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27 abr 2021

Un amor. Sara Mesa

21 comentarios:

«Ahora, salvo por ese perro —el guardián de cadáveres—, está sola, completamente sola. Alrededor solo hay silencio: el ficticio silencio de siempre. El motor de un quad taladra el aire, a lo lejos ladran un par de perros y hacia ella se encaminan, nítidas, unas nuevas palabras: el tiempo es el castigo.»

"Un amor" me ha gustado mucho. Sara Mesa sabe mostrar los recovecos inexplicables de la mente del ser humano como nadie. En esta ocasión el deseo, el placer, la compostura femenina y su contrario ante los planteamientos directos, sin ambages ni sentimentalismos por parte del hombre. Y al tiempo la vida en la localidad pequeña, donde todo se sabe y nada o casi nada se puede esconder; esos lugares donde todo se guarda para utilizarlo cuando sea necesario; esos lugares mitificados pero de los que muchas veces conviene escapar para no caer, exánimes, en su toxicidad. 

"Un amor", editorial Anagrama, Sara Mesa
Natalia
es una joven treinteañera, cerca ya de los cuarenta, que por un problema en la empresa de la ciudad donde trabajaba ha decidido despedirse e irse a vivir a un pueblo pequeño, La Escapa, donde nadie la conoce. Allí alquila una casa terrera y se dedicará a traducir del francés una obra literaria. La situación no puede ser más idílica: mundo rural, tranquilidad, apacible dedicación a la traducción literaria. Sin embargo pronto verá que en ese lugar tan bucólico las pasiones humanas, los comportamientos mendaces, las envidias y zancadillas de las que creía haber logrado escapar también están presentes.

La novela, como la anterior de la escritora madrileña, indaga en la psicología profunda y tantas veces contradictoria de los personajes. En especial es en la protagonista, en Natalia, Nat para los amigos, en quien la autora pone el foco de su análisis. Natalia no desea ser acosada por ningún hombre y cuando alguno se acerca a ella se pone tensa y en situación de prevención pues sabe -al menos así lo piensa- que en la relación hombre-mujer siempre el sexo está presente; una experiencia durante su adolescencia así se lo enseñó. Pero contra lo esperado por parte del lector cuando quien sea no lanza sus cebos, indirectas, mensajes o miradas cargadas de deseo hacia ella la desilusión de Nat es tremenda y empieza a pensar que el declive vital ya está próximo («Sin embargo, el desinterés de Píter ha hecho saltar una alarma en Nat: la señal de que empieza a perder un poder que había poseído inconscientemente hasta entonces.»). La conciencia de pérdida de su carnalidad entra en contradicción con la incomodidad que dice sentir cuando el huraño y desagradable de su casero le lanza miradas libidinosas e incluso llega a hacerle proposiciones. Y en medio de estos dos extremos la relación con Andreas el alemán, que nació de manera extraña, fría, contractual y que poco a poco fue haciéndose dueña de ella.

Fuera de estos tres hombres en el mundo rural libremente elegido por Natalia hay otros personajes como la pareja de ancianos formada por Joaquín y Roberta a los que Nat ayuda, cuida y a cambio recibe un pequeño sueldo; la chica de la tienda que la atiende con amabilidad pero hacia la que Natalia hace converger sus infundados celos y sospechas; y también esa familia tan típica en la España vaciada que viviendo en la ciudad acude en vacaciones o en los puentes festivos a la pequeña pedanía donde conserva una casa familiar en la que dicen disfrutar lo indecible y oxigenarse de la vorágine citadina.

No puedo ni debo decir más sobre la trama de la novela pues no quisiera destrozar el placer de la sorpresa que innegablemente contiene el relato. Sólo diré que en la historia de Nat el amor, los celos, la pasión, el enamoramiento, el placer..., pero también la amistad, la ayuda desinteresada, el dar sin pedir nada a cambio... están presentes en abigarrada mezcla y confusión. Es la cabeza de la protagonista la que debe poner orden en este turbulento mar  que la está ahogando. 

En una novela corta como "Un amor" hay mucha literatura, muchas lecturas ocultas, que en algunos momentos me ha parecido ver emerger. La principal sin duda alguna es la de la escritora francesa Annie Ernaux, concretamente la de su novela "Pura pasión" que no hará ni un año que leí con inmenso placer [leer mi reseña aquí]. La misma relación de dependencia tóxica que padece la protagonista de la novela francesa es la que se enseñorea de Nat. Vista desde fuera esta relación libremente aceptada parece contradecir las manifestaciones verbales de empoderamiento femenino por parte del personaje, pero desde el interior de su ser ella, Nat, es, como la protagonista de la novela de Ernaux, una mujer que «Piensa que un solo instante —por ejemplo, ese instante— basta para justificar una vida completa: hay quien no tuvo ni siquiera eso.» Y junto a este innegable parecido con la obra de Ernaux también me ha parecido ver revolotear por momentos la figura clásica de Ana Ozores en este relato; me refiero sobre todo a los acercamientos burdos, bastos, procaces, que el desagradabilísimo casero -me ha recordado a Celedonio, el lascivo sacristán de la Catedral de Vetusta- realiza hacia Natalia considerando que por su comportamiento privado está al alcance de cualquiera: «Trata de escabullirse, de ir más allá, pero él la sujeta por un brazo. —Ven aquí —susurra—. ¿No quieres que yo también te dé mandanga?». 

También la literatura sirve de sostén caracterizador de algún personaje: Natalia y su búsqueda siempre del verdadero y mejor sentido de las palabras en esa traducción literaria que tiene entre manos revela el carácter introspectivo y analítico que exhibe en el relato: «Cuál es entonces el sentido correcto? ¿Verde claro, verdeazulado, enfermizo, difuso, errante? En función del que escoja, deberá orientar el resto del párrafo. Optar por una traducción literal, sin entender el auténtico sentido de la frase, sería como hacer trampas.», piensa ella a propósito del término francés 'glauque' que aparece en el texto que está vertiendo al castellano. Y otro tanto realiza Sara Mesa con Píter el hippy al que nos presenta como hombre sensible; manifestación de esa sensibilidad son las vidrieras que fabrica e ilustra:  «Son para una biblioteca, le explica Píter, por eso ha inscrito versos en ellas: de Pablo Neruda, de Mario Benedetti, de Wisława Szymborska.»

Muy agradable en la narrativa de Sara Mesa, algo que ya observé con sumo gusto en "Cara de pan", es el papel de la música en el relato. La prosa de la escritora tiene un ritmo y una sonoridad que capta al lector; es un ritmo suave que al igual que ocurre con el jazz por momentos introduce rupturas, antirritmos que sorprenden y sirven para agitar y mantener viva nuestra atención en esto que estamos leyendo. Si en su anterior novela eran Nina Simone, Aretha Franklin o Dizzy Gillespie quienes resonaban en las cabezas de alguno de sus personajes, en "Un amor" es Chet Baker, Sam Cooke o Miles Davis los músicos que sostienen musicalmente el tono de la novela. Quizás son los personajes que se mueven más en la ambigüedad, en la indefinición, los que portan estos gustos musicales: en "Cara de pan" era el Viejo, y en "Un amor" es Píter.


Y luego, evidentemente, esa manera suya de escribir utilizando sin estridencias los mil y uno recursos estilísticos que ella maneja como nadie, en especial el adelgazamiento de la figura del narrador mediante el empleo tanto del 
  • estilo directo libre:  «Exacto, dice, es eso lo que busca en su trabajo, la adecuación al contexto» (pos. 188)
como del
  • estilo indirecto libre: «Nat arranca a hablar. ¿Ha traído el coche? ¿Sí? Puede llevárselo a escondidas, de él no sospecharán. Que lo deje en una perrera. O en cualquier otro sitio, en otro pueblo.» (pos. 1738)

Final
Un amor, novela corta española actual
Una muy buena novela, sí señor. Esta chica, Sara Mesa, escribe divinamente. Como ya he dicho, había leído de ella "Cara de pan" que me encantó [se puede leer la reseña que hice de ella aquí]; "Un amor" parecía comenzar en un nivel más bajito, pero qué va qué va, según se avanza en la lectura se observa cómo remonta y remonta hasta alcanzar un nivel que enamora. Y alcanza ese elevado nivel por todo lo dicho hasta aquí y también porque como de pasada toca infinidad de temas y asuntos que hacen reflexionar por el alcance que  los mismos tienen: el machismo, la importancia de lo mínimo («lo grande y lo pequeño, todo junto, en el mismo plano mental»), los celos, el sexo, el imaginario construido por uno mismo («Le atrajo la imagen que ella se había construido de él»), la prostitución, el drama kurdo, la dificultad de mantener la privacidad adecuada en una localidad pequeña, etc. Sí, muchas son las cosas que atraen en Un amor de Sara Mesa.
_________________

Nota.- Esta novela fue objeto de debate en la tertulia literaria "más que palabras..." [si quieres leer la crónica de la misma pincha aquí].

