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16 mar 2022

Emmanuel Carrère en la hora de Rusia y de Ucrania

26 comentarios:

«AL ESCRITOR EMMANUEL CARRÈRE LA GUERRA LE PILLÓ EN MOSCÚ. Y ALLÍ YA NADA SERÁ IGUAL
Miedo a estar en manos de un loco, miedo a que te espíen, miedo a quedarse atrapado. Los encuentros del cronista francés con sus amigos moscovitas destilan miedo. Y vergüenza porque estén lanzando bombas sobre Ucrania en su nombre»
(EPS, domingo 12 de marzo)

El pasado domingo la revista El país semanal incluyó en sus páginas centrales un estupendo, profundo, sincero, real y emotivo reportaje del escritor francés Emmanuel Carrère sobre la vida en Rusia en el momento actual, cuando el ejército ruso por orden de Putin ha invadido Ucrania. Carrére es un periodista, escritor, guionista y realizador francés. Sus padres son Louis Carrère d'Encausse, negociante de seguros, y Hélène Carrère d'Encausse, de soltera Hélène Zourabichvili. 

Es precisamente por parte de la madre, nacida en París en 1929, sovietóloga y miembro de la Academia Francesa, que le viene su atracción como periodista y novelista por los asuntos de Rusia. Hélène Carrère d'Encausse es hija de aristócratas georgianos -Georges Zourabishvili y Nathalie von Pelken-, que hubieron de abandonar su país cuando Lenin decidió cambiar su doctrina de independencia para los pueblos que habían formado parte del imperio ruso. Durante sólo 3 años, de 1917 a 1920, Georgia fue soberana; a partir de 1921 el país perdió de nuevo su independencia siendo anexionado a la URSS.  Desde siempre Hélène se sintió atraída por la Historia del país de sus ancestros y transmitió esta afición a su propio hijo.

Emmanuel Carrère en su faceta de novelista es fundamentalmente escritor de no ficción. El año 2000, según confesaba en el prólogo de su novela El Reino aparecida en 2015, abandonó la novela de ficción refugiándose desde ese mismo instante en la escritura de No-Ficción, ese género narrativo cuya invención algunos atribuyen a Truman Capote en 1966 con su novela A sangre fría. En septiembre del año 2015, precisamente el año en que con "El Reino" el escritor francés publiqué en este blog una entrada sobre esta tendencia narrativa también denominada Nuevo Periodismo en la que hago un breve recorrido por la misma desde USA hasta nuestro propio país. En esta hora de Rusia y de Ucrania, en que se dirime el futuro de Europa y de todo el mundo, cuando lo que creíamos ficción ha cruzado la línea que la separaba de la realidad creo que este post vuelve a tener interés.

Emmanuel Carrère Zourabichvili
 siempre se ha interesado por la historia de la antigua URSS, en especial de la Georgia de sus abuelos. Es por esto que sus visitas a Moscú, a Tiflis, a San Petersburgo y a otras localidades de la antigua URSS como Kiev u Odessa, han sido y son frecuentes. Precisamente fue la visita a una ciudad de la Rusia profunda, Kotilnech, para cubrir la noticia de la liberación tras 55 años de cautiverio de Andras Toma, un soldado húngaro detenido por los rusos al caer Budapest en 1944, dado por muerto en 1954 y que permaneció en un sanatorio psiquiátrico de esta localidad desde 1947 hasta 1999 lo que será un revulsivo para él que le llevará a indagar y a reflexionar sobre su biografía personal y familiar. Este proceso íntimo y parental lo presenta en Una novela rusa, obra de no ficción publicada en 2007 (en España la publicaría Anagrama en 2008). Fue precisamente este título la novela con la que yo entré en la literatura de Carrère y que en estos momentos tanto estoy recordando. Desde luego, -lo creo firmemente-, es una lectura más que pertinente para acercarse de otra manera al sentir de un país en guerra desde la caída del Telón de Acero consigo mismo.

Una novela rusa sirve para acercarse a la vida real en Rusia; el escritor en este libro realiza un recorrido en paralelo de la vida de su abuelo refugiado en Francia en 1921 y ese soldado húngaro, Andras Toma, detenido al caer Budapest bajo los tanques soviéticos en 1944, dado por muerto en 1954 a pesar de que permaneció en un sanatorio psiquiátrico de Kotilnech desde 1947 hasta 1999. [en mi blog tengo reseña hecha en septiembre de 2015 de esta interesante novela].

Pero ha sido la actuación del máximo dirigente de Rusia en la actualidad, Vladimir Putin, lo que me ha hecho recordar otra más que interesante novela del escritor francés. Me refiero a Limónov, novela aparecida en Francia en 2011 (en España, Anagrama la publicó el año siguiente) que Carrère escribió por la atracción que el personaje real de Eduard Limónov ejerció sobre él. Es Limónov un personaje atractivo por lo contradictorio que es en sí mismo y lo difícil que resulta encuadrarlo debidamente en un tipo de persona: «¿héroe o villano, seductor de bellas o seducido por ellas, fascista de nuevo cuño o demócrata sin fisuras, triunfador o derrotado en letras...?» -escribo yo en la reseña que hice tras leer esa estupenda novela-. 

