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22 oct 2021

Francis Scott Fitzgerald. EL PAGARÉ

21 comentarios:

«Soy editor. Acepto novelas largas sobre jóvenes enamorados escritas por viejas solteronas de Dakota del Sur, historias de detectives protagonizadas por miembros de clubs selectos y mujeres apaches “de profundos ojos oscuros” y ensayos sobre amenazas de aquí y de allás o sobre el color de la luna en Tahití, escritos por profesores universitarios y otros desempleados. […] Prefiero sacar un libro con una preventa de quinientos mil ejemplares antes que descubrir a un Samuel Butler,, un Theodore Dreiser y un James Branch Cabell en el mismo año» (apartado I de “El pagaré”)

Conocí este relato largo o novelita cortita de tan sólo unas 60 páginas gracias a la reseña que Miss Hurst, administradora junto a Miss Bingley del magnífico blog Las Inquilinas de Netherfield que visito con frecuencia, publicó sobre ella hará sólo cosa de dos semanas. Le dejé un comentario en el que le manifestaba mi admiración por Francis Scott Fitzgerald y el interés por el relato que su entusiasta opinión había despertado en mí. "Voy directo a por él", le decía en el comentario que le dejé. Y no era una frase hueca, vacía, de simple cumplido con una amiga bloguera. No, para nada. Era la verdad pura y dura. Efectivamente a la semana siguiente estando de visita en una librería de Jerez de la Frontera que me recomendaron vivamente, la librería "El Laberinto", casualmente lo vi en el expositor y sin dudarlo un momento lo adquirí de inmediato.

Sinopsis (ofrecida por la propia editorial)
Relatos desconocidos de Scott Fitzgerald
"El pagaré" es un divertídisimo relato sobre el sector editorial que critica la búsqueda sin escrúpulos de historias sensacionales con criterios exclusivamente comerciales. Escrito en 1920, cinco años antes de la publicación de "El gran Gatsby", «El pagaré» es un relato que permanecía inédito. En 2017 The New Yorker lo descubrió y publicó. Iba a ser publicado en Harper’s Bazaar, pero Francis Scott Fitzgerald nunca lo envió para su publicación. Narra la historia de un editor que acaba de contratar un exitoso libro, las memorias de un médico convertido en investigador de fenómenos paranormales. Después de un exitoso lanzamiento de casi medio millón de copias, el editor decide visitar al autor para firmar su próximo libro… La ilustración de cubierta es del gran dibujante Seth.
 
Del autor nada de mi propia cosecha voy a decir aquí. Pienso que su figura será sobradamente conocida por todos los aficionados a la literatura que visitan este blog. De todos modos para no dejar a nadie en la completa ignorancia pongo aquí sin modificar ni una coma la breve biografía que del escritor aparece en la solapa del relato elegantemente publicado por Nórdica Libros:

Francis Scott Fitzgerald (Saint Paul, 1896 - Hollywood, 1940). Considerado uno de los más importantes escritores estadounidenses del siglo xx y portavoz de la «Generación Perdida». Su obra refleja el desencanto de los privilegiados jóvenes de su generación, aquellos norteamericanos nacidos en la última década del siglo xix, a quienes les tocó madurar durante la Primera Guerra Mundial y que arrastraban su lasitud entre el jazz y la ginebra. Sus obras están escritas con un estilo elegante y situadas en fascinantes decorados. Destacan A este lado del paraíso (1920), Suave es la noche (1934) y, por supuesto, El gran Gatsby (1925).


Mi comentario 
Como bien dice Miss Hurst en Las Inquilinas de Netherfield poco se puede decir de una obrita tan breve si es que no se quiere desvelar nada importante de ella y destrozar el inmenso placer que su lectura supone.  En primer lugar cabe hablar de por qué este relato se traspapeló y quedó en el olvido hasta que fue descubierto por los administradores del legado Scott Fitgerald dentro del mismo; estos administradores lo vendieron a la Biblioteca Beinecke (de libros raros y manuscritos) de la Universidad de Yale en 2012. El gran público norteamericano lo conoció, junto a un buen número de otros relatos y cuentos inéditos del escritor de Minnesota, en una antología publicada en 2017 con el título de I'd Die for You: And Other Lost Stories.  Hasta nosotros ha llegado en esta primera edición realizada por Nórdica Libros en septiembre de 2021 en traducción de Blanca Gago.

