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21 oct 2022

Carlos Bassas del Rey y su última novela: "Sinántropos"

12 comentarios:

«Corto ha descubierto que lo que lo ha mantenido verdaderamente en pie todo este tiempo ha sido sólo eso: el anhelo.
Corto también ha comprendido una última cosa: la venganza está plagada de daños colaterales; algunos son asumibles, otros, en cambio, se acaban revelando insoportables.»

Carlos Bassas del Rey, trilogía de la venganza, realismo sucio español
Con esta novela de título extraño -Sinántropos- concluyo lo que se denomina en la novelística de Carlos Bassas del Rey 'trilogía de la venganza'. Efectivamente, la novela que acabo de leer es la historia de una venganza. El protagonista de la misma es Bruno Garza, conocido en la barriada donde vive como el Corto. Es un chico guapo, muy atractivo, que vuelve al barrio que abandonó hace diez años. La pandilla de amigos de la adolescencia se sorprende al verle regresar. Entre ellos hay sus más y sus menos. Silvia era la chica de Corto, ambos se querían, pero inopinadamente Bruno un día desapareció. ¿Por qué? En diez años pueden pasar muchas cosas, entre otras que tu chica te olvide y se case con tu mejor amigo.
 [el Corto] «se cree mejor que todos ellos; que Dani, Fer, Javi y Pruden; que Silvia; que el Chino; que su madre. Mejor que todos los miserables que se hacinan en los edificios que le rodean. Siente asco de su pobreza y su miseria

Pero ¿por qué te marchaste, Corto? Y lo que es más importante ahora, ¿por qué has regresado? En la novela conoceremos los motivos de esta huida y las razones de su regreso. Esta información la da el autor a cuentagotas, creando suspense y sirviendo así de acicate al lector para que devore el libro. Mientras nos enteramos de estos dos extremos, lo esencial es saber que, durante esos diez años transcurridos, Corto quiso ser sobre todo Bruno y que a través de la agencia de chaperos de alto standing que lo acogió en su huida conoció a Candela, una joven de familia bien con la que tuvo la ensoñación de cambiar de estatus, de clase, de identidad. Pero...
«Candela se detiene. La brisa le agita el pelo, y, de repente, a Corto todo le parece un tópico: el paseo por la playa cogidos de la mano, el viento que agita su cabello, la chica rica, el niño pobre, la princesa y el vagabundo. 
"Es la puta Pretty Woman al revés", piensa.»
El personaje de Candela y la relación del Corto con ella me ha recordado muchísimo la novela de Juan Marsé, "Últimas tardes con Teresa". La verdad es que Bassas del Rey deja traslucir en sus novelas sus admiraciones literarias. En las reseñas que en este blog tengo hechas de las otras dos novelas de la trilogía, Justo y Soledad,  señalo en cada una de ellas esta característica. Enorme semejanza existe entre el Pijoaparte de Marsé y el Corto de Carlos Bassas. Ambos personajes se mueven por la misma geografía urbana -seguramente Barcelona, aunque en Sinántropos no se aclara con exactitud- y ambos seres, ingenuamente, pretenden desclasarse gracias a su atractivo sexual. Se lo explica Bruno a su amigo Dani en un momento del relato:
«Corto tuerce la boca, esboza una sonrisa cansada.
—Alguien me dijo una vez que la gente como nosotros no somos más que sinántropos. Putos parásitos. Putas ratas, jodidas palomas, cucarachas de mierda que se alimentan de las sobras de otros.
—Pues jodámosles.
—No podemos ganar. Los tipos como tú y como yo, la gente de este maldito barrio, de tantos otros como este, nacemos condenados. Créeme. Lo intenté.
»
Los seres como ellos están condenados, no pueden salir del hoyo. Cuando se han creído fuera, han sido aherrojados de nuevo en el mismo, pues las clases, especialmente las altas, defienden su identidad y no quieren mestizaje, sangre sucia en sus familias. Esto Corto lo ha entendido tarde, pero ahora sabe muy bien por qué su asunto con Candela naufragó: «el ultimátum del padre, la amenaza de la madre, el pánico al nieto mestizo, al bebé de sangre sucia.»

