29 may 2026

Música que me gusta. Una explicación

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En mi perfil en RR SS y también en Blogger al describir el blog escribo: «Blog sobre Literatura, Cine y Música que me gusta». De mis dos primeras atracciones (el Cine y la Literatura) hay sobrada muestra en todas las Redes, incluido naturalmente en la que me encuentro ahora: Blogger. Pero a quien quiera que haya tenido la curiosidad de seguir El blog de Juan Carlos durante un cierto tiempo se le hará difícil considerar mi afición musical. Sí, así es, y soy muy consciente de ello. Diré en mi defensa que la descripción inicial la hice hace ya mucho tiempo y que los años transcurridos dejaron mi gusto por la música recluído en un aposento de mi interior más personal.

 Pop

Es por lo dicho antes que he decidido dedicar esta entrada a este tercer pie tan poco tratado por mí. Diré para empezar que en el arte de Euterpe (musa griega de la música) soy de amplio espectro. Quiero decir que me agrada desde el rock de los ochenta y noventa hasta los compositores clásicos, especialmente los románticos. Lógicamente, dados los años que llevo por estos lares de la vida, he asistido a más de un concierto popular, esos que agrupan a miríadas de personas, en su mayoría jóvenes, en estadios o amplios espacios. Son reuniones para ver en directo a grupos o intérpretes que gustan, aunque habitualmente haya que conformarse con seguir las evoluciones por el escenario de los mismos a través de pantallas enormes cual si de transmisiones televisivas gigantes y en vivo se tratase. De los conciertos de música moderna a los que he asistido los que más me han agradado han estado protagonizados por los Rolling Stones, uno y por Carlos Santana, otro. Haciendo un buen ejercicio memorístico y trasladándome muchos años atrás, a mi primera juventud, diré que disfruté muchísimo en mi Salamanca natal viendo en directo (no se estilaban por entonces estos montajes audiovisuales tan hiperbólicos) a los Pekenikes, los Bravos y hasta a, por entonces, unos recién estrenados Juan y Junior.

Jazz

Según ha ido transcurriendo la vida y cayendo las hojas del calendario la música popular dejó paso a mi afición por el jazz. De los artistas de jazz me encantan grandes clásicos como Stan Getz, Sonny Rollins (fallecido hace solo unos días), Louis Armstrong, Ella Fitzgerald, Billie Hoolyday, B.B. King, Duke Ellington, Charlie Parker... y muchos otros más. La lista sería interminable. De entre todos los no citados destacaría a Glenn Miller especialmente por haberlo recibido en herencia paterna. De entre los españoles no puedo olvidar a Pedro Iturralde, a Jorge Pardo, a Tete Monteliu... y otros cuyo nombre he olvidado, aunque no la emoción que experimento al escucharlos en disco y a alguno (no muchos, la verdad sea dicha) en directo. En vivo recuerdo con enorme gusto actuaciones de muchos de los españoles realizadas en el Festival de Galapajazz (Galapagar), festival que este año alcanzará la edición número XXV. En Salamanca especialmente recuerdo lo mucho que disfruté viendo en directo al pianista Chick Corea; también en esa mi ciudad mi satisfacción fue plena escuchando en la hermosa Plaza Mayor a la pareja de pianistas cubanos Bebo Valdés y su hijo Chucho Valdés. Ha habido más, muchos más, cuyos nombres se me escapan por la gatera del olvido que, compruebo, cada vez es más grande.

Clásica

Y por último la denominada música clásica. Quizás sea ésta la que desde hace años más escucho. Del amplio abanico de épocas y compositores mi gusto musical se decanta especialmente por los románticos (Chaikovski, Debussy, Brahms, Chopin, Dvorack, Liszt, Smetana... ), sin dejar de lado a los grandes compositores del clasicismo (Mozart, Haydn, Gluck, Beethoven...). Y sin olvidarme, claro está, de maestros del barroco, especialmente el grande y genial Juan Sebastian Bach. Cuando puedo asisto a conciertos. Últimamente he disfrutado muchísimo en dos de ellos, los cuales son los que me han movido a escribir esta entrada. Han sido La pasión segun san Mateo de Juan Sebastian Bach y la Sinfonía núm. 5 en Mi menor de Piotr Ilich Chaikovski.

Ambos conciertos me gustaron, pero sin lugar a dudas esta vez, como tantas otras, el gato al agua se lo llevó Bach. ¡Qué maravilla de concierto coral el que en vísperas de la Semana Santa pasada ofreció la Orquesta y Coro de RTVE en su sede del Teatro Monumental de Madrid! Dirigió Christoph König. Los personajes de la Pasión de Cristo revivieron en las voces de los solistas Jone Martínez (soprano), Lucía Caihuela (mezzosoprano), Juan Sancho (tenor), Ferrán Albrich (barítono), Esteban Jesús Serrano (barítono), Julieta Navarro (mezzosoprano), Lore Agustí (soprano) y Miguel Ángel Ariza (tenor). A este magnífico plantel se sumó el Coro de Niños de la Comunidad de Madrid, dirigido por Ana Fernández Vega.

