Mostrando entradas con la etiqueta emBLOGrium. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta emBLOGrium. Mostrar todas las entradas

8 nov 2016

Poesía: goce vital

17 comentarios:
Si algo alienta y alimenta la vida, ello son los libros. Dentro de esta inmensa categoría yo destacaría por encima de los de cualquier otra clase, los de poesía.

Celebración sobre Poesía,

La Poesía es el celofán que envuelve en su delicado y transparente papel plastificado, todo lo que consideramos de mayor valor, pero que, sorprendentemente, escondemos y hasta ninguneamos.  ¿Qué es ese ‘todo’, qué es ello? ¡Ah, amigo mío, para alcanzar a entenderlo precisamente está la Poesía! Si ya supiéramos en qué consiste lo inasible, la emoción intangible y la suspensión inefable… ¿a qué perder nuestro escaso tiempo en leer las errantes aproximaciones a ello que proporcionan los poemas?

Yo, -por propia experiencia-, os aseguro que entrar en el territorio de la Poesía, penetrar el poema, sumergirse en sus versos buceando hasta desentrañar el más profundo sentido, bajar hasta la zona abisal para a continuación apenas tocado el oscuro fondo con la punta del pie golpearlo  con fuerza a fin de emerger en la confianza de no perder el oculto sentido entrevisto, es ocupación deliciosa de puro placentera. Cierto es que a veces el  significado se resiste o va y viene hasta nuestra lucidez iluminando u oscureciendo la precisa comprensión, pero cuando se aprehende, cuando se le doma y uno se asienta sobre él, la Poesía –la Reina sin oposición alguna de la Literatura-, su lectura, su memorización, repentización y posterior declamación, constituye uno de los grandes placeres que puede deparar la Vida. Seamos hedonistas,  ¿por qué desperdiciar este goce?
Poesía, Reflexión literaria, Acción poética, Juan Carlos Galán
________________
Nota: El post anterior se puede leer también junto con otros en el último número de la revista Emblogrium



27 jul 2016

La revista "EmBLOGrium" echa el cierre

8 comentarios:
Juan Carlos Galán,
La brevedad en el tiempo ha sido, desde siempre, una constante en el mundo de las revistas literarias. Que la revista online "EmBLOGrium" haya logrado mantenerse viva durante tres años ha sido resultado del tesón y trabajo puestos en el empeño por su editor y alma de tan hermoso proyecto, R. Desde su México natal, R. a los que durante varios de estos años hemos sido sus colaboradores  nos alentaba, nos sugería, nos disculpaba..., en fin, nos transmitía desde allá su afecto, y nosotros -hablo por mí, naturalmente, pero seguro que los otros no piensan muy diferente- lo recibíamos y correspondíamos sabedores de las dificultades que un proyecto de esta naturaleza conlleva.

Y llegó el final. R. no ha podido hacer compatible sus obligaciones profesionales con su amor a la Revista. El número que conmemora el 3º aniversario de existencia del magazine es también el número de la despedida. Desde luego no ha podido ser mejor final, un final por todo lo alto, in crescendo. Más que un adiós, un hasta pronto, pues quiero creer que "EmBLOGrium" volverá con otro formato, con otra periodicidad, con otros contenidos..., como sea, a surcar la blogosfera. ¡Ojalá, así sea!

Gracias por todo, R., ha sido fantástico estar aquí y colaborar codo con codo contigo, y  con personas tan fantásticas como Juan Maíllo, Yoyita, Karla Ximena, Rhodéa Blasón, Consuelo... y otros colaboradores anteriores como Jimena de la Almena, casi casi la culpable de que me interesase por el proyecto o Kriz o Raquel Campos o... tantos otros más.

Desde aquí os invito a todos a que paséis las páginas de este número especial. Dejo aquí el editorial escrito por RBC, nuestro director y amigo, para este ¿Hasta luego?:


22 abr 2016

En el 400 aniversario de la muerte de Cervantes

11 comentarios:
En el número de marzo de la revista "emBLoGrium" publiqué el artículo que a continuación reproduzco. En esta semana de homenaje a Cervantes creo que no se debe dejar suelto ninguno de los muchos cabos que derivan -y esperemos que por mucho tiempo siga siendo así- de su enorme figura y talento.
Las librerías cierran, Salamanca, pirateo digital, 400 aniversario muerte Cervantes

Este 2016 Miguel de Cervantes llevará ya 400 años bajo tierra en el Convento de las Trinitarias de Madrid. El creador de personajes tan humanos como Don Quijote de la ManchaSancho PanzaRinconete y CortadilloMonipodioCipión y Berganza (sí, también ellos, pues aunque canes tienen más humanidad que algunos de los considerados así por andar sobre dos patas), Ginés de PasamontePreciosael licenciado Vidrierael bachiller Sansón CarrascoRoque GuinartLuscinda y CardenioFernando y Dorotea… y tantos y tantos otros que la genial pluma del alcalaíno dejó fijados para siempre en letras impresas y que circulando en forma de libros han entrado a lo largo de más de estos cuatrocientos años en las mentes de sus lectores que se cuentan, o al menos se contaban o se han contado, por millones.

Hasta tal punto el apellido del autor de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha está asociado a la idea de “libro” que muchas son, o han sido, las librerías que tomaron ese nombre como marca distintiva para su negocio. Cualquiera que teclee en el buscador de Google la expresión “Librería Cervantes” se sorprenderá al ver que el diccionario predictor antes de que acabe de escribir la frase le abre un abanico de posibilidades: Madrid, Oviedo, Ceuta, Salamanca, Guayaquil, Fuenlabrada, ciudad de México, Olavarría (Buenos Aires), Logroño, y muchos lugares más en los que el inventor del caballero idealista dio nombre a otras quimeras empresariales que poco a poco y con denodado esfuerzo salieron para adelante gracias a la fe de sus emprendedores y al amor al libro y a la lectura de quienes sin desmayo fueron clientes suyos.

