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13 ago. 2019

Antón Chéjov: "'La dama del perrito' y otros relatos". "Carvalho. Problemas de identidad" de Carlos Zanon

1 comentario:
En verano, paradójicamente, se dispone de menos tiempo para realizar y leer reseñas en los blogs. En esta ocasión he optado por unir dos lecturas en una sola entrada. Son dos lecturas muy dispares, muy distintas. Por un lado un clásico de la literatura universal: el ruso Anton Chejov; por otro, la resucitación de un personaje creado por otro: "Carvalho. Problemas de identidad" de Carlos Zanón. Espero que os agraden.

Cuentos de Anton Chéjov: "Del amor", "La Nueva Dacha", "Una visita médica
Este cuento, sin duda alguna uno de los más conocidos del autor ruso, lo he leído en una edición de esas veraniegas que temporada tras temporada lanzan los periódicos de tirada nacional, en este caso el diario "El País". Lo compré en su día, allá por el verano del lejano 2007, y arrumbado estaba en la balda de la estantería que le hubiese correspondido ocupar al azar esperando el incierto día en que me diese por ponerme a leerlo. Pues bien, ese día llegó y lo he leído con muchísimo placer.

Como suele ocurrirme con obras clásicas de esta altura literaria, ha sido una llamada externa (los dos retos en los que durante este 2019 participo: "12 libros pendientes" de Ana Bolox, y la "IIIª edición de Nos gustan los Clásicos" del blog 'Un lector indiscreto' administrado con mano certera por Francisco) lo que me llevó a sacarlo de su largo letargo. 

Al tomarlo en mis manos vi que se trataba de un breve volumen compuesto sólo por cuatro relatos: "La dama del perrito", "La Nueva dacha", "Una visita médica" y "Del amor"; pero en la edición presentada por el diario 'El País' su orden es exactamente el contrario al citado por mí, pues los editores decidieron colocarlos ordenados cronológicamente, es decir, primero los dos últimos publicados en 1898 y luego los dos primeros que aparecieron en 1899. Por esto en la edición que he manejado el título es "Del amor y otros relatos".

Como suele suceder con las obras de Antón Chéjov la acción reposa sobre los hombros de unos personajes de clase alta o clase media alta; concretamente estamos ante profesionales liberales (el médico Koroliov de 'Una visita médica', el ingeniero Kúcherov de 'La Nueva Dacha'), hacendados de consistente formación intelectual como Aliojin de 'Del amor' o el vividor trabajador cualificado de un banco moscovita Gúrov, protagonista masculino de 'La dama del perrito'. Son hombres de mediana edad, próximos a los cuarenta años que topan en las historias que protagonizan con hermosas mujeres que sobreviven en medio del tedio de su confortable vida. Hay dos Anna: Anna Alékseievna de 'Del amor' y Anna Serguéievna de 'La dama del perrito'; en ambas asistimos al desarrollo del proceso amoroso aunque por diferentes vías: en el caso de la Alékseievna es su bonhomía y sincera amistad con Aliojin la puerta de entrada, mientras que en la dama del perrito será sacudirse durante un verano en Yalta el tedio de su vida provinciana en la lejana localidad de S. junto a un marido que la dobla en años, lo que propiciará el echarse en brazos del diletante y atractivo Gúrov. En ambas historias el amor realizará un profundo cambio en los cuatro personajes que conforman las dos parejas de enamorados.

Colecciones del diario El País, Cuentos de Chejov
Las otras dos historias que forman el pequeño volumen que he manejado, 'Una visita médica' y 'La Nueva Dacha', son de contenido más social. En la protagonizada por el médico Koroliov es la riqueza que tiene la enferma que visita, la bella y joven Liza, la causante del mal que ésta padece y que la tiene en el lecho del dolor apenas con ganas de vivir; en opinión del doctor su mal desaparecería si ella supiese librarse de ese diablo, su enorme riqueza, que la tiene atada de pies y manos.

Es la segunda historia, la de 'La Nueva Dacha', la que más me ha recordado a Tolstoi. Aquí estamos ante el rechazo que recibe el matrimonio formado por el ingeniero Kúcherov y su caritativa mujer que, enamorados del paisaje donde el marido construye un puente que comunicará la zona con la civilización, se han hecho construir una hermosa Dacha con un gran terreno a su alrededor y suficiente servidumbre para mantenerla. Pronto se despiertan en algunos habitantes de la aldea próxima a la que acuden de visita y a comprar provisiones envidias y malediciencias que harán que la bondad del ingeniero evolucione hacia lo que se diría desean los campesinos: que se comporte como un ser autoritario y explotador; quizás así la indolencia, atraso e incultura en que viven rebozados estos aldeanos queden justificados. Diríase que estos seres a los que la mujer del ingeniero ayuda con lo que puede no desean salir de su mísero estado.

oooOooo


Carlos Zanon: "Carvalho. Problemas de identidad"

detective Carvalho, Saga Carvalho, Serie Carvalho
Me gusta mucho la narrativa del barcelonés Carlos Zanon de quien en este blog tengo reseñados dos de sus títulos: "Tarde, mal y nunca" y "Taxi". Por esto cuando supe que había aceptado el encargo de escribir una aventura de Carvalho, el detective creado por el siempre recordado MVM (Manuel Vázquez Montalbán) tuve bien claro que antes o después leería esta novela. Me llevaba a ella no sólo el aprecio sentido por la escritura de Zanon sino también un escondido objeto del deseo, concretamente la comparación entre el saber hacer del escritor español y el propio de Benjamin Black, el otro yo adoptado por John Banville cuando toma los hábitos de autor de novela negra y, más concretamente, cuando en "La rubia de ojos negros" tuvo las agallas de revivir nada menos que a Marlowe, el detective creado por Raymond Chandler.

Ya de mano diré para empezar que de la comparativa con Banville, Carlos Zanon sale en mi opinión más que bien parado pues el novelista español no realiza una simple entrega detectivesca más a engrosar la serie Carvalho sino que realiza un muy interesante ejercicio de búsqueda de la identidad respecto al personaje y su primer creador, el novelista. ¿Hasta qué punto Vázquez Montalbán y Carvalho son uno? ¿Lo son, no lo son? Interesante asunto éste que Carlos Zanon conduce con mano diestra.

El resto de la novela se mueve dentro de los patrones propios del género utilizando como es lógico aquí el universo narrativo creado por MVM. Quiero decir que los vicios propios del detective (esa quema de libros tan característica en él), sus afectos (su novia Charo), sus empleados en la Oficina (Biscúter, sobre todo, pero también su secretaria), sus aficiones (la culinaria especialmente, si bien en este relato las pocas recetas que aparecen me han parecido metidas un poco 'a capón'), los escenarios de los bajos fondos barceloneses..., etc., aparecen como no podía ser de otra manera y el escritor los resuelve muy bien en general.

La novela de Zanon destaca especialmente por los temas que se tocan situados todos ellos dentro del contexto socio-político del momento en que se produce la redacción de la misma, coincidente en el tiempo con el de los asesinatos de diversas muertes que investiga el detective gallego. Estamos en 2017, momento álgido del denominado 'procès' catalán. Sobre este fondo social y político se mueve el personaje de "cincuenta y muchos" años con la salud bastante quebrantada y necesitado de pruebas médicas que, para preocupación de su leal “Biscúter”, seguramente no está dispuesto a hacerse. Como buena novela negra que es hay en ella crítica y/o análisis social: Catalunya, el procès, el referéndum en ciernes, la independencia, la identidad, el monarca emérito, la gentrificación de la Barceloneta con los pisos turísticos… Al transcurrir la novela no sólo en Barcelona sino también en Madrid, esta segunda ubicación permite al autor realizar referencias a políticos del momento. Llama mi atención que las citas nominales de políticos sólo lo sean de Madrid, dejando en el anonimato los de los catalanes con responsabilidades gubernamentales en la Autonomía. Zanon en este asunto quiere, en mi opinión, ser equidistante dejando en contrapeso alguna frase ( [Max] "encarnaba un poco la eclosión de una generación de ciudadanos catalanes desprejuiciados en su soberbia y en su sentimiento de superioridad", Cap 22) y algún hecho simbólico como el de la quema de un ejemplar de la Constitución de 1978 por parte del detective.

Otro asunto esencial en esta novela es el de la violencia machista presente en todos los ámbitos de la sociedad pero muy especialmente en el de los bajos fondos donde predomina ese proteccionismo del hombre posesivo hacia la mujer que muchísimas veces acaba propiciando su muerte a manos del supuesto protector.