La Sinfonía número 5 de Chaikovski es fantástica en su monumentalidad y claro que me gustó, pero no aguanta la comparación con la barbaridad artística que supone La Pasión según san Mateo y sus casi tres horas de duración. De la obra de Chaikovski todos los movimientos, cada uno de los cuatro que la componen, se justifica por sí mismo. Pero a mí el que más me agradó fue el 3º, el Valse. Allegro moderato. ¡Una preciosidad! Y es que la OCNE (Orquesta y Coro Nacionales de España) dirigida en la actualidad por el tinerfecño Pablo González hace música como los auténticos dioses.

Como precuela a la Sinfonia de Chaikovski el Concierto celebrado en el Auditorio Nacional se completó con dos antecedentes a la música del compositor sanpeterburgués: Dos Salmos, el 24 y el 129, de la compositora francesa Lili Boulanger y la obra La doncella elegida de Claude Debussy quien no se sabe si conocía la obra de la Boulanger fallecida con sólo 24 años. Pero lo que sí puedo atestiguar como oyente de este concierto es que hay grandes similitudes o inferencias entre ambas obras. E incluso, me atrevería a decir que la monumentalidad sonora que existe en muchas partes de la sinfonía de Chaikovski también se asemeja mucho a lo escuchado en los Salmos de Lili Boulanger.



Nota:
En esta entrada las ilustraciones al texto escrito son musicales, como no podía ser de otro modo. En video abre el post el Preludio de La Pasión según San Mateo interpretado por una orquesta y un coro que no son los de RTVE, pero que valen para ver la magnificiencia de la pieza. Cierro con otro video en el que Pablo González, director de la OCNE, explica el Concierto que el pasado fin de semana (23 de mayo) tuve ocasión de escuchar en el Auditorio Nacional, en Madrid. 
Utilizo en cada uno de los tres apartados en que estructuro la entrada (Pop, Jazz y Clásica) un tema ilustrativo de cada uno de los géneros musicales: Para Pop he elegido la canción "Mediterráneo" de Joan Manuel Serrat; para Jazz he seleccionado un tema de Duke Ellington&John Coltrane titulado "Take John Coltrane"; y finalmente para Clásica he colocado el IIIº movimiento (Rondo - Allegro non troppo) del Concierto Núm. 1 en Re menor de Johannes Brahms interpretado por la pianista francesa Hélène Grimaud. 





22 may 2026

"Distancia de fuga", segunda novela de Cristina Araújo Gámir

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«La distancia de fuga, pensó, es la distancia a la que un animal te tolera, y no se mide en longitud sino en riesgo. Hay cuerpos errantes que se desplazan a miles de kilómetros y resulta que pueden chocar. Calculan sus arcos, sus desplazamientos. Otros cuerpos cercanos no se cruzan ni por asomo. Depende de su dirección, de tantos factores. Hay un margen de error. Son datos que Theo apunta en sus notas. Al lado de una cita de Kierkegaard, que para eso es el filósofo de la angustia: “la resignación es la forma de decirle sí al sufrimiento y hallar de ese modo una paz paradójica"»

"Distancia de fuga", segunda novela de Cristina Araújo Gámir
He disfrutado mucho leyendo la segunda novela escrita por Cristina Araújo Gámir. Leo y oigo a mi alrededor críticas acerca del excesivo número de páginas (casi 500) que tiene Distancia de fuga, pero confieso que a mí tal cosa no me ha supuesto impedimento alguno para una lectura gozosa, disfrutona. Es más, ese medio millar de páginas me ha servido para sumergirme en la buena literatura de esta madrileña que se dio a conocer literariamente con Mira a esa chica hará cosa de cuatro años, novela que se alzó con el Premio Tusquets de novela 2022 (tengo reseña hecha de ella en este blog).

Distancia de fuga presenta una relación romántica actual, muy creíble, entre dos jóvenes que se quieren, pero a quienes las circunstancias van a mantener lo suficientemente separados como para no poder hacer realidad un proyecto de vida en común. Serán dos magníficos amigos que se verán y se relacionarán esporádicamente, pero que siempre estarán atentos a las vidas de uno y otro. Es un amor sincero, romántico y civilizado, lejos de los excesos truculentos en que desgraciadamente desembocan otras relaciones que con mayor frecuencia de la debida son noticia en nuestra actualidad. Frances y Theo son al inicio de la narración dos jóvenes de 17 y 19 años respectivamente que se sienten atraídos y luego durante los nueve años de tiempo que dura la historia relatada se aman, se quieren y sobre todo se respetan. Ambos son muy respetuosos con los proyectos vitales de uno y otro: Ella, actriz cinematográfica muy mediática; él, estudioso de la filosofía de ayer y de hoy. Estos dos posicionamientos y trayectorias profesionales suponen una artificiosa vida de relumbrón, excesos y fiestas para Frances, y una humilde vida de búsqueda de becas para el estudio, estancias en universidades en el extranjero y trabajos de investigación intelectual para Theo.

Lo que más me ha llamado y ha hecho que esas 500 páginas no me hayan parecido excesivas es el magnífico estilo del que da muestras Cristina. Especialmente me refiero a su buen hacer descriptivo en el que las imágenes de todo tipo, en especial la metaforización sinestésica, me han ganado para su causa. ¡Qué belleza tan lograda!

