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11 oct 2026

Anne Carson, Premio Nobel de Literatura 2026

4 comentarios:
Hace sólo tres días que Anne Carson (Toronto, Canadá, 21 de junio de 1950), profesora de Literatura Clásica y Comparada de la Universidad de Michigan, poeta, ensayista y traductora ha sido distinguida por la Academia Sueca con el Premio Nobel de Literatura de este año. Cuando escuché su nombre no sé por qué mi cabeza se fue a Carson McCullers, norteamericana autora de una buena cantidad de títulos en prosa, cuentos y novelas, y también algúna obra poética y de teatro. ¿Por qué me fui a una Carson que no era la Carson ganadora? Seguramente por la impronta que dejó en mí la lectura de su novela "El corazón es un cazador solitario" y de su cuento "La balada del café triste". títulos que leí con inmensa satisfacción hará cosa de ocho o nueve años. Pronto caí en la cuenta de que el Nobel sólo se da a autores vivos y que la prosista norteamericana falleció ya hace bastantes años, concretamente en 1967. 

Al llegar a casa busqué en este blog el listado de obras firmadas por alguna Carson que tuviese reseñadas. «Ah, vaya, me dije, resulta que he leído obras de ambas autoras». De ahí mi confiusión. Así que he leído la reseña que dediqué a la poeta canadiense experta en cultura clásica y creo que siendo la única obra suya que conozco y he disfrutado debía volverla a presentar en 'El blog de Juan Carlos' como personal homenaje a esta insigne escritora que ya  en 2020 distinguimos en España con el Premio Princesa de Asturias. Precisamente fue a raíz de este reconocimiento que en noviembre de 2020 leí y reseñé en el blog "La belleza del marido", considerada por muchos la mejor de sus obras .

oooooOooooo

La autora del poemario "La belleza del marido", la poeta canadiense Anne Carson, fue distinguida por toda su Obra con el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2020 


Editorial Lumen, "La belleza del marido, 'Un ensayo narrativo en 29 tangos'"

Mucha belleza es la contenida en este extenso poema narrativo, reflexión íntima hecha al modo de los ensayos aunque siempre con ese fondo rítmico de tango bonaerense típico de las historias de amor rotas y sin embargo supervivientes pese a todo lo esperable. Y es que el abandono, la huida, la marcha, la ruptura física no son capaces de acabar con todo ese tiempo vivido en comunión con la belleza. Sí, la belleza y el amor que a su través llega es -lo dice Anne Carson en uno de sus versos- uno de los riesgos de la vida. Hay que sobrellevar la vida con todos ellos, hay que aguantar la Belleza.

Una preciosidad de libro. Una calidad literaria impresionante. Enlaza con la cultura clásica en cuyos mitos se apoya para expresar sentimientos difíciles de exponer; pero también echa la autora la vista alrededor del mundo que habita en la actualidad y ahí el ritmo del Tango, por los motivos que en el mismo se suelen tratar, es el que encuentra adecuado para manifestar su desazón con lo ocurrido en esa relación con el marido infiel; pero pese a ello atractivo, atrayente, encantador...

Mucha cultura hay en este poemario. A la ya aludida del mundo clásico griego y romano habría que añadir el marco en que los XXIX poemas parten: la poesía del romántico John Keats; algunos de cuyos versos son el punto de partida, la esencia poética, de lo que como lectores nos aguarda dentro de cada uno de los XXIX poemas narrativos de Anne Carson que les siguen a continuación; pero también otros escritores: Jonathan Swift, Shakespeare, y más que el bardo inglés su adaptador en 1681 de "El Rey Lear", Nahum Tate; y ya más cerca de nuestra actualidad Kafka, Beckett, hasta llegar al 'Homo ludens' de Johan Huizinga.

Impresionante esta escritora que partiendo de una cotidianidad diríase cuasi vulgar (un divorcio, una serie de reiteradas infidelidades, unos intentos de retomar la relación por parte del infiel, etc.) logra elevarse a terrenos estéticos y poético-filosóficos excelsos. 

La mezcla de géneros literarios (ensayo, lírica, narración...), la hibridación de los mismos, la mezcla de estilos discursivos poéticos (poema en prosa, prosa poética, versolibrismo, uso del versículo...), la titulación extensa y compendiadora de cada poema, y también el magnífico uso de la lengua literaria con uso adecuado de recursos retóricos apropiados al asunto: antítesis, oxímoron, imágenes poéticas variadas, metáforas, símbolos, aliteraciones, concatenaciones, etc. Todo ello da como resultado una más que sobresaliente obra poética. En mi experiencia lectora es de lo mejor que ha caído en mis manos últimamente. Como todo poemario, una lectura, por muy cuidadosa que se pretenda hacerla, no agota la obra, pues es casi obligado seguir leyendo una y otra vez el libro, picoteando aquí y allá en este o aquel poema pues ,aunque existe un cierto discurrir cronológico en la narración propiamente dicha, se puede degustar cada poema por sí solo. En fin, ya digo, una maravilla.

Luego estaría el tango. Es para mí, quizás, lo más complicado de entender dado que no soy para nada experto en esta música canalla y barriobajera bonaerense. Sólo sé que el tango cuenta historias de amor y que -nos lo dice la misma poeta en el poema- "un tango, como el matrimonio, es algo que uno tiene que bailar hasta el final." Por eso Ray, el confidente, el amigo -que no amante-, es "un tango malo"; aunque muchas veces lo malo sirva para resolver situaciones que se consideraban magníficas y no lo eran. Quizás también como ocurre en el Tango la figura de la mujer no salga especialmente empoderada como gusta hoy decir al Feminismo. No, verdaderamente en "La belleza del marido" no hay ninguna clase de feminismo simplón o ramplón, de feminismo de manual; lo que hay es, como dice Ángel Rupérez en la crítica que del poemario hace en el diario El País 'un conocimiento femenino del mundo en el que se incluyen sutilezas inaccesibles a los hombres pero no abominación de estos.' En efecto, así es. Estamos ante una mujer que ama al hombre, que lo desea, que lo idealiza, que sufre por verse relegada, que lo perdona una y otra vez, hasta que finalmente lo abandona, pese a ella, en un auténtico ejercicio de racionalidad. Sí, quizás el nombre de tango, el ritmo del tango, el fondo del tango, le vaya como anillo al dedo a esta obra.

Dejo fuera de mi análisis pues entiendo que no viene al caso, la mucha o poca independencia de Ella respecto de Él; tampoco entro a valorar el comportamiento del hombre y tampoco el de las otras mujeres con las que El se acuesta, hecho que Ella conoce y sin embargo en principio soporta. Creo que no es esta la cuestión ni el momento. Sólo me pararé en la figura de Ray, el amigo pintor de ambos, seguramente homosexual -también esto no es dato importante aquí- que le sirve de apoyatura a Ella y de conciencia o Pepito Grillo a Él. Cuando su figura desaparece es el momento en que ya Ella determina hacer tabla rasa de su relación y de esa cierta dependencia emocional respecto de El. Seguramente poderse confesar con Ray le servía a Ella para proseguir en su afecto activo hacia Él pese a las reiteradas advertencias de Ray.

En un poemario magnífico como es éste destacar este o aquel verso no es fácil y tampoco sé si pertinente pues fuera de contexto la poeticidad se escapa, quizás desaparece; pero no me resisto a dejar en esta reseña una serie de momentos que por lo que sea durante la lectura me han impactado. Pero ya digo, para disfrutar de Anne Carson, de este poemario de una sinceridad rayana en la desnuda intimidad no cabe sino leerlo.

"La belleza del marido", poesía narrativa y ensayística, Premio Nobel de Literatura 2026

  • "La represión dice más sobre el sexo que cualquier otra forma de discurso" (VIII)
  • "La meta de cualquier madre es abolir la seducción" (IX)
  • “Si pudiera matarte lo haría luego tendría que hacer otro igual que tú” (XII)
  • "Ha salido dice ella
    Juntos
    observan cómo gotas sueltas de ese hecho se condensan en el aire entre ellos
    Algunos lo llaman amo
    r" [...] (XVI)
  • "Vosotros los casados os tomáis demasiado en serio las cosas, demasiado a pecho" (XVII)
  • En XX se reflexiona sobre la sinapsis, las asociaciones que se producen al buscar contenidos en la memoria. Es fácil "pasar rápidamente de muñeca a esclavo cuando trataba de recordar esposa" Y cuando va camino del juzgado a pedir el divorcio Ella piensa en Aristóteles- "que no tenía marido, /raramente menciona la belleza.".
  • En XXI:
    "No se equivocaba aquel triste antropólogo que nos dijo que la principal función de la escritura era esclavizar a los seres humanos. Los usos intelectuales y estéticos vinieron luego."
  • "Si un marido tira el dado de su belleza una vez más, ¿quién tiene la culpa?" (XXII)
  • "El alba estaba levantando el cielo nocturno como una persiana veneciana" (XXIII)
  • En XXVI es el tiempo, su inexorable discurrir y el querer se marcha con él:
    Había una rama que solía mirar desde la ventana de mi cocina trasera
    y poco a poco empecé a guardar recuerdo de ella
    casi cada día
    en dísticos elegíacos
    por ejemplo

    Espumando contra su propia mejilla verde se enfría de
    pronto o parece enfriar cada envés

    (esto era en primavera, o
    aquí uno de octubre temprano:)
  • "Palabras, trigo, condiciones, oro, más de treinta años, todo eso burbujeando a mi alrededor
    ahí
    lo dejo para que descanse
    ." (XXIX)
  • "Bien la vida implica riesgos. El amor es uno de ellos. Terribles riesgos. [...]
    Aquí tenéis mi consejo, aguantad.