Novela negra española, MVM,
Naturalmente me parece fundamental el asunto de la identidad que he citado al inicio de esta reseña: ¿Hasta qué punto Carvalho es Manuel Vázquez Montalbán? ¿Qué hay de uno en el otro y viceversa? El personaje tiene ensoñaciones en las que su identidad se diluye
"ya está bien, Carvallo, ya está bien. / ¿Quién eres! / Eres de quién te escribe / Ahora me escribo yo / Estoy / Ven / por / mi." (cap. 27)
También en un sentido muy unamuniano el personaje reivindica el derecho ante su creador de dirigir su propia existencia. Así cuando se encuentra con una de sus conquistas amorosas dice:
"Lo entiendo. La abrazo y se recoge contra mí. La vida podia limitarse a esto, pienso. Podríamos morirnos ahora. Que el libro se acabará ahora, Escritor... " (cap. 24)
En el diálogo mantenido entre Carbonell y Carvalho el primero realiza la identificación MVM-Carvalho. Algo a lo que reacciona el mismo Carbonell:
"Conocimiento y decepción. Como en sus novelas. Sí, sé lo que va a decirme, que ese no era usted. A todos nos roban la sombra.Todos tratamos de escapar del espejo, pero no a todos nos escriben. Debe ser incómodo, ¿no? No saber quién copia a quien." (cap. 31)
Y es que la confusión es a veces casi casi total. Carvalho comenta hablando de su relación con Vázquez Montalbán:
 "Recupere el 'Larios' de mi madre, conocí a Poncela y Charo López con la que intimé y sufrí, y también sufrió la otra Charo" (cap. 7)

La manera de escribir
Aquí es donde radica el buen escritor que es Carlos Zanon. Su manejo de la lengua es magnífico. También lo es ese humor en que envuelve algunas de sus afirmaciones ("¡Qué tiempos confusos estos, Horacio, que hasta los abogados pueden ser hombres de bien!",  Cap. 4) o algunas críticas como la descripción de lo que denomina hablar "en ese estilo podemita de lo voy a decir todo y ya, y si acaso me queda tiempo, respiro luego" (cap. 21)

Secuelas novelísticas, Carlos Zanón y Carvalho, Vázquez Montalbán
No se puede obviar el universo culturalista (literario y musical). Juega constantemente con referentes de la cultura pop. Tal se observa en las citas modificadas irónicamente casi siempre de temas musicales como el de Albert Hammond "Never rain California's sud" que aquí se cita siguiendo la metáfora contextual :"Nunca hay jabalíes al sur de California". Otras veces es el Cine popular ('Supermán II'), pero también la literatura (Milady de Winter)

Zanon es un profundo conocedor de la literatura española y lo mismo encontramos en esta novela referencias como al descuido a la protagonista de "Nada" de Carmen Laforet que se despierta en nuestra cabeza el recuerdo de ese Manuel del Río que cadáver aparece en el poema "Réquiem" de José Hierro.  Y lógicamente las alusiones a la obra y vida de MVM son inmensas quedando condensadas en ese aeropuerto de Bangkok donde el escritor cayó fulminado de un ataque al corazón y ese otro Bangkok que Carvalho visitó en la entrega de la serie "Los Pájaros de Bangkok". La mezcla vida-ficción alcanza aquí un nivel inconmensurable.

En Zanon todo fluye y unas características se funden en otras siendo complicado deslindarlas. Es el caso del humor que subyace en la frase "Ella ha puesto mirada ojiplática", precisamente el calificativo que odia Javier Marías. Podría haber usado el nombre propio del escritor amigo igual que en otro momento hace con Cesare Pavese ( "Me mira con ojos Pavese")

No me resisto a cerrar este apartado sin colocar una frase demostrativa de la belleza que el novelista imprime a la lengua en ocasiones:
"Entre los rosales, desnudos, sólo espinas ya, sin poeta inglés que los glose me detengo y hago las presentaciones" (cap. 21)


9 ago. 2019

"Voces de Chernóbil". Svetlana Alexiévich, Premio Nobel de Literatura 2015

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"Antes de la operación, yo ya sabía que tenía cáncer. Pensaba que sólo me quedaban pocos días de vida, y me resultaba terriblemente odiosa la idea de que me iba a morir. Y, de pronto, me empecé a fijar en cada hoja, en los colores brillantes de las flores, en la claridad del cielo, en el asfalto, de un gris cegador, veo las grietas que tiene y, entre ellas, cómo corren las hormigas. No, me digo, no las tengo que pisar. Me dan pena. ¿Por qué tienen que morir?".


Literatura rusa, literatura bielorrusa
Ni sé ya el tiempo que llevo oyendo alabanzas a mi alrededor sobre la serie televisiva -miniserie más bien- emitida por la plataforma HBO en exclusiva y de forma semanal a partir del 6 de mayo del año en curso. Su éxito de audiencia ha sido tal que incluso aquellos que como yo no estamos suscritos a dicha plataforma televisiva queríamos si no verla al menos saber más sobre ella. Fue así como me enteré del nombre de su autora, Svetlana Alexiévich (1948), escritora bielorrusa especializada en el periodismo literario y conocida en el mundo entero cuando la Academia sueca la distinguió en 2015 con el Premio Nobel de Literatura.

"Voces de Chernóbil" es un ensayo periodístico consistente en la recopilación por parte de la periodista de testimonios de supervivientes del desastre recogidos en 1996, diez años después de sucedido el mismo. El accidente de Chernóbil1​ fue un accidente nuclear ocurrido el 26 de abril de 1986 en la central nuclear Vladímir Ilich Lenin, ubicada en el norte de Ucrania, que en ese momento pertenecía a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, a 3 km de la ciudad de Prípiat, a 18 km de la ciudad de Chernóbil y a 17 km de la frontera con Bielorrusia.

Los supervivientes entrevistados pertenecen a todos los campos profesionales y a todos los niveles socioeconómicos. Hay que tener en cuenta que en 1986 la URSS aún existía si bien se encontraba en pleno proceso de reconversión económica a través de la denominada 'perestroika' que bajo una débil liberalización socioeconómica tenía por objeto reestructurar el sistema socialista a fin de poder perpetuarlo durante más tiempo. El hacedor de este proceso fue el Secretario General del Soviet Supremo de la Unión Soviética, Mijail Gorbachov, que accedió a la condición de líder supremo en 1985. Pero las cosas se precipitaron y la explosión del reactor de la Central nuclear de Chernóbil en abril del año siguiente tuvo mucho que ver en la caótica posterior desmembración política de la URSS.

Son seres de carne y hueso los que van a través de sus testimonios, de sus monólogos, dando forma al drama terrorífico que supuso para todos los habitantes de la zona este terrible suceso. Chernóbil hizo aflorar lo que durante 70 años estas personas llevaban oculto por obligación ("Ante Chernóbil todo el mundo se ponía a filosofar. Las personas se convertían en filósofos. Los templos se llenaron de nuevo. Se llenaron de creyentes y de gente hasta el día anterior atea" [pág. 46]). El estallido del reactor número 4 de la central nuclear mostró bien a las claras los éxitos y fracasos del sistema soviético. 

De éxito cabría calificar el magnífico resultado de la educación y cultura soviéticas: sabiendo del enorme peligro, de la segura muerte aplazada, los habitantes del lugar acudieron sin protección alguna a retirar la tierra contaminada, a sobrevolar el techo destruido del reactor, a trabajar en la mina hecha bajo la base del reactor para inyectar nitrógeno líquido y enfriar el agua y combustible nuclear a fin de evitar una explosión brutal que habría acabado con Kiev y Minsk extendiendo por toda Europa una nube radioactiva de proporciones jamás vistas. Sabiendo todo esto hubo trabajadores y voluntarios simplemente por patriotismo, por amor a la Patria, por haberse educado como soldados y no tener a la muerte: "¿O no es esto lo que yo les enseño a los alumnos? Solo eso: dar un paso adelante, lanzarse al fuego, defender, sacrificarse. La literatura que yo enseñaba no trataba de la vida, sino de la guerra. Sobre la muerte. Shólojov, Serafimóvich, Fúrmanov, Fadéyev, Boris Polevói…" (pág 252) - le cuenta una profesora de Lengua y Literatura rusas de la zona a la autora.

De enorme fracaso se reveló la constante preparación para la guerra inevitable, que estaba por venir, dada a los ciudadanos soviéticos durante toda la etapa de la guerra fría. Se esperaba la llegada de un enemigo exterior al que habría que combatir con el mismo ánimo y la victoriosa determinación demostrada durante la Gran Guerra Patria contra el nazismo alemán. A la zona fueron trasladados soldados pertrechados con armas, uniformes de paño, botas y poco más, que al llegar no vieron enemigo tradicional alguno; es más todo seguía como siempre: las flores, el cielo azul, las vacas paciendo en los campos de alrededor de la Central. Por esto los campesinos apenas si hacían caso a lo que algunos científicos, acallados por la nomenklatura moscovita, decían sobre la necesidad de abandonar la zona y no consumir los alimentos allí producidos ("En los primeros tiempos, algunos comestibles se llevaban a los dosimetristas, para comprobarlos; resultado: dosis diez veces superior a la norma, pero luego lo dejaron correr. 'Ni sé oye ni se ve ¡Qué no inventarán estos científicos!'" (por 187-188). 

