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26 ago 2020

"1793" y "Penélope y las doce criadas" (A pares XIII)

18 comentarios:

“Me lo debo a mí misma. No ha sido fácil decidirme: la narración de historias es un arte de muy baja estofa. Ahora que todos los demás se han quedado ya sin aliento, me toca a mí contar lo ocurrido. Tan sólo les gusta a las ancianas, los vagabundos, los cantores ciegos, las sirvientas, los niños: gente a la que le sobra el tiempo.” (“Penélope y las doce criadas”, pág. 15) 

"Los humanos son sabandijas mentirosas, una manada de lobos sedientos de sangre y de poder. Los esclavos no son mucho mejores que sus señores, sólo más débiles. Los inocentes sólo siguen siéndolo porque son unos incapaces." (“1793”, pág. 389)

2020 pasará a la Historia como el año del coronavirus, un año raro raro, que diría aquél, en todos sus términos y también, claro, en el de los libros. La cuarentena obligatoria, el confinamiento drástico decretado a partir del 14 de marzo que duró trece semanas se llevó por delante cuantas celebraciones multitudinarias estaban programadas durante esos tres meses y entre ellas, como es obvio, la del 23 de abril, Día del Libro. Como se pensaba que todo se solucionaría durante esos días de encierro se mudaron las fechas pasándose las convocatorias a meses posteriores; así la Fería del Libro de Madrid de finales de mayo se programó para finales del inminente mes de septiembre y el Día del Libro se pasó en este año excepcional para el 23 de Julio pasado. 

Nada ha salido como se había pensado: ayer mismo se comunicó que la Feria del Libro 2020 del Parque del Retiro de Madrid quedaba desconvocada definitivamente; tampoco las librerías pudieron sacar sus libros a la calle el 23 de Julio para celebrar entre el bullicio de lectores y el colorido de las flores la Fiesta de la lectura. De nuevo como en abril los lectores hubimos de refugiarnos en la compra online o en la solitaria visita a las pocas librerías abiertas. Esto último fue lo que en esta ocasión hice yo, acudir a una librería física para adquirir algún libro físico a fin de apoyar a los libreros -estos sí que 'físicos' de verdad- huyendo de los libros digitales comercializados por esos entes monstruosos como son Amazon, la FNAC, el Corte Inglés o los grupos editoriales dominadores del mercado.

Margaret Atwood, Niklas Natt och Dagg

De los dos libros que adquirí había leído reseñas más o menos elogiosas. El primero venía muy apoyado en mi opinión en la obra anterior de la autora, Margaret Atwood; el segundo, por contra, era una ópera prima de un escritor nórdico totalmente desconocido por mí, Niklas Natt och Dag. Sus títulos respectivos: "Penélope y las doce criadas""1793".



"Penélope y las doce criadas" de Margaret Atwood

Desde que leí de la autora canadiense "El asesino ciego" (premio booker 2000) y sobre todo tras la lectura de "El cuento de la criada" que me encantó [leer reseña en este blog pinchando aquí] he querido leer más de Margaret Atwood. Tengo en lista de espera la continuación de "El cuento de la criada" titulada "Los testamentos" aunque tras ver la adaptación televisiva de la primera de la serie algo me ha hecho demorar esta lectura al parecerme, quizás infundadamente, que será una explotación del éxito alcanzado. Quizás me equivoque aunque tras leer la que aquí reseño creo que me muevo más por el terreno de la certeza que del equívoco. Ya os diré más adelante por qué.

 La publicidad que acompaña a esta novelita dice lo siguiente: 

Probablemente una de las gestas heroicas más glosadas y conocidas de todos los tiempos, el regreso de Ulises a Ítaca nos deja también un gran interrogante acerca de la terrible matanza de los pretendientes de Penélope y sus doce criadas: ¿por qué se ahorcó a las mujeres y cuáles eran las verdaderas intenciones de Penélope? 
En un audaz e inspirado giro al relato de Homero, Margaret Atwood cede a Penélope la voz narradora que nos conduce hacia la respuesta del misterioso suceso. Su relato, colmado de sabiduría y humor, resulta inquietante, fruto de la imaginación de una autora ampliamente reconocida por su capacidad de contar historias con un elevado tono poético.

Con estos estupendos augurios y gustándome como me gusta todo lo que tiene que ver con los mitos griegos era normal que este libro cayese en mi poder, ¿no os parece?

