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30 dic. 2017

"Taxi". La última novela de Carlos Zanón

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"Desde la terraza elevada de la Casa Usher, la vieja torre de sus padres, quince metros encaramados sobre el pasaje Arco Iris, en lo alto del Guinardó, Barcelona es una ciudad perfectamente posible sin Gaudí ni Plan Cerdà. Enfrente quedan las tres chimeneas de Sant Adrià, a un lado Santa Coloma, el Heron City, un edificio con una pintada pidiendo PAU para todas las guerras, y al otro lado Barcelona acaba en la torre Agbar, tapado el resto de la ciudad por la montaña sobre la que queda la iglesia de los Monjes Camilos(In space... 'Taxi')
 
Sandino, -Jose, así, sin acento, lo llaman en su casa- recorre Barcelona, insomne en su taxi, durante el día y la noche. Es un hombre atractivo, culto, simpático, que esconde una pena profunda que no consigue aplacar con nada: ni con drogas de las que con esfuerzo consiguió apartarse en su día, ni con el sexo que practica de manera constante y habitual con mujeres que luego se le confunden en el recuerdo...
A Sandino no le gusta conducir, pero es taxista.
El taxista triste, el taxista mujeriego, el taxista bueno. [...]
El taxista melancólico, el niño triste, el taxista solitario"
Carlos Zanón novelista, periodista, poeta, Barcelona literaria¿A qué se debe este sufrimiento que le embarga? En la novela le acompañamos durante siete días en su Toyota Prius por toda la geografía urbana de Barcelona. Es taxista casi por ADN: lo fueron sus abuelos, lo fue su padre Josep y también su hermano Víctor que es quien le pasó la licencia. Sandino, -se llama así por su afición a la música y en especial a ese triple álbum de The Clash, "Sandinista!", que constantemente hace escuchar a quien quiera que sube a su coche-, aparece al inicio del relato camino del cementerio de Horta donde van a incinerar a su abuela Lucía, la mujer iniciadora de la saga familiar, con orígenes oscuros y marginales, que fue recogida por una familia burguesa barcelonesa hasta que ella misma decidió abandonarla al descubrir su auténtica cuna.

Es la segunda novela que leo de Carlos Zanon y, aunque tiene puntos en común con "Tarde, mal y nunca" [ir a su reseña pinchando aquí] que leí en 2015 -Barcelona, clasismo social, inmigración, marginalidad...-, en "Taxi" he visto un autor que maneja más resortes que en la otra. En especial me ha gustado la impronta musical en que envuelve todo el relato. Como digo me ha gustado aunque no sorprendido viniendo como viene de un enorme aficionado y conocedor de la música pop contemporánea como lo ha demostrado en publicaciones como "Bee Gees, la importancia de ser un grupo pop" (1998) o "Willy Deville: el hombre al que Rosita robó el televisor" (2003), además de haber colaborado como letrista con grupos como Loquillo y los Trogloditas.
 
Una novela de estructura musical
Carlos Zanón utiliza para estructurar la historia de Sandino durante esta semana prenavideña coincidente con el momento de escritura los títulos de los 36 temas que configuran el triple álbum que en 1980 publicó el grupo de punk británico The Clash. El novelista sigue, sin saltarse ninguno, el orden de temas que figura en dicho álbum. Y no sólo esto sino que incluso, cada seis capítulos -al igual que en la Dead wax o vinilo muerto de los discos originales- aparecen unas palabras sueltas, en principio enigmáticas, que cobran pleno sentido al unirlas en una frase: IN SPACE... / ...NO ONE... / ...CAN... / ...HEAR... / ...YOU... / ...CLASH !.
 
Acabados los títulos de temas musicales aparecen en la última parte de la novela, "LUNES", 4 capítulos titulados enigmáticamente dos de ellos como EPIC E3X 37037, que no es otra cosa que el número de catálogo de la edición original en vinilo, y como FSLN I, otro código que figura en el lomo de la portada. El sentido oculto de FSLN I es fácil de adivinar ('Frente Sandinista de Liberación Nacional') dado el nombre del personaje novelesco y el del disco. No hay que obviar que The Clash siempre exhibió una intencionalidad política en sus letras que con el tiempo se convertiría en su característica distintiva fundamental. El idealismo expresado en sus composiciones contrastó con el nihilismo de Sex Pistols y la sencillez de Ramones, las otras bandas emblemas del punk en la época.
Música de los 70 y 80, The Velvet Underground, Lou Reed, Nico
Pero "Taxi", es una novela, no hay que olvidarlo, y no todo va a ser como en ese disco que por otra parte no era mejor que su predecesor; por eso la semejanza estructural disco-novela se rompe con la distribución que realiza de los capítulos en los siete apartados en que estructura el relato. Siete apartados que llevan por nombre los días de la semana comenzando por un martes y finalizando en el lunes siguiente. Cada una de estas partes se enmarca bajo una cita inicial de un músico, un cineasta o de un escritor.  En estos siete apartados los capítulos titulados como las canciones de The Clash se distribuyen de la manera siguiente: 9 – 8 – 7 – 5 – 3 – 5 – 4 . Sitúa Zanón el momento álgido de la acción en el sábado con sólo tres capítulos en los que la acción discurre con un ritmo endiablado. Une el novelista todo en la estructura general del libro, pero se percibe a las mil maravillas en este capítulo: el Sábado es el día más esperado de la semana, el día en el que todo puede pasar y de hecho en la novela pasa; también el disco "Sandinista!" eclosionaba en esa parte en la que se desvelaba la palabra clave de la obra que estábamos escuchando: CLASH!, o sea, el grupo que colectivamente firmaba y se hacía responsable de la autoría de todos los temas.
 
En definitiva, pues, el autor va dosificando la información y graduando el ritmo del relato con unos inicios más demorados en los que nos va dando la información que necesitamos para comprender todo lo que luego irá a suceder. Así el número de capítulos va descendiendo desde la primera parte 'MARTES' hasta la antepenúltima 'SÁBADO'  (9, 8, 7, 5, 3) para luego, ya producido el instante climático de máxima tensión, pasar a unos momentos más sosegados en que todo ya va a resolverse dentro de unas sorpresas inesperadas y al tiempo muy comprensibles (5 y 4).
 
¿Quién narra? 
De lo más interesante me ha parecido el manejo que el autor hace de la figura del narrador. Normalmente nos encontramos con un narrador externo, en 3ª persona, que es quien cuenta la mayor parte de la novela. Sin embargo también encontramos capítulos en los que la narración se realiza desde dentro de la misma a través de una primera persona partícipe en la acción. Tal sucede cuando se nos da información relativa al pasado de Lucía, la abuela fallecida cuyas cenizas lleva Sandino en su coche durante prácticamente todo el relato. Con esta persona intradiegética Zanon introduce su relato dentro de una dimensión mágica donde el tiempo ya no cuenta: Teresa, que es quien cuenta en 1ª persona lo ocurrido a Lucía durante su niñez está nerviosa y presurosa pues, dice, va a salir a escena en la función navideña que se está realizando en el teatro de su colegio. E igual que dice esto a renglón seguido cuenta que Lucía seis años después de ella haber muerto se enteró de quiénes eran sus verdaderos padres. Sin previo aviso la figura del narrador en 1ª pasa en ese mismo capítulo a manos de otra de las hermanas pues quien contaba como testigo lo sucedido a esta dura mujer penetraba como sin saberlo en el futuro imposible al relatar aspectos que no pudo contemplar al llevar muerta ya varios años antes de los sucesos que relataba.
 
Por último también aparece un narrador en segunda persona que se ve reforzado con la tipografía en cursiva. Corresponde a la conciencia del protagonista que como un Pepito Grillo va comentando, reflexionando, enjuiciando en silencio algunos de los aspectos que le van sucediendo a él o a quienes en torno a él se mueven. Este narrador me ha gustado mucho pues nos hace comprender al personaje y casi, casi, entrar en su mente y entenderle desde su interior.

Los personajes
La galería de seres humanos que aparece en esta novela negra está en línea con el 'dirty realism' (realismo sucio) tipo novelas de Jim Thompson que Carlos Zanón practica usualmente en sus escritos. Son personajes muy creíbles, muy reconocibles en la vida diaria, que podemos dividir en dos grandes grupos: mujeres y hombres.
 
Entre las mujeres, -no podemos olvidar que Jose, el Pecas o Sandino, como quiera que lo llamemos es un mujeriego incorregible-, tenemos a Vero, el amor de su vida; a Sofía, la colega taxista por la que se partirá la cara sin más recompensa que la pura amistad; a Lola, su mujer, que quiere hablar seriamente con él, conversación que él elude constantemente porque intuye de qué va; a Helena, que le salvará el tipo en una situación muy comprometida; a Cris, a quien acude cuando ya no puede más; a Llámame Nat, su ideal inalcanzable, su unicornio azul; a su abuela Lucía de la que al inicio de este post algo ya he comentado; a Fina, su madre, que le pide que la lleve al médico y se lamenta de que siempre esté enfadado; a las dos niñas, Valeria y Regina, que todos los días lleva al colegio y que sacan de él lo más noble y puro que esconde en su interior; etc.
 
