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10 ene 2026

Por favor, cuida de mamá. Novela de Kyung-Sook Shin

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«Mi querida hija, los escuchas a los tres a la vez. Tu cuerpo está entrenado para atender sus necesidades. Sientas a tu hija a la mesa y la peinas, y cuando tu hijo mayor te dice que aún así quiere ir a esquiar, prometes hablar con su papá, y al ver que el pequeño se ha caído al suelo, dejas rápidamente el cepillo para ayudarlo a levantarse y le limpias la nariz, luego coges de nuevo el cepillo y acabas de peinar a tu hija.»

Kyung-Sook Shin, Aurora Echevarría Pérez (traductora)
Inicio esta reseña haciendo un elogio de los grupos de lectura; quisiera destacar lo mucho que se puede aprender participando en ellos. Digo esto desde mi particular experiencia: hace no demasiado tiempo que acudo una vez al mes a las reuniones del Club de Lectura de la librería La Casa del Libro de la calle Fuencarral de Madrid. Dudé un poco al principio sobre si comprometerme, pues pensé que quizás las lecturas que eligiese el/la moderador/a no fueran a ser de mi gusto. Pero pronto todas mis dudas  desaparecieron. Y es que Sandra, la coordinadora encargada de este Club de Lectura, además de persona muy agradable, acierta en cada una de sus elecciones. 

Gracias al Club he conocido autores cuya existencia desconocía. Es el caso de Kyung-Sook Shin, escritora surcoreana nacida en una localidad cercana a Jeongeup,  ciudad de la provincia de Jeolla del Norte al suroeste del país. De la autora, nacida en 1963, en España sólo se ha traducido Por favor, cuida de mamá, novela que ella sacó a la luz en 2008. Tuvo un enorme éxito en su país, Corea del Sur, vendiendo ese mismo año un millón de ejemplares; tres años más tarde se alzó con el premio literario Man Asian, alcanzando ya en ese momento los dos millones en ventas. Un tremendo éxito que dio a conocer a la autora fuera de su país siendo traducida a muchos idiomas. En España la traducción se debe a Aurora Echevarría Pérez y en mi opinión es una magnífica traslación que se lee con muchísimo agrado.

Sinopsis (tomada de la página web de la editorial de la novela)
"Por favor, cuida de mamá" es la historia de Park So-nyo, esposa y madre, que ha vivido una vida de sacrificios y compromisos. Ahora, a sus sesenta y nueve años y con algunos achaques, mientras está viajando desde el campo coreano hacia el Seúl de sus hijos ya adultos, So-nyo se separa de su esposo cuando las puertas de un tren abarrotado se cierran. Mientras sus hijos y su marido buscan por las calles, recuerdan la vida de Park So-nyo y todo lo que dejaron sin decirle. A través de sus voces conmovedoras, comenzamos a descubrir los deseos, dolores y secretos que ella guardaba en su interior. Y a medida que el misterio de su desaparición se va desentrañando, descubrimos uno todavía mayor, el de todas las madres y sus hijos: cómo el afecto, la exasperación, la esperanza y la culpa se suman al amor. Compasiva, redentora y escrita con gran belleza, "Por favor, cuida de mamá" reconecta al lector con su historia familiar y con los sacrificios olvidados hace años.

Dice la autora en una de las solapas de la edición española: 
«Damos por descontado que nuestras madres están a nuestro lado para ayudarnos de forma incondicional, y que siempre estarán ahí. Pensamos que han nacido para ser madres. Pero antes fueron niñas, y mujeres, como lo somos nosotras ahora. Con este libro quería dar voz a esas mujeres. Mi madre es la energía detrás de mis textos.»
No sé si en otras de sus novelas será como ella afirma en la última frase de la cita anterior, pero lo que es verdad al cien por cien es que  Kyung-Sook Shin en Por favor, cuida de mamá hace una profunda y sincera declaración de amor a su madre y en definitiva a todas las madres, pues como es bien sabido lo particular y pequeño a través de la creación literaria, si ésta es de calidad, adquiere condición de universalidad llegando y golpeando la mente y el corazón de los lectores sean de la cultura que sean. 

En la novela que he leído la familia que busca desesperadamente a la madre desaparecida es coreana, por supuesto, pero de religión cristiana. Quiero decir con esto que los valores que defienden están muy próximos a los de los lectores españoles. Pero no sólo por la cuestión religiosa, sino también por el contexto social en el que la vida de esta mujer se ha desarrollado, semejante al sucedido en nuestro país en los años 60 del siglo pasado. Fue durante esos años y algo antes cuando se produjo la gran migración interna: buena parte de la población abandonó las zonas rurales y se traslado a las grandes urbes donde se les presentaban mejores perspectivas vitales. Los padres de los jóvenes se sacrificaron espectacularmente para que éstos estudiasen y lograsen con el paso de los años vivir mejor que ellos. Este sacrificio llega en esta historia hasta el punto de sentir vergüenza los hijos de su madre y ésta ocultar sus tremendas carencias culturales para no abochornarlos. 

A la emotividad de la historia se une la originalidad formal que Kyung-Sook Shin utiliza en la novela. Distribuye el contenido de la misma en cuatro capítulos y un epílogo. La historia tiene una duración de 9 meses, si bien lo más relevante sucede en los primeros días y semanas de la desaparición de la protagonista. En cada uno de los cuatro capítulos la voz narrativa recae en un personaje diferente: En el primero es Chi-hon, la hija escritora quien en segunda persona narra preguntándose si supo valorar el sacrificio de su madre; en el segundo la voz narrativa recae sobre  el hijo mayor, Hyong-chol,  quien en 3° persona cuenta y recuerda sucesos vividos con su madre; el tercer capítulo es narrado por el padre, o sea, por el esposo de la desaparecida, quien en segunda persona recuerda su vida junto a la esposa y se lamenta por su actitud hacia ella y por ser responsable de su pérdida. En estos tres capítulos los tres narradores se echan en cara a sí mismos el enorme desconocimiento y minusvaloración que tenían de la madre y esposa desaparecida. La pregunta que todos ellos se hacen es la de «¿Dónde estaba yo cuando mamá [...]?». En el cuarto capítulo es la propia mujer desparecida quien se hace con la voz narrativa en una curiosa conversación con Yun, su hija menor. Por último en el epílogo, situado nueve meses después de la desaparición de Park So-nyo, vuelve a tomar el mando narrativo la hija escritora, que se encuentra visitando el Vaticano cuando recibe una extensa y emotiva carta de Yun, su hermana pequeña. En esta carta Yun comunica a Chi.hon cómo ella, a pesar de ser también madre, es incapaz de ser como Park So-nyo
«Quiero a mis hijos, y cuando pienso: "¿De verdad los he parido yo?", me emociono. Pero no puedo darles mi vida entera como hizo mamá. [...] Aunque soy madre, tengo muchos sueños, y recuerdo muchas cosas de la niñez, de cuando era adolescente y de mi juventud, y no he olvidado nada. ¿Por qué pensamos que mamá fue mamá desde el principio? [...] ¿Por qué nunca me paré a pensar en los sueños de mamá?»
Desde el punto de vista formal, lo más destacable es el uso en la mayor parte de la novela de la segunda persona narrativa. Este uso a veces induce a cierta confusión referencial. Sucede especialmente en el cuarto capítulo cuando junto al empleo del pronombre 'tú' y sus correspondientes formas verbales aparece el término 'madre' que por  momentos el lector no sabe si se refiere a la desaparecida o a Yun,  hija menor de Park So-nyo y madre de tres niños. La ambigüedad interpretativa es claramente buscada por Kyung-Sook Shin a fin de realizar el salto de lo particular (una madre) a lo general (todas las madres, cualquier madre). 