Desastre de Chernóbil, Accidente nuclear, Chernobyl,
https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=63251598
El fracaso lo describe a la perfección el ex Director del Instituto de Física Nuclear cuando tras plantear el asunto debidamente a las autoridades éstas se niegan a seguir sus recomendaciones científicas para no sembrar el pánico entre la población. Y por no querer asustar a los ciudadanos 700 toneladas de yodo se quedarían en los almacenes sin ser utilizadas a pesar de encontrase allí precisamente para catástrofes nucleares semejantes. Pero al no existir enemigo exterior alguno los dirigentes pusieron por encima de la salud de los habitantes el prestigio de la infabilidad soviética.
"Sobre nuestra tierra ya se habían precipitado miles de toneladas de cesio, yodo, plomo, zirconio, cadmio, berilio, boro, una cantidad incalculable de plutonio (en los reactores RBMK de uranio y grafito, en la versión de Chernóbil, se extraía plutonio estratégico, con el que se fabricaban las bombas atómicas). En total, 450 tipos de radionúclidos. El equivalente a 350 bombas como las que se lanzaron sobre Hiroshima. Se debía hablar de física. Y en cambio, se hablaba de enemigos. Se buscaba al enemigo.", pág 359 (dice el ex Director del Instituto de Física Nuclear)
La escritora publicó en 2013, dieciséis años después de aparecido éste que aquí reseño, un libro titulado "El fin del 'Homo Sovieticus'". Pues bien, en "Voces de Chernóbil" se muestra bien a las claras la caída del caballo de un perfecto 'homo sovieticus'. Se trata del exprimer secretario del Comité Regional del Partido de Slávgorod que relata su experiencia a la autora. En ella este hombre cuenta que cuando sucedió todo él mantuvo sus ideales comunistas por patriotismo y algo (¡quizá, mucho!) miedo. Y esa actitud le ha llevado a que ahora, diez años después, su nieta esté enferma de la sangre, él sea tenido por un criminal y se haya decidido a leer a Solzhenitsin. Como se ve es el caso de un auténtico 'homo sovieticus' caído:
"Vivíamos en una sociedad feliz. Nos habían dicho que 'éramos felices' y éramos felices. Yo era un hombre libre y ni siquiera se me ocurría pensar que alguien pudiera considerar que mi libertad no era tal. Ahora, en cambio, nos han borrado de la historia, como si no hubiéramos existido. Ahora estoy leyendo a Solzhenitsin... Creo que... [Calla] Mi nieta tiene leucemia. He pagado por todo. Un precio muy alto. Yo soy un hombre de mi tiempo. No soy un criminal." (pág.345)
"Voces de Chernóbil" como ya lo indica su título es una obra polifónica. Precisamente esta polifonía fue el argumento que la Academia Sueca dio para justificar este primer Premio Nobel otorgado a una autora periodista. Pero que sea periodista no quita para que en ella anide una buena conocedora de la literatura, especialmente literatura rusa. En este libro no son pocas las veces en que la escritora echa mano de la literatura para sostener, describir o apoyar mejor su argumentación. Nombres de autores rusos como los ya citados de Shólojov, Serafimóvich, Fúrmanov, Fadéyev o Boris Polevói están en boca de algunos entrevistados. Uno de ellos llega incluso a afirmar que "Chernóbil estaba ya en Dostoyevsky" (p. 297); y otro para sostener el sacrificio increíble realizado por la población de Pripiat  cita unas líneas de "El maestro y Margarita" de Serguéi Bulgákov : "En el padre Sergei Bulgákov he leído lo siguiente: 'Dios, sin duda, ha creado el mundo, o sea que el mundo en modo alguno puede no salir bien', y es necesario 'soportar con valor y hasta el final la historia'. Ya ve"  (pág 111).

Conclusión
La obra aparte de un reportaje sobre las vivencias tenidas por supervivientes de Chernóbil es una presentación crítica de la organización soviética de la URSS donde todos eran inactivos por miedo:
"Tenían miedo de sus jefes. Y estos temían a los que estaban por encima de ellos. Y así sucesivamente, subiendo por la pirámide hasta el secretario general. Una persona lo decidía todo, lo decidía allí en sus alturas celestiales. Así estaba construida la pirámide del poder. Y a su cabeza, el zar. Entonces un zar comunista." (pag 208)
Entender el comportamiento, la actitud de la gente, sólo es posible desde el sentimiento, jamás desde la razón:
"En primer lugar, nosotros ponemos los sentimientos. Esto le da gran vuelo, una gran altura a nuestra vida, pero al mismo tiempo es fatal. En cambio, la opción racional siempre es para nosotros negativa. Nosotros comprobamos nuestros actos con el corazón y no con la razón." (pág 209)
En cuanto al menosprecio de las razones científicas un periodista entrevistado por Svetlana Alexiévich decía lo siguiente:
"Recuerdo una conversación con un científico: 'Esto es para miles de años -me explicaba-. El uranio se desintegra en 238 semidesintegraciones. Si lo traducimos en tiempo, significa mil millones de años. Y en el caso del torio, son 14000 millones de años'. Cincuenta. Cien. Doscientos años. Vale. Pero ¿más? Más allá de esta cifra, mi mente no podía imaginar. Dejaba de comprender qué es el tiempo. ¿Dónde estoy?" (pág. 195)
Premio Nobel de Literatura, Periodismo literario
Y en mi opinión la escritora coloca en boca de un diputado del Parlamento de Bielorrusia, presidente además de la Fundación Para los Niños de Chernóbil el verdadero quid de este ensayo periodístico que no es otro que la opinión que la autora tiene del socialismo real soviético. Para ella Chernóbil es la culminación lógica de un sistema ilógico basado en el miedo y que anula la voluntad de los ciudadanos siempre a la espera de las dádivas del Padre Estado. Pero en 1986 este Estado Soviético estaba ya en trance de desaparición, de parálisis absoluta.
 "Mi diagnóstico es... ¿Quiere oírlo? Una mezcla de prisión y jardín de infancia: esto es el socialismo. El socialismo soviético. El hombre entregaba al estado el alma, la conciencia, el corazón, y a cambio recibía una ración. La ración de Chernóbil." (pág. 217)
_________________________
Nota
Era mi intención realizar una reseña colectiva de cinco títulos leídos durante el pasado mes de julio, pero la calidad y altura de "Voces de Chernóbil" se me ha impuesto y me ha exigido reseña individualizada. Así pues no he hecho otra cosa que atender sus deseos.

29 jul. 2019

"Las hijas de otros hombres". Richard Stern

8 comentarios:
Quienes habitualmente pasan por aquí sabrán que, sin olvidarme nunca, leo cada semana los suplementos literarios de los diarios "El Pais" y "El Mundo", es decir, "Babelia" y "El Cultural". La mayoría de las firmas me agradan, pero hay dos que valoro especialmente, me refiero a José María Guelbenzu en "Babelia" y a Ignacio Echevarría en "El Cultural". Leer a ambos me sirve para informarme de aspectos literarios y de títulos de obras interesantes poco tratados o comentados. Gracias a ellos he conocido a Richard Stern.


Editorial Siruela, Novela norteamericana del siglo XX, Laura Salas (traductora)
Richard Stern (Nueva York, 1928 - Tybee Island, Georgia, 2013) fue, además de autor de novelas y cuentos, profesor de Literatura inglesa en la Universidad de Chicago, formó parte durante algunos años del Taller de Escritores de Iowa y como profesor invitado dio cursos de literatura en Heidelberg y París. "Las hijas de otros hombres", su quinta novela, apareció el año 1973. En España nada suyo se había publicado hasta ahora. Ha sido la editorial Siruela la que en marzo de este año, en su colección 'Nuevos Tiempos', la ha dado a conocer entre nosotros en traducción de Laura Salas.

La novela presenta a un profesor, Robert Merriwether, que a sus cuarenta y tantos años se enamora de una veinteañera, Cynthia Ryder. Este encuentro entre la madurez, sabiduría y experiencia del médico y fisiólogo, especialista en el estudio de la sed, y la vitalidad, juventud y espontaneidad de la alumna inmersa en la liberación sexual y de costumbres de los años sesenta en que se sitúa la novela, hace tomar conciencia al equilibrado profesor Merriwether de la vía muerta en la que desde ya hacía algún tiempo se hallaba su matrimonio con Sarah.