Entre los hombres, la nómina no es menor: Jesús, el iluminado que se encuentra Carmen, una cliente anciana del taxi de Sandino, y que luego acompaña al protagonista en momentos importantes del relato; Víctor, su hermano: "El hermano de Sandino se llama Víctor y todo el mundo le llama Víctor. No hay mote para Víctor. En el instituto le llamaban maricón"; Héctor, "Vero era amante de Sandino. Héctor era exmosso y regentaba el bar Olimpo"; Josep, el padre de Sandino, que le ha pedido que le lleve las cenizas de Lucía; los compañeros taxistas Pelopo, Bólido y Rafa, siempre "mirando con pulso de francotirador el culo andarín de alguna chica que pasa"; Quim, el dueño del 'Stalker', un garito de la noche barcelonesa donde se trafica con todo; los musulmanes Ahmed y Emad: "Emad, el hermano pequeño de Ahmed, es ahora huraño y esquivo, no tiene nada que ver con el chaval que Sandino conoció cuando era poco más que un adolescente."; y también como en el caso de las mujeres la variopinta fauna de los clientes que recoge en su Toyota Prius y a los que apenas mira ni memoriza.
 
La suma de los seres anteriores configuran Barcelona, el verdadero personaje principal de la novela, porque en esencia, este taxi que recorre la ciudad nos hace un dibujo muy completo de esta gran urbe. Una ciudad dinámica, viva, mercantil, política:
"Esto es Barcelona. Aquí el dinero anda siempre disimulado. Ostentar es de mal gusto. Mira el puto Millet o los hijos del padre de la patria. Tú eres polaco como yo. Lo sabes perfectamente." (pág. 184)
"Taxi", Novela negra

Una novela que sale de lo clásico
El mismo escritor en conversación con Berna González Harbour confesaba a la escritora que su intención en este relato era la de escribir una novela que saliera de lo clásico y, por ende -esto lo añado yo-, que se sale del clásico planteamiento de lo que se entiende por novela negra. La verdad es que aunque Zanón se inició en sellos con este marchamo -él mismo hace nada en el diario El País en esa misma conversación hablaba de su abandono de la editorial RBA por el acusado marbete de Novela Negra de la colección en la que se le había ubicado- "Taxi" lo es, pero no tanto. Es cierto que tiene elementos noir como la noche, la marginalidad, el mundo urbano nocturno, el sexo, el tráfico de sustancias..., pero los caracteres generales del mundo externo e interior del protagonista casan más con el costumbrismo realista (el mismo Carlos Zanón con su ruda sinceridad comentaba en 'Babelia' a propósito del lanzamiento en octubre pasado de esta novela que "la novela negra es Galdós con dos hostias") del Juan Marsé de "Últimas tardes con Teresa" (Sandino me ha recordado no pocas veces a Pijoaparte, así como Llámame Nat a Teresa)  y del Manuel Vázquez Montalbán que dejaba corretear a su personaje Carvalho por las calles y barrios barceloneses igual que él recorre con su taxi todos los barrios de Barcelona, los burgueses y los depauperados.
 
Este salirse de lo clásico se patentiza en ese taxista que lee ensayo, novela, poesía, que debido a sus lecturas utiliza un vocabulario distinto al habitual en el gremio y que se encuentra perdido en un mundo que no le entiende y en el que él habita sin ningún convencimiento.


 Una novela con muchísimos guiños
Mi amiga y excelente reseñadora de libros, Rosa Berros del blog "Cuéntame una historia" utiliza esta expresión en su comentario sobre esta novela. Me ha gustado y con/sin su permiso la tomo.
 
Guiños musicales. Ya he señalado el principal. Pero hay muchísimos más; por ello, porque me encantan los gustos musicales de Zanón me he paseado por Spotify escuchando "Sandinista!" y otras canciones que detesta Sandino pero que son más que interesantes. Dejo aquí los enlaces para que si lo deseáis podáis escucharlas. Veréis cuántas de ellas conocéis.
 
                        

Guiños literarios. ¡Uf! Cantidad. Si algo tiene el novelista es una inmensa cultura literaria. Ha leído lo que no está escrito (ja, ja...). Fuera ya de bromas es evidente que Sandino es un Ulises perdido en el mar de la gran ciudad. Muchos detalles nos llevan a Homero y a su "Odisea": el bar Olimpo en el que Sandino encuentra refugio, el dueño del mismo que se comporta en cierto momento con él como el Cíclope en la cueva, el canto de las sirenas reconocible en Llámame Nat y otras mujeres que ejercen sobre Sandino una peligrosa atracción, el puerto seguro que como una Penélope es Lola... Incluso una de las partes se enmarca bajo una cita de “El Ulises” del escritor irlandés W. B. Stanford.
 
En muchos otros momentos se percibe el guiño, la alusión, el intertexto literario. Así cuando contesta a las niñas Valeria y Regina malhumorado ("al ver las caras de espanto de ambas, se percata de que quizá esté siendo demasiado brusco, demasiado distinto al Sandino de siempre, todo un Long John Silver al que acaban de desenmascarar. Ha de tranquilizarse.") Robert L. Stevenson y su "La isla del tesoro" revolotea por el interior de su taxi. Otras veces no hay alusión sino cita directa como sucede con las citas-marco de los distintos días de la semana que estructuran la novela, muchas de las cuales pertenecen a escritores como el poeta francés René Char, el poeta dadaísta rumano Tristan Tzara, el ya citado W. B. Stanford o el periodista y ensayista norteamericano Janet Malcolm.

 ➤ Guiños cinematográficos. También son muchísimos. Para mí el principal es el tremendo parecido que he creído hallar entre la aventura nocturna de Sandino por los antros de Barcelona y "Jó, qué noche", la película dirigida por Martin Scorsese en 1985, precisamente la época en la que se hacía música que gusta y disgusta al conductor. (“La música ya es otra cosa. Suenan los Guns. Menuda noche”).
En estos guiños al cine reside parte del humor que Zanón reparte en medidas dosis por su novela. Sirva de ejemplo esta frase -"Todo el mundo se muere menos Kirk Douglas"- que tras la gracia esconde uno de los profundos sentidos de todo el relato: la Muerte está ahí.
 
Conclusión
Una novela que no se agota en sí misma; una novela dura, sin concesiones; una novela que habla sobre la esencia del ser humano; una novela que denuncia la impostura de una sociedad que se esconde tras una cortina de falsedades -drogas, sexo, falsos amigos, postureo político, el engaño al otro y a uno mismo...- obviando lo esencial para el ser humano: sinceridad, amor, amistad, entrega desinteresada a los demás, disfrute artístico...
 
Una novela que más que negra se desarrolla en una sociedad que ennegrece cuanto toca, una sociedad de la que conviene escapar para reencontrarse con uno mismo. Y al tiempo, en el inmenso lodazal en que están sumidos la mayoría de los personajes, un atisbo de esperanza representado en la inocencia de esos niños que dicen las cosas a la cara sin dobleces interesadas como las de sus mayores.
 
Una novela excelente, magnífica.
 
 
 
 

 

25 dic. 2017

Kazúo Ishiguro: "Un artista del mundo flotante"

9 comentarios:
“Me cuesta comprender cómo un hombre que se respeta a sí mismo puede evitar durante mucho tiempo la responsabilidad de las acciones cometidas. Aunque no sea fácil reconciliarse con los errores que hayamos podido cometer a lo largo de nuestra vida siempre produce satisfacción y orgullo” (pág. 121)
 
Tenía muchas ganas de leer algo de Kazúo Ishiguro, el Premio Nobel de Literatura de este año. Por eso cuando en la tertulia de amigos y compañeros de trabajo eligieron un título del escritor británico de origen japonés (Nagasaki, 1954) me puse muy contento. Quienes eligieron la lectura se inclinaron por una de las novelas ambientadas en su país natal en cuya cultura este japonés vivió inmerso sólo seis años de su vida, pues a partir de 1957 su familia se trasladó a Londres donde fijó la residencia.
 
Ishiguro sólo ha escrito siete novelas largas. La que he leído es la segunda y al igual que la anterior, "Pálida luz en las colinas" ('A pale view  of hills', 1982) se sitúa en Japón. El novelista entre nosotros es más conocido por la adaptación al cine de alguno de sus títulos, en especial por "Lo que queda del día" (The Remains of the Day, 1989), que dirigió en 1993 James Ivory, y que estuvo interpretada en sus principales papeles por Anthony HopkinsEmma Thompson. Por otra parte él mismo ha sido autor de algunos guiones para cine y televisión. El mejor y más popular de todos es el de La condesa rusa (The White Countess, dirigida por James Ivory en 2005).
 
