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29 sept. 2017

"Sé quién eres" de Yrsa Sigurdardóttir

18 comentarios:
Segunda novela que leo de Yrsa Sigurdardóttir, autora islandesa [más datos sobre la escritora aquí]. Como la primera que leí, "Mentiras" -curiosamente la última en aparecer publicada-, "Sé quién eres" transcurre también en zona isleña si bien en esta ocasión en la propia Islandia, concretamente en la zona de fiordos del noroeste del país.

Novela negra islandesa, Thriller, terror psicológico
Hasta una abandonada aldea del noroeste de Islandia, situada exactamente en  la Reserva Natural de Hornstrandin, viajan tres jóvenes para restaurar una casa que acaban de adquirir. Se llaman Gardar, Katrín y Lif (recién enviudada de Einar esta última) que desean hacer una especie de hotel rural para albergar a los numerosos turistas que durante el verano visitan la zona. Estamos al principio del otoño y el frío ya se ha hecho notar, razón por la que nadie habita ni visita Hesteyri, nombre que tiene el villorrio abandonado, antigua factoría ballenera.

Desde que llegan al lugar los tres comienzan a tener sensaciones que superan el nivel de la normalidad: se sienten observados, oyen crujidos, pasos detrás de ellos, gemidos, incluso llegan a creer entender mensajes emitidos por voces infantiles. El desasosiego, el deseo de regresar a su cómoda vida urbanita en Reykjavik y olvidar esta aventura financiera se apodera de algunos de ellos.

Paralelalmente en Isafjordur, localidad de la que han partido los jóvenes, ha ocurrido un suceso poco entendible: la guardería local ha sufrido un asalto que ha destrozado mucho material y ha dejado una sorprendente pintada en la pared que dice: "¡Sucio!". Dagný, agente de policía, junto con Freyr, psiquiatra, intentan encontrar una explicación lógica a tan extraño ataque.

Estas dos líneas narrativas se desarrollan en paralelo y linealmente hasta que ambas se cruzan. El nexo de unión entre las dos tramas es Freyr que lleva tiempo intentando encontrar una explicación racional a la misteriosa desaparición de su hijo Benni sucedida tres años atrás cuando el pequeño tenía siete años de edad y jugaba con otros niños al escondite. Este hecho provocó la separación de Freyr y Sara, padres de Benni, y sumió a Sara en una profunda depresión de la que aún no se ha recuperado. 
Por otra parte Freyr en su trabajo profesional trata a Úrsula, anciana que sesenta años atrás también conoció un destrozo semejante en la escuela de Isafjordur a la que asistía. De esta escuela y en ese momento, año 1953, también desapareció enigmáticamente un niño amigo de la Úrsula niña. Se llamaba Bernódus Pjetursson y sus restos jamás se encontraron. La semejanza entre ambos casos -el de su hijo Benni y el de Bernódus- lleva a Freyr a repasar toda la información del mismo intentando encontrar paralelismos entre ambos sucesos.

En 35 capítulos, alternando ambas tramas: la del trío de jóvenes emprendedores y la del psiquiatra Freyr y la policía Dagný, distribuye Yrsa Sigurdardóttir esta historia llena de suspense, ritmo, y momentos de sorpresa lindantes con el terror psicológico que tan bien sabe presentar la escritora islandesa.
 Yrsa Sigurdardóttir, colección Novela Thriller de El País

Como ya me sucediera con su novela "Mentiras" [leer reseña aquí] todos los capítulos cierran con un momento in crescendo que alimenta nuestro deseo de leer más y más. Sigurdardóttir se muestra como una gran experta en el manejo de los resortes propios del thriller. Todo este ambiente de misterio e impotencia ante lo sobrenatural que parece cernirse sobre los personajes lo sabe graduar debidamente  dosificando con naturalidad la información adecuada sobre cada uno de ellos que así adquieren individualidad propia. Todos los participantes en la novela están muy interrelacionados entre sí, cada uno con un 'background' a sus espaldas que según vamos descubriéndolo nos sirve para entender su comportamiento. Todos encierran en su interior algún secreto. Descubrirlo, ver la reacción de los demás ante ello, observar la adaptación de los personajes a sus nuevas imágenes..., son estímulos más que sobrados para perseverar en una lectura que nunca se hace pesada y lo que es más difícil en mi opinión, al lindar en ocasiones con lo irracional, mantiene siempre incólume la verosimilitud exigible.

Muchas cosas me han gustado de esta novela. De todas ellas, quizá por mi profesión de enseñante, me han llamado mucho la atención las alusiones, críticas en ambos sentidos, a los cambios que se han experimentado en este campo durante los sesenta años que separan 1953 de 2013 momento en que suceden los hechos. He aquí dos ejemplos:
"En aquella época había más disciplina y en el colegio se intentaba enseñarles a esos pobrecillos todo lo posible en la menor cantidad de tiempo. No se insistía tanto en las destrezas de la vida, o como se diga, que se han impuesto en la educación actual " (pág. 146)

 "Bernódus y Úrsula se llevaban muy bien, lo encontré en un informe en el que la profesora expresa su sorpresa al ver que al fin Úrsula había encontrado un buen amigo ya que al parecer era una niña bastante asocial. Lo más seguro es que el resto de la clase la acosara y la marginara, aunque el informe no lo menciona explícitamente, ya que en aquellos tiempos no se prestaba tanta atención a esas cosas" (pág. 316)


Datos del libro
Nº de páginas: 360 págs.
Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
Editorial: ROJA Y NEGRA
Lengua: CASTELLANO
Traductor: FABIO; TEIXIDO BENEDI
ISBN: 978-8439729266
Precio:
En papel: 18’90 €
En papel: ed. EL PAIS: 3’99 €
Ebook: 8’54€
 



24 sept. 2017

Charlotte Link: ¿De quién te escondes?

