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13 jun 2019

La poesía de Basilio Sánchez. Un gran descubrimiento

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Conocí el nombre del autor por la costumbre que tengo de leer todas las semanas la Revista literaria "El Cultural" del diario "El Mundo". De ella me gusta casi todo, pero presto especial atención a la Sección 'Primera Palabra' que firma el académico de la española Luis María Ansón, conocedor y crítico agudo de nuestra literatura. En especial es la poesía y el teatro el objeto preferido de los artículos que escribe para esta sección.


Fue allí donde hará poco más de un mes leí su opinión sobre el último poemario aparecido de un desconocido por mi poeta extremeño, Basilio Sánchez. El primer oxímoron saltaba desde el propio título del escrito pues a lo común de nombre y apellido se contraponía con gran belleza lo que le seguía: "hereda un nogal sobre la tumba de los reyes". Me impactó el titular. Luego leí el cuerpo del artículo y anoté en mi memoria con cuidado el libro que ahí Ansón comentaba con entusiasmo.

A los quince días o así en Salamanca, mi ciudad, a la que regreso con gusto cada pocas semanas, me topé en la Feria del Libro que en su hermosa plaza mayor tenía lugar con el librito de Basilio de apenas 90 páginas, editado por Visor y que en portada destacaba que había sido merecedor del XXXI Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe. Lo adquirí de inmediato y poco a poco, como a mí me gusta degustar la poesía, lo he ido leyendo, saboreando, yendo y volviendo a los breves y hermosos poemas -63 en concreto- que contiene. Me ha parecido de una belleza sublime.
Basilio Sánchez, Fundación Loewe, Premio Internacional de Poesía Loewe
Retrato y libro (httpjoseluisrico.comblogbasilio-sanchez-entrevista)
Basilio Sánchez (Cáceres, 1958) organiza el poemario en tres apartados:
I. Hay un olor de agua y de resinas: págs.11 – 30 (20 poemas)
II. Mi mesa es del tamaño de un nido: págs. 33 – 52 (20 poemas)
III. El mar ha edificado una iglesia a la salida del sol: págs. 55 – 75 (20 poemas)
Y una Coda: págs. 79 – 81. (3 poemas)

Los títulos de cada uno de los apartados surgen de manera natural, tomándose del último verso del apartado anterior. El primero, sin antecedente previo alguno, parece emanar del continuum temporal en que estamos inmersos. Nace, pues, el poemario, in media res del mundo que vivimos. Los tres apartados contienen el mismo número de poemas, veinte, y la coda final parece dedicar un poema a cada una de las tres partes.

Son poemas intensos, sencillos, reconcentrados, de breve extensión -el más largo de 26 vv, y el más corto de sólo 5 vv-, que hacen alusión al agua, a lo inasible, a lo que es difícil o imposible de explicar con palabras, a lo inefable. Sólo el poema, sólo la palabra, puede intentar acercarse con sus contradicciones y paradojas a esta imposible certeza. Juan de Yepes, como bien afirmaba Luis María Ansón en el artículo de 'El Cultural' que me dio a conocer a este poeta extremeño, está en la base de la escritura de Basilio Sánchez.
Siente el poeta la vibración telúrica de la existencia, arroja la manzana de Newton sobre la fuente de los pájaros que vuelan a la región donde nada se olvida. Retorna entonces al hervor silencioso de la nada, a los cielos sin luna, a la inminencia de las casualidades y los astros, en la noche serena con llama que consume y no da pena. “Que nadie lo miraba, Aminadab tampoco parecía, y el cerco sosegaba, y la caballería a vista de las aguas descendía”. (Luis Mª Ansón, El Cultural, 26/4/2019)
También yo he querido reconocer en este poemario la fuerza del amor contenida en la poesía de Pedro Salinas y –quizás sea la celebración del bicentenario de su nacimiento lo que me lleva a él- de Walt Whitman. La fuerza de su voz, el arraigo con la tierra, el elemento telúrico, la afirmación personal del poeta americano con ese “yo” tremendo me ha parecido ver en ciertos versos: “Amo lo que se hace lentamente / lo que exige atención, / lo que demanda esfuerzo.” (p. 22); “Necesito vivir en un país / que no haya renegado de sus árboles, / necesito vivir en una tierra que envejezca a su sombra” (p. 43); “Soy una muchedumbre que camina en secreto. // Soy un pueblo a la orilla / de este mar incesante / que construye sus torres sobre las ruinas de sus aguas.” (p. 80).

Los 63 poemas están escritos en verso libre con preferencia por el endecasílabo y el heptasílabo cual silvas clásicas de rima libre, y uniendo a veces en un extenso alejandrino ambos metros con una cesura interna que lo escinde en esos dos versos. El uso de esta medida y la reiteración en su empleo dota al poemario de un claro sabor clásico al menos en el aspecto rítmico. Predomina en el libro, junto a la aparente sencillez, el color y la plasticidad logrados con el empleo de sustantivos complementados por una precisa adjetivación:  "En el itinerario de los pueblos / hay casas incendiadas por la luz de la luna / y amaneceres rojos / como las amapolas / de las floristerías de la sangre." (p. 38)

El título del poemario aparece expresado en dos versos –quizás en alguno más- del propio libro. Alude con él a la labor del poeta –de sí mismo- en busca de lo inmenso ‘oculto en la espesura de las cosas’. En la hermosa naturaleza (‘grandes árboles que iluminan de verde las mañanas del mundo’), sólo quedan minúsculos restos del excelso momento (‘Oculto en la espesura de las cosas / queda un último eco, sin embargo, / de la canción del paraíso’). Las palabras, el poema, pues, es el instrumento, para buscarlos, para desentrañarlos. Es una poesía que esconde en su interior una profunda religiosidad. Una religiosidad que bien podría simbolizarse en ese pez pintado ‘en la dovela secreta de una bóveda’.

