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13 jun 2021

Julián Ibáñez: "Sindy, la colegiala". Genuino representante del hard boiled español

10 comentarios:

«Baja la correa y apunta a la chica con el dedo.
—¡Eres mi mujer, tú! ¡Y hago contigo lo que me da la gana! ¡Te voy a moler a palos! ¡Porque quiero! ¡Porque yo quiero! ¡Vas a aprender, tú!»
(pág. 64)

La miel y el cuchillo, Serie Bellón, Julián Ibáñez García
Hay ocasiones en que se me acumulan lecturas de las que no he realizado reseña. Ese ha sido el caso en esta ocasión. El motivo creo que ha venido dado por mi deseo de avanzar con rapidez en el "Reto Autores de la A a la Z". Es un reto divertido que consiste en completar el abecedario con las iniciales por las que son conocidos los escritores. El problema aparece cuando hay una inicial difícil de cumplimentar porque autores con esa inicial o no están en mis planes de lectura o simplemente no conozco ninguno con ese nombre y me veo obligado a tirar de catálogo y escoger más o menos al azar alguno de ellos.  Es lo que en esta ocasión me ha ocurrido con Julián Ibáñez, autor que conocía sólo de nombre [en la lejana fecha de abril de 2014 citaba su nombre en una entrada que se puede leer aquí], pero del que nada suyo había leído. La I inicial de su apellido me venía al dedillo; así que cuando vi su nombre en una lista de españoles de noir me pareció una buena opción, como así ha sido en efecto.


Julián Ibáñez: "Sindy la colegiala" (#Bellón 2)

El escritor
Nació en Santander en 1940. Estudió interno en el Seminario de jesuitas de Carrión de los Condes. Que un niño estudiase en un Seminario religioso no era inhabitual en la España franquista. Los hijos de labradores y, como en el caso, de Julián, de perdedores como sus padres de la reciente guerra civil que se las veían canutas para poder dar de comer a sus hijos al haber sido apartados de los puestos que ocupaban durante la República. Los padres de Julián Ibáñez eran maestros republicanos y el franquismo laminó a ese gremio, y entregó la enseñanza a las congregaciones religiosas. Pese a esta formación en el seno de los jesuitas, el autor de "Sindy la colegiala" siempre se ha confesado ateo.

Su formación universitaria lo fue en el campo de las Ciencias en la Universidad de Valladolid. Ya en Madrid se formó en la Escuela de Cine en escritura de guiones cinematográficos.
Antes de asentarse en la capital de España trabajando profesionalmente en la industria del Cine como meritorio, ayudante de dirección, y escribiendo guiones, dice de sí mismo cuando es preguntado que se pasó 12 años viajando y viviendo por Europa, ocupado en los más diversos oficios: de vendimiador en Francia, trabajando con visones en Suecia, recolector de patatas en Inglaterra, friegaplatos, etc... 

Empezó a escribir novela negra a partir de 1980. Se engloba dentro de la generación de autores que renovaron el género en España a la muerte de Franco. Sería, pues, compañero de Manuel Vázquez Montalbán, Francisco González Ledesma, Juan Madrid o Andreu Martín


Sinopsis de la novela (proporcionada por la propia editorial)
Bellón está atrapado. Una misteriosa mujer de aspecto aniñado tiene una información que puede condenarle a dormir sobre jergón una larga temporada. Nadie pronuncia la palabra chantaje cuando la mujer niña se limita a hacerle un encargo aparentemente sencillo: que entregue un abultado sobre a una camarera de El Elefante Blanco... Bellón quiere conocer el contenido del sobre. Lo abre y se encuentra. con la Bomba Atómica.
Cuando Bellón está a punto de ser atrapado, la mujer niña le abre la puerta por donde puede escapar. Pero mejor la hubiera dejado cerrada...