Este ser poliédrico, con tantas aristas, tan difícil de definir con solvencia atrae a Emmanuel Carrère en cuanto cruza unas palabras con él. Será a su través que el novelista y periodista francés indagará y profundizará en la evolución de la realidad de Rusia desde la época de Stalin hasta la de Putin. A propósito de la actual crisis bélica desatada en Ucrania es interesantísimo leer hoy todo lo que aparece en esta novela de No-Ficción escrita hace once años. La biografía de este Eduard Limónov viene a decir Carrère sólo es entendible teniendo presente las hambrunas de Stalin que diezmaron Ucrania y otras zonas de la URSS y la desordenada evolución experimentada por el país tras la caída de la URSS. 

En la reseña que en abril de 2016 dediqué a esta excelente novela de Emmanuel Carrère escribí lo siquiente:
«Esta no-ficción se centra en esos años tumultuosos durante los que un sistema político y económico de 70 años de existencia se transmuta en el opuesto de una manera salvaje y sin control. Al respecto no diré más, pero sí mostraré una cita extraída de esta novela que considero muy significativa:
    • "De los sesenta y cinco años de esperanza de vida en 1987, el ruso varón pasó a cincuenta y ocho en 1993." (pág. 225)»
Creo por todo lo dicho hasta aquí, recordado gracias a, como digo al principio de esta entrada, el buenísimo reportaje publicado por El País Semanal el pasado domingo seis de marzo, que volver los ojos al escritor, novelista, periodista y realizador cinematográfico que es Emmanuel Carrère no sólo merece la pena, sino que, me atrevería a decir, es poco menos que obligado.

Guerra Rusia-Ucrania


Os dejo aquí los enlaces a las distintas entradas que sobre Carrère y Rusia tengo hechas en El blog de Juan Carlos:

19 abr 2016

"Limónov" de Emmanuel Carrère

19 comentarios:
Tenía muchas ganas de leer este relato, en el fondo una biografía novelada de Eduard Limónov, escritor ruso cofundador junto a Alexander Duguin del Partido Nacional Bolchevique ruso. Y tenía muchas ganas porque muchos amigos -incluso algunos, lectores poco entusiastas- me hablaban muy bien de esta novela.

Eduard Limónov, Savienko, nasbol, punk ruso

Me resistía algo a leerla pues pensaba que sería poco literaria dadas las voces que decían maravillas de ella. Sin embargo, escuchar alabanzas procedentes de otros sectores me hacían dudar de mi primera determinación. La casualidad, como tantas veces ocurre en la elección de lecturas, me puso hace unos meses en la FNAC ante "Una novela rusa" cuyo pequeño tamaño y asequible precio hizo que la adquiriese y al poco la leyese. Como, al reseñarla,  dejé ya  dicho en este blog, la manera novedosa, difícil y literaria, sí, muy literaria, que tiene Carrère de escribir provocó que a partir de ese momento me cayese del caballo y me convirtiese en admirador de su novelística.
     
"Limónov" es para mí la tercera novela que he leído de Emmanuel Carrère. Así, sin más prolegómenos, diré que, tras su lectura, mi admiración por el polifacético escritor francés no ha decaído ni una pizca; es más, si he de ser sincero, mi entusiasmo por su peculiar modo de escribir ha aumentado. Las otras dos obras leídas con inmenso placer por mí han sido: "Una novela rusa" del año 2007, con la que ésta de "Limónov" tiene no pocas correspondencias, y "El Reino" de 2015, su controvertida indagación sobre los orígenes de la Iglesia cristiana a partir de la muerte de Jesucristo. "Limónov" aparece en 2011. Dos años antes, en 2009, vio la luz "De vidas ajenas", una novela de no-ficción -como todas las otras aquí citadas- con la peculiaridad de que antes de darla a la imprenta la presentó a los personajes que en ella participaban a fin de que le aportasen o corrigiesen aquello que creyeran pertinente.

Si alguien ha leído "El Reino", recordará que en el prólogo de la misma, Emmanuel Carrère (EC) dice que lleva quince años sin escribir textos de ficción, que desde entonces cultiva la novela de no-ficción. Dice esto al inicio del libro en que abordará la historia del Cristianismo, cuyo hecho fundacional, la muerte y resurrección de su fundador Jesucristo, le parece algo totalmente producto de una imaginación semejante a la de Philip K. Dick, el escritor de ciencia ficción.  Curiosamente, en "Limónov", el autor norteamericano creador de "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?" es citado en no pocas ocasiones, sobre todo cuando lo que se pretende es falsear la verdad mediante su negación o, incluso, su abolición.

Comentario de “Limónov” 

EC, por biografía familiar, siempre se ha interesado mucho por las vicisitudes de Rusia, en especial del período que va de la caída de la URSS a nuestros días. En esta novela, como suele ser rasgo de su estilo, toma a  un personaje importante, Eduard Limónov, con el que de manera directa o a través de conocimientos comunes ha tenido relación. Esta relación le sirve para dar noticia de él con un mínimo de certezas de cara al lector. Cuando la relación directa o a través de amigos comunes no es posible, EC, como intelectual que es, echa mano de los textos, bien de los producidos por Limónov en los que  éste da cuenta de sus andanzas ("El poeta ruso prefiere a los negrazos", "Diario de un fracasado", "El libro de los muertos", "El libro del agua", etc.) bien de lo que otros han escrito sobre este peculiar personaje de la intelligentsia marginal rusa.

