Sociales (Goodreads, Facebook, Twitter e Instagram) y en los blogs que administro ha sido más que aceptable. Me fijaré en los blogs: El principal sigue siendo éste, "El blog de Juan Carlos", en el que he publicado 66 entradas, diez menos que el año pasado. Quizás este descenso pueda justificarse por la actividad creciente realizada en el Taller de escritura ‘Bremen’ en el que he participado en todas y cada una de sus reuniones quincenales; de mis relatos allí realizados he dejado debida constancia en “Reflexiones”, mi segundo blog. Por otro lado sigo siendo el administrador del blog que tiene el mismo nombre que la tertulia literaria de la que es portavoz, "más que palabras...", tertulia que este año ha recuperado las reuniones presenciales, lo que ha sido una auténtica gozada, pero que también, claro, exige dedicarle un tiempo que de algún sitio hay que sacarlo evidentemente.  Nueve han sido las Crónicas tertulianas que he dejado colgadas en esa página que ya tiene nada más y nada menos que 13 años de feliz existencia. Por último durante todo el año 2022 he ido dando cuenta en Pinterest y en las noticias e historias de Instagram y Facebook de cuantas lecturas he realizado y reseñado en "El blog de Juan Carlos". Desde aquí os invito a seguir el blog por cualquiera de estas Redes Sociales.

Para finalizar quiero recordar que por sexto año consecutivo -y espero que 2023 sea el séptimo- he participado en la iniciativa de Tarro-Libro promovida por Carmen Forjan en Facebook. Acabo de abrir la alcancía y la cantidad acumulada ha llegado a 51€ (se me debe de haber olvidado dejar el óbolo correspondiente tras la lectura de algún libro, está claro) que dedicaré, tal y como es la finalidad de dicho grupo, a aumentar mi biblioteca de libros digitales y en papel. Espero que los Reyes Magos sean amables conmigo y me obsequien con algunos de los libros que deseo leer en 2023. Quizás esos euros sacados del Tarro sirvan de ayuda a Sus Majestades.

 


Libros leídos durante 2022
  1. Últimos días en Berlín de Paloma Sánchez-Garnica
  2. La nieta del Sr. Linh de Philippe Claudel
  3. Orient Express de Mauricio Wiesenthal
  4. El ruido de las cosas al caer de Juan Gabriel Vásquez.
  5. Arde este libro de Fernando Marías
  6. La trenza de Laetitia Colombani
  7. Casi nunca de Daniel Sada
  8. El colibrí de Sandro Veronesi
  9. Guerra y Paz de Lev Tolstoi
  10. Irreal como la vida misma 2: Relatos breves para despertar la imaginación de Josep Mª Panadés López
  11. La señora March de Victoria Feito
  12. Piedra, papel, tijera de Maxim Ósipov
  13. La edad de la piel de Dubravka Ugrešić
  14. La insumisa de Cristina Peri Rossi
  15. Operación Kazán de Vicente Vallés
  16. Paraíso de Abdulrazak Gurnah
  17. Dos vidas de Emanuele Trevi
  18. Rabia de Stephen King

  19. Algo tendrá que ver el cine de Ezequías Blanco
  20. La edad de la ira de Nando López
  21. La barca del tiempo de Cristina Peri Rossi
  22. Lo que el día debe a la noche de Yasmina Khadra
  23. El pozo de las luciérnagas de Luisa Ferro
  24. La sanadora del emperador de Luisa Ferro
  25. Una aventura maravillosa de Juan Maíllo
  26. Mis días con los Kopp de Xita Rubert
  27. Un tío con una bolsa en la cabeza de Alexis Ravelo
  28. Quien sabe si mañana seguiremos aquí de Kim Young-Ha
  29. Una boda en Lyon de Stefan Zweig
  30. Sueño de una noche de teatro de Mónica Gutiérrez Artero
  31. La edad de oro de Wang Xiaobo
  32. El año del pensamiento mágico de Joan Didion
  33. Roseanna de Maj Sjöwall;Per Wahlöö
  34. El círculo del alba de Luisa Ferro
  35. Las tres hermanas de Anton Chejov
  36. Noches azules de Joan Didion
  37. El deshielo de Lize Spit
  38. Medicina y rock ‘n’ roll de Francisco Coronel
  39. Giley de Julián Ibáñez
  40. La anomalía de Henri Le Tellier

