Tenía muchas ganas de
leer este relato, en el fondo una biografía novelada de Eduard Limónov,
escritor ruso cofundador junto a Alexander Duguin del Partido Nacional
Bolchevique ruso. Y tenía muchas ganas porque muchos amigos -incluso algunos, lectores poco entusiastas- me hablaban muy bien de esta novela.
Me
resistía algo a leerla pues pensaba que sería poco literaria dadas las voces
que decían maravillas de ella. Sin embargo, escuchar alabanzas procedentes de
otros sectores me hacían dudar de mi primera determinación. La casualidad, como
tantas veces ocurre en la elección de lecturas, me puso hace unos meses en la
FNAC ante "
Una novela rusa" cuyo pequeño tamaño y asequible precio
hizo que la adquiriese y al poco la leyese. Como, al reseñarla, dejé ya dicho en este blog, la
manera novedosa, difícil y literaria, sí, muy literaria, que tiene Carrère de
escribir provocó que a partir de ese momento me cayese del caballo y me
convirtiese en admirador de su novelística.
"Limónov" es
para mí la tercera novela que he leído de Emmanuel Carrère. Así, sin más
prolegómenos, diré que, tras su lectura, mi admiración por el polifacético escritor francés no ha
decaído ni una pizca; es más, si he de ser sincero, mi entusiasmo por su
peculiar modo de escribir ha aumentado. Las otras dos obras leídas con inmenso
placer por mí han sido: "Una novela rusa" del año 2007, con la que
ésta de "Limónov" tiene no pocas correspondencias, y "El
Reino" de 2015, su controvertida indagación sobre los orígenes de la
Iglesia cristiana a partir de la muerte de Jesucristo. "Limónov"
aparece en 2011. Dos años antes, en 2009, vio la luz "De vidas
ajenas", una novela de no-ficción -como todas las otras aquí citadas- con la peculiaridad de que antes de
darla a la imprenta la presentó a los personajes que en ella participaban a fin
de que le aportasen o corrigiesen aquello que creyeran pertinente.
Si alguien ha leído "El Reino",
recordará que en el prólogo de la misma, Emmanuel Carrère (EC) dice que lleva
quince años sin escribir textos de ficción, que desde entonces cultiva la
novela de no-ficción. Dice esto al inicio del libro en que abordará la historia
del Cristianismo, cuyo hecho fundacional, la muerte y resurrección de su
fundador Jesucristo, le parece algo totalmente producto de una imaginación
semejante a la de Philip K. Dick, el escritor de ciencia ficción. Curiosamente, en "Limónov", el autor
norteamericano creador de "¿Sueñan los androides con ovejas
eléctricas?" es citado en no pocas ocasiones, sobre todo cuando lo que se
pretende es falsear la verdad mediante su negación o, incluso, su abolición.
Comentario de “Limónov”
EC, por biografía familiar, siempre se ha interesado
mucho por las vicisitudes de Rusia, en especial del período que va de la caída de la URSS a nuestros días.
En esta novela, como suele ser rasgo de su estilo, toma a un personaje importante,
Eduard Limónov, con
el que de manera directa o a través de conocimientos comunes ha tenido
relación. Esta relación le sirve para dar noticia de él con un mínimo de
certezas de cara al lector. Cuando la relación directa o a través de amigos
comunes no es posible, EC, como intelectual que es, echa mano de los textos,
bien de los producidos por Limónov en los que éste da cuenta de sus andanzas ("
El
poeta ruso prefiere a los negrazos", "
Diario de un fracasado",
"
El libro de los muertos", "
El libro del agua", etc.) bien
de lo que otros han escrito sobre este peculiar personaje de la intelligentsia
marginal rusa.
¿Por qué le interesa Limónov a Carrère? Yo creo que le atrae su
contumaz espíritu independiente, su
falta de inquebrantable adscripción ideológica, su peculiar relación con las
mujeres (
Anna,
Elena,
Natasha,
Liza,
Nastia, las jovencitas que siguen al líder
maduro...), y sí, también con toda seguridad, su calidad literaria o al menos
su manera de no circular por los carriles culturales de los consagrados popes rusos: el poeta y premio Nobel
Joseph Brodsky, el respetadísimo
Boris
Pasternak, el testigo del gulag
Solzhenitsyn,
Mijail Bulgákov,
Víktor Yeroféiev... y muchos otros nombres, algunos conocidos
por nosotros en Occidente y la mayoría desconocidos por completo, al menos para
mí.