¿Por qué le interesa Limónov a Carrère? Yo creo que le atrae su contumaz espíritu  independiente, su falta de inquebrantable adscripción ideológica, su peculiar relación con las mujeres (Anna, Elena, Natasha, Liza, Nastia, las jovencitas que siguen al líder maduro...), y sí, también con toda seguridad, su calidad literaria o al menos su manera de no circular por los carriles culturales de los consagrados  popes rusos: el poeta y premio Nobel Joseph Brodsky, el respetadísimo Boris Pasternak, el  testigo del gulag Solzhenitsyn, Mijail Bulgákov, Víktor Yeroféiev... y muchos otros nombres, algunos conocidos por nosotros en Occidente y la mayoría desconocidos por completo, al menos para mí.


Joseph Brodsky, Boris Pasternak, Solzhenitsyn, Bulgákov, Viktor Yeroféiev

La novela se inicia con un prólogo fechado en 2007, año en que Limónov fue entrevistado por EC para una revista de reportajes. En ese prólogo, Carrère confiesa la atracción intelectual que durante las dos semanas que lo frecuentó ejerció sobre él la figura de Limónov, razón por la cual decidió investigar sobre este personaje tan distinto a él, tan novelesco y al mismo tiempo tan real. Como suele ser costumbre en el autor francés, al escribir sobre Limónov en el fondo estará escribiendo sobre sí mismo; es más,  Eduard  Limónov  le resulta atractivo precisamente por lo distintos que son ambos. El propósito que tiene al escribir este relato lo deja claro desde el principio, no es tanto sorprender con las vicisitudes del personaje, cuyo recorrido vital expone en pocas líneas, cuanto utilizar la literatura como vía de conocimiento ("Soy consciente de que todo esto es complicado: escribo este libro para esclarecer este tipo de complicaciones.", pag. 279) que le permitirá en el fondo ahondar sobre sí mismo:
 "Vivo en un país tranquilo y decadente, donde la movilidad social es reducida. Nacido en una familia burguesa  del distrito XVI, me convertí en un 'bobo' del X. [...] Limónov, en cambio, fue un gamberro en Ucrania;  ídolo del  underground soviético; mendigo y después ayuda de cámara de un multimillonario en Manhattan; escritor de moda en París; soldado perdido en los Balcanes; y ahora, en el inmenso desmadre del poscomunismo, viejo jefe carismático de un partido de jóvenes desesperados [...] Pensé que su vida novelesca y peligrosa decía algo. No sólo sobre él, Limónov, sino sobre la historia de todos nosotros desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.
Algo, sí, pero ¿qué? Emprendo este libro para averiguarlo"  (pág. 20)
Limónov, Savienko,
La estética personal y del partido político remite al nazismo
Estamos, pues, en principio -y así lo he creído percibir en varias partes del libro-  ante un claro ejercicio de periodismo de investigación. Lo que sucede es que Carrère nos hace transitar de unos géneros a otros con suma facilidad y evita por todos los medios darnos certezas moviéndose con calculada ambigüedad en todos los terrenos y también, naturalmente, al abordar al propio Limónov como personaje: héroe o villano, seductor de bellas o seducido por ellas, fascista de nuevo cuño o demócrata sin fisuras, triunfador o derrotado en letras... E incluso el reportaje periodístico de investigacion que al iniciar iba a emprender, en declaraciones posteriores a la aparición de la novela afirmó haberlo sustituído por una auténtica narración novelesca movido por algo tan paradójico como la anécdota que Limónov le contó durante esa entrevista: los lavabos de la prisión de Sarátov donde acababa de pasar tres años eran los mismos que había visto en un hotel súper moderno de Nueva York diseñado por Philippe Starck. Nadie en esa prisión podía conocer ese hotel, y  ninguno de los huéspedes del hotel podían tener la menor idea de cómo era esa prisión. ¿Cuánta gente en el mundo ha tenido experiencias tan radicalmente distintas? Limónov estaba muy orgulloso de eso, algo muy natural. Y también muy lógico y natural fue para Carrère dar cuerpo literario a este personaje que él mismo califica de pícaro y a su través cubrir medio siglo de historia, el fin de la era soviética y el caos posterior.

¿Qué destacaría yo en esta novela? En primer lugar, y así lo considera el mismo EC, la información que sobre la evolución de Rusia desde la época de Stalin hasta la de Putin se encuentra en ella. En segundo lugar, estaría la anécdota: la ascensión de un desclasado hacia las altas esferas del éxito artístico, la notoriedad política y la realización personal, sin dejarse arrastrar en ninguno de los tres ámbitos por la comodidad del camino trillado acogiéndose al padrinazgo de alguien ya encumbrado, sino manteniendo una independencia que a menudo jugará en su contra; luego vendrá su  caída.  Por último estaría la maestría literaria que su autor vuelve a demostrar en este relato y que en esencia se concreta en lo que sin lugar a dudas es ya propio de su estilo. Un estilo que, en el análisis que hice de la siguiente novela a ésta, "El Reino", y de la que provocó su interés por el personaje de Limónov y de Rusia en general, "Una novela rusa", comenté con cierta amplitud en las reseñas que tengo publicadas en este blog (leer los comentarios de estas dos novelas aquí {"Una novela rusa"} y aquí {"El Reino"}).