The lost generation, La generación perdida
Cuál fue la peripecia del texto salido de la pluma de Scott Fitzgerald la relata con pelos y señales Miss Hurst en su blog. En síntesis la cosa sucedió así: El autor en el momento de la escritura tenía 23 años y ya empezaba a despuntar en el mundo literario. Ese mismo año, 1920, ya había publicado con magnífica acogida "A este lado del paraíso", razón por la que el editor de Harper's Bazaar le pidió un relato. Scott Fitzgerald lo escribió y lo dejó en la oficina del agente que el novelista tenía en Nueva York para que se lo hiciese llegar al editor de Harper's Bazaar. Pero el agente de Scott decidió enviarlo al Saturday Evening Post, motivo por el que el escritor le pidió su devolución para revisarlo dado el prestigio de la revista. Y a partir de aquí, una vez que el manuscrito volvió a estar en manos de su autor se le pierde la pista. La razón seguramente fue que Francis Scott Fitzgerald estaba en estos momentos plenamente inmerso en la escritura de su novela "Hermosos y malditos" que aparecería en 1922.
 
El relato de "El pagaré" está puesto en boca de un editor que oculta su nombre y que como se puede comprobar leyendo la cita que encabeza esta reseña entiende su oficio como una ocupación destinada a ganar cuanto más dinero mejor sin interesarle mucho la calidad de aquello que llega hasta sus manos. En algún momento dice que él tiene que sacar a flote dignamente a su mujer e hijos y que más vale un libro malo que venda mucho (historias amorosas, novelas tipo hard boiled o ensayos sobre naderías escritos por universitarios y otros desocupados) que obras firmadas por grandes cabezas pero que el gran público jamás lee.

Como se ve por lo anterior Fitzgerald plantea esta narración como una pulla al mundo empresarial -el mundo de la edición y la distribución- que rodea al creador de literatura. De manera muy ingeniosa se presentan estos dos mundos: el de la creación artística y el puramente mercantil que está a su alrededor. El sarcasmo del autor llega en el relato a tocar incluso el ámbito autoral al presentarnos a un escritor, un médico, que decide internarse en el mundo de los fenómenos paranormales, algo que evidentemente es cualquier cosa menos propio de la ciencia. En la época en que Scott Fitzgerald escribía este cuento la literatura de fenómenos paranormales gozaba de enorme éxito en USA. La ironía, el humor sarcástico, la sorna, la burla, presentes aquí muestran bien a las claras que el de Minnesota tenía en muy poca consideración este tipo de literatura que normalmente presentaba como hechos ciertos puras supercherías.

Junto a lo paranormal el breve relato también toca tangencialmente los efectos que en USA dejó la Primera Guerra Mundial en la que Fitzgerald, como muchos otros jóvenes escritores americanos (Hemingway, Steinbeck, Faulkner, Eliot y otros), participó sufriendo y viviendo experiencias muy duras cuyo recuerdo lo acompañarían el resto de su vida. El relato gira precisamente sobre uno de los muchos problemas que la participación en el conflicto bélico entrañó a algunos de sus participantes y cómo siempre hubo personas aprovechadas que se lucraron con el sufrimiento y la credulidad de las buenas gentes. Y no digo más porque si no descubriría la trama y como he dicho no quiero hacerlo.

Pero sin duda alguna lo esencial del relato es la burla que se hace del mundo editorial. En realidad cabría decir que hay mucho de metaliteratura especialmente en las primeras páginas del cuento pero referida la misma fundamentalmente a esta pata empresarial despreciada con frecuencia por los artistas pero muy necesaria para que su trabajo de creación les sea provechoso. Así, en esta ficción, ante el lanzamiento de la edición de 300.000 ejemplares del libro "La aristocracia del mundo espiritual" escrito por el médico Harper, su editor está nervioso y lo vemos controlando en lo posible todos los extremos de la salida del libro: su distribución, el escaparatismo, la publicidad, etc.
«La fecha de lanzamiento fue el 15 de abril. El día 14 un contenido silencio invadió las oficinas y abajo, en el departamento de ventas, los empleados miraban nerviosos los espacios vacantes que quedaban entre las pilas de libros, así como los escaparates vacíos, donde tres expertos escaparatistas iban a pasarse la tarde trabajando para disponer los libros en cuadrados, pilas, montones, corazones, estrellas y paralelogramos.»
En resumen, pues, esta breve narración toca tangencialmente tendencias literarias que en esos años, 1920, estaban muy en boga: lo paranormal, lo humorístico, lo posbélico y lo propio del mundo editorial... Es increíble que en poco más de 60 páginas quepa tanto; sólo los grandes, y Scott Fitzgerald lo era, aunque en ese preciso momento no lo sospechasen los encargados de enviar, recibir y publicar  originales manuscritos, o sea, su agente y cuantos en las sedes de periódicos y revistas literarias se encargaban de estas minucias. Cinco años después de esos olvidos de unos y de otros ese chico ya con 29 años publicaría una novela, "El gran Gatsby", que deslumbrará al mundo. En junio de 2013. casi en los inicios de este blog, publiqué una entrada sobre esta novela y sus versiones cinematográficas que desde aquí os invito a leer [para acceder a esa entrada basta con pinchar aquí]

