Mostrando entradas con la etiqueta Novela negra nórdica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Novela negra nórdica. Mostrar todas las entradas

14 jul 2024

Maj Sjöwall y Per Wahlöö: "El policía que ríe". (A pares XLIII, 2ª 1/2)

9 comentarios:

Pues aquí que llega ya sin más demora la 2ª entrega de este A pares XLIII. Se ve que me he contagiado de las entregas de las series de las que forman parte tanto la novela de la reseña anterior como ésta. Dice Jonathan Franzen en un artículo que me ha gustado mucho sobre esta novela, y que recupero al final de esta reseña, que no todos los días vamos a leer a Faulkner o a Henry James. Hay días, prosigue el estadounidense, que estamos mal, que nos duele la cabeza, que no queremos pensar demasiado, que sólo queremos puro y sano entretenimiento. Pero, y esto ya lo añado yo, un entretenimiento de calidad, que al tiempo que deleita enseña, que hace que la panda de personajes que habita en esas páginas acaben siendo amigos de uno. Sí, esta pareja de suecos que escribieron la serie de Martin Beck a cuatro manos son unos auténticos artistas del noir, unos clásicos de la novela negra contemporánea y se merecen reseña diferenciada.

Maj Sjöwall y Per Wahlöö: "El policía que ríe"

«Suecia es mal país. Estocolmo es mala ciudad. No hay más que violencia, drogas, ladrones y alcohol. Nordin no dijo nada. En esto último coincidía en buena medida: —Un asco —dijo el suizo a modo de resumen—. Pero para un extranjero es fácil ganar dinero. Todo lo demás, una pena.»

Maj Sjöwall, Per Wahlöö, novela negra sueca
El policía que ríe
, cuarta novela de la serie del inspector Martin Beck creada por Maj Sjöwall y Per Wahlöö, es una muy entretenida historia que he leído con muchísimo gusto. Martín Beck y sus compañeros policías investigan durante los dos últimos meses de 1967 y las primeras semanas de 1968 una incomprensible matanza del conductor y los viajeros que ocupaban la planta inferior de un bus de dos pisos que a las once y media de una noche del mes de noviembre hacía su ruta habitual por Estocolmo. Para la resolución del crimen el inspector y sus colegas de profesión habrán de remontarse al asesinato de una prostituta portuguesa ocurrido quince años atrás. El caso de la portuguesa aparecida muerta y desnuda en una cuneta en 1952 quedó sin resolver entonces; quizás ahora su asesino, piensan en la comisaría de Martin Beck, tema que el caso se reabra; quizás ahí resida la clave para la resolución del caso. ¿Si? ¿No? Como en toda novela de intriga nada más cabe decir aquí para no romper la magia de su lectura.

Sí que se puede decir lo muy interesante que es el fondo histórico de esta narración donde aparece la guerra de Vietnam, el presidente norteamericano Lyndon B. Johnson, y las manifestaciones antibelicistas que en todo el mundo -también en Suecia, claro- se están produciendo durante esos años contra la barbarie de una guerra que duraba ya demasiado tiempo y que no tenía visos de finalizar próximamente. 

Aunque el suceso investigado sucede en noviembre su difícil resolución hace que nos metamos en plena época de Navidad. Por ello se cuelan en el relato no pocas tradiciones suecas propias de estas fechas: bebidas como el glögg o encontrar la almendra escondida en el arroz con leche, que se sirve obligadamente en el bufé navideño, son algunas de ellas; pero también la consumista costumbre del regalo -no exclusiva de Suecia, por cierto- que los autores critican abiertamente. Entre los regalos que recibe el protagonista de la novela se encuentra un tema musical de mucho éxito años atrás; su título 'El policía que ríe ' hace muchísima gracia a los hijos de Martin Beck, si bien a él no le hace ninguna, aunque como a un padre se le supone  soporta serio el regalo. ¿Para qué sirve esta anécdota sobre el mal carácter del inspector y la para él poco divertida vida familiar que lleva? Para esclarecer la matanza parece que para nada salvo por el hecho de que Charles Penrose el cómico disfrazado de policía que ríe y ríe mientras canta esta canción murió en 1952, precisamente el año en que esa prostituta portuguesa... Paree una anécdota menor, pero en ella está el germen de la resolución del caso; de ahí que los autores dieran a toda la novela el título de dicho tema musical.

Maj Sjöwall y Per Wahlöö son tenidos  por los creadores de la novela negra nórdica  contemporánea. Desde luego en ésta que comento y también en la que reseñé en el blog hace dos años, Roseanna, los autores radiografían la sociedad de su país. Las descripciones que realizan de Martin Beck y de sus compañeros de fatigas le sirven a Maj Sjöwall y Per Wahlöö para dar una imagen certera, profunda y crítica de Suecia durante esos años 60 del siglo XX: su amigo  Lennart Kollberg, los agentes de radiopatrulla   Kristiansson Kvant Kristiansson y Kvant eran de Escania y su instinto para ordenar las palabras dentro de la frase dejaba bastante que desear»), el memorioso, serio y metódico Fredrik Melander, los refuerzos llegados de fuera de Estocolmo (Månsson, de Malmö; Gunnar Ahlberg, de Motala), RönnLarsson Rönn, con su nariz roja, que era una medianía en todos los sentidos. O de Gunvald Larsson, capaz de aterrar a cualquiera con sus proporciones descomunales y su intensa mirada, y que además se sentía orgulloso de ello. O incluso de él mismo, el gangoso Martin Beck»), el forense Hjelm..., sin olvidar, naturalmente, al asesinado en la matanza del autobús Åke Stenström Åke Stenström, subinspector de la Brigada Nacional de Homicidios, uno de los colaboradores más jóvenes de Martin Beck»).

La visión que transmiten sobre su país, sobre Europa, sobre el mundo en último término no es positiva para nada. Para ellos el mundo salido de la segunda guerra mundial con la división en dos bloques antagónicos que se amenazan constantemente con exterminarse no les gusta. Ellos dos, militantes en el partido comunista sueco, no disfrutan con el país que les ha tocado en suerte (véase la cita inicial de esta reseña). Por eso todo lo referido en la novela al contexto social, e incluso geográfico o climatológico, es negativo. Jonathan Franzen, el autor de Libertad entre otros títulos, remarca que en El policía que ríe la pareja de escritores  no dicen sobre Suecia más que cosas negativas. Del artículo de Franzen extraigo el siguiente párrafo que suscribo plenamente:
«El tiempo era horrible», nos informan los autores en la primera página de El policía que ríe. E igual de horrible seguirá siendo durante toda la obra. El suelo de la jefatura de policía «aparecía cubierto de suciedad», y quienes lo ensuciaban estaban «empapados de sudor y lluvia». La acción de uno de los capítulos se desarrolla durante «un miércoles repulsivo». Otro comienza: «Lunes. Nieve. Viento. Un frío de todos los demonios». Y lo que vale para el tiempo vale también para la sociedad en general. La visión negativa que tienen Sjöwall y Wahlöö de la Suecia de posguerra, tema recurrente en todas sus novelas, alcanza extremos delirantes en El policía que ríe. El invierno sueco es indefectiblemente un asco, los periodistas suecos son indefectiblemente sensacionalistas y estúpidos, las caseras suecas son indefectiblemente racistas y codiciosas, las autoridades policiales suecas miran indefectiblemente por su propio interés, la clase alta sueca es indefectiblemente decadente o depravada, los manifestantes pacifistas suecos son indefectiblemente perseguidos, los ceniceros suecos están indefectiblemente llenos a rebosar, el sexo en Suecia es indefectiblemente sórdido o repulsivamente crudo y las calles suecas en período navideño constituyen indefectiblemente una pesadilla.»
Imposible superar tan certero análisis del autor de Las correcciones y de Libertad entre otras importantes novelas suyas. Tan sólo se me ocurre para cerrar esta reseña referirme al toque culturalista que la pareja de suecos autores de esta narración incluyen en ella. Me ha llamado la atención el título de los libros que Martin Beck lee al despertar o llegar a su casa:  «Abrió la novela de Övre Richter-Frich que por entonces estaba leyendo [...] «Martin Beck se despertó temprano, pero permaneció en la cama, leyendo el libro sobre el Graf Spree». Övre Richter-Frich fue uno de los escritores de novelas policiacas más populares de Noruega durante el período de entreguerras;  Maj Sjöwall y Per Wahlöö nacidos respectivamente en 1935 y 1926 serían lectores de este autor y con esto le homenajean como en su opinión se merece.
A este culturalismo referido a novelistas que cultivaron el género noir, de suspense o policíaco, pertenecería también alguna frase cuya lectura provoca ba en mi cabeza la sensación de estar leyendo a Raymond Chandler, Dashiell Hammett o a James M. Cain:
«El cartucho era sueco, pero la pistola procedía de Estados Unidos: una Smith & Wesson 38 Special, fabricada en Springfield, Massachussets.»
Novela negra nórdica, Serie Martin Beck
Es evidente que estos dos suecos han bebido, han leído y han crecido en las novelas de los clásicos norteamericanos del hard boiled y de la novela negra. Lo que ellos hacen es transmutar a su realidad sueca los elementos de estas historias. De ellos yo destacaría especialmente el elemento crítico con su sociedad. Maj Sjöwall y Per Wahlöö son muy duros con la realidad de su propio país, no se andan por las ramas. Critican el racismo que existe en no pocos de sus compatriotas y también la dureza con la que la policía reprime las manifestaciones a favor del FLN argelino que en esos años está librando una guerra con Marruecos y dentro del propio partido que gobierna el propio país:
  • Racismo: «Månsson le preguntó qué opinión tenía de Mohammed, ella respondió: —Pues la verdad es que era realmente agradable para ser árabe. Suelen ser tan sucios y tan poco fiables.» (la sra Karlsson, esposa de uno de los asesinados en el autobús)
  • La represión policial: «La mañana del jueves 21 de diciembre, ser policía era cualquier cosa menos agradable. La tarde anterior, en mitad de la ciudad y en plena histeria navideña, un ejército de agentes del orden, uniformados y de paisano, se había enzarzado en una caótica y espectacular trifulca con los numerosos obreros e intelectuales que salían de un acto de apoyo al FLN en la Casa del Pueblo.»