 
La novela "Un artista del mundo flotante"

Kazúo Ishiguro, Premio Nobel de Literatura 2017, novelas japonesasSinopsis (proporcionada por la misma editorial)
La Segunda Guerra Mundial ha terminado y Japón comienza a levantarse de entre sus cenizas. En los meses que van desde octubre de 1948 a junio de 1950, el tiempo que media entre el comienzo de las negociaciones para casar a una hija y el matrimonio, Ono, un anciano pintor, recuerda su vida y reflexiona sobre su carrera artística, en un intento por comprender una realidad cada día más ajena. «No sé de ningún colega que pintara su autorretrato con absoluta honestidad», declara Ono, y la pintura que va trazando de sí mismo y de su época es una versión susceptible de múltiples y contradictorias interpretaciones, una trama compleja de instantes perfectos y decisiones erróneas, de heroísmos y traiciones. Los triunfos del pasado de Ono quizá son ahora, como insinúan sus hijas, que esconden sus cuadros, aquello de lo que debería avergonzarse. Ono eligió abandonar las tradiciones pictóricas de sus maestros, los pintores del mundo flotante de los barrios de placer, donde las cosas más bellas se construyen en la noche y se desvanecen en la mañana, para dedicarse a loar un presente más heroico y menos fugaz. Y ahora, el imperio militar que pintó no es más que otro mundo flotante, desvanecido para siempre en la mañana del Japón «democrático» de la posguerra...

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Mi comentario
 La acción se sitúa en una ciudad importante de Japón (Nagasaki, Kioto o Tokio). Estamos en 1949 ó 1950 en un Japón bajo ocupación americana. Masuji Ono, protagonista del relato y yo narrador del mismo está intentando solucionar un problema familiar: casar a su hija Noriko que viene ya de una experiencia fallida al respecto. Toda la novela es una especie de justificación personal del narrador, ante un auditorio sin rostro -los lectores, seguramente- a quienes se dirige e interpela directamente. En sus evocaciones Masuji Ono se remonta desde el momento de narración hasta su época de formación con el maestro Mori-san; pasa luego por el abandono de la disciplina del mismo en 1922 llegando hasta el momento en que triunfó plenamente en 1938.
 
 
Personajes
Muchos personajes pululan por las páginas de esta narración, todos ellos perfectamente delineados y cumpliendo cada uno una función importante en la historia. Sólo la enumeración de sus nombres deja ver  la complejidad de este universo actoral: El gran Akira SugimoraNoriko y Setsuko, las hijas de Masuji Ono; Shintaro, el hombre que bebe con Sensei (Maestro), o sea, Masuji Ono, el padre de esas dos hermanas, que es quien narra; Suichi, el marido de Setsuko; los Miyake, la familia con quien no fraguó el matrimonio de Noriko; Kuroda, Murasaki, Tanaka: discípulos en el pasado del maestro Masuji Ono; Ichiro, el nieto del narrador; Sachiko, la mujer del narrador; Matsuda, quien le habla sobre que debe reconocer sus errores; Enchi, el discípulo de Kuroda; Mori-san, el viejo profesor de Masuji Ono; etc.
 
Lo primero que sorprende es ver cómo las hijas de Masuji Ono, Noriko y Setsuko, hablan en ocasiones a su padre de manera airada recriminándole actitudes pasadas suyas a pesar de haber sido en su momento un pintor famoso muy elogiado en Japón. El protagonista, por consejo de algunos amigos, entiende que quizás el fracaso del anterior concierto matrimonial de su hija Noriko pueda deberse a este pasado que hoy nadie considera respetable. Por ello Masuji Ono visitará a algunos de sus discípulos y también a quien fue su Sensei (Maestro) Mori-san. Al tiempo mantiene una conversación con su hija casada, Setsuko, madre de su nieto Ichiro. En el curso de estas visitas y conversaciones, el anciano recuerda en desorden su pasado.
 
Temas 
Muchos temas y asuntos aparecen en este hermoso relato.
 
➤  La hipocresía: "En aquella época los tontos no molestaban a nadie. En cambio, ahora a la gente le da por pegarles. Es posible que ya no gusten sus canciones y sus discursos, pero lo cierto es que se trata de la misma gente que antes le acariciaba la cabeza y le animaba a aprenderse de memoria esas pocas estrofas." (pág. 59)

➤  El cambio de valores consecuencia de un mundo viejo que cae y otro nuevo que se alza. La transición entre ambas realidades, estar en medio, que es lo que le sucede en este momento al narrador de la novela, es lo peor. 
  • Valores de una época ya pasada son que las hijas de Akira Sugimora, el antiguo propietario de la casa que compró Ono y su familia no aceptaran más dinero del establecido: "No tenemos ningún interés en recibir una cantidad mayor que la del precio fijado" (p. 4). O que se admire a famosos guerreros del Japón feudal: "-Suichi piensa que más vale que le gusten los vaqueros a que idolatre a gente como Miyamoto Musashi".  (p. 32). También decidir por honor hacerse el harakiri a fin de no cargar con la vergüenza, como hace el jefe de la empresa de Jiro Miyake, el novio fallido de Noriko; o el papel dirigente del artista, así como el militarismo nipón de los años 20 y 30; y por último también el cambio de valores que se muestra viene a afectar al anterior concepto de patriotismo: "Pero dígame, señor Miyake, ¿no cree usted que es una lástima? Si su país está en guerra, lo normal es hacer lo posible por defenderlo. Para mí no es ninguna vergüenza. ¿Qué necesidad hay de matarse para pedir perdón?"( pág. 53)
  • Los nuevos valores que van calando se perciben en sobre todo en Ichiro, el nieto de Masuji Ono a cuyo mundo el abuelo ya casi no pertenece y desde luego apenas entiende:
        "—Fantástico, Ichiro. Pero dime, ¿a quién estabas imitando?
    —Adivínelo, Oji.
    —Uhmm. ¿Al gran Yoshitsune? ¿No? Entonces, a un guerrero samurai. O a un ninja.
    Al Ninja del Viento.
    —Frío, frío, Oji.
    —Pues dímelo entonces. ¿Quién eras?
    —¡El Llanero Solitario!
    —¿Qué?
    —¡El Llanero Solitario! ¡Hey yu Silver!
    —¿El Llanero Solitario? ¿Es un vaquero?
    " (p. 26)
El choque cultural que se percibe en el anterior diálogo explicita sus causas en otro que mantiene el anciano Ono con el padre de Ichiro. En él el antiguo artista dice: "Pero dígame, ¿no cree usted que a veces nos apresuramos demasiado en copiar a los americanos? Yo soy el primero que piensa que muchas de nuestras antiguas costumbres hay que hacerlas desaparecer para siempre, pero… ¿no cree que a veces junto a lo malo nos deshacemos también de cosas buenas? La verdad es que en este momento Japón parece un niño que aprendiera de un adulto extranjero." (p. 177)
➤  La formación de la propia personalidad: "si bien es justo respetar a un maestro, también es importante cuestionar su autoridad. Fue una experiencia que me enseñó a no seguir nunca ciegamente a la masa sino a considerar primero en qué dirección me estaban arrastrando." (p. 71)

➤  El concepto de normalidad (el hombre normal): "Nuestra desgracia fue haber sido hombres normales en una época que no lo era." (p. 188)
Imperialismo japonés, militarismo nipón, II Guerra Mundial en el Pacífico

➤  El papel dirigente de la élite cultural: "«En tanto que sois la nueva generación de artistas japoneses, vais a ser responsables de la cultura de esta nación." (p. 143). Y la idea de qué es un verdadero artista:  ¿El que ilustra revistas o panfletos al servicio de una causa o el que crea a partir de realidades que viven más dentro de uno mismo como por ejemplo ese mundo flotante, inaprensible, que es el nocturno? Esta consideración del artista como dirigente cultural está en estrecha relación con el juicio que la obra de arte merece en función siempre del contexto socio-político en que se produce y/o se contempla: Sensei Ono dice en un momento del relato: "Ya sé que ahora 'Mirada hacia el horizonte', a pesar de sus valores artísticos, es un cuadro desfasado. Reconozco incluso que es un cuadro vergonzoso por los sentimientos que refleja. No soy de los que temen reconocer los errores de épocas pasadas." (p. 161)

➤  La belleza que yace en la fealdad, en la sumisión, en los barrios degradados que le descubrió Matsuda a Ono, el placer, el mundo flotante ("el «mundo flotante» de la ciudad o, lo que es lo mismo, el mundo nocturno del placer, el ocio y la embriaguez que constituía de hecho el fondo de todos nuestros cuadros.", p. 136)

➤  La Memoria. Para mí este es el tema central de la novela: El Pasado que siempre está allí, que siempre vuelve, el Pasado del que no se puede escapar pero tampoco esconderse: "-Shintaro, ¿por qué no afronta el pasado sin más? En aquella época logró mucha fama con sus carteles. Fama y elogios. Que la gente tenga ahora una opinión distinta de su obra no es razón para que reniegue usted de sí mismo." (p. 99). Una memoria lábil, huidiza, que no se deja aprehender; por eso el narrador duda sobre lo que recuerda y al final viene a concluir que quizás tampoco haya tanta diferencia entre una época y otra, entre el Nuevo Japón imperial de su juventud y el que hoy se levanta de sus ruinas