Dos sensaciones he tenido según leía esta novela de Julián Ibáñez. La primera, que es deudora del policíaco español de los cincuenta y sesenta del siglo pasado que con tanto éxito de público se difundía en kioskos en esas ediciones características de bolsillo de la editorial Bruguera; la segunda, que en ella es patente el realismo sucio de un Raymond Carver y la denuncia social de por ejemplo Chester Himes, perfectamente combinados con las características de la genuina novela negra norteamericana tipo Raymond Chandler y/o Dashiell Hammett. La novela negra clásica norteamericana tuvo enorme difusión en España a partir de los años 40 con versiones cinematográficas de sus novelas a través de películas como "El sueño eterno" de Howard Hanks.
 
Es una novela cuyo protagonista es claramente un antihéroe. Se trata de un delincuente, de un marginado, de un matasiete, que igual actúa de sicario que chulea mujeres. Nada más comenzar el relato lo vemos acabando de realizar un encargo con resultado de muerte que le habían hecho; a continuación actúa de viajante trasladando mujeres angoleñas desde Portugal hasta Madrid donde las deposita en una pensión para después llevarlas al puticlub El elefante blanco en el que a partir de la noche trabajarán de camareras y de lo que se tercie. Estas mujeres a veces -casi siempre, la verdad sea dicha- son objeto de subasta entre los proxenetas de la zona. Él mismo se encapricha de una que le pide que la compre y ahí, al carecer de suficiente dinero con que pagar, comienzan buena parte de sus problemas. Sea como fuere el caso es que este ser marginal va saliendo con suerte de los aprietos en que se va encontrando.

Una novela de suspense como ésta no admite contar mucho de ella a no ser que se quiera destrozarla y estropear el placer de leerla por uno mismo. Yo no lo haré, por supuesto. Sólo diré que en el relato se hace realidad el dicho bíblico ''No hagas a otro lo que no quieras que te suceda a ti''. Bellón, trapacero y maestro de la doblez y el engaño, sufrirá en sus propias carnes aquello mismo que él, con arte, practica. El sexo que Irene, la bella mujer con aspecto aniñado, le ofrece más el dinero con que lo engatusa harán que su mente no muy clara de habitual dada su adicción a las cervezas de alta graduación y la necesidad que siempre tiene de dinero para quemarlo en las máquinas tragaperras o en el giley (juego antiguo de naipes) en el que de habitual se juega los cuartos este hombre, serán los elementos dinamizadores de la trama.

Erotismo en la novela negra, hard boiled, realismo sucio
"Sindy la colegiala"
de Julián Ibáñez es la primera novela que leo de la serie Bellón escrita por este escritor santanderino de 81 años. Es un genuino representante del hard boiled español. De éste mi primer contacto con él he salido reconciliado con el género, que emerge de su pluma con todas las características del mismo: corrupción policial, bajos fondos de la sociedad, garitos, bares de carretera, puticlubs, pensiones donde no se pregunta, prostitución de calle, chaperos, tráfico de mujeres, sexo, alcohol, juego, erotismo.... Quizás sea el erotismo característica importante en la novela; un erotismo callejero y de clubes de alterne, barriobajero, de menores, hetero y homosexual. Es este erotismo movilizador esencial de los comportamientos de los personajes, en especial del de Florín Bellón.

La novela se lee muy bien y rápido. A veces da la sensación de estar escrita también de manera muy rápida. Es seguro que leeré alguna más de la serie o al menos del autor para ratificarme o no en esta impresión inicial. Es una clara muestra de la evolución experimentada por esas novelas de kiosko de los años 40 y 50 escritas por españoles que firmaban Edward Goodman o Eddy Thorny (Eduardo de Guzmán), Mark Halloran (Jordi Gubern), Peter Debry (Pedro Debrigode), P. Duke (Fidel Prado Duque), Siver Kane (Francisco González Ledesma) o Lou Carrigan (Antonio Vera) por eso de que entre nosotros lo foráneo siempre ha gozado de más prestigio que lo nacional. Al menos así fue hasta los años 70 en que parece que los escritores se quitaron esa pesada carga, ese complejo de inferioridad, que les oprimía. Lo definitivo, al decir de Manuel Blanco Chivite, fue que estos escritores «prácticamente, no descubrieron a los grandes del género hasta después de la muerte de Franco, cuando las traducciones nos [los] volvieron a traer». Se refería Blanco Chivite, naturalmente, a Chandler y Hammett.

