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17 ene 2025

Aki Shimazaki: "El quinteto de Nagasaki"

20 comentarios:

«En el bosque, Yukiko me habla del discurso del comandante de su fábrica. Dice:
¿Por qué perder la vida tan fácilmente? Nos dice: “Hay que combatir hasta la muerte. No regresar con vida. Caer prisionero es una vergüenza. Deshonra no solo al soldado, sino a su familia y a todos los parientes”. La familia de los soldados es como un rehén. ¡Pobres soldados! Lo peor es que creen en la ideología estúpida que el Gobierno ha creado para ganar la guerra.
Yo contesto:
—Sí, es cierto. Estamos paralizados por el lavado de cerebro de la nación, como dice tu padre.
Ella adopta un tono grave:
—No aceptes ser soldado, Yukio. ¡Nunca!
»

Cerré diciembre y el año 2024 con la hermosísima lectura de El quinteto de Nagasaki de la japonesa afincada en Montreal (Canadá) Aki Shimazaki. Antes de proseguir diré que como en El corazón de Yamato la novelista escribe su obra en francés a pesar de ser ella japonesa de nacimiento y estar situada la historia también en Japón. Entre nosotros ha sido la editorial Lumen la editora del libro, y ha sido esta editorial la que decidió darle el título de El quinteto de Nagasaki cuando en su edición canadiense original apareció como Le poids des secrets (El peso de los secretos); seguramente a Lumen le pareció más comercial lo de «quinteto de Nagasaki».
 
Personalmente yo destacaría en esta novela la sensibilidad que muestra en ella Aki Shimazaki, la trabajada y delicada estructura que da a la novela en la que el perspectivismo de unos y otros personajes sobre los mismos hechos o las vivencias tenidas por estos o aquellos en el mismo tiempo da lugar a un universo ficticio envolvente en el que como lector he quedado atrapado y subyugado. Subyugado por la historia de amor en sí, por la incardinación del mismo en el devenir histórico de Japón durante el siglo XX (terremoto de 1923, imperialismo japonés -Manchuria, Taiwan...-, guerra mundial, bomba atómica en 1945 sobre Nagasaki...), tradición y modernidad en Japón, relaciones hombre-mujer en Japón, abusos de poder en estas relaciones, etc.

Todo lo anterior tiene lugar dentro de una delicada naturaleza en la que lo floral tiene gran relevancia por el simbolismo contenido en cada uno de los tipos de flores, en especial las 'wasurenagusa' (nomeolvides) que con su colorido marcan todo el relato; también las 'tsubaki' (camelias), los nenúfares y otras más llenan de colorido la novela. Junto a las flores están las luciérnagas, símbolo de la atracción amorosa, de la búsqueda del amor; también las golondrinas que simbolizan la fidelidad.  Luego, ya la autora se deleita ubicando a sus personajes en viviendas tradicionales japonesas, vestidos muchas veces con prendas propias de su cultura milenaria lo que no es óbice para ellos se empleen en trabajos avanzados de investigación farmacológica y demás (convivencia de dos culturas: la tradicional y la occidental impuesta a partir del final traumático de la IIª Guerra Mundial).

El quinteto de Nagasaki es una pentalogía de novelas cortas o relatos largos que Aki Shimazaki, como es constante en ella, fue publicando de manera independiente para luego darlos reunidos en un solo volumen. Estamos ante cinco relatos-novelas anillados que aparecen como capítulos en el libro que acabo de leer:
  • Tsubaki (camelia): Estamos en los años 80 del siglo XX. Namiko espera la llegada del abogado que le va a entregar dos sobres que su madre, Yukiko, recientemente fallecida, ha dejado. Uno es para ella; el otro es para el tío de Namiko, persona de la que ésta nada sabía y que por la carta a ella dirigida sabrá que se llamaba Yukio, fruto de una relación de su abuelo anterior al matrimonio de éste. Es Namiko la que en primera persona cuenta esta historia que se retrotrae al pasado. 
  • Hamaguri (almeja). De nuevo estamos ante la historia de una madre y un niño que llegan hasta un orfanato para refugiarse en él. El narrador aquí es Yukio. Conocemos su historia y su relación con una niña de su misma edad que jamás olvidará. Estamos en 1933. La madre de Yukio se llama Mariko, está sola en el mundo desde que perdiera a su familia en el terremoto de 1923. En el orfanato el sacerdote católico que lo lleva le ofrece a Mariko la posibilidad de casarse con un buen hombre y así darle un padre a Yukio.
  • Tsubame (golondrina). Es Mariko su narradora. Conoceremos su historia desde la tragedia del terremoto de 1923 hasta la época del momento presente en que vive con la familia de su hijo Yukio y los tres hijos de éste. 
  • Wasurenagusa (nomeolvides). Aquí el narrador es el señor Takahashi, esposo de Mariko y padre adoptivo de Yukio. Su historia en Nagasaki trabajando en un laboratorio farmacéutico, su traslado a Manchuria durante los años de la IIª Guerra Mundial, y los años anteriores al matrimonio con Mariko ocupan esta interesante cuarta parte de El quinteto de Nagasaki. 
  • Hotaru (luciérnaga). En esta historia final se atan cabos sueltos de las anteriores historias. Estamos ante un relato contado por Tsubaki, la hija menor de Yukio, la cual visita con frecuencia a su abuela Mariko. Yukio puso Tsubaki a su hija porque la camelia era la flor preferida de Yukiko, su amiga de la infancia a la que jamás olvidó.
Estas cinco novelitas con sus distintas historias familiares entreveradas entre sí tienen lugar en el contexto histórico vivido por Japón a lo largo del siglo XX cuyos grandes hitos fueron, como ya he señalado, los siguientes: la colonización de Corea en 1910, el gran terremoto de 1923 que produjo más de ciento treinta mil muertos y una represión fortísima hacia coreanos y socialistas, el imperialismo japonés (Corea, Manchuria, Taiwan...) y, sobre todo, las dos bombas atómicas arrojadas por Estados Unidos: una sobre Hiroshima y otra sobre Nagasaki, que trastocaron la historia del mundo y muy especialmente la de Japón. El trastoque mayor se dio en la occidentalización del país ocupado durante varios años. Esta ocupación puso en peligro las tradiciones niponas, algunas como la búsqueda de cónyuge por parte de los padres afortunadamente han ido cayendo en desuso; en la novela esta costumbre es central en el desarrollo de las dos historias masculinas, la de la familia Horibe y la de la familia Takahashi. 
«Antes de tu madre me había casado con una primera mujer elegida por mis padres. Les estaba agradecido, porque era hermosa y buena. Pero empezaron a intervenir en nuestra vida y a quejarse de todo lo que mi mujer hacía. Yo soy estéril. No lo sabía. Mis padres, sobre todo mi madre, le reprochaban a mi mujer que no pudiera quedarse embarazada. Yo no lograba defenderla, y ella me dejó.» (le confiesa a Yukio su padre adoptivo)
Pero además de por estos contenidos y estos datos históricos, algunos de ellos desconocidos por mí, lo que más me atrae de esta novela es la manera que tiene de presentarlos. En primer lugar está su estilo puzle, o sea, esa manera de ir encajando unas con otras las distintas piezas que conforman la gran historia que relata formada por historias más pequeñas pero todas ellas interrelacionadas. Luego está, como ya dejé dicho en la reseña que hice de El corazón de Yamato, la delicadeza y sutileza del lenguaje empleado. Aki Shimazaki escribe la novela en francés, pero introduce un buen número de términos japoneses muchos de ellos sin aclarar al lector el sentido que tienen; este hecho hace que según vamos leyendo el libro tengamos que ir al glosario de términos que figura en las páginas finales de la novela. A este respecto debo señalar la gran diferencia que he sentido al leer El quinteto de Nagasaki en formato ebook frente a El corazón de Yamato que lo hice en papel. Mucho mejor la versión en papel que la electrónica pues en ésta se hace difícil y fatigoso el acudir al glosario, algo que en papel no presenta dificultad alguna. 