  41. Sinántropos de Carlos Bassas del Rey
  42. Hermanas de Bernard Minier
  43. La luz prodigiosa de Fernando Marías
  44. Mis Marte de Manuel Jabois
  45. Sueños de Hollywood de James Ellroy
  46. El paciente de Juan Gómez Jurado
  47. Hoy no quiero matar a nadie de Boris Quercia
  48. Una mujer en la oscuridad de Dashiell Hammett
  49. Obra maestra de Juan Tallón
  50. Meditaciones de Marco Aurelio
  51. Todos estábamos vivos de Enrique Llamas
  52. La maniobra de la tortuga de Benito Olmo
  53. La familia de Sara Mesa 
  54. Las grietas de Jara de Claudia Piñeiro
  55. Adultos de Marie Aubert
En el listado anterior se puede acceder a la reseña de cada libro pinchando en su título. Los títulos que no enlazan con ninguna reseña es debido a que aún no están publicadas -"Adultos" de Marie Aubert, "Obra maestra" de Juan Tallón y/o "La maniobra de la tortuga" de Benito Olmo- o a que ni siquiera la he hecho bien porque se me pasaron los días sin acometerla y luego ya no me apeteció escribirla como es el caso de "La barca del tiempo" de Cristina Peri Rossi.

De todo lo leído, igual que lo visto en directo o por televisión durante el año 2022 ya hice mi selección de favoritos en el post que a finales de diciembre publiqué en este blog con el título de "Mis mejores lecturas, películas y espectáculos de 2022"

¡¡Feliz Año Nuevo Lector 2023!!




30 dic 2022

Sara Mesa: "La familia". Claudia Piñeiro: "Las grietas de Jara" (A pares XXXI)

13 comentarios:
Como me suele ocurrir cuando se acerca el final del año, apremiado por las fechas comienzo a buscar títulos que me sirvan para completar aquellos retos que en el lejano enero me propuse realizar. En la búsqueda de autores y títulos con letras iniciales poco frecuentes (la 'Ñ' es caso poco menos que imposible) con frecuencia topo con otros muy queridos por mí. Así me ha sucedido con Sara Mesa, autora que siempre me satisface y de cuya novela titulada "La familia" casi todos los resúmenes anuales aparecidos en los suplementos culturales de los principales periódicos no hacen más que decir parabienes. No podía, pues, por menos que leerla. Pero ¿y la 'Ñ' de marras? Afortunadamente recordé que Marisa G. del blog Lecturápolis nos permitía, en el caso de esta grafía tan española, que simplemente la misma estuviese contenida en la palabra. Siendo así, me dije, Claudia Piñeiro puede ser una buena opción; y me puse a cazar una obra suya que no tuviese excesivo número de páginas. Y la encontré.



"La familia" de Sara Mesa

«–Yo no doy rodeos –respondió muy ofendida–. Voy aclarando los datos, explicándolos según van saliendo. Si los pusiera uno detrás de otro, sin más, no se entendería nada. Eso que tú llamas rodeos yo lo llamo la salsa de la historia.»

La familia (editorial Anagrama)

De nuevo viene a mi memoria, tras la lectura de "La familia" de Sara Mesa la frase de Lev Tolstoi en Ana Karenina: «Todas las familias felices se parecen; pero las infelices, cada una lo es a su manera». ¡Qué gran verdad! En esta última novela de la escritora madrileña se nos muestra una peculiar familia, infeliz por supuesto, si bien emboscada en una impostada cara de ejemplaridad familiar y buen hacer respecto a todo:

«En esta familia no hay secretos».

Todos los miembros de este peculiar grupo familiar arrastran una tara, un problema que los lastra y les impide ser normales y auténticos. Liberarse de este peso les costará Dios y ayuda. Forman esta sociedad Padre y Madre -Damián y Laura- y cuatro niños, también llamados por los progenitores el Proyecto. Uno de ellos, Martina, es adoptada. El resto, Rosa, Damián hijo y el pequeño Aquilino, representan distintas versiones del Hijo. Todos ellos han crecido bajo la represión marcada por la disciplina; todos ellos son infelices. La misma escritora preguntada acerca de su novela afirma que «es una novela sobre la infelicidad».

Efectivamente, según avanza la narración, escanciada en 14 relatos, descubrimos que los seis integrantes de esta agrupación viven en la aflicción, en el desamparo, en la infelicidad. Los creadores de este desafortunado Proyecto -Padre y Madre- se diría que viven plácidos en su idea de familia; pero habrá que avanzar en la lectura para definitivamente descubrir si esto es así o estamos ante una mera fachada de cara a ellos mismos y a los demás. En lo que respecta a los hijos, cada uno intentará salir a flote, escapar del pozo en el que una idea rancia y estúpida de familia los ha tenido presos. Como suele suceder es en el hijo mayor -en la novela, Damián- sobre quien recae el peso más duro del llamado Proyecto. Es él quien peor lo lleva, quien más tarde lo superará si es que llega a superarlo. Esta es una de las cualidades que más aprecio de la novelística de Sara Mesa, que nunca deja nada plenamente resuelto, que siempre nos fuerza a la reflexión. Y es que tratándose como se trata en la novela de introspección psicológica, las seguridades nunca abundan. El resto de los hijos, en especial el menor, Aquilino, se buscan a sí mismos y se encuentran o al menos lograrán vivir sus vidas y los problemas que a cualquiera ésta acarrea con independencia suficiente.

