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16 ago 2020

Jorge Luis Borges: "Ficciones". (lecturas veraniegas desordenadas)

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No ser un hombre, ser la proyección del sueño de otro hombre ¡qué humillación incomparable, qué vértigo! A todo padre le interesan los hijos que ha procreado (que ha permitido) en una mera confusión o felicidad; es natural que el mago temiera por el porvenir de aquel hijo, pensado entraña por entraña y rasgo por rasgo, en mil y una noches secretas. ( ‘Las ruinas circulares’)

Si algo bueno tiene el verano es la relajación que introduce en el día a día. Es verano y la indolencia, la falta de disciplina, la sana dejadez lo invade todo. También mis lecturas. ¿Qué tienen que ver los cuentos que Borges escribiera allá por los años 30 y 40 del pasado siglo con dos novelas del siglo XXI: "La fórmula preferida del profesor" de la japonesa Yoko Ogawa y "Soledad" de Carlos Bassas del Rey? Pues seguramente, nada y todo. Nada por pertenecer a universos mentales e intereses personales muy distantes, y todo porque sin la maestría borgiana pocos escritores podrían haber avanzado sin tropiezos, caídas o despeñamientos imposibles de corregir, por la angosta senda de la escritura. Es evidente que Borges marca en literatura un antes y un después.

Dejo para otro momento hablar de las dos novelas que acabo de citar. Creo que la narrativa del argentino universal bien se merece un post para él solo.

Ficciones

Cuentos de Borges, Narraciones argentinas

Tantas veces a lo largo de mi vida lectora me he topado con referencias a algunos de los relatos borgianos contenidos en este volumen titulado "Ficciones" que no he podido por menos que por fin, de una vez por todas, durante dos días de este caluroso verano tomarlo entre mis manos y disfrutar con el mundo imaginativo, fantasioso y tantas veces libresco de este bonaerense nacido en 1899 y fallecido en 1986 en Ginebra (Suiza).

Diecisiete son los cuentos contenidos en el libro fruto de la unión de dos: "El jardín de senderos que se bifurcan" publicado en 1941 por vez primera, que contiene ocho cuentos; y "Artificios", aparecido en 1944, con seis relatos. A estos seis de "Artificios" en ediciones posteriores -años1952, 1953 y especialmente 1956- se sumarían tres más: "El fin", "La sexta del Fénix" y "El Sur", quedando pues la edición que he manejado de la editorial De bolsillo Contemporánea formada por un total de diecisiete narraciones distribuidas de la siguiente manera:


Primera parte: El jardín de senderos que se bifurcan
Prólogo
  • Tlön, Uqbar, Orbis Tertius (1940)
  • El acercamiento a Al-Mu'tasim (1936, no incluido en la edición de 1941)
  • Pierre Menard, autor del Quijote (1939)
  • Las ruinas circulares (1940)
  • La lotería en Babilonia (1941)
  • Un examen de la obra de Herbert Quain (1941)
  • La biblioteca de Babel (1941)
  • El jardín de los senderos que se bifurcan (1941)

