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31 may. 2018

Almudena Grandes: "Las tres bodas de Manolita"

26 comentarios:
Cuando reseñé "Los besos en el pan" dije que llevaba una serie de años alejado de la literatura de esta escritora madrileña. El motivo no sabría muy bien explicarlo, quizás la en ocasiones sobreexposición pública de la novelista propiciase en mí una especie de hartazgo que me hizo reacio a leer sus libros. Pero afortunadamente eso pasó y la reconciliación con ella a partir de su penúltima novela ha sido total.

Almudena Grandes, Las tres bodas de Manolita
(Collage tomado del blog "En las nubes")

Las tres bodas de Manolita
Es la tercera novela del proyecto "Episodios de una guerra interminable" que inició Almudena Grandes en 2010 con "Inés y la alegría"; lo continuó en 2012 con "El lector de Julio Verne"; luego, en 2014, publicó la que acabo de leer; y la aparecida en 2017, "Los pacientes del doctor García", es por ahora la última de la serie. La escritora ya ha avanzado los títulos de las dos últimas entregas aunque aún no hayan salido de su mano: "La madre de Frankestein" será la quinta entrega, y con "Mariano en el Bidasoa" se cerrará la serie.

La historia y los personajes
"Las tres bodas de Manolita" es la primera de las novelas que leo de su ambicioso proyecto y he de decir que me ha gustado mucho por varias razones. Quizás la primera sea la de la historia que presenta: la peripecia personal y colectiva de un grupo de amigos y conocidos del barrio madrileño de Antón Martín que en las difíciles circunstancias de la República, Guerra Civil y primeros diez años de franquismo van a ver cómo sus vidas divergen y cómo la guerra, la traición, el amor, la delación, la miseria, la explotación vil, la corrupción de todo tipo... entran a degüello en sus vidas por activa o por pasiva. 

Todos los personajes tienen una individualidad clara, los caracteres que diseña la autora son magníficos, las relaciones entre ellos plenamente verosímiles... Aunque podría hablarse de personaje colectivo, de novela coral, la verdad es que como se deduce del propio título del volumen es ella, Manolita, quien vertebra a su alrededor al resto de seres que habitan el relato.


Represión franquista, Episodios de una guerra interminableManolita cuenta en primera persona su historia y en tercera conocemos la de ese grupo variopinto de personas del barrio madrileño de Antón Martín constituido por seres históricos y otros totalmente inventados. Estamos, pues, ante una novela por la que corren seres de realidad histórica junto a otros de pura ficción. Manolita es uno de estos últimos aunque ella como otros muchos ficticios -así lo cuenta la propia escritora al final de la novela propiamente dicha- hayan surgido en la imaginación de la novelista a partir de personas reales como Isabel Perales cuya peripecia vital conoció la autora. Esta Manolita asegura que su padre, guardia de asalto durante la República, nunca hizo mal a nadie aunque como todos los vencidos, y más él habiendo pertenecido al Cuerpo, sufrió en sus carnes la severidad vengativa de los vencedores. Manolita es junto a Toñito, Isabel y Pilarín, todos ellos hijos de Antonio, quien se encargará en la nueva situación surgida tras el encarcelamiento del padre de visitarle en la cárcel y procurar como el resto de mujeres que se encuentra en la fila de acceso a la cárcel de Porlier que Antonio Perales, su padre, no desfallezca bajo esa sentencia monstruosa a muerte y mantenga la ilusión de verla conmutada por la de 30 años, algo que no ocurría con frecuencia y menos en la primera hora de la que llamaban Nueva España.

A partir de Manolita iremos conociendo al resto de personajes: su madrastra, María Pilar, los mellizos Juan y Pablo de sólo 4 años, hijos de ésta y su padre; los amigos de su hermano Antonio apodado por ellos como el Guapo: Silverio el Manitas, Roberto el Orejas, Julián el Lechero, Vicente el Puñales... Alrededor de Toñito, que triunfaba entre las mujeres, aparece Eladia la Carmelilla de Jérez, las compañeras de baile de ésta en el tablao flamenco donde actúa, y sobre todo Palmera, un homosexual sevillano venido a Madrid que está prendado del 'requesón' como llama él al hermano de Manolita. Siguiendo el hilo de Palmera nos topamos con el marqués Antonio de Hoyos y Vinent, con el pianista Claudio, con Pepito Zamora, etc.


Guerra Civil española, Madrid vencidoOtro núcleo importantísimo de figuras de este relato se origina, también a partir de Manolita, en esas filas de mujeres que se formaban ante la cárcel de hombres de Porlier o la de mujeres de Yeserías, pues ambos establecimientos habrá de visitar esta sufrida chica, de sólo 17 años al inicio de la historia, que madurará por fuerza con rapidez. Aquí aparece Encarna, mujer de un médico allí preso; la hija de ésta, Rita, que se hará íntima amiga de Manolita; Martina, novia del preso Tasio y compañeros ambos en los vis a vis carcelarios de Silverio y Manolita; Julita, Juani, Luisa, Emilia, Reme... y otra serie de mujeres más. También en el ámbito carcelario se mueven sanguijuelas que se enriquecen a costa del sufrimiento de los que allí penan. Entre estos destaca por encima de todos ellos el Capellán de la Cárcel que a cambio de unos cientos de pesetas casa a los presos o les consigue Libros de Familia. Así, de este modo, será que Manolita se case por vez primera con Silverio el Manitas.

El número de personajes en esta 'novela de personajes' es amplísimo -afortunadamente al final del relato, agrupados por círculos narrativos, la novelista hace relación de todos ellos especificando el vínculo entre los mismos- y aunque todos ellos de una u otra forma orbitan en torno a Manolita cada uno tiene vida propia y en más de una ocasión el lector se ve sorprendido por la deriva que toman algunos según cambia el contexto político del país. Pero, en definitiva, a lo que asistimos en este relato es al actuar de una colectividad, que es el Madrid de los vencidos que vive incrustado en ese Madrid de los vencedores. Por extensión, naturalmente, podríamos decir que es la vida de la España sometida dentro de la España franquista.

