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23 mar 2026

Leila Slimani: "Canción dulce" y "El país de los otros" (A pares XLIX)

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La escritora
Canción dulce (Chanson douçe)
Leila Slimani
, hija de marroquí y franco-argelina, nació en Marruecos en 1981. Estudió en el Liceo francés de Rabat y con 19 años se trasladó a París a estudiar en el Instituto de Estudios Políticos de París. En París intentará convertirse en actriz de teatro, aunque pronto se decanta por la escritura y en 2008 entra en la redacción de la revista Jeune Afrique. Al tiempo que trabaja de periodista realiza un curso de creación literaria en la editorial Gallimard. En 2012 abandona la revista y se dedica exclusivamente a escribir. Su primera novela, anterior a Canción dulce, es Dans le jardin de l'ogre ('En el jardín del ogro') aparecida en 2014 y versionada al cine en 2025. Esta primera novela, que tuvo una muy buena acogida, plantea el asunto de la adicción sexual en una mujer. No la he leído y por ello nada puedo decir por mí mismo; tan sólo apuntaré que Alejandro Luque hace en la revista 'm'sur' una magnífica reseña sobre la misma. El comentario que allí expone me parece clarificador de la intencionalidad, planteamiento y asunto que Leila Slimani muestra en esa novela. También Canción dulce  ("Chanson douce" en el original francés) conoce versión cinematográfica con el mismo título realizada en 2019.







Canción dulce ("Chanson douce")

«Desconfían de los hombres que se aproximan demasiado, los que se interesan por unas simples mujeres como ellas. Hay que alejar a los que sonríen a los niños, los que observan sus mejillas regordetas y sus piernecitas. Las abuelas se lamentan: "Con todos los pederastas que hay actualmente. En mis tiempos, eso no existía."»


Leila Slimani, Premio Goncourt 2016
Esta novela fue la ganadora del Premio Goncourt 2016. Se trata de una historia inquietante cuya terrible resolución conocemos desde las primeras páginas y que, pese a ello, nos incita a seguir leyendo para entender el motivo de tan horrendo crimen. La novela se basa en un caso real ocurrido el año 2012 en Nueva York donde una niñera asesinó a los dos niños que tenía a su cargo. Nos encontramos ante una especie de thriller psicológico que según avanza va perturbando al lector más y más al observar desde su posición lectora cómo un empleado de la familia se va haciendo con los resortes de poder dentro la misma. Myrian Charfa y Paul Massé, los padres de los niños asesinados, son un matrimonio acomodado, una pareja joven y liberal, que para realizarse debidamente en sus respectivas profesiones (Paul es ingeniero musical y Myriam abogada) se ven en la necesidad de contratar una nanny para cuidar a sus hijos Mila y Adam. Durante los primeros años de MilaMyriam decidió dedicarse a su niña en cuerpo y alma. Estaba feliz cuidando a su hija mientras Paul trabajaba. Según fue creciendo Mila, Myriam sintió que su función de madre iba siendo menos necesaria; por eso decidió, de acuerdo con Paul, volver a quedarse embarazada. Siempre se ha dicho que dos hijos no son el doble, sino mucho más, Y así les ocurrió a ellos. La llegada de Adam a casa hizo que la vida familiar se complicase, mucho más cuando los padres de Paul que durante los primeros años de Mila les habían echado una mano decidieron irse a vivir fuera de París. Según pasan los días Myriam siente que se ahoga, que no puede vivir sólo cambiando pañales, haciendo comidas y saliendo con los niños al parque. «Cada vez odiaba más las salidas al parque infantil. Los días de invierno se le hacían interminables. Las rabietas de Mi la sacaban de quicio, los primeros balbuceos de Adam la dejaban indiferente. Su necesidad de salir a caminar sola iba en aumento. De gritar como una loca en la calle. "Me están comiendo viva", se decía a veces.»

Cuando Myriam acepta la propuesta laboral de su antiguo compañero de estudios Pascal y comienza a trabajar en el despacho de abogados del mismo, la necesidad de buscar una empleada se agudiza. El matrimonio decide realizar una serie de entrevistas porque, naturalmente, no van a dejar a sus niños en las manos de cualquiera. No quieren mandarlos a una guardería, tampoco contratar a una sin papeles; desean una mujer «que no sea demasiado mayor, que no lleve pañuelo y que no fume». Por eso cuando entrevistaron a Louise, una mujer de mediana edad, experimentada en el cuidado de niños, blanca, francesa, y con buenos informes de sus empleadores anteriores se sintieron «como si hubieran encontrado un mirlo blanco». Mucho más cuando Mila se enamoró de Louise y ésta a los pocos días de estar en la casa les cose, zurce, lava los visillos, cambia las sábanas sin que se lo tengan que decir y  cocina de mareo.   

De manera imperceptible según que el matrimonio se cree situado en el mejor de los mundos -felices y progresando en sus trabajos-, la relación empleadores-empleada va mutando. Paul y Myriam están tan contentos de Louise que hasta la llevan con ellos de vacaciones. Louise va sintiéndose más del acomodado barrio donde trabaja que de Bobigny, la banlieu (la barriada) donde ella tiene alquilado un minúsculo estudio.

Paul es el primero en advertir que las cosas están evolucionando de manera equivocada. Advierte de ello a Myriam pero a ambos no les parece para tanto. Pese a todo deciden ir marcando distancias y poner a Louise en su debido lugar. Este año ya no la llevarán con ellos de vacaciones. Todo empieza a deteriorarse. Las ilusiones de Louise de vivir más en el París de Paul y Myriam parecen desvanecerse. Quizás, piensa Louise, haya una solución para que esto no ocurra. Y como se decía en el viejo concurso televisivo del Un, Dos, Tres "hasta aquí puedo leer".
 «Él sabe lo necesaria que es Louise para ellos, pero ya no la soporta. Con su físico de muñeca, su cara de mosquita muerta, lo irrita, le pone nervioso. "Es tan perfecta, tan delicada, que en ocasiones siento una especie de empacho", le confesó un día a Myriam.»
Junto a la historia principal en la novela se tocan muchos temas de tipo social: la inmigración, la presencia de muchos trabajadores ilegales en el país, la segregación, el racismo de la sociedad, los abusos de los caseros, la pederastia, la conciliación familiar, la realización profesional...
«Wafa [una joven musulmana cuidadora de un niño que Louise conoce en el parque] se parece a una especie de felino gordo, poco sutil pero muy desenvuelto. Todavía no tiene los papeles en regla pero eso no parece preocuparla. Llegó a Francia gracias a un señor mayor a quien ella daba masajes en un hotel de dudosa fama de Casablanca. El hombre se encariñó con sus manos, tan suaves, con su boca, sus nalgas y, por último, con todo el cuerpo que ella le entregaba, siguiendo su instinto y los consejos de su madre. Él se la trajo a París, donde vivía en un apartamento miserable y cobraba una pensión del Estado. "Tuvo miedo de dejarme preñada, y sus hijos lo convencieron para que me echara. Pero al viejo le hubiera gustado que yo me quedara con él."»
En cuanto a la forma diré que Canción dulce  se lee con inmenso placer gracias al buen trato que Leila Slimani da al lenguaje («Por la noche, se ha levantado el viento, una brisa marina en la que se adivina el sabor a sal y a utopías.»). Asimismo las abundantes vueltas atrás por las que nos enteramos de la vida de unos y otros personajes las realiza sin brusquedad surgiendo éstos ante nosotros con gran naturalidad. Gracias a estos flash backs conocemos especialmente a Sylvie, la madre de Myriam, que constantemente emite juicios críticos sobre el comportamiento de ella y de Paul («Cuando tenía la edad de ellos, sólo soñaba con hacer la revolución. "También es verdad que éramos algo ingenuos", señala Dominique, su marido, que se entristece al verla descontenta.»); y sabemos de Stephanie, la problemática hija de Louise alejada de su madre desde hace tiempo:
«Stéphanie tuvo mucha suerte. Cuando acabó la enseñanza primaria, Madame Perrin, la señora de la casa donde trabajaba Louise le propuso matricular a su hija en un liceo parisino, mucho mejor considerado que el que le correspondía en Bobigny.
Pero Stéphanie no se mostró a la altura de su generosidad. Unas semanas después de entrar en el liceo comenzaron los líos. Perturbaba la clase. Siempre se estaba riendo, lanzaba objetos, daba malas contestaciones a los profesores. [...] "Quizá Stéphanie se sienta más a gusto en un barrio cerca de su casa -añadió el jefe de estudios- donde tenga puntos de referencia." [...] Louise al llegar a su casa abrió la cancela y apenas la hubo cerrado se puso a moler a palos a Stéphanie .»
Merece muchísimo la pena leer esta novela de Leila Slimani. Os la recomiendo vivamente.