Por eso, dado que en las entradas dedicadas a esas dos novelas hice relación de algunos rasgos de estilo utilizados en ellas por Emmanuel Carrère, pienso que lo mejor ahora será mostrar a través de citas textuales cómo se reflejan aquí, en "Limónov",  algunas de las características propias de sus novelas de No-ficción.
[Antes de comenzar si alguien no supiera con exactitud qué sea esto de la 'No-ficción' puede leer una breve entrada que tengo dedicada en este blog a esta tendencia novelística. Pinchar aquí.]

  ü  Novela en construcción:
  • "Lo ideal sería contar el party en casa de los Liberman como el baile en el castillo de Vaubyessard en Madame Bovary, sin omitir una cucharilla ni una fuente de luz. No sé hacerlo, pero me gustaría."(pág. 92)
  • "Una de las primeras reacciones suscitadas por el proyecto de este libro fue la de mi amigo Pierre Wolkenstein, que casi se peleó conmigo porque yo me proponía escribir sobre un individuo que, siendo ruso y dirigente de una formación política digamos que dudosa, según él sólo podía ser antisemita." (pág. 55)
  ü  Literatura autorreferencial:
à A su propia obra: "No se lo reprocho: hice exactamente lo mismo cuando rodé una secuencia de mi película documental en la colonia para menores de Kotélnich, porque esperaba un espectáculo dantesco y me resigné de mala gana a que no lo fuera." (pág. 316)
à A su propia familia: "Según los historiadores más serios (Robert Conquest, Alec Nove, mi madre), los alemanes mataron a veinte millones de rusos durante cuatro años de guerra, y el propio gobierno mató a otros veinte millones durante los veinticinco años de gobierno de Stalin." (pág. 63)
  ü  Interactividad (el lector es parte esencial en el proceso constructivo):
  • "Al llegar a este punto, no estoy seguro de que al lector le apetezca realmente que le cuente como una epopeya apasionante los comienzos de un periodicucho y un partido neofascista. Yo tampoco estoy seguro de que me apetezca." (pág. 254)
  • "(«¡Qué tipo más repugnante!», piensa Steven, y yo pienso lo mismo, y sin duda tú también, lector. Sin embargo, pienso asimismo que si hubiera habido una posibilidad de salvar al pequeño, de preferencia algo difícil o peligroso, el primero que se habría aferrado a ello y habría combatido con toda su energía hubiera sido Eduard.)" (pág. 135)
  ü  Analogías y paralelismos:
à con Vladimir Putin: "Si uno repasa su vida, tiene la perturbadora sensación de que es un doble de Eduard. Nació diez años más tarde en el mismo tipo de familia: padre suboficial, madre ama de casa, un montón de gente hacinada en una habitación de kommunalka."
La Otra Rusia, Partido Nacional Bolchevique, 'nasbol', 'bobo'à con Carrère: "No se lo reprocho: hice exactamente lo mismo cuando rodé una secuencia de mi película documental en la colonia para menores de Kotélnich, porque esperaba un espectáculo dantesco y me resigné de mala gana a que no lo fuera." (pág. 316)

