.header .widget { text-align:center;} .header img {margin:0 auto;}

25 feb. 2016

"Galileo" y "Sócrates": Distinta manera de afrontar una condena

7 comentarios:
Acabo de ver, con una diferencia de 15 días, "Vida de Galileo" de Bertold Brecht y "Sócrates. Juicio y muerte de un ciudadano" de Mario Gas y Alberto Iglesias. Las dos me han gustado, una más que otra, claro.

Mario Gas, "Sócrates. Juicio y muerte de un ciudadano",

En la primera asistimos al revuelo que la teoría heliocéntrica con aportación de pruebas experimentales a través del telescopio ocasionó en los estamentos eclesiásticos de la Italia de principios del XVII, especialmente en Florencia y Roma, El choque con el pensamiento oficial fue tal que el Papa Paulo V censuraría primero las teorías copernicanas defendidas por Galileo y luego más tarde en 1633 el Santo Oficio condenaría al mismísimo Galileo a prisión perpetua, conminándole a abjurar de sus ideas, cosa que haría seguidamente. Tras la abjuración, el Papa Urbano VIII le conmuta la prisión por arresto domiciliario de por vida. Afortunadamente, a pesar de su encierro y estar en perpetua observación Galileo logrará entregar a Andrea Sarti, universitario y uno de sus discípulos más fieles y aventajados, sus "Discorsi" en los que postulaba dos nuevas ciencias y resumía sus descubrimientos.

En "Sócrates. Juicio y muerte de un ciudadano" el filósofo de Atenas, hijo de una comadrona y de un escultor, ocupado en exclusiva durante toda su existencia en la defensa de la Verdad y de la Ëtica del ser humano es atacado por sus detractores que le acusan de impiedad por no defender con convicción la existencia de los dioses griegos y de corrupción de la juventud. Ambas acusaciones son falsas y se sostienen sin prueba alguna; lo que sucedía es que en la democracia ateniense un hombre tan justo, tan honesto y de principios morales tan estrictos causaba incomodidad a algunos de sus conciudadanos, razón por la que le considerarán culpable de ambos cargos y le condenarán a tomar la cicuta que le propiciará la muerte. Sócrates, a diferencia de Galileo, no se amilana ante lo que se le viene encima pues su defensa de la Verdad le imposibilita afirmar algo contrario a ella.



He visto las dos obras con una separación entre ambas de unas dos semanas. La primera que vi fue la de Bertold Brecht que cuenta en su papel protagonista con un buen Ramón Fontseré al que ya he visto en otros muchos montajes de Els Joglars ("El coloquio de los perros" [leer reseña aquí], "Ubú President", "El Retablo de las Maravillas", "El Nacional" y algunas otras más) y que en mi opinión en esta obra intenta, pero no lo logra siempre, abandonar ese tono histriónico que tanto le ha caracterizado como miembro de la compañía fundada por Albert Boadella. Le acompaña un magnífico elenco de actores en el que destacaría especialmente a Tamar Novas (Andrea Sarti), y a Alfonso Torregrosa (Sagredo, amigo de Galileo; Sabio del Colegio Romano, Cardenal Barberini, luego Papa Urbano VIII) en los papeles masculinos; y, entre las mujeres, a Ione Irazabal (madre de Andrea Sarti) y a Macarena Sanz (Virginia, la hija de Galileo).

La escrita por Mario Gas y Alberto Iglesias la vi ayer mismo. Acudí con cierta prevención al Matadero de Madrid donde se representaba pues pensaba que José María Pou (Sócrates) me haría recordar a otros personajes ejecutados por el gran actor de Mollet del Vallés. Nada de esto sucedió. Pou está que se sale. Casi casi diría que la obrita se sostiene y logra salir airosa de sus 90 minutos de duración gracias al porte y soporte que él la proporciona. Hay que ser un magnífico actor, como es su caso, para mantener viva la atención del público en una dramaturgia centrada esencialmente en la palabra de los personajes, y Pou lo logra. Del resto de los actores debo destacar a Carles Canut i Bartra en el papel de Critón quien le acompaña hasta el último instante de vida y nos dará testimonio de la palabra oída y aprendida, y Pep Molina que pone voz y cuerpo al acusador Meleto. No puedo dejar de nombrar a Amparo Pamplona que da vida a la mujer de Sócrates y que defiende la postura del filósofo en un emotivo monólogo. Los demás actores (Ramón Pujol, Alberto Iglesias y Guillem Motos) defienden sus papeles con muy satisfactoria suficiencia. Alberto Iglesias realiza el papel de otro enemigo de Sócrates, y Pujol y Motos el de narradores (especie de corifeos de la antigua tragedia griega) además del de partidarios del filósofo.


Coincidencias teatrales entre ambas.
La primera se refiere a la puesta en escena: las dos eligen un escenario circular rodeado de los espectadores. En "Galileo" es evidente la metáfora visual que se pretende con él: todo gira en torno a Galileo al igual que todos los planetas en nuestro sistema giran en torno al sol. En "Sócrates" el escenario también adopta la forma circular situando a los espectadores a izquierda, derecha y de frente, dejando la parte de atrás para los escaños que en semicírculo ocupan los senadores griegos que van a enjuiciar al pensador. En esta disposición el centro lo ocupa Sócrates.

Otra de las coincidencias se refiere a la utilización de recursos propios del teatro épico. Que así suceda en "Vida de Galileo" no  extraña a nadie pues el dramaturgo alemán es el creador de esta tendencia; pero en "Sócrates" es técnica elegida por el director de escena, en mi opinión,  para dar algún momento de descanso o de desconexión al espectador en una obra muy atada a la narratividad. De los recursos propios del teatro épico brechtiano en las dos destaca el del "distanciamiento", o sea, la ruptura del encantamiento en que el espectador suele estar durante la visualización de una obra teatral. En ambos espectáculos la realidad de los asistentes al espectáculo se cuela en la representación rompiendo la ficción con llamadas al público ("¡Por favor, no tomen aún sus teléfonos móviles. Lo podrán hacer dentro de unos minutos!", dice el personaje de Sócrates dirigiéndose al respetable a diez minutos del final de la función). De modo semejante en "Vida de Galileo" al inicio de la representación los actores que discurren por la sala reclaman la presencia del actor Ramón Fontseré que va a representar el papel de Galileo, pero -"fiel a su informalidad", dicen- no aparece. El mismísimo Bertold Brecht que está por ahí accede a hacer al personaje entre tanto llega el impuntual actor.  Es para mí defecto, por abuso, la cantidad de entradas y salidas que por entre el público realizan los actores y sus personajes de esta obra en un afán -ya digo, excesivo- de sacar al espectador de la ensoñación en que el espectáculo teatral les pueda haber arrojado. La finalidad de estas rupturas ya la conocemos: Brecht concebía el teatro como un instrumento para transformar el mundo; de ahí que pretenda que el espectador esté atento al proceso psicológico humano que se está produciendo o se va a producir ante sus ojos más que someterle a una tensión o suspense ante lo que vaya a pasar. No, el espectador ya conoce lo que sucedió, lo que pasó; lo que le interesa al dramaturgo y al director de esta puesta en escena, Ernesto Caballero, es que observe cómo se produjo, cómo se desarrolló el mismo.

También en las dos representaciones me ha llamado mucho la atención el empleo de canciones infantiles que se escuchan bien al inicio de algunas de las escenas de la obra de Brecht y que sirven un poco para anunciar de qué va a tratar lo que a continuación veremos representar, bien de fondo de gran parte del juicio a Sócrates y que yo creo pretende transmitir al público la inocencia y verdad que trasluce toda la figura del filósofo.

Elección personal
Bertold Brecht, Ramón Fontseré, "Galileo Galilei", "Vida de Galileo"
A mí personalmente me ha llenado más la obra de "Sócrates" que la de "Galileo" y ello pese a ser sabedor de la importancia que en la historia del teatro universal tiene Bertold Brecht. ¿Por qué, creo yo, me ha sucedido tal cosa? Pienso que todo se debe a la puesta en escena y a la mayor o menor densidad conceptual contenida en ellas:

 De la puesta en escena ya he hablado y he dicho que es muy semejante aunque en "Galileo" los múltiples cambios de lugar (Pisa, Venecia, Florencia, Roma...) presentados siempre en el mismo espacio escénico y con los mismos elementos decorativos no favorecen la captación y sí la dilución de la atención. Por contra "Sócrates" concentra en un amplio espacio escénico una historia sucedida siempre en el mismo lugar y que para evitar la pesadez o reiteración recurre a la ensoñación onírica a base de luces en el monólogo de la mujer de Sócrates o a la voz en off en un momento en que el filósofo ya condenado a muerte argumenta mayéuticamente sobre si debe o no aceptar la idea de escapar que le proponen algunos de sus discípulos (Platón se nos dice en la historia de la filosofía y Critón en la obra vista).