 ______________________

Con El policía que ríe relleno la letra W del Reto Autores de la A a la Z. También, al ser una novela aparecida en 1968, incluyo este título entre los correspondientes al Reto Nos gustan los clásicos.


4 sept 2022

“Roseanna” de Maj Sjöwall y Per Wahlöö

18 comentarios:

«Ella volvió a su estado normal. El momento pasó. Algunas frases desgastadas y la conversación acabó. Todavía distraído, se quedó con el auricular del teléfono pegado al oído hasta que la escuchó colgar. Un clic y un silencio vacío. Era como si ella se encontrara a miles de kilómetros. Hacía años que no hablaban.»

Maj Sjöwall y Per Wahlöö, novela negra nórdica
Gracias a los blogs literarios amigos que frecuento he conocido la existencia de esta pareja de suecos, Maj Sjöwall y Per Wahlöö, que en 1965 dieron a la imprenta esta entretenidísima novela. Roseanna fue -y lo sigue siendo, claro- la primera de una serie de diez conocida como Serie Martín Beck por el nombre del policía protagonista de la misma.



Los autores
Maj Sjöwall y Per Wahlöö fueron pareja desde 1962 hasta 1975, año en que, con sólo 48 años, murió Per de cáncer de pancreas. Maj le sobrevivió  45 años muriendo en 2020 a la edad de 85. Mientras estuvieron juntos tuvieron dos hijos y escribieron las diez novelas protagonizadas por el inspector de la Brigada Criminal Central Martin Beck. Con la muerte de Per la serie se interrumpió y Maj no la continuó, dedicándose ella desde ese momento fundamentalmente a la traducción al sueco de obras escritas en danés, inglés y noruego. También es autora de algunos relatos y de una exitosa novela negra que publicó en 1990 titulada La mujer que se parecía a Greta Garbo inédita aún en español.




Roseanna

Sinopsis (proporcionada por la propia editorial)
Una tarde de julio aparece el cuerpo de una joven en el lago Vattern, en Suecia. Tres meses después, todo lo que sabe el inspector de policía Martin Beck es que el nombre de la chica es Roseanna, que vino de Lincoln, Nebraska, y que pudo ser estrangulada por cualquiera de las ochenta y cinco personas que viajaban con ella en una excursión en barco.


En la novela se trata de resolver un complicado asesinato sucedido en el lago Boren en un barco de pasajeros que pasea turistas por esa zona de lagos suecos gracias al amplio sistema de esclusas que permiten navegar pese a la distinta altitud existente entre unos y otros. La novela es claramente de corte psicológico e inaugura la que décadas más tarde será la exitosa novela criminal escandinava con autores tan conocidos y leídos hoy como Henning Mankell, Stieg Larsson, Jö Nesbo, Asa Larsson, Arnaldur Indridason, y otros tantos más. 

Que el criminal y principal sospechoso posea una mente fuerte que ponga difícil a los policías que lo investigan hacerle confesar no es algo excesivamente novedoso respecto a la novela negra anterior encuadrada en el 'hard boiled' norteamericano fundamentalmente [sobre el hard boiled tengo escritas cosas en este blog: aquí, aquí y aquí]. Con Maj Sjöwall y Per Wahlöö la novela negra europea dio un salto cualitativo importante al incorporar a sus tramas, profundizando lo que se intuía ya en Chandler o en Hammett,  el cuestionamiento de la sociedad -o al menos de algunos estamentos de la misma- en la que el crimen se ha `roducido. Este hecho es de grandísima importancia en el momento en que la serie Martin Beck aparece en Suecia, un país que en 1965 estaba considerado como un auténtico paraíso en la tierra en el que las diferencias sociales eran mínimas, la igualdad entre los sexos óptima y el socialismo sueco digno de ser imitado. 

Martin Beck es un esforzado y magnífico policía cuya vida matrimonial transita por zonas pantanosas. Este policía de estómago delicado vive su matrimonio y paternidad de manera peculiar. A lo que parece no se le ve muy satisfecho con su vida privada aunque tampoco da la sensación de que quiera romper con ella. Son muchos los momentos en los que su mujer entra en sospecha por las muchas horas y noches que el policía dedica a su trabajo
«Su mujer no le dijo nada, pero el destello de duda de sus ojos era cada vez más patente cuando él la miraba. Hacía ya mucho tiempo que desconfiaba de esa extraña misión que nunca daba resultado, pero que mantenía alejado a su marido de casa noche tras noche
A él estas sospechas lo tienen hastiado y las mismas vienen a sumarse a actitudes mantenidas por su mujer que nada le satisfacen
«Desde que los niños se habían hecho mayores y no la necesitaban tanto como antes, su esposa, con entusiasmo fervoroso e inoportunidad enfermiza, había asumido el papel de enfermera del hogar y los recurrentes períodos gripales de su marido constituían para ella eventos tan importantes como los cumpleaños y períodos festivos.»
Respecto a las mujeres, cuando se lee la novela, se percibe a veces, en palabras y gestos de algunos personajes masculinos, un cierto machismo presente en esa sociedad sueca que a los de por aquí, quiero decir, a los españolitos de esos y siguientes años, nos parecía tan avanzada en todo. Así se observa, por ejemplo, cuando el detective principal y su jefe hablan sobre quiénes investigarán el caso
«—¿A quien llevarás contigo?
—Sólo hay ocho hombres en comisaría. Contaba con los dedos.
—Bueno, de los cuales una es mujer. Y alguien debe de ocuparse del resto de las tareas.
»
Al igual que con este machismo, existente en las mentes aunque negado habitualmente en las declaraciones, Maj Sjöwall y Per Wahlöö ponen el dedo en la llaga al citar la colaboración con Alemania de la oficialmente Suecia neutral  durante la IIª Guerra Mundial. Así se cita con elogio, por parte de algunos personajes secundarios con los que Martin Beck habla en el curso de la investigación, el papel realizado por la División Azul española en esa contienda
«El comandante Jentsch vio bastante en la guerra. Bastante, bastante. Durante nueve meses, quizá llegaron a once, bueno, de todas maneras fue oficial de enlace en la División Azul, ¿conocen la División Azul? Las tropas españolas de élite que Franco mandó para luchar contra los bolcheviques. Y debo decir que aquí, a menudo, medimos a italianos, griegos, españoles y demás... Bueno, a ver si me entienden, los medimos a todos por el mismo rasero, pero tengo que decir que aquellos chavales, o sea, los de la División Azul, esos sí que sabían...»
Es, pues, una novela en la que vemos comportamientos y conversaciones normales de personajes muy normales. Seres que no se comportan con falsedad y que declaran sin remilgos lo que en verdad piensan; de ahí que no se corten un pelo al elogiar a la División Azul o al opinar sobre hombres y mujeres. Quizás, pienso desde el momento presente, aún en 1965 no se había impuesto el concepto de lo políticamente correcto y menos aún el del pensamiento único; nadie tenía miedo de que sus palabras u opiniones le condenasen al ostracismo de la cancelación en que son alojados aquellas personas que hablan de manera libérrima.

