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11 feb 2025

Recursos inhumanos. Novela de Pierre Lemaitre

21 comentarios:

«El sistema desanima, desmotiva y empuja hasta el límite. La sensación por parte de los más débiles de que solo los más fuertes lo consiguen. Los mayores, cada vez más amenazados por la exclusión. Plantea una pregunta: "En 2012, diez millones de viejos ¿son diez millones de excluidos?"»

Pierre Lemaitre, Novela negra francesa, Novelas de la crisis económica
Pierre Lemaitre
 (París, 1951) es uno de mis autores preferidos de novela negra. Como con otros autores he tenido mis épocas de entusiasta enganche con él. Así me ocurrió en 2016 cuando, recién publicadas en España el grueso de las cuatro novelas de su trilogía Verhoeven, leí los cuatro títulos con fruición (Irene, Alex, Rosy & John, y Camille) y de los cuatro dejé constancia en este blog. Como digo en sus respectivas reseñas, llegué hasta el escritor francés a través de la lectura dos años antes de Nos vemos allá arriba, novela que fue objeto de tertulia en el grupo de lectura más que palabras... en diciembre de 2014, tal y como consta en la crónica que de la misma aparece en el blog de dicho grupo tertuliano (leer dicha Crónica aquí). Mi admiración por Lemaitre me ha llevado también a procurar no perderme cuantas adaptaciones cinematográficas de sus escritos existen. Fue así como he visto con gusto en el cine dos películas basadas en obras suyas: Los colores del incendio del director Clovis Cornillac y Nos vemos allá arriba que firma Albert Dupontel. Y ahora mismo ya estoy buscando por ahí la adaptación que se hizo de esta novela que acabo de leer, Recursos inhumanos, a miniserie televisiva. Si la encuentro, la veré y creo que disfrutaré pues las creaciones de Lemaitre siempre me han satisfecho suficientemente.


Sinopsis de la novela 
Alain Delambre, directivo en paro de 57 años, es un hombre humillado tras seis años de desempleo. Así que cuando una prestigiosa compañía lo selecciona como candidato, está dispuesto a traicionar a su mujer, robar a sus propias hijas o pegar a su yerno, sabiendo que, si finalmente es el elegido, todo será perdonado. Pero nada resulta ser como parecía.


Pierre Lemaitre es psicólogo de formación y eso se nota muchísimo en sus novelas, muy especialmente en ésta. El protagonista, Alain Delambre, es un hombre que necesita sentirse útil; por ello acepta empleos muy por debajo de su nivel como el que al inicio de la novela tiene en Mensajerías Farmacéuticas, una empresa de reparto de fármacos. Se levanta a las cuatro de la mañana para a las cinco estar ya en el tajo y comenzar su trabajo de seleccionador de las cajas de fármacos que a lo largo de la mañana los repartidores llevarán a las oficinas de farmacia de París. Su empleo es un miniempleo de unas tres horas diarias de duración. Está bajo las órdenes de Mehmet, su supervisor, de origen turco 
«En Mensajerías Farmacéuticas, donde trabajo, Mehmet es "supervisor", y siguiendo un comportamiento vagamente darwiniano, cuando asciende pasa de inmediato a despreciar a sus antiguos compañeros y a considerarlos meras lombrices.»
El encontronazo ocurrido entre ambos será determinante en el desarrollo de la trama. Lo mejor de este miniempleo es la amistad que Alain hace con dos de los compañeros, Romain, un fracasado estudiante de arte dramático, y Charles, un hombre a quien el alcohol acompaña desde que despierta y al que deberá no pocas cosas a lo largo de la narración.

Alain está completamente enamorado de su esposa Nicole, que trabaja en un Centro de documentación. Sus hijas, Mathilde y Lucie, ya no viven en la casa familiar. Mathilde es profesora de inglés en un colegio y está casada con Gregory a quien Alain no soporta entre otras razones, aparte de por su cursilería, porque trabaja en una empresa de créditos al consumo, empresas que precisamente junto a los bancos son muy responsables de la enorme crisis económica que ha puesto de patitas en la calle a nuestro protagonista; por su parte, Lucie, tras una díscola adolescencia y primera juventud parece ahora haber sentado la cabeza en su trabajo de joven abogada. Para Alain su vida son estas tres mujeres, a las que adora. Por eso cuando desde BLC-Consulting, una empresa de selección de personal a la que escribió por mero hábito de hombre en el paro, le contestaron comunicándole haber sido elegido entre los posibles candidatos para un puesto de adjunto a la dirección de Recursos Humanos de una empresa importante, la alegría del matrimonio no pudo ser mayor. 