En cuanto al contenido es evidente que en la obra brechtiana hay muchos más asuntos que en la de Mario Gas. Mientras que en esta última aparece como principal el tema de la integridad moral y quizás como secundario el de la imperfección o abusos de la democracia, en la de "Vida de Galileo" son muchos los que se presentan en ella: la 'utilidad' del saber científico, las creencias religiosas vs las verdades científicas, la responsabilidad social del científico, la infamia de la retractación, la 'necesidad' social de héroes...
En mi opinión está claro que toda esta profusión de asuntos no se muestran en la puesta en escena de Ernesto Caballero de manera satisfactoria, razón por la que siendo buena obra no me ha satisfecho suficientemente.


ATENCIÓN.
  • "Vida de Galileo" está en la cartelera del Teatro Valle Inclán de Madrid hasta el próximo día 20 de marzo. 
  • "Sócrates. Juicio y muerte de un ciudadano" finaliza este próximo domingo 28 de febrero su paso por Madrid. No obstante su viaje hasta que recaló en la Sala Fernando Arrabal del Matadero de Madrid ha sido largo. Comenzó el verano pasado en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida para luego pasar por el Grec 2015 Festival de Barcelona y estar en el Teatre Romea de Barcelona desde el 24 de septiembre al 18 de octubre de 2015. Tras Barcelona estuvo unos días representándose en Valencia. E imagino que tras su cierre en Madrid proseguirá gira por el resto de España durante los próximos meses



22 feb. 2016

"EL DÍA DEL WATUSI" de Francisco Casavella: I. 'Los juegos feroces'

15 comentarios:
Ni había leído la novela, ni tampoco había oído nunca el nombre de su autor, pero hete aquí que de buenas a primeras leo en la revista "El país semanal" del pasado 6 de febrero un amplio reportaje de Javier Rodríguez Marcos titulado "Francisco Casavella, la fiesta interminable" (leerlo aquí). El tema me interesó: ¡Un escritor maldito y olvidado por haber desaparecido a los 45 años en plena fase creadora y con media docena de novelas de las que apenas nadie dice nada! Tomé nota en mi evernote y más pronto que tarde lo busqué en las bibliotecas que frecuento. Y allí estaba todo él, en especial su obra insignia, la que desde casi su primera aparición, hará de eso ahora 14 años, se encaramó al nivel de la leyenda: El día del Watusi


Los juegos feroces, Viento y joyas, El idioma imposible

"El día del Watusi" apareció publicada por primera vez el año 2002 en tres entregas por decisión, -según leo a Alberto Olmos en el diario "El Confidencial" (pinchar aquí)-, de su primer editor, Claudio lópez de Lamadrid de editorial Mondadori. La primera entrega, la de 2002, es "Los juegos feroces" y es la que yo por ahora he leído; las otras dos fueron "Viento y joyas" también en el año 2002 y "El idioma imposible" ya en 2003. Los tres ejemplares juntos se van hasta las 1184 páginas que es el tamaño que tiene el volumen que con el título que le diera su autor, "El día del Watusi", publicó en 2009 ediciones Destino. El año anterior acababa de morir víctima de un infarto el escritor con sólo 45 años y era obligado homenajear su memoria como merecía. La tercera salida de esta obra ha tenido lugar este mismo año, y ha sido de la mano de Anagrama que la ha publicado en una edición de 894 páginas. ¿Por qué una edición precisamente este año, ahora? Lo veremos a continuación


“Los juegos feroces” ("El día del Watusi" I)

Antes del mítico inicio -"El 15 de agosto de 1971 es el día más importante de mi vida. El día del Watusi. El arco que se tiende sobre la madrugada en que Pepito y yo [...]"- que abre la novela aparece un preludio, exordio, prólogo, o proemio que nos sitúa en un año preciso, 1995, y en un lugar también preciso, Barcelona. Curiosamente, estamos a 10 años de la famosa acusación "Su problema se llama 3%"  que Pascual Maragall lanzó a Jordi Pujol y que todavía hoy colea. Lo curioso es que la novela apareció tres años antes de la fecha política más famosa en Cataluña. Todo esto quiere decir que la corrupción era vox populi en España en general, en Cataluña en particular, pero también que todo se llevaba de manera soterrada porque como bien leemos entre los razonamientos que expone el enigmático personaje Javier Trueta cuando le encarga a Fernando Atienza, el que será el narrador de la novela, un informe sobre el círculo próximo de un político llamado José Felipe Neyra fallecido por infarto le dice:
"Han convencido a los ciudadanos con su auténtica mediocridad después de años de burlarles con abracadabras. Y digo ciudadanos por decir algo... Porque hoy en día , quienes cuentan a efectos electorales, los jefes, son los rústicos de los pueblos de diez mil habitantes. Y los que se aprovechan de la denuncia indiscriminada de la situación, los agoreros de turno que ven con malos ojos la corrupción, pero no que esa misma corrupción, adornada con errores e invenciones, se transforme en ventas de libritos, caché en las tertulias radiofónicas y en favores que más tarde se habrán de pagar. Dicen lo que cualquier consumidor de chatos de vino quiere oír con el resultado de una desmoralización, de la pérdida de confianza en el sistema. Como si estuvieran fusilando a la gente en las tapias de las iglesias. Como si no fuera hasta cierto punto saludable que alguien meta mano en la caja alguna vez en tiempos de prosperidad general" (pág. 25)
Corrupción política, Sociedad corrupta
La cita ha sido larga, pero muy clarificadora de la importancia de los asuntos que se dirimen en la novela que aún no hemos iniciado. ¡Y estábamos en 2002! Es alucinante observar cómo asuntos que en los 90 ya habían estallado aún hoy corretean por los suelos de los juzgados esperando que cese el aforamiento de unos u otros. Por esto hay quienes entienden que el motivo de esta tercera salida del Watusi a las librerías es un aprovechamiento (¡legítimo, naturalmente!) de la situación política por la que discurre nuestro país. 

Concluyo esta reflexión con otra cita, también muy clarificadora, que cierra este proemio. En ella un político recien salido de la cárcel o alguien que lo está sustituyendo entrega, disfrazado de rey mago, regalos a niños huérfanos en un organizado espectáculo montado para propiciar noticias positivas sobre él. Javier Trueta es quien le acompaña y Atienza, el narrador del relato, discurre lo siguiente:
"Hoy he visto cómo alguien que no era quien decía ser entregaba a huérfanos que no eran huérfanos regalos quizá vacíos: Entonces alguien que tampoco era quien decía ser me ha dicho que representaba a no se sabe quién. Ese hombre me ha encargado un trabajo sobre un personaje que no existe para que un llamado Lector calibre lo que un tonto como yo averigua acerca de hechos importantes sobre los que nadie, nunca, debe saber nada." (36)
O sea que el objeto del Informe -esto es, la novela que nos disponemos a leer- no es otro que palpar hasta qué punto las barrabasadas que la clase política estaba haciendo era captada por el ciudadano común, vamos, averiguar si el 'pueblo soberano' se entera de la tostada. Da la impresión de que se ha tardado en enterar o que, como bien se puede deducir del contenido de la primera cita ni siquiera se quería enterar. 

La parte del Informe que se presenta en esta parte primera, "Los juegos feroces" se compone de 29 secuencias en las que Fernando Atienza se retrotrae desde el 1995 del prólogo a la fecha del 15 de agosto de 1971 en que le sucedieron una serie de hechos en compañía de su amigo gitano Pepito el Yeyé. Es un recorrido por las cloacas de la Barcelona de los setenta donde reina la mafia, la prostitución, los raptos, asesinatos, etc., etc. Toda esta inmundicia está vista y contada por un niño de 13 años que aspira a imitar a sus héroes como el llamado Watusi al que todos temen, pero pocos conocen. 

Al ser dos niños los protagonistas de estos juegos feroces el relato me ha llevado con frecuencia a pensar en la literatura picaresca española... Me mueve a ello la narración en primera persona, las frecuentes apelaciones a ese Lector con mayúscula al que se dirige el escrito y que recuerda al Vuestra Merced a quien Lazaro de Tormes adulto escribe recordando su vida de cuando niño, adolescente y finalmente hombre casado.  

Juan García Hortelano, Eduardo Mendoza, Juan MarséDe igual manera la crítica social que se va viendo a lo largo del relato, en especial en esa diferenciación que se hace entre la "montaña de los ricos" y la del Tibidabo donde ellos, los depauperados, sobrevivían me ha recordado muchísimo la novela de Juan Marsé "Últimas tardes con Teresa" (leer reseña de esta novela aquí). A este respecto he de decir que algún personaje de Casavella, como el Superman, tiene claras hechuras del Pijoaparte de Marsé. Así mismo las surrealistas acciones que realizan los seres de la novela me ha hecho relacionarlos con los surrealistas adolescentes de la "Gramática parda" de Juan García Hortelano, autor con el que Francisco Casavella compartía muchas cosas además de los apellidos pues en realidad el novelista de "El día del Watusi" se llamaba Francisco García Hortelano. Tampoco se puede dejar de señalar entre las semejanzas o influencias la coincidencia o gran parecido que estos dos pequeños investigadores, Fernando el Apache y Pepito el Yeyé, guardan con el protagonista innominado y su amigo Pepito Purulencias de "El laberinto de las aceitunas" de Eduardo Mendoza.