El prólogo a la edición de Roseanna que he leído lo firma Henning Mankell. Magnífico prólogo el que en 2010 escribió el escritor sueco desaparecido en 2017. En él destaca aspectos importantísimos como el de que  Per Wahlöö, militante comunista, antes de estar con Maj Sjöwall hubiese escrito una novela situada en la España de Franco («Antes de 1965, había leído varias novelas de Per Wahlöö. Recuerdo especialmente El camión, que se desarrollaba en la España fascista.»). Pero lo esencial de las palabras de Mankell queda referido a aspectos literarios de la novela: así, señala que «En Roseanna, los investigadores de homicidios emergen como personas normales. No hay nada heroico en ellos» y algo más adelante dice que «es una de las primeras novelas policíacas en las que el tiempo juega claramente un papel principal.». Este uso del tiempo -la acción dura seis meses y medio, pero en los tres primeros la investigación policial apenas avanza- sirve para imprimir un ritmo idóneo de suspense y de tensión al relato.

Novela negra nórdica, novela criminal escandinava
También, aunque no en exceso, hay humor en el relato. Un humor, todo hay que decirlo, a la sueca, o sea, nada estruendoso, sin carcajadas que rompan el hielo de esa sociedad nórdica: así en la narración del descubrimiento del cadáver leemos que «La mañana del cinco de julio la draga amarró en Borenshult ante la admiración de los niños del pueblo y de un turista vietnamita» ¿Un turista vietnamita en Suecia, en 1965, cuando la Guerra de Vietnam estaba en su apogeo? Evidentemente estamos ante un sarcasmo, humor irónico, una velada crítica por esa guerra inacabable contestada por la izquierda sueca en la que militaban los dos escritores. Más humorístico y literariamente más funcional me parece el uso que hace del mismo para caracterizar personajes: «—Atención a la elección del verbo enrolarse —puntualizó mirando con orgullo a Martin Beck.», le dice el inspector Kollberg a su inmediato superior que poco antes le había corregido una palabra. El mismo Kollberg y su compañero Melander hablando con Martin Beck quedan caracterizados por su vocabulario:
«—¿Y de dónde vas a sacar a una mujer?
—Tiene que haber alguna en el cuerpo.
—Mejor búscala antes.
Diez minutos más tarde, Kollberg preguntó: —¿Y dónde piensas encontrar a una tía?
»
Otros momentos de tono humorístico en mi opinión dignos de ser destacados se ven en frases como las que siguen:
  • «El tradicional asesinato de Nochevieja sucedió en Gotemburgo y se esclareció en menos de veinticuatro horas.»
  • «Doce alemanes, cuatro daneses, cuatro ingleses, un escocés, dos franceses, dos sudafricanos —a éstos habrá que buscarlos con un tam-tam—, cinco holandeses y dos turcos.»
Quizás hoy, esa sarcástica alusión a los sudafricanos sometidos por entonces al cruel apartheid no superaría el listón de lo políticamente correcto. Y quizás hoy, si los vigilantes de la ortodoxia se empeñasen, veríamos desaparecer las novelas de esta pareja de suecos de los anaqueles de las librerías. Corregir el pasado es, como denunciara George Orwell, pretensión de todos los absolutistas. Afortunadamente la pareja formada por Maj Sjöwall y Per Wahlöö no tiene la fama universal alcanzada por la dama de la narrativa detectivesca, Agatha Christie, cuya novela Diez negritos en las últimas ediciones figura ya con el título de Eran diez a fin de evitar la palabra estigmatizada. No se sabe qué opinaría de este cambio la autora británica si estuviera viva.

Para finalizar
Los escenarios en los que se desarrolla la trama novelesca son totalmente reales: «Motala es una ciudad sueca de tamaño medio. Está situada en la provincia de Östergötland, en la parte norte del lago Vättern, y tiene unos 27.000 habitantes.». El lugar donde aparece el cadáver de la mujer asesinada es bien conocido por todos los suecos que hayan pasado por la escuela: «—El lago Boren —dijo—. Boren, Roxen y Glan. Que yo recuerde, eso es más o menos lo único que aprendimos en el colegio».

También, leída desde el siglo XXI, ha llamado mucho mi atención observar la enorme dificultad que habían de tener las pesquisas policiales durante los años del siglo XX en que aún no existían los ordenadores. Repasar la vida y localizar a los 85 pasajeros que viajaban en ese barco donde se cometió el crimen desde luego no debía de ser trabajo fácil de realizar.

Por último, sólo me resta decir que leeré alguna novela más de esta serie al haberme satisfecho mucho "Roseanna" de Maj Sjöwall y Per Wahlöö, un auténtico clásico de este género narrativo. Saber en qué parará la relación del personaje con su mujer es para mí ya un verdadero acicate para buscar el siguiente título de la serie, El hombre que se esfumó, de por sí ya más que intrigante, ¿no os parece? 

Nota:
La novela es un titulo más para incorporarlo al listado de novelas clásicas leídas dentro de la VIª edición del Reto Nos gustan los clásicos

26 jul 2021

Karin Fossum y su novela "Yo veo en la oscuridad"

12 comentarios:

«Siempre me movía por el centro con gran discreción, mirando a derecha e izquierda antes de entrar en una habitación. Les tiraba del pelo y les arañaba, pero nunca me había visto nadie hacerlo. Y, sin embargo, había notado el ambiente muy enrarecido, las largas y recelosas miradas, como si hubieran sabido algo. No podía entenderlo.»

“Yo veo en la oscuridad” ha sido mi primer acercamiento a esta escritora noruega. Las tendencias narrativas policíaca y negra destacan desde hace tiempo en los países escandinavos donde se mantienen con energía y vigor sin mostrar síntoma de desfallecimiento alguno. Muchos son los autores que las cultivan procedentes de esta zona geográfica de los que conozco y he leído no pocos (Larsson, Nesbo, Mankell, Lackberg, Anne Holt... y tantos otros). A estos nombres puedo añadir a partir de ahora el de Karin Fossum.

Thrillers noruegos, Karin Fossum, Novela negra noruega
“Yo veo en la oscuridad” es un thriller muy entretenido de sesgo psicológico cuyo protagonista, Riktor, trabaja en una residencia de ancianos de la localidad noruega de Løkka. Él mismo es quien cuenta su historia. «Llevo comida, bebida y medicamentos de habitación en habitación, y voy poniendo cruces para indicar lo que los ancianos han comido y bebido, y las medicinas que han tomado», dice de su actividad laboral al inicio; si bien a renglón seguido de esta afirmación, que aparentemente muestra a un ser bueno y honrado, nos deja totalmente anonadados cuando de su propia boca sale que «la realidad es otra muy distinta. Las inyecciones se las pongo al colchón, la comida la echo por el retrete, y el mismo camino siguen los medicamentos»

 ¡Caray. Pero qué individuo es este Riktor! Viendo la realidad de su práctica profesional no queda más que considerarlo un odioso sujeto sin alma, sin principios, un ser detestable. Según avanzamos en la lectura vamos sabiendo de su inaceptable dualidad, de la bipolaridad que alberga en su interior donde conviven prácticas de crueldad horripilantes («Dicen que Nelly Friis está ciega. [Nelly Friis es una anciana residente] Que lleva ciega más de treinta años. Lo dicen sus familiares, una hija y un hijo. […] El pellizcar a Nelly Friis detrás de las orejas y causarle hematomas que nadie ve hace que mi frustración acumulada, mi angustia y mi dolor salgan a chorros de mi cuerpo como el pus de una herida.») con sentimientos de aprecio, diríase cuasi humanos que proyecta fundamentalmente en la enfermera Anna de la residencia. Para él la «enfermera Anna es mi ángel. Es buena, pero también avispada y perspicaz, como una tarta con un baño dulce que esconde en su interior una minúscula y amarga fruta del bosque».