  El estilo
Si la novela ya es interesante por los temas que aborda, la manera de presentarlos, el estilo del que Ishiguro se vale para plasmarlos en el escrito hace que alcance -en mi opinión, claro- la categoría de excelente. Así pues junto a los asuntos también hay que destacar la magnífica ejecución técnica:
  • Narrador subjetivo que recuerda de manera desordenada, ajeno ya casi al mundo que le rodea, la época en que él fue un importante Sensei (Maestro) de pintura con una cohorte de discípulos y el salto que dio de una pintura de motivos japoneses tradicionales, que encontraban en el mundo nocturno que él y sus colegas y discípulos visitaban y en el que se emborrachaban, a otra pintura más patriótica que incitaba a seguir consignas militaristas que al fin y a la postre llevaron al Japón al estado de postración en que ese momento se encontraba.
  • Desconfianza en la memoria propia y disolución de la misma en el colectivo (¿para escapar así de las propias responsabilidades o para marcar el contexto general de la sociedad?): "es posible que las palabras que dije aquella tarde en el templo de Tamagawa no fueran exactamente estas, ya que he contado esa escena en otras ocasiones, y cuando una historia se repite varias veces, empieza a adquirir vida propia.".
  • Avances y retrocesos dentro de la linealidad del discurso en el que entra y sale de manera deliciosa, con la suavidad y delicadeza japonesas que se aprecian en el papel de arroz sobre el que hacían bellas acuarelas de ese mundo flotante. El personaje protagonista se disculpa por esas ausencias:  "En fin, veo que me estoy desviando del tema. Mi propósito no era otro que relatarles la conversación que tuve con Setsuko el mes pasado".
  • El empleo de los tiempos verbales para adentrar al lector en el momento pasado o sacarlo del mismo trayéndolo al presente actual hace que los lectores pasemos del mero contar al casi 'ver'; no en balde el autor es autor de no pocos guiones para cine y televisión, por lo que esas transiciones quasi 'visuales' las maneja como nadie: "Dadas las circunstancias, me vi obligado a centrarme en el cuerpo principal de la casa, que tampoco había escapado a los daños, razón por la cual la reparación del jardín y del ala este progresa con mucha lentitud. Hasta ahora he hecho lo que he podido para evitar que sigan deteriorándose" (pág. 7)
  • También son interesantes esas interpelaciones al propio lector. El Narratario (el receptor del discurso) se disuelve en una tercera persona plural generica, colectiva, impersonal: "No vayan a pensar"; "Y si al llegar al pie de la colina que sube hasta mi casa todavía no se ha puesto el sol, deténganse en el Puente de las Vacilaciones"; y otras más.
  • Por último la integración del asunto con la forma explícita frecuentemente en la metaforización que hace de los edificios antaño elegantes y firmes (la casa de su maestro Mori-san en el pasado y ahora, cuando lo visita y el Sensei de antaño está ya viejo y sin vista: "Cuando ahora intento evocar la casa de Mori-san me viene a la mente una perspectiva especialmente grata de ella [...] En nuestros días, sin embargo, la casa se encuentra en estado ruinoso").
Para concluir
En la novela se observa con claridad la añoranza de ese mundo de antes vivido por el personaje y el choque cultural con el mundo posterior a la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial. El Nuevo Japón que está surgiendo bajo el influjo americano queda representado en el relato en la figura de Ichiro, el nieto del narrador al que éste ya no entiende ni comprende pues, entre otras cosas, ha cambiado los héroes que para la tradición japonesa eran los guerreros feudales por los que los americanos traían envueltos en la leche en polvo, los alimentos y los materiales de reconstrucción del país que había quedado masacrado. Estos héroes nuevos son Popeye el Marino, El Llanero Solitario y otros por el estilo que los niños ven en películas y en restaurantes de fast food que comienzan a prodigarse por Tokyo y a los que el abuelo lleva a su nieto a pasar la tarde.
 
Ishiguro, novelistas japoneses actuales, "Un artista del mundo flotante"

¿Qué pretende decirnos el escritor con esta novela? La pregunta es difícil de contestar pues la novela presenta seres tan complejos y es de tal sutileza que no se puede despachar con una frase rotunda, lapidaria. Quizás sea contraponer el viejo y el nuevo Japón que surge tras la derrota; o denunciar a aquellos que realizaron acciones indignas en el pasado y que se han ido de rositas; o bien la imposibilidad personal de escapar al pasado por mucho que en su momento lo que se hiciera pareciera lógico y normal; etc., etc.
Quienes la hayáis leído creo que estaréis conmigo en que la novela es magnífica y que como tal no admite ser encerrada en un parquecito de palabras, ¿no os parece?





20 dic. 2017

"Eva" (Falcó 2) de Arturo Pérez Reverte

10 comentarios:
"Lorenzo Falcó era un individuo para el que los años vividos, las incertidumbres, los peligros y el adiestramiento fraguaban en un compacto bloque de reflejos útiles y rutinas defensivas. Su visión del mundo era simple en la forma y compleja en las causas: un mecanismo de relojería hecho de reacciones automáticas, egoísmo vital, realismo descarnado, sentido del humor oscuro y fatalista, y la certeza intelectual de que el mundo consistía en un lugar hostil, regido por reglas implacables y poblado por bípedos peligrosos, donde era posible, con voluntad y ciertas aptitudes, ser tan peligroso como cualquiera." ('Eva', pág. 134)

Arturo Pérez Reverte, "Eva", novela de espías, Thriller, Guerra Civil española
Me gustó mucho la primera novela de la serie, justamente la que lleva por título el apellido de Lorenzo Falcó, el personaje principal. De esa primera entrega de lo que parece se configura como serie me encantó la figura de Falcó, un ex-contrabandista de armas, fichado como espía por los servicios de inteligencia antes republicanos y ahora nacionales, un profesional en lo suyo, un cínico descreído, cuya única meta es la de buscarse el mejor beneficio y satisfacción personales. El resto -mundo, demonio, carne, o todo aquello que pueda acontecer a su alrededor- le importa un bledo. ¿Todo, todo? Bueno, parece que todo todo, no. Unas faldas le han tocado, por raro que parezca en él, el corazón. Sí, Lorenzo Falcó, ese cartagenero irreverente tiene su corazoncito y Eva Rengel, en realidad, como vimos en esa primera novela, la espía rusa Eva Neretva, es fuente constante de satisfacciones y disgustos en similar proporción. La vimos en "Falcó", la primera de la colección, y por lógica era esperable una evolución o desarrollo del personaje en esta segunda, y más llevando como lleva por título su nombre: "Eva".

¿Es así?  En efecto es "Eva" una novela que avanza poco en cuanto a la relación entre los dos personajes principales. Pienso que más que una evolución lo que aquí se presenta es, como avisa en el subtítulo, sólo una aventura distinta del personaje masculino (en la primera fue el fallido intento de sacar de la cárcel de Alicante a José Antonio; en ésta, salvar el oro de España que viaja camino de Moscú). Pero esto, o sea, la anécdota, es la única diferencia importante entre ellas.

Ambas se estructuran de manera parecida: En primer lugar hay un suceso que sirve para presentar al personaje en el clásico inicio 'in media res', o sea, en plena aventura. En esta ocasión lo vemos en Lisboa donde salva la vida por puro milagro. Esta anécdota inicial sirve para introducir al personaje y verlo en plena acción. El resto de los 16 capítulos en que Pérez Reverte reparte la historia se dedica a las idas y venidas en torno a la operación que centra el relato: evitar que el oro de la República acabe en poder de los rusos. Para lograr tal cosa, los Servicios Secretos Militares Franquistas han decidido que Falcó, su mejor agente, viaje hasta Tánger, ciudad neutral internacional, en cuyo puerto están fondeados los dos buques objeto de este episodio: el carguero republicano Mount Clase que capitanea Quirós, un asturiano fiel a sus consignatarios y el destructor nacional Martín Álvarez comandado por el capitán de fragata Navia. Se trata de dos hombres buenos que sin apearse de sus opuestas militancias comprenden lo que cada uno es y entienden las acciones que por ello habrán de emprender. Son "dos marinos hablando entre ellos. Profesionales comprendiéndose por encima de la bandera que arbolase cada cual."

Además de estos dos militares pululan por la novela otros personajes. Muchos son conocidos por el lector de la anterior novela: A la Eva Neretva que titula la novela se añaden el jefe de Falcó: el Almirante, alias el Jabalí; el delicado pistolero Paquito Araña, hombre de la máxima confianza de Lorenzo Falcó; el jefe de policía y seguridad franquista Lisardo Queralt al que Falcó poco aprecia por encontronazos derivados de la anterior aventura; la deseada y bella mujer Chesca Prieto, esposa del militar Pepín Gorguel que lucha por liberar España de las hordas rojas; y algunos otros más con menos participación.
En esta peripecia tangerina hay nuevos actores entre los que destacan los siguientes: Moira Nikolaus ("A los cincuenta y cuatro años, Moira Nikolaos aún era una mujer atractiva. Griega, de Esmirna. Se habían conocido en 1922 ante esa ciudad incendiada por los turcos." , pág. 94) en cuya casa se desarrolla parte importante de la historia; los ya citados Fernando Quirós, comandante del carguero republicano Mount Castle, y Antonio Navia, "comandante del destructor nacional Martín Álvarez"; JuanTrejo, "comisario político. Tipo peligroso. Comunista, claro" (pág. 52); Pavel Kovalenko, "asesor soviético de la República, jefe en España de la Administración de Tareas Especiales del NKVD" (pág. 123); Ramón Villarrubia, el operador de radio que le ha puesto el Jefe de Policía Quiralt a Falcó para tenerlo vigilado; Juan Trejo, "un comisario político. Tipo peligroso. Comunista, claro. Un cabrón con balcones a la calle" (pág. 52); y luego una serie de secundarios despachados con el marbete de moros que colaboran con unos u otros en función del beneficio que puedan obtener.