El personaje masculino vive una auténtica convulsión íntima al conocer a Cynthia. Poco a poco su relación con ella avanzará y también sin estridencias irá dejando de lado su apagada vida marital con Sarah, aunque no su inmenso amor por sus cuatro hijos: Albie, Priscilla, Esmé y George. Robert es un buen padre, mejor dicho, es un magnífico padre; por eso cuando definitivamente su matrimonio periclita su máxima preocupación es la de no dañar a sus hijos, especialmente a los dos más pequeños, Esmé y George. La esposa, Sarah, no tiene más remedio que despertar y tomar decisiones una vez que el adulterio de Bob, su esposo, es conocido por toda la sociedad de Cambridge (Massachusetts) donde viven y en cuya Universidad de Harvard él ejerce la docencia. 

Varios son los niveles en los que se desarrolla la aventura amorosa del maduro profesor Merriwether: uno es el propio y personal de cada uno de los miembros de la desigual pareja; otro el de la relación a dos bandas de Robert con las dos mujeres con las que durante un tiempo comparte su vida; otro más es el de la vida pública del profesor y conferenciante Merriwether quien acude a las ciudades donde imparte docencia o dicta conferencias en compañía de su 'amiga' despertando entre sus colegas infinidad de comentarios; y otro, por último, es el de las reacciones del mundo familiar de Bob y Cynthia al conocer el idilio que viven ambos. En todos estos niveles se mueve el relato y todos ellos los muestra el autor con equidad y naturalidad. Nada ni nadie queda en esta novela en un segundo plano, nada ni nadie sale perdedor o ganador en esta natural vivencia que es la ruptura de una relación y el nacimiento de otra. 

La novela muestra la vida tal cual es; mejor dicho, la novela muestra el nacimiento de las relaciones tal y como son hoy día. En el momento de su publicación, año 1973, este relato seguramente conmocionó las conservadoras bases de la sociedad americana al presentar la liberalidad en las relaciones sexuales sin censura alguna, algo que hoy forma parte de nuestro día a día. La revolución social más importante que se dio en el siglo pasado fue, sin duda alguna, la de la liberación de la mujer, una liberación basada esencialmente en el control ejercido por ella misma de sus embarazos, lo que le permite disfrutar del sexo como antes jamás había podido hacer. Cynthia se enamora y se une a Robert no por interés económico como podría pensarse dada la gran diferencia de edad entre ambos, no, ella se une a Bob porque se ha enamorado de él, porque disfruta con él, porque aprende de él..., en definitiva, porque es una mujer libre y hace uso de esta facultad. También Sarah, la esposa de Merriwether, aprende y gana en realización personal al tener que tomar decisiones que jamás, como esposa amable y esforzada madre de cuatro hijos, habría tomado de no haber estallado el conflicto que hace naufragar lo que siempre creyó sólido: su matrimonio. 

Universidades prestigiosas, Cambridge
Tomado de la Página web: http://www.harvard.edu/
Todos los personajes evolucionan, todos los actuantes deberán posicionarse ante lo sucedido, tanto los hijos de Bob como el padre de Cynthia o los compañeros de universidad de Merriwether. Ante una conmoción emocional como la que sufre la pareja formada por el profesor y su alumna no cabe permanecer impertérrito y así se ve en el relato en el que las personas de su alrededor se sorprenden, apoyan, comprenden, critican o simplemente ignoran la nueva situación. Todo ha cambiado aunque no lo parezca y sobre todo ha cambiado para Robert Merriwether que al llevar hasta sus últimas consecuencias la relación con Cynthia ha abandonado la zona de confort (respetado profesor de Harvard, padre amantísimo felizmente casado) donde estaba y ha optado por una vida azarosa, nueva, semejante a "la idea antidarwiniana que el profesor Eigen rechazó en la charla más importante de la conferencia de Boulder" a las que Merriwether asistió a fin de encontrar el centro del asunto sobre el que iba a tratar el libro que le habían encargado hacer.

La novela es de estructura sencilla, cuatro partes en las que se distribuye la historia de la disolución de un matrimonio. En la primera, -de seis capítulos-, se produce el mutuo descubrimiento de Cynthia y Robert; la segunda de sólo dos capítulos transcurre en Niza (Francia) donde él pasa el verano dando un curso estival y unas conferencias. Es allí en Niza donde la relación se consolida. En la tercera parte -seis capítulos- estamos de vuelta en Estados Unidos, donde la historia del profesor y su alumna ya ha trascendido el ámbito privado; el divorcio se abre paso. La cuarta parte es la culminación de todo el proceso y consta de un único apartado. 

El lenguaje empleado es elegante y nada rebuscado cumpliendo a la perfección la finalidad pretendida: mostrar la amable vida de un hombre normal que salta los límites de su anodina existencia por culpa de un amor sincero que la sociedad bienpensante de Cambridge no acepta debidamente
"- Esa amiga suya le ha causado una gran angustia a Sarah. En una comunidad como Harvard, resulta especialmente humillante. - Aquella 'a' de Harvard era bostoniana de pura cepa, pero la 'a' de humillante provenía de Irlanda" (capítulo 11)
El narrador es una tercera persona externa que focaliza principalmente en el profesor Merriwether la narración sin abandonar, y dándole el peso debido, a los otros personajes cuando así viene exigido por la historia: Cynthia, Sarah, los hijos de Sarah y Bobbie... Este narrador emplea a veces el EIL (estilo indirecto libre) provocando ese mágico efecto en el lector de inmersión en el propio relato
"Tenía el disco, ¿podía ponérselo y bailar para él, o le parecería una estupidez!?
No, por supuesto que no. Estaría encantado. Pero ¿dónde?" (capítulo . 2)
En una novela como ésta que transcurre en un campus universitario y cuyo personaje principal es un afamado profesor que asiste a congresos y se codea continuamente con colegas de profesión es normal que las alusiones culturalistas abunden. Éstas van referidas con frecuencia al campo de la fisiología y de la sed, especialidad de Robert, pero no sólo a esto. Nombres de científicos como Bohr y de pensadores como Thoreau y Ralp Waldo Emerson se mezclan con otros de autores más literarios como Shakespeare o Colette de quienes se nombran obras ("Hermione" o "Cuento de invierno" de Shakespeare y "Lo puro y lo impuro" de Colette) en el relato. Estas citas sirven para situar debidamente la personalidad de aquellos personajes que las utilizan. Y otro tanto sucede con la música. En la cena de Acción de Gracias con los Calender,Tips, la hija de estos, junto a su novio Theo y con Sarah al piano cantan y tocan piezas de Rameau, Purcell, Bach... Es evidente que la extracción social de estas familias es cultural y económicamente elevada.

La novela me ha recordado a otra que leí hace ya algún tiempo, "Stoner", de John Williams [leer reseña de la misma aquí], que como ésta de Richard Stern toma elementos muy autobiográficos para construir una historia que impacta precisamente por la cotidianidad que contiene y que transmite. En ambos casos estamos ante dos autores profesores universitarios de literatura y ambas novelas presentan un protagonista que mantiene una relación amorosa con una alumna. Quizás la novela de John Williams incide más en el mundo de envidias y zancadillas de los claustros universitarios y la de Stern se centra más en la disolución de una confortable vida burguesa. pero ambas novelas tienen como trasfondo la sociedad norteamericana enfangada en la guerra de Vietnam en la de Richard Stern y en la IIª Mundial en la de Williams. Ambos conflictos procuraron cambios sociales trascendentales que son los que acarrean los sucedidos de una y otra novelas.

Para finalizar señalar que las dos novelas se publicaron hace tiempo (en 1965 "Stoner" y en 1973 "Las hijas de otros hombres") y que ambas pasaron desapercibidas en su momento entre nosotros. Quizás, como dice Ignacio Echevarría, en su artículo de "El Cultural", la narrativa anglosajona "dada la amplitud de su producción y de su público, cuenta con una abundante “clase media” de escritores que, sin haber alcanzado un estatuto ni mucho menos canónico, revelan hoy una categoría muy por encima del actual promedio". Comulgo del todo con la opinión de este crítico literario. Curiosamente estos autores hoy reeditados y dados a conocer ahora entre nosotros se consideraron a sí mismos fracasados en su momento:
"El mismo Stern, al parecer, decía de sí mismo: 'Fui un fracasado antes de haber fracasado'” (Ignacio Echevarría en "El Cultural")
Las hijas de otros hombres, Hombres mayores y chicas jóvenes
Philip Roth habló siempre muy bien de Richard Stern. No es de extrañar, primero por la calidad de sus novelas y en segundo lugar por la coincidencia de ambos en temas y asuntos como sucede con el de la relación entre un hombre mayor y una chica joven. Este asunto lo trata Roth en novelas como "El animal moribundo". También la mostración de la sociedad americana en transformación durante los años sesenta la realiza Roth en su magnífica novela "Pastoral americana" [leer reseña aquí]. Sí, verdaderamente ambos autores tienen muchas cosas en común.