Los temas hacen referencia todos ellos a la vida, a celebrar la existencia ("El mundo se nos revela siempre en un estado / de perfecta ebriedad", p. 27). Una existencia que discurre en el tiempo, que es puro tiempo ("Es triste abandonar en un recodo / a aquel que has sido antes", p.28), y por serlo se resuelve en pura narratividad: la vida como narración ("[te busco] / por las habitaciones donde alguien, / con un cabo de vela, se recoge / para contar historias / [...] /por las habitaciones donde alguien, / con un cabo de vela, se recoge / para escuchar a otro que las cuenta", p. 51). En la vida que se celebra en el poema, las cosas son importantes, no tanto por sí mismas y menos por la tendencia del hombre a su mera acumulación sino por contener ellas una parte de divinidad, de sacralidad, de telúrico arraigo a la propia tierra de la que procedemos y a la que volveremos. Las cosas vienen a explicarnos a nosotros mismos. Y aquí, en la búsqueda de esta explicación, es donde aparece el poeta que entiende, crea y recrea a través del poema ("Uno escribe un poema para sentirse vivo", p. 62) inmerso en el silencio ("El silencio le deja a uno llegar a ser quien es", p.64) aunque se viva inmerso en el tráfago de la ciudad
"La ciudad, a lo lejos,
es un brillar de antorchas,
un panal acosado, un imponente
navío a la deriva en un océano
de aguas suburbiales
" (p. 67)
La Poesía y su plasmación en el poema ("Yo creo en el poema / [... ...] / La poesía / no es una ambigüedad del corazón, / es una forma / de sentirte tú mismo siendo otro ", p. 74) es la piedra de sílex que le sirve al hombre para alcanzar lo complejo penetrando lo simple
"El poeta le pinta una pupila
a una montaña ciega.

La eternidad es el trabajo de los glaciares.

El que busca entender el firmamento
se concentra en una sola estrella." (p. 71).

En este sentido el poemario, que se alzó con el premio Loewe en la muy reciente XXXI edición, es una auténtica celebración de la Poesía.

En la contraportada del libro 
BASILIO SÁNCHEZ (Cáceres, 1958) es autor, entre otros, de los libros de poemas Los bosques interiores (1993), La mirada apacible (1996), Al final de la tarde (1998), Para guardar el sueño (2003), Entre una sombra y otra (2006), Las estaciones lentas (2008), Cristalizaciones (2013) y Esperando las noticias del agua (2018). También ha publicado el libro de relatos de carácter autobiográfico La creación del sentido (2015).

Poesía actual, poetas chilenas, Basilio Sánchez, Luis María Ansón
Allí mismo, la poeta Piedad Bonnett de la que en este blog tengo reseñado un muy buen libro suyo [leer reseña aquí] vierte sobre el escritor cacereño unas hermosas palabras que aquí reproduzco:
 “He heredado un nogal sobre la tumba de los reyes es un libro de gran unidad y consistencia que con aliento místico nos invita a reencontrarnos con el mundo de lo natural, anterior, como dice el poeta, al tiempo del recelo, de la desconfianza. Partiendo de una mirada contemplativa, el libro se detiene en la humildad de lo pequeño, en sus fulgores y revelaciones, pero también exalta el misterio del origen, de lo inmenso, y la labor tesonera del poeta, que no es un iluminado sino un artesano de la palabra. Esta austeridad que el poeta busca no está exenta, sin embargo, de sensualidad, de imágenes teñidas de colores, sonidos y sensaciones. La suya es una poesía sutil, serena, sin estridencias, que propone una utopía que es también una ética: consustanciarse con el todo. Este libro reafirma la poesía como acto de fe, como un camino de vuelta a lo esencial, a lo que aun callando se revela”. PIEDAD BONNETT

1 mar 2019

Dos noticias sobre Rafael Soler: Una reseña y una entrevista

6 comentarios:

poetas españoles actuales, "El último gin-tonic"

Dos noticias sobre este escritor. La primera es la de que en la Revista MoonMagazine hoy aparece una reseña mía sobre "El último gin-tonic", su última novela. Os invito a todos a que os paséis por MoonMagazine para conocer a este magnífico novelista que también -y sobre todo, según sus propias palabras- es poeta.

Juan Carlos Galán, reseñistas literarios, Blogs de Literatura

La segunda noticia es la de una entrevista hecha a este escritor valenciano que ayer mismo publicó la Revista "entreletras". Leyéndola se conoce mejor al hombre que hay tras el autor y se escucha de su propia voz lo que para él supone esta novela que le llevó tres años. También Rafael Soler habla de los proyectos que actualmente tiene en marcha y, además y sobre todo, expone opiniones sobre la Literatura. Os emplazo a que la leáis, creo que os gustará hacerlo.

Revistas literarias, Blogs de literatura



8 oct 2018

"Cuadernos del Matemático" cierra

6 comentarios:
La desaparición de la Revista literaria “Cuadernos del Matemático” me ha llenado de tristeza. Conozco personalmente a su director y sé de su inmensa valía. En “El blog de Juan Carlos” a lo largo de estos años he dedicado dos entradas, -una en abril de 2014 [leer aquí] y otra en marzo de 2016 [leer aquí]-, a tan magnífica publicación que ha aparecido, desafortunadamente, por última vez. Reproduzco a continuación el post que he escrito en “Reflexiones”, mi otro blog, comentando esta noticia.


Teatro Federico García Lorca de Getafe, Revistas literarias
Cuando el pasado 17 de septiembre Ezequías Blanco, director durante 30 años de la revista literaria en papel "Cuadernos del Matemático" me envió la convocatoria del 30 aniversario de la Revista a celebrar el 5 de octubre en el Teatro Federico García Lorca de Getafe pensé que estábamos ante una fiesta por haber alcanzado tan señera fecha como afortunadamente otras veces así había sido.

Es hoy, tres días después del evento getafense al que no pude asistir, cuando, al abrir el ordenador, me  topo con otro correo de mi amigo "Zaca" en el que me envía el enlace al video titulado "Cuadernos mágicos" realizado por Rufo Pajares que se pasó durante la Celebración tal y como rezaba el Cartel anunciador. Pero dicho cartel omitía lo más duro: el cierre definitivo de la Revista. La razón de tal omisión era que ya Ezequías la había comunicado en el magnífico número triple (56-58) de Cuadernos. La humildad de Quías y la levedad lectora con que nos movemos hoy día hizo que yo -y seguramente alguno más- no leyera la noticia del óbito. Venía claramente expresada en una nota al pie del editorial que abría el número:

«Por estas y otras buenas razones, con este número especial (56-57-58) de celebración de los 30 años de la publicación, la revista Cuadernos del matemático cierra sus puertas y, como los buenos toreros, se corta la coleta con la alegría de haber vivido mucho y de haber hecho camino al andar junto a vosotros y junto a otros que ya se nos marcharon definitivamente.