    Aguantad la belleza.
    ” (XXIX)
Para finalizar
En definitiva, Anne Carson, que coloca todos los poemas del libro "La belleza del marido" bajo la advocación de versos de diversas obras de John Keats ("Oda a la indolencia" y "Otón el Grande: una tragedia en cinco actos", sobre todo; pero también anotaciones personales suyas al "Paraíso perdido" de Milton y a otros libros que el poeta leía), cierra el poemario con el Keats romántico más rotundo. El poeta inglés que apenas vivió 26 años (Londres ,1795 - Roma, 1821) concluye su hermosísimo poema "A una urna griega" con dos versos en los que viene a justificar la razón de vivir. 
“la belleza es la verdad, la verdad belleza”; esto es todo
lo que sabes de la tierra, y todo lo que saber necesitas.

 A partir de este Keats comprendemos perfectamente a Anne Carson que en el poema II de "La belleza del marido" escribe:

La belleza. No es ningún secreto. No me avergüenza decir
[
que lo amé por su belleza.
Como volvería a hacerlo
si se acercara. La belleza convence. Ya sabes que la belleza hace posible el sexo.
La belleza hace el sexo sexo.

__________________________

Biografía de Anne Carson
(tomado de www.fnac.es/Anne-Carson/ia137600/biografia)
La canadiense Anne Carson (Toronto, 21 de junio de 1950) es una de las principales poetas de la literatura contemporánea.
Poesía estadounidense actual, Poetas canadienses
Es una escritora extremadamente celosa de su intimidad, por lo que se conocen pocos datos biográficos acerca de su vida.
Si ha comentado que, cuando era una adolescente y estaba en el instituto de educación secundaria, su profesor de latín le pidió que leyera un libro con las traducciones de la poeta clásica griega Safo. Esta lectura supuso toda una revelación y, pasado el tiempo, le llevaría a la literatura.
También decidió estudiar filología clásica, si bien en un primer momento, al matricularse en la Universidad de Toronto, tuvo problemas con sus docentes, y dejó en dos ocasiones de la carrera. Finalmente, se doctoró en 1981, presentado una tesis con el título de Odi et Amo Ergo Sum, que se publicó cinco años más tarde.
Posteriormente, se dedicaría a la enseñanza, tanto en Estados Unidos como en Canadá, en la Universidad McGill, en la de Michigan y en la prestigiosa facultad de literatura clásica de Pricenton. Su creciente reputación literaria la hizo acreedora de la beca Guggenheim en 1998 y de la beca MacArthur en el 2000, dos de las distinciones más importantes que puede recibir un artista norteamericano.
En su poesía es capaz de combinar un tono coloquial con una gran profundidad psicológica y elementos surrealistas o irracionales. Se ha citado la influencia de autoras como Simone Weil, Virginia Woolf y Emily Bronte en sus obras líricas.
Hay que destacar libros como Tipos de agua (escrito con motivo de una visita a España para recorrer el Camino de Santiago), Decreación, Autobiografía en rojo o, sobre todo, La belleza del marido, considerado a menudo uno de los libros de poesía más importantes publicados en las últimas décadas.
Asimismo es una reconocida traductora de literatura clásica al inglés. Varias de sus traducciones de dramaturgos de la Antigua Grecia como Esquilo o Sófocles han sido llevadas a escena.

Este 2020, se le concedió el Premio Princesa de Asturias de las Letras.

 (actualización): El jueves 8 de octubre de este año 2026 fue distinguida con el Premio Nobel de Literatura

25 may 2025

Mario Vargas Llosa (in memoriam). "Elogio de la madrastra"

18 comentarios:
Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura

Siempre se siente la muerte de un ser humano, mucho más si el mismo es un escritor admirado. Mucho he sentido el fallecimiento de Mario Vargas Llosa (Arequipa, marzo de 1936 - Lima, abril de 2025), autor cuyos libros me han acompañado desde los veinte años. "Los jefes", "Los cachorros", "La ciudad y los perros", "Conversación en la Catedral", "La casa verde",  "Pantaleón y las visitadoras", "La guerra del fin del mundo", "El sueño del celta", "La fiesta del chivo", "La tía Julia y el escribidor"... son, que ahora recuerde, títulos de narraciones suyas que no he podido olvidar pese al tiempo pasado desde que las leyera. También he admirado y he vuelto con frecuencia a algunos de sus ensayos como "La verdad de las mentiras", "Cartas a un joven novelista" (curiosa y paradójicamente el único reseñado en este blog), "García Márquez. Historia de un deicidio", "La civilización del espectáculo" o el siempre profundo y admirado "La orgía perpetua. Flaubert y Madame Bovary". De sus obras de teatro ahora mismo sólo recuerdo un título, "La señorita de Tacna" que hace ya más de cuarenta años se representó en el Teatro español de Madrid por la compañía de Aurora Bautista.

Ha sido siempre tal mi aprecio por la figura y obra del escritor peruano que a lo largo de los años he ido adquiriendo libros suyos siempre que los veía dentro de promociones periodísticas en los kioscos o también cuando caían en mis manos libros suyos en librerías de lance que me gusta visitar. Así adquirí la "Historia de Mayta", "Lituma en los Andes" o "Elogio de la madrastra" en momentos diversos y los fui depositando sin haberlos leído en los anaqueles donde reposaban las otras obras de Vargas Llosa. Alguno como "Lituma en los Andes" comencé a leerlo y no sé hoy por qué razón en concreto, seguramente por motivos de trabajo, al cabo de 70 u 80 páginas lo abandoné sin por ahora haber regresado a él. Esta reflexión, ante estos títulos, me surgió cuando el pasado día 13 de abril conocí la muerte del escritor. Recordando la complicada vida amorosa de Mario Vargas Llosa y su relación con las mujeres tanto de su familia como ajenas a ésta, al toparme con "Elogio de la madrastra" decidí hacer mi pequeño homenaje al gran escritor leyendo esta novela corta publicada en 1988.

Elogio de la madrastra, Mario Vargas Llosa
Ciertamente, en comparación con el resto de su obra, podría considerarse como una novela menor. Así, siempre la había considerado yo; por ello no me atraía especialmente y la he tenido durante muchos años sin leer al entender que sería más un ejercicio de escritura erótica que otra cosa. Que hay erotismo en esta narración es cierto, por lo que, en efecto, así podría calificarse la novela. Pero, como en todo, hay clases y el escritor peruano demuestra que se mueve como pez en el agua en cualquier género narrativo por menor que éste pueda considerarse. Con gracia y haciendo gala de su  enorme poso cultural asistimos a las fantasías eróticas de don Rigoberto con su mujer Lucrecia; dichas fantasías parten o se inspiran en cuadros pintados por importantes artistas pasados y actuales. Al tiempo que don Rigoberto y su esposa Lucrecia reproducen en sus encuentros amatorios lo representado por artistas pictóricos, Fonchito, un muy inteligente niño de apenas 13 años, maniobra de manera procaz y falaz respecto a su madrastra. 

El novelista alterna los capítulos que describen los asuntos representados en los cuadros con el discurrir lineal de la historia del niño Alfonso, su madrastra, la criada Justiniana y el papá don Rigoberto. Respecto a don Rigoberto, la lectura de esta novelita ha despertado en mí la curiosidad por ver cómo es presentado o evoluciona este personaje en la titulada "Los cuadernos de don Rigoberto". La dejaré para un momento en que desee leer algo liviano, pero de calidad. 