Parte Dos: Artificios
Prólogo
  • Funes el memorioso (1942)
  • La forma de la espada (1942)
  • Tema del traidor y el héroe (1944)
  • La muerte y la brújula (1942)
  • El milagro secreto (1943)
  • Tres versiones de Judas (1944)
  • El fin (1953, solo 2ª edición)
  • La Secta del Fénix (1952, solo 2da edición)
  • El Sur (1953, solo 2ª edición)
Los prólogos están escritos por el mismísimo Jorge Luis Borges y en ellos realiza una especie de reseña de aquello que nos disponemos a leer. Era consciente el argentino de que la mayoría de sus historias eran fantásticas y en ello se regodea. La fantasía que siempre lo caracterizó introduce en la quimera a la propia literatura y a sus autores; así en 'La lotería en Babilonia' él mismo se viene a incluir en la reata de autores más que heterogéneos (Leucipo, Lasswitz, Lewis Carroll, Aristóteles...) responsables -dice- de la autoría de esta narración; aunque sin duda alguna de esta primera parte para mí los cuentos más sobresalientes -¡y fantásticos en todos los sentidos!- sean "Las ruinas circulares", al que pertenece la cita que encabeza esta entrada, y el titulado "Pierre Menard, autor del Quijote". En este último no he podido por menos que ver un clarísimo antecedente de la literatura de mi admirado Enrique Vila Matas e incluso de la de Roberto Bolaño. Me refiero especialmente a esa manera de transformar, transfigurar, hacer aparecer y desaparecer como si nada en el relato autores, obras, páginas y personajes que conviven de manera inexplicable en la mente del personaje central de este cuento quien reconoce nada más y nada menos que no quería componer otro Quijote -lo cual es fácil- sino el Quijote. Pretendía Menard no hacer una transcripción del original sino producir unas páginas que coincidieran palabra por palabra y línea por línea- con las de Miguel de Cervantes. ¡¡Cuánto me han hecho recordar las páginas y el asunto de este cuento a "Los detectives salvajes" de Bolaño o a novelas de Vila Matas como "Dublinesca" o "París no se acaba nunca"!!

Borges, literatura argentina del siglo XX
En el prólogo a 'Artificios', el libro que ocupa la segunda parte de "Ficciones", Borges declara que Shopenhauer, De Quincey, Stevenson, Mauthner; Shaw, Chesterton, Léon Bloy, forman el censo heterogéneo de los autores que continuamente releo. ¡Y se nota, vaya si se nota! Hago la exclamación no porque pretenciosamente yo quiera transmitir la falsa idea de que domino a estos siete autores -para nada, os lo aseguro- sino porque en la declaración borgiana creo ver una defensa cerrada de la lectura como lo esencial y principal del ejercicio literario. Hasta tal punto es así que el propio autor argentino reconvertido en el magnífico crítico literario que siempre fue, analizando uno de los cuentos incluidos en esta parte de la obra dice, como con dudas, que "En la fantasía cristológica titulada Tres versiones de Judas, creo percibir el remoto influjo del último" [se refiere a Léon Bloy]. ¡Se puede ser más sincero y analítico con lo que él mismo ha creado! 

De los nueve cuentos incluidos en 'Artificios' me han gustado sobre los demás el ya citado de Tres versiones de Judas, El fin y Funes el memorioso. En "El fin" Jorge Luis Borges viene a poner un más que verosímil desenlace en prosa a la historia de Martín Fierro, poema narrativo escrito en verso octosílabo por el poeta argentino José Hernández en dos entregas: la primera en 1871 conocida como 'La ida' y en 1879, subtítulada 'La vuelta'. Así pues este cuento de Borges supondría el cierre definitivo de la historia del gaucho matrero, o sea, fuera de la ley, que era Martín Fierro quien tras desertar del ejército donde estuvo siete años recibiendo poco sueldo y muchas vejaciones al regresar a su casa halló a su mujer muerta y a sus dos hijos desaparecidos buscándose la vida como podían. Comienza aquí su vida de cimarrón que le llevará a frecuentar pulperías, a practicar el juego y a embriagarse en demasía. En una ocasión mata a un negro de cuya mujer él se burló cuando ambos querían entrar a un baile. Así se inició su carrera de asesino y de huido de la justicia. En 'La vuelta', aparecida siete años después de 'La ida', Martín Fierro parece reconciliarse con la sociedad argentina de la que se excluyó yéndose a vivir con los indios que lo acogieron. Ahora retorna a la civilización. Y Borges en "El fin" decide acabar con el personaje poniendo punto final a su peripecia vital a manos, lógicamente, de un negro justiciero vengador de aquel que siete años antes Martín Fierro matase. 

