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13 ago 2019

Antón Chéjov: "'La dama del perrito' y otros relatos". "Carvalho. Problemas de identidad" de Carlos Zanon

3 comentarios:
En verano, paradójicamente, se dispone de menos tiempo para realizar y leer reseñas en los blogs. En esta ocasión he optado por unir dos lecturas en una sola entrada. Son dos lecturas muy dispares, muy distintas. Por un lado un clásico de la literatura universal: el ruso Anton Chejov; por otro, la resucitación de un personaje creado por otro: "Carvalho. Problemas de identidad" de Carlos Zanón. Espero que os agraden.

Cuentos de Anton Chéjov: "Del amor", "La Nueva Dacha", "Una visita médica
Este cuento, sin duda alguna uno de los más conocidos del autor ruso, lo he leído en una edición de esas veraniegas que temporada tras temporada lanzan los periódicos de tirada nacional, en este caso el diario "El País". Lo compré en su día, allá por el verano del lejano 2007, y arrumbado estaba en la balda de la estantería que le hubiese correspondido ocupar al azar esperando el incierto día en que me diese por ponerme a leerlo. Pues bien, ese día llegó y lo he leído con muchísimo placer.

Como suele ocurrirme con obras clásicas de esta altura literaria, ha sido una llamada externa (los dos retos en los que durante este 2019 participo: "12 libros pendientes" de Ana Bolox, y la "IIIª edición de Nos gustan los Clásicos" del blog 'Un lector indiscreto' administrado con mano certera por Francisco) lo que me llevó a sacarlo de su largo letargo. 

Al tomarlo en mis manos vi que se trataba de un breve volumen compuesto sólo por cuatro relatos: "La dama del perrito", "La Nueva dacha", "Una visita médica" y "Del amor"; pero en la edición presentada por el diario 'El País' su orden es exactamente el contrario al citado por mí, pues los editores decidieron colocarlos ordenados cronológicamente, es decir, primero los dos últimos publicados en 1898 y luego los dos primeros que aparecieron en 1899. Por esto en la edición que he manejado el título es "Del amor y otros relatos".

Como suele suceder con las obras de Antón Chéjov la acción reposa sobre los hombros de unos personajes de clase alta o clase media alta; concretamente estamos ante profesionales liberales (el médico Koroliov de 'Una visita médica', el ingeniero Kúcherov de 'La Nueva Dacha'), hacendados de consistente formación intelectual como Aliojin de 'Del amor' o el vividor trabajador cualificado de un banco moscovita Gúrov, protagonista masculino de 'La dama del perrito'. Son hombres de mediana edad, próximos a los cuarenta años que topan en las historias que protagonizan con hermosas mujeres que sobreviven en medio del tedio de su confortable vida. Hay dos Anna: Anna Alékseievna de 'Del amor' y Anna Serguéievna de 'La dama del perrito'; en ambas asistimos al desarrollo del proceso amoroso aunque por diferentes vías: en el caso de la Alékseievna es su bonhomía y sincera amistad con Aliojin la puerta de entrada, mientras que en la dama del perrito será sacudirse durante un verano en Yalta el tedio de su vida provinciana en la lejana localidad de S. junto a un marido que la dobla en años, lo que propiciará el echarse en brazos del diletante y atractivo Gúrov. En ambas historias el amor realizará un profundo cambio en los cuatro personajes que conforman las dos parejas de enamorados.

Colecciones del diario El País, Cuentos de Chejov
Las otras dos historias que forman el pequeño volumen que he manejado, 'Una visita médica' y 'La Nueva Dacha', son de contenido más social. En la protagonizada por el médico Koroliov es la riqueza que tiene la enferma que visita, la bella y joven Liza, la causante del mal que ésta padece y que la tiene en el lecho del dolor apenas con ganas de vivir; en opinión del doctor su mal desaparecería si ella supiese librarse de ese diablo, su enorme riqueza, que la tiene atada de pies y manos.

Es la segunda historia, la de 'La Nueva Dacha', la que más me ha recordado a Tolstoi. Aquí estamos ante el rechazo que recibe el matrimonio formado por el ingeniero Kúcherov y su caritativa mujer que, enamorados del paisaje donde el marido construye un puente que comunicará la zona con la civilización, se han hecho construir una hermosa Dacha con un gran terreno a su alrededor y suficiente servidumbre para mantenerla. Pronto se despiertan en algunos habitantes de la aldea próxima a la que acuden de visita y a comprar provisiones envidias y malediciencias que harán que la bondad del ingeniero evolucione hacia lo que se diría desean los campesinos: que se comporte como un ser autoritario y explotador; quizás así la indolencia, atraso e incultura en que viven rebozados estos aldeanos queden justificados. Diríase que estos seres a los que la mujer del ingeniero ayuda con lo que puede no desean salir de su mísero estado.

oooOooo


Carlos Zanon: "Carvalho. Problemas de identidad"

detective Carvalho, Saga Carvalho, Serie Carvalho
Me gusta mucho la narrativa del barcelonés Carlos Zanon de quien en este blog tengo reseñados dos de sus títulos: "Tarde, mal y nunca" y "Taxi". Por esto cuando supe que había aceptado el encargo de escribir una aventura de Carvalho, el detective creado por el siempre recordado MVM (Manuel Vázquez Montalbán) tuve bien claro que antes o después leería esta novela. Me llevaba a ella no sólo el aprecio sentido por la escritura de Zanon sino también un escondido objeto del deseo, concretamente la comparación entre el saber hacer del escritor español y el propio de Benjamin Black, el otro yo adoptado por John Banville cuando toma los hábitos de autor de novela negra y, más concretamente, cuando en "La rubia de ojos negros" tuvo las agallas de revivir nada menos que a Marlowe, el detective creado por Raymond Chandler.