En Francisco Casavella, como bien se deduce de las analogías literarias señaladas antes, había un gran conocimiento literario que no se queda sólo en sus muchas lecturas, sino que -y esto es lo más importante- se refleja en un estilo personalísimo que se cuestiona a sí mismo en el decurso de la propia escritura. Así en un momento dado, en que el narrador va a dar un giro respecto a uno de los personajes, reflexiona en voz alta mostrando el peso que el Cine tiene sobre su propia narración
"Al estudiar la conducta de un cabronazo del engaño, de un mentiroso, no compulsivo, como yo había creído hasta entonces que era el Yeyé, sino metódico, al seguir la línea de puntos de un artista de la fuga y del último recurso, la actitud adecuada consiste en no profesar ni desprecio, ni ese morboso masoquismo que ciertas películas nos han inculcado sobre la clase criminal, la 'crook story', el cuento chino..." (pág. 250)
Pero es casi al final de esta primera entrega de la enorme novela cuando he hallado la principal cavilación sobre el propio quehacer del autor de un escrito:
"El Lector habrá comprobado que mi relato de ese día del Watusi ha sido minucioso. Supongo que habrá puesto en duda más de una vez que cada palabra, cada movimiento y cada gesto fueran los mismos que se emitieron al aire húmedo de ese segmento limitado por la indolencia del Hombre, a esas horas, en esa fecha. Reconozco que a veces he mantenido una mirada, cómo decirlo, bifocal, sobre algunas deduciones y no he adelantado acontecimientos que no me convenía mostrar. Pero no sólo no he mentido, sino que [...]" (pág. 286)
Voyeurismo, desnudez femenina, pintura
Acteón convertido en ciervo (Francesco Mazzola "Parmigianino")
Al ser un Informe construído 24 años después de los hechos que se reconstruyen el narrador viaja hacia adelante anticipando sucesos (flash forward) que sucederían años después del momento  que propicia la evocación. De este manera, estando los dos chiquillos buscando al Watusi en una casa de putas vacía, el dibujo de un hombre con cara de ciervo, unos perros y unas mujeres que Fernando ve en una de las puertas le lleva a la evocación de un hecho futuro que le sucederá contemplando el cuadro del Parmigianino "El baño de Diana". Esta digresión, este abandono de la linealidad temporal provoca que cuando la retome pida perdón por "la fugaz contemplación plástica que ha propiciado este dudoso salto en el tiempo" (pp. 205-207).

Es una obra en la que la literatura -la forma literaria- estalla por doquier con frases muy potentes en algunas descripciones, como la de la joven prostituta ("felatriz", la denomina el narrador): "Samanta se desesperezaba con un deleite por sí misma que rozaba lo epiceno" (pág. 218); y mucho más plástica aún la que hace del Paseo de las Ramblas barcelonés que en mi opinión merecería estar en las antologías del arte de escribir:
"Las Ramblas, paseo municipal por excelencia, conocían en la tregua del chubasco veraniego una frecuentación masiva de repertorio humano, que caminaba a diversa velocidad en todas direcciones. El  multicolor turismo reaparecía, el carterista tropezaba con elementos de aspecto candoroso y se disculpaba efusivamente; la cartera o el tomavistas ya en el fondo de cualquier trapería. Apoyadas en muros y entradas laterales, en puertas de cines, frontones y cabarés, las putas se exhibían y, en la brillante acera central, el quiosquero vendía su prensa, se mercadeaba con periquitos, monos, canarios, loros, tortugas y reptiles, y las floristas, esperanzadas, hacían ramos goteantes con habilidad profesional para todos aquellos, muchos y preocupados, que tenían la obligación de obsequiar a una mujer que se llamase María, pues era su festividad y las marías ni escasean, ni perdonan un descuido onomástico" (pág. 220)
o esta otra mucho más poética:  
"Reina una paz insólita en la profundidad de la angustia, el cementerio marino donde el agua habita cascos volteados de fragatas y asoman calaveras por ojos de buey" (pág. 275)
Pero para mí la mayor altura literaria la alcanza el relato -no olvidemos que los protagonistas son dos niños de apenas 13 años- cuando prácticamente ingresa en el terreno del cuento mágico maravilloso con sus tres pruebas características precisas para poder conocer una nueva revelación, las tres historias que un enigmático ser les cuenta, las tres casas que un padre había edificado para sus tres hijas, la frase que habrá de pronunciar si se encuentra en peligro insalvable.., y por si no nos hemos dado cuenta todavía, el mismo narrador nos lo aclarará cuando identifica a este cuentacuentos como la Francesa, quien nunca había estado en París,-ella era de Guadalupe-, y nos dice:
 "una mulata con acento francés hacía de bruja de cuento y te hablaba de fuerzas sobrenaturales y hostiles, y de luchas desiaguales perdidas de antemano y de la capacidad de encontrar soluciones y apoyos más allá de cualquier alcance" (pág. 254)
Todos estos elementos formales me han llevado a considerar que la prosa de Francisco Casavella entabla diálogo directo con los maestros del realismo mágico, pues al leerle no sabemos con certeza en qué plano nos estamos moviendo, si en el de la realidad pura y dura o el de la ensoñación. Quizás el novelista haya escogido esta presentación para acoger una historia que de puro real sobrepasa el criterio normalmente admitido para ello llevándonos a otro plano: el superrealismo que muchas veces denominamos, equivocadamente, surrealismo. 

Final.
Esta historia, por lo que hemos leído en ese prólogo clarificador, trata nada más y nada menos que de corrupción en el más amplio sentido de la palabra.


¿Hay algo más actual que esto en nuestro momento nacional? ¿Sabemos ya por qué esta novela ha vuelto a ver la luz? 

Es evidente que los otros dos volúmenes de esta trilogía que es "El día del Watusi" caerán como fruta madura ante mis ojos con cierta rapidez pues el asunto y el estilo del escritor bien lo merecen. 

17 feb. 2016

Unas novelas américo-irlandesas

14 comentarios:
He leído hace nada "El bar de las grandes esperanzas" de J. R. Moehringer y  "Alguien" de Alice McDermott, dos novelas escritas por estadounidenses en cuya formación vital el componente irlandés pesa mucho. Ambos relatos tienen un fortísimo componente autobiográfico.

Alice McDermott, J. R. Moehringer, "Someone", "Alguien", "El bar de las grandes esperanzas"

 En el primero de ellos este elemento es manifiesto pues es el propio escritor quien se muestra con nombre y apellidos en la narración de la iniciación vital de un ser hambriento de padre que lo encontrará en el grupo humano compuesto por un tío suyo y los amigos de éste. Este grupo resulta atractivo para el niño que es JR (nombre que tiene el personaje-narrador-escritor) por la bonhomía, afectividad, sensibilidad y cariño que desprenden la mayoría de ellos; y estas características encuentran su explicación única y exclusivamente en el hecho de que sus orígenes son irlandeses con las ventajas y riesgos que ello conlleva.

Las ventajas, más o menos, acabo de exponerlas: JR encuentra en su tío Charlie y en los amigos de éste el padre que no ha disfrutado al haber dado éste la espantada cuando él tenía escasos años. ¿Desventajas? Las derivadas del acto que convoca a las personas su asistencia al bar donde se reunen: la bebida, el alcohol, la dependencia etílica. Entre estos dos extremos transcurrirá la adolescencia y primera juventud de JR. Sobre si pudo más o no la bebida sobre quien cuenta su experiencia vital no cabe adelantar datos, sólo repárese en que el narrador de su propia vida es un J. R. Moehringer ya instalado prestigiosamente en su profesión de periodista (ganador el año 2000 del Premio Pulitzer a la mejor Crónica) que ve al final del relato cómo acaba una época de los EE UU con el primer ataque sufrido por esta superpotencia dentro de su propio territorio el 11 de septiembre de 2001.