Como ya he dicho algo más arriba es más que destacable el simbolismo contenido en los elementos de la naturaleza que la autora muestra en su novela: las golondrinas representan el amor y la fidelidad («Las golondrinas vuelan siguiéndose una a la otra, como una pareja. Las miro hasta que se vuelven manchas negras en el cielo azul.»), las luciérnagas son tiernas criaturas hermosas que con sus luces atraen a las hembras:
«—Ojîchán, ¿por qué las luciérnagas emiten luz?
Él contesta: —Para atraer a las hembras.
Estoy sorprendida.
—¿Entonces las luciérnagas son machos?
—Sí. Las hembras también emiten luz, pero no vuelan. Al parpadear se envían mensajes de amor.
»
Este hecho le parece muy romántico a Tsubaki, quien en un momento dado de la novela recuerda esta conversación mantenida con su abuela Mariko y una canción infantil que habla del peligro que corren las luciérnagas en sus cortejos luminosos de caer en el agua dulce; es por esto que a su amiga Tamako, que está siendo cortejada por uno de sus profesores con el propósito de seducirla, le advierte:
«—Todavía somos jóvenes. Hay que tener cuidado de no caer en el agua dulce.
Tamako, tranquila, contestó:
—Tienes razón. Reflexionaré.
»
Quizás entre lo más destacable se cuentan las hermosas historias de amor que se presentan en el libro. Vemos a mujeres que aman con libertad y que cuando detectan que su amor puede ser algo tóxico deciden cortar. Luego está la atracción amorosa que se ve imposibilitada por la cuestión biogenética; y también, en una historia que abarca todo el siglo XX, asistimos a la evolución en las costumbres y comportamientos masculinos y femeninos. Hay una gran diferencia de comportamiento entre los tres hijos de Yukio (Natsuko y Tsubaki, chicas; y Fuyuki, chico) y las madres y abuelas de éste y de Yukiko. Eso no quiere decir que también las abuelas fueran mujeres resueltas, pero ciertamente se veían mucho más constreñidas por la cultura tradicional del país. Y no puedo dejar sin citar la denuncia que he detectado en la novela sobre la xenofobia de los japoneses hacia otras culturas, especialmente la coreana y la china, algo de lo que yo hasta el momento no tenía noticia. Afortunadamente parece que estas herencias poco agradables van perdiendo fuerza. 
Un siglo de Imperio japonés
(https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/9/98/Imperial_Japan_map_1939.svg)

Otros descubrimientos que personalmente he hecho y que me han hecho disfrutar aún más con esta novela son cosas como lo que Yukio le dice a su madre en un momento dado: «¿Sabías mamá que el misionero español que trajo el cristianismo a Japón llegó aquí el 15 de agosto de 1549? Es una coincidencia increíble: esa es también la fecha de la capitulación de Japón en 1945», en definitiva dos momentos en los que Japón vivió evidente peligro de pérdida de su identidad. También el significado de la palabra 'Bon' («la conmemoración por las víctimas de la bomba atómica de Nagasaki.») que se celebra todos los años el 9 de agosto, día en que cayó la bomba sobre la ciudad con las consecuencias por todos sabidas. E incluso desconocía la palabra que se utiliza en español para referirse al sonido que hacen las cigarras («sobre mi cabeza las cigarras estridulan ruidosamente»); este descubrimiento lógicamente se lo debo a Alan Pauls, que es el encargado de la traducción del francés al castellano. Alan Pauls es de nacionalidad argentina. Gran parte de la belleza que desprende el libro leído en español es debida a su buen hacer.

Fundamental en El quinteto de Nagasaki es el estilo desplegado en ella por Aki Shimazaki. Aparte de lo ya dicho en esta reseña es muy destacable la manera de presentar la historia a base de oraciones yuxtapuestas en su mayoría con escasa -o ninguna- presencia de conjunciones entre las mismas. El asíndeton, paradójicamente, da tranquilidad al relato y sirve para mostrar una especie de cuadro pictórico de la naturaleza de la que los humanos son constituyente importante, pero no único ni principal:
«Mi madre se detiene ante una casa cercada. Hay hortensias florecidas alrededor. El azul, el rosa, el blanco... Las flores siguen mojadas de la lluvia de esta mañana. Cae el rocío. Encuentro un caracol en la cerca. repta con los cuernos erguidos. Los toco con la punta de los dedos. Los ojos se retiran inmediatamente como la cabeza de una tortuga. Por en cima de la cerca veo a un hombre mayor que va recogiendo piedras y metiéndolas en un balde. Lleva una prenda blanca y larga como un vestido. Entonces oigo a niños que gritan y me pongo tenso. Deben de estar dentro de la casa. Me aferro a las faldas de mi madre.»

Y para cerrar esta reseña pienso que es importante señalar cómo Aki Shimazaki va esparciendo por el texto, cual si de piedrecillas blancas de Pulgarcito se tratase, referencias al número de años transcurridos antes o después de algunas de las fechas inamovibles del calendario histórico nipón: «Ya hace cincuenta años», dice Shizuko a su marido Yukio en referencia al 'Bon' que la televisión dice que se conmemora ese día; «Hoy es primero de septiembre. Se acerca ya la fecha que nunca podré olvidar. Han pasado cincuenta y nueve años desde el terremoto. La desaparición de mi madre y mi tío, mi única familia, transformó mi vida.», piensa Mariko Takahashi en 1982 cuando ya viuda está viviendo en la casa de su hijo Yukio y de su nuera Shizuko; «Llevamos cuarenta y seis años casados», piensa el señor Takahashi cuando recuerda su matrimonio con Mariko en 1933 (estamos, pues, en ese momento en 1979); etc. Así, de esta manera, los lectores vamos ordenando en nuestra cabeza la secuencia cronológica que la autora nos da desordenada en esta hermosísima novela





18 jul 2024

Francisco José Sánchez Muniz: "Cuentos del Espejo de Agua"

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«El libro paró su escritura y se cerró suavemente al ritmo que la claridad irrumpía en la mañana al amanecer. El lector, que había envejecido, […], estaba ahora radiante. Zoraida y sus criadas lloraban de emoción. En la cara del lector se abrió una sonrisa. La princesa se acercó a él y le cogió de la mano suavemente.»

Emulando al genial Miguel de Cervantes, aunque marcando las debidas, respetuosas y obligadas distancias con él, de Francisco José Sánchez Muniz (entre amigos, Paco) yo bien podría decir aquello de que Paco "ha cierto tiempo que es grande amigo mío" para proseguir confesando que es persona por demás afable, degustador de la buena cultura, hacedor de versos y narraciones, además de muy competente en lo suyo, o sea, especialmente en lo que toca a la nutrición y la salud cardiovascular. 

Yo que nada sé de nutrición, sí que puedo decir al menos, tras la lectura de los Cuentos del Espejo de Agua, que Paco es experto en lo que emocionalmente toca a la salud del corazón. Y es que, esto hay que decirlo desde el principio, los quince relatos que componen el volumen están llenos de amor: Amor a la literatura, amor a las narraciones mágicas y maravillosas, y amor humano hombre-mujer como el que se profesan los dos personajes principales de estos cuentos, Zoraida y el Lector del libro; un amor que van construyendo, recordando  y alimentando poco a poco, cuento a cuento, hasta sumergirse en las aguas del Espejo de Agua cuyas letras los habían enamorado.

La sensación que me invadía según iba leyendo estos relatos era la de adentrarme en la literatura propia de los cuentos mágicos y maravillosos. En efecto la cronología se pierde en ese «Érase que se era»  o «Érase una vez» con que principian buen número de los escritos que el Agua de Espejo va cincelando en las páginas del Libro azul celeste que el Lector lee a una audiencia que, noche tras noche, se congrega en torno al agua del foso del castillo-palacio donde se produce el milagro de la palabra. Estamos en un tiempo impreciso, que en mi imaginación se me antoja situado en esos siglos oscuros del alto medioevo en los que los grandes hacedores de cuentos vienen a ubicar la mayoría de sus historias. 

La sensación anterior se ve fortalecida por el romanticismo que impregna las narraciones contenidas en Cuentos del Espejo de Agua. Al decir romanticismo no sólo me refiero al sentimiento del amor que en mayor o menor medida, directa o transversalmente, cruza todos los relatos, sino a componentes románticos tan claros como la nocturnidad y el gusto por el terror, el miedo o la angustia que Paco pretende -y logra- reflejar en algunas de las historias. Tal sucede, por ejemplo, con la personificación dada a animales, objetos de la naturalezas y fenómenos atmosféricos que acaece en el titulado La bruma y el caballo; también en la analogía que en Día y noche se efectúa entre caballo y caballero y dama y yegua componiendo la quimera de un ser de seis patas. La plasticidad de la figura que se muestra remite con claridad a la intimidad amorosa. Es tal el poder mágico de la literatura, que los humanos que escuchan éste y otros cuentos vienen a confundir su realidad con la que se plasma en la ficción donde terror, prisión, lucha y amor se funden con la vida de Zoraida y del peregrino lector. 