Hoy he visto el video de Rufo Pajares y allí todo queda claramente explicitado. Bajo la forma de una ensoñación el director de la publicación con este último número en sus manos dormita y en sus sueños se ve a sí mismo empujando un carro de supermercado que contiene números de la revista, refrescos y papeles escritos. Al principio empuja él sólo pasando frente al edificio del I.B. Matemático Puig Adam donde nació la revista; pronto se le une Matías Muñoz y al pasar frente a la farmacia que regenta Cristóbal López de Manzanara se une al grupo que hace caminar el carrito adornado con carteles que dicen "Poesía necesaria", "El poder de las palabras" y " Cultura es libertad". En su deambular alegre pasan frente a la imprenta Xiana que durante todos estos años se encargó de imprimir la Revista y darle la elegante configuración que desde el principio ha lucido. llegan tras un largo deambular por trochas y caminos a un cruce donde está sentada una mujer a la que preguntan por el camino a Salamanca. Ella les demanda a su vez que le den algo. Ezequías le lleva una cerveza y el último número de la Revista por el que le pide 20€. Ella se ríe cuando le dicen que es el precio de la revista de Poesía: "¿Veinte euros por 'esto'?" El director se enfada algo con ella y le suelta la sarta de verdades que durante estos 30 años quienes la hemos leído hemos podido comprobar en cada uno de sus números:

"¡Por esto, dice! Pero si es una revista en la que han escrito durante treinta años las primeras firmas tanto de aquí como de fuera; los artistas que hacen las ilustraciones y las portadas de exterior son conocidísimos desde aquí hasta Pekín. Pero si es una maravilla, es un milagro laico, es una isla de libertad, un objeto de arte en sí misma."

La mujer, al ver el entusiasmo con el que Ezequías habla de la Revista les dice que lo mejor que puede hacer por ellos es hacerla desaparecer y para significarlo corta el hilo de la madeja que como Parca que es sostiene en sus manos al tiempo que dice:

"Morir para ganar la eternidad"


Las preguntas que se agolpan en nuestra cabeza cuando se produce una desaparición son siempre las mismas y no por eso son menos importantes. Más que reflexionar sobre los motivos de su desaparición que creo, a poco que uno se lo proponga, todos adivinamos, me parece de mayor interés recordar la alegría de su nacimiento, la fuerza con la que Ezequías y los amigos getafenses que comadronearon el parto acometían los números de una revista literaria de creación y además fundamentalmente poética. Desde luego la empresa a todos nos parecía heroíca con inmensas dosis quijotescas. ¿Poesía? ¿En un Instituto de Secundaria? ¿En una localidad como Getafe? ¿Un producto en elegante papel satinado? Pues sí y lo que es mejor es que según fue pasando  el tiempo: primero, los meses, más tarde, los años, luego los eventos conmemorativos... sus lectores veíamos cómo crecía  un producto que se asentaba en los medios culturales del país, un producto de una altura estratosférica que se vendía en centros especializados o comprometidos con la alta cultura. Un producto que desde hoy será de consulta obligada por aficionados y estudiosos de la literatura en las Bibliotecas que se precien de serlo.
Ezequías Blanco, Cuadernos del Matemático, Revistas de Poesía
Desde aquí sólo me queda agradecer el enorme esfuerzo que durante estos treinta años han derrochado los que la han hecho posible: Ezequías, Matías, Cristóbal, Juliana, Angeles, Charo, Mercedes, y tantos, y tantos otros que día a día, mes a mes han trabajado con denuedo para crear esta maravilla que ha sido y ES "Cuadernos del Matemático". Muchas gracias por ello.




27 jul 2016

La revista "EmBLOGrium" echa el cierre

8 comentarios:
Juan Carlos Galán,
La brevedad en el tiempo ha sido, desde siempre, una constante en el mundo de las revistas literarias. Que la revista online "EmBLOGrium" haya logrado mantenerse viva durante tres años ha sido resultado del tesón y trabajo puestos en el empeño por su editor y alma de tan hermoso proyecto, R. Desde su México natal, R. a los que durante varios de estos años hemos sido sus colaboradores  nos alentaba, nos sugería, nos disculpaba..., en fin, nos transmitía desde allá su afecto, y nosotros -hablo por mí, naturalmente, pero seguro que los otros no piensan muy diferente- lo recibíamos y correspondíamos sabedores de las dificultades que un proyecto de esta naturaleza conlleva.

Y llegó el final. R. no ha podido hacer compatible sus obligaciones profesionales con su amor a la Revista. El número que conmemora el 3º aniversario de existencia del magazine es también el número de la despedida. Desde luego no ha podido ser mejor final, un final por todo lo alto, in crescendo. Más que un adiós, un hasta pronto, pues quiero creer que "EmBLOGrium" volverá con otro formato, con otra periodicidad, con otros contenidos..., como sea, a surcar la blogosfera. ¡Ojalá, así sea!

Gracias por todo, R., ha sido fantástico estar aquí y colaborar codo con codo contigo, y  con personas tan fantásticas como Juan Maíllo, Yoyita, Karla Ximena, Rhodéa Blasón, Consuelo... y otros colaboradores anteriores como Jimena de la Almena, casi casi la culpable de que me interesase por el proyecto o Kriz o Raquel Campos o... tantos otros más.

Desde aquí os invito a todos a que paséis las páginas de este número especial. Dejo aquí el editorial escrito por RBC, nuestro director y amigo, para este ¿Hasta luego?:


22 abr 2016

En el 400 aniversario de la muerte de Cervantes

11 comentarios:
En el número de marzo de la revista "emBLoGrium" publiqué el artículo que a continuación reproduzco. En esta semana de homenaje a Cervantes creo que no se debe dejar suelto ninguno de los muchos cabos que derivan -y esperemos que por mucho tiempo siga siendo así- de su enorme figura y talento.
Las librerías cierran, Salamanca, pirateo digital, 400 aniversario muerte Cervantes

Este 2016 Miguel de Cervantes llevará ya 400 años bajo tierra en el Convento de las Trinitarias de Madrid. El creador de personajes tan humanos como Don Quijote de la ManchaSancho PanzaRinconete y CortadilloMonipodioCipión y Berganza (sí, también ellos, pues aunque canes tienen más humanidad que algunos de los considerados así por andar sobre dos patas), Ginés de PasamontePreciosael licenciado Vidrierael bachiller Sansón CarrascoRoque GuinartLuscinda y CardenioFernando y Dorotea… y tantos y tantos otros que la genial pluma del alcalaíno dejó fijados para siempre en letras impresas y que circulando en forma de libros han entrado a lo largo de más de estos cuatrocientos años en las mentes de sus lectores que se cuentan, o al menos se contaban o se han contado, por millones.

