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30 abr. 2016

Pablo Palazuelo presentó en Madrid su novela "Nunca es tarde para morir"

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 El pasado jueves 28 de abril, en la madrileña librería  "Estudio en Escarlata", tal y como estaba anunciado Pablo Palazuelo presentó su estupenda novela "Nunca es tarde para morir". Si alguien no sabe de qué va y qué aspectos sobresalientes tiene puede leer la reseña que hice sobre ella hará cosa de cuatro o cinco meses [leer reseña aquí].

(Por la derecha, David G. Panadero, Pablo Palazuelo y yo mismo)

Pablo tuvo la gentileza de invitarme a presentar el acto junto a -¡ahí es nada!- David G. Panadero, profesor de narrativa audiovisual, experto conocedor de Novela Negra, como demuestra en su revista on líne "Prótesis", y creador él mismo con una última novela, "Los viejos papeles", en la que lleva a la narración ese tipo de relatos de quiosco tan del gusto popular con los que en gran medida muchos amantes de la literatura se echaron a leer.

El acto estuvo muy concurrido, -ya se sabe el "horror vacui" que suele atenazar a los organizadores de estos eventos, pero fue una preocupación vana-,  la sala de la librería no dio abasto para acoger a tantos admiradores de Palazuelo.
Fue una presentación muy entretenida en la que  David y yo mismo fuimos combinando nuestras opiniones sobre la novela con preguntas dirigidas al autor sobre si estaba de acuerdo con ellas, por qué había optado por tal o cual escenario, qué proceso siguió para decidirse a publicar por su cuenta, qué receptividad estaba teniendo "Nunca es tarde para morir" (¡espectacular el número de lectores en el poco espacio de tiempo que lleva publicada!), cuáles habían sido sus fuentes de documentación, qué hay en la ficción fruto de sus vivencias personales... Y todo ello en un fantástico ambiente de participación  del público que tras formular a Pablo atinadas preguntas  formó una larga cola para que el novel autor les / nos (yo también aproveché para llevarme un ejemplar especialmente dedicado por él -¡muchas gracias, Pablo, por las amables palabras que allí me escribiste!-) dedicase la novela en papel, y eso que ya muchos la habíamos adquirido en formato digital.

Pablo (sentado),  Juan Carlos,  Francisco, Chelo y Paloma
Desde el lado más personal os diré que, aparte de lo que propiamente nos había convocado en Guzmán el Bueno, 46, me resultó especialmente grato encontrarme en persona allí, en "Estudio en Escarlata" , a tres blogueros con los que habitualmente intercambio opiniones literarias y cinematográficas a través de la red. Eran Paloma -si os digo 'Kirke Libris' seguro que la ubicáis perfectamentre en su fantastico blog "Leer, el remedio del alma"-, Chelo -gracias a su blog "El blog de Chelo" cada día sabemos más cosas del cine-, y Francisco -qué decir que no sepáis de la calidad de "Abrazo de libro" que cumple ya tres años de andadura (¡Muchas felicidades y muchas gracias por el obsequio que nos llevaste, Francisco!), pues su autor, en vivo y en directo, añade a la misma una entrañable calidez humana-. Quiero deciros a los tres desde aquí, en público, que me hizo una enorme  ilusión veros allí y que espero que nos veamos en otros eventos semejantes, pues fue una lástima que tuviera que marchar tan pronto.

"El blog de Juan Carlos", Pablo Palazuelo, David G. Panadero


25 abr. 2016

"Bookeando con Mangeles" cumple 1 añito.

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"Bookeando con Mangeles"
El estupendo blog "Bookeando con Mangeles", blog que tengo el hábito de leer y del que sigo no pocas de sus recomendaciones ha cumplido su primer año de existencia. Un año lleno de éxitos, de seguidores, de reseñas, de retos, de lecturas..., y de muchos amigos.

Con este motivo Mª Angeles ha decidio sortear 5 estupendos libros entre aquellos que se apunten al sorteo de los mismos antes del día 30 de abril. Los títulos de los libros sorteados y las bases del sorteo podéis consultarlas aquí.

Os deseo a todos los que os apuntéis al sorteo mucha suerte y desde aquí a Mª Angeles le deseo muchos años más de "Bookeando con Mangeles".

22 abr. 2016

En el 400 aniversario de la muerte de Cervantes

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En el número de marzo de la revista "emBLoGrium" publiqué el artículo que a continuación reproduzco. En esta semana de homenaje a Cervantes creo que no se debe dejar suelto ninguno de los muchos cabos que derivan -y esperemos que por mucho tiempo siga siendo así- de su enorme figura y talento.
Las librerías cierran, Salamanca, pirateo digital, 400 aniversario muerte Cervantes

Este 2016 Miguel de Cervantes llevará ya 400 años bajo tierra en el Convento de las Trinitarias de Madrid. El creador de personajes tan humanos como Don Quijote de la ManchaSancho PanzaRinconete y CortadilloMonipodioCipión y Berganza (sí, también ellos, pues aunque canes tienen más humanidad que algunos de los considerados así por andar sobre dos patas), Ginés de PasamontePreciosael licenciado Vidrierael bachiller Sansón CarrascoRoque GuinartLuscinda y CardenioFernando y Dorotea… y tantos y tantos otros que la genial pluma del alcalaíno dejó fijados para siempre en letras impresas y que circulando en forma de libros han entrado a lo largo de más de estos cuatrocientos años en las mentes de sus lectores que se cuentan, o al menos se contaban o se han contado, por millones.

Hasta tal punto el apellido del autor de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha está asociado a la idea de “libro” que muchas son, o han sido, las librerías que tomaron ese nombre como marca distintiva para su negocio. Cualquiera que teclee en el buscador de Google la expresión “Librería Cervantes” se sorprenderá al ver que el diccionario predictor antes de que acabe de escribir la frase le abre un abanico de posibilidades: Madrid, Oviedo, Ceuta, Salamanca, Guayaquil, Fuenlabrada, ciudad de México, Olavarría (Buenos Aires), Logroño, y muchos lugares más en los que el inventor del caballero idealista dio nombre a otras quimeras empresariales que poco a poco y con denodado esfuerzo salieron para adelante gracias a la fe de sus emprendedores y al amor al libro y a la lectura de quienes sin desmayo fueron clientes suyos.