Y en el plano meramente narrativo, la figura del narrador me ha tenido constantemente pendiente de ella. Es un narrador en tercera persona que se diluye hasta casi desaparecer en muchas ocasiones prestando su voz a la de los personajes que en EIL (estilo indirecto libre) o expresando pensamientos a través del monólogo interior se hacen dueños de ella y hacen dudar al lector sobre quién es quien conduce el relato. 
Este narrador objetivo en 3ª persona cambia a veces a la primera de plural por el sentido más generalizador que tiene esta persona, además de que así consigue hacer más partícipe en la historia al propio lector a quien, al tiempo, aprovecha para dirigirlo por las sinuosidades de la trama: 
  • «Arnim estaba de viaje en Lisboa, y lo último que necesitaba ahora mismo era tiempo para llenarlo, de modo que se enfundó el chándal y sus zapatillas Clifton y salió a correr por el Bois de Boulogne. Avancemos entonces seis horas para volver a reencontrarnos con ella, que desparramada en el sofá de su casa, y junto a un cuenco de fresas lavadas, repasaba en la tablet el guión de Juliette.»
  • «Después de terminar la licenciatura se tomaron un año sabático.Hubo motivos concretos. Y no sólo concretos, sino de peso, trascendentales, absolutamente justificados e irreprochables. Ya hablaremos de ellos más tarde.
  • (Theo) «aceptará, por ejemplo, la oferta de Robin y compartirán ese piso frente a la Opera donde luego Marion se morirá, desencadenando otra serie de eventos, como el cisma entre los hermanos. Aunque, no adelantemos, para eso faltan aún varios años. Y lo que va a ocurrir mucho antes, dentro de nada, en un par de días, es que los chicos [...]»
 Es un narrador que introspectivamente en su cabeza enjuicia, comenta, y hasta dialoga con los personajes cuya historia y vicisitudes nos está mostrando:
«Pero, bueno, paciencia. Es cierto que ya habían transcurrido ocho días, y que el mayor avance de Theo con la escritura se limitaba a registrar en una libreta sus notas mentales. Sellaba así un pacto con su conciencia. Porque pensar, compilar, esquematizar, todo eso, también es escribir, ¿verdad, Theo?
Pues no señor.
»
Por último, este narrador objetivo, cercano y muy próximo a los personajes en su forma de hablar, parece a veces omnisciente («Vamos, lo mismito que Frances,[...] pensaría Theo si pensase en Frances, cosa que no está ocurriendo, porque lo que está ocurriendo es que Cecilia [...]»); pero, en verdad no sabe más que ellos, sino que camina junto a ellos y duda como ellos («al final de la calle, las luces de un restaurante se activan. Por el tipo de toldos debe de ser italiano.»).

Otro dato importante en el aspecto formal es la organización de la trama a base de saltos temporales hacia adelante (prolepsis) y hacia atrás (analepsis) que indudablemente contribuyen a mantener vivo el interés del lector. La historia, considerada linealmente, se desarrolla como he dicho anteriormente durante 9 años, desde 2010 a 2019 con un punto cenital o central que sucede en 2014-2015, momento de la muerte de Marion, la madre de Frances y de su hermano Robin. Estos nueve años los distribuye la novelista en 33 capítulos que se desarrollan en fechas no ordenadas cronológicamente y en tres espacios diferentes: Lombardía (Italia), Frankfurt y París

Si algo destaca de manera sobresaliente en Distancia de fuga es el desarrollo psicológico de los personajes. Cristina Araújo conoce de primera mano a este tipo de jóvenes -a los estudiantes universitarios como Theo y Cecilia, mucho; a los chicos y chicas de la farándula, mucho menos- y sabe leer el interior de sus mentes: sus deseos, sus frustraciones, sus dudas, sus consecuentes e inconsecuentes decisiones... 
Todos los personajes están muy bien trazados, especialmente Frances y Theo, aunque también otros como RobinMarion, Arnim Zatonsky o Cecilia (estos dos últimos son las parejas más duraderas de ella y de él, respectivamente). Frances es una muchacha insegura que necesita siempre apoyarse en alguien que sepa asistirla y sacarla de sus momentos de apuro y bajón: aquí destaca su madre Marion, verdadera artífice de su éxito, preparado por ella desde que Frances era niña (clases de baile, equitación, idiomas...). Y junto a Marion, la representante de la actriz, Zadia, que le consigue entrevistas, actuaciones, le programa su presencia en desfiles de modelos, etc. Cuando le fallen estas dos mujeres Frances acudirá a su hermano Robin, pero sobre todo encontrará un sustituto de su madre en Arnim Zantosky. Todo este batiburrillo y conglomerado de cosas que se mueven alrededor de la exitosa Frances provocan que su salud mental corra serios riesgos. 