Ya de mano diré para empezar que de la comparativa con Banville, Carlos Zanon sale en mi opinión más que bien parado pues el novelista español no realiza una simple entrega detectivesca más a engrosar la serie Carvalho sino que realiza un muy interesante ejercicio de búsqueda de la identidad respecto al personaje y su primer creador, el novelista. ¿Hasta qué punto Vázquez Montalbán y Carvalho son uno? ¿Lo son, no lo son? Interesante asunto éste que Carlos Zanon conduce con mano diestra.

El resto de la novela se mueve dentro de los patrones propios del género utilizando como es lógico aquí el universo narrativo creado por MVM. Quiero decir que los vicios propios del detective (esa quema de libros tan característica en él), sus afectos (su novia Charo), sus empleados en la Oficina (Biscúter, sobre todo, pero también su secretaria), sus aficiones (la culinaria especialmente, si bien en este relato las pocas recetas que aparecen me han parecido metidas un poco 'a capón'), los escenarios de los bajos fondos barceloneses..., etc., aparecen como no podía ser de otra manera y el escritor los resuelve muy bien en general.

La novela de Zanon destaca especialmente por los temas que se tocan situados todos ellos dentro del contexto socio-político del momento en que se produce la redacción de la misma, coincidente en el tiempo con el de los asesinatos de diversas muertes que investiga el detective gallego. Estamos en 2017, momento álgido del denominado 'procès' catalán. Sobre este fondo social y político se mueve el personaje de "cincuenta y muchos" años con la salud bastante quebrantada y necesitado de pruebas médicas que, para preocupación de su leal “Biscúter”, seguramente no está dispuesto a hacerse. Como buena novela negra que es hay en ella crítica y/o análisis social: Catalunya, el procès, el referéndum en ciernes, la independencia, la identidad, el monarca emérito, la gentrificación de la Barceloneta con los pisos turísticos… Al transcurrir la novela no sólo en Barcelona sino también en Madrid, esta segunda ubicación permite al autor realizar referencias a políticos del momento. Llama mi atención que las citas nominales de políticos sólo lo sean de Madrid, dejando en el anonimato los de los catalanes con responsabilidades gubernamentales en la Autonomía. Zanon en este asunto quiere, en mi opinión, ser equidistante dejando en contrapeso alguna frase ( [Max] "encarnaba un poco la eclosión de una generación de ciudadanos catalanes desprejuiciados en su soberbia y en su sentimiento de superioridad", Cap 22) y algún hecho simbólico como el de la quema de un ejemplar de la Constitución de 1978 por parte del detective.

Otro asunto esencial en esta novela es el de la violencia machista presente en todos los ámbitos de la sociedad pero muy especialmente en el de los bajos fondos donde predomina ese proteccionismo del hombre posesivo hacia la mujer que muchísimas veces acaba propiciando su muerte a manos del supuesto protector.

Novela negra española, MVM,
Naturalmente me parece fundamental el asunto de la identidad que he citado al inicio de esta reseña: ¿Hasta qué punto Carvalho es Manuel Vázquez Montalbán? ¿Qué hay de uno en el otro y viceversa? El personaje tiene ensoñaciones en las que su identidad se diluye
"ya está bien, Carvallo, ya está bien. / ¿Quién eres! / Eres de quién te escribe / Ahora me escribo yo / Estoy / Ven / por / mi." (cap. 27)
También en un sentido muy unamuniano el personaje reivindica el derecho ante su creador de dirigir su propia existencia. Así cuando se encuentra con una de sus conquistas amorosas dice:
"Lo entiendo. La abrazo y se recoge contra mí. La vida podia limitarse a esto, pienso. Podríamos morirnos ahora. Que el libro se acabará ahora, Escritor... " (cap. 24)
En el diálogo mantenido entre Carbonell y Carvalho el primero realiza la identificación MVM-Carvalho. Algo a lo que reacciona el mismo Carbonell:
"Conocimiento y decepción. Como en sus novelas. Sí, sé lo que va a decirme, que ese no era usted. A todos nos roban la sombra.Todos tratamos de escapar del espejo, pero no a todos nos escriben. Debe ser incómodo, ¿no? No saber quién copia a quien." (cap. 31)
Y es que la confusión es a veces casi casi total. Carvalho comenta hablando de su relación con Vázquez Montalbán:
 "Recupere el 'Larios' de mi madre, conocí a Poncela y Charo López con la que intimé y sufrí, y también sufrió la otra Charo" (cap. 7)

La manera de escribir
Aquí es donde radica el buen escritor que es Carlos Zanon. Su manejo de la lengua es magnífico. También lo es ese humor en que envuelve algunas de sus afirmaciones ("¡Qué tiempos confusos estos, Horacio, que hasta los abogados pueden ser hombres de bien!",  Cap. 4) o algunas críticas como la descripción de lo que denomina hablar "en ese estilo podemita de lo voy a decir todo y ya, y si acaso me queda tiempo, respiro luego" (cap. 21)