15 comentarios:
Elegí leer esta novela un poquito al azar; bueno así es como muchas veces caen en mis manos títulos de autores desconocidos para mí. Solo sabía de ella que era un relato negro, concretamente un thriller; como este género me atrae no perdí el tiempo y enseguida lo comencé a leer. Y no me arrepiento.

La autora
Cuando no conozco al autor/a me gusta preguntar a Google "¿Quién es él/ella?". Tras la oportuna comprobación me entero de que es una escritora alemana nacida en 1963, hija de la escritora y periodista Almuth Link; también me entero de su gran popularidad en Alemania país en el que algunos de sus libros han sido auténticos best seller elogiados incluso por los críticos de la prestigiosa revista Der Spiegel en cuya lista de los más vendidos estuvo durante semanas. 

La novela
Sinopsis (ofrecida por la propia editorial)
Random House,
«¿De quién te escondes?» Al final Simon tiene que hacer esa pregunta a Nathalie. Dos días atrás se tropezó con esta joven en la playa. Estaba demacrada y asustada, y él se ofreció a ayudarla. Una decisión impulsiva que se ha vuelto en su contra, pues desde entonces se han visto envueltos en una espiral creciente de violencia y muerte, que les ha convertido en blancos..., ¿de quién? 
Nathalie no está simplemente perdida o desamparada, como él creyó. ¿Es una víctima? ¿Es culpable? ¿Qué está pasando?

Mi comentario
Como ya he dicho no conocía a Charlotte Link. Es una escritora cuya manera de presentar la historia y de captar el interés del lector me han gustado. No es una lectura dificultosa ni mucho menos.

¿Qué es lo que se cuenta?
Algo tan antiguo como el propio ser humano: el deseo de mayores y jóvenes por superar las dificultades económicas asiéndose a  vagas promesas de prosperidad que sólo se alcanzarán lejos del núcleo familiar. Cuando todos se den cuenta del engaño sufrido ya será demasiado tarde, o quizá no.

¿Dónde sucede la acción? En varios escenarios, muy lejanos unos de otros: la ciudad de Sofía en Bulgaria, pequeñas localidades de La Camargue en Francia, la ciudad francesa de Metz en la región de la Lorena limítrofe con el Sarre alemán, en París, en Toulon (Francia), en Hamburgo (Alemania)... Como se ve, pues, estamos ante una historia cosmopolita con diferentes localizaciones, aunque, eso sí, todas ellas europeas.

¿Qué duración tiene la acción? Los acontecimientos suceden en unas dos semanas, concretamente del 13 al 24 de diciembre del año 2015. Estamos a sólo un mes del brutal atentado del 13 de noviembre contra la sala Bataclan de París en la que hubo 83 víctimas a las que habría que sumar las registradas por explosiones en el estadio St. Denis y las de ataques indiscriminados a una pizzería, un bar y un restaurante, en total, 113 muertos y un considerable número de heridos.  Es, pues, por las fechas, un escenario terrible para la desaparición de una persona: en todas las cabezas bullen esos días con fuerza las duras imágenes de los comandos del DAESH matando a cualquiera que se les ponía por delante.

¿Cómo está organizada la narración? La historia la cuenta de manera lineal un narrador omnisciente con dos líneas narrativas en contrapunto: los acontecimientos de Sofía (Bulgaria), por un lado; y los situados en  Francia, por otro. Además, hasta que temporalmente lleguen a unirse con las restantes, existen una serie de secuencias contadas en primera persona por Nathalie Boudin, protagonista principal junto a Simón de la novela. Son secuencias éstas en flash back, que incluso cambian la tipografía de su presentación para no confundir al lector, en las que esta chica, anoréxica e inteligentísima, causante directa e indirecta de todo lo que sucede en la novela informa de los avatares de su existencia anterior.

Nada hay que decir de esta estructura narrativa que da dinamismo y fluidez a la lectura, salvo que el excesivo número de secuencias (65 al menos) encabezadas con el lugar y fecha donde sucede lo que en cada una de ellas se relata en mi opinión produce, al principio sobre todo, confusión al lector. Sin embargo es un 'pero' menor que con el paso de las páginas queda debidamente conjurado.

¿Qué asuntos toca la novela? Además del secuestro mediante engaños ya citado, en "¿De quién te escondes?" hay muchos otros: el alcoholismo, la migración por penuria económica campo-ciudad, la anorexia, la seducción que llega a abducir voluntades, las redes de prostitución, la corrupción política... Todos estos motivos narrativos van salpicando de manera sabiamente organizada y dosificada la novela según se desarrolla el asunto principal: desentrañar la organización que se encuentra detrás de una serie de desapariciones aparentemente voluntarias, dar respuesta, dilucidar el interrogante que luce la hermosa portada de esta novela.

novela negra alemana, thriller psicológico, suspense, trata de blancas

¿Los personajes? La galería de personajes es amplia y en líneas generales todos ellos tienen individualidad propia: Simón y su falta de carácter, Jerôme con su poder de seducción, Nathalie que busca un asidero vital que le permita seguir adelante, el castrante padre de Simón, la posesiva y manipuladora ex de Simón, la esforzada comisaría de policía Inés Rosarde, la dubitativa y malograda Kristine, las adolescentes búlgaras engañadas Selina e Inka, etc. etc. Todos ellos tienen su personalidad manifestada de modo claro y sin giro sorpresivo alguno, lo que dota al relato de gran facilidad. Quizás he echado en falta que, aparte de Nathalie, Charlotte Link hubiese dotado de mayor complejidad a algún otro personaje, lo que hubiera servido para sorprendernos algo más.

