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12 dic 2021

"La última cena" María S. Torregrosa y Toni Agustí

21 comentarios:
Tiempo hacía que no veía algo tan fresco, tan vivo, tan auténtico y tan natural. Pero ¿de qué hablas?, me preguntaréis. Pues hablo, amigos míos, de
La última cena, la primera película que Toni Agustí y María S. Torregrosa han hecho a partir de una idea-guion apenas esbozada. El elenco actoral tan sólo recibió de ellos unas mínimas pautas de caracterización de sus personajes; también se les dio, de manera individualizada o por parejas, unas breves consignas que pudieran servir de detonante de situaciones. A partir de aquí los directores los dejaron actuar con plena libertad, dando los actores rienda suelta a su creatividad. 

Los actores (Toni Agusti, María S. Torregrosa, Lorena López, Marta Belenguer, Carles Sanjaime, Carlos Gorbe, Amparo Fernández y Alejandro Velasco) realizan un magnífico trabajo de improvisación construyendo, cada uno de ellos, su personaje al tiempo que la filmación avanza. Podría decirse -de hecho los propios actores y directores así lo afirman- que no existía guion alguno antes de que la producción echase a andar, si bien al final del rodaje se había creado un libreto, un argumento, una cierta trama. 

En síntesis el asunto del film es el siguiente [tomado de la web de filmaffinity.com): 
Una cena entre amigos en la que el alcohol, las drogas, un caso de corrupción y una visita inesperada convertirán la noche en un encuentro salvaje, donde el espectador será un invitado más.
La verdad es que de esto va la película. Una cena de amigos en casa de una de las parejas, precisamente la que forman los personajes de Toni Agustí y María S. Torregrosa. Los invitados van llegando con las aportaciones normales en este tipo de celebraciones, algunas muy curiosas que darán pie a situaciones muy divertidas. Las conversaciones entre ellos son las habituales de este tipo de reuniones: comentarios sobre los ligues más o menos exitosos de unos y de otras, la imperiosa necesidad de divertirse esa noche, pullas más o menos amistosas, palabras de doble sentido... También la realidad exterior al grupo entra de lleno en la reunión: la acusación de corrupción que los periódicos vierten sobre uno de los anfitriones es asunto importante. ¿Será cierta o será un infundio? Es uno de los pocos suspenses que surcan la narración y que para ver en qué para es necesario acudir a la proyección del film, claro. 

Quizás más que lo que se cuenta durante los 80 minutos que dura la proyección el interés del producto que es La última cena sea el cómo se cuenta. La obra se estructura en tres partes: La llegada, La cena, y La fiesta. En realidad una estructura tradicional del tipo Planteamiento, Nudo y Desenlace. Si bien el desenlace es claramente un final abierto, quizás tan abierto como lo ha sido todo lo visto hasta ese momento.

El orden y la coordinación debida entre las distintas partes la supervisó Andrea Jaurrieta, prometedora directora del cine indie español. Pero para mí la parte esencial del trabajo en la confección de esta película corre por parte del editor o montador. Juan García González, que se encargó del montaje, realiza un magnífico trabajo reduciendo las cuatro horas y media de grabación con tres cámaras, o sea, más de doce horas de imágenes, a una hora y veinte minutos. Gracias a la pericia de Juan y de Andrea la materia informe que viene a ser una cena de amigos en la que se habla de todo y de nada, en la que se bebe y se fuma mucho, se cuentan chistes, hay momentos de bajón y subidón, etc., desemboca en una historia creíble, verosímil, que encaja a la perfección en la clásica organización dramática en tres actos.

Los personajes que al inicio parecen un tanto amorfos, con el discurrir del minutaje fílmico van adquiriendo individualidad propia, construyéndose por sí mismos y por oposición a los otros. Estamos metidos de lleno en el Cine dentro del Cine. No sólo vemos el quehacer de los actores en la puesta en pie de sus personajes, sino que asistimos de manera secundaria a la realización de la película que estamos viendo: esas pértigas de sonido y esas cámaras que son incapaces de salir del campo focal muchas veces sirven para subrayar el proceso de creación del producto. 

