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3 mar 2016

Julia Navarro: "Historia de un canalla"

35 comentarios:

Acabo de leer la última novela de esta exitosa escritora de best sellers muy bien recibidos por su legión de lectores. Hasta este momento de Julia Navarro sólo había leído completa una de sus obras, "Dispara, yo ya estoy muerto" (2013), que en su día reseñé en este blog (leer reseña aquí) y había echado un vistazo superficial a "La hermandad de la sábana santa" (2004), otro exitazo de ventas que sin saber muy bien por qué a pesar de haberla iniciado se me fue quedado escondida debajo de otros relaos que llegaban a mis manos y se iban apoderando de mí. No sé si por fin algún día le daré término pues no me gusta dejar lecturas a medias.




La publicidad de "Historia de un canalla" insiste en que supone un giro en la trayectoria literaria de su autora que abandona aquí -dicen- la novela histórica para centrarse en un relato contemporáneo. Este eslogan publicitario no es cierto del todo. La misma Julia Navarro hace muy pocos días en entrevista realizada en RNE 1 promocionando esta obra protestaba diciendo que ella no era en puridad autora de relatos históricos pues todas sus historias suceden en la actualidad aunque por momentos o los orígenes de las mismas se remonten a épocas anteriores.

Lo que sí confirma a su autora esta obra, por si aún alguien no era consciente de ello, es como buena productora de best-sellers. Ya en la reseña que dediqué a su obra anterior me entretuve en señalar las características que la sitúan en este ámbito. De las que allí señalo vuelven a aparecer aquí al menos las siguientes:


★ Lenguaje muy asequible de tono muy coloquial

★ Escritura rápida aunque en esta narración con menor comisión de errores lingüísticos

★ Repetición excesiva de los argumentos: todos los personajes dicen lo mismo del protagonista: inmaduro, falto de escrúpulos, cree que vale más de lo que en realidad vale, le gusta el papel de chico malo...

★ Caída en lo banal,
"Nosotras no necesitamos casarnos para ser estables ni para saber quiénes somos. Podemos arreglárnoslas solas mucho mejor que los hombres. Para las mujeres el matrimonio es un candado mientras que para los hombrs sopune una liberación" [...] (pág. 720)
★ Búsqueda premeditada de momentos muy emotivos algunos muy cargados de melodramatismo. Esta presencia de la emotividad me hace pensar que la novela entre otras muchas cosas linda o al menos flirtea con el público de la denominada "chick-lit", Sirva de ejemplo este pequeño fragmento:
"-No, Thomas. A tí te quería, creía que te quería. Después de soñar tanto contigo resulta que te fijabas en mí, que incluso querías casarte conmigo. No estaba convencida porque veía que para ti el amor no significaba lo mismo que para mí. Soy una romántica, y mientras a mí se me hacía un nudo en el estómago cada vez que me mirabas, veía que a ti no te sucedía nada. No me quieres, Thomas. Simplemente crees que me necesitas, necesitas de mi lealtad, de mi amor por ti, pero en realidad no te emociono. Y sin emoción no hay amor" (pág. 434)
★ Escasísimas referencias culturales

★ Frecuente caída en tópicos bastante asentados entre nosotros, como por ejemplo insistir en que los norteamericanos son incultos por desconocer datos sobre nuestro país o nuestra cultura:
"-¿No sabes dónde está Salamanca? [...]
-Lo siento no sé nada de España.
-Siempre me ha llamado la atención que el sistema educativo norteamericano sea tan.. No sé... Salvo las élites, la gente normal parece no saber mucho. Aquí nos quejamos de nuestro sistema edcuativo, pero cualquier niño sabe donde está Nueva York." (pág. 375)
★ Lugares comunes con frases hechas muy manidas:

    • "-Porque este país está dividido por la mitad; o estás en un lado o en el otro, y basta que unos digan A para que los otros respondan B. Es sorprendente, pero aquí nadie escucha. En ocasiones, las posiciones se basan en estar en contra de lo que diga el adversario, no en un pensamiento propio que lleva a unas conclusiones." (pág. 465)
    • "La política es un gran charco de mierda. Hace falta instinto asesino para dedicarse a la política" (pág. 226)
★ Personajes planos o con escaso recorrido. El personaje protagonista, Thomas, queda dibujado y contenido desde el principio y el propio título. No hay en él evolución ninguna. La coprotagonista, Esther, tampoco evoluciona mucho: es una chica buena, bondadosa, entregada, lista... Y así prácticamente con todos, hombres y mujeres. Es curioso observar que hay una clara división maniquea entre mujeres: buenas, esforzadas, explotadas...; y hombres:  más o menos canallas, rijosos, bebedores, sin escrúpulos...

Opinión personal
Novela excesivamente voluminosa (863 páginas) que se me antoja de tamaño desmedido para el asunto que muestra: la confesión de lo mala persona que es el personaje central. La narración se divide en cuatro apartados: Infancia, Juventud, Madurez y Declive; más un epílogo titulado "Un año después". La idea central, lo canallesco del personaje, se difumina en algunos momentos dada la longitud del relato, y vuelve a retomarse con más o menos bríos en otros, resultando un escrito un tanto desigual y desequilibrado. Con todo el oficio de su autora es evidente y se patentiza en que la lectura no es nada pesada y las páginas pasan y pasan a velocidad de vértigo, algo que se agradece.