Habida cuenta del desagradable incidente ocurrido con el turco Mehmet en Mensajerías Farmacéuticas, Alain pone toda su ilusión en lograr el puesto para el que ha sido preseleccionado. Piensa concurrir al proceso selectivo aun sabiendo que BLC-Consulting de acuerdo con la empresa que ofrece el trabajo ha ideado un juego de rol que simulará un secuestro con rehenes; la finalidad es comprobar in situ las cualidades de los cinco candidatos. Según leía Recursos inhumanos, a mí la novedosa manera de elegir al trabajador me ha recordado muchísimo la obra de teatro de Jordi Galcerán El método Grönholm. Alain  Delambre, sabedor de lo que está en juego, indaga en  la identidad de los otros candidatos e investiga sobre ellos a fin de tener más posibilidades. Obtener toda esta información cuesta dinero; Delambre lo sacará de sus escasos ahorros e incluso de los que su hija y su yerno tenían para comprar un piso. Y nada más conviene decir sobre el desarrollo de la trama que Pierre Lemaitre realiza de esa manera suya tan particular que hace que el lector caiga en sus redes sin posibilidad alguna de dejar el libro hasta no saber qué ocurrirá con este hombre de 57 años en paro, con sus compañeros de Mensajerías Farmacéuticas, con los directivos de BLC-Consulting y la empresa contratadora, con Nicole, con sus hijas... 

La historia se enmarca dentro de la crisis económica de 2008 que sacudió a todo el mundo. Producto de ella fue un enorme crecimiento del paro en los países desarrollados, el frenazo de los créditos bancarios, la subida de las hipotecas, etc. Las jubilaciones anticipadas y el despido de los trabajadores que resultaban más gravosos, los de más edad, fue práctica habitual en las empresas a fin de poder sobrevivir al vendaval económico que se llevó por delante a un buen número de ellas. Estamos, pues, ante una novela muy incardinada en la realidad socioeconómica del momento. El autor confesó en entrevistas concedidas a raíz de la publicación en 2010 de la novela que el libro estaba «inspirado en un hecho real ocurrido en 2005 en France Télévisions Publicité, protagonizado en aquel momento por Philippe Santini, y por cuyo atrevimiento fue condenado por el Tribunal de Casación el 7 de abril de 2010».

La sociedad capitalista, y los actores de la misma son plenamente reconocibles. Las situaciones que la crisis económica produce, en especial el paro,  como tantas otras desagradables que ocurren a nuestro alrededor, parecemos ignorarla, no queremos verla y mucho menos sentirla
«El paro se sabe que existe pero solo afecta a los demás, como el hambre en el mundo, la escasez de vivienda, el sida. Las hemorroides. Para los que no están directamente afectados, el paro es un ruido de fondo.»
http://revistafiatlux.com/entrevista-pierre
-lemaitre-verhoeven-no-volvera/
Lemaitre en este thriller social sabe presentar circunstancias duras debidamente condimentadas con leves dosis de humor, como puede observarse en la cita anterior o en la referida al comportamiento de su jefe Mehmet en Mensajerías Farmacéuticas. Este recurso al humor es característico en el autor y ya lo señalé en las reseñas que hice de las novelas de la serie Verhoeven. También en dichas reseñas dejé constancia del culturalismo que, siempre en dosis muy bien medida, el escritor va dejando caer a lo largo del relato. Así, por ejemplo, en un momento de Recursos inhumanos Alain y su hija Lucie, que están preparando el juicio al que él se ha visto abocado, al despedirse, y tras haber utilizado varias veces la palabra 'batalla' para referirse al juicio, el padre se despide así: «Mañana, en la batalla, piensa en mí». Precisamente este es el título de una importante novela de Javier Marías, autor al que Lemaitre aprecia muchísimo. A veces la alusión culturalista es directa como la que se hace al dramaturgo del clasicismo francés Pierre Corneille: «Mi hija está frente a mí y se debate entre obligaciones incompatibles, un auténtico dilema digno de Corneille: su piso o su padre.»