 Entre los motivos de su huida ocupan lugar preferente los mafiosos del barrio, en especial el Chino que se sirvió de Corto para humillar al padre de éste. Sobre este asunto nada más debo decir, no quiero estropear el disfrute que supone la lectura de Sinántropos. Una novela en línea con lo que nos tiene habituados su autor. ¿Y a qué nos tiene habituados Carlos Bassas del Rey? Pues a una historia dura, para estómagos que digieran novelas negras que no se paran en barras. El barrio es duro; las relaciones entre quienes lo habitan son duras; el amor y la amistad, esquivos y engañosos; las jerarquías están claras y si no se respetan se imponen por la fuerza cruel y violenta.

A mí, aparte de la historia, lo que me gusta de ésta y de otras novelas del escritor barcelonés es la forma que da a sus escritos: ese ir descubriendo lo que viene de la mano del narrador; esas repeticiones rítmicas que hacen de la novela casi un poema en ocasiones
« El odio pesa.
El odio tiene masa.
El odio crece y consume cada vez más energía, se vuelve afanoso y acaba reclamando una consagración absoluta.
El odio de Corto es una orquídea.
El odio de Corto es una garza blanca [Habernaria radiata]

Pero esta vez -también sucede en las otras novelas del autor- lo que más ha llamado mi atención es el amor que Carlos Bassas del Rey muestra por el vocabulario, por el léxico concreto, por las palabras adecuadas, muchas veces tecnicismos de profesiones como la medicina, la biología o el mundo del derecho: 
lentigos’ (pequeñas manchas y pigmentaciones, en general asociadas a la edad, que aparecen en las zonas de la cara o en las manos), ‘nistagmo’ (o nistagmus es una oscilación rítmica e involuntaria de uno o ambos ojos que puede presentarse a cualquier edad), ‘ basuco’ (mezcla de cocaína y heroína, usada por drogadictos), ‘pareidolia’ (un juego muy común entre niños y adultos donde pasan el tiempo buscando figuras en las nubes o en algo tan común y cotidiano como unas simples sombras de una habitación), ‘acónito’ (Planta herbácea de tallos erguidos, hojas palmeadas, flores azules o blancas y raíz fusiforme.), ‘gálbulos’ (frutos de los cipreses redondeados, carnosos e indehiscentes (que no se abren cuando están maduros) que encierran varias semillas en su interior)…, y naturalmente, el propio título, ‘Sinántropos’:
«Sinantropía
Del griego syn (junto a) + antrhopos (ser humano). En biología, capacidad de algunas especies vegetales y animales de adaptarse a ecosistemas urbanos para sobrevivir
.»
Novela negra española, Realismo sucio

Muy interesantes en mi opinión son las recurrencias que el novelista hace a la literatura antigua, en especial al Antiguo Testamento y a la tragedia griega. Concretamente es con el Libro de Abraham y con la tragedia Las Euménides de Esquilo que Carlos Bassas del Rey realiza traslación analógica de la tragedia urbana que Bruno Garza soporta. El Libro de Abraham le sirve para aproximarse a la experiencia que vivió con su padre («el padre de Corto es consciente de que no hay nada que pueda hacer: su Dios le demanda un sacrificio, el Chino le exige un holocausto.») y las figuras de las tres euménides («ralentiza el paso y reza a las Erinias, "¡Oh, Alecto, oh, Megera, oh, Tisífone, si es posible, que pase de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad sino la vuestra!"») es la entidad a la que el vengador que es él se encomienda. Estos entes, más una VOZ que habita en su interior («Hazlo. / Ella también te ha mentido. / Te ha traicionado. / Todo el mundo te traiciona.») le dictan lo que debe de hacer, dirigen sus acciones
«Entonces la siente de nuevo: la mirada escrutadora de Tisífone, la determinación de Lilith, las ansias de venganza de Salomé, el odio de Medea.»

Concluyo
Hay que leer y leer esta novela que resulta adictiva. Una novela fuerte, para nada timorata, que exige estómago para aguantar lo que en ella sucede y ocurre a unos y otros personajes. La pregunta que nos hacemos cuando leemos historias así es el propio novelista quien, en la Nota del Autor, que precede a la narración propiamente dicha, viene a aclarárnosla, a contestárnosla, sin ni siquiera nosotros haberla formulado:
Los escritores usamos la ficción para contar la realidad. Nos inventamos una mentira para contar la verdad. Esta historia es solo eso: pura ficción. Una gran mentira. O quizás no. Quizás [precisamente por eso] todo lo que el lector encontrará a lo largo de sus páginas sea la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.
Pura realidad.
Decidan por ustedes mismos al terminar
Yo ya he terminado la novela y ya he decidido. ¿Y vosotros?