Secuelas novelísticas, Carlos Zanón y Carvalho, Vázquez Montalbán
No se puede obviar el universo culturalista (literario y musical). Juega constantemente con referentes de la cultura pop. Tal se observa en las citas modificadas irónicamente casi siempre de temas musicales como el de Albert Hammond "Never rain California's sud" que aquí se cita siguiendo la metáfora contextual :"Nunca hay jabalíes al sur de California". Otras veces es el Cine popular ('Supermán II'), pero también la literatura (Milady de Winter)

Zanon es un profundo conocedor de la literatura española y lo mismo encontramos en esta novela referencias como al descuido a la protagonista de "Nada" de Carmen Laforet que se despierta en nuestra cabeza el recuerdo de ese Manuel del Río que cadáver aparece en el poema "Réquiem" de José Hierro.  Y lógicamente las alusiones a la obra y vida de MVM son inmensas quedando condensadas en ese aeropuerto de Bangkok donde el escritor cayó fulminado de un ataque al corazón y ese otro Bangkok que Carvalho visitó en la entrega de la serie "Los Pájaros de Bangkok". La mezcla vida-ficción alcanza aquí un nivel inconmensurable.

En Zanon todo fluye y unas características se funden en otras siendo complicado deslindarlas. Es el caso del humor que subyace en la frase "Ella ha puesto mirada ojiplática", precisamente el calificativo que odia Javier Marías. Podría haber usado el nombre propio del escritor amigo igual que en otro momento hace con Cesare Pavese ( "Me mira con ojos Pavese")

No me resisto a cerrar este apartado sin colocar una frase demostrativa de la belleza que el novelista imprime a la lengua en ocasiones:
"Entre los rosales, desnudos, sólo espinas ya, sin poeta inglés que los glose me detengo y hago las presentaciones" (cap. 21)


30 dic 2017

"Taxi". La última novela de Carlos Zanón

21 comentarios:
"Desde la terraza elevada de la Casa Usher, la vieja torre de sus padres, quince metros encaramados sobre el pasaje Arco Iris, en lo alto del Guinardó, Barcelona es una ciudad perfectamente posible sin Gaudí ni Plan Cerdà. Enfrente quedan las tres chimeneas de Sant Adrià, a un lado Santa Coloma, el Heron City, un edificio con una pintada pidiendo PAU para todas las guerras, y al otro lado Barcelona acaba en la torre Agbar, tapado el resto de la ciudad por la montaña sobre la que queda la iglesia de los Monjes Camilos(In space... 'Taxi')
 
Sandino, -Jose, así, sin acento, lo llaman en su casa- recorre Barcelona, insomne en su taxi, durante el día y la noche. Es un hombre atractivo, culto, simpático, que esconde una pena profunda que no consigue aplacar con nada: ni con drogas de las que con esfuerzo consiguió apartarse en su día, ni con el sexo que practica de manera constante y habitual con mujeres que luego se le confunden en el recuerdo...
A Sandino no le gusta conducir, pero es taxista.
El taxista triste, el taxista mujeriego, el taxista bueno. [...]
El taxista melancólico, el niño triste, el taxista solitario"
Carlos Zanón novelista, periodista, poeta, Barcelona literaria¿A qué se debe este sufrimiento que le embarga? En la novela le acompañamos durante siete días en su Toyota Prius por toda la geografía urbana de Barcelona. Es taxista casi por ADN: lo fueron sus abuelos, lo fue su padre Josep y también su hermano Víctor que es quien le pasó la licencia. Sandino, -se llama así por su afición a la música y en especial a ese triple álbum de The Clash, "Sandinista!", que constantemente hace escuchar a quien quiera que sube a su coche-, aparece al inicio del relato camino del cementerio de Horta donde van a incinerar a su abuela Lucía, la mujer iniciadora de la saga familiar, con orígenes oscuros y marginales, que fue recogida por una familia burguesa barcelonesa hasta que ella misma decidió abandonarla al descubrir su auténtica cuna.

Es la segunda novela que leo de Carlos Zanon y, aunque tiene puntos en común con "Tarde, mal y nunca" [ir a su reseña pinchando aquí] que leí en 2015 -Barcelona, clasismo social, inmigración, marginalidad...-, en "Taxi" he visto un autor que maneja más resortes que en la otra. En especial me ha gustado la impronta musical en que envuelve todo el relato. Como digo me ha gustado aunque no sorprendido viniendo como viene de un enorme aficionado y conocedor de la música pop contemporánea como lo ha demostrado en publicaciones como "Bee Gees, la importancia de ser un grupo pop" (1998) o "Willy Deville: el hombre al que Rosita robó el televisor" (2003), además de haber colaborado como letrista con grupos como Loquillo y los Trogloditas.
 
Una novela de estructura musical
Carlos Zanón utiliza para estructurar la historia de Sandino durante esta semana prenavideña coincidente con el momento de escritura los títulos de los 36 temas que configuran el triple álbum que en 1980 publicó el grupo de punk británico The Clash. El novelista sigue, sin saltarse ninguno, el orden de temas que figura en dicho álbum. Y no sólo esto sino que incluso, cada seis capítulos -al igual que en la Dead wax o vinilo muerto de los discos originales- aparecen unas palabras sueltas, en principio enigmáticas, que cobran pleno sentido al unirlas en una frase: IN SPACE... / ...NO ONE... / ...CAN... / ...HEAR... / ...YOU... / ...CLASH !.
 