Frente a la inestable Frances aparece el tranquilo Theo que parece -sólo lo parece- tener las ideas mucho más claras que ella. Es un joven de origen mucho más humilde que los Klemmer, que llega hasta ellos gracias a su amistad con Robin quien lo invita el verano de 2010 a la casa que la familia tiene en Lombardía. Esta casa es central en la historia de amor y en cierto modo abre y cierra la novela. De la familia de Theo no hay tantas noticias como de la de Frances, pero es evidente la humildad de la misma y la certeza por parte del chico de que sólo su esfuerzo será lo que le haga progresar. La irrupción de Theo en el entorno rico y privilegiado de los Klemmer hizo revivir en mi mente en algún momento inicial de la lectura la novela de Scott Fitzgerald "El gran Gatsby". Sin embargo me bastó con avanzar unas cuantas páginas para cerciorarme de que Cristina había elegido en Distancia de fuga una dirección distinta a la del pretencioso Gatsby, si bien en el aspecto sentimental ambos personajes se hallan constantemente atrapados en las arenas movedizas de sus respectivos enamoramientos.

Editorial Tusquets
La autora demuestra en esta buena novela sus progresos literarios respecto a Mira esa chicaDistancia de fuga está magníficamente escrita y a mí me ha gustado más que la anterior. Esta magnificencia debe mucho, además de a lo ya señalado hasta aquí, a lo bien y la suma naturalidad con que los ingentes conocimientos de filosofía, literatura, psicología y demás que posee Cristina aparecen esparcidos en el relato. La escritora se ha documentado mucho. Pero lo que me parece más relevante es que este culturalismo aterriza en el relato de manera natural, nada forzada, no hay sensación alguna de esnobismo ni nada parecido. Por el contrario las alusiones a autores como Salinger y su novela Franny y Zooey que Frances le regala a Theo se entrevera en este caso concreto con la visualización en la cama por parte de la pareja de la película El club de la lucha y con los pensamientos posteriores de él mientras escucha canciones de Finneas O'Connell o Nina Simone.

Esta reseña sería inacabable si en ella destacase la infinidad de méritos que la novela contiene. Voy a cerrarla con una mera alusión al estilo de la prosa de Cristina Araújo Gámir. Es una prosa limpia, poética, con predominio de frases cortas y yuxtapuestas; una prosa en la que narración y descripción se ven interrumpidas por la puntual intrusión, en estilo directo o indirecto libre, de los personajes. Diríase, utilizando una imagen pictórica, que la autora está realizando una pintura de técnica puntillista neoimpresionista. Conviene, pues, una vez acabada la lectura, alejarse del cuadro realizado para mejor contemplarlo y disfrutar de la unidad que los distintos elementos empleados han construido:
✔«El piso callado. Un silencio de claustro. La habitación en penumbra. Pero un derrame de luz en el suelo que la persiana no para y que es prematura y avainillada. Theo dice: está en su cuarto, mientras deja las llaves sobre la mesa. Y la violencia acústica del metal rompe en añicos el aire.»
✔«Sella los labios. ¿Entonces, Frances? ¿Entonces? Entonces todo. La última franja de cielo oleosa, la vegetación hinchada y pulposa como un palpitar de perfumes oscuros y verdes, de piélago y musgo, y césped regado, polen pegado, y frutos abiertos, influorescencias, y humedad ambiental, nervaduras, y savia espesa de pistilos de punta, y cada brote que nace y engorda y revienta en el interior de la tierra, pero también hacia afuera de ella, en tallos duros, botánicos, tiesos y largos, con bulbos y glándulas y saliva, y la exudación animal agarrada a los troncos del bosque, y un chorreo hormonal al caudal de la sangre, el sudor ensuciando los muslos, y después fibra a fibra el vestido, y entre el vestido y la piel, sin oxigenarse, envasada al vacío, tan tenso, tan cerca, que no le da la cárcel torácica para respirar, y Frances se enrosca una hebra de pelo, tira de ella, como si nada, aprieta los dientes y piensa.
Dios.
Porque sabe.
Que él la mira a su vez.
Que se quiere acercar.
Pero cuándo.»

14 may 2026

"Abril o nunca", novela de Juan Gómez Bárcena

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«Lo único que puedo deciros es que la repetición es importante. Que extinguir los deseos es importante. Que estar desnudos de tu opinión e incluso desnudos de nosotros mismos es importante. Que el silencio es importante. Solo puedo repetiros lo que decía Miguel de Molinos: que hay tres maneras de silencio, el silencio de palabras, el silencio de deseos y el silencio de pensamiento. Todos ellos son importantes. Así que callad mucho, desead poco y pensad nada. Y repetid, repetid, repetid.»

Juan Gómez Bárcena. Novelistas españoles del siglo XXI
Durante semanas he escuchado voces que hablan de la excelencia de Abril o nunca, la última novela de Juan Gómez Bárcena. Del autor nada sabía hasta ahora. Tras leer con agrado y sorpresa su novela he buscado información sobre él, información que añado a continuación.