Hasta tal punto el apellido del autor de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha está asociado a la idea de “libro” que muchas son, o han sido, las librerías que tomaron ese nombre como marca distintiva para su negocio. Cualquiera que teclee en el buscador de Google la expresión “Librería Cervantes” se sorprenderá al ver que el diccionario predictor antes de que acabe de escribir la frase le abre un abanico de posibilidades: Madrid, Oviedo, Ceuta, Salamanca, Guayaquil, Fuenlabrada, ciudad de México, Olavarría (Buenos Aires), Logroño, y muchos lugares más en los que el inventor del caballero idealista dio nombre a otras quimeras empresariales que poco a poco y con denodado esfuerzo salieron para adelante gracias a la fe de sus emprendedores y al amor al libro y a la lectura de quienes sin desmayo fueron clientes suyos.

Hoy estoy triste porque uno de esos focos de cultura, una de esas empresas librescas a punto de alcanzar nada menos que los cien años de existencia, en dos meses cierra, baja la persiana, echa el candado. Hablo de la librería “Cervantes” de mi ciudad, Salamanca (España). Cuando el pasado día 15 de enero paseando por esta  hermosa localidad vi anunciado su cierre en el escaparate no pude por menos que entristecerme pues una parte de mí también echará el cierre con ella.

¿Por qué están desapareciendo las librerías? Dejando a un lado los casos personales del tipo jubilación sin descendencia de los propietarios cual es el caso de la librería salmantina, cabe preguntarse si éste ya no es un negocio rentable, si a nadie le interesaría recoger el testigo cultural que desde 1920 “Cervantes”, elegante y con tanta dignidad, ha ostentado. Pues parece que no, que no hay nadie, ni privado ni público, que dé un paso al frente para continuar una labor de casi un siglo. ¿Por qué?
La pregunta no merece la pena ser contestada pues todos conocemos la respuesta, la padecemos y en cierta manera la fomentamos: cambio tecnológico que está orillando el formato papel en beneficio del formato digital; cambio generacional que habiendo nacido ya en este mundo digital prefiere, cuando lo usa, el soporte informático en perjuicio del soporte libro, y pérdida continuada del hábito lector.  Pese a ser “Cervantes” una librería especializada en manuales universitarios y rondar Salamanca la cifra de los 11.000 estudiantes, paradójicamente los beneficios por ventas venían siendo desde hace ya algún tiempo cada vez mas exiguos. ¿Qué pasa, qué está ocurriendo? ¿Es que para estar intelectualmente bien formado ya no hacen falta los libros? ¿O es que, como en tantas otras cosas, nos engañan y nos dejamos engañar hablando de la “generación mejor preparada”?


En fin, sea lo que sea y por lo que sea, la tristeza se ha instalado en mí. Los hombres pasamos pero nuestras creaciones permanecen. La librería salmantina “Cervantes” era una hermosa creación, una buena cosa, con afán de perdurabilidad cuando en 1920 la fundara Germán Sánchez Almeida, padre del actual propietario, Jesús Sánchez Ruipérez, hoy ya con 87 años. Pero los mismos hombres a los que sirvió para formarse y ascender en sociedad la han / la hemos apuntillado. Si así pagamos a quienes nos hacen y han hecho el bien, mi fe en el género humano se tambalea.

¡¡Descanse en paz y en nuestro recuerdo “Cervantes”, una vez más muerto!!

13 mar 2016

"... a favor de LUIS JAVIER MORENO"

3 comentarios:
Con entusiasmo, como siempre suele sucederme, recojo del correo el último envío de la revista literaria "Cuadernos del matemático". Con alegría rompo el plástico con el que viene protegida y antes de entrar de lleno en ella hojeo por encima los dos suplementos que la acompañan: "Les Cressons Bleus" y "Lavarquela".

"Les Cressons Bleus" se dedica en su integridad a la poeta sueca -totalmente desconocida para mí- Boel Schenlaer. Su biografía y la noticia de su actividad poética (editora desde 2005 de su propia revista poética, "Post Scriptum" y autora de varios libros de poemas: el último es de 2015, "Poemas desde Nueva York"; el anterior, al que Cuadernos del matemático dedica íntegramente el suplemento, es de 2012 y se titula "Nómada en el exilio". Echo un vistazo a algunos de los poemas de esta autora sueca en traducción de Elda García Posada. Me gustan. Ya los leeré con detenimiento

Luis Javier Moreno: Un enorme poeta 
Al tomar en mis manos el suplemento "Lavarquela" algo muy íntimo se rompe en mi interior pues todo él está puesto bajo una elegíaca advocación: "... A FAVOR DE LUIS JAVIER MORENO". Al leerlo, los años lejanos de estudios universitarios en Salamanca vienen a mi mente atropelladamente: Luis Javier Moreno y su ciudad, Segovia; el entorno poético de una ciudad, Salamanca, y de una época: Aníbal Núñez, Paco Novelty, Paco Castaño, Ezequías Blanco, José Luis Puerto..., él mismo, personaje central de este número. En rápido mirar veo que en el cuadernillo aparecen emocionados homenajes de sus colegas, amigos y allegados (Ignacio Sanz, Angel Luis Prieto de Paula, Gustavo Martín Garzo, Ana Rodríguez Tenorio...). Se completa tan cariñoso y sincero recuerdo al gran poeta que se fue con cierta antelación con poemas que en su memoria le dedican los poetas, amigos y compañeros, Ezequías Blanco, José Luis Puerto, María Angeles Pérez López, Olvido García Valdés, Jesús Fernández Palacios, Natalia Carbajosa...  y algunos otros más.

Así es la vida de azarosa. Inopinadamente, con sorpresa, el tiempo se nos echa encima y descubrimos que los años transcurridos ya son muchos y que algunos, amigos y conocidos, se van despidiendo. Este suplemento dedicado al compañero de profesión y de estudios, fallecido en diciembre de 2015, con sorpresa al menos para mí ,en su ciudad, Segovia, me descubre a un enorme poeta con una actividad literaria y una obra de la que una pequeña muestra quiero traer hasta aquí hoy cuando los responsos de la Semana Santa resuenan en el horizonte cercano.

La forma del poema
 Lo que sucede tras de las palabras
suele estar ya previsto 
en las mismas palabras 
y en su casa encantada 
de muñecas de trapo de colores 
para el teatro de sus marionetas. 
Comienza a molestar esa seguridad 
de andar siempre sobre la pista… 
Tras de las bambalinas del idioma 
hay un apuntador que boicotea 
la parte más brillante del discurso
introduciendo versos que no nos pertenecen 
y echa a perder con sus imitaciones 
de timbre, voz y tono, lo mejor del poema.
 Los queridos y viejos detectives privados
consumieron sus días en enigmas análogos: 
los del rastreo de mil pistas falsas… 
Ya no son necesarias esas medias de seda 
que se encuentran a veces 
en el lugar del crimen. 
(En contra y a favor, 1980.)

