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27 ene 2023

"Adultos" y "A contraluz". Novelas de Marie Aubert y Rachel Cusk respectivamente (A pares XXXII)

16 comentarios:

«Yo empezaba a ver mis propios miedos y mis propios deseos manifestándose fuera de mí, empezaba a ver en las vidas ajenas un comentario de la mía» (“A contraluz”, pág. 70)
«No voy a ser madre de nadie, no voy a tener hijos adultos que me canten el cumpleaños feliz cuando cumpla sesenta y cinco, no seré abuela de nadie ni tendré nietos con los que celebrar la Navidad. Se abre un abismo en mi interior, me asomo a algo grande, negro y vacío, y canto «happy birthday, dear mami, happy birthday to you», nunca viviré esto, es demasiado tarde.» (“Adultos”, pág. 77)

!Adultos" de Marie Aubert y "A contraluz" de Rachel Cusk


"Adultos" de Marie Aubert
La blogosfera en la que me muevo -exclusivamente la de lectores y amantes del séptimo arte- esconde entre sus muchas virtudes la posibilidad de conocer a magníficos disfrutadores de la literatura y/o también del Cine. Mi muy buena amiga Marian, administradora del excelente blog MarianLEEmásLIBROS, allá por el pasado mes de noviembre publicó una reseña de la primera novela escrita por Marie Aubert. Muchas de las cosas que en ella comentaba llamaron poderosamente mi atención; entre ellas estaba la decisión femenina de tener o no tener hijos, la competencia entre hermanas y la excesiva permisividad con que los adultos hoy día se comportan con sus hijos cuando aún son niños, a los que consienten todo tipo de caprichadas sin importarles si sus juegos o protestas molestan o no a otras personas. Tras leer elementos tan sugestivos destacados por Marian me dije que debía leer "Adultos" de la noruega Marie Aubert. Y así lo he hecho.

Es una novela corta, de apenas 100 páginas que se lee muy bien y que atrapa desde el primer momento. La autora presenta en ella esa manera tan propia en los nórdicos de sentir la relación familiar e interpersonal. En la novelita se cita la película 'Celebración' de Thomas Vinterberg que es, ¡madre mía!, de 1998. Vi esta película en su momento y fue para mí toda una revelación. También vi con enorme gusto la adaptación teatral que de la misma hizo entre nosotros en 2017 Magüi Mira [leer aquí reseña hecha en este blog]. Tanto en la película de Vinterberg como en la novela de Marie Aubert tiene lugar una revelación ('epifanía', dicen ahora los modernos), un suceso que supone un antes y un después para todos o para alguno de los personajes. En "Celebración" sucede como en "Adultos" comenta Ida, la arquitecta soltera de 40 años, a su hermana Marthe en presencia de su cuñado Kristoffer y su sobrina Olea, «la escena de la mañana siguiente, cuando ya se sabe que el padre es pedófilo y trata de encontrar un sitio para sentarse a la mesa».

Marie Aubert (Oslo, 1979)
Naturalmente entre el padre de Celebración y la Ida de Adultos no hay ningún parecido; pero también ella, por las circunstancias vividas en la reunión familiar que los ha convocado para celebrar el 65 cumpleaños de la madre, ha experimentado en su interior un cambio, un descubrimiento, una transformación, ha tocado suelo, ha tomado conciencia de... Evidentemente no voy a decir nada más porque uno de los alicientes de esta narración es asistir a ese momento final. Leed la novela, estoy convencido de que disfrutaréis tanto como yo. A partir de la epifanía os plantearéis, ¡seguro!, muchas cuestiones; precisamente aquellas que señala Marian en su magnífica reseña y que me llevaron a mí a leer esta narración: la maternidad (su aceptación, la presión social, el deseo de ser madre, la decisión libre de no serlo, etc.), la rivalidad entre hermanas, la vida en soledad, las relaciones via Tinder y otras nuevas maneras de tener sexo, el comportamiento actual de los niños, la excesiva permisividad de los padres, etc. 