  ü  Culturalismo (literario, musical, cinematográfico...):
  • "Y lo que temblaba en la voz era exactamente el horror del héroe en 'La invasión de los ladrones de cuerpos', la vieja película de ciencia ficción de los años cincuenta, cuando descubre que los seres humanos han sido reemplazados poco a poco por extraterrestres" (pág. 196)
  • "Eduard, ese Barry Lyndon soviético" (pág. 51)
  • "Rivalizábamos intercambiando títulos de cuentos y de películas y nombres de autores y, al llegar a Philip K. Dick, estuvimos de acuerdo: sus novelas, que describen con una intensidad aterradora la descomposición de la realidad y de las conciencias que la perciben, eran las únicas guías fiables para un viaje a la 'twilight zone' rumana. Una de ellas, 'La penúltima verdad', retrata a una humanidad que" [...] (pág. 198) {'twilight zone' es el título de un tema musical del grupo heavy Iron Maiden aparecido en marzo de 1982}
  • "Joseph 'es un genio, pero al estilo de T. S. Eliot o su amigo Wystan Auden, un genio de la antigua escuela'. Cuando lees sus versos es como si escucharas música clásica, Prokófiev o Britten, mientras que lo que escribe Édichka, este chico desalmado, recuerda más bien a Lou Reed: a walk on the wild side." (pág. 116)
  ü  Humor:
  • "En cada sesión del seminario, un participante lee sus poemas. Esta semana le toca a una tal Màshenka, vestida -cito a Eduard- con amplias vestimentas de color mierda, y que tiene una de esas caras apasionadas y melancólicas común a todas las poetisas que frecuentaron las Casas de la Cultura de la Unión Soviética. Sus versos riman con su físico, camuflan levemente la copia de Pasternak, son delicadamente líricos, totalmente previsibles. Si estuviese en el lugar de Tarkovski, Eduard le aconsejaría que se arrojara a las vías del metro, pero el maestro, paternalmente, se limita a ponerla en guardia contra las rimas demasiado perfectas." (pág. 69)
  • "La gira de los nacional-bolcheviques por Kazajstán, Turkmenistán, Tayikistán y Uzbekistán duró dos meses. El jefe viajaba con ocho acompañantes, ocho tipos con pinta de paracaidistas a los que una serie de fotos, reproducidas en 'Anatomía del héroe', muestran al lado de representantes de las tropas rusas estacionadas allí. Estas fotos hicieron reír mucho a un amigo mío cuando se las enseñé una noche de borrachera. 'Basta', me dijo, 'son una simple banda de maricas. Fueron allí para follarse a sus anchas'. Yo también me reí, no lo había pensado. Sinceramente, no lo creo, pero ¿quién sabe?" (pág. 272)
  ü  Fuerte erotismo, sin rehuir el léxico salaz, coloquial, directo:
  • "Desde que la colonia ha despertado reina el desbarajuste a causa del equipo de televisión. Lo compone media docena de personas: el periodista, el realizador, el cámara, el técnico de sonido, los ayudantes, y entre ellos hay tres chicas. Chicas jóvenes, que como es verano llevan faldas cortas y camisetas ceñidas, chicas que huelen a perfume y bajo el perfume a mujer, a sobaco, a coño, chicas que enloquecen totalmente al rebaño de 'zeks' y que los sitúan en su sitio para la lista de la mañana, en el terraplén central." (pág. 316)
Las mujeres de Limónov, Anna, Natasha, Elena
  • "Empiezan a besarse, a acariciarse. El joven negro tiene la piel suave y, debajo de su ropa maloliente, un cuerpo musculoso, compacto, bastante semejante al suyo. [...] Eduard se agacha, se suelta el cinturón, impaciente por saber si es cierto lo que dicen de la verga de los negros. Es verdad: es más grande que la suya. Se la mete en la boca [...] Más tarde se baja el pantalón y los calzoncillos, hace el mismo gesto que hacía Elena para ofrecerle el culo y le dice a Chris: 'Fuck me' "[...] (pág. 109)
ü  El escritor se muestra cual es:
àConfiesa sus fuentes: "cuando uno lee 'El adolescente Savienko', el libro de donde extraigo las informaciones de este capítulo" (pág. 40).
àMuestra su falta de certezas absolutas: "Yo también me reí, no lo había pensado. Sinceramente, no lo creo, pero ¿quién sabe?" (pág. 273).
àMuestra sus fobias políticas: "La URSS vuelve: qué mal flipe. La URSS se hunde en el ridículo [...] Son títeres que definitivamente ya no asustan. Que en todo el mundo sólo han sido apoyados por Castro, Gadafi y Sadam Husein, los únicos fugitivos del círculo de los poetas muertos, pero también por nuestro presidente Mitterrand, el príncipe de las mentes sutiles, que llevaba el maquiavelismo hasta la estupidez" (pág. 220)

Final
Mucho más cabría comentar, señalar, reseñar, o puntualizar sobre esta novela y su personaje. Ambos son difíciles de aprehender en pocas palabras. Como Eduard, personaje huidizo, lábil y escurridizo, la obra literaria que lo contiene es poliédrica, tiene muchos ángulos y muchos lados en los que poner los ojos. Yo he preferido aquí hacer citas que sirvan de ejemplo del modo de escribir de Carrère. Pero sé que he dejado en el tintero todo lo referido a la evolución dura, dolorosa, por la que pasó Rusia desde Stalin hasta el actual Putin. No le he dedicado la atención debida porque pienso que es por muchos conocida, pero reconozco que es uno de los grandes alicientes de esta novela. En especial, esta no-ficción se centra en esos años tumultuosos durante los que un sistema político y económico de 70 años de existencia se transmuta en el opuesto de una manera salvaje y sin control. Al respecto no diré más, pero sí mostraré una cita extraída de esta novela que considero muy significativa:
"De los sesenta y cinco años de esperanza de vida en 1987, el ruso varón pasó a cincuenta y ocho en 1993." (pág. 225)
Creo que ya sólo este dato puede hacernos comprender algo mejor a tan contradictorio y variopinto personaje: Eduard Limónov.