Además del conocido panorama de crisis económica mundial provocado por las hipotecas subprime en que se inscribe la historia particular de este directivo arrojado al paro hace ya seis años, hay referencias, mucho más concretas, al día a día en que la sociedad en general y los ciudadanos en particular han de ir digiriendo la misma. La digestión se hace difícil conociendo la enorme corrupción de los políticos 
«—Pascal Lombard. Joder. Un antiguo ministro del Interior. Para caerse de culo. Recuerdo bien su cara. Un puro producto de la política corrupta. Bastante talento, un pasado gris, un cinismo a prueba de todo, algunos fiascos históricos que la justicia no ha conseguido desentrañar.»
Pero no sólo hay corrupción en los políticos, los empresarios, en plena crisis económica, miran poco por los trabajadores a los que despiden sin contemplaciones, mientras ellos se enriquecen. Constantemente, la Radio y la Televisión dan noticia de desfalcos empresariales, de ganancias desorbitadas de algunos directivos...
«busco una emisora de radio. Suena France Info. "… John Arnold, un trader de treinta y tres años, ha ganado entre dos mil y dos mil quinientos millones de dólares el año pasado. Le sigue…" La apago. La tierra gira siempre en el mismo sentido y a la misma velocidad.»
Sí, hay mucha denuncia social en esta novela que cabría calificar más de drama social-realista que de novela negra, si bien la intriga, el suspense y los giros inesperados en la trama tan propios del noir existen también en Recursos inhumanos
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Novelas que he leído de Pierre Lemaitre:

26 ago 2024

Boileau-Narcejac. "Sudores fríos"

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«Pensó en el dogma cristiano de la resurrección de los cuerpos. ¿Cómo era posible que, el día del juicio final, el cuerpo de Madeleine renaciera de aquellos átomos dispersos, reducidos a la simplicidad de los elementos?»

Pierre Boileau y Thomas Narcejac.

La editorial RBA en la promoción que hizo sobre Sudores fríos en su edición de 2013 escribe lo que viene a ser una especie de amplia sinopsis: 

Un día, llama a la puerta de Roger Flavières un antiguo compañero de la universidad que quiere contratarlo para que investigue a su mujer. El marido no sospecha que su esposa le sea infiel, sino que teme por su vida. El motivo de su temor no puede ser más sorprendente: cree que su mujer se halla poseída por el espíritu de una antepasada que murió trágicamente ahogada. Solo ello parece poder explicar por qué su esposa pasa por momentos en los que parece estar ausente, desaparece durante horas sin decir nada y se hunde a menudo en una profunda melancolía. Es así como Flavières empieza a seguir a Madeleine, una mujer de una inusual belleza de la que no tardará en enamorarse profundamente. 


La pareja Boileau-Narcejac tuvo el acierto de renovar el género policíaco. Tras el final de la segunda guerra mundial el modelo de la novela-enigma tipo Agatha Christie, Edgar Wallace, Wilkie Collins o Conan Doyle, estaba agotado. En ese momento en el mundo surgido tras la tragedia bélica y la brutal irrupción en escena del magnicidio atómico es la mera existencia, lo puramente íntimo y personal, lo que atrae a los lectores. La inteligencia humana había alcanzado increíbles cotas de estupidez, de crueldad, de falta de humanidad, se había demostrado el triunfo de la irracionalidad. ¿Para qué, pues, escribir historias en las que la racionalidad triunfaba si vivíamos una existencia frágil, con poco o nada sólido a lo que agarrarse? Triunfa en esta etapa lo psicológico, interesa ver cómo se las ingenian personalmente los personajes para sobrevivir en un mundo caótico. El existencialismo filosófico, arraigado o desarraigado, se impone. Y esto se percibe en esta novela de Pierre Boileau y Thomas Narcejac.
«La muerte de los demás siempre me ha conmocionado porque me anunciaba la mía... Y la mía... No, soy incapaz de resignarme a esa idea. Casi llegué a creer en el Dios de los cristianos... por la promesa de la resurrección. El cadáver sepultado al fondo de una caverna, la gran piedra empujada hasta la puerta del sepulcro, bajo la vigilancia de los legionarios. Y luego, al tercer día... No sabes cuánto pensaba en ese tercer día de niño
Lo cenital de la historia (primera parte de la narración) se sitúa en la Francia de entreguerras, concretamente es 1940 una fecha central en la historia de Francia al ser cuando los alemanes entraron en París y todo en la racionalista Francia se derrumbó.  Luego, la segunda parte de las dos en que se estructura el relato sucede en 1944 cuando Roger Flavières regresa a París desde Senegal donde ha pasado esos cuatro años. Su propósito es establecerse en París e indagar sobre Madelaine, la mujer de Paul Gévigne, de la que él se había enamorado en el curso de sus pesquisas sobre ella.  Parece que el alcoholismo ha hecho estragos en el personaje del abogado detective Como cada mañana, se sentía desalentado. Como cada mañana, le obsesionaba el deseo de beber. El primer chupito le limpiaba el espíritu y así recuperaba las angustias intactas e insolubles, bien ordenadas en su cabeza como cuchillos relucientes.») por lo que su mente a veces patina y es de poco fiar. Lo psicológico y mental, además del sorprendente desarrollo de la trama de esta novela,  fue sin duda alguna lo que despertaría el interés de Alfred Hitchcock, que la llevó a la gran pantalla bajo el título de Vértigo, un clásico del cine negro protagonizado por James Stewart y Kim Novak.