La novela se publicó en 2003 con el título de La miel y el cuchillo aunque la edición que yo he manejado -la edición de kindle- aparece con el de Sindy, la colegiala, quizás por, en opinión del editor, tener mayor tirón que el otro. Es la segunda o tercera que tiene por protagonista a Florín Bellón. La serie se compone por ahora de los siguientes títulos: Entre trago y trago (2001); La miel y el cuchillo (2003); El soplón (2000); El viejo muere, la niña vive (2014); Todas las mujeres son peligrosas (2015); Gatas Salvajes (2015); Canino (2016); El matón al que engañaban las mujeres (2017); La catequista (2018); Violentamente pelirroja (2018); Yo fui mercader de mujeres (2019); y La noche se llenó de sirenas (2020).
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7 jun 2021

El señor Nakano y las mujeres. Hiromi Kawakami

26 comentarios:

«Cuando eres joven, no eres consciente de que la gente muere. Pero cuando alcanzas cierta edad, los demás mueren con una facilidad pasmosa. De repente tienen accidentes, sufren enfermedades o se suicidan. Mueren en contra de su voluntad o por causas naturales con mucha más facilidad que cuando eres joven.» (Masayo en el cap. El vestido)

La autora
Hiromi Kawakami (Tokio, 1958) inició su trayectoria literaria a mediados de los años noventa, tras haber estudiado ciencias naturales e impartido clases de biología. Así, con la publicación de su debut, Kamisama, en 1994, Kawakami se ha convertido en una de las autoras japonesas más populares del mundo. Admirada por público y crítica, ha recibido varios galardones, como el Premio Tanizaki (2001) o el Premio de Literatura de Asia (2012). Entre sus libros más destacados se cuentan Abandonarse a la pasión (1999), El cielo es azul, la tierra blanca (2001), Algo que brilla como el mar (2003) y El señor Nakano y las mujeres (2005).

 
Sinopsis (proporcionada por la propia editorial)
Cuando Hitomi empieza a trabajar en la tienda de segunda mano («Esto no es un anticuario», remarca su propietario), entra en un mundo muy particular. Allí habitan el señor Nakano, un enigmático hombre con varias exmujeres; Masayo, su hermana, una artista que nunca se ha casado, y Takeo, el otro empleado del establecimiento, un chico joven, tímido pero encantador.
Cada día, clientes del vecindario entran y salen del mismo modo que los objetos, cada uno con su historia única, se compran y venden. Así, la historia entre Hitomi y Takeo se mezcla y confunde con muchas otras.

Mi comentario
Los personajes se llevan bien, se enamoran, tienen momentos de ternura... Todo esto en un contexto real, quiero decir, nada exagerado, impostado, o falseado. La narradora es Hitomi, una chica joven que se siente atraída por Takeo, su compañero de trabajo en la Prendería Nakano. Nakano es el comerciante dueño de esta tienda de objetos de segunda mano. Es un hombre que tiene feeling para con las mujeres. Ha tenido múltiples relaciones. Es habitual en él decir a sus empleados algunas tardes que tiene que ir al banco, un banco peculiar pues es un eufemismo bajo el que esconde sus citas amorosas. En este momento está en relaciones con Kikomi, que tiene una tienda de antigüedades. Nakano pone mucho énfasis en diferenciar su tienda de la de una de antigüedades. Hay un quinto personaje muy importante en el relato; se trata de Masayo, hermana de Nakano, una mujer de más de cincuenta años que es amante de Maruyama. En su relación con ella Nakano se interesa mucho por cómo le va la relación con Maruyama. Y para sonsacarla utiliza a Hitomi que se hace la encontradiza o la visita en su casa para trasladarle a Nakano la situación emocional de Masayo. Como se ve es una novela de relaciones en la que cada uno de los cinco personajes principales desarrolla, pivotando siempre alrededor de la tienda, otra serie de relaciones de lo más naturales todas ellas.