Tánger, novelas de espías, novela negra española, Falcó, Eva Neretva
La acción sucede en Tánger ocho meses después de iniciada la contienda civil española, o sea, estamos en marzo de 1937. En ese momento Tánger es una ciudad con estatuto internacional que está bajo el mandato de un condominio formado por Bélgica, España, Estados Unidos, Francia, Países Bajos, Portugal, el Reino Unido y la U.R.S.S. Lógicamente al  ser limítrofe con el Protectorado español, España tenía muchísima presencia e influencia en ella. La descripción del liberal ambiente nocturno tangerino es por demás costumbrista:
"Se abanicó Falcó con el sombrero. Hacía calor. Entre vapor de café turco y humo de tabaco mezclado con kif, tan denso que casi podía removerse agitando una mano, dos muchachas moras y una europea, con muy poca ropa encima, bailaban en una pequeña pista central, a los compases de una orquesta apiñada sobre una tarima." (pág. 154)
Junto a Tánger, principal localización, vemos a Falcó pasearse por el lisboeta barrio de Alfama, la ciudad de Sevilla o la pacata Salamanca donde radicaba en ese momento la Jefatura del ejército nacional: "aquella luminosa Sevilla, con casas de amigas y otros elementos útiles, era más adecuada que la casta, gris, estrecha y meapilas Salamanca" (pág. 52)

 Las descripciones que nos regala el autor de estas tres localidades rezuman costumbrismo de época:
  • Sevilla: "En la puerta del cinematógrafo Salón Imperial, un cartel anunciaba Tango Bar, con Carlos Gardel, y Rumbo al Cairo, con Miguel Ligero. Cerca de La Campana, la calle Sierpes olía a café con leche. Civiles y militares desayunaban en las terrazas, y junto al puesto de periódicos unos muchachos voceaban diarios con noticias de la guerra" (pág. 46)
  • Lisboa: "Había escuchado el grito del enlace al caer en la oscuridad, a su espalda, desde el mirador de Santa Luzia, y el golpe del cuerpo al estrellarse contra el suelo quince o veinte metros más abajo, en una callejuela oscura del barrio de Alfama." (pág. 2)
  • Salamanca: "Se preparaba un desfile militar en la calle. Falcó había llegado, cruzando con dificultad entre la multitud que, dispuesta hacer el saludo fascista o el que exigieran las circunstancias, aguardaba el paso de las tropas hacia la plaza Mayor bajo los balcones adornados con banderas nacionales, carlistas y de Falange" (pág. 368)

En esta novela, como ya tuve oportunidad de ver en "Falcó" la afición marinera del escritor se trasluce en la simpatía con que presenta a cuantos seres trabajan en la mar, ya sean militares o civiles. Me ha llamado gratamente la atención el gusto con que Arturo Pérez Reverte utiliza el vocabulario específico del mundo marinero: estachas, norays, driza, tope, etc.
  • "Unos treinta metros delante, amarrado a los norays del mismo muelle por gruesas estachas, pintado de intimidante gris, amenazador con sus dos chimeneas y sus dos cañones, estaba el Martín Álvarez" (pág. 131)
  • "Enganchó en la driza la bandera republicana, roja, gualda y morada, izándola hasta el tope" (pág. 363)
 Del mismo modo el escritor que escribe una novela negra, un thriller de atmósfera años cuarenta, vierte en el relato los elementos propios de la novela negra clásica: pasión por los coches (un Bentley Speed Six, un  Lincoln Zephyr, etc.), surtido abanico de pistolas (la Luger, una Colt americana, la Browning, y otras), el tabaquismo propio de los héroes de esta novelística (Falcó siente pasión por los cigarrillos marca Players que se presentaban en cajas de metal), el consumo inmoderado de alcohol, la tendencia incontenible por la práctica de sexo... Respecto a esto último he de destacar que en esta novela el autor se demora más que otras veces en la descripción de estos escarceos sexuales, no sé con qué intención pues todos sabemos de la rijosidad de  nuestro espía, detective, funcionario o lo que quiera que Falcó sea.
"Y había allí, al final del recorrido, unas deshilachadas bragas de algodón que retiró con suavidad sin encontrar resistencia, desnudando un sexo de vello rizado, negro, espeso, y en ese momento, adecuadamente húmedo" (pág. 128)
No sé si el novelista con textos como el anterior busca un homenaje al género en su versión más pulp, dar variedad a la novela que a esas alturas apenas si ha avanzado gran cosa o ganarse a un determinado tipo de lector. Lo único cierto es que esta explicitud, en mi opinión, no añade méritos al relato; más bien al contrario y así se lo han señalado comentaristas de la novela en sus blogs e incluso críticos como Manuel Rodríguez Rivero en el diario El País del sábado 16/12/2017 que, sin nombrar al autor, le afea esta acción. No sé, cuando leáis vosotros la novela, cuál será vuestra opinión: ¿adecuado o inadecuado? Yo quiero creer que el novelista ha querido abundar en el carácter canalla del personaje y encuadrar con más claridad la novela dentro de la novela negra tipo made in USA de los años treinta.

Quizás sea por lo anterior por lo que me ha parecido ver en esta aventura de Falcó la atmósfera de las películas de cine negro que tanto se prodigaron durante la década de los años cuarenta. Y de todos los posibles títulos, como no podía ser de otra forma, "Casablanca" del director  Michael Curtiz me venía continuamente a la cabeza en especial por la relación entre Rick (Humphrey Bogart) e Ilsa (Ingrid Bergman) ciertamente pareja a la de Falcó y Eva.

novela ilustrada pulp, hard boiled, novela negra americana años 30, Sam Spade
El mismo narrador en algunos momentos de la novela al opinar sobre lo que se decían los personajes dice que "sonaba a dialogo de película de gansters". Y es que en "Eva"  resuenan muchas voces y/o tonos pertenecientes a otros géneros narrativos. En especial me refiero al de esas publicaciones pulp o hard boiled [en una ya lejana reseña hablo de estos géneros populares] que tanto éxito tuvieron en los años 20 y 30 y que solían combinar el texto escrito con ilustraciones aclaratorias. Así, como los globos que salen de los personajes dibujados en los cómics, quiero entender esos pensamientos que acuden a la cabeza de Falcó mientras está en plena pelea: "Si me coloca uno más como ése, pensó, me voy al suelo. Fuera de combate."; o esas onomatopeyas que reproducen los sonidos que salen de los cruentos enfrentamientos: "Tump. Esta vez hubo suerte. Dio en carne, y eso lo animó a insistir. Tump, tump, tump.", "Gruñidos y sangre saliendo de las fosas nasales. Cloc, cloc. Luego, gemidos y más sangre. Cloc, cloc, cloc, sonaba al pegar sobre los huesos de la cara. No iba mal la cosa. Falcó empezaba a estar muy cansado, pero no iba nada mal. Cloc."

Es claro que el novelista y académico de la española quiere ahormar la novela -y pienso que la serie entera- con las jarcias de la narrativa popular. Por eso junto a lo dicho respecto al tono cómic o/y hard boiled el autor inunda el relato de expresiones tomadas del acervo popular. Son frases cotidianas, latiguillos, de los que se ignora el autor pero que definen como pocos aquello a lo que se aplican: "Como había dicho o escrito alguien —ni recordaba quién, ni le importaba—, lo que no podía ser no podía ser, y además era imposible." (pág. 59).
A veces estas expresiones repetitivas resuenan con solemnidad impostada como si fueran frases lapidarias que no admitieran oposición alguna: "Transcurrió un minuto de silencio semejante a un minuto de muerte aplazada." (pág. 309). O resultan de la transformación de enunciados o postulados de todos conocidos: "La seguridad de cualquier agente disminuía en proporción directa al tiempo de exposición a que se veía sometido." (pág. 152).
Por último, en este aspecto, estos latiguillos y frases populares, algunas tan de siempre, confieren al relato ese aspecto de realidad a ras de tierra, tan desnuda, que tanto define el estilo de Perez Reverte:
"Falcó no recordaba el nombre de la sirvienta, pero cada vez que escuchaba una trompeta rememoraba su propia ingenuidad prebélica ante el primer contacto con una piel morena y unos muslos tersos en torno a un triángulo de vello púbico. Eso y dos frases: una previa, qué locura vamos a hacer, y otra posterior: júrame que me querrás siempre." (pág. 157)
Final
"Eva" es una novela que en líneas generales, aun habiéndome gustado, lo ha hecho en menor grado que "Falcó". Quizás esto se deba a que en la primera de la serie no conocía al personaje mientras que en ésta pocas cosas nuevas se nos dicen de él. Por ello esperaba mucho más de Eva, su pareja de baile, pero no ha sido así. La Eva Neretva de la primera novela sigue siendo la misma de esta segunda; y la relación entre ellos dos no difiere ni una pizca de una a otra. En este sentido, pues, mis expectativas se han visto frustradas. Pero eso sí, en lo demás la calidad y estilo personal de Arturo Pérez Reverte conforma una novela que se lee bien, que entretiene, y que da luz sobre aspectos interesantes de ese período tan convulso y controvertido que es la Guerra Civil española.