No sólo se produce en la novela un elogio de la figura materna. Junto a este asunto central hay otros que se tocan y que en mi opinión tienen gran relevancia. Uno es el referido a la diferencia entre hombres y mujeres a la hora de afrontar la soledad, especialmente al llegar la vejez (éste, la vejez, otro importante asunto)
«A nadie le gusta que un viejo callado y maloliente ocupe una habitación. Ahora somos una carga para nuestros hijos, no servimos para nada. La gente dice que se sabe en qué casa vive un viejo porque el olor llega hasta la calle. Una mujer sabe arreglárselas, pero un hombre que vive solo se vuelve patético.»
Muy importante es el asunto de la memoria de lo vivido. Cuando se olvida el pasado como ocurre a los pacientes de alzheimer, el individuo muere un poco, pues la experiencia es constituyente esencial del hoy de la persona; si no recordamos, perdemos identidad, ya no somos persona. Y es importante reconocer estos signos pronto. Esta es la reflexión que el marido de Park So-nyo se hace a sí mismo al evocar el comportamiento de su mujer desaparecida; es consciente ahora de la escasa atención prestada por él hacia ella durante los últimos años:
«Hasta ahora no te habías dado cuenta realmente del estado en que se encontraba tu mujer en los dos o tres últimos años. Sumida en el aturdimiento, se sorprendía a sí misma sin recordar nada. A veces se sentaba en una calle que conocía de sobra porque era incapaz de encontrar el camino a casa. Miraba con expresión interrogante un tarro o una jarra que llevaba cincuenta años utilizando. ¿Para qué sirve esto? Se volvió descuidada en las tareas domésticas; por toda la casa había pelusas sin barrer. A veces no era capaz de seguir el argumento de la teleserie que veía todos los días. Se olvidaba de la canción que llevaba décadas cantando, la que empezaba con: 'Si me preguntas qué es el amor...' A veces tu mujer parecía que no se acordaba de quién eras. Tal vez ni siquiera sabía quién era ella.»
Y de esta pérdida de los recuerdos se pasa a otro asunto central en Por favor, cuida de mamá. Me refiero al elemento Tiempo, que en el fondo no es otra cosa que la Vida. La madre desaparecida evoca en un momento dado una pregunta que hizo a Chi-hon, su hija escritora. Tal pregunta ella quisiera habérsela formulado a Lee Eun-gyu, un hombre que la ayudó en su juventud cuando el padre andaba por ahí desentendido de sus hijos y ella, estando sola, se esforzaba y trabajaba mucho por sacarlos adelante:
«¿Sabes qué pasará con todas las cosas que hicimos juntos en el pasado? Cuando se lo pregunté a mi hija, aunque era a ti a quien quería preguntárselo, mi hija dijo: "Es extraño oírte decir algo así, mamá". Y añadió: "¿No se filtran en el presente en lugar de desaparecer?" [...] Según ella, todo lo ocurrido forma parte del presente, de tal modo que las cosas del pasado se mezclan con las cosas actuales, las cosas actuales se mezclan con las cosas del futuro, y las cosas del futuro se mezclan con las cosas del pasado, solo que no nos damos cuenta.»
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Y evidentemente no se puede obviar la importancia que en la ruptura de la relación tradicional entre padres e hijos tiene el tema de la migración del campo a la ciudad. En el mundo urbano se debilitan los lazos familiares, gana la individualidad y se pierde en gran medida el sentimiento de total entrega que caracterizaba a las madres en el medio rural. Park So-nyo  se pierde en Seúl en cierto modo por no entender las coordenadas que rigen la vida moderna en la populosa ciudad.
«Mamá se quedó mirando la que había sido la casa de su madre. Ya no vivía nadie allí. Los habitantes de ese pueblo, que en otro tiempo debieron de ser más de cincuenta familias, se habían marchado. Todavía seguían en pie unas cuantas casas vacías, pero la gente había dejado de ir. ¿De modo que mamá solía subir sola hasta allí para mirar el pueblo vacío en el que había nacido? Le rodeaste la cintura con el brazo y volviste a decirle que fuera contigo a Seúl. No respondió.»
 Por último, he dicho al hablar de la buena recepción tenida en occidente por la novela que quizás las prácticas culturales cristianas (la cruz colocada en un enterramiento o el rosario de palo rosa que Chi-hon compra en el Vaticano) pudieran explicar la magnífica acogida fuera de Corea. Pero creo que la posibilidad que señalo peca de simplista. Soy más de la opinión de que la novela gusta por muchas otras cosas: por los personajes, todos ellos muy interesantes; por los asuntos que se tocan (función materna, papel de los hombres, envejecimiento, tiempo y memoria, mundo rural versus mundo urbano, etc.);  por la original manera de presentar la narración utilizando la 2ª persona; y sobre todo la novela gusta por la belleza del lenguaje utilizado. 

