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20 sept 2024

¿Fue él? de Stefan Zweig

21 comentarios:

«Jamás, antes de conocer a Limpley, habíamos visto nosotros, gente mayor, que virtudes tan justas como la bondad, la cordialidad, la franqueza y la afectuosidad, por culpa de un estridente exceso, pudieran llevarle a uno a la desesperación.»



perros en la literatura, mascotas y humanos
En su brevedad esta novela corta, más bien un cuento, que Stefan Zweig publicó en 1935 es un claro aviso de lo que el mundo de las mascotas puede llegar a provocar en los seres humanos. En ¿Fue él? nos encontramos con una buena persona, John Charleston Limpley Stoke, casado con Ellen, una hermosa mujer de 28 ó 29 años a la que sin él darse mucha cuenta hace bastante infeliz debido, paradójicamente, al afecto desmedido que él siente por ella; también sus vecinos, Betsy que es quien cuenta la historia y su marido, ambos 25 años mayores que Limpley comienzan a sentir una cierta inquina hacia él por culpa del optimismo y bondad desmesurados que hacia ellos muestra John Charleston.

La pareja de mayores tienen entre ellos sus más y sus menos acerca de la felicidad o no de la joven pareja: «Es un hombre sumamente bueno y ella puede ser feliz con él», sostiene el marido, a lo que Betsy, más perspicaz que él replica diciendo: «¿Es que no ves que él, fanfarroneando de felicidad y con su mortal vitalidad hace sumamente infeliz a esa pobre mujer?». A estas consideraciones viene a sumarse el hecho de no tener hijos los Limpley tras más de siete años de intentarlo infructuosamente. Quizás, piensa Betsy, ahí radicara el estado de indiferencia y cierto abatimiento que creía percibir en su vecina a la que ha tomado verdadero cariño. Por eso cuando una amiga que fue a verla le regaló un bulldog recién nacido pensó que «aquel encantador animal podía ser un compañero de juegos perfecto para la señora Limpley». Pero, contrariamente a lo esperado y deseado por ella, fue el propio Limpley y no Ellen quien volcó todo su inagotable entusiasmo y cariño en el pequeño animal. 

En el exagerado comportamiento que hacia la mascota muestra John Charleston he visto reflejado el mundo actual. En 1935, por lo que Stefan Zweig refleja en ¿Fue él? existía ya en Inglaterra (la acción transcurre muy cerca de Bristol, en la zona del canal de Cardiff)  toda una poderosa industria en torno a las mascotas: «correa, cestitos, bozal, escudillas, juguetes, pelotas y huesitos», le compra Limpley; las visitas que hace al veterinario por cualquier nimiedad son más que frecuentes; le da los mejores productos de alimentación canina aparecidos en el mercado; e incluso llegó a sopesar la posibilidad de comunicarse con el animal estudiando el lenguaje perruno. Desmesura, exageración...
Al tiempo, el perrito se va haciendo dueño de la casa del joven matrimonio en especial del sofá que tienen en el salón donde Ponto, que así llaman al bulldog, holgazanea y utiliza para dormir sustituyendo al cesto que le habían comprado para ello. 

Todo va a cambiar cuando la señora Limpley note que está embarazada, que tras nueve años de matrimonio y perdida ya toda esperanza, iba a tener un hijo. ¿Qué opinará su marido que vive feliz en compañía de Ponto? ¿Y Ponto? ¡Ah!, ¿pero acaso los perros piensan? El bebé que Ellen lleva en su seno y que nacerá a su debido tiempo desplazará a Ponto de los afectos del marido. Pero... Nada más se puede decir de esta breve novela que se va a convertir en una especie de thriller a partir de este momento. Stefan Zweig con la maestría que es habitual en él tensionará el relato y nos hará dudar sobre los sucedidos que acaezcan. El mundo de los humanos y de los perros se cruzan, se alejan, se bifurcan, se acercan... ¿Tratar a las mascotas como si fueran seres humanos, hablar con ellos, demostrarles afecto desmedido, provoca en ellos reacción semejante, aunque inversa? Todo esto es lo que nos hace mantener viva nuestra atención y disfrutar con esta novelita.
«Lo que distingue el entendimiento animal del humano es que se limita exclusivamente al pasado y al presente, y no es capaz de imaginar algo futuro o de contar con ello.»
Cipión y Berganza, novelas cervantinas, siglo de Oro
Leer esta novela en la que los perros -un perro sólo en esta ocasión- tienen papel estelar me ha hecho recordar otros relatos en los que su protagonismo es semejante. El primero, naturalmente, es la cervantina novela ejemplar El coloquio de los perros donde los canes Cipión y Berganza discurren sobre todo lo humano y lo divino; y luego, claro, Los perros duros no bailan de Arturo Pérez Reverte, novela que no hace mucho reseñé en este mismo blog (digo no hace mucho y al ir a por el enlace veo que han transcurrido ya más de seis años desde entonces, ¡tempus fugit!). La idea es la misma en todas estas narraciones: la humanización de estos animales.
 
Este cuento largo o novela corta, como todo lo escrito por Stefan Zweig se lee muy bien y el asunto presentado es hoy de lo más oportuno, hace reflexionar -¡y mucho!- a quienes lo leen. Con todo y con ello no es de lo mejor escrito por este autor, aunque desde luego no desmerece en nada al resto de su enorme y potente Obra.
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Nota: Relleno con ¿Fue él? la letra Z en el Reto Autores de la A a la Z.y añado un título más en el Reto Nos gustan los clásicos.




30 jul 2022

Stefan Zweig: Una boda en Lyon

16 comentarios:

«Con ello había terminado la ceremonia. Los recién casados besaron la mano al sacerdote, y cada uno de los condenados se acercó a transmitirles palabras de afecto. Nadie pensó en aquel instante en la muerte, y los que la sentían muy cerca tampoco experimentaron miedo»

Stefan Zweig, cuentos
Varios libros de Stefan Zweig llevo leídos y más de una versión cinematográfica de algunas de sus novelas, biografías o ensayos he visto con sumo gusto. Entre estas últimas -me refiero a las películas- se encuentran Novela de ajedrez dirigida por Philipp Stölzl y estrenada en España en febrero de este año 2022; también su biografía "María Antonieta" que fue la base para el guion de la película de mismo título dirigida por Sofia Coppola en 2006; y que recuerde ahora su magnífica autobiografía "El mundo de ayer" junto a "Brasil: Un país de futuro" son los libros en los que la directora Maria Schrader se basó para el biopic que sobre el escritor dirigió en 2016 titulado Stefan Zweig; Adiós a Europa.

Stefan Zweig (Viena, 1881 - Petrópolis, 1942) es autor prolífico. En su variada producción las biografías ocupan un lugar relevante. Muchas de las figuras históricas biografiadas son de la órbita francesa y dentro de Francia, la época de la Revolución le llama profundamente. Así se observa en títulos como "Fouché" o "María Antonieta" de la época revolucionaria; y fuera de este período "Verlaine", "Montaigne" o "Balzac" entre otras. Es, pues, evidente que Zweig poseía una amplia información sobre Francia en general y la Revolución Francesa en particular, Mucha de esta información la utilizará en algunos de sus relatos puramente de ficción, algo que es evidente en el que da título a esta pequeña colección de relatos, Una boda en Lyon.