Aunque no se cita en la novela, a mí algunos de los asuntos que se dirimen en ella me ham hecho recordar "Agosto", la obra de Tracy Letts adaptada al cine en 2013 por John Wells, genialmente interpretada por Meryl Streep y Julia Roberts entre otros intérpretes. Al igual que en el film, en Adultos muchos asuntos afloran en la reunión familiar que convocó a los miembros de la familia para celebrar el 65 cumpleaños de la madre. En "El blog de Juan Carlos" escribí hace ya seis años una comparativa entre la película de John Wells y la adaptación que para el teatro hizo el hace poco desaparecido Gerardo Vera que si os apetece podéis leer aquí.

He de decir, ya para finalizar, que cuando me dispuse a leer Adultos, el debut de la joven Marie Aubert (Oslo, 1979), pensé que iba a tratar sólo sobre niños. No ha sido así. Me ha sorprendido muy gratamente la profundidad con la que aborda otros temas de enorme importancia en la sociedad actual. 

La novela está publicada por editorial Nórdica Libros




"A contraluz" de Rachel Cusk
 A contraluz de Rachel Cusk es una novela que llegó a mi casa de la mano de un Amigo Invisible, no del de este año, sino del del año pasado. Al acercarse el correspondiente de 2023 decidí leerla por eso de que no se me acumulase el trabajo (ja, ja...). Es una novela curiosa en la que como dice un personaje en una de las 10 partes en que se estructura la trama «a veces todo se condensa en una palabra y ya no cabe decir más». Así es en el caso del título, pues "a contraluz" es como los lectores sabemos, entendemos y conocemos a la protagonista del relato: una escritora, profesora de escritura creativa a la que, en el curso que imparte en Atenas durante una semana de agosto junto a otros novelistas como ella, conoceremos a través de las conversaciones que mantenga con una serie de personajes diversos con los que contacta durante esa estancia. El primero es un hombre con el que coincide en el vuelo que la traslada desde Manchester a Atenas. Quizás sea este personaje el que más información nos dé sobre sí mismo (casado y divorciado dos veces, aparentemente rico, bon vivant, mujeriego...) y de resultas sobre su interlocutora que reacciona a sus pretensiones de establecer una relación que vaya más allá de la pura amistad. 

Rachel Cusk (Canadá, 1967)
Con menos papel, pero con la misma carga informativa que la que nos proporciona el «vecino de vuelo» de la escritora profesora, aparecen otros seres como Ryan, compañero y profesor como ella en la escuela de letras; Paniotis, un viejo amigo griego; Angekiki, novelista amiga de Paniotis; Elena, guapa amiga de la narradora, y la pareja de esta, Melete, «una de las más destacadas poetas lesbianas de Grecia»; los alumnos de su clase del taller de escritura (Georgou, Clio, Theo, Penélope…) quienes en los relatos que escriben como ejercicios muestran diversos comportamientos y respuestas a los problemas del mundo; y Anne, profesora inglesa como ella en el curso de escritura, que llega a la misma casa donde la protagonista ya está preparando las maletas para en pocas horas abandonar la capital griega. En una especie de afán por cerrar de manera circular la novela construida en secuencias, de pasada en la décima reaparece el vecino de vuelo pertinaz en su pretensión por estar con ella. Curiosamente este personaje, el más real e inculto, es al que da más cancha nuestra protagonista. A su deseo último de dar una vuelta con él ella responderá negativamente
«En ese caso, dijo él, me dejas muy infligido.
Querrás decir afligido, lo corregí.
Mis disculpas. Quería decir afligido, por supuesto.» 
Es una novela inmersa en el mundo de la literatura, un mundo bastante lejano al común de los mortales. Salvo el «vecino de vuelo» todos los personajes tienen de una u otra manera relación con ella. Este vecino de vuelo se hace simpático al lector porque pone a la protagonista en contacto con la auténtica realidad. Ella misma en sus clases de escritura quiere llevar la literatura a contactar con esa realidad, con el mundo de lo concreto; de ahí que como profesora proponga a sus seis o siete alumnos ejercicios de escritura con base siempre en el mundo de lo concreto («les pedí que me contaran algo que, de camino al aula, les hubiera llamado la atención.» , «la tarea consistía en escribir un relato en el que saliera un animal»). Y es que lo concreto, lo real, los otros... son esenciales para conocer a las personas y conocernos a nosotros mismos silueteados a través de ellos. Somos en tanto en cuanto nos mostramos y nos reconocemos o no en los demás. 