Para finalizar
Una historia amena que se lee muy bien, que entretiene, y que al estar debidamente contextualizada en el mundo de hoy absorbe y nos mete dentro de ella pues todos los asuntos que se tocan son temas que a cualquier ciudadano europeo preocupan en la actualidad.

Quizás me ha chocado que en momentos ciertamente climáticos la autora recurra, para rebajar la tensión, a tópicos propios de la novela sentimental que en mi opinión no son muy pertinentes. Pero en un relato de 537 páginas esto que comento no sucede más de dos o tres veces y siempre en el personaje de Nathalie cuya psicología ciertamente es complicada.

Una cosa más. He leído en comentarios a alguna reseña de esta novela que el final abrupto, abierto o cercenado -como muy bien dice mi amiga Marina Córdoba en su blog-,  no gusta y que tal solución narrativa es para varios comentaristas motivo más que suficiente para no leer la novela. Tal reacción no deja de sorprenderme pues si hay algo que me agrada -siempre que se haga bien, claro, como aquí pasa-, es que el escritor dé cancha al lector y no le ofrezca un final cerrado sino todo lo contrario, que lo convierta siquiera sea brevemente en coautor que piensa las dos, tres o más posibilidades de desenlace que hay en la novela y que, naturalmente, me reservo para mí y no pienso desvelar aquí.



19 sept. 2017

"Manchester frente al mar" de Kenneth Lonergan

9 comentarios:
Una breve entrada para comentar la agradable sensación que he tenido al haber podido ver por fin esta película que por unas u otras cosas se me escapó en su día de los cines donde se exhibía. La oportunidad me ha venido dada por su pase por MovistarTV

Muchas sensaciones positivas me ha suscitado este film de Kenneth Lonergan, director del que no había visto ninguna película, lo que no es muy raro si se tiene en cuenta que, a pesar de haberse iniciado en la realización de películas el año 2000 con "You can count on me", ésta que comentamos es la tercera que dirige.
Kenneth Lonergan es más conocido como dramaturgo que como director de cine. En este mundo sus principales contribuciones han sido como guionista; incluso de los tres títulos que ha dirigido, él mismo también es el responsable del guión. Es, precisamente como guionista que ha obtenido mayores reconocimientos en el mundo de la cinematografía: nominado en infinidad de ocasiones a Premios diversos (Oscar, BAFTA, Globo de Oro...) y ganador de la mayoría de estos galardones en 2016 con "Manchester frente al mar": Óscar al mejor guion original, BAFTA al mejor guion original, National Board of Review Award al Mejor guion original y New York Film Critics Circle Award al Mejor guion.

La película
Lee Chandler (Casey Affleck) es un solitario encargado de mantenimiento de edificios de Boston que se ve obligado a regresar a su pequeño pueblo natal tras enterarse de que su hermano Joe (Kyle Chandler) ha fallecido. Allí se encuentra con Patrick (Lucas Hedges), su sobrino de 16 años, del que tendrá que hacerse cargo. De pronto, Lee se verá obligado a enfrentarse a un pasado trágico que le llevó a separarse de la comunidad en la que nació y de su esposa Randi (Michelle Williams) con la que tuvo tres niños.

Me ha gustado muchísimo la alternancia temporal con que el director organiza el relato fílmico. Este constante flash back y vuelta al presente hace dudar al inicio del relato qué es lo que se está viendo, quién es quién, cuáles son las relaciones personales entre los personajes... Pero -hablo por mí- estas desconexiones iniciales cuando ya se ordenan debidamente en la cabeza provocan que la película crezca en calidad y se agigante según van transcurriendo los minutos.

También me parece formidable cómo Kenneth Lonergan construye una historia en la que asistimos a la evolución de la difícil relación entre  Patrick, el adolescente rebelde que debe acomodarse a su tío Lee, quien ha aceptado, con sentimientos encontrados, la obligación que se le ha venido encima: ser su tutor legal, o sea, su responsable. De la acomodación de ambos a la nueva realidad me parece fantástica la del personaje interpretado por Casey Affleck, un hombre destrozado que, pese a parecer vivir enfrentado con todo el mundo, es capaz de hacerse cargo de la nueva responsabilidad con amor, afecto y autoridad. Quizás este convencimiento que transmite a los espectadores es el que le hizo merecedor del Oscar al mejor actor en la última entrega de estos premios.
cine indie

En este campo de la interpretación es muy destacable la de Michelle Williams en el papel de Randi, la esposa de Lee, que le valió el Premio de la Crítica de Nueva York y de Los Angeles a la mejor actriz de reparto. Randi ama muchísimo a su marido y a los tres hijos que han tenido en común pero el azar y la impotencia la llevará a emprender acciones que estropearán su apacible existencia y que la arrojarán a ella y a los de su alrededor a la infelicidad. Remontar esta terrible caída emocional, salir del foso,  e intentar hacerse perdonar por el entorno es la meta que persigue en el film.