Hoy estoy triste porque uno de esos focos de cultura, una de esas empresas librescas a punto de alcanzar nada menos que los cien años de existencia, en dos meses cierra, baja la persiana, echa el candado. Hablo de la librería “Cervantes” de mi ciudad, Salamanca (España). Cuando el pasado día 15 de enero paseando por esta  hermosa localidad vi anunciado su cierre en el escaparate no pude por menos que entristecerme pues una parte de mí también echará el cierre con ella.

¿Por qué están desapareciendo las librerías? Dejando a un lado los casos personales del tipo jubilación sin descendencia de los propietarios cual es el caso de la librería salmantina, cabe preguntarse si éste ya no es un negocio rentable, si a nadie le interesaría recoger el testigo cultural que desde 1920 “Cervantes”, elegante y con tanta dignidad, ha ostentado. Pues parece que no, que no hay nadie, ni privado ni público, que dé un paso al frente para continuar una labor de casi un siglo. ¿Por qué?
La pregunta no merece la pena ser contestada pues todos conocemos la respuesta, la padecemos y en cierta manera la fomentamos: cambio tecnológico que está orillando el formato papel en beneficio del formato digital; cambio generacional que habiendo nacido ya en este mundo digital prefiere, cuando lo usa, el soporte informático en perjuicio del soporte libro, y pérdida continuada del hábito lector.  Pese a ser “Cervantes” una librería especializada en manuales universitarios y rondar Salamanca la cifra de los 11.000 estudiantes, paradójicamente los beneficios por ventas venían siendo desde hace ya algún tiempo cada vez mas exiguos. ¿Qué pasa, qué está ocurriendo? ¿Es que para estar intelectualmente bien formado ya no hacen falta los libros? ¿O es que, como en tantas otras cosas, nos engañan y nos dejamos engañar hablando de la “generación mejor preparada”?


En fin, sea lo que sea y por lo que sea, la tristeza se ha instalado en mí. Los hombres pasamos pero nuestras creaciones permanecen. La librería salmantina “Cervantes” era una hermosa creación, una buena cosa, con afán de perdurabilidad cuando en 1920 la fundara Germán Sánchez Almeida, padre del actual propietario, Jesús Sánchez Ruipérez, hoy ya con 87 años. Pero los mismos hombres a los que sirvió para formarse y ascender en sociedad la han / la hemos apuntillado. Si así pagamos a quienes nos hacen y han hecho el bien, mi fe en el género humano se tambalea.

¡¡Descanse en paz y en nuestro recuerdo “Cervantes”, una vez más muerto!!

5 feb 2016

El Regionalismo literario. Una reflexión

6 comentarios:
Comúnmente solemos oír y nosotros mismos a su vez decimos eso de “Fulanito tiene muchas lecturas” o “Menganito ha leído mucho”; también cuando un joven acude a su profesor universitario favorito para transmitirle el deseo de que le dirija el trabajo de final de carrera, éste, amable y condescendiente, suele en principio quitárselo de encima con un sencillo “¡Vaya usted leyendo!”. ¿Por qué se dice o nos dicen esto? ¿Qué se quiere significar con ello? Pienso que lo que se esconde tras estas expresiones es la idea de que las lecturas son la fuente de la que surgen las ideas, la manera de relacionar y unir entre sí asuntos que en principio parecen diversos y muy ajenos unos de otros.

Regionalismo literario, bases literarias de los nacionalismos

Lo anterior viene a propósito de lo siguiente: Hace poco finalicé “Cañas y barro” [leer reseña aquí], una sencilla novela que el escritor Vicente Blasco Ibáñez publicó en 1902. Blasco Ibáñez (1867-1928), un valenciano que participó activamente en política (siete veces diputado por Valencia en el Parlamento nacional), fue un periodista y escritor de novelas que vertía en sus relatos, poniéndolos virtualmente en pie, los ideales socio-políticos que defendía desde su escaño de diputado. Su ideario político consistía en el republicanismo regionalista valencianista (organizó y lideró en Valencia un movimiento de masas, al estilo de los que comenzaban a implantarse en Europa, cuyas bases eran el nuevo proletariado industrial y el antiguo artesanado). La lectura de esta novelita me ha hecho reflexionar sobre lo poco que se ha avanzado en los asuntos de la organización político-social española, en el ‘apalancamiento’ en que unos y otros están/mos instalados en nuestro país. Pero no sólo”Cañas y barro” me ha llevado a pensar en nuestro país. Su lectura me ha provocado una reflexión sobre este regionalismo que viene de antiguo, que parecía superado por la globalización y los actuales movimientos asociacionistas supranacionales de todo tipo y que, sin embargo, renace con fuerza inusitada.

Vivimos tiempos convulsos. El domingo 6 de diciembre de 2015 en la liberal y abierta Francia las candidaturas reaccionarias del Frente Nacional ganaron la primera ronda de las elecciones en seis de las 13 regiones donde éstas se celebraban. Resulta paradójico observar que en el país considerado más centralista y unificado exista una cierta inercia centrífuga que lleva al ciudadano a refugiarse en la periferia regional donde todos se conocen y existen unas coercitivas reglas de comportamiento muy claras. Frente al anonimato e innovación procedimentales propios de las grandes urbes, en momentos de crisis como los vividos últimamente por ese país diríase que los ciudadanos quieren que los miembros de la comunidad sean homogéneos, marquen todos el mismo paso a fin de detectar al ajeno, al de fuera, al posible agresor.

