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27 feb. 2014

Realidad y ficción: "Los muertos" de Jorge Carrión. La "Operación Palace" de Jordi Évole.

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El pasado domingo 23 de febrero en una cadena de televisión el periodista Jordi Évole presentó un documental, -un falso documental-, titulado "Operación Palace" que ha suscitado una sana serie de comentarios y reacciones en quienes lo vieron en directo y en quienes como yo pensaron que se trataba de uno más de los cientos de documentales 'corta y pega' emitidos por las cadenas con motivo de efemérides diversas, en este caso el 23F.  Para mí su interés -dejando a un lado, cielos, el componente jurídico-político que tiene- radica en la ficcionalidad de la realidad, o sea, en la escasa distancia que separa lo real de lo ficticio, en cómo cualquiera tiempo pasado al ser recordado rompe con la certeza de lo verídico. En definitiva que lo pasado pasa a formar parte de la virtualidad que por esencia no coincide siempre con lo que fue.

Este acontecimiento televisivo ha traído a mi memoria la lectura que en la tertulia Más que palabras realizamos hace ya algo más de tres años de la novela "Los muertos" del escritor, profesor y crítico literario español Jorge Carrión. Pienso que la relectura de la misma -Jorge Carrión recomienda hacer relecturas constantemente de todo- es especialmente oportuna en estos momentos.

 LOS MUERTOS de Jorge Carrión

Jorge Carrión
Esta novela de tan sólo 176 págs., aparecida en 2010, es la primera de este escritor de libros de viaje. Se la conceptúa como perteneciente a la literatura “after-pop”. Según su autor inaugura una trilogía que proseguirá con "Los huérfanos" y cerrará con "Los turistas".

 Es una obra sugerente y sorprendente. En primer lugar está estructurada en dos partes (dos temporadas televisivas) con dos apostillas: una, bajo el rótulo de Reacciones; y otra, bajo el de Apéndice. Las dos partes son la versión novelada de lo que parece ser el guión para una teleserie de ciencia-ficción del mismo título (Los Muertos) al que siguen ensayos teóricos sobre la misma e incluso una breve entrevista final.

El tema que plantea el relato es el de la existencia “real” de los seres de ficción, de lo “virtual”.  En concreto, -y esto lo realiza en las reacciones que una tal Martha H. de Santis señala de la recepción de la primera parte de su relato-, el derecho de los seres de ficción a tener una existencia propia (se alude a este tema en las referencias que se hacen a Unamuno, o al cineasta Akira Kurosawa y su película “Trono de sangre”, que se dice es una versión libre de la obra shakesperiana Macbeth); y también –y esto me parece lo más importante- viene a considerar que lo mismo sucede con los seres vivos[i], que, al morir pasan a existir sólo en nuestra imaginación, razón por la que también –y esto ya dentro de su reino, que no es otro que el de los muertos- tienen derecho a retornar, a ser Nuevos e investigar su identidad y agruparse en la comunidad que les corresponda en ese mundo que para nada es el real, pues en él, para empezar, la muerte no existe, sólo existe el sufrimiento, ya que morir es imposible porque todos lo están. Lo que sí se va a dar allí es la desaparición, algo que también sucede con los muertos reales que no pueden volver a morir pero sí desaparecer del recuerdo de aquellos que los mantenían ‘vigentes’ en su pensamiento.