Acerca del escritor
Juan Gómez Bárcena es santanderino. Nació en 1984 y desde 2007, gracias a una beca de la  Fundación Antonio Gala que recibió para seguir escribiendo, se dedica en exclusiva a la escritura como escritor, como critico literario y también como profesor en talleres literarios.
Entre los muchos premios que a lo largo de su carrera ha obtenido destacan los siguientes:
  • El héroe de Duranza (2002): Premio Nacional de Narrativa Juvenil Rúa Nova 
  • Premio de Relato José Hierro (2003)
  • Doctrina de los ciclos (2007): Premio de Poesía José Hierro
  • Ensayos de realidad (2008): Finalista del XII Premio Mario Vargas Llosa NH de Libro de Relatos.
  • Los que duermen (2012): Su primer libro de relatos fue galardonado con el Premio Tormenta al Mejor Autor Revelación.
  • El cielo de Lima (2014): Obtuvo el Premio Ojo Crítico de Narrativa 2014 y el Premio Ciudad de Alcalá de Narrativa 2015.
  • Kanada (2017): Galardonada con el Premio Ciudad de Santander 2017 y el Premio Cálamo Otra Mirada 2017. También fue finalista del Premio Internacional Tigre Juan.
  • Ni siquiera los muertos (2020): Finalista del premio concedido por el gremio de Libreros de Madrid
  • Lo demás es aire (2023): Ganadora del Premio Ciutat de Barcelona de Literatura.
Además de todo lo señalado hasta aquí, Juan Gómez Bárcena ha publicado las novelas Mapa de soledades (2023) y la que comento en esta reseña: Abril o nunca (2026)

Mi opinión
Esta última novela, tan merecidamente elogiada, va sobre el paso del duelo, el tiempo, el amor paternal e indaga sobre la inverosímil posibilidad de regresar a un momento del tiempo pasado para evitar lo que en ese instante ocurrió. Pese a este deseo de regreso al pasado, en la novela no hay elementos que permitan hablar de ciencia ficción. 

Estamos en abril de 2024, Teresa, la hija de Daniel y Patricia, va a celebrar por segunda vez su décimotercer cumpleaños.  Desde que la pareja se divorciara, Teresa cada quince días viaja de Alicante a Benidorm donde actualmente reside Daniel para pasar el finde con él. En esta ocasión Daniel le tiene preparada una sorpresa como regalo de cumpleaños: le enseñará a bucear, que es lo que él, desde que  decidió dejar su trabajo de abogado en Madrid y trasladarse a Benidorm, hace diariamente. La lleva a la Cala de los Amarillos, el lugar que a él más le gusta para la práctica del buceo. 
Una circunstancia trágica sucedida allí trastocará todos los planes. Desde ese instante la vida de Daniel se paraliza. Todo lo que hacía hasta entonces queda en suspenso. No acepta el hecho de que Teresa ya no esté y se refugia en la soledad e incomunicación con los demás a quienes no revela, o lo hace a medias, lo que le ha ocurrido a su hija. 

La crisis de los cuarenta años hizo a Daniel y Patricia separarse, aunque ambos ahora se llevan bien. Pese a esto Daniel es consciente -y quizás Patricia también- de que si criar a los hijos es complicado, mucho más lo es estando separados («Ver a un hijo en fines de semana alternos es no conocer del todo a la persona que se está subiendo a tu coche»); y si esta persona es una adolescente aún es más difícil («Teresa contesta con monosílabos, porque los niños no est´n hechos para las respuestas sino para las preguntas»). Pese a esto los hijos saben que tienen padres y desean poder recurrir a ellos si lo precisan
«Quieren que los dejemos en paz de una vez, piensa y pensará Daniel, que nos ocupemos de nuestros asuntos, pero no perdonan el momento en que los padres tienen efectivamente asuntos donde ellos no caben. Quieren que dejemos de mirarlos, pero que esa interrupción no sea verdadera.»
Daniel a sus cuarenta años, con gran sorpresa de todos, abandonó también el bufete donde trabajaba en Madrid y se instaló en Benidorm en una actividad nueva para él que ejerce durante seis meses al año, la de monitor de buceo. En la ciudad levantina coincide con Mario, un antiguo compañero de instituto, y con Rosa, la mujer de éste. Ambos regentan un bar para giris. Durante el año que dura el tiempo de la historia relatada conoce a Natalia, una mujer que es cardióloga en el hospital y que le quiere sinceramente, si bien él no se comporta abiertamente con ella manteniendo oculta su circunstancia vital.

Ciertamente la trama es muy original. Daniel no acepta la nueva realidad que sigue a la desaparición de Teresa, desearía volver a vivir el momento del pasado en que sucedió la tragedia. Es algo imposible, naturalmente. En el variopinto mundo de las redes sociales de Internet Daniel encontrará un apoyo a su irrealizable y quimérica pretensión: en Reddit, red social a la que entra para matar su soledad, encuentra a un usuario, John1419 ya fallecido pero aún con muchos seguidores (johnists), el cual entre la infinidad de cosas dispares de las que hablaba (la Guía espiritual de Miguel de Molinos, Albert Einstein, Las chicas de oro,  los preceptos del bushido... ) creía cierta la posibilidad de viajar atrás en el tiempo («see you yesterday, folks», era su despedida habitual); en definitiva, John1419 planteaba la posibilidad del viaje en el tiempo, pero no hacia el futuro (que suele ser la utopía más habitual) sino hacia el pasado.