La Prendería Nakano es un negocio de otro tiempo y sus métodos comerciales -acudir a vaciar pisos por cuyo contenido Nakano ofrece una cantidad no muy elevada para luego vender los objetos en el negocio a los clientes- también están ya algo caducos. En el relato vemos como Haruo Nakano va haciendo uso cada vez más de la página web de subastas de Tokizo, a quien ha conocido a través de Kikomi, para vender piezas subastándolas al mejor postor. También su manera de relacionarse con las mujeres es algo antigua pues siendo él muy liberal en sus hábitos amorosos sin embargo no admite que las mujeres también puedan serlo y no entiende que una mujer pueda ser autora de un relato erótico. Cuando conoce tal cosa de Kikomi su concepción de la femineidad se le viene abajo, aunque tal cosa le hará evolucionar en sus arcaicos planteamientos. 

La autora utiliza la figura de Haruo Nakano para presentarnos comportamientos femeninos distintos a los tradicionales en los que este hombre parece haberse quedado varado. Vemos a estas tres mujeres -Hitomi, Masayo y Kikomi- actuar desde sí y por ellas mismas. Hitomi se siente atraída por Takeo e ideará fórmulas para estar con él, es decir, es sujeto activo en la relación. Masayo es una artista dedicada a la confección de muñecas que llega a exponer de manera exitosa; en su relación con Mayurama se la ve independiente pero muy enamorada de este hombre. Y Kikomi será quien, como ya he dicho, hará evolucionar a Nakano y sacarlo de sus posiciones ultraconservadoras. 

La novela está formada por doce capítulos que a mí en muchas ocasiones me han dado la sensación de ser relatos independientes unidos en esta narración por estos personajes presentes en todos ellos y por esa sensación de mundo rutinario que es la vida de las personas normales como ellos. Esta impresión la he visto incrementada al leer en ocasiones frases prácticamente idénticas repetidas en varios de los capítulos. Así me ha sucedido con la frase «cuando Masayo estaba detrás del mostrador los clientes compraban más, como si ejerciera un poderoso influjo sobre su voluntad.» repetida en tres o cuatro ocasiones a lo largo del libro dándonos una información desconocida y pertinente la primera vez  pero totalmente prescindible por redundante en los siguientes casos. 

En el terreno narrativo según leía la novela en varios momentos he sido consciente de que Hiromi Kawakami hace uso del recurso -¡tan cervantino!- de las historias intercaladas. Así la narradora en primera persona que es Hitomi tras hablarnos de algún nuevo personaje en ocasiones introduce una historia ajena al discurrir fundamental del relato. Un ejemplo aparece en el capítulo El cuenco cuando un joven cliente lleva a la tienda un cuenco diciendo que no quiere que lo vendan, sólo que lo expongan. Ante tan insólita petición Masayo le dice al joven que seguro que el objeto tiene una historia detrás y le invita a contarla («Nos gustaría escucharla»). Y la narradora Hitomi da paso a la historia con estas palabras: «Así fue como el joven nos contó, despacio y titubeando, la historia del cuenco» comenzando a continuación dicha historia contada, naturalmente, en tercera persona.

Marina Bornas Montaña (traductora)
La traducción la hace Marina Bornas Montaña (Tarrasa, 1983). En general hace una traducción muy aceptable logrando transmitir la delicadeza de la cultura japonesa representada especialmente en los personajes de más edad frente a la que existe en mucha menor proporción en las generaciones representadas por Hitomi y Takeo. Muy bien la traslación al castellano en general, aunque me ha chirriado un poco -bastante, si soy sincero- que una o dos veces escriba "los más buenos" en vez del correcto "los mejores". No logro explicarme la razón de tal error. No sé si quizás el hecho de que Marina sea la traductora de Kawasaki al catalán haya podido influir. Pero tampoco lo creo pues en catalán existe "els millors". ¿Entonces? Bueno, sea la razón que sea lo que hay que procurar siempre es utilizar el idioma con corrección y no valen disculpas en literatura. 

