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23 feb 2023

Joseph CONRAD. El corazón de las tinieblas. Una revisita.

18 comentarios:
Gracias a mi muy buena amiga bloguera Lorena Álvarez González he vuelto a leer las opiniones que en el lejano año 2007 vertiera yo sobre la para mí obra cumbre de Joseph Conrad, El corazón de las tinieblas. Resulta que el pasado día 20 de febrero Lorena en su blog literario El pájaro verde publicó una reseña magnífica sobre Lord Jim, novela que el lituano-polaco nacionalizado británico publicó en 1900, precisamente un año después de El corazón de las tinieblas. Fue leer el profundo y bien escrito comentario sobre la peripecia del joven marinero Jim y recordar la buena prosa que utiliza Joseph Conrad y que tanto he disfrutado en las obras que de él he leído, pero muy especialmente en su novela situada en el río Congo.
 
Antes de proseguir quiero advertir que las siguientes opiniones sobre El corazón de las tinieblas contienen varios spoilers, quiero decir, descubrimientos de la peripecia y por ello destrozos del gusto lector. Es por ello que todo aquello que pueda machacar el disfrute de la lectura lo oculto bajo color negro. Quienes deseen enterarse y no les importe que les destripen la historia que Joseph Conrad presenta en esta magnífica novela pueden, si así lo desean, descubrir las frases ocultas simplemente colocando el curso sobre el texto tapado para seleccionarlo; de esta manera el mismo quedará descubierto y permitirá ser leído. Espero que mi comentario os agrade.


Novela simbolista, novela modernista, novela filosófica

La novela se publicó en forma de libro independiente en 1902; tres años antes, en 1899, apareció por entregas en una revista literaria. Al autor –escritor de títulos como Lord Jim o El agente secreto– y al escenario donde transcurre –África– se le suele inscribir en el grupo de autores que gustan a los adolescentes por el carácter aventurero de sus historias. Sin embargo al leerlo se observa que, si bien los escenarios responden a ese esquema, las reflexiones de los personajes y del narrador son profundas y están llenas de contenido filosófico existencial con no pocas admoniciones de carácter moral.

En El corazón de las tinieblas se cuenta el rescate en la colonia belga de El Congo de Kurtz, un cualificado agente de la Compañía Real Belga encargada de la explotación del marfil y caucho congoleños. Quien debe conducir el vapor que ascienda el río Congo hasta dar con el agente comercial será Marlow, quien consiguió el empleo gracias a las influencias de una tía suya, lo que hará creer a otros personajes (el director, el fabricante de ladrillos, el ruso estrafalario…, los ‘peregrinos’ en sentido genérico) que alberga deseos de sustituir a algunos en el cargo que ocupan y que, evidentemente, les está enriqueciendo. Pero nada de esto es cierto; más bien, al contrario, Marlow, una vez realizado el trabajo en el vapor donde Kurtz morirá, decidirá completarlo entregando los papeles que el agente le pasó. Y estos papeles eran un informe para la Sociedad Internacional para la Supresión de las Costumbres Salvajes en el que Kurtz venía a concluir que la solución para lograr el objetivo “civilizador” sería el de matar a todos los negros, lo que, siendo casi cierto sobre el terreno, sin embargo era impresentable en Europa; y en el apartado privado, Marlow se encargará de dar con la novia de Kurtz a la que ocultará la relación –o relaciones–que el agente tuvo en el Congo con otras mujeres y le dirá que las últimas palabras de Kurtz fueron para ella, y no, las que pronunció en realidad: «¡El horror!, ¡el horror!».

La novela se articula en tres partes. En la I Marlow cuenta cómo logró el puesto de piloto del vapor que asciende el río Congo y cómo fue teniendo noticia del tal Kurtz según iba acercándose al lugar donde debía tomar posesión de su puesto de trabajo.

En II estamos en la Estación Central de la Cia. Aquí pasan dos meses mientras que el vapor es reparado y luego pasamos a la ascensión hasta la Estación donde Kurtz se encuentra. Marlow va dándonos cuenta del ambiente africano en que se encuentra: dos mundos, el de los negros y el de los blancos; en este sentido la vida de los caníbales porteadores negros que los acompañan y que son invisibles para los blancos –los ‘peregrinos’– que bien armados viajan junto a ellos. Aquí encuentra al ruso estrafalario que admiraba a Kurtz y que fue quien guio, con sus notas y leña en la cabaña abandonada del curso del río, a los expedicionarios hasta la meta. Todo esto le lleva a considerar que el mundo en el que se está introduciendo se remonta a la noche de los tiempos: 
«No entendíamos porque estábamos demasiado lejos y no podíamos recordar porque nuestro viaje atravesaba la noche de los tiempos, de aquellos tiempos que ya pasaron, que apenas han dejado huellas-y ningún recuerdo» (pág. 82). 
Y por último en III Marlow conocerá a Kurtz. Pero lo conocerá más a través del testimonio de los demás que del suyo propio porque Kurtz está muy enfermo y además no desea irse de allí. Allí ha sido tenido por un dios, aunque un dios salvaje y terrorífico, como indican los cráneos que coronan los palos de la empalizada que dirige hasta su choza-palacio. Los integrantes de la Compañía se encargarán de cargar en el vapor la ingente cantidad de marfil que Kurtz tenía atesorado no sin haber apartado una cierta cantidad para sí el corrupto director. Y Kurtz morirá en el trayecto hacia el puerto que le conduciría a Europa. Ya sólo le queda a Marlow entregar las cartas personales que el fallecido le diera para su novia, no sin antes haber forcejeado con los enviados del propio gobierno y/o Compañía que llegan a amenazarle si no les entrega toda la documentación que poseyera sobre el muerto.