1 dic 2015

Emmanuel Carrère: "El Reino", una exégesis

7 comentarios:
Novela de No ficción, Exégesis bíblica actualEn el prólogo de este relato, Emmanuel Carrère (EC) dice que no escribe textos de ficción desde hace quince años, que está claramente instalado en la No ficción, aunque durante unos meses colaboró con Fabrice Gobert  (guionista y director de cine francés) y unos jovencísimos productores en la ideación de una serie televisiva ("Les Revenants"); sin embargo molesto con la actitud de los jovencitos para quienes trabajaba decidió abandonar el proyecto. Considera que fue objeto de robo intelectual porque una noche, copiosa en comida y alcohol, contó  a un auditorio del que formaba parte junto a otros el mismísimo Fabrice Gobert la historia sobre los primeros cristianos en la que venía trabajando desde hacía al menos cuatro años: La fábula sobre un hombre que, sin haberlo conocido, predica la palabra de un tal Jesús que fue crucificado, pero que resucitó al poco y -decía él- tal fenómeno era el anuncio de que algo grandioso iba a ocurrir. Sorprendentemente esta inverosímil historia consigue arrastrar tras ella a un sinnúmero de seguidores. Quien predica la doctrina de ese profeta crucificado es un romano de nombre Saúl que 16 años atrás cuando era un chiquillo -ahora en el año 50 después de Cristo ya es un hombre adulto- se encargó de recoger las prendas de vestir de los lapidadores que estaban enfrascados en apedrear al primer mártir de la Cristiandad, San Esteban.

Como se ve ya desde el mismo comienzo de la novela Carrère hace que la realidad interfiera, se mezcle con la historia que va a relatarnos, de manera que apenas podamos separar la una de la otra. Carrère ha tardado 7 años en escribir esta novela. Dice que la idea se le ocurrió a raíz de la investigación que llevó a cabo sobre la biografía de su abuelo Georges Zurabishvili de origen ruso que buscó refugio en la fe cristiana y cuya historia plasmó en “Una novela rusa”. A esa novela siguió “De vidas ajenas”, luego “Limónov”, considerada por algunos su mejor obra, y ahora esta última.

Si en “Una novela rusa” el germen del relato estaba en unos cuadernos que el novelista descubrió de su abuelo ruso, en ésta la base está en la veintena de cuadernos de comentarios sobre el evangelio de San Juan que Emmanuel Carrère escribió de 1990 a 1993 a raíz de su conversión al cristianismo de mano de su madrina Jacqueline y a propuesta de su amigo Hervé.

Antes de pasar a presentarnos estos cuadernos el novelista parte de su posición religiosa actual, el escepticismo, el cual le lleva a considerar el Cristianismo como algo totalmente inverosímil digno de la imaginación de Philip K. Dick pues es ilógico de todo punto pensar que tras acabar nuestro paso por este mundo regresaremos a él igual que, -se dice-, le ocurrió al fundador de la secta si bien nadie fue testigo directo de ese fenómeno.

Entonces si esta creencia es de todo punto inverosímil ¿qué ha hecho que se convierta en uno de los pilares del mundo? Carrère entiende que es importante observar el proceso de extensión de la doctrina cristiana desde el momento de la desaparición del fundador. Y en eso consiste el relato de “El Reino” en intentar entender este fenómeno en principio totalmente incomprensible. El responsable del éxito de esta creencia es San Pablo, cuya trayectoria estudia Carrère a través de los relatos escritos por su discípulo Lucas, el tercero de los Evangelios y los “Hechos de los Apóstoles”. Este último texto es verdaderamente el que mejor explica la conversión, el paso de la Secta cristiana a Iglesia. Y el responsable de esta transformación, en conflicto constante con los verdaderos apóstoles de Cristo, los pescadores iletrados judíos, será Pablo, natural de Tarso, una provincia de la Siria romana. Pablo de Tarso reivindicará en no pocas ocasiones su condición de ciudadano romano lo que le servirá alguna vez  para evitar la cárcel e incluso el patíbulo, pero que al final será la causa de que su caso llegue a las más altas instancias del Imperio y le lleve a la muerte.

Al igual que “Una novela rusa” le sirvió para superar una profunda depresión y liberarse de la castrante influencia de su madre Helène, esta obra le va a servir a Carrère para reconciliarse con el verdadero sentido de la religiosidad que no está en seguir unos postulados con frecuencia absurdos como si de un Partido político se tratase (constantemente el novelista compara la actividad de Pablo, Santiago y Pedro con la que realizaron en su momento Trotsky, Stalin o Lenin) sino en tomar el verdadero testimonio de Cristo que él encuentra simbolizado en el lavatorio de pies que el Maestro hace a sus discípulos, en esa humillación del poderoso ante los humildes, y no en la superestructura que el de Tarso ideó en enfrentamiento abierto con los cristianos judaizantes (Pedro, Santiago, Juan…)


Novela en construcción: el proceso de escritura
Si en esta obra hay algo que me ha gustado mucho es ver al escritor metido en harina, o sea, al hombre que ha de elegir qué decir, qué palabra usar, qué interpretación dar... Carrère escritor se deja ver en no pocas ocasiones, como cuando intenta comprender por qué Lucas decidió seguir a Pablo. Tras echar mano del proceso habitual que se lee en los "Hechos de los Apóstoles" de unos partidarios y otros que lo insultan, intenta entender que habría un tercer grupo que exigiría más explicaciones, y entre éstos estaría Lucas. Pero a renglón seguido el novelista francés sorprende con un "Quizá sucedió de este modo. O bien... Creo que tengo una idea mejor" y nos presenta un capítulo entero en el que imagina que Lucas médico se interesó en Pablo por la enfermedad que le hacía desagradable e impresentablñe ante los demás. Bueno, vale, puede ser; sí, quizás.