 Los Poetas
Los poetas protestan… 
Muchos de ellos confirman 
la dimensión moral que tiene el hecho lírico.
Su límite, aseguran, es otro signo 
de la limitación universal. 
La mayoría aspira 
a ser considerados 
por las revoluciones… 
Suelen viajar a Francia una vez en la vida.
(324 poemas breves, 1986.)

Juan Gris
La mañana es la forma de una taza humeante
de café muy cargado, que es lo que desayuna
la luz mientras espera que Juan Gris la reciba.
Ella, azul toda, espera por la música,
la cadencia aritmética de cámara,
que Juan Gris le ha pintado para cuerda…
La melodía a dúo cruza un puente en el barco
de la naturaleza pasajera 
del amor y la vida y el recuerdo del agua.

Hace tiempo que llueve por la fruta que él pinta,
las cerezas le aman y las uvas ajustan 
el racimo a la forma de sus fruteros planos. 
Los extremos del mundo 
concurren en la línea de su abierta ventana:
se han convertido en aire las cortinas 
para el triángulo ocre del velero 
que aproxima la seda azul de la bahía 
al borde de su mesa fragante de manzanas… 
El corazón del horizonte crece 
en la mirada, GRIS, que le da forma.

BIBLIOGRAFÍA DE LUIS JAVIER MORENO


POESÍA
Poemas breves (1965-1985) (1986). Junta de Castilla y León.
El final de la contemplación (1992). Visor.
Época de inventario (1992). Amarú Ediciones.
Rápida plata (1992). Caja General de Ahorros de Granada.
Noventa actitudes acerca de la escultura (1993). P.O.E.M.A.S.
Cuaderno de campo (1995). Hiperión.
Poemas de Segovia (2001). Diputación provincial de Segovia.
Poemas escogidos: antología 1965-2005 (2005). Junta de Castilla y León. Consejería de Cultura y Turismo.
Segunda antología (1967-2007) (2010). Diputación provincial de Salamanca.
PROSA
 La puntada y el nudo (1993). Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Segovia.
En el cuartel de invierno (1998). Diputación Provincial de Granada.
Cuaderno de paso (2000). Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Segovia.
En la llama del fuego (2001). El Extramundi. Iria Flavia.
Horas marinas (2006). Diputación provincial de Cádiz.
Quinto diario (2009). Caja Segovia

5 feb 2016

El Regionalismo literario. Una reflexión

6 comentarios:
Comúnmente solemos oír y nosotros mismos a su vez decimos eso de “Fulanito tiene muchas lecturas” o “Menganito ha leído mucho”; también cuando un joven acude a su profesor universitario favorito para transmitirle el deseo de que le dirija el trabajo de final de carrera, éste, amable y condescendiente, suele en principio quitárselo de encima con un sencillo “¡Vaya usted leyendo!”. ¿Por qué se dice o nos dicen esto? ¿Qué se quiere significar con ello? Pienso que lo que se esconde tras estas expresiones es la idea de que las lecturas son la fuente de la que surgen las ideas, la manera de relacionar y unir entre sí asuntos que en principio parecen diversos y muy ajenos unos de otros.

Regionalismo literario, bases literarias de los nacionalismos

Lo anterior viene a propósito de lo siguiente: Hace poco finalicé “Cañas y barro” [leer reseña aquí], una sencilla novela que el escritor Vicente Blasco Ibáñez publicó en 1902. Blasco Ibáñez (1867-1928), un valenciano que participó activamente en política (siete veces diputado por Valencia en el Parlamento nacional), fue un periodista y escritor de novelas que vertía en sus relatos, poniéndolos virtualmente en pie, los ideales socio-políticos que defendía desde su escaño de diputado. Su ideario político consistía en el republicanismo regionalista valencianista (organizó y lideró en Valencia un movimiento de masas, al estilo de los que comenzaban a implantarse en Europa, cuyas bases eran el nuevo proletariado industrial y el antiguo artesanado). La lectura de esta novelita me ha hecho reflexionar sobre lo poco que se ha avanzado en los asuntos de la organización político-social española, en el ‘apalancamiento’ en que unos y otros están/mos instalados en nuestro país. Pero no sólo”Cañas y barro” me ha llevado a pensar en nuestro país. Su lectura me ha provocado una reflexión sobre este regionalismo que viene de antiguo, que parecía superado por la globalización y los actuales movimientos asociacionistas supranacionales de todo tipo y que, sin embargo, renace con fuerza inusitada.

Vivimos tiempos convulsos. El domingo 6 de diciembre de 2015 en la liberal y abierta Francia las candidaturas reaccionarias del Frente Nacional ganaron la primera ronda de las elecciones en seis de las 13 regiones donde éstas se celebraban. Resulta paradójico observar que en el país considerado más centralista y unificado exista una cierta inercia centrífuga que lleva al ciudadano a refugiarse en la periferia regional donde todos se conocen y existen unas coercitivas reglas de comportamiento muy claras. Frente al anonimato e innovación procedimentales propios de las grandes urbes, en momentos de crisis como los vividos últimamente por ese país diríase que los ciudadanos quieren que los miembros de la comunidad sean homogéneos, marquen todos el mismo paso a fin de detectar al ajeno, al de fuera, al posible agresor.

¿Y todo esto tiene algo que ver con la literatura?, se preguntarán algunos. Pues todo y nada;  nada y todo. No hay que pensar que la literatura es inocente, que los autores y/o lectores viven en una torre de marfil alejados de las contingencias mundanas cual si de practicantes integristas de una religión se tratase. En España no es nueva esta lucha entre fuerzas centrípetas y fuerzas centrífugas, aunque sí es diferente. En mi país desde hace tiempo (mucho mucho tiempo: algunos lo llevan hasta la época de la alta edad media o más lejos todavía)  han existido tendencias contrarias a la unificación en un proyecto común. Pese a ello hubo momentos en que la marcha conjunta de todas las tierras (“Las tierras, las tierras, las tierras de España" a las que cantaba Rafael Alberti) fue total; me refiero a los siglos XVI, XVII y XVIII en los que poco a poco fueron cayendo regalías, portazgos y aranceles separadores en pro de una comunidad hispana común. Pero fue sobre todo el racionalismo dieciochesco con sus anhelos de progreso el que más hizo por la eliminación de particularismos anquilosantes. Ahora bien la historia nos enseña que todo en el mundo es pendular, todo es de ida y vuelta, a grandes inundaciones siguen enormes sequías, a hambrunas brutales hartazgos mortales…

Eso será lo que suceda en el XIX, siglo de reflujo en el que –los franceses de nuevo- los ideales teóricos y los avances científicos manifestados durante la Ilustración se pretendió ponerlos en pie, materializarlos y hacerlos realidad extendiéndolos “filantrópicamente” por el universo mundo. Las fuerzas conservadoras e inmovilistas reaccionaron refugiándose en los valores antiguos –los “fueros viejos”- que resistieron el empuje del Progreso que venía impuesto “manu militari” por los ejércitos napoleónicos.