Hace nada -una semana tan sólo- leí un interesante artículo de Ignacio Echevarría en "El Cultural" sobre los libros en cuanto objetos. Creo que lo que allí comenta este critico y editor viene al pelo en el caso del relato comentado. Es cierto que en el mismo Fitzgerald ironiza, considerándolo asunto menor, sobre cuanto rodea al contenido textual de la obra literaria; pero no lo es tanto y mucho menos hoy cuando la fácil reproducción digital de los textos ha originado un enorme roto a la industria que se ha visto atacada y en muchos casos desarbolada por culpa del pirateo informático. De ahí que ahora mismo -y es en esto en lo que insiste Ignacio Echevarría- la presentación del libro en cuanto objeto: su formato, su portada, la tipografía empleada, la calidad del papel, el color y la textura elegidos para las hojas de respeto, etc. no sean asunto menor. Así lo ha entendido Nórdica Libros que ha cuidado mucho estos extremos destacando entre ellos la ilustración de la portada  realizada por el dibujante norteamericano Seth. Es la misma ilustración con que salió publicado en 2017 por The New Yorker

Concluyo con un consejo para aquellos que no se hayan acercado aún a Francis Scott Fitzgerald: empezar por alguno de sus relatos es una magnífica manera de aproximarse a él.  Si se deciden por "El pagaré" les aseguro una lectura sencilla y agradable que les resultará plenamente satisfactoria.


Título original: The I.O.U.
Autor: Francis Scott Fitzgerald
Editorial: Nórdica
Traducción: Blanca Gago
Páginas: 62
Fecha publicación original: 2017 (escrito en 1920)
Fecha esta edición: septiembre 2021
Encuadernación: rústica con solapas
Ilustración de cubierta: Seth, para The New Yorker (edición del 20 de marzo de 2017)




17 feb 2016

Unas novelas américo-irlandesas

14 comentarios:
He leído hace nada "El bar de las grandes esperanzas" de J. R. Moehringer y  "Alguien" de Alice McDermott, dos novelas escritas por estadounidenses en cuya formación vital el componente irlandés pesa mucho. Ambos relatos tienen un fortísimo componente autobiográfico.

Alice McDermott, J. R. Moehringer, "Someone", "Alguien", "El bar de las grandes esperanzas"

 En el primero de ellos este elemento es manifiesto pues es el propio escritor quien se muestra con nombre y apellidos en la narración de la iniciación vital de un ser hambriento de padre que lo encontrará en el grupo humano compuesto por un tío suyo y los amigos de éste. Este grupo resulta atractivo para el niño que es JR (nombre que tiene el personaje-narrador-escritor) por la bonhomía, afectividad, sensibilidad y cariño que desprenden la mayoría de ellos; y estas características encuentran su explicación única y exclusivamente en el hecho de que sus orígenes son irlandeses con las ventajas y riesgos que ello conlleva.

Las ventajas, más o menos, acabo de exponerlas: JR encuentra en su tío Charlie y en los amigos de éste el padre que no ha disfrutado al haber dado éste la espantada cuando él tenía escasos años. ¿Desventajas? Las derivadas del acto que convoca a las personas su asistencia al bar donde se reunen: la bebida, el alcohol, la dependencia etílica. Entre estos dos extremos transcurrirá la adolescencia y primera juventud de JR. Sobre si pudo más o no la bebida sobre quien cuenta su experiencia vital no cabe adelantar datos, sólo repárese en que el narrador de su propia vida es un J. R. Moehringer ya instalado prestigiosamente en su profesión de periodista (ganador el año 2000 del Premio Pulitzer a la mejor Crónica) que ve al final del relato cómo acaba una época de los EE UU con el primer ataque sufrido por esta superpotencia dentro de su propio territorio el 11 de septiembre de 2001.