Julia Navarro, "Historia de un canalla", best-seller,

En mi opinión lo más llamativo de esta novela es la toma de conciencia que tiene el personaje narrador -el propio Thomas- que reiteradamente tras exponer un comportamiento poco amable o decididamente miserable parece ser consciente de ello y reflexionando nos dice (en cursiva en la novela) lo que debiera de haber dicho o lo que hubiera de haber hecho. Estas posibilidades vitales nonatas que me parecieron interesantes en un primer momento por su manera de ser presentadas luego pasaron a ser para mí una pesadilla que sólo servían para interrumpír el propio discurrir de la lectura. Entiendo que no son nada funcionales por varios motivos:
  • Interrumpen el propio ritmo de la lectura
  • No dejan al lector que sea él mismo quien realice en su mente este "podría haber sido así"
  • En cierto sentido hace reír que el malo malísimo esté constantemente reconociendo su maldad y, cual si de un acto de contricción se tratara, exponiendo cuál debería de haber sido su comportamiento: "-Si yo hubiera sido un tipo decente...", "Puede que hubiera debido de...", "Cuando lo hice pude haberme ablandado y...", etc. 
  • Estas posibilidades vitales no vividas recuerdan el tonillo de la serie "Cuéntame cómo pasó" cuando la voz en off de Carlos reflexiona sobre los asuntos vividos en el episodio.
Aparte de la maldad intrínseca de Thomas, la novela discurre por los terrenos de la profesión periodística y publicitaria, campos ambos muy conocidos por la escritora. Quizás sean los momentos de la Agencia 'Global Comunication' los más entretenidos, en especial cuando la política, entendida como un producto de marketing más, es atendida por estos creativos publicitarios.  En estos momentos de la narración (galería de personajes estereotipados, campañas publicitarias, ominosas cargas genéticas de algunos personajes, etc.)  me ha parecido encontrar ciertos ecos en ella de la exitosa serie televisiva "Mad Men".

Por último, también en esta extensísima novela hay momentos de cierta inverosimilitud. ¿Es normal que un malvado, un canalla, un ser sin compasión alguna, que disfruta con el sufrimiento ajeno, intente herir a una prostituta con la frase "Eres una descarada"? Yo creo que no. ¿Es creíble que este mismo ser -como ya he dicho antes- se interrogue a sí mismo sobre su conducta cuando desde el principio se califica como alguien sin sentimientos: "-¿Me arrepiento? No, no me arrepiento, aunque sé que...". ¿Es admisible que una mujer joven, moderna, actual, inteligente, admita vivir una relación como la vivida por Esther? Se me hace difícil de admitir. Al respecto sólo podría decir que entre Esther y Thomas hay una relación extraña que tiene ciertos ribetes de semejanza con la que existe entre la pareja de los best-sellers de E. L. James. ¿Es esto lo que pretende la novelista? No sé, puede que sí. Pero no por ello gana verosimilitud este relato.

Conclusión
Un best-seller entretenido, con un asunto, en mi opinión, menos interesante que el de otras novelas, asimismo éxitos de venta, escritas por Julia Navarro, pero que se puede leer como divertimento sin buscar en él más de lo que hay.




FICHA TÉCNICA

Nº de páginas: 863 págs.

Editorial: PLAZA JANÉS

Lengua: CASTELLANO

Precio formato papel: 21'76 €
Precio formato ebook: 12'34 €

22 sept 2014

"Dispara, yo ya estoy muerto": el último best-seller de Julia Navarro

18 comentarios:
San Petersburgo, pogromos, sionismo
La plaza del Palacio del Hermitage de San Petersburgo
Como a finales de agosto pensaba visitar  la ciudad de San Petersburgo busqué, como acostumbro a hacer siempre que planeo un viaje turístico a algún lugar, novelas que se desarrollasen allí o que tuviesen a esta ciudad como elemento importante. Barajé algunos títulos: Nicolás Gogol, "La perspectiva Nevski"; Dostoievski, "Crimen y castigo"; Lev Tolstoi, "Guerra y paz"; Coetzee, "El maestro de San Petersburgo"; Mayra Montero"El caballero de san Petersburgo"; Julia Navarro, "Dispara, yo ya estoy muerto"; etc.

Deseché los titulos del XIX, por la extensión en Dostoievski y Tolstoi, aunque sí eché un vistazo al romántico cuento de Gogol sobre la que hoy es la arteria principal de la ciudad y que en ese momento (1840) acababa de abrirse en la capital zarista. Como es habitual en los autores románticos, la pasión amorosa y la atracción fatal centraban el relato que apenas si dibujaba una ciudad en la que los jóvenes oficiales del ejército aguardaban indolentes el destino que sus superiores decidieran.

Tras los clásicos me dije: vamos a ver qué dicen los autores actuales. Decidí que leería la novela de Julia Navarro porque vistas diversas sinopsis publicitarias de las tres contemporáneas era la única que sucedía en la actualidad o que al menos llegaba hasta ella, mientras que la de Coetzee se situaba en las postrimerías del XIX y la de Mayra Montero se alejaba hasta el XVIII e inicios del XIX cuando las colonias españolas en Hispanoamérica comenzaban su despertar hacia la independencia. Por  contra la publicidad de "Dispara, yo ya estoy muerto" hacía hincapié desde la portada en la ciudad de San Petersburgo a finales del XIX aunque, decía la sinopsis, la historia relatada llegaba hasta nuestros días. Esta es la que leeré, decidí.