Final
Poco más puede decirse de "El señor Nakano y las mujeres" para cerrar esta breve reseña. Sólo quisiera resaltar que es un libro amable, delicado, en el que lo que se muestra es la vida ordinaria en el Japón de hoy. En mi opinión es una muestra de literatura feelgood y como la mayor parte de las obras de esta tendencia la novela de Hiromi Kawasaki se lee con muchísimo gusto, si bien con el paso del tiempo obras como ésta no se recuerdan tanto como las que relatan sucesos más impactantes.

1 jun 2021

Patricia Benito. "Primero de poeta"

26 comentarios:

«Primero de poeta es una nana para uno mismo: los sueños de la imaginación producen niños, niñas mejor; y Patricia ha dibujado su camino con tizas de colores que se difuminan al primer beso, aquí aprendí a bailar yo, te dice, y se encoge de hombros ante ningún hombre mientras de la regadera saca una sonrisa que se enreda en tirabuzones y salpica, coges aire, y pasas a la siguiente poesía» (Escandar Algeet, prólogo al poemario)

Apunté en mi lista de libros pendientes a Patricia Benito, "Primero de poeta", ahora mismo no recuerdo cuándo ni viniendo de quién. No conocía a la escritora pero la referencia a ella que acababa de leer en un blog me pareció interesante. No sé si ya mientras leía esa entrada o quizás como consecuencia del tiempo transcurrido, el caso fue que mi cabeza, equivocadamente, insistía en decirme que era una novela. Con esta idea me acerqué a mi biblioteca municipal y me entretuve buscando la signatura N BEN pri que como es lógico no encontré a pesar de saber que estaba en los fondos del centro. Consulté al bibliotecario, quien amablemente me dirigió a la sección de Poesía. Como se ve, llegué a la autora y a su obra por pura casualidad y completamente desorientado. Pero me alegro del hallazgo.

Patricia Benito
De sí misma dice en su web y en la solapa de la sobrecubierta lo siguiente:
Nací en una isla y no sé nadar. He vivido en tres ciudades, nueve hogares y alguna casa. Me he enamorado una vez. He bajado corriendo de un tren en llamas y he visto explotar una bomba. No creo en las cosas que duran para siempre. O sí, no lo sé. Las fresas, con leche condensada. Cada cierto tiempo necesito cambiar cosas de sitio, ya sean muebles, personas o toda mi vida. Si no viajo, no puedo respirar. Tengo incontinencia sentiverbal. Me pierdo en cualquier atardecer, a ser posible con mar. Prequiero demasiado rápido y desquiero demasiado lento. No recuerdo la última vez que me dormí pronto. Mido el tiempo en medias cervezas y no hago planes a más de cerveza y media. Lloro en las manifestaciones cuando oigo a Labordeta. Te necesito cerca, pero no encima. Siempre voy con el más débil. No imagino un mundo sin queso, ni sin chocolate. Casi siempre es mejor dar que recibir, y no estoy hablando de sexo; no solo de sexo. La reina de mi casa es una gata coja que no para de ronronear. La empatía debería mover el mundo, no solo el mío.


Y en la contraportada de la edición realizada por Aguilar en la colección Verso&Cuento sobre la obra que tenemos en nuestras manos aparece a modo de resumen o síntesis:

Patricia Benito, Primero de poeta, Poesía pop
Primero de poeta
son todos los papeles que rellené y quemé, todos los pasos que no di, las vidas que perdí. Todas las declaraciones de amor que callé, los sueños que rompí, los miedos de los que aprendí. Es mi impaciencia, mis ganas de sentir y el pánico. Es descubrir que mis miedos siempre ganan la partida. Es empujarte a que te vayas por si te acercas demasiado. Es querer que te acerques demasiado. Primero de poeta son todos mis errores. Y mi cura.


Con estos preavisos abrí el libro que está bellamente editado, con una estética muy cuidada, elegida por la propia autora. No hay que olvidar que los 67 poemas que componen el volumen salieron a la luz por vez primera autoeditados por ella misma con la única finalidad en principio de regalarlo a familiares y amigos más allegados. El resto de los 300 ejemplares que realizó los ofreció al público a través de Amazon con la equivocada seguridad de que apenas vendería alguno y que ahí acabaría todo. Pero no fue así... Os recomiendo, si queréis conocer la aventura física de Primero de poeta, que paséis por "Lecturàpolis", el blog de mi amiga Marisa G., y leáis la excelente entrevista que en las fechas de publicación del poemario por Random House/Aguilar realizó a la escritora [os dejo aquí el enlace].