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El país de los otros ("Le pays des autres")

«En ese instante comprendió que era una extranjera, una mujer, una esposa, un ser a merced de los otros. Él ahora estaba en su territorio, él era quien explicaba las normas, quien decía lo que había que hacer, quien trazaba las fronteras del pudor, de la vergüenza y del decoro. En Alsacia, él era un extranjero, un hombre de paso que no debía hacerse notar.»

Leila Slimani,saga familiar,Marruecos y Francia
El país de los otros es el título de la primera entrega de la trilogía de idéntica denominación que Leila Slimani publicó en 2020 (
en España apareció en octubre de 2023). Esta primera novela de la serie lleva el subtítulo de Guerra, guerra, guerra. Las dos partes restantes de la trilogía son Míradnos bailar (febrero, 2021en Francia; 2023 en España) y Me llevaré el fuego (enero de 2025 en Francia; septiembre de 2025 en España). Esta serie de novelas indaga sobre la esencia de la historia marroquí y su cruce con la cultura francesa. Leila Slimani habla de la complejidad que resulta de la confluencia entre colonialismo, familia e identidad y pertenencia.

Desde luego la temática de esta trilogía es bien distinta a la de Canción dulce, pese a ser estos textos de la misma autora. Nos encontramos aquí ante la vida de una pareja formada por un marroquí (Amín Belhach) y una francesa (Mathilde Adam). Se conocieron y se casaron en Mulhouse (Francia) al final de la ocupación nazi de Francia. Acabada la segunda guerra mundial, la pareja se instala en Meknés (Marruecos), protectorado entonces francés. Allí Amin quiere hacer productiva la finca que ha heredado de su padre. La acción en esta primera novela de la saga va desde que llegan a Meknés al poco de acabar la Guerra Mundial hasta el final de agosto de 1955 cuando las revueltas por la independencia del país están ya en su punto álgido. Vemos cómo todos los personajes se sienten extraños en algún momento al lugar que habitan o a la posición que ocupan (marroquíes en Francia; franceses en Marruecos; mujeres occidentales en un mundo machista; niños frente a adultos....). La novela me ha parecido interesantísima, especialmente por el buen desarrollo psicológico de las problemáticas de cada uno de los personajes.

El choque entre ocupantes y ocupados, entre Occidente y Oriente, entre Cristianismo e Islam se evidencia a lo largo de todo la novela. La visión romántica que en Europa se tenía de África es la que Mathilde pretende "vender" a su familia a través de las cartas que les envía («En las cartas que escribía a su hermana, Mathilde mentía. Fingía que su vida se parecía a la de las novelas de Karen Blixen, Alexandra David-Néel o Pearl S. Buck»). No, desde luego la vida de Mathilde en el Protectorado francés de Marruecos no es tan ideal como la vida en África que describe Isak Dinensen en su novela autobiográfica "Memorias de África". En Marruecos las distancias entre culturas estaba más marcada incluso que la que Karen Blixen señalaba en Kenia
«Para Muilala, el mundo estaba atravesado por unas fronteras infranqueables. Entre hombres y mujeres, entre musulmanes, judíos y cristianos, y ella estaba convencida de que para entenderse bien, más valía no cruzarlas. La paz se conseguía si cada cual se quedaba en su sitio.»
Es interesantísimo ver cómo evolucionan los personajes al tiempo que evoluciona la situación política del país. Mathilde se va adaptando a la manera de vivir las mujeres en Marruecos, sujetas a la autoridad del hombre, si bien ella entiende que su entrega es una manera de demostrarle el poder que ella tiene sobre él. Por su parte Amin, que ha luchado contra los nazis en el ejército francés, se siente en un terreno de nadie; por eso su modo de proceder muestra inseguridades que su esposa va limando mediante su plena aceptación de la nueva realidad socio-política del país que está naciendo.

Un ejemplo de lo manifestado en el párrafo anterior se da cuando Amin, tras descubrir una foto de su hermana pequeña Selma con un joven aviador militar francés, enfurece y golpea a Mathilde por no haberla controlado debidamente y prohíbe a Selma asistir al Liceo. Pese a esto el matrimonio sigue haciendo el amor. Es la manera que tiene ella de dominarlo a él: 
«Para avergonzarlo, ella perdió todo pudor, toda compostura. Le arrojó a la cara su lujuria y su belleza de mujer, su vicio y su lubricidad. Mathilde le daba unas órdenes cuya crudeza escandalizaba a Amin y alimentaba su excitación. Ella le demostró que guardaba dentro algo inasible, algo sucio, y que él no era quien lo había ensuciado. Una negrura de la que ella era dueña y que él nunca entendería
Los personajes son abundantísimos. Todos tienen gran interés, aunque quizás sea Aicha, la hija de Amin y Mathilde, la niña mestiza, la que marque la esperanza de futuro. Otro personaje llamativo es el médico francés que atiende a Mathilde durante un episodio de enfermedad complicada que ella sufrió. El facultativo no logra entender a esa familia mixta con una hija mestiza
(el doctor francés que atiende a Mathilde) «sabía que el mundo había cambiado, que la guerra había trastocado todas las reglas, todos los códigos, como si hubieran puesto a las personas en un recipiente y las hubieran removido, entrechocando unos cuerpos de los que opinaba que era indecente que se tocaran. Aquella mujer dormía en los brazos de ese moro velludo, de ese patán que la poseía, le daba órdenes. Todo esto era injusto, no entraba dentro de la norma, esos amores creaban caos y desgracias. Los mestizos anuncian el fin del mundo.»
Por su parte Aicha cuando se sienta en la azotea de la casa junto a sus asustados padres y contempla los incendios de las fincas de los colonos que los revolucionarios marroquíes están realizando en silencio y para sus adentros piensa: «Que ardan. Que se vayan. Que se mueran». Con esto vemos que la niña ya no está en el país de los otros o al menos no se siente en el país de los otros porque los otros a partir de ahora son los colonos franceses y no ellos.

Desde un punto de vista formal quisiera destacar el hermoso vocabulario propio de Marruecos que Leila Slimani incorpora en la novela. El mismo dota de belleza al texto al tiempo que sirve de rasgo identitario del país donde suceden los hechos. Son términos como “patinillo” (patio pequeño),  “almocadén” (autoridad subalterna),  “ataifor” (mesa redonda y pequeña usada por los musulmanes), “jaique” (especie de almalafa, usada por mujeres árabes, que sirve para cubrirse de noche y como vestido de día), “grisgrís” (amuleto protector que trae buena suerte a la vez que ahuyenta al demonio),  “adul” (notario o fedatario público),  “albórbolas” (revuelo, bulla, jaleo, gritería o alboroto ruidoso),  “almozala” (en textos aljamiados y moriscos, tapiz o alfombrilla para la oración), “aljofifa” (trapo o bayeta para fregar, especialmente el suelo), “aduar” (campamento de beduinos, formado por tiendas y chozas), etc. Salvo la palabra grisgrís, vocablo que procede del área subsahariana introducido en Francia en el siglo XVI, el resto forma parte actualmente del repertorio léxico magrebí.

