La impresión primera que me ha causado esta novela es de cierto desconcierto. Desconcierto por ser un thriller interesante que va ganando ritmo según pasan los 38 capítulos en que se distribuye la narración, pero que al tiempo incurre en ocasiones -más de las disculpables en mi opinión- en algunos errores lingüísticos a los que me referiré más adelante.
Méritos
El relato tiene méritos evidentes pues, aunque no estamos ante una obra de arte, sí que nos hallamos delante de una narración bien construida con unos sólidos personajes y una trama que en parte se desarrolla en un momento historico de nuestro país muy importante: la entrega de la administración del Sáhara español por parte de España a los países limítrofes: Marruecos, Mauritania y Argelia.
- Estructuralmente la narración se inicia casi por el final de la historia: Alberto Correa està herido en una zona boscosa próxima a una carretera o calle a la que intenta aproximarse. Este inicio se sitúa en el momento actual.
Los 38 capítulos que forman el relato van marcados con el momento temporal en que suceden los hechos que en cada uno de ellos se relatan: los dias de octubre y noviembre para los situados en 1975 y, simplemente, el día de la semana para los que tienen lugar actualmente.
- Los personajes: Con ellos se pueden hacer agrupaciones:
- Los Correa: los hermanos Alberto y Fernando; sus respectivas mujeres: Consuelo y Renata; el hijo de Alberto: Tomás, estudiante universitario; el grupo de amistades de la universidad: Filippo y Alessandra, dos chicos italianos que están de Erasmus en Barcelona;
- Los Igner: Muhammed, el padre; Youssef su hijo; el detective Xavier Santamaría.
- Los delincuentes: teniente Castellón, Hadi, los guardaespaldas y matones: Basile, Samir Suárez, Tenacio..., el traficante José Esteban y su mujer Carmen.
- Próximos al mundo delincuencial por sufrirlo en propia carne o por dar suelta a un sentimiento vengativo estarían los Bachir: Ahmed Bachir y su mujer Hahmud.