Datos del libro:
Título del libro: Sinántropos
Autor: Carlos Bassas del Rey
Nacionalidad: España
Editorial: Alrevés
Año de publicación: 2022
Nº de páginas: 250

10 sept 2020

"Soledad" de Carlos Bassas del Rey. "La fórmula preferida del profesor" de Yoko Ogawa (A pares XIV)

15 comentarios:
"Soledad"

Busqué esta novela de Carlos Bassas a raíz de una incentivadora reseña realizada por Rosa Berros en su blog. Antes de hacerlo leí "Justo", la novela con la que Carlos Bassas del Rey se alzó con el premio Dashiell Hammett el año 2019 y que me gustó mucho [leer reseña aquí]. Tenía, pues, que hacerme con "Soledad", como así he hecho.


"Soledad", Novela negra, emigración, machismo

"Soledad"
es una sencilla novela desde el punto de vista de la trama: una niña de 14 años aparece muerta. Todo ha ocurrido la noche en que ella celebraba su cumpleaños que ha ido a celebrar con permiso de su madre a "La Bachata", una discoteca próxima a su casa. El inspector Romero con el subinspector Mendoza se hace cargo de la investigación del homicidio que parece tener un fuerte tirón mediático. 

En el curso del desarrollo de la historia conocemos la vida de soledad de dos seres fundamentales en el relato: Soledad, la madre de Abigail, la niña muerta; y Romero, el inspector que arrastra una problemática vida privada y profesional por dejar en ambos ámbitos lugar importante a la ley de la venganza que rige muchas veces los comportamientos humanos; por su manera de enfrentar los asuntos, Romero es visto con recelo por sus superiores policiales y lleva una extraña vida con su mujer.

No cabe decir como ya hiciera en la reseña que dediqué a "Justo" mucho más pues en este tipo de novelas es muy importante el decurso de los acontecimientos. Me parece más interesante que la trama la manera como el escritor presenta la obra. Dos narradores son los que aparecen, cada uno de ellos centrado en los dos personajes principales.
Para Soledad, la madre de Abigail, el narrador es una 2° persona, ella misma con seguridad, que dialoga consigo misma en un soliloquio muy adecuado a una persona que se siente anulada y despreciada por todos los miembros de su familia (marido: un energúmeno machista donde los haya; su suegra: una despreciable mujer dedicada sólo a devorar culebrones y otras bazofias televisivas; e incluso por quien fuera la única razón de su vida: su hermosa hija Abigail, una dictadora que la chantajea emocionalmente). Para Romero el narrador toma la 3° persona, dando presencia así a un narrador externo que ve y cuenta sus acciones con objetividad, aunque con frecuencia abandona el plano puramente ficcional para invadir el que corresponde al autor. 
"Romero echa un vistazo a las nubes. Como el día en el que comenzó a morir de esta enfermedad morosa [cuándo y de cuál, el lector lo sabrá más adelante], se sitúan sobre su cabeza y descargan de improviso."
Pero además de la figura del narrador hay en este relato procedimientos narrativos que han llamado poderosamente mi atención. Uno es la mezcla de géneros literarios tal y como ya observé en la otra novela que de él he leído. Es muy interesante esta hibridacion entre géneros que realiza frecuentemente entre el propiamente novelístico y el teatral: "DUEÑO: «No soy el guardián de mi hermano.» ROMERO: «No me jodas, Elmer, que la Biblia te viene grande.»"