17 dic. 2017

Mis mejores lecturas, películas y espectáculos de 2017

18 comentarios:
Próximo a acabar el año, al volver la vista atrás, a las lecturas que he hecho, a las películas que he visto y a las representaciones teatrales y espectáculos que he contemplado, llega el momento de establecer mi ránking particular en cada una de estas tres categorías (lecturas, películas y obras de teatro). Comencemos.

Lecturas
En esta ocasión voy a elegir diez novelas de las cerca de setenta que he reseñado. Pertenecen a distintos géneros narrativos aunque hay una presencia importante de novela negra. He ordenado los diez títulos por orden de calidad, de mayor  a menor. Naturalmente es mi ranking particular con el que se puede estar o no de acuerdo. ¿Coincido en algún título con vosotros?
  1. "Luz de agosto" de William Faulkner   
  2. "El cuento de la criada" de Margaret Atwood
  3. "Berta Isla" de Javier Marías
  4. "Falcó" de Arturo Pérez Reverte
  5. "La balada del café triste" de Carson McCullers
  6. "La larga marcha" de Rafael Chirbes 
  7. "La víspera de casi todo" de Víctor del Árbol 
  8. "Violación" de Chester Himes 
  9. "La brigada de Anne Capestan" de Sophie Henaff  
  10. "Un artista del mundo flotante" de Kazuo Ishiguro 
Mejores lecturas de 2017, El blog de Juan Carlos
 
Addenda: A día 30 de diciembre acabo de reseñar la novela "Taxi" de Carlos Zanón, sin lugar a dudas una de mis mejores lecturas de 2017 que si fuera por su gran calidad se alzaría al 4º ó 5º puesto de mi hit parade particular, pero que por no modificar en exceso este post la incluyo aquí fuera de orden.
Películas
"Verano1993" de Carla Simón, "Manchester frente al mar" de Kenneth Lonegran y "La librería" de Isabel Coixet.    
                
Lo mejor en teatro de 2017, Juan Carlos Galán

↖↖↖ Teatro y Espectáculos ⬈⬈⬈
"Festen"  dirigida por Magüi Mira, "Sueños" de Quevedo dirigida por Juan Echanove y "No Filter", el Tour de los Rolling Stones, en Barcelona.

Quedan fuera un número grande de magníficas lecturas, películas y obras de teatro. Cualquier selección es simplificadora, pero cuando se hace ya se sabe el riesgo que se corre. 

De los dieciséis títulos seleccionados hay tres sin reseñar. En los trece restantes, pinchando en el título, se puede acceder a la entrada realizada en el blog.

Ojalá que el próximo año las novelas, películas y obras de teatro a las que asista, lea, y/o vea sean, al menos, de la calidad que han tenido las que he visto, asistido y/o leído este 2017 que en pocos días terminará. Os deseo lo mismo a todos vosotros.


🎶🎼¡¡Feliz Navidad y próspero Año 2018 para todos!!🎼🎶

14 dic. 2017

Enero: Mes de la Novela Negra

4 comentarios:

 
Mi buena amiga bloguera Laky, del blog "Libros que hay que leer", fiel a su habitual buen hacer convoca los Meses Temáticos 2018. En la distribución que realiza dedicando un mes a cada uno de los temas, a Enero le corresponde el de Novela Negra. A mí es un género narrativo que cada día me gusta más, así que este año, querida amiga, no me descuido y desde ya te transmito mi deseo de participar en él.
 
A todos os digo en breves palabras en qué  consiste esto del mes temático.  Es algo de lo más sencillo: basta con leer y reseñar entre el 1 y el 31 de enero de 2018 novelas encuadradas en el género negro. ¡A que es fácil! Pues nada, sólo tenéis que saber, para animaros más, que este año Laky sortea entre quienes se apunten al Mes hasta el próximo viernes 15 de diciembre tres novelas. El resultado del sorteo lo comunicará el día siguiente, o sea, el sábado 16. ¡Ya estáis cogiendo el PC para apuntaros!
 
Las BASES completas del sorteo están en el blog de Laky (pinchar aquí)
 
A disfrutar leyendo y si os apuntáis a los sorteos, ¡¡mucha suerte a todos!!
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Los libros de Novela Negra que he leído durante este mes han sido:
 




13 dic. 2017

Las Inquilinas Netherfield celebran su segundo aniversario

6 comentarios:
 
En primer lugar quiero felicitar a "Las Inquilinas" por el magnífico blog que desde hace dos años administran con gran acierto. Con tal motivo, estas chicas han decidido tirar la casa por la ventana y sortean nada más y nada menos que 9 espectaculares novelas cuyos títulos podéis consultar en este enlace a su blog . Allí mismo encontraréis las bases para participar en el Concurso; sólo dos requisitos imprescindibles: ser seguidor de su blog y ordenar por orden de preferencia los nueve titulazos que se sortean. Hay de plazo para participar hasta el próximo 17 de diciembre.
 
¡¡Suerte a todos!!
 

7 dic. 2017

"Konets" y "Khimera" de César Pérez Gellida.

10 comentarios:
“Sin inteligencia artificial, todo lo que nos rodea se va a convertir en armatrostes inservibles –detalla Vitali innecesariamente-. Las comunicaciones se caerán, la red de transporte quedará inutilizada por completo, las reservas energéticas se agotarán, las fábricas pararán y pronto escasearán los alimentos… Todo, absolutamente todo está administrado directa o indirectamente por la Lupa. Si ésta no existe, el resto tampoco.” (Konets, 4º Movimiento)




Resumen y sinópsis de Konets (dados por la propia editorial)
Olek Opiozcenek no es únicamente un nombre más en el extenso listado de víctimas que conformaron la «Obra» de uno de los más crueles asesinos en serie de la historia. Aquel niño nacido de la perversa simiente de Augusto Ledesma ha crecido bajo los cuidados de sus abuelos maternos y con el respaldo económico de una peculiar hada madrina: Rusalka. Sin embargo, Olek está empeñado en desenterrar esos secretos del pasado exprimiendo sus habilidades como hacker; pero, en ocasiones, descubrir el punto de partida condiciona el itinerario y, consecuentemente, el destino.
Konets («fin» en ruso) es un thriller frenético, un tratado sobre la maldad estructurado en cuatro movimientos y desarrollado en dos escenarios temporales: la adolescencia de Olek y su madurez, o, lo que es lo mismo, el antes y el después de los sucesos que se narran en Khimera. Ambas novelas conforman el engranaje conclusivo entre las dos aclamadas trilogías «Versos, canciones y trocitos de carne» y «Refranes, canciones y rastros de sangre» que han atrapado a miles de lectores en el inabarcable universo gellidista.
«La luz y la oscuridad son dos conceptos que conforman una única idea. Dos fuerzas complementarias, pero opuestas. Si el mar es el yang: la absorción, lo pasivo, lo oscuro, y el río es el ying: la penetración, lo activo y la luz, ¿de cuál de las dos fuerzas te gustaría ser partícipe si tuvieras el privilegio de elegir sabiendo que ninguna se impone a la otra?»
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Mi comentario sobre “Konets

La palabra rusa, konets, significa 'final'; y eso es lo que el novelista vallisoletano realiza con esta novela, octava de su carrera de escritor iniciada definitivamente en 2011. Durante estos años sus ocho novelas se han sucedido con rapidez desde que vio la luz "Memento Mori" en 2013  hasta ésta, "Konets", que el pasado mes de noviembre llegó a las librerías. Ocho extensos relatos en tan sólo cuatro años dicen mucho de la manera y dedicación escritora de este hombre licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Valladolid y máster en Dirección Comercial y Marketing por la Cámara de Comercio de Valladolid que trabajó hasta 2011 en empresas vinculadas con el mundo de las telecomunicaciones y la industria audiovisual.

