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22 may 2026

"Distancia de fuga", segunda novela de Cristina Araújo Gámir

6 comentarios:

«La distancia de fuga, pensó, es la distancia a la que un animal te tolera, y no se mide en longitud sino en riesgo. Hay cuerpos errantes que se desplazan a miles de kilómetros y resulta que pueden chocar. Calculan sus arcos, sus desplazamientos. Otros cuerpos cercanos no se cruzan ni por asomo. Depende de su dirección, de tantos factores. Hay un margen de error. Son datos que Theo apunta en sus notas. Al lado de una cita de Kierkegaard, que para eso es el filósofo de la angustia: “la resignación es la forma de decirle sí al sufrimiento y hallar de ese modo una paz paradójica"»

"Distancia de fuga", segunda novela de Cristina Araújo Gámir
He disfrutado mucho leyendo la segunda novela escrita por Cristina Araújo Gámir. Leo y oigo a mi alrededor críticas acerca del excesivo número de páginas (casi 500) que tiene Distancia de fuga, pero confieso que a mí tal cosa no me ha supuesto impedimento alguno para una lectura gozosa, disfrutona. Es más, ese medio millar de páginas me ha servido para sumergirme en la buena literatura de esta madrileña que se dio a conocer literariamente con Mira a esa chica hará cosa de cuatro años, novela que se alzó con el Premio Tusquets de novela 2022 (tengo reseña hecha de ella en este blog).

Distancia de fuga presenta una relación romántica actual, muy creíble, entre dos jóvenes que se quieren, pero a quienes las circunstancias van a mantener lo suficientemente separados como para no poder hacer realidad un proyecto de vida en común. Serán dos magníficos amigos que se verán y se relacionarán esporádicamente, pero que siempre estarán atentos a las vidas de uno y otro. Es un amor sincero, romántico y civilizado, lejos de los excesos truculentos en que desgraciadamente desembocan otras relaciones que con mayor frecuencia de la debida son noticia en nuestra actualidad. Frances y Theo son al inicio de la narración dos jóvenes de 17 y 19 años respectivamente que se sienten atraídos y luego durante los nueve años de tiempo que dura la historia relatada se aman, se quieren y sobre todo se respetan. Ambos son muy respetuosos con los proyectos vitales de uno y otro: Ella, actriz cinematográfica muy mediática; él, estudioso de la filosofía de ayer y de hoy. Estos dos posicionamientos y trayectorias profesionales suponen una artificiosa vida de relumbrón, excesos y fiestas para Frances, y una humilde vida de búsqueda de becas para el estudio, estancias en universidades en el extranjero y trabajos de investigación intelectual para Theo.

Lo que más me ha llamado y ha hecho que esas 500 páginas no me hayan parecido excesivas es el magnífico estilo del que da muestras Cristina. Especialmente me refiero a su buen hacer descriptivo en el que las imágenes de todo tipo, en especial la metaforización sinestésica, me han ganado para su causa. ¡Qué belleza tan lograda!

Y en el plano meramente narrativo, la figura del narrador me ha tenido constantemente pendiente de ella. Es un narrador en tercera persona que se diluye hasta casi desaparecer en muchas ocasiones prestando su voz a la de los personajes que en EIL (estilo indirecto libre) o expresando pensamientos a través del monólogo interior se hacen dueños de ella y hacen dudar al lector sobre quién es quien conduce el relato. 
Este narrador objetivo en 3ª persona cambia a veces a la primera de plural por el sentido más generalizador que tiene esta persona, además de que así consigue hacer más partícipe en la historia al propio lector a quien, al tiempo, aprovecha para dirigirlo por las sinuosidades de la trama: 
  • «Arnim estaba de viaje en Lisboa, y lo último que necesitaba ahora mismo era tiempo para llenarlo, de modo que se enfundó el chándal y sus zapatillas Clifton y salió a correr por el Bois de Boulogne. Avancemos entonces seis horas para volver a reencontrarnos con ella, que desparramada en el sofá de su casa, y junto a un cuenco de fresas lavadas, repasaba en la tablet el guión de Juliette.»
  • «Después de terminar la licenciatura se tomaron un año sabático.Hubo motivos concretos. Y no sólo concretos, sino de peso, trascendentales, absolutamente justificados e irreprochables. Ya hablaremos de ellos más tarde.
  • (Theo) «aceptará, por ejemplo, la oferta de Robin y compartirán ese piso frente a la Opera donde luego Marion se morirá, desencadenando otra serie de eventos, como el cisma entre los hermanos. Aunque, no adelantemos, para eso faltan aún varios años. Y lo que va a ocurrir mucho antes, dentro de nada, en un par de días, es que los chicos [...]»
 Es un narrador que introspectivamente en su cabeza enjuicia, comenta, y hasta dialoga con los personajes cuya historia y vicisitudes nos está mostrando:
«Pero, bueno, paciencia. Es cierto que ya habían transcurrido ocho días, y que el mayor avance de Theo con la escritura se limitaba a registrar en una libreta sus notas mentales. Sellaba así un pacto con su conciencia. Porque pensar, compilar, esquematizar, todo eso, también es escribir, ¿verdad, Theo?
Pues no señor.
»
Por último, este narrador objetivo, cercano y muy próximo a los personajes en su forma de hablar, parece a veces omnisciente («Vamos, lo mismito que Frances,[...] pensaría Theo si pensase en Frances, cosa que no está ocurriendo, porque lo que está ocurriendo es que Cecilia [...]»); pero, en verdad no sabe más que ellos, sino que camina junto a ellos y duda como ellos («al final de la calle, las luces de un restaurante se activan. Por el tipo de toldos debe de ser italiano.»).