Hoy estoy triste porque uno de esos focos de cultura, una de esas empresas librescas a punto de alcanzar nada menos que los cien años de existencia, en dos meses cierra, baja la persiana, echa el candado. Hablo de la librería “Cervantes” de mi ciudad, Salamanca (España). Cuando el pasado día 15 de enero paseando por esta  hermosa localidad vi anunciado su cierre en el escaparate no pude por menos que entristecerme pues una parte de mí también echará el cierre con ella.

¿Por qué están desapareciendo las librerías? Dejando a un lado los casos personales del tipo jubilación sin descendencia de los propietarios cual es el caso de la librería salmantina, cabe preguntarse si éste ya no es un negocio rentable, si a nadie le interesaría recoger el testigo cultural que desde 1920 “Cervantes”, elegante y con tanta dignidad, ha ostentado. Pues parece que no, que no hay nadie, ni privado ni público, que dé un paso al frente para continuar una labor de casi un siglo. ¿Por qué?
La pregunta no merece la pena ser contestada pues todos conocemos la respuesta, la padecemos y en cierta manera la fomentamos: cambio tecnológico que está orillando el formato papel en beneficio del formato digital; cambio generacional que habiendo nacido ya en este mundo digital prefiere, cuando lo usa, el soporte informático en perjuicio del soporte libro, y pérdida continuada del hábito lector.  Pese a ser “Cervantes” una librería especializada en manuales universitarios y rondar Salamanca la cifra de los 11.000 estudiantes, paradójicamente los beneficios por ventas venían siendo desde hace ya algún tiempo cada vez mas exiguos. ¿Qué pasa, qué está ocurriendo? ¿Es que para estar intelectualmente bien formado ya no hacen falta los libros? ¿O es que, como en tantas otras cosas, nos engañan y nos dejamos engañar hablando de la “generación mejor preparada”?


En fin, sea lo que sea y por lo que sea, la tristeza se ha instalado en mí. Los hombres pasamos pero nuestras creaciones permanecen. La librería salmantina “Cervantes” era una hermosa creación, una buena cosa, con afán de perdurabilidad cuando en 1920 la fundara Germán Sánchez Almeida, padre del actual propietario, Jesús Sánchez Ruipérez, hoy ya con 87 años. Pero los mismos hombres a los que sirvió para formarse y ascender en sociedad la han / la hemos apuntillado. Si así pagamos a quienes nos hacen y han hecho el bien, mi fe en el género humano se tambalea.

¡¡Descanse en paz y en nuestro recuerdo “Cervantes”, una vez más muerto!!

19 abr. 2016

"Limónov" de Emmanuel Carrère

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Tenía muchas ganas de leer este relato, en el fondo una biografía novelada de Eduard Limónov, escritor ruso cofundador junto a Alexander Duguin del Partido Nacional Bolchevique ruso. Y tenía muchas ganas porque muchos amigos -incluso algunos, lectores poco entusiastas- me hablaban muy bien de esta novela.

Eduard Limónov, Savienko, nasbol, punk ruso

Me resistía algo a leerla pues pensaba que sería poco literaria dadas las voces que decían maravillas de ella. Sin embargo, escuchar alabanzas procedentes de otros sectores me hacían dudar de mi primera determinación. La casualidad, como tantas veces ocurre en la elección de lecturas, me puso hace unos meses en la FNAC ante "Una novela rusa" cuyo pequeño tamaño y asequible precio hizo que la adquiriese y al poco la leyese. Como, al reseñarla,  dejé ya  dicho en este blog, la manera novedosa, difícil y literaria, sí, muy literaria, que tiene Carrère de escribir provocó que a partir de ese momento me cayese del caballo y me convirtiese en admirador de su novelística.
     
"Limónov" es para mí la tercera novela que he leído de Emmanuel Carrère. Así, sin más prolegómenos, diré que, tras su lectura, mi admiración por el polifacético escritor francés no ha decaído ni una pizca; es más, si he de ser sincero, mi entusiasmo por su peculiar modo de escribir ha aumentado. Las otras dos obras leídas con inmenso placer por mí han sido: "Una novela rusa" del año 2007, con la que ésta de "Limónov" tiene no pocas correspondencias, y "El Reino" de 2015, su controvertida indagación sobre los orígenes de la Iglesia cristiana a partir de la muerte de Jesucristo. "Limónov" aparece en 2011. Dos años antes, en 2009, vio la luz "De vidas ajenas", una novela de no-ficción -como todas las otras aquí citadas- con la peculiaridad de que antes de darla a la imprenta la presentó a los personajes que en ella participaban a fin de que le aportasen o corrigiesen aquello que creyeran pertinente.

Si alguien ha leído "El Reino", recordará que en el prólogo de la misma, Emmanuel Carrère (EC) dice que lleva quince años sin escribir textos de ficción, que desde entonces cultiva la novela de no-ficción. Dice esto al inicio del libro en que abordará la historia del Cristianismo, cuyo hecho fundacional, la muerte y resurrección de su fundador Jesucristo, le parece algo totalmente producto de una imaginación semejante a la de Philip K. Dick, el escritor de ciencia ficción.  Curiosamente, en "Limónov", el autor norteamericano creador de "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?" es citado en no pocas ocasiones, sobre todo cuando lo que se pretende es falsear la verdad mediante su negación o, incluso, su abolición.

Comentario de “Limónov” 

EC, por biografía familiar, siempre se ha interesado mucho por las vicisitudes de Rusia, en especial del período que va de la caída de la URSS a nuestros días. En esta novela, como suele ser rasgo de su estilo, toma a  un personaje importante, Eduard Limónov, con el que de manera directa o a través de conocimientos comunes ha tenido relación. Esta relación le sirve para dar noticia de él con un mínimo de certezas de cara al lector. Cuando la relación directa o a través de amigos comunes no es posible, EC, como intelectual que es, echa mano de los textos, bien de los producidos por Limónov en los que  éste da cuenta de sus andanzas ("El poeta ruso prefiere a los negrazos", "Diario de un fracasado", "El libro de los muertos", "El libro del agua", etc.) bien de lo que otros han escrito sobre este peculiar personaje de la intelligentsia marginal rusa.