Como digo el libro lleva el título del primero de los cuatro relatos que lo forman. Los otros tres son: La caminata, Un ser humano inolvidable y Dos solitarios. Los cuatro entran en mi opinión dentro de la categoría de cuentos en el sentido más tradicional dado a los mismos, esto es, el de mostrar moralidad o procurar una enseñanza a quienes lo leen. Dentro de estos mensajes moralizantes uno esencial es el tradicional del triunfo del amor gracias al cual se puede plantar cara frente a cualquier cosa, incluso la muerte. Ese es el asunto que se toca en el que da título al volumen, sin duda alguna el mejor de los cuatro.

Estamos en plena época de terror jacobino. Lyon ha sido una ciudad realista que ha resistido como ninguna otra el asedio de los republicanos. Tras ser vencida se decreta su destrucción. «Lyon se opuso a la libertad. Lyon ya no existe» fue la consigna salida de la Asamblea francesa firmada por Couthon, Comisario del Pueblo. Algunos hermosos edificios son destruidos y muchos de quienes participaron del lado de los realistas son condenados a morir bajo la guillotina, El terror instaurado por Robespierre está en plena efervescencia. Fouché será el comisario del Pueblo que hará que los dictados de la Asamblea sobre Lyon sean ejecutados.

Stefan Zweig, Biografías de Stefan Zweig
Es en el contexto anterior que una joven junto a otros diecisiete condenados a muerte es encerrada en los sótanos del ayuntamiento lionés donde aguardan la misma suerte 64 seres humanos más. Pese a la gran oscuridad que allí existe la muchacha reconoce entre los cautivos a su prometido Robert, a quien creía muerto desde hacía ya tiempo. Al reencontrarse, la emoción en ambos es inmensa. Una emoción que contagia al resto de compañeros de cautiverio que a la mañana siguiente van a ver rodar sus cabezas. Pero hoy aún no es mañana, y esa misma tarde alguien se identifica como sacerdote ofreciéndose a casar a los dos enamorados que por culpa de la Revolución habían visto su enlace suspendido; ellos aceptan y el resto de compañeros de fatigas deciden regalarles una noche de intimidad en un lugar más o menos aislado dentro del infernal sótano municipal. Este regalo representa para todos un hermoso y momentáneo acto de consuelo dentro de lo terrible de la situación. El amor, como acabo de leer hace nada en Xita Rubert, sirve para hacer olvidar lo importante: «Todo lo verdadero –la desprotección, el tiempo, la muerte– desaparecía al contacto con pieles ajenas.» -dice en Mis días con los Kopp la jovencísima autora española

Stefan Zweig escribió Una boda en Lyon en 1927. Con la denuncia de la persecución política y religiosa presente en esta narración parece prever la que unos cuantos años después padecería Europa y él mismo en sus propias carnes por su condición de judío y disidente de la deriva fascista en la que Alemania y Austria estaban embarcándose.

Como es habitual en el autor austriaco el componente religioso aflora en no pocos de sus escritos. No hay que olvidar que Zweig era judío y que le tocó vivir en la Europa que Hitler decidió limpiar de judíos, comunistas y masones. El cuento La caminata vuelve los ojos al campo religioso mostrando la marcha que un hombre realiza hacia Jerusalén para conocer al Mesías. Aunque en apariencia estaríamos ante un simple relato ubicado en el período final de la vida de Cristo este cuento tiene más enjundia de lo que parece, pues con el deseo de escuchar al Salvador se entrecruzan otras pasiones que interferirán con la primera. Interesante enseñanza, desde luego.

 Los otros dos cuentos me han parecido mucho más populares, incluso me atrevería a decir que más infantiles. En Dos solitarios el amor y la necesidad vienen a unir a dos seres despreciados por el resto dadas sus deformidades o defectos físicos. Trabajan en la misma fábrica: ella es «la birriosa Jula» y él es cojitranco motivo por el que no puede caminar junto a los demás; el encuentro entre ambos les servirá a los dos de cauterio. La enseñanza es semejante a la del cuento de los altramuces: siempre hay alguien peor que tú y siempre los débiles pueden sobrevivir uniendo sus fuerzas.

En Un ser humano inolvidable Antón es una persona para quien los bienes materiales no tienen valor alguno; es un ser humano en quien predominan la bondad y el desprendimiento hacia los demás. Este cuento, no sé exactamente por qué me ha recordado un poquito a "Méndel, el de los libros" de él mismo en el sentido de que tanto Anton como Jakob son seres únicos e irrepetibles por lo infrecuentes; llegaría a decir que por sus cualidades personales casi casi son seres rayanos en la pura fantasía. 

Una boda en Lyon
La prosa de Stefan Zweig es siempre de una belleza suma, lo que incita a leerle una y otra vez. Al tratarse de obras traducidas, que lleva editando últimamente la editorial Acantilado con la inmensa calidad de la que hace gala, reproduciré las palabras que hace tres años utilicé en la reseña que hice de otro libro suyo, "Ardiente  secreto"
«Contribuye a la inmensa satisfacción que me ha procurado esta lectura la traducción que presenta Acantilado debida a la mano de Berta Vías Mahou, novelista y ensayista además de traductora del alemán. Su don para la escritura que le ha merecido ya varios premios y el manejo del idioma que tiene esta madrileña nacida en 1961 hace que la lectura de la prosa de Stefan Zweig sea un auténtico placer.»
 

Otras obras de Stefan Zweig reseñadas en este blog


Nota:
Este libro lo he leído eligiéndolo de entre los tres que mi amiga bloguera Laky del blog Libros que hay que leer recomendó en su participación del Reto "Serendipia recomienda 2022". Al tiempo que es una de mis tres lecturas dentro de ese Reto también Stefan Zweig me ayuda a ir completando otros dos retos en los que participo durante este 2022: "Autores de la A a la Z" y la VIª edición del Reto "Nos gustan los clásicos".

12 feb 2021

Novela de ajedrez. Lo último de Stefan Zweig

40 comentarios:
"El juego del ajedrez posee la magnífica ventaja de no agotar el cerebro, pese al esfuerzo mental más intenso, pues reduce el empleo de las energías espirituales a un campo estrechamente limitado, aguzando más bien la agilidad y elasticidad de la mente."

Si no me equivoco todos los años comienzo el Reto "Nos gustan los clásicos" con la lectura de una obra del para mí grandísimo Stefan Zweig. Este año no podía ser diferente y acabo de leer una de las suyas que desde hacía tiempo llevaba queriendo hecerlo. Me refiero a "Novela de ajedrez".

Manuel Lobo Sierra (traductor), Gestapo, Nazis, Fascismo, IIª Guerra Mundial

Sinopsis
(proporcionada por la propia editorial)
Sin capacidad para cualquier otra actividad intelectual, Mirko Czentovicz se reveló, ya desde niño, como un genio del ajedrez, del que ha llegado a ser campeón del mundo. Pero, en un viaje en barco de Nueva York a Buenos Aires, se le presenta un enigmático contrincante: el señor B., noble vienés que huye de los nazis. Uno de los pasajeros del vapor se acerca a los dos personajes acompañando al lector a la confrontación entre los dos jugadores.

Mi comentario
Esta novela corta fue la última obra escrita por el austriaco Stefan Zweig quien no alcanzaría a verla publicada dado que el escritor vienés puso fin a su vida en Petrópolis (Brasil) el 22 de febrero de 1942 y esta breve narración fue publicada como homenaje al autor en edición limitada de 300 ejemplares en diciembre de ese mismo año.