Penélope y las doce criadas, Mitología griega, feminismo
Sin haberme entusiasmado la lectura es cierto que varias cosas buenas se pueden decir de este librito. Una es su afán divulgativo de la mitología griega más conocida entre nosotros y más influyente en nuestra cultura; otra, el innegable toque de humor con el que muchas veces la narración sin duda se enriquece; y en tercer lugar, sí, he de decirlo, la brevedad. 

Es cierto que el asunto no daba para mucho más pues volver a contar la historia de Ulises (Odiseo en la novela) desde la perspectiva de Penélope no hace que aparezcan nuevas aventuras de ésta o de aquél. No, Atwood no se aparta del surco marcado por Homero en el poema épico: la caverna, el cíclope, los pretendientes, el arco, las impertinencias de Telémaco, Circe, Calipso, la fortaleza y astucia de Odiseo... Tan sólo ha habido alguna cosilla que no conocía o que en mis traducciones escolares o en mi lectura antigua de la Odisea me habían pasado desapercibidas o simplemente había olvidado: la columna de olivo de la cama conyugal, la cicatriz en la pierna del héroe que sirve para que Euriclea, su aya, lo reconozca, el número ingente de pretendientes -¡120, madre mía!-, la salacidad de las criadas, el que Penélope tejiera y deshiciera un sudario para Laertes, el padre de Ulises ¡que aún estaba vivo!, la flecha que pasa por el ojo de 12 hachas para luego irse a clavar en el cuello de uno de los pretendientes... 

Quizás lo que más me ha llamado la atención haya sido la explicación del simbolismo contenido en el número 12: doce criadas, doce hachas, doce meses del año, doce apóstoles, doce signos del zodiaco, incluso el número de pretendientes es de diez veces doce, etc. E igual con el número 13, o sea, 12 + 1: doce criadas más Penélope, doce apóstoles más Cristo, doce fases lunares más una más lo que equivale al año lunar por lo que doce meses más uno igual a un año, etc. 

También me ha gustado el juego con el anacronismo valiéndose del no-tiempo existente en el reino de los muertos, o sea, en el Hades donde se encuentran desde hace miles de años Penélope, Helena, las doce criadas, los pretendientes... Desde el Hades, pasando por el agua del Olvido o en algunos casos -pocos, la verdad- la de la Memoria, los que allí están pueden volver al mundo de los vivos. Penélope no lo ha hecho nunca, pero Helena que es mucho más disfrutona sí, y cada vez que lo hace vuelve al Hades para pasárselo por la cara a su prima y enemiga Penélope

En fin una novela que se lee bien pero que no alcanza a llenar las expectativas que sobre ella tenía. Tampoco, bien he de decirlo, creo que cumple lo anunciado en la propaganda editorial. La novela en mi opinión busca hacerse un hueco en los expositores acudiendo al tirón innegable del feminismo actual: Si la historia del héroe Odiseo la cuenta su mujer Penélope seguramente encontraré una historia distinta, pensará cualquier lector o lectora. Pues no. Es la misma historia de siempre como no podía ser de otro modo. En este sentido le alabo el gusto a Margaret Atwood pues no se ha dejado tentar por las sirenas del movimiento #Metoo o adláteres y como confiesa en un epílogo final se ha conducido siempre por la vía de la Verdad, en este caso la afirmada fundamentalmente por Robert Graves en su estudio sobre "Los mitos griegos", fantástico y estupendo manual que a cualquiera que esté interesado en saber más de la Mitología griega desde aquí recomiendo vivamente.



"1793" de Niklas Natt och Dag


Al contrario que Margaret Atwood para el sueco Niklas Natt och Dag  "1793" es su primera incursión en el terreno de la narrativa. Es una novela negra sueca que está teniendo un éxito increíble en toda Europa. A mi me ha gustado aunque a tenor de lo que había leído en otros blogs, pensé que me iba a sorprender mucho más de lo que lo ha hecho. Pero sí, me ha satisfecho. El relato esta en línea con este estilo de novela negra de corte algo tremendista muy propio del norte de Europa que no se arredra al describir de manera descarnada y perturbadora acciones características de la maldad humana más extrema. 
 