Respecto a la estructura narrativa, aunque fundamentalmente el relato es lineal, se produce alguna anticipación (flash-forward) como cuando el narrador habla del informe que Kurtz le entregó sobre los salvajes y el progreso dirigido a la Sociedad Internacional (…). Estas anticipaciones son factibles dada la estructura narrativa dual que viene a corroborar la dualidad del mundo. Así, hay dos narradores, el marinero que oyó la historia de Marlow y la cuenta, y la narración de la historia del propio Marlow. Esta dualidad narrativa permite al autor utilizar los diversos estilos narrativos: el directo, el indirecto, el indirecto libre, y así. 

También hay dos mundos, 
  • El de los blancos y el de los negros, que simbólicamente se intercambian sus colores pues si bien los primeros dicen guiarse y llevar a la negritud la luz del progreso, en realidad su inmersión en ese mundo recóndito lo harán a base de sumergir en el terror a los inocentes habitantes del lugar  a los que se engañarán de cualquier manera (los objetos que les entregan a cambio del marfil son baratijas sin valor alguno); 
  • Dos prometidas: la negra orgullosa que se acerca al vapor y la inocente europea que vive deliciosamente engañada y que será una víctima más del extraordinario Kurtz
  • Dos parcas que hilan a las puertas de los locales de la Compañía: 
«Había dos mujeres, una gorda y la otra delgada, sentadas en sillas de anea, tejiendo con lana negra» (pág. 21); 
  • Dos colores, el blanco y negro en los mapas.
En mi opinión lo más interesante de esta estructura está en:
  • la construcción a base de historias dentro de otras historias (estructura de cajas chinas)[en pág. 19 se cuenta la historia de la revuelta en que murió el capitán del vapor] 
  • El narrador en 1ª persona que cuenta según vive la historia y que enjuicia los comportamientos de los otros con quienes interactúa, unido al cierto suspense que conlleva la ascensión por el río y el desconocimiento de lo que podría suceder, remite o anuncia el tono de la novela negra de la que el mismo autor es representante cualificado con su “El agente secreto”.
  • El carácter elusivo de la narración. Conrad no se ceba en la denuncia: la pone, marca algunas piezas [los seis negros que caminan unidos por una cadena que parte de la argolla que cada uno lleva al cuello, los hambrientos y malnutridos caníbales que viajan con ellos en el vapor, la relación de Kurtz con la orgullosa negra, las atrocidades que debía cometer el ‘extraordinario agente’ en sus incursiones a por marfil y que quedan reducidas poéticamente a un «tenía muchos cartuchos».
  • Autores que escriben en un idioma distinto al suyo
    Novela
    que se puede considerar de tipo simbolista o modernista por el valor significativo trasladado que tienen algunos nombres y objetos. Así las mujeres a las puertas de los locales de la Cia tejen con lana negra, el mapa de África que hay en la Cia está teñido de color rojo, el color más abundante; cuanto más color blanco hay en los mapas más inocencia, y cuando la civilización llega todo se tiñe de negro.
  • La soledad es un elemento muy importante en el relato. La mayoría de los personajes van solos por el mundo, viven solos, y cuando, fruto de esta soledad, enloquecen como Kurtz o el ruso se elevan a la quintaesencia de la soledad, pues un loco es el ser más solo del mundo.
  • La fuerza plástica de la literatura
«¿Imaginan la historia que les estoy contando? ¿Ven algo? […] No, es imposible transmitir la sensación de vida […] su sutil y penetrante esencia. Es imposible. Vivimos igual que soñamos: solos.» (pág. 61).
  • El lenguaje utilizado refuerza la ambigüedad –dualidad– fantasmal en que todo el relato se mueve. El narrador Marlow muchas veces dice que se sentía como dentro de un sueño. Hay cierto onirismo. Pero sobre todo mucha poesía –y mucha filosofía [términos parejos]– encerrada en esas profundas reflexiones que el narrador hace a su auditorio entrando y saliendo a capricho de la historia que relata.
  • Sarcasmo. Creo que es lo que se esconde bajo algunas engoladas e irónicas frases: «esforzados europeos», «Kurtz, un agente excepcional», «métodos erróneos»… Es el lenguaje eufemístico de la política.
  • El romanticismo de la vida marinera típico de muchas obras de Joseph Conrad.

Para concluir
Novela densa, pero imprescindible. Nos pone en contacto con la auténtica realidad del ser humano que está compuesto también por una zona tenebrosa presente en cualquier persona aunque normalmente dominada, reprimida, pero que como un demonio puede saltar. Y si no, véanse las buenísimas intenciones que Kurtz, o el rey de Bélgica confesaban tener de ayudar y practicar la filantropía con los habitantes del Congo y cómo lo peor de ellos se desataba como una bestia escondida. No creo, por ello, –y coincido en esto con Vargas Llosa– que la novela haya que entenderla en un maniqueo enfrentamiento entre buenos (=los negros salvajes) y los malos (=los europeos y su civilización), sino en lo apuntado en esta conclusión.