En la segunda novela, "Alguien", el componente autobiográfico no es tan explícito. En ésta la escritora, también de origen irlandés, presenta la vida de Marie, una mujer que vive en Brooklyn a donde arribaban los emigrantes irlandeses y que vive la vida que le ha tocado: una vida anónima, sencilla, normal, sin aspavientos, dura en ocasiones y grata en otros momentos; en definitiva una existencia vulgar en el más noble sentido de la palabra. En "Alguien" el peso de la herencia irlandesa se patentiza en casi todo, especialmente en Gabe, el hermano de Marie que llegó a cantar misa y a dirigir una parroquia durante un año:
"Al observarlo [se refiere a Gabe] sentado a la mesa, consideré por un instante la idea de que aquellos modales irlandeses que mis padres nos habían inculcado bien podrían haber sido una manera (frágil, pero real) de mimar, de acorralar, de apisonar, de reprimir lo que fuera que había destruido a mi hermano el verano anterior." (pág. 204)
Ireland's pub, "Alguien", Moehringer, McDermottEn ambos relatos aparece el alcohol como un elemento importante en la vida de estos seres que son americanos pero se sienten irlandeses y que beben como irlandeses: hasta la borrachera. En  el bar de Steve que primero se llama "Dickens" para más adelante cambiar a ser "Publicans" el tío Charlie, que trabaja en él, bebe habitualmente con sus amigos y clientes cerveza y whisky sin moderación alguna. Estos bebedores habituales, opinadores de todo lo divino y humano aunque especialmente de mujeres, apuestas deportivas y ... ¡¡literatura!!, aparecen en el relato bajo los nombres de Poli Bob, Cager, Colt, Dalton, DePietro, Don, Georgette, Joey D, Bobo, Michelle... Curiosamente serán estos seres no muy ejemplares los que cubrirán la carencia paterna que late en el pecho de JR; a través de ellos y en su compañía el adolescente irá conociendo los entresijos de la vida. Será a ellos a quienes confiese sus primeros escarceos amorosos, sus decepciones, su feroz enamoramiento de Sidney, sus deseos de estudiar en Yale, sus desánimos, etc., etc. Estos hombres acogen al "huérfano de padre" JR de modo parecido a cómo Mowgli fue acogido por la manada de lobos de Akela en "El libro de la Selva" que escribiera Ruyard Kipling:
"Además de guapo, Bobo era osuno. No sólo tenía un nombre que sonaba como el de Baloo, sino que se parecía al oso de El libro de la selva: desgreñado, con voz ronca y un gran hocico húmedopor si la conexión de Bobo con El libro de la selva no bastara, Wilbur era negro y esbelto, una pantera en miniatura. Bobo se parecía a Baloo, pero Wilbur era Bagheera." (pág. 110)
Por su parte, el mundo que rodea a Marie en "Alguien" es menos alcohólico que el que rodea a JR en la localidad de Manhasset, en Long Island. Con todo y con eso Marie se siente atraída por el olor a licor que emana de las bocas de aquellos hombres a los que quiere: en primer lugar, su padre al que de bien niña acompañaba hasta la puerta de alguno de los bares en donde él entraba a echarse una copa a su coleto; luego, naturalmente, Walter Hartnett, el gran amor de su vida, que la dejará por otra más rica y que también quedará atrapado en las redes de la dependencia alcohólica

En ambos libros -y  esto considero que también es muy irlandés- se vive un auténtico matriarcado cual corresponde a la cultura católica en la que tradicionalmente toda la responsabilidad de la casa y la toma de decisiones domésticas que toman o hay que tomar sobre los miembros que la integran recae mayormente en la mujer. Los hombres en general viven sólo preocupados por ellos mismos, su única dedicación vocacional es el juego (apuestas a partidos de  beisbol, a carreras de caballos, combates de boxeo...) y la bebida, razón por la que sus mujeres son bastante independientes: mujeres fuertes y valerosas que han de ocupar el lugar abandonado por el hombre. En "El bar de las grandes esperanzas" la madre de JR y su hermana Ruth viven aunque ya son adultas en la casa de los abuelos a la que vuelven cuando las cosas les van mal.
"mi madre y yo vivíamos con mi abuelo, mi abuela, los dos hermanos de mi madre –ya adultos, el tío Charlie y la tía Ruth–, y con las cinco hijas y el hijo de la tía Ruth." pág. 21)  
Ruth,  ha abandonado a Harry, el marido que la golpeaba en sus frecuentes borracheras, y junto a su hermana pasarán de un trabajo a otro incluso cambiando de localidad para poder subsistir en humildes empleos que las permitan sacar adelante a su familia.

Brooklyn, emigración irlandesa a USA
Del mismo modo en "Alguien" las mujeres son las auténticas protagonistas de sus vidas y las directoras de las ajenas. La madre de Marie dirige la casa con mano de hierro habida cuenta del alcoholismo paterno. Es muy dura con sus hijos, en especial, con Gabe, aunque también con Marie a la que constantemente insta a buscarse un trabajo para colaborar al sostenimiento de la familia. La misma Marie no será una niña dócil y durante su adolescencia y primera juventud saldrá mucho con chicos con los que beberá y disfrutará, algo que su hermano Gabe siempre le echará en cara. Cuando la vemos ya mayor, viuda y con los achaques propios de la vejez es una anciana de carácter indómito ante sus hijas Helen Susan, que se ocupan de ella pues de los hermanos Tommy y Jimmy apenas si se nos dice otra cosa sino que se lo pasan de rechupete bebiendo y saliendo con cuantas más chicas mejor. Y es que, claro, ellos son hombres-

En las dos novelas se observa que niños y niñas -hombres y mujeres- son dos mundos que giran autónomamente aunque se precisan mutuamente atrayéndose y repeliéndose alternativamente. Especialmente en "Alguien", una obra de seres normales que cuenta una historia normal, tiene interés el asunto de la fealdad: Marie tiene gafas y un ojo problemático, Walter Hartnett padeció poliomelitis,  Bill Corrigan es ciego pues perdió la vista al ser gaseado en la primera guerra mundial.... También en "El bar..." hay un personaje, Cager, que volvió traumatizado de Vietnam, otro, Poli Bob, que es un policía iletrado que toma los libros a deseo, Joey D era "una especie de Frankestein de Barrio Sésamo: la cabeza de Coco, la cara de Óscar el Gruñón, el tórax de Paco Pico" (pág. 106)... En el fondo también en este relato cada uno tiene sus taras.