Con el resto de los compañeros mantiene una cierta distancia pero podría decirse que su relación es aceptable. Del Dr. Fischer tiene una buena opinión y muchas veces piensa en él para consultarle ciertos “problemillas” médicos que percibe en sí mismo («Oye, le diría al doctor Fischer. La cabeza me hierve cuando se pone el sol») y también habla bastante de Sali Singh, el cocinero indio de la Residencia («Sali es un hombre grande, la mayor parte de los kilos los acumula en la cintura. Me pregunto qué opinará de Noruega, de los noruegos, en el fondo de su oscuro corazón indio»).

La crueldad que Riktor desarrolla en el ejercicio de su profesión podría explicarse por algún trauma sufrido en su niñez, quizás por haber sido maltratado por sus padres o por alguna otra persona. Él mismo desearía que así fuese, pues es evidente que está insatisfecho con la vida que lleva: «No comprendo del todo mi destino, no entiendo esa sensación de ser siempre un extraño, de no pertenecer, de no estar a gusto en el fluir de las rutinas diarias. Unas fuerzas que no consigo dominar me han alejado de los seres humanos». Pero no hay tal, pues según reconoce «Mi padre era un hombre honrado, que nunca hizo mal a nadie. Es cierto que era distante y poco caritativo, pero no murió colgado de una viga. Murió cuando yo tenía catorce años de un infarto de miocardio fulminante»; también y con un puntito de humor reconoce que «podría añadir, a fin de explicar mis tendencias destructivas, que mi madre solía pegarme con un palo. Pero no sería verdad». Como se ve Karin Fossum realiza, desde mi punto de vista, una genial ruptura de las frecuentes expectativas contenidas en la mente del habitual lector de novela psicológica.

La personalidad de Riktor a mí me ha recordado bastante la de Harry Haller, el protagonista de la exitosa novela de Herman Hesse, “El lobo estepario”. Como Haller, Riktor parece debatirse entre ciertos humanos sentimientos aunque algo desmedidos (¡¡Necesito una mujer!!, grita de vez en cuando especialmente si piensa en la enfermera Anna) con la práctica diaria de la brutalidad. Confunde o mezcla como él los planos real e irreal.

Es en el trabajo donde Riktor se socializa. Su tiempo libre es de una rutina apabullante. O está en su vieja y pequeña casa, construida al final de la guerra mundial junto a otras idénticas dentro del plan de reconstrucción del país, o sale al parque del Mester que tiene cerca de ella. A ese parque, próximo al lago Mester, todos los días «iban acudiendo como animales a la charca, Ebba, Lill Anita, Miranda, Eddie y Janne, el negro grande e infeliz de la residencia para refugiados». Todos ellos más Arnfinn Jagge, un alcohólico, forman el núcleo humano que Riktor observa desde su banco del parque. Los cruces de palabras entre ellos son mínimos y esporádicos. Eddie y Janne son una pareja de adolescentes que constantemente están besándose y acariciándose; Ebba es una bondadosa anciana que hace ganchillo continuamente; Lill Anita y su hija Miranda con parálisis cerebral llaman poderosamente su atención; y el negro grandote e infeliz que vive en la Residencia para refugiados desata en su mente pensamientos variados. Sobre este hombre y sobre el cocinero indio de la Residencia de ancianos Riktor vierte opiniones de corte xenófobo. De todos estos seres será con Arnfinn con quien más interactuará el narrador llegando incluso a –cosa rara en él- dejarle pasar a su casa donde le paliará su síndrome de abstinencia alcohólico ofreciéndole vodka.

Esta es la vida de Riktor, un hombre de 43 años que está solo en el mundo y que a veces piensa que necesitaría una mujer y que la enfermera Anna sería ideal para tal menester. Riktor es claramente una persona con problemas mentales que hacen de él un ser raro, huidizo, bipolar, simulador, que esconde la maldad que no logra dominar y que se cree dotado del poder de ver en el interior de los demás, de adivinar sus pensamientos y deseos. Desde siempre cree ver en la oscuridad, de intuir lo más oculto de los demás. De ahí que su entretenimiento consista en observar a los visitantes del parque e imaginar sus vidas, su interior, su futuro. Él siente desprecio por los desvalidos, por los ancianos, por quienes ya no tienen futuro alguno. En el curso de la investigación que está realizando la policía sobre unas muertes extrañas habidas en la Residencia de ancianos, un psiquiatra forense le pregunta a Riktor
— ¿Qué siente cuando se encuentra ante una persona desvalida, una persona que no puede cuidar de sí misma? 
—Irritación. Desánimo. Me irritan y los desprecio por tener que depender de otros, por suplicar, lloriquear y quejarse.
Junto a una cierta xenofobia, Riktor también padece aporofobia, odio al pobre y al necesitado; por eso no hay cosa que le moleste más que los subsidios estatales que reciben personas desvalidas como los refugiados políticos, los alcohólicos y quienes padecen enfermedades inhabilitantes como Miranda
«Se inclinó hacia la silla de ruedas y volvió a colocarle bien el vestido a la niña. Era un vestido muy bueno, no entiendo cómo la gente puede vestir a sus hijos de esa forma viviendo de subsidios estatales. Porque suponía que ella también vivía de subsidios, igual que el borracho de Arnfinn. Así funciona el sistema: puedes sobrevivir durante mucho tiempo sin trabajar, y algunos lo logran durante toda la vida, sin contribuir a la colectividad»
Novela negra noruega
La acción novelesca discurre en dos tramas -la investigación por la policía de unas muertes en la Residencia de ancianos y la propia del discurrir vital de Riktor- que se solapan, se cruzan, confluyen, se separan, van en paralelo..., y que hasta el final no sabremos en qué pararán ambas. Al hilo de las mismas muchos asuntos se tocan en el relato: la soledad, la necesidad de afecto, el trabajo, la vejez, el inevitable final, la amistad, la crueldad con los débiles y pusilánimes, la inacción, el mundo mental imponiéndose al mundo real, los métodos policiales, el sistema judicial y penitenciario.... Todo esto y más se encuentra en esta novela corta de Karin Fossum,  escritora noruega de 67 años que cuenta en su haber con al menos, según se puede leer en los datos que sobre ella aparecen al final del libro, 20 novelas desde que publicase en 1995 con enorme éxito la primera de ellas, "El ojo de Eva".

Resumiendo
"Yo veo en la oscuridad" es un thriller en algunos momentos de gran dureza, pero no gratuita. La mente de un psicópata y esquizofrénico cuando pasa a la acción traspasa cualquiera de las líneas al respecto. Afortunadamente son momentos puntuales en los que la escritora no se recrea. El nihilismo, la desesperanza, aparecen en el relato como justificación de la maldad. Riktor, que se cree superior en muchos aspectos a los demás, cuando comete algún acto de crueldad gratuita lo justifica ante sí mismo, dentro de esa oscuridad en la que él cree ver y verse con inmensa claridad: «Esto es una locura, susurré a la oscuridad, todo en esta tierra, todo lo que los seres humanos nos hacemos los unos a los otros. También sucumbirá el piadoso, y no tendremos ninguna recompensa en el cielo. ¿Para qué esforzarse entonces?».La inacción ante la desgracia ajena es también manifestación de este nihilismo en que vive el personaje: un solitario que se siente rechazado por los otros y tiene de sí una excesiva autoestima.