4 feb 2019

Colette: "La gata" ('La chatte')

23 comentarios:
Novelistas eróticos. Feminismo, Comerte, mujeres modernas
Antes de nada explicaré cómo llegó "La gata" a mis manos. Alguien a quien le sobraban o no le cabían ya más libros en casa decidió dejar el ejemplar de la editorial Orbis que he leído en la mesa que la Biblioteca "Rafael Alberti", en mi  barrio, tiene dispuesta para este menester. Es una sabia decisión la de la dirección de este establecimiento que sirve para que lectores desconocidos entre sí intercambien volúmenes que de otro modo acabarían simplemente reducidos a pasta de papel.

Colette fue hasta ayer mismo una de mis lecturas pendientes. La conocia, claro,  por haberme topado con ella durante mis años universitarios y también por la aureola de escritora 'picante' que tenía entre los jóvenes que entonces éramos. Luego, no sé por qué, su nombre dejó de sonar y pasó a engrosar el limbo donde aguardan los grandes autores a que el soberano público vuelva a mirarlos, a leerlos, a valorarlos en lo que valen. Yo ahora, por azar, como ocurre  tantas veces con tantas cosas en la vida, me he encontrado con ella, y he decidido, aprovechando la iniciativa "12 lecturas pendientes" puesta en marcha por Ana Bolox en su blog, solventar la primera de ellas.  También esta novela será una de las que incluya en la III  edición del Reto "Nos gustan los clásicos" propuesto por Francisco del blog "Un lector indiscreto"

La escritora
Sidonie-Gabrièlle Colette nace en 1873 en una pequeña localidad de la Borgoña francesa. A los 20 años se casa con el escritor libertino Henry Gauthier-Villars, quien pronto reconoce en ella cualidades para la escritura, por lo que la explota como ya hacía con otros "escritores negros" firmando como propias las narraciones que le animaba a escribir. Las primeras narraciones firmadas por ella son las que constituyen fundamentalmente la serie de las Claudine (1900-1903).

Parnasianismo, Simbolismo, Novela simbolista
Colette abandonará a su marido harta de sus infidelidades y se unirá a una compañía de music-hall con la que desarrollará su faceta de artista teatral. En este ambiente de lberalidad descubre su bisexualidad teniendo varias amantes femeninas.  La nómina de amantes es amplia y está constituida por nombres importantes de ambos sexos. Entre los que tienen relación con la literatura destacan la escritora Helène Picard, el escritor Jean Cocteau y Paul Valery. Se casa en segundas nupcias en 1911 aunque vuelve a divorciarse en 1923.

Tuvo una actividad multidisciplinar: Escribe narraciones en periódicos, colabora con el compositor Maurice Ravel, conoce adaptaciones teatrales de algunas de sus novelas, fue crítica teatral durante varios años, publicó libros memorialistas en los que reflejó los años más escandalosos de su juventud, fue lectora compulsiva muy conocedora de la literatura contemporánea (Alphonse Daudet, Kipling, Proust, Conrad...) y la anterior a ella (Balzac, Flaubert, Baudelaire, Poe, Leconte de Lisle, Verlaine...). Amante de la Naturaleza era lectora y coleccionista de libros de entomología, zoología, ocanografía...

Murió Colette en París el año 1954. Su fama era tal que, pese a que la Iglesia le negó funerales catolicos por su condición de atea, se le rindieron honores de Estado en unas pompas fúnebres que nunca más se le han vuelto a hacer a un escritor.

"La gata"
Esta novela vio la luz el año 1933. Un año antes habia aparecido publicada en una revista la primera entrega de una de sus obras más escandalosas, "Lo puro y lo impuro", una especie de biografía de la poetisa lesbiana inglesa Renée Vivien que ella había conocido personalmente. Fue tal el revuelo que esta primera parte suscitó entre los lectores que las protestas de éstos provocaron que no llegase a publicarse la segunda. Asi pues cuando "La gata" aparece la opinión de los lectores sobre la escritora estaba ya más que establecida. Colette era tenida por una buena autora que tocaba temas de la vida hasta entonces ocultos por ser considerados pertenecientes a la intimidad de las personas y estimar que los mismos eran más propios de publicaciones sicalípticas que otra cosa.

Comerte, La Chatte, La gata
Sinopsis (ofrecida por la propia editorial)
En esta obra de madurez Colette narra la historia de un triángulo amoroso formado por Camille, su marido Alain y la gata Saha, objeto de las mejores atenciones de Alain, pero rival de Camille. La autora construye una conciencia simbólica en la gata, que es también la piedra de toque de su personal literatura y un tesoro irrenunciable de la infancia que se resiste a desaparecer. La gata reúne lo ficticio, lo íntimo, lo real y lo pasional del amor, lo imaginario y lo autobiográfico, en un lenguaje directo y un tanto mordaz que nos introduce en el rico mundo sensitivo de Colette. Esta novela corta, fábula moderna sobre los celos, representa una poderosa crítica frente a las convenciones de la burguesía y un paso decisivo en el ideario de la mujer independiente

Mi opinión
Esta breve narración me ha parecido muy interesante tanto por el tipo de mujer moderna, abierta y liberal, que es el personaje de Camille, joven de 19 años, en contraste con el de Alain, un hombre de 24 años fuertemente atado pese a su edad a su madre, a la casa donde ha vivido desde su nacimiento y a todos los elementos y habitantes de ésta, entre los que está incluida en primer lugar la gata Saha.