Si tradicionalmente algo hay característico de lo irlandés -tópicamente, diría yo- ello es el peso de la religión católica sobre sus nacionales. Naturalmente estamos en el siglo XXI y la secularización se ha extendido por todos los países como el,aceite. Las iglesias, lugares de reunión de la comunidad en el pasado, han sido sustituidas, incluso en países de ascendencia tan católica como Irlanda, por otros centros de reunión. En "El bar..." es el bar "Publicans" donde la comunidad formada por ese completo plantel de personajes se ayuda, se socorre espiritualmente, intercambia sus pareceres, se educa... En "Alguientambién se percibe cómo la religión, aún estando muy presente en el personaje de Gabe, va siendo sustituida por otras manifestaciones y localizaciones. Concretamente se dice en esta novela algo que es una auténtica realidad en todas nuestras sociedades:
"Siendo una pareja católica, las iglesias deberían haber sido el punto de referencia de nuestras vidas, pero lo cierto es que fueron los pasillos revestidos de azulejos de aquellos viejos hospitales de ciudad los que marcaron los instantes más importantes de nuestra vida en común. Los nacimientos de nuestros cuatro hijos, la muerte de mi madre, las operaciones de amigdalitis y de apendicitis que se sucedieron, la hernia de Tom, la crisis nerviosa de Gabe y, en aquel momento, esa cirugía, al día siguiente, para reparar mi ojo izquierdo." (pág. 88)

Peter Ustinov, Terence Stamp, "Billy Budd", Melville,
Irlanda es un país que ha dado al mundo una inmensa nómina de valores literarios. Quizás sea su ubicación geográfico, o el mar que la rodea, o su antigua lengua y las leyendas que en ella han llegado hasta nuestros días... o por lo que sea, el caso es que la literatura, escrita por irlandeses o no, rezuma en los autores de ascendencia irlandesa por todos sus poros. Si bien en ambos relatos hay referencias literarias de interés es en "El bar..." donde estas más abundan. En mi opinión dos son las principales en esta narración: la primera se basa en el juego de palabras que Moehringer realiza con los nombres de los libreros Bill y Bud para los que JR trabaja a fin de contribuir a la economía familiar y que son los que se ocuparán de su educación intelectual aconsejándole lecturas, en especial cuando es aceptado por la Universidad de Yale para cursar sus estudios de graduación allí. Estos nombres, Bill y Bud, están tomados del título de la novela de Herman Melville "Billy Budd", En el relato autobiográfico de Moehringer la referencia a la misma se realiza sobre todo a partir de la versión cinematográfica de 1962 dirigida por Peter Ustinov y protagonizada en el papel del marinero indómito por Terence Stamp. Herman Melville diseña en "Billy Budd" un mundo de hombres con leyes, algo así como era el bar de las grandes esperanzas y que el tío Charlie conocía y respetaba. Por eso esta novela de Melville, -que habla de una evolución personal, de una inciación a la vida, de un ingreso en la vida adulta, superadas ya las inseguridades propias de la adolescencia y primera juventud-, es esencial para la evolución de JR que duda sobre su siguiente paso a dar en la vida y que Charlie, su tío Charlie, le viene a aclarar cuando habla de la misma en el bar:
"Billy Budd se parece a Cristo. Billy acepta que lo ahorquen porque sabe que ha cometido un error. ¿Me seguís? Mata a Claggart accidentalmente y debe pagar. 'Que Dios bendiga al capitán Vere', es lo que dice Billy cuando le ponen la soga al cuello, porque hay que cumplir unas reglas. Sin reglas lo que hay es anarquía. Billy ha cometido un error y lo paga con la vida... " (pág. 411)
Hay otras importantes referencias literarias como las realizadas a los poetas Yeats, Lorca, Rilke, Byron..., pero sin duda la mayor y más importante tras la de Melville es la hecha a la figura de Charles Dickens quien da nombre no sólo al bar hasta que Steve, su dueño, lo cambió por el de "Publicans" sino también a la novela real "El bar de las grandes esperanzas", sin olvidar (no, no se puede olvidar) la novela "David Copperfield". Quizás sea esta novela de Dickens la clave sobre la que se apoyan estas dos novelas que reseño pues en el fondo ambos personajes, JR en  "El bar..." y Marie en "Alguien" perciben ser como son por culpa de la infancia vivida. Así dirá JR cuando ya adulto y superadas sus adicciones decide, esta vez definitivamente, escribir la novela que estamos leyendo y visita el viejo pub y ve a sus viejos contertulios:
"Había vuelto a leer David Copperfield, para distraerme, para consolarme, y me acordé de una frase que aparece hacia el final de la novela, cuando David se lamenta de los «restos errantes» de su orfanato." (pág. 493)
En "Alguien" este relato dickensiano impregna toda la novela. El personaje de Marie explica en gran medida su evolución personal -(también la novela de Alice McDermott es una novela de iniciación, un bildungsroman, una búsqueda en la niñez y adolescencia de justificación de la vida adulta)- a la luz de "David Copperfield":
"Había leído las suficientes páginas de David Copperfield como para saber hasta qué punto una infancia dramática podía presagiar una vida igualmente dramática." (pág. 151)
Scott Fitzgerald, "El gran Gatsby", Leonardo di Caprio, Tom Buchanan
No se puede dejar de lado tampoco la influencia que "El gran Gatsby" de Francis Scott Fitzgerald [leer reseña aquí], otro norteamericano de ascendencia irlandesa, tiene en estos dos escritos. En el de Moehringer, Sidney es la Daisy Buchanan de JR; y éste es Scott Fitzgerald pues igual que el novelista fue advertido de expulsión en Princenton, Moehringer será llamado a capítulo por el decano de su facultad en Yale dado el bajo rendimiento que estaba dando y le advertirá que de seguir así sería expulsado de la Universidad. Del mismo modo en el relato de la McDermott Walter Hartnett será el gran amor de Marie. Ambos personajes, Sidney en "El bar..." y Walter Hartnett en "Alguien" juegan a placer con sus enamorados abandonándolos por otros más acordes con su clase (Sidney) o sus aspiraciones económicas (Walter Hartnett).