Esa belleza no sólo está en el lenguaje, la cual al tratarse de una traducción -muy buena, pero traducción al fin y al cabo- creo que mucha se habrá perdido respecto de la existente en el original. A mí la belleza me ha llegado especialmente a través de algún elemento simbólico procedente de la milenaria  cultura coreana. No sé mucho de ella, pero ese volar de pájaros en torno de la casa de Yun que vemos al final de la novela bien pudiera estar en relación con la creencia de la transmigración de las almas muy viva en el budismo, práctica religiosa hoy en declive pero antaño muy presente en la sociedad coreana. Sólo ella permite justificar y hacer verosímil que una mujer mayor con alzhéimer pueda narrar con completa racionalidad y juicio, recordando el pasado y describiendo ajustadamente el presente. 

Sensibilidad, ternura, emotividad, cariño, amor, entrega, comprensión, comunicación e incomunicación, perdón... Todo esto subyace en la relación familiar de una madre hacia sus hijos. Y es esto lo que Kyung-Sook Shin ha querido poner de relieve en esta declaración de afecto y reconocimiento de la desprendida entrega de una madre, de su propia madre, hacia ella y sus hermanos



25 jul 2020

Richard Linklater y Ladj Ly. "¿Dónde estás, Bernardette?" y "Los Miserables" (A pares XI)

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Repasando las entradas hechas en este blog otros veranos veo que las referidas a películas abundan en estas fechas. ¿Motivo? Pues simplemente escapar de los fuertes calores en la sala refrigerada disfrutando de una interesante historia. Sin lugar a dudas éste es uno de mis placeres veraniegos. Sin embargo (este año parece que todo se ve corregido por una adversativa mayúscula), sin embargo, como digo, este verano está siendo peculiar por culpa de ese enemigo silente e invisible de nombre siniestro: el/la COVID19.

https://bit.ly/3fRwVm4

Primero el confinamiento y luego las fases de desescalada dejaron el disfrute visual para el final de las distintas fases. En mi ciudad natal no fue hasta el pasado viernes 10 de julio que algunas salas decidieron aprovechar el levantamiento de la prohibición y en medio de todo tipo de prevenciones y protocolos de seguridad comenzar a proyectar títulos, algunos relegados varios meses por culpa del susodicho coronavirus. Es el caso de la última película realizada por mi admirado Richard Linklater, "¿Dónde estás, Bernardette?"


Hasta que muy tímidamente los exhibidores se vayan atreviendo a jugársela dado que los espectadores que acuden son muy pocos por culpa del miedo a los recintos cerrados, yo como tantas otras personas he disfrutado del Cine -y lo sigo haciendo- a través del sucedáneo de la pequeña pantalla. Ayer mismo vi en Movistar una película que me impresionó y me gustó mucho, "Los Miserables" de Ladj Ly, un joven realizador que debutó en Cannes con este film en 2019 cosechando todo un sinfín de distinciones: César a la mejor película, al mejor actor revelación, al mejor montaje, César del público, Premio del Jurado... En España ese mismo año fue distinguida con el Goya a la mejor película extranjera. 

¿Dónde estás, Bernardette?
Comenzaré hablando de la de Richard Linklater, realizador al que admiro y sigo desde hace ya tiempo. Mi enganche con él comenzó en 2013 cuando vi "Antes del anochecer" [leer reseña aquí], tercera entrega de la saga temporal que cada nueve años realiza o, al menos hasta ahora, realizaba sobre la vida de una pareja (la primera fue "Antes del amanecer" en 1995, y "Antes del atardecer" en 2004). Es un muy interesante experimento sobre el paso del tiempo y las relaciones de pareja el que realiza el cineasta en estos tres títulos protagonizados todos ellos por la misma pareja de actores, Julie Delpy y Ethan Hawke, en quienes, además, su edad real coincide aproximadamente con la de los miembros de la pareja ficticia.  

El experimento sobre el efecto destructor del tiempo (cambiante o destructor prácticamente viene a ser lo mismo porque...)  lo plasmó al año siguiente en "Boyhood (momentos de una vida)", un paseo por la niñez y adolescencia en tiempo real a lo largo de 12 años desde los despreocupados 6 años del personaje Mason (Ellan Coltrane) hasta los 18 en que el adolescente descubre o intuye el amor, una vez finalizado el instituto y presto ya a abandonar la casa familiar, camino de la Universidad. El film también lo rodó en tiempo real en sólo 39 jornadas utilizando dos tres días de cada uno de esos doce años. Dos años más tarde, en 2016, realizó una especie de precuela del ciclo "Antes de..." que bien podría considerarse ya iniciada en "Boyhood". Me refiero a "¡¡Todos queremos algo!!", quizás de las películas suyas que he visto aquella en la que la música tiene un mayor  protagonismo [leer reseña aquí]. En ella el personaje, Jake Bradford, llega al campus de la Universidad de Texas para iniciar sus estudios superiores. En cierto sentido este film también pueda verse como secuela de "Movida del 76" escrita y dirigida en 1993 por el mismo Linklater en la que muestra la vida de cinco chicos durante su último año de instituto.

Cate Blanchett, Kristen Wiig, Maria Semple
Como puede verse, pues, los filmes del director estadounidense giran en torno al tema del tiempo, su paso inexorable y destructor. Sin embargo en "¿Dónde estás, Bernardette?" este asunto cumple una función menor sin dejar de ser importante, naturalmente. El film es la adaptación a la gran pantalla de "Where'd You Go, Bernadette" (2012), novela de comedia y ficción de la escritora estadounidense Maria Semple. El éxito popular de este libro fue tal que estuvo durante un año seguido en la lista de best sellers del New York Times. Aunque dirigida por Richard Linklater viendo la cinta se evidencia que él no es el autor de la trama y tampoco del guión; y digo que es evidente porque de todas las películas del director norteamericano que he visto ésta es la que más se aparta de sus asuntos favoritos.