Por lo anterior,  -el contexto temporal y la ubicación geográfica de la historia-, la novela me ha recordado mucho, como ya me sucediera con "Los besos en el pan" [leer su reseña aquí], a "La Colmena" de Cela. Pero es evidente que Almudena Grandes a quien literariamente celebra en este relato y en realidad en toda su serie, es a don Benito Pérez Galdós. Varias veces se refiere a él, bien nombrando diversos títulos de sus Episodios Nacionales, bien utilizando su nombre como argumento de autoridad ("En las letras de las coplas y los argumentos de las películas, en los cuentos de mi madre y en las novelas de Galdós, había aprendido que el amor hace mejores a las personas.”, pág. 397). Pero aunque no lo hubiera hecho es evidente que esa agilidad constructiva, la viveza que imprime a los diálogos, el costumbrismo madrileñista exhibido y el protagonismo dado al pueblo llano, a los sin nombre, son características muy galdosianas.

La construcción
Si la denuncia que realiza en la historia relatada de los abusos sufridos por los republicanos derrotados ya de por sí justificaría la novela, la grandeza de ésta crece y se agiganta al ver la manera como está construida y la voluntad de estilo presente en ella. En cuanto a la construcción diría que ésta es muy cinematográfica. Los cuatro grandes apartados que conforman la historia se enmarcan entre otros dos  sin numeración que cuentan en tercera persona episodios de no ficción. El período temporal contemplado es muy amplio de manera que la escritora para dirigir mejor al lector subtitula la novela del modo siguiente: "El cura de Porlier, el Patronato de Redención de Penas y el nacimiento de la resistencia clandestina contra el franquismo". Como se ve, estos tres subtítulos recuerdan muy mucho la manera como Galdós rotulaba los distintos episodios que forman las cuatro series de sus Episodios Nacionales; e incluso a mí me han evocado algunos títulos de Valle Inclán dedicados a las guerras carlistas y también algunas de las entregas de las "Memorias de un hombre de acción" de Pío Baroja. Entronca, pues, Almudena Grandes, con estos Episodios de una guerra interminable, con la gran tradición de la novela realista española inaugurada por Galdós durante el último cuarto del siglo XIX.

Episodios Nacionales de Galdós, Episodios de una guerra interminable
Desde el punto de vista formal muchas cosas me han agradado de esta novela. Las vidas y vicisitudes de este inmenso grupo humano se presenta no linealmente sino con avances y retrocesos de manera que muchos de los sucedidos los conocemos desde varias miradas (perspectivismo) y las vidas de unos y otros, simultáneas en el tiempo, debido a la linealidad obligatoria del discurso verbal se encabalgan unas en otras como las escamas de los peces o como las olas del mar sucesivamente llegan pausadas a la playa y superponiéndose se montan y se confunden, pero todas ellas, escamas u olas, conforman el mismo mar.

De los muchos procedimientos empleados por la novelista que me han gustado destacaría uno que me parece muy cinematográfico. Es ese anticipar un suceso (flash forward) al ponerlo en boca de unos personajes sin que los lectores estemos avisados de ello; la sorpresa que provoca en el lector tal acción le lleva a leer lo que sigue con suma atención a fin de encajar las novedades dentro del puzle que es la novela.