Lo que he sacado en claro de esta novela -me lo ha reafirmado más bien- es la enorme cultura que este peruano nacionalizado español y miembro hasta su muerte de la Real Academia española de la lengua albergó siempre en su interior. Los cuadros que inspiran la rijosidad de don Rigoberto y la disposición a la coyunda de su esposa Lucrecia son los siguientes: 
  1. Candaudes, rey de Lidia, muestra su mujer al primer ministro Giges (1648) de Jacob Jordaens, Mº Nacional de Estocolmo
  2. Diana después de su baño (1742) de François Bouchet, Mº del Louvre, París
  3. Venus con el Amor y la Música (c 1555) de Tiziano Vecellio,  Mº del Prado, Madrid
  4. Cabeza I (1948) de Francis Bacon, colección Richard S. Zeisler, Nueva York
  5. Camino a Mendieta 10 (1977) de Fernando Szyszlo, colección particular
  6. La Anunciación (c. 1437) de Fra Angelico, Monasterio de San Marco, Florencia

Este recorrido por la historia del arte, compilada en seis piezas maestras, me ha evocado o más bien me ha hecho recordar un libro de José Ovejero titulado Nueva guía del Museo del Prado en el que el autor elige veintidós cuadros más dos o tres esculturas de este museo y ante cada uno de ellos presenta un poema suyo sugerido por lo que está contemplando. Por otra parte, el despertar sexual del chiquillo en brazos de Lucrecia, su madrastra, sí que me ha llevado mentalmente al húngaro Stephen Vicinczey y su novela "En brazos de la mujer madura" que cuenta cómo András Vajda, alter ego del autor, en una Hungría ocupada por unos y por otros tras la segunda guerra mundial se inicia en el sexo con una mujer mayor y experimentada. La diferencia entre Fonchito y András radica, además de en la diferencia de edad, en que el segundo sólo busca la satisfacción sexual mientras que el inteligente Alfonsito no sólo busca disfrutar, también persigue otros fines.

Como conclusión diré que la novela calificada de erótica cuando apareció en 1988, hoy quizás no recibiría dicho adjetivo. Cualquier serie televisiva actual contiene más erotismo y procacidades que las quasi inocentes contemplaciones del cuerpo desnudo de la hermosa Lucrecia por parte del niño Fonchito. La criada Justiniana advierte a su ama de estas miradas pero ella al saberse observada en secreto se erotiza aún más. Es aquí, como en otros momentos de la novela que los personajes -en este caso Lucrecia y su criada- se sienten como si de Diana y de su criada se tratasen
«Ésa, la de la izquierda, soy yo, Diana Lucrecia […] A mi derecha, inclinada, mirándome el pie, está Justiniana, mi favorita. Acabamos de bañarnos y vamos a hacer el amor. […] El personaje principal no está en el cuadro. Mejor dicho no se le ve. Anda por allí detrás, oculto en la arboleda, espiándonos […]. Lo llaman Foncín.» 
Mitología, pintura y literatura. Mario Vargas Llosa

Este procedimiento literario de describir una obra artística [écfrasis] -en la cita anterior el cuadro de la imagen- lo realiza el autor identificando los dinámicos personajes literarios con los estáticos de la pintura. Atribuir a los personajes del cuadro, describiéndolos en movimiento, unos actos posteriores al que se contempla, provoca erotismo a través de lo que se comenta o se adivina. Esta pulsión erótica es de alta naturaleza artística, en nada parecida a la que nace de esas series televisivas (también las hay literarias de idéntico valor) que antes he mencionado.

Sirva esta breve reseña, de esta breve y poco comentada novela, de homenaje al autor arequipeño desaparecido hace poco más de un mes a los 89 años de edad. ¡Descanse en paz, Mario Vargas Llosa!

20 feb 2025

Han Kang: Imposible decir adiós

24 comentarios:

«La silla donde se encontraba sentada Inseón estaba tan silenciosa como la jaula cubierta con el paño.
Pero entonces distinguí los hombros de Inseon en la oscuridad. Una respiración suave y regular emanaba de detrás del silencio de la vela. En cambio, se sentía un vacío helado en la silla donde yo había estado sentada
»

Traductora Sunme Yoon, Han Kang, novela surcoreana

Es la primera novela que leo de la coreana Han Kang, Premio Nobel de Literatura 2024. Casualmente es la última de la escritora publicada en España, si bien en Corea vio la luz en 2021; antes de ella apareció "Actos humanos" (2013, en Corea; y 2024, en España). En España hasta que le fue concedido el Nobel sólo se podían conseguir otros dos títulos suyos: "La vegetariana" (2007) y "La clase de griego" (2011). Todas las novelas de Han Kang han sido traducidas por Sunme Yoon, coreana afincada en Argentina. Conviene tener en cuenta este dato para entender debidamente algunos términos (pocos, en realidad) que en español no significan exactamente lo mismo aquí que allá.

Sinopsis (tomada de la contraportada de la novela)
Una gélida mañana de finales de diciembre, Gyeongha recibe un inesperado mensaje de su amiga Inseon: después de sufrir un accidente en su taller de carpintería en la isla de Jeju, ha sido trasladada de urgencia a un hospital de Seúl. Desde la cama, Inseon le ruega que tome el primer vuelo a la isla y se ocupe de su pequeña cotorra antes de que se le acaben el agua y la comida.
Pero, desafortunadamente, cuando Gyeongha llega a Jeju se desata una terrible tormenta de nieve. ¿Llegará a tiempo para salvar al pájaro antes de que caiga la noche?, ¿sobrevivirá al viento helado que la envuelve a cada paso? Lo que ni siquiera sospecha es que algo más oscuro la espera en casa de su amiga.
Allí, la historia enterrada de la familia de Inseon está a punto de salir a la luz a través de los sueños y los recuerdos transmitidos de madre a hija y de un archivo cuidadosamente compilado que documenta una de las peores masacres de la historia de Corea.

Comentario
Es Imposible decir adiós una historia de amistad entregada entre dos mujeres: la periodista fotógrafa Inseon, ahora apartada del documentalismo y dedicada a la carpintería, y su amiga y colaboradora también periodista, pero redactora, Gyeongha. Esta relación de sana y duradera amistad contrasta vivamente con los trabajos periodísticos que una y otra, cada una en su campo, han realizado y/o investigado sobre hechos antiguos sucedidos en su país, silenciados muchísimos años como la nieve que simbólicamente cae durante toda la novela. Gyeongha publicó en 2014, hace ya cuatro años -la historia que se relata se sitúa en 2018-, un libro sobre la masacre de Gwangju, localidad sureña de la península de Corea; dicho trabajo y los sucesos por ella conocidos en el curso de su realización le provocan desde entonces insomnio, pesadillas, migrañas, vómitos, dolores estomacales... Hay una pesadilla recurrente en ella: ve una serie de troncos negruzcos de la altura de seres humanos que están clavados en la tierra; en un momento dado el mar anega la zona donde se encuentran y al retirarse el agua se lleva con ella y deja a la vista de todos huesos y restos humanos.  Por su parte, Inseon, ha investigado en la isla de Jeju, donde tras dejar un poco de lado su labor como documentalista gráfica se ha refugiado, el entorno familiar de su madre alzheímica a la que ha cuidado durante los últimos diez años hasta su recién fallecimiento; estas averiguaciones le han hecho conocer hechos terribles ocurridos en la isla y en otras partes del país. El choque entre la hermosa y sincera amistad de las dos amigas y la crueldad de los hechos terribles que ambas conocen es brutal. 

Esta historia tan cruda la presenta Han Kang envuelta en una belleza literaria muy elevada. Elevada en la organización y estructuración, con títulos muy simbólicos para cada una de las tres partes en que distribuye el asunto: Los pájaros, La noche y La llama. La bisemia, la duplicidad, el doble significado, está presente en estos epígrafes: Los pájaros alude, simbólicamente, a la nieve que cae durante todo el relato sobrevolándolo y, directamente, al encargo que Inseon le da a Gyeongha de acudir a su casa en Jeju para salvar a la cotorrita que tuvo que dejar sin atender cuando ella hubo de ser llevada urgentemente a un hospital en Seúl, tras haberse segado las falanges de dos dedos (siempre dos de todo, como se ve) en su taller de carpintería; La noche, en la segunda, tiene también sentido bisémico, pues directamente alude a la oscuridad reinante por culpa de la tormenta y la falta de luz eléctrica y, simbólicamente, apunta a las terribles revelaciones que surgen desde esa noche del tiempo y el olvido colectivo en que se pretendió hundirlas; por último, La llama significa directamente la luz de la palmatoria con que se iluminan ambas mujeres en su deambular por el jardín de la casa y simbólicamente señala la esperanza de luz que toda la investigación documental de Inseon sobre su familia va a proyectar sobre la historia común del país.