Leila Slimani,literatura francesa,mestizaje cultural
Para finalizar, señalaré algunos datos tomados de la información proporcionada por Penguin Random House en su página web que vienen a completar los elementos biográficos señalados al inicio de esta entrada: la novelista Leila Slimani es la representante personal del presidente francés Emmanuel Macron para la promoción de la lengua y la cultura francesas, y preside el jurado del Premio Booker Internacional 2023. Ocupó el puesto n.º 2 en la lista anual de Vanity Fair Francia de los Cincuenta franceses más influyentes del mundo. Nacida en Rabat, Marruecos, en 1981, divide su tiempo entre Francia y Portugal. 


9 feb 2024

Honoré de Balzac: "La piel de zapa", Comedia Humana 1

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«Pensó de pronto en que la posesión del poder, por inmenso que éste pueda ser, no proporciona la ciencia de utilizarle. El cetro es un juguete en manos de un niño, una hacha en las de Richelieu, y en las de Napoleón una palanca que hace vacilar al mundo. El poder nos deja tal cual somos y no engrandece más que a los grandes. Rafael pudo hacerlo todo y no hizo nada.»

Política y Literatura, Realismo francés
Los motivos que llevan a los lectores a leer un libro u otro son variados por demás. Fijándome en mí diré que, en ocasiones, la elección de los títulos obedece a alguna de las causas siguientes: he visto una serie televisiva basada en una obra narrativa y quiero conocerla de primera mano; la novela de un autor, que me satisfizo en su momento, me impulsa a probar con otra realizada por el mismo; tras la lectura de una buena reseña en un blog literario de toda mi confianza de un libro, me entran unas irresistibles ganas de ponerme con él; un artículo, incluso publicitario, leído en una revista o suplemento cultural de un diario hace que lo recuerde en una librería o biblioteca y lo compro o lo saco en préstamo; e incluso, como en esta ocasión, la referencia a una obra, aunque sea de soslayo o de manera metafórica, realizada, como apoyo argumentativo, en un artículo periodístico sobre política actual de aquí o de otro lugar. Así, esta última motivación me llevó a buscar en la biblioteca de mi barrio, la novela inaugural de La Comedia Humana de Honoré de Balzac, "La piel de zapa".

Por acabar con la justificación de mi elección, diré que el artículo periodístico de marras lo firmaba en el diario digital El Confidencial el periodista Pablo Pombo bajo el título "La piel de Puigdemont". Es tal actualmente la profusión y acumulación de informaciones sobre la proyectada primera ley de esta legislatura que ver en un artículo sobre la misma una referencia literaria, nada menos que a Balzac, me incitó a buscar la novela a la que, una vez hecha la lectura del artículo, entendí se refería. Así de curiosos son los caminos que nos dirigen o nos apartan de ciertos libros. Pero ya quiero entrar en harina, o sea, ya es hora de hablar de literatura y dejar de dar rodeos.

Honoré de Balzac (Tours, 1799 - París, 1850) es uno de los grandes escritores franceses de la escuela realista. Junto a Stendhal es precursor de este movimiento literario que encontró sus nombres culmen en Flaubert (1821-1880) y Victor Hugo (1802-1885), sin dejar en el olvido a los dos Alejandro Dumas (1802-1870, el padre; 1824-1895, el hijo). Jugador, pendenciero, endeudado hasta las cejas en muchas ocasiones, mujeriego (sólo se casó próximo ya a su fallecimiento. pero fue pareja de múltiples mujeres), escritor prolífico al que la enfermedad persiguió durante toda su vida por sus excesos de todo tipo: amatorios, festivos, pendencieros, y, sobre todo, sus largas jornadas de trabajo literario que minaron mortalmente su salud.

En La piel de zapa, novela publicada primero en cinco entregas, pero no completa, en la Revue de París, encontramos a Rafael, joven poeta que con una última moneda en su poder entra en un salón de juego a apostarla. Tras perderla deambula por los muelles del Sena con la determinación tomada de poner fin a sus días. En su errático vagar ve una tienda de antigüedades en la que decide entrar. Las obras de arte allí exhibidas le hacen entrar en divagaciones filosóficas de todo tipo. El anticuario le invita a visitar un departamento de la tienda con piezas de mayor valor. Allí el anciano vendedor, tras hablar con él y conocer sus graves problemas económicos y vitales, le ofrece un viejo pedazo de cuero, una piel de zapa (pez) o de onagro (asno salvaje), de gran aspereza, pero con una enorme cualidad: es capaz de satisfacer cualquier deseo de su poseedor; sin embargo, por cada deseo realizado la piel se adelgazará y encogerá consumiendo la energía vital del propietario hasta llegar a su consumación. Es por esto que el anciano le insta a no aceptarla, pero Rafael de Valentin, desesperado, no le hace caso y tras tomarla expresa un primer deseo: ojalá pudiese asistir a un pantagruélico banquete con buenos vinos, hermosas mujeres y buenos amigos. Abandona la tienda y al poco topa con unos amigos suyos, que están de francachela, que  le invitan a unirse a ellos y acompañarlos a la casa de un burgués millonario donde piensan culminar la noche con una orgía por todo lo alto. Todo esto ocurre en 'El talismán', la primera parte de la novela.

Con estos amigos asiste al banquete que el creador de un periódico, el capitalista Taillefer, da en su casa. Quizás Taillefer le sirva para salir de su indigencia ofreciéndole un puesto en su periódico. Su amigo Emilio, periodista, será su valedor ante Taillefer. En este banquete ambos amigos divagan sobre temas de lo más filosófico mientras disfrutan de la compañía y placeres que les dispensan dos bellas cortesanas (prostitutas), Aquilina y Eufrasia. La libertad y liberalidad con que actúan ambas le sirven a Rafael de contrapunto con la continencia de otras como Paulina, hija de la dueña de la pensión donde ha habitado durante tres años consumiendo el dinero que su padre le dejó al morir. Rafael se siente atraído por Paulina, joven virtuosa y contenida que lo atiende con enorme dedicación
«—¿Pero no es odiosa una mujer sin virtud? —preguntó Emilio a Rafael.
Eufrasia les lanzó una mirada viperina y contestó con inimitable acento de ironía:
—¡La virtud! Eso queda para las feas y contrahechas. ¿Qué sería, sin ella, de esas infelices?
—¡Calla! ¡Calla! —exclamó Emilio—, no hables de lo que no sabes.
—¿No he de saberlo? —replicó Eufrasia—. Entregarse durante toda la vida a un ser odiado, saber criar hijos que nos abandonen, y haber de darles las gracias cuando desgarren nuestro corazón. Ésas son las virtudes que exigen ustedes a la mujer; y aun para recompensar su abnegación, acaban por imponerla sufrimientos, tratando de seducirla, y si resiste la comprometen. ¡Bonita vida! Vale más conservar la libertad, amar a quien se quiera y morir jóvenes.»
En el curso de este orgiástico banquete que dura hasta el día siguiente, el poeta desesperado topa con Rastignac, antiguo amigo, vividor donde los haya, que le insta a visitar los salones de la alta sociedad para salir de su penoso estado. Es así como Rafael conocerá a la condesa Fedora, bellísima mujer, de la que quedará prendado pero a la que no logrará seducir al ser ésta, como reza el título de esta segunda parte, una «mujer sin corazón». Pese a esto, Rafael la visita una y otra vez hasta que decide abandonar sus salones por la imposibilidad de conseguirla y haber perdido con ella los pocos dineros logrados siguiendo los consejos del pícaro Rastignac, cuya consigna vital es la de que pues hemos de morir, mejor hacerlo a través del exceso que no de la morigeración. De esta manera, Rafael de Valentin concluye diciéndole a Emilio casi al final de esta segunda parte, que acababa de gastar su último napoleón en la casa de juego. 