También me ha gustado muchísimo cómo a través de la introspección, el empleo del monólogo interior o del flujo de conciencia, la narradora realiza entradas y salidas de la realidad inmediata. Un ejemplo claro es cuando la protagonista lava un vestido mientras los niños juegan a su alrededor y recuerda fragmentariamente su visita a la cárcel.
"Los mellizos jugaban al escondite, con los hijos de Margarita y yo los oía, una, dos, tres, reconocía la voz del que se la llevaba, cuatro, cinco, seis, escuchaba el silencioso estrépito de los que se escurrían bajo las camas, siete, ocho, nueve, veía a Pablo pasar a mi lado con un dedo encima de la boca, y diez, ¡voy!, y volvía a meter el vestido en lejía mientras seguía su juego a distancia, ¡por mí y por todos mis compañeros y por mí el primero!, y a pesar de las grietas del techo, la extrañeza de aquel hogar ajeno de habitaciones sin puertas, cortinas caseras y esteras de esparto, no vale, había cogido a Marga, me daba cuenta de que el juego de  los niños en aquella tarde de mayo, tan plácida que parecía otra, era real, lo que no vale es lo tuyo, ha sido trampa, la única realidad auténtica, ¡tramposa tú!, la realidad de Manolita Perales García, que no, que te la vuelves a llevar, una chica que lavaba un vestido blanco y no tenía nada que ver con el cuartucho siniestro y maloliente, ¡pues ya no juego, hala!, donde dos extraños se sostenían en un equilibrio imposible, sí que juegas, Juanito, te la vuelves a llevar, para cultivar un olor ácido y dulce que sacudía mi nariz como un puñetazo, no, se la lleva Marga que la he cogido, y solo un rato antes yo había estado allí pero no me lo creía, me has cogido pero no vale porque tu hermano me había salvado ya, yo también me había salvado, estaba en casa." (pág. 268)
Esta técnica de entreverar dos momentos distintos dentro del mismo instante narrativo la realiza también tomando de la memoria fragmentos literarios leídos mezclándolos con otros elementos de la realidad próxima o inmediata. Un ejemplo claro y magnífico es el trenzado que realiza del recuerdo del contenido de la novela de Daniel Defoe, "Robinson Crusoe", con el proyecto de una construcción que Silverio planea realizar:
"Un día al salir de su cabaña, Robinson Crusoe se fijó en un tallo verde, frágil, que apenas asomaba de la tierra, muy cerca de la puerta. El cuadrilátero exterior mide ocho por ocho metros, es demasiado grande, pero el interior, el que hicieron para anclar la torre tiene veinticinco metros cuadrados y esa superficie es asequible…  Aquel tallo le resultó familiar pero no supo explicarse por qué,  y se limitó a estudiarlo día tras día hasta que distinguió las yemas de las que brotarían unas hojas muy finas, casi plumas. Matías dice que con vigas de madera tenemos de sobra para levantar un edificio de una sola planta" […] (pág. 641)
Un estilo fluido y colorista, aunque no necesariamente alegre, propio del costumbrismo, es el que predomina en las narraciones y descripciones del ambiente que se vive en ese Madrid de esa guerra interminable. Un Madrid contradictorio porque, pese a la dureza de la vida, la ilusión y la esperanza iluminan el día a día de sus afanosos habitantes:
la mañana siguiente, más que un día frío o cálido, borrascoso o despejado, amaneció martes, una jornada tranquila, rutinaria, de trabajo y descanso programados, veinticuatro horas de monotonía sin sustos, sin emoción, sin sorpresas, como el miércoles que vendría después para dejar tras de sí un jueves igual de aburrido.” (pág. 286)
"Tardé unos minutos en encontrar las botellas porque ni siquiera me acordaba de dónde las había guardado. Encontré tres, pero sólo cogí dos, y al salir de la cocina con una en cada mano, me paré un momento en la puerta del salón para mirarlos a todos, mis  hijos, mis nietos, y aquellos viejos amigos que eran también mi familia. Me gustó mucho lo que vi. Me gustó tanto que me sentí una mujer afortunada, a pesar de todo." (pág. 740)
La narración abandona la primera persona según que conozcamos las vicisitudes pasadas por Toñito el Guapo; por Eladia, su enamorada; por Roberto el Orejas; por Silverio el Manitas; por Isa, la hermana de Manolita... Cuando son ellos y no Manolita los protagonistas, la narración cambia a la tercera persona siendo un narrador omnisciente quien toma las riendas del relato y nos cuenta las peripecias personales de éstos; peripecias que no voy a contar aquí, naturalmente. Sólo diré que la historia de Isabel, la hermana de Manolita, es muy dura y que la sufre sin conocimiento de ésta durante su estancia en el colegio Zabalbide de Bilbao regentado por monjas donde hijas de presas, bajo el señuelo de la educación, eran prácticamente esclavizadas en trabajos de lavandería y planchado sin sueldo, sólo por ser hijas de republicanos encarcelados. Cuando Manolita entra en conocimiento de estas historias las hace suyas y las integra bajo la férula de su primera persona narrativa.


Final
Una novela que reivindica el sufrimiento de infinidad de mujeres que durante la larga posguerra, y aún hoy día, hubieron de penar por sus familiares presos, fusilados, enterrados Dios sabe dónde. Una novela que homenajea la fortaleza de esas mujeres que sufrieron en sus propias carnes su pertenencia a una familia vencida y que incluso algunas hubieron de penar con trabajos sin sueldo o soportando abusos y vejaciones sexuales por los delitos que sin haberlos cometido adjudicaban a los hombres de sus familias. Una novela que habla de la traición que se esconde donde menos se sospecha. Una novela que me incita a seguir con el resto de la serie porque es francamente literatura de alta calidad. Una novela que habla de la fuerza del amor que al final puede con todo y sin el que nada se logra. Una novela que es un homenaje a una serie de personajes históricos como Jesús Monzón, Heriberto Quiñones, Eugenio Mesón, Matilde Landa, Luis Sendín, Manuel Azcárate, Carmen de Pedro y otros dirigentes del PCE que se jugaron el tipo levantando el Partido en el interior durante esos años tan ásperos, pagando no pocos de ellos con su vida ante el pelotón de fusilamiento entrega tan desinteresada. Una novela que presenta un duro panorama pero en el que siempre hay un resquicio para la esperanza, aunque ésta tarde a veces hasta décadas en verse satisfecha. Una novela que muestra una España en la que 
Las pequeñas vilezas individuales engrosaban día tras día la vileza colectiva de un país donde se hacía de todo por unos cuantos billetes, pero donde también vivían personas capaces de entregar cuánto tenían sin exigir recibos de ningún tipo. (pág. 636)


Datos del libro
Autor: ALMUDENA GRANDES
Título: “Las tres bodas de Manolita”
Nº de páginas: 768 páginas.
Encuadernación: Tapa blanda
Editorial: Tusquets, col. Maxi. 2ª Edición (10/ 2017)
Lengua: CASTELLANO
ISBN-13: 978-8490664193
ISBN: 978-84-8383-836-5
Precio:
En papel: 10,95€
Ebook: 9,49€

28 may. 2018

Arturo Pérez Reverte, narrador por los cuatro costados

21 comentarios:
Acabo de leer "Los perros duros no bailan", la última novela de Arturo Pérez Reverte. Como casi todo lo suyo, me ha gustado y en breve la reseñaré en este blog. Mirando mirando lo que del escritor cartagenero tenía comentado me he dado cuenta de que de la serie Falcó aquí, en "El blog de Juan Carlos" sólo tengo reseñada "Eva", la segunda entrega de la misma. ¡Andá!, me he dicho, ¿y la anterior? Tenía yo por seguro haber opinado sobre ella, pero ¿dónde? Al fin, he caído en la cuenta: Sí, en efecto, la reseñé hace poco más de un año, pero no aquí sino en la Revista MoonMagazine.