Si los actores hacen un excelente trabajo, el guión es magnífico y la dirección sobresaliente, es obligado detenerse siquiera brevemente en la música incidental que acompaña y subraya la anécdota que se cuenta en la película. La firma Lesley Barber, compositora canadiense especialmente conocida por haberse encargado de la música para las películas Puedes contar conmigoMansfield ParkCiega de Amor o Cuando cae la noche. Lesley Barber completa esta música de acompañamiento de creación propia con temas tomados del acervo clásico, por ejemplo el Adagio de Albinoni o fragmentos de 'El Mesías' de Handel que  al utilizarlos en algunas escenas las reviste de gran altura y dignidad. Lo mismo cabe decir de temas musicales más contemporáneos como el magnífico  "I'm beggining to see the light" de Ella Fitzgerald cuya vitalidad y optimismo marca un antes y un después en la peripecia del protagonista.


Por lo demás, si se escucha la BSO de esta estupenda película se observará (a mí, al menos, así me lo ha parecido) la semejanza de la música al piano de Lesley Barber con la que Philip Glass compuso para otro excelente film que nunca podré olvidar, "Las horas" de Stephen Daldry sobre la novela de Michael Cunningham que ya hace tiempo reseñé en este mismo  blog [leer reseña aquí].

15 sept. 2017

Ágota Kristóf: "La analfabeta"

19 comentarios:

Una breve pero muy intensa y muy bien escrita autobiografía la que Ágota Kristóf, de origen húngaro  (Csikvánd, Hungría, 30 de octubre de 1935), pero avecindada en Suiza hasta su muerte en 2011, hace en once pequeños capítulos que son once calas en su vida. La vemos en sus inicios infantiles jugando con sus dos hermanos a crear historias, a fantasear... Vemos su cambio de país en 1956 al abortar la URSS el movimiento de liberación húngaro. Asistimos a la dureza de su vida como refugiada en un país cuya lengua, el francés, no domina, una lengua que como la alemana se le muestra como enemiga...; y por último también la vemos triunfar en ese idioma que aprenderá a hablar aunque durante años no supo leerlo, razón por la que a sí misma se consideraba una analfabeta.

Ágota Kristóf, literatura húngara, Escritores trasterrados
La escritora, autora entre otros títulos, de "El gran cuaderno" (1986), "La prueba" (1988) y "La tercera mentira" (1992) que en España se publicaron en un solo volumen bajo el título de "Claus y Lucas" no sólo aprenderá francés, idioma al que en principio era esquiva, sino que lo dominará de tal manera que es en esa lengua en la que compondrá el grueso de su obra narrativa (8 títulos) así como los cinco títulos de sus obras teatrales escritas en su mayor parte para la Radio Suiza Francófona entre 1978 y 1983.
"La analfabeta" se publicó el año 2004 y fue traducida al castellano en 2006. Ha conocido varias reediciones, la última es de 2015. Como dice la sinopsis que da el editor de esta novela

"Todo el mundo de Agota Kristof está aquí, en este libro caracterizado por frases breves, minimalistas, diminutas en las que se concentran en todo momento las grandes reflexiones y los poderosos pensamientos que las han provocado."

Datos del libro

Autor: AGOTA KRISTOF
Título:La analfabeta: Relato autobiográfico
Nº de páginas: 64 págs.
Encuadernación: Tapa blanda
Editorial: ALPHA DECAY
Lengua: CASTELLANO
ISBN: 9788492837847
Precio:
En papel: 9'40€


13 sept. 2017

"Tú no eres como otras madres". Angelika Schrobsdorff

20 comentarios:
A la novela, -mejor una crónica o una biografía novelada-, que acabo de leer me acerqué llevado por las elogiosas reseñas y comentarios leídos en muchos de los blogs que habitualmente visito. Quizás haya sido por ello por lo que en ningún momento abandoné su lectura si bien la idea me rondó la cabeza varias veces.

Angelika Schrobsdorff, literatura alemana, II Guerra Mundial
"Tú no eres como otras madres" apareció en Alemania por vez primera en 1992 con un enorme éxito; una recepción semejante tuvo la edición en lengua inglesa publicada en 2012; y lo mismo cabría decir con las ediciones, como esta española que manejamos, aparecidas a  raíz de la desaparición de la escritora germánica en 2016. En nuestro país este libro ocupó el año de su publicación puesto en el top ten de los libros más vendidos durante bastantes semanas. Estamos, pues, ante un best seller muy bien recibido por el público lector.

A mí esta obra me ha recordado a otra de Richard Russo, "Sobre mi madre", que leí hará cosa de cuatro meses [para ver la reseña pinchar aquí]. Lo que dije sobre ella bien valdría también para ésta: "es un regalo de amor filial que el autor hace a su madre". Efectivamente, creo que eso es en esencia la obra: Angelika Schrobsdorff (24 Diciembre 1927 – 31 Julio 2016)  a la edad de la jubilación, justamente los 65 años, decide reconciliarse con su madre Else con la que en vida de ambas estuvo en un tira y afloja constante. En el fondo, igual que sucede con la obra de Richard Russo antes citada, estamos también ante una escondida autobiografía dado que la vida de Else Kirschner se cuenta desde la experiencia de Angelika, tercera hija de la misma. Lógicamente hay momentos de la vida de Else que ella, la hija, no ha podido conocer al no haber nacido todavía; para esos años hace uso de materiales -fotografías, cartas, diarios...- encontrados en baúles y cajones de la casa familiar.