La novela se inicia con un prólogo fechado en
2007, año en que Limónov fue entrevistado por EC para una revista de
reportajes. En ese prólogo, Carrère confiesa la atracción intelectual que
durante las dos semanas que lo frecuentó ejerció sobre él la figura de Limónov,
razón por la cual decidió investigar sobre este personaje tan distinto a él,
tan novelesco y al mismo tiempo tan real. Como suele ser costumbre en el autor
francés, al escribir sobre Limónov en el fondo estará escribiendo sobre sí
mismo; es más, Eduard Limónov le resulta atractivo precisamente por lo
distintos que son ambos. El propósito que tiene al escribir este relato lo deja
claro desde el principio, no es tanto sorprender con las vicisitudes del
personaje, cuyo recorrido vital expone en pocas líneas, cuanto utilizar la
literatura como vía de conocimiento ("Soy consciente de que todo esto es
complicado: escribo este libro para esclarecer este tipo de
complicaciones.", pag. 279) que le permitirá en el fondo ahondar sobre sí
mismo:
"Vivo
en un país tranquilo y decadente, donde la movilidad social es reducida. Nacido
en una familia burguesa del distrito
XVI, me convertí en un 'bobo' del X. [...] Limónov, en cambio, fue un gamberro
en Ucrania; ídolo del underground soviético; mendigo y después ayuda
de cámara de un multimillonario en Manhattan; escritor de moda en París;
soldado perdido en los Balcanes; y ahora, en el inmenso desmadre del
poscomunismo, viejo jefe carismático de un partido de jóvenes desesperados
[...] Pensé que su vida novelesca y peligrosa decía algo. No sólo sobre él,
Limónov, sino sobre la historia de todos nosotros desde el fin de la Segunda
Guerra Mundial.
Algo, sí, pero ¿qué? Emprendo este libro para
averiguarlo" (pág. 20)
 |
| La estética personal y del partido político remite al nazismo |
Estamos, pues, en principio -y así lo he creído
percibir en varias partes del libro-
ante un claro ejercicio de periodismo de investigación. Lo que sucede es
que Carrère nos hace transitar de unos géneros a otros con suma facilidad y
evita por todos los medios darnos certezas moviéndose con calculada ambigüedad
en todos los terrenos y también, naturalmente, al abordar al propio Limónov como personaje: héroe o villano, seductor de bellas o seducido por ellas, fascista de nuevo cuño
o demócrata sin fisuras, triunfador o derrotado en letras... E incluso el
reportaje periodístico de investigacion que al iniciar iba a emprender, en
declaraciones posteriores a la aparición de la novela afirmó haberlo sustituído
por una auténtica narración novelesca movido por algo tan paradójico como la
anécdota que Limónov le contó durante esa entrevista: los lavabos de la prisión
de Sarátov donde acababa de pasar tres años eran los mismos que había visto en
un hotel súper moderno de Nueva York diseñado por
Philippe Starck. Nadie en esa
prisión podía conocer ese hotel, y
ninguno de los huéspedes del hotel podían tener la menor idea de cómo
era esa prisión. ¿Cuánta gente en el mundo ha tenido experiencias tan
radicalmente distintas? Limónov estaba muy orgulloso de eso, algo muy natural.
Y también muy lógico y natural fue para Carrère dar cuerpo literario a este
personaje que él mismo califica de pícaro y a su través cubrir medio siglo de
historia, el fin de la era soviética y el caos posterior.
¿Qué destacaría
yo en esta novela? En primer lugar, y así lo considera el mismo EC,
la información que sobre la evolución de Rusia desde la época de
Stalin hasta
la de
Putin se encuentra en ella. En segundo lugar, estaría la anécdota: la
ascensión de un desclasado hacia las altas esferas del éxito artístico, la
notoriedad política y la realización personal, sin dejarse arrastrar en ninguno
de los tres ámbitos por la comodidad del camino trillado acogiéndose al
padrinazgo de alguien ya encumbrado, sino manteniendo una independencia que a
menudo jugará en su contra; luego vendrá su
caída. Por último estaría la
maestría literaria que su autor vuelve a demostrar en este relato y que en
esencia se concreta en lo que sin lugar a dudas es ya propio de su
estilo. Un estilo que, en el análisis que hice de la siguiente novela a ésta,
"
El Reino", y de la que provocó su interés por el personaje de
Limónov y de Rusia en general, "
Una novela rusa", comenté con cierta amplitud en las reseñas que tengo publicadas en este blog (
leer los comentarios de estas dos novelas aquí {"Una novela rusa"} y aquí {"El Reino"}).