La historia gira en torno a una arquitecta y madre agorafóbica llamada Bernadette Fox (Cate Blanchett), que desaparece antes de emprender un viaje familiar a la Antártida. La historia es narrada por su hija Bee Branch (Emma Nelson), de 15 años. Bee es una excelente estudiante que recuerda a sus padres (Bernadette y Elgie (Billy Crudup) la promesa que le hicieran sobre viajar a la Antártida si sus resultados escolares eran buenos. Y esta vez, milagrosamente, ellos aceptan.  Desde ese momento el personaje huidizo, insociable y antipático de Cate Blanchett no sabe qué hacer para evadirse de este compromiso. Su vecina Audrey (Kristen Wiig), quizás quien más sufre en su relación con ella, será paradójicamente la tabla de salvación de Bernardette

Como en otros de sus filmes Linklater aborda el tema de la maternidad y el trastorno que supone para la vida profesional de una mujer. Bernardette era una arquitecta premiada y muy reconocida por sus soluciones e ideas arquitectónicas que tras sus problemas de embarazo y consiguiente maternidad desaparece de la noche a la mañana del panorama profesional. Esta decisión le ocasiona problemas psicológicos y de relación que no sabe superar más que a base de fármacos que ahondan aún más su agorafobia y falta de sociabilidad. Ver cómo se desenvuelve la actriz en este tipo de personaje ya es un dato a favor de la película. El otro sin lugar a dudas sean los preciosos paisajes de la Antártida que paradójicamente pese a la soledad inherente a ellos van a ser la mejor medicina para que Bernardette retorne a la sociabilidad perdida.

Todo el film, como he dicho,  está al servicio de la magnífica actriz que es Cate Blanchett que, sin lugar a dudas, es la sostenedora del mismo. Pero hay otros actores como sobre todo Kristen Wiig que logran añadir a la película ese punto de comedia necesario. Kristen Wiig en el papel de vecina quisquillosa y presidenta de la Asociación de Padres y Madres de la Escuela a la que asisten Bee y su propia hija está fantástica y sin duda alguna es otro de los atractivos del film.

Una película que mezcla debidamente la comedia con el drama y que en mi opinión es una muy buena opción cinematográfica de verano. Nada más, pero también nada menos.

"Los Miserables"
La película de Ladj Ly es muy diferente a la anterior. Aquí estamos ante la ópera prima de un cineasta francés que presenta un producto que se sale del marco afable, ameno y desenfadado, al que últimamente el cine francés nos tiene habituados. No, aquí no estamos ante una historia amable para nada. Ladj Ly es un ciudadano francés de padres malienses nacido en 1978 que antes de dirigir este su primer largometraje había realizado documentales, cortometrajes y había actuado en películas de otros directores como Romain Gavras.

La trama cuenta lo siguiente: el policía Stéphane (Damien Bonnard) se une a las brigadas anticriminales del distrito parisino de Montfermei, donde conoce a sus compañeros Chris (Alexis Manenti) y Gwada (Djebril Zonga). Ambos le muestran las enormes tensiones que existen entre los distintos grupos organizados cuyo único objetivo es hacerse con el control de la zona. Pronto conocemos la distinta manera de entender la profesión y función policial por parte de cada uno de ellos: Chris bordea el mundo de los delincuentes empleando sus mismos métodos intimidatorios y violentos; Stéphane es un policial fiel a la legalidad y a los derechos de los ciudadanos; por su parte, Gwada es un superviviente que se mueve entre esas dos aguas quizás por su propio origen étnico y cultural.

Cine francés actual, negros en Francia, Convivencia étnica
Además del mundo de los adultos representado por parte de la ley en estos tres policías y por parte del mundo delicuencial en miembros más o menos cualificados de las distintas facciones que pululan por el barrio (musulmanes, africanos, y europeos) está el mundo de la chavalería que, aparentemente ajenos al mundo de sus mayores, actúan como correos y ayudantes de éstos, aunque también como lo que son, niños que juegan  al fútbol o al basket con sus amigos y amigas o que disfrutan de las tecnologías como los drones para, como diversión pícara, espiar a las chicas en sus casas. Precisamente será una grabación accidental hecha por uno de estos chicos con su dron la que va a desatar en el barrio una vorágine inesperada pero muy comprensible tras lo visto en el film.

La película tiene mucho de documental pero sabe ligar ambos géneros realizando un auténtico docudrama que ilustra la realidad valiéndose de la ficción. La actuación de todos es magnífica. Me ha gustado mucho la de los chicos en especial la de dos de ellos: Issa Perica en el papel de sí mismo, Issa; y Al-Hassan Ly en el papel de Buzz el niño que juega y graba con su dron cuanto sucede en su calle. La dureza de la vida de estos chicos junto a la alegría innata a los mismos es uno de los grandes activos del film. Desde luego, siempre se dice, la esperanza de futuro reside en los niños, pero ¿podemos estar satisfechos con lo que se nos avecina de seguir así?

Ladj Ly ha dicho que lo que ha pretendido mostrar con su película es la existencia en Francia de dos o más realidades superpuestas que siempre están a punto de estallar. ¿Hay solución? No sé. Visto lo visto en este largometraje no puedo pronunciarme. Sólo me quedo con la excelente producción que es. Magnífica. Merece ser vista sin duda alguna. Para mí ha representado la reconciliación con el Cine francés del que tanta comedia tonta o falsamente profunda tipo algunas de Daniel Auteuil, Audrey Tautou, Omar Sy y otros me habían expulsado. 

18 dic 2019

"La Retornada" de Donatella di Pietrantonio

8 comentarios:
A veces ocurre que un libro que se lee con facilidad, cuya historia aunque bien contada no relata un suceso excesivamente novedoso sino algo conocido por el lector, cuando lo finalizamos nos dibuja en el rostro una expresión tipo esfinge que viene a traslucir los interrogantes que en nuestro interior se nos abren: ¿Qué he leído?, ¿Qué quiere decir el escritor?, ¿Cómo valoraré esta novela?, etc., etc.

Lo anterior es exactamente lo que me ha sucedido a mí con "La retornada" de Donatella di Pietrantonio. Mi experiencia de lector me dice que hay lecturas que conviene dejar decantar porque pasados unos días pensando en el libro a veces ocurre que su historia, los personajes, la intención de quien lo ha escrito..., todo parece haber tomado cuerpo, cogido consistencia. Tal cosa la he vivido con esta lectura

Ediciones Duomo, Gruppo Editoriale Mauri Spagnol S.p.A.

Sinopsis (ofrecida por la propia editorial)
Con la maleta en una mano y una bolsa con zapatos en la otra, una muchacha de trece años llama a una puerta tras la que hay un mundo desconocido, extraño. Empieza así esta historia vehemente y cautivadora, con una adolescente que de un día para otro es devuelta a su familia biológica y lo pierde todo: una casa confortable, a sus mejores amigas, el cariño incondicional de sus padres, o de quienes creía que eran sus padres. Su nuevo hogar es pequeño, oscuro, hay hermanos por todas partes y poca comida en la mesa. Pero está Adriana, la hermana pequeña que le abre mucho más que la puerta de su nueva casa. 