¿Y todo esto tiene algo que ver con la literatura?, se preguntarán algunos. Pues todo y nada;  nada y todo. No hay que pensar que la literatura es inocente, que los autores y/o lectores viven en una torre de marfil alejados de las contingencias mundanas cual si de practicantes integristas de una religión se tratase. En España no es nueva esta lucha entre fuerzas centrípetas y fuerzas centrífugas, aunque sí es diferente. En mi país desde hace tiempo (mucho mucho tiempo: algunos lo llevan hasta la época de la alta edad media o más lejos todavía)  han existido tendencias contrarias a la unificación en un proyecto común. Pese a ello hubo momentos en que la marcha conjunta de todas las tierras (“Las tierras, las tierras, las tierras de España" a las que cantaba Rafael Alberti) fue total; me refiero a los siglos XVI, XVII y XVIII en los que poco a poco fueron cayendo regalías, portazgos y aranceles separadores en pro de una comunidad hispana común. Pero fue sobre todo el racionalismo dieciochesco con sus anhelos de progreso el que más hizo por la eliminación de particularismos anquilosantes. Ahora bien la historia nos enseña que todo en el mundo es pendular, todo es de ida y vuelta, a grandes inundaciones siguen enormes sequías, a hambrunas brutales hartazgos mortales…

Eso será lo que suceda en el XIX, siglo de reflujo en el que –los franceses de nuevo- los ideales teóricos y los avances científicos manifestados durante la Ilustración se pretendió ponerlos en pie, materializarlos y hacerlos realidad extendiéndolos “filantrópicamente” por el universo mundo. Las fuerzas conservadoras e inmovilistas reaccionaron refugiándose en los valores antiguos –los “fueros viejos”- que resistieron el empuje del Progreso que venía impuesto “manu militari” por los ejércitos napoleónicos.

Sabino Arana, Vidal i Valenciano, Victor Balaguer, Antonio Trueba, Navarro Villoslada, Arturo Campión

 Vencido el Progreso por la Reacción ésta buscó argumentación válida en el movimiento romántico que por esas fechas triunfaba vigoroso en  Alemania y Francia. Era preciso buscar munición justificatoria en el pasado al que los reaccionarios enemigos de la igualdad, libertad y fraternidad se aferraban. Literariamente ésta se encontró en la prosa histórico-legendaria romántica que en España realizaron vascos como Antonio Trueba (“Cuentos populares”), Francisco Navarro Villoslada (“Amaya o los vascos en el siglo VIII”), el mismo Sabino Arana (“Los últimos íberos” ), o Arturo Campión (“Don García Almorabid”), mitificando todos ellos el antiguo ruralismo de la zona y  convirtiéndolo en falsa realidad dado que el País Vasco se había metido de lleno en una industrialización sin vuelta atrás. Del mismo modo en Cataluña surgieron en esa época autores como Ramón López Soler (“El caballero del cisne”) o Antoni de Bofarull (“L'orfeneta de Menargues” ['La huerfanita de Menargues']) que novelaban historias legendarias de la zona. Pero será el teatro al que la burguesía catalanista acudía habitualmente el que más difundirá en esta región esos aspectos costumbristas locales rescatándolos con frecuencia del pozo de la historia. Autores importantes en esta senda fueron  Víctor Balaguer (“Don Joan de Serrallonga”, 1868) o Eduard Vidal i Valenciano (“Tal faràs, tal trobaràs” ['Quien mal anda, mal acaba'], 1865).

El Costumbrismo que surge durante el Romanticismo será la veta originaria de la que saldrá el Realismo-Naturalismo en el que se refugiarán no pocos autores como Blasco Ibáñez para difundir, como ya he dicho antes, sus ideales socio-políticos regionalistas.

 Es evidente que la lectura siempre tiene interés y que leer sirve para reflexionar “una mica sobretot[un poco sobre cualquier cosa]. ¿Sirve de prueba este artículo? 
_____________________

ACLARACIÓN.- El artículo anterior es reproducción exacta del aparecido en el pasado número de enero de la revista "EmblOgriuM", de cuyo contenido ya hablé aquí hará cosa de un mes o así, Me parece que el momento que estamos viviendo justifica reflexiones como la anterior. 

2 feb 2016

"CERVANTINA": Versiones y diversiones sobre textos de Cervantes.

12 comentarios:
A finales del pasado mes de enero pude ver por fin el remozado Teatro de la Comedia madrileño donde tiene su sede la CNTC (Compañía Nacional de Teatro Clásico). He de decir que aunque las obras realizadas en él nos han privado de esta estupenda sala durante trece años, al menos el resultado ha sido magnífico.

CNTC, Teatro de la Comedia, Calle Príncipe, Compañia Nacional de Teatro Clásico

Pero no es mi intención hablar aquí del edificio, sino  reseñar el primer espectáculo que he visto en él, esperando poder asistir en este Teatro de la Comedia a muchas otras representaciones que me diviertan y entretengan tanto, por su calidad y el buen hacer de sus artífices, como ésta a la que he ido en la amigable compañía de mis antiguos compañeros del Instituto " Mirasierra" de Madrid (¡Alicia, muchas gracias por haber organizado esta jornada teatral!): "Cervantina".