Al igual que imaginó el encuentro Pablo - Lucas, Carrère necesita imaginar un encuentro, una conversación entre Lucas y un testigo directo de la vida de Jesús porque si no ¿cómo podría Lucas utilizar frases dichas por Jesús y que no aparecen en otros evangelios anteriores al suyo?
Del mismo modo que hubo forzosamente un primer encuentro entre Lucas y Pablo, encuentro cuyos detalles he imaginado pero que no es imaginario, hubo forzosamente un encuentro entre Lucas y un testigo directo de la vida de Jesús. Llamo Filipo a este testigo porque al leer atentamente los Hechos me parece verosímil, e imagino la conmoción que este encuentro debió de causar en Lucas. (pág. 236)
Con explicaciones así EC bordea los límites de la ficción propiamente dicha.: "Estoy seguro de que hubo un momento en que Lucas se dice que esta historia debía narrarse, y que él iba a hacerlo·. Y el escritor francés está convencido de ello porque él como autor lo ha experimentado en muchas ocasiones.

20 sept 2015

La Novela de No-ficción o Nuevo Periodismo

15 comentarios:
En el número de agosto de la revista  "emBLoGrium" apareció, con error tipográfico incluido en el título que aparecía en  portada, un artículo mío con el epígrafe  que encabeza esta entrada. Por si alguien no ha tenido oportunidad de leerlo y le interesase hacerlo lo reproduzco aquí en su totalidad. ¡Espero que os agrade!


Una de las últimas lecturas que he hecho ha sido “Una novela rusa” del francés Emmanuel Carrère [vid. reseña en http://bit.ly/1gjHCOZ]. El experimentado periodista y escritor francés escribe una biografía ficcionalizada que plasma en un relato en el que se entrecruzan varias historias con la peculiaridad de que pese a su aspecto ficticio todas ellas han sido verdad. ¿Estamos ante una novela en el sentido  clásico: “obra literaria que narra una acción fingida en todo o en parte” (wikipedia dixit)?  Si se hace salvedad del término “fingido”, sí, ¿por qué no? Hay que reconocer que cuando quien quiera que sea cuenta hechos vividos por él mismo y los pone negro sobre blanco los elementos de la narración (lugar, tiempo, narrador, personajes y acciones) deben ser tenidos en cuenta por el autor, quien pese a haber sido el protagonista real de las acciones -de todas o de algunas- se ve impelido a distanciarse de las mismas y comportarse igual que si los sucedidos fuesen única y exclusivamente producto de su imaginación. Este tipo de relatos se engloban bajo el rótulo de novelas de No-ficción o Nuevo Periodismo.

El nacimiento de esta tendencia novelística se suele situar en la novela “A sangre fría” (año 1966) de Truman Capote, periodista norteamericano y guionista cinematográfico de éxito que durante los años 1960 y siguientes investiga el tremendo crimen acaecido en Kansas en 1959 de los cuatro miembros de una familia muy querida en dicha localidad. Ese crimen fue realizado sin aparente justificación alguna por dos convictos que se encontraban en libertad provisional. El grado de crueldad con que los asesinos se comportaron con sus víctimas metió el miedo en el cuerpo a toda la sociedad norteamericana.


Truman Capote, "A sangre fría", Novela de No-Ficción, Nuevo Periodismo


Truman Capote escribe su novela para una sociedad por aquel entonces muy sensibilizada ante crímenes que consideraba gratuitos por producirse sobre gentes honestas y muy queridas por todos. Todos los estadounidenses cuando en 1966 aparece “A sangre fría” tienen en su memoria el asesinato en 1963 del presidente John F. Kennedy, así como en 1965 el del líder de la comunidad negra Malcom X; y esto sin contar la oposición a todas las muertes gratuitas que el país llevaba soportando por la guerra de Vietnam iniciada el año 1964.

Capote dinamitó la frontera que hasta ese momento existía entre Ficción (territorio exclusivo de la novela) y Realidad (territorio propio del periodismo). De ahí la denominación de “Nuevo Periodismo” porque en él “realidad” y “ficción” se transforman, y sus  límites se hacen difusos. 
Nació pues así, la novela de no ficción, de la mano de Truman Capote en Estados Unidos, y de Rodolfo Walsh en Argentina. Ambos autores se sirven de los recursos literarios para narrar sucesos reales, basándose en investigaciones periodísticas serias y elaboradas.
Otros representantes de esta corriente fueron los periodistas norteamericanos Tom Wolfe (“La hoguera de las vanidades”), Norman Mailer (“Los ejércitos de la noche {La historia como novela; la Novela como historia}”), Gay Talese (“Honrarás a tu padre” que inspiró la exitosa serie de ‘Los Soprano’)  y Hunter Thompson (“Miedo y asco en Las Vegas”).

Fuera de los Estados Unidos, y siguiendo en el continente americano, el Nuevo Periodismo es la etiqueta que acoge además de a Roberto Walsh (“Operación masacre”) a un auténtico precursor de la corriente en los años 30, Roberto Arlt (“Aguafuertes”) y a autores más próximos a nosotros como Tomás Eloy Martínez (“El vuelo de la reina” o “Purgatorio”, [ambas novelas reseñadas en este blog]), Osvaldo Soriano (“No habrá más pena ni olvido”), Miguel Bonasso (“El presidente que no fue”) o Roberto Bolaño (“La literatura nazi en América”).