Tampoco puedo pasar por alto el peculiar uso que hace de los corchetes para dar informaciones escuetas, telegráficas, que sirven para sintetizar descripciones narrativas que si no serían más extensas; diríase en línea con la hibridación de géneros antes comentada que en estos espacios entre corchetes el autor realiza una especie de acotaciones teatrales procedimiento normalmente ajeno a  la propia función de un narrador. Tan es así que hay momentos en que quien habla no es ninguna figura propia de la narración sino, en mi opinión, el propio autor: "El taxista [cincuenta, calvo, hace tiempo que no ama a su mujer, ella tampoco lo quiere, se aguantan, aunque eso no importa para esta historia]", o sea, Carlos Bassas. Véase este más extenso, curioso y más literario precisamente por la extrañeza que introduce en el lector:
"Ha comenzado entonces la rutina legal, una coreografía eficaz, un baile reglado de pasos, de gestos precisos, de piruetas medidas. Ha bailado la policía alrededor del cuerpo; han bailado la jueza y el secretario al llegar [a ella, treinta y dos, le gusta el 'Nightclub two step'; a él, cincuenta, el 'Lindy hop']; ha bailado el forense mientras varios curiosos observaban acodados en la barra."
Violencia machista, adolescencia, incesto,
El tercer procedimiento que me ha impactado y que creo contribuye muy mucho a mantener con adecuada altura la narración es la repetición de vocablos o sintagmas con una clara finalidad de sentido, es decir, contribuir así a una mejor transmisión del contenido que se quiere expresar. Dos o tres expresiones y/o frases recorren toda la novela contribuyendo a esto: "Yo tengo la culpa", "¡No!" y alguna más. Con algo de excesiva imaginación arábiga por mi parte me atrevería a decir que esta reiteración en columnas sucesivas o en series de líneas diríase casi infinitas es una especie de traslación a la prosa de la vanguardia del Creacionismo que tanto sorprendió a los europeos de los años 20 del siglo pasado cuando el poeta Guillaume Apollinaire o el chileno Vicente Huidobro los popularizaran entre los escritores de su época dándole a sus creaciones la denominación de caligramas. Ya digo que quizás sea excesiva esta analogía, pero en mi opinión creo que se justifica a fin de mejor transmitir aquello que quiero decir.

Por otro lado en la novela se tocan una serie de asuntos que tienen interés aunque ya no sorprenden por no ser novedosa su aparición en nuestra última literatura. Me refiero a la inmigración: la familia de Abigail es de procedencia sudamericana y los comportamientos machistas y abusivos de todo tipo sobre Soledad son tremendos. También, muy relacionado con esta procedencia cultural, estaría el asunto del desvalimiento religioso en el que se precipita Soledad pese a sus acendradas creencias iniciales. "Dios es sordo. Dios es mudo. A Dios le importas una mierda.​"

Luego estaría el tema de la culpa, quizás el asunto que vertebra y recorre la novela en los ámbitos de cada uno de los dos personajes principales, Soledad y el inspector Romero. Ambos se sienten o/y les hacen sentirse culpables de lo que les acontece e incluso en el caso de Soledad de lo que le ha sucedido a otros, concretamente a su hija:
"«Es culpa tuya»
«Es culpa tuya»
«Es culpa tuya»
«Es culpa tuya»
«Es culpa tuya»
«Es culpa tuya»
«Es culpa tuya»
«Es culpa tuya»
«Es culpa tuya»
«Es culpa tuya»
«Es culpa tuya»
«Es culpa tuya»
Eso te dice la lluvia
"

Como se ve, otra manifestación más de la hibridación entre géneros que existe en la novela. En esta ocasión por disposición, ritmo y sonoridad, la narrativa invade el terreno de la lírica. Muy interesante, como todo lo que aparece en esta novela.




"La fórmula preferida del profesor"

Yoko Ogawa, literatura japonesa, matemáticas y literatura
Conocí esta novela de Yoko Ogawa por el blog de Lorena, amiga virtual que administra un blog enorme en todo: en calidad de lecturas de las que siempre me fío y en calidad de escritura porque cada vez disfruto más y más leyendo sus muy personales reseñas. Creía que había sido a través de Marian, otra buena amiga bloguera ("MarianLEEmásLIBROS"), que yo había sabido de la existencia de este relato y así se lo hice saber a ella misma. Lógicamente Marian se quedó sorprendida porque la reseña que hizo de esta narración de Yoko Ogawa tenía nada menos que diez años. Al decírmelo yo también me extrañé porque es verdad que suelo tardar en seguir las recomendaciones pero ¿diez años?; desde luego era mucho tiempo. Más tarde pude comprobar mi equivocación: Fue en el blog de Lorena, "El pájaro verde", donde había leído una reseña sobre "La piscina", novela de esta escritora japonesa; allí fue donde precisamente Marian le recomendaba en un comentario este título, "La fórmula preferida del profesor", recomendación que como muchas de Marian y también de Lorena no echo nunca en saco roto y suelo apuntar. No habían pasado, pues, diez años desde mi anotación, habían pasado sólo dos. ¡Ah, bueno, esto ya es otra cosa!