¿Por qué le interesa Limónov a Carrère? Yo creo que le atrae su contumaz espíritu  independiente, su falta de inquebrantable adscripción ideológica, su peculiar relación con las mujeres (Anna, Elena, Natasha, Liza, Nastia, las jovencitas que siguen al líder maduro...), y sí, también con toda seguridad, su calidad literaria o al menos su manera de no circular por los carriles culturales de los consagrados  popes rusos: el poeta y premio Nobel Joseph Brodsky, el respetadísimo Boris Pasternak, el  testigo del gulag Solzhenitsyn, Mijail Bulgákov, Víktor Yeroféiev... y muchos otros nombres, algunos conocidos por nosotros en Occidente y la mayoría desconocidos por completo, al menos para mí.


Joseph Brodsky, Boris Pasternak, Solzhenitsyn, Bulgákov, Viktor Yeroféiev

La novela se inicia con un prólogo fechado en 2007, año en que Limónov fue entrevistado por EC para una revista de reportajes. En ese prólogo, Carrère confiesa la atracción intelectual que durante las dos semanas que lo frecuentó ejerció sobre él la figura de Limónov, razón por la cual decidió investigar sobre este personaje tan distinto a él, tan novelesco y al mismo tiempo tan real. Como suele ser costumbre en el autor francés, al escribir sobre Limónov en el fondo estará escribiendo sobre sí mismo; es más,  Eduard  Limónov  le resulta atractivo precisamente por lo distintos que son ambos. El propósito que tiene al escribir este relato lo deja claro desde el principio, no es tanto sorprender con las vicisitudes del personaje, cuyo recorrido vital expone en pocas líneas, cuanto utilizar la literatura como vía de conocimiento ("Soy consciente de que todo esto es complicado: escribo este libro para esclarecer este tipo de complicaciones.", pag. 279) que le permitirá en el fondo ahondar sobre sí mismo:
 "Vivo en un país tranquilo y decadente, donde la movilidad social es reducida. Nacido en una familia burguesa  del distrito XVI, me convertí en un 'bobo' del X. [...] Limónov, en cambio, fue un gamberro en Ucrania;  ídolo del  underground soviético; mendigo y después ayuda de cámara de un multimillonario en Manhattan; escritor de moda en París; soldado perdido en los Balcanes; y ahora, en el inmenso desmadre del poscomunismo, viejo jefe carismático de un partido de jóvenes desesperados [...] Pensé que su vida novelesca y peligrosa decía algo. No sólo sobre él, Limónov, sino sobre la historia de todos nosotros desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.
Algo, sí, pero ¿qué? Emprendo este libro para averiguarlo"  (pág. 20)
Limónov, Savienko,
La estética personal y del partido político remite al nazismo
Estamos, pues, en principio -y así lo he creído percibir en varias partes del libro-  ante un claro ejercicio de periodismo de investigación. Lo que sucede es que Carrère nos hace transitar de unos géneros a otros con suma facilidad y evita por todos los medios darnos certezas moviéndose con calculada ambigüedad en todos los terrenos y también, naturalmente, al abordar al propio Limónov como personaje: héroe o villano, seductor de bellas o seducido por ellas, fascista de nuevo cuño o demócrata sin fisuras, triunfador o derrotado en letras... E incluso el reportaje periodístico de investigacion que al iniciar iba a emprender, en declaraciones posteriores a la aparición de la novela afirmó haberlo sustituído por una auténtica narración novelesca movido por algo tan paradójico como la anécdota que Limónov le contó durante esa entrevista: los lavabos de la prisión de Sarátov donde acababa de pasar tres años eran los mismos que había visto en un hotel súper moderno de Nueva York diseñado por Philippe Starck. Nadie en esa prisión podía conocer ese hotel, y  ninguno de los huéspedes del hotel podían tener la menor idea de cómo era esa prisión. ¿Cuánta gente en el mundo ha tenido experiencias tan radicalmente distintas? Limónov estaba muy orgulloso de eso, algo muy natural. Y también muy lógico y natural fue para Carrère dar cuerpo literario a este personaje que él mismo califica de pícaro y a su través cubrir medio siglo de historia, el fin de la era soviética y el caos posterior.

¿Qué destacaría yo en esta novela? En primer lugar, y así lo considera el mismo EC, la información que sobre la evolución de Rusia desde la época de Stalin hasta la de Putin se encuentra en ella. En segundo lugar, estaría la anécdota: la ascensión de un desclasado hacia las altas esferas del éxito artístico, la notoriedad política y la realización personal, sin dejarse arrastrar en ninguno de los tres ámbitos por la comodidad del camino trillado acogiéndose al padrinazgo de alguien ya encumbrado, sino manteniendo una independencia que a menudo jugará en su contra; luego vendrá su  caída.  Por último estaría la maestría literaria que su autor vuelve a demostrar en este relato y que en esencia se concreta en lo que sin lugar a dudas es ya propio de su estilo. Un estilo que, en el análisis que hice de la siguiente novela a ésta, "El Reino", y de la que provocó su interés por el personaje de Limónov y de Rusia en general, "Una novela rusa", comenté con cierta amplitud en las reseñas que tengo publicadas en este blog (leer los comentarios de estas dos novelas aquí {"Una novela rusa"} y aquí {"El Reino"}).

Por eso, dado que en las entradas dedicadas a esas dos novelas hice relación de algunos rasgos de estilo utilizados en ellas por Emmanuel Carrère, pienso que lo mejor ahora será mostrar a través de citas textuales cómo se reflejan aquí, en "Limónov",  algunas de las características propias de sus novelas de No-ficción.
[Antes de comenzar si alguien no supiera con exactitud qué sea esto de la 'No-ficción' puede leer una breve entrada que tengo dedicada en este blog a esta tendencia novelística. Pinchar aquí.]