La novela es una preciosa y elegante denuncia de la brutalidad del nazismo, vencedor imparable por entonces sobre la razón e intelectualidad del mundo. Zweig fue de los pocos intelectuales que desde muy temprano denunciaron el peligro que para Europa suponía el nazismo, si bien con escaso eco en su momento. 

La acción sucede durante la travesía en barco que lleva al narrador de Nueva York a Buenos Aires. La singladura tiene una duración prevista de doce días. Resulta que en el barco viaja también rumbo al campeonato mundial de ajedrez, Mirko Czentovic, yugoslavo rural enemigo del estudio que sorprendentemente tiene cualidades congénitas impresionantes para el juego del ajedrez, de manera que en pocos años se ha alzado con la corona del mismo. Czentovic es reacio a la conversación tranquila e inteligente, e incluso a cualquier contacto humano. Sólo se relaciona con sus semejantes en el campo de batalla que es el juego del ajedrez. No entiende otro trato humano que el del enfrentamiento. 

El narrador a instancias de un amigo decide incitarle a través del ajedrez, pero Czentovic no transige salvo que se le compense económicamente y de ser así sólo a una única partida. Así lo acuerdan; de manera que el campeón del mundo jugará una partida en la que  vence con facilidad contra un contrincante colectivo presidido por McConnor, que es el encargado de realizar los movimientos que entre todos acuerdan. Tras la derrota, el amigo del narrador pide la revancha a lo que el yugoslavo accede. Es en el curso de esta segunda partida cuando el bueno de McConnor, que así se llama el orgulloso norteamericano que ha retado al campeón, ve frenada su mano antes de un movimiento por un tal doctor B que corrigiéndole le anticipa sin equivocarse las jugadas que se sucederán a continuación, de manera que Mirko Czentovic deberá poner en el juego una atención que hasta entonces no había precisado. Gracias a esta intervención, la partida queda en tablas, razón por la que el campeón yugoslavo, herido en su amor propio, solicitará al doctor B una partida entre ambos para el día siguiente.

Durante esa tarde noche el narrador conoce de primera mano la historia de B y su conocimiento del ajedrez a pesar de que dice la última partida la jugó hacía más de 25 años. Todo era debido a haber estado retenido en un hotel vienés aislado de cualquier contacto humano durante meses. Sólo los interrogatorios a los que la Gestapo le sometía rompían su cruel monotonía sin referente alguno de tiempo o jornada, y sin posibilidad de entretenimiento alguno pues los libros, el papel y el lápiz le estaban vedados. En uno de esos interrogatorios por puro azar el doctor B pudo hacerse con un librito de 150 partidas maestras de ajedrez desarrolladas en todos sus movimientos. Estas 150 partidas las reprodujo mentalmente tantas veces que casi casi llegó a memorizarlas, de ahí la anticipación de movimientos que mostró a McConnor y que sorprendieron a todos. 

Con el tiempo el doctor B sería liberado y expulsado de Austria por la propia Gestapo al considerar que el aislamiento le había hecho enloquecer y enfermar. Él mismo se había prometido no volver a tocar el ajedrez dada la adicción y trastorno mental que le produjo. Pero... Y hasta aquí puedo contar si no quiero romper -¡y no quiero!- la magia encantadora con que Zweig hechiza a los lectores. Sin afán de destrozar nada sólo daré una pista para quienes la lean: Stefan Zweig se suicidó en Brasil en febrero de 1942 al creer firmemente que Hitler ganaría la guerra. Esta novela, la última que escribió, denuncia los métodos de la Gestapo contra intelectuales y racionalistas como el doctor B primando siempre como ya he dicho el choque, el enfrentamiento, el afán de derrotar al contrincante. El peligro que Zweig veía en su mundo y que además del curso de la guerra lo llevó al suicidio fue observar que muchos pensadores, artistas e intelectuales no vieran con muy malos ojos el papel de la Alemania nazi.

Nazismo y Ajedrez. Ajedrez y Guerra. Stefan Zweig
("Nazis y Ajedrez", Jesús Cabaleiro; https://periodistas-es.com/)
Si ya el fondo del asunto presentado es bastante para hacer de la novela una obra maestra de creación,  el estilo del austriaco la eleva a la condición de delicatessen Zweig. En conjunto estamos ante una alegoría presentada y desarrollada con gran elegancia pero también con mucha contundencia. En ella ajedrez, el chico campeón y el resto de contrincantes encubren referentes reales como la guerra, Alemania, el resto de naciones...
Los campeones más atrevidos, cada uno de los cuales le superaba infinitamente en dotes intelectuales, en fantasía y audacia, sucumbían a su lógica fría y tenaz, igual que Napoleón al pesado Kutuzow, o Aníbal a Fabio Cunctator, quien, al decir de Livio, también había demostrado en su juventud esos rasgos llamativos de pachorra e imbecilidad.
El lenguaje utilizado es en realidad sencillo y no contiene, salvo la alegoría señalada que el texto en su conjunto es, mucha complicación retórica. Todo en el aspecto formal está al servicio del fondo; quizás por eso la figura estilística  más visible, utilizada con clara intención simbólica, sea la del oxímoron con la que Stefan Zweig quiere resaltar la gran contradicción que para él es el juego del ajedrez (la guerra) por mucho que se tenga de él la consideración de inteligente cuando quien gana todas las partidas es un bruto de pensamiento plano:
[el juego del ajedrez es] antiquísimo y eternamente joven; mecánico en la disposición, y, sin embargo, eficaz solamente por obra de la fantasía; limitado en el espacio, geométricamente fijo y a la vez ilimitado en sus combinaciones; desarrollándose de continuo y no obstante, estéril; un pensar que no conduce a nada; una matemática que nada soluciona; un arte sin obras; una arquitectura sin sustancia, y, no obstante, evidentemente más duradero en su existencia y ser que todos los libros y obras de arte; el único juego propio de todos los pueblos y tiempos y del que nadie sabe qué dios lo legó a la tierra para matar el hastío, aguzar los sentidos y poner en tensión el alma?
Para finalizar
Tras leer literatura actual repleta de best sellers inacabables y de novelitas inanes pretendidamente profundas reencontrase con "Novela de ajedrez" de  Stefan Zweig y comprobar cómo en pocas páginas evoluciona ante el lector la psicología de los personajes sin estridencias ni alaracas pero con seguridad, contundencia y certeza le reconcilia a uno con el auténtico arte que la literatura es. 

Comienzo mi participación en el Reto "Nos gustan los clásicos 2021" del blog 'Un lector indiscreto' con esta novela corta. Creo que no puede haber mejor entrada. 

Otras obras de Stefan Zweig reseñadas en este blog

16 mar 2020

"Miedo", Stefan Zweig. "Pura pasión", Annie Ernaux (A pares VII)

23 comentarios:
"Miedo", es sin duda el término más repetido actualmente por culpa de la crisis sanitaria mundial en que estamos inmersos. Hay miedo, existe el miedo, miedo a la enfermedad en general, miedo a contraerla, miedo a morir por su culpa, miedo al 'otro' por desconfianza, miedo a ser infectado, miedo a infectar, ... El Miedo es el nuevo dueño de nuestras vidas. Siempre ha existido el miedo, aunque este sentimiento habitualmente se viva en silencio y soledad y no como ahora que es comunitario.