Sobre la autora (tomado de la solapa de la edición en papel de Debolsillo)
Karin Fossum (Sandefjord, Noruega, 1954) es una de las autoras de thrillers más reconocidas en el panorama internacional. Considerada la gran dama noruega del crimen, obtuvo el prestigioso premio Glass Key con la novela No mires atrás (1996), segunda entrega de su famosa serie protagonizada por el inspector Sejer. A esta la había precedido El ojo de Eva (1995) y la siguieron Quién teme al lobo (1997), La luz del diablo (1998), Una mujer en tu camino (2000), Segundos negros (2002), Drapet på Harriet Krohn (El asesinato de Harriet Krohn, 2004), Den som elsker noe annet (Quien quiera algo más, 2007), Den onde viljen (Malas intenciones, 2008), Presagios (2009), Carmen Zita og døden (Carmen Zita y la muerte, 2013), Helvetesilden (Fuego infernal, 2014) y Hviskeren (Susurros, 2016). Siete de ellas han sido publicadas en español y están disponibles en el catálogo de Debolsillo. Yo veo en la oscuridad (2013) es una novela independiente, que no pertenece a ninguna serie. Sus novelas han sido traducidas a veinticinco idiomas y han ganado numerosos premios.
____________________
Nota.
Esta novela me sirve para ir avanzando en el Reto 'Autores de la A a la Z' propuesto por Marisa del blog Lecturápolis

26 ago 2020

"1793" y "Penélope y las doce criadas" (A pares XIII)

18 comentarios:

“Me lo debo a mí misma. No ha sido fácil decidirme: la narración de historias es un arte de muy baja estofa. Ahora que todos los demás se han quedado ya sin aliento, me toca a mí contar lo ocurrido. Tan sólo les gusta a las ancianas, los vagabundos, los cantores ciegos, las sirvientas, los niños: gente a la que le sobra el tiempo.” (“Penélope y las doce criadas”, pág. 15) 

"Los humanos son sabandijas mentirosas, una manada de lobos sedientos de sangre y de poder. Los esclavos no son mucho mejores que sus señores, sólo más débiles. Los inocentes sólo siguen siéndolo porque son unos incapaces." (“1793”, pág. 389)

2020 pasará a la Historia como el año del coronavirus, un año raro raro, que diría aquél, en todos sus términos y también, claro, en el de los libros. La cuarentena obligatoria, el confinamiento drástico decretado a partir del 14 de marzo que duró trece semanas se llevó por delante cuantas celebraciones multitudinarias estaban programadas durante esos tres meses y entre ellas, como es obvio, la del 23 de abril, Día del Libro. Como se pensaba que todo se solucionaría durante esos días de encierro se mudaron las fechas pasándose las convocatorias a meses posteriores; así la Fería del Libro de Madrid de finales de mayo se programó para finales del inminente mes de septiembre y el Día del Libro se pasó en este año excepcional para el 23 de Julio pasado. 

Nada ha salido como se había pensado: ayer mismo se comunicó que la Feria del Libro 2020 del Parque del Retiro de Madrid quedaba desconvocada definitivamente; tampoco las librerías pudieron sacar sus libros a la calle el 23 de Julio para celebrar entre el bullicio de lectores y el colorido de las flores la Fiesta de la lectura. De nuevo como en abril los lectores hubimos de refugiarnos en la compra online o en la solitaria visita a las pocas librerías abiertas. Esto último fue lo que en esta ocasión hice yo, acudir a una librería física para adquirir algún libro físico a fin de apoyar a los libreros -estos sí que 'físicos' de verdad- huyendo de los libros digitales comercializados por esos entes monstruosos como son Amazon, la FNAC, el Corte Inglés o los grupos editoriales dominadores del mercado.

Margaret Atwood, Niklas Natt och Dagg

De los dos libros que adquirí había leído reseñas más o menos elogiosas. El primero venía muy apoyado en mi opinión en la obra anterior de la autora, Margaret Atwood; el segundo, por contra, era una ópera prima de un escritor nórdico totalmente desconocido por mí, Niklas Natt och Dag. Sus títulos respectivos: "Penélope y las doce criadas""1793".



"Penélope y las doce criadas" de Margaret Atwood

Desde que leí de la autora canadiense "El asesino ciego" (premio booker 2000) y sobre todo tras la lectura de "El cuento de la criada" que me encantó [leer reseña en este blog pinchando aquí] he querido leer más de Margaret Atwood. Tengo en lista de espera la continuación de "El cuento de la criada" titulada "Los testamentos" aunque tras ver la adaptación televisiva de la primera de la serie algo me ha hecho demorar esta lectura al parecerme, quizás infundadamente, que será una explotación del éxito alcanzado. Quizás me equivoque aunque tras leer la que aquí reseño creo que me muevo más por el terreno de la certeza que del equívoco. Ya os diré más adelante por qué.

 La publicidad que acompaña a esta novelita dice lo siguiente: 

Probablemente una de las gestas heroicas más glosadas y conocidas de todos los tiempos, el regreso de Ulises a Ítaca nos deja también un gran interrogante acerca de la terrible matanza de los pretendientes de Penélope y sus doce criadas: ¿por qué se ahorcó a las mujeres y cuáles eran las verdaderas intenciones de Penélope? 
En un audaz e inspirado giro al relato de Homero, Margaret Atwood cede a Penélope la voz narradora que nos conduce hacia la respuesta del misterioso suceso. Su relato, colmado de sabiduría y humor, resulta inquietante, fruto de la imaginación de una autora ampliamente reconocida por su capacidad de contar historias con un elevado tono poético.

Con estos estupendos augurios y gustándome como me gusta todo lo que tiene que ver con los mitos griegos era normal que este libro cayese en mi poder, ¿no os parece?

Penélope y las doce criadas, Mitología griega, feminismo
Sin haberme entusiasmado la lectura es cierto que varias cosas buenas se pueden decir de este librito. Una es su afán divulgativo de la mitología griega más conocida entre nosotros y más influyente en nuestra cultura; otra, el innegable toque de humor con el que muchas veces la narración sin duda se enriquece; y en tercer lugar, sí, he de decirlo, la brevedad. 

Es cierto que el asunto no daba para mucho más pues volver a contar la historia de Ulises (Odiseo en la novela) desde la perspectiva de Penélope no hace que aparezcan nuevas aventuras de ésta o de aquél. No, Atwood no se aparta del surco marcado por Homero en el poema épico: la caverna, el cíclope, los pretendientes, el arco, las impertinencias de Telémaco, Circe, Calipso, la fortaleza y astucia de Odiseo... Tan sólo ha habido alguna cosilla que no conocía o que en mis traducciones escolares o en mi lectura antigua de la Odisea me habían pasado desapercibidas o simplemente había olvidado: la columna de olivo de la cama conyugal, la cicatriz en la pierna del héroe que sirve para que Euriclea, su aya, lo reconozca, el número ingente de pretendientes -¡120, madre mía!-, la salacidad de las criadas, el que Penélope tejiera y deshiciera un sudario para Laertes, el padre de Ulises ¡que aún estaba vivo!, la flecha que pasa por el ojo de 12 hachas para luego irse a clavar en el cuello de uno de los pretendientes... 

Quizás lo que más me ha llamado la atención haya sido la explicación del simbolismo contenido en el número 12: doce criadas, doce hachas, doce meses del año, doce apóstoles, doce signos del zodiaco, incluso el número de pretendientes es de diez veces doce, etc. E igual con el número 13, o sea, 12 + 1: doce criadas más Penélope, doce apóstoles más Cristo, doce fases lunares más una más lo que equivale al año lunar por lo que doce meses más uno igual a un año, etc. 

También me ha gustado el juego con el anacronismo valiéndose del no-tiempo existente en el reino de los muertos, o sea, en el Hades donde se encuentran desde hace miles de años Penélope, Helena, las doce criadas, los pretendientes... Desde el Hades, pasando por el agua del Olvido o en algunos casos -pocos, la verdad- la de la Memoria, los que allí están pueden volver al mundo de los vivos. Penélope no lo ha hecho nunca, pero Helena que es mucho más disfrutona sí, y cada vez que lo hace vuelve al Hades para pasárselo por la cara a su prima y enemiga Penélope

En fin una novela que se lee bien pero que no alcanza a llenar las expectativas que sobre ella tenía. Tampoco, bien he de decirlo, creo que cumple lo anunciado en la propaganda editorial. La novela en mi opinión busca hacerse un hueco en los expositores acudiendo al tirón innegable del feminismo actual: Si la historia del héroe Odiseo la cuenta su mujer Penélope seguramente encontraré una historia distinta, pensará cualquier lector o lectora. Pues no. Es la misma historia de siempre como no podía ser de otro modo. En este sentido le alabo el gusto a Margaret Atwood pues no se ha dejado tentar por las sirenas del movimiento #Metoo o adláteres y como confiesa en un epílogo final se ha conducido siempre por la vía de la Verdad, en este caso la afirmada fundamentalmente por Robert Graves en su estudio sobre "Los mitos griegos", fantástico y estupendo manual que a cualquiera que esté interesado en saber más de la Mitología griega desde aquí recomiendo vivamente.