La literatura de calidad que es Imposible decir adiós se percibe también en la presentación dentro de los capítulos (seis en las partes I y II) de textos en cursiva y otros no, según que unas veces, sobre todo en la primera parte, sea Gyeongha quien recuerde conversaciones con Inseon y la madre de ésta o documentales anteriores realizados por Inseon; en otras ocasiones estos textos en cursiva reproducen la lectura que la misma Gyeongha está, ya en la segunda parte de la novela, haciendo de cuadernillos y documentos que ha hallado en la casa de Inseon en Jeju. En todos los casos los fragmentos en cursiva hacen alusión directa o indirectamente a las masacres que en Jeju vivieron sus habitantes. De entre estos habitantes destaca, por encima de cualesquiera otros, la familia de la madre de Inseon a la que ésta en su etapa de rebeldía juvenil menospreció un tanto al considerarla más abuela que madre; sin embargo las investigaciones que sola o junto a Gyeongha hizo durante sus años como periodista le harán descubrir a una mujer muy comprometida y muy valiente, que se jugó el tipo en la búsqueda que realizó de su hermano y de su marido. Las confesiones y averiguaciones contenidas en estos textos entran en el relato principal -la historia que protagoniza Gyeongha, pero también el documental que preparaba Inseon-  justificadas mediante el convencionalismo narrativo del manuscrito encontrado 
[Inseon] «salió del cuarto con algo en las manos. Era una de las cajas apiladas en la estantería metálica. Sacó unos libritos en cuyas tapas había pegados posits amarillos con flechas y títulos […] Inseon pasó el dedo por el lomo de los libros apilados y sacó uno que tenía el subtítulo Shecheon y el número de serie 12 […] Inseon abrió el libro por una página marcada con un adhesivo de color verde limón y me lo puso delante, girándolo antes para que pudiera verlo mejor.»
En una novela que muestra a seres -ambas mujeres, en este caso- que investigan y publican es normal que aparezcan momentos de reflexión sobre el propio hecho de la creación. Tal lo vemos contenido en alguno de los cuadernillos de Inseon, una especie de diario sobre su actividad profesional, que Gyeongha está leyendo:
«decidí estructurar el documental en torno al proceso que seguiría para averiguar la identidad de ese adolescente. Empezaría mostrándole la foto del periódico a algún miembro del equipo que había exhumado los restos, a fin de averiguar dónde había sido depositado sus huesos y los zapatos de goma punto en el artículo posterior […] pero, antes de eso, decidí coger el equipo de filmación y venirme a casa de mi madre con la intención de hacerlo en una sencilla entrevista. Había pensado en empezar el documental con una conversación de carácter cotidiano en la que mi madre me contaría qué tal había sido la cosecha de invierno y si estaba durmiendo mejor que antes.»
Me parece importante destacar la idea de duplicidad. Dos mujeres, dos cotorritas que acompañan a Inseon, dos investigaciones de masacres (la de Gwangju, de Gyeongha, y la de la isla de Jeju, de Inseon)... Y también, ya dentro de la segunda parte, la más onírica de todas, presencia de seres (animales y personas) que se sabe que han muerto o que no están en ese lugar, pero que se comportan, al menos en la mente de Gyeongha, que es quien está relatando, como presencias reales. No se puede olvidar tampoco la presencia latente de dos Coreas. Hasta la propia Gyeongha participa de esta duplicidad, pues no sabemos si está viviendo exactamente lo que cuenta o si en el estado febril en que se encuentra lo vive sólo en su cabeza. 

Duplicidades, repeticiones, dudas, pérdida de la noción temporal, pérdida de los límites real / irreal , ausencia también de un final cerrado, redondo: ¿Ha muerto Inseon?, ¿Es todo una pesadilla de Gyeongha que ha caído en un agujero de nieve y se encuentra al borde la muerte? Hay mucha repetición, aunque no siempre en el mismo estado. Y todo esto lo utiliza Han Kang para presentar envuelto en una tonalidad de ensoñación, onirismo, y enorme poeticidad la barbarie vivida por su pueblo al finalizar la segunda guerra mundial. He aquí la maravilla de esta novela, que presenta unos hechos terribles, odiosos, inhumanos..., pero reales, ocurridos en el marco de una naturaleza hermosa, amable; de ahí que la autora tire de lenguaje muy cuidado, muy bello, aunque con él refiera hechos propios de bestias, impropios de seres humanos.
«Las hojas lustrosas de los camelios cambiaban constantemente de ángulo reflejando los rayos del sol, las enredaderas de dioscóreas trepaban por las ramas de los cedros hasta alturas pasmosas para balancearse como columpios, y los ojiblancos, escondidos quien sabe dónde, se llamaban mutuamente con su canto. [...] yo  sentía el viento a cada paso, pues era como una mancha de tinta china esparciéndose en la quietud, como una sombra que en cualquier momento pudiera adoptar una forma nítida»
Y en medio de esta naturaleza bella y amable aparece la barbarie, la crueldad y la falta de humanidad que Han Kang en Imposible decir adiós muestra de manera explicita: 
«La Liga Bodo fue una “organización creada por el primer gobierno de la República de Corea en 1948 con la finalidad de "reeducar" a quienes habían profesado ideas de izquierdas. [...] Cuando estalló la guerra, en 1950, todos los que figuraban en esa lista fueron detenidos y fusilados. En total, se estima que fueron asesinadas y enterradas de forma clandestina entre doscientas mil y trescientas mil personas.»
Según leía la novela el lector, o sea yo mismo, me preguntaba cómo es posible que hechos tan terribles hubiesen sucedido y que a día de hoy estuviesen aún medio silenciados. La verdad es que -hablo por mí- de la historia de Corea poco sabía. Ha sido con la lectura última de dos novelas, -"El quinteto de Nagasaki" de Aki Shimazaki y ésta que estoy reseñando-, que me he enterado del sufrimiento de los coreanos: primero, por haber sobrellevado la colonización casi esclavista por parte de los japoneses desde 1910 hasta el final de la IIª Guerra Mundial; y en segundo lugar, por la brutalidad con que, derrotados los japoneses, los norteamericanos se emplearon en su cruzada asiática anticomunista que en Corea se resolvió con la partición del país en dos, separados por el paralelo 38, tras una contienda (1950-1953) que aún oficialmente no ha finalizado:
«No es casualidad que aquel invierno [el invierno de 1948] fueran asesinadas treinta mil personas en esta isla, y en el verano del año siguiente, otras doscientas mil en el resto del país. El gobierno militar estadounidense ordenó poner fin al comunismo a toda costa, masacrando de ser preciso a los trescientos mil habitantes que componían por aquel entonces la población de Jeju. [...] Antes de que se hubiera secado toda aquella sangre derramada estalló la guerra de Corea y, tal como habían hecho en Jeju  aprehendieron a doscientas mil personas en todas las ciudades y pueblos del país, las transportaron en camiones, las encerraron, las fusilaron, las enterraron clandestinamente y no permitieron que nadie exhumara los restos. ¿Por qué? Porque la guerra nunca terminó, porque sólo quedó en suspenso, porque el enemigo sigue allí, al otro lado de la Línea del Armisticio»

En conclusión...
Finalizo Imposible decir adiós sorprendido por su enorme calidad y  sobrecogido y un tanto aterrorizado por la dureza que contiene en su interior esta última novela de la surcoreana Han Kang.

Nobel de Literatura 2024, literatura coreana
La escritora surcoreana presenta en esta novela, en una atmósfera de hermoso y crudo invierno, muestras ciertas de la terrible masacre -no fue la única, hay muchas más- ocurrida el 3 de abril de 1948 en una pequeña localidad de la isla de Jeju. En el ambiente inicial de la Guerra Fría nacida al acabar la IIª guerra mundial, avanzaba el comunismo por Asia y USA decide cortar de raíz dicha penetración.
Esta historia de muerte se inscribe dentro de una hermosa amistad entre dos amigas compañeras de profesión periodística. Precisamente esta dedicación, aparte de circunstancias familiares que se vieron afectadas por las ejecuciones denunciadas, será lo que las ponga en la pista de las mismas, las cuales habían permanecido ocultas o acalladas a lo largo de cincuenta años, momento en que la administración norteamericana levantó el top secret que existía sobre una serie de documentos oficiales referidos a Corea.

Novela dura, pero al tiempo hermosa por la amistad, la imaginación derrochada en ella y por la enorme belleza del lenguaje que la autora utiliza. Lectura muy recomendable. 




6 oct 2022

Annie Ernaux, Premio Nobel de Literatura 2022.

21 comentarios:
Premio Nobel de Literatura 2022

Hoy he sido gratamente sorprendido con la noticia de la concesión del Premio Nobel de Literatura 2022 a la francesa Annie Ernaux. El jurado sueco ha justificado su decisión en 

«la valentía y la agudeza clínica con la que descubre las raíces, los distanciamientos y las restricciones colectivas de la memoria personal»

Mi homenaje particular consiste hoy en reproducir la reseña que en marzo de 2020 hice de "Pura pasión". Gracias a esa lectura conocí a esta escritora y comencé a saber más de ella. Leí El acontecimiento en el que narra su propio aborto y luego vi la adaptación cinematográfica que de la misma hizo la francesa de origen libanés Audrey Diwan en 2021 que se alzó con el León de Oro n el Festival de Venecia de ese mismo año. 