Stefan Zweig, "Miedo", "nouvelles", novelas cortas de Zweig
La reflexión anterior ha surgido en mí al recordar, en la situación actual, el título de una de las novelas cortas de Stefan Zweig, "Miedo", que, dado su título, he vuelto a leer. Se trata de una novelita de apenas 70 páginas -una de las 'nouvelles' del escritor austriaco- publicada en 1913, un año también en Europa muy tenso pues el continente se hallaba en puertas de una guerra como nunca hasta entonces había imaginado. Salvando las distancias y las causas algo parecido a ahora -el miedo irracional- estaba colándose en las vidas de las personas.

Zweig individualiza el miedo situándolo metafóricamente en forma de aventura emocional vivida por una mujer. Ella es Irene Wagner, joven vienesa satisfecha y aburrida de la vida cómoda que desde hace ocho años comparte con su esposo Fritz, un hombre joven y acaudalado que la ama y con el que tiene dos criaturas muy hermosas. Irracional e inconscientemente el tedio de su vida muelle la lleva a desear vivir una fuerte emoción, una novelesca aventura amorosa, con un joven pianista.

Durante una semana Irene Wagner verá tambalearse su existencia como si fuera un castillo de naipes. Su secreta relación con el artista libre y bohemio es conocida al menos por una mujer zafia y grosera que desde la primera página de la novela la acusa de haberle robado el novio. Esta sorprendente e inopinada revelación ella no sabe manejarla. Piensa que podrá aplacar a esa mujerzuela con dinero y que así la dejará en paz, pero ¿y si no sucede como imagina? En el interior de Irene se desata un torbellino de razonamientos confusos, de imposibles deseos de volver atrás para que nada de esto haya sucedido y se quede en un mal sueño... Pero no, no es así. La abominable mujer durante esos siete días se atreverá más y más persiguiéndola por la calle, esperándola a la puerta de su casa o de la de su amante, y hasta  acosándola en su propio domicilio conyugal a donde le envía mensajeros exigiéndole sumas de dinero cada vez más elevadas. El miedo de Irene es cerval. Es imposible no ser descubierta. Tendrá que sincerarse con Fritz. Pero el temor a perder el confort y la vida satisfactoria de la que al inicio pretendía escapar le impide dar el paso y sincerarse con él.

Poco más se puede contar, para no romper el encantamiento, de esta muy interesante novelita en la que la tensión psicológica es manejada a la perfección por este artista de la palabra que es Stefan Zweig. "Miedo" me ha recordado en muchos momentos a otra de sus novelitas cortas, "Ardiente secreto" [leer reseña aquí] pues en ambos relatos hay una aventura extramatrimonial de la madre y un fuerte desasosiego por la necesidad de mantener en secreto lo que se ha hecho o lo que se sabe que otro ha hecho. Es una tensión psicológica que el novelista sabe manejar y dosificar con maestría.

Para finalizar
He dicho antes que Zweig metaforiza el Miedo. En efecto pienso que el novelista a través de esta mujer, que irreflexivamente y por capricho pone en entredicho la felicidad y tranquilidad de su matrimonio -esposa dichosa y orgullosa madre de dos criaturas bien hermosas-, está refiriéndose a Europa que en esas fechas está a punto de tomar una senda que va a llevarla al caos, dolor y sufrimiento, dejando de lado la vida que hasta el momento se hacía en el continente y que en opinión del escritor austriaco no era para nada mala. 

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"Pura pasión" de Annie Ernaux
“Naturalmente, no siento ninguna vergüenza por anotar este tipo de cosas, debido al lapso que media entre el momento en que se escriben, cuando soy la única que las ve, y el momento en que la gente las leerá y que, me da la impresión, no llegará jamás” (Annie Ernaux: Pura pasión)

Annie Ernaux, "Pura pasión", erotismo, novelas cortas
El adulterio de Irene Wagner de Stefan Zweig en la Viena de 1913 me ha llevado a recordar una lectura anterior sobre una relación amorosa bien distinta situada en un momento mucho más cercano a nuestro hoy. Se trata de una más que interesante confesión íntima de una mujer madura y con hijos víctima de una pasión irresistible por un hombre de un país del este también casado y al que lo que le une esencialmente es la relación erótica y sexual. El mundo interior de esta mujer cuando espera la llegada de A (así lo llama) a la habitación de hotel donde se han citado es de una sinceridad como pocas veces he visto por escrito. La mujer, posiblemente -mejor debiera decir, seguramente- la propia Annie Ernaux, madre de dos hijos que estudian ya en la Universidad y han dejado la casa familiar, escritora y profesora de literatura en la Universidad, se desnuda metafóricamente ante nosotros los lectores. Pocas veces he leído una confesión autobiográfica de tal calibre.

Annie Ernaux -leo en la nota biográfica que sigue a esta pequeña obrita de sólo 88 páginas- dejó la ficción para abordar la confesión autobiográfica tras dos o tres éxitos en el campo de la novela. El autobiografismo, el memorialismo, la autoconfesión, es un género de no ficción que comenzó a cultivarse por muchos autores a partir de los años 80 del siglo pasado. La novela que acabo de leer es del año 1992 y se une a otros títulos autobiográficos de la escritora: “El lugar” (1983) y “La vergüenza” (1997) en los que cuenta el ascenso social de sus padres; “Ce qu’íls disent ou rien” (1977) sobre su adolescencia; “La mujer helada” (1981) sobre su matrimonio; “El acontecimiento” (2000) en el que relata su aborto; “No he salido de mi noche” (1997) sobre la enfermedad de Alzheimer padecida por su madre; “Una mujer” (1987) en el que cuenta la muerte de su madre por cáncer de mama; y otros títulos [los años de publicación se refieren al momento de su aparición en Francia. En España se publicaron mucho más tarde]

En "Pura pasión" nos encontramos en 1989, momento en que ella se siente fuertemente atraída por un hombre. La atracción les llevará de inmediato a mantener relaciones sexuales. Para ella, una mujer sola pero madre de dos hijos ya con vida independiente, este hombre se convierte en una permanente obsesión. Comienza así ella a entender a cuantas mujeres del pasado o personajes literarios vivieron ávidamente inmersos en una pasión semejante. La obsesión por A (como lo designa en el escrito que finalmente ha decidido hacer sobre su experiencia) la ha tenido ausente del mundo real. Durante unos meses vivía pendiente del teléfono, de sus llamadas, se compraba vestidos y lencería para que él la viera guapa, cuando ella contemplaba en TV una película romántica pensaba si él estaría viendo la misma, durante sus encuentros clandestinos el tiempo para ella desaparecía y sólo existía el presente del placer que ambos se proporcionaban...

Van pasando los días, las semanas y aunque en la cabeza de ella la obsesión permanece intacta, A no ha vuelto a llamarla, ha desaparecido. Ella no quiere acudir en París a ciertos actos no vaya a ser que A junto a su esposa esté allí; aunque racionalmente no le preocupa, sin embargo emocionalmente no soporta imaginarlo haciéndole el amor a otra mujer, ni siquiera a su esposa; al tiempo que se va habituando a su desaparición, sin embargo desea irracionalmente rebobinar el tiempo vivido y para ello acude a lugares -Florencia o Venecia- donde estuvo justo antes de conocerlo o a donde ambos acudieron juntos... A veces el viaje sólo se lo justifica ante sí misma por el mero hecho de retornar y mostrarse engañosamente a sí misma que él no le importa tanto.