Aprovecho, pues, que el Pisuerga pasa por Valladolid, y para quienes no hayáis leído mi opinión sobre "Falcó" en  esa interesantísima revista -casualmente ayer mismo MoonMagazine publicó un artículo mío sobre una dramatización de "El corazón de las tinieblas" de Joseph Conrad- aquí, a continuación, reproduzco la reseña que hice sobre la novela de Pérez Reverte tal y como salió publicada en la 'revista de los lunáticos' que le decimos quienes leemos y también colaboramos a ese magnífico proyecto de Txaro Cárdenas, su directora.
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Falcó, de Arturo Pérez Reverte. Narrativa en estado puro
(Rev. MoonMagazine 18, MARZO, 2017)
Con Falcó, Arturo Pérez Reverte vuelve a la narrativa pura en un thriller que te lleva en volandas a través de personajes y acción. Reseña de Juan Carlos Galán para Revista MoonMagazine.

Sobre Falcó

De Arturo Pérez Reverte, salvo la serie de Alatriste, curiosamente las novelas que le hicieron más popular, me gusta casi todo. Leí con sumo agrado sus primeras novelas (El húsar, El maestro de esgrima, La sombra del águila, La tabla de Flandes, El club Dumas…) así como su famoso Territorio comanche donde saldaba cuentas con sus 21 años de corresponsal de guerra de RTVE (1973-1994) que tanto le han marcado. Luego, como dice el poeta, lo fui odiando sin saberlo y en ello tuvo mucho que ver el espectacular éxito alcanzado con las aventuras del Capitán Alatriste y las versiones cinematográficas de algunas de sus novelas que, en mi opinión, no hacen justicia a sus originales. Por seguir con el símil poético, con Hombres buenos volví a creer en él. Y ahora, en mi opinión, ha regresado a su forma (“inocencia” dice el poeta, aunque tal sustantivo no le cuadra a Reverte) antigua o primera con esta novela, Falcó, que he leído de un tirón y que desde el inicio me atrapó completamente.
La acción de "Falcó" se sitúa en el otoño de 1936, unos seis meses después de haber estallado la Guerra Civil, un conflicto que se preveía corto y que por el contrario se alargaría durante tres años sirviendo de ensayo a las potencias europeas para lo que vendría inmediatamente después. Falcó es el nombre del protagonista de este relato: un ex-contrabandista de armas, fichado como espía por los servicios de inteligencia antes republicanos y ahora nacionales. Es un frío profesional en lo suyo, es decir, no participa emocionalmente en las acciones que prepara y ejecuta. «Para Falcó, palabras como patria, amor o futuro no tenían ningún sentido. Era un hombre del momento, entrenado para serlo. Un lobo en la sombra. Ávido y peligroso». En esta ocasión sus compañeros de acción son los hermanos Montero y Eva Rengel, quienes no logran entender su desapasionamiento en una acción que se enmarca en un conflicto en el que las pasiones tienen mucho que ver. Pero Lorenzo Falcó es un cínico que no participa para nada de la euforia que embarga a sus compañeros de misión:
«—¿De verdad crees que matar a alguien une a quienes lo matan?
—Hay ciertas cosas…
—No me jodas —Falcó encendió un cigarrillo—. Sé buen chico, anda. Haz tu guerra, salva a José Antonio y salva a España de la horda marxista, si puedes. Pero no me jodas»
Yo he creído adivinar en Lorenzo Falcó muchas características biográficas del hombre Arturo Pérez Reverte. En primer lugar la sangre fría y la comprensión profesional de cuantos seres  se mueven en una guerra, y más si ésta se dirime entre hermanos, o sea, una Guerra Civil. También el necesario cinismo, solidez y distanciamiento emocionales que unas circunstancias como las que se muestran en la novela exigen. Para Falcó lo que para muchos es cinismo no es otra cosa que instinto de supervivencia que a él, parece, le ha funcionado bien hasta el momento. Por último, es evidente que el novelista conoce de primera mano los entornos bélicos como demuestran las escenas de intercambio de disparos entre facciones enemigas que aparecen en algún momento en el relato. Estas secuencias guerreras en las que se producen muertes, aparecen soldados heridos que aúllan de dolor, otros que huyen o rematan a moribundos siempre me han parecido de especial dificultad al correr el riesgo de caer en la falsedad, el ridículo o la inverosimilitud. Sin embargo, en las escenas bélicas de esta novela aparece el excelente corresponsal de guerra que Reverte fue unido al magnífico escritor que desde hace tiempo y actualmente es.
La novela consta de 14 capítulos y un epílogo. El primero presenta una escena que bien podrían haber firmado Patricia Highsmith o Raymond Chandler y que también muy bien podría haber filmado Alfred Hitchkock: el señalamiento, en un tren que discurre por el sur de Francia, de la víctima que un sicario ha de ejecutar. El ritmo y el suspense contenidos en esta secuencia son tremendos y sirven para meternos sin demora alguna en el thriller que vamos a degustar. Sólo con leer esta breve escena entran ganas de no parar de leer. Tras este inicio trepidante, cuya funcionalidad es la de marcarnos el oficio del personaje, la acción se muda a la monumental y castaSalamanca, ciudad en cuyo Palacio Episcopal está instalado el Cuartel General de la España sublevada. El autor presenta la vida en esta pacata ciudad castellana mostrando un perfecto conocimiento de sus enclaves (el Casino que ocupa un Palacio del siglo XVI, la hermosísima Plaza Mayor, el Palacio Episcopal, la Torre del Clavero…) y de las calles (la calle Consuelo, la calle Toro, la calle Zamora…) que albergaban los organismos que más protagonismo estaban teniendo durante el inicio de la contienda. Para un salmantino como yo, recorrer con Falcó mi ciudad en los aciagos días del otoño del 36 ha sido un placer indescriptible.