En la segunda novela, "Alguien", el componente autobiográfico no es tan explícito. En ésta la escritora, también de origen irlandés, presenta la vida de Marie, una mujer que vive en Brooklyn a donde arribaban los emigrantes irlandeses y que vive la vida que le ha tocado: una vida anónima, sencilla, normal, sin aspavientos, dura en ocasiones y grata en otros momentos; en definitiva una existencia vulgar en el más noble sentido de la palabra. En "Alguien" el peso de la herencia irlandesa se patentiza en casi todo, especialmente en Gabe, el hermano de Marie que llegó a cantar misa y a dirigir una parroquia durante un año:
"Al observarlo [se refiere a Gabe] sentado a la mesa, consideré por un instante la idea de que aquellos modales irlandeses que mis padres nos habían inculcado bien podrían haber sido una manera (frágil, pero real) de mimar, de acorralar, de apisonar, de reprimir lo que fuera que había destruido a mi hermano el verano anterior." (pág. 204)
Ireland's pub, "Alguien", Moehringer, McDermottEn ambos relatos aparece el alcohol como un elemento importante en la vida de estos seres que son americanos pero se sienten irlandeses y que beben como irlandeses: hasta la borrachera. En  el bar de Steve que primero se llama "Dickens" para más adelante cambiar a ser "Publicans" el tío Charlie, que trabaja en él, bebe habitualmente con sus amigos y clientes cerveza y whisky sin moderación alguna. Estos bebedores habituales, opinadores de todo lo divino y humano aunque especialmente de mujeres, apuestas deportivas y ... ¡¡literatura!!, aparecen en el relato bajo los nombres de Poli Bob, Cager, Colt, Dalton, DePietro, Don, Georgette, Joey D, Bobo, Michelle... Curiosamente serán estos seres no muy ejemplares los que cubrirán la carencia paterna que late en el pecho de JR; a través de ellos y en su compañía el adolescente irá conociendo los entresijos de la vida. Será a ellos a quienes confiese sus primeros escarceos amorosos, sus decepciones, su feroz enamoramiento de Sidney, sus deseos de estudiar en Yale, sus desánimos, etc., etc. Estos hombres acogen al "huérfano de padre" JR de modo parecido a cómo Mowgli fue acogido por la manada de lobos de Akela en "El libro de la Selva" que escribiera Ruyard Kipling:
"Además de guapo, Bobo era osuno. No sólo tenía un nombre que sonaba como el de Baloo, sino que se parecía al oso de El libro de la selva: desgreñado, con voz ronca y un gran hocico húmedopor si la conexión de Bobo con El libro de la selva no bastara, Wilbur era negro y esbelto, una pantera en miniatura. Bobo se parecía a Baloo, pero Wilbur era Bagheera." (pág. 110)
Por su parte, el mundo que rodea a Marie en "Alguien" es menos alcohólico que el que rodea a JR en la localidad de Manhasset, en Long Island. Con todo y con eso Marie se siente atraída por el olor a licor que emana de las bocas de aquellos hombres a los que quiere: en primer lugar, su padre al que de bien niña acompañaba hasta la puerta de alguno de los bares en donde él entraba a echarse una copa a su coleto; luego, naturalmente, Walter Hartnett, el gran amor de su vida, que la dejará por otra más rica y que también quedará atrapado en las redes de la dependencia alcohólica

En ambos libros -y  esto considero que también es muy irlandés- se vive un auténtico matriarcado cual corresponde a la cultura católica en la que tradicionalmente toda la responsabilidad de la casa y la toma de decisiones domésticas que toman o hay que tomar sobre los miembros que la integran recae mayormente en la mujer. Los hombres en general viven sólo preocupados por ellos mismos, su única dedicación vocacional es el juego (apuestas a partidos de  beisbol, a carreras de caballos, combates de boxeo...) y la bebida, razón por la que sus mujeres son bastante independientes: mujeres fuertes y valerosas que han de ocupar el lugar abandonado por el hombre. En "El bar de las grandes esperanzas" la madre de JR y su hermana Ruth viven aunque ya son adultas en la casa de los abuelos a la que vuelven cuando las cosas les van mal.
"mi madre y yo vivíamos con mi abuelo, mi abuela, los dos hermanos de mi madre –ya adultos, el tío Charlie y la tía Ruth–, y con las cinco hijas y el hijo de la tía Ruth." pág. 21)  
Ruth,  ha abandonado a Harry, el marido que la golpeaba en sus frecuentes borracheras, y junto a su hermana pasarán de un trabajo a otro incluso cambiando de localidad para poder subsistir en humildes empleos que las permitan sacar adelante a su familia.

Brooklyn, emigración irlandesa a USA
Del mismo modo en "Alguien" las mujeres son las auténticas protagonistas de sus vidas y las directoras de las ajenas. La madre de Marie dirige la casa con mano de hierro habida cuenta del alcoholismo paterno. Es muy dura con sus hijos, en especial, con Gabe, aunque también con Marie a la que constantemente insta a buscarse un trabajo para colaborar al sostenimiento de la familia. La misma Marie no será una niña dócil y durante su adolescencia y primera juventud saldrá mucho con chicos con los que beberá y disfrutará, algo que su hermano Gabe siempre le echará en cara. Cuando la vemos ya mayor, viuda y con los achaques propios de la vejez es una anciana de carácter indómito ante sus hijas Helen Susan, que se ocupan de ella pues de los hermanos Tommy y Jimmy apenas si se nos dice otra cosa sino que se lo pasan de rechupete bebiendo y saliendo con cuantas más chicas mejor. Y es que, claro, ellos son hombres-

En las dos novelas se observa que niños y niñas -hombres y mujeres- son dos mundos que giran autónomamente aunque se precisan mutuamente atrayéndose y repeliéndose alternativamente. Especialmente en "Alguien", una obra de seres normales que cuenta una historia normal, tiene interés el asunto de la fealdad: Marie tiene gafas y un ojo problemático, Walter Hartnett padeció poliomelitis,  Bill Corrigan es ciego pues perdió la vista al ser gaseado en la primera guerra mundial.... También en "El bar..." hay un personaje, Cager, que volvió traumatizado de Vietnam, otro, Poli Bob, que es un policía iletrado que toma los libros a deseo, Joey D era "una especie de Frankestein de Barrio Sésamo: la cabeza de Coco, la cara de Óscar el Gruñón, el tórax de Paco Pico" (pág. 106)... En el fondo también en este relato cada uno tiene sus taras.

Si tradicionalmente algo hay característico de lo irlandés -tópicamente, diría yo- ello es el peso de la religión católica sobre sus nacionales. Naturalmente estamos en el siglo XXI y la secularización se ha extendido por todos los países como el,aceite. Las iglesias, lugares de reunión de la comunidad en el pasado, han sido sustituidas, incluso en países de ascendencia tan católica como Irlanda, por otros centros de reunión. En "El bar..." es el bar "Publicans" donde la comunidad formada por ese completo plantel de personajes se ayuda, se socorre espiritualmente, intercambia sus pareceres, se educa... En "Alguientambién se percibe cómo la religión, aún estando muy presente en el personaje de Gabe, va siendo sustituida por otras manifestaciones y localizaciones. Concretamente se dice en esta novela algo que es una auténtica realidad en todas nuestras sociedades:
"Siendo una pareja católica, las iglesias deberían haber sido el punto de referencia de nuestras vidas, pero lo cierto es que fueron los pasillos revestidos de azulejos de aquellos viejos hospitales de ciudad los que marcaron los instantes más importantes de nuestra vida en común. Los nacimientos de nuestros cuatro hijos, la muerte de mi madre, las operaciones de amigdalitis y de apendicitis que se sucedieron, la hernia de Tom, la crisis nerviosa de Gabe y, en aquel momento, esa cirugía, al día siguiente, para reparar mi ojo izquierdo." (pág. 88)

Peter Ustinov, Terence Stamp, "Billy Budd", Melville,
Irlanda es un país que ha dado al mundo una inmensa nómina de valores literarios. Quizás sea su ubicación geográfico, o el mar que la rodea, o su antigua lengua y las leyendas que en ella han llegado hasta nuestros días... o por lo que sea, el caso es que la literatura, escrita por irlandeses o no, rezuma en los autores de ascendencia irlandesa por todos sus poros. Si bien en ambos relatos hay referencias literarias de interés es en "El bar..." donde estas más abundan. En mi opinión dos son las principales en esta narración: la primera se basa en el juego de palabras que Moehringer realiza con los nombres de los libreros Bill y Bud para los que JR trabaja a fin de contribuir a la economía familiar y que son los que se ocuparán de su educación intelectual aconsejándole lecturas, en especial cuando es aceptado por la Universidad de Yale para cursar sus estudios de graduación allí. Estos nombres, Bill y Bud, están tomados del título de la novela de Herman Melville "Billy Budd", En el relato autobiográfico de Moehringer la referencia a la misma se realiza sobre todo a partir de la versión cinematográfica de 1962 dirigida por Peter Ustinov y protagonizada en el papel del marinero indómito por Terence Stamp. Herman Melville diseña en "Billy Budd" un mundo de hombres con leyes, algo así como era el bar de las grandes esperanzas y que el tío Charlie conocía y respetaba. Por eso esta novela de Melville, -que habla de una evolución personal, de una inciación a la vida, de un ingreso en la vida adulta, superadas ya las inseguridades propias de la adolescencia y primera juventud-, es esencial para la evolución de JR que duda sobre su siguiente paso a dar en la vida y que Charlie, su tío Charlie, le viene a aclarar cuando habla de la misma en el bar:
"Billy Budd se parece a Cristo. Billy acepta que lo ahorquen porque sabe que ha cometido un error. ¿Me seguís? Mata a Claggart accidentalmente y debe pagar. 'Que Dios bendiga al capitán Vere', es lo que dice Billy cuando le ponen la soga al cuello, porque hay que cumplir unas reglas. Sin reglas lo que hay es anarquía. Billy ha cometido un error y lo paga con la vida... " (pág. 411)
Hay otras importantes referencias literarias como las realizadas a los poetas Yeats, Lorca, Rilke, Byron..., pero sin duda la mayor y más importante tras la de Melville es la hecha a la figura de Charles Dickens quien da nombre no sólo al bar hasta que Steve, su dueño, lo cambió por el de "Publicans" sino también a la novela real "El bar de las grandes esperanzas", sin olvidar (no, no se puede olvidar) la novela "David Copperfield". Quizás sea esta novela de Dickens la clave sobre la que se apoyan estas dos novelas que reseño pues en el fondo ambos personajes, JR en  "El bar..." y Marie en "Alguien" perciben ser como son por culpa de la infancia vivida. Así dirá JR cuando ya adulto y superadas sus adicciones decide, esta vez definitivamente, escribir la novela que estamos leyendo y visita el viejo pub y ve a sus viejos contertulios:
"Había vuelto a leer David Copperfield, para distraerme, para consolarme, y me acordé de una frase que aparece hacia el final de la novela, cuando David se lamenta de los «restos errantes» de su orfanato." (pág. 493)
En "Alguien" este relato dickensiano impregna toda la novela. El personaje de Marie explica en gran medida su evolución personal -(también la novela de Alice McDermott es una novela de iniciación, un bildungsroman, una búsqueda en la niñez y adolescencia de justificación de la vida adulta)- a la luz de "David Copperfield":
"Había leído las suficientes páginas de David Copperfield como para saber hasta qué punto una infancia dramática podía presagiar una vida igualmente dramática." (pág. 151)
Scott Fitzgerald, "El gran Gatsby", Leonardo di Caprio, Tom Buchanan
No se puede dejar de lado tampoco la influencia que "El gran Gatsby" de Francis Scott Fitzgerald [leer reseña aquí], otro norteamericano de ascendencia irlandesa, tiene en estos dos escritos. En el de Moehringer, Sidney es la Daisy Buchanan de JR; y éste es Scott Fitzgerald pues igual que el novelista fue advertido de expulsión en Princenton, Moehringer será llamado a capítulo por el decano de su facultad en Yale dado el bajo rendimiento que estaba dando y le advertirá que de seguir así sería expulsado de la Universidad. Del mismo modo en el relato de la McDermott Walter Hartnett será el gran amor de Marie. Ambos personajes, Sidney en "El bar..." y Walter Hartnett en "Alguien" juegan a placer con sus enamorados abandonándolos por otros más acordes con su clase (Sidney) o sus aspiraciones económicas (Walter Hartnett).