La novela es una muy apropiada lectura veraniega para entretener estos días de vacaciones sin buscarse complicaciones literarias de ningún tipo. Ciertamente es un best seller, y contiene muchos de los elementos propios de este tipo de libros superventas (culturalismo al alcance del gran público, voluminoso número de páginas, recursos de novela negra, incursión del género de la novela negra en el más popular de terror, recursos literarios poco complicados, juego estructural sencillo, etc.). No es la primera vez que lo digo, pero ser superventas no es sinónimo de mala calidad aunque si de facilidad lectora esquivando el autor cuantas posibles dificultades pudieran surgirle a un lector medio durante su lectura. La máxima novedad -y lo digo con ironía- estriba en la disposición desordenada de las cuatro partes en que se distribuye el contenido de la novela: Otoño, Verano, Primavera, e Invierno. Pero dentro de cada una de estas partes es absolutamente lineal con un narrador preferente en 3ª que sólo cambia a primera en la segunda parte en que la narración se presenta en forma de género epistolar. 
"1793", Revolución Francesa, Novela histórica, Novela negra, Suecia

La historia se contextualiza en ese año que da titulo a la novela y en Estocolmo, capital del reino de Suecia. Concretamente el año anterior el rey Gustavo III ha sido asesinado en un baile de máscaras. Desde que en 1789 sucediera en París la denominada Revolución francesa con la serie de episodios cruentos asociados a ella desarrollados entonces y en los años sucesivos (concretamente en enero de 1793 Luis XVI es guillotinado; y a finales de ese mismo año es la propia reina María Antonieta la que pasará por el cadalso), la aristocracia europea vive temerosa de que los burgueses de sus naciones imiten el comportamiento de sus homólogos franceses; razón por la que la policía política, aquí en Suecia, está funcionando a todo gas deteniendo a cuanto sospechoso de desafección monárquica exista o parezca existir.

Este es el contexto en el que sucede el episodio criminal que dos investigadores, Mickel Cardell, guardia  veterano de la guerra sueca contra Rusia, y Cecil Winge, relojero por afición, gestor del hospicio Eduviges Leonor y colaborador de la policía, intentan desentrañar. Todo comienza cuando casualmente Cardell descubre en un lago de Estocolmo un cuerpo salvajemente mutilado. Estos dos investigadores habrán de darse prisa en sus pesquisas para evitar que  el fiscal jefe de la policía, Johan Gustav Norlin, que ha encargado a Winge esclarecer el crimen, sea depuesto y sustituído por Gustav Adolf Reuterholm Liljensparre, funcionario reaccionario nada partidario de que el turbio asunto que se esconde bajo éste emerja. 

A este escenario histórico en el que se incardina la historia relatada se vienen a sumar las vicisitudes vividas por personajes secundarios pero importantes en la trama. No quiero desvelar aspectos importantes de la misma para no perturbar el innegable disfrute de esta lectura. Sólo daré algunos nombres que me parecen de interés: en la segunda parte del relato Kristofer Blix y Richard Sylvan, amigo del anterior, es una pareja de pícaros que viven del engaño siempre al borde del peligro; son antiguos soldados de la guerra contra Rusia en la que el primero, narrador de este apartado, trabajó de ayudante del servicio médico. 

En la 3ª parte la historia da un giro importante y se interna en terrenos románticos: Anna Stina y André Petrer son unos adolescentes que, vecinos, se han criado juntos y se tienen un innegable aprecio; lo que sucede es que la velocidad de la relación no es coincidente en ambos y André en un momento dado  quiere besarla, tocarla, hacerla suya, algo a lo que Anna aún no está dispuesta. Cuando fallece Maja Knapp, madre de Anna, los problemas para ésta se acrecientan pues que una mujer pudiese sobrevivir por sí misma no se consideraba posible en la época salvo que se dedicase a la prostitución, ejercicio que se castigaba con la prisión. 

Por último en la 4ª parte los acontecimientos se precipitan y el autor realiza una serie de recopilaciones informativas (anagnórisis) que sirven para atar todos aquellos cabos que quedaban sueltos en las investigaciones de los acontecimientos sucedidos durante el curso de la novela. Hay nombres de personajes nuevos que serán importantes en esta resolución como el de Lovisa Ulrika Blix o el de María Vide, mujer de Gustav Adolf Balk, padres a su vez de Johannes Balk, persona del máximo interés en la narración. En este apartado aparece, dentro del contexto de libertinaje que practicaron algunos sectores ilustrados de la Europa del momento, una sociedad denominada las Euménides cuyos integrantes se reúnen en la denominada Casa Keyser regentada por una tal Madame Sachs. Todos estos nuevos elementos y personajes son de suma importancia en esta parte del relato.