Nada más iniciarse el relato estamos a poco más de una semana del matrimonio que han de contraer estos dos jóvenes: El es el chico de los Amparat-de-la-seda y ella la chica de las Secadoras-Malmert, “una muchachita que no es de nuestra esfera, decía madame Amparat-de-la-seda” (pág. 40). Pese a esta diferencia de clase la unión es conveniente para los Amparat dado el fortísimo ascenso e importancia que las clases medias innovadoras procedentes de extractos sociales históricamente más desfavorecidos están teniendo en el París del momento. A esta nueva clase pertenece la familia de Camille quien personifica en su manera de ser la fuerza imparable de un nuevo mundo que se abre paso.  Frente a ella está un débil Alain que, pese al indudable atractivo de su primero novia y enseguida esposa, sólo es feliz en esa casona familiar decadente y vieja dominada por una madre castradora. Ni siquiera el buen sexo practicado con Camille es suficiente para mantenerle feliz a su  lado. El parece estar más enamorado de su gata Saha, personaje que representa la falsedad y antigüedad de un mundo en descomposición.

La historia presenta a una joven mujer que lucha con naturalidad por conservar el amor de su joven esposo. Nada más casarse, a la espera de que les finalicen la casa que se están construyendo, la pareja vivirá en un apartamento que les presta Patrick, amigo de Alain, que está veraneando en las islas Baleares. Camille piensa que esta vida en común, lejos de la madre de Alain hará mucho bien a su matrimonio, pero no contaba con que entre ella y su marido se interpondrá Saha, la gata. Saha es para Alain más que un animal doméstico, es un ser al que ama por encima de todas las cosas, es un ser que lo mantiene encapsulado en una perpetua adolescencia de la que Camille querría sacarlo para llevar una vida totalmente normal. Es asi como ella empieza a sentir celos de la gata y Saha prácticamente también de ella. Entre ambas se desarrolla una guerra sorda -dos gatas en celo- que Alain adivinará y solucionará poniéndose del lado del ser que él más ama.

La anécdota no da para más. Lo mejor de esta novela corta es la manera como está contada. En primer lugar me ha sorprendido la profusa prosa de Colette: una escritura preciosista, muy colorista, cargada de adjetivación con la finalidad de provocar en el lector sensaciones complejas y muy variadas. La Naturaleza penetra con fuerza en el relato; y lo hace especialmente a través de Saha, la gata doméstica cuya felinidad simboliza la entrada de la Naturaleza exterior en el mundo civilizado y por lo tanto falso e hipócrita de la casa familiar. Colette provoca en el lector una emoción plástica grande, en parte derivada del léxico floral tan hermoso que ella utiliza: clemátides, vincapervinca, plúmulas del árbol-peluca… Al logro de esa belleza plástica se añade el empleo de sinestesias muy logradas: “una bandada de abejas encima de la hiedra en flor sostenía una nota de timbal grave”. También las personificaciones (prosopopeyas), el atinado empleo del monólogo interior -sobre todo en el personaje de Alain, siempre reticente con su joven esposa-, y algunas preciosistas alusiones culturalistas sobre todo por parte de Camille, contribuyen a esta belleza plástica y colorista que hay en esta novela corta.

Wash Westmoreland, Novela francesa, mujeres liberadas, Feministas
La belleza cromática y sensual conseguida por Colette en su prosa relaciona claramente a la novelista con el parnasianismo de Leconte de Lisle, uno de los escritores franceses contemporáneos inmediatamente anterior que ella admiraba. Pero Colette no se queda sólo en el ritmo y la consecución del arte por el arte propios de esta corriente postromántica, ella ahonda más y hunde su prosa en el simbolismo de un Edgar Allan Poe o de su admirado Paul Verlaine quienes, postrománticos como los parnasianos, querían penetrar también en el lado oscuro de éste, en las correspondencias o correlaciones entre el mundo sensible y el espiritual, entre lo manifiesto y lo oculto. Colette aúna en su prosa -"La gata" es un claro ejemplo- esta dualidad estética. La sensualidad, el erotismo, presentes en Camille; y la espiritualidad, el thánatos,  representados en Alain. Entre ambos, Saha, la gata -la 'chatte' en francés, término con el que en el lenguaje popular se hace referencia al órgano sexual femenino-. Es precisamente la chatte sobre lo que, en un atinado y preciso proceso de atracción--repulsión  pivota esta novela corta.

Colette, de quien se acaba de realizar en 2018 un  biopic cinematográfico dirigido por Wash Westmoreland y protagonizado por Keira Knightley, (la película, que aún no he visto, se estrenó en España el pasado noviembre con una desigual repercusión) fue una feminista 'avant la lettre', que en su vida y obra se empeñó por manifestar la superioridad en muchos aspectos y circunstancias de la mujer sobre el hombre. "La gata" (la chatte) simboliza esta superioridad, ese miedo informe de muchos hombres a la mujer, al misterio de la mujer, a la sexualidad femenina, a su alegría, a su esplendor y belleza, en definitiva, a su libertad.