Pero la acción no queda encerrada en la retaguardia por cuyos hoteles y cafeterías (el Gran Hotel, el Café Novelty…) deambulaba un ejército de espías y militares de la más variada procedencia: «La clientela habitual se veía salpicada por uniformes de oficial de toda clase: regulares, legionarios, requetés, falangistas. Le sorprendieron algunos uniformes alemanes e italianos. Debían de haber llegado a Salamanca en los últimos días, pues era la primera vez que los veía allí». No, también la acción se traslada a la zona republicana, en especial a Cartagena —localidad que el novelista conoce perfectamente por ser donde él nació en 1951— y a Alicante, ciudad esta última donde suceden los episodios más vibrantes de todo el relato.
La aparición de estas localidades costeras le sirve al escritor para mostrar el gran amor que siente por el mundo del mar y la navegación. Esta pasión por el mar y las embarcaciones se percibe en el manejo que Pérez Reverte hace de términos náuticos que los mesetarios como yo desconocemos: «Un disparo desde tierra golpeó la madera de la regala cuando Falcó se impulsaba sobre ella, ayudado por unas manos que tiraban de su ropa empapada. El balazo levantó astillas que saltaron cerca de su cara. Se oyó una orden en alemán y los remos resonaron en los escálamos». Es bien sabido que cuando no escribe, el autor cartagenero dedica su tiempo de ocio a la navegación.
La novela es un thriller con tintes de novela negra que nos lleva en volandas, en suspenso, deseando ver en qué para la misión que el grupo humano comandado por Falcó está realizando en zona republicana. Pero al tiempo el mero acto de lectura es un disfrute por la cantidad de literatura que el académico esparce como sin querer por las cerca de 300 páginas que conforman la obra. Una literatura que se muestra al desgaire a través de sutiles intertextos que nos llevan a Miguel Hernández, «La muchacha tenía cierto parecido con su hermano. Aire de chica bien, alterado por vientos del pueblo»; al mexicano Amado Nervo, «Sólo dispongo de una vida, dijo. Un breve momento entre dos noches. Y el mundo es una aventura formidable que no estoy dispuesto a perderme»; o, forzando un poco la correspondencia, al mismísimo Miguel de Unamuno por aquel entonces recluido por orden del General Millán Astray en su propio domicilio, «El puente romano estaba desierto. Salamanca se alzaba al otro lado, monumental y casta»


El controvertido Arturo Pérez Reverte


El novelista disfruta en nuestro país, a partes iguales, de una legión de admiradores y otra de detractores. Ambos grupos, dejando a un lado su obra literaria, valoran o deploran las afirmaciones del escritor que unos califican de ensoberbecidas y otros de simplemente sinceras; no es bien vista o por el contrario es muy valorada su falta de adhesión a grupo alguno; e igualmente sorprende, negativamente a unos y positivamente a los otros, el menosprecio que muestra hacia lo políticamente correcto… Ejemplo de esto se puede ver en esta novela cuando el personaje de Eva Rengel explica a Falcó su elección de bando:

«Fueron intelectuales de café que me explicaban las leyes del materialismo histórico, la plusvalía y la dictadura del proletariado mientras intentaban acostarse conmigo antes de volver a mecerse, satisfechos, en brazos de su propia clase… Nada tenía en común con ellos, así que busqué a otros hombres y mujeres: los silenciosos. Los que actúan… Los que, entre otras cosas, dan caza a esos estúpidos teóricos que no renuncian, en el fondo, a ser pequeños burgueses con pretensiones»

Tras leer lo anterior seguro que algunos no habrán podido evitar que se dibuje en su rostro un mohín de disgustada sorpresa hacia este lenguaraz novelista. Y no digamos ya cuando otros saquen de contexto lo que Falcó piensa sobre lo que se les avecina a las mujeres que quedan en retaguardia esperando el incierto regreso de los hombres de su familia:

«Pensó éste en las recatadas señoras de la nueva y católica España de novena, misa y rosario. En las viudas de guerra y en las que tenían al novio o al marido en el frente; o en las que simplemente tenían hambre, hijos o familiares a los que alimentar, y la suerte de contar entre las piernas con algo que ofrecer: el recurso eterno de las mujeres en todas las miserias y todas las guerras, desde que el mundo tenía memoria»

También en este sentido la novela expone una idea muy presente en la mente del escritor que, precisamente, tuve oportunidad de escuchar directamente en la presentación que hizo de su novela anterior Hombres buenos, novela en la que aparece más tratada que en ésta. Me refiero a la de que entre los seres más odiosos y deleznables también existe una moral, un código de “honor”, una ética, el respeto a unas formas, a unas reglas. Lo vemos en este individuo, Falcó, un ser de poco fiar, capaz de venderte y venderse al mejor postor pero que tiene un código de conducta que comparte con sus iguales, o sea, con otros seres abominables como él:

«He servido a una monarquía y a una república, y no sé a quién serviré en el futuro. Este trabajo sería insoportable si no hubiera en él ciertas retorcidas reglas. Quizá no sean reglas convencionales, ni siquiera dignas, pero son las nuestras. Aunque la principal de todas sea, precisamente, la aparente ausencia de reglas […]»

Lo Mejor: El ritmo de la narración; el lenguaje asequible y creíble; la mezcla que realiza en el momento culmen del relato de los idealistas versos del “Cara al Sol” con la cruel realidad que una veintena de adeptos están sufriendo en sus propias carnes; la presentación del inframundo (sexo, drogas, tráfico de armas…) que se mueve bajo los grandes ideales que se movilizan en una guerra.

Lo peor: Poca cosa, quizás una cierta falta de verosimilitud cuando algunos personajes son liberados inexplicablemente. Pese a que luego se aclara el motivo de estas puestas en libertad, tal motivo en el contexto de una guerra muy cruenta resulta difícil de admitir.