25 abr 2021

Tras el Día del Libro y a la espera de la Feria del Libro

27 comentarios:
Dos libros adquirí el pasado dia 23 de abril, Día del Libro, para conmemorar en la medida de mis posibilidades a este artefacto de papel que en mi opinión se resiste a desaparecer. Y muy bien que hace.
 
Ana Iris Simón, Feria, Gitanos

Escogí a dos autoras españolas bastante jóvenes. La primera, Ana Iris Simón, apenas si alcanza los 30 años; de ella compré "Feria" que desde que apareció está en boca de todos. La segunda autora escogida fue Ana Lena Rivera con más años en el mundo y con algún libro más, no muchos, de los que he oído hablar muy bien; como no he leído nada suyo aún decidí remediarlo para lo que he escogido "Lo que callan los muertos". ¡A ver qué tal! Ya os contaré.

Ana Lena Rivera, Editorial Maeva

Los libros en papel deben de competir con los digitales que en teoría salen a la venta mucho más baratos que los impresos, aunque no siempre sea así. A quienes nos gusta leer el papel nos tira mucho. Yo por eso recurro mucho a las librerías de segunda mano que hay en casi todas las ciudades. También últimamente visito con frecuencia las páginas de blogs que venden, compran o intercambian libros de segunda mano. Al respecto os recomiendo que visitéis la página web Tablón de Anuncios en la que se puede encontrar un amplio abanico de libros que se venden en un sin fin de provincias españolas. Os dejo aquí la dirección por si os apetece echarle un vistazo. Es la siguiente: 


Con los libros de segunda mano que se pueden encontrar en las librerías Re-Read creo que los adeptos al papel podremos aguantar sin que sufra mucho nuestro bolsillo hasta la Feria del Libro que espero que este año pueda celebrarse en su época habitual. Ojalá.

23 abr 2021

Día del Libro año 2021. Cinco recomendaciones

18 comentarios:
Una rápida mirada a lo mejor leído últimamente. El 23 de abril los libros salen a la calle con 10% de descuento en el precio. Es un buen día para realizar alguna compra. Por si no conocieras títulos que puedan merecer tu atención aquí  dejo mis cinco mejores lecturas de este año 2021. A lo mejor a alguien le es de utilidad. 


"Cenizas y rosas" de Charo Jiménez

Tercera novela de esta joven novelista sevillana. Un descubrimiento personal que creo merece la pena conocerla. Novela sobre la pérdida, el amor desinteresado, el alzheimer, la vida de una mujer y sus obligaciones. La manera de presentarlos asuntos y el ritmo dado a la narración entran a formar de sus innegables méritos



"Madrid" de Andrés Trapiello


Ahora que estamos enfrentados a unas elecciones trascendentales -se dice- para Madrid e incluso para España, saber cosas sobre la ciudad que es capital de la Comunidad y del país es algo muy, pero que muy, interesante


"La ridícula idea de no volver a verte" de Rosa Montero


Interesantísima exposición en paralelo sobre el dolor de la pérdida y su asunción por parte de dos mujeres de distinta época (Mme Curie y la propia Rosa Montero) pero muy semejantes en ciertos aspectos.


"La tribuna" de Emilia Pardo Bazán


Situada en la época de la Primera República española su lectura hoy resulta muy esclarecedora para entender en cierta manera nuestra actualidad socio-política.


"El hijo de César" de John Edward Williams

Novela histórica que me ha sorprendido gratamente más que por el personaje (Augusto y sus contemporáneos) por la manera de presentarla a base de la correspondencia entre unos seres y otros. El tono y el ritmo dados a la narración dan un plus de verosimilitud a esta novela que se lee con gusto y suma facilidad.

¡¡Feliz 23 de abril!! ¡¡Felices y buenas lecturas!!

20 abr 2021

John Williams. El hijo de César

18 comentarios:

«Octavio César ha traído paz a esta tierra: los romanos no han vuelto a combatir entre sí desde Actium. Ha traído prosperidad al campo y a la ciudad: ni siquiera los más pobres carecen de alimento en la ciudad, y los habitantes de las provincias prosperan merced a la beneficencia de Roma y de Octavio César. Ha traído la libertad al pueblo: el esclavo ya no tiene que temer la crueldad arbitraria de su señor, ni el pobre la venalidad del rico, ni el orador responsable las consecuencias de sus palabras.»

Conocí la literatura de John Edward Williams a través de "Stoner", la novela que publicó en 1961 y que en 2010 la editorial tinerfeña Baile del Sol publicó por vez primera en España. Tras esa edición vendrían las realizadas en otros países europeos comenzando con Francia que la puso en las librerías en 2011. Desde ese momento la figura del escritor norteamericano fallecido en Arkansas en 1994 a la edad de 71 años empezó a ser reconocida en todo el mundo. "Stoner" me encantó cuando la leí en 2014 y ahora al releer la reseña que por entonces hice de la novela en el blog creo que me puse algo gallito con el autor [mi opinión sobre "Stoner" aquí].

El escritor
En esa ya lejana reseña de 2014 algo decía sobre la vida del escritor, cosas como que participó en la IIª guerra mundial, que fue profesor en la universidad de Misuri y luego en la de Denver donde dirigió el programa de escritura creativa de esa institución hasta su jubilación en 1986; pero de su obra literaria apenas dije nada. Aprovecho, pues, ahora para completar la información sobre su vida y Obra creativa. John Williams, nacido en Clarksville (Texas) en 1922, dejó la facultad tras un primer año de suspensos y trabajó en periódicos y emisoras locales durante meses hasta alistarse en el ejército en 1942. Fue enviado a India y allí empezó a elaborar su primera novela, Nothing But the Night que se publicó en 1948 y un año después se atrevió con un poemario, The Broken Landscape: Poems.  

Su segunda novela, Butcher’s Crossing, llegó más de una década después, en 1960, aunque el verdadero éxito le llegaría con sus dos últimas obras: Stoner (1965) y la que con sumo agrado acabo de leer, Augustus (1972) que en España se comercializa, no sé por qué razón, con el título de El hijo de César. Esta última novela le hizo conseguir el National Book Award en 1972. Su quinta novela iba a llevar por título el de The Sleep of Reason. Estaba trabajando en ella cuando la muerte lo sorprendió y se lo llevó como consecuencia de un fallo respiratorio. Corría el año 1994 y John Edward Williams estaba en el momento más alto de su carrera.

Mi comentario sobre "El hijo de César"
National Book Award, John Williams, Augustus, El hijo de César
Reencontrarme con la literatura de Williams ha sido muy satisfactorio. La novela me ha gustado muchísimo. Me parece una novela histórica excelente y al tiempo muy distinta, por lo bien hecha que está, de lo que uno encuentra habitualmente en el género. Cuando leo histórica la sensación de falsedad o de impostura suele muchas veces asaltarme: los anacronismos están a la orden del día, muchas veces de manera muy burda. Con esta lectura no me ha sucedido tal cosa en absoluto. En "El hijo de César" todo es natural, todo discurre como debe de ser o como al menos uno imagina que en la época relatada las cosas debían de ser. ¿Cómo lo logra el autor? Pues sencillamente (es una manera de hablar porque es una sencillez que surge tras mucho trabajo y superación de la dificultad) empleando una estructura comunicativa acorde a la que en ese siglo de Augusto se empleaba: la epistolar. Todo el libro está construido a base de cartas que se envían unos personajes a otros en las que cuentan sus propias experiencias o comentan lo vivido por otro o lo observado por el remitente sobre lo dicho o hecho por aquél o aquélla. A veces la comunicación es con uno mismo, o sea, quien escribe lo hace para sí mismo como sucede en fragmentos tomados de supuestos diarios de algún personaje. Lo importante y el logro alcanzado es que este puzle comunicativo provoca un enjambre de perspectivas diferentes sobre unos mismos hechos que así se van completando en la mente del lector. Es magnífico observar cómo a lo dicho por algún personaje se añade por boca de otro un matiz importante que provoca un cambio significativo en la percepción de quien está leyendo la novela.