Nada más cerrar las tapas del libro tras finalizarlo, mi primera impresión sobre él fue que me había parecido flojito. Con palabras de las que hoy algunos optan por llamar 'moribundas' (¡madre mía a qué nivel nos movemos, Dios!) diría que de mano me pareció ser una nadería pero no sólo en el sentido de liviano sino en el más literal de 'nada, que apenas contiene nada de interés'. Pese a esta primera contundente y en parte negativa impresión había en él cosas que me habían atraído durante su lectura: el arranque del mismo prometía muchísimo porque que una niña de 13 años sea devuelta de buenas a primeras a sus padres biológicos por quienes siempre ella creyó sus auténticos progenitores sin aclararle nada del porqué es sin duda alguna un más que interesante punto de partida. Pero luego, según discurrían las 250 páginas de que consta la novela, todo se iba diluyendo cual azucarillo en un vaso de agua plagado de lugares más o menos comunes en este tipo de obras de niños no queridos o abandonados: padres brutales en el trato con sus hijos, hermanos que se burlan de ella por su. condición de 'retornada', bondad inmensa en la protagonista, amor grande a los que ella siempre creyó sus padres, grandes dotes intelectuales en la niña despreciada... O sea, en conclusión, una cenicienta, eso es lo que en primera opción pensé que nos presentaba Donatella di Pietrantonio, odontóloga pediátrica, que comenzó a escribir ficción en 2011 con 'Mia madre e un fiume' y que dos años más tarde sacó 'Bella mia'.

Pero, claro, al ver cómo "La retornada" publicada en 2017 había sido muy bien recibida en su país y galardonada con más de un premio yo pensaba que algo se me debía de escapar para que existiera esa enorme distancia entre mi apreciación primera y la consideración que sus compatriotas daban a este relato. Decidí pues darle una segunda vuelta a mi juicio sobre la misma. Allá va.

Creo que quizás sea importante que la novela contenga -desde incluso el propio titulo- muchos dialectalismos propios de la Región de Abruzzo donde se desarrolla la historia narrada y donde la propia autora vive y trabaja. He buscado información y veo que esta región italiana es una de las más ricas del país. Una marca diferencial externa entre ricos-pobres se evidencia a través del uso o no de dialectalismos: los ricos no los utilizan, mientras que los pobres sí lo hacen. El encontronazo riqueza - pobreza vivido en sus propias carnes por la protagonista quizás sea una de las claves del relato: el confort vital provoca que a veces se trate a las personas como auténticos objetos.

Novela "La retornada"
En la narración asistimos a ese contraste entre ricos y pobres, entre aquellos que llevan una vida exenta de dificultades económicas (la familia con la que el personaje ha pasado sus primeros 13 años de vida) y los que a duras penas llegan a final de mes -su familia biológica- y cuyos miembros -sobre todo Vincenzo, el hermano mayor, y Adriana, la hermana de 10 años con la que desarrolla un amor fraternal auténtico- aprenden a valerse por sí mismos sin esperar que sus padres los ayuden dada la penuria familiar. Los ricos creen que todo lo pueden solucionar con dinero, mientras que entre los pobres es el cariño y los afectos lo principal. El personaje se mueve entre ambos extremos: anhela el cariño de lo que ella llama sus padres primeros pero si no lo encuentra o los ve esquivos al menos que le sufraguen  sus estudios. Me parece algo interesado, aunque sea inconsciente, este movimiento, pero es lo que creo que resuelve el personaje de la 'retornada' tras la enorme decepción sufrida.

Los personajes, salvo algunos (la protagonista, AdrianaVincenzo) están delineados con escasos trazos. Algunos me han parecido apenas si esbozados; es el caso de Lili Rose y Lidia, a las que se muestra en actitudes lésbicas como al descuido  en una escena entre ambas que es de las más eróticas del relato
Lili Rose había salido del baño descalza y goteando, con el albornoz de mi madre medio abierto por delante.
Habían empezado a bailar en el salón, al principio con compostura, luego cada vez más enlazadas
[…] Lili Rose le enseñaba cómo moverse y frotarse contra el cuerpo de un hombre. Alargaba la pierna por la abertura de la toalla y la restregaba contra la de Lidia, pero así, por reírse […] (págs. 77-78)
Fuera de este apunte, Lidia, tía de la narradora, y Lili Rose, apenas si aparecen más en la novela. Algo así sucede con el carabinero, segundo padre de la chica; con el padre primero; con el hermano Sergio y con el otro hermano del que apenas si sabemos algo...

El resto de participantes en la historia sí tienen consistencia aunque la autora los muestra -tal y como acostumbra hacer con otros elementos narrativos- a través de la elisión, es decir, dejando sin formular explícitamente aspectos del personaje que el lector ha de encontrar por sí mismo a través de sus actitudes y/o comportamientos. Es el caso de Adalgisa, la madre segunda y de Beni, la madre primera, auténticas coprotagonistas del relato a lo largo del cual mudan de comportamiento -en especial la segunda- de manera algo sorpresiva y en principio no del todo verosímil, ¿o sí?. Son ellas quienes soportan el asunto principal de la novela: la maternidad y el sentimiento de pertenencia, si bien este segundo elemento pertenece más al personaje de la niña devuelta de una madre a otra madre. Vincenzo, por su parte, el hermano mayor, es un personaje al que se presenta como un chico ya adulto capaz de despertar en las chicas emociones desconocidas que siempre recordarán. Es un ser muy sugerente para la protagonista que, al no haber vivido nunca junto a él, conoce en su interior emociones contrapuestas del tipo atracción-repulsión que jamás olvidará
"Me volví de espaldas y me desabroché el regalo del cuello, luego lo escondí en el bolsillo. No me lo he puesto casi nunca y sin embargo aún lo conservo, un objeto tal vez robado. No sé cómo he podido salvarlo a veinte años de vida, llevándolo a todas partes conmigo." (pág. 84)
También tienen su aquel otros personajes, también con poca participación, pero que sirven para señalar el ambiente novedoso en que el personaje central se mueve al llegar a convivir con su familia biológica. Ya he hablado de Adriana y Vincenzo, sus hermanos, pero hay que señalar también al personaje de la Comadre Carmela en el que la magia y la leyenda se entrelazan de manera muy lograda
"De su espiración final subió como una llamarada que secó al instante la Copa del árbol, hoja por hoja. [...] Pasados tres días desde el funeral, con un estruendo nocturno que despertó a toda la comarca, el tronco monumental se desplomó al suelo. [...] Durante años proporcionó leña a la familia de Mediopuro y, quien sabe, igual todavía arde en sus inviernos." (pág 178)
Quizás, este personaje de la Comadre Carmela así como el de los gitanos -sus ritos funerarios, su cultura peculiar, su manera de vivir- con los que se relaciona Vincenzo sea un elemento exótico que sigue resultando chocante en países de Europa como Italia a pesar de llevar asentados ya mucho tiempo pero no haber perdido su cultura, modos y maneras de vivir.