Mi comentario
Una empleada de hogar que trabaja para una agencia de servicio doméstico es enviada a atender a un cliente en cuya casa no paran las asistentas. Sin embargo esta mujer casa bien con este hombre, un anciano de sesentaitantos años que en 1975 sufrió un accidente automovilístico a consecuencia del cual perdió la memoria de todo aquello anterior a 80 minutos, excepción hecha de lo acaecido y conocido por él hasta el año 1975. Dados su elevados conocimientos de matemáticas y su afición a las mismas ocupa sus días resolviendo problemas planteados por el Journal o Mathematics, que una vez resueltos envía regularmente a esta Revista especializada.

A propuesta del Profesor al que atiende, la asistenta comienza a llevar a su hijo de 10 años a la casa del matemático al finalizar la jornada escolar pues el anciano opina que un hijo debe de estar siempre con su madre. La relación entre el matemático y Root (así llama al niño el profesor por su cabeza plana que le recuerda al signo de la raíz cuadrada) es fuerte y sobre todo se refiere al mundo del béisbol, si bien es el beisbol anterior a 1975 cuya figura principal era un tal Enatsu.

Es una novela que a mí me ha dejado sensaciones contrapuestas. Por un lado me ha agradado el que las matemáticas sea el asunto sobre el que gira el relato, concretamente sobre la Teoría de los números naturales. No es muy frecuente leer reflexiones y elucubraciones sobre el Teorema de Fermat, la Fórmula de Euler o la Conjetura de Arlir. Yo, que no poseo formación alguna en matemáticas, he leído con cierta atención -al menos al principio- los nombres de matemáticos ilustres desde Erastótenes hasta Andrew Wiles ("EL PERIÓDICO DEL 24 DE JUNIO DE 1993 publicó un artículo que decía que el Último Teorema de Fermat había sido demostrado por Andrew Wiles, nacido en Gran Bretaña, catedrático de la Universidad de Princeton."), e igualmente me han agradado los juegos que partiendo de cosas cotidianas como la fecha de nacimiento,  la edad o el número de calzado el profesor utiliza para transmitir a su interlocutor (la asistenta o el hijo de ésta) qué es un número primo, un número amigo, uno perfecto, uno triangular, e incluso el número pi. 

Confieso que al tiempo que me ha sorprendido esta inclusión del pensamiento matemático en la relación cotidiana entre un eminente matemático y su asistenta también me ha cansado un poco la continuada reiteración en lo mismo que hay en la narración, haciendo que en parte mi cabeza me llevara a pensar en la cierta inverosimilitud de aquello que estaba leyendo. Quizás haya que tener muy en cuenta que estamos ante una obra de literatura japonesa cultura que tiene muchas diferencias con la europea en general y más aún con la nuestra en particular. Tal y como afirma en el 'Postfacio' de la novelita el profesor de Ciencias de la Computación León González Sotos, Catedrático de la Universidad de Alcalá, "Japón tiene sus tradiciones, nosotros las nuestras. La desatención de lo mucho que sus letras importan, doblada con el desdén por la cultura matemática, están entre las más asentadas por estos pagos."

Junto al asunto de las matemáticas aparece el de la afición al beisbol por parte del niño y del Profesor, si bien dada la problemática mental del matemático ambos hablan y fabulan sobre 'ligas diferentes', Root sobre la correspondiente a su edad (Root es un niño de 1o años al inicio y tiene 22 cuando finaliza la novela) y el Profesor sobre la de Enatsu, la estrella del beisbol japonés durante los años 1968-1973, aunque su carrera profesional se alargó hasta 1985. La cabeza del Profesor recuerda al Enatsu de 1968 cuando fue el mejor jugador de la Liga japonesa batiendo cualquier récord existente hasta ese momento. 

La afición al beisbol de los personajes introduce en el relato una infinidad de tecnicismos propios de este deporte: "Yagi, con dos outs, bateó un game ending home run hacia la izquierda. El árbitro de la tercera base levantó una vez el brazo indicando home run, y el marcador digital se encendió con 2x, y sin embargo, el home run fue anulado tras rectificarse como hit de 2.ª base, pues había entrado en las gradas tras chocar la pelota con la valla." (pág. 180). A mi incultura matemática se une además mi desconocimiento y nula afición al beisbol, deporte, por otra parte, que una y otra vez aparece en otras literaturas en especial la norteamericana y, por lo que aquí veo, también en la japonesa. Quizás también el deporte del que el tal Enatsu fue figura indiscutible haya influido en que mi entusiasmo por este relato no haya sido excesivo.