«Son curiosas las ganas con las que los demás te animan a hacer cosas que ellos no harían ni en sueños, ese entusiasmo con el que te guían hacia tu propia destrucción»

Estamos, pues, ante una novela que cabe calificar de experimental. Es una novela en la que en realidad no pasa nada, no sucede nada. Es la vida, la realidad, lo único que ocurre. Es en ella, en su cotidianidad, incluso en su trivialidad, donde nos realizamos. Lo reconoce y lo formula con claridad uno de los personajes:
«Sería interesante que nos planteáramos, dijo Georgeou, si el papel del artista no debería consistir sencillamente en registrar secuencias, algo para lo que quizá algún día alguien pudiera programar un ordenador. Quién sabe si hasta la cuestión del estilo personal podría reducirse a secuencias configuradas a partir de un número de alternativas finito».

Vamos, o sea, en definitiva, lo que tenemos en nuestras manos, la novela A contraluz de Rachel Cusk. 

La novela la publica Libros del asteroide, y como la mayoría de los libros que figuran en su catálogo merece ser leído.

25 oct 2021

"Estado del malestar" de Nina Lykke

20 comentarios:

«Me gustaría no ser médica, porque entonces podría ir al médico. Entonces podría creerme toda esta representación teatral en la que el médico es el protagonista y los pacientes son el público» (reflexión realizada por la protagonista Elin con un evidente sentido humorístico y crítico. Tal sentido es perceptible en muchas páginas del libro)


Dado que la tertulia "más que palabras..." de la que formo parte se reúne este martes y como, por no poseer aún el don de la ubicuidad, me será completamente imposible participar en la misma, a vuela pluma quiero dejar dos o tres impresiones mías sobre el libro de Nina Lykke, "Estado del malestar",  objeto de debate.


Estado del malestar
La novela que he leído está bien. Sin más. Es un poco una colección de tópicos requetevistos sobre los males de nuestra sociedad del bienestar en la que paradójicamente todos decimos, creemos o queremos sentirnos muy mal. Hay un victimismo tremendo en la misma. Si no somos víctimas de algo, o nos sentimos agraviados por algo, o menospreciados por alguien, y tal, no somos nada. Nos tenemos que quejar de todo, incluso de lo que no está escrito. Es lo que tiene no haber sufrido grandes carencias, es lo que tiene tener las necesidades básicas más que cubiertas, es lo que tiene pertenecer a la clase media mayoritaria de los países nórdicos (Noruega en este caso). Pero no es una obra circunscrita al caso noruego sino que lo que en ella se plantea es trasladable a cualquier otro país del continente, como por ejemplo al nuestro, España.

Más que una novela en muchos momentos me ha parecido estar leyendo un ensayo. Eso sí tiene momentos, detalles, anécdotas muy bien traídas, simpáticas críticas al Sistema, pero, todo hay que decirlo, nada sorprendentes. 