Esta serie de cartas no son correlativas en el tiempo sino que se suceden en una alternancia temporal que va del momento actual vivido por los protagonistas a bastantes años después: el mismo hecho que conocemos en un momento inmediato a haberse producido es recordado y revivido por unos personajes que ya no son jóvenes en otras cartas, diarios o memorias relativos a sus hechos de juventud. Lo que sí es interesante y hace que la lectura de esta novela resulte sencilla y muy agradable para cualquier lector es que aunque las cartas se fechan en momentos diversos sin embargo sirven para construir un relato lineal que al fin y al cabo es la novela que estamos leyendo: la vida del hijo de César.

La novela presenta la figura de Augusto, sucesor de Julio Cesar, iniciador del Imperio que sucedió a la época de la República. Augusto logró poner fin a las Guerras Civiles que de continuo asolaban Roma, impulsó reformas legislativas de calado que sentarían las bases de nuestro Occidente actual, embelleció e higienizó la capital, y fue permisivo con los dioses de otras religiones; quizás, por esto el Cristianismo pudo mal que bien empezar a ser aceptado aunque como todos sabemos no sería hasta Constantino que el Imperio se hiciera cristiano.

La relación familiar es grande e intensa entre todos los personajes que aparecen en la novela. Comienza el relato con una carta de Julio César a Antia, madre de Cayo Octavio, para que lo envíe a Grecia a estudiar a fin de que el joven al que había adoptado no se ablandase por la molicie de vida que predominaba en Roma. Estando allá, en Apolonia (Grecia), con sus amigos Mecenas, Saldiviano Rufo y Marco Agripa les llega la noticia de la muerte de César y de que en el testamento ha legado el Imperio a su hijo adoptivo, Cayo Octavio. Octavio y sus tres amigos deciden ser prudentes y moverse con prevención pues saben que hay muchas familias y personajes ilustres en Roma (Cicerón, Marco Antonio, la familia Claudia, los Graco, etc....) partidarios del antiguo régimen que primaba a unas cuantas familias poderosas sobre el resto. Octavio, si bien no era pobre, no procedía de una estirpe de mucha raigambre en el país. Luchará y hará política logrando realizar un triunvirato con Marco Antonio y Lépido y así comenzar a dominar en una parte del Imperio con el nombre ya adoptado de Cayo Octavio César Augusto.

Imperio Romano, Cayo Octavio César Augusto
Definitivamente Octavio se hará con todo el poder del imperio cuando en Actium derrote a Marco Antonio. Habrá paz en Roma, habrá prosperidad, pero también conciliábulos para intentar derrocarle que él irá desmontando con la ayuda de sus amigos Agripa y Mecenas -a Rufo hubo de castigarle por no haber sido claro en su alineación- y con la política de matrimonios desarrollada en su propia casa y en la de otros, en especial con la persona de su hija Julia -mi pequeña Roma, la llamaba- a la que casó con éste o aquél para así lograr acuerdos que consolidasen la unidad de Roma y fortaleciesen su figura como emperador.

Además del asunto y la manera de presentarlo por muchas otras razones me ha gustado esta novela. Una de las principales es que he conocido aspectos sobre el mundo antiguo que ignoraba por completo. Por ejemplo no sabía (perdón, perdón, pero así es) que el gran Marco Tulio Cicerón, el hostigador de Catilina, era partidario de la República y, aunque contribuyó o al menos no se opuso al asesinato de Julio César, Marco Antonio no le perdonaría un libelo en su contra por lo que pasado un tiempo sería decapitado y expuesta su cabeza y manos al público. Aunque Octavio lo admiraba intelectualmente no pudo oponerse a su sacrificio, exigido por Marco Antonio en las negociaciones que entablaron para constituir el Triunvirato. Tampoco sabía que la gran extensión del Imperio Romano conllevaba una administración bastante diferenciada entre unas zonas y otras. He entendido así mucho mejor la razón por la que el Imperio  pervivió en Oriente más tiempo que en Occidente; en la novela el mero hecho de que Oriente lo controlase Marco Antonio, Occidente, Augusto, y África, Lépido, sirve para entender la muy distinta política que se seguía en unos u otros lugares. Pero especialmente he disfrutado muchísimo viendo cómo César Augusto Octavio se preocupó por modernizar, culturizar y embellecer Roma. La embelleció realizando templos, colocando esculturas, haciendo baños públicos (la sanidad era un aspecto que le preocupaba especialmente); la culturizó abriendo bibliotecas y favoreciendo las reuniones de intelectuales y los debates; y la modernizó proponiendo un corpus legislativo de muchísimo alcance que en gran medida ha llegado hasta nuestros días. En el relato leído ocupan lugar destacable  las leyes que sobre el matrimonio dictó el emperador. Esas leyes las utilizó a conveniencia para solventar problemas políticos. En fin, como se ve, en época de los romanos los gobernantes aplicaban las leyes o las ignoraban según fuesen sus necesidades políticas y personales. No ha cambiado tanto la cosa, ¿no os parece?

John Williams es un enamorado de la literatura. En "Stoner" la literatura medieval inglesa ocupaba un importante lugar dentro del relato, como no podía ser de otra manera tratándose de la historia de un profesor de literatura inglesa prerrenacentista. De igual manera en "El hijo de César" la literatura y los autores del momento en que sucede la narración tienen una función principal en la novela ocupando las figuras principales un lugar central en la misma. Algunas de estas figuras estelares de la literatura y filosofía romanas que aparecen son entre otros: Mecenas, Horacio, Cicerón, Terencio, Ovidio, el geógrafo Estrabón, el mismísimo Julio César que al inicio del relato está aún con vida, el historiador Tito Livio a quien Mecenas escribe con profusión contestando las preguntas que el joven historiador hace al ya anciano compañero y amigo de Cayo Julio César Octavio Augusto, un maduro Séneca solicita 40 años después de la muerte de César a Filipo, el joven médico que lo asistió en sus últimos momentos noticia sobre cómo murió el emperador... Pero sin duda alguna Publio Virgilio Marón es la estrella principal de esta pléyade. Virgilio,  admiradísimo por Augusto, es autor de poemas como las Bucólicas, las Geórgicas y sobre todo es el creador de la Eneida, epopeya sobre los orígenes de Roma. Virgilio a la hora de su muerte pidió a Octavio que la destruyese al considerarla una obra imperfecta, acción que afortunadamente el emperador no realizó.

La literatura ocupa como digo lugar preeminente en la novela. Y junto a ella la filosofía, esencialmente la estoica de la que Octavio era seguidor como discípulo y admirador que era de Cicerón que fue quien la adaptó al estilo de vida romano. También se percibe en las actitudes de algunos personajes la influencia del epicureísmo de Lucrecio y/o del escepticismo de los romanos seguidores de la escuela del griego Pirrón. Lo mejor de todo esto es lo magníficamente bien que el novelista incardina estos movimientos en los distintos caracteres de los personajes que así ganan en verosimilitud y redondez. 