Las dos partes (las dos temporadas televisivas) suceden dentro de momentos temporales diferentes. La primera durante un año, de mayo de 1995 a mayo de 1996; la segunda, en 2012, o sea, en un momento plenamente futuro pero nada lejano al vivido por el lector. Los referentes ‘literarios’ también son cercanos: en la primera, es Blade Runner del director Ridley Scott; y en la segunda, las teleseries televisivas con centro en la de Los Soprano. Entre ambas temporadas, separadas por casi 20 años, hay nexos de unión como se ve en los personajes de Roy (Lenny) – Selene, Nadia (la vigilante que sigue en su función en la segunda parte), Lilith y el Nuevo (que es Galft), el Topo (Bruce) –auténtico replicante de Supermán (Batman, dice que fue en la materialización anterior), la niña Jessica y sus extrañas interferencias... Hay un hecho esencial que marca la evolución, el cambio de una época a otra: Roy creía en I que amaba a Selene y que ambos pertenecían a la Comunidad de Blade Runner, pero en el discurrir de la II va a descubrir  que Selene no es de su Comunidad y que la esposa muerta que se le interfiere lo es de Días extraños. Todos ellos van a ir perdiendo sus escasas certezas durante el transcurrir de la 1ª y la 2ª partes, llegando a asistir al final de esta última a la desintegración del mundo extraño en que viven[ii].

Las apostillas. En ellas el autor realiza un análisis crítico de la recepción que la teleserie Los Muertos ha tenido en la sociedad. Son una especie de justificaciones teórico-críticas dentro de la estética narrativa visual y literaria. Así, en la apostilla Reacciones lo esencial es defender y/o justificar la existencia de las materializaciones en línea con las figuras de los replicantes presentadas en la película Blade Runner; y en la 2ª apostilla, Apéndice, la teorización sube de nivel y constata un cambio de época al apoyar la justificación teorética en el fenómeno de las teleseries, elevadas en el mundo actual a objeto de culto, superada la fase de su consideración como producto ‘basura’ y de ‘consumo de masas’; se toma como serie de culto de referencia la de Los Soprano.

Sentido del relato: Según se deduce de la 2ª apostilla el relato pertenece a la narrativa “Postraumática” superadora de la etapa “Traumática” presente en textos como los de Vassili Grossman o Primo Levi. Aparece una serie de ejemplos de textos y filmes “Postraumáticos”: 

  • Maus de Art Spiegelman (novela-cómic), 
  • el film “Shoah”(1985) de Claude Lauzmann, 
  • la narrativa de W. G. Sebald (por ejemplo “Sobre la historia natural de la destrucción”) o 
  • los documentales en 1ª persona como “Los rubios” (2003) de Alfonsina Carri o “Vals con Bashir", de Ari Folman.

Steve Buscemi, Marlon Brando, Boardwalk Empire
Nucky Thompson vs Vito Corleone
La sorpresa en cuanto al sentido del relato acontece en el duelo ficcional que se establece entre la I y la II parte. Mientras que la I parte podría adscribirse a lo ‘postraumático’, la II da un giro espectacular con el protagonismo de Jessica y la Comunidad de la Estrella. Muchos exégetas de la novela dicen que el sentido del relato está prefigurado en los títulos de crédito de I hechos sobre topónimos esenciales para captar el sobresentido: el fondo marino, pero sin cadáveres que se observa en el relato de la lucha Corleone-Soprano (también podría hacerse entre Nucky Thompson y don Vito), la ciudad vacía de N.Y. o los collages de los lugares de exterminio. Estos muertos son de ficción, con lo que sus victimarios seríamos nosotros, los espectadores.


è Otros sentidos

  • Necesidad de las relecturas. La novela lo exige, y más cuando en las apostillas se hace referencia a capítulos y momentos del relato importantes para la intelección del mismo (así, por ejemplo en la pág. 161 se dice que [la estética y su esencia] proviene de los monitores de las cámaras ocultas de Shoah (película citada en el capítulo 3 de la 1º temporada).
  •  Hay que buscar otra manera literaria de contar porque el mundo ya no es el que era. Para mí, éste es uno de los leit motiv de este relato: 
    "Ahí radica el hecho estético diferencial de Los Muertos: su imposible conversión en novela” (pág. 160)
    "La reproducción de un fragmento de ese libro de 690 páginas nos parece suficientemente elocuente de su ineficacia como artefacto literario" (pág. 163)