Acabados los títulos de temas musicales aparecen en la última parte de la novela, "LUNES", 4 capítulos titulados enigmáticamente dos de ellos como EPIC E3X 37037, que no es otra cosa que el número de catálogo de la edición original en vinilo, y como FSLN I, otro código que figura en el lomo de la portada. El sentido oculto de FSLN I es fácil de adivinar ('Frente Sandinista de Liberación Nacional') dado el nombre del personaje novelesco y el del disco. No hay que obviar que The Clash siempre exhibió una intencionalidad política en sus letras que con el tiempo se convertiría en su característica distintiva fundamental. El idealismo expresado en sus composiciones contrastó con el nihilismo de Sex Pistols y la sencillez de Ramones, las otras bandas emblemas del punk en la época.
Música de los 70 y 80, The Velvet Underground, Lou Reed, Nico
Pero "Taxi", es una novela, no hay que olvidarlo, y no todo va a ser como en ese disco que por otra parte no era mejor que su predecesor; por eso la semejanza estructural disco-novela se rompe con la distribución que realiza de los capítulos en los siete apartados en que estructura el relato. Siete apartados que llevan por nombre los días de la semana comenzando por un martes y finalizando en el lunes siguiente. Cada una de estas partes se enmarca bajo una cita inicial de un músico, un cineasta o de un escritor.  En estos siete apartados los capítulos titulados como las canciones de The Clash se distribuyen de la manera siguiente: 9 – 8 – 7 – 5 – 3 – 5 – 4 . Sitúa Zanón el momento álgido de la acción en el sábado con sólo tres capítulos en los que la acción discurre con un ritmo endiablado. Une el novelista todo en la estructura general del libro, pero se percibe a las mil maravillas en este capítulo: el Sábado es el día más esperado de la semana, el día en el que todo puede pasar y de hecho en la novela pasa; también el disco "Sandinista!" eclosionaba en esa parte en la que se desvelaba la palabra clave de la obra que estábamos escuchando: CLASH!, o sea, el grupo que colectivamente firmaba y se hacía responsable de la autoría de todos los temas.
 
En definitiva, pues, el autor va dosificando la información y graduando el ritmo del relato con unos inicios más demorados en los que nos va dando la información que necesitamos para comprender todo lo que luego irá a suceder. Así el número de capítulos va descendiendo desde la primera parte 'MARTES' hasta la antepenúltima 'SÁBADO'  (9, 8, 7, 5, 3) para luego, ya producido el instante climático de máxima tensión, pasar a unos momentos más sosegados en que todo ya va a resolverse dentro de unas sorpresas inesperadas y al tiempo muy comprensibles (5 y 4).
 
¿Quién narra? 
De lo más interesante me ha parecido el manejo que el autor hace de la figura del narrador. Normalmente nos encontramos con un narrador externo, en 3ª persona, que es quien cuenta la mayor parte de la novela. Sin embargo también encontramos capítulos en los que la narración se realiza desde dentro de la misma a través de una primera persona partícipe en la acción. Tal sucede cuando se nos da información relativa al pasado de Lucía, la abuela fallecida cuyas cenizas lleva Sandino en su coche durante prácticamente todo el relato. Con esta persona intradiegética Zanon introduce su relato dentro de una dimensión mágica donde el tiempo ya no cuenta: Teresa, que es quien cuenta en 1ª persona lo ocurrido a Lucía durante su niñez está nerviosa y presurosa pues, dice, va a salir a escena en la función navideña que se está realizando en el teatro de su colegio. E igual que dice esto a renglón seguido cuenta que Lucía seis años después de ella haber muerto se enteró de quiénes eran sus verdaderos padres. Sin previo aviso la figura del narrador en 1ª pasa en ese mismo capítulo a manos de otra de las hermanas pues quien contaba como testigo lo sucedido a esta dura mujer penetraba como sin saberlo en el futuro imposible al relatar aspectos que no pudo contemplar al llevar muerta ya varios años antes de los sucesos que relataba.
 
Por último también aparece un narrador en segunda persona que se ve reforzado con la tipografía en cursiva. Corresponde a la conciencia del protagonista que como un Pepito Grillo va comentando, reflexionando, enjuiciando en silencio algunos de los aspectos que le van sucediendo a él o a quienes en torno a él se mueven. Este narrador me ha gustado mucho pues nos hace comprender al personaje y casi, casi, entrar en su mente y entenderle desde su interior.

Los personajes
La galería de seres humanos que aparece en esta novela negra está en línea con el 'dirty realism' (realismo sucio) tipo novelas de Jim Thompson que Carlos Zanón practica usualmente en sus escritos. Son personajes muy creíbles, muy reconocibles en la vida diaria, que podemos dividir en dos grandes grupos: mujeres y hombres.
 
Entre las mujeres, -no podemos olvidar que Jose, el Pecas o Sandino, como quiera que lo llamemos es un mujeriego incorregible-, tenemos a Vero, el amor de su vida; a Sofía, la colega taxista por la que se partirá la cara sin más recompensa que la pura amistad; a Lola, su mujer, que quiere hablar seriamente con él, conversación que él elude constantemente porque intuye de qué va; a Helena, que le salvará el tipo en una situación muy comprometida; a Cris, a quien acude cuando ya no puede más; a Llámame Nat, su ideal inalcanzable, su unicornio azul; a su abuela Lucía de la que al inicio de este post algo ya he comentado; a Fina, su madre, que le pide que la lleve al médico y se lamenta de que siempre esté enfadado; a las dos niñas, Valeria y Regina, que todos los días lleva al colegio y que sacan de él lo más noble y puro que esconde en su interior; etc.
 