Algunas citas de la novela
  • Adjetivación colorista: "La tarde de junio, cargada de luz, tardaba en inclinarse del lado de la noche. Unos vasos vacíos, encima de un velador de mimbre, que tenían los grandes zánganos rubios; más debajo de los árboles, salvo los pinos, se extendía una zona de impalpable humedad, promesa de frescura. Ni los rosados geranios que prodigaban su meridional perfume, ni las adormideras de fuego, sufrían del seco verano que se iniciaba.
  • El monólogo interior: “Y tan abstraído estaba que omitió cortar por el atajo más corto entre Pontchartrain y el fielato de Versalles, y Camille en sueños, refunfuñó. “Bravo -aplaudió Alain-, buen reflejo... pequeños sentidos fieles y vigilantes. ¡Ah, qué deliciosa te encuentro! ¡Qué fácil es nuestra armonía cuando tú duermes y yo velo!
  • Preciosismo y plasticidad:  “Tendió la espalda al manto de sol suave y entornó los ojos, desacostumbrados al haber de reverberación del césped, al cálido calor ascendente que lanzaban un apretado bloque de amarantos de carnosas crestas, un manojo de rojas salvias rodeadas de heliotropos.” (174) 
  • La preferencia por una gata (chatte): “Respiraba sobre su cuerpo el perfume único de la soledad, el áspero aroma felino de la hierbas y el boj en flor.” (129) 
  • La personificación (prosopopeya) es un recurso retórico frecuente: “La creciente luz revelaba en las terrazas, al borde de los balcones, en los patinillos donde languidecían los arbustos cautivos, el desorden de una noche calurosa, prendas olvidadas en una chaise longue de mimbre, vasos vacíos en un velador metálico, un par de sandalias. Alain detestaba el impudor de los pequeños alojamientos oprimidos por el estío, y de un salto volvía a su cama, pasando por una entreabierta puerta de la vidriera.”(133)

7 jun 2015

Lope de Vega, Ibsen, Fernando Arrabal: 1, 2 y 3

4 comentarios:
Podría decir sin riesgo de parecer exagerado que durante las últimas semanas he tenido oportunidad de hacer un paseo por la historia teatral que me ha dejado francamente satisfecho.

Comencé por un descubrimiento en el Teatro Español de Madrid donde hasta el 24 de mayo pasado (¡seguro que esta obra la pasarán por el resto de España!) se representó en riguroso estreno una comedia de Lope de Vega. Sí, digo bien, 'en riguroso estreno', pues jamás, durante los últimos 400 años al menos, se había representado -si es que lo fue alguna vez- "Mujeres y Criados". El texto de la obra en cuestión fue encontrado entre las muchas resmas de papeles que se apilan en los sótanos de la Biblioteca Nacional de España en las que los investigadores (¡magníficas ratas de Biblioteca!) pasan sus días. El descubrimiento fue obra de Alejandro García Reidy, un investigador español de la Universidad de Syracuse (EEUU).

Lope de Vega tenía tal capacidad creativa (Fénix de los Ingenios, Monstruo de la Naturaleza y otros apelativos semejantes mereció por ello) que es muy difícil precisar el número exacto de sus obras. Hay quien habla de 700, otros de 1000 e incluso algunos elevan la cifra hasta las 1400 o las 1800. La cifra correcta nos da lo mismo, pero ser tan alta explica que aún hoy puedan seguir haciéndose descubrimientos como el que comentamos aquí. Lope ideó un sistema, una estructura, que le funcionaba a las mil maravillas, y sobre la que haciendo pequeños cambios o mutaciones (los nombres y grado de parentesco entre los personajes, la ubicación de la acción, el tiempo en que ésta sucedía...) pero manteniendo unos ejes inmutables (Dios, Patria, Rey, Honor y Honra), le servía para crear un sinfin de títulos de lo que se dio en llamar la Comedia Nacional que el propio Lope creó. El público acudía por cientos a los Corrales de Comedias si el autor era él y sobre todo si la obra era de las llamadas 'Comedias de Capa y Espada', también denominadas de 'Enredo', en especial si, como ocurre en ésta, el componente cómico era importante

Biblioteca Nacional, Comedia Nacional
Volumen donde se encuentra el texto de esta comedia 
La obra "Mujeres y Criados", un título menor dentro de la Obra lopesca no sorprende ciertamente por nada. Estamos ante el arquetipo de un padre, Florencio, que debe cuidar, o sea bien casar, a sus dos hijas. Sucede que si bien al padre le parece ventajoso un tipo de casamiento (el del Conde Próspero y un rico señor, D. Pedro, un auténtico petimetre, con Violante y Luciana respectivamente) a ellas, las hijas, no les hace ninguna gracia el mismo pues aman a otros hombres de inferior linaje (Teodoro, secretario del mismo Conde, y Claridán). El Conde intenta alejar a Teodoro de la cercanía se su pretendida, pero Luciana lo esconderá en la casa bajo el nombre de Pedro con lo que la confusión entre personajes al referirse a dos con el mismo nombre está servida. Esta situación de enredo continuo concluirá cuando la situación llegue a su límite y la inmediatez de una boda lleve a los personajes implicados a desvelar la realidad de todo.