novelistas costumbristas italianas de hoy
Sí me parece importante destacar el lenguaje utilizado en la narración. Es un lenguaje directo en los diálogos, propio de una niña adolescente. En otras zonas de la novela (descripciones y pura narración) es interesantísimo y muy poético en ocasiones el tono utilizado por la narradora para relatar los sueños que la experiencia que está viviendo le provocan mientras duerme, así como las evocaciones que algo en un momento concreto despierta en su interior El onirismo, la disolución de fronteras entre la realidad vivida y la soñada o evocada la presenta la escritora con gran belleza y de tal modo que llega a 'engañarnos' como lectores 
"Mi madre del mar murió en la cama superior de la litera una de aquellas noches. Viéndola, no parecía enferma, tan sólo algo más gris que de costumbre. Sin un comienzo preciso, el lunar peludo extendido como una oruga encarnada en su barbilla empezó a desteñirse muy despacio. Palideció en pocos minutos hasta confundirse con el blanco oscuro de alrededor. El aire dejó de hincharle el pecho y los ojos se quedaron fijos. " (pág. 59)

Para lograr esta poeticidad Donatella di Pietrantonio emplea en ocasiones el estilo indirecto libre (EIL) con el que de manera elegante cede la palabra en la narración  -muy puntualmente y a manera de flashes, de pequeños destellos-, a los otros que rodean a la niña retornada de la que nunca se nos da el nombre y que es quien en primera persona, pasados ya 20 años del suceso, cuenta la experiencia de su retorno a la familia y barrio donde nació
"Todavía no conocía a casi nadie, pero ellos sabían más de mí más que yo, habían oído las habladurías de los adultos.
Cuando era pequeña la quiso como hija una medio pariente. Pero ahora que está hecha una señorita, ¿por qué ha regresado con esos vagos? ¿Se habrá muerto la mujer que la crio?" (pág. 105)
El final del relato es abierto, de una apertura excesiva en mi opinión. Quizás, a la manera de su compatriota Elena Ferrante, la escritora no quiera cerrar la posibilidad de una continuación de la historia de estas dos hermanas, Adriana y La Retornada, cuya evolución posterior se nos queda sin transmitir.

La novela como ya he dicho fue muy premiada en Italia donde incluso ha sido llevada al teatro con éxito. Desde luego el tema es interesante y quizás en Cine pueda tener también una segunda vida muy satisfactoria. De hecho hay momentos en que la narración se antoja como muy encaminada a esa futurible versión.

23 jun 2019

Patricio Pron y Edurne Portela. Dos novelistas en plena producción. "Mañana tendremos otros nombres" y "Formas de estar lejos"

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Muchas de ellas iban a tener niños en los próximos años -pensó-, pero parecían creer que la maternidad era una forma de la pérdida: estaban diciéndole adiós a la que Ella había sido y a lo que habían sido desde que habían empezado a ser amigas, comprendió.” (“Mañana tendremos otros nombres”, pág. 225).
"No había una sombra de duda en su decisión, pero sí una gran tristeza, la conciencia de que todo eso que estaba viviendo era absurdo e injusto. Mientras ella estaba a punto de acabar con esa vida potencial -es una puta alubia, se recordaba-, Isa lleva varios años intentando quedarse embarazada sin resultados, Natalia, tras un embarazo muy complicado, dio a luz a un bebé sietemesino muerto. Y ahí estaba ella, delante de esa pastilla, sola, absolutamente sola, lejos de su madre, qué pensaría si lo supiera, de Garbiñe, de Natalia, de Isa." (“Formas de estar lejos”, pág. 207)

Acabo de dar fin a "Formas de estar lejos" de Edurne Portela, novela que me ha sorprendido muy favorablemente. La tenía desde hacía unas semanas algo olvidada sobre mi mesa. Digo sólo algo olvidada porque la verdad es que no ha pasado tanto tiempo desde el pasado 23 de abril, Día del Libro, en que la adquirí junto a "Mañana tendremos otros nombres" de Patricio Pron. Conocí ambos títulos a través de los suplementos culturales de los periódicos nacionales que leo asiduamente. Me llegó noticia de la novela de Pron por un artículo aparecido en "La esfera de papel" (suplemento de  'El Mundo') del 14 de abril de 2019 titulado "En la distopía del sexo". En él aparecía citado este título, junto a "Sudor" del chileno Alberto Fuguet, como ejemplos de distopías actuales en las que se viene a plantear si es posible la disolución de la trinidad placer sexual, anhelo romántico y función reproductiva. Por su parte fijó mi atención sobre el libro de Edurne Portela la reseña que de la misma apareciera el 1 de abril en "Babelia" (suplemento cultural de 'El País?).

Fue el artículo firmado por Luis Alemany en "La Esfera de papel" el que me llevó primero a la novela de Pron y luego como por ósmosis recordé la reseña de Carlos Pardo en "Babelia" y me puse con la de Edurne Portela. Son novelas muy distintas en el estilo pero cercanas en el asunto que ambas plantean: el amor, el sexo, la pareja y su disolución. Cada historia tiene su contexto: una transcurre en Madrid con nombres impersonales -Él, Ella- para sus personajes protagonistas recién ingresados ambos en los 40 años,  sin hijos aunque con el deseo de tenerlos por parte de Ella que ve cómo se escapa esa posibilidad; la otra, sucede en dos pequeñas localidades USA, Northville y Southville. Alicia, la protagonista llegó becada a la universidad de la primera ciudad desde su Euskadi natal, recién titulada en Literatura por la Universidad de Salamanca. Allí en Estados Unidos mantendrá una profunda relación durante 14 años con Matty, de ascendencia polaca, que trabaja como analista financiero en entidades bancarias.