Entre los hombres, la nómina no es menor: Jesús, el iluminado que se encuentra Carmen, una cliente anciana del taxi de Sandino, y que luego acompaña al protagonista en momentos importantes del relato; Víctor, su hermano: "El hermano de Sandino se llama Víctor y todo el mundo le llama Víctor. No hay mote para Víctor. En el instituto le llamaban maricón"; Héctor, "Vero era amante de Sandino. Héctor era exmosso y regentaba el bar Olimpo"; Josep, el padre de Sandino, que le ha pedido que le lleve las cenizas de Lucía; los compañeros taxistas Pelopo, Bólido y Rafa, siempre "mirando con pulso de francotirador el culo andarín de alguna chica que pasa"; Quim, el dueño del 'Stalker', un garito de la noche barcelonesa donde se trafica con todo; los musulmanes Ahmed y Emad: "Emad, el hermano pequeño de Ahmed, es ahora huraño y esquivo, no tiene nada que ver con el chaval que Sandino conoció cuando era poco más que un adolescente."; y también como en el caso de las mujeres la variopinta fauna de los clientes que recoge en su Toyota Prius y a los que apenas mira ni memoriza.
 
La suma de los seres anteriores configuran Barcelona, el verdadero personaje principal de la novela, porque en esencia, este taxi que recorre la ciudad nos hace un dibujo muy completo de esta gran urbe. Una ciudad dinámica, viva, mercantil, política:
"Esto es Barcelona. Aquí el dinero anda siempre disimulado. Ostentar es de mal gusto. Mira el puto Millet o los hijos del padre de la patria. Tú eres polaco como yo. Lo sabes perfectamente." (pág. 184)
"Taxi", Novela negra

Una novela que sale de lo clásico
El mismo escritor en conversación con Berna González Harbour confesaba a la escritora que su intención en este relato era la de escribir una novela que saliera de lo clásico y, por ende -esto lo añado yo-, que se sale del clásico planteamiento de lo que se entiende por novela negra. La verdad es que aunque Zanón se inició en sellos con este marchamo -él mismo hace nada en el diario El País en esa misma conversación hablaba de su abandono de la editorial RBA por el acusado marbete de Novela Negra de la colección en la que se le había ubicado- "Taxi" lo es, pero no tanto. Es cierto que tiene elementos noir como la noche, la marginalidad, el mundo urbano nocturno, el sexo, el tráfico de sustancias..., pero los caracteres generales del mundo externo e interior del protagonista casan más con el costumbrismo realista (el mismo Carlos Zanón con su ruda sinceridad comentaba en 'Babelia' a propósito del lanzamiento en octubre pasado de esta novela que "la novela negra es Galdós con dos hostias") del Juan Marsé de "Últimas tardes con Teresa" (Sandino me ha recordado no pocas veces a Pijoaparte, así como Llámame Nat a Teresa)  y del Manuel Vázquez Montalbán que dejaba corretear a su personaje Carvalho por las calles y barrios barceloneses igual que él recorre con su taxi todos los barrios de Barcelona, los burgueses y los depauperados.
 
Este salirse de lo clásico se patentiza en ese taxista que lee ensayo, novela, poesía, que debido a sus lecturas utiliza un vocabulario distinto al habitual en el gremio y que se encuentra perdido en un mundo que no le entiende y en el que él habita sin ningún convencimiento.


 Una novela con muchísimos guiños
Mi amiga y excelente reseñadora de libros, Rosa Berros del blog "Cuéntame una historia" utiliza esta expresión en su comentario sobre esta novela. Me ha gustado y con/sin su permiso la tomo.
 
Guiños musicales. Ya he señalado el principal. Pero hay muchísimos más; por ello, porque me encantan los gustos musicales de Zanón me he paseado por Spotify escuchando "Sandinista!" y otras canciones que detesta Sandino pero que son más que interesantes. Dejo aquí los enlaces para que si lo deseáis podáis escucharlas. Veréis cuántas de ellas conocéis.
 
                        

Guiños literarios. ¡Uf! Cantidad. Si algo tiene el novelista es una inmensa cultura literaria. Ha leído lo que no está escrito (ja, ja...). Fuera ya de bromas es evidente que Sandino es un Ulises perdido en el mar de la gran ciudad. Muchos detalles nos llevan a Homero y a su "Odisea": el bar Olimpo en el que Sandino encuentra refugio, el dueño del mismo que se comporta en cierto momento con él como el Cíclope en la cueva, el canto de las sirenas reconocible en Llámame Nat y otras mujeres que ejercen sobre Sandino una peligrosa atracción, el puerto seguro que como una Penélope es Lola... Incluso una de las partes se enmarca bajo una cita de “El Ulises” del escritor irlandés W. B. Stanford.
 
En muchos otros momentos se percibe el guiño, la alusión, el intertexto literario. Así cuando contesta a las niñas Valeria y Regina malhumorado ("al ver las caras de espanto de ambas, se percata de que quizá esté siendo demasiado brusco, demasiado distinto al Sandino de siempre, todo un Long John Silver al que acaban de desenmascarar. Ha de tranquilizarse.") Robert L. Stevenson y su "La isla del tesoro" revolotea por el interior de su taxi. Otras veces no hay alusión sino cita directa como sucede con las citas-marco de los distintos días de la semana que estructuran la novela, muchas de las cuales pertenecen a escritores como el poeta francés René Char, el poeta dadaísta rumano Tristan Tzara, el ya citado W. B. Stanford o el periodista y ensayista norteamericano Janet Malcolm.