Por fin, me dije al conocer el título del espectáculo, algo referido a Cervante en este año que debiera ser suyo por derecho propio al conmemorarse el 400 aniversario de su fallecimiento. El grupo de teatro "Ron Lalá" en coproducción con la CNTN es quien ha puesto sobre las tablas este ingenioso y bien engarzado conjunto de 'Versiones y diversiones sobre textos de Cervantes'. No se trata de obras completas sino de fragmentos escogidos de obras cervantinas, especialmente de sus "Novelas ejemplares" ('El celoso extremeño', 'El coloquio de los perros', 'El licenciado Vidriera', 'Rinconete y Cortadillo', y el propio Prólogo a estas novelas ejemplares) y de sus "Entremeses nuevos" ('El viejo celoso', 'El retablo de las maravillas' y 'El hospital de los podridos' entremés atribuido a Cervantes sin total unanimidad), pero también de otras obras suyas como 'La Galatea', 'Don Quijote de la Mancha', 'Persiles y Segismunda' y 'Viaje al Parnaso'.

Con estos mimbres, magníficos y bien fabricados procediendo de quien proceden, Yayo Cáceres, director del montaje, urde un divertidísimo espectáculo en el que se van sucediendo, armoniosamente engarzados, los textos cervantinos antes citados junto a diversos anacronismos que sirven de actualización a los mismos llevando al patio de butacas la atmósfera de libertad y de contemporaneidad que transciende de este clásico intemporal que es el alcalaíno. Ni que decir tiene que la mucha hilaridad que contienen estas 'versiones' reposa en gran medida en esta estudiada y bien  dosificada ración de inexactitudes. Luego, de pasta que todo lo une, sirve la música pues no en balde "Ron Lalá" tiene, desde sus orígenes en 1996, entre sus señas de identidad ser una compañía de teatro y humor con música en directo. Quizás fue por estos ingredientes por lo que durante la representación reiteradamente acudían a mi memoría esas obras de mi ya lejana (¡ay!) época estudiantil en la que grupos de teatro independientes como "Dagoll Dagom", "Los goliardos", "Els joglars", "Ditirambo" y algunos otros realizaban trabajos de creación colectiva  en los que sus componentes combinaban música y textos con un lenguaje escénico propio basado en el humor crítico y satírico. A esta noble estirpe, sin duda,  hay que adscribir a "Ron Lalá".

La puesta en escena de esta "Cervantina" rezuma frescura por todos sus poros. Todo sucede sobre un escenario escueto pero que los cinco actores (Juan Cañas, Alvaro Tato, Miguel Magdalena, Daniel Rovalher e Iñigo Echevarría) llenan con sus movimientos, sus cambios de personaje -de media cada uno de ellos adopta un mínimo de seis diferentes personalidades durante la función-, sus canciones, bailes y músicas, las interpelaciones ocasionales al público en una especie de cabaret berlinés que provocan la participación directa del espectador en el espectáculo que culmina con el clímax final de la fiesta participativa, del happiness... Y todo esto, ¡válgame Dios!, bajo la égida del gran Miguel de Cervantes, al que como bien se dice en el espectáculo tenemos en España arrumbado en el cuarto trastero de lo que no sirve para nada pero tampoco se puede tirar por el qué dirán. Menos mal que espectáculos como el que han montado los de "Ron Lalá" vienen a poner en valor el importante mensaje de libertad, contemporaneidad, crítica y liberalidad escondido en estos textos inmortales. Bien merecemos, pues, si no queremos morir y ahogarnos en nuestras inveteradas torpezas ser inoculados del virus de la "Cervantina" para sobrevivir y salir para adelante como individuos pero también como colectividad.

"Cervantina" está representándose actualmente en Madrid hasta el próximo día seis de febrero (de nuevo he de protestar por el poco tiempo que se mantienen en cartel funciones interesantes como ésta). Menos mal que la compañía "Ron Lalá", fiel a sus orígenes, sale de gira por España y este interesante y divertido homenaje cervantino podrá verse en muchas otras ciudades españolas (en la página web de la Compañía se pueden ver los lugares y días de esta gira).

____________________________________


"Los hermanos Karamázov", Juan Echanove, Teatro Valle Inclán


A punto de publicar este post, llega a mis manos el último número de la revista mexicana "Emblogrium" en el que aparece un artículo mío sobre teatro al hilo de la representación de "Los hermanos Karamázov"  (leer artículo aquí) que, a principios de enero, vi en el Teatro Valle Inclán de Madrid. Sin perjuicio de que en otro momento publique esta colaboración mía en el blog, os invito ahora a que visitéis "Emblogrium" (ver revista aquí) y leáis éste y el resto de artículos que contiene este ejemplar del mes de febrero. 

2 ene 2016

"Emblogrium" nos desea Feliz Año Nuevo 2016

2 comentarios:
Puntual como nunca a su cita, el día primero de este recién estrenado 2016 ha salido el número 29 de "EmblogriuM" correspondiente al mes de enero. 





En esta ocasión, R, su editor, ha optado por una escueta, simple y elegante presentación en blanco y negro que él mismo justifica en el editorial que abre el ejemplar. Al haber dejado los artículos que se basaban en el colorido para el siguiente mes, el "EmblogriuM" de enero ha adelgazado bastante aunque, en mi opinión, su contenido es de enjundia.

 En este número aparece una colaboración mía:
que desde aquí os invito a leer. 

Los títulos y autores del resto de artículos son los que aparecen en la foto de la derecha.

Espero que disfrutéis mucho de este número de la revista. 