Es de gran interés ver cómo esta mujer culta, preparada, profesora universitaria, escritora, que disfruta de lecturas y películas como algunas que cita en el relato (“La mujer de al lado” de François Truffaut, “Loulou” de Pialat, “Demasiado bella para ti” de Blier, “El imperio de los sentidos” de Oshima, o “Lo que el viento se llevó” del director Víctor Fleming) ha podido quedar atrapada en una relación con un hombre hermoso pero que poco o nada lee y que más que ver películas eróticas o románticas como ella gusta de practicar sexo y poco más. Ella misma es consciente de ello y lo viene a justificar no por una diferencia de clase social sino de procedencia geográfica.

Cuando él se ausenta sin previo aviso durante casi un año ella se pone a escribir sobre esta vivencia sin romanticismos ñoños ni engaños personales: 
    • "Yo estaba segura de que jamás había habido en mi vida nada más importante ni tener hijos, ni aprobar oposiciones, ni viajar lejos que eso, estar en la cama con este hombre a media tarde."
    • "Yo tenía el privilegio de vivir desde el inicio, constantemente, con plena conciencia, lo que siempre acaba por descubrirse con asombro y perplejidad: el hombre al que se ama es un extraño."
Novela autobiográfica
Por otra parte en esta novelita Annie Ernaux, profesora de literatura, no lo olvidemos, realiza no pocas reflexiones metaliterarias sobre lo que está escribiendo y como lo está escribiendo. Así mientras A está ausente sin dar noticia alguna pero ella está en plena fase enfermiza de dependencia amatoria el tiempo verbal que utiliza es el pretérito imperfecto para marcar así lo inacabado de aquello que relata: "El pretérito imperfecto que he utilizado de manera espontánea desde las primeras líneas corresponde a un tiempo que yo no deseaba que acabara, el de 'en aquel entonces la vida era más hermosa', el de una repetición eterna.". Sin embargo cuando ya comienza a tomar conciencia del final cercano de esa relación, ciertamente tóxica para ella, el tiempo verbal se muda en presente de indicativo: "Paso del pretérito imperfecto, el era -¿pero desde cuándo?-, al presente -¿pero desde cuándo?- por falta de una solución mejor"

Por último también Annie Ernaux viene a confesar en un momento de esta novela de no ficción el motivo que la lleva a tomar la pluma. Me pregunto si no escribo para saber si los demás no han hecho o experimentado cosas idénticas, o al contrario, para que les parezca normal experimentarlas. O sea, escribir es para ella una manera de conocimiento tanto personal como para aquellos que la lean. Sería algo así como una mezcla de la literatura del conocimiento y de la literatura de la experiencia válido para los dos extremos de la comunicación literaria: el autor y el lector.

En definitiva, como también viene a decirnos en un momento dado, ella no está escribiendo un libro sobre A ni tampoco sobre sí misma, sino sobre lo que las vivencias tenidas con él le han supuesto.
El me había dicho: «No escribas un libro sobre mí». Pero no he escrito un libro sobre él, ni siquiera sobre mí. Me he limitado a expresar con palabras —que sin duda él no leerá, ni le están dirigidas— lo que su existencia, por sí sola, me ha dado.

3 sept 2019

"Magallanes (La aventura más audaz de la humanidad)" de Stefan Zweig

18 comentarios:
Como dijera en la entrada anterior, era mi intención reseñar "a pares" algunas de las lecturas que he realizado este verano pero hay obras y autores como los de este post que no se dejan encerrar en un grupo. Así que contradiciéndome a mí mismo -algo no muy infrecuente, si soy sincero- individualizo en entradas diferentes los dos libros que en principio iban juntos en un “A pares II” que evidentemente pospongo para otra con obras de las que vaya a decir menos. Creo que el austriaco  Stefan Zweig por su inmensa calidad merece ir en solitario pues se defiende con soltura por sí mismo. Sobre quién era el acompañante del ilustre vienés lo aclararé en su debido momento. 

Quinto centenario de la primera vuelta al mundo, Juan Sebastián Elcano, Fernando de Magallanes


Me encanta Stefan Zweig y me ha encantado leer esta crónica de la gesta de Magallanes así como la información que previamente a la circunnavegación del globo nos da el autor centroeuropeo sobre el navegante portugués para así poder comprender en sus justos términos la hazaña que emprendió bajo bandera española; una hazaña que por minusvalorar al enemigo -¡no hay enemigo pequeño!, conviene no olvidarlo nunca- no pudo disfrutar en su culminación. Personalmente me ha gustado mucho enterarme de aspectos de esta historia que no conocía por habérsenos hurtado a los de mi generación y también a los de las actuales a quienes se les dan distintas versiones manipuladas siempre en función de no sé bien qué clase de intereses políticos.

Siempre me pregunté por qué si Juan Sebastián Elcano, marinero vasco que logró arribar el 6 de septiembre de 1522 al puerto de Sevilla con 18 compañeros supervivientes de los 265 que habían partido un día 20 del mismo mes pero tres años atrás, no se le homenajeaba ni alababa suficientemente en su patria chica. Por qué hoy, a los 500 años de la enorme aventura, los españoles pasamos sobre este increíble descubrimiento, el de la esfericidad de la tierra, como sobre ascuas. Pueblos hay que han logrado mucho menos a lo largo de la Historia y no hacen más que acogerse y autoalabarse por sus logros nimios. En fin, ya se dice -y penosamente creo que es cierto- que los españoles somos los únicos en el mundo que disfrutamos machacándonos y minusvalorándonos. Menos mal que han existido intelectuales independientes (esto es un puro pleonasmo, pues un intelectual debería siempre ser independiente) como este austriaco genial que saben colocar debidamente los puntos sobre las íes. Y conste que el texto de Zweig no es especialmente amable con España, Elcano y los españoles, pero sabe valorar en lo que se merece lo que se realizó en los 30 años que van de la gesta colombina a la de Magallanes: se avanzó más en esas tres décadas que en los dos mil años anteriores. España y Portugal, siempre criticadas por su intransigencia inquisitorial, lograron derribar los muros que desde Ptolomeo, luego santificados por toda la curia papal, el mundo arrostraba desde los romanos e incluso antes.

Stefan Zweig, Magallanes, Cristóbal Colón, Elcano, Enrique el Navegante
La Crónica de esta primera vuelta al mundo la contextualiza Zweig en la disputa que por el dominio de los mares libraban en esos años Portugal y España. Ambas naciones se habían dividido el mundo (sus tierras con los bienes y personas que contuviesen) con la bendición papal. Desde el reinado de Enrique el Navegante Portugal llevaba buscando el camino hacia las especias de Oriente; por ello Portugal, nación pequeña, exploraba la costa occidental africana echando por tierra los postulados ptolomeicos del 'mare tenebrosum' y demás. Cuando Colón se presentó en la corte lisboeta donde ahora se sentaba el rey Manuel I el Afortunado, éste hizo oídos sordos a la quimérica aventura de acceder a las Indias por el Atlántico en vez de doblando el cabo de Buena Esperanza recién descubierto. Y cuando Cristóbal Colón bajo pabellón español descubre lo que él siempre creyó que eran las Indias, Portugal ve peligrar su dominio sobre esas tierras por lo que el Papa sancionará el acuerdo que las dos naciones alcanzarán el año 1494 en Tordesillas por el que las tierras de Oriente serán para los lusitanos y las Occidentales para los españoles.