Según leía esta novela plagada de reflexiones en primera persona emitidas por Elin, la médico protagonista de la narración, no he podido por menos que recordar la grata lectura del anecdotario en forma de libro escrito por el doctor Francisco Coronel Díaz titulado "Las experiencias de un médico para todo" que reseñé en este blog hará cosa de medio año o así [pinchando en el título del libro se accede a la lectura de la reseña]. Si el doctor Coronel contaba un sinfín de situaciones anecdóticas que en el ejercicio de su profesión de nefrólogo vivió en su consulta y fuera de ella, la ficticia doctora Elin en su consulta de medicina general de un centro de salud de la ciudad de Oslo cuenta no pocas curiosidades acaecidas con variopintos pacientes: aquellos que sólo van para hablar un rato, los que quieren milagros como adelgazar llevando una vida sedentaria y llena de apetito, la pareja de cuarenta y tantos años que desean tener un hijo que los una más dado que cada uno viene de un matrimonio con dos y tres hijos, la pareja infértil hasta el momento y que ahora ella con con 39 años pese a haberse quedado embarazada desea abortar porque tienen en perspectiva un viaje fastuoso, el portador de fuertes hemorroides que acude a la consulta sin haberse limpiado bien para no dañarlas, etc., etc.

La autora para dar entrada en la novela a los pensamientos y reflexiones de su personaje protagonista utiliza el recurso del desdoblamiento. Conversa silenciosamente con Tore, el esqueleto de plástico y tamaño natural que tiene en el despacho de su consulta. Tore se dirige a ella y Elin le responde o le pregunta a su vez. En realidad son soliloquios pero presentados de una manera más gráfica, más plástica, más fácil de entender. Quizás si la autora Nina Lykke hubiera echado mano del monólogo interior, el flujo de conciencia u otros recursos posibles la novela habría ascendido varios puestos en el escalafón de mi valoración personal, pero las cosas son como son, no hay más.
«Pero no puedes desaparecer sin más, dice Tore, que quiere que siga en la lucha, tanto con Aksel, que está en cas, en Grenda, como con Bjørn , que ha vuelto a su vida matrimonial en Friedrikstad, como con Gro, que ha hablado varias veces con Aksel, como me ha dicho alguna vez en los mensajes que me ha enviado y a los que he dejado de responder.»
literatura noruega, Estado del malestar
Al tiempo que Elin tiene una visión de privilegio de la sociedad desde su consultorio por donde desfila la totalidad de la sociedad noruega, ella forma parte de la misma y a sus cincuenta y pocos años vive con su esposo Aksel una vida tediosa y sin alicientes que intenta sobrellevar gracias a su adicción alcohólica y a las series televisivas. Se encuentra muy sola dado que sus dos hijas ya han abandonado el nido familiar y a que se siente algo desatendida por Aksel, un fanático del esquí y otros deportes cuya máxima ocupación es acudir a competiciones variadas en los lugares más dispares. Ella se ve a sí misma como una mujer tradicional que, hija de madre soltera, desde bien pequeña hubo de resolverse la papeleta de vivir sin encontrar gran respuesta en ella a la que sin embargo en su vejez cuida y visita en la Residencia de mayores donde pasa sus últimos años de vida. Como mujer casada le sucede lo mismo con Aksel, quien no hace nada en el hogar a no ser que ella se lo pida. 

Todo el panorama descrito hasta aquí cambiará cuando Elin casualmente encuentre en facebook un saludo de Bjørn, su lejano novio del instituto. Inopinadamente, sin reflexionar, contesta al saludo y a partir de ahí se inicia una relación entre ellos que dará al traste con su aburrida vida. Pero, ¿es mejor la perspectiva de vivir con Bjørn que la confortable vida que lleva con Aksel?

Para dar respuesta a la pregunta anterior es preciso leer el libro que como digo se lee muy bien, tiene algo de felizmente adictivo. 