Reflexión final
Es evidente que la calidad exigida a autores y escritores, -también en nuestro país-, no es hoy la que se daba cincuenta años atrás. La democratización de la cultura quizás ha traído aparejada una considerable bajada de nivel. Hoy cualquiera se declara escritor, cualquiera publica, y lo que es más sorprendente algunas editoriales se centran en ellos para sanear la caja. Cuando leemos a autores del siglo XX de "segunda fila" como John Williams, Richard Stern o también Dominick Dunne [reseñas de obras suyas aquí y aquí] cuyas novelas aparecidas hace cuarenta o cincuenta años atrás es ahora cuando se han dado a conocer entre nosotros, caemos en la cuenta del enorme nivel de la narrativa norteamericana, consecuencia del cual quedaron por el camino autores de inmensa calidad como los aquí citados. Sería deseable que esta recuperación de escritores ignorados conllevase en los de hoy en ejercicio una mayor exigencia. Ojalá que así sea. 

15 jul. 2019

Mi última colaboración en la Revista MoonMagazine: "Balenciaga y la pintura española"

4 comentarios:

Ayer domingo apareció en la Revista MoonMagazine un artículo mío sobre la exposición "Balenciaga y la pintura española" que actualmente presenta el Museo Nacional Thyssen Bornemisza. A mí la muestra me dejó con la boca abierta. Si queréis saber algo más sobre ella, no tenéis más que pasar por MoonMagazine pinchando en las imágenes que aparecen en esta entrada o en este enlace.


Museo de Moda de Getaria, Cristóbal Balenciaga,

Un saludo a todos

9 jul. 2019

"La función por hacer" de Miguel del Arco y Aitor Tejada

2 comentarios:
Nunca lo olvidaré. Conocí el buen saber hacer de Miguel del Arco viendo el montaje de "Veraneantes", la obra que presentó en el madrileño teatro de La Abadía partiendo de la homónima de Máximo Gorki. Ese día descubrí a dos monstruos teatrales: uno, el estupendo hombre de teatro; el segundo, la actriz Bárbara Lennie, bella y magnífica sobre las tablas. Corría el año 2011 y salí de la sala con la certeza de haber asistido a algo nuevo, distinto.

Desde entonces siempre estoy atento a espectáculos en los que aparezcan los nombres de este director y  de esta actriz que junto a otros (Israel Elejalde, Manuela Paso, Mirian Montilla, etc.) actuaron en esa función. Por eso cuando vi que en El Pavón -Teatro Kamikaze se reponía "La función por hacer" para conmemorar el décimo aniversario de su estreno, y que la misma era dirigida como lo fue entonces por Miguel del Arco, así como que el elenco teatral era el mismo de hace una década, decidí ir a verla. La pena, en mi ideación mítico-fanática, vino dada cuando sentado ya en el patio de butacas debidamente preparado para esta función leo en el programa de mano que desde el día 3 de julio Teresa Hurtado de Ory y Nuria García se incorporan al elenco en sustitución de Bárbara Lennie y Miriam Montilla respectivamente. ¡Vaya por Dios, -me digo-, no voy a poder ver a la Lennie! Pero la desilusión se trocó en plena satisfacción al ver que Teresa Hurtado de Ory borda el papel correspondiente a la Lennie quien no sé, por no haberla visto actuar, cómo lo haría  pero Hurtado de Ory desde luego está que se sale; y otro tanto puedo decir de la magnífica actuación de Nuria García en sustitución de Miriam Montilla. Está fantástica.

Cristóbal Suárez, Teresa Hurtado de Ory, Israel Elejalde, Miguel del Arco
Pero vamos a la obra en sí. Realizan Miguel del Arco y Aitor Tejada una libre adaptación de la obra de Luigi Pirandello "Seis personajes en busca de autor" estrenada por el dramaturgo italiano en Roma el año 1921. Pirandello presenta una profunda reflexión sobre el hecho teatral y el acto de creación literaria. Seis 'ideas de personajes' se presentan en un teatro donde se está representando una función en busca de alguien -un autor- que quiera darles corporeidad en un texto. Al igual que en Pirandello, pero actualizado a nuestra momento actual, unos personajes: dos Hermanos (Israel Elejalde, el Mayor; y Raúl Prieto, el Menor), la Mujer del Hermano Menor (Teresa Hurtado de Ory), y una Madre, esposa del Hermano Mayor (Manuela Paso) que lleva en sus brazos lo que parece ser un Niño pequeño, irrumpen en la función que se está representando en el Teatro donde nos encontramos los espectadores. La función que interrumpen trata de una pelea de pareja con ribetes cómicos entre dos personajes -el Actor (Cristóbal Suárez) y la Actriz (Nuria García)- que discuten sobre la plasmación de la realidad en la obra artística, en este caso, en un cuadro. La obrita parece entretenida y durante unos buenos 8 ó 10 minutos consigue captar toda nuestra atención. Por eso cuando los personajes intrusos la interrumpen la sorpresa es grande para el público; sorpresa a la que contribuyen de manera genial los dos actores que protagonizaban en escena un acalorado debate sobre el retrato que él había hecho de ella.

Pirandello estrenó "Seis personajes en busca de autor" en un momento de fuerte efervescencia artística y política en toda Europa: la época de las Vanguardias. El futurismo, el dadaísmo, el fascismo... están durante las primeras décadas del siglo XX poniendo en cuestión todo cuanto se tenía por sólido hasta ese momento en la sociedad. El mundo del teatro y el de la creación artística, no es ajeno a tal conmoción. Ante la vista del público se produce la génesis de la ideación autoral pero dándole la vuelta a la misma cual si de un calcetín se tratara: no es el autor quien conforma los personajes, sino que éstos, como si fuesen entes preexistentes al propio artista, buscan un autor que les de materialidad escritural. Lógicamente se ponen en relación dos niveles distintos del hecho teatral: la creación de los asuntos y la escenificación de los mismos. Estas almas en pena que vagan deseando encontrar a alguien que les permita concretarse sobre el papel colisionan con aquellos que deberán darles corporeidad sobre las tablas: los actores. Personajes y actores porfían sobre quiénes de ellos son más reales, más auténticos, tienen más realidad, son menos ficticios. De esta diatriba por lógica parecen dar más convincentes razones los personajes dado que lo que cada uno de ellos simboliza, porta o significa es inmutable a lo largo del tiempo, mientras que los actores como seres humanos que son resultan cambiantes siendo su realidad efímera y fugaz. 

Miguel del Arco, El Pavón Teatro Kamikaze
Que dos dimensiones tan dispares -personajes y actores, o lo que es lo mismo, ficción y realidad- entren en contacto y se interpelen mutuamente pertenece por derecho propio al terreno del absurdo, algo que las vanguardias artísticas de los años veinte estaban explorando con ahínco. El momento en que asistimos al espectáculo de Kamikaze Producciones dista mucho de cuando Pirandello estrenó su obra hace, prácticamente, un siglo ya, aunque a pesar del abultado número de años transcurridos, la eficacia del planteamiento teatral permanece intacta. Durante el siglo XX los espectadores de teatro nos hemos habituado a muchos efectos y técnicas teatrales encaminados a renovar el siempre eterno asunto del moribundo y paradójicamente inmortal teatro. Lo increíble de esta adaptación realizada por Aitor Tejada y Miguel del Arco es que logra sorprendernos absoluta y completamente.