Premio Alfaguara de Novela 2019, Mañana tendremos otros nombres, Formas de estar lejos

En los dos relatos las parejas se ven abocadas a la disolución a pesar de que la relación en apariencia era confortable y placentera. Confortable porque incluso había amor en ellos, aunque ya no pasional sino más bien rutinario; placentera porque el sexo era bien acogido y recibido por todos ellos. Sin embargo la tranquilidad de pareja en que están instalados se quiebra. Muchas cosas intervienen en esta fractura y no es menor la de tener o no tener hijos. En Pron la rutina en la pareja y la idea de que hay que salir de ella aprovechando las oportunidades para relaciones sexuales que ofrecen aplicaciones como  Gindr o Tinder, la perturbadora fantasía de que la gestación es como ver colonizado el cuerpo por un invasor que crece y se nutre en su interior, asi como la presión laboral que no entiende de maternidad son factores importantes ... Mientras que en "Mañana tendremos otros nombres" es Él el más renuente a la paternidad, en Portela, sin embargo, es ella, Alicia, la que se niega a ser madre mientras que él, Matty, sí que desearía tener hijos.

En ambos relatos la escritura es utilizada como terapia y forma de conocimiento. Alicia de "Formas de estar lejos" escribe un diario y cuando la pareja entra en crisis definitivamente las cuartillas y folios que rellena aunque luego los destruya le sirven para reencontrase consigo misma; en "Mañana tendremos otros nombres" Él está pensando escribir sobre la problemática identitaria que están viviendo El y Ella ("Él siempre había pensado en la identidad como un punto de llegada, nunca como uno de partida, y pensó que tal vez tendría que escribir sobre ello en alguna ocasión, como hacía siempre que trataba de entender algo.”, pág. 263)

tecnología y sexo, nuevas formas de relación, tinder, grindr, badoo
En ambos relatos los dos autores dan entrada a un sinfín de asuntos muy actuales, en mi opinión quizás demasiados. Los inserta mejor en la trama principal Edurne Portela que Patricio Pron. Éste convierte parte de su novela en un repaso de todo lo que sucede en nuestra sociedad: los becarios, los empleos precarios, la inmigración, la homosexualidad, la gentrificación, los niños y el absurdo impuesto por sus padres con celebraciones de todo tipo, la anulación del uno por el otro en la pareja, las relaciones de poder -incluso erótico- dentro de la empresa, las drogas, el absurdo del urbanita deseoso de una vida rural que no conoce y cuando la conoce le repele, los ninis algecireños, los embarazos en adolescentes, los micromachismos ("a pesar de que era M. la que había pedido la cuenta, el empleado del restaurante se la entregó a Él, cuya solvencia era escasa pero a ojos de quien los había atendido debía de estar garantizada por su condición de hombre.", pág. 208), la crisis de librerías en contraste con el aumento de los índices de lectura, el fin de la modernidad ("Antes del mediodía ya se habían llevado todo y en la fachada de la antigua librería sólo había un cartel informando que el local estaba disponible: si no estaba equivocado, pondrían allí, en breve, una tienda de ropa o -más probablemente- un retaurante de cadena, el tipo de negocio que encarnaba como ningún otro en qué se había convertido el consumo cultural de la mayor parte de personas.", pág. 237). Y por si esto fuera poco Pron hace gala de su conocimiento de anécdotas, chistes, ocurrencias populares y cosas así. Tal acumulación me parece más demérito que otra cosa pues pienso que quizás el escritor lo haga para engordar la obra, para dotarla de cierta densidad compartida con sus lectores… (ej. Los nombres de los niños y el efectivo Qwerty, los antidepresivos que toman los humanos y el efecto que tiene sobre la desaparición de percas y salmonetes, etc.)

En "Formas de estar lejos" también hay abundancia de asuntos importantes hoy pero, como ya he dicho, mucho mejor incardinados en el relato: la vida de una joven en el País Vasco y la inevitable presencia de ETA en ese ámbito que le requiere posicionarse; la homosexualidad presente en Adam, el hermano de Matty, en Mike, la pareja de éste, y en algún compañero de Alicia; la maternidad no deseada; el aborto; la violencia en el seno de la pareja; la compleja relación con las familias; el machismo; el alzheimer; la necesidad de respirar por parte de Alicia; el amor; ... En Portela hay un peso mayor de la violencia machista desde su gestación ('Primeras señales') hasta su materialización e incluso después en el angustioso temor -terror, más bien, habría que denominarlo- a que ésta vuelva a producirse y sea mayor de lo que en realidad, por fortuna, fue.

 La historia que narra Portela es más dura pues en ella la violencia, la intransigencia, el machismo congénito están presentes, mientras que en Pron la historia se queda más que nada en una temporal falta de sintonía en la pareja que, seguro, volverá a la placidez abandonada tras una leve -¡no tan leve!, pero no voy aquí a desvelar más cosas- rectificación vital. "Formas de estar lejos" presenta la imperceptible gestación de la anulación del uno por el otro. Una anulación patente en pequeñas cosas -se suele decir que cuestiones sin importancia, pero no hay tal cosa-: tú no tienes ningún sentido de la orientación, le suele decir Matty a Alicia y ella, lenta e imperceptiblemente, va asumiendo su inferioridad en esto y en muchos otros aspectos de la cotidianeidad. Es la asunción de la insignificancia personal, manifestación clara de maltrato psicológico. En la novela de Portela el maltrato camina más por esta vía que por la física, aunque también.

Violencia de género, machismo, feminismo
La vida de Alicia y Matty en Estados Unidos le sirve a la escritora para mostrar opiniones sobre el american way of life: el fuerte conservadurismo presente en algunas de las fraternidades y sororidades (residencias de estudiantes para chicos las primeras y para chicas las segundas) puesto de manifiesto con motiuvo de la campaña presidencial de Obama (Obama llega a la presidencia de USA en agosto de 2008); el respeto escaso en algunos por la orientación sexual (la identidad sexual de Adam, el hermano de Matty, es mal aceptada por éste y por Pete, el otro hermano); la descripción del comportamiento externo de la clase pudiente con quiénes consideran inferiores ("El resto la saludó con esa amabilidad distante que Alicia relacionaba con ciertas actitudes de las clases pudientes, cuando mantienen la compostura ante alguien de clase inferior que invade su espacio porque señalarlo les haría quedar mal, pero que ponen cara de estar oliendo mierda.", pág. 137); los abusos sexuales que en las fiestas universitarias americanas en las que se producen excesos de todo tipo sufren ciertas jóvenes que luego no los denuncian por vergüenza, así como los abusos sexuales en el ámbito docente como el realizado por el profesor Gareth Dolan, compañero de departamento de Alicia, sobre la joven estudiante Carla que se pierde en el silencio asumido por todos ("En la universidad los escándalos estallan en silencio", pág 173)... Y junto a estas muestras de la vida americana tambien me ha parecido ver alguno que otro tópico muy asentado entre nosotros como el de considerar estúpidos a los norteamericanos y calificar a USA de "país de borregos"