La religión también es asunto importante en la narración. Marcha como es lógico de la mano de la filosofía y el escepticismo de Octavio se percibe al considerarla el emperador como una manera de dominar al pueblo gran seguidor de los distintos cultos a los dioses más diversos. Claramente el hijo de César era poco creyente aunque sí muy respetuoso con todas las creencias. En carta a Nicolás de Damasco le dice lo siguiente al respecto:
«Si alenté al pueblo a rendir culto a estos antiguos dioses romanos, lo hice por necesidad más que por una convicción religiosa de que esas fuerzas residan realmente en sus supuestas entidades... Quizás tuvieras razón después de todo, querido Nicolás: quizás solo existe un dios. Pero, si eso es cierto, te equivocaste en el nombre. Se llama azar, su sacerdote es el hombre, y al final la única víctima de ese sacerdote es el mismo hombre, su pobre ser dividido»

Hasta aquí sólo he hablado de personajes masculinos. Podría parecer por ello que las mujeres no tuvieran relevancia en la novela. No es así. Las mujeres son muy importantes por varios motivos: uno ya lo he señalado al hablar de la política matrimonial practicada por Octavio quien se casaba y divorciaba por oportunismo político principalmente. En una de sus cartas a Tito Livio, Mecenas cuenta al historiador latino el papel personal que él tuvo en los sucesivos matrimonios de Octavio. Muchos se consumaron por pura política. De uno de ellos, el que hizo con Escribonia, la hermana menor del suegro del pirata Sexto Pompeyo, dice que lo mejor que Augusto obtuvo de ella, de la que se divorció nada más tener una hija, fue precisamente eso, su hija Julia. En la misma semana de este divorcio se casó con Livia, quien al decir de Marco Antonio ya iba encinta de su anterior marido, Claudio Nerón. También otro importante matrimonio fue el de Antonio con la hermana mayor de Octavio, Octavia. De esta mujer dijo Mecenas que si a él le hubieran gustado las mujeres habría sido una buena esposa. 

Julia Octavio, Marco Agripa, Tiberio, Augusto
Las mujeres cumplían la función de dar herederos al marido o maridos. Julia, la hija de Octavio, enviudó por segunda vez a los 27 años de edad y en ese momento ya tenía cuatro hijos y estaba embarazada del quinto. Se casaría por tercera vez por razones políticas a petición de su padre con Tiberio, el hijo que Livia había tenido con Claudio Nerón, al que Julia odiaba profundamente, pero Roma (los deseos del emperador) estaba siempre por encima de los sentimientos personales. Quizás por ello la promiscuidad y la liberalidad absolutas serían su comportamiento durante este último matrimonio. El epicureísmo, el disfrute y la búsqueda del placer no estaban mal vistos en Roma pero si conllevaba por medio el adulterio era motivo de penalización; sólo las prostitutas estaban eximidas de esto pero también tenían vedado el matrimonio. El Libro II -la novela se estructura en tres Libros- acaba  con el descubrimiento por parte de Augusto de una conspiración que se estaba urdiendo en su contra. Forman parte de esta conspiración varios amantes de Julia (Julio Antonio, Sempronio Graco, Quintín Crispini y otros). Para salvar a Julia de la muerte al haber participado junto a Julio Antonio en la conjuración le aplica sus leyes sobre el matrimonio y la acusa de infidelidad y prostitución desterrándola de por vida a Pandateria. 

El hijo de César es excelente ejemplo de la funcionalidad de la novela histórica frente a la que cumplen los tratados de Historia. Son estos últimos, al fin y a la postre, muchas veces un mero catálogo de batallas, guerras, nombres de reyes y poderosos, quedando los verdaderos hacedores de la historia oscurecidos por la magnificencia de los triunfos y festejos promovidos en honor de los generales y dirigentes de los ejércitos victoriosos. John Edward Williams introduce en esta novela junto a los nombres señeros ya citados a protagonistas anónimos ahondando así en la verdadera realidad vivida por el pueblo que hurtan los historiadores pero no los novelistas. Ejemplo de ello es al final del Libro I la figura de un tal Horacio Flaco, tribuno en el ejército de Bruto, que huye en la batalla por miedo y no saber por qué combatía. El es hijo de un liberto y no sabe qué hará si vuelve a estar en combate. Este personaje popular es ejemplo de lo que auténticamente vivían dentro de sí los miembros de esas voluminosas legiones romanas que asolaban el mundo. Otro personaje interesante en este terreno de seres intrahistóricos es el de Hirtia, la hija de la nodriza que de niño amamantó a Octavio, quien próxima ya su muerte es conducida por su hijo a ver Roma y topa casualmente con el César al que reconoce y llama Tavio, su nombre de niño. El diálogo entre ambos es manifestación de los sentimientos auténticos que jamás encuentran espacio en los libros de Historia y sí en las novelas históricas. Augusto a raíz de este encuentro el mismo día que él se disponía a condenar a su hija Julia reflexiona que «por mor de Roma y mi posición de autoridad tenía que condenar a mi ropia hija, y se me ocurrió pensar que si Hirtia hubiera tenido el poder de elegir, habría sacrificado a Roma y salvado la vida de su hija»

La reflexión anterior le sirve al personaje central de la novela a razonar sobre los distintos tipos de amor. Igual que sobre el amor, en la novela se reflexiona sobre el poder, el deseo, la muerte, el sentimiento de pena, la esclavitud del matrimonio, etc., etc. Un sinfín de asuntos son los que magistralmente se tocan en esta muy buena novela. La cita siguiente sobre el poder, extraída del diario que Julia está escribiendo en su exilio de la isla de Pandateria, me parece un buen ejemplo sobre cómo cada persona siente de manera distinta:

«el poder es vano, dicen los filósofos; pero ellos no saben lo que es el poder, de igual modo que un eunuco no sabe lo que es una mujer, lo cual le permite contemplar la imposible. Jamás en mi vida pude comprender como mi padre no era capaz de sentir ese goce del poder que para mí constituía el motivo de mi existencia y gracias al cual fue feliz con Marco Agripa.» 

Final
Tanto me ha gustado esta novela que he buscado un libro de Plutarco que recordaba tenía por casa sin leer desde hace muchos años. Se trata de "Alejandro y César", dentro de la serie Vidas Paralelas que el escritor latino del siglo I d.C. escribió.  Quiero conocer más sobre este personaje y esta época. Al tiempo la figura de Alejandro Magno con quien se compara a César siempre me ha atraído siendo una de las más populares en el imaginario colectivo. La mismísima Cleopatra, última reina de Egipto de la dinastía ptolemaica que se inauguró con Ptolomeo, general del Gran Alejandro a quien éste concedió esa zona del norte de África.

Nota.
Al haber sido publicada originalmente esta novela el año 1972, incluyo la misma dentro de la lista de clásicos leídos dentro de la Vª edición del Reto "Nos gustan los clásicos" promovido por Francisco del blog Un lector indiscreto.

17 abr 2021

Algunas películas vistas en streaming últimamente (A pares XIX)

32 comentarios:
Desde que dejé de dar clase y pasé a la situación de retirado de la docencia dedico el tiempo a la lectura, la escritura, el ejercicio físico (algo de gimnasia de mantenimiento y mucho de paseo) y al finalizar la jornada, desde el sofá, a ver un relato en imágenes, o sea, lo que corrientemente se denomina una peli, el episodio de una serie o algún programa televisivo que llame mi atención por lo que sea procurando siempre evitar en lo posible -no siempre lo es- el esterilizante bombardeo político que los profesionales de la Cosa constantemente realizan convirtiendo nuestras cabezas en auténticos bombos con ese raca-raca inagotable que practican. Una película por mala que sea supera casi siempre con creces la mala argumentación o los fingidos chillidos de sobreactuada indignación con que estos activistas de la política se ganan la vida. Es por ello que de febrero acá he visionado, a veces entre cabezadas, que recuerde ahora, títulos como los siguientes :


Gloria Bell 



Película del año 2018 dirigida por Sebastián Lelio. La he visto en Netflix. Una mujer (Julianne Moore), madre separada y con los hijos ya fuera del hogar decide buscar su felicidad. El partenaire masculino (John Turturro) no tiene los mismos arrestos que ella aunque sí parecida decisión, Película interesante que me recordó muchísimo -¡cómo no!- a otra de título semejante, "Gloria", dirigida por el mismo director en 2013. La diferencia: la de 2013 se ubica en la patria del director mientras que la de 2018 está situada en Estados Unidos. ¿Por qué hacer dos versiones tan semejantes del mismo asunto y tan próximas en el tiempo [de la primera versión hice reseña en este blog en su momento]? La única respuesta posible es la siguiente: rentabilizar una historia muy sensible para todos y especialmente para las mujeres.
En cualquier caso a mí la película me entretuvo y es que la pareja Moore-Turturro es siempre una garantía.