literatura japonesa actual, mujeres escritoras
En el apartado de elementos a favor está sin duda alguna la delicadeza con la que Yoko Ogawa (Okayama, Japón, 1962) presenta esta relación humana, llena toda ella de afectos sinceros a pesar de que el Profesor apenas pueda expresarlos dados sus problemas de memoria. Este asunto el de los problemas de memoria (alzheimer, senilidad, deterioro cognitivo, etc.) propios de algunos mayores es también cuestión importante en la narración. De la americana del Profesor penden una infinidad de tarjetas y notas escritas a fin de poder salvar el injusto límite de 80 minutos de caducidad de su memoria; en esas notas apunta sus intereses y se perciben los afectos de este hombre que no sabe comunicar bien sus emociones: 
  • "En la nota se leía; 'Mi memoria sólo dura 80 minutos'"
  • "'La nueva asistenta ... y su hijo de 10 años √'"
El éxito de Yoko Ogawa en su país es inmenso desde su primera incursión en la narrativa con "Desntegración de la mariposa" en 1988 y el best seller "El embarazo de mi hermana" en 1990. Si estos dos primeros títulos fueron distinguidos con sendos premios (el Premio Kayen y el Premio Akutagawa, respectivamente), la novela que acabo de leer publicada en 2004, tras varios títulos aparecidos entre medias, ha ganado un importante abanico de Premios según dice la Nota que sobre la autora aparece al final del relato leído: "el Yomiuri, el de las Librerías Japonesas y el de la Sociedad Nacional de Matemáticas, 'por haber mostrado la belleza de esta disciplina'". 

La novela ha tenido tal éxito dentro y fuera de su país que a los dos años de su publicación, o sea, en 2006, la misma fue adaptada al cine, a la radio y al cómic. Buscaré la película e intentaré verla pues esa relación de cariño establecida entre estas dos clases de personas tan distintas por formación y clase social -el Profesor y la asistenta y su hijo- me gustará ver cómo el director del film, Takashi Koizumi, la ha vertido en imágenes.

26 feb 2020

Carlos Bassas del Rey: "Justo". Premio Dashiell Hammett 2019

5 comentarios:
"La ventaja de haber llegado a cierta edad es que nadie se fija en ti. Cuando más deberían temernos, que es ahora que hemos alcanzado la cúspide del saber, la cima del cabreo, más nos minusvaloran. Formamos parte del paisaje."

Carlos Bassas del Rey. El autor.
"Justo", novela negra, Realismo sucio
(Foto del Diario de Navarra, febrero 2018)
Los blogs que leo y en los que confío plenamente nunca hasta el momento me han defraudado en sus recomendaciones. Esta vez tampoco. Y no sólo no me han defraudado sino que mi satisfacción ha sido extrema respecto a este barcelonés afincado en Navarra en cuya universidad pública imparte clases en la Facultad de Ciencias de la Información. Sí, efectivamente, hablo de Carlos Bassas del Rey, escritor que a sus 46 años de edad cuenta con una obra literaria abundante con títulos como 'El samurái errante', 'Aki y el misterio de los cerezos', 'Mal trago', 'Mujyokan. 72 haikus y un jisei', 'Siempre pagan los mismos', 'El honor es una mortaja', 'El hombre sin nombre', y la última publicada hasta el momento: 'Soledad'. De esta última os animo a que leáis la reseña que Rosa Berros, mi bloguera de confianza, hace en su página (léela aquí)

Este barcelonés nacido en 1974, además de su actividad docente y de novelista es autor de guiones cinematográficos actividad por la que ha sido premiado en 2007 con el Premio Plácido al Mejor Guión de Largometraje en el IX Festival Internacional de Cine Negro de Manresa, y su guión Malinche fue subvencionado por el ICAA en las Ayudas al Desarrollo de Guión de Largometraje. También ha ejercido la crítica de cine en diversos medios y ha sido jurado en certámenes de cortometraje (Peralta, Bidasoa, Pamplona)

"Justo". La novela
Sinopsis 
Pensaba colocar aquí, como suelo hacer habitualmente, una síntesis argumental de la novela tomando la ofrecida por la propia editorial. De hecho ya la había tecleado, pero al leerla con atención me he dado cuenta de que la misma si no cae en el spoiler desde luego está muy cerca; y lo que es peor en mi opinión descubre aspectos interesantes del relato que al conocerlos previamente echan por tierra el gusto lector. Así pues omito el resumen o sinopsis y voy directo a