Para finalizar sólo me queda decir que el autor de esta novela, según reza en la solapa de la misma, es miembro de una de las familias más antiguas de la nobleza sueca, y que nació en 1979 en Estocolmo donde reside con su esposa y sus dos hijos. Es, pues, un buen conocedor de la historia de la aristocracia sueca, cuestión que sirve para hacer mucho más verosímil aquello que cuenta. También, como colofón de esta reseña, quisiera avisar a los entusiastas del autor que, según manifestaciones suyas, nos encontramos ante la primera entrega de una trilogía histórica. Así pues el personaje enfermizo de la misma, Cecil Winge, espero -es sólo una simple suposición mía- que no se nos muera por el camino en el espacio temporal que exista entre una y otra entrega. En fin, un acicate más para leer la segunda novela de la serie que ya ha salido en Suecia y en algunos otros países europeos aunque todavía no en España. Habrá que estar atento. Como se ve técnicas de suspense propias de los best seller.

30 nov 2019

"Mitos griegos". María Angelidou

9 comentarios:
"Dédalo comprendió la terrible verdad: su hijo, inconsciente y temerario como todos los jóvenes, había confiado demasiado en su propia habilidad, había querido volar más alto que los pájaros, y el sol había castigado su soberbia derritiéndole las alas para que se ahogara en el mar…”.

Mitología y Literatura
Muchos libros de mitología han pasado por mis manos. El primero que tuve y aún conservo lo recuerdo con muchísimo afecto, es el de J. Humbert que nos recomendara Manolo mi primer profesor civil de griego en el Bachillerato, los profesores de griego que había tenido los dos años anteriores de mi bachillerato de Letras habían sido curas. Es un manual que muchas veces he consultado y, seguro, que seguiré consultando. A partir de éste que me acompañó durante toda la carrera, fueron apareciendo y poblando mi biblioteca otros entre los que destacan fundamentalmente los de Robert Graves, el inglés que se vino a vivir a España, concretamente a Deia, en la isla de Mallorca, donde falleció en 1985. De él leí con fruición "La diosa blanca" y en plan libro de consulta al que vuelvo con frecuencia su "Los mitos griegos", ambos títulos publicados por Alianza editorial, en dos tomos el segundo. Ya en un sentido más amplio, tocando no sólo la mitología griega sino abarcando en su contenido también la egipcia, la hebrea e incluso la mexicana, está el libro de C. W. Ceram,"Dioses, tumbas y sabios", cuya lectura, aparte de amena, es ciertamente del máximo interés.
También, claro, amante como soy de la ficción, muchas han sido las novelas históricas que he leído, leo y leeré que tocan estos aspectos de la mitología en sus versiones griega o romana. A bote pronto y por dar sólo dos títulos recuerdo ahora mismo "Juliano, el apóstata" del que fuera senador norteamericano Gore Vidal, o la que convertida en serie abriera el camino a la serieadicción que hoy es plaga en nuestras televisiones: "Yo, Claudio" del mismísimo Robert Graves.

Carlos García Gual, Robert Graves, Literatura y mitología

De entre los autores españoles que han tocado en sus ensayos y estudios el tema de la mitología no puedo dejar de nombrar a Carlos García Gual, sin lugar a dudas el mejor difusor de la mítica grecorromana. Entre mis libros se cuentan tres suyos que, además de dar una importantísima información sobre el funcionamiento de estas leyendas en la antigüedad, se leen con muchísimo gusto. Me refiero a "Mitos, viajes y héroes" en el que junto a cinco pequeños estudios sobre mitos griegos aparece un interesantísimo prólogo en el que analiza la intensa y profunda relación entre el Mito y la Literatura proporcionando una amplia bibliografía sobre el asunto. Otro libro interesante y más divulgativo del académico de la española es "La Mitología". De este, verdadero libro de cabecera para quien quiera entender mejor aspectos importantes de la literatura, destaco estas palabras:
"El mito es un 'relato', es una narración que viene de tiempos atrás y es conocido de muchos, y aceptado y transmitido de generación en generación. […] Los mitos son 'historias de la tribu' y viven 'en el país de la memoria' comunitaria. […] El mito tiene un carácter dramático y ejemplar." (pág. 12, ed. Montesinos, 1989)
Y por último, el tercero de los de García Gual de mi biblioteca es el muy elogiado "Los orígenes de la novela", libro en el que relaciona el pensamiento mítico con la escritura o mera dicción oral de historias que contenían en su interior el simbolismo propio de los mitos. La relación, pues, entre ficción, ejemplaridad y mítica se hace evidente en estos estudios.