Los autores muestran en Sudores fríos un París bello y hermoso especialmente durante el proceso de enamoramiento de Flavières:
«Madeleine subió por la avenida hasta la Place du Trocadéro, para continuar por la explanada de blancura deslumbrante. Nunca París se había parecido tanto a un parque. La torre Eiffel, azul y rojiza, se alzaba sobre los céspedes como un tótem familiar. Los jardines se inclinaban hacia el Sena, rodeando tramos de escaleras que semejaban inmóviles cascadas bordeadas de flores.»

En la novela sobrevuela el mito de Orfeo y Eurídice, la historia del enamorado Orfeo que al perder a su amor, Eurídice, bajará hasta los infiernos para recuperarla y volverla a la vida junto a él. Precisamente eso es lo que en su fuero interno o en su mente perturbada pretende hacer Flavières al retornar a París en 1944. 
«Flavières oyó que lloraba. Caminaron abrazados hacia un bulevar iluminado. Iban a regresar al mundo de los vivos. Flavières sacó su pañuelo.»
¿Ha logrado finalmente encontrar Flavières a su Madelaine? ¿Había fallecido ésta como Eurídice? ¿Estaba ella enamorada de él? ¿Por qué Gévigne, el marido de Madelaine, quiso que Roger, su amigo de infancia, siguiera a su esposa?
Libros escritos a cuatro manos

Todas estas preguntas se las hace el lector durante la lectura de esta interesante y diferente novela detectivesca escrita por estos dos escritores que se comunicaban entre ellos por carta. Hoy, desde luego, todo les habría resultado más sencillo. Esta novela apareció el año 1954 y es la tercera de los cerca de 40 títulos que la pareja formada por Pierre Boileau y Thomas Narcejac escribió. Dentro de la novela negra ciertamente fue una apuesta novedosa que incide fundamentalmente en lo psicológico, lo que crea una tensión muy interesante. 

Pero, volviendo a los interrogantes anteriores diré que resolverlos es el gran acicate para leer esta novela. Y que se disfruta un montón resolviéndolos. Una gran novela, sin duda alguna. Leeré más de esta pareja de autores: Boileau-Narcejac.


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Un título más que viene a engrosar los leídos para completar el Reto "Nos gustan los clásicos"

29 sept 2023

Muerte en el Nilo, novela de Agatha Christie

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Cierro septiembre con Muerte en el Nilo de Agatha Christie (1890-1976), novela que seguramente leí hace décadas y que ahora -concretamente durante las calorinas de agosto- he vuelto a leer. tras el éxito el año pasado de la película dirigida por Kenneth Branagh y la mejor y más popular de 1978 con Peter Ustinov y Angela Lansbury en los papeles principales, que he visto al tiempo que leía la novela, y que me ha servido para fijar mejor en mi memoria la maestría de la escritora británica.

Sinopsis (proporcionada por la propia editorial)
Durante unas placenteras vacaciones en Egipto, el detective Hércules Poirot coincide con Linnet y Simon, unos conocidos suyos que están de luna de miel en el país de los faraones.
El encanto de tan maravillosos días se rompe cuando una mañana, en el transcurso de un crucero por el Nilo, la bella Linnet aparece muerta de un disparo en la cabeza.
¿Será capaz Poirot de encontrar al asesino de la joven esposa? ¿Será capaz de discernir entre imaginación y realidad, aun estando a bordo la ex pareja de Simon, empeñada desde el mismo día de la boda en arruinar su matrimonio con la desafortunada Linnet?
El misterio está servido.

Muerte en el Nilo es una típica novela de la dama del crimen. Como tantas otras suyas (hay que recordar que Agatha Christie  escribió a lo largo de su vida nada menos que 67 novelas y más de 150 cuentos) se desarrolla en un espacio cerrado, en esta ocasión un barco, el Karnak, que remonta el Nilo hacia la segunda catarata del mismo. Con el ingenio habitual desarrollado por la autora, nuestra mente va culpando a unos y a otros hasta que en una especie de deus ex machina el intelecto de Hércules Poirot, el genial detective diseñado por la escritora, protagonista de unas 33 novelas y 50 relatos cortos, descubre al asesino y justifica el juego que ha llevado con sospechosos y lectores.

Me ha gustado mucho la introducción del mundo real -la popularidad del personaje literario Hercules Poirot- en la propia narración ficticia, de manera que el personaje alude a otros casos suyos -sería mejor decir, otras novelas de la escritora- como Asesinato en el Orient Express para justificar sus procedimientos. Esta entrada de la realidad (los libros existentes en la sociedad británica) en el mundo de la invención me ha recordado la que en la segunda parte del Quijote sufriese el ingenioso hidalgo y su escudero Sancho, reconocidos por no pocos personajes de ficción que dicen haber leído la novela (la primera parte) aparecida cerca de diez años atrás con enorme éxito.