Como es natural en las denominadas novelas de aprendizaje o de iniciación, estos libros sirven a asus autores como terapia, como catarsis o como terapia y catarsis. Cuando ya se ha superado la etapa de inseguridades adolescentes o se ha doblado ya la esquina y enfilado la vejez, estas recapitulaciones vitales sirven de autoafirmación liberadora, de catarsis, de terapia en definitiva. En "El bar..." la declaración es  patente. Dice su autor casi al final del libro cuando nos cuenta que está escribiendo la obra que nosotros estamos ya leyendo
" Escribía en un arrebato, como en trance, sobre mi pueblo, y era la primera vez que experimentaba la escritura como catarsis." (pág. 497)
y un poco antes ha hecho declaración expresa de sus referentes literarios en el género catártico que está realizando: 
"Pensaba en mis novelas favoritas –El gran Gatsby, David Copperfield, Las aventuras de Huckleberry Finn, El guardián entre el centeno" (pág. 382)
En "Alguien" si bien de manera no expresa se puede apreciar el carácter terapéutico que tiene la escritura de esta narración para su autora. Así vemos cómo Marie sueña en la ficción asuntos o aspectos aún no producidos en el mundo de la realidad pero que con bastante probabilidad le sucederán. Es lo que se puede deducir del sueño que tiene Marie de la muerte de un ser querido:
"Tan real y terrible había sido la aflicción provocada por aquella pesadilla que tardó unos segundos en desaparecer. Ya había tenido pesadillas semejantes alguna que otra vez. Me seguía doliendo la garganta de lo real que había sido." (pág. 221)
novela de formación, novela de iniciación, novela de aprendizaje, bildungsroman
La catarsis lo que busca es la purificación, la liberación de lo que nos inmoviliza o nos coarta. El joven Moehringer está incapacitado para ser él mismo por la mitificación que en su interior había realizado de la ausente figura paterna. Todo lo que su padre hacía para JR tenía un valor digno de ser imitado. La veneración que el novelista siente por Sinatra no es más que la traslación de la que sentía por su padre, locutor de radio conocido como la "Voz", igual que el cantante. Cuando JR logre quitarse de encima la atracción sentida hacia su padre aparecerá el auténtico John Joseph Moehringer Jr., y tomar copas con él no es la manera de hacerlo por mucha intimidad engañosa que éstas puedan transmitir:
"Yo sabía que las copas eran la causa de aquella intimidad recién descubierta entre nosotros. Pero ¿y qué? Las copas nos ayudaban a relajarnos y a vencer el sentimiento de culpa que pudiéramos albergar por querernos. Las copas nos permitían olvidar todo lo que había hecho, y todo lo que no había hecho. ¿Qué objeciones podíamos ponerle al alcohol, si el alcohol nos permitía conseguir todo aquello? (pág. 479)
[---]
Pensé en Bill y en Bud. Ellos me habían advertido de que la desilusión era el mayor peligro al que me enfrentaba.«Mi padre no es una buena persona, pero tú no eres tu padre.» Al decirle aquello a ese joven del espejo con la barba llena de espuma, me sentí independiente. Libre. Este tomar conciencia de la realidad es el primer paso para empezar a ser uno mismo." (pág. 483)
Ese joven del espejo se consolidará como persona gracias a este desprendimiento de la figura paterna y gracias sobre todo al trato humano con los hombres y mujeres del "Publicans", pero también gracias a toda la carga de conocimientos adquiridos a través de las lecturas, del cine y de la música ha leído, visto y escuchado a lo largo de su vida. En Cine, además de la película de Peter Ustinov sobre "Billy Budd" se cita en el relato nombres de actores como Steve McQueen. pero sin duda el influjo del Cine es más importante en "Alguien" que en "El bar...". En la novela de Alice McDermott, una de las claves del relato se esconde en la película de Hitchkock, "La sombra de una duda" protagonizada por Joseph Cotten. En este film la inestabilidad del grupo humano se inicia cuando llega a la casa un tío soltero de la familia de oscuro pasado y por lo tanto bajo sospecha; en cierto sentido este tío protagonizado por Joseph Cotten es análogo al tío Gabe, soltero y también con un oscuro pasado.