Como es habitual en Lope de Vega, hay una acción paralela desarrollada por los criados, Lope e Inés, entre los que también existe el amor y que en la obra son los colaboradores necesarios del enredo urdido por sus amas. De ahí que en la obra en un momento dado se diga que  «mujeres y criados pueden revolver a España», algo que en la obra desde luego consiguen.

Lo mejor: Una obra divertida, bien representada por un plantel de conocidos actores (ver el reparto aquí).
Lo peor: El personaje de Riselo, representado por el actor Emilio Buale, pone una nota de color en el programa de mano que bien puede  conducir a confusión al ver a dos hermosas mujeres poco arropadas abrazadas por un musculoso y joven hombre de color que aparece desnudo. ¡Uff! y ¿por qué tal foto? He visto la obra y sigo comprenderlo.
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Henrik Ibsen, Hedda Gabler
La segunda obra que he visto ha sido "Hedda Gabler" de Henrik Ibsen. Me quedé con muchas ganas de verla la temporada pasada y, afortunadamente, el Centro Dramático Nacional (¡algo bueno tiene que tener estar en crisis!) la ha repuesto este curso. Igual que la de Arrabal aún está en cartel pudiéndose ver hasta el próximo 14 de junio.

"Hedda Gabler" es una obra difícil que el autor noruego escribió en 1890, estrenada en Alemania (München) en 1891. A España llegó en 1901 y es de suponer la estupefacción que debió dejar en los espectadores, pues Hedda es una mujer rica, caprichosa, que acaba de casarse con un intelectual afamado al que han prometido una cátedra en la Universidad. La pareja acaba de volver de su viaje de luna de miel y están en la costosa casa que Jorge Tesman ha adquirido para satisfacer los gustos extravagantes de su bella esposa. Ésta intuye ya el hastío de vida que le espera al recibir la visita de la tía de su marido, una vida a la que ella parece no quiere pertenecer.
Tras la visita de la tía Julia, aparece por la casa el juez Brack quien se insinúa a Hedda en un momento que quedan solos y pone en antecedentes a ambos de todo, en especial del éxito cosechado por el colega de Tesman, Eilert Lovborg, que ha publicado un libro exitoso pero que -dice- tiene otro aún manuscrito al que se augura un mayor éxito. Tanto que es probable que la universidad lo contrate para la plaza que Tesman creía suya si es que Lovborg se postulase para la misma. Antes de esta visita del juez a casa de los Tesman pasó por ella Thea, compañera de instituto de Hedda que acaba de abandonar a su marido por el ex-alcohólico Lovborg con quien ha trabajado de secretaria en el libro que aún no se ha publicado.
Finalmente aparece por casa Lovborg que estuvo enamorado de Hedda en su juventud. El juez le dice que les acompañe a él y a Jorge Tesman a celebrar el regreso de éste. Lovborg dada su condición de ex-alcohólico se disculpa amablemente, pero Hedda le impulsa a acompañarles.

Bueno, la historia lógicamente continúa pero no quisiera desvelarla del todo pues el teatro de Ibsen es un teatro de texto, un teatro narrativo en el que se desarrolla una historia y no quisiera destrozársela a quien quisiera verla o leerla.

"Hedda Gabler" es una pieza teatral que pertenece de lleno a la etapa simbolista de su autor. La mujer, que representa con mucha credibilidad la actriz Cayetana Guillén Cuervo, está a disgusto con su vida, cae en el aburrimiento más atroz ("A veces creo que sólo sirvo para una cosa en este mundo [...] para aburrirme mortalmente"); pertenece a una clase social a la que nada le motiva, a la que todo le aburre: su matrimonio, la ilusión por progresar del marido, los problemas económicos y el amor sin barreras que le profesa la tía Julia a su sobrino Jorge, el amor de Thea por Eliert, ..., todo, todo  le aburre mortalmente. Lo malo es que sus salidas del aburrimiento desatan una cadena de horrores en los demás que para qué contar.

Final
 Un texto fantástico de Henrik Ibsen, renovador del teatro universal cuyas obras, en especial "Un enemigo del pueblo" (1882) y "Casa de muñecas" (1879) son hitos fundamentales de la cultura a la que pertenecemos. Tanto en "Casa de muñecas" como en "Hedda Gabler" aparece una nueva manera de estar la mujer en el mundo y eso que aún no había finalizado el siglo XIX.

Lo mejor: Sin lugar a dudas la puesta en escena que ha ideado el director Eduardo Vasco, con esa música al piano interpretada en directo por el músico Jorge Bedoya, esa iluminación tenue y ese decorado minimalista que, juntos, dan a la obra la atmósfera existencialista que, en mi opinión, la obra requiere. Un acierto pleno.