Datos del libro
Autor: ARTURO PÉREZ REVERTE
Título: “FALCÓ”
Nº de páginas: 296 páginas.
Encuadernación: Tapa dura
Editorial: Alfaguara. (octubre de 2016)
Lengua: CASTELLANO
ISBN-13: 978-84-204-1968-8
Precio:
En papel: 18,90€
Ebook: 9,49€


23 may. 2018

"Lucky", una película de JOHN CARROL LYNCH

24 comentarios:
Acabo de ver "Lucky", una película estrenada en España el pasado día 4 de mayo y que hoy, día 23 en una ciudad como Madrid sólo se proyecta en 4 ó 5 salas, y en la mayoría de éstas en una única sesión a hora intempestiva. La he visto, pues, de milagro, y gracias a dos amigas, Guida y Ana, cinéfilas de fiar donde las haya, que me la recomendaron vivamente. Gracias, amigas.

¿Por qué sucede que algunos filmes apenas duran en la cartelera? La respuesta no es otra que la escasa aceptación que entre el gran público tienen aquellas historias que indagan en la profunda condición humana enfrentándose a ella sin melindres. Frente a estas temáticas eminentemente existenciales, la mayoría de los espectadores prefieren visionar historias que soslayan la esencia del Hombre y que se quedan en la espuma del glamour y de la falsedad que la sociedad de consumo fabrica pretendiendo hacernos pensar que consumir es lo único importante en la vida que se nos imagina eterna.

Y verdaderamente tal cosa no es así. Esta afirmación no es descubrimiento alguno desde luego, aunque si sea sorpresivo verla expresada en productos que se entiende son de entretenimiento. ¿Pagar para sufrir?, se preguntan algunos. A lo que cabría replicar: ¿Sufrir es saber o, mejor dicho, reconocer? En verdad lo interesante de estas historias que te ponen frente a la dura realidad es la manera de presentarla y no otra cosa. Como dice Lucky cuando estamos en esta situación sólo nos queda brindar por la vida y respondernos con una sonrisa.

La película
John Carroll Lynch, Paris-Texas, cine indie
Lucky es Harry Dean Stanton reza uno de los créditos al inicio de la película. Y efectivamente, en este caso, lo es, pues el personaje de Lucky fue creado a partir del acontecer biográfico del mismísimo Harry. En este sentido el film es biográfico. Hasta tal punto llega la interconexión realidad de Harry / ficción de Lucky que el actor no llegó a ver estrenada la película pues falleció el 17 de septiembre de 2017 a los 91 años de edad, y 12 días después tuvo lugar la première en Estados Unidos.

La historia que presenta John Carroll Lynch en ésta su primera incursión en la dirección cinematográfica es la del declive, mejor sería decir el ocaso, de un ser humano, Lucky. Presenciamos la vida diaria de un hombre anciano de la misma edad que el actor que lo interpreta. Este hombre vive solo, ascéticamente, entregado a su saludable rutina consistente en unos ejercicios gimnásticos diarios, un vaso de leche -único alimento que hay en su frigorífico-, un paseo hasta la cafetería que regenta Joe (Barry Shabaka Henley) en el que Loretta (Yvonne Huff Lee) le sirve su vaso de café con leche espumosa que toma tranquilamente mientras cumplimenta el crucigrama del periódico; luego, siempre caminando, se llega hasta el pequeño supermercado donde Victoria (Ana Mercedes) lo saluda en español y le da la leche y el tabaco que solicita y religiosamente le paga. En su casa realiza puzles y crucigramas, y al atardecer se acerca al pub de Elaine (Beth Grant) donde departe con otros solitarios como él sobre las más variadas cuestiones. En este grupo de solitarios destaca Howard (David Lynch, el famoso director de la serie televisiva Twin Peaks) el mejor amigo que tiene Lucky por el que llega a retar a Bobby (Ron Livingston), un abogado que vende falacias y a punto está de engañar a Howard. Howard es el dueño de un galápago que enmarca simbólicamente con su aparición en el inicio y final de la película el mensaje de la misma.

La vida de Lucky es siempre así, todos los días se repiten con idéntico ritmo. Siempre hasta que algo quiebra esta tranquilidad, y este algo es la vida misma que es tiempo y no entiende de rutinas. Cuando tal cosa sucede Lucky siente miedo pero lo superará porque a la vida, a sus avatares, a su discurrir inexorable contra el que nada se puede hacer, sólo nos queda ponerle una sonrisa, encararla sin temor alguno. Y esto mientras que el galápago de Howard sigue paseando su enorme caparazón y los cactus de Texas, donde transcurre la historia y con los que Lucky se asemeja, siguen ahí impertérritos hasta que suceda lo inevitable.

David Lynch, Harry Dean Stanton, "Lucky",
Lucky se identifica con ese cactus al que riega y mira de frente: está lleno de espinas que lo defienden y aíslan del exterior, pero también está coronado por unas hermosas flores que dan unos sabrosos frutos, los tunos. Igual que los cactus Lucky se defiende del entorno con cierta aspereza pero a la altura de sus años es consciente de que en este mundo la amistad, siquiera pasajera (la fiesta de cumpleaños del hijo de 10 años a la que le invita Victoria, la conversación con ese veterano de guerra en un bar y sobre todo sus conversaciones con Howard y los otros clientes del bar de Elaine), es lo único que endulza la existencia y depara instantes de gran felicidad y belleza. El resto y lo que siguiente es nada.

