He visto el debut como director de Raúl Arévalo empujado por varios motivos: el primero, la simpatía que desde siempre ha despertado en mi este actor español de películas como "Promoción fantasma", "Primos", "Gordos, etc.; el segundo, -¡sí, la publicidad funciona!-, la promoción del film que el director y su principal actor han hecho en emisoras radiofónicas de las que soy oyente asiduo; y también, -muy importante esto último-, las elogiosas criticas que he leído a analistas tan exigentes, y para mí muy fiables, como son Carlos Boyero o Diego Galán.
Sin más, y acompañado de mi hijo Juan, admirador del director en su faceta de actor, este finde pasado la vi y debo reconocer, así de primeras, que disfruté todos y cada uno de los 92 minutos que dura este thriller.
Sinopsis (dada por la productora del film)
Madrid, agosto de 2007. Curro entra en prisión tras participar en el atraco a una joyería. Ocho años después sale de la cárcel con ganas de emprender una nueva vida junto a su novia Ana y su hijo, pero se encontrará con una situación inesperada y a un desconocido, Jose, que le llevará a emprender un extraño viaje donde juntos se enfrentarán a fantasmas del pasado y se hundirán en el abismo de la venganza.
Mi comentario
Muchas cosas me agradaron de "Tarde para la ira", pero dado el asunto y el suspense inherente a él me conviene andar con pies de plomo a fin de no destripar el disfrute que supone su contemplación. Sólo, pues, hablaré de la manera como está hecha, de la actuación de los actores, de la música que acompaña a la acción, y nada diré, pero nada, nada, de la historia que discurre ante nuestros ojos y que es interesante y sorprendente.