Por eso, dado que en las entradas dedicadas a esas dos novelas hice relación de algunos rasgos de estilo utilizados en ellas por Emmanuel Carrère, pienso que lo mejor ahora será mostrar a través de citas textuales cómo se reflejan aquí, en "
Limónov", algunas de las características propias de sus novelas de No-ficción.
[
Antes de comenzar si alguien no supiera con exactitud qué sea esto de la 'No-ficción' puede leer una breve entrada que tengo dedicada en este blog a esta tendencia novelística. Pinchar aquí.]
ü Novela en construcción:
- "Lo ideal sería contar el party en casa de
los Liberman como el baile en el castillo de Vaubyessard en Madame Bovary, sin
omitir una cucharilla ni una fuente de luz. No sé hacerlo, pero me gustaría."(pág. 92)
- "Una de las primeras reacciones suscitadas
por el proyecto de este libro fue la de mi amigo Pierre Wolkenstein, que casi
se peleó conmigo porque yo me proponía escribir sobre un individuo que, siendo
ruso y dirigente de una formación política digamos que dudosa, según él sólo
podía ser antisemita." (pág. 55)
ü Literatura autorreferencial:
à A su propia obra: "No se lo reprocho:
hice exactamente lo mismo cuando rodé una secuencia de mi película documental
en la colonia para menores de Kotélnich, porque esperaba un espectáculo
dantesco y me resigné de mala gana a que no lo fuera." (pág. 316)
à A su propia familia: "Según los
historiadores más serios (Robert Conquest, Alec Nove, mi madre), los alemanes
mataron a veinte millones de rusos durante cuatro años de guerra, y el propio
gobierno mató a otros veinte millones durante los veinticinco años de gobierno
de Stalin." (pág. 63)
ü Interactividad (el lector es parte esencial en el
proceso constructivo):
- "Al llegar a este punto, no estoy seguro de
que al lector le apetezca realmente que le cuente como una epopeya apasionante
los comienzos de un periodicucho y un partido neofascista. Yo tampoco estoy
seguro de que me apetezca." (pág. 254)
- "(«¡Qué tipo más repugnante!», piensa Steven,
y yo pienso lo mismo, y sin duda tú también, lector. Sin embargo, pienso
asimismo que si hubiera habido una posibilidad de salvar al pequeño, de
preferencia algo difícil o peligroso, el primero que se habría aferrado a ello
y habría combatido con toda su energía hubiera sido Eduard.)" (pág. 135)
ü Analogías y paralelismos:
à con Vladimir Putin: "Si uno repasa su
vida, tiene la perturbadora sensación de que es un doble de Eduard. Nació diez
años más tarde en el mismo tipo de familia: padre suboficial, madre ama de
casa, un montón de gente hacinada en una habitación de kommunalka."
à con Carrère: "No se lo reprocho: hice
exactamente lo mismo cuando rodé una secuencia de mi película documental en la
colonia para menores de Kotélnich, porque esperaba un espectáculo dantesco y me
resigné de mala gana a que no lo fuera." (pág.
316)
ü Culturalismo (literario, musical, cinematográfico...):
- "Y lo que temblaba en la voz era exactamente
el horror del héroe en 'La invasión de los ladrones de cuerpos', la vieja
película de ciencia ficción de los años cincuenta, cuando descubre que los
seres humanos han sido reemplazados poco a poco por extraterrestres" (pág.
196)
- "Eduard, ese Barry Lyndon soviético"
(pág. 51)
- "Rivalizábamos intercambiando títulos de
cuentos y de películas y nombres de autores y, al llegar a Philip K. Dick,
estuvimos de acuerdo: sus novelas, que describen con una intensidad aterradora
la descomposición de la realidad y de las conciencias que la perciben, eran las
únicas guías fiables para un viaje a la 'twilight zone' rumana. Una de ellas, 'La penúltima verdad', retrata a una
humanidad que" [...] (pág. 198) {'twilight zone' es el título de un tema
musical del grupo heavy Iron Maiden aparecido en marzo de 1982}
- "Joseph 'es un genio, pero al estilo de T. S.