"1793" de Niklas Natt och Dag


Al contrario que Margaret Atwood para el sueco Niklas Natt och Dag  "1793" es su primera incursión en el terreno de la narrativa. Es una novela negra sueca que está teniendo un éxito increíble en toda Europa. A mi me ha gustado aunque a tenor de lo que había leído en otros blogs, pensé que me iba a sorprender mucho más de lo que lo ha hecho. Pero sí, me ha satisfecho. El relato esta en línea con este estilo de novela negra de corte algo tremendista muy propio del norte de Europa que no se arredra al describir de manera descarnada y perturbadora acciones características de la maldad humana más extrema. 
 
La novela es una muy apropiada lectura veraniega para entretener estos días de vacaciones sin buscarse complicaciones literarias de ningún tipo. Ciertamente es un best seller, y contiene muchos de los elementos propios de este tipo de libros superventas (culturalismo al alcance del gran público, voluminoso número de páginas, recursos de novela negra, incursión del género de la novela negra en el más popular de terror, recursos literarios poco complicados, juego estructural sencillo, etc.). No es la primera vez que lo digo, pero ser superventas no es sinónimo de mala calidad aunque si de facilidad lectora esquivando el autor cuantas posibles dificultades pudieran surgirle a un lector medio durante su lectura. La máxima novedad -y lo digo con ironía- estriba en la disposición desordenada de las cuatro partes en que se distribuye el contenido de la novela: Otoño, Verano, Primavera, e Invierno. Pero dentro de cada una de estas partes es absolutamente lineal con un narrador preferente en 3ª que sólo cambia a primera en la segunda parte en que la narración se presenta en forma de género epistolar. 
"1793", Revolución Francesa, Novela histórica, Novela negra, Suecia

La historia se contextualiza en ese año que da titulo a la novela y en Estocolmo, capital del reino de Suecia. Concretamente el año anterior el rey Gustavo III ha sido asesinado en un baile de máscaras. Desde que en 1789 sucediera en París la denominada Revolución francesa con la serie de episodios cruentos asociados a ella desarrollados entonces y en los años sucesivos (concretamente en enero de 1793 Luis XVI es guillotinado; y a finales de ese mismo año es la propia reina María Antonieta la que pasará por el cadalso), la aristocracia europea vive temerosa de que los burgueses de sus naciones imiten el comportamiento de sus homólogos franceses; razón por la que la policía política, aquí en Suecia, está funcionando a todo gas deteniendo a cuanto sospechoso de desafección monárquica exista o parezca existir.

Este es el contexto en el que sucede el episodio criminal que dos investigadores, Mickel Cardell, guardia  veterano de la guerra sueca contra Rusia, y Cecil Winge, relojero por afición, gestor del hospicio Eduviges Leonor y colaborador de la policía, intentan desentrañar. Todo comienza cuando casualmente Cardell descubre en un lago de Estocolmo un cuerpo salvajemente mutilado. Estos dos investigadores habrán de darse prisa en sus pesquisas para evitar que  el fiscal jefe de la policía, Johan Gustav Norlin, que ha encargado a Winge esclarecer el crimen, sea depuesto y sustituído por Gustav Adolf Reuterholm Liljensparre, funcionario reaccionario nada partidario de que el turbio asunto que se esconde bajo éste emerja. 

A este escenario histórico en el que se incardina la historia relatada se vienen a sumar las vicisitudes vividas por personajes secundarios pero importantes en la trama. No quiero desvelar aspectos importantes de la misma para no perturbar el innegable disfrute de esta lectura. Sólo daré algunos nombres que me parecen de interés: en la segunda parte del relato Kristofer Blix y Richard Sylvan, amigo del anterior, es una pareja de pícaros que viven del engaño siempre al borde del peligro; son antiguos soldados de la guerra contra Rusia en la que el primero, narrador de este apartado, trabajó de ayudante del servicio médico. 

En la 3ª parte la historia da un giro importante y se interna en terrenos románticos: Anna Stina y André Petrer son unos adolescentes que, vecinos, se han criado juntos y se tienen un innegable aprecio; lo que sucede es que la velocidad de la relación no es coincidente en ambos y André en un momento dado  quiere besarla, tocarla, hacerla suya, algo a lo que Anna aún no está dispuesta. Cuando fallece Maja Knapp, madre de Anna, los problemas para ésta se acrecientan pues que una mujer pudiese sobrevivir por sí misma no se consideraba posible en la época salvo que se dedicase a la prostitución, ejercicio que se castigaba con la prisión. 

Por último en la 4ª parte los acontecimientos se precipitan y el autor realiza una serie de recopilaciones informativas (anagnórisis) que sirven para atar todos aquellos cabos que quedaban sueltos en las investigaciones de los acontecimientos sucedidos durante el curso de la novela. Hay nombres de personajes nuevos que serán importantes en esta resolución como el de Lovisa Ulrika Blix o el de María Vide, mujer de Gustav Adolf Balk, padres a su vez de Johannes Balk, persona del máximo interés en la narración. En este apartado aparece, dentro del contexto de libertinaje que practicaron algunos sectores ilustrados de la Europa del momento, una sociedad denominada las Euménides cuyos integrantes se reúnen en la denominada Casa Keyser regentada por una tal Madame Sachs. Todos estos nuevos elementos y personajes son de suma importancia en esta parte del relato.

Para finalizar sólo me queda decir que el autor de esta novela, según reza en la solapa de la misma, es miembro de una de las familias más antiguas de la nobleza sueca, y que nació en 1979 en Estocolmo donde reside con su esposa y sus dos hijos. Es, pues, un buen conocedor de la historia de la aristocracia sueca, cuestión que sirve para hacer mucho más verosímil aquello que cuenta. También, como colofón de esta reseña, quisiera avisar a los entusiastas del autor que, según manifestaciones suyas, nos encontramos ante la primera entrega de una trilogía histórica. Así pues el personaje enfermizo de la misma, Cecil Winge, espero -es sólo una simple suposición mía- que no se nos muera por el camino en el espacio temporal que exista entre una y otra entrega. En fin, un acicate más para leer la segunda novela de la serie que ya ha salido en Suecia y en algunos otros países europeos aunque todavía no en España. Habrá que estar atento. Como se ve técnicas de suspense propias de los best seller.

28 ago 2019

A pares I: Chester Himes: "Algodón en Harlem" y Anne Holt: "La diosa ciega"

9 comentarios:
Es el verano época propicia para lecturas más livianas, más breves y más seguidas, de manera que éstas, una vez realizadas, se me suelen ir amontonando sin haber hecho reseña alguna de las mismas. Es cierto que no todo lo que leo lo reseño, pero entre las muchas hechas durante estos meses de calor me gustaría dar noticia, siquiera breve, de algunas de ellas. Lo haré por parejas pues mi idea es sólo dejar constancia de sus títulos, de sus autores, y de algún pequeño detalle significativo más. Inicio pues con esta entrada esta serie de reseñas que denomino “A PARES”.


"Algodón en Harlem" de  Chester Himes

Novela negra norteamericana, discriminación racial,

La pareja de detectives policiales de color Grave Digger (Sepulturero) Jones y Coffin (Ataúd o Ataúdes) Ed Johnson indagan en esta ocasión unos asesinatos que en el curso de la investigación llevarán asociados la extraña pérdida, búsqueda y comercialización de una bala de algodón en el Nueva York de los años 40 (la verdad es que no se precisa la década en que transcurre la historia) aproximadamente. El reverendo O'Malley que preside una de las múltiples iglesias baptistas que adornan el Harlem neoyorquino está comercializando bajo el eslogan de "Regreso a África" unos viajes para la gente de color en busca de sus raíces. Cada viajero ha de pagar la abultada cifra de 1000 dólares en cuya cantidad se incluye el pasaje en un moderno trasatlántico hasta un país africano en el que se les darían unas hectáreas de tierra, unos cuantos aperos de labranza y animales de carga para poder establecerse allí y labrarse el futuro que les hurtaron los blancos cuando sus antepasados fueron esclavizados  y enviados a Norteamérica. La inocencia de la gente hace que en las arcas de la supuesta benéfica organización de O'Malley se hayan acumulado 87000$. Pero todo es un auténtico fraude que provocará el robo de esta cantidad y una serie de muertes.