En cuanto a la música, la balanza se inclina decididamente del lado de "El bar...". Son innumerables los temas que se citan en este relato. El personaje de JR vive "en música", se podría decir. Son tantos y tan de mi gusto estos temas que los he buscado a través de spotify y los he colocado en la página de este blog "Música que me gusta escuchar" a la que se puede acceder pinchando en ella. Para los perezosos que no vayan a pasarse por esa página les incluyo en esta misma entrada un adelanto de cinco temas elegidos entre los 31 que aparecen en la citada página.

En "Alguien" sin embargo las alusiones musicales escasean. Tan sólo hay una referida al gran éxito que en la década de los setenta tuvo en Broadway el musical de Glen Daly  "Mary's A Grand Old Name". Con esta alusión la autora pretende decirnos que tras la figura humilde y rutinaria de una mujer cualquiera se esconde una peripecia vital tan importante como cualquier otra.

Nuevo periodismo, Memorias autobiográficas, Relatos de no-ficción
En cuanto al género literario en el que situar estas narraciones creo que la de Alice McDermott es claramente una novela de ficción, aunque esté inspirada más o menos en su peripecia vital o en alguna próxima de su entorno. Sin embargo la de Moehringer qué es: ¿libro de no ficción,unas memorias, o libro de ficción (memorias o autobiografía novelada)? Creo que es una novela de no-ficción pues la anécdota que se presenta es coincidente con la real vivida por el autor. Él mismo a lo largo del relato duda sobre el género de lo que está creando:
"En el año 2000 me había trasladado a Harvard becado en la cátedra de Periodismo. Allí había retomado mi libro sobre el Publicans, que decidí escribir como obra de no ficción." (pág. 492)
si bien en momentos anteriores del relato su propósito era el de hacer una obra novelesca de pura ficción:
"Más tarde hablé con Dalton y con De Pietro sobre mi teoría [están hablando sobre la lámpara maravillosa de Aladino] y les conté, muy emocionado, que tal vez Aladino pudiera serla clave de mi novela sobre el Publicans, y que la titularía Mil y una noches en el Publicans. (pág. 351)
Final:- No me puedo resistir a señalar el hecho de que durante la lectura de ambos relatos mi cabeza no podía por menos que recordar el asunto, también autobiográfico, memorialista y de formación que expuso el escritor américo-irlandés Frank McCourt en su exitosa novela de no-ficción"Las cenizas de Ángela". Ha sido este hecho, unido a los elementos señalados en esta entrada lo que me ha llevado a pensar que existe una corriente literaria irlandesa que fluye bajo gran parte de la narrativa estadounidense.
¿Pensáis vosotros también así o disentís absolutamente de esta opinión? ¿Conocéis autores norteamericanos de claras raíces irlandesas?