La novela, publicada en noviembre de 1937, se desarrolla cuando Egipto aún está bajo la férula británica que controla el Canal de Suez y en cierta manera el país que no conseguirá desasirse definitivamente del yugo inglés hasta 1952. Así pues la idea de un país indígena con habitantes poco civilizados, tan cara para el lector inglés de esos años, es la que se transmite en la novela. Esta "barbarie" de los egipcios quizás pueda entenderse mejor si se tiene en cuenta que Agatha Christie comenzó a escribir la obra veinte años antes de su publicación, cuando ella ejercía de enfermera en la Primera Guerra Mundial con sólo 20 años. 

He de reconocer que aunque la novela me ha entretenido, durante su lectura he tenido la sensación de encontrarme ante un producto aviejado, que no ha soportado muy bien el paso del tiempo. Creo que la autora repite hasta la saciedad procedimientos narrativos suyos superconocidos y un desarrollo del suspense detectivesco que me ha resultado excesivamente utilizado. Quizás, esta sensación de archisabido se deba a los años que tiene quien esto escribe (¡seguramente!). 

Como he dicho, tras la lectura vi la película del año 1978 dirigida por John Guillermin protagonizada por un Peter Ustinov fantástico, quizás el actor que mejor ha encarnado al detective belga Hércules Poirot. En el papel de coronel Johny Race está un excepcional David Niven y en el de Salomé Otterbourne la inolvidable Angela Landsbury. No cito más intérpretes, todos ellos muy afamados (Bette Davis, Mia Farrow, George Kennedy, Jane Birkin...), por no extenderme. Creo que quizás lo mejor sea dejar en esta entrada el trailer del film que recomiendo ver a todos. 


La película que Kenneth Branagh ha dirigido y protagonizado como Hercules Poirot el año pasado no la he visto y por ello de ella nada puedo decir, ni a favor ni en contra.

28 feb 2023

William Irish: "No quisiera estar en tus zapatos" y "Fue anoche" (A pares XXXIII)

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«Quinn levantó los zapatos y los examinó con curiosidad, pero sus ojos inexpertos no hallaron en ellos ninguna diferencia a cuando los dejara debajo de su cama la noche anterior. Necesitaban una limpieza y decidió celebrar su vuelta haciéndolo.» ("No quisiera estar en tus zapatos", p. 15)

«Había resuelto el misterio secundario. Y dentro de ese misterio estaba la clave del otro, del misterio principal, como esas cajas de laca contenidas una dentro de otra hasta que pasando por varias se llega a la última.» ("Fue anoche", p. 135)

Los dos relatos largos que he leído vienen habitualmente contenidos en un solo volumen. El que he leído yo es el que en el ya lejano año de 2004 y con el número 17 de la Colección Serie Negra sacó el diario El País. Cada una de estas dos narraciones apenas llega a las 100 páginas, siendo más extensa la menos afamada pero no peor, la titulada Fue anoche.



No quisiera estar en tus zapatos

No quisiera estar en tus zapatos, William Irish, Cornell Woolrich
Novela corta aparecida en 1948 de William Irish, escritor norteamericano autor de interesantes novelas como La ventana indiscreta tan recordada por la película de Alfred Hitchcock. Precisamente la narración que acabo de leer tiene mucho de cinematográfica y según la iba leyendo me preguntaba si la historia no habría sido llevada también a la pantalla. Me propuse indagar al respecto y, ¡eh, voilá!, efectivamente encuentro que en 1948 conoció versión cinematográfica en la película del mismo título (en inglés, "I Wouldn't Be in Your Shoes") dirigida por William Nigh con guion de Steve Fisher en adaptación de la novela de Cornell Woolrich
 
A mí la historia me ha entretenido mucho. En síntesis se trata de dilucidar si Tom Quinn condenado a muerte por la muerte de un avaro vecino suyo que vivía en el barrio logrará evitar la pena capital. Todo está en su contra especialmente por culpa de las huellas dejadas por sus zapatos especiales para pies planos que él acababa de adquirir. La desaparición de los mismos durante una calurosa noche de verano, al ser arrojados por la ventana en un arrebato para ahuyentar a unos gatos en celo que impedían dormir a Tom y a su esposa Annie, junto a la misteriosa reaparición de los mismos a la mañana siguiente a la puerta de la casa del matrimonio es difícil de explicar. A las sospechas se unirá el hallazgo fortuito en la calle por parte de Tom de una cartera que contiene una fuerte cantidad de dinero. 