Es una obra claramente de sensaciones, de emociones. Según paseaba por sus páginas he topado una y otra vez con un mundo sensorial lleno de sonidos y de colores, con una plasticidad que en literatura se logra fundamentalmente a través de la expresión poética. Y es que en Francisco José Sánchez Muniz anida un poeta. En él el estro pugna siempre por mostrarse, como se ve en este libro en multitud de expresiones de fuerte nervio poético («se acercó a ella, la cogió despacio por el taller y acercó su cara hasta que los ojos y sus bocas se fundieron llenándose de espumas de marea alta», en Sumergiéndose en el fondo del Espejo; «perdiendo la noche la soledad del silencio», en Una peregrinación diferente; «morir asaeteado por los cuernos de la luna o por el run-run de las estrellas titilantes», en La huida y el lago; «Infierno albo algo dantesco», en La bruma y el caballo); sin olvidar, claro, los poemas que se cuelan pertinentemente en algunos de los cuentos.

Francisco José Sánchez Muniz, Juan Carlos Galán, Paloma Celada, Antonio Bisquert
En la presentación del libro en el Centro Riojano de Madrid

Es evidente que Paco en esta colección de cuentos anidados entre sí por un hilo conductor, que inicia y concluye cada uno de los mismos (la lectura por el lector de los relatos que el Espejo de Agua escribe en ese libro de pastas azules cuando la noche comienza y que concluye con brusquedad al alba), tiene clara voluntad de estilo. Un estilo patente en la propia estructura anidada y en la variada manera de abordar los finales de los relatos: alguno, totalmente abierto; otros, inconclusos e incluso con doble final cual si de un ejercicio de taller literario se tratase. Un estilo a través del cual muestra, como ya he dicho, su gusto por la creación poética. También es evidente como rasgo de estilo el conocimiento que Francisco José exhibe del léxico de diferentes oficios (la 'gubia', el 'escoplo', el 'cepillo'... en El carpintero y el pájaro; la 'tanza', la 'carnada', la 'cofia', los 'rizos', el 'foque'...en El barco y el mayor tesoro). Y por último, dentro de lo propiamente estilístico hay que citar su inmenso amor por la literatura, la cual es homenajeada en referencias como la que realiza en El barco y el mayor tesoro, cuento en el que, así como en otros el escritor introduce partes en verso, en éste divide el relato en apartados bajo el epígrafe de las noches sucesivas durante las que el lector va leyendo el relato. La influencia y/u homenaje intertextual a obras o escritores clásicos es evidente:
  • «Segunda noche. Donde se relatan las aventuras que acontecieron a los tripulantes y marinos del barco después de una semana de viaje»
  • «Tercera noche. En la que se cuenta lo que aconteció al capitán y a los oficiales»
  • «esos hombres de la mar [en los que] existía mucha superstición y miedo y se contaban historias de mujeres bellas con cola de pez que, en las noches de luna nueva, cuando sólo hablaban las estrellas, hacían enloquecer con sus cantos y belleza a los hombres que el azar hacia caer en sus redes»
Para cerrar esta breve nota sobre el estilo de Francisco José Sánchez Muniz es obligado aludir a su condición de andaluz, onubense por más señas. Paco nació en donde el mar y los hombres que viven en su ribera soñaron e hicieron realidad el descubrimiento de otros mundos, otras gentes, otras historias... Su andalucismo es patente en la plasticidad, el colorismo, la magia, los sonidos, la sensualidad que habitan sus quince relatos. Dice el autor que hay en su obra una clara alusión a Las mil y una noches: «En un principio quise hacer algo que recordara a las mil y una noches, por eso, cuando y donde la luna está presente, un lector, noche tras noche, lee historias a una mujer que vive recordando su pasado». Efectivamente es así; y yo añadiría que además de esa evidencia también existe relación, en el modo de estructurar y anidar los relatos, con el clásico Decamerón boccacciano y con otros decamerones más actuales como el Decamerón del siglo XXI del Colectivo Literario Bremen en el que Francisco participa con varios relatos. 

Por último, y como sucede en los relatos contenidos en Cuentos del Espejo de Agua, el propio autor realiza sobre sí mismo una fusión entre lo real y lo ficticio. En el Proemio a estos cuentos leemos que, entre otras muchas fuentes de inspiración, dice el propio Francisco José Sánchez Muniz  «Cuentos del Espejo de Agua tiene su inspiración [...] sobre todo en un libro azul celeste grande con letras preciosas que recibiera de mi padre». Ese libro de su realidad vital lo transforma en el Libro azul celeste en el que el Agua escribe historias ficticias. Realidad y ficción, ficción y realidad, formando un ente único, como cuerpo y alma de un mismo ser. 

Si hubiera de elegir dos cuentos de entre los quince que forman el volumen (¡elección difícil, sin duda!) me inclinaría por los dos siguientes: "El peregrino" y "El candelabro". 
  • "El peregrino" me ha gustado por el ambiente frío, misterioso y el paisaje solitario de premonición de muerte en que se desarrolla. Todo esto y más se percibe en este cuento donde un peregrino y su fiel mastín se dirigen a una ermita. El camino es peligroso y misterioso. La arribada al destino, incierta. Nos movemos entre la certidumbre de una cosa y su contraria. La muerte, el descanso, el sueño... Todo ello se confunde armoniosamente en este cuento mágico.
  • "El Candelabro" es uno de los relatos que más se aproxima a los cuentos clásicos. Genios, seres maravillosos, Candelabro, espejo y cuadro de propiedades misteriosas siempre benefactoras si se cumplen condiciones establecidas. Amor paterno filial, hermano que aparece de manera mágica e inopinada, amor a raudales. Luna llena agosteña, éxito material en un bazar oriental... Como digo es un cuento en la más pura línea de lo mágico maravilloso.


El libro Cuentos del Espejo de Agua fue presentado el pasado día13 de junio en el Centro Riojano de Madrid. La sala en que tuvo lugar estuvo llena hasta los topes. Acompañó al autor en dicha presentación Margarita Arroyo, presidenta de AEFLA. 
La edición de Cuentos del Espejo de Agua está realizada por Ediciones Vitruvio, cuyo director Pablo Méndez también acompañó al escritor en la presentación. 
Es en la página web de la editorial donde se puede adquirir la obra. 


23 may 2024

El corazón de Yamato. Aki Shimazaki

14 comentarios:

«—Debido al espíritu militarista y la guerra hemos perdido nuestras tradiciones artísticas —responde sin dejar de arreglar las flores. Corta la punta de un ramo con las tijeras. Mis ojos siguen el movimiento de sus manos—. Somos pobres. No es tiempo de tomar cursos de la ceremonia del té. Pero yo quiero seguir enseñando para que la gente conserve nuestras tradiciones con orgullo —se dijo» 

Literatura japonesa actual, cuentos anidados,

El corazón de Yamato es una preciosa novela curiosamente estructurada en cinco extensos capítulos. Cada uno de ellos admitiría ser leído con independencia del resto, si bien en ellos aparecen personajes que protagonizaron otros o que, quizás, encontraremos en alguno de los siguientes. Todo esto confiere al libro de Aki Shimazaki una peculiaridad que me ha resultado de lo más interesante. Estamos, pues, ante una novela, que viene a ser una serie de cinco novelas cortas o cinco relatos largos enlazados entre sí tal y como la vida va entrelazando, de manera directa o tangencial, las vidas de los seres humanos.

La autora de esta bellísima narración, Aki Shimazaki, es una escritora japonesa asentada en Canadá (zona quebecois) desde 1991, dos o tres años antes de cumplir los 40. Shimazaki nació en 1954, tiene, pues, ahora 70 años. Escribe este libro en francés.