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 "Pura pasión" de Annie Ernaux

“Naturalmente, no siento ninguna vergüenza por anotar este tipo de cosas, debido al lapso que media entre el momento en que se escriben, cuando soy la única que las ve, y el momento en que la gente las leerá y que, me da la impresión, no llegará jamás” (Annie Ernaux: Pura pasión)

Annie Ernaux, "Pura pasión", erotismo, novelas cortas
El adulterio de Irene Wagner de Stefan Zweig en la Viena de 1913 [me refiero a la novela Miedo del escritor austriaco que reseñé en marzo de 2020] me ha llevado a recordar una lectura anterior sobre una relación amorosa bien distinta situada en un momento mucho más cercano a nuestro hoy. Se trata de una más que interesante confesión íntima de una mujer madura y con hijos víctima de una pasión irresistible por un hombre de un país del este también casado y al que lo que le une esencialmente es la relación erótica y sexual. El mundo interior de esta mujer cuando espera la llegada de A (así lo llama) a la habitación de hotel donde se han citado es de una sinceridad como pocas veces he visto por escrito. La mujer, posiblemente -mejor debiera decir, seguramente- la propia Annie Ernaux, madre de dos hijos que estudian ya en la Universidad y han dejado la casa familiar, escritora y profesora de literatura en la Universidad, se desnuda metafóricamente ante nosotros los lectores. Pocas veces he leído una confesión autobiográfica de tal calibre.

Annie Ernaux -leo en la nota biográfica que sigue a esta pequeña obrita de sólo 88 páginas- dejó la ficción para abordar la confesión autobiográfica tras dos o tres éxitos en el campo de la novela. El autobiografismo, el memorialismo, la autoconfesión, es un género de no ficción que comenzó a cultivarse por muchos autores a partir de los años 80 del siglo pasado. La novela que acabo de leer es del año 1992 y se une a otros títulos autobiográficos de la escritora: “El lugar” (1983) y “La vergüenza” (1997) en los que cuenta el ascenso social de sus padres; “Ce qu’íls disent ou rien” (1977) sobre su adolescencia; “La mujer helada” (1981) sobre su matrimonio; “El acontecimiento” (2000) en el que relata su aborto; “No he salido de mi noche” (1997) sobre la enfermedad de Alzheimer padecida por su madre; “Una mujer” (1987) en el que cuenta la muerte de su madre por cáncer de mama; y otros títulos [los años de publicación se refieren al momento de su aparición en Francia. En España se publicaron mucho más tarde]

En "Pura pasión" nos encontramos en 1989, momento en que ella se siente fuertemente atraída por un hombre. La atracción les llevará de inmediato a mantener relaciones sexuales. Para ella, una mujer sola pero madre de dos hijos ya con vida independiente, este hombre se convierte en una permanente obsesión. Comienza así ella a entender a cuantas mujeres del pasado o personajes literarios vivieron ávidamente inmersos en una pasión semejante. La obsesión por A (como lo designa en el escrito que finalmente ha decidido hacer sobre su experiencia) la ha tenido ausente del mundo real. Durante unos meses vivía pendiente del teléfono, de sus llamadas, se compraba vestidos y lencería para que él la viera guapa, cuando ella contemplaba en TV una película romántica pensaba si él estaría viendo la misma, durante sus encuentros clandestinos el tiempo para ella desaparecía y sólo existía el presente del placer que ambos se proporcionaban...

Van pasando los días, las semanas y aunque en la cabeza de ella la obsesión permanece intacta, A no ha vuelto a llamarla, ha desaparecido. Ella no quiere acudir en París a ciertos actos no vaya a ser que A junto a su esposa esté allí; aunque racionalmente no le preocupa, sin embargo emocionalmente no soporta imaginarlo haciéndole el amor a otra mujer, ni siquiera a su esposa; al tiempo que se va habituando a su desaparición, sin embargo desea irracionalmente rebobinar el tiempo vivido y para ello acude a lugares -Florencia o Venecia- donde estuvo justo antes de conocerlo o a donde ambos acudieron juntos... A veces el viaje sólo se lo justifica ante sí misma por el mero hecho de retornar y mostrarse engañosamente a sí misma que él no le importa tanto.

Es de gran interés ver cómo esta mujer culta, preparada, profesora universitaria, escritora, que disfruta de lecturas y películas como algunas que cita en el relato (“La mujer de al lado” de François Truffaut, “Loulou” de Pialat, “Demasiado bella para ti” de Blier, “El imperio de los sentidos” de Oshima, o “Lo que el viento se llevó” del director Víctor Fleming) ha podido quedar atrapada en una relación con un hombre hermoso pero que poco o nada lee y que más que ver películas eróticas o románticas como ella gusta de practicar sexo y poco más. Ella misma es consciente de ello y lo viene a justificar no por una diferencia de clase social sino de procedencia geográfica.

Cuando él se ausenta sin previo aviso durante casi un año ella se pone a escribir sobre esta vivencia sin romanticismos ñoños ni engaños personales: 
    • "Yo estaba segura de que jamás había habido en mi vida nada más importante ni tener hijos, ni aprobar oposiciones, ni viajar lejos que eso, estar en la cama con este hombre a media tarde."
    • "Yo tenía el privilegio de vivir desde el inicio, constantemente, con plena conciencia, lo que siempre acaba por descubrirse con asombro y perplejidad: el hombre al que se ama es un extraño."
Novela autobiográfica
Por otra parte en esta novelita Annie Ernaux, profesora de literatura, no lo olvidemos, realiza no pocas reflexiones metaliterarias sobre lo que está escribiendo y como lo está escribiendo. Así mientras A está ausente sin dar noticia alguna pero ella está en plena fase enfermiza de dependencia amatoria el tiempo verbal que utiliza es el pretérito imperfecto para marcar así lo inacabado de aquello que relata: "El pretérito imperfecto que he utilizado de manera espontánea desde las primeras líneas corresponde a un tiempo que yo no deseaba que acabara, el de 'en aquel entonces la vida era más hermosa', el de una repetición eterna.". Sin embargo cuando ya comienza a tomar conciencia del final cercano de esa relación, ciertamente tóxica para ella, el tiempo verbal se muda en presente de indicativo: "Paso del pretérito imperfecto, el era -¿pero desde cuándo?-, al presente -¿pero desde cuándo?- por falta de una solución mejor"

Por último también Annie Ernaux viene a confesar en un momento de esta novela de no ficción el motivo que la lleva a tomar la pluma. Me pregunto si no escribo para saber si los demás no han hecho o experimentado cosas idénticas, o al contrario, para que les parezca normal experimentarlas. O sea, escribir es para ella una manera de conocimiento tanto personal como para aquellos que la lean. Sería algo así como una mezcla de la literatura del conocimiento y de la literatura de la experiencia válido para los dos extremos de la comunicación literaria: el autor y el lector.

En definitiva, como también viene a decirnos en un momento dado, ella no está escribiendo un libro sobre A ni tampoco sobre sí misma, sino sobre lo que las vivencias tenidas con él le han supuesto.
El me había dicho: «No escribas un libro sobre mí». Pero no he escrito un libro sobre él, ni siquiera sobre mí. Me he limitado a expresar con palabras —que sin duda él no leerá, ni le están dirigidas— lo que su existencia, por sí sola, me ha dado.

26 may 2022

"Paraíso", novela de Abdulrazak Gurnah

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«—Para hacer esto estamos en esta tierra —le explicó—. Para comerciar. Vamos a los desiertos más áridos y a las selvas más oscuras, y nos da igual comerciar con un rey o con un salvaje, o si vivimos o morimos. En algunos lugares por los que pasaremos verás que el comercio aún no ha entrado en la vida de sus gentes, que viven como insectos paralizados. No hay personas más listas, por no decir más nobles, que los comerciantes. Es lo que nos da vida.» (palabras dichas por el mnyapara Mohammed Abdalla)


Abdulrazak Gurnah
Abdulrazak Gurnah, nace en 1948 en Zanzíbar, Tanzania. Es un escritor de novelas en inglés que vive en el Reino Unido. Sus novelas más famosas son Paradise (1994), nominada en el Booker Prize y en el Whitebread Prize; By the Sea (2001) y Desertion (2005).

En 1980 accedió a la universidad Bayero Kano en Nigeria. Luego, se trasladó a la universidad de Kent donde obtuvo su doctorado en 1982. En la actualidad, es profesor y director de los estudios de grado en el departamento de inglés. Sus investigaciones se centran en el postcolonialismo, así como el colonialismo especialmente relacionado con África, el Caribe y la India.

En 2021, el jurado del  Premio Nobel de Literatura justificó su concesión por su «conmovedora descripción de los efectos del colonialismo y el destino del refugiado en el abismo entre culturas y continentes».