La tercera parte de La piel de zapa, "La agonía", sucede varios años después del orgiástico banquete que finalizó con la comunicación a Rafael por parte de un notario de ser el único heredero de una enorme fortuna, evaluada en unos seis millones de francos, dejada por «el mayor O`Flaharty, fallecido en agosto de 1828 en Calcuta». Al ver Rafael cómo la piel de zapa había encogido nada más conocer la noticia, decidió procurar desear las menos cosas posibles a fin de preservar su vida. Y así lo encontramos en esta última parte de la novela de la que más ya no puedo desvelar para no destrozar el deleite lector.

 La lectura me ha resultado satisfactoria, aunque he de reconocer la enorme evolución del gusto literario experimentada por el lector de hoy respecto al de hace casi doscientos años. Actualmente el exceso descriptivo, la enorme acumulación de adjetivos, las digresiones filosóficas o de otro tipo, la patente búsqueda de finalidad moralizante, etc. de esa literatura no casa bien con la velocidad, escasa profundidad conceptual, el ritmo adictivo, etc. que los lectores actuales buscan -o mejor exigen- en los relatos que toman en sus manos. De ahí que los planteamientos de orden filosófico que especialmente en la primera parte acumula Honoré de Balzac hayan hecho que esas páginas me resultasen por momentos algo tediosas. Sin embargo, la segunda gana en viveza por los diálogos y el dinamismo mostrado por los personajes. Y ya en la tercera el lector se hace cómplice del autor deseando ver en qué acaba la historia, cómo se resolverá el peliagudo asunto de Rafael con esa piel que satisface todos sus deseos aunque sea a costa de su propia existencia, etc.

Junto a la historia propiamente dicha, una historia realista situada en un contexto histórico contemporáneo al momento de escritura, la Revolución de julio del año 1830, que supuso la caída del absolutista Carlos X y el ascenso de Luis Felipe de Orleans, esta primera novela de la obra que Honoré de Balzac pretendía que fuera un retrato de la sociedad francesa de su tiempo, La Comedia Humana, ha sido de mi interés por varias cosas: la primera porque se ve en ella con claridad el tránsito desde el Romanticismo de un Goethe, un Chateaubriand o un Lamartine, a un declarado realismo que luego eclosionaría definitivamente con Gustave Flaubert y Emilio Zola; la segunda, por la cantidad de elementos autobiográficos contenidos en La piel de zapa
✔«La curiosidad filosófica, el exceso de trabajo, la afición a la lectura, que han ocupado constantemente mi vida, desde la edad de siete años hasta mi entrada en el mundo, ¿no me habrán dotado de esa facilidad, que todos me atribuís, para expresar mis pensamientos y seguir avanzando por el vasto campo de los conocimientos humanos?» 
✔«—Ha debido usted cometer muchos excesos, entregándose a una vida disipada, y, a la vez, desarrollar un intenso trabajo mental —dijo a Rafael uno de los tres afamado doctores, cuya cabeza cuadrada , ancho rostro y vigorosa complexión parecían denotar un genio superior al de sus dos antagonistas.
—He querido matarme haciendo una vida desordenada, después de pasar tres años escribiendo una extensa obra, en la que quizá se ocupen ustedes algún día —contestó Rafael.
»
Otro punto que me ha interesado mucho de esta novela es conocer de primera mano qué personalidades del pensamiento, la literatura y del mundo científico eran en el momento de escritura importantes para un iniciador de la escuela realista como era Honoré de Balzac. En las páginas de La piel de zapa aparecen citados el inglés Sterne, Charles Perrault («Era Ariel deslizándose como un silfo bajo techo y proveyendo a mis necesidades. Una noche, Paulina me contó su historia, con emocionante ingenuidad.»), Rabelais («Entre las acerbas chuscadas dedicadas por aquellos hijos de la Revolución al nacimiento de un periódico y las ocurrencias prodigadas por alegres bebedores al nacimiento de Gargantúa, mediaba todo el abismo que separa al siglo décimonono del decimosexto. Éste preparaba una destrucción, riendo; aquél, reía entre las ruinas.»), Immanuel Kant, John Milton («La contemplación de los salones, en aquel momento, constituía una vista anticipada del Pandemonio de Milton.»), y otros tantos autores más.

Por lo demás, la novela es típica del realismo del XIX. Muestra la realidad de un modo que va un paso más allá del pintoresquismo propio del costumbrismo romántico. Ahora se pone el acento en la crítica de la ascendente clase burguesa con una evidente intención moralizadora. Es una gente que gasta su dinero con evidente mal gusto (no son aristócratas) sin importarles que la clase baja lo esté pasando mal: 
«¡Ah! Nunca nos falta dinero para nuestros caprichos: sólo regateamos el precio de las cosas útiles o necesarias. Tiramos el oro indiferentemente con una bailarina, y escatimamos una moneda en el salario de un obrero, cuya famélica familia espera el jornal para pagar sus atrasos.» 
E igualmente, en la narración, y en varios momentos, la crítica a la doblez e hipocresía de los miembros de esta clase es patente:
  • Comedie Humaine, Honorato Balzac
     «Fedora, a pesar de su sagacidad, no había desechado todos los vestigios de su origen plebeyo; su olvido de sí misma era falsía; sus modales, en lugar de ser ingénitos, revelaban un laborioso estudio; su cortesía, en fin, trascendía a servilismo. Y, sin embargo, sus melosas palabras eran para sus favoritos la expresión de la bondad, su pretenciosa exageración, noble entusiasmo. Sólo yo había estudiado sus muecas; había descubierto su interior, despojándola de la tenue corteza exigida por la sociedad; yo era el único a quien no podía embaucar con sus arterías, porque conocía a fondo su alma felina.»
  • «¿Que uno de nuestros amigos carece de talento? Se habla de su probidad, de su franqueza. ¿Que la obra de otro resulta pesada? Se la presenta como un trabajo concienzudo. Si el libro está mal escrito, se elogian las ideas. ¿Qué Fulano es un descreído, un inconstante, un tarambana? ¡Bah! En cambio, es un hombre seductor, original, divertidísimo. Pero ¿se trata de un enemigo? ¡Ah! Entonces se le achacan todas las culpas, se invierten con él los términos del lenguaje, y se muestra tanta perspicacia en descubrir sus defectos, como habilidad se puso para hacer resaltar las virtudes de los amigos.»
Cualquiera puede ver, sólo ya con la última cita, la enorme actualidad que tiene La piel de zapa. El manejo del lenguaje, el cambio de términos y significación si es de los nuestros o no, se evidencia en esta novela. Es por ello que, al llegar al final de su lectura y regresar al mundo de la realidad en que habito, encuentro pertinente por demás la metáfora que el periodista Pablo Pombo, citado al inicio de esta reseña, realizaba en su artículo de temática política. Quizás la cita con la que quiero cerrar la reseña sea aún más clarificadora: 
«—¡Son ustedes unos majaderos! —replicó el ferviente republicano—. ¿Acaso pretenden ustedes limpiar una nación con mondadientes? A su juicio, la justicia es más peligrosa que los ladrones.»
Permitan que me ría y que me quite el sombrero ante el genial Honoré de Balzac (¡Chapeau!, dirían sus compatriotas) y esta novela con la que el novelista se dio a conocer, que le dotó de enorme prestigio literario y que, hasta el mismísimo Goethe, muy anciano ya en 1831, alabó. La verdad es que el asunto de venderse por conseguir lo deseado recuerda bastante a Fausto, del alemán ilustre.