Como es natural en las denominadas novelas de aprendizaje o de iniciación, estos libros sirven a asus autores como terapia, como catarsis o como terapia y catarsis. Cuando ya se ha superado la etapa de inseguridades adolescentes o se ha doblado ya la esquina y enfilado la vejez, estas recapitulaciones vitales sirven de autoafirmación liberadora, de catarsis, de terapia en definitiva. En "El bar..." la declaración es  patente. Dice su autor casi al final del libro cuando nos cuenta que está escribiendo la obra que nosotros estamos ya leyendo
" Escribía en un arrebato, como en trance, sobre mi pueblo, y era la primera vez que experimentaba la escritura como catarsis." (pág. 497)
y un poco antes ha hecho declaración expresa de sus referentes literarios en el género catártico que está realizando: 
"Pensaba en mis novelas favoritas –El gran Gatsby, David Copperfield, Las aventuras de Huckleberry Finn, El guardián entre el centeno" (pág. 382)
En "Alguien" si bien de manera no expresa se puede apreciar el carácter terapéutico que tiene la escritura de esta narración para su autora. Así vemos cómo Marie sueña en la ficción asuntos o aspectos aún no producidos en el mundo de la realidad pero que con bastante probabilidad le sucederán. Es lo que se puede deducir del sueño que tiene Marie de la muerte de un ser querido:
"Tan real y terrible había sido la aflicción provocada por aquella pesadilla que tardó unos segundos en desaparecer. Ya había tenido pesadillas semejantes alguna que otra vez. Me seguía doliendo la garganta de lo real que había sido." (pág. 221)
novela de formación, novela de iniciación, novela de aprendizaje, bildungsroman
La catarsis lo que busca es la purificación, la liberación de lo que nos inmoviliza o nos coarta. El joven Moehringer está incapacitado para ser él mismo por la mitificación que en su interior había realizado de la ausente figura paterna. Todo lo que su padre hacía para JR tenía un valor digno de ser imitado. La veneración que el novelista siente por Sinatra no es más que la traslación de la que sentía por su padre, locutor de radio conocido como la "Voz", igual que el cantante. Cuando JR logre quitarse de encima la atracción sentida hacia su padre aparecerá el auténtico John Joseph Moehringer Jr., y tomar copas con él no es la manera de hacerlo por mucha intimidad engañosa que éstas puedan transmitir:
"Yo sabía que las copas eran la causa de aquella intimidad recién descubierta entre nosotros. Pero ¿y qué? Las copas nos ayudaban a relajarnos y a vencer el sentimiento de culpa que pudiéramos albergar por querernos. Las copas nos permitían olvidar todo lo que había hecho, y todo lo que no había hecho. ¿Qué objeciones podíamos ponerle al alcohol, si el alcohol nos permitía conseguir todo aquello? (pág. 479)
[---]
Pensé en Bill y en Bud. Ellos me habían advertido de que la desilusión era el mayor peligro al que me enfrentaba.«Mi padre no es una buena persona, pero tú no eres tu padre.» Al decirle aquello a ese joven del espejo con la barba llena de espuma, me sentí independiente. Libre. Este tomar conciencia de la realidad es el primer paso para empezar a ser uno mismo." (pág. 483)
Ese joven del espejo se consolidará como persona gracias a este desprendimiento de la figura paterna y gracias sobre todo al trato humano con los hombres y mujeres del "Publicans", pero también gracias a toda la carga de conocimientos adquiridos a través de las lecturas, del cine y de la música ha leído, visto y escuchado a lo largo de su vida. En Cine, además de la película de Peter Ustinov sobre "Billy Budd" se cita en el relato nombres de actores como Steve McQueen. pero sin duda el influjo del Cine es más importante en "Alguien" que en "El bar...". En la novela de Alice McDermott, una de las claves del relato se esconde en la película de Hitchkock, "La sombra de una duda" protagonizada por Joseph Cotten. En este film la inestabilidad del grupo humano se inicia cuando llega a la casa un tío soltero de la familia de oscuro pasado y por lo tanto bajo sospecha; en cierto sentido este tío protagonizado por Joseph Cotten es análogo al tío Gabe, soltero y también con un oscuro pasado.

En cuanto a la música, la balanza se inclina decididamente del lado de "El bar...". Son innumerables los temas que se citan en este relato. El personaje de JR vive "en música", se podría decir. Son tantos y tan de mi gusto estos temas que los he buscado a través de spotify y los he colocado en la página de este blog "Música que me gusta escuchar" a la que se puede acceder pinchando en ella. Para los perezosos que no vayan a pasarse por esa página les incluyo en esta misma entrada un adelanto de cinco temas elegidos entre los 31 que aparecen en la citada página.

En "Alguien" sin embargo las alusiones musicales escasean. Tan sólo hay una referida al gran éxito que en la década de los setenta tuvo en Broadway el musical de Glen Daly  "Mary's A Grand Old Name". Con esta alusión la autora pretende decirnos que tras la figura humilde y rutinaria de una mujer cualquiera se esconde una peripecia vital tan importante como cualquier otra.

Nuevo periodismo, Memorias autobiográficas, Relatos de no-ficción
En cuanto al género literario en el que situar estas narraciones creo que la de Alice McDermott es claramente una novela de ficción, aunque esté inspirada más o menos en su peripecia vital o en alguna próxima de su entorno. Sin embargo la de Moehringer qué es: ¿libro de no ficción,unas memorias, o libro de ficción (memorias o autobiografía novelada)? Creo que es una novela de no-ficción pues la anécdota que se presenta es coincidente con la real vivida por el autor. Él mismo a lo largo del relato duda sobre el género de lo que está creando:
"En el año 2000 me había trasladado a Harvard becado en la cátedra de Periodismo. Allí había retomado mi libro sobre el Publicans, que decidí escribir como obra de no ficción." (pág. 492)
si bien en momentos anteriores del relato su propósito era el de hacer una obra novelesca de pura ficción:
"Más tarde hablé con Dalton y con De Pietro sobre mi teoría [están hablando sobre la lámpara maravillosa de Aladino] y les conté, muy emocionado, que tal vez Aladino pudiera serla clave de mi novela sobre el Publicans, y que la titularía Mil y una noches en el Publicans. (pág. 351)
Final:- No me puedo resistir a señalar el hecho de que durante la lectura de ambos relatos mi cabeza no podía por menos que recordar el asunto, también autobiográfico, memorialista y de formación que expuso el escritor américo-irlandés Frank McCourt en su exitosa novela de no-ficción"Las cenizas de Ángela". Ha sido este hecho, unido a los elementos señalados en esta entrada lo que me ha llevado a pensar que existe una corriente literaria irlandesa que fluye bajo gran parte de la narrativa estadounidense.
¿Pensáis vosotros también así o disentís absolutamente de esta opinión? ¿Conocéis autores norteamericanos de claras raíces irlandesas?