My Mexican Bretzel


Fecha de estreno: 11 de diciembre de 2020 (España). Directora: Nuria Giménez. Guion: Nuria Giménez. La he visto en Filmin. Se trata de un falso documental, aunque parte de lo que aparece y se cuenta es real. Curiosa realización que mezcla fragmentos del diario de Vivian Barrett con imágenes filmadas por Léon Barrett entre los años 40 y los años 60 del siglo pasado. En el reparto: Vivian Barrett, Léon Barrett, Frank A. Lorang, Ilse G. Ringier...

Como con la película anterior, "Gloria Bell", vi este hermoso falso documental por recomendación de mi amiga bloguera Rocío que habló muy bien de ellas en su blog "Soy profesora y más". Desde aquí, ¡¡Muchas gracias, Ro!!



La pintora y el ladrón


Documental de Benjamin Reel, que también he visto en Filmin. Ha sido uno de los documentales más aclamados de la temporada, premiado en Sundance y en el BFI de Londres. Muestra la historia de amistad y redención de una artista y el ladrón que le robó sus cuadros. Curiosísima.


En busca de Summerland


Película dirigida por Jessica Swale  que he visto en Movistar. Tierna y convencional historia de relación mujer adusta y fría con niño desamparado que se hace querer. Situada durante la Segunda Guerra Mundial. La interpretan Gemma Arterton, Lucas Bond, Gugu Mbatha-Raw, Penelope Wilton, Tom Courtenay...


El atardecer ("Evening”)


Película de Lajos Koltai que he visto en Netflix.  Su reparto es de lujo: Claire Danes, Toni Collette, Vanessa Redgrave, Patrick Wilson, Meryl Streep .... Es del año 2007 y el motivo de haber llegado hasta ella ha sido como en otras ocasiones por recomendaciones de blogs que visito con asiduidad. Creo que en esta ocasión fue Marian del blog "marianllemaslibros" quien la comentó. Es una historia romántica e íntima que una madre decide desvelar a sus hijas poco antes de morir. Interesante y muy bien actuada. 


Madame Claude

Película de 2021 dirigida por Sylvie Verheyde, protagonizada por Karole Rocher, Roschdy Zem, Garance Marillier, Pierre Deladonchamps. En Netflix.

Pese a estar basada en hechos reales: una famosa madame de una lujosa casa de prostitución francesa que daba servicio a altas personalidades del estado francés y del mundo entero, sus conexiones con los bajos fondos, su colaboración necesaria para subsistir con la Policía, etc., no me han resultado suficientes méritos para calificarla con una nota de aprobado. La suspendo decididamente por todo: simple oportunismo para mostrar unas bellezas femeninas en su desnudez, historia mal desarrollada al detenerse sólo en lo erótico dando fin a la película a gran velocidad y de manera exclusivamente verbal. No, no me gustó. Me parece una tomadura de pelo.
 


La vida de David Gales


Sin duda alguna la mejor de las películas vistas en streaming últimamente. También la he visto en Netflix. Es del año 2003 y está dirigida por el gran Alan Parker. En el elenco de intérpretes dos actores que me encantan: Kevin Spacey, desgraciadamente apartado últimamente de los focos por culpa de la intransigencia Metoo que lo denunció y pese a haberse probado su inocencia Hollywood no le ha levantado el veto, y la inmensa Kate Winslet. Se trata en el film la injusticia de la pena de muerte en USA utilizada las más de las veces como baza política y electoral en os Estados en los que está en vigor.


Falling


Tenía ganas de ver esta película dirigida por Viggo Mortensen en 2020. La he visto en Movistar. Plantea un tema vidrioso: un padre autoritario y machista (Lance Henriksen) que de siempre se ha llevado mal con su hijo por no aceptar su orientación homosexual (Viggo Mortensen) y que pese a amar a su esposa (Laura Linney) la maltrata psicológicamente por lo que ésta se separa de él llevándose a los niños. En el film este padre es un anciano enfermo que no acepta vivir con su hijo y su marido (Terry Chen) así como no acepta la manera de vivir de sus nietos, los hijos de su hija. Lo mejor de la película la manera de presentar la historia, entremezclando el presente y el pasado en la mente confusa del anciano y en el recuerdo evocador del hijo.

Diría que me pareció excesivamente acumulativa por lo ingente de los defectos encarnados por el padre versus la bondad y amor del hijo. Con todo es digna de verse pues además de la historia la realización, en especial su fotografía, tiene momentos de gran belleza. 

11 abr 2021

'La montaña sonora'. Juan Maíllo nos traslada al P.N. Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas en su última novela

22 comentarios:

«Si estuviera despejado y con unos prismáticos podrías ver las tres sierras, a la derecha la de Cazorla, la más alta y escarpada, la de Segura en medio y cuyo paisaje oscila entre el valle y sus cumbres. Por último la de Las Villas a tu izquierda en la que abunda más la planicie y el olivar de aceite de calidad suprema como leíste.»


El autor
Juan Maíllo nació en Lucena, Córdoba, y reside en Huelva, donde imparte inglés en el IES José Caballero. Estudió Filología Inglesa, Cursos de Formación del Profesorado y Teología en las Universidades de Córdoba, Granada y Cambridge.

Sus primeros escritos están publicados en: Angélica, Revista de Literatura, 1996. Mundo Negro y Emblogrium, México, 2013-16. Algunos fueron seleccionados en: 400 palabras, Una ficción, 2014. II Concurso Literario Manuel V. Segarra Berenguer, 2019. Confinaletra, 2020. O en la Revista Mexicana Periferia. En cuanto a novela: Los asesinos, 2013. La Cara Oculta de Hamlet, 2014. Vaho, 2016. La Primera Página, 2016. Caronte, 2017. El adivino, 2018.

Juan Maíllo, La montaña sonora, Sierra de Cazorla, novelistas andaluces de hoy

La novela
Sinopsis (proporcionada por la propia editorial)
Un benévolo marido y acomodado funcionario, decide al fin acudir a la llamada de la montaña tras muchos años de haberla escuchado y después de superar sus miedos. Esta montaña se encuentra en la zona sur del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas. The Cure musicalizará su viaje y el agridulce recuerdo de su mejor amigo Fran, con quien compartió allí muchas vivencias, reverberará en su espíritu.
Descubrirá de nuevo el poder de la naturaleza en la segunda zona forestal más extensa de Europa, con más de 200.000 hectáreas; prestará oídos a lo que tiene que decirle después de tanta insistencia y se planteará la continuidad de su matrimonio y una posible vida ya retirada a la mejor manera horaciana, aunque para ello deba abandonar a su desvalida compañera. Es un texto narrado en segunda persona no como un mero recurso formal o estético, sino como una expresión de la voz del protagonista, que se habla a sí mismo porque nunca se atrevió a contarle ni a su compañera ni tampoco a nadie la invocación que ha venido experimentando hasta ahora.

______________

Mi Comentario
Antes de "La montaña sonora" únicamente había leído de Juan Maíllo, "Caronte", novela que publicó en 2017 que con muchísimo gusto leí hará cosa de dos años y de la que dejé constancia en este blog en la reseña que hice de la misma. Si comparo ambas narraciones la balanza se me inclina más por esta última que por la anterior aunque ambas mantienen, especialmente en el aspecto formal, muchas semejanzas. 