La estructura adoptada en cada una de estas novelas es diferente. Patricio Pron organiza el contenido de su novela en 7 extensos capítulos formados por diversas secuencias. Los siete capítulos vienen titulados con referencias temporales que aluden a la duración de lo que se narra en su interior: una semana, seis minutos, cinco sños, siete meses... Edurne Portela, por su parte, dispone la narración en dos apartados titulado cada uno de ellos con el nombre de la ciudad donde ejerce su profesión de docente universitaria, Southville y Northville. Cada una de estas dos partes está constituída a su vez por 15 y 20 capítulos respectivamente, intitulado cada uno de ellos de manera distinta. Además la novela se completa con un Prólogo y un Epílogo de tres capítulos cada uno. La duración de la acción en esta segunda novela es de quince años frente a los cinco y siete meses de la de Pron. En cuanto a la figura del narrador, en "Mañana tendremos otros nombres" quien cuenta es externo a lo narrado aunque se implica muchas veces en lo presentado a través del estilo indirecto libre, mientras que en "Formas de estar lejos" el narrador es partícipe de la historia narrada, -unas veces Alicia, otras Matty- en algunos capítulos, aunque también, mayoritariamente, hay un narrador objetivo externo.

Característica común a ambas narraciones es la sensación de relatos cortos autoconclusivos que en muchísimas ocasiones transmiten algunas de las secuencias de la novela de Pron y/o de los capítulos en la de Portela. Quizás la sensación sea aún mayor en el caso de la segunda que ya en en el título de cada uno de los capítulos avanza el asunto que en su interior se presenta: tema del aborto (cap. 'Provida'), la violación dentro de la pareja (cap. '¿Qué habrías hecho tú en mi lugar?'), la violencia machista en el entorno doméstico (cap. 'Un agujero en la pared'), el deterioro de la relación ('Calzoncillos sucios'), etc.

En Pron también es perceptible esta sensación de relato completo en algunas de sus secuencias. Así por ejemplo el asunto del amor (la vida en pareja, la atracción entre mujeres en Ella; la relación a tres cuando F. le dice a Ella que su novio, que practicaba sexo con una mujer algo mayor que ellos, se había enamorado de ella [pág 170]); el del sexo (las citas a través de apps de citas); el de la sociedad (el trabajo y su proyección en él); el de la maternidad (ocupación interior de un parásito como en ciertas especies animales, pág. 160); el cuestionamiento de la verdad cuando se evoca el recuerdo de algo y se comprueba el mismo con alguna prueba documental que destroza lo recordado (vid. pag,. 166); el de la amistad y el sexo, su relación: ¿Acaba el sexo con la amistad?  El se acuesta por vez primera con su amiga y editora M., luego lo harán más veces pero M tras ello ya no será la de antes.

Los títulos
El de "Mañana tendremos otros nombres" aparece claramente expresado al finalizar el relato. Durante el mismo los protagonistas son personajes sin rostro, sin identidad, seres que están en el mundo como tantos otros pero sin un proyecto vital concreto. De ahí su anonimia, su falta de definida personalidad, que el escritor simboliza en las denominaciones con que los identifica: El, Ella, M., D., F., etc.

"Formas de estar lejos" tiene un sentido doble e incluso triple. Por un lado alude a la distancia geográfica existente entre España (Pais Vasco, Salamanca...) y los Estados Unidos, pero sobre todo a la distancia entre individuos a pesar de que éstos convivan juntos e incluso duerman en el mismo lecho. Al final del relato Alicia se siente aislada por la inmensa nevada que ha caído y dice que también "La nieve es una forma de estar lejos" (pág 231: )

Los autores
Patricio Pron es un escritor y crítico literario argentino nacido en Rosario en 1975. Escribe colaboraciones para "Babelia" en España y también para la revista hispano-mexicana en "Letras Libres". Es licenciado en Comunicación Social por la universidad de Rosario (Argentina) y doctor en Filología Románica por la universidad de Georgia Augusta de Göttingen (Alemania). Desde 2008 reside en Madrid.
violencia machista, micromachismos, distopías sexuales

Literariamente ha escrito fundamentalmente relatos cortos con los que ha obtenido varios premios y han sido traducidos a muchos idiomas. En novela antes de la aquí reseñada ha escrito tres: una novela filosófica, "El comienzo de la primavera" (2008), otra dedicada a la generación de sus padres y las vicisitudes políticas por las que hubieron de pasar, "El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia" (2011), y una tercera que trata sobre los escritores fascistas del medio siglo, "No derrames tus lágrimas por nadie que no viva en estas calles" (2016).

Edurne Portela  nace en Santurze (Vizcaya) en 1974. Se licencia en Historia en la Universidad de Navarra. Su vida profesional y académica la ha desarrollado en Estados Unidos donde realizó un Máster (Maestría los llaman por allí) en Literaturas Hispánicas y se doctoró en Literatura Española y Latinoamericana en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill (Carolina del Norte); luego se trasladó al College of Arts and Sciences de la Universidad de Lehigh (Pensilvania) donde durante trece años (2003 a 2016) fue docente y gestora académica. En 2016 vuelve a España y se dedica por completo a la escritura. Estas actividades y vicisitudes profesionales se reflejan debidamente en la novela leída.

Como escritora tiene obras de investigación académica en forma de artículos y ensayos entre los que destacan "Displaced Memories: 'The Poetics of Trauma in Argentine Women Writers'" (2009) y "El eco de los disparos: cultura y memoria de la violencia" (2016) en el que reivindica el papel de la cultura para dirimir el pasado de violencia en Euskadi.
Como novelista su primera obra se publicó en 2017, "Mejor la ausencia", galardonada con el Premio 2018 al mejor libro del año de ficción del Gremio de librerías de Madrid. La aquí reseñada es su segunda entrada en el género de la narrativa.