14 feb. 2016

"Carol": una historia de Patricia Highsmith

13 comentarios:
"Carol", Cate Blanchett, Todd Hayne, Rooney Mara
Tenía ganas de ver esta película de Todd Hayne; eran muchas las expectativas que tenía puestas en ella; y como suele suceder cuando algo se espera que sea no bueno sino magnífico me sentí algo defraudado al salir de la sala tras su finalización. En efecto, no había sido esa película fastuosa que esperaba; sin embargo lo que vi me pareció un muy buen producto cinematográfico confeccionado con muchas piezas, dispares en principio: romanticismo, road movie, erotismo, periodismo, arriba y abajo, descubrimiento iniciático... Todos estos ingredientes que no sorprenden están debidamente dosificados y sirven para conformar el buen film del que todos hablan excelencias. ¿Por qué se dicen tantas cosas buenas de él?

Si he decir verdad pienso que la excelencia del film radica principalmente en la historia que presenta:  Una adinerada mujer madura, Carol (Cate Blanchett), descubre en unos grandes almacenes a una bellísima dependienta, Therese (Rooney Mara), que también se siente inexplicamente atraída por ella. A partir de aquí conocemos la vida de uno y otro personaje: Carol está en proceso de separación de Harge (Kyle Chandler ), su marido, con quien tiene una niña, Rindie (Sadie Heim), a la que adora. Por su parte Therese lleva una anodina existencia en un trabajo que no le gusta nada pues a ella lo que le gusta es la fotografía artística; tiene una relación con un compañero de los Grandes Almacenes donde trabaja y recibe solicitudes de otro chico que trabaja en el New York Times que la anima a proseguir en ese mundo de la fotografía proponiéndole contactos dentro del periódico.

Carol ya ha vivido relaciones con otras mujeres, en especial con su amiga Genevieve (Carrie Brownstein) con la que ahora mantiene solo un relación de amistad. Por su parte, Therese es la primera vez que se siente enamorada de una mujer. La relación se consumará como consecuencia del chantaje emocional que el marido le hace a Carol amenazándola con no dejarle ver a su hija si se separan. Concretamente, le dice, la acusará de conducta inmoral a fin de que el juez le quite la custodia de su hija. Por ello, Carol decide desaparecer de la ciudad un tiempo  en un viaje sin destino al que invita  a Therese a acompañarla. Este es el viaje que Therese realizará, un viaje en todos los sentidos: profesional, pues abandonará su trabajo en los almacenes; emocional, pues dejará a su novio a fin de ver qué le supone esta nueva experiencia; geográfico, pues se sumerge en el interior de los EEUU que desconocía; y, por último, un viaje en la escala social que la llevará a tocar los gustos y espacios reservados a la clase alta a la que Carol sin duda alguna pertenece.
Edward Lachman, "Carol",'Patricia Rooney Mara
La historia amorosa se muestra en el film acompañada de una hermosa fotografía que corre de la mano de  Edward Lachman. La película se ha rodado en 16 mm y no en digital, o sea, Haynes ha elegido un formato de rodaje antiguo que da una textura grumosa e íntima al relato. Esta textura con unos planos muy próximos a la par que en ocasiones con ciertas veladuras me recordaron mientras veía el film esas películas que en los años 70 mostraban relaciones lésbicas tipo "Bilitis". Pero, atención, mientras que en esos filmes eróticos de los 70 y 80 lo que se buscaba era presentar la relación física sin más, aquí la relación física aparece sólo como apoyo necesario para mostrar la evolución personal que está experimentando Therese.

Esta Therese está fantásticamente actuada por la joven Patricia Rooney Mara nacida el 17 de abril 1985 en Bedford, Nueva York. Mara Rooney es graduada en psicología y política social internacional y desde luego sus conocimientos de psicología los demuestra en esta película donde compone un muy convincente personaje. Pese a su juventud Rooney Mara ya ha participado en películas importantes como "La red  social" de David Fincher en la que hace el papel de la novia de Zuckerber. Tras este papel David Fincher la eligió también para interpretar a Lisbeth Salander en el remake americano de la trilogía literaria Millennium de Stieg Larsson, imponiéndose para el papel por encima de actrices tan importantes como Natalie Portman , Scarlett Johansson o Jennifer Lawrence. A mí esta actriz, en esta película, me ha recordado muchísimo a la inolvidable y bellísima Audrey Hepbun de "Charada", " Sabrina" o"Desayuno con diamantes".

Decía antes que la bondad del film está sobre todo en el asunto que presenta: la
Claire Morgan, Patricia Highsmith, "El precio de la sal"
ocultación o no de la inclinación homosexual en la América de los 50, un momento en que USA está prosperando increíblemente y la mujer no quiere volver a recluirse en su papel sumiso y tradicional anterior a la segunda guerra mundial. Y este asunto se toma de la novela de Patricia Highsmith (1921 - 1995) de la que toma título la película y que dado el tema que tocaba la propia autora no se atrevió a publicar con su nombre auténtico haciéndolo bajo el seudónimo de Claire Morgan el año 1952. No será hasta 1989 que la novelista se atreva a confesar su autoría. El porqué de la ocultación no era otro que el carácter ciertamente autobiográfico de la anécdota inicial de la que parte la historia relatada en ella según contó la propia escritora en el prólogo de la edición de1989 donde explicó que teniendo ella unos 22 años y trabajando temporalmente en los almacenes Bloomingdale se prendó de la belleza de una misteriosa mujer que se aproximó a su mostrador. Esta emoción -confiesa- la llevó literalmente ba enfermar y fue durante la enfermedad que imaginó toda la historia que constituiríab su novela "El precio de la sal" luego titulada definitivamente "Carol". También en ese prólogo manifestaba la alegría que le había proporcionado el que muchas mujeres que la habían leído (su éxito fue increíble) le confesaran la liberación que su lectura les había supuesto.

"Carol" que viene de ganar el "Premio a la mejor actriz" para Rooney Mara en el Festival de Cannes, sin embargo no ha obtenido ninguno de los cinco Globos de Oro para los que estaba nominada y -no quisiera ser agorero- pero mucho me temo que le pueda pasar lo mismo en los Oscar que se celebran a finales de este mes. ¿Por qué digo esto? Además de porque este año la cosecha de películas ha sido magnífica y la competencia es mucha, sencillamente porque es una historia muy bien llevada pero presentada de un modo poco novedoso si bien  con dos actuaciones espectaculares de Cate Blanchett y  de Rooney Mara.

¿Estáis de acuerdo conmigo o pensáis que he sido algo duro con ella?

9 feb. 2016

Una de Tarantino y otra de Tom Hooper: "Los odiosos 8" y "La chica danesa"

16 comentarios:
El pasado fin de semana se entregaron en España los Premios Goya. Era la 30ª edición y ya parece que se han consolidado a pesar de unos inicios en los que nadie se los creía pues venían a ser -decíamos por acá- una copia 'made in Spain' de los Oscar USA. A los españoles es lo que nos sucede habitualmente, que nos gusta fustigarnos y ponernos la venda antes de la herida (¡No valemos, nuestro Cine es una mierdita, y cosas por el estilo!). Pero qué va, qué va. Aunque en diferido vi la Gala y no me pareció tan atorrante como los popes de la crítica cinematográfica españoles auguraban y algunos sancionaron.

Tarantino, "Los odiosos ocho", "The Danish girl", Redmayne

Pero yo no he venido aquí a hablar de los Goya, yo venía a hablar de dos pelis que hará cosa de dos semanas vi: "Los odiosos 8" de Quentin Tarantino, y "La chica danesa" de Tom Hooper. Si me he liado al principio con los Goya es porque los mismos se entregan unas semanas antes de los Oscar para aprovechar el rebufo de los mensajes publicitarios referidos al Cine y así poder colarse de rondón en la mente de los aficionados al 7º arte y conseguir que las salas exhiban junto a los títulos oscarizables los nuestros: los ganadores o finalistas del llamado "Cabezón".

O sea que vamos a lo que vamos. Los dos títulos referidos también compiten por alguno de los premios del "Tío Óscar", aunque salvo en el de al Mejor actor en el caso de "La chica danesa" y al de la Mejor actriz de reparto en ambas, el resto de nominaciones lo son en categorías más secundarias: al Mejor vestuario  y al Mejor diseño de producción para la película de Hooper, a la Mejor fotografía y a la Mejor banda sonora para la de Tarantino.
Visto lo sucedido en los Globos de Oro, parece que entre los cineastas que votan estos premios el film de Tarantino goza de más simpatías. Véase si no cómo interpretar que "Los odiosos ocho" se hayan ido de los Globos de Oro con tres premios: Mejor actriz de reparto (Jennifer Jason Leigh), Mejor guión (Quentin Tarantino) y Mejor banda sonora (Ennio Morricone); mientras que "La chica danesa" no ha obtenido ninguno habiendo estado solamente nominada al de mejor música que, como hemos visto, se ha llevado la de Tarantino.