El narrador. Hay en el relato dos acercamientos narrativos a la peripecia vital de Else: el personal y vivido por la hija que se trasluce en el empleo de la 1ª persona narrativa; y el distanciado por no vivido en primer término que se plasma en la novela mediante el empleo de la 3ª persona. Incluso hay momentos en que combina ambas personas narrativas siendo protagonista y/o viéndose desde fuera como alguien ajeno a la propia Angélika. Así, por ejemplo, en un mismo capitulo o secuencia sin marca previa alterna la novelista la 1ª persona coincidente con ella misma y la 3º externa y objetiva que suele usar cuando se refiere al contexto socio-histórico, aunque también hay ocasiones en que habla de sí misma viéndose desde fuera como si se tratase de otra persona
  • "Me han contado que fui un bebé peculiar. No gritaba y, en cambio, me arañaba la cara con furor."(pág. 152)
  • "Aquel año, Erich le regaló a Else un coche rojo y a Angelika un poni."(pág. 198)
Hay momentos en que desea introducir en el relato otros narradores intradiegéticos (en 1ª persona). En estos casos la escritora hace uso de esas cartas y diarios que introduce en la narración y que, reales o no, ponen el foco y dan voz al personaje que los escribe: la propia Else, su hijo Peter, su hija Bettina... Es un recurso interesante por demás.

liberación femenina, deporte femenino
Pero más que por los recursos estilísticos empleados en la obra, "Tú no eres como otras madres" debe fundamentalmente el beneplácito popular a la sorpresa que para el lector supone ver en la Europa de los años veinte a una mujer rompedora con las normas y tabúes sociales. Else Kirschner es una acomodada judía alemana asimilada, es decir, una mujer que se aleja de la estrechez de las tradiciones de la cultura religiosa paterna al sentirse atraída por la liberalidad y alegría de la cultura cristiana
"Al leer sus cartas de ese tiempo es cuando comprendo con claridad el pánico que debía de desatar en ella aquel salto de la «estrechez judía» al «ancho mundo cristiano»." (pág. 36) 
La muchacha Else quiere vivir a tope y la cultura de los cristianos le abre más el mundo que la de sus padres. Los hombres con los que con disgusto de sus padres Else compartirá su vida y dará a luz a los tres hijos que tuvo, uno con cada amor como ella sostuvo siempre ("«Hay que tener un hijo con cada hombre al que se ama». Esta era su convicción, y se atuvo a ella.", pág. 44), serán: Fritz, un culto y bohemio artista cristiano; Hans Huber, un bondadoso bávaro, aunque próximo al fascismo; y un rico industrial protestante, Erich Schrobsdorff. Lo más llamativo en la relación de la madre de Angelika con estos tres hombres es la mutua simpatía que todos ellos se profesarán ("Erich apreciaba la vasta cultura de Fritz y la integridad de Hans, mientras que Fritz y Hans estaban impresionados por la personalidad sin fisuras de Erich.", pág. 121) incluso en las duras situaciones que durante la segunda mitad de los años treinta y los cinco primeros de los cuarenta vivirá Europa, y ellos con ella.

Las vicisitudes de Else, una judía no practicante, y de sus tres hijos medio judíos (Peter, Bettina y Angelika) en el terrible contexto histórico de la Alemania nazi y la persecución que hubo de sufrir este pueblo es el marco en el que se desarrolla más de la mitad de la novela. Else que vivía aislada durante los años veinte y primeros treinta en su mundo de diversión y placeres topará con la tozuda realidad que hará realidad en ella el dicho de Lenin, 'O te metes en política, o la política acaba metiéndose contigo'. Es una enseñanza que Else aprenderá si no en carne propia sí en la de su queridísimo hijo Peter, su primogénito, que nunca escondió su identidad racial. No así ella que se creía por ello bien segura en Alemania
Qué judía ni qué ocho cuartos! ¡Que Alemania bien era el país de Else; el alemán, su lengua; alemana, su cultura, y alemana, su educación!" (pág. 141)
La vida de Else se desarrolla en varias localizaciones berlinesas (Wannsee, Pätz, Grunewald, Dahlem...). Muchas calles y plazas de la capital alemana se citan en el relato. Cuando las cosas se ponen difíciles para la raza judía, Else y sus dos hijas migrarán a Sofía en Bulgaria en donde mal que bien y gracias a las remesas dinerarias y ventas de joyas de la familia lograrán sobrellevar los terribles años de guerra. La dureza de las condiciones de vida en Sofía coincide con la eclosión de la pubertad en la escritora. Los choques con la madre a la que desde siempre estuvo muy unida los sufre la novelista en este dificilísimo contexto búlgaro; también, lógicamente, los primeros escarceos amorosos, y sobre todo la entrada por la vía rápida en la edad madura pues en esos años de muertes y deportaciones en masa a campos de exterminio la adolescencia verdaderamente no existía.