3 nov 2015

El "Día de muertos". Mi relato en EMblOgRIUM

7 comentarios:
Salió puntual el número de noviembre de la revista "EMblOgRIUM". En esta ocasión el ejemplar ordinario se acompaña de un especial "Xibalbá". Es en este especial donde junto a otros colaboradores de la Revista escribo un relato fantástico en el que emprendo la marcha hacia Xibalbá la ciudad mítica de la cultura maya donde habitan los muertos.

Xibalbá, Día de los Muertos, Día de Todos los Santos, relato de Juan Carlos Galán

En esta entrada podéis leer mi relato, pero os invito a que leáis los otros en el Especial "Xibalbá" [hacer clic aquí]  pues en el último relato las historias desarrolladas individualmente por cada uno de nosotros confluyen y se juntan en un final común.

oooOooo

Xibalbá

-El relato de Juan Carlos-

Ese 31 de octubre la jornada le estaba resultando agotadora. Juan Carlos jamás pensó que ese trabajo de guarda forestal que con tantas ganas había tomado podría llegar a resultarle tan tedioso. Cuando Alberto le habló de aquel Parque Natural, JC pensó que trabajar en él en contacto con la Naturaleza sería maravilloso, la ocasión que llevaba buscando desde hacía ya no sabía cuánto de escapar del aburrido trabajo de  oficina al que estaba atado desde que acabó sus estudios de Ciencias Ambientales. Pero ¡já!, ahora resultaba que vigilar la extensión de ese frondosísimo bosque  -¡selva más bien!- de caobas, cekas y chacás por el que discurría, plácido, el río Balankanche se había convertido en una rutinaria sucesión de reuniones agotadoras en torno a una mesa. Ahora parecía que a Enrique Xavier, el jefe del que JC dependía, le interesaban más los largos listados en Excel de Flora y Fauna de la zona próxima a Chichen Itza que cualquier otra cosa.
A punto de dar las dos de la tarde, nada más finalizado el almuerzo y cuando Juan Carlos se disponía a regresar a la torreta desde la que con la ayuda de prismáticos contabilizaba el paso de jaguares, pumas y temazantes camino de los ojos de agua donde abrevar, Héctor, el vigilante de la entrada al recinto, le entregó un sobre cerrado que una extraña mujer había dejado en la recepción del Centro de Recursos, Investigaciones y Sostenibilidad de la Flora y Fauna de la Península de Yucatán (CRISFAPY):
-          Juan Carlos –dijo Héctor agarrándole por el brazo cuando ya salía del comedor- han dejado para ti este sobre.
-          ¿Para mí? Gracias, Héctor –le respondió.
Con cierta expectación JC rasgó el sobre del que extrajo una octavilla en la que con letra cuidada y de extraño aspecto gótico se podía leer:
"Estimado Juan Carlos: Has sido invitado a celebrar el día de los muertos en la gran Xibalbá. El mapa que te es adjuntado te indicará cómo llegar. Pero te advierto: debes estar antes de las cero horas del primero de Noviembre y cruzar la puerta exactamente a la media noche, si no habrá consecuencias. Es una invitación que no puedes rechazar."
Diez horas faltaban para tan extraña celebración a la que le convocaba ignoraba quién. No sabía si asistir o no. Algo, muy íntimo, le avisaba de la peligrosidad de acercarse a celebrar el Día de los Muertos, pero si no lo hacía la nota decía que habría consecuencias. Poco a poco la sensación de peligro fue sustituida en el pecho de JC por la de terror. ¿Cómo acudir, cómo llegar a la gran Xibalbá? ¿Existía entonces este lugar, Xibalbá, que Juan Carlos en su niñez había oído nombrar a sus mayores y del que siempre se mofó? No lo sabía a ciencia cierta, lo único que estaba claro era que había que empezar a actuar y no perder más tiempo.
Era tal el miedo que le había metido en el cuerpo la enigmática carta que para intentar superarlo en cuanto salió del trabajo a las cinco de la tarde (“¡ya sólo quedan siete horas!”) entró en una taberna que había a la entrada del CRISFAPY. Allí el joven guarda forestal pidió un trago, luego otro, y otro más y otro y otro…
-         ¿Quieres llegar a Xibalbá y no sabes cómo? –le dijo una enigmática mujer enfundada en una capa y oculto su rostro bajo una capucha que apenas si dejaba entrever un matojo de pelo enmarañado.
-         ¿Quién eres? ¿Cómo te llamas? –contestó Juan Carlos inmerso en la dormidera que le había producido el licor- ¿De verdad sabrías indicarme cómo llegar allá a tiempo?
-          Si tú me lo permites, sí.
-         De acuerdo. Pero antes dime: ¿cómo te llamas?
-          Elvira. Y tú, Juan Carlos, sígueme. Hace tiempo que estaba esperando poder corresponderte como mereces.
Elvira y JC pararon un taxi a cuyo conductor pidieron que los llevase hasta la pirámide de Kukulkán. Al llegar vieron cómo el sol del crepúsculo al incidir sobre las nueve plataformas que la constituyen formaba una especie de serpiente escamosa que con su cabeza invertida parecía indicarles una dirección a seguir.
-          ¡Dame la mano! –le gritó Elvira a JC-. ¡Es preciso que entremos en ella antes de que el sol se ponga!
-          Como tú digas –le respondió.