Fernando de Magallanes, que ha sido tripulante de no pocas expediciones portuguesas a las zonas africanas y que ha llegado con ellas hasta la India con Vasco de Gama en 1498 tiene noticias de que existe una ruta occidental más corta hasta allí salvando las tierras descubiertas por Cristóbal Colón que ya se sabe en ese momento que no es la India. Hay planos y testimonios de la existencia de un paso por mar hasta el siguiente Océano. Magallanes que ha cobrado notoriedad desde que avisara a Vasco de Gama de la traición que el rajá de Cochín preparaba contra los mercaderes portugueses desea realizar este viaje por ese canal que dice saber dónde está. Pero a Portugal ahora no le interesa esta empresa y como con Colón el rey Manuel despacha a Magallanes a quien nunca tuvo mucho aprecio. Fernando de Magallanes busca financiación para su viaje y bandera bajo la que realizarlo. De nuevo será España, esta vez ya bajo la férula de un jovencísimo Carlos I quien dará las facilidades precisas para realizarlo. Y así comenzó la aventura de este hombre. En Sevilla, en 1518, se empieza a construir y a preparar la flota de cinco naves que el 10 de agosto de 1519 abandonará los astilleros sevillanos dirigiéndose a Sanlúcar de Barrameda de donde un mes más tarde, concretamente el 20 de septiembre, iniciarán una aventura que durará nada más y nada menos que tres años y en la que perderá la vida el Almirante de la flota y, salvo 18 tripulantes a las órdenes del vasco Juan Sebastián Elcano, la totalidad de quienes se enfrentaron a la misma.

(De Magellan_Elcano_Circumnavigation-fr.svg Sémhurderivative work Armando-Martin (talk) - Magellan_Elcano_Circumnavigation-fr.svg, CC BY-SA 3.0, httpscommons.wikimedia.orgwind)
No digo más porque la Crónica de Stefan Zweig merece ser leída y disfrutada. Tan sólo quiero señalar, como bien advierte el autor en el prólogo escrito por él mismo en 1937, que la aventura de Magallanes fue audaz e inmensa, su éxito tremendo y que afortunadamente en su tripulación viajaba un italiano de nombre Pigafetta que dejó en su diario cumplida cuenta de los avatares del viaje. El cuaderno de bitácora del propio almirante Magallanes se perdió con el barco que comandaba, el Trinidad; conocemos los extremos del viaje por "Relación del primer viaje alrededor del mundo", el libro que en 1524 publicó el mismísimo Antonio Pigafetta

Las alabanzas a la audacia de Magallanes  que vierte Zweig las realiza en 1937 teniendo por inmenso progreso el viaje que en ese preciso momento él está realizando hacia Brasil en un moderno y seguro trasatlántico que lo lleva de Europa a Río de Janeiro en sólo unas pocas semanas y desde el que está comunicado con cualquier parte del mundo a través del 'modernísimo' telégrafo. ¡Si eso pensaba Stefan Zweig a finales de la década de los años 30 sobre el mérito de la gesta que realizara Magallanes 400 años atrás, que no diría hoy el maravilloso escritor vienés si hubiese tenido la oportunidad de conocer los inmensos avances de los que disfrutamos en la actualidad!

Para finalizar
Releyendo las dos reseñas que en lo que va de 2019 he hecho de obras de Stefan Zweig leo en la primera de ellas, "Ardiente secreto" [leer reseña pinchando en el título], que uno de mis  propósitos para este año que acaba de iniciar ya su noveno mes era leer más de este europeo insigne que en 1942 decidió, precisamente en Brasil, poner fin a sus días por el convencimiento que tenía de que Hitler sería el ganador de la Guerra Mundial. Afortunadamente para nosotros erró en esto; yerros que no comete (yo al menos no alcanzo a vérselos si es que los hay) en sus obras tanto de ficción como de no ficción, categoría en la que se englobarían la que es objeto de este post y también  "María Estuardo" [leer reseña pinchando en el título], el segundo título del autor leído por mí en 2019.
Me encanta comprobar que a veces sí que cumplo aquello que me propongo. Pocas son, desde luego; de ahí mi propia sorpresa.



14 may 2019

"María Estuardo". Biografía escrita por Stefan Zweig

29 comentarios:
Literatura europea de entreguerras, Zweig, literatura alemana Stefan Zweig (Viena, 1881 - Petrópolis, 1942) escribió una serie de biografías a lo largo de su vida que le permitieron ir solventando las dificultades económicas por las que, dados los tiempos azarosos en que vivió, fue pasando. Grandes figuras de la humanidad fueron biografiadas por él: Balzac, Montaigne, Verlaine, Erasmo de Rotterdam, Hölderlin, Fouché... Y no sólo varones, también algunas mujeres fueron objeto de su atención; pocas, bien es cierto, y normalmente aquellas cuyo comportamiento vital e histórico siempre fue controvertido como María Antonieta o la que acabo de leer, María Estuardo


Zweig publica la biografía de la reina escocesa en 1934, cuando Hitler ya ha ascendido al poder en Alemania y él mismo ha sido incluido en un listado de "no arios". En 1935 cuando Richard Strauss estrene su óperra "La mujer silenciosa" con libreto de Stefan Zweig, Adolf Hitler rehusará asisitir a su estreno por este motivo. El ambiente político y el futuro, pues, para el autor austriaco no parecía muy propicio, algo que, -ahora, ya a toro pasado, paradójicamente, y sin saberlo él entonces-, su autor en este texto parece premonizarlo:
"Con Isabel triunfaba la voluntad de la Historia, que empuja hacia delante, que arroja tras de sí las formas gastadas como cáscaras vacías y prueba, creativa, sus energías en otras siempre nuevas. En su vida encarna la energía de una nación que quiere conquistar su sitio en el universo; con el final de María Estuardo muere, espléndido y heroico, un pasado medieval." (pág. 88)
Donde leemos Isabel entendamos Adolf Hitler, y donde se lee María Estuardo sustituyamos por el nombre del escritor y entenderemos mucho mejor el convencimiento que Zweig tenía de la imparable fuerza ascendente del nazismo que se llevaría por delante al mundo antiguo que él mismo y su esposa representaban. Por esto, vino a entender que no tenían cabida en el mundo que se avecinaba por lo que precipitadamente, hoy lo podemos decir, el matrimonio decidió poner fin a sus vidas en 1942, en Brasil

La vida y estilo literario de Zweig me atrae desde hace tiempo. He leído varias de sus novelas cortas ("Veinticuatro horas en la vida de una mujer", "Ardiente secreto" [tengo hecha reseña en el blog], "Carta de una desconocida"), su deliciosa y esclarecedora autobiografía ("El mundo de ayer") y he visto algunas recientes películas que abordan su experiencia vital: me refiero especialmente a "Adiós a Europa", filmada y dirigida en 2016 por María Schrader. También, -es seguro dada la enorme cantidad de adaptaciones cinematográficas que han conocido varias de sus novelas-, he visto en salas o televisión versiones fílmicas de obras suyas. [En la página web de AlohaCriticón se pueden consultar los títulos de todas estas adaptaciones]. Siempre me ha atraído su figura y su obra, por lo que no encontré mejor título para ir cumpliendo con los retos que me he autoimpuesto en este 2019 -el de "12 pendientes" de Ana Bolox y el de la IIIª edición de "Nos gustan los clásicos" del blog "El lector indiscreto"- que realizar esta lectura que me ha satisfecho completamente.