Conclusión: Esta por ahora única novela de Jorge Carrión me parece un interesante ejercicio teórico de tipo socio-cultural que, como tal ejercicio, choca con el concepto habitual (no digo tradicional) de novela del momento primero (años 90) cuando el posmodernismo y sus personajes haciéndose con su metaliteratura e intertextos ocupaban la mayoría de los relatos. Esa concepción de los noventa se ve  superada por la importancia que en la actualidad (momento segundo de la novela) ha cobrado la ficcionalización de todo y, dentro de ésta, el mundo visual que se reproduce de una manera circular. Me parece que lo que viene a decir Jorge Carrión es que de nuevo estamos en Cervantes, autor que introdujo la ficción dentro de la ficción haciendo un bucle, una ‘mise en abîme’, sorprendente que no deja encontrar el sentido fuera del mismo hecho ficcionalizado que a su vez remite a la realidad que constantemente se hace ficción. Un claro ejemplo de esto último se encuentra en los cómics o filmes  basados en hechos reales como, por ejemplo Vals con Bashir, Persépolis o, sin ir más lejos, la "Operación Palace" de Jordi Évole que tanto revuelo mediático ha levantado estos ´´ultimos días del mes de febrero.
 _____________________________
Postdata: En el blog Interferencia sónica hay un interesantísimo post sobre lo que DJSergiSonic denomina "La novela multiplano". Merece la pena leerlo.


[i] Así en la pág. 78 coloca al mismísimo Che como celebridad difunta al nivel de otras como Hamlet o el Capitán América. Cuando menos esto es un deseo de borrar las fronteras entre vida y ficción o manifestar, como dice en la cita inicial de la 2ª parte de César Aira que los medios de comunicación son necesarios para que lo inexplicable exista. ¿Será el Ché una mera creación de estos medios?

[ii] En la pág. 141 Roy y Gaft reflexionan sobre lo duro que es ver cómo desaparece “tu comunidad”. Y en este recordar, hablan de la emoción que sintieron cuando estuvieron ante el edificio Bradbury. Precisamente el final de esta página 141 y el inicio de la 142 son reveladores del sentido de la novela.


20 feb. 2014

Andrés Alén: Un sublime anhelo

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Pinturas abstractas
Conozco a Andrés desde hace ya más de..., bueno, hace ya muchos años;  baste decir que  los cursos de Bachillerato los cursamos juntos en el Calasanz del Paseo de Canalejas de Salamanca. De entonces viene nuestra ininterrumpida amistad, y también de entonces mi admiración por su buen hacer en el dibujo y la pintura; siempre recordaré esas manos huesudas y estilizadas que dibujaba en el colegio un poco en la estela del Greco, igual que recuerdo su gusto por todo lo que rodeaba a la Semana Santa salmantina: la imaginería religiosa, el vestuario de los cofrades, los caballos que acompañaban a su cofradía de la Virgen de la Esperanza ...