 Paraíso
Sinopsis (proporcionada por la propia editorial) 
Cuando los padres de Yusuf, de doce años, le dicen que vivirá con su tío Aziz durante una temporada, el chico se muestra entusiasmado. Pero lo que Yusuf no sabe es que su padre lo ha empeñado para saldar una deuda imposible de pagar, ni tampoco que Aziz no es pariente suyo, sino un rico y acaudalado comerciante con el que viajará por África central y las riberas del Congo en vísperas de la primera guerra mundial.
A través de los ojos de ese chiquillo descubriremos una naturaleza exuberante y hostil, poblada de tribus despiadadas e invasores desalmados, en la que una vida humana vale tanto como unas cuantas gotas de agua.

Mi comentario
Juan Luis, muy buen amigo mío, científico y matemático de calidad contrastada, amén de buen lector, me comentó un día que estaba leyendo esta novela por eso de conocer la literatura del Premio Nobel de Literatura 2021. Tomé buena nota de su elección y decidí acompañarle en el viaje al interior de la narrativa de Abdulrazak Gurnah a través de esta novela, la primera suya traducida en España hace ya veinticinco años. Y ya, sin más preámbulos, diré que de su lectura he salido bastante satisfecho. 

Sitúa Gurnah Paraíso en la zona este africana, denominada por los colonizadores alemanes África Oriental Alemana, territorio que se corresponde con la actual Tanzania. Alemania, al igual que otras potencias europeas a finales del siglo XIX, dirigió sus ojos a África. Tanzania limita hoy por el el noroeste con Uganda, Ruanda, Burundi y la actual República Democrática del Congo, territorios que en los años en que se sitúa la novela estaban bajo el poder personal del rey de los belgas Leopoldo II. Las brutalidades cometidas por los más de 16000 colonizadores europeos pagados personalmente por el rey belga contrasta con el, en comparación, comportamiento afable y benigno de los colonizadores alemanes cuya presencia en la AOA nunca superó el número de 4000 frente a los casi 8 millones de nativos. La política seguida por Alemania en su colonia fue la de alianzas con los sultanes y jeques de las diferentes tribus así como la de mejorar en lo posible la vida en la Colonia: el ferrocarril que iniciaron en 1888 y culminaron en 1914 es buena prueba de esto. Cubría el mismo una extensión de más de 1200 kilómetros y comunicaba las tierras situadas a los pies del Kilimanjaro con la ciudad portuaria de Tanga, en el noreste del país. Alemania tuvo responsabilidades colonizadoras en Africa desde 1885 hasta el final de la Primera Guerra Mundial. En 1919 la Conferencia de Paz celebrada en París otorgó el África Oriental Alemana a Gran Bretaña. 

La novela de Abdulrazak Gurnah se desarrolla en un momento algo anterior al inicio de la Primera Guerra Mundial. Sin dar fechas concretas vemos que las expediciones comerciales que el tío Aziz realiza hacia la zona de los grandes lagos, al norte del país, para realizar intercambios mercantiles con los nativos, deben efectuar los últimos kilómetros hasta la base del monte Kilimanjaro a pie pues el tren aún no llegaba hasta allí. Las relaciones con los «salvajes» son en general cordiales aunque a cuenta de los engaños que muchas de estas tribus han sufrido comienzan ya a desconfiar de estos mercaderes que a cambio de baratijas se apoderan de los bienes (oro y marfil sobre todo) de los autóctonos. 

Lo dicho hasta aquí marcaría el marco general en que se produce la historia narrada en esta novela. Un marco que, pese a estar escrito por una persona originaria de Tanzania, no se muestra en términos maniqueos, de buenos y malos. En el relato aparecen dos mundos enfrentados: el de la negritud y el del colonialismo, en este caso el alemán. Hay equidistancia y equilibrio cuando se habla de desmanes y abusos cometidos en el país; los mismos los cometen tanto los habitantes de la propia nación tanzana donde se desarrolla la novela, cuanto los extranjeros alemanes llegados desde Europa. Es en este contexto que, leyendo la novela, asistimos al crecimiento personal de Yusuf, un niño de doce años al inicio, que alcanzará al final de la narración su madurez como persona, representada en el amor y el deseo que lo asaltan y en la toma personal de decisiones.  Esta evolución se realiza en plena comunión con una naturaleza colmada de color y de vida diversa... Todo esto y más se puede contemplar y disfrutar a través de la lectura de esta novela. 
«Tenía la sensación de que con cada día de marcha maduraba y se fortalecía. Los hombres seguían metiéndose con él, pero su camaradería se acrecentaba. Cuando por la noche se sentaba con ellos, le hacían sitio y lo incluían en la conversación.»
Verdaderamente, el mundo en que se desarrolla la vida de este joven Yusuf , que en ocasiones, como se ve en la cita anterior, acompaña a Aziz en sus viajes de mercader por el interior del país, es de una gran belleza. Hasta las venganzas de los llamados "salvajes" que se sienten explotados y engañados por otros mercaderes que han pasado por sus tierras entran a formar parte de la vida hermosa que se disfruta en estas tierras de animales salvajes, lluvias fuertes seguidas de sequías terribles, y de mujeres que aman y desean amar. Como se ve, un Paraíso en la tierra.

Africanos en Gran Bretaña, Premio Nobel de literatura 2021
La prosa del autor me ha sorprendido por su prodigalidad en los calificativos que procuran color, calor y disfrute de los sentidos a los lectores. El diseño de los personajes es adecuado y bien proporcionado como se observa en el pequeño Yusuf y el algo mayor Khalil , entregados ambos chicos por sus padres al tío Aziz en pago por las deudas contraídas, y no satisfechas, con él. El Paraíso es el lugar donde este Aziz vive en compañía de sus dos esposas a las que tiene en un jardín que cuida Mzee Hamdani, un jardinero ya anciano, esclavo en su juventud, que pudiendo ahora disfrutar de la libertad ha preferido quedarse con el ama a cuyo padre sirvió desde bien joven. Otro personaje curioso es Amina, la hermana de Khalil cuya belleza atrae a Yusuf de manera irresistible.

Siguiendo en el capítulo de los personajes, en la novela me ha gustado observar  el cosmopolitismo de los mismos. A los autóctonos de etnia swahili como el propio Yusuf se unen árabes como el tío Aziz, el comerciante Hamid y su mujer Maimona o el organizador de las expediciones Mohammed Abdallah; también hay indios como Kalasinga, el mecánico que visitaba a Hamid y con el que éste disputaba amigablemente; o asimismo de la etnia chaga como Chatu, jefe de la tribu que vive a los pies del Kilimanjaro y que planta cara a los abusos y engaños que solía practicar el tio Aziz; y así otros más. 

Por encima de las consideraciones ya señaladas, destacaría la magia, el mito, la hermosa irracionalidad, presente en la novela, manifestada en forma de historias salidas de la boca de unos u otros personajes. Esta magia está cargada de simbolismos. Yusuf, el personaje principal del relato, es un hermoso muchacho que atrae tanto a hombres como a mujeres. Él es inexperto en estas lides y será Khalil quien, ante la insistencia de la joven Mª Ajuza por hacerse con el guapo joven, cantará las alabanzas y méritos de éste: «¡Yusuf el Magnífico, bendito de Dios, el nuevo Dhul Qurnain, asesino de Gog y Magog!». Estas alusiones a seres míticos y maravillosos presentes en el Corán, que Yusuf no conoce por no haber asistido el tiempo suficiente a la escuela coránica, se las aclarará el propio Khalil
«—Dhul Qurnain es un caballito que vuela. Si consigues cogerlo y asarlo sobre un fuego de madera de clavero, y comer un trozo de cada miembro, incluidas las alas, te proporciona poder sobre las brujas, los demonios y los espíritus necrófago. Entonces si lo deseas, puedes pedirle que vaya a China, Persia o India y traiga para ti una princesa hermosa y delgada. Pero el precio que tendrás que pagar es convertirte en prisionero de Gog y Magog... de por vida.»

  La formación de niños y jóvenes en la fe de Mahoma la realizaban profesores que dilataban la misma para no perder sus ingresos. Lo cuenta el mismo narrador cuando explica el porqué de que Yusuf no supiera leer las suras coránicas que el comerciante Hamid ponía ante sus ojos

«Cuando tenía siete años, lo enviaron al profesor de la ciudad, a la que acababan de mudarse, para que lo educase en la religión. El profesor no tenía prisa por ver a los niños completar sus estudios, ya que cuando uno de ellos había logrado leer el Corán desde el principio hasta el final, él se quedaba sin unos honorarios mensuales. Se suponía que un niño debía asistir a las clases durante cinco años para completar sus estudios. Esto era justo tanto para el profesor como para los alumnos. Los niños realizaban muchas tareas para el profesor; limpiaban su casa, recogían leña, hacían recados.»