El otro cuento interesantísimo y muy influyente en la literatura es el de Funes el memorioso, la historia de Ireneo Funes, un muchacho que entre otras muchas rarezas tenía la de saber siempre la hora. El narrador en primera que cuenta esta historia dice que coincidió con este ser sólo en tres ocasiones y siempre en Fray Bentos, ciudad de Uruguay, próxima a Montevideo. La primera vez le escuchó dar la hora exacta siempre que era requerido; tres años más tarde  al volver a pasar por Fray Bentos y preguntar por él supo que lo había volteado un redomón en la estancia de San Francisco, y que había quedado tullido, sin esperanza. En esta segunda ocasión fue el mismo Funes quien al saber que el narrador era portador de libros en latín quiso contactar con él y en las dos ocasiones que lo hizo Funes le dijo que recordaba perfectamente el encuentro fugaz que tuvieron tres años atrás. En su último encuentro Ireneo le explica que a raíz del accidente tuvo conciencia de que su percepción y su memoria eran infalibles. Y le cuenta que ha ideado un sistema de numeración consistente en dar nombre diferente a cada número; también que percibía todas y cada una de las hojas de un árbol; que no comprendía que la palabra 'perro' incluyese a cualquier perro pues cada uno es distinto y merece por ello tener nombre individual que él siempre recordaba;  también que había aprendido sin esfuerzo el inglés, el francés, el portugués, el latín... Pero, quien cuenta la historia nos dice que pese a esto él cree que Funes no era muy capaz de pensar porque 
"Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer. En el abarrotado mundo de Funes no había sino detalles, casi inmediatos"
 Borges dice que este cuento es una larga metáfora sobre el insomnio. Y es que a Funes le era muy difícil dormir pues dormir es distraerse del mundo.

Jorge Luis Borges fue escritor de cuentos, ensayos y poemas. Nunca escribió largas narraciones. Consideraba desvarío laborioso y empobrecedor el de componer vastos libros; el de explayar en quinientas páginas una idea cuya perfecta exposición oral cabe en pocos minutos. Mejor procedimiento es simular que esos libros ya existen y ofrecer un resumen, un comentario. Como se ve, en Borges anidaba sobre todo un ensayista, un crítico y en la literatura de creación, consecuente con su declaración anterior, un hacedor de poemas y/o cuentos. No es este el lugar para explicarlo, pero de todos es sabido que estos dos géneros literarios se hallan íntima y profundamente relacionados entre sí.
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Nota: "Ficciones" de Jorge Luis Borges es uno de los clásicos imprescindibles de la literatura universal. En consecuencia es uno de los títulos que incluyo en la lista de libros leídos y participantes en la IVª edición del Reto "Nos gustan los clásicos" promovido por Francisco del blog "Un lector indiscreto"

19 may 2018

"La uruguaya" de Pedro Mairal

18 comentarios:
Pedro Mairal, "La uruguaya", novela argentina
(Montaje fotográfico de www.indienauta.com)

El escritor
Pedro Mairal nace en Buenos Aires en 1970. En 1994 obtiene una mención en el Premio Fortabat de poesía. En 1997 da clases de Literatura inglesa y coordina el Taller Literario en la Facultad de Letras de la USAL (Universidad del Salvador), una universidad privada de Buenos Aires. En 1998 recibió  el Premio Clarín de novela por su novela Una noche con Sabrina Love, obra que fue llevada a la gran pantalla en el año 2000 con Cecilia Roth en el papel protagonista. Además, su producción comprende títulos como El año del desierto (2005), Salvatierra (2008) y varias antologías y poemarios. Ha sido traducido a cinco idiomas y elegido como uno de los mejores jóvenes escritores latinoamericanos de 2007. En 2016 publica en Argentina la novela que reseño a continuación. Con ella, "La uruguaya" gana en 2017 el premio Tigre Juan, organizado por el Ayuntamiento de Oviedo.