Mi comentario
En esta novela, Carlos Bassas del Rey abandona la serie del personaje Heródoto Corominas (El honor es una mortaja, Mal trago y Siempre pagan los mismos) y presenta una historia protagonizada por un viejo que antes de que se le agote el tiempo desea vengarse. Justo Ledesma, el protagonista y narrador, es un vengador, un justo, un golem. Su madre, judía holandesa, le puso este nombre porque lo quería equiparar a un 'tzadik', uno de los 36 justos que en la mitología hebrea aunque cada uno de ellos lo ignore han venido al mundo a hacer justicia, una justicia bañada en caridad. En el caso de Ledesma y en conformidad plena con el diente por diente judaico esta justicia va envuelta en venganza.

Venganza justiciera, Suspense, Thriller, Novela negra catalana
De la historia que se relata en "Justo" poco o nada se puede decir para no estropear el disfrute de esta jugosa lectura. Una lectura que además de los componentes tipo Hammett expresamente declarados por el propio narrador
"A estas alturas, aquellos que hayáis leído 'Cosecha roja' ya sabréis cómo va. Es una novela de Hammett, la primera. Siempre hay demasiada gente a la que cargarse y uno abarca lo que puede, de modo que lo mejor es dejar que se liquiden entre ellos y limitarse a rematar la faena."
contiene un tono de novela negra de realismo sucio tipo Jim Thompson, el autor de títulos como por ejemplo, "1280 almas" [leer reseña aquí] que en España aplica con enorme éxito y estilo propio Carlos Zanon.

Verdaderamente según avanzaba en la lectura de la novela no podía evitar recordar las novelas que de Zanon, escritor barcelonés ocho años mayor que Carlos Bassas, he leído hasta el momento. En especial algunos personajes de "Justo" como por ejemplo, el Milongas, cuyo asesinato marca el inicio de la narración me ha hecho recordar a Epi y a Tanveer Hussein de "Tarde, mal y nunca" de Carlos Zanon. Hay muchos elementos semejantes entre estas novelas escritas por estos dos autores catalanes: Barcelona como paisaje urbano, una Barcelona que ambos ven en peligro por culpa del turismo ("Llega el verano y la población de la Ribera, del Raval, de la Barceloneta, se multiplica con hordas que vienen a mal follar —que es lo único que se puede hacer cuando uno está como una cuba"), la gentrificación sufrida o en proceso de la zona vieja de la ciudad en la que todo va desapareciendo
    • "Enfilo por Casañas y me planto frente a la Pompeia, otro de los templos de Ciutat Vella. No está dedicado a Dios, sino a algo mucho más noble, más sagrado: los libros. Junto a la Batlle, la Millà, la Quera y la Villena forman un reducto de cultura único en el distrito. Todos, negocios familiares. Les ronda la muerte."
    • "Damián vive en el 4 de la plaza de Santa Maria, justo antes de Anisadeta —la calle más corta de Barcelona—, donde en tiempos estaba la sastrería El Barco."
La novela me ha recordado también mucho a otra recién leída, "Romanticismo" de Manuel Longares [leer reseña aquí], por la evocación y deseo de congelar en el tiempo e incluso recuperar una ciudad anterior, pasada, desaparecida o en imparable e inexorable cambio. Si en "Romanticismo", la ciudad es Madrid, en "Justo" es Barcelona. Carlos Bassas trata con mucho cariño a esa ciutat vella que está desvaneciéndose en el momento actual por culpa del dinero que todo lo machaca ("Hoy, la Ribera ya no es la Ribera. Tampoco lo son Sant Pere ni Santa Caterina. Hoy, todo es el Born. Supongo que a los pijos les suena mejor así.").

Y por acabar con este paralelismo que he sentido entre Bassas del Rey y Zanon me referiré a que ambos no rehúyen el conflicto socio-político en que vive la ciudadanía catalana desde hace ya un porrón de años y la consiguiente distribución de la población en dos grupos que este proceso ha provocado; lo mismo sucede con la marginalidad en que se mueven los personajes (prostitución, drogas, ajustes de cuentas...); o la corrupción y los bajos fondos en los que están inmersos algunos miembros de la capa dirigente de la sociedad, etc.