"Konets", "Khimera", Pérez Gellida, Ramiro Sancho, Erika Lopategui
De la octología, "término no contemplado por la RAE, por cierto" -nos advierte el autor en la Nota que cierra el volumen que contiene esta última entrega- yo sólo había leído su segunda trilogía, "Refranes, Canciones y rastros de sangre" integrada por estos tres títulos: "Sarna con gusto", "Cuchillo de palo" y "A grandes males". De modo que cuando decidí leer "Konets" pensaba que iba a encontrarme con una historia situada en el momento actual del estilo de las tres anteriores. Pero cuál no sería mi sorpresa cuando de buenas a primeras topo con un Preludio situado en un tiempo futuro, año 2054, y con una referencia exacta a un suceso desconocido por completo por mí, "Treinta y ocho minutos antes de la destrucción de Lukomorie". Por si esto fuera poco observo que la novela se estructura en cuatro movimientos como una sinfonía orquestal clásica, que alternan temporalmente: los impares transcurren en 2054 y los pares 25 años antes, en 2029. Cierra la estructura compositiva de esta novela un Rondó Final situado en 2054 que en cierto modo viene a ser como un recopilatorio de los principales momentos vividos por los personajes protagonistas de la octología que en este último capítulo están recordando vicisitudes pasadas.

Mi sorpresa inicial, pues, ante esta novela, por lo dicho anteriormente, fue mayúscula; hasta el extremo de que, ante mi incomprensión por lo que allí se me ofrecía, a punto estuve de abandonar su lectura. Gracias a Dios en un hilo de Facebook al comentar una opinión de alguien sobre "Konets" expuse la desorientación que estaba sufriendo, y César Pérez Gellida, que es muy activo en las redes, tuvo la gentileza de recomendarme la lectura previa de "Khimera", la novela que publicó en 2015 inmediatamente antes de las tres que componen la trilogía de "Refranes, Canciones y rastros de sangre". Verdaderamente su consejo me salvó pues tras finalizar "Khimera" todos los referentes, fechas, relaciones entre personajes, y sucesos que aparecen en "Konets" ya no eran oscuros e imposibles de penetrar sino que se revelaban coherentes y verosímiles en esta historia futurista.

De las tres novelas aparecidas entre "Khimera" y "Konets" tengo hechas las respectivas reseñas en este blog ["Sarna con gusto", "Cuchillo de palo" y "A grandes males"]. Si se leen mis opiniones con atención se observará que, sin decaer en nada mi aprecio por el estilo Gellida, mi disfrute es mayor cuanto más imbricadas en la realidad están las historias; o sea, quiero decir que la aparición de elementos esotéricos, mágicos, iniciáticos y/o simbólicos en las dos últimas de la trilogía, pero sobre todo en la última, hizo que decayese algo mi atención en esos interesantes relatos. Con todo, como bien digo en esas entradas, 'Gellida es mucho Gellida y se da cuenta en un momento de la historia que la novela se le está yendo por esa gatera y busca remedio rápido que coloque las cosas en su sitio.'. La gatera a la que me refiero es la de lo mistérico-gótico en que envuelve la trama de la Congregación de los Hombres Puros en esas novelas. Pero el novelista es consciente del riesgo que está corriendo y suele salir airoso de estos momentos con giros sorprendentes que naturalmente no puedo desvelar aquí pero que, en mi opinión, son la auténtica marca Gellida.

El estilo Gellida
Sorprenden muchas cosas en esta última novela. La primera es la de ¿por qué ha incrustado entre "Khimera" y "Konets" tres relatos que nada tienen de futuristas? La razón como casi siempre la encontramos al final del volumen que acabamos de leer, en la 'Nota de autor'. Allí declara Pérez Gellida lo siguiente:
"Empecé a escribir "Konets" al día siguiente de terminar 'Khimera'. Lo he consultado y el primer borrador data de junio de 2014. El germen de esta novela, sin embargo, nació justo un año y medio antes, cuando escribí 'Consumatum est' [...] Lo he contado muchas veces, pero sigue siendo rigurosamente cierto: mi método de creación literaria no contempla el desarrollo argumental a largo plazo, hecho que, empiezo a sospechar, se compensa con buenas dosis de intuición. Intuición para dejar hilos sueltos de los que poder tirar más adelante; intuición para crear personajes que dilaten su protagonismo más allá de lo previsto; intuición para tejer historias que a priori podrían no ser del interés de la comunidad lectora" ("Konets": Nota del autor)
También en esta novela, como en general en las otras del novelista, especialmente cuando aborda la trama de la 'Congregación de los Hombres Puros', hay momentos en que el argumento se adensa y parece querer ahogar a quien lo lee. El escritor es muy consciente de este hecho y en "Khimera", también en la 'Nota del autor', se pone la venda sobre la herida cuando declara: "Intuyo que, por la densidad del argumento, no ha sido fácil para usted avanzar en algunas partes de esta novela y le pido disculpas por ello".

Verdaderamente resulta algo enrevesada toda la trama que en estos dos relatos futuristas, Khimera y Konets, compone sobre la figura del bogatyr tomada de la leyenda eslava sobre Koschéi Bessmertny (en castellano, 'Koschéi el Inmortal'). Es en el desarrollo y resolución de esta trama donde vemos al hacedor de series que es el novelista que en breve puede ver su primera trilogía convertida en serie televisiva por Movistar+. Esta unión entre el thriller futurista situado en esas avanzadísimas estaciones Khimera repartidas por diversos lugares del mundo y los caballeros bogatyri de la mitología eslava convertidos aquí en "expertos en guerra cibernética dotados de una serie de aptitudes extraordinarias para el combate" casa muy bien con los seriales que acostumbran a verse en diversas plataformas.

Metaverso, Congregación de los Hombres Puros, Gellida
Estamos ante una distopía pero muy enraizada -esa es al menos la intención confesa del escritor- en la realidad. Gellida ha querido construir un futuro real, creíble.  Su desplazamiento temporal es próximo al momento de escritura y/o de lectura (años 2029, 2030, 2037 y 2054); por ello son muy reconocibles muchos de los elementos que funcionan en ese mundo aún no vivido que está formado por cuatro alianzas: la Unión de Estados Libres, que ha sustituido a la antigua OTAN; la Alianza Islámica, "Mil doscientos millones de musulmanes agrupados bajo la misma bandera"; el Bloque Asiático formada por China, Rusia y Corea del Norte; y "Fuera de todo ese entramado tripartito quedaron otras dos agrupaciones menores: la Congregación de Pueblos del Sur, acuerdo firmado por Venezuela, Bolivia, Ecuador y Cuba más los estados centroamericanos y caribeños, y la Confederación de Estados Africanos" ["Khimera", pos. 281-283]. Como se ve, es una organización territorial del mundo no existente hoy pero que bien podría darse en un futuro cercano.

También es más que verosímil, prácticamente tangible, el escenario de guerra cibernética que se presenta en esta confrontación -un tanto maniquea, sí, verdaderamente- entre el Bien, representado por el 'Khimera Proyekta', y el Mal, que alberga lo que resta de la Congregación de los Hombres Puros contra los que los personajes protagonistas llevan luchando desde el final de la tercera novela de la trilogía "Versos, canciones y trocitos de carne". Es un Mal que todo lo cifra en los beneficios económicos utilizando cualquier medio para lograrlos, incluyendo, naturalmente, el progreso tecnológico y científico. Al respecto hay que señalar que el mundo distópico presentado en "Konets" ha hecho de la Ciencia el instrumento utilizado para segmentar la población en grupos semejantes a las castas de la India. Hay en esa sociedad distópica cuatro clases jerárquicamente organizadas de mayor a menor relevancia: 'ciudadanos', 'pobladores', 'moradores' y 'duendes'. La manipulación sobre ellas, merced al empleo de la tecnología, es total. Contra este Mal con mayúsculas lucha 'Khimera Proyekta': "Sustituir la tecnofagia que devoraba la voluntad de las personas por cienciocracia era un imposible, pero era nuestra quimera." ('Khimera', pos. 5311).

Los personajes que intervienen en "Konets", última entrega de la serie, precuela y secuela a la vez de "Khimera" son muchos y variados. El principal es Erika Lopategui que tanta intervención ha tenido en todas las novelas anteriores. Luego estaría fundamentalmente Olek Opieczonek, que es el narrador en 1ª persona de los sucesos en los que él participa que son muchos, siendo el resto contado en 3º persona por un narrador extradiegético. Pues bien, en "Konets" Olek se erige en centro del relato: su origen familiar, su sabiduría como ingeniero de sistemas, y sus relaciones con el resto de personajes (Marlena Konsek, agente doble de la que se enamorará perdidamente; Kraken, hacker iraní, agente de la Alianza Islámica y competidor de Olek en el ciberespacio que en la novela recibe la denominación de 'metaverso'Ajax, un 'phreaker' que conoce Olek y que le inoculó el virus de su afición por la informática desde temprana edad; Roger Zimmerman, "El padre de todos los operadores de sistemas", su jefe en la estación Khimera; Fatima, la jefa de los duendes que tienen cautivo a Olek a cuya hija, Serina, Olek da clases; Kai Xi y Bao, hermanos chinos que por encargo de Erika Lopategui buscan a Olek Opieczonek cuando se encuentra en paradero desconocido; etc., etc.) marcan el discurrir, avance y vueltas atrás en esta historia. Es Olek el personaje sobre el que Gellida hace reposar en esta ocasión los sorpresivos giros argumentales que acostumbra hacer y que tanto le agradecemos sus lectores.