16 oct 2022

"La anomalía", novela de Hervé Le Tellier

16 comentarios:

«No ha pretendido explicar nada. Se ha limitado a dar su testimonio, de la manera más sencilla posible. Se ha quedado con once personajes y sospecha que incluso son demasiados. Su editora se lo ha pedido encarecidamente, por favor, Victor, no lo compliques tanto, vas a perder a tus lectores, simplifica, recorta, céntrate en lo esencial.»

Hervé Le Tellier, Posmodernismo literario
Novela curiosa e interesante tanto por el asunto como por la manera de presentarlo. El asunto: la duplicación de nada menos que de 243 personas, pasajeros de un vuelo de Air France que en marzo entró en una zona de turbulencias y que tres meses más tarde, en junio, el mismo avión con el mismo piloto y los mismos 243 pasajeros sufre el paso por una tormenta idéntica que lo hará aparecer en la misma situación y circunstancias. Para los pasajeros de ese avión de junio el tiempo en que se encuentran sigue siendo marzo; sin embargo, ellos mismos, mejor dicho, sus dobles, que en marzo pasaron por lo mismo han seguido con sus vidas normales durante esos tres meses.

Si novedoso e interesante es el asunto, no lo es menos la forma como el autor, Hervé Le Tellier, sabe presentarlo haciéndolo verosímil al lector. En La anomalía se mezclan la física, la matemática, la filosofía, la religión, la política en equilibradas proporciones a fin de poder dar una explicación a tan increíble fenómeno, a esta anomalía sin igual. Al tiempo, los protagonistas de la misma -en la novela los 243 pasajeros, se focalizan en once- viven sus propias contradicciones al verse cada uno duplicado en un otro que son ellos mismos, sin duda alguna, pero con la salvedad de que para unos, los aterrizados en junio, hay tres meses que aún no han vivido. Así pues, cada uno de ellos, por persona interpuesta -los viajeros aterrizados en marzo-, esto es, por su propio otro yo, serán sabedores de los que les acaecerá en los próximos 90 días. ¿Seguro que los 243 de junio reproducirán la vida de los de marzo? Es asunto que mantiene viva la atención del lector y que Hervé Le Tellier (París, 1957) sabe desarrollar con tino y acierto. Para conocer en qué para todo esto, queridos amigos, no queda otra que leer esta sorprendente novela, La anomalía, que está conociendo un éxito increíble en su país, Francia, donde se alzó con el Premio Goncourt el año 2020

Muchas hipótesis exponen en el relato diversos personajes a fin de poder entender tan inexplicable suceso. Desde las filosóficas que parten del mito de la caverna de Platón en el que lo que percibimos no es más que una sombra, un reflejo o una mera representación de la realidad, hasta conjeturas informáticas según las cuales lo que ha sucedido sólo sería una simulación, el ensayo de un programa informático producido por la combinación de los algoritmos que a todos hoy nos rigen; pasando, naturalmente, por las teorías probabilísticas desarrolladas por los matemáticos más insignes. Sobre esto último es sobre lo que los personajes Adrián y Tina Wang, jóvenes científicos del MIT, han desarrollado el denominado "protocolo 42" que los políticos ahora quieren poner en práctica
«Adrian es en esa época un jovencísimo probabilista del equipo de Pozzi, el gurú de las "mates aplicadas" del MIT. Adrian acaba de defender, a sus veinte años, una tesis sobre las cadenas de Markov, la notación de Kendall... En resumidas cuentas, que se interesa por las colas. En particular, es un apasionado de la ley de Little, que dice que el número medio de unidades en un sistema estable es igual a la frecuencia media de llegada multiplicada por el tiempo que pasan en el sistema»
En mi opinión la novela es un claro ejemplo de literatura posmoderna. Concretamente, en ella asistimos a la producción simultánea de la anécdota y del libro que la relata que es, precisamente, ¿la novela titulada La anomalía que los lectores tenemos en nuestras manos? Quizás no sea así; y si no es así entonces ¿Hervé Le Tellier está parodiando este recurso tan habitual en tantos y tantos relatos actuales? Sí, no, tal vez. Leyendo la novela me asalta una pregunta: ¿La duplicación, la existencia simultánea, que constituye el meollo de la peripecia del vuelo de Air France, se reproduce en el propio producto literario que estamos leyendo? Aclarar estas dudas es uno de los alicientes que impulsan a leer la novela
«Corrigen el libro durante el fin de semana, lo maquetan el lunes, envían acto seguido a la prensa las fotocopias de las primeras pruebas, el texto le llega al impresor a final de semana y la imprenta se pone en marcha el mismo día [...] Todo un récord: no se recordaba nada igual desde la biografía de Lady Di. El primer miércoles de mayo, La anomalía está en todas las mesas de novedades.»
El autor del libro ficticio es el personaje Víctor Miesel del vuelo de marzo que conoce un importante éxito en mayo con su novela titulada "La anomalía". Es ésta una obra llena de aforismos que muestra a un hombre en baja forma mental, deprimido, solitario, lo que preludia cualquier desenlace. Curiosamente lo que le sucede a esos dos aviones que se duplican en continente y contenido con la diferencia temporal de tres meses es asimismo una enorme anomalía que hará intervenir a las más altas instituciones de los Estados Unidos, donde el avión aterriza, y de Francia de cuya capital, París, despegó.

Premio Goncourt 2020, Novela francesa
El Víctor Miesel del vuelo de Junio, a instancias de su editora [ver la cita que abre esta entrada], elige para la novela que está escribiendo, de entre los 243 pasajeros que constituyen el pasaje del vuelo de Air France (en la novela que estamos leyendo a los once del avión hay que añadir los que en tierra indagan el fenómeno), once personajes que, lógicamente, cada uno de ellos tiene su vida propia. Unos, como la atractiva y joven Lucie, son muy independientes en sus relaciones íntimas; otros, como André Vannier, hombre maduro y eminente arquitecto famoso, está enamorado perdidamente de esa joven en la que sobre cualquier cosa prima la independencia; hay gays de color como el músico Slimboy; Joanna Wasserman es una joven y eminente abogada negra; hay una niña, Sophia, que sufre tocamientos impropios por parte de su padre; el comandante del vuelo de Air France, David Markle, a su llegada a Nueva York recibirá de su hermano Paul, oncólogo en el Mount Sinai, una mala noticia; hay hasta un asesino a sueldo, Blake, que curiosamente será quien menos problemas tendrá para desembarazarse del incordio que supone estar duplicado en este mundo; y, naturalmente, Víctor Miesel, 'coautor' podríamos decir, con enorme imaginación arábiga por mi parte, de La anomalía. Como es patente en esta breve relación, el abanico de tipos cubre todo el espectro social que se demanda hoy a los creadores artísticos. No hay discriminación alguna, todos estos arquetipos viajan juntos; el avión es metáfora de la sociedad en general. 