Mitos, Literatura y Enseñanza
Vicens Vives Mitología, colección Cucaña
Mucho debo a mi larga etapa como docente de la que -y lo digo con la máxima sinceridad- disfruté durante muchos años. Enseñar literatura comentando con los alumnos las lecturas hechas y por hacer frecuentemente nos llevaba a topar con los mitos griegos. Para entender en sus debidos términos el poema, la novela o un parlamento teatral en concreto nos era necesario reconocer el mito para así entender el sentido de la traslación literaria. Se hacía obligación recomendar un libro que sirviera para desentrañar estas dificultades, para desbrozar inconvenientes y disfrutar con el hallazgo de los significados propuestos por los autores. Era mi deber proponer un texto acorde con la edad de los destinatarios, personas en formación de entre catorce y dieciocho años. Fue aquí donde este libro vino a ocupar lugar importante.

Por pura casualidad revisando mi biblioteca vine a topar con este librito sobre mitos griegos que ya casi había olvidado. He vuelto a leerlo y me sirve para cerrar de manera más que adecuada este noviembre, el mes temático de la No Novela propuesto por Laky. Su autora es María Angelidou nacida en Nauplia (Grecia) en 1956, que realizó sus estudios en Atenas donde murió en noviembre de 2004. El librito está publicado por la editorial Vicens Vives en colaboración con Papadopoulos Publishing. Además de los catorce mitos que forman este volumen dirigido por Vicens Vives en su colección Cucaña a un público escolar adolescente, contiene ilustraciones del artista búlgaro Svetlin y al final de sus páginas una serie de actividades didácticas propuestas por Santiago Muras para facilitar el trabajo al profesor.

Libros ilustrados, La mitología para niños y jóvenes, actividades escolares con la mitología
A través de los catorce mitos presentados entendemos mejor -y puedo asegurar que también los alumnos lo comprenden de modo más sencillo- qué es eso de la caja de Pandora, cómo fue exactamente lo del caballo de Troya, por qué el rey Midas convertía en oro todo lo que tocaba, quiénes fueron Prometeo y el Minotauro, qué le sucedió a Orfeo cuando bajó a los infiernos, por qué Ícaro no obedeció a su padre Dédalo empeñándose en volar como los pájaros con unas frágiles alas de caña y cera, por qué se habla hoy en el psicoanálisis freudiano de complejo de Edipo, qué le sucedió a Dafne cuando fue perseguida por Apolo, ¿hubo también diluvio en la cultura legendaria de los griegos?, etc.

Desde luego y de cara a las próximas Navidades si pensáis en regalar a algún adolescente un librito sencillo, bello y educativo que además de proporcionarle conocimientos le fomente el amor a la lectura creo que éste puede ser una magnífica opción.



26 jun 2018

"Caronte" de Juan Maíllo.

18 comentarios:
Conocí a Juan Maíllo a través de las colaboraciones que ambos hicimos mientras existió en la revista online mexicana "EmBLOGrium". Juan Maíllo se ocupaba en la revista que comandaba nuestro querido RBC de secciones literarias como "Clasiqueando" pero también de otras más livianas como los consejos de salud que daba mes a mes en la columna del mismo nombre. Siempre me atrajo de él su manera de escribir y el gran sentido del humor que destilaban sus artículos. Quería leer algo suyo de más enjundia y por fin ese momento llegó.

El autor
Novelas que hablan de Mitología
(foto tomada del "Diario de Huelva")
Juan Maíllo es un lucentino cordobés nacido en 1966. Actualmente es profesor de inglés en el instituto onubense "José Caballero". Su dedicación a la escritura viene de lejos como demuestran ya en 1996 los artículos que publicó en Revista Angélica de Literatura. Desde ese momento y hasta hoy sus colaboraciones en revistas literarias (Salitre Revista cultural, EmBLOGrium, Ed. Universitarias Combonianas…) son frecuentes y regulares.

Ha publicado hasta la fecha varias novelas. La primera fue "Los asesinos" (2013); en 2014 apareció "La cara oculta de Hamlet" a la que siguió "Vaho" (febrero de 2016) y "La primera página" (diciembre de 2016). Si mi información no es errónea "Los asesinos", "Vaho" y "La primera página"  forman la denominada "Trilogía del Abandono". "Caronte" (octubre de 2017) es por ahora su última obra.