La historia la presenta Mesa, como ya he señalado, distribuida en catorce fragmentos desordenados cronológicamente. El foco está puesto continuamente en el constructor de este infausto Proyecto, en Damián padre. Es un hombre que todo lo controla, que tiene todo bien claro, que se refugia en su despacho desde el que aconseja a sus clientes sobre problemáticas jurídicas diversas, que distingue claramente lo que en esta vida corresponde hacer a una mujer (su mujer Laura, sus hijas Rosa y Martina) versus lo que debe guiar la actuación vital de un hombre (él mismo o sus hijos Damián y Aquilino). Los capítulos (con consistencia de auténticos relatos independientes) son como las piezas de un puzle que hay que componer para apreciar a las claras a esta familia [la cita que abre mi comentario sobre "La familia" explica por qué la autora procede de esta manera]. Hasta la última pieza -el relato titulado "La rendijita"- no queda expuesto bien a las claras la tragedia de infelicidad en que crecen o han crecido todos los miembros de este grupo. Un grupo que por las frases puestas en boca de Damián padre se diría que es una familia del Opus Dei
«Piensa que si no tuviéramos hijos incluso estando casados y con todos los papeles en regla, no seríamos una familia, sólo seríamos una pareja, dos personas sin vínculos de sangre, estériles e inútiles. Para fundar una familia hace falta que nazca un hijo. Y cuantos más hijos haya, más vínculos de sangre, más familia»
Jóvenes novelistas españoles, La familia

La familia como proyecto de una pareja que, por eso mismo, son -se creen que lo son, más bien- dueños de las vidas  que han creado -los hijos- es puesto en cuestión por Sara Mesa. Una familia en la que sólo existen obligaciones, prohibiciones, negativas, cadenas... por más que las mismas estén envueltas en suaves y amables palabras no es más que un fracaso, o en todo caso un proyecto equivocado. Cuando descubramos la verdad que se esconde en el Padre sabremos que Damián también en el fondo es víctima, pero eso no debe movernos a compasión hacia él. No, no la merece. Me alineo con los hijos, en especial con Martina en el repudio rotundo que con los años hace de esta familia que más que acogerla cuando fallecieron sus padres biológicos se la arrebataron a otros posibles candidatos (el tío Óscar y su mujer Luisa) que de seguro habrían depositado en ella más amor:
«El tío Óscar sentía, más que pena por ella [por Martina], pena por sí mismo y, sobre todo, pena por su mujer Luisa, que habría acogido a su sobrina con los brazos abiertos si las cosas se hubiesen organizado de otro modo.»

 

Otros libros de Sara Mesa reseñados en "El blog de Juan Carlos"

Un amor 

Cara de pan




 "Las grietas de Jara" de Claudia Piñeiro

«–¿Cuántos años tenés, Pablo?–dice, y a él lo sorprende la pregunta.
-Cuarenta y cinco.
–Tres menos que yo–dice Marta, se queda pensando un rato y luego sigue–: ¿Te parece que todavía estamos a tiempo de dar una vuelta de timón y navegar hacia otro lado?»

novelistas argentinos actuales, Cine y Literatura, Buenos Aires
Una novela corta que encierra dentro de ella una serie de emociones y pulsiones que afloran y van desarrollándose de manera bastante natural. Muchos asuntos: el chantaje, la mentira, la hipocresía, el deseo reprimido, el sexo, el choque generacional, la mujer ayer y hoy, la necesidad de probar antes de que el tiempo nos lleve... Y por encima de todos ellos, conteniéndolos, Buenos Aires. En especial la arquitectura del gran Buenos Aires que festonea las grandes avenidas de la ciudad que cobran protagonismo especial en esta novela de Claudia Piñeiro. Y es que Argentina se contiene en Buenos Aires y Buenos Aires destila argentinidad por sus cuatro costados: la Chacarita, Madero, San Telmo, Avenida de Mayo, Torrego y Corrientes, Recoleta, etc.
 
Un hombre, Pablo Simó, que a los 45 años piensa que quizás ha llegado el momento de reinventarse, que si espera más tiempo ya no habrá lugar para ello. Un arquitecto con un deseo arquitectónico que dibuja desde la primera página, pero ¿logrará llevarlo a cabo? 

Quizás su proyecto de torre de once alturas no sea más que un símbolo de lo que él quisiera realizar en su vida personal. ¿Sí, no? Para saberlo, para ver si finalmente su torre se hará realidad hay que llegar a las últimas páginas de esta novelita, Las grietas de Jara, que se lee divinamente.