La mayoría de las características teatrales que durante las tres primeras décadas del siglo XX buscaban mejorar el acartonado teatro tradicional están presentes en esta obra dirigida por Miguel del Arco: 
  • El distanciamiento o ruptura del encantamiento teatral a fin de que el espectador sea consciente de que la función a la que asiste no es un mero pasatiempo.
  • La conversión en escenario de toda la Sala incluido el espacio que ocupan los espectadores, con lo que el público pasa a ser partícipe del propio espectáculo, con lo se produce más que una ruptura una voladura de la cuarta pared
  • Teatro desnudo: Un escenario vacío de decorado a fin de que sean las ideas puestas en escena lo importante y no queden ocultas bajo el mismo. He de decir aquí que durante gran parte de la representación venía a mi cabeza la figura de nuestro gran Miguel de Unamuno que ya había planteado el mismo asunto de la obra de Pirandello tanto en su narrativa -su novela "Niebla" (1907) es ejemplo bien visible en ese personaje, Augusto Pérez, que se rebela contra su creador, a quien va a visitar a la ciudad de Salamanca donde el escritor realmente vivía-, como en teatro donde acuñó la expresión de 'teatro desnudo' -'La difunta' (1909) o 'Sombras de sueño' (1926) son títulos característicos-.
  • Gran importancia del lenguaje coloquial concediendo a los silencios y a las frases inconclusas una muy elevada significación: en "La función por hacer" esta característica es muy visible en la parte final de la obra cuando el Hermano Menor explica su actuación. Raúl Prieto, el actor que hace este personaje, está soberbio en este momento, subiendo un peldaño su ya memorable actuar hasta entonces.
  • El perspectivismo. Me gustó muchísimo ver cómo cada uno de los personajes de "La función por hacer" está dotado de individualidad propia. A tal efecto vemos cómo cada uno de ellos vive la realidad desde su foco particular. Paradigmático en la obra es el distinto punto de vista que sobre un mismo hecho que no pienso revelar tienen el personaje de la Madre y el del Hermano Menor.
  • La identificación del actor con el personaje, tal y como predicaba Constatin Stanislavski, es uno de los elementos importantes de la obra: las actrices Nuria Garcia y Teresa Hurtado de Ory protagonizan un divertido, crítico e importante momento teatral en este sentido. Son dos actrices formidables que transmiten veracidad en todo momento del espectáculo. 
  • El teatro dentro del teatro. Si algo define de manera definitiva esta obra ello es la mostración en la misma de la construcción teatral, de los elementos que constituyen una obra, de la verosimilitud obligada, de la distancia entre la representación y lo representado: al respecto es de una claridad meridiana los diálogos que mantienen a veces desabridos pero siempre interesantes entre los actores Israel Elejalde como Hermano Mayor y Cristóbal Suárez, el Actor que en el juego de espejos en que se convierte este complejo espectáculo adopta por momentos la función de Director escénico colisionando por ello no pocas veces con el sentir -su realidad constante- de los personajes erráticos en busca de un autor.
... y un sinfín de características más que sólo se pueden degustar como se debe asistiendo a esta representación sublime, magnífica, con la que Miguel del Arco dio en 2009 el salto definitivo a la dirección teatral. Este espectáculo del que esta reposición conmemora el décimo aniversario tiene el mismo elenco que lo estrenó y que cosechó siete Premios Max en 2011: mejor espectáculo, mejor dirección escénica para Miguel del Arco, mejor actriz para Bárbara Lennie, mejor actor de reparto para Raúl Prieto, mejor actriz de reparto para Manuela Paso, mejor producción para Kamikaze Teatro y mejor adaptación de obra teatral para del Arco y Tejada-. Y lo más importante, en cualquier caso, es que aquel montaje acabó convirtiéndose  en el germen de un proyecto escénico mucho más grande:  El Pavón Teatro Kamikaze -impulsado por del Arco, Tejada, Jordi Buxó e Israel Elejalde-, que recibió el Premio Nacional de Teatro 2017.
Bárbara Lennie, Manuela Paso, Nuria García, Raúl Prieto, Aitor Tejada, Mirian Montilla

La Obra estará en cartel hasta el próximo día 26 de julio. Al tratarse de una reposición, ignoro si emprenderán gira por ciudades españolas. La verdad es que el éxito de público lo tendrían asegurado.

Recomiendo ver esta representación a cualquiera que ame el teatro. Es una maravilla, un espectáculo como hay pocos. Si tuviera que darle una calificación, es evidente que le daría un diez.

3 jul. 2019

Graham Greene. "Viajes con mi tía"

10 comentarios:
Novela itinerante, novela filosófica, novela político-costumbrista, Humor
Había pospuesto su lectura durante mucho tiempo. La apunté en mi interminable lista de lecturas pendientes por recomendación de David de "Las lecturas de Mr. Davidmore", blog que me encantaba pero del que desde hace ya dos o tres años no tengo noticia alguna. Es una lástima que los amigos virtuales se desvanezcan en el aire igual que se nos aparecieron por primera vez: sorpresivamente. Llega uno a creer que ciertamente la relación entre personas en la blogoesfera es idéntica a la real, pero no, estas disoluciones, estos desvanecimientos virtuales nos hacen tomar conciencia de lo que de verdad es la realidad y lo que no lo es. Como digo las opiniones de David las tengo yo en muy alta consideración y al leerle en una ocasión que con esta novela de Graham Greene él tanto se había divertido, me propuse emularlo. Lástima que hayan transcurrido fácilmente cinco años desde su propuesta y mi lectura.

El caso es que la he leído y que me ha entretenido mucho hacerlo, pero si he de ser sincero -¡y he de serlo, claro que sí!- me ha parecido algo viejuna, algo antigua, como si el tiempo no hubiese sido amable con ella. Con todo y con eso la novela 'me ha divertido de a ratos', que suele decirse. En mi consideración global sobre ella pesa y mucho la alta estima en que tengo a "El americano impasible", esa estupenda novela de Graham Greene, una de las mejores, si no la mejor, de las escritas por él. Diré que entre ambas no hay mucha relación, salvo una cierta conexión geográfica entre el viaje a Vientiane en la Indochina francesa de la joven Tooney, uno de los personajes de la que aquí reseño, y la localización de la aventura del peligroso e impasible amigo americano. Por lo demás "Viajes con mi tía" publicada en 1969 y "El americano impasible" de 1955 poco o nada tienen que ver entre sí. Como comenté en la entrada que dediqué a este relato [leer mi reseña  aquí] el novelista lo que hizo fue dar en forma novelada noticia del cambio de potencia colonizadora en la zona, que en 1955 pasó de Francia a Estados Unidos quien bajo la disculpa de evitar que la zona cayese como las fichas de un supuesto dominó en la órbita soviética se enfangó en una contienda de la que no saldría bien librado jamás.

"Viajes con mi tía" es una novela más light, menos política que otras del autor, menos pegada al aquí y ahora. La única nota de actualidad en este relato de puro entretenimiento viene dada por las alusiones a los asesinatos de los Kennedy, dato que a los lectores nos sirve para situar el momento de la acción en los años sesenta, más bien al final de esta década dado que Robert Kennedy fue abatido por los disparos de un palestino en junio de 1968. Este detalle unido a la conexión con el nazismo de algún personaje de la novela como Visconti y el refugio que para cientos de ellos representó Sudamérica (Brasil, Argentina y Paraguay principalmente) es lo más político de esta obra. Parece poca cosa, pero sin embargo no lo es tanto.

'El poder y la gloria', 'Viajes con mi tía', 'El tercer hombre'
Por otra parte es evidente que el autor inglés muestra en esta narración un cambio de época: un mundo viejo que muere representado en el espía de la CIA O'Toole, padre de Tooney, que persigue al huidizo nazi que es Visconti y ese mundo nuevo que alborea en la figura de Tooney, joven libre que viaja sola por el mundo, que decide libremente sobre su sexualidad y que junto a tantos otros jóvenes del 68 levanta su voz contra esa guerra inútil y perdida -Vietnam- que está causando infinidad de muertos.

Los personajes están bien construidos aunque a veces sus vicisitudes resulten un tanto inverosímiles. La tía Augusta es mucho más avanzada que su sobrino Harry, hombre maduro de 50 años, que aún no ha tomado una decisión personal y libre por sí solo. A esta ya avanzada edad él sigue aún dándole vueltas a la cabeza sobre si debería haberse casado con Keene, la hija de un antiguo cliente del banco donde trabajaba el cual había amasado una importante fortuna con el cemento. Keene, al no obtener respuesta a sus requerimientos había partido con su padre hacía Sudáfrica. ¿Es creíble un 'joven' de esta edad cuya única preocupación, jubilado ya de su trabajo en el banco, sean las dalias? Es evidentemente un hombre fuera de su tiempo. Henry es un victoriano, tradicionalista, cumplidor de sus obligaciones religiosas y sociales, un hombre que confiesa al final del relato "—He sido muy feliz. Pero me he aburrido tanto...". Ahora, fuera de este mundo caduco, en Paraguay donde su tía y Visconti, el amor de toda su vida, se han establecido puede que Henry sea feliz de otra manera junto a una joven mujer  de sólo 14 años (¡excesivo para mi credulidad!) que como él ama la poesía inglesa: el poema 'Maud' de Tennyson, la poesía de Robert Browning, etc.
"Me había llevado, junto con otros libros más efímeros, el Golden Treasure de Palgrave, los poemas completos de Tennyson y Browning. A último momento, había agregado Rob Roy" (pág. 201)
También con los datos referidos a la literatura se marca en esta novela una evolución generacional. Así mientras que a la tía Augusta y al propio padre de Henry les gustaba la literatura romántica (el poeta Wordsworth a ella, toda la obra de sir Walter Scott a él) Henry, victoriano por los cuatro costados, amaba la obra de los posrománticos citados antes. Quizás Henry haya perdido el tren de la modernidad al no haberse decidido a pedir en matrimonio la mano de la hija del rey del cemento, pero a cambio junto a la belleza victoriana haya ganado la de la juventud presente en María.