De modo inexplicable una vez traspasada la puerta la pareja se vio dentro de un túnel de piedra descendente que rápidamente empezaron a recorrer. A lo lejos parecía escucharse como un rumor de agua que corría o saltaba produciendo un sonido cada vez más potente, más ruidoso, de catarata casi… Hubieron de detenerse pues el fragor acuático era tal que sus cerebros, al menos el de JC, no eran capaces de procesar la belleza del mundo en que estaban: Al final del túnel había una gran oquedad en el suelo donde se perdía la vegetación que, seguramente producto de la humedad, había crecido a su alrededor y que como si lo necesitara se volcaba hacia el agujero negro.
Elvira y Juan Carlos se dieron cuenta de que esa tremenda abertura en el suelo era un cenote del que nunca él había tenido noticias. Descendieron los 20 metros que les separaban del agua que discurría por su fondo y allí, junto a las limpísimas aguas distinguieron la entrada a una gruta, a una caverna. Temerosos iniciaron el recorrido de la misma que parecía inacabable.
-          No se ve nada –gritó JC a la mujer que yendo a su lado no le había mostrado aún el rostro-. Creo que lo mejor sería volver y abandonar
-          Acuérdate de que las consecuencias serán terribles si no logras estar a medianoche a la entrada de Xibalbá –le contestó ella.
Aunque estaban inmersos en una densa oscuridad, los ojos de la pareja reconocieron una sombra también encapuchada que allá se encontraba.
-         ¿Quién anda ahí? –preguntó Elvira, sin obtener respuesta alguna.
-          Si no respondes te mato –bramó Juan Carlos superado el atontamiento que la bebida le había producido.
Cuando JC se lanzaba contra la sombra con ánimo de quitarla de en medio, ésta pronunció unas enigmáticas palabras en un antiguo idioma: “Pater, ignosce illis , quia nesciunt quid faciunt” (“Señor, perdónalos, porque no saben lo que hacen”).
-         ¿Quién eres? ¿Qué has dicho? ¿Sabes dónde estamos? ¿Nos podrías decir cómo podemos llegar a Xibalbá? –le preguntaron los dos casi al unísono.
-         Soy Francisco Ximénez, un fraile español de Écija –nos respondió-  No me podéis ya hacer daño pues vosotros y yo no estamos, ninguno de los tres, dentro de la misma dimensión temporal. En cuanto a qué decía cuando me atacaste, sólo le imploré al Señor su perdón para vosotros por no ser conscientes de lo que ibais a hacerme.
-         ¿Te burlas de nosotros? –le espeté-. ¿Cómo puedes decir sandeces semejantes?
-          Muy sencillo, pequeño saltamontes –me respondió. Y rió con ganas el frailecito-. Yo llegué a estas tierras de Nueva España hace ya unos cuantos siglos. Por acá hice muchas cosas, aunque la principal para mí y para la historia fue la de salvar el texto sagrado de la civilización maya del peligro que corría al ser oral de desaparecer. Gracias a mis esfuerzos las creencias de este pueblo milenario sobrevivieron. Por esto sólo os puedo decir que no veis nada porque paradójicamente el estruendo del río que discurre por esta galería es de  tal calibre que no sólo lastima la audición sino que neutraliza al resto de sentidos humanos y entre ellos a la vista.
La explicación dada por este ser de aspecto frailuno aunque extraña no  sorprendió a Juan Carlos en modo alguno. Desde que junto a Elvira había llegado al túnel de piedra subterráneo de modo inexplicable, su cabeza parecía haberse habituado a procesar saberes e informaciones de manera en nada semejante a lo que para él había sido habitual hasta entonces. JC pensó que sólo tenía una opción y esta era exprimir al fraile al máximo.
-         Fray Francisco: ¿Dónde queda Xibalbá? ¿Podrías conducirnos hasta allá? –le inquirió ansioso.
-         ¿Por qué no le conduces tú? –contestó fray Francisco dirigiéndose a Elvira que, silente, me acompañaba.
-          Me está vedado descubrir el arcano –respondió ella tranquila-. Es él por sus propios medios quién ha de procurar llegar hasta las puertas de ese más allá. Sólo te diré una cosa, Juan Carlos –dijo volviéndose hacia él pero bajando la cabeza para que no pudiese contemplar su rostro-, hay varios cientos de kilómetros hasta allá y el tiempo que te resta es escaso.
-         Entonces –dije con inseguridad y ya temeroso- ¿por qué me acompañas, por qué estás haciendo el mismo trayecto que yo?
-         Las promesas dadas han de ser cumplidas –respondió ella-. Por eso sigo tus pasos
Si ya estaba inquieto por todo lo que le había sucedido tras un pesado y rutinario día de trabajo, las palabras frías y sin sentimiento de Elvira no le tranquilizaron un ápice. “¿Varios cientos de kilómetros de aquí?” “¿Pero en qué dirección?” “¿A qué promesa incumplida debería responder ante esta mujer espectral?” Estas y otras preguntas se agolpaban en su cabeza. De pronto de manera impulsiva y sin ser casi consciente de ello espetó a fray Francisco Ximénez:
-          ¿Por dónde sigo, padre?
-          Toma la dirección de Cobán –respondió. Y dicho esto, el eclesiástico igual que apareció desapareció perdiéndose gruta adentro por donde escapaba el agua ruidosa y cantarina.