Con un lenguaje muy hermoso muestra su decepción ante la pérdida por parte de las nuevas generaciones de las tradiciones niponas. Ella con esta narración se esfuerza en mantenerlas. Considera que la esclavitud del trabajo en Japón (la empresa es como una extensión de la casa familiar, del hogar) va en contra de la estabilidad familiar y de un aceptable desarrollo emocional. Achaca esta adhesión inquebrantable al trabajo por parte de varios de los personajes a la historia reciente del país: Japón al finalizar la IIª Guerra Mundial quedó reducido a escombros; por esto en muchos de sus habitantes se instaló la idea patriótica de que había que trabajar fuerte y duro para levantarlo de sus ruinas. 

Además de este fundamental asunto, muchos otros atraviesan los cinco capítulos que conforman El corazón de Yamato. Son éstos, tales como los campos de concentración de prisioneros japoneses en Siberia, el protectorado norteamericano, el ya señalado soplo patriótico para levantar el país, los casamientos concertados (miai), la empresa como una segunda -si no, primera- familia, el amor verdadero homosexual o heterosexual, la vitalidad y arrojo de las mujeres, etc. Todos estos temas aparecen y reaparecen continuamente en estos relatos anudados. También, claro, los confines de la vida, o sea, la muerte, y la creencia o no en una existencia posterior, la aceptación del final, la literatura y el arte como sustento necesario para sobrellevar la existencia...

Y todo esto envuelto en un lenguaje preciosista lleno de colorido con llamadas a la naturaleza en forma de flores, pájaros, insectos que rodean esas casas casi de papel donde los personajes de estos cinco relatos viven, trabajan, se aman...
«Haruko y yo estamos descansando en la sala, tomando un té caliente. Todas las puertas corredizas se hallan abiertas. En el jardín, los chicos saltan a la cuerda. El sol ilumina el terreno. Nuestra vieja gata se pasea y se detiene frente a una cerca. Se lame su pelaje tricolor concienzudamente. Se despereza. Yo también. Es como una reacción en cadena. Me tumbo sobre los tatamis.»
 La novela fue escrita en francés pero contiene muchas expresiones en japonés con las que Aki Shimazaki quiere insistir en su apuesta por la convivencia del mundo tradicional japonés con el actual llegado desde occidente con su atmósfera de competitividad y confort. Lo ideal es la balanza, el equilibrio entre ambos; si tal cosa no fuera posible, la novelista y casi todos sus personajes se decantan por el retorno a la apacibilidad de la tradición nipona, pero son conscientes de que esta posibilidad se ha perdido o corre serio riesgo de perderse.

Los cinco relatos llevan por título los siguientes: Mitsuba, Zakuro, Tonbo, Tsukushi y Yamabuki. Todos ellos están narrados en primera persona si bien en cada uno el narrador es distinto. En el primero es Takashi Aoki, un shosha-man (hombre totalmente entregado a su trabajo en la empresa); el del segundo es Tsuyoshi Toda, hijo del General Toda, personaje importante en el último de los relatos-capítulo; precisamente la narradora de este último capítulo, de nombre Aiko Sugihara, no es otra que la esposa de Tsuyoshi Toda; el tercero corre por cuenta de Nobu, amigo de Aoki, el narrador del primer cuento; y por último quien narra el cuarto capítulo de esta bellísima y delicada novela es Yuko, la que fuera novia de Aoki en el primero de los capítulos.

Los cinco distintos narradores están muy interrelacionados en los distintos capítulos. Así a Tsuyoshi Toda lo vemos en el capítulo primero siendo jefe de Takashi Aoki a quien defiende en la empresa mientras puede. También Nobu y Yuko aparecen en esa primera historia: el primero, como amigo de Aoki al que está deseoso de hacerle un miai, la presentación de una chica, algo que éste siempre evita; la tal chica no es otra que Yuko, a quien Aoki conocerá por sus propios medios, sin necesidad de recurrir a un sistema tan tradicional en Japón como el miai. Sin embargo, y paradójicamente, Nobu es un joven moderno que no quiere participar en el 'workaholic' en que están sumidos muchos nipones; él, más que por el progreso material, se inclina por la satisfacción personal representada en la conciliación familiar, la atención y disfrute de los hijos, y el gusto por un trabajo vocacional cual es el de la enseñanza que practica en el juku (lugar al que acuden los estudiantes para recibir horas extras de estudio) que ha fundado tras dimitir de la compañía multinacional Goshima en que trabajaba al no aceptar ser trasladado a Sao Paulo. 

El corazón de Yamato es una novela que me ha gustado mucho por todo, también por la manera que tiene de introducir los distintos asuntos. Lo hace sin brusquedad, de un modo fluido y delicado, dando igual que los asuntos sean preciosistas y delicados (el amor, la naturaleza en flor de Japón en primavera, la historia legendaria del país...) como si son duros (el confinamiento en Siberia, la venganza, el abandono del hogar...) o poco declarados u ocultos (la homosexualidad, la esposa abandonada por el marido...), etc.

Pero además de todo lo anterior es la sutileza del lenguaje utilizado, introduciendo en la lengua francesa en la que Aki Shimazaki escribe la novela infinidad de vocablos japoneses en un intento por atrapar la esencia cultural nipona que está en serio peligro de ir poco a poco desapareciendo. Además de por la intrínseca belleza fónica de los mismos, me ha encantado conocer así elementos propios de la cultura japonesa. Sirvan de ejemplo algunos de estos vocablos: juku, wa (nombre antiguo de Japón), miai, shōsha-man, dokata, koseki (registro familiar tradicional en Japón), arubaito (trabajo a tiempo parcial), kokugo (lengua japonesa), kanji (sinogramas utilizados en la escritura del idioma japonés), katakana (silabario usado principalmente para palabras de origen extranjero. ... que es el de mayor aceptación), bentō (ración de comida preparada para llevar, bastante común en la gastronomía japonesa. Tradicionalmente suele incluir arroz, pescado o carne, y una guarnición o acompañamiento a base de verdura), bon (tradición religiosa tibetana), tsuyu (época de lluvias), shōji (puerta tradicional en la arquitectura japonesa), gofuku-ya (tienda y taller de kimonos), yūkaku (burdeles reconocidos por el gobierno), waka (poema japonés)...
«"Akizu no toname no gotoku ni aru kana", es decir: "La región tiene la forma de dos libélulas apareadas". Akizu o Akizu-shima, la antigua palabra para tonbo, que significa también Yamato, Japón. Desde la época de Heian se lo llama asimismo Akitsu.»

El texto citado arriba, una antigua leyenda sobre el emperador Jinmu, aclara a las mil maravillas la exquisita portada que la editorial Lumen le ha dedicado a la novela. Ya sólo por una portada tan hermosa y delicada merecería la pena tomar este libro en las manos; pero la belleza exterior no es nada comparable con la que se encuentra contenida en su interior.

También destacaría el modo como Aki Shimazaki construye esta novela a base, como ya he dicho, de cinco historias en apariencia independientes pero teniendo entre ellas muchos nexos de unión. Pero no sólo es esto, sino que dentro de las narraciones principales de cada capítulo crecen otras -diríamos utilizando fraseología muy cervantina- historias intercaladas. Estas nuevas historias encastradas en otras más amplias sirven para enlazar, aclarar y perfilar debidamente elementos, anécdotas o personajes tangencialmente tocados en aquellas. Es lo que sucede con todo lo relativo a Banzo Toda, padre de Tsuyoshi Toda, y la finalización o no de su cautiverio siberiano, siempre en el aire desde el segundo capítulo y sólo aclarada definitivamente en el último. También es importante la historia de Kiro Jano, el alumno del padre de Nobu, causante indirecto de la desaparición de este último. 

Literatura japonesa
Cada una de estas historias intercaladas podrían ser por sí mismas el germen de narraciones más amplias. Aki Shimazaki incluye en ellas gérmenes, vetas, que podrían ser estiradas para construir narraciones más extensas. Las posibilidades que la novela de esta japonesa radicada en Canadá son inmensas. Leyendo El corazón de Yamato la mente no hace más que abrirse a nuevos horizontes, a cual más atractivo, a cual más sugerente. Una de estas sugerencias radica en los paralelismos que van apareciendo entre unas y otras narraciones de ficción e incluso entre algunas de estas y la propia realidad. Así la peripecia y condición del marido de Yuko establece un claro paralelismo con la peripecia y condición que en la realidad vivió el novelista japonés Yukio Mishima. Del mismo modo el suicidio del padre de Kiro Jano es paralelo al del autor de Indigno de ser humano. 