Desde el punto de vista cinematográfico la película tiene enorme belleza con unos encuadres magníficos, un colorido precioso, un contexto (la localidad texana donde vive el ateo de Lucky) que como él mismo está en declive: casas desconchadas, establecimientos cerrados, viejos sillones vacíos en las verandas de casas solitarias que en su día debieron de ser magníficas; y una música, en especial las rancheras mexicanas, que inciden sobre el asunto esencial del film: el paso del tiempo del que habla la que se escucha en el primer despertar de Lucky al inicio del film, las 'mañanitas' que le cantan los mariachis al niño de sólo 10 años el día de su cumpleaños, y ese 'Volver, volver, volver' por el que se arranca espontáneamente Lucky en la fiesta a la que ha sido invitado.

Esta primera realización de John Carroll Lynch ha obtenido premios por dondequiera que se ha exhibido. Que yo sepa el actor obtuvo a título póstumo el Premio al Mejor Actor en la 55ª edición del Festival de Cine de Gijón y el Premio Satellite al Mejor Actor 2017. Por su parte el film ganó elste mismo galardón, Premio Satellite, en la categoría de Mejor Primera Película. Y estoy convencido que las distinciones no se quedarán sólo ahí.

Harry Dean Stanton (información obtenida de Internet)
Harry Dean Stanton nació en West Irvine, Kentucky el 14 de julio de 1926, y falleció en Los Ángeles, California, el 15 de septiembre de 2017.  Antes de darse a conocer por su papel protagonista en "Paris, Texas" (1984) se había especializado en papeles secundarios en películas de renombre de asunto bélico y westerns, como "Tomahawk Trail" (1957), "In the Heat of the Night" (1967), "La leyenda del indomable" (1967), "Los violentos de Kelly" (1970), "Pat Garrett y Billy the Kid" (1973). Pero también participó en cintas de otras temáticas: "El padrino II" (1974), "Alien, el octavo pasajero" (1979), "La última tentación de Cristo" (1988), "Corazón salvaje" (1990), Twin Peaks: Fuego camina conmigo (1992), "The Straight Story" (1999), "The Green Mile" (1999) o "Inland Empire" (2006), así como en las series Big Love (2006-2010) y Twin Peaks (2017).En lLa película “Lucky” (2017) tuvo su último papel protagonista.
Gran amante de la música tenía una banda llamada "The Harry Dean Stanton Band" en la que tocaba la guitarra. Regularmente tocaba temas de jazz, pop, y tex-mex en la zona de Los Ángeles


Recomendación
Desde luego una estupenda película actuada por un excelente y prolífico actor que estuvo al pie del cañón hasta el final y que vivió, y murió, acorde a su insobornable pensamiento. Si tenéis oportunidad no debéis dejar de verla. Es toda una experiencia. Un saludo.

19 may. 2018

"La uruguaya" de Pedro Mairal

16 comentarios:
Pedro Mairal, "La uruguaya", novela argentina
(Montaje fotográfico de www.indienauta.com)

El escritor
Pedro Mairal nace en Buenos Aires en 1970. En 1994 obtiene una mención en el Premio Fortabat de poesía. En 1997 da clases de Literatura inglesa y coordina el Taller Literario en la Facultad de Letras de la USAL (Universidad del Salvador), una universidad privada de Buenos Aires. En 1998 recibió  el Premio Clarín de novela por su novela Una noche con Sabrina Love, obra que fue llevada a la gran pantalla en el año 2000 con Cecilia Roth en el papel protagonista. Además, su producción comprende títulos como El año del desierto (2005), Salvatierra (2008) y varias antologías y poemarios. Ha sido traducido a cinco idiomas y elegido como uno de los mejores jóvenes escritores latinoamericanos de 2007. En 2016 publica en Argentina la novela que reseño a continuación. Con ella, "La uruguaya" gana en 2017 el premio Tigre Juan, organizado por el Ayuntamiento de Oviedo.

La novela
Muy interesante. Salvo un pequeño momento en que me pareció que se atrancaba la novela fluye -avanza y retrocede- con una suavidad maravillosa. 17 horas dura la aventura de Lucas Pereyra, una aventura en la que, partiendo de Buenos Aires, viaja a Montevideo (Uruguay), país que en el imaginario de los argentinos representa la liberalidad de costumbres y donde todo parece posible. Lucas tras su odisea uruguaya vuelve a Buenos Aires a reencontrarse con la realidad. A veces este reencuentro aunque duro augura un futuro mejor porque conocerse a uno mismo es muy importante.

autoficción, posmodernismo, metaliteratura
De la novela me han gustado muchas cosas. Una de ellas sin duda alguna es el vocabulario utilizado tan distinto a veces en el léxico al nuestro de España pero también -y aquí reside una de las gracias del relato- tan localista y diferenciado el idiolecto uruguayo del propiamente bonaerense. Tan cerca y tan lejos, viene a decirnos el autor.

Por otra parte estamos ante una novela haciéndose. Lucas es un escritor que debe realizar otros laburos (empleos, trabajos, dar conferencias...) para poder sobrevivir. Estos trabajos no le satisface lo más mínimo porque le distraen de su principal vocación, -la escritura-, pero le permiten no estar atado a nada ni a nadie. Las editoriales extranjeras en las que publica (una española y otra colombiana) y la revista uruguaya que regenta su amigo Enzo y en la que puntualmente colabora le hacen los ingresos dinerarios en un banco de Montevideo elegido por Lucas que no quiere ver cómo la fortísima inflación de su país y la voracidad de la Hacienda pública dejan reducidos esos ingresos a prácticamente nada. En el relato que leemos el protagonista se traslada en ferry y ómnibus a Montevideo para cobrar e introducir de estrangis en Argentina el dinero que la editorial española le ha adelantado por una novela que es en realidad la que ahora mismito él está protagonizando y nosotros, sus lectores, leyendo.