2 jun 2013

El gran Gatsby

4 comentarios:

 La versión de la novela “El gran Gatsby” de Scott Fitzgerald que está ahora en cartelera realizada por Baz Luhrmann es el cuarto remake que desde su aparición en 1925 se hace de la misma. Ya en 1926, como consecuencia del éxito que el relato conoció desde su publicación, se rueda una película muda de la que no se conservan copias (wikipedia dixit). Casi 25 años después –el cuarto de siglo parece que es el módulo temporal que se repite entre las sucesivas versiones-, en 1949, aparece la dirigida por Elliott Nugent que no he visto pero que dado su protagonista principal, Alan Ladd , no auguro nada bueno de ella (de jóvenes entre el grupo de amigos cuando queríamos descalificar una película decíamos aquello de “es más mala que las de Alan Ladd”). Y en 1974 llegó la que puso rostro perdurable a Jay Gatsby (Robert Reford) y a Daisy Buchanam (Mia Farrow), dirigida con gran acierto por Jack Clayton y que, imagino,  todos cuantos hemos visto la de 2013 teníamos como patrón a superar durante su contemplación. Finalizaré esta relación de adaptaciones diciendo que en 2001  (de nuevo el módulo del cuarto de siglo) Robert Markowitz hizo una versión de mucha calidad para televisión protagonizada por Mira Sorvino y Tobby Stephen.


Las dos mejores adaptaciones son respetuosas con el texto novelístico
en lo tocante a la historia del misterioso Jay Gatsby y su imposible y perdido amor con Daisy, si bien entre ambos films cabe señalar en mi opinión algunas importantes diferencias:
Jack Clayton  recrea los felices años 20 con mayor fidelidad: música de jazz del momento, coches lujosos que corren pero no vuelan, diversión a raudales pero no vorágine mareante...  Baz Luhrmann, por su parte, y quizás para desembarazarse de la losa que inevitablemente le suponía la película de 1974, opta por dejar su impronta con acierto al insistir en la función de narrador-testigo de Nick Carraway ("estoy dentro y fuera al mismo tiempo", repite en varias ocasiones el personaje); también se vale de un ardid para realzar la labor de autor de Scott Fitzgeral: inventar que Nick Carraway está escribiendo la narración que estamos contemplando por recomendación de su psicoanalista a fin de eliminar los fantasmas interiores que pudiera tener. En mi opinión las imágenes cinematográficas superponiéndose a la escritura y las letras que aparecen y desaparecen en ciertos momentos son un claro homenaje al magnífico escritor que era Fitzgerald al mostrarnos el acto de escritura. Sin embargo creo que se pasa dos o tres pueblos cuando para dejar su sello sustituye la música propia de los años 20 por melodías pop actuales con insistencia en el sonido acústico-electrónico, siendo considerada como es la novela de Scott Fitzgerald "la novela de la era del jazz de la literatura norteamericana". Tampoco me gustó, aunque entiendo que le viene obligado por el formato de 3D en que ha realizado la filmación (yo la he visto en 2D), el ritmo vertiginoso de imágenes que impone en algunos momentos de la historia, por ejemplo durante la fiesta en la ciudad con Tom Buchanan, la amante de éste y otras chicas, o las dos carreras de coches que llegan a ser mareantes para el espectador.

En cuanto a los actores ninguno de la versión actual: Leonardo DiCaprio (Jay Gatsby), Tobey Maguire (Nick Carraway),  Carey Mulligan (Daisy), Joel Edgerton (Tom Buchanan), Isla Fisher (Myrtle Wilson), Elizabeth Debicki (Jordan Baker), Amitabh Bachchan (Meyer),  y el resto, desmerece de los de la de Clayton: Robert Reford, Sam Waterston, Mia Farrow, Bruce Dern, Karen Black, Howard da Silva y otros respectivamente. Más bien al contrario los actores no protagonistas de la película de Luhrman superan en general a los de la de 1974.


En definitiva, una más que excelente ocasión para volver a leer esta magnífica novela y así poder captar mejor -o incluso por primera vez- detalles que en el relato fílmico de 144 minutos pasan desapercibidos o quedan poco matizados. Tal ocurre con la omnipresencia de la mirada del Dr. Eckleburg desde el anuncio publicitario que vigila el inconsecuente y vacío discurir de los humanos por esa zona de Queens (afueras de Nueva York, en construcción frenética durante esos años locos) y que es un remedo del narrador-testigo Nick Carraway si bien silencioso como si de un dios o de Dios mismo se tratara pero que quiere subrayar la brutalidad de la sociedad capitalista norteamericana de esos años que maltrata a los pobres (George y Mirtle Wilson) quienes para sobrevivir han de venderse a los multimillonarios sin escrúpulos (Tom Buchanam, Baker, Daisy...) y degradarse llegando incluso  hasta morir (Mirtle se arrojará al paso del coche de Tom al creerse abandonada por él; y su marido George se ve abocado al asesinato al saberse vejado brutalmente). Y junto a este importante símbolo, la lectura aumentará, seguro, la comprensión de un gran número de personajes secundarios que en la película apenas si se insinúan. 

Por último, mirando por ahí, he encontrado un claro esquema (vid. supra) de las relaciones entre los personajes de la novela que creo que puede ser muy clarificador para cualquiera que no la haya leído o la tenga un poco olvidada en algún rincón de la memoria.