«¡Su padre se suicidó con su amante! Se arrojaron al Yamato. Como el famoso escritor que escribió Indigno de ser humano».

El tiempo en la novela avanza y retrocede según que los capítulos los narran unos u otros personajes, cada uno enfocando lo vivido desde su personal punto de vista, como es natural. Si contamos la peripecia del general Toda en el gulag siberiano y su desaparición a partir de 1948, narrada por su hijo Tsuyoshi Toda mientras cuida de su madre enferma de alzheimer, la cual desde el final de la guerra espera, fiel, el regreso de su marido, el tiempo cronológico que se abarca en El corazón de Yamato es el de la segunda mitad del siglo XX penetrando 4 años en el actual. 

Los cinco capítulos -verdaderas novelas cortas o cuentos largos cada uno de ellos- que conforman la novela que he leído aparecieron publicadas en Montreal (Canadá) en los años siguientes: Mitsuba en 2006, Zakuro en 2008, Tonbo en 2010, Tsukushi en 2012, y Yamabuki en 2013 formando parte ya este capítulo de la novela completa con el nombre de El corazón de Yamato.

«Vuelvo a pensar en esa leyenda del emperador Jinmu. Yamato es el corazón de la historia de Japón»

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Con esta novela cumplimento una letra más en el Reto Autores de la A a la Z y es la segunda lectura que realizo en el Reto Serendipia recomienda 2024. 



28 feb 2023

William Irish: "No quisiera estar en tus zapatos" y "Fue anoche" (A pares XXXIII)

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«Quinn levantó los zapatos y los examinó con curiosidad, pero sus ojos inexpertos no hallaron en ellos ninguna diferencia a cuando los dejara debajo de su cama la noche anterior. Necesitaban una limpieza y decidió celebrar su vuelta haciéndolo.» ("No quisiera estar en tus zapatos", p. 15)

«Había resuelto el misterio secundario. Y dentro de ese misterio estaba la clave del otro, del misterio principal, como esas cajas de laca contenidas una dentro de otra hasta que pasando por varias se llega a la última.» ("Fue anoche", p. 135)

Los dos relatos largos que he leído vienen habitualmente contenidos en un solo volumen. El que he leído yo es el que en el ya lejano año de 2004 y con el número 17 de la Colección Serie Negra sacó el diario El País. Cada una de estas dos narraciones apenas llega a las 100 páginas, siendo más extensa la menos afamada pero no peor, la titulada Fue anoche.



No quisiera estar en tus zapatos

No quisiera estar en tus zapatos, William Irish, Cornell Woolrich
Novela corta aparecida en 1948 de William Irish, escritor norteamericano autor de interesantes novelas como La ventana indiscreta tan recordada por la película de Alfred Hitchcock. Precisamente la narración que acabo de leer tiene mucho de cinematográfica y según la iba leyendo me preguntaba si la historia no habría sido llevada también a la pantalla. Me propuse indagar al respecto y, ¡eh, voilá!, efectivamente encuentro que en 1948 conoció versión cinematográfica en la película del mismo título (en inglés, "I Wouldn't Be in Your Shoes") dirigida por William Nigh con guion de Steve Fisher en adaptación de la novela de Cornell Woolrich. 
 
A mí la historia me ha entretenido mucho. En síntesis se trata de dilucidar si Tom Quinn condenado a muerte por la muerte de un avaro vecino suyo que vivía en el barrio logrará evitar la pena capital. Todo está en su contra especialmente por culpa de las huellas dejadas por sus zapatos especiales para pies planos que él acababa de adquirir. La desaparición de los mismos durante una calurosa noche de verano, al ser arrojados por la ventana en un arrebato para ahuyentar a unos gatos en celo que impedían dormir a Tom y a su esposa Annie, junto a la misteriosa reaparición de los mismos a la mañana siguiente a la puerta de la casa del matrimonio es difícil de explicar. A las sospechas se unirá el hallazgo fortuito en la calle por parte de Tom de una cartera que contiene una fuerte cantidad de dinero. 


Annie, la mujer de Quinn, duda de la veracidad de las palabras de su marido respecto al dinero encontrado y le insta a devolverlo, algo a lo que él se niega. Para la policía la pista de los zapatos especiales hechos a mano es concluyente. Caso resuelto, se dicen. Sólo el inspector White duda de tanta facilidad. ¿Se salvará Tom Quinn de la pena capital a la que todo le conduce? Para saberlo hay que disfrutar con la tensión narrativa, el suspense, que William Irish imprime a esta novelita corta, casi mejor, a este relato corto extendido. Sólo diré para animar a su lectura que en Woolrich el azar es elemento determinante en muchos de sus relatos, y en este lo es claramente.

 



Fue anoche

Esta novela corta (1948) de William Irish está en la línea de la anterior que da título al libro que he leído de este escritor norteamericano del noir. Un autor que sabe dosificar al milímetro la tensión dramática, paseando la sospecha por unos u otros personajes muy al estilo de la reina del suspense Agatha Christie.

Fue anoche avanza un grado en el concepto del noir norteamericano al interiorizar en la vida de una pareja asediada por las deudas y los fracasos en ciertas compras y negocios. Precisamente esta situación es la que los lleva -especialmente al marido Gil- a ser sospechosos principales de la desaparición de un asentado industrial que en compañía de su secretario personal ha pasado un fin de semana en el rancho que el matrimonio se ve en la necesidad de alquilar por habitaciones.

Como es habitual en él, Irish recurre al azar para dar giros importantes a su narración. El azar en este caso es sorprender parcialmente una conversación entre dos particulares, despertarse a mitad de la noche y descubrir algo o cruzarse casualmente con un vehículo. Y junto al azar está el tratamiento del tiempo que en esta narración es determinante. Es el discurrir temporal lo que marca la sucesión de hechos acaecidos a lo largo de una semana, que es lo que dura la historia.

William Nigh, Cine negro norteamericano
Es un relato policial en el que Ward el agente encargado de investigar la misteriosa desaparición de Burroughs permanece en un segundo plano pero es en definitiva quien irá desvelando los datos importantes de la investigación. Junto a él en el papel de investigador encontramos a Jacqueline, la esposa de Gil, quien como en la esposa del relato anterior no está convencida del todo de la inocencia de su marido. Es ella la que de manera racional, tal y como se observa en la cita inicial, hace lógicas deducciones que la van posicionando ante el causante del delito. 

Me ha interesado mucho en esta novela corta la galería de personajes, algunos muy inspirados en la propia biografía del autor. Tenemos a Irene Robles, mujer cuyo matrimonio duró poco, sólo un día, algo menos que lo que el propio Woolrich permaneció casado. Quizás en Mistress Robles vierta Irish su rencor hacia la que fuera su mujer por pocas semanas:
«No era una mujer a la caza del hombre; era una mujer terriblemente temerosa de envejecer.»

Gil, siempre con problemas económicos, contiene en su personaje características propias del escritor. Y evidentemente Bud Arden, escritor en el dique seco, falto de inspiración por el momento y bebedor continuado («un barril sin fondo») se inspira claramente en el propio novelista que moriría víctima de su adicción a la bebida.

Los otros dos huéspedes del rancho de los Blaine, Carman y Marsh, son claramente candidatos a la culpabilidad e inocencia en el caso de la desaparición del señor Burroughs. Carman tiene un gran parecido con Corso, antiguo jefe de pistoleros desaparecido y según algunos muerto; en cuanto a Marsh, secretario personal de Homer Burroughs, su fidelidad al magnate es incuestionable. 

Como ocurre en tantas novelas policiales de la gran Agatha Christie dentro de este abanico de seres se esconde el causante de la inexplicable desaparición. El suspense, los giros argumentales, las falsas y acertadas deducciones hacen que la lectura de esta novela corta suponga un enorme disfrute. 



El escritor
pulp fiction, hard boiled, novela negra
William Irish
 es, junto al de George Hopley, uno de los seudónimos literarios utilizados por el escritor estadounidense Cornell Woolrich nacido en Nueva York el año 1903. Sus padres se divorciaron siendo él niño y Woolrich vivió y creció bajo el influjo de su madre. La literatura le atraía tanto que abandonó sus estudios superiores para dedicarse en cuerpo y alma a ella. Su matrimonio duró escasas semanas. Es autor de inquietantes novelas de serie negra como La ventana indiscreta llevada al cine por Alfred Hitchcock o La novia vestía de negro, que inspiró la película La sirena del Mississippi de François Truffaut. 