 ➤ Guiños cinematográficos. También son muchísimos. Para mí el principal es el tremendo parecido que he creído hallar entre la aventura nocturna de Sandino por los antros de Barcelona y "Jó, qué noche", la película dirigida por Martin Scorsese en 1985, precisamente la época en la que se hacía música que gusta y disgusta al conductor. (“La música ya es otra cosa. Suenan los Guns. Menuda noche”).
En estos guiños al cine reside parte del humor que Zanón reparte en medidas dosis por su novela. Sirva de ejemplo esta frase -"Todo el mundo se muere menos Kirk Douglas"- que tras la gracia esconde uno de los profundos sentidos de todo el relato: la Muerte está ahí.
 
Conclusión
Una novela que no se agota en sí misma; una novela dura, sin concesiones; una novela que habla sobre la esencia del ser humano; una novela que denuncia la impostura de una sociedad que se esconde tras una cortina de falsedades -drogas, sexo, falsos amigos, postureo político, el engaño al otro y a uno mismo...- obviando lo esencial para el ser humano: sinceridad, amor, amistad, entrega desinteresada a los demás, disfrute artístico...
 
Una novela que más que negra se desarrolla en una sociedad que ennegrece cuanto toca, una sociedad de la que conviene escapar para reencontrarse con uno mismo. Y al tiempo, en el inmenso lodazal en que están sumidos la mayoría de los personajes, un atisbo de esperanza representado en la inocencia de esos niños que dicen las cosas a la cara sin dobleces interesadas como las de sus mayores.
 
Una novela excelente, magnífica.
 
 
 
 

 

1 oct 2015

Carlos Zanón: "Tarde, mal y nunca"

7 comentarios:
Hacía tiempo que no leía novela negra y ya tenía ganas, aunque dudaba qué autor y qué novela escoger. La Semana Negra de Gijón de este año 2015 vino a disipar todas mis dudas al distinguir a la última obra de Carlos Zanón con el premio Dashiel Hammett. Recordé además que con el diario El País había comprado este verano una novela de este autor. Todo solucionado: tenía autor, Carlos Zanón, y también tenía título, "Tarde, mal y nunca",  premio Brigada 21 a la Mejor Primera Novela Negra del Año.

Novela Negra, Premio Mejor Novela Negra del Año

El autor: Carlos Zanón
Nació en Barcelona en 1966. Es poeta, novelista, guionista, articulista y crítico literario. Su dedicación a la novela negra ha hecho que se le haya comparado con autores como Manuel Vázquez Montalban Jim Thompson. Es licenciado en Derecho,. Ha escrito varios libros de poemas: El sabor de tu boca borracha, 1989; Ilusiones y sueños de 10000 maletas, 1996;  En el parque de los osos, 2000;  Algunas maneras de olvidar a Gengis Khan, 2004, galardonado con el premio Valencia de poesía; Tic Tac Tic Tac, 2010, antología de sus poemas. En cuanto a novelas, cabe destacar las siguientes: Nadie ama a un hombre bueno, 2008; Tarde, mal y nunca, 2009;  No llames a casa, 2012; y  Yo fui Johnny Thunders, (2014), premio Dashiel Hammett de la Semana Negra de Gijón 2015. También ha escrito libros de temática musical como Bee Gees, la importancia de ser un grupo pop, 1998 o Willy Deville: el hombre al que Rosita robo el televisor, 2003;  y ha colaborado como letrista con grupos como Loquillo y los Trogloditas o como articulista para revistas musicales como  Ruta 66.

La novela: "Tarde, mal y nunca"
Sinopsis
Epi asesina sin miramientos a su colega Tanveer Hussein, que le acaba de birlar la novia, Tiffany Brisette. Ahora está a la espera de que todo vuelva a la normalidad. Pero su normalidad pasa necesariamente por la supervivencia en el barrio donde le ha tocado vivir, por los problemas con las autoridades, la crisis y el paro, la creciente inmigración, la bajeza moral y los pocos escrúpulos de quienes le rodean. ¿Qué le deparará el futuro?

Comentario
La historia, absolutamente situada en la marginalidad, que cuenta Carlos Zanón me impactó desde la primera página por el estilo directo y claro con el que el autor, sin miramiento alguno, hace que te imbuyas en un ambiente de dureza inusitada. La novela comienza con el brutal asesinato de Tanveer Hussein, colega de andanzas y puterío de Epi. Poco importa que cada uno de ellos sea de muy distinta procedencia social: el muerto es moro y el asesino se apellida Dalmau y es hijo de profesores; o sea, Tanveer es un inmigrante no integrado ("yo no sé catalá com tu") y Epi es del país, aunque desclasado. Ambos han sufrido el hachazo de la crisis, el paro y las drogas. Sólo el sexo en algún momento y con alguna mujer -Tiffany Brisette- sublimado en amor parece justificarles la existencia o, al menos, eso creen ellos, en especial Epi.