He dicho antes algo sobre que Hervé Le Tellier construye una novela posmoderna. Sí, así lo creo, aunque en muchos momentos la parodie. En el posmodernismo todo tiene cabida; el posmodernismo viene a colocar al mismo nivel lo auténtico y lo impostado; el posmodernismo tumba las altas torres de lo respetable, de lo intocable, de la separación entre lo excelso y el resto. En la literatura posmoderna la cultura popular (cine, música pop, etc.) aparecen como constituyentes importantes. Y de todo esto hay en La anomalía. Frecuentísimas son las analogías que se hacen de lo que sucede con series televisivas y/o películas conocidas: 
  • «Pensé que me iba a encontrar con un... un extraterrestre. Un individuo con los ojos vacíos y la voz gélida, como en la película esa, The Body Snatchers.», le dice a Victor Miesel su editora Cleménce cuando ella va a verle a la base McGuire, donde la CIA ha recluido a los 243 pasajeros del vuelo duplicado.
  • «—La idea aparece en muchas novelas —dice Adrian, a quien la explicación de Meredith le parece demasiado abstracta—. En Dune, de Frank Herbert, por ejemplo. O en películas como Interstellar, de Christopher Nolan. O en la nave Enterprise de la saga de Star Trek.»
E igualmente sucede con alusiones que se hacen a intérpretes y temas musicales:
  • «moviéndose al ritmo del nuevo hit de Ed Sheeran, So Tired of Being Me, algo a medio camino entre el R&B y el dancehall»
  • «The Girl from Ipanema. en la versión de Amy Winehouse»
  • «La topóloga inglesa se echa a reír y, en este instante, a ella también le trae sin cuidado ser una simulación, y su euforia no es en absoluto un efecto secundario del modafinilo. Meredith se pone entonces a cantar siguiendo la melodía de (I Can¡t Get No) Satisfaction: I can be no no no simulation / No no no / And I cry and I cry and I cry! / I can be no no no»
Y junto a estas referencias propias de la cultura pop el novelista introduce en su narración no pocas muestras de elevada cultura en condiciones de convivencia igualitaria entre unas y otras: 
  • «el magnate farmacéutico utiliza la cultura como instrumento de dominación. Aquí echa mano de un poema de Ralph Waldo Emerson»
  • «Es mejor que me vaya. Pero no te preocupes, querido Aby: tú, que has leído Guerra y paz, sabes muy bien, como el general Kutúzov, que los dos guerreros más poderosos son la paciencia y el tiempo.»
La mezcolanza entre ambos niveles culturales, la mixtura, es clara y patente en general provocando que la lectura sea grata y esté al alcance de cualquier lector: 
«Darchini se acerca a la cónsul de Francia, que está junto al bufé, como un náufrago a un salvavidas. Su vestido amarillo limón lo tiene hipnotizado, con esas espirales doradas que le recuerdan a la gidouille del padre Ubú. Desde que en las recepciones nigerianas los dashikis multicolores y las tradicionales agbadas yorubas han sustituido a los modelos Versace y a los esmóquines Armani, hay que currárselo mucho para no pasar desapercibido



Para finalizar
Quisiera finalizar aludiendo al humor, a la parodia e ironía que aflora en muchos momentos en La anomalía. Precisamente el componente paródico está siempre muy presente en la narrativa posmoderna. Hay ironía y sobre todo parodia en la escondida referencia a Tolstoi que el narrador en tercera persona, que nos está contando la historia, hace al decir que «Todos los vuelos tranquilos se parecen, pero cada vuelo turbulento lo es a su manera». Y hay humor, mucho humor, cuando, en medio de la crisis desatada por esa aparición del mismo vuelo, pasaje y tripulación tres meses después de la primera vez, Adrián Miler, creador del protocolo 42 pide al general Silveria que haga traer buen café para investigadores, psicólogos y el personal de seguridad:  
«El general Silveria se muestra dubitativo.
—De todos modos, vamos a colaborar con los servicios británicos. 
—Y una cafetera, una de verdad, que haga un expreso decente —añade Adrian Miller. 
—No pidan cosas imposibles —tuerce el gesto el general
novela posmoderna
Hervé Le Tellier
no quiere que el suceso de la simulación, duplicación, replicación, programación o lo que sea esto que ha ocurrido, quede en pura anécdota. Por eso introduce la duda en el lector de La anomalía cuando su narrador se pregunta si este extraño fenómeno de las duplicaciones sólo sucede en Occidente. En el curso de la lectura concluimos que parece ser que no. Parece ser que en la inmensa y opaca China algo semejante le ha ocurrido también a un vuelo. Pero todo queda ahí, en que parece ser que también ahí se ha producido una duplicación, una representación que pone en jaque el concepto de real y de virtual. ¿Quién o qué es uno y quién o qué es otro? ¿Son las dos, representaciones programáticas? Para resolver todas estas dudas no queda otra que leer la novela. Una novela entretenida incluso para quienes, como yo, se confiesan iletrados en cuestiones científicas, que aquí en algún momento de la narración cobran gran importancia.



ADENDA.
A punto de clicar en 'publicar' me topo en internet con una información sobre el escritor francés que desconocía por completo. En ella, el periodista o crítico Manuel Crespo, a propósito de la novela La anomalia resalta el hecho de que Hervé Le Tellier, su autor, es integrante del grupo "Oulipo". Me sorprendo al leer esta palabra y corro a enterarme qué cosa es ello. Y vengo a entender que OULIPO es un acrónimo («Ouvroir de littérature potentielle», en castellano «Taller de literatura potencial») creado por escritores y matemáticos franceses para designar un grupo de experimentación literaria fundado en París en noviembre de 1960 por el escritor Raymond Queneau y el matemático François Le Lionnais. Pertenecen a este selecto club francés, que se reclama heredero de los patafísicos de Alfred Jarry, autores -que yo conozca, al menos de nombre- como Marcel Duchamp, Italo Calvino, Georges Perec, Pablo Martín Sánchez (precisamente el traductor al castellano en esta edición de Seix Barral, en el grupo desde 2014) o el mismísimo Hervé Le Tellier que ingresó en el grupo en 1992.
Quizás con esta información, se puedan entender mejor ciertos recursos formales y temáticos experimentales que aparecen en la novela y que, más o menos, he expuesto a mi manera en esta reseña.

27 feb 2022

La trenza. Novela de Laetitia Colombani

21 comentarios:

«Se entrelazan de tres en tres, los mechones de una vida. Y se vuelven a entrelazar, una vez y otra… Mientras escribimos la historia de una trenza. Mi obra avanza despacio. Es un trabajo delicado este. Dejar los dedos bailar ese exótico ballet. Pensar en las vidas que unen esos suaves cabellos que bailan entre mis dedos.
A veces, uno de los tres hilos se deshace. Entonces nace la catástrofe, el terremoto, el tsunami que lo arrastra todo. Todo lo que había conseguido se deshace entre mis dedos. Así que pienso, hay que volver a empezar. .
Hay que volver a entrelazar mechones para trenzar la vida.»

La trenza, La tresse, novela francesa
 La novela presenta la historia de tres mujeres que, como las tres partes en que se divide el cabello para combinándolos dar lugar a una trenza («Trenza: Conjunto de tres mechones o tres cabos que se cruzan alternativamente entretejiéndolos»), sufren y viven en lugares muy distantes unos de otros (Badlapur - Uttar Pradesh - India, Palermo - Sicilia , y Montreal - Canadá) si bien en el mismo tiempo su condición de mujeres. Lo esencial en esta novela -en realidad tres relatos distintos que comparten una característica exterior tradicionalmente definitoria de la condición femenina: el cabello largo [«"Hay un gran misterio en el bosque de tu pelo. Una mujer libre es justo lo contrario de una mujer fácil", Simone de Beauvoir»]- es el hecho de que sus tres protagonistas son mujeres. Esto es lo primordial; el resto se mueve un poco dentro del tópico y la muy conocida realidad (la tremenda pobreza de los Intocables en la India a lo que viene a sumarse el hecho de ser mujer; el arrojo de una 'appasionata' joven palermitana que a todo se atreverá por amor; y la ocultación de la condición femenina [hijos, enfermedad...] para poder triunfar en una sociedad hiperdesarrollada y supercompetitiva como es la de Montreal en Canadá.