Se le conoció con el sobrenombre de El Rey del Suspense y, según José María Guelbenzu, «ciertamente lo fue, el mejor escritor de suspense que ha habido nunca. Es autor de relatos y novelas maestras tales como No quisiera estar en tus zapatos, Lo que la noche revela, La novia vestía de negro, Marihuana o Me casé con un muerto, entre otras muchas. Era un hombre retraído, solitario, afectado de una relación amor-odio con su madre, que acabó viviendo en un hotel sus últimos años, alcoholizado, célebre y huraño».  Murió en 1968.

Nota
Este libro participa en los Retos siguientes: Autores de la A a la Z, con él relleno la letra I; y Nos gustan los clásicos.

 

30 jul 2022

Stefan Zweig: Una boda en Lyon

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«Con ello había terminado la ceremonia. Los recién casados besaron la mano al sacerdote, y cada uno de los condenados se acercó a transmitirles palabras de afecto. Nadie pensó en aquel instante en la muerte, y los que la sentían muy cerca tampoco experimentaron miedo»

Stefan Zweig, cuentos
Varios libros de Stefan Zweig llevo leídos y más de una versión cinematográfica de algunas de sus novelas, biografías o ensayos he visto con sumo gusto. Entre estas últimas -me refiero a las películas- se encuentran Novela de ajedrez dirigida por Philipp Stölzl y estrenada en España en febrero de este año 2022; también su biografía "María Antonieta" que fue la base para el guion de la película de mismo título dirigida por Sofia Coppola en 2006; y que recuerde ahora su magnífica autobiografía "El mundo de ayer" junto a "Brasil: Un país de futuro" son los libros en los que la directora Maria Schrader se basó para el biopic que sobre el escritor dirigió en 2016 titulado Stefan Zweig; Adiós a Europa.

Stefan Zweig (Viena, 1881 - Petrópolis, 1942) es autor prolífico. En su variada producción las biografías ocupan un lugar relevante. Muchas de las figuras históricas biografiadas son de la órbita francesa y dentro de Francia, la época de la Revolución le llama profundamente. Así se observa en títulos como "Fouché" o "María Antonieta" de la época revolucionaria; y fuera de este período "Verlaine", "Montaigne" o "Balzac" entre otras. Es, pues, evidente que Zweig poseía una amplia información sobre Francia en general y la Revolución Francesa en particular, Mucha de esta información la utilizará en algunos de sus relatos puramente de ficción, algo que es evidente en el que da título a esta pequeña colección de relatos, Una boda en Lyon.

Como digo el libro lleva el título del primero de los cuatro relatos que lo forman. Los otros tres son: La caminata, Un ser humano inolvidable y Dos solitarios. Los cuatro entran en mi opinión dentro de la categoría de cuentos en el sentido más tradicional dado a los mismos, esto es, el de mostrar moralidad o procurar una enseñanza a quienes lo leen. Dentro de estos mensajes moralizantes uno esencial es el tradicional del triunfo del amor gracias al cual se puede plantar cara frente a cualquier cosa, incluso la muerte. Ese es el asunto que se toca en el que da título al volumen, sin duda alguna el mejor de los cuatro.

Estamos en plena época de terror jacobino. Lyon ha sido una ciudad realista que ha resistido como ninguna otra el asedio de los republicanos. Tras ser vencida se decreta su destrucción. «Lyon se opuso a la libertad. Lyon ya no existe» fue la consigna salida de la Asamblea francesa firmada por Couthon, Comisario del Pueblo. Algunos hermosos edificios son destruidos y muchos de quienes participaron del lado de los realistas son condenados a morir bajo la guillotina, El terror instaurado por Robespierre está en plena efervescencia. Fouché será el comisario del Pueblo que hará que los dictados de la Asamblea sobre Lyon sean ejecutados.

Stefan Zweig, Biografías de Stefan Zweig
Es en el contexto anterior que una joven junto a otros diecisiete condenados a muerte es encerrada en los sótanos del ayuntamiento lionés donde aguardan la misma suerte 64 seres humanos más. Pese a la gran oscuridad que allí existe la muchacha reconoce entre los cautivos a su prometido Robert, a quien creía muerto desde hacía ya tiempo. Al reencontrarse, la emoción en ambos es inmensa. Una emoción que contagia al resto de compañeros de cautiverio que a la mañana siguiente van a ver rodar sus cabezas. Pero hoy aún no es mañana, y esa misma tarde alguien se identifica como sacerdote ofreciéndose a casar a los dos enamorados que por culpa de la Revolución habían visto su enlace suspendido; ellos aceptan y el resto de compañeros de fatigas deciden regalarles una noche de intimidad en un lugar más o menos aislado dentro del infernal sótano municipal. Este regalo representa para todos un hermoso y momentáneo acto de consuelo dentro de lo terrible de la situación. El amor, como acabo de leer hace nada en Xita Rubert, sirve para hacer olvidar lo importante: «Todo lo verdadero –la desprotección, el tiempo, la muerte– desaparecía al contacto con pieles ajenas.» -dice en Mis días con los Kopp la jovencísima autora española

Stefan Zweig escribió Una boda en Lyon en 1927. Con la denuncia de la persecución política y religiosa presente en esta narración parece prever la que unos cuantos años después padecería Europa y él mismo en sus propias carnes por su condición de judío y disidente de la deriva fascista en la que Alemania y Austria estaban embarcándose.

Como es habitual en el autor austriaco el componente religioso aflora en no pocos de sus escritos. No hay que olvidar que Zweig era judío y que le tocó vivir en la Europa que Hitler decidió limpiar de judíos, comunistas y masones. El cuento La caminata vuelve los ojos al campo religioso mostrando la marcha que un hombre realiza hacia Jerusalén para conocer al Mesías. Aunque en apariencia estaríamos ante un simple relato ubicado en el período final de la vida de Cristo este cuento tiene más enjundia de lo que parece, pues con el deseo de escuchar al Salvador se entrecruzan otras pasiones que interferirán con la primera. Interesante enseñanza, desde luego.

 Los otros dos cuentos me han parecido mucho más populares, incluso me atrevería a decir que más infantiles. En Dos solitarios el amor y la necesidad vienen a unir a dos seres despreciados por el resto dadas sus deformidades o defectos físicos. Trabajan en la misma fábrica: ella es «la birriosa Jula» y él es cojitranco motivo por el que no puede caminar junto a los demás; el encuentro entre ambos les servirá a los dos de cauterio. La enseñanza es semejante a la del cuento de los altramuces: siempre hay alguien peor que tú y siempre los débiles pueden sobrevivir uniendo sus fuerzas.

En Un ser humano inolvidable Antón es una persona para quien los bienes materiales no tienen valor alguno; es un ser humano en quien predominan la bondad y el desprendimiento hacia los demás. Este cuento, no sé exactamente por qué me ha recordado un poquito a "Méndel, el de los libros" de él mismo en el sentido de que tanto Anton como Jakob son seres únicos e irrepetibles por lo infrecuentes; llegaría a decir que por sus cualidades personales casi casi son seres rayanos en la pura fantasía. 

Una boda en Lyon
La prosa de Stefan Zweig es siempre de una belleza suma, lo que incita a leerle una y otra vez. Al tratarse de obras traducidas, que lleva editando últimamente la editorial Acantilado con la inmensa calidad de la que hace gala, reproduciré las palabras que hace tres años utilicé en la reseña que hice de otro libro suyo, "Ardiente  secreto": 
«Contribuye a la inmensa satisfacción que me ha procurado esta lectura la traducción que presenta Acantilado debida a la mano de Berta Vías Mahou, novelista y ensayista además de traductora del alemán. Su don para la escritura que le ha merecido ya varios premios y el manejo del idioma que tiene esta madrileña nacida en 1961 hace que la lectura de la prosa de Stefan Zweig sea un auténtico placer.»
 

Otras obras de Stefan Zweig reseñadas en este blog


Nota:
Este libro lo he leído eligiéndolo de entre los tres que mi amiga bloguera Laky del blog Libros que hay que leer recomendó en su participación del Reto "Serendipia recomienda 2022". Al tiempo que es una de mis tres lecturas dentro de ese Reto también Stefan Zweig me ayuda a ir completando otros dos retos en los que participo durante este 2022: "Autores de la A a la Z" y la VIª edición del Reto "Nos gustan los clásicos".