Formando parte de este ambiente mágico, maravilloso, en el que se desarrolla la novela ocupa un lugar importante la superstición:
«Khalil contó a Yusuf historias de lobos y chacales que robaban bebés y los criaban como bestias alimentándolos con pecho de perro y carne regurgitada. Les enseñaban a hablar su lenguaje y a cazar. Cuando eran mayores hacían que se apareasen con ellos para engendrar hombres lobo que vivían en lo más profundo de la selva y sólo comían carne podrida.»
Y también, claro, no se puede obviar, estando situada la acción en torno a 1914 y dentro de una cultura tradicional mahometana, el machismo, la presencia clara y evidente del machismo. El mismo es perceptible en el comportamiento de la mayoría de los personajes -indistintamente hombres y mujeres-  aunque explícitamente lo expresa el comerciante Hamid Suleiman a propósito de las risas que su mujer Maimuna echa al ver que su marido está dispuesto a despejar una zona de selva para que el idealista Yusuf hiciese el jardín que siempre deseó:
«—¿Dónde crees que estaríamos si lo hubiésemos dejado todo en manos de las mujeres? —dijo—. En las cavernas, te lo aseguro./span>»

 

Para finalizar
Mi propósito al elegir leer Paraíso de Abdulrazak Gurnah no era otro que conocer la literatura de este tanzano residente en Gran Bretaña que ha logrado para el continente africano uno de los pocos Premios Nobel que los académicos suecos han dado a África.

 Al llegar al final de la novela que he tenido en mis manos entindo a la perfección el sentir del Comité sueco expresado en la justificación de la concesión del galardón: «descripción de los efectos del colonialismo». Sí, tales efectos -perniciosos todos ellos- son evidentes y patentes en "Paraíso": destrucción de la belleza y equilibrio natural presentes en el continente, abandono del mismo por parte de los jóvenes que podrían sacarlo hacia adelante, imitación y copia de los comportamientos destructivos de los colonizadores europeos «famosos destructores de naciones», y el abandono del nomadeo y del tradicional comercio entre tribus a través del trueque:
«—¿En qué próximo viaje queréis participar? No habrá próximo viaje —contestaba el mnyapara, con una expresión de mofa y malicia en su rostro cruel y altanero—. Los europeos se han apoderado de todo.»


El Paraíso en el que Yusuf se ha formado y al que ama, pero no pertenece, le cierra las puertas. Es un apátrida. No va a tener más remedio que abandonarlo a su pesar: 
  • «A la luz del día comprobó lo mucho que había crecido el jardín. Los jóvenes naranjos que se alineaban en el muro más alejado se habían estirado y ensanchado, y los granados y las palmeras se veían tan redondos y robustos como si fueran a estar allí eternamente. El verde cerezo, que había crecido y cuya copa tenía ahora una forma esférica, se hallaba cubierto de flores blancas. Entre el trébol y la hierba vio ortigas altas y matas de espinacas salvajes, y las flores de lavanda se debatían para asomar entre las lilas y los lirios manchados de barro. El borde del estanque donde desembocaban los canales estaba medio oculto por un manto de algas espumosas, y el cieno frenaba el paso del agua. »
  • «Podía ir al pueblo de la montaña, donde Hamid lo torturaría con preguntas farisaicas y Kalasinga lo entretendría con sus fantasías. O reunirse con Hussein en su retiro de la montaña. Poca satisfacción podía encontrar allí. O dirigirse al poblado de Chatu, para convertirse en el payaso de la corte de su feudo de poca monta. O a Witu, para visitar a la madre de Mohammed, el fumador de hachís, y ver la tierra fértil que había perdido por culpa de sus transgresiones.» 


16 dic 2021

Olga Tokarczuk: "Sobre los huesos de los muertos"

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«Entendí que pertenecíamos a ese grupo de gente que el mundo considera inservibles. No hacemos nada trascendental, no producimos pensamientos importantes ni objetos necesarios ni alimentos; no cultivamos la tierra ni hacemos que prospere la economía. No nos hemos multiplicado significativamente, a excepción de Pandedios, que tiene un hijo, aunque se trate de Abrigo Negro. No hemos aportado ningún tipo de provecho a la humanidad. No se nos ha ocurrido ningún invento. No hemos tenido poder, no hemos poseído nada más que nuestras pequeñas propiedades. Hemos hecho nuestro trabajo, pero este no ha tenido ninguna importancia para los demás.» (Capítulo 15: ‘La fiesta de San Huberto’)

Olga Tokarczuk, Sobre los huesos de los muertos, literatura polaca, William Blake
La novela que acabo de leer me ha gustado mucho, me ha sorprendido gratamente. No conocía a la escritora. pero afortunadamente uno tiene amigos amantes de la lectura que me dan aviso de buenos libros escritos por buenos autores. En esta ocasión el amigo ha sido mi magnífica amiga Ana de la tertulia "más que palabras...", tertulia y amiga gracias a quienes descubro no pocas buenas obras literarias. Gracias, Ana.

Olga Tokarczuk es una autora polaca que se alzó con el galardón del Premio Nobel en 2018. Nada sabía sobre ella, aunque seguro que su nombre lo habría oído, pero habría quedado sepultado en el fondo de mis recuerdos, tan en el fondo que lo había olvidado. Buscando información sobre Olga Tokarczuk leo que pese a haber ganado el Nobel en 2018 no recibió la distinción hasta el año siguiente junto al premiado de ese año Peter Handke. El motivo fue de índole organizativa dentro de la institución sueca y nada tuvo que ver con el nombre de la premiada. Pero vaya, por estos líos seguramente yo no recordaba su nombre, porque siempre irá la edición del Nobel 2018 envuelta en la del año siguiente, cuando lo ganó el escritor austriaco, que lo recibió junto a ella en 2019. Me parece una injusticia que le haya sucedido tal cosa; menos mal que su Obra siempre está ahí y cualquier lector interesado puede restañar la injusticia deleitándose con la calidad y la calidez de sus novelas.

Sinopsis [proporcionada por la propia editorial]
Olga Tokarczuk, una de las voces más vigorosas de la narrativa polaca contemporánea, despliega en este arrebatador thriller metafísico todas las contradicciones del alma humana. Janina Duszejko es una ingeniera de caminos retirada que enseña inglés en la escuela rural de Kotlina K;odzka, una región montañosa del suroeste de Polonia. Cuando la rutina del pueblo se ve sacudida por una serie de asesinatos que tienen como víctimas a varios cazadores furtivos, Janina, apasionada de la astrología, defensora a ultranza de los animales y obsesionada por la obra del poeta William Blake, intentará resolver por su cuenta los misteriosos crímenes. Bajo la forma de una novela policiaca y con un original subtexto ecologista, Tokarczuk retrata soberbiamente la sociedad local, cuestionando sin ambages tanto la falta de respeto por la naturaleza como el radicalismo ambientalista, en una de las obras más poderosas y originales de la literatura europea actual.

Esta novela, Sobre los huesos de los muertos, la escribió la galardonada el año 2009. En ella una mujer mayor, retirada en una localidad aislada donde en invierno sólo viven tres o cuatro personas, cuenta los crímenes que están sucediendo en el lugar. La novela utiliza el formato de la novela negra aunque el personaje investigador no sea uno al uso en ese tipo de relatos. La señora Janina, -si bien a ella le gusta que la llamen señora Duszejko, pues el nombre de Janina no le agrada nada-, es una gran defensora de los animales. No le gustan nada los cazadores pues, aunque estos cumplen en teoría una función reequilibradora de las poblaciones animales, ve que disfrutan masacrando seres vivos. Por esto y por su afición a la astrología considera que las muertes de sus vecinos, todos ellos amantes de la cinegética, son causadas por los animales (corzos, jabalíes e incluso simples escarabajos) como venganza al exterminio que provocan en sus poblaciones los depredadores humanos. Ella sostiene ante quien sea esta teoría, razón por la que es tildada de loca por toda la comunidad, policía incluida.

Junto a la señora Duszejko dos personajes más están también en el meollo de la investigación. Son el vecino Pandediós (hay que decir que los nombres de los vecinos y de otros personajes son los que la protagonista les pone basándose en aspectos externos como su apariencia o su comportamiento), padre de Abrigo Negro, que trabaja en la policía, y Dioni, el antiguo alumno de cuando ella dio clases en la Universidad. Dioni trabaja en la policía dentro del servicio informático pero su gran pasión es la traducción de la poesía de Blake. Precisamente el título de la traducción española de la novela está tomado de un verso del poeta romántico inglés.