Ya he dicho al inicio que la película me ganó por su frescura, por su viveza, por su autenticidad, por su innovación. Los jóvenes que han participado en ella -todos, porque en realidad podríamos hablar de un producto coral- son, salvo uno o dos casos, profesionales contrastados en sus campos respectivos de la actuación, el sonido, la imagen, la realización, la edición, etc., lo que redunda en el magnífico resultado final del experimento que La última cena es. Son personas formadas, que saben lo que hacen, que han visto y asimilado mucho cine y teatro. Y todo ese background les sirve para salir airosos de experimento tan arriesgado. Un experimento que me ha llevado por momentos durante la proyección a la película "Celebración" de Thomas Vinterberg y a "La noche americana" de Truffaut

Para finalizar esta breve reseña sólo me queda aludir al título elegido. ¿Por qué "La última cena"? Tras ver el final de la película cada espectador extraerá su propia conclusión. Pero también hay otra más unida a la realidad vivida y cuyos últimos coletazos (¡ojalá!) aún vivimos: el COVID 19. La película fue rodada pocos días antes de que se decretase el confinamiento durante tres meses al que siguieron una serie de restricciones y recomendaciones de comportamiento que provocaron que reuniones amigables como la que se muestra en el film desapareciesen por una buena temporada del horizonte. 

La película se pudo ver en la plataforma Filmin (ignoro si aún se puede acceder a ella a su través) y actualmente está en exhibición en salas de varias ciudades españolas. En Madrid, Valencia y Lérida se puede ver hasta el 16 de este mes de diciembre; en Valencia y Barcelona el jueves 16 de diciembre los directores Toni AgustiMaría S. Torregrosa la presentarán, respectivamente en cada una de las dos ciudades, realizando un coloquio con los espectadores al término de la proyección.


Los amantes del Cine, desde luego, no deberían perdérsela pues es un independiente soplo de aire fresco muy interesante.

23 may 2018

"Lucky", una película de JOHN CARROL LYNCH

24 comentarios:
Acabo de ver "Lucky", una película estrenada en España el pasado día 4 de mayo y que hoy, día 23 en una ciudad como Madrid sólo se proyecta en 4 ó 5 salas, y en la mayoría de éstas en una única sesión a hora intempestiva. La he visto, pues, de milagro, y gracias a dos amigas, Guida y Ana, cinéfilas de fiar donde las haya, que me la recomendaron vivamente. Gracias, amigas.

¿Por qué sucede que algunos filmes apenas duran en la cartelera? La respuesta no es otra que la escasa aceptación que entre el gran público tienen aquellas historias que indagan en la profunda condición humana enfrentándose a ella sin melindres. Frente a estas temáticas eminentemente existenciales, la mayoría de los espectadores prefieren visionar historias que soslayan la esencia del Hombre y que se quedan en la espuma del glamour y de la falsedad que la sociedad de consumo fabrica pretendiendo hacernos pensar que consumir es lo único importante en la vida que se nos imagina eterna.

Y verdaderamente tal cosa no es así. Esta afirmación no es descubrimiento alguno desde luego, aunque si sea sorpresivo verla expresada en productos que se entiende son de entretenimiento. ¿Pagar para sufrir?, se preguntan algunos. A lo que cabría replicar: ¿Sufrir es saber o, mejor dicho, reconocer? En verdad lo interesante de estas historias que te ponen frente a la dura realidad es la manera de presentarla y no otra cosa. Como dice Lucky cuando estamos en esta situación sólo nos queda brindar por la vida y respondernos con una sonrisa.

La película
John Carroll Lynch, Paris-Texas, cine indie
Lucky es Harry Dean Stanton reza uno de los créditos al inicio de la película. Y efectivamente, en este caso, lo es, pues el personaje de Lucky fue creado a partir del acontecer biográfico del mismísimo Harry. En este sentido el film es biográfico. Hasta tal punto llega la interconexión realidad de Harry / ficción de Lucky que el actor no llegó a ver estrenada la película pues falleció el 17 de septiembre de 2017 a los 91 años de edad, y 12 días después tuvo lugar la première en Estados Unidos.

La historia que presenta John Carroll Lynch en ésta su primera incursión en la dirección cinematográfica es la del declive, mejor sería decir el ocaso, de un ser humano, Lucky. Presenciamos la vida diaria de un hombre anciano de la misma edad que el actor que lo interpreta. Este hombre vive solo, ascéticamente, entregado a su saludable rutina consistente en unos ejercicios gimnásticos diarios, un vaso de leche -único alimento que hay en su frigorífico-, un paseo hasta la cafetería que regenta Joe (Barry Shabaka Henley) en el que Loretta (Yvonne Huff Lee) le sirve su vaso de café con leche espumosa que toma tranquilamente mientras cumplimenta el crucigrama del periódico; luego, siempre caminando, se llega hasta el pequeño supermercado donde Victoria (Ana Mercedes) lo saluda en español y le da la leche y el tabaco que solicita y religiosamente le paga. En su casa realiza puzles y crucigramas, y al atardecer se acerca al pub de Elaine (Beth Grant) donde departe con otros solitarios como él sobre las más variadas cuestiones. En este grupo de solitarios destaca Howard (David Lynch, el famoso director de la serie televisiva Twin Peaks) el mejor amigo que tiene Lucky por el que llega a retar a Bobby (Ron Livingston), un abogado que vende falacias y a punto está de engañar a Howard. Howard es el dueño de un galápago que enmarca simbólicamente con su aparición en el inicio y final de la película el mensaje de la misma.