Sabino Arana, Vidal i Valenciano, Victor Balaguer, Antonio Trueba, Navarro Villoslada, Arturo Campión

 Vencido el Progreso por la Reacción ésta buscó argumentación válida en el movimiento romántico que por esas fechas triunfaba vigoroso en  Alemania y Francia. Era preciso buscar munición justificatoria en el pasado al que los reaccionarios enemigos de la igualdad, libertad y fraternidad se aferraban. Literariamente ésta se encontró en la prosa histórico-legendaria romántica que en España realizaron vascos como Antonio Trueba (“Cuentos populares”), Francisco Navarro Villoslada (“Amaya o los vascos en el siglo VIII”), el mismo Sabino Arana (“Los últimos íberos” ), o Arturo Campión (“Don García Almorabid”), mitificando todos ellos el antiguo ruralismo de la zona y  convirtiéndolo en falsa realidad dado que el País Vasco se había metido de lleno en una industrialización sin vuelta atrás. Del mismo modo en Cataluña surgieron en esa época autores como Ramón López Soler (“El caballero del cisne”) o Antoni de Bofarull (“L'orfeneta de Menargues” ['La huerfanita de Menargues']) que novelaban historias legendarias de la zona. Pero será el teatro al que la burguesía catalanista acudía habitualmente el que más difundirá en esta región esos aspectos costumbristas locales rescatándolos con frecuencia del pozo de la historia. Autores importantes en esta senda fueron  Víctor Balaguer (“Don Joan de Serrallonga”, 1868) o Eduard Vidal i Valenciano (“Tal faràs, tal trobaràs” ['Quien mal anda, mal acaba'], 1865).

El Costumbrismo que surge durante el Romanticismo será la veta originaria de la que saldrá el Realismo-Naturalismo en el que se refugiarán no pocos autores como Blasco Ibáñez para difundir, como ya he dicho antes, sus ideales socio-políticos regionalistas.

 Es evidente que la lectura siempre tiene interés y que leer sirve para reflexionar “una mica sobretot[un poco sobre cualquier cosa]. ¿Sirve de prueba este artículo? 
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ACLARACIÓN.- El artículo anterior es reproducción exacta del aparecido en el pasado número de enero de la revista "EmblOgriuM", de cuyo contenido ya hablé aquí hará cosa de un mes o así, Me parece que el momento que estamos viviendo justifica reflexiones como la anterior. 

2 ene 2016

"Emblogrium" nos desea Feliz Año Nuevo 2016

2 comentarios:
Puntual como nunca a su cita, el día primero de este recién estrenado 2016 ha salido el número 29 de "EmblogriuM" correspondiente al mes de enero. 





En esta ocasión, R, su editor, ha optado por una escueta, simple y elegante presentación en blanco y negro que él mismo justifica en el editorial que abre el ejemplar. Al haber dejado los artículos que se basaban en el colorido para el siguiente mes, el "EmblogriuM" de enero ha adelgazado bastante aunque, en mi opinión, su contenido es de enjundia.

 En este número aparece una colaboración mía:
que desde aquí os invito a leer. 

Los títulos y autores del resto de artículos son los que aparecen en la foto de la derecha.

Espero que disfrutéis mucho de este número de la revista. 

3 nov 2015

El "Día de muertos". Mi relato en EMblOgRIUM

7 comentarios:
Salió puntual el número de noviembre de la revista "EMblOgRIUM". En esta ocasión el ejemplar ordinario se acompaña de un especial "Xibalbá". Es en este especial donde junto a otros colaboradores de la Revista escribo un relato fantástico en el que emprendo la marcha hacia Xibalbá la ciudad mítica de la cultura maya donde habitan los muertos.

Xibalbá, Día de los Muertos, Día de Todos los Santos, relato de Juan Carlos Galán

En esta entrada podéis leer mi relato, pero os invito a que leáis los otros en el Especial "Xibalbá" [hacer clic aquí]  pues en el último relato las historias desarrolladas individualmente por cada uno de nosotros confluyen y se juntan en un final común.