Al finalizar la lectura y meditar un poco sobre ella creo que el destinatario fundamental de la misma, el narratario, es esencialmente el público femenino. Digo esto porque son infinidad las cuestiones propias del universo femenino que la autora introduce en el relato. He aquí algunos momentos del relato que me llevan a pensar tal cosa:
  •  "Creía de verdad no poder ofrecerle nada mejor que una estancia tranquila en un lugar bello y un hotel confortable. ¿Qué otra cosa podía desear una embarazada, reducida como estaba a su vientre? [...] No, él, que estaba con un pie en el mundo varonil de los negociantes y con el otro en el de los poetas y pensadores, no podía saberlo" (pág. 143)
  • "¿Podré olvidar el primer beso, el primer «te quiero», la primera percepción del deseo ansioso en los ojos de un hombre, el primer descubrimiento de mi poder sobre él?" (pág. 407)
  • "-Hija, tal como veo las cosas, justo hoy has tenido tu primera menstruación." (pág. 399)
  • "La suerte en medio de la desgracia hizo que la una llevara entre su equipaje una gran toalla y la otra un costurero con tijeras. Mientras cortaban la toalla conversaban sobre mi regla, desencadenada sin duda por la conmoción del bombardeo" (pág. 400)

Lo mejor
Desde luego para mí lo mejor de esta crónica novelada es el modo de mostrar la dureza de la vida durante el exilio en Bulgaria en contraste con la vida cómoda y sin problemas de los años anteriores en Berlín en que los personajes viven al margen de la realidad nacional metidos en su torre de marfil
"Fritz y Else, sus parientes y sus amigos, no tenían más que una vaga idea. Eran individuos sin conciencia histórica." (pág. 57)
Estilísticamente el recurso de utilizar cartas y fragmentos de diario dentro del relato como forma de introducir variedad en la figura del narrador.

También son destacables las abundantes referencias culturales que aparecen en esta biografía novelada. Se habla de Goethe, de Rilke, de Strindberg, de Schnitzler, de Henri Nathansen, de Thomas Mann...

En verdad son más las cosas que me han atraído de esta crónica vital o biografía novelada que las que no como se desprende de lo expuesto hasta aquí en esta reseña.

Lo que menos me ha gustado
En muchos momentos me parecía estar leyendo una novela del corazón con los clichés que suelen aparecer en este tipo de narraciones:
"trató de pensar en el viaje, el sol, el mar y las noches del sur. Pero no surgieron imágenes. No surgió más que un seco sollozo que dolió como si su caja torácica hubiese sido pasto de las llamas." (pág. 126)
persecución a los judíos
La autora de niña con su gato Paul
El que a veces se asemeje a recetas de un libro de autoayuda desde luego no me ha gustado nada:
"hay que estar feliz de ser joven y de tener salud, de saber que a una la quieren y la necesitan. Cada día hay que estar feliz por ello. La vida pasa tan deprisa, y cuando se acerca a su término, uno se pregunta: ¿por qué la he dilapidado así?" (pág. 503)
También me ha echado a veces para atrás un estilo que me parece excesivamente declamatorio, falso, impostado:
"Un día cualquiera de finales de verano, mi madre abandonaría Bulgaria, el país en el que había encontrado refugio y vivido el infierno, el país donde una mujer bella y vital se volvió una criatura física y psíquicamente destruida. Las dos abandonaríamos Bulgaria: ella, para morir; yo, para vivir." (pág. 459)
Por último tampoco me gustan mucho esas obras que dejan poco espacio a la imaginación del lector; esos libros que no dejan cabos sueltos y que van anudando todos los flecos no vaya a ser que el lector se pierda. Así, por ejemplo, el resumen que realiza al final del relato sobre algunos personajes secundarios lo presenta de una manera tan directa, tan poco sutil en mi opinión, que a mis ojos hace que la novela pierda enteros:
 " Alfred, que ahora comercia con esto. Él y Walter se han enriquecido donde y como podían. Se comportan, en el cabal sentido de la palabra, como cerdos, mienten y estafan y no se arredran ante nada. Además, Walter tiene un miedo cerval debido a su glorioso pasado nazi, y los dos hermanos intentan perjudicar de la forma que sea al pobre papá, al que le envidian su integridad. Es simplemente inimaginable cuánto hay aquí de lodo, de codicia, de amoralidad. Anja, el monstruo que literalmente mandó a su propia madre a ahogarse en el lago de Pätz y se deshizo así de su árbol genealógico judío, de repente es judía completa, y como tal está repantigada con sus cuatro hijos en el sur de Alemania, dándose la buena vida. Los dos hijos de Walter están con una niñera en la zona francesa, mientras Ulli, su madre, se divierte en Berlín con varios caballeros." (pág. 469)





6 sept. 2017

Violación ("A case of Rape"), Chester Himes

14 comentarios:
"Cuatro negros americanos estaban en una habitación en compañía de una mujer blanca que había muerto por el efecto combinado de una dosis demasiado fuerte de afrodisíaco y de contactos sexuales repetidos. En la mente de la mayoría de las personas de ese mundo civilizado, los cuatro negros eran culpables y esto desde que Cam, el segundo hijo de Noé, había sido desterrado."  (Chester Himes, "Violación", pág. 21)

Chester Himes es fundamentalmente conocido por su serie Harlem protagonizada por los detectives Digger Grave Jones y Coffin Ed Johnson. De esta serie, formada por diez títulos, he leído y reseñado en este blog dos de ellos, "Un ciego con una pistola" (1969) y "Todos muertos" (1960). Las historias que se relatan en estas novelas suceden, naturalmente, en Nueva York