Sinopsis
¿Qué precio hay que pagar para dar una vuelta de timón y decidirse a vivir los propios sueños? Aunque Pablo Simó quiere construir la torre de sus sueños, se limita a dibujarla: hace veinte años que trabaja en un estudio de arquitectura que no puede o no quiere dejar. Veinte años son también los que lleva casado con Laura, a quien sólo lo unen la costumbre y una hija típicamente adolescente. Cuando una joven llegue inesperadamente al estudio buscando a Nelson Jara, comenzará a revelarse la trama del secreto en la que Simó está implicado junto a su jefe y una compañera de trabajo. La aparición de la muchacha y las derivaciones de ese hecho del pasado abrirán una grieta en la precaria estabilidad del arquitecto, que verá derrumbarse una a una las certezas que lo sostuvieron hasta el momento.

Es una novela en la que, con ritmo pausado al inicio y acelerado según avanza la trama, asistimos a la evolución del personaje Pablo Simó enfrascado en una vida gris que, por mero azar -la llegada al estudio de una joven llamada Leonor que pregunta por Nelson Jara-, verá realizados varios de sus sueños. Pablo lleva casado con Laura cerca de quince años; ambos son padres de Francisca, una joven adolescente que a Laura le da más que un dolor de cabeza. Como cualquier adolescente Francisca está probando, ensayando, picotea aquí y allá para encontrar lo que le gustaría ser y lo que en verdad es. Los adultos, en especial Laura, no la entienden. Pablo, sí. Y es que Pablo en el fondo no ha dejado aún de ser un adolescente vital: sueña con hacer el amor con Marta Horvat, la compañera del estudio arquitectónico Borla; y lo mismo le suede con la joven veinteañera Leonor cuando se presenta preguntando por Jara.

La novela tiene mucho suspense; es un suspense de naturaleza psicológica. Leonor pregunta por Jara y los tres miembros del estudio se ponen muy nerviosos pues -esto se dice desde la primera página, así que no descubro nada- a Jara lo enterraron en cemento en los pilares del edificio que hacía tres años el estudio estaba construyendo. Jara había ido a quejarse por unas grietas que, decía, habían aparecido en su apartamento por culpa del movimiento de tierras que la constructora dependiente de Borla y asociados estaba realizando frente a su edificio. 

Como tres años atrás Mario Borla encarga a Pablo Simó resolver el asunto. Y ahí comienza la metamorfosis de Simó, una transformación que dará un vuelco a su existencia. Pablo Simó se reinventará gracias a la fuerza que le proporciona conocer a Leonor, el vigor juvenil de su hija Francisca y la pereza que reconoce que existe en su matrimonio con Laura y en su trabajo en el estudio de Mario Borla donde de siempre se le ha ninguneado. Y todo esto esto sucede en Buenos Aires donde los personajes hablan con viveza y los argentinismo colonizan el relato: putear (injuriar o decir palabras mal sonantes), calefón (aparato a través de cuyo serpentín circula el agua a fin de poder ser calentada), remera (camiseta), gil (incauto, simple), placar (armario empotrado, ropero), birome (bolígrafo) y muchas otras más.

Me ha gustado y sorprendido especialmente la manera como la novelista maneja el presente narrado y las salidas de éste hacia el pretérito evocado, mezclándolos con una grandísima naturalidad. Se produce esta transitividad especialmente en las evocaciones recurrentes que el protagonista Pablo Simó efectúa de su antiguo compañero de estudios Tano Barletta, todo lo opuesto a él en el pasado. Tano, en la imaginación de Pablo, es como su conciencia, es el Pepito Grillo que -imagina- le dice y aconseja sobre sus acciones. Es Barletta un personaje que Pablo tiene idealizado en su memoria y que como tantas veces sucede poco tiene que ver con la realidad.

Autores argentinos, Claudia Piñeiro
Nada había leído de la escritora argentina nacida en 1960. Muchas veces he tenido el propósito de ponerme con ella y su libro "Catedrales" pero por H o por B hasta el día de hoy no lo había hecho. Gracias al Reto 'Autores de la A a la Z', un reto que algunos dirán que es una tontuna la he leído y me ha satisfecho mucho. Quizás ahora vuelva ´con más ganas a buscar "Catedrales", novela de 2020 que fue galardonada con el Premio Dashiell Hammett de la Semana Negra de Gijón de 2021. 

La novela Las grietas de Jara también fue merecedora de premios. En 2010 ganó el Premio Sor Juana Inés de la Cruz, un galardón establecido en 1993 que reconoce la excelencia del trabajo literario de mujeres en idioma español de América Latina y el Caribe. En 2017 la novela fue llevada al cine por el argentino Nicolás Gil Lavedra. Es evidente que me la apunto pues acabo de ver que se encuentra disponible en Netflix. 


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...