 Al tiempo que lee los innumerables posts dejados por  John1419, Daniel comienza a interactuar con otro usuario de la red llamado Johanness Schneider con quien llega a mantener una conversación fluida en un hilo llamado #diversintime. Es esta comunicación la que marcará el comportamiento de Daniel durante ese año. 
«Cuando no está jugando a They are Billions o contemplando Benidorm desde la terraza, Daniel está leyendo a John1.419. Leyendo, también, a Johanness Schneider. Escribiéndole incluso. Porque de un tiempo a esta parte, Schneider y él intercambian mensajes. Hasta ahora, Daniel nunca había sentido deseos de participar en ninguno de los hilos de #diversintime.»
Se mueve, pues, el protagonista de Abril o nunca en una doble realidad: la virtual marcada por estas participaciones en Reddit y la física que mantiene con Mario y Rosa. De esta pareja, el primero le sirve de engarce con el mundo digital en su afición al videojuego They Are billions, mientras que Rosa es la que le pone los pies en el suelo animándole a superar a través del llanto la etapa de duelo en la que se encuentra instalado. Y es que Daniel no llora nunca y a pesar de todo lo sucedido él aún no ha llorado. En este mundo real también se sitúa Natalia, que bien podría representar para él el gancho al que aferrarse para poder seguir adelante, aunque... 

Este juego entre lo real y lo deseable, pero imposible, lo estructura el novelista de manera circular en seis partes; tanto la primera como la sexta se titulan igual: «ABRIL». Es una especie de retorno al pasado -¡imposible e irrealizable, ya lo sabemos!- y una superación de la etapa de dolor que Daniel ha vivido a lo largo de esas cuatro partes, una por cada una de las estaciones. A partir de ahora, imaginamos, será ya otra cosa. O quizás no. Ya se verá.

Al tratarse de una historia que sucede fundamentalmente en el interior del personaje, se transita constantemente del hoy al ayer, del presente al recuerdo de ese día de la Cala de los Amarillos, de todo cuanto ese fatídico día sucedió. Es el desorden habitual de una mente atormentada por un acontecimiento.

Aparte de los asuntos que se tocan en esta narración, Juan Gómez Bárcena destaca por el estilo que muestra en la novela. Me ha agradado mucho la manera que tiene a veces de introducir el estilo directo ¿libre? en medio de un fragmento meramente descriptivo:
«Pueblecitos blancos discurriendo al otro lado del cristal. Un camino de terracería que desemboca en un poste eléctrico derribado —es aquí; ¿aquí?; bueno, no exactamente aquí, todavía hay que caminar un poco—. Polvo amarillo, rocas grises, gafas de sol oscuras protegiendo los ojos castaños de Natalia —¿falta mucho?; ya no queda nada—. Ahí, centellando a lo lejos, la cinta azul del mar»
Pero muchos otros elementos estilísticos cabría destacar en Abril o nunca. Señalaré algunos de ellos con afán de no resultar prolijo: 
  • Fuerte culturalismo, tanto de prestigio como propio de la cultura pop: 
«Recordad lo que dice Ibn Arabi: Hay que aniquilar nuestra propia alma. Recordad lo que dice el Pseudo Dionisio: Quien nada sabe, está por encima de toda inteligencia. Y sobre todo, recordad lo que dice el Maestro Yoda: Hacedlo o no lo hagáis, pero no lo intentéis."
  • Citaciones. Intertextos como los que aparecen en la cita anterior se encuentran por doquier en la novela. A veces la combinación de citas cultas y populares llegan a incluir con clara intención humorística al mismísimo narrador, en la cita siguiente el locutor es el tal John1419:
«Olvidad esta promesa y todo lo demás. Y sobre todo repetid, repetid, repetid. Intentadlo otra vez. Fracasad de nuevo. Fracasad mejor (Eso lo dijo Samuel Beckett en 'Rumbo a peor').Yo solo puedo enseñaros la puerta, pero vosotros tendréis que cruzarla (Eso lo dijo Morfeo en 'Matrix'). Nos veremos en el pasado, folks (Eso lo digo yo).»