Ambos personajes, tía y sobrino, parecen haber decidido parar de viajar. Para ellos viajar no es más que una huida de la certidumbre de la muerte que es la última pared a la que se llega. La vida se hace más larga, más extensa, de mayor duración cuando se viaja... El primer viaje largo que tía y sobrino realizan es a Estambul en el famosos y literario "Orient Express". Cuando tras tantos días de viaje, la estancia en Estambul va a ser de apenas 24 horas, Henry protesta airado a su tía. Ésta por toda contestación dice: "Lo que importa es el viaje" (p. 63). Con razón el propio novelista al hablar sobre este libro lo calificaba de "triste e incluso trágico que trata de la muerte". No obstante si lo que importa es el viaje, yo pienso que tía Augusta tiene razón cuando lo dice porque lo esencial es eso: vivir y no la estación término.

papistas vs anglicanos, escritores católicos
El autor soportó durante toda su vida el marbete de escritor católico, una adscripción de la que él renegaba continuamente diciendo que no era un escritor católico sino un católico que escribía. Quizás desde nuestra cultura española no se entienda muy bien la importancia de la presencia de referencias al catolicismo habida cuenta de que éste es entre nosotros la confesión religiosa mayoritaria; pero no es así en Gran Bretaña país en el que la diferencia entre protestantes y católicos tiene desde la constitución de la iglesia anglicana importantes significados. Greene se sirve de las características atribuidas a uno y otro grupo para marcar las peculiaridades de ciertos personajes. Así cuando Visconti comenta que la cerveza tomada con pajita emborracha mantienen este diálogo Henry y él:
"—Ha de ser un invento... [le contradice Henry]
—Ya habla el protestante —dijo el señor Visconti—. Cualquier católico sabe que cuando se tiene fe en una leyenda, vale tanto como la verdad. Tenga en cuenta el culto de los santos." (pág. 281)
Y también sabemos de la confesión acomodaticia de tía Augusta, unas veces católica y otra incluso fundadora de una iglesia protestante ¡para perros!:
"— ¿Qué religión profesas? —pregunté—. ¿No me dijiste que eras católica?
— Sólo digo que lo soy por comodidad —dijo—. [...] Me imagino que te sorprenderás si te digo que Curran y yo fundamos una iglesia aquí, en Brighton." (pág. 41)
Pero si hay algo que caracterice más a esta novela de Graham Greene eso es el humor que el autor británico esparce por todo el relato. Es un humor inglés, como no podía ser de otro modo. Un humor que juega mucho con el doble sentido de las palabras ('ashes' [cenizas] que en en contexto del juego del criquet significa la supremacía por la que luchan los equipos contendientes), con la proximidad fonética de ciertos vocablos ('cannabis' y 'cannibals'), con la atribución silenciosa del sentido metafórico de un nombre común al nombre propio de un personaje cuando todos sabemos que los nombres propios están vacíos de significado ('comfort station' [baño público] y el nombre de un personaje, 'Comfort' [Consuelo]), e incluso con los elementos propios de las religiones ('cross' [cruz] y 'double-cross' [traición]), etc.

Naturalmente penetrar en estos elementos humorísticos en una novela traducida es poco menos que imposible. Afortunadamente el encargado de la traducción que he manejado, el argentino Enrique Pezzoni, los aclara al lector a través de una serie de notas al pie. Esto, quizás, explique que la novela no sea por lo que leo por ahí en blogs y redes sociales muy del agrado de muchos lectores españoles actuales si es que estas anotaciones no aparecen. También puede hacer dificultosa la lectura, si la edición manejada sigue la traducción de Pezzoni, el abultado número de términos propios de esa zona lingüística: 'valijas' por maletas, 'changadores' por porteadores de maletas y/o bultos, 'altoparlante' por altavoz, 'douanier' por policía de fronteras, etc., etc.

Pero a mí sinceramente la novela me ha divertido porque no todo el humor es de ese tipo que exige aclaración. También hay notas humorísticas muy a la vista como cuando al referirse a un tipo de muchachas dice de ellas que "Tenían lo que en mi generación se llamaba una mirada "sexy", aunque eso tal vez se debiera a la miopía o al estreñimiento." (pág. 95) o cuando para justificar el posible error en el cálculo de la edad de Mario, hijo de Visconti, dice lo siguiente:
"—No puede tener más de cuarenta y cinco años. O cuarenta y seis. Tengo una memoria atroz para las fechas. 
—Pues aparenta mucho más. Quizá sea por la poesía...
" (pág. 111)
La literatura aparece por todo el relato y también la utiliza como base del humor. Así se burla del excesivo empleo de citas literarias porque son muy generalizadoras y esto no cambia  aunque la cita sea de Shakespeare de quien la tía Augusta llega a decir que "A veces, Shakespeare es muy mal escritor" (?¡). Es interesante y no deja de tener su punto de humor que el narrador, durante toda la novela el propio Henry, llegue a comparar su unión con la tía Augusta a la que va a seguir en ese viaje, en principio absurdo, que le propone hacer hasta Estambul, a la unión de Sancho Panza con Don Quijote:
"Me sentí como arrastrado tras ella hacia una absurda empresa de caballeros andantes, como Sancho Panza tras Don Quijote, sólo que en pos de lo que ella llamaba diversión, en vez de hidalguía" (pág. 88)
El Quijote, Cervantes, Graham Greene, España en Graham Greene
Diré que a Graham Greene siempre le atrajo España, y que la obra cumbre de nuestra literatura formaba parte intrínseca de su bagaje cultural como demuestra que en 1982 le sirviese para dar título a una de sus creaciones, "Monseñor Quijote", amén del juego que en esta novela pero también en "El americano impasible" [leer mi reseña de esta novela aquí] o en "El tercer hombre" le dieron los personajes cervantinos en la construcción de algunos de sus personajes.

En cierto sentido "Viajes con mi tía" es, como El Quijote, una novela itinerante que va engarzando en torno a la figura central del relato  -la tía Augusta-, verdadero hilo conductor del mismo toda una serie de historias secundarias que como la novelas intercaladas que Cervantes inserta en su novela van dando consistencia y entidad a la narración.

La novela, por último, es un homenaje a la literatura que aparece en los nombres de los autores y fragmentos citados de sus obras, pero también y sobre todo un canto a la literatura haciéndose. La tía Augusta es, como si de una encantadora de serpientes se tratase, una creadora de mundos a través de la palabra. Muchos de los personajes que aparecen citados en el relato sólo los conocemos porque ella cuenta retazos de la historia que, si la creemos, vivió a su lado:
  • "Ya comenzaba a reconocer el brillo en los ojos de mi tía. Se lo había visto en Brighton, cuando me había contado la historia de la iglesia para perros, y en París, cuando me había contado su aventura con Monsieur Dambreuse, y en el Orient Express, cuando me había descrito la huida del señor Visconti... Estaba totalmente absorbida por su relato. Mi padre, admirador de Walter Scott, no habría sido capaz de contar la historia de los Curlew con tanto dramatismo." (pág. 158)
  • "Quizá tuviera razón en despreciar a la señorita Paterson. Pensé en Curran y en Monsieur Dambreuse y en el señor Visconti: vivían en mi imaginación como si ella los hubiese creado. Hasta el pobre Jo, esforzándose por llegar al lavatorio, era una creación suya. Era una mujer capaz de dar vida. Hasta la señorita Paterson había vuelto a la vida, acuciada por la crueldad de sus preguntas." (pág. 171)
Esta novela, al igual que tantas otras del escritor británico, fue llevada al Cine bajo la dirección de Georges Cukor en el año de 1972. La película tiene la peculiaridad para los españoles de que el ayudante de dirección fue Miguel Gil y que uno de los actores fue el inolvidable José Luis López Vázquez que interpretó el personaje de Achille Dambreuse, hombre casado y con dos hijos, que tenía por amante a tía Augusta. Lo que ella no sabía es que su condición de amante la compartía con otra mujer, Louise, mucho más joven que ella ignorante también de esta doble vida de amante de Dambreuse. Lo más curioso de todo esto, además, era que las dos amantes vivían en el mismo hotel.
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Nota: Esta novela leída en el mes de junio me sirve para ir completando los dos retos en los que durante este 2019 participo: el de "12 libros pendientes" auspiciado por Ana Bolox y el de "Nos gustan los clásicos, IIIª edición" del blog 'Un lector indiscreto'




27 jun. 2019

Nick Hornby: "Juliet, desnuda"

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La novela de Nick Hornby, “Juliet, desnuda”, objeto de esta reseña, es el libro que en junio hemos comentado en la Tertulia “más que palabras...” en la que desde hace 10 años –justo los que tiene la misma desde su fundación- participo junto a un grupo de amigos y compañeros de profesión. Desde ya, inicio de este post sobre la novela, os invito a pasar por el blog de la Tertulia y leer la Crónica del pasado 24 de junio, día en que además de comentar la obra de Hornby homenajeamos a García Lorca en el 100º aniversario de su llegada a la Residencia de Estudiantes y nos homenajeamos a nosotros mismos por estos 10 años de amigables encuentros tertulianos.