La novela
Muy interesante. Salvo un pequeño momento en que me pareció que se atrancaba la novela fluye -avanza y retrocede- con una suavidad maravillosa. 17 horas dura la aventura de Lucas Pereyra, una aventura en la que, partiendo de Buenos Aires, viaja a Montevideo (Uruguay), país que en el imaginario de los argentinos representa la liberalidad de costumbres y donde todo parece posible. Lucas tras su odisea uruguaya vuelve a Buenos Aires a reencontrarse con la realidad. A veces este reencuentro aunque duro augura un futuro mejor porque conocerse a uno mismo es muy importante.

autoficción, posmodernismo, metaliteratura
De la novela me han gustado muchas cosas. Una de ellas sin duda alguna es el vocabulario utilizado tan distinto a veces en el léxico al nuestro de España pero también -y aquí reside una de las gracias del relato- tan localista y diferenciado el idiolecto uruguayo del propiamente bonaerense. Tan cerca y tan lejos, viene a decirnos el autor.

Por otra parte estamos ante una novela haciéndose. Lucas es un escritor que debe realizar otros laburos (empleos, trabajos, dar conferencias...) para poder sobrevivir. Estos trabajos no le satisface lo más mínimo porque le distraen de su principal vocación, -la escritura-, pero le permiten no estar atado a nada ni a nadie. Las editoriales extranjeras en las que publica (una española y otra colombiana) y la revista uruguaya que regenta su amigo Enzo y en la que puntualmente colabora le hacen los ingresos dinerarios en un banco de Montevideo elegido por Lucas que no quiere ver cómo la fortísima inflación de su país y la voracidad de la Hacienda pública dejan reducidos esos ingresos a prácticamente nada. En el relato que leemos el protagonista se traslada en ferry y ómnibus a Montevideo para cobrar e introducir de estrangis en Argentina el dinero que la editorial española le ha adelantado por una novela que es en realidad la que ahora mismito él está protagonizando y nosotros, sus lectores, leyendo.

Es una novela en la que el narrador-autor (-no está nada clara la diferencia entre uno y otro. La frontera entre la ficción propiamente dicha y la autoficción  es difícil de establecer en este relato-) experimenta una epifanía y una transformación de las que el personaje-narrador de Lucas parece salir más comprensivo, menos bravo, menos insoportable. La finalidad de la escritura, dice en un momento de la historia no es contar sino conocerse: “No te estoy contando para que me cuentes. Sino para explicarme a mí mismo”.

Además de Lucas y de su amigo charrúa Enzo en la novela aparecen dos mujeres muy importantes para el protagonista. Una es Catalina su mujer y madre de Maiko, el hijo de ambos. En esta pareja algo parece haberse enfriado. Lucas está pasando claramente una crisis, la de los cuarenta que es bastante común en muchos hombres, y ve que la juventud se aleja y las responsabilidades paternas crecen pues un mocoso al que sí, claro, le quiere mucho, centra la vida de la pareja que lo ha engendrado. Para escapar de este hostigamiento que para él es el matrimonio y la paternidad recurre a tener, rememorar, fantasear e imaginar aventuras (a veces más ilusiones que otra cosa) sexuales, pequeñas escapadas (con alguna alumna, con alguna periodista, en algún congreso literario...). 
La segunda mujer, esencial en esta narración, es Mágali Guerra, la ilusión que desde hace un tiempo lleva consigo, una ilusión sostenida a base de emails que no fragua en nada concreto salvo en los breves encuentros que tiene con ella cuando la conoció en un encuentro literario y luego en Montevideo cuando acude por vez primera a tomar una remesa de los ingresos que las editoriales y revistas le realizan allí. Su aventura con Guerra, que así la llama Lucas, constituye el núcleo de la trama  de este relato, la imaginada y constantemente frustrada canita al aire con esta uruguaya joven y guapa que le tiene absorbido el seso desde que la conoció hará cosa de un año.