Mis impresiones
He leído las cerca de setenta composiciones que componen el libro con fruición, con gusto, con emoción, con mucha emoción a veces, con simpatía siempre, con admiración, con reconocimiento de situaciones, con empatía, con una enorme satisfacción. Me ha parecido un poemario sincero, fresco, auténtico, en el que el yo lírico de Patricia se desnuda ante los lectores y para sí misma -que en principio iba a ser su única lectora-. Me parece que ha sido muy valiente al mostrar sin doblez sus inseguridades, sus más recónditos deseos, sus errores, sus malas decisiones, sus aciertos -pocos, pero también hay alguno especialmente en las poesías finales-. Y fuera de lo estrictamente personal me ha satisfecho mucho leer, poéticamente expresadas, reflexiones sobre aspectos variados (el trabajo, la política, la sociedad...). 

Además de por los asuntos, me gusta la manera de presentarlos, y más teniendo en cuenta la bisoñez de la autora, su juventud, no siendo ella -le dice a Marisa G. en la entrevista de 'Lecturápolis'- lectora de poesía en la época inmediatamente anterior a la composición del libro. Muchos de los poemas es evidente que están en deuda con la cultura popular contemporánea. La socialización en los bares, el tiempo pasado en ellos medido en cervezas consumidas, los chupitos de la noche, las canciones populares, la música pop..., todo esto aparece citado directa o indirectamente en varias composiciones. Al menos cuatro claras referencias musicales recuerdo ahora: Sabina, Serrat, Marwan y Ella Baila Sola.


El inconfundible ritmo sabiniano a base de repeticiones anafóricas es claramente perceptible en varios de los poemas. También en muchos de los asuntos se vislumbra al «tito Joaquín» («Y empieza a sonar Peor para el sol // A veces se nos olvidan las lecciones / que nos da el tito Joaquín», en el poema 'margaritas'). Y lo mismo sucede con los temas Amores de barra de Ella Baila Sola (poema 'historias de barra'),  Mediterráneo de Joan Manuel Serrat (poema 'nació en el Mediterráneo'). Es este último poema uno de los que más me han impactado; todo en él me ha tocado la fibra: el asunto, el tono empleado, la música subyacente en el mismo del hispano-palestino Marwan, a quien personalmente yo no conocía hasta ahora, y a quien Patricia homenajea incluyéndo el título de su canción "Mi columpio" en uno de los versos («El columpio de Marwan»). 

Utiliza recursos en algunos de los 67 poemas que me parecen relevantes y que hablan muy bien de las cualidades poéticas casi innatas de la autora:
  • Juegos fonéticos y ortográficos creando ambivalencias significativas muy interesantes: «siempre acabas contando ve(i)nte» (poema ‘parchís‘).
  • Variaciones sobre frases tomadas de la cultura pop. En el poema 'piedra, papel o te quedas', por ejemplo. 
  • Volver el lenguaje del revés, dislocarlo, sorprender la lógica: «Abrazos de despegue a trompicones / y aterrizaje sin motor» (poema 'reencuentros'). 
  • Violencias morfológicas: «O que cambiemos los debos por los quieros / y los miedos por los puedos» (poema 'dificil'). «Contigo, sí / Portigo, no.» (poema 'hoy').
  • Juegos morfo-sintácticos: «Quiero verte joder. Quiero verte, joder» (poema 'ahora')
  • Uso frecuente del oxímoron, de la antítesis, en sintonía -aun sin saberlo de modo consciente-con las declaraciones amorosas de los místicos:  «Madrid, me mata tan dulcemente que siempre quiero volver» (poema ‘año nuevo') 
Contiene la obra algunos poemas en prosa ('año nuevo', 'historias de barra', 'donde se ordena todo' e incluso 'gracias', al final del poemario, donde de forma indudablemente poética expresa agradecimientos mil a cuantos personal o profesionalmente la han ayudado a sacar adelante el proyecto). Tanto este "poema-epílogo" suyo como el que firmado por el poeta Escandar Algeet abre el libro -"poema-introducción", podría denominarse- sirven para dejar los 67 que constituyen el cuerpo de la obra perfectísimamente enmarcados. 