Feelgood, literatura de humor, frikismo, mitos musicales

A mí esta novela del escritor británico Nick Hornby (17 de abril de 1957, Redhill, Surrey, Gran Bretaña) me ha entretenido mucho. Tiene un humor típicamente inglés: ese humor fino, que parece que no dice nada pero que disecciona la sociedad críticamente con precisión de cirujano. Es la primera novela que he leído del novelista aunque creo que no será la última. Es una novela amable que considero podría incluirse dentro del subgrupo de las novelas feelgood [sobre esta subclase narrativa consultar esta reseña] por el buen rollito que transmite.

En esta narración entramos en el interior de una pareja sin hijos -él, Duncan Mitchell, profesor de Lengua en un instituto; ella, Annie, trabajadora en el Museo de la pequeña localidad de Gooleness, a unos 70 kms de Londres, donde viven- con 10 años o poco más de convivencia que ha entrado en una rutina de confort cuyas mayores expectativas se cifran en las visitas que hacen a los lugares por donde anduvo un mítico cantante de los 70 y 80, Tucker Crowe, desaparecido como por ensalmo de la escena musical en 1986, tras salir de los urinarios de un club donde se encontraba. Este hecho y un álbum mítico publicado pocos años antes de su retirada ha fabricado en torno a su figura una leyenda que se mantiene viva gracias a una página web que funciona en internet. Creador o  sostenedor principal de la misma es Duncan. Su pareja, Annie, ya está un poquito harta de esto que es lo único que ilusiona a Duncan. Annie nota que le falta algo, Annie desearía tener un hijo. La crisis, pues, está servida.

Andy Warhol, The Velvet Underground, Nico
En contrapunto, la novela nos revela también la vida de Tucker Crowe en USA. La leyenda habla del genio escondido tipo Salinger, que continúa escribiendo canciones y que cualquier día hará una salida sorpresiva para dejar otra genialidad como su álbum 'Juliet'. En ese disco de leyenda que a mí me ha recordado mucho a otro mítico -real en este caso-, el interpretado por la huidiza cantante Nico junto a la banda Velvet Underground creada por Lou Reed y John Cale [leer la reseña en este mismo blog sobre una obra teatral que trata la relación entre Lou Reed y Nico], Tucker Crowe habría poetizado al estilo de Leonard Cohen o Dylan la atracción que sobre él ejerció una bella mujer, Juliet Beatty. Sin embargo, ahora, veinte años más tarde, lo que en realidad existe es un hombre que atiende con amor a su hijo de siete años, Jackson, fruto de su relación con Cat, la mujer que sobrelleva con su trabajo los gastos de ambos. También conocemos retrospectivamente la movidita vida que llevó Tucker hasta que ocurrió el suceso de los urinarios del 86. Contando  a Jackson el músico retirado tiene cinco hijos habidos con cuatro mujeres distintas: Lisa, la madre de Grace; Cat, la de Jackson; Natalie, de Lizzie;  y luego estaría Carrie, madre de los gemelos Jesse y Cooper. Por otra parte sabemos que frente a la imagen de persona desgreñada y antipática que se difunde de él en el chat en el que Duncan participa, Tucker es una persona atildada, padre amantísimo de Jackson, y con esfuerzo ha dejado las drogas y el alcoholismo. Sólo le falta para estar a gusto consigo mismo entablar relación con sus propios hijos, en especial con Grace, a la que en sus 20 años de vida sólo ha visto en dos o tres ocasiones.

La aparición de unas grabaciones desconocidas de Tucker Crowe anteriores a la publicación del álbum mítico de "Juliet" será el movilizador de todo cuánto va a ocurrir. Duncan considera que al ser anteriores muestran al desnudo la gestación del álbum y lo denomina por ello 'Juliet, naked' haciendo en la página web un canto laudatorio de las mismas. Por contra Annie que suele corroborar las apreciaciones de Duncan considera que son malas canciones y mala música la ahí contenida, razón por la que su relación con Duncan se tambalea aún más. Ella quiere ser ella misma y no puede por menos que colocar su opinión crítica en el chat de la página. Contra todo pronóstico, y desde el otro lado del Atlántico, Tucker Crowe le contesta ratificando sus opiniones. Comienza así una relación epistolar entre ambos que ocasionará la crisis definitiva de la pareja Duncan-Annie que venía languideciendo desde hacía tiempo y más cuando el tonto de Duncan le dice a Annie que ha conocido a otra mujer, Gina, una profe de su centro.

Rose Byrne, Ethan Hawke, Chris O'dowd
No conviene decir nada más, pues la idea de este blog, o sea, la mía propia, es fundamentalmente animar a la lectura, y no tanto mostrar el armazón estilístico y/o constructivo del relato. En esta línea de animar a leer la novela he de poner el acento en el indudable humor que circula por la misma. Son muchos los momentos en que se visibiliza provocando una sonrisa casi siempre de tipo crítico. Es un humor nada superficial que denuncia situaciones cotidianas: el machismo presente en el seno de muchas parejas que anula la opiniones de la mujer aunque ésta tenga con frecuencia más razón que el hombre; el provincianismo visible en la localidad de Gooleness que ha decidido hacer una exposición sobre los sucesos de 1964 y todos quieren aportar su granito de arena con elementos inutiles e insospechados como, por ejemplo, el ojo de un tiburón que murió varado en sus costas; también son de gran comicidad esos dos personajes, Gav y Barnessy, que bailan break y acuden los sábados a los clubes de Gooleness a ver si logran cazar alguna aventura sexual; el propio director del Museo, Terry, es un personaje patéticamente cómico; igual en patetismo y comicidad es Malcolm, el compañero de trabajo en el museo de Annie.

En el lado americano también el humor tiene claras manifestaciones: el sabihondo niño Jackson; el personaje de Juliet mitificado por los croweólogos de la que en seguida se descubre su penosa autenticidad; el chico que en San Francisco está de guardia ante la casa de Juliet es por su frikismo portador de comicidad; el personaje de Farmer John Tucker -Fucker- es quizás sobre quien el novelista deposita más rasgos de humor; los títulos de los ficticios temas musicales compuestos por Tucker Crowe y el juego que realiza con otros reales del panorama musical busca también provocar hilaridad, sí bien al no estar yo inmerso en ese ámbito gran parte de la misma se me escapa. Y así.

Los personajes están bien diseñados teniendo todos entidad por si mismos. Quizás sean algunas mujeres de Tucker las que queden algo más diluidas o aparezcan algo desvanecidas por su papel secundario en la trama. Pero Annie o su amiga Ros, o Duncan, incluso Gina, el apaño que Duncan se busca para sobrevivir al ser expulsado de la casa de Annie, etc. tienen clara personalidad y desarrollo. El niño Jackson es antológico, la hija de Tucker , Lizzie, también...

Pero si hay algo que me gusta de ésta y otras novelas semejantes es la importancia contextualizadora y caracterizadora que el autor da a la música  citada en ella. Tengo la costumbre de ir tomando nota de los títulos de los temas y de los nombres de los cantantes y grupos que allí se nombran para luego crearme la playlist de la novela leída. La de "Juliet, desnuda" me satisface plenamente. Es esta que coloco a continuación. Disfrutadla como yo la disfruto.


Nick Hornby y el Cine
Pierce Brossnan, Pascal Chaumeil, procrastinar
Antes de finalizar quisiera decir que conocí esta novela publicada en 2009 gracias a la película de mismo título dirigida por Jesse Peretz que a finales de diciembre de 2018 se estrenó en España. Precisamente fue la lectura de la crítica del film que en distintos medios de prensa hizo Carlos Boyero lo que despertó mi interés por la literatura de Hornby. Boyero hablaba con admiración -no es habitual en él elogiar nada ni a nadie con desmesura- del novelista inglés y también de las adaptaciones hechas al cine de sus narraciones. Además de ésta, hay versión cinematográfica de otras obras suyas como "Alta fidelidad", "Un niño grande", "Fuera de juego", o "Mejor otro día" dirigidas respectivamente por Stephen Frears, Chris Weitz y Paul Weitz, Davie Evans, y Pascal Chaumeil

 A raíz de leer la opinión Carlos Boyero me propuse ver la película "Juliet, desnuda" o alguna de las otras adaptaciones, algo que hasta el momento aún no he conseguido realizar. Sí, en cambio, he efectuado la lectura de la novela protagonista de esta reseña. Y como he dejado dicho en el inicio a mí esta novela de Hornby me ha entretenido mucho. Seguro que no es la única suya que lea.
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