Dejando a un lado esta cuestión de los Premios y Nominaciones, ¿qué me han parecido a mí cada uno de los filmes? Bien, vayanos por partes:

"Los odiosos ocho"

Tarantino es un creador original, crítico y suele acompañar sus productos con adecuadas dosis de humor. Todo esto, naturalmente buscaba yo que desde que vi "Pulp fiction" me he confesado admirador suyo. Sin embargo tengo que confesar que prácticamente no he visto ninguna de las tres características o mejor que estando lo están en cantidades mínimas:

1.- Originalidad.
Cuando vi "Pulp fiction" me encantó la manera de construir el relato cinematográfico con una estructura desordenada muy del estilo de la narración en la literatura con su división en capítulos que presentaban las acciones de manera no lineal. También en esa magnífica película Tarantino echaba mano de recursos tomados del cómic y de la novela ilustrada que me sorprendieron gratamente. Pues bien, en "Los odiosos ocho" sólo reconocí como típicamente tarantinesco (¡menudo palabro acabo de utilizar!) la estructura dislocada y su presentación en forma de capítulos; la incursión del dibujo de animación o de elementos propios del mundo de la ilustración no están en esta ocasión. Pero incluso estando presente la técnica de la no linealidad estructural, no cabe ver en ello originalidad alguna pues ya la había utilizado en sus anteriores siete películas; podría decirse -como he visto escrito por ahí- que en este film Tarantino plagia a Tarantino (¡qué gran verdad en esta ocasión!).

A mí, en cuanto a originalidad, lo que más me ha llamado de esta película es su magnífica fotografía sobre todo de unos exteriores nevados que dan a esta historia del género "película del oeste" una atmósfera sorpresiva y sorprendente. Si a ello unimos la música creada por Ennio Morricone, que no se aparta mucho de la que utilizara en los "spaghetti western" dirigidos por Sergio Leone y protagonizados por el gran Clint Eastwood, que los espectadores maduritos como yo recordamos ("El bueno, el feo y el malo", "La muerte tenía un precio", "Por un puñado de dólares"...) y que transcurrían bajo un sol implacable en polvorientos poblachos, se ve que Tarantino ha querido sorprender al tiempo que hacía un homenaje a esas películas que veía durante su adolescencia. Y el homenaje a estas películas de los años 60 y 70 lo completa el director de Tennessee al rodarla en un formato muy utilizado en los 60 pero hoy ya abandonado: el Ultra Panavision 70.


2.- Crítica.
Quizás sea aquí donde Tarantino acierta más. En primer lugar hay que tener en cuenta que el director es de Tennessee  y que Tennessee fue el último estado en abandonar la Unión y unirse a la Confederación en el estallido de la Guerra de Secesión en 1861, y el primero en ser readmitido a finales de la guerra. La acción que se relata en el film (el encuentro en un refugio de montaña de 8 personas: dos cazadores de recompensas -Samuel L. Jackson y Kurt Russell-, el conductor de la diligencia, una sanguinaria delincuente capturada -Jennifer Jason Leigh-, un verdugo del pueblo al que se dirigen -Tim Roth-, un vaquero -Michael Madsen-, el mexicano encargado del refugio -Demian Bichir-y un renenegado sureño -Walton Goggins-) sucede unos doce años después de la finalización de la guerra de Secesión que acabó en 1865 y que abolió la esclavitud al extender a todos los Estados Unidos la  Proclamación de Emancipación dictada por Abraham Lincoln en 1863. Pues bien la balacera que en definitiva es esta película tiene en su trasfondo mucho que ver con la persistencia de dos clases de seres humanos en el País surgido de la guerra civil. Naturalmente aunque esta subsistencia de la mentalidad esclavista podría ser más que comprensible a sólo diez o doce años de esta promulgación, Tarantino lo que quiere hacernos ver, como ya hiciera en su anterior creación "Django desencadenado" es que aunque hayan transcurrido 150 años la sociedad americana sigue aún manteniendo muchos resabios discriminadores.

3. Humor
Los diálogos que mantenían en "Pulp fiction" los dos asesinos que encarnaban Samuel L. Jackson y John Travolta escondían humor y crítica a partes iguales. Pues bien no he visto este tándem debidamente representado en esta producción. Lo único que he visto es un juego con el espectador (sí, quizás, aquí podría esconderse algo de humor) al que ofrece la contemplación de una adaptación personalísima de una novela negra estilo "Diez negritos" de Agatha Christie (en un local cerrado hay muertes y uno de los asistentes tiene que ser el asesino) en el marco del oeste americano. Aunque quizás, también juegue con nosotros al presentarnos, en definitiva, una historia ya contada por él pero presentada de otra manera. A "Django desencadenado" ya me he referido, ahora estoy pensando en "Malditos bastardos" donde la violencia circula en la dirección aliados buenos hacia nazis malos, y aquí, en "Los odiosos ocho", es lo mismo aunque variando los sujetos que la ejercen que son buenos anti esclavistas versus malos no abolicionistas. Y como en este mundo no hay nada del todo blanco ni negro, la duda de dónde estoy situado o de adónde debo colocarme está presente a lo largo de todo el film.


"La chica danesa"

Ningún parecido entre la historia que se presenta en esta película y la anterior de Tarantino. Diríase que son como el agua y el aceite, totalmente diferentes. Mientras que en Tarantino prima la violencia a la que denuncia con una estética hiperbólica gore, en "The danish girl" lo que hay es amor, dulzura, ternura..., nada de violencia externa..., a lo más, y esto sí, bastante, sufrimiento interno y personal.

Tom Hooper es un director más joven que Tarantino y ha dirigido películas en un estilo más tradicional. Suyas son entre otras, "Los miserables" (año 2012) con la que obtuvo 3 óscars en la edición 2012: mejor actriz de reparto (Hathaway), maquillaje y sonido; esta película estaba interpretada en los papeles estelares por Hugh Jackman, Russell Crowe y Anne Hathaway. Su otro gran éxito, anterior a "Los miserables", fue "El discurso del rey" (año 2010) con una magnífica interpretación de Colin Firth que le valió el Óscar al mejor actor y a la mejor película en la edición del año 2011. 



Tom Hooper rueda en esta ocasión, como ya hiciera en "Los miserables", la adaptación a la pantalla de una novela. La novela es "The danish girl" del escritor, editor y profesor universitario estadounidense, David Ebershoff, que la escribió el año 2000. Hooper dice que cuando en 2008 leyó el guión que le ofrecieron rodar pensó que iba a ser muy difícil conseguir la financiación para filmar una historia de transexualidad. Pero lo que son las cosas, la velocidad a la que marcha el mundo en el momento actual ha hecho que hoy el cambio de sexo sea un tema candente pues hay casos sonados de cambio de sexo y es asunto que ya no asusta a nadie.

"La chica danesa" es una gran historia de amor. Un joven matrimonio de pintores formado por Gerda Gottlieb (Alicia Vikander), pintora exitosa, y Einar Mogens Wegener (Eddie Redmayne), pintor de un solo cuadro pues siempre está pintando meticulosamente el mismo paisaje disfrutan de su juventud y del éxito de Gerda viajando por Italia y Francia asentándose en 1912 en París donde está en plena eclosión del art nouveau y los cuadros de tema erótico de Gerda gozan de una gran aceptación.
En este clima de excitación y de modernidad muy distinto al de Dinamarca, nación más pacata y reprimida, Einar comienza a sentirse cada vez más como mujer. Es una fuerte lucha interior la que sostiene consigo mismo pues en su matrimonio con Gerda él-ella se siente a gusto. Por su parte Gerda comienza a detectar comportamientos extraños en su marido que sobrepasan el afán de provocación propio de las vanguardias artísticas de ese momento. Por ello se separan y Einar se traviste definitivamente de mujer pues es como mejor se siente. Es una mujer en un cuerpo de hombre y no sabe qué hacer. Gerda que lo ama de manera absoluta lo acepta tal como es y decide ayudarle. La ayuda consistirá en procurarle el nombre de un médico de Berlín que se presta a realizarle una operación de cambio de sexo, y a acompañarle en su difícil recuperación y en sus recaidas médicas. Su amor hacia Lili Elbe, que es el nombre que Einar adoptará es total. Gerda y Lili vienen a poner sobre el tapete que reducir el amor sólo a sexo, sólo a lo físico, es empobrecedor por demás.

El actor que da vida Lili Elbe es Eddie Redmayne que en 2015 ganó el Óscar a mejor actor por su formidable interpretación del físico Stephen Hawkings en "La teoría del todo" (2014). Es curioso observar que en ambos films el actor se somete a una evolución de su físico y las dos evoluciones, la propia de la enfermedad degenerativa ELA (esclerosis lateral amiotrófica) que padece el científico y la de hombre a mujer -de Eynar a Lili- que realiza en "la chica danesa" las supera con una nota de diez. ¡Magnífica actuación de Redmayne que demuestra en estas dos películas el maravilloso actor que es!