Juan Carlos tomó una rápida decisión. Se lanzaría al agua y se entregaría a su fuerza propulsora. Por muy rápido que él pudiera caminar nunca podría llegar a Xibalbá en esas pocas horas y menos sin saber dónde quedaba. Y dicho y hecho. JC se zambulló en las frías aguas del río estruendoso que nada más entrar en él cambió su estrepitosa sonoridad por otra más tenue y cantarina. El frío del agua apenas si lo sintió en su cuerpo pues un tronco desprendido de una de las inmensas raíces de caobas que llegaban hasta el agua, le sirvió de improvisada barcaza a la que sin dificultad subió. A su lado, impertérrita y sin mostrar jamás su rostro, Elvira le acompañaba silenciosa escuchando las canciones que, mágicas, llenaban las inmensas galerías por donde circulaban estas encantadas aguas.
Mientras viajaban a velocidad de vértigo subidos en esa chalupa que se diría prodigiosa dado que viraba a derecha e izquierda sorteando con acierto el bosque de raíces y ramas espinosas que parecían querer atacarles, Juan Carlos algo más tranquilo, dirigiéndose a la mujer que desde hacía ya tiempo iba con él le dijo:
-          ¿Qué promesa, oh Elvira, incumplí y cuándo lo hice?
-         Me prometiste amor eterno –respondió ella seria y distante-. Pero, apenas saciado tu instinto, olvidaste todo lo hermoso que me habías dicho.
-          ¿Y cuándo fue aquello? Por más que lo intento no logro recordarlo –dijo JC.
-          Te daré unos datos –empezó a decir Elvira-: Salamanca. Eras un estudiante alegre, despierto, dicharachero que enamorabas a cuantas por tu lado pasaban. No te llamabas como ahora. Félix era tu nombre. Te burlaste de mi ingenuidad y mataste, oh cruel, a mi padre cuando fue a exigirte el cumplimiento de tu promesa.
-          No recuerdo nada. Fueron tantas y tantas. Pero ¿eso cuándo ocurrió? –preguntó ansioso a la mujer vengativa.
-          Hará casi 200 años –sentenció ella.
Una sensación de mareo, de caída a los infiernos, de vorágine espiral invadió a Juan Carlos. “Doscientos años hacía. El se llamaba Félix. Promesa de matrimonio incumplida”. No, no podía ser. Él se llamaba Juan Carlos y estaba en 2015, no en mil ochocientos y pico. ¿Qué estaba ocurriendo?
Mientras estos pensamientos invadían la cabeza de JC, la barcaza había seguido su curso veloz por ríos que a veces se remansaban en lagunas de color rojizo, como sangre, mientras que en otras ocasiones adquirían una gran velocidad y el color claro y límpido de sus aguas incitaban a beber y saciarse con ellas. Al cabo de un tiempo impreciso Juan Carlos levantó la mirada dada la ausencia de movimiento. La chalupa había embarrancado en la orilla. Al ver que Elvira le tomaba la delantera y descendía, él se apresuró también a hacerlo.
-          ¿Qué hora es? –preguntó
-          Las once y media. Quedan sólo treinta minutos para las 12 de la noche –le respondió Elvira.
-          ¿Qué hacemos ahora? –sollozaba Juan Carlos ante la visión de cuatro caminos que se abrían ante ellos: uno rojo, otro blanco, otro amarillo y otro negro-. Cuatro posibilidades y sólo treinta minutos de tiempo. ¿Qué camino llevará hasta las puertas de Xibalbá?
-          Escoge el máximo de colores posible –le recomendó Elvira.
Oído este consejo Juan Carlos escogió el camino negro al considerar que el negro es resultado de la suma de todos los colores, si bien dudó en escoger el blanco al ser éste el origen de todos ellos. Pero como estaban en el mundo subterráneo donde la luz era inexistente, creyó oportuno optar por el más oscuro. Iniciaron entonces ambos una carrera desenfrenada por ese camino que parecía no anunciarles nada bueno. El tiempo corría en su contra. En su trayectoria creyeron cruzarse con unos campesinos que llevaban grandes capachos llenos de achiote, carne de chompipe y tamalitos de maíz. Otros portaban instrumentos musicales como arpas, violines, guitarras, chirimías y marimbas.
-         ¿A dónde van ustedes. Por qué llevan tanta comida e instrumentos de música? –les preguntó JC al paso.
-          Vamos a Xibalbá, a la fiesta de los muertos  –le respondieron-. Estamos invitados a una boda largamente anunciada.
-          ¿Xibalbá? Entonces hemos escogido el camino correcto –exclamó Juan Carlos alborozado al tiempo que miraba a Elvira quien le devolvió una espectral y se diría calavérica mirada que le llenó de espanto.
Sí, en efecto, habían llegado y cumplido el objetivo planteado en la tarjeta que hacía diez horas había leído en su puesto de trabajo. No eran aún las 12 de la noche y se habían plantado sin saber exactamente cómo ante las mismas puertas de Xibalbá de donde salían sonidos como de cadenas que se arrastraban mezclados con otros de guitarras, pitos y chirimías. El problema era de nuevo que había que elegir por cuál de las siete puertas entrar. Pasaron por delante de todas y se detuvieron ante una en la que ponía: “BODAS”. 