Chester Himes, literatura afroamericana
"Violación", la novela que he leído con sumo gusto, no forma parte de esta serie. En primer lugar la anécdota sucede en París en 1956, el año que Himes decidió definitivamente establecerse en la capital francesa. Es una novela corta (apenas si alcanza las 80 páginas) que apareció en 1980. Estamos ante una obra claramente sorprendente construida como si de un puzzle se tratara y estructurada en quince breves capítulos con títulos propios del análisis jurídico ("Hipótesis", "El sumario", "El alegato", "El veredicto", "La defensa", "La sentencia", etc.) y del mundo periodístico  como los encabezados con el nombre de los principales intervinientes en  el procedimiento judicial que se nos relata ("Cesar Gee", "Sheldon Edward Russell", "Theodore Elkins", "Scott Hamilton", "La señora Hamilton", etc.). 

Es una narración que aunque de modo diferente a las de la serie Harlem no abandona el tema característico de Himes que no es otro que la denuncia de la segregación racial que en USA persiste a pesar de que el cuerpo legislativo del país establezca la igualdad de derechos entre todos sus nacionales. Lo que, en mi opinión, sí hace que "Violación" destaque por encima de otros relatos de Himes es la maestría con la que argumenta y contraargumenta sobre la persistencia de esta infamia y cómo la sociedad americana, tanto negros como blancos la tienen interiorizada y asumida como algo contra lo que de nada vale pelearse. Lo terrible, y aquí es donde la novela de Himes alcanza todo su valor y fuerza es que la hipocresía social es tal que resulta imposible encontrar pruebas o argumentos que den la vuelta a los valores asumidos por todos: hombres y mujeres, ya sean blancos o negros.

Como en toda su Obra, también en este relato hay mucho autobiografismo. Reposa fundamentalmente en el personaje de "Roger Garrison, escritor negro americano que residía en París desde el final de la guerra con su mujer, una blanca, y sus hijos emprendió una investigación personal sobre la vida de los cuatro acusados" (pág. 23). Todo coincide con la realidad: Chester Himes en 1950, siguiendo el ejemplo de otros escritores americanos, como Ernest Hemingway, comienza a pasar largas temporadas en Francia, en donde se había convertido en un escritor popular. Allí, en ese año, conoció a Lesley Packard, una irlandesa británica con la que contraerá matrimonio. A partir de 1956, cansado del racismo de su país, se instaló permanentemente en París, en donde coincidió con otros escritores afroamericanos como Richard Wright y James Baldwin.

Verdaderamente el asunto que se toca en el relato, la acusación de violación sin pruebas contundentes por el mero hecho de ser una blanca la fallecida y negros los que tuvieron contacto con ella la noche anterior, es algo muy injusto. Sin embargo es una acusación imposible de levantar por basarse en la creencia por todos admitida de que una mujer blanca que se acerca a un negro sólo puede hacerlo por vicio dado que el imaginario blanco no encuentra qué otra cosa pueda hacer una mujer blanca con uno o  varios negros. La fallecida "Nunca pensó verdaderamente en la diferencia de razas, en el hecho de que ella era blanca y él era negro. Nunca se le ocurrió tampoco pensar que también ella era una víctima de la supremacía blanca, de un a modo de racismo invertido que perpetúa la dominación del macho" (pág. 61).

Tampoco en el colectivo de los negros afroamericanos hay unanimidad respecto a la injusticia sufrida por su raza desde hacía siglos. Por ello en "Violación" Chester Himes denuncia el 'tiotomismo', doctrina que impulsa a los que menos tienen a aceptar con entusiasmo esas reglas que los mantienen en la parte baja de la pirámide social. En el caso de los negros practica el 'tiotomismo' ese negro bueno que acepta la subordinación a los blancos a cambio de lástima o el que se hace el tonto para parecer simpático. En el relato el personaje de Sheldon Edward Russell es el representante perfecto de esta doctrina con la peculiaridad -y esto es, quizás, lo más grave- de que él no busca obtener prebendas con su práctica