Muchas son las reflexiones, los pensamientos esparcidos a lo largo de este libro. He aquí algunos que han llamado poderosamente mi atención durante la lectura:
  • Ontología: 
    • «Este cuerpo, esta cáscara indefensa que nos rodea y desde la que vemos el mundo. El cuerpo es la jaula en la que vivimos y, de vez en cuando, sin que sepamos por qué, sacudimos los barrotes y la jaula se tambalea»
    • «Nos pasamos la vida fingiendo que somos inmortales e invulnerables, pero bajo la piel nos corre la sangre y siempre hay posibilidades de que ocurra una catástrofe. En cuestión de minutos, de segundos, todo se puede derrumbar, nadie está seguro en esta vida cotidiana que creemos que está grabada en piedra, pero que en realidad está escrita en la arena y enseguida llegará el tsunami.»
  • Lo políticamente correcto en una sociedad profundamente vigilada: 
    • «Últimamente debemos tener cuidado. Todas nuestras declaraciones podrían acabar grabadas en video, en audio y compartirlas en las redes sociales por un empleado que estuviera por allí, con el móvil en la mano, como casi todos los empleados a lo largo de toda la comida, y por eso la conversación en la cafetería ya no es libre, porque allí también tenemos que contenernos como ya hacemos en la consulta con los pacientes.»
    • «Pienso que esa palabra, masculino, nunca la habría dicho en Grenda [Grenda es el barrio guay donde viven familias y jóvenes de ideología progresista], porque en Grenda el género es una construcción social y, aun así, esa palabra no para de surgir y de subírsele a los hombros, a los brazos, a la barba incipiente, al pelo gris del pecho que le asoma por la camisa»
  • La absurda necesidad de transmitir una imagen a los demás en la que vaya implícita la ubicación ideológica: 
    • «"Nosotros los hombres" es algo que Aksel no habría dicho nunca. "Soy un hombre con muchas necesidades físicas" tampoco. Nosotros los hombres, vosotras las mujeres son expresiones que Aksel nunca habría utilizado. Ni él ni nadie en toda Grenda»
  • Los prejuicios sociales: 
    • «Cuando conoció a Bjørn, una amiga mía me dijo lo siguiente: "Es muy guapo y muy amable, pero ¿tú crees que es suficiente para ti?", y esas palabras se me quedaron en la cabeza porque cuando Bjørn estaba en Oslo me daba dentera cada vez que abría la boca. Y lo que más vergüenza me daba  —porque me avergonzaba de él igual que él se avergonzaba de mí— no era que no fuera de Kràkeroy o que nadie de su familia hubiera ido a la universidad» [...]  
  • La cotidianidad y vulgaridad de la vida: 
    • «Nos hemos reído de todos los amigos y compañeros de trabajo que se han separado convencidos de que todo iba a mejorar y al final sólo han comprobado que la vida era igual que antes, pero más difícil, porque enfrentarse a esta nueva vida con toda su logística y tus hijos y los míos y los nuestros requiere una inteligencia y una madurez mucho mayor y más profunda y más amplia que la que habría requerido quedarse en la vida anterior.»
  • Sociedad machista y patriarcal:
    • «¿Qué pasaría si yo dejara de lavar la ropa y las sábanas y las toallas, si dejara de recoger, si dejara de hacer la compra y la comida, si dejara de congelar las sobras y volver a sacarlas para que se descongelaran? Es decir, si dejara de hacer todas aquellas tareas que hacían que Aksel, cada vez que me veía pasearme por la cocina, me dijera: "¡Qué hacendosa estás!"»
  • La falta de médicos en la atención primaria (uno de los motivos): 
    • «¿Qué es ese invento de especialista en medicina general? Especialista y general son antónimos. Otorrinolaringología es una mezcla de dos conceptos que tienen sentido juntos; ginecología y obstetricia, también; enfermedades cardiovasculares, lo mismo; pero ¿especialista en medicina general? ¿Es una broma?»
  • La muerte en nuestra sociedad: 
    • «Me quiero morir [la madre de Elin a su hija cuando ésta va a visitarla]
      — Pero no puedes decir esas cosas.
      Tenemos esta conversación en cada visita, y como de costumbre pienso: ¿por qué no? No sólo no puede morirse, sino que no puede hablar de ello. Según la ley, hay que mantener a las personas con vida por mucho que sufran.
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