17 abr 2022

Maxim Ósipov: "Piedra, papel, tijera". La Rusia de hoy

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«—Es asombroso, pero todo se repite. Mis preocupaciones de hace unos treinta años son exactamente las mismas que las de ahora: 1) no ensuciarte, no envilecerte, 2) no ir a parar entre rejas y 3) no dejar pasar la oportunidad cuando llegue la hora de partir para siempre. Y sigo teniendo esa eterna esperanza, ese espejismo: el de que de pronto me despierte y toda esta pesadilla haya terminado.» (cuento Sventa, escrito en enero de 2017)

Libros del Asteroide, Literatura rusa actual, Rusia
Sigo con los rusos. En esta ocasión de la mano de unas narraciones de un autor contemporáneo de 59 años, Maxim Ósipov. Son diez relatos publicados bajo el título de uno de ellos, "Piedra, papel, tijera". La impresión de lectura es muy favorable. Me han gustado especialmente porque muestran la Rusia real de hoy día. Los relatos están fechados entre 2011, los más antiguos, y 2017 los más recientes. Me ha dado la sensación de que en todos ellos se respira una denuncia del sistema socio-político más y más acerada según que los relatos se acercan a nuestro hoy. Otra primera sensación es la del deseo mayoritario en los personajes de los mismos -la mayoría pertenecen a la clase media y están dedicados a actividades artísticas (música, danza...), o son profesores, escritores, guionistas de cine, licenciados en matemáticas, expertos en finanzas...- de abandonar el país. Los menos cualificados, que emigraron antes y ahora retornan, poseen menor formación sin duda alguna.

En muchos relatos se percibe cómo conviven juntas en la sociedad rusa de hoy una cierta nostalgia por la desaparición del antiguo mundo de la URSS y la plena adopción del capitalismo desaforado en que una parte del país cayó a partir de 1989. El cambio de un sistema a otro realizado sin fase de transición dulce o tranquila es algo que también resuena en estos escritos de Ósipov.

El escritor
Maxim Ósipov es un moscovita de 59 años. Médico por la universidad de Moscú, en 1990 trabajó como  investigador en la Universidad de California  (San Francisco). Es, pues, conocedor cualificado de la vida fuera de Rusia a donde regresó y donde ejerce la medicina desde entonces. Ha escrito libros sobre cardiología clínica y es el fundador de una editorial especializada en medicina, música y teología. Desde 2005 vive en Tarusa, una localidad a 101 kilómetros de Moscú. Allí ejerce la medicina y escribe relatos por los que en su país ha alcanzado múltiples reconocimientos. En opinión de Patricio Pron (Babelia de 12 de febrero de 2022) con Anton Chéjov «Ósipov no sólo comparte la práctica del adulterio (“la medicina es mi esposa legal; la literatura, sólo mi amante”, afirmó el autor de La dama del perrito), sino también un interés por las vidas “corrientes” de sus compatriotas: maestros de escuela, sacerdotes que tal vez nunca hayan creído, delincuentes comunes, niños, intelectuales acabados, cantantes líricas, pequeños y astutos empresarios y políticos corruptos, porteros».
Su dedicación a la escritura de ficción y de no ficción (textos científicos especialmente) la dio a conocer a partir de 2007. Antes de esta colección de relatos en España apareció, publicado por Club Editor en 2015, su colección de relatos titulada "El grito del ave doméstica".

Preguntado el escritor sobre el motivo por el que reside en Rusia pudiendo vivir como su hija violinista fuera de ella responde que «Fuera de Rusia perdería la comprensión de la vida que me rodea y que tan importante es para mí a la hora de escribir. Supondría también abandonar mi profesión de médico y no es algo que desee hacer». Otra frase suya que leo ahora y que me confirma en el deseo que tuve de leer lo acaecido en Rusia hace 200 años cuando el país luchó contra la invasión napoleónica es la siguiente: «En mi país circula una frase que es mía pero que se le ha atribuido falsamente a un autor del XIX: en diez años Rusia puede cambiar completamente, pero en 200 no cambia nada». Gran verdad que he comprobado por mí mismo con la lectura de "Guerra y paz" de Lev Tolstói, novela reseñada por mí hace pocos días.


Los cuentos
El médico Ósipov me ha recordado vagamente al escritor francés Georges Bernanos, el autor de "Diario de un cura de aldea"; me lo ha recordado no por la religiosidad trágica del francés, no, sino por la ubicación lejos del cosmopolitismo capitalino del escritor moscovita. Desde Tarusa, una pequeña ciudad de provincias inmersa en el mundo rural, en la que su bisabuelo, médico como él se construyera una dacha cuando Stalin le permitió regresar del destierro en Siberia por la falsa acusación de haber intentado asesinar a  Máximo Gorki, es desde donde Ósipov lanza una mirada crítica sobre su país, sus gentes y el momento que vive -o estaba viviendo- Rusia casi 30 años después de la desmembración de la antigua URSS.

Esta colección de relatos fueron conocidos fuera de Rusia en abril de 2019 cuando aparecieron, traducidos al inglés, con el título del segundo de ellos: Piedra, papel, tijera. En España ha sido la editorial Libros del Acantilado la que en enero de este año 2022 los ha sacado traducidos al español por  Ricardo San Vicente.

Como ya he dicho en la breve nota biográfica sobre Maxim Ósipov al hablar de la editorial que fundó, la música está entre las preferencias del escritor. Es con ella con la que cuando habla de sus cuentos encuentra más similitudes. En una entrevista concedida en 2019 a Los Ángeles Review of Books dice el escritor: 
«No soy el primero en observar que la música es la mejor maestra de composición en cualquier arte, incluida la escritura. Hay muchas similitudes entre los cuentos y las sonatas musicales. Ambos duran entre 15 y 40 minutos. "Hacen que nada suceda", como dijo Auden de la poesía. Cuando escuchamos una sonata por primera vez, el propósito es decidir si queremos volver a escucharlo o no. Lo mismo debería ocurrir cuando lees un cuento».
Yo, tras leer con sumo gusto los diez relatos de esta colección, no puedo estar más de acuerdo con sus palabras.

Me interesé por la lectura de este escritor, que me era totalmente desconocido, a raíz de las reseñas que sobre la publicación de estos cuentos aparecieron en diversas revistas literarias que frecuento; concretamente creo recordar que fue en "La lectura", la nueva publicación que el diario El Mundo saca como suplemento los viernes en sustitución de la anterior, El Cultural, ahora en manos del diario El Español. Fue ahí donde el reseñador de turno comentaba el interés de estos relatos breves especialmente por la mostración que en ellos se hacía de la Rusia actual, de la Rusia de hoy mismo. El asunto me interesó muchísimo habida cuenta de la Operación Militar Especial (¡¡vivan los eufemismos!!) que el régimen de Putin acababa o se encontraba en puertas de desatar contra Ucrania.

¿Ha cumplido esta lectura con mis expectativas? Pues he de confesar que las ha satisfecho sobradamente. Creo que desde la enorme distancia geográfica y ahora mismo mental que me separa de Rusia he podido penetrar algo en el pensamiento del común habitante de la Federación Rusa. Digo del común más que nada porque los personajes que se mueven por los cuentos de Maxim Ósipov son seres muy reconocibles: maestros como Yevgueni Lvóvich, que lo es de Historia, o Rafael, de Música, en el cuento Un hombre del Renacimiento; el pope Sergui y su mujer, la popesa Marina, en el poético relato Cual ola del mar; dos jóvenes emigrantes a USA, Aliosha y su mujer Surochka, él sale de Rusia para evitar ir a la guerra de Afganistán (relato Cape Cod); los médicos Víktor, ya entrado en años, y Edik, mucho más joven que no puede por menos que reír cuando escucha al colega de más edad la expresión «la clase obrera»: «Pensaba que la clase obrera sólo existía en los libros» -le dice  Edik a Viktor- en el cuento El complejo; profesores diversos como Andrei que lo es de guion cinematográfico (Fantasía), o Lyova, profesora e intérprete de música (El amigo polaco); y también personas sin cualificar como Tamerlán, tártaro trabajador de una papelera (El complejo), o Anatoli Ivanovich, capataz de una obra en construcción, en Un hombre del Renacimiento. Como se ve y es natural, dada la profesión y dedicaciones de Ósipov, abundan los escritores, las actrices, los médicos, y así.