Otro dato importante en el aspecto formal es la organización de la trama a base de saltos temporales hacia adelante (prolepsis) y hacia atrás (analepsis) que indudablemente contribuyen a mantener vivo el interés del lector. La historia, considerada linealmente, se desarrolla como he dicho anteriormente durante 9 años, desde 2010 a 2019 con un punto cenital o central que sucede en 2014-2015, momento de la muerte de Marion, la madre de Frances y de su hermano Robin. Estos nueve años los distribuye la novelista en 33 capítulos que se desarrollan en fechas no ordenadas cronológicamente y en tres espacios diferentes: Lombardía (Italia), Frankfurt y París

Si algo destaca de manera sobresaliente en Distancia de fuga es el desarrollo psicológico de los personajes. Cristina Araújo conoce de primera mano a este tipo de jóvenes -a los estudiantes universitarios como Theo y Cecilia, mucho; a los chicos y chicas de la farándula, mucho menos- y sabe leer el interior de sus mentes: sus deseos, sus frustraciones, sus dudas, sus consecuentes e inconsecuentes decisiones... 
Todos los personajes están muy bien trazados, especialmente Frances y Theo, aunque también otros como RobinMarion, Arnim Zatonsky o Cecilia (estos dos últimos son las parejas más duraderas de ella y de él, respectivamente). Frances es una muchacha insegura que necesita siempre apoyarse en alguien que sepa asistirla y sacarla de sus momentos de apuro y bajón: aquí destaca su madre Marion, verdadera artífice de su éxito, preparado por ella desde que Frances era niña (clases de baile, equitación, idiomas...). Y junto a Marion, la representante de la actriz, Zadia, que le consigue entrevistas, actuaciones, le programa su presencia en desfiles de modelos, etc. Cuando le fallen estas dos mujeres Frances acudirá a su hermano Robin, pero sobre todo encontrará un sustituto de su madre en Arnim Zantosky. Todo este batiburrillo y conglomerado de cosas que se mueven alrededor de la exitosa Frances provocan que su salud mental corra serios riesgos. 

Frente a la inestable Frances aparece el tranquilo Theo que parece -sólo lo parece- tener las ideas mucho más claras que ella. Es un joven de origen mucho más humilde que los Klemmer, que llega hasta ellos gracias a su amistad con Robin quien lo invita el verano de 2010 a la casa que la familia tiene en Lombardía. Esta casa es central en la historia de amor y en cierto modo abre y cierra la novela. De la familia de Theo no hay tantas noticias como de la de Frances, pero es evidente la humildad de la misma y la certeza por parte del chico de que sólo su esfuerzo será lo que le haga progresar. La irrupción de Theo en el entorno rico y privilegiado de los Klemmer hizo revivir en mi mente en algún momento inicial de la lectura la novela de Scott Fitzgerald "El gran Gatsby". Sin embargo me bastó con avanzar unas cuantas páginas para cerciorarme de que Cristina había elegido en Distancia de fuga una dirección distinta a la del pretencioso Gatsby, si bien en el aspecto sentimental ambos personajes se hallan constantemente atrapados en las arenas movedizas de sus respectivos enamoramientos.