Lo peor: He dicho antes que Cayetana Guillén Cuervo, al igual que el resto del elenco de actores (ver reparto completo aqui), está estupenda. Sí, lo está. Pero a mí me sucede con ella lo que ya me pasara con la gran Nuria Espert, que me da la impresión de que casi siempre utiliza el mismo registro, cualquiera que sea la obra que represente, y esto pues no me agrada mucho. Pero por lo demás -y como se ve esto es una tontería- no hay nada malo en esta representación.
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Pingüinas, Fernando Arrabal
Las tres 'pingüinas' conductoras del espectáculo
Y por último llegamos a "Pingüinas" de Fernando Arrabal que se representa en las Naves del Matadero de Madrid hasta el próximo 14 de junio. Antes de proseguir creo que hay que recordar, y poner en valor, la edad del autor: 83 años en agosto. ¡¡83 años!!

El autor
Dicho lo anterior, podemos hacer un brevísimo repaso de su biografía artística: autor vanguardista ya en España en donde estuvo hasta el año 1954 y en donde antes de marchar a París había escrito obras próximas al surrealismo como "Pic Nic" y "El triciclo"; también aquí en estos años anteriores a su voluntario exilio parisino frecuentaría a los poetas postistas.
Como ya he dicho, en 1954 marcha  a París, en auto stop, para asistir a la representación de la obra "Madre Coraje y sus hijos" de Bertolt Brecht. Volverá a España donde conocerá a su mujer también francesa; pero en 1955 abandonarán nuestro país al haber conseguido una beca de estudios de tres meses en Francia donde cayó enfermo de tuberculosis. A partir de este momento su vida será la de una francés, país donde ha recibido reconocimientos de todo tipo. Allí intimará con comunistas españoles, surrealistas franceses y especialmente con el pintor y actor de origen polaco Roland Topor y el director de cine chileno Alejandro Jodorowsky con quienes creará en 1962 el movimiento "Pánico". Este movimiento, en palabras del propio Arrabal, se define así, definición que no debemos olvidar en ningún momento durante el transcurso del espectáculo:
«El pánico es la crítica de la razón pura, es la pandilla sin leyes y sin mando, es la explosión de 'pan' (todo), es el respeto irrespetuoso al dios Pan, es el himno al talento loco, es el antimovimiento, es el rechazo a la 'seriedad', es el canto a la falta de ambigüedad... Es el arte de vivir (que tiene en cuenta la confusión y el azar), es el principio de indeterminación con la memoria de por medio... Y todo lo contrario»
La obra
Un homenaje al creador de "El Quijote"
Imagino que puede sorprender el epígrafe anterior, porque a primera vista ¿qué tiene que ver un homenaje a Cervantes con una obra como "Pingüinas"? Pues, todo.
Arrabal escribe esta obra respondiendo a una invitación que le hace el director artístico del teatro Español de Madrid, Juan Carlos Pérez de la Fuente, sobre hacer algo a propósito del 400 aniversario de la publicación de la Segunda parte de "El Quijote" que antecedió sólo un año a la muerte del novelista.

Arrabal toma nota de los aniversarios e intenta dar una visión lo más completa del clásico de 1615 y su autor vistos desde hoy mismo, año 2015. El autor echa mano de los siguientes mimbres cervantinos:
  • locos (el mismo Quijote, Cipión y Berganza, el licenciado Vidriera...); 
  • caballos (Clavileño,  Rocinante, el rucio...); 
  • caballeros (Álvaro Tarfe, el de la Blanca Luna, el del Verde Gabán...); 
  • autores (Alonso Fernández de Avellaneda vs Miguel de Cervantes)
  • el terruño (La Mancha de Cervantes y el pueblo de Tordesillas de Avellaneda); 
  • encantadores (Merlín, sabio Micomicón...); 
  • mujeres cervantinas de ficción (Maritornes, Marcela, La ilustre fregona, La gitanilla, la sobrina...); 
  • mujeres de la biografía cervantina (su mujer, su hermana monja, la madre...); 
  • el manco de Lepanto
  • el encierro en Argel cuando Cervantes contaba 33 años
  • el rescate de la cautividad gracias a los trinitarios; 
  • el hablar elegante vs el habla popular (los refranes de Sancho); 
  • el gobierno prometido a Sancho (Ínsula Barataria); 
  • etc., etc.
Y a estos mimbres cervantinos les busca paralelismo analógico en nuestros días. Búsqueda que se sustancia en algo así como lo siguiente:
  • locos (todos)
  • caballos (motos)
  • caballeros (las "pingüinas" que cabalgan estas motos: 
La abuela Torreblanca, la hermana monja Luisa, la sobrina carnal Constanza, la madre Leonor, la tía paterna María, la hermana mayor Andrea, la hermana menor Magdalena, la prima paterna Martina, la esposa Catalina y “la hija natural” Isabel
  • autores (Avellanada [sic] y Miho)
  • el terruño (Castilla - La Mancha, España)
  • encantadores (Tontonelo)
  • mujeres de ficción (las cervantas o quijotas, o sea, las "pingüinas")
  • mujeres de la biografía cervantina (las cervantas quijotas, o sea, las "pingüinas")
  • el manco de Lepanto (Miho)
  • el encierro en Argel cuando Cervantes contaba 33 años y su posterior 'resurrección' 
  • el rescate de la cautividad gracias a los trinitarios y el paso a la inmortalidad  
  • el hablar elegante vs el habla popular (el habla de Luisa la monja vs el de “la hija natural” Isabel ); 
  • el gobierno prometido a Sancho (Tontonelia); 
  • etc., etc.
Y estos pares pasado-actualidad Arrabal los sazona con lo habitual en él desde sus tiempos de rompedora vanguardia parisina: directa arremetida contra la religión y exaltación de la libertad manifestada en la sexualidad libre, confusa y caótica de estas "pingüinas". 