  ü  Novela en construcción:
  • "Lo ideal sería contar el party en casa de los Liberman como el baile en el castillo de Vaubyessard en Madame Bovary, sin omitir una cucharilla ni una fuente de luz. No sé hacerlo, pero me gustaría."(pág. 92)
  • "Una de las primeras reacciones suscitadas por el proyecto de este libro fue la de mi amigo Pierre Wolkenstein, que casi se peleó conmigo porque yo me proponía escribir sobre un individuo que, siendo ruso y dirigente de una formación política digamos que dudosa, según él sólo podía ser antisemita." (pág. 55)
  ü  Literatura autorreferencial:
à A su propia obra: "No se lo reprocho: hice exactamente lo mismo cuando rodé una secuencia de mi película documental en la colonia para menores de Kotélnich, porque esperaba un espectáculo dantesco y me resigné de mala gana a que no lo fuera." (pág. 316)
à A su propia familia: "Según los historiadores más serios (Robert Conquest, Alec Nove, mi madre), los alemanes mataron a veinte millones de rusos durante cuatro años de guerra, y el propio gobierno mató a otros veinte millones durante los veinticinco años de gobierno de Stalin." (pág. 63)
  ü  Interactividad (el lector es parte esencial en el proceso constructivo):
  • "Al llegar a este punto, no estoy seguro de que al lector le apetezca realmente que le cuente como una epopeya apasionante los comienzos de un periodicucho y un partido neofascista. Yo tampoco estoy seguro de que me apetezca." (pág. 254)
  • "(«¡Qué tipo más repugnante!», piensa Steven, y yo pienso lo mismo, y sin duda tú también, lector. Sin embargo, pienso asimismo que si hubiera habido una posibilidad de salvar al pequeño, de preferencia algo difícil o peligroso, el primero que se habría aferrado a ello y habría combatido con toda su energía hubiera sido Eduard.)" (pág. 135)
  ü  Analogías y paralelismos:
à con Vladimir Putin: "Si uno repasa su vida, tiene la perturbadora sensación de que es un doble de Eduard. Nació diez años más tarde en el mismo tipo de familia: padre suboficial, madre ama de casa, un montón de gente hacinada en una habitación de kommunalka."
La Otra Rusia, Partido Nacional Bolchevique, 'nasbol', 'bobo'à con Carrère: "No se lo reprocho: hice exactamente lo mismo cuando rodé una secuencia de mi película documental en la colonia para menores de Kotélnich, porque esperaba un espectáculo dantesco y me resigné de mala gana a que no lo fuera." (pág. 316)

  ü  Culturalismo (literario, musical, cinematográfico...):
  • "Y lo que temblaba en la voz era exactamente el horror del héroe en 'La invasión de los ladrones de cuerpos', la vieja película de ciencia ficción de los años cincuenta, cuando descubre que los seres humanos han sido reemplazados poco a poco por extraterrestres" (pág. 196)
  • "Eduard, ese Barry Lyndon soviético" (pág. 51)
  • "Rivalizábamos intercambiando títulos de cuentos y de películas y nombres de autores y, al llegar a Philip K. Dick, estuvimos de acuerdo: sus novelas, que describen con una intensidad aterradora la descomposición de la realidad y de las conciencias que la perciben, eran las únicas guías fiables para un viaje a la 'twilight zone' rumana. Una de ellas, 'La penúltima verdad', retrata a una humanidad que" [...] (pág. 198) {'twilight zone' es el título de un tema musical del grupo heavy Iron Maiden aparecido en marzo de 1982}
  • "Joseph 'es un genio, pero al estilo de T. S. Eliot o su amigo Wystan Auden, un genio de la antigua escuela'. Cuando lees sus versos es como si escucharas música clásica, Prokófiev o Britten, mientras que lo que escribe Édichka, este chico desalmado, recuerda más bien a Lou Reed: a walk on the wild side." (pág. 116)
  ü  Humor:
  • "En cada sesión del seminario, un participante lee sus poemas. Esta semana le toca a una tal Màshenka, vestida -cito a Eduard- con amplias vestimentas de color mierda, y que tiene una de esas caras apasionadas y melancólicas común a todas las poetisas que frecuentaron las Casas de la Cultura de la Unión Soviética. Sus versos riman con su físico, camuflan levemente la copia de Pasternak, son delicadamente líricos, totalmente previsibles. Si estuviese en el lugar de Tarkovski, Eduard le aconsejaría que se arrojara a las vías del metro, pero el maestro, paternalmente, se limita a ponerla en guardia contra las rimas demasiado perfectas." (pág. 69)
  • "La gira de los nacional-bolcheviques por Kazajstán, Turkmenistán, Tayikistán y Uzbekistán duró dos meses. El jefe viajaba con ocho acompañantes, ocho tipos con pinta de paracaidistas a los que una serie de fotos, reproducidas en 'Anatomía del héroe', muestran al lado de representantes de las tropas rusas estacionadas allí. Estas fotos hicieron reír mucho a un amigo mío cuando se las enseñé una noche de borrachera. 'Basta', me dijo, 'son una simple banda de maricas. Fueron allí para follarse a sus anchas'. Yo también me reí, no lo había pensado. Sinceramente, no lo creo, pero ¿quién sabe?" (pág. 272)
  ü  Fuerte erotismo, sin rehuir el léxico salaz, coloquial, directo:
  • "Desde que la colonia ha despertado reina el desbarajuste a causa del equipo de televisión. Lo compone media docena de personas: el periodista, el realizador, el cámara, el técnico de sonido, los ayudantes, y entre ellos hay tres chicas. Chicas jóvenes, que como es verano llevan faldas cortas y camisetas ceñidas, chicas que huelen a perfume y bajo el perfume a mujer, a sobaco, a coño, chicas que enloquecen totalmente al rebaño de 'zeks' y que los sitúan en su sitio para la lista de la mañana, en el terraplén central." (pág. 316)
Las mujeres de Limónov, Anna, Natasha, Elena
  • "Empiezan a besarse, a acariciarse. El joven negro tiene la piel suave y, debajo de su ropa maloliente, un cuerpo musculoso, compacto, bastante semejante al suyo. [...] Eduard se agacha, se suelta el cinturón, impaciente por saber si es cierto lo que dicen de la verga de los negros. Es verdad: es más grande que la suya. Se la mete en la boca [...] Más tarde se baja el pantalón y los calzoncillos, hace el mismo gesto que hacía Elena para ofrecerle el culo y le dice a Chris: 'Fuck me' "[...] (pág. 109)
ü  El escritor se muestra cual es:
àConfiesa sus fuentes: "cuando uno lee 'El adolescente Savienko', el libro de donde extraigo las informaciones de este capítulo" (pág. 40).
àMuestra su falta de certezas absolutas: "Yo también me reí, no lo había pensado. Sinceramente, no lo creo, pero ¿quién sabe?" (pág. 273).
àMuestra sus fobias políticas: "La URSS vuelve: qué mal flipe. La URSS se hunde en el ridículo [...] Son títeres que definitivamente ya no asustan. Que en todo el mundo sólo han sido apoyados por Castro, Gadafi y Sadam Husein, los únicos fugitivos del círculo de los poetas muertos, pero también por nuestro presidente Mitterrand, el príncipe de las mentes sutiles, que llevaba el maquiavelismo hasta la estupidez" (pág. 220)