Editorial Tusquets
La autora demuestra en esta buena novela sus progresos literarios respecto a Mira esa chicaDistancia de fuga está magníficamente escrita y a mí me ha gustado más que la anterior. Esta magnificencia debe mucho, además de a lo ya señalado hasta aquí, a lo bien y la suma naturalidad con que los ingentes conocimientos de filosofía, literatura, psicología y demás que posee Cristina aparecen esparcidos en el relato. La escritora se ha documentado mucho. Pero lo que me parece más relevante es que este culturalismo aterriza en el relato de manera natural, nada forzada, no hay sensación alguna de esnobismo ni nada parecido. Por el contrario las alusiones a autores como Salinger y su novela Franny y Zooey que Frances le regala a Theo se entrevera en este caso concreto con la visualización en la cama por parte de la pareja de la película El club de la lucha y con los pensamientos posteriores de él mientras escucha canciones de Finneas O'Connell o Nina Simone.

Esta reseña sería inacabable si en ella destacase la infinidad de méritos que la novela contiene. Voy a cerrarla con una mera alusión al estilo de la prosa de Cristina Araújo Gámir. Es una prosa limpia, poética, con predominio de frases cortas y yuxtapuestas; una prosa en la que narración y descripción se ven interrumpidas por la puntual intrusión, en estilo directo o indirecto libre, de los personajes. Diríase, utilizando una imagen pictórica, que la autora está realizando una pintura de técnica puntillista neoimpresionista. Conviene, pues, una vez acabada la lectura, alejarse del cuadro realizado para mejor contemplarlo y disfrutar de la unidad que los distintos elementos empleados han construido:
✔«El piso callado. Un silencio de claustro. La habitación en penumbra. Pero un derrame de luz en el suelo que la persiana no para y que es prematura y avainillada. Theo dice: está en su cuarto, mientras deja las llaves sobre la mesa. Y la violencia acústica del metal rompe en añicos el aire.»
✔«Sella los labios. ¿Entonces, Frances? ¿Entonces? Entonces todo. La última franja de cielo oleosa, la vegetación hinchada y pulposa como un palpitar de perfumes oscuros y verdes, de piélago y musgo, y césped regado, polen pegado, y frutos abiertos, influorescencias, y humedad ambiental, nervaduras, y savia espesa de pistilos de punta, y cada brote que nace y engorda y revienta en el interior de la tierra, pero también hacia afuera de ella, en tallos duros, botánicos, tiesos y largos, con bulbos y glándulas y saliva, y la exudación animal agarrada a los troncos del bosque, y un chorreo hormonal al caudal de la sangre, el sudor ensuciando los muslos, y después fibra a fibra el vestido, y entre el vestido y la piel, sin oxigenarse, envasada al vacío, tan tenso, tan cerca, que no le da la cárcel torácica para respirar, y Frances se enrosca una hebra de pelo, tira de ella, como si nada, aprieta los dientes y piensa.
Dios.
Porque sabe.
Que él la mira a su vez.
Que se quiere acercar.
Pero cuándo.»

16 feb 2023

Cristina Araújo Gámir. "Mira a esa chica"

20 comentarios:

« En mi opinión, ninguna de esas personas está haciendo nada de esto por mí. Solo quieren sacar tajada.
Paola frunce el gesto.
—Bueno..., a ver..., lo que quieren es... algo para las mujeres. Quieren justicia.
—Ya, qué bonito queda decirlo así, pero hasta ahora a nadie le había importado una mierda ser justo conmigo... Nadie me ha respaldado jamás.»

Violación en grupo, La manada, Ley del sólo sí es sí
El próximo miércoles 22 de febrero tendré la oportunidad de conocer en persona a Cristina Araújo Gámir, autora de Mira a esa chica, la novela que se alzó con el premio Tusquets de novela 2022 fallado durante el mes de septiembre pasado. La obra salió a la venta en octubre, el mes siguiente. Es la primera novela publicada por esta joven nacida en Madrid en 1980, licenciada en Filología Inglesa por la Universidad Complutense de Madrid, que desde el año 2011 vive en Frankfurt (Alemania).

La oportunidad de dialogar directamente con Cristina Araújo viene dada por la amabilidad que ella ha tenido al prestarse a acudir en persona a la tertulia más que palabras... de la que formo parte desde ni sé ya los años. En el blog de dicha tertulia daré cumplida cuenta de cuanto ese día en ella se diga, se comente, se puntualice por y sobre la autora y su obra. Por ahora aquí, en El blog de Juan Carlos, dejaré tan sólo un breve apunte sobre lo que la lectura de Mira a esa chica ha suscitado en mí. Evidentemente no cierro la puerta a posteriores añadidos, correcciones o rectificaciones derivadas del encuentro con la joven escritora madrileña.