Es una novela en la que el narrador-autor (-no está nada clara la diferencia entre uno y otro. La frontera entre la ficción propiamente dicha y la autoficción  es difícil de establecer en este relato-) experimenta una epifanía y una transformación de las que el personaje-narrador de Lucas parece salir más comprensivo, menos bravo, menos insoportable. La finalidad de la escritura, dice en un momento de la historia no es contar sino conocerse: “No te estoy contando para que me cuentes. Sino para explicarme a mí mismo”.

Además de Lucas y de su amigo charrúa Enzo en la novela aparecen dos mujeres muy importantes para el protagonista. Una es Catalina su mujer y madre de Maiko, el hijo de ambos. En esta pareja algo parece haberse enfriado. Lucas está pasando claramente una crisis, la de los cuarenta que es bastante común en muchos hombres, y ve que la juventud se aleja y las responsabilidades paternas crecen pues un mocoso al que sí, claro, le quiere mucho, centra la vida de la pareja que lo ha engendrado. Para escapar de este hostigamiento que para él es el matrimonio y la paternidad recurre a tener, rememorar, fantasear e imaginar aventuras (a veces más ilusiones que otra cosa) sexuales, pequeñas escapadas (con alguna alumna, con alguna periodista, en algún congreso literario...). 
La segunda mujer, esencial en esta narración, es Mágali Guerra, la ilusión que desde hace un tiempo lleva consigo, una ilusión sostenida a base de emails que no fragua en nada concreto salvo en los breves encuentros que tiene con ella cuando la conoció en un encuentro literario y luego en Montevideo cuando acude por vez primera a tomar una remesa de los ingresos que las editoriales y revistas le realizan allí. Su aventura con Guerra, que así la llama Lucas, constituye el núcleo de la trama  de este relato, la imaginada y constantemente frustrada canita al aire con esta uruguaya joven y guapa que le tiene absorbido el seso desde que la conoció hará cosa de un año.

Pedro Mairal, Rio de la Plata
La mentira, el engaño, la impostura, son temas importantes en esta breve narración. Todos mienten, todos engañan y se engañan, todos fingen… en un país -Argentina- difícil, convulso, engañoso...; un país en el que a la menor aparece una dictadura o cae sobre los nacionales un corralito económico. El viaje externo de 17 horas servirá para que los personajes viajen también hacia dentro de sí mismos y pongan en orden sus vidas. Y todos estos asuntos están muy bien presentados estilísticamente con un  narrador en 3ª y en 1ª que se dirigen a una 2ª dependiendo de si el acontecimiento narrado está sucediendo dentro de ese breve lapso temporal o si está siendo evocado o imaginado en la mente del narrador. Este cambio de una dimensión temporal a otra la realiza el escritor de manera fluida, llevando al lector de la mano con gran maestría.

Dos elementos muy importantes arropan constantemente al relato. De una parte la innumerables referencias literarias (Múgica Herzog, Cortázar, Borges (cuento “Emma Zunz”), Guimarães (“Gran Serton”), Rimbaud de quien Lucas estaba leyendo una biografía y con el que viene a identificarse dadas las vicisitudes que uno y otro sufrieron durante el/los viaje/s que respectivamente hicieron para lucrarse. Al igual que el Arthur francés, él también regresa enfermo –con fiebre- y herido –en su fuero interno, en su orgullo de macho- a su Itaca de la que salió. Pero la Itaca de Ulises no es la de Lucas Pereyra porque los tiempos han cambiado mucho y el concepto de familia ha evolucionado una barbaridad.

El segundo de los elementos en que Mairal envuelve esta historia es el de su estupendo sentido del Humor. A mí “La ururguaya” me ha parecido una novela divertida. No es fácil encontrar obras en las que el Humor sea claro, límpido, a veces hasta blanco (el diálogo lleno de discrepancias teológicas entre el pastor evangélico y la señora Testigo de Jehová en el ómnibus es de traca. Y otro tanto cabe decir de la burla que hace del lenguaje abstruso y alambicado de la profesión médica: “te vas a aplicar la crema en el área pruriginosa, ¡hijo de un camión lleno de putas!, ¡el área pruriginosa!, por qué no decís «el lugar donde te pica»”, pág. 14). Hay muchísimo humor irónico. Las alusiones a los congresos de escritores (“Ahí estábamos los intelectuales latinoamericanos armando nuestro número, hablando para nosotros mismos en un balneario.”, pág. 13) o a reuniones profesionales por muy elevadas y dignas que estas parezcan ([me dijiste “que era médica, que trabajaba en la Trinidad, que la habías conocido en un cocktail de la fundación en una terraza”, (pág. 99) y que en el fondo sirven para lo que sirven.

No quiero acabar sin aludir a la música. Las referencias a grupos y temas musicales que aparecen en la novela son en su mayor parte de los años 80 del siglo pasado, y su citación se debe bien al gusto o el disgusto que al personaje le proporcionan. Junto a canciones de Guns N'Roses, Radiohead o The Eagles el tipo de música que más agrada al narrador es el interpretado por artistas como la bonaerense Mercedes Sosa o los uruguayos Fernando Cabrera y Rubén Rada.



Final
Para acabar, concluiré diciendo que a mí esta novelita corta de Pedro Mairal me ha entretenido mucho. Es una obra que se lee con mucho gusto y que a la indudable calidad literaria que alberga añade un envidiable sentido del humor repartido por todo el relato haciendo verdad el dicho horaciano de "Enseñar deleitando".


Datos del libro
Autor: PEDRO E. MAIRAL
Título: “La uruguaya”
Nº de páginas: 144 páginas. (en ebook: 99)
Encuadernación: Tapa blanda
Editorial: Libros del Asteroide (2017)
Lengua: CASTELLANO
ISBN-13: 978-8416213993
Precio:
En papel: 15,15€
Ebook: 6,64€



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