La novela
Como digo al inicio ninguna narración extensa había leído de Juan Maíllo antes de "Caronte". La novela, de unas 150 páginas, me ha sorprendido para bien desde la primera. Dispone Maíllo la historia en dos partes, de más longitud la primera (15 capítulos) que la segunda (sólo 8). En cada una de ellas me ha llamado poderosamente la atención el interés que el escritor ha puesto en la distinta tipografía (redondas y cursivas según que se esté hablando del mundo exterior o interior; incluso negritas como elemento de realce) y la disposición de los elementos en la página. Respecto a esto último es muy interesante el aire que respiran los textos en ellas, algunas de las cuales formadas por muy pocos párrafos para así marcar la importancia de lo manifestado en los mismos; en otras, cual si de un experimento poético de vanguardia se tratase la frase se dispone verticalmente rompiendo la horizontalidad habitual de la misma. Esta disposición se da fundamentalmente en momentos narrativos muy oníricos o cargados de ensoñación marcando la reiteración obsesiva que invade la mente de quien duerme o reposa cuando el mismo se encuentra preocupado.

Juan Maíllo, Escritores e Huelva
Los dos personajes de la historia, Alejandro y Máximo (Álex y Max en otros momentos), están viviendo una situación que tiene mucho de fuera de la realidad. El segundo, eminente profesor de filosofía de la Universidad de la localidad de Critias (guiño intelectual al lector dado que Critias fue un famoso sofista de la época de Platón), ha sido falsamente acusado de la muerte de su amante, una joven alumna de la que le separaban 30 años de edad y que como la Ofelia de Hamlet aparece muerta flotando en el río. Max es apartado de la docencia universitaria y en su pueblo, Salan, se refugia en una cueva-vivienda (el mito de la caverna de Platón me ha parecido verlo en esta cueva que habita el filósofo Máximo) donde vive miserablemente envuelto en la suciedad y en un completo abandono

Alejandro, alumno de Max durante la secundaría, es un enfermero que ha quedado en paro y que retorna a la casa del padre a la espera de ser llamado al trabajo si surge alguna sustitución. Alex decide visitar a su maestro que no quiere contacto alguno con el exterior; sin embargo la decisión del joven provocará en ambos una especie de catarsis que les hará reencontrarse consigo mismos. Alejandro intentará, como el barquero Caronte, que su maestro no quede en la orilla de las tinieblas, de la irrealidad... ¿Lo logrará? Esta incógnita habréis de despejarla leyendo.

En "Caronte" hay mucho onirismo. La novela está inmersa en el vaho de lo real-irreal. De este vaho de irrealidad forman parte las drogas, los sueños, las leyendas que rodean al pueblo de Salan que junto a otros dos, Carjuba e Isnasar forman el denominado por los habitantes 'triángulo de los suicidios'. Los suicidios persiguen como una maldición a todos los que trabajaron en el mercurio que desde tiempos antiguos se obtenía en la zona y que generó en las siguientes generaciones esa tendencia a la autodestrucción. El joven Alejandro sospecha que Max ha entrado en esa vorágine e incluso duda de si dada su situación laboral no le estará ocurriendo a él mismo lo propio.

Una historia, como se ve, atractiva, que subyuga al lector y lo atrapa haciendo que no pueda abandonar la lectura de la novela hasta su conclusión. El estilo utilizado por Juan Maíllo tiene mucho que ver en esa captación de la que es objeto quien lee. Su manera de escribir es sobria, de frases breves y escuetas ("Frases breves. Periodísticas. Telegráficas", pág. 141). La elegancia presente en su escritura reposa en gran medida en la gran economía de medios utilizada.

Es Juan Maíllo, además de buen escritor, un gran lector. Y así se percibe, pienso yo, en el poso mitológico griego sobre el que asienta el relato. Pero también he querido ver a Shakespeare en esa alumna enamorada o a Henry James en esa casa-cueva que antes habitaron otros y cuya huella e influencia aún no se ha borrado. E indudablemente en un texto tan inmerso en el mundo de los sueños, Sigmund Freud y Carl Jung son referentes ineludibles.

En definitiva, una novela innovadora, profunda, muy bien escrita, que se lee muy bien, que no se agota en el mero acto de su lectura sino que da que pensar y que, sobre todo, revela que tras ella hay un gran escritor.