"De alguna manera, Shelly Russell era una especie de Tío Tom aficionado.
Hay Tíos Tom profesionales que sacan gran provecho de su tiotomismo.
Hay Tíos Tom de nacimiento que no conocen otra manera de vivir con los blancos que practicando el tiotomismo.
También hay negros que, aunque se horroricen de ello, se han convertido en Tíos Tom para ganarse la vida.
Shelly Russell no pertenecía a ninguna de estas categorías. Shelly practicaba el tiotomismo sin estar obligado a ello, con la única finalidad de ser querido y apreciado por los blancos inteligentes y cultos, a ser posible pertenecientes a la gran burguesía
" (pág. 37)
La cuestión que se dirime en esta novela escapa del ámbito propiamente judicial entrando de lleno en el de índole política pues en el fondo, como el periodista investigador piensa, el racismo también existe a nivel internacional -no se debe olvidar que la acción sucede en París (Francia), no en USA- aunque esta consideración sea difícil de mantener y defender públicamente
"Roger Garrison tampoco había encontrado nada para sostener su hipótesis, según la cual toda condena a un negro por violación de una blanca era fruto de un proceso político basado en el racismo internacional y destinado a mantener la raza negra bajo yugo" (pág. 49)
supremacismo blanco, racismo, segregación ra cial
Ejemplo de segregación racial en algunos estados
americanos durante los años 50 y 60
Los años en que Himes sitúa la historia, 1955 y 1956, fueron años de intensa lucha en USA a favor y en contra de la segregación racial. Desde su exilio parisino, el novelista afroamericano debió de ver los sucesos americanos con tristeza y rabia. Esta narración intenta deconstruir el sistema, de ahí su estructura en forma de piezas sueltas y aparentemente inconexas. La argamasa que hace que cuatro inocentes hombres de color sean condenados por un crimen que no han cometido va más allá de la propia acción criminal -inexistente en el caso de los acusados- para tocar las paredes de la política nacional e internacional de Francia, de la liberal y permisiva Francia, que en esos momentos históricos se enfrentaba con los deseos de independencia de Argelia cuyos naturales no eran exactamente igual que los negros americanos pero en su interior los franceses veían que no se podía mostrar debilidad con aquellos a los que se tiene por inferiores y una cabeza de turco foránea nunca viene mal. Lo mismo cabe decir de los USA que acababa de salir malamente de la guerra de Corea y estaba a punto de enfangarse completamente en la de Vietnam; en ambos escenarios asiáticos la opinión pública tenía asumida la condición inferior de sus habitantes.

"El argumento en virtud del cual los cuatro acusados eran seres inferiores -incluso si, como es probable, se consideraban negros superiores- era irrefutable" (pág. 48) 
Los elementos habituales en Himes: humor, erotismo, cosmopolitismo, el jazz, la corrupción del sistema,  etc. que ya señalé en mi otra reseña sobre este escritor (pinchar aquí para leerla) reaparecen en este breve relato:
  • Humor en la reacción de ese esclavista francés que mató a su mujer cuando el fruto de su vientre resultó ser de color chocolate: "
"Dupré mató a su mujer, lo que las autoridades locales le perdonaron de buena gana teniendo en cuenta las circunstancias, pero se quedó con el niño de recuerdo y le dio su nombre así como una educación católica" (pág. 38) 
  • Erotismo y morbosa salacidad en las relaciones entre mujer blanca y hombre negro:
"Había la Sra. Hancock tomado el afrodisíaco accidentalmente, como había sostenido la defensa, o bien la habían obligado a ello como afirmaba la acusación? Incluso, ¿por qué no podría haberlo tomado voluntariamente? Posiblidad con la que nadie había contado. ¿Lo había tomado para estimular su apetito sexual?" (pág. 50)
  • Cosmopolitismo: Boston, París, Mallorca, Nueva York, Mónaco... Todas estas localidades y muchas otras más enmarcan las diversas acciones que se cuentan en la novela.
  • El jazz. Chester Himes es un gran amante de este tipo de música, aunque en esta novela no le dedica el espacio que le da en otras. Simplemente he detectado una anécdota que tiene que ver con este mundo musical: el nombre del personaje central, Scott Hamilton,  es un tributo al saxofonista estadounidense de jazz de igual nombre, vinculado con la corriente denominada neo-tradicionalismo cuyo principal representante es John Coltrane.
  • La corrupción intrínseca del sistema ocupa en "Violación" un importante papel, si bien no estamos ante las típicas corruptelas de funcionarios policiales y/o judiciales. No, aquí, estamos en otro nivel aún más perverso y más difícil de conjurar: la sociedad blanca no encuentra otra explicación a una relación mujer blanca-hombre negro que la pornográfica, la de la respetable indignación hipócrita de los blancos unida a los enfermizos celos por las continuas orgías sexuales a las que entienden una blanca y un negro se entregan continuamente.  En definitiva, el prejuicio racial corrompe todo el sistema.
"Qué crimen es mayor: la violación o la condena por violación de un inocente, víctima de prejuicio racial." (pág. 75)

Chester Himes tenía razón
La novela que he reseñado tuvo un fuerte impacto desde el momento de su publicación. En una entrevista hecha poco antes de su muerte, acaecida en Moraira (Alicante) en 1984, el escritor decía sobre ella lo siguiente:
“Regrese a París y descubrí que Violación seguía haciendo ruido. Mi nombre se había hecho popular. Parecía que todo París quería ir a mi casa. Me olvidé de mis historias de detectives y de la película que estaba tan ansioso de hacer el año anterior. Sólo pensaba en todas las injusticias que había sufrido en los años anteriores en América. Al fin me sentía reconocido. Sentía que me había vuelto el más popular de los escritores afroamericanos en París, quizá tenía razón”.
Desde el actual hoy, septiembre de 2017, no me cabe más que despejar esa duda que el escritor deslizaba al final de su declaración anterior. Sí, Chester Himes, tenías toda la razón. Tu denuncia de que la raíz de la violencia y del racismo está en uno mismo y en el entorno social que nos rodea, es cierta. Todos los días, desgraciadamente, tenemos ocasión de comprobarlo: disturbios raciales en París y otras capitales europeas, manifestaciones supremacistas en Charlottesville (Virginia) hace nada, altercados y muertes de jóvenes negros a manos de policías -blancos en su mayoría- en Ferguson (Missouri) en 2014 y así un largo e inacabable rosario de hechos que desgraciadamente, repito, me llevan a concluir que tenías razón, y que como dices en tu relato: “Todos somos culpables”.

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