Annie, la mujer de Quinn, duda de la veracidad de las palabras de su marido respecto al dinero encontrado y le insta a devolverlo, algo a lo que él se niega. Para la policía la pista de los zapatos especiales hechos a mano es concluyente. Caso resuelto, se dicen. Sólo el inspector White duda de tanta facilidad. ¿Se salvará Tom Quinn de la pena capital a la que todo le conduce? Para saberlo hay que disfrutar con la tensión narrativa, el suspense, que William Irish imprime a esta novelita corta, casi mejor, a este relato corto extendido. Sólo diré para animar a su lectura que en Woolrich el azar es elemento determinante en muchos de sus relatos, y en este lo es claramente.

 



Fue anoche

Esta novela corta (1948) de William Irish está en la línea de la anterior que da título al libro que he leído de este escritor norteamericano del noir. Un autor que sabe dosificar al milímetro la tensión dramática, paseando la sospecha por unos u otros personajes muy al estilo de la reina del suspense Agatha Christie.

Fue anoche avanza un grado en el concepto del noir norteamericano al interiorizar en la vida de una pareja asediada por las deudas y los fracasos en ciertas compras y negocios. Precisamente esta situación es la que los lleva -especialmente al marido Gil- a ser sospechosos principales de la desaparición de un asentado industrial que en compañía de su secretario personal ha pasado un fin de semana en el rancho que el matrimonio se ve en la necesidad de alquilar por habitaciones.

Como es habitual en él, Irish recurre al azar para dar giros importantes a su narración. El azar en este caso es sorprender parcialmente una conversación entre dos particulares, despertarse a mitad de la noche y descubrir algo o cruzarse casualmente con un vehículo. Y junto al azar está el tratamiento del tiempo que en esta narración es determinante. Es el discurrir temporal lo que marca la sucesión de hechos acaecidos a lo largo de una semana, que es lo que dura la historia.

William Nigh, Cine negro norteamericano
Es un relato policial en el que Ward el agente encargado de investigar la misteriosa desaparición de Burroughs permanece en un segundo plano pero es en definitiva quien irá desvelando los datos importantes de la investigación. Junto a él en el papel de investigador encontramos a Jacqueline, la esposa de Gil, quien como en la esposa del relato anterior no está convencida del todo de la inocencia de su marido. Es ella la que de manera racional, tal y como se observa en la cita inicial, hace lógicas deducciones que la van posicionando ante el causante del delito. 

Me ha interesado mucho en esta novela corta la galería de personajes, algunos muy inspirados en la propia biografía del autor. Tenemos a Irene Robles, mujer cuyo matrimonio duró poco, sólo un día, algo menos que lo que el propio Woolrich permaneció casado. Quizás en Mistress Robles vierta Irish su rencor hacia la que fuera su mujer por pocas semanas:
«No era una mujer a la caza del hombre; era una mujer terriblemente temerosa de envejecer.»

Gil, siempre con problemas económicos, contiene en su personaje características propias del escritor. Y evidentemente Bud Arden, escritor en el dique seco, falto de inspiración por el momento y bebedor continuado («un barril sin fondo») se inspira claramente en el propio novelista que moriría víctima de su adicción a la bebida.

Los otros dos huéspedes del rancho de los Blaine, Carman y Marsh, son claramente candidatos a la culpabilidad e inocencia en el caso de la desaparición del señor Burroughs. Carman tiene un gran parecido con Corso, antiguo jefe de pistoleros desaparecido y según algunos muerto; en cuanto a Marsh, secretario personal de Homer Burroughs, su fidelidad al magnate es incuestionable. 

Como ocurre en tantas novelas policiales de la gran Agatha Christie dentro de este abanico de seres se esconde el causante de la inexplicable desaparición. El suspense, los giros argumentales, las falsas y acertadas deducciones hacen que la lectura de esta novela corta suponga un enorme disfrute. 



El escritor
pulp fiction, hard boiled, novela negra
William Irish
 es, junto al de George Hopley, uno de los seudónimos literarios utilizados por el escritor estadounidense Cornell Woolrich nacido en Nueva York el año 1903. Sus padres se divorciaron siendo él niño y Woolrich vivió y creció bajo el influjo de su madre. La literatura le atraía tanto que abandonó sus estudios superiores para dedicarse en cuerpo y alma a ella. Su matrimonio duró escasas semanas. Es autor de inquietantes novelas de serie negra como La ventana indiscreta llevada al cine por Alfred Hitchcock o La novia vestía de negro, que inspiró la película La sirena del Mississippi de François Truffaut

Se le conoció con el sobrenombre de El Rey del Suspense y, según José María Guelbenzu«ciertamente lo fue, el mejor escritor de suspense que ha habido nunca. Es autor de relatos y novelas maestras tales como No quisiera estar en tus zapatosLo que la noche revela, La novia vestía de negroMarihuana Me casé con un muerto, entre otras muchas. Era un hombre retraído, solitario, afectado de una relación amor-odio con su madre, que acabó viviendo en un hotel sus últimos años, alcoholizado, célebre y huraño».  Murió en 1968.