Los motivos de mi satisfacción lectora se los expuse brevemente a mi amiga bloguera María Vázquez en respuesta a su opinión sobre esta biografía que expuso en su blog "Mi vida en blanco" al que yo llegué a través de la página de "Goodreads". En la reseña que María publicó en su blog en julio del año 2016 decía que no le había gustado la obra porque la trama en sí no le había parecido nada entretenida. Sólo al final, proseguía diciendo Mª Vázquez, había algo más de movimiento. Y todo lo anterior, nos advertía, a pesar de que para ella Zweig es un escritor soberbio, pero parece que la lectura de "María Estuardo" no llegó en el momento oportuno. Finalizaba María su reseña lanzando la pregunta de si a quienes habíamos entrado en su página nos había gustado esta "novela".

Mis consideraciones respecto a su reseña fueron las que a continuación corto y pego, y luego, en parte, ampliaré:
Pues a mí sí me ha gustado. Eso sí entiendo que no es una obra de completa ficción sino más bien una biografía novelada. Zweig está muy atento a la verdad histórica y no quiere desprenderse de ella, de ahí la reiteración en algunos momentos. Es cierto que si lo que se espera es encontrar una historia de aventuras en el sentido habitual "María Estuardo" no la contiene. 

A mí por lo que más me ha gustado es por las muchas lagunas que en mi conocimiento histórico sobre ese momento histórico esta lectura me ha rellenado. He entendido mejor la formación del reino Unido y ese pertinaz deseo por parte de Escocia de independizarse. pero sobre todo he entendido cosas interesantes de la historia de España, en especial, he entendido el porqué de la Armada Invencible.

Y desde el aspecto literario esta biografía novelada me ha gustado por lo bien que Zweig va hilando la vida y milagros de estas dos mujeres reinas -Isabel I de Inglaterra y María de Escocia- con las tragedias que poco más tarde de haberse producido algunos de estos sucesos realizó William Shakespeare, en especial, "Macbeth". Esta relación entre Lady Macbeth y Mª Estuardo me ha encantado verla tan claramente expresada. No sé si se me nota pero soy un enamorado del dramaturgo inglés. También hay aspectos históricos presentes en los Jacobos escoceses que se ponen en relación con "Ricardo III". Se nota por donde quiera que uno mire el gran conocimiento que de la literatura tenía este inmenso y malogrado escritor que fue Stefan Zweig.

Pero ya te digo, donde esté su narrativa en sentido claro que se quiten estas biografías que no fueron otra cosa que obras claramente alimenticias. Un beso.
María Tudor, Isabel I, la Reina Virgen, Editorial Acantilado
No es por presumir (ja, ja...) pero creo que mis principales observaciones sobre el libro de Zweig están ya contenidas en este comentario que hice a la reseña de mi buena amiga María Vázquez. Añadiría una consideración más que me parece relevante para un lector actual y que en la época en que el autor estaba escribiendo no tenía ninguna importancia pues era prácticamente admitida por todos. Me refiero al fuerte machismo y minusvaloración de las mujeres que se aprecia a lo largo de esta biografía. Las mujeres -así, en sentido grupal- son consideradas como seres vanos, livianas, inconstantes, volubles, que se mueven por impulsos sentimentales que les obnubilan la mente, etc., etc. Según leía la biografía decía para mí: "¡Madre mía! Si cogen esto hoy mismo las personas del movimiento #Metoo a este hombre se le cae el pelo". Os dejo unas cuantas citas para que opinéis por vosotros mismos: 
  • Las mujeres en política siempre tienen la peligrosa cualidad de herir a sus rivales con alfilerazos y envenenar los enfrentamientos con maldades personales.” (pág. 44)
  • "Tales faltas de consideración —también frente a Isabel esta muchacha impetuosa y mal asesorada se hará culpable de cosas parecidas— son entre mujeres más funestas que los insultos directos"” (pág. 41) 
  • A pesar de su espléndida talla, esas dos mujeres siguen siendo mujeres, no pueden superar las debilidades de su sexo a la hora de librar sus enemistades de manera mezquina y traicionera, en vez de sincera.“ (pág. 88)
  • A ningún hombre aman las mujeres con más pasión que a aquel al que a un tiempo temen y admiran, aquel en el que una ligera y cosquilleante sensación de espanto y peligro aumenta el placer al hacerlo misterioso.” (pág. 149) 
  • ¿Fue [Mª Estuardo] otra lady Macbeth, que con palabras suaves y halagüeñas guía al rey Duncan hasta el sueño durante el que Macbeth le asesinará, una de esas criminales demoníacas como las que la extrema pasión extrae a menudo de las mujeres más valerosas y entregadas?” (pág. 185)
Pero sin duda alguna lo que más me ha atraído de esta obra de Stefan Zweig, aparte del excelente manejo del lenguaje tan característico en él, ha sido la inmensa cultura que despliega en la biografía. Es  muy importante la relación que realiza entre la vida de la reina escocesa y alguna de las tragedias de Shakespeare, especialmente con "Macbeth" ("El Macbeth de Shakespeare ha sido creado consciente o inconscientemente a partir de la atmósfera del drama de María Estuardo; lo que en la literatura sucede en el castillo de Dunsinan había ocurrido antes en el de Holyrood", pág. 218). También hay que señalar la impronta que dejaron ambas reinas, la escocesa y la inglesa,aen literaturas de otros países como Francia e incluso España y que Zweig deja reflejada en esta biografía
"Isabel forzó la admiración de un Shakespeare y un Ben Jonson, María Estuardo, la de un Ronsard y un Du Bellay" (pág. 80)
A la muerte del que fuera su primer marido, Francisco II de Francia (1544-1560) los poetas franceses se desharán en elogios hacia la belleza de María, la reina consorte; belleza que habían cantado también durante los tres años que duró este matrimonio. Así lo hace Pierre de Ronsard:
Un crespe long, subtil et délié
Ply contre ply, retors et replié
Habit de deuil, vous sert de couverture,
Depuis le chef jusques à la ceinture,
Qui s’enfle ainsi qu’un volle quand le vent
Soufle la barque et la cingle en avant,
De tel habit vous étiez accoutrée
Partant, hélas! de la belle contrée
Dont aviez eu le sceptre dans la main,
Lorsque, pensive et baignant votre sein
Du beau cristal de vos larmes coulées
Triste marchiez par les longues allées
Du grand jardín de ce royal château
Qui prend son nom de la beauté des eaux.

(en pág. 37)
Una larga gasa, sutil y fina,
Pliegue sobre pliegue, retorcida y doblada.
Vestimenta de duelo os sirve de manto
Desde la cabeza hasta la cintura
Que se infla cual vela cuando el viento
Empuja la barca y la azota hacia delante.
Con tal vestimenta ibais vestida
Cuando partíais, ¡ay!, de este hermoso país
Del que habías tenido el cetro en la mano
Cuando, pensativa y bañando vuestro pecho
En el bello cristal de vuestras lágrimas,
Triste andabais por los largos paseos
Del gran jardín de este real castillo
Que de la belleza de las aguas toma su nombre
Y es que María de Escocia era un ser bellísimo como vino a reconocer también, entusiasmado, nuestro Lope de Vega: : «Las estrellas arrebatan a sus ojos su más hermoso brillo, y a sus rasgos los colores que tan bellas las hacen», pag. 25.