Estamos ante unos personajes elementales que se comportan como tales sin medir las consecuencias de sus actos y con unos planteamientos brutales que a ellos no se lo parecen pues viven dentro de la brutalidad misma que la sociedad les ofrece y donde les conmina a estar. El móvil que les lleva a caminar por el mundo es el consumo de alcohol, de drogas y el sexo. Un sexo brutal, salvaje que disfrutan a tope y sin contemplaciones, en especial Tanveer. El moro, que así le llaman, disfruta y hace disfrutar a Tiffany a la que lleva hasta el nivel de la humillación que ella en parte desea porque a su vez luego ella se toma su revancha
"Rebuscaba ella entre el pecho ensortijado de él como si quisiera comprobar que debajo había un corazón. Para oírselo latir y después arrancárselo de un bocado. Volver a sentirse la hembra y pedirle perdón, clemencia, el castigo más grande que se pueda imaginar. O dejarle fuera de la habitación miengtras ella se estiraba desnuda sobre este mismo colchón bajo las mantas. Y él entraba como un ladrón, sin saber cómo sería recibido, y le abría las piernas y se la metía. Y ella le golpeaba después [...] hasta el dolor, le arañaba y le odiaba tanto como le deseaba" (pág. 57)
Junto al triángulo formado por Epi, Tanveer y Tyffany está Álex, hermano de Epi. Su función en el relato es tapar a su hermano, evitar que sea detenido por la policía. Alex es un esquizofrénico con trastorno bipolar al que si le falta la medicación sufre episodios paranoicos como sentirse seguido o atacado por seres que no existen. Álex es un acomplejado desde su etapa de colegio, un chico que siempre sucumbió ante los otros chicos y que fracasaba con las chicas (como también le sucedía a Epi con frecuencia) por falta de atrevimiento; se sentía inferior a Epi, pero ahora podía hacer algo por él.

En el contexto social en que se desarrolla el relato, dos grandes grupos pueden hacerse en los personajes: los catalanes y los inmigrantes. Entre los primeros, aunque caídos en la marginalidad estarían los hermanos Dalmau; y completamente dentro del establishment, con los asuntos y preocupaciones propios de las personas integradas, los mossos Rubén y Pep que en la que iba a ser una rutinaria mañana se habrán de enfrentar al marrón de intentar resolver el asesinato del moro Tanveer, algo que como es obvio no interesa mucho ni a ellos ni a aquellos para quienes trabajan. En este grupo que diríamos de catalanes aparece el idioma como elemento diferenciador con los de afuera e integrador con los de dentro. Así el personaje Álex tranquiliza  a una vecina gracias a hablarle en catalán
"-Vagi tranquil-la, senyora. I que tingui bon dia.Las palabras de Álex consiguen su objetivo. Aún existe la creencia de que no hay judío que odie Israel ni catalán que se dedique a atracar y violar vecinas de terceros." (pág. 179)
"Tarde, mal y nunca"
En el grupo de inmigrantes también hay diferencias. No es lo mismo un pakistaní (los paquis) que los musulmanes como el moro Tanveer, que los latinos como Tiffany Brisette los cuales están bastante integrados como se puede observar en el personaje de la hermana de Tiffany ilusionada porque va a comenzar a trabajar de cajera en un supermercado; sin embargo ni los paquis, tenidos por menos, ni los moros se sienten para nada formando parte de la comunidad. Así se ve en este diálogo entre Epi y Tanveer:
"-Deberíamos irnos de aquí. Si la patrulla nos ve de solanas, nos va a parar.-¿Qué pasa? ¿Que en tu puto país no existe la libertad de fumar tranquilamente en la calle o qué?-También es tu país, Tanveer.-¿Cuálo país, loco? Si ni vosotros sabéis cómo se llama esto. Sóc català. Visca el Barça. De puta madre.Yo soy del país de Alá y os vamos a dar por saco a todos vosotros." (pág. 218)
En la novela el autor pone un cierto énfasis en el trato vejatorio que algunos de los naturales dan a esta inmigración laboral que ha de aguantar humillaciones como las que les infringe Hélio, un antiguo compañero de instituto de los Dalmau que ahora es constructor y que busca las peonadas en el bar de Salva:
"Hélio alista chusma violenta o desesperada. Él los llama, generalmente, por el apodo o por un insulto que a Hélio le hace gracia. Los ecuatorianos, los marroquíes, alguno recién salido de la Modelo, se levantan y aguantan el chorreo, la humillación, porque saben, o han oído a otros que saben, que a mayor humillación y aguante, mayor premio.
-Tú, mono, hijo de puta, mierda de indio... ¡mira que sois feos todos vosotros!...
" (pág. 100)
Estamos ante una novela en la que todos sus personajes son unos desclasados, inclusive aquellos como los Dalmau que podían haber pertenecido al otro lado pero a los que las drogas se los llevó por delante. Por eso Epi, cuando aguarda lo que le haya de suceder por haber cometido el asesinato de su colega Tanveer, piensa en su familia lleno de rencor:
"Aún hoy que su familia ya no existe, puede Epi reconocer dentro de él el odio que sentía hacia los suyos. Tan catalanes, tan civilizados, tan urbanos. Aquella equilibrada entidad familiar de cuatro miembros. Ahora sólo quedan ellos dos, Epi y Álex [...] Su madre, la profesional del disimulo, que parecía nacer cada día con nuevas reglas de seguimiento: del cariño y protección más abrumadores al puñado de sal en medio de la herida infectada. Su padre [...] sabía muchas cosas, sí, pero ninguna de las que un crío podía enorgullecerse en el barrio. ¿De qué servían esas historias de griegos y romanos [...] si no sabía arreglar nada en casa, si no sabía ni siquiera dar una pata a un balón?  (pág. 98)
Pero si la historia es buena, lo mejor de esta novela magnífica es el estilo. Carlos Zanón desarrolla una trama que apenas si dura algo más de doce horas con continuos flash backs que nos llevan a lo que sucedió antes de que Epi decidiera acabar con Tanveer. Es magnífica esta manera de presentar la historia pues comienza en lo más álgido de la misma y finaliza con otro momento álgido si bien anterior, inmediatamente anterior, al inicio de la novela.
Me ha impactado el modo como el autor presenta la esquizofrenia paranoide que padece el hermano de Epi, esa manera que tiene de no seguir con centralidad el asunto del que está tratando en una conversación entreverando sus paranoias y fijaciones con el desarrollo normal del discurso me parece genial. Se puede ver en este diálogo entre Allaoui, un colega de Álex, y Álex:
"-Pues a ver, yo estaba en el bar de Salva y la Mari...-¿La Mari?... Pero si fue de madrugada...-Déjame explicártelo, ¿vale? Era a primera hora de la mañana. Acababan de abrir. La Mari ya no estaba. Había limpiado pero se había ido a su casa. Me gusta tu jersey.-Álex, no te me rayes ahora con el jersey." (pág. 42) 
Con frecuencia aparece utilizado el estilo indirecto libre, en especial cuando Epi reflexiona sobre su condición e intenta en el fondo encontrar una justificación a la atrocidad cometida. Al tiempo se quiere diluir en la generalización que provoca el empleo de la 2ª persona:
"La noche, además de ser desleal, agota. Pagaría millones por pegarse un buen baño. Detenerse en carrera durante la noche es un error. Te vienes abajo. Te dan caza los fantasmas. De joven no lo sabes, `pero poco a poco empiezas a aprenderlo."  (pág. 66) 
Pese a estar ante un relato duro y brutal en ocasiones, Zanón nos da de vez en cuando algún respiro introduciendo el humor. Así éste existe en ese personaje típico de bar de barrio, el profesor Malick que suelta "verdades" que no hay por donde cogerlas ( "Todo en la radio está grabado desde hace lo menos veinte años. Al parecer desde unas sesiones inhumanas de finales de los ochenta en las que dejaron registrados los siguientes años de música y de tanto en tanto intercalan noticiarios para disimular"). O cuando describe la personalidad de Jamelia, la hermana de Tiffany, como adicta a las galletas Oreo y a las canciones de Luis Miguel.