Los detectives Coffin Ed y Grave Digger, burdos, toscos, pero muy efectivos, investigarán la misteriosa desaparición del dinero y los asesinatos anejos a la misma. Chester Himes presenta aquí una novela negra en los términos ya habituales en su novelística:
  • Estilo 'hard boiled':
"—Lo que más necesitan los barrios bajos norteamericanos es aseos —contestó Coffin Ed.
"Husmeando los olores a comida, cópulas, menstruación, excrementos, orines de gato, masturbación y la vaharada de vino rancio y tabaco negro, Grave Digger replicó:
"—Eso no valdría para gran cosa.
", pág. 72)
  • Erotismo en línea con el estilo antes señalado, un estilo que hoy no pasaría el filtro de lo políticamente correcto. El autor que tuvo que salir de su país definitivamente en 1956 harto del racismo que allí imperaba, hoy sería objeto de persecución por parte de movimientos intrasigentes y revisionistas que gozan, inexplicablemente en mi opinión, de buena salud. Afortunadamente en 1967, fecha de publicación de la novela, la sociedad tenía asuntos de mayor enjundia entre manos y la corrección política no formaba parte de ellos:
"Iris arrojó a un lado la revista y se incorporó. Llevaba un vestido de seda estampada y la falda se le subió, mostrando unos suaves muslos color amarillo crema por encima de las medias de nylon.
[…]
De la mujer emanaba un mareante olor a sexo húmedo, a sudor y a perfume.
—¡Maldita puta! —graznó el policía." (págs. 99 y 104)
  • La música de jazz que suele sonar en los clubs que frecuenta la población negra:
"Sonaba una pieza de Ray Charles
De pronto los dos se pusieron a escuchar atentamente la pieza que estaba sonando.
—Pres —reconoció Grave Digger, utilizando una mano como pantalla de la oreja—. Y Sweets.
—Y también Roy Elridge —añadió Coffin Ed." (pág. 148) 
"El piano sonaba frenéticamente, el saxofón gemía con ritmo afrodisíaco, el contrabajo latía de forma sugestiva, la trompeta sonaba imperiosa y la guitarra suplicaba" (pág. 218)
  • La gran ciudad:
"La ciudad vivía, respiraba y dormía como de costumbre. Había gente que mentía, robaba, estafaba y asesinaba; gente que rezaba, cantaba, reía, amaba y era amada; y gente que moría y hacía. El pulso de la ciudad seguía igual. Nueva York. La Gran Urbe." (pág. 141)
  • Los coches:
"El «Chevrolet» —el «Cadillac» del pobre— era exactamente igual a los otros cientos de coches de la misma marca que hay en Harlem" (pág. 129)
  • La reivindicación social de su pertenencia a una clase desfavorecida y perseguida por tenérsela siempre bajo sospecha. En otras reseñas sobre otras novelas de este inmenso escritor aludo a lo poco que ha cambiado el panorama en USA respecto a esta discriminación [leer reseñas aquí y aquí]:
"Por los altavoces sonaba la tonante voz de un orador:
—Hombre blanco: nos has hecho trabajar de balde durante cuatrocientos años. Ya es hora de que pagues..." (pág. 169)
Las anteriores características unidas a un sentido del humor muy Chester Himes hacen que la novela se lea con muchísimo gusto. No en balde el escritor fallecido en Moraira (Alicante, España) en 1984 y enterrado en el cementerio municipal de Benissa forma junto a Raymond Chandler y Dashiel Hammett el tridente de la novela negra clásica norteamericana.




"La diosa ciega" de  Anne Holt

literatura noruega, movela negra escandinava, novela negra noruega

Creo haberlo comentado ya en otras ocasiones. Me gusta leer durante mis viajes algo relacionado con el lugar o lugares que voy a visitar. Este verano he paseado con gusto infinito por los fiordos noruegos. Correspondía pues buscar alguna lectura surgida de ese país nórdico. Puesto a buscar me centré en la novela negra de la que los europeos más septentrionales son maestros indiscutibles. Quería, además, acercarme más a la realidad del país que iba a visitar: necesitaba autores noruegos, no me valían los suecos que son quienes llevan la delantera en ficción de suspense, thriller y detectivesco-policíaca. Busqué y pronto me fijé en una escritora, Anne Holt, que antes de dedicarse a la narrativa había sido durante unos meses Ministra de Justicia en su país. Si había sido Ministra de Justicia -pensé- debía de conocer a la perfección los entresijos de su administración y además sabría de asuntos que acontecen en localidades noruegas: en Oslo, en Bergen, en Stavanger…, ciudades por las que iba yo a deambular.

Anne Holt es escritora prolífica desde que en 1993 publicó "La diosa ciega", primera entrega de la serie protagonizada por la subinspectora Hanne Wilhelmsen. La serie consta hasta la fecha de 11 títulos, siendo el último del año 2015. A partir de 2001, paralelamente a las historias de la afamada policía, comienza a publicar otras protagonizadas por el inspector Yngvar Stubø y la criminalista Inger Johanne Vik. Por ahora esta segunda serie la forman cinco títulos, el último del año 2012. Pero Anne Holt no se conforma con los héroes de estas dos sagas, en 2010 inauguró una nueva serie escrita al alimón con su hermano Even Holt protagonizada por otra pareja de detectives, la doctora Sara Zuckerman y su padre Ola Farmen, que por ahora consta de sólo dos entregas.

En mi caso decidí comenzar por el principio y leer la primera novela que salió de su pluma. La he leído y me sirvió para lograr perfectamente mis objetivos: revelarme datos sobre la manera de vivir de los noruegos, entender algo de la organización de sus escasas ciudades y entretenerme con la historia que me propusiese. Éxito total.

Lo interesante de esta novela es lo bien que muestra los entresijos de la justicia criminal noruega pues aunque el relato lo escribió tres años antes de ocupar brevemente el puesto de Ministra de Justicia (de noviembre de 1996 a febrero de 1997) en esa época ella era asesora legal como abogada del cuerpo de Policía noruego. O sea que sus conocimientos de las profundidades de la justicia en su país las conoce -y las muestra en esta narración- a la perfección.

Tiene pues la novela mucho de base real como puede verse de lo dicho en el párrafo anterior. La figura de la protagonista, Hanne Wilhelmsen, bebe en la biografía de su creadora. Así vemos lo exigente que es consigo misma, las relaciones muy profesionales con sus compañeros y la muy sincera y estable que mantiene con su pareja, una médica, de la que porta "el anillo de su dedo anular, la única joya que llevaba y que le había regalado su pareja cuando se fueron a vivir juntas a los diecinueve años". Anne Holt en su vida real vive junto a su pareja Anne Christine Kjaer y su hija Iohanne.

La novela, además de la muy entretenida y muy bien llevada historia policíaca que plantea, esparce a lo largo de la narración referencias literarias, algunas poco conocidas como la que hace al escritor estadounidense Odell Gabriel Scott, si bien la mayoría son muy conocidas por los lectores como la que hace al "Ulises" de James Joyce ("Por séptima vez empezó a leer el libro que tenía en el regazo, el Ulises, de James Joyce") ya un tópico cuando se quiere señalar la dificultad de una obra y lo inalcanzable que es darle fin.

Abundan más las alusiones a la música, ámbito en el que la protagonista se mueve con soltura manifestando en más de una ocasión el aprecio que siente por la música rock que escucha preferiblemente durante sus desplazamientos en coche:
"Tina Turner berreaba un poco demasiado alto «We don’t need another hero» […] puso a Bruce Springsteen a todo trapo" (pág. 240 y 243)
Pero sin lugar a dudas lo que más me gustó de compaginar mi visita a los fiordos noruegos con la lectura de esta novela noruega fue comprobar por ambos lados ('in vivo' e 'in dicendi') que sí, que los noruegos son seres que gustan de vivir aislados en casas hechas al estilo tradicional (cabañas), que la abundancia de nieve les lleva a que esquiar sea más que un deporte una manera cómoda de desplazarse, y que las pocas horas de luz durante el largo invierno provoca en muchos de ellos problemas de depresión mental que camina al lado o muy cerca de su desmedida afición al consumo de alcohol. La violencia que muestra esta novela surge no pocas veces del alcoholismo en que viven inmersos muchos de los personajes.