  • Alegorización. El videojuego They Are Billions aparece utilizado con clara intención metafórica. En dicho juego aparecen 'snipers' (francotiradores). Para Daniel, que gusta de ir superando las distintas ventanas del juego, el mismo es una auténtica alegoría de su propia situación: los snipers es su voluntad; la ciudad es su fe; los zombis son los recuerdos, fragmentos de realidad que «tienden a destruir la belleza de nuestras teorías»...
  • Jóvenes narradores españoles. Novelistas españoles del siglo XXI
    Gusto por las etimologías
    . A Daniel -e imagino que también a Juan Gómez Bárcena, licenciado en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, en Historia y también en Filosofía- le encanta la filología. En su constante reflexión mental muchas veces para aclararse a sí mismo indaga en el sentido primero de las palabras que utiliza. Así la expresión «echar de menos» la relaciona con el gallego «achar menos (hallar menos). Es decir "hallar la ausencia"»; la palabra «añorar» sabe que proviene «del catalán enyorar, y esta del latín ignorare. "Ignorar, no saber."». Pero quizás es la palabra «Recordar» la que más le sobresalta, aquella que más quiere condenar a su desaparición, incluso aunque esta acción equivalga a llevarse por delante a Natalia cuando ésta ante su silencio le escriba pidiéndole verse para poder hablar de los buenos momentos pasados juntos:
«Buenos recuerdos. Recordar, recuerda Daniel: del latín recordarí: re ("de nuevo") y cordis ("corazón"). Volver a pasar por el corazón.»
La novela es en esencia un ejercicio introspectivo sobre el tiempo. Durante el breve tiempo que dura una siesta sucedió la tragedia; las bombonas de aire para bucear duran un tiempo; la vida para Daniel y para Teresa se paró en Abril, de ahí el deseo de retornar a ese tiempo o de desaparecer del todo. Muchas reflexiones, muchas frases sobre el tiempo, aparecen en el relato pensadas, dichas o evocadas por Daniel:
  •  «Si el pasado enseña algo es que no enseña nada» 
  •  «Daniel ha aprendido lo que todos los demás ignoran: que el tiempo no siempre va hacia adelante, sino que puede invertir los pasos, como los cangrejos que Teresa y él vieron en la Cala de los Amarillos. Que el tiempo de algunos hombres no es un río, sino una ciénaga inmóvil. Un bloque de hielo.»
  • «La memoria quiere convencernos de que hubo un tiempo en que fuimos felices, pero también lo bastante idiotas como para no darnos cuenta. No es así, claro. Si en efecto no nos dábamos cuenta es por la sencilla razón de que no éramos felices en absoluto: solo lo creemos para explicarnos por qué no somos felices ahora.»
En definitiva, los seres humanos como los personajes de Abril o nunca estamos atados al tiempo. Somos tiempo, vivimos en el tiempo, nacemos y morimos inaugurándolo y clausurándolo. Pero hay muchos tiempos, muchas clases de tiempo, muchas vivencias temporales, muchas distintas duraciones y percepciones del tiempo. En la novela Daniel en su afán por desandar el tiempo reflexiona sobre las distintas clases de tiempo. Distingue cuatro tipos:el tiempo de los relojes; el tiempo de los vínculos o tiempo de la vida («no puede revertirse»); el tiempo del límite; y el tiempo que no gira no avanza, no retrocede. Este último es 
«El tiempo de las tartas congeladas. El tiempo de las profundidades del mar [...]. El tiempo de los sueños [...]. El tiempo de los muertos.»).
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Nota:
Poco antes de publicar esta reseña he tenido oportunidad de asistir a un Taller de Lectura sobre esta novela celebrado en La Casa del Libro de la calle Fuencarral de Madrid. Al mismo ha asistido el autor Juan Gómez Bárcena y la experiencia ha sido magnífica. He descubierto a un escritor de proyección internacional con un bagaje intelectual tremendo, simpático, profundo, que no ha rehuído ninguna pregunta, que ha dado respuesta a todo y que además tuvo el detalle de comentar con nosotros sus hábitos de escritura. Fue una reunión de lo más agradable. Gracias a Juan Gómez Bárcena y a Sandra Herranz, la coordinadora de estas tertulias literarias. 

9 may 2026

"La extraña desaparición de Esme Lennox" de Maggie O'Farrell. Y Agradecimiento

15 comentarios:
El blog de Juan Carlos. Tres millones de visitantes

COMUNICADO:  Al cierre de esta reseña advierto que este blog está a punto o ya ha alcanzado los 3.000.000 de visitas. Sé que el número es engañoso y que a buen seguro son muchos menos los visitantes reales que por esta página web se han adentrado, pero con todo y con eso a quienes habitualmente pasáis por aquí MUCHAS, MUCHAS, MUCHAS GRACIAS, por vuestra amable atención. 

Me permito mostraros mi agradecimiento con una canción de los Dire Straits que siempre me ha gustado. Espero que también sea de vuestro agrado. Nos seguimos leyendo.




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La extraña desaparición de Esme Lennox

«La niña es sorprendente para ella. Es una maravilla. De toda su familia, ella y Kitty y Hugo y todos los otros niños y sus padres, de todos ellos, sólo queda esta niña. Es la única. Todos han quedado reducidos a esta chica de pelo oscuro sentada en la arena, que no tiene ni idea de que sus manos y sus ojos y el gesto de la cabeza y la caída de su pelo pertenecen a la madre de Esme. Sólo somos recipientes a través de los que pasan las identidades, decide la anciana. Somos rasgos prestados, gestos, hábitos, que luego transmitimos a otra persona. Nada es nuestro. Venimos a este mundo como anagramas de nuestros antecesores.»

He leído con sumo gusto esta novela de  Maggie O'Farrell. De la escritora irlandesa ya había leído Hamnet (2020), que me encantó y El retrato de casada (2022) que también me gustó, aunque quizás algo menos que la imaginación sobre ese malhadado hijo del bardo inglés y la supuesta creación de la tragedia "Hamlet" como homenaje póstumo del padre al inocente desaparecido. Ambas novelas la autora las situaba en pleno Renacimiento europeo.

Es por lo dicho antes que quería leer algo diferente de esta novelista. Llegó a mis manos La extraña desaparición de Esme Lennox y con ella la oportunidad de leer una ficción que se situara fuera de lo que suponía yo la zona de confort de la O'Farrell. Se desarrolla este relato en plena época contemporánea, o sea, próxima a la fecha de su publicación en 2006. Estamos en Edimburgo y asistimos a la extraña historia de la poco o nada explicada en su día desaparición  de Esme Lennox, ocurrida hace nada menos que  61 años

En un intermitente y desordenado ir del hoy al ayer por medio de los recuerdos de la anciana que es Esme Lennox, su sobrina nieta, Iris, conocerá la historia de su familia. Sabrá de su madre Sadie y sobre todo de su abuela Kitty, la hermana de Esme. Un hombre, que en principio estaba destinado por la familia a casarse con Kitty, será el causante de todo lo que le ocurre a Euphemia (Esme) Lennox. Una personalidad muy fuerte la de Esme y un régimen muy estricto por parte de sus padres son los responsables de que durante tantísimos años esta mujer desapareciera de la circulación. Será su sobrina nieta quien enfrentándose a todos y por humanidad la recoja y sea conocedora de la historia oculta de toda su familia. Han pasado más de sesenta años, pero no se ha olvidado el daño recibido.