Eliot o su amigo Wystan Auden, un genio de la antigua escuela'. Cuando lees sus
versos es como si escucharas música clásica, Prokófiev o Britten, mientras que
lo que escribe Édichka, este chico desalmado, recuerda más bien a Lou Reed: a
walk on the wild side." (pág. 116)
ü Humor:
- "En cada sesión del seminario, un
participante lee sus poemas. Esta semana le toca a una tal Màshenka, vestida
-cito a Eduard- con amplias vestimentas de color mierda, y que tiene una de
esas caras apasionadas y melancólicas común a todas las poetisas que
frecuentaron las Casas de la Cultura de la Unión Soviética. Sus versos riman
con su físico, camuflan levemente la copia de Pasternak, son delicadamente
líricos, totalmente previsibles. Si estuviese en el lugar de Tarkovski, Eduard
le aconsejaría que se arrojara a las vías del metro, pero el maestro,
paternalmente, se limita a ponerla en guardia contra las rimas demasiado
perfectas." (pág. 69)
- "La gira de los nacional-bolcheviques por
Kazajstán, Turkmenistán, Tayikistán y Uzbekistán duró dos meses. El jefe
viajaba con ocho acompañantes, ocho tipos con pinta de paracaidistas a los que
una serie de fotos, reproducidas en 'Anatomía del héroe', muestran al lado de
representantes de las tropas rusas estacionadas allí. Estas fotos hicieron reír
mucho a un amigo mío cuando se las enseñé una noche de borrachera. 'Basta', me
dijo, 'son una simple banda de maricas. Fueron allí para follarse a sus
anchas'. Yo también me reí, no lo había pensado. Sinceramente, no lo creo, pero
¿quién sabe?" (pág. 272)
ü Fuerte erotismo, sin rehuir el léxico salaz, coloquial, directo:
- "Desde que la colonia ha despertado reina el
desbarajuste a causa del equipo de televisión. Lo compone media docena de
personas: el periodista, el realizador, el cámara, el técnico de sonido, los
ayudantes, y entre ellos hay tres chicas. Chicas jóvenes, que como es verano
llevan faldas cortas y camisetas ceñidas, chicas que huelen a perfume y bajo el
perfume a mujer, a sobaco, a coño, chicas que enloquecen totalmente al rebaño
de 'zeks' y que los sitúan en su sitio para la lista de la mañana, en el
terraplén central." (pág. 316)

- "Empiezan a besarse, a acariciarse. El joven negro tiene la piel suave y, debajo de su ropa maloliente, un cuerpo musculoso, compacto, bastante semejante al suyo. [...] Eduard se agacha, se suelta el cinturón, impaciente por saber si es cierto lo que dicen de la verga de los negros. Es verdad: es más grande que la suya. Se la mete en la boca [...] Más tarde se baja el pantalón y los calzoncillos, hace el mismo gesto que hacía Elena para ofrecerle el culo y le dice a Chris: 'Fuck me' "[...] (pág. 109)
ü El escritor se muestra cual es:
àConfiesa sus fuentes: "cuando uno lee 'El adolescente Savienko', el libro de donde extraigo las informaciones de este capítulo" (pág. 40).
àMuestra su falta de certezas absolutas: "Yo también me reí, no lo había pensado. Sinceramente, no lo creo, pero ¿quién sabe?" (pág. 273).
àMuestra sus fobias políticas: "La URSS vuelve: qué mal flipe. La URSS se hunde en el ridículo [...] Son títeres que definitivamente ya no asustan. Que en todo el mundo sólo han sido apoyados por Castro, Gadafi y Sadam Husein, los únicos fugitivos del círculo de los poetas muertos, pero también por nuestro presidente Mitterrand, el príncipe de las mentes sutiles, que llevaba el maquiavelismo hasta la estupidez" (pág. 220)
Final
Mucho más cabría comentar, señalar, reseñar, o puntualizar sobre esta novela y su personaje. Ambos son difíciles de aprehender en pocas palabras. Como Eduard, personaje huidizo, lábil y escurridizo, la obra literaria que lo contiene es poliédrica, tiene muchos ángulos y muchos lados en los que poner los ojos. Yo he preferido aquí hacer citas que sirvan de ejemplo del modo de escribir de Carrère. Pero sé que he dejado en el tintero todo lo referido a la evolución dura, dolorosa, por la que pasó Rusia desde Stalin hasta el actual Putin. No le he dedicado la atención debida porque pienso que es por muchos conocida, pero reconozco que es uno de los grandes alicientes de esta novela. En especial, esta no-ficción se centra en esos años tumultuosos durante los que un sistema político y económico de 70 años de existencia se transmuta en el opuesto de una manera salvaje y sin control. Al respecto no diré más, pero sí mostraré una cita extraída de esta novela que considero muy significativa:
"De los sesenta y cinco años de esperanza de vida en 1987, el ruso varón pasó a cincuenta y ocho en 1993." (pág. 225)
Creo que ya sólo este dato puede hacernos comprender algo mejor a tan contradictorio y variopinto personaje: Eduard Limónov.