Final
Mucho más cabría comentar, señalar, reseñar, o puntualizar sobre esta novela y su personaje. Ambos son difíciles de aprehender en pocas palabras. Como Eduard, personaje huidizo, lábil y escurridizo, la obra literaria que lo contiene es poliédrica, tiene muchos ángulos y muchos lados en los que poner los ojos. Yo he preferido aquí hacer citas que sirvan de ejemplo del modo de escribir de Carrère. Pero sé que he dejado en el tintero todo lo referido a la evolución dura, dolorosa, por la que pasó Rusia desde Stalin hasta el actual Putin. No le he dedicado la atención debida porque pienso que es por muchos conocida, pero reconozco que es uno de los grandes alicientes de esta novela. En especial, esta no-ficción se centra en esos años tumultuosos durante los que un sistema político y económico de 70 años de existencia se transmuta en el opuesto de una manera salvaje y sin control. Al respecto no diré más, pero sí mostraré una cita extraída de esta novela que considero muy significativa:
"De los sesenta y cinco años de esperanza de vida en 1987, el ruso varón pasó a cincuenta y ocho en 1993." (pág. 225)
Creo que ya sólo este dato puede hacernos comprender algo mejor a tan contradictorio y variopinto personaje: Eduard Limónov.












7 abr. 2016

William Faulkner: "Mientras agonizo"

24 comentarios:

William Faulkner siempre me ha atraído: Me atrajo, me atrae y, a buen seguro, lo seguirá haciendo. La atracción viene desde que estudiando literatura en la Facultad los cambios producidos en la novela española durante la década de los sesenta del pasado siglo o la eclosión del boom sudamericano los despachaban los docentes de manera un tanto criptica con frases tipo "incorporación de técnicas faulknerianas", "influjo de la obra joyceana" (Ulises, Finnegans Wake, El artista adolescente...)  y otras de este jaez que, sin entenderlas por no haber leído entonces libro alguno de esos autores, los estudiantes reproducíamos en los ejercicios cual papagayos para, así, ír salvando. De esta manera Faulkner con su elegante porte de norteamericano meridional llegó hasta mí más como figura mítica que otra cosa.


 El sueño eterno, William Faulkner (guionista),

Pasados algunos años, decidí leer algo suyo. Lo primero fue "Sartoris", una saga familiar que va desde el abuelo confederado hasta el final de la 1ª guerra mundial; luego llegaría "The hamlet" ("El villorrio"), un relato de corte picaresco que presenta a la familia Snopes, representantes del norte vencedor en la guerra civil; más tarde "El ruido y la furia" que narra la decadencia y destrucción final de los Compson, un viejo linaje del tradicionalista sur de Estados Unidos; hasta llegar a este "Mientras agonizo" que me causó un fortísimo impacto desde que lo lei por vez primera hará cosa de cuatro años. Hoy, recién vuelto a leer, la calidad de la obra ha vuelto a brillar en mi cabeza y su lectura ha sido para mí más placentera y más enriquecedora que la primera vez.


“Mientras agonizo” 
Es  la quinta novela de William Faulkner. Publicada en 1930, inmediatamente después de  “El ruido y la furia” e inmediatamente antes de “Santuario”. “Mientras agonizo” es una soberbia y durísima presentación de la realidad humana cuando ésta se desarrolla a unos niveles de gran primitivismo.

El título
También, como en "El ruido y la furia", cuyo título alude a un soliloquio del acto 5, escena 5 del Macbeth de ShakespeareLa vida no es más que una sombra andante / [...] Es un cuento / Relatado por un idiota, lleno de ruido y furia, / Sin significado alguno. , el de "Mientras agonizo" está extraído de una cita clásica un tanto más rebuscada y que pierde completamente su sentido en las traducciones, ya que proviene de una frase de Agamenón de la Odisea (Canto XI) en la que dice: Yo elevaba mis manos y las batía sobre el suelo, muriendo con la espada clavada (...).traducida en inglés erróneamente como 'As I lay dying'.

En ambas novelas el origen literario del título habrá de ser tenido en cuenta para alcanzar la plena significación del relato que en la primera alude a uno de los narradores (Benjy, el hijo autista y retrasado mental de los Compson), mientras que en la segunda tiene relación con la pareja mítica Agamenón - Clitemnestra aunque aquí en la escena final, auténtico 'tour de force' del que el mismo Faulkner había hablado, se produce un intercambio en los papeles. No quiero destripar la novela, sólo diré que los versos de la Odisea: “se apartó de mí y no esperó siquiera, aunque ya bajaba a Hades, a cerrarme los ojos ni juntar mis labios con sus manos”, deben ser tenidos en cuenta para desentrañar el sentido que subyace en la escena final del relato.

Breve sinopsis
En un poblado rural agrícola en el Condado de Yoknawpatapha, la familia Bundren se prepara para la muerte de su matriarca, Addie Bundren. Ex-maestra de escuela y madre de cinco hijos (Cash, Darl, Dewey Dell, Vardaman, y su hijo preferido, Jewel), Addie se enferma y pide que se la entierre con su familia en la ciudad de Jefferson. Todos ellos junto a su padre Anse se aprestan a hacer el traslado del cadáver a pesar de las muy desfavorables condiciones meteorológicas. Cada uno de ellos, incluso la fallecida,  esconde una motivación.

Comentario
"As I Lay Dying", "Mientras agonizo"
En el plano del contenido la novela es destacable al presentar a unos seres adustos, duros, casi sin sentimientos o sin capacidad para mostrarlos incluso en momentos tan trágicos como el de la desaparición de la madre o de la esposa. Unos seres con una dignidad enorme, brutal; vista desde nuestro hoy diríamos que patética, pues estamos ante unos individuos míseros que sufren en su lucha diaria con la tierra a la que con excesivo sufrimiento logran arrancar lo justo, o poco más de lo suficiente para sobrevivir. Constantemente los Bundren declinan los ofrecimientos de ayuda, más o menos sinceros, de sus vecinos; y los rechazan repitiendo una frase que es casi una especie de mantra a lo largo de todo el relato: "Creo que nos apañaremos con lo nuestro", una frase que revela un orgulloso sentido de la independencia y del individualismo. En definitiva, una miseria escondida en un orgullo sin sentido, pero que al mismo tiempo destila una cierta nobleza trágica.