Mi comentario
Mira a esa chica ficcionaliza una agresión sexual por parte de un grupo (una manada) de chicos. La historia no es -desgraciadamente- nada sorprendente dadas las noticias que desde que sucediera el episodio de la violación en Pamplona, el siete de julio de 2016, de una joven de dieciocho años por un grupo de cinco chicos se fueron sucediendo sobre este y otros casos similares protagonizados por los mismos autores u otros diferentes en otros lugares de España. 

Sí me ha sorprendido, y muy gratamente, el tratamiento que Cristina Araújo da al asunto de una violación grupal al ahondar sobre todo en la mente de Miriam, la chica que la ha sufrido; y también, pero algo menos, en la de otros personajes: los violadores (Alex, el Estudiante; el Chivo; el de la perilla; Kaplan), los compañeros y amigos de estudios (el guapo Jordan, el vecino Lukas, Tallie, Paola, Vix, etc.), el equipo de abogados del despacho del señor Kazatchkine, o Pattie Dougan, la madre soltera de Miriam.  

Es esencial, y está presentada a las mil maravillas, la introspección psicológica que la protagonista realiza. Tras el suceso, ella no hace más que dar vueltas en su cabeza al antes, el durante y el después de la agresión. A través de estas recurrencias mentales (flujo de conciencia, monólogo interior, soliloquio...) vamos conociendo la personalidad de Miri, conocida en el grupo de amigos del instituto como la Bufi, como la Gorda. Es una chica con una muy baja autoestima que no es del todo bien recibida por otras chicas mucho más guapas que ella (Paola, Tallie, Clara...) que la evitan a veces y más cuando ella les ha dicho que le gusta Jordan, el chico más agraciado por el que se postula, como candidata con más papeletas a su favor, la guapa Paola. Los chicos del instituto se ríen de Mirian y la provocan con bromas algunas muy subiditas de tono. Ella con tal de agradar y de no perder la integración con el grupo las consiente muchas veces e incluso llega a comportamientos de excesiva liberalidad que los confunde en ocasiones.

Estamos ante unos jóvenes adolescentes a punto de entrar en la mayoría de edad legal; es una edad caracterizada por la falta de certidumbres, de muchos complejos, de búsqueda de una autoestima satisfactoria, de afirmación identitaria frente a los otros, lo que muchas veces lleva a acciones poco planificadas y poco deseadas incluso por quien las realiza. El sexo, el alcohol, las drogas blandas forman parte del ocio y la diversión habitual a esa edad. Es la adolescencia una etapa vital caracterizada por el deseo de agradar a los otros, la necesidad de no ser apartado del grupo, la necesidad de ser aceptado. La protagonista, Miriam, es una joven típica en este sentido: con unos kilos de más, ella se siente fea y además es objeto de burlas y chanzas en el IES al que acude; incluso los considerados amigos, sus compañeros de clase y sus vecinos de domicilio, le hacen bromas y chanzas muy hirientes. Todo esto hará que se despierte en ella un deseo de agradar teñido de mucha sexualidad o de equívocos al respecto que le ocasionarán más de un disgusto.

Es una edad en la que, como acabo de decir, lo grupal, la aceptación en el grupo, la búsqueda de afectividad es constante. Esta necesidad de integración se prolonga también en la soledad del domicilio a través de las redes sociales, en especial del wasap, y ya en una búsqueda más erótica o sexual del Tinder. Es aquí donde las baladronerías de unos y de otros se encuentran en su salsa. Ella, Miriam, una chica solitaria y sin autoestima se exhibe en las redes, en especial en Tinder, como una mujer hipersexualizada, algo que en realidad no es. Y aquí se inicia su tragedia. Naturalmente no habría sucedido nada si al otro lado de la pantalla no se hubiese encontrado con Alex, un depredador que con artimañas sabe conducirla al matadero que fue la violación múltiple sufrida.

La familia (Pattie, la madre soltera de Miriam), las amigas (Vix, la guapa Paola, la bailarina Tallie...), los chicos de clase (el guapo Jordan, el vecino Lukas, etc.), las redes sociales para ligar (Tinder y los engaños que en personas poco avezadas y algo débiles como Miriam pueden llegar a hacer estragos), la manera de divertirse por los jóvenes, la sociedad hipersexualizada en la que vivimos... Todo esto y más aparece en esta novela que está muy bien contada con una narración alternante en 2ª y 3ª personas que hace que veamos el conflicto desde el interior del personaje y también desde fuera de éste. Es fundamental y muy destacable la narración en 2ª persona pues hace que como lectores nos metamos en la cabeza del personaje que constantemente se autoanaliza, se interroga, se riñe a sí misma. 
«te halaga que [Clara] se haya puesto a contarlo delante de ti. O quizá, bueno..., quizá es que le importas tan poco, te considera tan nada, que en realidad se la suda tanto que lo escuches como que no.»
Esta segunda persona siempre está referida a Miriam Dougan que desde la agresión está que no sabe cómo seguir viviendo, cómo superar la situación en la que, por los engaños sufridos, por el alcohol, por un cierto menosprecio histórico de sus auténticos amigos hacia ella, está inmersa.

La serie de preguntas que, a toro pasado, se hace la protagonista constituyen un auténtico manual de conducta, un prontuario de autoayuda que, si bien ella no siguió, es con el que ahora se autoflagela pesarosa por no haberlas respondido adecuadamente en su momento. Desde luego para los lectores es un auténtico protocolo destinado a prevenir un posible abuso sexual:
«preguntas que ella marea desde hace ya varias noches: ¿de qué los conoces?, ¿adónde vais?, ¿es tu novio?, ¿no te parece raro?, ¿no te parece que solo te quiere follar?, ¿adónde te llevan?, ¿y por qué fue tan seco en el coche?, ¿por qué te pidió tantas fotos desnuda?, ¿y por qué habla tanto de sexo, con esa obsesión?, ¿no es todo muy raro, no es todo tan tremendamente raro que casi deberías morirte de miedo?»
El lenguaje literario utilizado tiene momentos estelares que hacen que se disfrute mucho de la lectura. Hay detalles de altura literaria que me han gustado mucho. Por ejemplo la utilización de diversos géneros literarios (narrativo, dramático, poético...) y lenguajes (el jurídico, el periodístico, el coloquial de las redes sociales...) y en especial esas repeticiones paralelísticas que hacen virar, en momentos muy precisos, el lenguaje hacia la prosa poética 
«Porque es gratis.
Porque es anónimo.
Porque no hay consecuencias.
Porque te odian.
Y porque pueden.
Por eso.
»
Premio Tusquets de novela 2022
He saboreado más en esta novela lo bien que está escrita, la forma de contar, con esas rupturas constantes de la linealidad temporal yendo hacia adelante y hacia atrás; más incluso que la historia en sí misma, al ser demasiado reciente y conocido el suceso en que se inspira. Precisamente la conmoción social que la agresión sexual que se presenta ocasionó en España ha provocado reformas legislativas que están dando muchísimo que hablar en los últimos meses. Ciertamente por esto es una novela de grandísima actualidad. La idea del consentimiento está en el centro del debate social hoy, y también, claro, en el centro de la resolución de la trama de esta novela. Hay unas secuencias en las que Miriam, y también sus agresores, son interrogados por la autoridad judicial. Se dirime en esos interrogatorios la aceptación o no por parte de ella del encuentro sexual. Ahí radica el punto de inflexión sobre el que pivota la culpabilidad o no. Para lograr deslindar la agresión de lo meramente lúdico la protagonista deberá desembarazarse de sus propias inseguridades que le hacen en ocasiones minusvalorar lo sucedido, considerarlo banal, consentido, cuando no lo es de ninguna manera. 

Para finalizar
Una novela fantástica para debatir sobre el tema de las violaciones sufridas por mujeres a manos de lobos solitarios o de manadas. Fantástica, además, porque presenta la situación de manera equilibrada, sin maniqueísmos, sin decantarse de primeras por una u otra parte. Muestra a la agredida inmersa en un mar de contradicciones vitales, de inseguridades, que no justifican su sufrimiento pero que hacen pensar que quizás si se hubiese conducido de manera diferente pudiera haber evitado la situación, o no, claro; es esta falta de seguridades la que hace más que creíble el conflicto que muestra esta narración. Al tiempo presenta a los agresores -unos chicos normales, incluso brillantes- realizando un acto brutal, bárbaro, que ellos, inmersos en una mentalidad de superioridad machista y de cosificación de la mujer,  consideran meramente lúdico. Y precisamente aquí es donde radica el problema, en la anormalidad normalizada. Y en que todo coadyuva a ello.

Quiero cerrar esta reseña con una cita que me parece fundamental. En ella se refleja que a la tragedia del acto de una violación se añade el duradero sufrimiento posterior de la víctima:
«Pase lo que pase con la apelación... Me pregunto si conseguiré superar esto alguna vez... No me refiero al año que viene, ni a dentro de cinco o seis años, sino al futuro. Si viviré tranquila en mi propio piso, si tendré amigos, una familia y todo eso...»