Fuera de los hasta aquí citados y de muchos otros nuevos que se cuelan en el relato (la densidad de la novela también lo es a este respecto) no se puede dejar de citar a Ramiro Sancho, convertido en "Konets" en director general de la Interpol. Sancho nos deparará varias de las sorpresas y giros argumentales a que Gellida nos tiene habituados; si bien, con todo y con eso, en esta novela el policía pucelano baja en protagonismo pues, no podemos olvidarlo, corre el año 2054 y Sancho va ya por sus 90 años.

En cuanto a otros aspectos que suelen distinguirse en las novelas del escritor vallisoletano hoy residente en Buenos Aires: Humor, Música, Referencias culturalistas especialmente al cine y/o a la literatura, cuidado vocabulario o léxico especializado..., todas ellas en mayor o menor grado se ven en la novela, si bien la música que sirve de marco a la estructura de la novela en cuatro movimientos, un preludio y un rondó final, sea, paradójicamente, la que menos aparezca en citación directa de temas y/o cantantes en el relato. Tan sólo he visto alusiones al tema popular infantil Estrellita dónde estás” y al tema del grupo Placebo: ‘Song to say goodbye’ que tan bien cuadra con el cierre o final de ciclo que quiere ser esta novela.



Momentos humorísticos hay bastantes. Pérez Gellida tiene un enorme sentido del humor y así lo demuestra en sus relatos. En éste en concreto hay humor en el diálogo entre Ihor y su padre Maksym (dos ucranianos que esperan poder secuestrar a Olek) cuando las preguntas y las respuestas de uno y otro se cruzan originando cierta confusión:
"-¿Cuánto crees que tardará? –preguntó Maksym.
-Es difícil de saber.
-Puede que se esté emborrachando por ahí.
-Me refería al plato de salchichas.
-Les queda un minuto
-Mejor así.
-Las saco.
-No, ahora me refería al muchacho.
-Así, ¿cómo?
-Borracho.”

El diálogo entre estos dos ucranianos y Marlena Konseck es digno de Quentin Tarantino:
"Agente, ¿le importaría desactivar esa opción en tanto en cuanto parece que tiene controlada la situación? Desconozco el funcionamiento exacto del artilugio, pero no me gustaría que su dedo índice terminara cediendo a la presión. Puede seguir apuntándome con el método tradicional de disparo, si así lo desea” (le dice el ucraniano Maksym a la  capitana Konsek cuando ésta le apunta con una pistola en modo de tiro automático)
También son humorísticas esas alusiones de Ramiro Sancho a aspectos muy populares y/o coloquiales como cuando alude a Georgi Dann a propósito de un escolta:
-“Gorki, o Gori, o Jordi, o como cojones se llame”
-´Se llama Georgi- apunté.
-¿En serio? Como Georgie Dann. De ahí su querencia donosa(VACÍO (Tercer Movimiento)
o cuando echa mano de una de sus sentenciosas frases:
Por muy alta que construyas la muralla, siempre tendrá una piedra mal pulida que la haga derrumbarse- citó Sancho
-¿De la Biblia? [le pregunta Erika]
-No, de mi puta cosecha” (AJENO (Tercer Movimiento)
Como se ve en ese humor hay también muchas referencias culturalistas. Así los intertextos en los que se percibe a Tarantino o las directas alusiones a Georgie Dann vistas antes son muestra del culturalismo, en este caso popular, que encierra esta novela de Gellida. Otros autores (Haruki Murakami, Fabergé...) aparecen citados de manera directa en el curso de la narración.

También hay juegos culturalistas como cuando Olek le dice a AjaxTendría que haberme dado cuenta, joder. Kraken solía utilizar seudónimos de reyes persas de la dinastía Aqueménida”. Igualmente se juega con los conceptos taoístas del ying y el yang en esa pareja de personajes formada por Kai Xi y su hermana Bao en torno a los que se organizan paralelismos y correspondencias. Al respecto -es una apreciación del todo personal que no sé si se corresponderá con lo pensado por el propio autor- estos dos seres, Kai Xi y Bao, me han hecho pensar continuamente en "Bélver Yin",  novela del zamorano Jesús Ferrero , y concretamente en su pareja de protagonistas, Belver Yin y Nitya Yang. Al igual que éstos los dos hermanos Kai Xi y Bao representan los dos principios vitales, las fuerzas masculinas y femeninas que nos fundamentan y seducen cada día, y que fluyen, como los ritmos de las danzas antiguas, hacia la unidad primigenia.
Culturalista es  también la relación intertextual que se realiza entre la historia que se relata y esa leyenda de la mitología eslava sobre Koschéi Bessmertny  de la que ya he hablado anteriormente.

Siempre me ha gustado en Gellida el cuidado que pone en el vocabulario y léxico utilizado. Por ser paisano castellano-leonés como él quiero creer que la semilla de Miguel Delibes ha cuajado en este vallisoletano tan de raza como lo era el autor de "El Hereje". El amor por el significado preciso de algunos términos que usa el novelista es una de las razones que me lleva a leerle y a recomendar su lectura. He aquí, como ejemplo, algunos términos: acmé de la dolencia” (VACÍO, Tercer Movimiento): ‘punto álgido de la dolencia’; “amusga los ojos”: este verbo con el  significado de ‘juntar la vista para ver mejor’ lo emplea con reiteración; “congruo”: ‘adecuado’; “pentácoron”: tecnicismo referido a la informática visual; “eones”: unidad geológica de tiempo equivalente a mil millones de años; y otros muchos más.

En este terreno de las palabras es característico de Pérez Gellida el aprecio que siente, como se ve en sus dos trilogías, por las frases proverbiales o sentenciosas muchas veces en forma de refranes. También aquí, en "Konets" topamos con expresiones y locuciones que semejan sentencias por todos admitidas; algunas son fruto del magín del autor: "En la quietud abisal la cobardía se confunde con la cautela" ("Raíces", último capítulo del Primer Movimiento) o "La creatividad es la antesala de la frustración" (PAC MAN, Segundo Movimiento); y a veces estamos ante una cita tomada de un autor conocido por el lector como la frase de Haruki Murakami: "Todo el mundo, en lo más profundo de su corazón, está esperando que llegue el final del mundo"(PAC MAN, Segundo Movimiento)
o la de Faberge: "En el juego de la mentira la cuestión no es ganar, es seguir jugando

Por último, en una novela en la que la Ciencia ocupa lugar central no abundan, pero sí aparecen en ocasiones, referencias a físicos como Thorne y/o Hawking al hablar del “tiempo curvo en los agujeros negros” (PESTAÑEO, Cuarto Movimiento). El primero, Kip S. Thorne fue precisamente distinguido este año 2017 con el Premio Princesa de Asturias en la categoría de Investigación Científica y Técnica junto a Rainer Weiss y Barry C. Barish por su descubrimiento de las ondas gravitacionales. Se ve, pues, que César Pérez Gellida, cuando hace en esta novela literatura de anticipación, no habla por boca de ganso al urdir la trama de ese mundo futuro que podría engullirse a sí mismo a poco que el ser humano se empeñe en ello.

Final
Si bien las novelas futuristas que hacen planteamientos cibernéticos no son de mi predilección; sin embargo he de decir que he leído con gusto estas dos novelas, "Khimera" y "Konets", en las que César Pérez Gellida da rienda suelta a sus extensos conocimientos del mundo de las telecomunicaciones, pues no en balde el novelista, antes de dedicarse plenamente al oficio de escribir, trabajó en Retecal, empresa de Radiotelevisión castellano-leonesa que luego fue vendida a Ono, que a su vez sería absorbida por Vodafone.

Khimera, Konets, Distopía, novela futurista cercana
Como constante que es en él -será la intuición, como dice; ¡bendita intuición, pues!-, Gellida mantiene siempre un sabio equilibrio, también en esta última novela de la serie, de manera que no se precipita ni por el lado abstruso e incomprensible del mundo intangible del metaverso (la Red, el ciberespacio y así) ni se queda sólo en el puro thriller desarrollado en el mundo de la realidad con unos investigadores que buscan encontrar la solución. No, lo bueno, lo fantástico, lo peculiar y distintivo del llamado "estilo Gellida" es que sabe nadar entre dos aguas creando un producto novedoso por su originalidad, aunque al tiempo corra el peligro de que algún lector no muy avisado de la cierta interdependencia de los relatos entre sí pudiera optar por abandonarle.

A mí, ya lo he dicho varias veces, me gusta más el Gellida hacedor de thrillers realistas detectivescos que este otro Gellida que asciende a la Nube del metaverso y crea historias también de innegable tensión que se resuelven o se precipitan en los breves segundos que tarda un hacker en encontrar el código de una secuencia informática y neutralizar la orden contenida en ella mediante la conversión de la misma en un malware que en forma de gusano anide y se extienda con rapidez por cuantos terminales UAT contacten con él. Pero para mi sorpresa, como tantas veces me ha sucedido con este escritor, he quedado abducido por la historia que cuenta gracias a esa sabia dosificación en el ritmo narrativo que realiza.

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