De "La montaña sonora" casi todo me ha gustado: la historia que presenta, ese desasosiego interior del personaje masculino que a pesar de los años transcurridos aún sigue anclado en una no del todo clara aventura juvenil ocurrida en la Sierra de Cazorla junto a su amigo Fran; la relación matrimonial entre Natalia Fonseca y Juan de la Lastra quienes, quizás inmersos en el síndrome del nido vacío, no están pasando por su mejor momento; la llamada de la Naturaleza, inmensa y subyugante, que parece atraer a Juan a una irracional comunión con ella en la ingenua pretensión de volver a vivir esa relación juvenil de algo más que amigos mantenida en la falda de esa montaña que parece reclamarle; la envoltura musical de todo el relato -de ahí el título de la novela- en los temas de The Cure que sonaban en los años 80, y que sirven para ubicar temporalmente esa relación entre Fran y Juan, son, en cierto manera, especialmente Robert Smith, vocalista del grupo, un personaje más de la historia narrada; también el alcoholismo es un asunto importante en el comportamiento de algunos personajes

Junto a los aspectos anteriores, digamos de contenido, me ha encantado en la novela de Maíllo la forma. Creo que aquí es donde su acierto es pleno. Utiliza la segunda persona narrativa para mostrarnos de manera magnífica el soliloquio que el protagonista mantiene durante la mayor parte del relato. Juan Maíllo, que es andaluz, transmite con este desdoblamiento del personaje que narra, actúa y se contempla a sí mismo, la máxima machadiana de "converso con el hombre que siempre va conmigo / quien habla solo, espera habla a Dios un día". Y es que efectivamente Juan de la Lastra en esta novela se busca a sí mismo, pues si algo está claro en él es su desorientación vital. 

Además de la figura del narrador me ha gustado muchísimo la manera de entreverar los momentos narrativos, el actual y el evocado. Es una mezcla que surge sin previo aviso, tal y como sucede habitualmente en la mente de las personas. Aquí es el monólogo interior y el flujo de conciencia los procedimientos empleados con sumo acierto por el novelista. Introduce el autor en esta novela, junto a estos recursos narrativos, fórmulas innovadoras algunas de naturaleza tipográfica como el abandono en dos o tres  ocasiones y muy brevemente de la habitual presentación horizontal del discurso por una sorprendente verticalidad, y otras de tipo léxico como esos vocablos compuestos que pretenden traspasar el alcance semántico de cada uno para alcanzar una significación más absoluta o de mayor efecto: 
Miras al frente y en el cielo unas nubes alargadas y finas pintadas de malva. ¿Malva? ¿Estás seguro? No. No es malva. ¿Naranja? No. Tampoco es naranja. ¿Amarillo-naranja? Qué va. Amarillonaranjamalvaazulcelestevioleta con azul marino al fondo. Más es esa mezcla.
Pero sin duda alguna en el terreno formal ha sido la poeticidad lo que más  ha llamado mi atención. Hay poesía en la abundancia de versos interpolados, la mayoría de ellos amorosos, cuando el narrador evoca las lecturas de poemas que los dos amigos practicaron en esa escapada; otros verso hay de tono elegíaco, los cuales sirven para orientar al lector sobre el decurso de la historia de estos dos amigos durante los años posteriores a la experiencia vivida. Y también, claro, hay altura poética en el propio texto escrito lograda a través del lenguaje empleado; un lenguaje quizás algo barroco, exuberante, en esa tradición tan andaluza que Maíllo maneja con soltura, precisión y sobre todo gran elegancia. Es un canto a la Andalucía del escritor, a su belleza, a su perennidad:
«Cientos de bombillas se extienden por el campo. [...] Parecen familias enteras de libélulas. No, no son libélulas. Son un espejo del cielo. El campo refleja las estrellas, las poblaciones y ciudades por las que has pasado: Ifnatoraf, Torreperogil, Peal de Becerro. [...]º
Estás enfrente de Andalucía.
Elevas la vista y a la izquierda está el castillo de la Iruela. El agreste peñón sobre el que se apoya y cuyo frontal es un enorme tajo, está más iluminado incluso que su torre. Una escalera que llega a ella está delimitada por múltiples bombillas. Si pudieras subir ahora te sentirías un conquistador con toda Andalucía en traje de noche. Muchas fortalezas fueron levantadas en época árabe. Durante la Reconquista formaron parte del patrimonio cristiano. Los Templarios lo tomaron. En torno a ellas, en torno a esta de la Iruela, estaba el pueblo, sus siervos y siervas, esclavos y esclavas.»
La novela está estructurada en dos partes. La primera, formada por quince capítulos, y la segunda exactamente por la mitad, ocho. Evidencia esta distribución una mayor morosidad en la primera acorde con la mostración del embrollo mental del personaje, la belleza de la naturaleza y de la amistad evocadas y la impronta que en esta evocación tiene la música, y especialmente las letras, de los temas de The Cure. 

 
En la playlist anterior de Spotify he colocado los temas del grupo que Juan de la Lastra escucha durante el viaje que muchos años después del realizado en primavera con su amigo Fran hace al P.N. Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas. Las letras en inglés de muchas de las canciones [no se puede olvidar que el autor es profesor de inglés y amante de la lengua de Shakespeare] sirven de acompañamiento poético y justificación filosófica a los sentimientos y al comportamiento un tanto regresivo del personaje. De todas ellas es especialmente llamativa la del tema 'A forest' que viene a explicitar el motivo que impulsa al personaje a realizar la búsqueda imposible de algo ocurrido 35 años atrás (el cálculo lo realizo por las dos fechas que en la novela aparecen: 1983 para la acampada que hicieron Fran y Juan, y 25 de mayo de 2018 para esa extemporánea salida de fin de semana al campo solo y usando la mentira de ir a ver a su madre al pueblo a fin de que Natalia no se mosquease excesivamente).

La novela es breve, apenas 200 páginas, y su lectura es de lo más agradable. Todo transcurre dentro de una cierta normalidad, la derivada de la rutinaria vida de un funcionario casado desde hace más de treinta años. El tedio de esta vida le lleva a recordar momentos más explosivos vividos durante su ya lejana juventud. ¿Es quizás, ahora que los hijos desde hace ya unos años han abandonado el hogar e incluso el país dado lo mal que aquí está todo, momento para liarse la manta a la cabeza e intentar dar un giro a la vida guiado por estos recuerdos?  Esto es lo que nos mantiene atentos a la sucesión de los acontecimientos en espera de su resolución. Una resolución -único pequeño 'pero' que me atrevo a poner a esta hermosa y bien planteada narración- que me ha parecido algo precipitada. Creo que unas cuantas páginas más habrían servido para dejar todo perfectamente redondeado y justificado. Aunque tengo que reconocer una cosa y es que en los devaneos mentales e imaginativos como los realizados por el personaje narrador y que todos algunas veces practicamos, la vuelta al mundo real casi siempre no tiene otra explicación que la pura comodidad rutinaria. ¿O no?

Para despejar el interrogante final no queda otro remedio que leer la novela. ¿O no?

Juan Maíllo, escritores lucentinos, Lucena, P.N. Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas


4 abr 2021

"La Tribuna". Emilia Pardo Bazán

26 comentarios:

«—¿Y qué significa eso de república federal?
—Significa… ¿qué ha de significar, repelo? Lo que predicaron esos.
—Pero no me hice bien de cargo… ¿Qué más tiene eso que el gobierno que hay ahora?
—Tiene, tiene, tiene… tiene que Madrí no se nos monte encima, y que haya honradez, paz, libertá, trabajo…»

«—Es una epidemia. Almorzamos política y comemos ídem. Se va volviendo España un manicomio.»

Próximo a cumplirse el Centenario por la muerte de Dª Emilia Pardo Bazán, tenía ganas de homenajearla debidamente con la lectura de alguna de sus novelas que aún no hubiera tenido en mis manos. La ocasión me vino dada al preguntarnos en "más que palabras..." -como algunos ya sabrán la Tertulia de antiguos compañeros de trabajo que mantenemos viva y lozana once años después de haberla iniciado- por algún título con el que pudiéramos conmemorar tan señalada fecha. Yo busqué una obra de la coruñesa ilustre que no fuese demasiado extensa y cuya sinopsis despertara mi interés. Y así llegué a "La Tribuna", llegada que celebro enormemente por lo que a continuación se verá.