El contenido  lo distribuye el autor en 59 secciones de monólogo interior y flujo de conciencia cobijada cada una de ellas bajo el nombre de quien es su narrador. En total estamos ante 15 narradores que cuentan los sucesos acaecidos antes, durante y después del traslado hasta Jefferson de Addie Bundren. Es un relato coral, polifónico, por el conjunto de voces que aparecen en él, cada una mostrando su punto de vista. A través de este multiperspectivismo comprendemos las relaciones, los secretos, los enfrentamientos e hipocresías que esconden estas personas que aunque vivan juntos o en próxima vecindad cada uno arrastra  una infinita soledad.

La trama la organiza William Faulkner rompiendo la linealidad temporal mediante avances y/o retrocesos (flash forward y flash back) e incluso mediante la mostración de acciones coincidentes a fin de que el contexto, el universo faulkneriano, quede totalmente explícito. Gracias a esta ruptura temporal, pese a desarrollarse la anécdota argumental en poco más de 11 ó 12 días, sabemos de la gestación de esta familia Bundren desde el breve cortejo de Anse a Addie hasta los sucesos centrales acaecidos durante el traslado a Jefferson de los restos mortales de la esposa pasando por momentos de alejamiento espiritual entre ambos cónyuges. Gracias al pluriperspectivismo entendemos de manera completa cómo sucedió todo lo relatado y cómo fue visto e interpretado por los distintos partícipes, de manera central o parcial, en los acontecimientos.

Dijo el autor en más de una ocasión al ser preguntado por esta novela tan henchida de técnicas que la escribió en poco más de seis semanas pues la tenía muy pensada desde hacía mucho tiempo:
"Algunas veces la técnica arremete y se apodera del sueño antes de que el propio escritor pueda aprehenderlo. Eso es tour de force y la obra terminada es simplemente cuestión de juntar bien los ladrillos, puesto que el escritor probablemente conoce cada una de las palabras que va a usar hasta el fin de la obra antes de escribir la primera. Eso sucedió con Mientras agonizo. No fue fácil. Ningún trabajo honrado lo es. Fue sencillo en cuanto que todo el material estaba ya a la mano. La composición de la obra me llevó sólo unas seis semanas en el tiempo libre que me dejaba un empleo de doce horas al día haciendo trabajo manual. Sencillamente me imaginé un grupo de personas y las sometí a las catástrofes naturales universales, que son la inundación y el fuego, con una motivación natural simple que le diera dirección a su desarrollo. Pero cuando la técnica no interviene, escribir es también más fácil en otro sentido."
En realidad "Mientras agonizo" lo que hace es completar caminos ensayados o iniciados por Faulkner en su novela anterior, "El ruido y la furia". Concretamente me refiero a la focalización múltiple (pluriperspectivismo) que mientras que en "El ruido..." se reducía a tres puntos de vista aquí suben a 15, si bien no todos intervienen en grado idéntico pues mientras algunos sólo acogen una sección, otros, como Darl, aparecen narrando hasta dieciocho secciones. ¿Quiere esto decir que este personaje y este narrador es más relevante que el resto? Me atrevo a decir que sí. Pienso que Darl, el segundo hijo de Anse y Addie, es la voz narradora esencial en la novela, llegando en algún momento a confundirse con la voz del propio autor. Darl parece el más cuerdo al principio ("-Escucha Jewell: ¿sabes que ella se está muriendo? Tiene que haber dos personas para hacerte, pero para morir con una sola basta", en pág. 90), el más objetivo pues aunque narre en primera persona según avanza el relato lanza opiniones lógicas como el abandono del traslado debido a las adversas circunstancias naturales; sin embargo, poco a poco, este personaje va entrando en una espiral que le lleva a ser tenido por loco; el clímax en este aspecto sucede en la antepenúltima secuencia que, aunque se guarece bajo su nombre, se utiliza en ella un narrador externo en 3ª persona. ¿Por qué? Sólo se me ocurre una explicación: La locura nos deja fuera de nuestra condición humana. Por eso Darl en este momento es contado desde fuera de él, pues él ya no lo es más. Es ahora cuando caemos en la cuenta del profundo sentido de sus "filosofías" que aparecen en secuencias anteriores, por ejemplo en esta conversación de Vardaman con él:
"Darl es hermano mío
.- Y entonces, ¿qué es tu madre, Darl? -le dije
.- Yo nunca tuve madre ninguna -dijo Darl-. Pues si la he tenido, 'fue'. Y si 'fue',, es que ya no puede ser 'es'. ¿O es que puede?
" (pág 114)
Tras Darl el narrador principal es Vardaman, el más pequeño de los hermanos, que tampoco parece muy en sus cabales. Recuerda un tanto al Benjy de "El ruído y la furia". En esta importancia dada por Faulkner a locos o perturbados, además de en el tono trágico y épico de sus novelas, se adivina la fortísima influencia de Shakespeare.

Paradójicamente el personaje que dirige desde su ataúd la vida de todos estos seres, Addie Bundren, sólo aparece comandando una secuencia, si bien importantísima al tratarse de un flash back que nos muestra su llegada a la vida de Anse Bundren y la gestación de sus cinco hijos. Esta secuencia estructuralmente se sitúa aproximadamente a la mitad de la novela y simbólicamente cumple la función de gozne sobre el que giran las otras 58 y consecuentemente todos los seres que pululan por ellas.

El universo Faulkner
Leer a William Faulkner es una auténtica gozada (en mi opinión, claro está). Se disfruta de él más según se lean más y más obras suyas pues la totalidad de éstas -su Obra- está construida de manera análoga a, por ejemplo, esta novela que comentamos, con continuos avances y retrocesos en el tiempo aunque con escasos desplazamientos espaciales.  Así las novelas faulknerianas construyen un territorio mítico creado por el escritor como se ve en que todas, o casi todas (no he leído más que las que señalo al inicio, así que me corresponde ser prudente), se desarrollan en un mismo lugar, el inventado Condado de Yoknapatawapha, cuyo centro urbano más importante resulta ser esta localidad de Jefferson a donde se encamina este cortejo fúnebre. Curiosamente es en "Mientras agonizo" la primera vez que aparece citado este condado mágico.