Poesía amorosa actual, poesía feminista
Por muchas razones, merece la pena pararse en la introducción firmada por el poeta hispano-sirio Escandar Algeet. La primera es la de enterarnos que la vocación poética se manifestó en Benito, cual caída de Saulo del caballo camino de Damasco, tras asistir en Logroño a un recital de poesía de este autor. Lo que decía Algeet en sus poesías, su personalidad, la manera de utilizar el idioma, la fuerza de las palabras y de las frases que formaban sus versos, le descubrieron y despertaron dentro de sí la necesidad de volcar su interior en este formato literario que hasta entonces no había utilizado. Ella -confiesa- siempre había sido muy cerrada para hablar de sentimientos, pero esta experiencia le supuso una epifanía que al cabo del tiempo quedó plasmada en este "Primero de poeta". 

Personalmente nada he leído de Escandar Algeet, pero, simplemente leyendo el prólogo que le escribe a Patricia, reconozco el atractivo de su literatura. Para empezar el título es hermoso por demás, «los sueños de la imaginación producen niñas que bailan», y luego, a lo largo de las tres páginas del mismo dice cosas muy hermosas sobre la poesía contenida en el libro: 
«Imaginar tiene mucho que ver con jugar. Recordar con vivir. Y vivir, sólo se siente en presente y se anhela en futuro. Imaginar un recuerdo es de primero de locura. Que un recuerdo imaginado no te cierre los ojos sino al revés: te los abra. Es de primero de utopía. Crecer tiene mucho que ver con caminar. Y el camino parte de, pero sólo tiene sentido con un hacia a. Reconocer que los ojos están en los ojos que la miran es de primero de poesía
Ha sabido Algeet captar la esencia de la poesía de Benito, asumirla e integrarla en su propia expresión, de manera que leyéndolo no sabemos en verdad en qué dirección, deliciosamente confusa, circulan las influencias. Escandar Algeet posee un bar en Madrid, Aleatorio, en el que se realizan muchas actividades culturales y recitales de poesía. Mirando en wikipedia aprendo que este poeta de madre española y padre sirio, nacido en Palencia en1984, tiene a día de hoy nada más y nada menos que seis poemarios en el mercado: Alas de mar y prosa, 2009; Un invierno sin Sol, 2013; Ojalá joder, 2015; Y toda esa mierda, 2015; La risa fértil, 2017; y Hogares, 2021. ¡Y yo sin conocer ninguno de ellos! Habrá que ponerle remedio.

Destacan en la poesía de Patricia Benito una serie de lugares poéticos ('topos', se dice con tecnicismo literario) que aparecen con insistencia: 'mariposas' («mientras piensas que puede, tal vez, quizás / le dejarías abrir la jaula de las mariposas»); los 'bares'; el 'tiempo': medido en consumiciones («Dos cervezas más allá», «Un cubata y unas patatas más allá», «Una cerveza y media más tarde»…), o en su sentido más amplio («A mi yo del pasado, por tropezar hasta aquí / A mi yo del presente, por ser feliz / A mi yo del futuro.  Ay.»); y muy importante el 'carpe diem' en una doble dimensión: la personal, tantas veces contradictoria («Yo, / que no me quito el Carpe diem / de la boca cuando es la teoría, / qué mal se me da la práctica a veces.», poema 'Primero de poeta'), y la que predica a los demás e intenta ella misma aplicarse sin lograrlo siempre («Vive, joder. Vive. / Y si algo no te gusta, cámbialo. / Y si algo te da miedo, supéralo. / Y si alguien te enamora, cúidalo.», del poema 'vive, joder. Vive'). 