En la novela se cruzan perfectamente sincronizados en la persona de la protagonista y narradora el presente de la investigación criminal con el de la astrología y la predicción que la conjunción de los astros según ella proyecta sobre las personas; no hay que dejar de lado el inmenso amor que esta mujer, que se encarga durante el crudo invierno del cuidado de las casas vacías de los veraneantes, tiene a la Naturaleza. En sus recorridos de vigilancia por la Meseta (así denominan a la zona donde viven que está próxima a Kłodzko, la localidad donde suceden algunos de los hechos) la protagonista-narradora realiza una preciosa defensa del medio ambiente, magníficas descripciones de la vegetación autóctona, del comportamiento de los animales... Se produce como una personificación de los inmuebles deshabitados («Sólo la casa de la escritora es un poco más excéntrica»), de los meteoros («Caminé tras ellos por la blanca y mullida nieve. Era reciente y el bajo sol de invierno hacía que esta se ruborizara.»), de las sensaciones, etc.

Si algo me ha encantado en esta novela es el lenguaje poético con que se envuelve en muchas ocasiones aquello que se cuenta o se describe: sinestesias como la contenida en «el olor metálico del frío», o imágenes atrevidas como «Estaba débil como un tallo de patata nacido en la oscuridad del sótano.» o «Por la ventana nevada entraba el amanecer, blancuzco como una bombilla de hospital», etc., etc. No hay que olvidar que la autora es, además de magnífica narradora, poeta y psicóloga. ¿Y qué tendrá que ver la psicología con la poesía?, os preguntaréis algunos. Pues mucho, naturalmente. En el fondo un poeta indaga a través de las palabras en la psicología propia o ajena buscando entender o alcanzar aquello que se halla más allá de lo patente. Y hasta ahí sólo se puede llegar a través de la palabra poética.

En "Sobre los huesos de los muertos" se explica la verdad de los personajes a través del instrumento poético. Es el lenguaje poético el que permite vislumbrar la personalidad de Janina; el porqué a ella no le agrada que la llamen así; su comunión con el entorno que la rodea; su rebelión contra la indiferencia de los humanos, en especial contra quienes debieran de ser garantes de que todo esté bien equilibrado: los poderes públicos, aquí la Policía. La señora Duszejko se mueve siempre en un plano suprarreal, que supera lo meramente fisiológico. Su pensamiento no puede entenderse desde la mera superficialidad de lo concreto; ella está más allá como demuestra su afición -creencia más bien- en la astrología. Pero paradójicamente es su afición a esta pseudociencia que los demás, -los profanos e ignorantes seres humanos que la rodean-, tildan de engañifa total, la que provoca que ella a su vez sea tenida por loca, enajenada, vieja chiflada.  

Geografía literaria de Sobre los huesos de los muertos
Aupados en esta consideración quienes la rodean salvo Pandediós, Buena Nueva (la chica manchú que atiende en la tienda de la localidad más cercana) y Dioni, la ignoran y desprecian su defensa de los animales («Ese no es un asunto para la policía, señora. Un perro es un perro. Un pueblo es un pueblo. ¿Qué esperaba usted? Los perros se guardan encadenados y en los cobertizos.»), su protesta frente al tradicional machismo («Porque es usted mujer. [le dicen los hombres al pedirle que cante el responso ante el cadáver de Pie Grande] Ah, era eso. Así que esa era la cuestión. No sabía qué tenía que ver mi sexo con el hecho de cantar, pero en aquel momento no quería rebelarme contra la tradición.»), su encendido amor por la zona donde vive («desde nuestra meseta se puede ver tanto la carretera como, ensartadas en ella, las ciudades de Kudowa y Lewin, y lejos, al norte, las poblaciones de Nowa Ruda, Kłodzko y Ząbkowice —que antes de la guerra se llamaba Frankenstein—»), su denuncia del disgusto que los demás muestran frente a la vejez en la que ella ha entrado hace ya unos años («Cuando se llega a cierta edad, hay que resignarse a que la gente se muestre impaciente con uno de modo permanente.»)...

La narradora y protagonista de esta novela se ve a sí  misma como una idealista que lucha contra un imposible: una sociedad que entiende el progreso al margen de la Naturaleza. Janina cuando contempla las torretas («púlpitos») desde las que los cazadores disparan a los animales tras atraerlos hasta allí con señuelos y engañifas se rebela contra ellas y se identifica con don Quijote: 
«En toda la meseta había ocho, yo lo sabía perfectamente porque había tenido contacto con ellas, como Don Quijote con los molinos.[...] Y es que no puedo soportar su presencia. Aunque la verdad es que quien siente ira y no actúa, propaga la epidemia. Eso es lo que dice Blake.»
Si la poesía envuelve la forma narrativa, es concretamente la de William Blake la que justifica la vida de la señora Duszejko y de Dioni, su antiguo alumno y traductor del poeta romántico. Sin embargo entre maestra y alumno hay al menos una importante diferencia: mientras que ella asume en todo el idealismo y sentimentalidad de Blake, Dioni sabe separar el aspecto teórico y literario del artista británico de la propia actuación en el mundo concreto que él como joven está viviendo en este momento.

El tema de la ira en una novela que trata de asesinatos y de la búsqueda de sus causas para llegar hasta el causante o causantes del horror es, naturalmente, asunto central. La señora Duszejko atribuye la ira a los propios animales contra los humanos cazadores que a base de batidas están diezmando sus poblaciones. Esta idea le dicen quienes la quieren y aprecian que procure no comentarla con nadie, pues la llamarán loca.

Otros temas se tocan en esta interesante y hermosa novela: el amor, visible en la pareja Dioni y Buena Nueva; el sexo presentado con la elegancia de la elisión; las políticas de la Unión Europea; la enfermedad y el deterioro propios del ser humano con el paso de los años; los fenómenos paranormales que percibe Janina cuando entra en determinados espacios de la casa donde habita; la vida rural frente a la vida en la ciudad que se va imponiendo llevándose por delante todo un mundo tradicional y hermoso pero menos confortable; el de la astrología vista a lo largo del tiempo y sus manifestaciones en la literatura, por ejemplo en la Divina Comedia de Dante; la guerra que movió fronteras e hizo cambiar de pertenencia nacional a las personas que habitan la zona donde se desarrolla la historia; el de la sororidad intuido en la relación entre las dos profesoras que habitan una de las ocho casas que forman la población de la Meseta y que en invierno está vacía como muchas otras; las dificultades, ventajas e inconvenientes que tiene vivir acompañado; la religiosidad y una de sus más interesantes manifestaciones: el ateísmo; hombres vs mujeres y la desventaja de ellos frente a ellas respecto al disfrute de la vida y sus manifestaciones artísticas(«Con la edad, muchos hombres caen en cierto autismo testosterónico que se manifiesta en una lenta pérdida de la inteligencia social y de la capacidad para comunicarse con las otras personas, […] Desaparece prácticamente su capacidad de leer novelas: el autismo testosterónico impide la comprensión psicológica de los personajes.»); y algunos más.

Premio Nobel de Literatura 2018, novela polaca, novela metafísica
Sobre los huesos de los muertos
de Olga Tokarczuk es sin ninguna duda una de las novelas mejores que durante este 2021 que ya se acerca a su final he leído. Es una novela que no se puede despachar en una o dos líneas porque es profunda, densa; una novela que toca muchos asuntos, todos ellos debidamente engarzados y relacionados; una novela muy bien escrita que va presentando de manera lineal con alguna vuelta atrás o/y aparición en la página en contrapunto momentos narrativos cronológicamente distantes. Para esto último la autora hace uso en el libro de un recurso tipográfico que de mano me sorprendió, se trata de una línea horizontal que viene a separar las secuencias ubicadas en distintos tiempos. La verdad es que no lo había nunca visto así. En cuanto a la persona que cuenta la historia creo que ya ha quedado claro que es la propia Janina Duszejko quien en primera persona relata lo sucedido en la localidad. Ella misma es al tiempo el personaje investigador de los asesinatos y como tal en el curso de su indagación realiza reflexiones sobre multitud de aspectos de la vida humana y su interacción con la naturaleza. Como guía de la perfecta relación hombre-mundo natural la narradora y protagonista echa mano de la poesía de William Blake que supo ver y transmitir que lo más grande se puede ver en lo más pequeño, que lo universal cabe en el detalle particular. Toda una filosofía, como se ve.
«¿Cómo podríamos entender todas esas cosas? Está claro que lo grande está recogido en lo más pequeño. No hay duda de que así es. En la mesa, mientras estaba escribiendo aquello, descansaba la configuración planetaria e incluso todo el cosmos. El termómetro, la moneda, la cucharilla de aluminio y el tazón de porcelana. La llave, el móvil, el papel y el bolígrafo. Y una cana mía en cuyos átomos se conservaba la memoria de los inicios de la vida, de la catástrofe cósmica que dio principio al mundo.»


 

Título
: Sobre los huesos de los muertos

Autora: Olga Tokarczuk

Editorial: Siruela

Año de edición: 2019

Páginas: 240

ISBN: 978-84-16638802