El estilo de frase corta, rotunda, dura, ruda, directa, sin disfraces eufemísticos es característico y dota a la novela de un ritmo atractivo que en cierta manera abduce e incita a leer y leer ("Quizás añora el mar aunque lo tiene a dos pasos. Pero este mar no es el suyo. Es muy jodido vivir añorando algo. Es muy jodido estar solo.")

Barcelona, Realismo sucio, "Justo", Premio Dashiell Hammett
Imagen del Born barcelonés usada en la publicidad turística
Prácticamente todo en esta novela me ha gustado, pero por destacar algo en particular querría hacer hincapié en las referencias literarias y cinematográficas que tanto abundan, y para bien. Respecto a la literatura se percibe el grandísimo afecto y respeto literario que Carlos siente por no pocos escritores a los que cita directa o indirectamente. Directamente, por ejemplo, homenajea a Manuel Vázquez Montalbán, a Eduardo Mendoza, a Francisco González Ledesma o a Juan Marsé, cuya novela, "Últimas tardes con Teresa" [hay reseña de ella en este blog], constantemente revoloteaba en mi memoria durante la lectura de "Justo"
"'El embrujo de Shanghai' y 'La ciudad de los prodigios'. Juan Marsé y Eduardo Mendoza han sido los mejores cronistas de esta ciudad junto a Pedrolo, Vázquez Montalbán y González Ledesma. Su Barcelona también está muerta."
Además de estos nombres señeros de la literatura en las páginas de esta narración se cuelan otros menos conocidos -evidentemente hablo por mí, o sea, poco conocidos por mí- como Carlos Pérez Merinero o Francisco Rodríguez Feu. Este último aparece sólo con el apellido apocopado lo que dificulta su localización.
[Rodri] "publicó una novela en Planeta en el 82. Una buena historia sobre el boxeo, 'Segundos, fuera'. Aún recuerdo la portada: dos guantes y una chica insinuándose medio en bolas. Hará unos quince años publicó otra titulada 'El precio de la Gloria'."
Carlos Bassas del Rey es guionista y crítico de cine y el conocimiento que tiene de esta disciplina artística es muy perceptible en no pocas alusiones, referencias y metaforizaciones cinematográficas
    • "Me siento y me acuerdo de Edgar G. Robinson en 'Cuando el destino nos alcance'. También de 'La balada de Narayama'."
    • "da un aire al Montgomery Clift de 'De aquí a la eternidad'."
La inmersión completa del escritor en la literatura y en el cine se confirma plenamente en la utilización que hace, dentro de su escritura, de recursos tomados de estas dos manifestaciones. Así me ha encantado leer, cual si de una película de Tarantino se tratase, frases como ésta: "Sigo la trayectoria de la bala que debe de haber salido ya de su arma, la que ha de perforarme el lóbulo frontal y darme la paz al fin.".

Al igual que con el Cine también el novelista realiza una incorporación de otros géneros literarios al propio de la novela, género proteico o híbrido donde los haya. Me refiero en concreto a ciertos momentos en que el propio Justo, narrador-personaje, en primera persona nos cuenta sucesos imaginados en su cabeza como posibles, cual si de una escena teatral se tratase
"«Tendría gracia que la bofia me encontrara muerto por un golpe de calor junto al matón del señor Cervantes», pienso. Un sanitario: «Pobre viejo.» Otro: «Mira que lo dicen, que lo repiten hasta la saciedad en la tele, que tienen que hidratarse.»"
En la cita anterior es perceptible el humor; un humor natural, coloquial, que surge sin forzarlo y que tiene su puntito de ironía y crítica sarcástica, de inteligente cinismo
    • "Los mossos son más aseados. Más guapos. Más catalanes. Del poble."
    • "me caía bien. Mejor dicho: no me caía mal. Mal del todo."
Y para concluir -hay que hacerlo en algún momento, aunque la riqueza de esta novela lo haga difícil- simplemente señalar la riqueza metafórica de la lengua que el novelista utiliza. Hay imágenes que han llamado mucho mi atención por su elegancia y creatividad. Aquí van algunos ejemplos:
    • "Todos los hombres somos gorriones con el ala rota."
    • "El sargento Casals sale de entre las sombras como Harry Lime."
    • "el agujero del pecho le llora líquido pericárdico."
    • "me tropiezo con Braulio. Una gárgola caída. Es un mendigo de oficio, de los que ya no quedan."