Desconocía por completo a Macarena Berlín cuando elegí esta novela. Nada más ojear la pestaña de la portada leo que es una conocida periodista radiofónica presentadora del programa de la Cadena Ser "Hablar por hablar" (¡vaya, Juan Carlos, estás fuera de la realidad, mira que no saber tal cosa!). En mi descargo he de decir que he perdido en gran medida el hábito de escuchar la radio y cuando lo hago busco intencionadamente emisoras que no interrumpan continuamente sus programas con -al menos para mí- enojosos anuncios; eso me ha hecho refugiarme en unas escasísimas cadenas de programas generalistas o en la única (¡vergüenza debiera darnos!) de música clásica que en España tenemos.
En fin, el caso es que,
al saber que la autora de la narración que la editorial Suma de letras me había
hecho llegar era persona conocida en el mundo mundial (ja, ja), mis expectativas sobre la lectura que iba a iniciar se me
rebajaron bastante. Nunca he sido muy amigo -equivocadamente, por supuesto, en
infinidad de casos- de la literatura de
ficción escrita por periodistas en ese intento, tan humano y comprensible en
muchos de ellos, de dar sentido a su profesión de perseguidores de famosos y
famosillos preguntándoles por temas tan esenciales para la humanidad como si se
han reconciliado con su pareja y otras cuestiones de este jaez. Las editoriales
aprovechan el tirón popular de estos comunicadores (Jorge Vázquez o Teresa
Campos, por ejemplo) para vender sus ficciones, muchas veces realizadas por
autores fantasma -negros, en nuestra terminología nacional- y así hacer caja.
¿Estaria yo ante un caso semejante ahora?
La verdad es que durante
prácticamente 250 páginas de las 300 que constituyen el libro he leído
lamentando haber incurrido en algo que me tengo prohibido. Tan sólo en el
último capítulo, de los 16 que componen la novela, me he congraciado algo con la
autora. Intentaré explicarme.
Empezaré por expresar
sintéticamente mi valoración de este relato que, aunque al final haya remontado
algo el vuelo, en líneas generales no ha sido de mi agrado. Seguiré por decir
que la novela más me parece una sucesión de reflexiones deshilvanadas sobre
diversos temas de actualidad que otra cosa. No veo unidad en la historia, a
pesar del intento de la periodista-novelista de ir enhebrando una serie de
anécdotas sacadas la mayoría de su profesión con una levísima trama en torno a
esa chica, Pita, a la que se le está yendo la vida sin encontrarse a si misma y
que se siente atosigada por todos los lados: su padre, sus tías, sus compañeros
de trabajo, sus amigas de toda la vida, y hasta por sus reiterados fracasos
amorosos de los que lo único que acabamos sabiendo es que han sido eso, fracasos, aunque no sepamos el porqué.
Durante muchas páginas pensé que lo que
Macarena Berlín hacia en esta su primera incursión en el mundo de la narrativa
era más propio de una bloguera que expresa por escrito sus impresiones sociales
y laborales al hilo de lo que le va sucediendo. Sólo así cabe interpretar esas
reflexiones tras las entrevistas radiofónicas que realiza a personas muy diversas: un superviviente de
la masacre ocurrida en la redacción del semanario satírico Charlie Hebdo, el
clown Vigneau de Payasos por el Mundo o la religiosa que España no repatrió junto al sacerdote con ébola por no tener ella la nacionalidad española. Sí, son
sentimientos dignos de consideración pero cuya relación con la situación
emocional o/y vital de la protagonista aún -finalizada y reposada por completo la lectura- no alcanzo a ver. Me ha dado la
impresión durante mucho tiempo que la escritora tenía dificultades para
culminar un relato que, al menos por su grosor, pudiese denominarse novela. De
ahí esa sucesión de elementos que, en mi opinión no aportan al relato otra cosa
que poner de manifiesto el pensamiento socio-politico de la periodista de la
SER, pero que nada aportan al conocimineto de la evolución del personaje de Pita que,
al menos a mí, leyendo 'Háblame bajito', me interesaba conocer.
Vaya, diréis algunos, qué
hay entonces en esta narración que sirva para hacer que tu opinión haya variado
algo al final. Pues simplemente la resolución de aquello que desde el
principio prácticamente el lector intuye: Pita es prisionera de su propia vida
(familia, relaciones fallidas, trabajo exitoso, amistades de toda la vida...) y
hasta que no se libere de ellas -o al menos las sepa relativizar- no va a
alcanzar a ver que hay luz al final del túnel, de su túnel. Esa luz la vislumbra en la
escapada que hace a la isla de Fuerteventura, a través del contacto con un mundo desconocido para ella
que le hará tomar decisiones que hasta ese momento había postergado.
Percibo también en Macarena Berlín el deseo de ennoblecer su escritura. Pero es un ennoblecimiento que levanta poco el vuelo. Digo esto porque utiliza citas de frases atribuidas a personajes del espectro popular como John Lennon, Chaplin, Gandhi o Laird Hamilton, "el mayor surfista de olas grandes de todos los tiempos"; alude a series exitosas de la televisión como "Transparent"; apoya argumentos en best sellers literarios como la novela "Tiempo entre costuras" de María Dueñas... Aunque quizás sean los temas musicales que cita ("Up and up" de Coldplay, "Vivir mi vida" de Marc Anthony, y "La bicicleta" de Shakira) los que en sus letras contienen mejor el asunto y mensaje de esta narración. que no es otro que el de la resiliencia, o sea, la capacidad de salir reforzado de la adversidad. En mi opinión estos recursos son algo pobres literariamente hablando, si bien -estoy convencido de ello- pueden funcionar perfectamente en el terreno de la comuniciación periodística.