Nota
Este libro participa en los Retos siguientes: Autores de la A a la Z, con él relleno la letra I; y Nos gustan los clásicos.

 

4 dic 2022

Dashiell Hammett: Una mujer en la oscuridad

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«Al encararse con ella, la mujer, había embellecido: tenía abundantes pestañas, los ojos rasgados, bien separados bajo una frente amplia y suave, boca no pequeña sino expresiva, cincelada con sensibilidad y, a la luz del fuego, los planos de su rostro aparecían tan claramente definidos como superficies esculpidas.»

Como decía el poeta Miguel Hernández, como el rayo se me cruzó el último día del mes de noviembre esta novelita que Dashiell Hammett, el considerado fundador norteamericano de la novela policíaca moderna, publicara en 1933 en la revista Liberty. Tras esta salida a la luz, Una mujer en la oscuridad permaneció perdida durante muchos años hasta que estudiosos de la obra de Hammett la redescubrieron en los años 80 del pasado siglo.

Es un relato largo o una novela corta, según se prefiera. A mi entender es más relato que novela dado que el inicio, con la aparición de una hermosa mujer en la oscuridad de la noche, es fulgurante, imprevisto y hasta cierto punto desconcertante. ¿Quién será esta belleza que, con el tacón roto de uno de sus zapatos en la mano, emerge avanzando a trompicones en mitad de la noche? ¿Qué le ha ocurrido? Y, lo que es más importante, ¿qué le sucederá a partir de ahora cuando se abra la puerta de la única casa que ve en su huida y que piensa le servirá de refugio?

Los anteriores interrogantes van a irse despejando según pasan las páginas. Ella es Luise Fisher. Se trata de una femme fatale [últimamente se ha escrito mucho sobre este concepto que se considera hoy asociado al machismo. El artículo que en octubre de este año apareció en la revista El Cultural es muy clarificador al respecto] que se gana la vida seduciendo hombres que le puedan proporcionar un mejor pasar. Lo que ocurre es que a veces se equivoca en la elección y el elegido resulta ser un individuo cruel y violento. Pero afortunadamente ella, la mujer, sexo débil en la mítica novelesca desarrollada por Dashiell Hammett, encontrará un hombre que la protegerá y, en cierto modo, la redimirá. Este hombre es Brazil, recién salido de la cárcel donde ha pasado un tiempo por un delito que no cometió. Brazil es un caballero y Luise es lo que hoy eufemísticamente se llama, en estúpido anglicismo, una escort. Hay en la novela dos triángulos amorosos que pivotan, respectivamente, uno en Brazil, el formado por él mismo, Luise y Evelyn, una joven chica que abandonó la casa paterna para estar con Brazil; el otro en Luise, constituido por ella, Brazil y el gánster Robson con el que Luise ha viajado por el mundo y al que ahora ha decidido abandonar. 

Son dos los hombres que se enfrentan por una mujer y dos mujeres las que se disputan a un hombre. Los vencedores de estos combates serán los pivotes respectivos de los triángulos señalados antes; esto está claro desde la brusca irrupción inicial de Luise en la cabaña de Brazil y Evelyn. En indirecta ayuda de Luise acudirá Grant, el barbudo padre de Evelyn que, escopeta en ristre, reclama a Brazil la entrega de su hija. En decidida oposición a Luise y a Brazil se moverá Robson, el cliente del que ha escapado Luise, y su compinche Conroy quienes para conseguir su propósito, o sea, que la huida Luise vuelva con ellos, se ayudarán de unos corruptos policías.