Como anécdota, relatada por la propia autora, decir que los dos primeros versos de este poema fueron utilizados duraante un tiempo por la empresa 'Natura' en su página de Facebook. Cuando Patricia Benito se enteró se puso en contacto con ellos a través de esa red social y les envió un ejemplar del libro para agradecérselo;  ellos la animaron a vender el libro en sus tiendas. Fue esto el inicio del éxito de la obra. 

Es Patricia una mujer muy de frases, algo que en algunos momentos me ha llevado a ver su libro como un mero manual de autoayuda. No quiero que esto sea interpretado como negativo, pero es verdad que mucho de lo que hay en este libro primerizo que llega a emocionar por su sinceridad y espontaneidad se queda en esas frases tan habituales en las redes y que los usuarios de las mismas rebotan y rebotan hasta el infinito. En concreto, la citada de "Vive, joder, Vive" ha trascendido el mundo poético para ser objeto de merchandising en camisetas, bolsos, libretas... que se pueden adquirir en la página web de la mismísima Patricia [por si alguien tuviera interés aquí dejo el enlace]. Yo, debo reconocerlo, soy antiguo para esto y como que no aplaudo este mercantilismo, si bien entiendo que hay que vivir y que la ocasión la pintan calva. 
Tiendas Natura, Arte y merchandising, mercantilización de la cultura
No me extraña en exceso esta deriva hacia el consumismo de Patricia, a pesar de haber colaborado activamente con sectores socio-políticos que -dicen- luchan contra ello. Todos tenemos contradicciones. Y hay que admitir el derecho que cada quién tiene de elegir esto o aquello. Digo que no me extraña, entre otras razones, dado el gran aprecio que la autora muestra por Charles Bukowski -novelista creador de muchas frases exitosas-, escritor del 'dirty realism' norteamericano cuya actividad pública aparte de la literatura buscaba por encima de todo el beneficio económico. Es así el mundo que nos hemos dado, y todos transitamos por las paradojas.

Para finalizar
Todo el poemario está bajo una de las afortunadas frases de Charles Bukowski referida en esta ocasión a la relación interpersonal. Una frase preciosa y magnífica. Otras dos citas incluye en el libro la autora: una de la fotógrafa Emilia Galindo en forma de foto-relato; y otra cita más en esta ocasión sacada de un poema de su valedor Escandar Algeet. Estas citas, junto a una serie de páginas de color negro que incluyen el título del tema que tocan los poemas que siguen, sirven para estructurar el poemario en partes bien diferenciadas. 

El libro, bellamente presentado con los títulos de los poemas en vertical en las páginas impares y horizontal en las pares, se completa con unas muy buenas fotografías realizadas por la propia escritora, por Emilia Galindo la de su foto-relato, y por Sol Salama la que a doble página antecede a la última parte del poemario. Los poemas de esta última parte del poemario muestran ya a una mujer que ha madurado, ha superado sus inseguridades, y que parece pisar ya tierra firme. Ha llegado a la estoica conclusión, muy en línea -¡hay que ver cómo se cruzan unas lecturas con otras!- con lo que preconizaba Emerson con su "huerto" [leer aquí la reseña que sobre "El huerto de Emerson" de Luis Landero tengo publicada en este blog], de que «el secreto de la felicidad / debe ser algo así como / QUERER LO QUE TIENES.». 

En Primero de poeta se ve a una mujer que crece a lo largo de sus poemas a base de caídas, de errores e incertezas. Una mujer que recuerda al inicio sus errores («Y no, / no fue tonto pensar en ir. / Fue tonto no ir.») y que en la última parte del poemario ha agarrado el toro por los cuernos y -usando una expresión muy de hoy aunque ya algo sobada- se ha empoderado. Es ahora cuando su Feminismo se hace patente. Estamos leyendo poesía feminista. La Pat del principio se ha trasmutado en una mujer que se siente y se quiere libre de tutelas. Es ahora una mujer que toma decisiones y se pone el mundo por montera sin estridencias, como debe ser: «Tú tan de hielo, / yo me derrito de ganas. / Tú con tus miedos, / Yo con la cara marcada. / Tú tan princeso / y yo tan republicana» (poema ‘sin perdices', pag. 104).

Patricia Benito. "Primero de poeta"


 
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