Yoknapatawapha, William Faulkner, "Mientras agonizo"

Por otra parte como suele realizar en otras de sus novelas, en ésta aparecen personajes de otros relatos que mantienen relaciones mejores o peores con estos Bundren. Aquí el caballo que cabalga Jewel es reconocido por Samson y MacCallum como uno de los que trajo Snopes (Flem Snopes está casado con Eula, hermana de Vernon Tull. Los Snopes son los protagonistas de "The hamlet"). Estos personajes no intervienen protagónicamente en esta novela pero en otras anteriores o siguientes tienen más papel e importancia. En "Mientras agonizo" sirven para mostrar otro punto de vista, otra perspectiva; en este caso una visualización externa del trip fúnebre realizado por los Bundren.

Dentro de este 'universo Faulkner' -y también en esta novela- hay fuerzas como son el sexo y la tierra que mueven a hombres y mujeres.

Respecto al primero, el sexo, en el relato vemos desde el despertar sexual de Darl:
"Crecí; cumplí más años. Y entonces esperaba a que todos se fueran a dormir, y así podía echarme, con los faldones de la camisa levantados, a oírles dormir, a sentirme sin tocarme, a sentir el fresco silencio cernirse sobre mis partes y a preguntarme si Cash, allá, en la noche, haría lo mismo, si lo habría estado haciéndo durante los dos años últimos, antes que yo pudiera haberlo deseado o hubiera podido hacerlo" (pág. 80)
a la llamada que sobre los hombres realiza un cuerpo femenino, aunque éste sea de su propia sangre:
"El empapado vestido de Dewey Dell, que sigue en cuclillas, modela a los ojos turbios de tres hombres cegados esas redondeces mamarias que constituyen los horizontes y los valles de estas tierras" (pág. 140)
En la relación hombre-mujer prima fundamentalmente la pulsión sexual y más en un medio machista cual es el sur americano. Este sexo latente recae sobre la chica Dewey Dell quien en su búsqueda de remedios para el problema que le ha ocasionado un hombre será engañada por otros. Luego, pasados los ardores juveniles, la relación hombres mujeres es vista en la novela por Vernon Tull, personaje medianamente instruido, de forma contradictoria:
 "Y cuando me pongo a pensar en ello, llego a la creencia de que sí un hombre no tiene más salvación que el matrimonio, es que ese hombre está casi perdido. Y con todo, admito que Cora está en lo cierto cuando dice que si Dios ha creado a la mujer ha sido porque el hombre nunca sabe lo que le conviene ni aunque lo tenga ante las mismísimas narices." (pág. 103)
Sin embargo Peabody, el médico, hombre culto y conocedor de la realidad del lugar, cuando su ayuda es rechazada por Addie piensa de esta manera:
"ya tengo visto esto mismo en otras mujeres. Las he visto echar de su habitación a quienes iba a llevarlas piedad y compasión, ayudarlas de verdad, aferrándose, en cambio, a un insignificante animal, para el que no fueron nunca más qué bestias de carga" (pág. 93)
Sin embargo en Faulkner no es todo tan claro como parece deducirse de las palabras de Peabody. También las mujeres son dignas compañeras de estos hombres adustos, austeros, casi sin sentimientos. Al menos eso veo yo en estos pensamientos de Addie Bundren, mujer fría y casi más dura que su propio marido:
"Lo que él no sabía es que por entonces estaba para mí como muerto. A veces estaba acostada a su lado en medio de la oscuridad, oyendo a la tierra que ahora formaba parte de mi sangre y de mi carne, y me decía: "Anse." ¿Por qué Anse? ¿Por qué eres tú Anse? .Y pensaba en su nombre de tal modo, que al poco rato se me antojaba como si la palabra adquiriese forma, como si fuera una vasija, en la que él se iba vertiendo poco a poco, cual una melaza fría que fluyese del oscuro hasta que, colmado el recipiente, todo quedaba otra vez quieto: una forma llena de expresión, pero tan horra de vida como el vano de una puerta sin hojas." (pág. 144)
En cuanto a la tierra, la atracción que representa para los seres humanos y cómo conforma la vida y sentimientos de éstos, ella es elemento esencial en Faulkner:
 "He aquí el inconveniente de esta tierra: todas las cosas, el clima, absolutamente todo, persisten demasiado. Nuestro campo es lo mismo que nuestros ríos: opaco, lento, violento; modela y crea la vida del hombre a su imagen y semejanza: implacable taciturno." (pág. 93)
Esta tierra castiga a quien la trabaja y premia a quienes huyen de ella. Así cabe entender el choque campo-ciudad que existe en el relato y que surca los pensamientos de Anse presentado en forma de monólogo interior:
 " Estas tierras resultan duras para cualquiera; resultan duras.  Ocho millas del sudor de uno, limpiadas de la tierra de Dios, de donde el mismísimo Dios le había ordenado que sudase. En ninguna parte de este mundo pecador puede un hombre honrado y trabajador sacar nada de provecho. Los que se benefician son esos que tienen las tiendas en las ciudades, que no sudan, que viven a costa de los que sudan. No los que trabajan de firme, no en labrador." (pág.  116)
El envoltorio
Todo este 'universo narrativo Faulkner' lo presenta magníficamente envuelto en un lenguaje pleno de simbolismos, metáforas, vocabulario literario, innovaciones tipográficas, mezcla de fragmentos en estilos diversos: directo, indirecto, indirecto libre, y sobre todo en unas técnicas narrativas: focalización múltiple, contrapunto, disolución o cuasi desaparición del narrador mediante el monólogo interior y el flujo de conciencia (los personajes viven dentro de sí mismos y llegamos a conocerlos a través de sus silencios que se hacen patentes mediante estas técnicas), multiperspectivismo..., etc. que sorprendieron a propios y extraños.

"As I Lay Dying (el último deseo), James Franco, Faulkner
Hasta tal punto William Faulkner es pura literatura que a pesar de que muchas de sus novelas hayan sido llevadas a la gran pantalla -(la última ha sido "El ruido y la furia" adaptada a la gran pantalla en 2014 por James Franco y que ya en 1959 con Martin Ritt conoció una primera versión)- y de que él mismo trabajase en Hollywood como guionista, su Obra no se reconoce, en general, como bien adaptada. En el fondo porque es imposible -o muy difícil- transmitir con imágenes concretas la belleza referencial escondida en vocablos inmateriales henchidos de simbolismo y cargados de valores metafóricos a veces muy connotativos. Por eso la versión que el cineasta  James Franco hizo de "Mientras agonizo" en 2013 con el título de "As I Lay Dying (El último deseo)"  pasó sin pena ni gloria por yo no sé qué salas cinematográficas.