La novela se lee muy bien, es una novela sencillita que explota muchos lugares comunes aunque no por eso menos hirientes. Todos estos 'topoi' tienen por epicentro a la mujer. Los hombres quedan en un segundo plano y cuando aparecen se presentan como poco arriesgados (el caso de Narangayad, padre de Lalita y marido de Smita en India), venerados objetos de amor (el caso de Pietro Lanfredi,  padre de Giulia, y también de Kamal, el enamorado de ésta, que curiosa y casualmente es también hindú), o seres depredadores (como Johnson, el jefe de Sarah Cohen en el despacho de abogados Johnson & Lockwood de Montreal, y Gary Curst, el compañero que sólo quiere pasar por encima de ella en el bufete). 

Me ha parecido una novela que acumula tal número de coincidencias, encima muy previsibles, que en la lectura no he podido por menos que sonreír dada la ingenuidad que se intuye en la escritora y la inverosimilitud que por esto mismo la historia viene a mostrar. De todas maneras se disfruta con la novela que se lee en un pis pas.

Estructuralmente esta primera incursión de la actriz, guionista y directora de cine francesa Laetitia Colombani en la literatura, me ha parecido bastante simple. Los tres relatos discurren linealmente sucediéndose unos a otros alternativamente en el orden Smita - Giulia - Sarah. Este  orden sólo se ve alterado en dos o tres momentos en que una trabajadora de la última posticería (taller de pelucas) que queda en Palermo reflexiona sobre su trabajo.  Está muy avanzada la narración cuando esta narradora avisa de que se ha roto un hilo pero que hay que continuar. Y la continuación se ve alterada, el orden no será ya el de antes sino que ahora son los hilos Smita - Giulia los que prevalecen sobre el de Sarah que al poco vuelve a aparecer. Son 38 capítulos los que componen esta novela corta de sólo 206 páginas.

Lo esencial en La trenza de Laetitia Colombani es la búsqueda de la libertad, la rebelión contra el karma o destino preestablecido para cada una de estas mujeres tan distintas, tan diversas: la primera es una dalit, una intocable, una «hija de Dios» que decía Gandhi, que se niega a que Lalita, su hija de seis años, deba arrostrar de por vida su condición de scavenger (limpiadora con sus propias manos de las letrinas de las castas superiores); luego una joven siciliana que para evitar el cierre de la posticería paterna habría de casarse con Gino, el joven rico del lugar al que ella no ama; y por último una triunfadora del primer mundo que oculta aspectos propios de su condición femenina para poder seguir compitiendo en una sociedad que los tiene por debilidades. 

Como los tres mechones que yendo y viniendo, entrelazándose con orden, forman una trenza sus historias coincidirán en, precisamente, una trenza de cabello real que allá en el «Templo Sri Venkateswara Swami Vaari» de la ciudad india de Tirupati Smita y Lalita ofrecerán al dios Visnú en agradecimiento por haberles consentido y favorecido en la conquista de su libertad. Los cabellos de esta trenza serán trabajados en el taller de Giulia que remontará gracias a abrirse al comercio con la India, y finalmente serán adquiridos en una tienda de pelucas de Montreal por Sarah en un acto simbólico por el que decide tomar las riendas de su propio destino.  

Cine francés, Novela feminista francesa
Lo más agradable de esta lectura es la delicadeza con que Laetitia Colombani hace discurrir las vidas de cada una de estas tres mujeres. Hay femineidad en el relato. La escritora muestra con obras que defender la condición de la mujer en la sociedad actual no está reñido con la suavidad y maneras que tradicionalmente se asocian con ella. La novela puede calificarse sin duda alguna de feminista, y no por ello es ruda o va en contra del hombre por el mero hecho de serlo. A Sarah Cohen le arrebata su puesto en el bufete Gary Curst pero quien más pujó para que lo perdiese fue precisamente Inés, la compañera en la que Sarah había depositado toda su confianza. 

Los primeros capítulos de la novela los destina la autora a las dedicatorias y a explicar qué es una trenza. La novela inicia con esta dedicatoria: «Para Olivia, para las mujeres valientes».  Diríase que Colombani no quiere que algún lector vaya a interpretar lo que se dispone a leer de cualquier otra manera. Y lo mismo ocurre al final del relato, en el capítulo 38 que lo cierra y titula "Epílogo". La novelista toma un momento ya narrado de cada una de las tres mujeres y lo repite. Con esto quiere asegurarse de que ha quedado bien claro que el milagro de levantarse, de rebelarse, de luchar contra el destino es posible y necesario. La lucha es difícil, pero el resultado -parece decirnos- es magnífico. Vamos, que no nos deja ni un resquicio para que pensemos por nosotros mismos. Me parece algo excesiva esta desconfianza.

Para finalizar
Si se atiende a la cita que encabeza la reseña se observará que la escritora identifica la labor real que ella está realizando (la escritura de esta novela) con la ficticia que se realiza en el taller de Giulia (la confección de la trenza). Esta disolución de los confines realidad-ficción es uno de los méritos del relato, sin duda alguna. 

Añadiré para concluir que esta novela le he escuchado, que no leído. Sí, así ha sido. Resulta que la busqué en E-biblio, la web bibliotecaria online que utilizo para algunas de mis lecturas, y cuando la tomé en préstamo en mi tableta resultó que era un audiolibro. Bueno, pues nada, la escucharé, me dije. Y así he hecho. No es la primera novela que oigo y aunque otras veces la experiencia no me satisfizo demasiado, en esta ocasión la fórmula no me ha desagradado. 

Sobre la escritora añadiré a lo ya dicho en la reseña que a esta primera novela aparecida en 2017 han seguido hasta el momento otras dos: Las vencedoras (2019) y El vuelo de la cometa (2021). Los tres títulos salidos de su pluma han sido publicados en España por editorial Salamandra. 

La trenza, Las vencedoras, El vuelo de la cometa

19 ene 2022

Philippe Claudel. "La nieta del señor Linh"

32 comentarios:

✔ «la noche ha hecho brotar en la ciudad miles de luces que titilan y parecen desplazarse. Son como estrellas caídas que intentasen alzar el vuelo para regresar al firmamento. Pero no pueden. No es posible volver a lo que se ha perdido, piensa el señor Linh.»
✔ «— Le pido perdón, señor Taolai, perdón… por todo lo que le hice a su país, a su gente.»
✔ «— En la aldea nos cuidamos nosotros mismos. Si la enfermedad es leve, nos curamos. Si es grave, nos morimos. Eso es todo.»

Novela poética, Novela corta francesa, Philippe Claudel
Leí por vez primera esta novela corta de Philippe Claudel hará cosa de cinco años. Curiosamente y contra mi costumbre tras su lectura no hice resumen alguno y tampoco, pese a llevar ya este blog en funcionamiento siete años, la reseñé. Suelen ocurrir estas cosas. Sin embargo la impresión que dejó en mí esta obra no se difuminó con el paso del tiempo y tampoco la cantidad de nuevas lecturas que sobre ella cayeron lograron hacérmela olvidar. Cuando un libro se queda grabado en la memoria algo tiene que le hace prevalecer sobre otros posteriores. El motivo de haber vuelto a esta novela es que en la tertulia "más que palabras...", y precisamente a propuesta mía, la elegimos para inaugurar este 2022. Veremos qué juego da en la reunión que en los próximos días tendremos sobre ella.

El escritor
La biografía de Philippe Claudel (Dombasle-sur-Meurthe, 2 de febrero de 1962) nos muestra un hombre enamorado del arte de contar. Toda su vida gira en torno a ello: profesor de literatura moderna en secundaria y universidad (¡qué es verdaderamente un profesor de literatura sino un contador de historias!) dedicado en cuerpo y alma, además de a la enseñanza, a la narrativa propiamente dicha escribiendo novelas y guiones de cine  desde 1999 hasta hoy mismo. Respecto a esto último, el Cine, conviene subrayar que ha dirigido varias películas, alguna como "Il' y a longtemps que je t'aime" de enorme éxito. 