oooOooo

Xibalbá

-El relato de Juan Carlos-

Ese 31 de octubre la jornada le estaba resultando agotadora. Juan Carlos jamás pensó que ese trabajo de guarda forestal que con tantas ganas había tomado podría llegar a resultarle tan tedioso. Cuando Alberto le habló de aquel Parque Natural, JC pensó que trabajar en él en contacto con la Naturaleza sería maravilloso, la ocasión que llevaba buscando desde hacía ya no sabía cuánto de escapar del aburrido trabajo de  oficina al que estaba atado desde que acabó sus estudios de Ciencias Ambientales. Pero ¡já!, ahora resultaba que vigilar la extensión de ese frondosísimo bosque  -¡selva más bien!- de caobas, cekas y chacás por el que discurría, plácido, el río Balankanche se había convertido en una rutinaria sucesión de reuniones agotadoras en torno a una mesa. Ahora parecía que a Enrique Xavier, el jefe del que JC dependía, le interesaban más los largos listados en Excel de Flora y Fauna de la zona próxima a Chichen Itza que cualquier otra cosa.
A punto de dar las dos de la tarde, nada más finalizado el almuerzo y cuando Juan Carlos se disponía a regresar a la torreta desde la que con la ayuda de prismáticos contabilizaba el paso de jaguares, pumas y temazantes camino de los ojos de agua donde abrevar, Héctor, el vigilante de la entrada al recinto, le entregó un sobre cerrado que una extraña mujer había dejado en la recepción del Centro de Recursos, Investigaciones y Sostenibilidad de la Flora y Fauna de la Península de Yucatán (CRISFAPY):
-          Juan Carlos –dijo Héctor agarrándole por el brazo cuando ya salía del comedor- han dejado para ti este sobre.
-          ¿Para mí? Gracias, Héctor –le respondió.
Con cierta expectación JC rasgó el sobre del que extrajo una octavilla en la que con letra cuidada y de extraño aspecto gótico se podía leer:
"Estimado Juan Carlos: Has sido invitado a celebrar el día de los muertos en la gran Xibalbá. El mapa que te es adjuntado te indicará cómo llegar. Pero te advierto: debes estar antes de las cero horas del primero de Noviembre y cruzar la puerta exactamente a la media noche, si no habrá consecuencias. Es una invitación que no puedes rechazar."
Diez horas faltaban para tan extraña celebración a la que le convocaba ignoraba quién. No sabía si asistir o no. Algo, muy íntimo, le avisaba de la peligrosidad de acercarse a celebrar el Día de los Muertos, pero si no lo hacía la nota decía que habría consecuencias. Poco a poco la sensación de peligro fue sustituida en el pecho de JC por la de terror. ¿Cómo acudir, cómo llegar a la gran Xibalbá? ¿Existía entonces este lugar, Xibalbá, que Juan Carlos en su niñez había oído nombrar a sus mayores y del que siempre se mofó? No lo sabía a ciencia cierta, lo único que estaba claro era que había que empezar a actuar y no perder más tiempo.
Era tal el miedo que le había metido en el cuerpo la enigmática carta que para intentar superarlo en cuanto salió del trabajo a las cinco de la tarde (“¡ya sólo quedan siete horas!”) entró en una taberna que había a la entrada del CRISFAPY. Allí el joven guarda forestal pidió un trago, luego otro, y otro más y otro y otro…
-         ¿Quieres llegar a Xibalbá y no sabes cómo? –le dijo una enigmática mujer enfundada en una capa y oculto su rostro bajo una capucha que apenas si dejaba entrever un matojo de pelo enmarañado.
-         ¿Quién eres? ¿Cómo te llamas? –contestó Juan Carlos inmerso en la dormidera que le había producido el licor- ¿De verdad sabrías indicarme cómo llegar allá a tiempo?
-          Si tú me lo permites, sí.
-         De acuerdo. Pero antes dime: ¿cómo te llamas?
-          Elvira. Y tú, Juan Carlos, sígueme. Hace tiempo que estaba esperando poder corresponderte como mereces.
Elvira y JC pararon un taxi a cuyo conductor pidieron que los llevase hasta la pirámide de Kukulkán. Al llegar vieron cómo el sol del crepúsculo al incidir sobre las nueve plataformas que la constituyen formaba una especie de serpiente escamosa que con su cabeza invertida parecía indicarles una dirección a seguir.
-          ¡Dame la mano! –le gritó Elvira a JC-. ¡Es preciso que entremos en ella antes de que el sol se ponga!
-          Como tú digas –le respondió.
De modo inexplicable una vez traspasada la puerta la pareja se vio dentro de un túnel de piedra descendente que rápidamente empezaron a recorrer. A lo lejos parecía escucharse como un rumor de agua que corría o saltaba produciendo un sonido cada vez más potente, más ruidoso, de catarata casi… Hubieron de detenerse pues el fragor acuático era tal que sus cerebros, al menos el de JC, no eran capaces de procesar la belleza del mundo en que estaban: Al final del túnel había una gran oquedad en el suelo donde se perdía la vegetación que, seguramente producto de la humedad, había crecido a su alrededor y que como si lo necesitara se volcaba hacia el agujero negro.
Elvira y Juan Carlos se dieron cuenta de que esa tremenda abertura en el suelo era un cenote del que nunca él había tenido noticias. Descendieron los 20 metros que les separaban del agua que discurría por su fondo y allí, junto a las limpísimas aguas distinguieron la entrada a una gruta, a una caverna. Temerosos iniciaron el recorrido de la misma que parecía inacabable.
-          No se ve nada –gritó JC a la mujer que yendo a su lado no le había mostrado aún el rostro-. Creo que lo mejor sería volver y abandonar
-          Acuérdate de que las consecuencias serán terribles si no logras estar a medianoche a la entrada de Xibalbá –le contestó ella.
Aunque estaban inmersos en una densa oscuridad, los ojos de la pareja reconocieron una sombra también encapuchada que allá se encontraba.
-         ¿Quién anda ahí? –preguntó Elvira, sin obtener respuesta alguna.
-          Si no respondes te mato –bramó Juan Carlos superado el atontamiento que la bebida le había producido.
Cuando JC se lanzaba contra la sombra con ánimo de quitarla de en medio, ésta pronunció unas enigmáticas palabras en un antiguo idioma: “Pater, ignosce illis , quia nesciunt quid faciunt” (“Señor, perdónalos, porque no saben lo que hacen”).
-         ¿Quién eres? ¿Qué has dicho? ¿Sabes dónde estamos? ¿Nos podrías decir cómo podemos llegar a Xibalbá? –le preguntaron los dos casi al unísono.
-         Soy Francisco Ximénez, un fraile español de Écija –nos respondió-  No me podéis ya hacer daño pues vosotros y yo no estamos, ninguno de los tres, dentro de la misma dimensión temporal. En cuanto a qué decía cuando me atacaste, sólo le imploré al Señor su perdón para vosotros por no ser conscientes de lo que ibais a hacerme.
-         ¿Te burlas de nosotros? –le espeté-. ¿Cómo puedes decir sandeces semejantes?
-          Muy sencillo, pequeño saltamontes –me respondió. Y rió con ganas el frailecito-. Yo llegué a estas tierras de Nueva España hace ya unos cuantos siglos. Por acá hice muchas cosas, aunque la principal para mí y para la historia fue la de salvar el texto sagrado de la civilización maya del peligro que corría al ser oral de desaparecer. Gracias a mis esfuerzos las creencias de este pueblo milenario sobrevivieron. Por esto sólo os puedo decir que no veis nada porque paradójicamente el estruendo del río que discurre por esta galería es de  tal calibre que no sólo lastima la audición sino que neutraliza al resto de sentidos humanos y entre ellos a la vista.