Rooney Mara (Carol), Alicia Vikander (La chica danesa),
 Jennifer Jason Leigh (Los odiosos ocho),
Kate Winslet (Steve Jobs) y Rachel McAdams (Spotlight)
Y no hay que dejar de lado a la bellísima esposa de Einar y magnífica amiga de Lili, Gerda, que representa con idéntica nota de sobresaliente la sueca Alicia Vikander quien por este papel ya se ha alzado con el Globo de Oro y podría hacerlo también en los Óscar. La actriz de sólo 27 años se dio a conocer en el film "Ana Karenina"en el papel de Kitty, la esposa de Konstantin Levin, un aristócrata ruso introductor de reformas agrarias y partidario de la abolición de la servidumbre para así mejorar la producción agrícola [se puede leer la reseña que en su día hice de esta película de Joe Wright, pinchando aquí]. El papel que realiza en "La chica danesa" era muy difícil pues rompe con lo habitualmente admitido en las relaciones humanas heterosexuales. Gerda, su personaje, se sacrifica a sí misma amorosamente para conseguir que su amor sea feliz, ¿existe mayor demostración de entrega amorosa? Mientras veía la película y sobre todo ahora escribiendo sobre ella pienso que Gerda respecto a Einar se entrega con el desinterés propio de una madre; para ella su antiguo marido, Einar, es el hijo que no han tenido y por hacer feliz a un hijo una madre hace lo que sea preciso, incluso sacrificarse por amor.

No sé cómo quedarán estos dos filmes en los Óscar. En mi opinión "The danish girl" se merece mucho, pero quizás la castiguen por su realización tradicional y porque Hooper se llevó premios en ediciones no muy lejanas; en cuanto a Tarantino, su peso es muy fuerte en la profesión aunque sus manifestaciones políticas le pueden dar más de un disgusto -(ya sus opiniones sobre Donald Trump y la denuncia de la brutalidad policial con la población de color le han ocasionando problemas en la distribución de sus películas)- pues en Hollywood los conservadores pesan mucho. 'En fin, on verra', que dicen los franceses.

¿Qué opináis vosotros? ¿Habéis visto alguna de ellas?


5 feb. 2016

El Regionalismo literario. Una reflexión

6 comentarios:
Comúnmente solemos oír y nosotros mismos a su vez decimos eso de “Fulanito tiene muchas lecturas” o “Menganito ha leído mucho”; también cuando un joven acude a su profesor universitario favorito para transmitirle el deseo de que le dirija el trabajo de final de carrera, éste, amable y condescendiente, suele en principio quitárselo de encima con un sencillo “¡Vaya usted leyendo!”. ¿Por qué se dice o nos dicen esto? ¿Qué se quiere significar con ello? Pienso que lo que se esconde tras estas expresiones es la idea de que las lecturas son la fuente de la que surgen las ideas, la manera de relacionar y unir entre sí asuntos que en principio parecen diversos y muy ajenos unos de otros.

Regionalismo literario, bases literarias de los nacionalismos

Lo anterior viene a propósito de lo siguiente: Hace poco finalicé “Cañas y barro” [leer reseña aquí], una sencilla novela que el escritor Vicente Blasco Ibáñez publicó en 1902. Blasco Ibáñez (1867-1928), un valenciano que participó activamente en política (siete veces diputado por Valencia en el Parlamento nacional), fue un periodista y escritor de novelas que vertía en sus relatos, poniéndolos virtualmente en pie, los ideales socio-políticos que defendía desde su escaño de diputado. Su ideario político consistía en el republicanismo regionalista valencianista (organizó y lideró en Valencia un movimiento de masas, al estilo de los que comenzaban a implantarse en Europa, cuyas bases eran el nuevo proletariado industrial y el antiguo artesanado). La lectura de esta novelita me ha hecho reflexionar sobre lo poco que se ha avanzado en los asuntos de la organización político-social española, en el ‘apalancamiento’ en que unos y otros están/mos instalados en nuestro país. Pero no sólo”Cañas y barro” me ha llevado a pensar en nuestro país. Su lectura me ha provocado una reflexión sobre este regionalismo que viene de antiguo, que parecía superado por la globalización y los actuales movimientos asociacionistas supranacionales de todo tipo y que, sin embargo, renace con fuerza inusitada.

Vivimos tiempos convulsos. El domingo 6 de diciembre de 2015 en la liberal y abierta Francia las candidaturas reaccionarias del Frente Nacional ganaron la primera ronda de las elecciones en seis de las 13 regiones donde éstas se celebraban. Resulta paradójico observar que en el país considerado más centralista y unificado exista una cierta inercia centrífuga que lleva al ciudadano a refugiarse en la periferia regional donde todos se conocen y existen unas coercitivas reglas de comportamiento muy claras. Frente al anonimato e innovación procedimentales propios de las grandes urbes, en momentos de crisis como los vividos últimamente por ese país diríase que los ciudadanos quieren que los miembros de la comunidad sean homogéneos, marquen todos el mismo paso a fin de detectar al ajeno, al de fuera, al posible agresor.

¿Y todo esto tiene algo que ver con la literatura?, se preguntarán algunos. Pues todo y nada;  nada y todo. No hay que pensar que la literatura es inocente, que los autores y/o lectores viven en una torre de marfil alejados de las contingencias mundanas cual si de practicantes integristas de una religión se tratase. En España no es nueva esta lucha entre fuerzas centrípetas y fuerzas centrífugas, aunque sí es diferente. En mi país desde hace tiempo (mucho mucho tiempo: algunos lo llevan hasta la época de la alta edad media o más lejos todavía)  han existido tendencias contrarias a la unificación en un proyecto común. Pese a ello hubo momentos en que la marcha conjunta de todas las tierras (“Las tierras, las tierras, las tierras de España" a las que cantaba Rafael Alberti) fue total; me refiero a los siglos XVI, XVII y XVIII en los que poco a poco fueron cayendo regalías, portazgos y aranceles separadores en pro de una comunidad hispana común. Pero fue sobre todo el racionalismo dieciochesco con sus anhelos de progreso el que más hizo por la eliminación de particularismos anquilosantes. Ahora bien la historia nos enseña que todo en el mundo es pendular, todo es de ida y vuelta, a grandes inundaciones siguen enormes sequías, a hambrunas brutales hartazgos mortales…

Eso será lo que suceda en el XIX, siglo de reflujo en el que –los franceses de nuevo- los ideales teóricos y los avances científicos manifestados durante la Ilustración se pretendió ponerlos en pie, materializarlos y hacerlos realidad extendiéndolos “filantrópicamente” por el universo mundo. Las fuerzas conservadoras e inmovilistas reaccionaron refugiándose en los valores antiguos –los “fueros viejos”- que resistieron el empuje del Progreso que venía impuesto “manu militari” por los ejércitos napoleónicos.

Sabino Arana, Vidal i Valenciano, Victor Balaguer, Antonio Trueba, Navarro Villoslada, Arturo Campión

 Vencido el Progreso por la Reacción ésta buscó argumentación válida en el movimiento romántico que por esas fechas triunfaba vigoroso en  Alemania y Francia. Era preciso buscar munición justificatoria en el pasado al que los reaccionarios enemigos de la igualdad, libertad y fraternidad se aferraban. Literariamente ésta se encontró en la prosa histórico-legendaria romántica que en España realizaron vascos como Antonio Trueba (“Cuentos populares”), Francisco Navarro Villoslada (“Amaya o los vascos en el siglo VIII”), el mismo Sabino Arana (“Los últimos íberos” ), o Arturo Campión (“Don García Almorabid”), mitificando todos ellos el antiguo ruralismo de la zona y  convirtiéndolo en falsa realidad dado que el País Vasco se había metido de lleno en una industrialización sin vuelta atrás. Del mismo modo en Cataluña surgieron en esa época autores como Ramón López Soler (“El caballero del cisne”) o Antoni de Bofarull (“L'orfeneta de Menargues” ['La huerfanita de Menargues']) que novelaban historias legendarias de la zona. Pero será el teatro al que la burguesía catalanista acudía habitualmente el que más difundirá en esta región esos aspectos costumbristas locales rescatándolos con frecuencia del pozo de la historia. Autores importantes en esta senda fueron  Víctor Balaguer (“Don Joan de Serrallonga”, 1868) o Eduard Vidal i Valenciano (“Tal faràs, tal trobaràs” ['Quien mal anda, mal acaba'], 1865).

El Costumbrismo que surge durante el Romanticismo será la veta originaria de la que saldrá el Realismo-Naturalismo en el que se refugiarán no pocos autores como Blasco Ibáñez para difundir, como ya he dicho antes, sus ideales socio-políticos regionalistas.

 Es evidente que la lectura siempre tiene interés y que leer sirve para reflexionar “una mica sobretot[un poco sobre cualquier cosa]. ¿Sirve de prueba este artículo? 
_____________________

ACLARACIÓN.- El artículo anterior es reproducción exacta del aparecido en el pasado número de enero de la revista "EmblOgriuM", de cuyo contenido ya hablé aquí hará cosa de un mes o así, Me parece que el momento que estamos viviendo justifica reflexiones como la anterior. 
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...