En España de sus 16 novelas sólo se han traducido hasta el momento siete u ocho, siendo La nieta del señor Linh la segunda en aparecer en español el año 2006. Le precedió Almas grises, novela que dio a conocer a Philippe Claudel en nuestro país. Tras la que acabo de releer vinieron otras, siendo la última aparecida El archipiélago del perro. Salamandra es la editorial que más títulos ha publicado de Claudel en nuestro país.

La novela 
"La nieta del señor Linh" es una preciosa fábula sobre el desarraigo y la necesidad de encontrar motivos para persistir en esta vida pese a todos los contratiempos. Es una novela sencilla de sólo tres personajes principales: el anciano señor Linh procede de un país asiático en guerra que ha tenido que abandonar tras perder a toda su familia y quedar su aldea completamente destruida por los bombardeos. Lleva con él a su nieta Sang Diu, un bebé de apenas seis semanas que alimenta como puede y que pese a su corta edad apenas si lo importuna. Los servicios del país europeo al que llega tras seis semanas de navegación lo alojan en un edificio dedicado a refugiados de ese país del que no se nos dice el nombre. No se dice el nombre del país asiático en guerra constante y tampoco el de la metrópoli a la que son llevados los refugiados, pero durante la lectura no he podido evitar pensar que el señor Linh fuera north-vietnamita y que el país que lo acoge no sea otro que Francia, potencia colonizadora del mismo cuando aún se le conocía con el nombre de Indochina. El tercer personaje es el señor Bark, un hombre maduro natural de la metrópoli pero desarraigado de la Vida.

Viéndolo así, o sea la llegada de un anciano  arrancado de su tierra a un país del que desconoce todo, en especial su idioma y cultura, es por lo que es evidente que el tema central es el del desarraigo. Un desarraigo que se ve acentuado por el desconocimiento del idioma del país europeo y también por la edad del señor Linh. El señor Linh es un anciano y sólo esta condición, su vejez, hace que las familias de compatriotas que encuentra cuando lo meten en el edificio de refugiados lo atiendan conforme a las normas de su cultura ancestral. Estamos pues ante un individuo que vive en completa soledad y aislamiento. Cuando este ser humano topa con el señor Bark en un banco del parque que hay frente a la casa donde están los refugiados y ve que se interesa por él, aunque no entiende nada de lo que le dice conecta emocionalmente con él y ve su relación como una razón para acomodarse a ese nuevo país que le es tan hostil. El tema de conversación versa normalmente sobre Sang Diu, la nieta del señor Linh. Es ella la que provoca que esta relación de amistad fructifique y que Linh, a quien Bark llama Taolai ('buenos días' en vietnamita) porque Linh educadamente se dirigió así al francés cuando éste le preguntó su nombre, halle un motivo para seguir hacia adelante. 

Los dos personajes son muy diferentes: Bark es grueso y pesado y Linh, delgado y delicado, cuando «estrecha con las dos manos la del hombre, [percibe que éste posee] una mano de gigante, con unos dedos enormes, callosos, agrietados». El viejo señor Linh, flacucho, encogido y arrugado, siempre con esa niña en brazos, se hace amigo de Bark, grandullón, robusto y parlanchín que no para de fumar. Esta antítesis entre ambos es plasmación material de la enorme distancia de todo tipo que los separa .Se hacen amigos aunque no entienden nada de lo que se dicen y sin embargo ambos se buscan, se necesitan, son capaces de sentirse en el otro. Cada uno encuentra en el otro la razón de su existencia pues los dos están completamente solos en este mundo ajetreado y veloz que los ignora pero en el que tienen que vivir.  Su enorme amistad va a ser el tirón que cada uno de ellos necesitaba para persistir en este mundo.

En tan breve relato se tocan muchos asuntos, si bien todos ellos relacionados entre sí: la vejez, la muerte, el desamparo, el amor, la familia, la amistad, el arraigo-a y desarraigo-de, el egoísmo, la ignorancia de los unos respecto a los otros, el colonialismo, etc.

La novela es muy poética. El autor utiliza un lenguaje sencillo y una estructura sencilla como corresponde a una fábula. Característica muy interesante del estilo del escritor en esta novela es la combinación que en ocasiones realiza de tiempos verbales si bien es el presente atemporal el predominante; otro tanto sucede con las personas narrativas utilizadas: la tercera predominate cede circunstancialmente su voz a la segunda en ocasiones. Todo ello imprime ritmo, belleza, variedad al relato
«El señor Linh recuerda el ritmo de las carretas tiradas por búfalos, su parsimonioso y pronunciado balanceo, que a veces te hace adormecer y a veces soñar despierto, y el paisaje, que cambia con serena lentitud, una lentitud que permite mirar el mundo realmente y ver los campos, los bosques, los ríos, y hablar con quienes te encuentras, escuchar su voz, intercambiar noticias…»
Todo en este relato me ha gustado pero quizás sean las evocaciones que realiza el anciano Linh de su desaparecida aldea con las leyendas, historias y narraciones unidas a ella (la de la fuente de los cinco chorros a la que se dirigen los humanos cuando sienten próxima la muerte es bellísima) lo que más me ha emocionado de esta novela corta. De manera reiterada en la narración aparece la música presente en la canción que repetidamente entona el señor Linh para arrullar a su nieta: «La mañana siempre vuelve, / siempre vuelve con su luz, / siempre hay un nuevo día, / y un día serás madre tú.». En esta canción va implícita la esperanza en el futuro.
La novela tiene un ritmo adecuado que va in crescendo adquiriendo una gran altura con la sorprendente sorpresa final que hace que el lector deba replantearse todo lo leído, deba retornar a las primeras páginas no vaya a ser que se haya perdido algo por el camino por donde Philippe Claudel lo ha conducido con suavidad y certera mano.

Para esta conducción Claudel utiliza como unidad narrativa la secuencia cinematográfica como corresponde al guionista que él es. Su condición de cineasta explica en mi opinión el estilo minimalista del que hace uso, un minimalismo plagado de bellísimas imágenes. He aquí algunos ejemplos:
  • «Las palabras de la canción se burlan del tiempo, del lugar y de la edad. Gracias a ellas, es fácil volver a donde se ha nacido, a donde se ha vivido, a la casa de bambú con suelo calado, impregnada del olor de la leña en que se cuece la comida mientras la lluvia derrama su líquida y transparente cabellera sobre la techumbre de hojas.»
  • «Ahora el señor Linh es viejo y está cansado. Aquel país desconocido lo agota. La muerte lo agota. Lo ha chupado como los ávidos cabritillos a su madre, que se tumba sobre un costado porque no puede más. La muerte se lo ha quitado todo
  • «En los arrozales, las mujeres cantan mientras trasplantan brotes jóvenes, con los pies sumergidos en el agua cálida y cenagosa. Los búfalos meditan cabizbajos, mientras sobre sus lomos los espulgabueyes se pavonean y se alisan las blancas plumas. Unos niños intentan cazar ranas gritando y azotando el agua con varas de sauce. En el cielo, las golondrinas escriben invisibles poesías en la suave brisa.»

 

Cine francés, Novela francesa actual
Como puede verse La nieta del señor Linh es una verdadera joyita literaria. No he leído más libros de Philippe Claudel, pero quienes sí lo han hecho hablan con satisfacción de todos ellos. Habrá que leer algo más de este escritor y cineasta francés. Si sólo he leído uno de sus libros, también de sus filmes sólo he visto uno, el titulado "Il' y a longtemps que je t'aime" (año 2008), que me gustó mucho. Quiero ver alguna película suya más. Dejo aquí sus títulos por si también a vosotros os apeteciese daros un garbeo por su producción cinematográfica: En 2011, Tous les soleils ('Silencio de amor', se tradujo en España); en 2013,  Avant l'hiver ('Antes del frío invierno'); y en 2015, Une enfance.