Narrativa rusa de hoy, Putin y los escritores rusos actuales
Sí ya el abanico de personajes es significativo para comprender a los rusos de hoy, los asuntos que se plantean en estos cuentos son por demás elocuentes. Uno que quizás sea el que más me ha llamado la atención es el del choque ideológico generacional que se percibe en muchos de los relatos. Muchos personajes, los de mayor edad y otros no tan mayores, añoran el pasado, y los hay que hasta equiparan para sorpresa de algún otro -no muchos en realidad- la relación de continuidad URSS - Federación Rusa:
«—Es un film innegablemente antirruso —sentencia de pronto la hermosa Lidia.
Él sonríe:
—¿Puede que antisoviético?
La pequeña frente se recoge en pliegues:
—Es lo mismo, es exactamente igual.
No, a él no se lo parece. Hay diferencias.» (Cuento Fantasía de 2017)

 La sensación de ser unos elegidos, de tener una relación de continuidad con sus ancestros, de poseer una grandeza que hoy, dicen los nostálgicos, les quieren arrebatar es perceptible muchas veces y a mí me sirve para entender -que no justificar- el comportamiento agresivo de Rusia: 

«—Cualquiera que levante la mano contra nuestro… como lo diría… en una palabra, contra nuestro orden, ¡recibirá su merecido! —Y suelta un golpetazo contra la mesilla: ¡zas!—. Tú y yo les haremos ver que los nuestros, nuestros padres y abuelos, defendieron nuestra tierra. ¡De los alemanes! ¡De los franceses! —Se para a pensar—. ¡Y de los malditos polacos!» (dice Ksenia en  el cuento Piedra, papel, tijera. Ksenia es una mujer nostálgica de la URSS que con su marido enfermo del corazón tiene una cantina en la que trabaja Roxana una tayika muy formada intelectualmente pero a la que por etnia y religión los rusos de este cuento tienen marginada)

El contraste ayer-hoy es clarísimo en las frecuentes alusiones que existen hacia la religión y el cambio en el comportamiento de los dirigentes políticos respecto a ella

«—¿Qué nos dijeron que teníamos que creer? Que después de la muerte no hay nada. En cambio ahora hasta las más altas personalidades están allí con sus velas, persignándose.» (Piedra, papel, tijera)

Los descreídos, muchos de ellos con cargos en el país de antaño, sin embargo ahora visitan los Monasterios y realizan peticiones como las que figuran escritas en los muros del de Novodévichi y que aparecen en Un hombre del Renacimiento:

  • «Madrecita Sofía, ayúdame a comprar un piso más barato y ya reformado. Y con todos los papeles en regla.»
  • «Ayuda a Anna a recuperar la salud y haz que regrese conmigo para siempre.»
  • «Ayúdame a olvidar a Vlad»

Desde el punto de vista socio-político los personajes comunes que habitan en estos relatos reflexionan con frecuencia sobre el país que habitan al que no le ven demasiado futuro:

«No parece que a nuestra patria actual, heredera de aquella en la que nacieron Liova y Yasha y Katia y Dódik, le espere una larga vida: en su cuerpo hay un sinfín de grietas; se está descomponiendo, desmoronando. Aunque es posible que al final no pase nada. No hay que inventar nada: mejor que la historia se desarrolle por sí misma.» (El amigo polaco)

Un país constantemente en guerra.

«el país está en guerra, nadie quiere clases particulares. En 1992, el año anterior, hubo cien mil muertos: la cosa no está para bellas letras. Los enfrentados reciben el nombre de vóvchiki y yúrchiki. Su madre se lo explica: los yúrchiki son los comunistas, y se los llama así por —imagínate— Yuri Andrópov. Los apoyan los habitantes del distrito de Kulob, los de aquí del norte, los uzbekos y los rusos. Los vóvchiki proceden de la cordillera del Pamir y la región de Jarm, y son un movimiento prooccidental. ¿Prooccidental? ¿Y por qué los llaman vóvchiki, que es una palabra tan rusa? Lo lógico hubiera sido que los vóvchiki fueran los comunistas, ¿no? No, son vóvchiki: viene de «wahabitas». (Piedra, papel, tijera)

Quizás por esto la actual campaña contra Ucrania no sea motivo de especial preocupación para la ciudadanía salvo por el evidente empeoramiento de sus condiciones de vida a causa de las sanciones económicas de Occidente.

La aspiración de cualquier joven medianamente bien preparado es la de abandonar Rusia y marchar a Occidente. Alemania puede ser un buen lugar como se ve en el cuento En el Spree. En este relato Betty viaja a Berlín para ver si su hermana Elsa, enfadada con la familia desde hace muchos años, accediera a pedir la reunificación familiar en Alemania. Si tuviera ese gesto su padre, enfermo de cáncer de próstata, podría tratarse de su enfermedad allá. Él ansía esta petición pues al haber sido antiguo miembro del KGB no le está permitido viajar libremente a Europa.

«A los que formaron parte del Primer Directorio del KGB (sí, ese KGB), no les dejan viajar a Europa; de hecho, a ninguna parte. Es una prohibición bien pública. El padre soltó todo eso a toda prisa e incluso con tono displicente: eres una chica lista, deja de dártelas de que todo esto te ha sorprendido.»

Pero por encima de cualquier otro lugar es Estados Unidos el destino soñado. En el cuento Cape Cod la pareja formada por Shúrochka y Aliosha lo tienen meridianamente claro

«En Moscú se vive una intensa tensión social; es 1989 y la gente se está enterando de muchas y diversas verdades. De lo pequeño y privado, la atención se traslada a lo social y común. Hay que darse prisa y los dos, Shúrochka y Aliosha, unen sin esfuerzo sus destinos. Ni siquiera la cuestión de dónde han de vivir, si con los padres de Shúrochka o con el padre de Aliosha, es motivo de conflicto: tienen claro que donde hay que vivir es en los Estados Unidos de América. (Cape Cod)»

Entre otras razones para marchar a USA, los alistamientos obligatorios que en esos años se realizaban para combatir en Afganistán, empujaban a muchos jóvenes a emigrar pese a no tener formación suficiente como para triunfar en el país de destino. No es el caso de los protagonistas de Cape Cod, especialistas en Genética, ella, y en Petróleos y Gas, él. Con el paso de los años la pareja habrá triunfado en sus respectivos campos y hecho realidad su sueño: comprarse una casa en Cape Cod, lugar donde se conocieron e hicieron el amor por primera vez. Tienen un hijo, Leo. Son o deberían de ser felices. Pero como decía una vieja serie televisiva los problemas crecen y Leo les dará más de un quebradero de cabeza. Alguno de ellos es de tal índole que Aliosha que ahora ha americanizado su nombre se replantea muchas cosas:

« Ahora que Alex tiene mucho dinero y tiempo, y el cuerpo aún aguanta, cada vez se para más a pensar. ¿De qué es responsable cada persona, y de qué son responsables sus progenitores? Y si es responsable la persona, ¿ante quién?» (Cape Cod)

Muchos otros asuntos y peculiaridades de la vida actual en Rusia aparecen en estos diez estupendos relatos de Maxim Ósipov, cada uno de los cuales bien merecería reseña individualizada. Pero no sólo son los temas que se tocan lo que hace que la Literatura del escritor de Tarusa merezca mucho la pena. A mí especialmente me ha gustado mucho la manera de contar, el modo que tiene de iniciar sus escritos, la redondez que consigue dar a algunos de ellos como por ejemplo al titulado Cual ola de mar escrito en 2012 que está dotado de gran poeticidad, mucho humor y conforma una composición hermosamente cerrada. Otro tanto cabría decir del titulado El complejo.

Hay cuentos de cierta longitud estructurados en tres o cuatro apartados con los que logra transitar debidamente por espacios temporales más amplios. Es el caso de los titulados Cape Cod y Un hombre del Renacimiento. También me ha parecido muy interesante el ejercicio metaliterario que se percibe en algunos relatos como por ejemplo en Sventa, («Si quisieras, podrías recordar también las aventuras en la sauna; pero mejor en otra ocasión: esto no es Amarcord, sino la crónica de un viaje.») donde además de emplear la segunda persona narrativa,  como medio para referirse a sí mismo viéndose desde fuera, introduce referencias o elementos propios del quehacer escritural