Entrar en esta novela es entrar en la literatura adictiva de Maggie O'Farrell. En la historia que aquí presenta cabe distinguir muchos elementos: En primer lugar está el amor, responsable primero de esa inexplicable desaparición y también del retorno a la vida normal de Esme Lennox, si bien por otro tipo de amor. En segundo lugar y muy relacionado con el anterior estaría el asunto de las derivadas que este sentimiento puede producir en quienes lo experimentan, derivaciones muchas veces no deseadas. 
En este apartado del amor cabe señalar la relación entre Iris y su amante Luke, y también la existente entre Iris y su hermanastro Alex. Son dos relaciones muy distintas en las que el amor también es diverso («Luke, un mesomorfo moreno y grandón, junto al ectomorfo pálido y larguirucho que era Alex»): En Luke, casado y con hijos, es un amor interesado que promete acciones que siempre pospone; el de Álex es un amor fraternal que busca siempre ayudar a Iris

La envidia y la venganza son también asuntos de capital importancia en esta entretenida novela. Una venganza que no voy a desvelar aquí, pero que nace como suele suceder tantas veces a partir del sentimiento de la envidia.

Pero de todos los temas que se tocan  en La extraña desaparición de Esme Lennox el que tiene más interés es el de la identidad. Lo destaco en la cita que aparece al inicio de esta entrada. La reflexión la está realizando la propia Esme. Ella le ha pedido a Iris ir a la playa a la que acudía cuando era niña. Al estar en ella  observa a su sobrina-nieta y recuerda a la niña que ella fue en un momento semejante a éste, cuando se vio a sí misma dedoblada: por un lado Euphemia niña inmersa en el mar que al mirar a la playa se ve a ella misma niña sentada en la arena. Dicho recuerdo lleva a la anciana a reflexionar sobre el paso del tiempo a través de la existencia de los seres humanos, a través de los miembros de una misma familia y el mantenimiento en nosotros de la identidad de aquellos que nos precedieron. 

Ya en el ámbito de lo social es muy relevante la crítica que en la narración la esritora hace del sistema sanitario inglés, especialmente de la atención psiquiátrica de una època. Cómo se utilizaba la psiquiatría para quitarse de en medio a personas molestas por lo que fuera, pero que de ninguna manera precisaban una atención de esta clase.:
[Iris lee] «el antiguo formulario de admisión de Esme con los dedos. "Edad: 16 —es lo primero que lee. Luego—: Insiste en dejarse el pelo largo." Iris lee todo el documento, de principio a fin, y luego lo relee. Termina así: "Los padres declaran haberla encontrado bailando delante de un espejo, vestida con la ropa de su madre."»
Desde lo puramente formal la trama que fabrica la autora es muy interesante. Lleva las acciones en contrapunto temporal no siempre ordenado. Varían los narradores, varían los tiempos, varían incluso los lugares. Los narradores en el tiempo actual son sobre todo Iris, pero también Esme. Lo que sucede es que cuando es Esme el contrapunto se desplaza tanto al pasado de la vida familiar en la India como a cuando la familia ya está en Escocia de vuelta de la colonia. Hay un momento en que las narradoras son las dos hermanas, Kitty y Esme, que al comenzar la novela estaban en un baile; esas dos hermanas y la familia han puesto su punto de mira en un joven, Jamie, que desean se case con Kitty porque Euphemia (Esme) es «un bicho raro».  Kitty recuerda desde su alzheímico hoy que en su evocación del baile  constantemente recriminaba a Esme estarle destrozando sus oportunidades de matrimoniar con alguno de los jóvenes que estaban en ese salón. Entre las evocaciones que realiza Kitty hay algunas que de mano los lectores no comprendemos; habrá que aguardar a que el relato avance y sobre todo alcanzar el desenlace para encontrarles completo sentido.

La técnica utilizada, junto a la del contrapunto, es la del perspectivismo. Conoceremos la historia relatada a través de los puntos de vista de los diversos personajes. Pese a esta variedad de focalizaciones el giro final será sorprendente para los lectores. Y es que en definitiva La extraña desaparición de Esme Lennox utiliza las técnicas propias del thriller (investigación, suspense, giros inesperados...), género al que en parte podría decirse que pertenece la novela. 

Conclusión
Esta novela de Maggie O'Farrell me ha confirmado que la escritora se desenvuelve a las mil maravillas en todos los terrenos y no sólo en el de la ficción histórica que tanto me agradó en El retrato de casada y en Hamnet cuyas reseñas en este mismo blog, tres veces millonario, os invito a leer.

De nuevo, amigos, MUCHAS, MUCHAS, MUCHAS GRACIAS, por vuestra amable atención.