13 oct 2015

Salamanca en un día. La revista "Emblogrium" del mes de octubre.

1 comentario:
Hace dos días salió el número 26 de la revista mexicana "EmblOgriuM". Su portada es magnífica como podéis apreciar en la foto que aparece al final de esta entrada.

Un día en Salamanca, Turismo en Salamanca


En esta ocasión mi colaboración ha tirado por el lado viajero que siempre me acompaña. Propongo a los lectores de la revista que visiten Salamanca, mi ciudad, y como sé que muchos se acercan a ella dedicándole sólo un día, he titulado así mi colaboración:


Como siempre la revista contiene una serie de estupendos artículos surgidos de las magníficas plumas que tienen sus colaboradores habituales: Karla, Yoyita, AuroraRhodeaJuan MaílloRBC Kriz.

Emblogrium,

Os invito a todos a que leáis estas magníficas colaboraciones. Y desde aquí anuncio que el número de noviembre viene estupendo. 
¡¡Estad atentos a su salida!!


4 oct 2015

El libro ¿en papel o en e-book?

14 comentarios:
El artículo que reproduzco aquí lo publiqué en el número de septiembre de la revista mexicana "emBLoGrium

libro digital, libro en papel, e-book

A menudo en reuniones de amigos lectores discurseamos sobre si es mejor el papel o el soporte digital. Razones de peso nos avalan a unos y otros en la preferencia: que si el placer del tacto y olor del papel, que si la limpieza y ausencia de peso en el e-book; que si la posibilidad de ir hojeando hacia adelante o hacia atrás en el soporte tradicional, que si la rapidez en la búsqueda del nombre odel dato exacto y concreto que facilitan los e-readers; que si la posibilidad de subrayar y de escribir sobre las hojas de papel del libro encuadernado, que si la facilidad de subrayar y de consultar al instante significados en el libro electrónico; que si patatín, que si patatán... Está claro que uno y otro soporte tienen ventajas e inconvenientes.

 En mi opinión el problema por el que pasan los libros hoy no radica en el soporte utilizado para llegar al lector. El problema estriba en la facilidad de la reproducción digital frente a la impresa lo que deriva en una análoga facilidad difusora de la primera que rompe los diques de contención y control económicos habituales en poder de autores y editoriales. ¡He ahí la cuestión!

Ante esto, y como se preguntaba el filósofo, "quoi faire?". Pues ahí estamos aún. Sociedades más avanzadas que la nuestra (aunque no tanto) en cuestiones éticas y de derecho solucionan el problema a través de la conciencia de los propios consumidores del producto. Son éstos quienes optan por reconducir el asunto decidiendo en su gran mayoría pagar un precio por ese producto que desean consumir y que ha sido creado por alguien con esfuerzo y trabajo. Sus convicciones morales les llevan a defender un precio justo por aquello que adquieren y, sin problema alguno, pagan por lo que consumen. En el fondo no hacen otra cosa que repetir lo que durante muchos años han hecho cuando compran el periódico tomándolo de esos montones que están en las calles sin vigilancia alguna y dejan las monedas correspondientes en la alcancía anexa.

Sin embargo entre nosotros, -¡es mi opinión, claro, y puedo estar equivocado!-, sin obviar que va creciendo la conciencia del pago-por-lo-que-consumo, es costumbre extendidísima "bajárselos de internet", eufemismo que no quiere decir otra cosa que adquirirlos sin pagar precio alguno, o sea, practicando el "pirateo". Todos tenemos en nuestros ordenadores algún que otro e-book no pagado. Mi pregunta es: ¿por qué si se ama la literatura y se desea que la creación no decaiga se corta la hierba bajo los pies de los escritores leyendo y disfrutando sus producciones sin compensarles por su esfuerzo? ¿Cómo nos podemos atrever a impartir lecciones de ética y de comportamiento cívico con actuaciones semejantes? No encuentro explicaciones válidas a esto, pero voy a intentar reflexionar al respecto.

En una ocasión reprendí a un internauta anónimo por difundir direcciones de internet donde se podían descargar libros recientes sin pagar un ochavo. No puedo reproducir aquí los improperios que recibí como respuesta a mi comentario. Lo único no insultante que se me dijo fue que las editoriales se forraban con la venta de libros. Pienso que el que una empresa tenga ingresos con los que entre otras cosas pagan a los autores y a los trabajadores de la misma es necesario pues de lo contrario la editorial desaparecería y ningún escritor se pondría a trabajar en algo que no le sirviera para comer.
También se oye con frecuencia que la 'cultura debe ser gratuita', o sea que yo, el lector, debo disfrutar de tu esfuerzo, oh escritor, pero no pienso darte un duro por ello. ¿Quién me lo dará entonces? –se pregunta el autor-. Y yo, el lector, entro en un mutismo total  como si ello no fuese conmigo. La pregunta queda en el aire y nada ni nadie recoge el guante. Ante tal vacío algún amante de la lectura, pero no de su creación desde luego, decide hacer un regalo a la humanidad colocando en el ciberespacio títulos y más títulos que no serán pagados a sus autores aunque sí consumidos por un público lector al que poco le preocupan los problemas vitales de aquéllos. ¡Una gran aportación a la cultura desde luego!
Pirateo informático,

















¿Hay alguna solución a lo dicho hasta aquí?
Creo que sí. En mi opinión habría que actuar en varios frentes a la vez:
  1. Una clara y decidida actuación de las autoridades a fin de prohibir, perseguir y sancionar las paginas ilegales de descarga de obras con derechos de autor.
  2.  Poner un justo precio a los libros cualquiera que sea el soporte utilizado para llegar al consumidor.  Esta actuación sería no menos importante que la anterior.
  3. Necesidad de que exista una motivadora diferencia de precio entre el papel y el digital para matar el deseo de ahorrarse un buen dinero que se mete a veces en la cabeza del consumidor.
  4. Compra de libros actuales en papel por parte de las bibliotecas que inhiban el deseo de piratear por la imposibilidad de leer el volumen en papel debido a su alto precio.
  5.  Fomentar el préstamo bibliotecario de ebooks para aquellos lectores habituados ya a leer en soporte digital.

Creo que las actuaciones anteriores unidas a una cada vez mayor conciencia de que el trabajo debe ser debidamente remunerado pondrían las bases para acabar con esta esclavitud del siglo XXI consistente en el tú trabajas gratis para mí y yo, además, me jacto de ello.