Canto a la libertad
La obra creada por Arrabal para festejar a Cervantes es ante todo una fiesta teatral con todos los ingredientes del 'happening'. Comienza a los sones de un potente rock-and-roll que el público puesto en pie baila y acompaña con palmas siguiendo las indicaciones de las 10 moteras que van a iniciar el espectáculo. Tras este rompedor inicio de función, ésta transcurre con constantes alusiones a la libertad. Se parte de la libertad creadora de Cervantes, -Miho en la representación que todas las mujeres se atribuyen pues por activa o por pasiva todas ellas son 'madres' del manchego universal-, pero se trasciende la misma quedando impresa ésta en el propio espectáculo que Arrabal nos muestra, en el que todo es libertad absoluta que lleva a veces a la confusión, si bien una confusión regida por un matemático azar. Y, como no podía ser de otro modo, el autor mirobrigense (Fernando Arrabal nació en Ciudad Rodrigo el año 1932) concretiza esta libertad en la sexualidad desatada que como impulso ciego e incontrolable recorre los cuerpos de estas mujeres que cual derviches giróvagas danzan y danzan en busca del éxtasis que alcanzan dentro de la confusión y la ambigüedad.

Cervantes, redentor
Fernando Arrabal compone una obra de lo más innovador que hoy puede verse en España. En ella el homenaje a Cervantes se sustancia en la equiparación con Jesucristo que de él se hace. Como Cristo sufrirá persecución a los 33 años y también como él, aunque con edad distinta -pues el tema de la edad cuando entramos en la inmortalidad es asunto menor-, pervive más allá de su tiempo concreto redimiéndonos de las penurias de la vida a través de la lectura de sus textos.

El papel de Cervantes (Miho) es mudo como el del mismo Dios-Cristo a quien nos encomendamos pero del que nunca recibimos respuesta hablada pues siempre se nos remite a los textos inspirados directamente por él. Y como el mismo Dios sobrevuela nuestras vidas mostrándose poco y desapareciendo las más de las veces de nuestra vista.

La puesta en escena de Juan Carlos Pérez de la Fuente
A la salida del teatro, tras la inmensa confusión azarosa a la que habíamos asistido algunos espectadores comentaban con buen criterio que la obra arrabalesca habría sido 'infumable' sin la maravillosa puesta en escena que realiza Juan Carlos Pérez de la Fuente.
Consiste ésta en una especie de hongo central -los restos de una aeronave espacial destrozada tras su caída en nuestra tierra- sobre el que se proyectan textos textos, juegos de luces y en torno al que las "pingüinas" giran y giran cual derviches en busca de algo que nunca alcanzan. Una estructura circular metálica actúa a modo de copete o sombrero de este gran hongo como protegiendo todo lo que bajo él acontece. Su auténtico sentido no se alcanza hasta el final del espectáculo; entonces muchos cabos sueltos de la obra se nos anudan a la perección en nuestra mente.

derviches, cervantas, pingüinas
pinguinas©AntonioCastro_2015_060
A la puesta en escena corresponde la manera un tanto gritona como las actrices se dirigen unas a otras durante casi toda la obra. Este griterío desaparece cuando la hermana monja Luisa de Belén se encuentra con Miho redivivo que está entre cadenas cautivo y que tras este breve encuentro ascenderá a los cielos de la inmortalidad. Un momento de los más bellos del espectáculo.

Otro momento logradísimo de la puesta en escena es el de las moteras convertidas en mujeres que, cual dervichas giróvagas, giran y giran dentro de sus preciosos vestidos buscando a buen seguro el éxtasis que las saque de su penosa condición.

Los actores
Once personas, diez mujeres y un hombre, cubren la nómina del espectáculo: las diez moteras que como los moteros invernales se concentran en la ciudad de Tordesillas, de aquí el título de la obra, "Pingüinas"; y el hombre que representa el personaje de Miho ("¿quién como dios o incluso quién como pan?").
A este elenco, cuyos nombres se pueden ver aquí, habría que añadir el de unas cinco o seis gallinas de siete meses y un gallo de 1 año que encerrados en un carro-jaula como el que devolvió a don Quijote a su aldea, asisten impávidos al espectáculo que se desarrola ante sus ojos. Las gallinas son claramente una concesión surrealista del propio Arrabal cuyo sentido no alcanzamos a ver hasta que llega la escena final que cierra el espectáculo.

Final
Lo mejor.- Lo que más me ha gustado de este Arrabal-Pérez de la Fuente es el espectáculo que han creado. Un espectáculo total en el que el teatro trasciende con mucho el texto arrabaliano a través de una increíble puesta en escena. Es un teatro moderno puesto en pie nada más y nada menos que por un hombre irreverente, libre e inteligentísimo de 83 años.

Lo peor.- Quizás el abuso de gestos obscenos que en algunos momentos me parecieron fuera de lugar por reiterativos y como si se tratase de una 'obligación' de transgresión vanguardista que actores, director artístico y seguramente el mismo autor no se creerán del todo.