En España esta tendencia tiene una muy clara manifestación en la última novela de Antonio Muñoz Molina, “Como la sombra que se va”. Sin llegar a tan exhaustiva investigación como la que realiza el escritor jienense sobre el asesinato de Martin Luther King, escritores como Javier Cercas (“Soldados de Salamina”, “El impostor”), Enrique Vilá Matas (“Aire de Dylan”) o Javier Marías (“Así empieza lo malo” [también reseñada en este blog]) en mayor o menor medida también podrían englobarse dentro de la Novela de No-ficción especialmente por la importancia que en las mismas tiene lo metaficcional, lo puramente biográfico que rompe la divisoria realidad-ficción y por la indagación reflexiva que contienen y que lleva a estas novelas a pugnar por reventar sus límites de género e invadir en no pocas ocasiones el del ensayo.

Gay Talese, "Honrarás a tu padre", "Los Soprano", Mafia

El Cine ha conocido -y conoce- un proceso muy semejante a éste presente en el denominado cine documental con todas las variantes que hoy día tiene el mismo: emocional/testimonial, narrativo, argumental, dramatizado… La misma novela que ha motivado este artículo, "Una novela rusa" de Emmanuel Carrère,  contiene en su interior el proceso de realización de un film documental, “Retorno a Kotelnich”, en este caso un documental que engloba prácticamente todos los tipos anteriores. Realizadores tan reconocidos como Martin Scorsese  (“Shine a light” sobre una gira de los Rolling Stone) o  Michael Moore y su  falso documental sobre los asesinatos del Instituto de secundaria de Columbine ( “Bowling for Columbine”) o Francesc Relea con su documental sobre Serrat y Sabina en su gira artística por el continente americano (“El símbolo y el cuate”) y muchos otros más han cultivado esta tendencia.

Del mismo modo la televisión se sirve de este tipo de narración no ficcionalizada en muchas de las series de gran éxito que hoy llenan sus parrillas. Como ejemplo basta con citar “Los Soprano”, sobre el mundo de la Mafia, inspirada en la obra antes citada de Gay Talese o “Mad men”, creada y producida por Matthew Weiner, sobre el mundo de la publicidad en USA en la década de los sesenta, que, sin serlo, algunos la vienen a considerar la gran novela americana. 

6 jul 2015

“Una novela rusa”: Novela de No ficción de Emmanuel Carrère

7 comentarios:
Una novela rusa, Rusia profunda, Novela testimonial, Nuevo periodismo
Asunto
Emmanuel Carrère, escritor, periodista, guionista, realizador francés, y narrador en primera persona de este relato de corte autobiográfico, viaja a Kotelnich (Rusia) para cubrir la noticia de la liberación tras 55 años de cautiverio de Andras Toma, un soldado húngaro detenido por los rusos al caer Budapest en 1944, dado por muerto en 1954 y que permaneció en un sanatorio psiquiátrico de esta localidad desde 1947 hasta 1999.
El viaje a Kotelnich será un revulsivo para Carrère pues le servirá para indagar y reflexionar sobre su biografía personal y familiar. Personalmente el viaje le supondrá replantearse su unión con Sophie, la chica con la que convive desde hace apenas dos semanas en una tormentosa relación de amor-odio. También sus orígenes familiares se le aparecerán vivamente dado el hecho de que su madre,  Hélène Carrère  d'Encausse, -de soltera Hélène Georges Zourabishvili (nacida en París el 6 de julio de 1929), famosa historiadora francesa especializada en historia de Rusia,  miembro y secretaria perpetua de la Academia francesa-, es hija de aristócratas georgianos -Georges Zourabishvili y Nathalie von Pelken-, que hubieron de abandonar su país cuando Lenin decidió cambiar su doctrina de independencia para los pueblos que habían formado parte del imperio ruso. Durante sólo 3 años, de 1917 a 1920, Georgia fue soberana; a partir de 1921 el país perdió de nuevo su independencia siendo anexionado a la URSS:
"El fracaso estrepitoso de los espartaquistas en Alemania hará cambiar a Lenin de doctrina: la revolución se hará en un solo país y más vale que sea uno grande. Georgia es recobrada en 1921”, p. 66).
1944,  año importante para Andras Toma, también lo sería para el aristócrata georgiano refugiado en Francia desde 1921 quien, desoyendo toda recomendación, se presentaría en esa fecha en la Gendarmería de Burdeos respondiendo a la citación que se le había hecho llegar. Así como el soldado húngaro permaneció desaparecido 52 años, el abuelo de Emmanuel desaparecería de las conversaciones familiares y jamás su figura y acciones serían evocadas en el ámbito de su familia. Ambos personajes son comparados en el relato con Kaspar Hauser, misterioso joven que vivió en el s. XIX en Alemania y del que se desconocían numerosas cosas: cuál era su procedencia, por qué no sabía hablar e incluso cómo fue que murió tan joven y de manera tan inexplicable

Estructura de la novela
Los contenidos de la novela se organizan en siete capítulos centrándose cada uno de ellos en un asunto principal: