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30 mar 2023

Largo domingo de noviazgo: la novela de Sébastien Japrisot y la película de Jean-Pierre Jeunet (A pares XXXIV)

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«Y Klébert me contó: “Mientras estábamos en Artois, Benjamin perdió su valor viendo cadáveres, heridas espantosas, y la carnicería de Notre-Dame-de-Lorette y de Vimy, por el lado de Lens. Pobres franceses, pobres marroquíes, pobres boches. Los amontonaban en carretas, un cuerpo sobre otro, como si nada hubiera pasado. Una vez, un hombre gordo estaba recibiendo los cuerpos sobre la carreta, los ordenaba para que ocuparan el menor sitio posible, y andaba por encima de ellos”[…]»


La novela de Sébastien Japrisot

La novela me ha gustado mucho. Es de 1991 y es un alegato antibelicista de los mejores que han pasado por mis manos. Una mujer enamorada de un soldado enviado a la guerra en 1915 conoce en enero de 1917 la noticia de su muerte junto a otros cuatro compañeros más que, por autolesionarse, fueron condenados a la pena máxima en severo consejo de guerra. No se conforma Matilde, que así se llama la joven, con esta comunicación y en su interior alberga la esperanza de que Manech, su enamorado, no haya perecido. Comienza a investigar y a recopilar testimonios e informaciones en una cajita de caoba que en su día le regaló su novio; todo lo que esta caja contiene es lo que nos está ofreciendo el narrador, un narrador en tercera persona, innominado, pero muy cercano sin duda a la protagonista principal. Quien sea este narrador es un interrogante que asalta al lector durante la lectura, si bien en un momento dado todo queda debidamente aclarado cuando la mismísima Matilde, dirigiéndose a su gato, dice:
«Con el busto inclinado, agarrada con una mano a su silla y con la otra acariciando el cofre de caoba de Manech, Matilde baja la voz para atraer más su atención: "En esta caja  se encuentra la historia de una de mis vidas". Y, sabéis, la cuento en tercera persona, como si yo fuera otra. ¿Sabéis por qué? Porque tengo miedo y vergüenza de ser únicamente yo y no poder llegar hasta el final.»
La narración no avanza de manera lineal sino que, en función de quien habla o de lo que se informa, avanza o retrocede en el tiempo. Como por las propias fechas se puede inferir la mayor parte de las comunicaciones las recibe Matilde en forma de cartas enviadas o recibidas por ella. Es una novela, pues, claramente epistolar. A través de estas cartas vamos conociendo lo sucedido durante la noche que va del sábado 6 de enero de 1917 al domingo día 7 cuando la trinchera francesa, la Bingo Crepúsculo, a donde fueron conducidos los cinco reos de muerte fue abandonada y bombardeada por los alemanes. Dada la diferente perspectiva de cada comunicante, el relato real se nos va dando a conocer de manera fragmentaria, pero poco a poco se van viendo las líneas maestras del mismo y las aristas del marco se van suavizando debidamente. 

La protagonista visitará personalmente y/o se carteará con todos los familiares de los cinco reos de muerte: Eskimo, carpintero Bastoche en su vida civil; el cabo Six-Sous, soldador antes de su alistamiento; Benoît, hospiciano como su mujer Mariette; Ange, proxeneta marsellés que ha redimido su condena de delincuente para estar en el ejército; y Jean (Manech para su madre y para Matilde), llamado Pipiolo en el ejército por su extremada juventud. 

Además de estos cinco principales personajes en la novela aparecen otros que tienen capital importancia para el desarrollo de la trama: el sargento Daniel Esperanza, encargado de conducir a estos cinco soldados a Bingo Crepúsculo, en la primera línea del frente; el teniente Estrangin y el capitán Favourier ('Mal hablado' para sus soldados, dado el obsceno vocabulario que acostumbra utilizar), el cabo Gordes, el soldado Battiste, el soldado Celestin Poux... Dentro del ámbito propio de la investigación aparecen otros personajes que ayudan o acompañan a Matilde en sus pesquisas: el matrimonio formado por los tíos de ésta que quedó huérfana tempranamente al fallecer sus padres en accidente automovilístico. Sus tíos son Benedicte y Sylvain y acompañan y ayudan en todo a Matilde dado que Mati padece parálisis en las piernas desde que a los tres años cayera al suelo desde una altura considerable; luego también están: el investigador privado Germain Pires; el abogado Pierre Marie Rouviére... Es, como se ve un abanico grande, inmenso, de personajes. Y todo esto dejando en el tintero a otros muchos esenciales en la vida de cada uno de los otros personajes: Tina Lombardi, la mujer de Ange; Therese Gaignard, la mujer de Six-Sous; Veronique, la novia de Eskimo; el militar alemán ('feldwebel') que mandaba la sección que estaba en la trinchera frente a la francesa de Bingo Crepúsculo; la alemana Weiss que desde Alemania le da noticia de lo que este feldwebel (oficial alemán) le ha contado sobre lo ocurrido esa madrugada del domingo 7 de enero de 1917; el soldado Chardolot, etc., etc.

Es una novela claramente antibelicista. Los cinco soldados condenados a muerte lo son por haberse autolesionado para evitar el servicio militar y escapar así de la guerra, una actividad que sólo produce muerte a su alrededor, un servicio que los convierte en asesinos de otros hombres obligados a matar y a morir igual que ellos. Las frases de condena de la guerra, de cualquier guerra, aunque la novela se centra en la de 1914 son abundantes:
  • «Me importa un rábano la victoria. Todos han hecho que muera demasiada gente» (dice Sylvain a propósito de una clasificación de buenos o malos generales franceses).
  • «Esperaré todavía. Esperaré lo necesario hasta que en todas las mentes esta guerra sea lo que siempre ha sido: la más inmunda, la más cruel, la más inútil de todas las estupideces. Esperaré a que ya no se icen las banderas en noviembre delante del monumento a los muertos, y a que los pobres tontos del frente dejen de reunirse, con sus jodidas boinas en la cabeza, y un brazo o una pierna de  menos, ¿para festejar qué?»
  • «Después llegó la mañana, blanquecina, una hora más tarde quizá. Six-Sous iba y venía, cayéndose y volviéndose a caer delante de la trinchera alemana, predicando que había que deponer las armas y volver a casa, y que la guerra era asquerosa y cosas por el estilo.»
Pese a la enorme dureza del asunto que se toca, en la novela hay algún que otro atisbo de humor. Lo practica especialmente el narrador. Un narrador que, como ya he dicho, está fuera del relato pero muy próximo a los personajes, especialmente, claro, a Matilde, la protagonista. Así al hablar del personaje Celestin Poux que se caracteriza por utilizar reiteradamente el cliché de «mataría a mi madre y a mi padre si [...]» lo que fuera, en un momento dado este narrador tira de vena humorística cuando dice: «La granja de los Rouquier, que Célestin encuentra rápidamente sin necesidad de ser huérfano, es una [...]». Es un narrador que interviene en el relato desde fuera claramente de la narración, como cuando en un momento dado tras presentarnos a Matilde que vive añorando a su novio perdido o muerto en la guerra -este extremo no se sabe a esa altura del relato-  dice:
«Bueno, ya basta. Matilde se ha presentado. Podría continuar así durante horas, seguro que sería igual de apasionante, pero no está aquí para contar  sus vidas»
Pero como sabremos al poco, este estar afuera del narrador no es más que un artificio utilizado por la narradora para estar afuera y adentro del propio relato que está narrando y mantener de esta manera mejor la verosimilitud del mismo pretendiendo involucrarse afectivamente en el mismo lo mínimo posible. Naturalmente esta implicación afectiva, emotiva, es el motor que provoca la propia investigación que en la novela se desarrolla. Una novela que por ello es detectivesca al estilo de las escritas por Agatha Christie, y un drama amoroso en toda regla. 

No quisiera finalizar la reseña de la novela sin destacar, junto a lo ya expresado, la belleza del lenguaje utilizado en muchos momentos de la narración. Por ejemplo es hermoso leer la confesión de Tina Lombardi, una confesión que contrasta en su belleza con la fea y dura vida que la mujer del proxeneta Ange ha llevado. Ella ha sido una mujer entregada al amor que sentía por él a pesar de la explotación a la que estaba sometida. La carta que envía a Matilde la escribe en la cárcel donde se encuentra condenada a muerte por una serie de asesinatos que ha cometido. Tras leerla emocionada, Matilde decide quemarla «hoja por hoja en un frutero de loza blanca que nunca sirvió para nada, salvo para eso. El humo se demora, a pesar de las ventanas abiertas, y le parece que su olor impregnará todas las habitaciones de su vida.»

También es bello el capítulo titulado «Las mimosas de Hossegor» en el que la narradora cuenta cómo se conocieron de niños Matilde y Manech con tan sólo diez años y cómo fueron novios hasta que a los 17 años él tuvo que incorporarse al ejército. Es junio de 1910. La hermosura abarca tanto la situación del enamoramiento infantil como la manera de expresarlo y presentarlo:
«Matilde tiene diez años y medio. Es un viernes o un sábado, ya no lo recuerda. Manech tiene trece años desde el día 4. Vuelve de la escuela en pantalones cortos y jersey de color azul marino, con su cartera a la espalda. Se detiene delante de la verja que rodea el jardín de Villa Poema. Por primera vez ve a Matilde, al otro lado, sentada en su silla de ruedas.
[...]
Sí, fue durante aquel segundo verano con Manech, el de 1911 y la gran ola de calor. [...] Matilde no tiene ni sombra de un pezón, ni traje de baño. La primera vez se mete en el agua con su braguita y el pecho desnudo. Su braguita es de algodón blanco y abierta por debajo para hacer pipí, imagínense qué náyade.»
Una novela hermosa y dura a la vez; una novela emotiva, la mar de interesante, que me ha llegado muy hondo. Una novela inolvidable que me alegro mucho de haber leído.




La película de Jean-Pierre Jeunet

Fue finalizar la lectura de la novela de Japrisot y desear ver la película que, 
con la guapa actriz Audrey Tautou como protagonista, -me informé debidamente- dirigió en 2004 el francés Jean-Pierre Jeunet, el director de la exitosa Amelie (año 2001). Contrariamente a lo sentido por muchas personas a mí Amelie, la película que elevó a los altares a la actriz francesa, no me gustó. Quizás fue por ello que cuando Largo domingo de noviazgo pasó por las salas no fui a verla: no quería encontrarme de nuevo con la melosa, dulce y hermosa Audrey Tautou, que también era, como digo, la protagonista de la película de 2004. Sin embargo, ahora, casi veinte años después, el deseo de verla me invadió.

Comencé a buscarla por diversas plataformas y en ninguna la encontré; sólo cabía adquirirla y eso no me apetecía. Quizás esté en bibliotecas públicas, pensé. Indagué por internet en las de mi ciudad, Madrid, y a pesar de tener esta capital un tamaño grande, sólo en una biblioteca se encontraba. Decidí ir a buscarla y sacarla para poderla ver tranquilamente en casa. Así lo hice y ayer mismo la vi. Y he de decir que sí, me agradó, me entretuvo, me tuvo las dos horas que dura pendiente de la pantalla de mi televisor al que había conectado mi portátil.

Sí, me gustó, acabo de decir. Pero en mi opinión queda algo por debajo de la novela en la que se inspira. La belleza del lenguaje que he comentado antes la sustituye Jeunet por un filtro que da a todo el film una coloración dorada que recuerda al technicolor de los años 50 del siglo XX. Bien, está bien eso, sirve para el propósito, pero me llega más la hermosura lingüística. Aunque, ahora que lo pienso, este color cálido y amable contrasta fuertemente con los grises y verdioscuros que el director aplica a las escenas en el campo de batalla. Sí, por aquí es por donde la película quiere destacar el tremendo choque entre la vida (color, alegría, flores...) y la guerra (muerte, enfermedad, sufrimiento, locura...).

Luego, como en cualquier adaptación de una novela al cine, hay cambios y modificaciones que llamaron bastante mi atención. El primero es que en la película el director pone el acento más sobre la historia de amor de la pareja Matilde-Manech y sobre las relaciones sentimentales entre los otros cuatro condenados y sus parejas, que sobre la denuncia directa de la guerra; o sea el filme me pareció más amoroso que antibélico, mientras que en la novela vi más antibelicismo que canto al amor, que también lo hay, y mucho, claro. También hay algunos saltos que por su rapidez no quedan en la película debidamente explicados. Estoy pensando en el encuentro de Pipiolo con su nueva madre y cómo ésta, en la novela de Sébastien Japrisot, acoge a Matilde en su casa al entender lo muy unida que desde la niñez estaba la pareja; algo que en la película se despacha con rapidez y se elimina a la madre de un rápido plumazo, cuando esta figura femenina, creo que es muy importante al mostrar a una madre que sabedora de la muerte de su hijo 'adopta' al que ha usurpado la identidad del fallecido. ¿Existe mejor muestra de amor y deseo de ejercicio de la maternidad que éste? 

También quisiera señalar que en la cinta, Jean-Pierre Jeunet hace uso de un cierto lenguaje visual cercano en ocasiones al del cómic provocando, pese a lo profundo y duro del asunto de la guerra, un cierto tono humorístico o histriónico que, bueno, no va mal a la historia como remedo del humor que en ocasiones aflora en la novela. Contribuye a este histrionismo la figura y expresión de la propia Audrey Tautou (Matilde), también de Marion Cotillard (Tina Lombardi) la segunda actriz importante del elenco, e indudablemente de Gaspard Ulliel (Manech) que representa a las mil maravillas el papel de joven algo ido y enamorado perdidamente de su novia de siempre. El resto de personajes adoptan asimismo una gestualidad que los acerca mucho al mundo del cómic: el comandante, culpable último de la muerte de los cinco condenados; Germain Pires, el detective privado, cuya figura y comportamiento me recordaban durante la visión de la película a Hércules Poirot o algo así; los tíos de Matilde, Sylvain y Benecdite, figuras que mueven a la risa, especialmente ella, Benedicte; hasta los derrapes en la grava del cartero, que lleva las cartas a la casa de Cap Breton donde vive Matilde con sus tíos, hacen aflorar en los labios una sonrisa.

Como gran mérito de la película quisiera destacar lo bien que funcionan en el lenguaje cinematográfico los avances y retrocesos en la línea temporal, algo que muchas veces literariamente es más difícil de hacer llegar al lector y, sobre todo, que éste sepa ubicarlos debidamente en el lugar temporal que corresponde. También me gustó mucho en el film la manera como Jeunet presenta los sueños de los personajes, cómo muestra en una misma imagen los momentos evocados a través de la lectura de alguna de las cartas que la protagonista está leyendo; etc.

En fin, una buena película que enriqueció, con algún que otro detalle que había pasado desapercibido por mi parte, la lectura de la novela que tanto me satisfizo. No es cuestión -aunque ya he caído en ello nada más iniciar la reseña de la cinta- de elegir entre una u otra -la película o la novela-;  sería algo así como preguntar a quién quieres más, si a papá o a mamá. Pues no, igual que papá y mamá son dos seres distintos, también aquí hay dos productos diferentes que utiliza cada uno un lenguaje propio a veces nada equiparables. Así que mi conclusión es que los dos Largo domingo de noviazgo me han gustado. Y recomiendo a cualquiera que no los conozca a que lo haga. 


Nota:
La novela participa en el reto Autores de la A la Z y me sirve para rellenar la letra J.

31 may 2020

David Foenkinos. "La delicadeza". (A pares IX)

40 comentarios:

Mira tú por donde, sin proponérmelo, la lectura de esta novela, a la que he llegado fundamentalmente como consecuencia del Reto 'Autores de la A a la Z' promocionado por Marisa del blog 'Lecturápolis', ha originado una reseña doble que incluyo dentro del apartado "A pares". Todo se debe a que el autor de la obra literaria es también el director de la película que a partir de ella se hizo el año siguiente.

Novela feelgood, chick lit, novelas adaptadas al Cine
Hacía tiempo que tenía ganas de leer algo de David Foenkinos. Motivo: En primer lugar ir cumplimentando el Reto de Lecturápolis como acabo de decir, pero también porque llevo tiempo encontrándome con reseñas de sus novelas, casi todas laudatorias. Madre mía, me decía, si tanto se le alaba es que debe de ser bueno de verdad. Así que en cuanto he tenido oportunidad he buscado su primer gran éxito, "La delicadeza", y lo he leído en un pis pas.

La novela
Antes de dar mi opinión sobre esta novela aparecida en 2010 (en España en 2011) que al año siguiente, habida cuenta de su enorme éxito, conoció versión cinematográfica dirigida por el propio Foenkinos junto a su hermano Stéphane, diré de qué va la historia:

Nathalie es una chica que un día se ve abordada en un bistrot parisino por un joven, François, que cumple de manera sobrada todas sus expectativas sobre lo que para ella es una relación romántica: encuentro casual y azaroso, gustos compatibles, relaciones íntimas satisfactorias, risas, felicidad completa... Se casan y tras unos años de enorme felicidad un día, desgraciadamente, la realidad viene a quebrar este estado de encantamiento en que ella estaba instalada: François fallece atropellado mientras practicaba deporte.

Nathalie queda destrozada y se aparta del mundo por un largo período. Tras unos meses de duelo apartada de todo y de todos (familia, trabajo satisfactorio en una compañía sueca desde hace ya tres años...) decide reincorporarse a la vida y acude a la oficina donde todos la acogen con cariño y también con conmiseración. Charles, su jefe, que desde que la contrató está enamorado de manera silenciosa de ella, decide emprender su conquista a través de insinuaciones e invitaciones que Nathalie esquiva aunque educadamente admita algunos de sus obsequios y gentilezas. Todo sigue así hasta que un día ella le dice a Charles que jamás podrá amarle y que, por favor, no insista más.

Nathalie, que es una magnífica profesional, tiene a su cargo a una serie de personas con las que trabaja con entusiasmo y entrega. Dos personas de este grupo cumplen un importante papel en su vida. Son: Chloé, joven que al ver a Nathalie tan hermosa y triste decide hacerla salir para presentarle algún chico con el que entablar una posible relación; la otra persona es Markus, joven reservado, muy trabajador, al que por un impulso inexplicable ella un día en su despacho besa. 

Es un argumento, como se ve, propio de novela romántica o del corazón. Quizás cabría incluir el relato dentro de la tendencia chick lit aunque al estar escrita por varón yo diría que se sale un poco de los límites de tal etiqueta para pasar decididamente a la de feelgood o historia amable contada para lectores que buscan pasar un trato igual de amable y entretenido, sin mayores pretensiones. Sí, decididamente es ahí donde yo la ubicaría. Es más, en el propio libro donde se alude con frecuencia a otros libros apoyándose en ellos para construir el relato aparece una clara alusión a "La elegancia del erizo" de Muriel Barbery, novela fundamental dentro de esta tendencia. Tal alusión se da en una imagen que utiliza ese sintagma para describir la actitud de Chloé respecto a Nathalie en un momento de la trama en que la primera, intencionadamente en la oficina, se hacía la encontradiza con su jefa “sin la mínima elegancia del erizo".

Este convertir los libros, el amor por ellos, no sólo en objetos dignos de ser citados con reiteración, sino usarlos como referentes reales de la imaginería literaria utilizada es un procedimiento que siempre me agrada, una buena cosa en mi opinión, un elemento que en mi consideración siempre pesa a favor de la novela. Muchos ejemplos cabría dar dado que de principio a fin la narración está recorrida por este recurso. Así la alusión a la "Rayuela" de Cortázar ubica a Nathalie en una posición para el amor semejante a la que el personaje de la Maga tiene en el relato del argentino, o sea, abierta al azar. Por eso, quizá, al inicio y al final de "La delicadeza" distribuida en 117 secuencias aparece esta novela primero siendo leída por Nathalie y al final en una secuencia completa reproduciendo un fragmento de la misma que explica bien a las claras lo que la protagonista está sintiendo y experimentando en ese momento.

Pero "Rayuela" no es el único libro, ni Julio Cortázar el único autor citado para construir esta historia. Muchos otros hay: Así vemos cómo Markus medita idear disculpas en modo Camus (“Hoy mamá ha muerto"), en modo Sartre (“el infierno son los otros"), o cómo para sus desplazamientos en tren a la oficina elige “Silogismos de la amargura" de Cioran. Igualmente al inicio del relato se nos dice que de la vida feliz de Nathalie con François formaba parte inseparable “ese autor ruso bastante menos leído que Tolstoi o Dostoievsky, vaya usted a saber por qué.“; y en otro momento un beso surgido azarosamente y que sin saber por qué dio origen a una gran transformación es examinado a la luz del relato de "El beso" de Guy de Maupassant

Hermanos Foenkinos (David y Stéphane)
El culturalismo, si bien en versión popular como exige todo best seller -y éste lo es sin ninguna duda-, no se queda en lo literario, también el Cine se utiliza de la misma forma y con la misma finalidad. Desde luego no es ajeno a esto que David junto a su hermano Stéphane -los hermanos Foenkinos- hayan realizado como directores o/y guionistas un buen número de películas, algunas adaptaciones de novelas de David como esta misma que comento aquí y que acabo de ver a fin de completar debidamente esta reseña. Así hay alusiones a Woody Allen como cuando imitando a los personajes de "Celebrity" del director norteamericano Markus pide a Nathalie permiso para besarla; tambien a Claude Chabrol o a Polansky (“Por qué adaptó Roman Polansky la novela ‘Tess la de los Uberville', de Thomas Hardy").

Junto a la la literatura y el cine el culturalismo popular que inunda esta novela recala también en la pintura, especialmente, dada la matriz sueca de la empresa donde trabajan los personajes y la nacionalidad de Markus, en autores nórdicos como Gustav Klimt y su cuadro "El beso" o en pintores vanguardistas como el ruso polaco Kasimir Malevich en la secuencia 45 titulada “Titulo de un cuadro de Kasimir Malevich" cuyo contenido no es otro que el desglose del propio titulo: “Cuadrado blanco sobre fondo blanco (1918)”.

Este apartado del culturalismo, sin duda de lo más interesante de la novela, no lo quiero cerrar sin aludir a la canción de Alain Souchon, "L'amour en fuite" ('El amor a la fuga'), que unas veces de manera expresa y otras de modo implícito recorre la trama a todo lo ancho y largo de ella. La letra de esta composición ocupa en dos ocasiones sendas secuencias. Es la siguiente:

Caricias fotografiadas sobre mi piel sensible.
Se puede tirar todo, las fotos, los instantes,
hay libertad.
Siempre está el papel de celofán
para volver a pegar todos esos tormentos.

Qué buena imagen dábamos, tan enamorados.
Nos fuimos a vivir juntos la vida en pareja no es
lo que tú crees.
Enseguida añicosde cristal cortan y sangras.
Platos rotos por el suelo.

No aguantamos el tirón.
Llora, llora, lágrimas en tu rostro.
Nos separamos sin ninguna explicación.
El mor a la fuga.
El amor a la fuga.
 
La canción completa interpretada por Alain Souchon en un video clip rodado en su día por François Truffaut se puede escuchar y ver aquí: 


Si la trama no es para nada sorprendente, el posible tedio que ello pudiera causar a algunos lectores es esquivado por parte de Foenkinos con un humor fino, elegante, en línea con el culturalismo antes señalado. Así para describir el estado de sorpresa e incredulidad inefable de Benoit, compañero de Markus en la empresa, ante la actitud de este último leemos: “Benoit se alejó, visiblemente en el mismo estado que aquel día de abril de 1992 en que vio una obra de Samuel Beckett en un teatro alternativo.“ (sec. 51); pero quizás el autor se cubre de gloria realizando la elisión del nombre de Stieg Larson cuando otro de los compañeros de  departamento para congraciarse con Markus le espeta: “Jó, tío, es que tiene narices lo de tu compatriota, mira que morirse sin llegar a conocer el éxito de su trilogía…” (sec. 87). También son un elemento ciertamente divertido las llamadas a notas al final del texto que realiza en algunos momentos y en las que explica algo normalmente de manera desenfadada y simpática.

Finalmente quisiera dejar constancia de la frescura presente en la figura del narrador. Estamos ante un narrador omnisciente que ve todo como desde arriba, que puede entrar en el interior de los personajes y conocer sus más íntimos pensamientos: 
Nathalie vivía en la extraña bruma de la monogamia. Perdón, del amor. De ese amor que aniquila a todos los demás hombres, pero también toda visión objetiva de cualquier intento de seducción. A Charles todo aquello le divertía, y pensaba en ese François como en un mito.” (sec. 11)
Este narrador que duda en voz alta, que interpela al lector, que duda si eso fue así o no, que ofrece diversas posibilidades al lector, nos cuenta una historia que discurre de manera lineal sin ningún salto temporal remarcable. Una historia que viene a durar algo más de tres años y cuyos personajes tienen entidad aunque sólo el grupo formado, además de por Markus y Nathalie, que son los principales, por François, cuyo peso aunque sea por ausencia es importante; por Charles, el pretendiente que se maneja con las artes de siempre; y por Chloé, la arribista que no respeta la privacidad de Nathalie. El resto no dejan de ser figuras de repertorio sin entidad propia, carentes de todo, personajes planos por antonomasia.

De innovadora cabe reseñar la manera de distribuir la historia en secuencias de desigual longitud y tratamiento. Las hay de extensión normal y otras de una sola línea; las hay formadas por diversas frases colocadas sucesivamente y sin más relación entre ellas que el derivado del título de la misma; las hay curiosas y humorísticas como aquella en que se exponen las posibles frases que para abordar a Markus o a Nathalie en la oficina sus compañeros podrían haber empleado; y cosas así. 

La película
Como he dicho antes al saber que había versión cinematográfica de esta historia he querido verla para así compararla con la narración escrita y más siendo la misma persona el realizador en ambos formatos. De la comparación sale tremendamente reforzada la versión literaria. Al tener tan reciente la lectura muchas cosas de la película dirigida por los hermanos Foenkino (David y Stéphane) me sorprendieron de manera negativa al haber prescindido de ellas en la adaptación fílmica. Quizás la principal sea la ausencia, clamorosa, de la mayor parte del culturalismo literario, cinematográfico o pictórico. Curiosamente el aspecto que más me había agradado de la novela. Tampoco aparece en la película la bella canción de "L'amour en fuite" de Alain Souchon que envuelve todo el relato escrito. En su lugar aparecen muchos temas musicales compuestos en su gran mayoría por Émile Simon para el film; de los 15 cortes que componen la B.S.O. de "La delicadeza" apenas si reconocí alguno. Concluí que la finalidad de tan extensa banda sonora sólo perseguía el beneficio económico aunque fuese a costa de eliminar lo mejor musicalmente hablando de la novela, "El amor a la fuga".

"La delicatesse", Audrey Tautou, François Damiens
Confieso que el cine francés en la versión dulzarrona que siempre identifico con las promociones navideñas de perfumes franceses no me gusta nada. De este estilo empalagoso típicamente francés forma parte en mi imaginario individual la actriz que da vida a Nathalie en el film, Audrey Tautou. Tautou se dio popularmente a conocer con "Amelie" (2002) película amada por un buen número de personas y que a mí no me gustó nada. Sin embargo la Tautou me ha gustado en otras interpretaciones suyas como en "Coco Chanel" (2009) o en "Thérèse D." (2012) aunque el film fuese pesado como me lo parece gran parte de la cinematografía gala. 

Del resto del elenco de la película me gustó bastante François Damiens en su interpretación de Markus. Me pareció natural y plenamente verosímil en su papel. Bruno Todeschini en el papel del jefe que quiere echar una canita al aire con su guapa empleada a pesar de que él esté ¿felizmente? casado con Laurence encaja a la perfección. Y también el actor que da vida a François, Pio Marmaï, encaja muy bien.

Lo que no me agrada de la película "La delicadeza" es que se hace pesada, algo aburrida, dado que una historia romántica como ésta no es cosa del otro jueves y que la cadencia de excesiva 'delicadeza' la hace caer en el pozo del tedio más absoluto. Le falta lo único que salva a la novela: el culturalismo, la música de Souchon, el humor bastante bien dosificado y el experimentalismo literario que no encuentra equivalente alguno en la versión cinematográfica. 

En conclusión
Historia sin complicaciones donde todo marcha bien. Los asuntos son menores y siempre giran en torno a las relaciones amorosas. El azar, la sorpresa, la necesidad de hacer reír por encima de la arrogancia, el engaño, la doblez y la pura sexualidad. Una historia romántica, que especialmente gusta a un sector de la sociedad, precisamente a ese 51% que es quien más practica la lectura. A mí me ha entretenido, me han gustado cosas de ella como ya he señalado, pero poco más. Que sea una novela 'feelgood' o 'chick lit' no la inhabilita para nada dado que yo he leído novelas de esas mismas tendencias que me han agradado muchísimo, algo que en esta ocasión no ha ocurrido al menos en la proporción que yo habría deseado.

Para lo que desde luego me ha servido la lectura de "La delicadeza" ha sido para apagar por completo mi sed de David Foenkinos. ¡Ah! y para rellenar la casilla de la "F" en el Reto de 'Autores de la A a la Z'. 

23 mar 2016

"Mustang" de Deniz Gamze Ergüven.

10 comentarios:
No sé por qué pero me da que en mi apreciación sobre "Mustang" no voy a coincidir con muchas personas. 

"Mustang", Deniz Gamze Ergüven, islamismo versus occidente

Las reseñas y críticas que sobre el filme de Deniz Gamze Ergüven he leído no hacen más que aplaudir la valentía, la contundencia y, aunque en tono amable, la crítica de la sociedad tradicional turca que su directora y también guionista muestra en esta película que no ganó el Oscar a mejor película de habla no inglesa para el que estaba nominada pero sí se ha alzado con muchos otros, como el Premio Lux 2015 concedido por el Parlamento europeo; aunque quizás sea en España donde haya conseguido un mayor número de distinciones: Premio del público del Festival de Sevilla, seis premios Seminci y el Goya a la mejor película europea.

La directora es turca de nacimiento pero desde los dos años de edad vive en Francia país cuya nacionalidad ostenta y en el que se educó adoptando como es lógico todos los valores propios de la cultura europea occidental. Vuelve con frecuencia a Turquía, país de fuertes contrastes interiores (no es !o mismo la vida en Estambul que en la localidad a orillas del mar Negro, distante de ella más de 600 kilómetros, donde las protagonistas viven y pasan sus vacaciones de verano. Y, naturalmente, hay un fortísimo contraste entre todo el país otomano y Francia o cualquier otra nación europea. En estos retornos veraniegos o de visita familiar a su lugar de nacimiento Deniz Gamze observa -dice en entrevistas por el estreno de su película- el enorme peso que la tradición cultural sigue teniendo sobre la mujer a pesar de la apertura del país a Europa. Es Turquía una nación dislocada entre un destino que ansía, integrarse en Europa cuyos hábitos culturales imita, y el peso de la cultura tradicional que impone silencioso asentimiento a la mujer ante el matrimonio que es acordado por las familias sin tener muy en cuenta la opinión de los jóvenes contrayentes. Si a esto le añadimos el peso creciente que últimamente el islamismo va teniendo en el país, -¡aspecto que no se aborda directamente en el film!-, ya tenemos los mimbres que constituyen el film.

Pero bueno, ¿me ha gustado o no me ha gustado? En fin, sí y no. He aquí mis porqués:

1.- Una denuncia necesaria
La directora, autora del guión junto a Alice Winocour, presenta a cinco guapísimas hermanas (Ilayda Akdogan [la hermana mayor], Tugba Sunguroglu [la segunda], Elit Iscan [Ece], Doga Zeynep Doguslu [Nur], Günes Sensoy [Lale], alegres y lozanas, que aunque están siendo educadas en valores de igualdad que las dignifican como personas se van a enfrentar en su entorno más íntimo con una realidad muy distante de la equidad que reciben en la escuela. El encontronazo entre estas dos antagónicas visiones de la vida se agrava cuando sus juegos con los chicos compañeros de clase son censurados por el pueblo cada vez más islamizado. Los tíos carnales que las acogieron en su casa cuando sus padres fallecieron creen que, como mujeres que son y para evitar en adelante habladurías, lo mejor es aislarlas y prepararlas para el matrimonio, la única meta de una mujer en la sociedad tradicional turca.

Lo sorprendente es que este panorama tan negro y terrible se muestra de un modo muy alegre y colorista en fortísimo contraste con el sometimiento total a los deseos familiares al que las jóvenes se ven arrastradas. La película, cuya directora califica de tragicomedia, camina más tiempo por la zona de la comedia que del drama provocando en mi opinión una cierta inverosimilitud.

2.- Un mensaje no claro del todo
Mientras veía la película pensaba en que la misma podía interpretarse indistintamente de una manera y de la contraria. Me explico. Unos podrán ver en la cinta un alegato a favor de una educación igualitaria semejante a la que practicamos en occidente; y otros podrán decir que la tragedia que viven estas chicas nace precisamente de ese tipo de educación alejada de los valores tradicionales.

"Mustang", Turquía, Francia,

Creo que la directora camina entre dos aguas sin querer mojarse del todo. No me extraña mucho pues entre los títulos de crédito aparece entre otras fuentes de financiación del proyecto el Ministerio de Cultura turco (la película es una coproducción de Francia, Turquía y Alemania) y, claro, ¡cómo el ministerio del islamizante Erdogan iba a tolerar que se arrojasen piedras contra su propio tejado!


3.- Un producto para el consumo interno de Turquía
Pienso además que en cierta manera la película ha pensado en el mercado de distribución turco, pues si no no sabría interpretar aspectos como los siguientes: cinco sensuales rostros y cuerpos de chicas jovencísimas que lucen constantemente sus encantos, venga o no a cuento; juegos entre adolescentes algo subiditos de tono; cinco posibles respuestas a las tradicionales propuestas familiares de matrimonio que no desvelaré aquí para no incurrir en spoiler, pero que diré que , en su variedad, intentan no dejar a nadie insatisfecho.

4.- Mujeres y hombres.
Las mujeres son mostradas en dos claros grupos, tradicionales vs modernas. Con los hombres se intenta hacer lo mismo pero con un resultado menos claro pues resulta que la mayoría se muestran con comportamientos muy machistas (el tío, los chicos sedientos de sexo fácil, etc.); tan sólo hay uno o dos personajes masculinos que se manifiestan abiertos a la igualdad con las mujeres pero que en el contexto en que se mueven resultan un tanto difíciles de creer.

Por lo demás es una película que bebe demasiado en "Las vírgenes suicidas" (1999) de Sofía
Denis Gamze Ergüyen, Ilayda Akdogan, Tugba Sunguroglu, Elit Iscan, Doga Zeynep Doguslu, Günes Sensoy
Coppola adaptación de la novela de mismo título que en 1993 escribió Jeffrey Eugenides. Denis Gamze Erguyen se empeña en decir que no es del todo así, pero las semejanzas son excesivas: cinco lolitas conminadas a aceptar unas normas culturales represoras. La diferencia, aparte de la ubicación -Estados Unidos en "Las vírgenes suicidas" y Turquía en "Mustang"-, quizás estribe en que en la obra de Eugenides el suicidio es la única posible salida que se atisba, mientras que en "Mustang" se barajan muchas otras posibilidades.

Final
¡Ah, se me olvidaba: el porqué del título! No tiene nada que ver con el pequeño coche popularizado por la casa Ford. Para nada. El motivo es más poético y queda referido a un tipo de caballos salvajes, cimarrones, cuya belleza es consustancial a su estado libre y no sometido. El parangón con nuestras cinco chicas es claro y evidente. Quizás esta defensa del no sometimiento sea, en mi opinión, el valor mayor del flim, y más en unos días como los que estamos viviendo en que la intrasigencia yihadista ha vuelto a golpear nuestra cultura, esta semana en Bruselas, pero hace nada fue en París, y antes en Londres, y Madrid, y New York... Sí, hoy yo también premiaría a esta película, pero si me aíslo de mis inmediatas emociones haría como ha hecho Hollywood: la destacaría, pero no la elevaría a los altares.

27 oct 2015

"Eden, Lost in Music", la reseña de Markebeats

4 comentarios:

Hará ya cosa de un mes que junto a  Juan vi en los cines Renoir Princesa, única sala de todo Madrid donde se proyectaba, una película que en muchas revistas de cine venía calificada como de cinco estrellas. Con esas buenas críticas y tratándose de música electrónica pensé -¡y acerté!- que a mi hijo Juan le gustaría acompañarme. Pasó el tiempo y sin saber por qué la entrada que  pensaba hacer en este blog sobre esta producción firmada por Mia Hansen-Løve, joven directora francesa (París, 1981) se fue quedando en el tintero., y fue Juan quien sin yo saberlo se me adelantó y habló primero de ella.

Como de las tendencias de la música electrónica yo sé más bien poco remito a todos los que queráis saber más sobre lo que a este respecto cuenta  "Eden, Lost in Music", a la interesante y bien escrita crítica de Juan publicada en su blog   "Markebeats"



Sólo añadiré a lo dicho por Juan allí que en esta película quasi documental, prácticamente un biopic, Paul (Félix de Givry), el personaje protagonista de la historia, se viene a salvar de su caída y fracaso en el negocio musical gracias al amor representado en el personaje de Yasmin (Golshifteh Farahani) que le pondrá en contacto con la hermosa realidad de la que se había ido evadiendo a través de las fiestas musicales (raves, clubs, discotecas...), sus sesiones de dj y unas adicciones cada vez más peligrosas que no le servían para nada más que para perderse y perderse en una falsa vida. La salvación de la persona individuo que se percibe al final del film le va a venir -es mi opinión, claro está- a través del mundo de la palabra, o sea, de la literatura. Es el poema "Un ritmo" del poeta estadounidense Robert Creeley el que el personaje protagonista lee al final del film al poco de haber escuchado en un portátil la canción "Within" de los Daft Punk, la otra cara de la moneda del fracasado Paul, y que según algunos son los músicos franceses reales cuya aventura músico-vital relatan los hermanos Hansen-Løve (Mia y su hermano Sven, codirector del film y cuya vida de dj aficionado inspiró a la directora).

"Within"
There are so many things that I don't understand  
There's a world within me that I cannot explain
Many rooms to explore, but the doors look the same
I am lost I can't even remember my name

[Hook]
I've been, for some time
Looking for someone
I need to know now
Please tell me who I am

[Verse 2]
There are so many things that I don't understand
There's a world within me that I cannot explain
Many rooms to explore, but the doors look the same
(where are the locks to try the key)
I am lost I can't even remember my name
(and I wonder why)

[Hook x2]


Y esta es la letra de la poesía que cierra la película. Un poema de Robert Creeley, compañero de la generación beat estadounidense (Jack Kerouac y Allen Ginsberg entre otros muchos)

"Un ritmo" 

 Todo es un ritmo,
desde el cerrarse
de una puerta, hasta el abrirse
de una ventana.

 Las estaciones, la luz
del sol, la luna,
los océanos, el crecimiento
de las cosas,

 la mente de los hombres,
íntima, volviendo a ellos
de nuevo,
creyendo que el final

 no es el final, volviendo
atrás el tiempo,
ellos muertos pero
con alguien por llegar.

 Si estoy muerto en la muerte,
en la vida también
me muero, me muero...
Y las mujeres lloran y se mueren.

 Los chicos crecen
hasta ser solo viejos.
El pasto se seca,
la potencia se va.

 Pero se encuentra con otra
que vuelve, oh no la mía,
no la mía, y
a su tiempo muere.

 El ritmo que se proyecta
desde sí mismo continúa
doblegándolo todo con su fuerza
desde la ventana hasta la puerta
desde el techo hasta el piso,
luz al abrirse,
oscuridad al cerrarse.
 It is all a rhythm,
from the shutting 
door, to the window 
opening, 

 The seasons, the sun's 
light, the moon, 
the oceans, the growing 
of things, 

 the mind in men 
personal, recurring
in them again, 
thinking the end 

 is not the end, the 
time returning, 
themselves dead but 
someone else coming. 

 If in death I am dead,
then in life also 
dying, dying... 
And the women cry and die. 

 The little children 
grown only to old men. 
The grass dries,
the force goes. 

 But is met by another 
returning, oh not mine, 
not mine, and
in turn dies. 

 The rhythm which projects 
from itself continuity 
bending all to its force 
from window to door, 
from ceiling to floor, 
light at the opening, 
dark at the closing.





1 ago 2015

"El cumpleaños de Ariane" de R. Guédiguian (Francia)

5 comentarios:
Está visto que este verano las salas de cine se han convertido en uno de mis refugios favoritos para combatir las altas temperaturas. En esta ocasión la anterior consideración no puede ser más cierta:
Salí de casa dispuesto a ver el documental emocional/testimonial "Amy" sobre la vida de la artista norteamericana de triste final. Pero, -¡ya se sabe!-, el verano es período voluble, de poca seriedad, y así resultó que la empresa exhibidora había decidido eliminar el film del horario anunciado y trasladarlo al siguiente. Mi enfado fue inmenso (¡cómo puede ser posible esto!, dije y me dije); pero como afuerael calor seguía apretando,decidí entrar en cualquier sala que ofreciese algo no infantil, tarea ardua y difícil pues las pantallas están llenas durante esta canícula de "Minions", "Pixels", "Del revés" o "Ted 2" (bueno, esta última pese a ir de un osito de peluche no es de tan niños). Ante mis ojos, pues, sólo tenía tres o cuatro opciones: "Girlhood", de la que el personal del cine no me supo decir nada, "Ant man" que no me interesaba , "El secreto de Adaline" que no me apetecía en ese momento y "Au fil de Ariane" -"El cumpleaños de Ariane"- a cuyo director Robert Guédiguian conocía de algún que otro film ("Marius y Jeannette" vino a mi cabeza en ese momento). Así que, por eliminación más que por decidida elección pasé a ver el último producto del director marsellés de origen armenio; al menos sabía con lo que me iba a encontrar, o eso creía yo.


La película: Una caja llena de sorpresas
Ya desde el principio las sorpresas se iban a suceder. La primera fue ver que en la sala sólo estábamos dos personas a las que -¡no sé por qué el personal de taquilla tiene esta costumbre!- nos habían colocado juntitos en el desértico cine (el asunto lo arreglamos ubicándonos en el lugar que a cada uno nos plugo saltándonos a la torera la numeración que figuraba en la entrada). El resto de sorpresas ya fueron puramente cinematográficas.



Una fantasía de Robert Guédiguian
El título del film se acompaña de un subtítulo que sirve de orientación para lo que nos disponemos a ver: Una fantasía de su director. Robert Guédiguian es consciente de la inmensa sorpresa que para sus espectadores habituales supone esta película y por eso lo advierte. En efecto, "El cumpleaños de Ariane" está, al menos aparentemente, en las antípodas de los filmes sociales que llenan la filmografía de su director como  "À la vie, à la mort!" (1995),  "Marius y Jeannette" (1997), "Marie-Jo y sus dos amores" (2002), "Mi padre es ingeniero" (2004), "El viaje a Armenia" (2006), "Lady Jane" (2008) o "Las nieves del Kilimanjaro" (2011) donde plasma su compromiso político, narrando la vida en fábricas, supermercados, calles humildes, zonas portuarias marsellesas de la clase trabajadora -sobre todo de la inmigración- que vive inmersa en la precariedad laboral, en las malas condiciones de trabajo, en el paro.