...en conclusión, 
una novela genial, total, de las que se califican con un 10 sobre 10 y que junto a las demás suyas:


justifican el merecidísimo Premio Nobel de Literatura con el que en 1949 William Faulkner fue reconocido y distinguido.

Ficha del libro:
Título: Mientras agonizo
Autor: William Faulkner
Editorial: Aguilar
Col.: Obras Completas, Tomo I,
Páginas. De la 69 a  la 181Año de publicación: 2004 (Original: 1930 y revisada en 1957) 

3 abr. 2016

"Matar a un ruiseñor", la novela de Harper Lee

22 comentarios:
Acabo de finalizar la lectura de la única novela que publicó en vida Harper Lee, autora norteamericana recientemente fallecida. En homenaje a su figura, en "El Club de los 1001 lectores" elegimos esta novela como lectura de marzo para ser comentada durante este mes de abril. Así ha sido y en la página del Club de Lectura 1001 lectores [pinchar aquí] se pueden leer reseñas interesantísimas y oportunos comentarios sobre esta escritora y su única novela.


Mis sensaciones tras leer "Matar a un ruiseñor" son buenas, aunque en ciertos momentos me ha dado la impresión de que este relato de 1960, premiado con el Pullitzer el año siguiente, ha perdido algo de vigor en el transcurso de estos más de 55 años. La historia narrada ha quedado, además,  grabada en nuestras retinas por la adaptación que en 1962 realizó Robert Mulligan y que a mí -e imagino que a muchos otros-  ha servido para a lo largo de la lectura poner rostro sobre todo a Atticus Finch (Gregory Peck), a Tom Robinson (Brock Peters) y, en menor medida, a los hermanos Finch: la inocente Jean Louise {'Scout'} (Mary Badham) y Jem (Phillip Alford).

La historia
adaptaciones cinematográficas, Robert Mulligan, Harper Lee, Gregory Peck
En 1934, en el condado de  Maycomb (Alabama) unos niños, -los hermanos Jem de 12 años y Scout de 8, junto a su amigo Dill Harris (John Megna) que pasa los veranos en la localidad-, juegan y fantasean imaginando historias sobre las casas y personas de la vecindad al tiempo que asisten a la peripecia personal y profesional que vive su padre viudo, Atticus Finch, a quien adoran y con quien con ayuda de la criada de color Calpurnia (Estelle Evans) y algo menos de la tía Alexandra, son educados y aprenden el mundo de adultos que les rodea.

El asunto central de la novela es la denuncia que los Ewell hacen del negro Tom Robinsón al que acusan de la violación de la hija de esta familia, Yemella. El juez Taylor encomienda de oficio la defensa del acusado a Atticus Finch que por ello se verá enfrentado a toda la Comunidad blanca, empezando por su propia hermana Alexandra, que le echa en cara su entusiásta profesionalidad en la defensa de un hombre de color.

Scout y Jem viven estos sucesos de adultos desde su mente de niños. Sus imaginaciones infantiles se cruzarán con la brutal realidad de los mayores y al mezclarse tomarán conciencia de que están dejando atrás la ingenuidad e inocencia en que vivían.

Los asuntos
Ante todo está el de la formación de los niños. Estamos ante una novela de aprendizaje, un bildungsroman clásico, una novela de iniciación relatada por Scout, la niña de 8 años, hija de Atticus y hermana de Jem, a quien por faltarle la madre piensan las señoras de la localidad que está creciendo salvajemente.

El asunto propio de los adultos es el del racismo que destila la Comunidad blanca hacia los negros a quienes vemos vivir en un prácticamente sistema de apartheid: barrios de chabolas alejados del centro de la ciudad, trabajos de sirvientes o criados, abusos y engaños.

La justicia y su difícil aplicación en una violenta sociedad sudista que si no ha asimilado todavía la derrota en la ya lejana guerra civil, como lo demuestra el que muchos de los habitantes porten antropónimos en homenaje a los que tenían los principales generales del derrotado ejército confederado, menos aún ha aceptado las sucesivas normas de emancipación de la población negra y antisegregacionistas dictadas por el gobierno de la nación desde, al menos, Abraham Lincoln.

"Matar a un ruiseñor", Gregory Peck, Atticus Finch, Tom Robinson
La hipocresía de la caridad cristiana que se percibe en esas señoras que se lamentan de la vida salvaje en que vive la tribu de los Meruna y sin embargo ven lógico que  un blanco se aproveche de los negros y no consientan que uno de éstos ponga en entredicho lo afirmado por cualquiera de los de su color.

El mundo de los niños. Es de hecho el esencial y el estar visto desde la perspectiva de la niña Scout es uno de los valores de la novela. Los tres niños (Scout, Jem y Dill) son inocentes incluso cuando idean fechorías propias de su edad. La relación entre los dos hermanos, el choque entre niños y niñas, el mundo de la escuela: la maestra y el aprecio mayor o menor por ella, la atracción por lo desconocido y las fantasías construídas en torno a la misteriosa casa de los Radley, los infantiles engaños a los padres que dejan hacer vigilando desde lejos las acciones de los chiquillos, los inocentes 'enamoramientos', las épocas de retraimiento típicas de la edad adolescente en la que Jem va entrando y que desquician y desorientan a su hermana Scout, las peleas entre muchachos, los insultos que se lanzan por asuntos propios de los mayores como cuando a Jem y a Scout les dicen que su padre es un "amanegros" y ellos se enzarzan en una pelea por ello, etc., etc.

Final
La novela me ha recordado muchísimo a "El arpa de hierba" de Truman Capote  [leer reseña aquí]. Ahora bien la de Capote no resiste la comparación con la de su vecina Harper Lee. Los dos novelistas eran amigos y se dice que Capote sintió mucha envidia del éxito que tuvo Harper Lee con esta su única novela.
En ambos relatos asistimos al desarrollo de unos niños que se encaminan hacia la edad adulta y van entendiendo -y sufriendo- en qué consiste ésta. Lo que más me ha llamado la atención, y eso que aquí no se le da mucho protagonismo, es la caseta en el cinamomo; recuerdo que en la novela de Capote la vida en el cinamomo era esencial para los chiquillos. En la novela de Lee el cinamomo alberga regalos misteriosos que alguien deja allí en señal de amistad hacia los pequeños.


"A sangre fría", Truman Capote, Harper Lee, "Matar a un ruiseñor"

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