Sin duda leeré alguna novela más de esta novelista, profunda conocedora del funcionamiento de la Justicia ('la diosa ciega') en su próspero país.

16 nov 2017

Sebastian Bergman 2: "Crímenes duplicados"

38 comentarios:
Todas mis amigas fans de la pareja Michael Hjorth y Hans Rosenfeldt me lo habían advertido con reiteración: '¡Juan Carlos, si te gustó la primera de la serie, "Crímenes imperfectos", espera a leer "Crímenes duplicados", su continuación y segunda de la saga Sebastian Bergman!'

Con frecuencia me suele ocurrir que tanta alabanza acabe en decepción cuando me enfrento a aquello que tanto mérito dicen contener. Quiero decir con esto que entré con cierta prevención en la lectura de esta novela. Sin embargo, pronto hube de rendirme a la evidencia: ¡es una muy buena novela negra! Intentaré en esta reseña destacar lo que de ella más me ha gustado sin desvelar nada que pueda romper el disfrute del libro.

Michael Hjorth y Hans Rosenfeldt,
Sin lugar a dudas lo mejor para mí es la evolución de los cinco personajes protagonistas que los dos escritores suecos han logrado realizar: Sebastian Bergman, Torkel Höglund, Vanja Litnher, Ursula y Billy Rosén. Todos ellos experimentan cambios sustanciales en esta segunda entrega: Bergman parece prestar más atención a las mujeres, a las que ahora ve no sólo desde un punto de vista sexual; Vanja y su relación profesional con Billy es muy interesante aquí; por otra parte Billy y su evolución personal junto a My, su novia, tiene su encanto; y lo mismo cabe decir de esa pareja no sólo profesional que en ocasiones forman el jefe Torkel y la experta investigadora Ursula.

El resto de personajes no conoce evolución semejante quedando varados en el mismo estadio en que los conocimos durante "Crímenes imperfectos". De todos ellos yo esperaba algo más de Thomas Haraldsson quien en esta entrega sigue soportando el papel de necio con aspiraciones que estropea y complica cuanto toca. En esta ocasión me ha recordado mucho más que en la primera entrega a los personajes ineptos que los hermanos Coen ponen a caminar en películas como "Fargo". En esta ocasión las semejanzas entre el ahora director de prisión Thomas Haraldsson y el vendedor de seguros Lester Nygaard del film "Fargo" se me han hecho muy evidentes, aunque quizás Haraldsson sea un ser más ingenuo e inocente que Lester pues los destrozos que su evidente ineptitud provoca, aunque nacen de su evidente sentimiento de inferioridad, con ellos no quiere hacer mal a nadie.
Jenny, la mujer de Haraldsson, ahora que ya es madre es menos intrusiva y da más cuerda a su marido. Los padres de Vanja, Anna Eriksson y Valdemar, cumplen una importante función en la trama si bien parece por lo leído que será en la siguiente entrega cuando pasen a un primer plano (¿me equivoco?). Luego está Ellinor Bergkvist, una alocada mujer con la que Bergman pasa alguna que otra noche y que en su femenino despiste imposible de contener encuentra Bergman algo así como una paz deseada que creía perdida desde que el tsunami tailandés de 2004 se llevara por delante a sus queridas mujer e hija. 

También me ha gustado "Crímenes duplicados" por la inteligencia de la trama que presenta y lo bien que los autores han sabido conectar lo apenas expuesto en "Crímenes imperfectos" con lo nuclear de este relato. En esta trama es esencial la figura del psicópata Edward Hinde, asesino en serie, que tanta fama le diera a Bergman en 1999 con la resolución del caso y la publicación de dos libros en los que expuso las características de este tipo de peligrosos seres. Ahora han pasado ya 14 o 15 años de aquello y Hinde cumple pena de cadena perpetua en la cárcel de máxima seguridad que el estúpido de Haraldsson dirige.

Sigue por otra parte presente en esta novela negra la denuncia socio-política, en especial la de los recortes presupuestarios provocados por la crisis económica que atenazaba a Europa desde 2007 hasta al amenos 2015. La acción sucede en 2014:
"La dirección había reducido el personal de día, que era más numeroso y que antes trabajaba hasta las nueve, y había adelantado a las siete el comienzo del turno de noche. Para ahorrar todavía más, la administración había reducido el personal nocturno, por lo que los registros por sorpresa se habían vuelto prácticamente imposibles en el turno de noche"
Otro elemento que me ha interesado mucho en esta narración ha sido la presencia de la literatura como elemento caracterizador de ciertos personajes. Así una de las asesinadas, Katharina Granlund, queda retratada con los libros que tiene en su estudio ("Una librería con todo tipo de volúmenes desde novelas de Tom Clancy hasta libros de cocina"), o sea, estamos ante una mujer sencilla que gusta de leer libros asequibles y populares. Sin embargo, My, la novia de Billy, es de otro nivel pues le gusta el teatro en el que va introduciendo a Billy que siempre lo había denostado ante Vanja. Esta relación desigual esconde algo del inteligente humor que en ocasiones hay en la novela:
"Billy no sabía nada de la obra ni de la compañía, que según My daría sólo cuatro funciones. Por lo que ella le había dicho, se trataba de una compañía inglesa llamada Spymonkey que cultivaba el género de la «comedia física». Billy no tenía ni la más remota idea de lo que eso podía significar. Le faltaban referencias. —Algo así como una mezcla de Samuel Beckett con los Monty Python. Bueno, al menos podía entender una de las referencias. Le gustaban los Monty Python"
Por último está el estilo característico de la pareja que forman  HjorthRosenfeldt cuyas peculiaridades ya señalé en la reseña de "Crímenes imperfectos" [leer reseña aquí]. A las allí comentadas (ritmo endiablado, cierre de algunos párrafos con tres o cuatro frases breves rotundas y sentenciosas, cierre de algunos capítulos con una especie de resumen que recoge aspectos que conviene no olvidar, etc.) añadiría aquí la inclusión de alguna que otra interesante reflexión descriptiva por parte del narrador
"Sebastian se levantó rápidamente, sin saber muy bien por qué. Le pareció apropiado ponerse de pie cuando Vanja entraba en la sala, como si ella fuera la protagonista de una novela de Jane Austen y él, uno de sus pretendientes"

Final
En definitiva, una excelente novela negra que mejora la primera de la serie y que me anima a seguir leyendo las restantes pese a que por las referencias que tengo la tercera, "Muertos prescindibles" baja un poco el nivel que vuelve a remontar con fuerza en la cuarta, "Silencios inconfesables". En fin, ya se verá. Por ahora, es tan agradable el sabor de boca que esta entrega me ha dejado que descansaré un poco del peculiar psicólogo adicto sexual que es Sebastian Bergman para engolfarme con la última novela de otro gran escritor de serie negra. Me refiero a César Pérez Gellida y su última novela de la que por ahora sólo sé que se titula "Konets". ¿La conocéis? ¿La habéis leído?

PD.- Cuando iba a cerrar este post me entero de que en 2010 se hizo en Suecia una serie televisiva de dos episodios titulada "Sebastian Bergman" sobre la primera novela de la Serie. La serie tuvo tal éxito en el país nórdico que en 2013 se rodó una segunda temporada también de dos episodios. Ya anteriormente, en 2012, se había pasado una versión en inglés por la BBC Four británica; y luego, en 2014, la serie completa comenzó a comercializarse en streaming por la cadena de televisión MHZ Network bajo el título de "Dark secrets". Dejo a continuación el trailer de la serie más que nada para que veáis cómo han imaginado a Sebastian Bergman los directores de los distintos episodios del serial televisivo: Daniel Espinosa ... (1 episode, 2010), Michael Hjorth ... (1 episode, 2010), Jörgen Bergmark ... (1 episode, 2013), y Leif Magnusson ... (1 episode, 2013).
¿A vosotros qué os parece?