Pardo Bazán, Naturalismo, Novelas contemporáneas, Naturalismo y Religión
Mi primera impresión sobre esta novela de Emilia Pardo Bazán es de agrado total. Al principio creí  que me iba a desilusionar un poquito pues la encontraba algo sonsa, pesada y de estilo alambicado con descripciones muy extensas, muy barroconas. Pero según transcurrían los capítulos (XXXVIII es el epígrafe del último) y los personajes iban ganando en individualidad e identidad me fue gustando más y más. La historia que muestra no es para nada novedosa y me imagino que incluso en su momento, el año 1882, tampoco debió de sorprender mucho: chica pobre y despierta (Amparo), amiga del progreso (la República federal) que es seducida por un joven militar (Baltasar Sobrado) de clase media algo venida a menos para quien su madre (Dª Dolores) tiene ansias de lograr su enlace con Josefina García de familia de igual nivel pero que litiga por conseguir la  herencia del marido fallecido que le daría un muy buen pasar.
 
En torno a estos dos personajes -Amparo y Baltasar- giran dos mundos bien dispares mostrados  frecuentemente por la escritora con profusión sintáctica de proposiciones coordinadas distributivas a fin de marcar el contraste, la distancia de todo tipo, existente entre ambas clases sociales. La trama se sitúa  en los años anteriores y posteriores a la Revolución de la Gloriosa que culminaría en 1873 con el advenimiento de la República. En el ejemplo siguiente, Amparo, llamada Tribuna del pueblo por el patriarca -el viejo responsable que junto al presidente del Círculo Rojo presidía la mesa en el banquete que en Marineda, la ciudad ficticia donde se sitúa la acción, se da a los delegados de Cantabria llegados para firmar la Unión del Norte- contrapone en su revolucionario discurso ambas esferas: 
«¿hizo Dios dos castas de hombres, por si acaso, una de pobres y otra de ricos?, ¿hizo a unos para que se paseasen, durmiesen, anduviesen majos, y hartos, y contentos, y a otros para sudar siempre y arrimar el hombro a todas las labores, y morir como perros sin que nadie se acuerde de que vinieron al mundo? ¿Qué justicia es esta, retepelo? Unos trabajan la tierra, otros comen el trigo; unos siembran y otros recogen; tú, un suponer, plantaste la viña, pues yo vengo con mis manos lavadas y me bebo el vino…»
La esperanza que abriga ingenuamente Amparo es que la República que está al caer con su panoplia de mensajes igualitarios eche por tierra las leyes del decoro que impiden de hecho que las familias de clase distinta puedan llegar a relacionarse de manera pública y estable. No, esto no será posible -lo sabemos casi desde el inicio- pero sí será la disculpa y la venda en los ojos que el uno y la otra esgrimirán para conseguir lo que desean ambos aunque con distinto nivel de compromiso: amarse.

Anacronismos en la política española,
Muy interesante es en la novela, como digo, el marco histórico de los siete años que van en España desde uno o dos años antes de la Gloriosa en 1868 a la proclamación de la Primera República española en el año de 1873 que es cuando da fin el relato. Me parece increíble la similitud existente entre esa España de hace 150 años y la actual. Esa tendencia a derrocar la Monarquía y a instaurar una España federal que muestra la novela es idéntica a la declarada por algunos de nuestros políticos actuales: una España republicana federal. Al leer algunas páginas del libro -¡de 1882, no se olvide!- me parecía estar escuchando, 'mutatis mutandi', las filípicas de algunos.
«Queremos la república republicana, la santa república democrática federativa. Con ella Marineda será capital, y Vilamorta también, y hasta Aldeaparda será capital hecha y derecha. Sólo Madrí, que a ese se le acaba la ganga, ya no nos chupará la sustancia; se va a hacer una cosa magnífica, que se llama descentralizar»

Otro tanto cabría decirse del contradictorio discurso sobre la estructura del país que muchos dirigentes arman en función de con quién, las circunstancias  o el lugar donde se hallen en ese momento. Véase si no el diálogo que mantiene Baltasar con su amigo Borrén:

«—Aquí se incuba algo, hombre —exclamó Borrén inclinándose hacia su amigo.
—¡Claro que se incuba! ¡El desbarajuste universal… y el picadillo que van a hacer de España esos señores!
—Hombre, dice que no… Dice que lo que desean es confederarnos, para que estemos más uniditos que antes… ¿no ve usted que esto se llama la Unión?
—¡Sí, sí, corte usted un dedo y péguelo después con saliva!
—A bien que una nación no es ninguna naranja para hacerse cuarterones tan fácilmente…
»
Y también pareciera que la historia vuelve a repetirse cuando en pleno proceso revolucionario las gentes vuelven, paradójicamente sus ojos a aquella religiosidad contra la que precisamente se levantaban: «es lo curioso que a medida que la revolución se desencadenaba y el republicanismo de la Fábrica crecía, aumentáronse también las prácticas religiosas». 


El Naturalismo 
La novela es una plasmación del estilo naturalista español del que la Pardo Bazán fue en España inspiradora y principal guía. Al acabar de leerla y recordando la lectura que hace ya muchos años hiciera de "Los Pazos de Ulloa" y de "Madre Naturaleza" logro entender perfectamente las palabras algo despectivas que le dirigiera Emile Zola al enterarse de que ella era la representante del movimiento literario acaudillado por él. Al respecto la mismísima Emilia Pardo Bazán que en 1882 publicó "La cuestión palpitante" dijo de estas opiniones zolescas los siguiente: "Zola -más perspicaz que la inmensa mayoría de mis compatriotas, que no se hartan de llamarme sectaria naturalista- ve en mí a un disidente o heterodoxo, y se da cuenta exacta del abismo que media entre mis ideas filosóficas y religiosas y las suyas, aunque no se detenga (ni era cosa de que se detuviese) a explicarse mi fórmula, que considero más ancha y larga, y por lo tanto más humana, que la suya

Es en los años ochenta del siglo XIX cuando se produce en España la plenitud de la estética naturalista  (La desheredada, El doctor Centeno y Lo prohibido de Galdós, La Regenta de Leopoldo Alas, Los pazos de Ulloa y La madre Naturaleza de Pardo Bazán y Sotileza de José María de Pereda, entre otros textos), por esta razón a esos autores se les conoce como Generación de 1880 y, por eso, en esa década se producen fuertes debates terminológicos y estéticos en obras, críticas, reseñas o artículos de prensa. Pardo Bazán a propósito de la confusión terminológica y la consecuente caracterización de su propio quehacer literario declararía: “no soy idealista, ni realista, ni naturalista, sino ecléctica”. 

La propuesta naturalista de Pardo Bazán no pasaba por la asunción de los ideales de Zola sin más, ella propugnaba un naturalismo sui generis, adaptado a la tradición española, en el que la religión siguiera funcionando en las obras producidas. Galdós se situó, por su parte, en la órbita de Pardo Bazán. Es este mantenimiento de la religión dentro de la ‘nueva escuela’ contra lo que lanzaba sus anatemas el fundador de la escuela cuando en una entrevista declaró que le causaba "extrañeza que la Sra. Pardo Bazán sea católica ferviente, militante, y a la vez naturalista; me lo explico tan solo por lo que oigo decir de que el naturalismo de esta señora es puramente formal".

Benito Pérez Galdós, José María de Pereda, Emilio Zola
De muchísimo interés es el prólogo que precede a la novela firmado por la propia autora. Allí señala su distanciamiento literario del idealismo estético de autores como Antonio Trueba o la Fernán Caballero situándose en la línea seguida por otros como Pérez Galdós o José María de Pereda. Lo de Pereda me resulta algo chocante, pero así lo manifiesta ella: «la flaca decaída condición del hombre, pintémosle, si podemos, tal cual es, huyendo del patriarcalismo de Trueba como del socialismo humanitario de Sue, y del método de cuantos, trocando los frenos, atribuyen a Calibán las seductoras gracias de Ariel. [...] los maestros Galdós y Pereda abrieron camino a la licencia que me tomo de hacer hablar a mis personajes como realmente se habla en la región de donde los saqué

Creo que con la cita anterior ya se entiende debidamente la extrañeza de Emilio Zola y su irrefutable afirmación de que el naturalismo de nuestra gallega universal "es puramente formal". Sí, efectivamente, así lo creo yo. En "La Tribuna" hay naturalismo suave, un naturalismo circunscrito a lo formal y que en el contenido simplemente incide en la injusticia social representada en el abismo existente entre clases sociales acomodadas (Baltasar y su familia o Josefina y la suya) y clases humildes que son las que aquí tienen más representación pues además de Amparo, mujer valiente y reivindicativa que enarbola en la Fábrica de Tabacos de Marineda, ciudad donde vive, la bandera de la lucha por la justicia e igualdad de las trabajadoras, tenemos a toda una galería de personajes populares muy en línea con lo que en el fondo la novela es: un cuadro de costumbres. 

Los personajes
En el universo de los pobres encontramos a Rosendo, el barquillero, padre de Amparo; a la madre de ésta, antigua trabajadora en la Fábrica, hoy tullida y enferma en cama; a las compañeras de la Fábrica: la huérfana Guardiana y Ana, la Comadreja; a amigas de Amparo en el barrio como Carmela, la encajera; a Chinto, enamorado sinceramente de Amparo y despreciado injustamente por ella, que es un joven humilde y trabajador que tomará el relevo como barquillero de Rosendo cuando éste ya no pueda por edad con el oficio.

Por su parte en el otro lado, en el ala de los acomodados, tenemos a los Sobrado (Baltasar; Lola, la hermana mayor de éste; Clara, segunda hermana de Baltasar; Dª Dolores, la madre, siempre vigilante); a los García (Josefina, la futura de Baltasar; su hermana menor, Nisita; la viuda de García, la madre); a los amigos militares de Baltasar: aquí el principal es Borrén, personaje de sexualidad ambigua que gusta a las mujeres porque pese a sus baladronadas respecto a ellas es completamente inofensivo pues no se le conoce affaire femenino alguno.

Son todos ellos personajes bien delineados, bien conformados. Para mí este es uno de los valores de la novela.

El naturalismo de "La Tribuna"
Sin lugar a dudas la corriente literaria inaugurada por Zola se reconoce en la novela de la Pardo Bazán fundamentalmente en una serie de características:
  • La principal quizás sea la reproducción del 'habla' tal cual. La mismísima autora se pone la venda antes de la herida al justificar en el prólogo su utilización arropándose en que así lo han hecho «Pérez Galdós, admitiendo en su Desheredada el lenguaje de los barrios bajos» y también «Pereda, sentenciando a muerte a las zagalejas de porcelana y a los pastorcillos de égloga»
  • Afán por reproducir con precisión la realidad. De aquí las descripciones en las que la novelista busca la exactitud; para ello echa mano del clasicismo cervantino y de los retratos que realizó Quevedo en su tiempo: «Físicamente tenía Baltasar mediana estatura, la tez fina y blanca, y de un rubio apagado el ralo cabello; pero la parte inferior de su fisonomía era corta y poco noble; la barbilla chica y sin energía, la boca delgada de labios, como la de doña Dolores.»
  • La importancia de la herencia genética en la determinación de la ventura social: «Observándose, no obstante, en tan gallardo ejemplar femenino rasgos reveladores de su extracción: la frente era corta, un tanto arremangada la nariz, largos los colmillos, el cabello recio al tacto, la mirada directa, los tobillos y muñecas no muy delicados
  • Las penosas condiciones laborales: «como sus pulmones estaban educados en la gimnasia del aire libre, se deja entender la opresión que experimentarían en los primeros tiempos de cautiverio en los talleres, donde la atmósfera estaba saturada del olor ingrato y herbáceo del Virginia humedecido y de la hoja medio verde, mezclado con las emanaciones de tanto cuerpo humano y con el fétido vaho de las letrinas próximas.»
  • La enfermedad: «Guardiana era huérfana; su padre y madre murieron del pecho, con diferencia de días, quedando a cargo de una muchacha de dos lustros de edad, cuatro hermanitos, todos marcados con la mano de hierro de la enfermedad hereditaria: epiléptico el uno, escrofulosos y raquíticos dos, y la última, niña de tres años, sordomuda.»
  • Abuso sobre los débiles, en especial sobre las mujeres por parte de los hombres. Unos abusos que podían ser en forma de palizas («Pero algunas cigarreras, mejor informadas, se echaron a reír: ¿dolor de muelas?, ¡ya baja! Era que su marido la solfeaba todas las noches, y ella, por tapar los tolondrones y cardenales, se empañicaba así; también una vez se presentó arrastrando la pierna derecha y diciendo que tenía reúma, y la reúma era un lapo atroz sacudido por él») o simplemente la habitual opresión que ellas sentían por el mero hecho de haber nacido mujeres («No cohibidas por la presencia del hombre, gozaban cuatro mil mujeres aquel breve rayo de luz, aquel minuto de júbilo expansivo colocado entre dos eternidades de monótona labor.»). Por esto, no tiene nada de extraño que la autora gallega sea tenida por precursora del feminismo.
Como se ve, salvo el ateísmo y la crítica a la religión consustanciales al Naturalismo zolesco, las características del 'nuevo estilo' están presentes en Pardo Bazán. Quizás, como suele hacerse también hoy día para no perder parroquia, la gallega tirase de religiosidad para no asustar demasiado a la España pacata del momento.
"La Tribuna", Emilia Pardo Bazán, Naturalismo, Generación de 1880

Para finalizar
Concluyo esta reseña señalando uno de los aspectos que más han llamado mi atención durante la lectura de "La Tribuna". Me refiero al magnífico manejo del vocabulario, a la precisión terminológica, a la riqueza léxica contenida en este relato. Son palabras comunes en el momento pero que hoy se nos escapan por el empobrecimiento que en este y en otros aspectos culturales hemos sufrido -y estamos sufriendo- de continuo. No sé si esto será consecuencia de la democratización de la Cultura en la que, por lógica, la mayoría manda. Pero bueno, dejemos estos lamentos y vayamos a Dª Emilia de nuevo, a disfrutar con su lexicón maravilloso:

Pasagonzalo: Golpe dado en las narices al paso; Espelunca: Cueva; Tagarnina: Cigarro puro malo; Amolador: Afilador; Espolique: Mozo que camina delante de la caballería que lleva a su amo; Escarpidor: Peine de púas largas y algo separadas que sirve para desenredar el cabello; Lendrera: Peine de púas finas y largas que sirve para limpiar la cabeza;   eloquio: Habla; tuina: Especie de chaquetón largo y holgado; bocoyes: Barril grande para envases;  estribaban: Descansaban; repulgos: Recelos;  moharracho: Persona de ningún valer y mérito. Mamarracho; y así otros más.

Una lengua, un habla, sólo existe si la portan sus usuarios, o sea, los hablantes. Cuando estos desaparecen, esa manera de hablar periclita. Cuando desaparece el modo de vida que la albergaba, todo cambia: sociedad, lengua y hablantes. Eso es lo que, leída hoy, se percibe en esta novela, que no sólo han desaparecido las palabras sino también ese estilo de vida, esas gentes que vivían en comunidad amistosa, que se ayudaban los unos a los otros.
Reinaba en el barrio cierta confianza, una especie de comadrazgo perpetuo, un comunismo amigable: de casa a casa se pedían prestados, no solamente enseres y utensilios, sino «una sed» de agua, «una nuez» de manteca, «un chisquito» de aceite, «una lágrima» de leche, «un nadita» de petróleo. Avisábanse mutuamente las madres cuando un niño se escapaba, se descalabraba o hacía cualquier diablura análoga; y como el derecho de azotar era recíproco, las infelices criaturas venían a estar en potencia propincua de ser vapuleadas por el barrio entero.
Quizás por esto, me parezca todo un anacronismo que en las televisiones, radios, prensa y redes sociales perviva hoy en el caso concreto del debate político un léxico, una terminología decimonónica que parece sacada de esta novela. Y más terrible aún, que la ciudadanía -en la que me incluyo- asistamos impávidos al espectáculo.
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Nota: Esta novela me sirve para seguir engrosando el lote de títulos de libros clásicos y poder cumplir con el Reto "Nos gustan los clásicos" del blog Un lector indiscreto. También es un título más para ir cumpliendo el "Reto 25 españoles" del blog Libros que hay que leer.

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