Percibo también en Macarena Berlín el deseo de ennoblecer su escritura. Pero es un ennoblecimiento que levanta poco el vuelo. Digo esto porque utiliza citas de frases atribuidas a personajes del espectro popular como John Lennon, Chaplin, Gandhi o Laird Hamilton, "el mayor surfista de olas grandes de todos los tiempos"; alude a series exitosas de la televisión como "Transparent"; apoya argumentos en best sellers literarios como la novela "Tiempo entre costuras" de María Dueñas... Aunque quizás sean los temas musicales que cita ("Up and up" de Coldplay, "Vivir mi vida" de Marc Anthony, y "La bicicleta" de Shakira) los que en sus letras contienen mejor el asunto y mensaje de esta narración. que no es otro que el de la resiliencia, o sea, la capacidad de salir reforzado de la adversidad. En mi opinión estos recursos son algo pobres literariamente hablando, si bien -estoy convencido de ello- pueden funcionar perfectamente en el terreno de la comuniciación periodística.
Lo que más me ha gustado de esta novela es la idea de la novelista de romper con aspectos esperables por el lector. La pena es comprobar que tal ruptura sólo la realice de verdad en el último de los capítulos titulado 'La ola y la vida'. Hasta ese momento todo ha sido un esperar a que pasen las páginas suficientes para poder presentarlo.
Dentro de esa ruptura con
lo habitual (la periodista de éxito que escribe su primera novela) Macarena
Berlín ha tenido la feliz ocurrencia de introducir -muy habitual en la
novelistica desde hace ya unos años- la propia vida difuminada en la ficción.
Pero en contra de lo habitual en la realidad, en el cúmulo de decisiones que
Pita tomará tras la revelación vital que ha experimentado en Fuerteventura, una
de ellas tendrá que ver con esa función de la periodista a la que un editor le
ofrece la posibilidad de publicar:
"No creo que pueda juntar palabras desde aquí, desde la nada. Construir desde el vacío es un reto ambicioso que me viene grande. Personajes, sentimientos, emociones..., una trama. Un nudo y un desenlace. Por si fuera poco todo, enmarcado en un contexto de amor." (página 160)
Creo que Macarena se está
haciendo un guiño a sí misma. Efectivamente, en mi opinión, ella no logra
cubrir con solvencia ninguno de los elementos que constituyen habitualmente un
relato. Quizás, lo que ella pretenda sea mostrarnos su deseo de no ser como
tantos. Sí, quizás, sea eso, pero, al menos a mí no me ha convencido del todo.
Lo que menos me ha
gustado de este libro creo que ya lo he ido desgranando a lo largo de este
post: pura reflexión u opinión periodística en muchos momentos (atentados
yihadistas, acogimiento de refugiados en España, crítica sobre la gestión del
ébola, la maternidad, la homosexualidad....) pero de esa
manera como se hace en el periodismo, con rapidez y sin excesiva profundidad. Tampoco me ha gustado nada ese afán de modernidad
consistente en acumular anglicismos para designar actividades que en español
tienen término propio (campers, grips, performance, goofy, foodie,
punching ball, dealer, hashtag, runner, gliders, snorkel, trending topic, trending
market, mindfullness, etc...).
Conclusión
Una novela de explotación del éxito mediático, Una novela sincera en cuanto que viene a concluir que "lo último que necesita este país es otra criatura vanidosa que piensa que tiene algo que contar" (pág. 299). Pocas veces he visto mayor sinceridad en nadie; ya por eso, pero no sólo por eso, Macarena Berlín me cae simpática y ha hecho que me reconcilie con ella pues veo que es irónica, sabe reírse de sí misma y demuestra un gran sentido del humor.
Con todo y con ello creo que la novela tiene recorrido y, seguro, un público que se identifique con la problemática de Pita, con a sus 40 años verse sin vender una escoba, con ese nivel bajo y mediato característico de lo que hace unos años se denominó literatura light. Sí, en esa tendencia es en la que yo situaría "Háblame bajito" de la periodista de la SER Macarena Berlín. Es una novela light.
Conclusión
Una novela de explotación del éxito mediático, Una novela sincera en cuanto que viene a concluir que "lo último que necesita este país es otra criatura vanidosa que piensa que tiene algo que contar" (pág. 299). Pocas veces he visto mayor sinceridad en nadie; ya por eso, pero no sólo por eso, Macarena Berlín me cae simpática y ha hecho que me reconcilie con ella pues veo que es irónica, sabe reírse de sí misma y demuestra un gran sentido del humor.
Con todo y con ello creo que la novela tiene recorrido y, seguro, un público que se identifique con la problemática de Pita, con a sus 40 años verse sin vender una escoba, con ese nivel bajo y mediato característico de lo que hace unos años se denominó literatura light. Sí, en esa tendencia es en la que yo situaría "Háblame bajito" de la periodista de la SER Macarena Berlín. Es una novela light.