Zanón pese a ser esta su primera novela negra, conoce el género como nadie. Él sabe que la novela que escribe no es de las típicas y por eso en algunos momentos parodia el género:
"Al comprobar que Tiffany no va a besarle, atraviesa la habitación hasta la ventana. Como en tantas películas de hombres acorralados, mira a un lado y otro de la calle. Espera encontrar un largo coche negro con un tipo bajo un sombrero, envuelto en una nube de humo azul. Pero no hay nadie." (pág. 78)
Me parecen muy interesantes los momentos en que algún personaje, normalmente Pep, el policía gay, tiene reflexiones que por denominarlo de algún modo se diría que son "ataques" de metarrealidad:
"La realidad inspiró la ficción. Luego ésta inspiró a aquella y a partir de ese momento todo son copias de copias que ya ni se recuerda que tuvieron un original. [...]
Cuando ves a las prostitutas enseñando el palmito a la distancia apropiada de escuelas y del pequeño comercio, uno se pregunta si las putas visten, hablan y se mueven como putas porque lo lleva el oficio o porque así lo han visto representado en un telefilme" (pág. 166)
Prostitución, Carlos Zanón
Luego, naturalmente estaría el lenguaje, que en un poeta como es Carlos Zanón fluye natural, coloquial cual corresponde al asunto y ambiente en que nos movemos pero también poético en muchos momentos. La descripción que hace de Rocío Baeza, una mujer que se prostituye, es para mí de los momentos más poéticos del relato. La describe como "alcoholizada de soledad" y cuando se refiere al grupo de mujeres que aguardan al borde la carretera a que pare algún coche podemos leer:
"Un día le dijo una compadre, que una vez tienes que hacer de puta, lo peor que te puede pasar es que nadie pague por ti. Las otras mujeres entran y salen de los coches. Despiden un insoportable aroma a orgullo y victoria, aducen una fatiga sobreactuada. Mientras tanto ella y alguna otra miran de reojo la escena y fingen no ver el movimiento. Chismorrean alrededor de los bidones en llamas, como si no estuvieran allí por lo que están, como si viniesen a pegar la hebra, a recordar viejos tiempos, a chafardear sobre la Pantoja y el resto de las famosas." (pág. 89)
Final
Acabaría esta reseña diciendo que si bien a Carlos Zanón se le compara con Manuel Vázquez Montalbán, la novela que acabo de leer a mí me ha recordado sobre todo a Juan Marsé y en especial a la novela "Últimas tardes con Teresa" (leer reseña aquí). Este Epi que no se jala una rosca, pero que se confiesa enamorado de Tiffany y le hace demostraciones de amor que ella no tiene muy en cuenta me ha recordado al Pijoaparte que seduce a Teresa, aunque evidentemente en "Tarde, mal y nunca" no hay asalto a ninguna clase social pues, como ya he dicho Epi y Álex son unos desclasados por culpa de la droga. Pero, claro, también es verdad que en los años sesenta las drogas aún no estaban tan extendidas entre las capas populares; quizás si Pijoaparte hubiera vivido ahora sería un Epi más. No sé, esto no son más que elucubraciones