Pedro Mairal, Rio de la Plata
La mentira, el engaño, la impostura, son temas importantes en esta breve narración. Todos mienten, todos engañan y se engañan, todos fingen… en un país -Argentina- difícil, convulso, engañoso...; un país en el que a la menor aparece una dictadura o cae sobre los nacionales un corralito económico. El viaje externo de 17 horas servirá para que los personajes viajen también hacia dentro de sí mismos y pongan en orden sus vidas. Y todos estos asuntos están muy bien presentados estilísticamente con un  narrador en 3ª y en 1ª que se dirigen a una 2ª dependiendo de si el acontecimiento narrado está sucediendo dentro de ese breve lapso temporal o si está siendo evocado o imaginado en la mente del narrador. Este cambio de una dimensión temporal a otra la realiza el escritor de manera fluida, llevando al lector de la mano con gran maestría.

Dos elementos muy importantes arropan constantemente al relato. De una parte la innumerables referencias literarias (Múgica Herzog, Cortázar, Borges (cuento “Emma Zunz”), Guimarães (“Gran Serton”), Rimbaud de quien Lucas estaba leyendo una biografía y con el que viene a identificarse dadas las vicisitudes que uno y otro sufrieron durante el/los viaje/s que respectivamente hicieron para lucrarse. Al igual que el Arthur francés, él también regresa enfermo –con fiebre- y herido –en su fuero interno, en su orgullo de macho- a su Itaca de la que salió. Pero la Itaca de Ulises no es la de Lucas Pereyra porque los tiempos han cambiado mucho y el concepto de familia ha evolucionado una barbaridad.

El segundo de los elementos en que Mairal envuelve esta historia es el de su estupendo sentido del Humor. A mí “La ururguaya” me ha parecido una novela divertida. No es fácil encontrar obras en las que el Humor sea claro, límpido, a veces hasta blanco (el diálogo lleno de discrepancias teológicas entre el pastor evangélico y la señora Testigo de Jehová en el ómnibus es de traca. Y otro tanto cabe decir de la burla que hace del lenguaje abstruso y alambicado de la profesión médica: “te vas a aplicar la crema en el área pruriginosa, ¡hijo de un camión lleno de putas!, ¡el área pruriginosa!, por qué no decís «el lugar donde te pica»”, pág. 14). Hay muchísimo humor irónico. Las alusiones a los congresos de escritores (“Ahí estábamos los intelectuales latinoamericanos armando nuestro número, hablando para nosotros mismos en un balneario.”, pág. 13) o a reuniones profesionales por muy elevadas y dignas que estas parezcan ([me dijiste “que era médica, que trabajaba en la Trinidad, que la habías conocido en un cocktail de la fundación en una terraza”, (pág. 99) y que en el fondo sirven para lo que sirven.

No quiero acabar sin aludir a la música. Las referencias a grupos y temas musicales que aparecen en la novela son en su mayor parte de los años 80 del siglo pasado, y su citación se debe bien al gusto o el disgusto que al personaje le proporcionan. Junto a canciones de Guns N'Roses, Radiohead o The Eagles el tipo de música que más agrada al narrador es el interpretado por artistas como la bonaerense Mercedes Sosa o los uruguayos Fernando Cabrera y Rubén Rada.



Final
Para acabar, concluiré diciendo que a mí esta novelita corta de Pedro Mairal me ha entretenido mucho. Es una obra que se lee con mucho gusto y que a la indudable calidad literaria que alberga añade un envidiable sentido del humor repartido por todo el relato haciendo verdad el dicho horaciano de "Enseñar deleitando".


Datos del libro
Autor: PEDRO E. MAIRAL
Título: “La uruguaya”
Nº de páginas: 144 páginas. (en ebook: 99)
Encuadernación: Tapa blanda
Editorial: Libros del Asteroide (2017)
Lengua: CASTELLANO
ISBN-13: 978-8416213993
Precio:
En papel: 15,15€
Ebook: 6,64€