La explicación dada por este ser de aspecto frailuno aunque extraña no  sorprendió a Juan Carlos en modo alguno. Desde que junto a Elvira había llegado al túnel de piedra subterráneo de modo inexplicable, su cabeza parecía haberse habituado a procesar saberes e informaciones de manera en nada semejante a lo que para él había sido habitual hasta entonces. JC pensó que sólo tenía una opción y esta era exprimir al fraile al máximo.
-         Fray Francisco: ¿Dónde queda Xibalbá? ¿Podrías conducirnos hasta allá? –le inquirió ansioso.
-         ¿Por qué no le conduces tú? –contestó fray Francisco dirigiéndose a Elvira que, silente, me acompañaba.
-          Me está vedado descubrir el arcano –respondió ella tranquila-. Es él por sus propios medios quién ha de procurar llegar hasta las puertas de ese más allá. Sólo te diré una cosa, Juan Carlos –dijo volviéndose hacia él pero bajando la cabeza para que no pudiese contemplar su rostro-, hay varios cientos de kilómetros hasta allá y el tiempo que te resta es escaso.
-         Entonces –dije con inseguridad y ya temeroso- ¿por qué me acompañas, por qué estás haciendo el mismo trayecto que yo?
-         Las promesas dadas han de ser cumplidas –respondió ella-. Por eso sigo tus pasos
Si ya estaba inquieto por todo lo que le había sucedido tras un pesado y rutinario día de trabajo, las palabras frías y sin sentimiento de Elvira no le tranquilizaron un ápice. “¿Varios cientos de kilómetros de aquí?” “¿Pero en qué dirección?” “¿A qué promesa incumplida debería responder ante esta mujer espectral?” Estas y otras preguntas se agolpaban en su cabeza. De pronto de manera impulsiva y sin ser casi consciente de ello espetó a fray Francisco Ximénez:
-          ¿Por dónde sigo, padre?
-          Toma la dirección de Cobán –respondió. Y dicho esto, el eclesiástico igual que apareció desapareció perdiéndose gruta adentro por donde escapaba el agua ruidosa y cantarina.
Juan Carlos tomó una rápida decisión. Se lanzaría al agua y se entregaría a su fuerza propulsora. Por muy rápido que él pudiera caminar nunca podría llegar a Xibalbá en esas pocas horas y menos sin saber dónde quedaba. Y dicho y hecho. JC se zambulló en las frías aguas del río estruendoso que nada más entrar en él cambió su estrepitosa sonoridad por otra más tenue y cantarina. El frío del agua apenas si lo sintió en su cuerpo pues un tronco desprendido de una de las inmensas raíces de caobas que llegaban hasta el agua, le sirvió de improvisada barcaza a la que sin dificultad subió. A su lado, impertérrita y sin mostrar jamás su rostro, Elvira le acompañaba silenciosa escuchando las canciones que, mágicas, llenaban las inmensas galerías por donde circulaban estas encantadas aguas.
Mientras viajaban a velocidad de vértigo subidos en esa chalupa que se diría prodigiosa dado que viraba a derecha e izquierda sorteando con acierto el bosque de raíces y ramas espinosas que parecían querer atacarles, Juan Carlos algo más tranquilo, dirigiéndose a la mujer que desde hacía ya tiempo iba con él le dijo:
-          ¿Qué promesa, oh Elvira, incumplí y cuándo lo hice?
-         Me prometiste amor eterno –respondió ella seria y distante-. Pero, apenas saciado tu instinto, olvidaste todo lo hermoso que me habías dicho.
-          ¿Y cuándo fue aquello? Por más que lo intento no logro recordarlo –dijo JC.
-          Te daré unos datos –empezó a decir Elvira-: Salamanca. Eras un estudiante alegre, despierto, dicharachero que enamorabas a cuantas por tu lado pasaban. No te llamabas como ahora. Félix era tu nombre. Te burlaste de mi ingenuidad y mataste, oh cruel, a mi padre cuando fue a exigirte el cumplimiento de tu promesa.
-          No recuerdo nada. Fueron tantas y tantas. Pero ¿eso cuándo ocurrió? –preguntó ansioso a la mujer vengativa.
-          Hará casi 200 años –sentenció ella.
Una sensación de mareo, de caída a los infiernos, de vorágine espiral invadió a Juan Carlos. “Doscientos años hacía. El se llamaba Félix. Promesa de matrimonio incumplida”. No, no podía ser. Él se llamaba Juan Carlos y estaba en 2015, no en mil ochocientos y pico. ¿Qué estaba ocurriendo?
Mientras estos pensamientos invadían la cabeza de JC, la barcaza había seguido su curso veloz por ríos que a veces se remansaban en lagunas de color rojizo, como sangre, mientras que en otras ocasiones adquirían una gran velocidad y el color claro y límpido de sus aguas incitaban a beber y saciarse con ellas. Al cabo de un tiempo impreciso Juan Carlos levantó la mirada dada la ausencia de movimiento. La chalupa había embarrancado en la orilla. Al ver que Elvira le tomaba la delantera y descendía, él se apresuró también a hacerlo.
-          ¿Qué hora es? –preguntó
-          Las once y media. Quedan sólo treinta minutos para las 12 de la noche –le respondió Elvira.
-          ¿Qué hacemos ahora? –sollozaba Juan Carlos ante la visión de cuatro caminos que se abrían ante ellos: uno rojo, otro blanco, otro amarillo y otro negro-. Cuatro posibilidades y sólo treinta minutos de tiempo. ¿Qué camino llevará hasta las puertas de Xibalbá?
-          Escoge el máximo de colores posible –le recomendó Elvira.
Oído este consejo Juan Carlos escogió el camino negro al considerar que el negro es resultado de la suma de todos los colores, si bien dudó en escoger el blanco al ser éste el origen de todos ellos. Pero como estaban en el mundo subterráneo donde la luz era inexistente, creyó oportuno optar por el más oscuro. Iniciaron entonces ambos una carrera desenfrenada por ese camino que parecía no anunciarles nada bueno. El tiempo corría en su contra. En su trayectoria creyeron cruzarse con unos campesinos que llevaban grandes capachos llenos de achiote, carne de chompipe y tamalitos de maíz. Otros portaban instrumentos musicales como arpas, violines, guitarras, chirimías y marimbas.
-         ¿A dónde van ustedes. Por qué llevan tanta comida e instrumentos de música? –les preguntó JC al paso.
-          Vamos a Xibalbá, a la fiesta de los muertos  –le respondieron-. Estamos invitados a una boda largamente anunciada.
-          ¿Xibalbá? Entonces hemos escogido el camino correcto –exclamó Juan Carlos alborozado al tiempo que miraba a Elvira quien le devolvió una espectral y se diría calavérica mirada que le llenó de espanto.
Sí, en efecto, habían llegado y cumplido el objetivo planteado en la tarjeta que hacía diez horas había leído en su puesto de trabajo. No eran aún las 12 de la noche y se habían plantado sin saber exactamente cómo ante las mismas puertas de Xibalbá de donde salían sonidos como de cadenas que se arrastraban mezclados con otros de guitarras, pitos y chirimías. El problema era de nuevo que había que elegir por cuál de las siete puertas entrar. Pasaron por delante de todas y se detuvieron ante una en la que ponía: “BODAS”.