Esta impresionante belleza de la prima escocesa de Isabel de Inglaterra y el éxito tremendo que cosechaba entre los hombres son elementos que Zweig utiliza para inclinar la balanza de su juicio histórico en favor de la inglesa si bien su juicio literario queda más del lado de la hermosa María Tudor:
  • "María Estuardo sólo se vive a sí misma, Isabel se vive con su país, asume su reinado como una profesión vinculante; María Estuardo, en cambio, la romántica, ve su reinado como una vocación completamente no vinculante” (pág. 83)
  • "Isabel jamás fue cruel, inhumana, fría y dura. Nada es más falso, superficial y banal que la idea, que ya se ha vuelto esquemática (como la recogía Schiller en su tragedia) de que Isabel jugó como un gato malvado con una dulce e indefensa María Estuardo" […] (María) "no vivió ni murió por Escocia, sino únicamente para seguir siendo reina de Escocia. En última instancia, María Estuardo no dio a su país nada más creativo que la leyenda de su vida” (pág. 85)
Al tratarse de unos personajes históricos y políticos no son pocos los juicios que el escritor vierte sobre la clase política aplicables a cualquier época, incluso a la nuestra:
  • Una mentira enérgica nunca le cuesta más a un político hecho que un soplo de aire” (pág. 110) 
  • Las personas inteligentes siempre son las que menos inteligentemente actúan” (pág. 119) 
  • Desde el punto de vista moral, la ejecución de María Estuardo sigue siendo un acto completamente indisculpable […] Pero tampoco se puede negar que, desde el punto de vista político, la eliminación de María Estuardo fue una medida correcta para Inglaterra. Porque en política —¡por desgracia! — […] en política, los únicos que no tienen razón son los vencidos” (pág. 370)

No sé qué más podría añadir, quizás que tras leer esta biografía tengo muchas ganas de ver la película "María, Reina de Escocia" de Josie Rourke que ya ha sido exhibida en nuestro país y que confío en que sea pasada más pronto que tarde por alguna plataforma televisiva.

6 ene 2019

Stefan Zweig: "Ardiente secreto"

24 comentarios:
Mi primera reseña de este 2019 va sobre un valor seguro: Stefan Zweig. Tras seis años de blog aún no había hecho ninguna de este grandísimo autor del siglo pasado. Ya era hora, pues. La literatura de este judío austriaco, muerto en 1942 por su propia mano y su inmenso sentido ético en Petrópolis (Brasil), reconcilia con el arte de la palabra si es que alguna duda sobre el mismo despiertan algunas producciones actuales.

El escritor
Es un escritor de obra abundante y variada. Escribió biografías, entre las que destacan la de "María Estuardo", "Fouché" o "María Antonieta". En teatro hizo sus pinitos con menos fortuna, si bien hay que destacar su autoría del libreto de la ópera de Richard Strauss, "La mujer silenciosa", escrita en pleno ascenso del nazismo en Alemania y Austria cuando él ya había sido señalado como 'no ario', pese a lo cual el compositor se negó a eliminar su nombre del programa de mano. Pero es la novela, con veintidós títulos, el género más cultivado por el escritor. Además, hoy son reconocidísimas su autobiografía titulada "El mundo de ayer" y sus obras de no ficción "Momentos estelares de la Humanidad" y "Brasil: Un país de futuro". Esta última obra, aparecida en 1941, está muy presente en el biopic cinematográfico que en 2016 dirigió Maria Schrader titulado "Stefan Zweig: 'Adiós a Europa'" ('Stefan Zweig: Farewell to Europe') en el que se muestran las dificultades que el escritor pasó en Europa por ser judío y el cobijo hospitalario que le dio Brasil, país en el que, paradójicamente, puso fin a sus días al estimar que el ascenso y triunfo del nazismo en el mundo era imparable.


La novela "Ardiente secreto"
Sinopsis
Como resumen del contenido de la narración, la editorial Acantilado que la publica coloca en la contraportada del libro una cita extraída de la propia novela que resume con nitidez el asunto que en ella se presenta:
 «Se encontraba en esa edad decisiva en la que una mujer empieza a lamentar el hecho de haberse mantenido fiel a un marido al que al fin y al cabo nunca ha querido, y en la que el purpúreo crepúsculo de su belleza le concede una última y apremiante elección entre lo maternal y lo femenino. La vida, a la que hace tiempo parece que se le han dado ya todas las respuestas, se convierte una vez más en pregunta, por última vez tiembla la mágica aguja del deseo, oscilando entre la esperanza de una experiencia erótica y la resignación definitiva. Una mujer tiene entonces que decidir entre vivir su propio destino o el de sus hijos, entre comportarse como una mujer o como una madre. Y el barón, perspicaz en esas cuestiones, creyó notar en ella aquella peligrosa vacilación entre la pasión de vivir y el sacrificio.»
Mi opinión sobre la novela
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Me ha encantado. Es un fantástico relato en el que un niño, que desea ser visto como mayor, al intentar penetrar en los secretos de los adultos provoca un seísmo en la relación con su madre. El choque con Mathilde, la madre, cuando Edgard, que así se llama el adolescente de doce años, quiere impedir que ella culmine una aventura amorosa con un depredador, un 'cazador de mujeres', es muy grande. Lo mejor de esta breve novela de prácticamente sólo tres personajes es observar la magnífica y profunda evolución psicológica de cada uno de ello: Edgard, Mathilde y el cazador de mujeres. Cada uno de ellos presenta una personalidad propia, cada uno de ellos en su relación con los otros dos actúa conforme a sus principios: Mathilde, como la mujer a la que su marido no atiende lo suficiente y que fantasea con posibles escapadas amorosas; el niño Edgard que busca en el hombre adulto que se hace pasar por su amigo lo que éste no es y vierte sobre él el desamparo y soledad que vive dentro de su acomodada familia; y el joven barón, cuya única finalidad en esta vida es divertirse, flirtear y conquistar mujeres. Todo contado con la prosa exquisita, magnífica, de Stefan Zweig.

Contribuye a la inmensa satisfacción que me ha procurado esta lectura la traducción que presenta Acantilado debida a la mano de Berta Vías Mahou, novelista y ensayista además de traductora del alemán. Su don para la escritura que le ha merecido ya varios premios y el manejo del idioma que tiene esta madrileña nacida en 1961 hace que la lectura de la prosa de Stefan Zweig sea un auténtico placer. 

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En definitiva, una joyita, una preciosidad de novela que apareció en 1911 en plena eclosión de la teoría del psicoanálisis freudiano y que fue recibida con entusiasmo siendo reeditada en cuantos recopilatorios de lo mejor de la obra del escritor se hicieron desde entonces. Al respecto es inevitable relacionar el asunto que se plantea en el relato, el de la aventura extramatrimonial de la madre, con el que se desarrolla en otra interesantísima novela de Zweig, "Veinticuatro horas en la vida de una mujer", publicada dieciocho años más tarde, en 1929, lo que quiere decir que el tema de la infidelidad y su resolución le atraía mucho al autor.

 La literatura actual -y nosotros, los lectores, claro- debería/-mos mirar con más frecuencia hacia atrás y encontrar en estos centroeuropeos del período de entreguerras el ejemplo a imitar. Stefan Zweig, como Joseph Roth, Robert Walser, Thomas Mann, Frank Kafka, Robert Musil… y tantos y tantos otros son la piedra de toque a la que hay que acudir para dar el valor debido a los escritos de hoy día.

Para finalizar
En estos días primeros de año en que todos nos ponemos objetivos y metas a alcanzar, por mi parte me propongo leer varios de los libros de este escritor dado que todos los suyos que hasta ahora he leído siempre me han proporcionado un inmenso placer. O sea que obligaciones así son las que yo desearía tener siempre.