Como se ve los mimbres de lo que es una novela negra están debidamente puestos. Y digo que sólo los mimbres porque en mi opinión este relato bien podría ser el esquema, la maqueta, el guion primero de una posible novela larga. Creo que a pesar de que los personajes se comportan de la manera que se espera de ellos: con audacia y determinación los hombres, en especial Brazil y quienes lo ayudan (la pareja formada por Dunny y Fan), y de modo más mesurado ellas, haciendo uso de lo que tópicamente -en gran medida por culpa de la novela negra clásica- se ha venido en denominar sus armas de mujer; digo que, a pesar de esto, falta desarrollo, evolución, profundidad en la justificación de las acciones de los mismos. Quizás sólo Brazil y Luise están mejor delineados, en especial ella, Luise, quien en la consideración de todo el pueblo de Mile Valley donde sucede la acción, representado en la figura del viejo Grant, es una prostituta («¡Bah! ¡La palabra de la furcia confirma la del presidiario!», dice el padre de Evelyn). Sin embargo, cuando se ofrece carnalmente a Brazil, su nuevo protector, dedica a éste expresiones de sincero amor, al tiempo que utiliza sabiamente el característico juego amatorio de avances y retiradas  
«Se sacó las manos de los bolsillos, se agachó, la levantó y la besó brutalmente.
Durante un instante ella se quedó inmóvil. Luego se desprendió de sus brazos y le abofeteó la cara con los dedos cerrados. Estaba blanca de ira.
El le cogió la mano, la bajó descuidadamente y gruñó:
—No haga eso. Si no quiere jugar, no quiere jugar y punto.
»
Los comportamientos establecidos y protocolizados tradicionalmente del hombre que se lanza y de la mujer, tímida y honesta, que rehúsa sus avances amatorios son claros en esta cita. 

Leyendo el relato me parecía estar viendo en mi cabeza a Brazil y Luise Fisher con la figura de los actores Humphrey Bogart y Lauren Bacall que tantas veces dieron cuerpo a personajes salidos de novelas negras de los dos grandes fundadores del género: Raymond Chandler y Dashiell Hammett. Sirvan de ejemplo, que ahora mismo yo recuerde, la espléndida actuación de Bogart y la Bacall en El sueño eterno (The Big Sleep, 1946), de Howard Hawks, película inspirada en la homónima novela de Raymond Chandler. También Humphrey Bogart destaca en El halcón maltés (The Maltese Falcon, 1941) de John Huston metiéndose en el papel del detective Sam Spade creado por Dashiell Hammett; en esta película, Bogart tenía de partenaire no a Laurent Bacall, sino a Mary Astor.

Novela negra americana, Cine negro clásico

En definitiva, Una mujer en la oscuridad, novelita de apenas 70 páginas, me ha gustado. En ella aparecen perfiladas -sólo perfiladas, insisto- las características de la novela negra que Dashiell Hammett despliega en sus grandes relatos aparecidos antes -la mayoría- y después -sólo su novela El hombre delgado-. En la reseña que de la novela El halcón maltés hice ya hace ocho años señalé las particularidades de esta tendencia novelística refundada por Chandler y Hammett [para acceder a esa entrada pinchad AQUÍ].

Algunas frases de Una mujer en la oscuridad que revelan alguna de las características del noir de Dashiell Hammett:
  • Erotismo:
    • «Se fue despacio hacia la cama y se sentó lo más lejos posible de él. Sin mirarle, observando la foto de un caballo que había en la pared. Su rostro traslucía frialdad y orgullo. Dijo:
      —Seré lo que sea, pero pago mis deudas —en esta ocasión la calma deliberada de su voz era insolente—. Le he metido en este lío. Bueno, si ahora puede encontrarme de utilidad... —se encogió de hombros
      ».
  • Descripciones precisas:
    • «La puerta de la calle se abrió cuando él giró el picaporte, admitiéndolos a un corredor mal ventilado en el que una luz sorda iluminaba un manchado papel de pared que en otro tiempo tuviera un diseño vivo, una alfombra raída y una desgastada escalera con barandilla de bronce».
  • Bajos fondos, sexo, alcohol:
    • «Robson meneó la cabeza de arriba abajo, sonriendo socarrón.
      —Todavía no te he sacado el beneficio que me corresponde —dio un paso hacia ella.
      Ella retrocedió hacia la mesa y cogió la botella de whisky por el cuello. —¡No me toques!
      »

Para finalizar
Según leía el relato y recordaba las míticas películas de cine negro norteamericano firmadas por John Huston, Howard Hawks o el mismísimo Alfred Hitchkock, llenas de comportamientos machistas, objetualización de la mujer y otras conductas de este tenor, no podía por menos que rezar por que la política de la cancelación, tan en boga hoy en occidente, no alcance en su prohibición a estas narraciones clásicas y sus versiones fílmicas. ¡Por Dios! ¡Ojalá que quienes practican la revisionista censura moral del pasado desconozcan la existencia de estas obras de arte! ¡Ojalá que su conocimiento del mundo siga reducido al hoy, sólo al hoy, y que, por su acendrada incultura, no apliquen criterios actuales a momentos del pasado! Habrá que rogar, sí, para que nos dejen seguir disfrutando del arte y que las obras del pasado no sean destruidas u ocultadas sólo por el hecho de no ser acordes con lo que se debería de pensar hoy.