La vida de Lucky es siempre así, todos los días se repiten con idéntico ritmo. Siempre hasta que algo quiebra esta tranquilidad, y este algo es la vida misma que es tiempo y no entiende de rutinas. Cuando tal cosa sucede Lucky siente miedo pero lo superará porque a la vida, a sus avatares, a su discurrir inexorable contra el que nada se puede hacer, sólo nos queda ponerle una sonrisa, encararla sin temor alguno. Y esto mientras que el galápago de Howard sigue paseando su enorme caparazón y los cactus de Texas, donde transcurre la historia y con los que Lucky se asemeja, siguen ahí impertérritos hasta que suceda lo inevitable.

David Lynch, Harry Dean Stanton, "Lucky",
Lucky se identifica con ese cactus al que riega y mira de frente: está lleno de espinas que lo defienden y aíslan del exterior, pero también está coronado por unas hermosas flores que dan unos sabrosos frutos, los tunos. Igual que los cactus Lucky se defiende del entorno con cierta aspereza pero a la altura de sus años es consciente de que en este mundo la amistad, siquiera pasajera (la fiesta de cumpleaños del hijo de 10 años a la que le invita Victoria, la conversación con ese veterano de guerra en un bar y sobre todo sus conversaciones con Howard y los otros clientes del bar de Elaine), es lo único que endulza la existencia y depara instantes de gran felicidad y belleza. El resto y lo que siguiente es nada.

Desde el punto de vista cinematográfico la película tiene enorme belleza con unos encuadres magníficos, un colorido precioso, un contexto (la localidad texana donde vive el ateo de Lucky) que como él mismo está en declive: casas desconchadas, establecimientos cerrados, viejos sillones vacíos en las verandas de casas solitarias que en su día debieron de ser magníficas; y una música, en especial las rancheras mexicanas, que inciden sobre el asunto esencial del film: el paso del tiempo del que habla la que se escucha en el primer despertar de Lucky al inicio del film, las 'mañanitas' que le cantan los mariachis al niño de sólo 10 años el día de su cumpleaños, y ese 'Volver, volver, volver' por el que se arranca espontáneamente Lucky en la fiesta a la que ha sido invitado.

Esta primera realización de John Carroll Lynch ha obtenido premios por dondequiera que se ha exhibido. Que yo sepa el actor obtuvo a título póstumo el Premio al Mejor Actor en la 55ª edición del Festival de Cine de Gijón y el Premio Satellite al Mejor Actor 2017. Por su parte el film ganó elste mismo galardón, Premio Satellite, en la categoría de Mejor Primera Película. Y estoy convencido que las distinciones no se quedarán sólo ahí.

Harry Dean Stanton (información obtenida de Internet)
Harry Dean Stanton nació en West Irvine, Kentucky el 14 de julio de 1926, y falleció en Los Ángeles, California, el 15 de septiembre de 2017.  Antes de darse a conocer por su papel protagonista en "Paris, Texas" (1984) se había especializado en papeles secundarios en películas de renombre de asunto bélico y westerns, como "Tomahawk Trail" (1957), "In the Heat of the Night" (1967), "La leyenda del indomable" (1967), "Los violentos de Kelly" (1970), "Pat Garrett y Billy the Kid" (1973). Pero también participó en cintas de otras temáticas: "El padrino II" (1974), "Alien, el octavo pasajero" (1979), "La última tentación de Cristo" (1988), "Corazón salvaje" (1990), Twin Peaks: Fuego camina conmigo (1992), "The Straight Story" (1999), "The Green Mile" (1999) o "Inland Empire" (2006), así como en las series Big Love (2006-2010) y Twin Peaks (2017).En lLa película “Lucky” (2017) tuvo su último papel protagonista.
Gran amante de la música tenía una banda llamada "The Harry Dean Stanton Band" en la que tocaba la guitarra. Regularmente tocaba temas de jazz, pop, y tex-mex en la zona de Los Ángeles


Recomendación
Desde luego una estupenda película actuada por un excelente y prolífico actor que estuvo al pie del cañón hasta el final y que vivió, y murió, acorde a su insobornable pensamiento. Si tenéis oportunidad no debéis dejar de verla. Es toda una experiencia. Un saludo.