Aunque de formación esencialmente científica (la arquitectura y las matemáticas le ocuparon años de estudio) siempre-siempre, en mi opinión, fueron las Humanidades lo que más le atrajeron. Y esto ya desde los pupitres colegiales cuando discutía con el Profesor de Historia de la Filosofía sobre si el idealismo no era más pertinente que el materialismo, o cuando al profesor de Literatura le recordaba, por ver si le convencía a hacerlo, que en sus años de escuela primaria el Don de turno premiaba a los buenos alumnos con la lectura de un buen libro.
Estas dos inclinaciones  -su atracción por la liturgia religiosa y su afición por lo humanístico- se conjugan con excelencia en su magna obra pictórica. En sus creaciones no hay ninguna beatería ni nada por el estilo, pero toda ella destila religiosidad en su sentido prístino (necesidad de alcanzar algo que está más allá de lo evidente):
"el anhelo de ir más allá de todo conocimiento, a la contemplación directa, eterna, plena, supuestamente inmóvil de ser el que soy" (“Creer y descreer”, Andrés Alén en www.salamancartv.com)
 La implicación de Andrés Alén con su ciudad, Salamanca, es y ha sido total. Andrés ama Salamanca y lo que de ella emana: arte, historia renacentista, religiosidad, manifestaciones populares de la misma, creatividad...; pero no perdona a muchos de sus paisanos que la paralicen, la anclen en un casposo pasado:
Una Salamanca puntillista o así
 "Comprendo la dificultad de estar a la altura que la ciudad exige, que estos nobles edificios que la conforman, no lo son por esa piedra arenisca de color otoñal, sino porque son catedrales culturales que muchas veces cuando nos miran, nos hacen sonrojar. Así y todo, ese respeto debe de distar mucho de esa ideología de los amigos de todo lo inmóvil, que campan revestidos de ovejitas conservadoras, paralizando por aquí y por allá, creyentes de su propio ombligo, replicantes con sordina de sus propios delirios mesiánicos." (“Crear en Salamanca, comentario de Andrés Alén”, el 19/11/2012 en http://www.crearensalamanca.com). 

 
Retablo y Grupo escultórico
Dentro de su ingente obra voy a detenerme un 'attimo' en el Retablo que allá por el año 2010 creó para la iglesia del Carmen de Abajo de Salamanca que desde 2007 acoge al grupo escultórico de la Oración en el Huerto que desfila en procesión por las calles de la ciudad la tarde del Viernes Santo y que no encontraba ya espacio en la que siempre fuera su casa, la iglesia de la Vera Cruz.

Andrés, dado el carácter carmelitano de la sede, se impregnó de San Juan de la Cruz y de Santa Teresa a fin de que el Retablo hecho con la técnica del collage albergase con sentido las cinco figuras dieciochescas que forman dicho grupo.
Detalle del Retablo

 Es el poeta místico quien enmarca el retablo con su "Llama de amor viva", motivo plenamente adecuado al asunto dirimido por las figuras, de las cuales una, el Cristo, recibe la luz que le ayudará a mantener viva la llama y a no desfallecer en el penoso trance que se le viene encima.
Alén hace crecer los olivos del huerto de Getsemaní sobre un cúmulo de podredumbre formado por restos humanos de mártires y santos que a través del sufrimiento han alimentado la llama interior que sin saber cómo les lleva a alcanzar la Luz eterna.




¡O llama de amor viva                                  ¡O lámparas de fuego
que tiernamente hieres                                  en cuyos resplandores
de mi alma en el más profundo centro!         las profundas cavernas del sentido,
Pues ya no eres esquiva                                que estaba oscuro y ciego,
acaba ya si quieres,                                      con extraños primores
¡rompe la tela de este dulce encuentro!        color y luz dan junto a su querido!

¡O cauterio süave!                                        ¡Cuán manso y amoroso
 O regalada llaga!                                         recuerdas en mi seno
¡O mano blanda! ¡O toque delicado             donde secretamente solo moras,
que a vida eterna sabe                                  y en tu aspirar sabroso
y toda deuda paga!                                       de bien y gloria lleno,                                     Matando, muerte en vida has trocado.        cuán delicadamente me enamoras!                   
(San Juan de la Cruz: "Llama del amor viva")

"Friedrich"
 Este afán de espiritualidad, esta búsqueda del 'no sé qué que quedan balbuciendo', este anhelo por lo sublime e inefable es lo que da sentido al quehacer cotidiano de este artista salmantino que ha expuesto en muchos lugares de España y Portugal. Precisamente en una de sus exposiciones más aclamadas, la titulada "Ora-Acción", celebrada en su ciudad en diciembre de 2011 y enero de 2012, él mismo daba una serie de claves que nos permiten entenderle mejor (ver vídeo de esta exposición) y alejar de nosotros la equivocada idea de encontrarnos ante un pintor de asuntos religiosos. No, para nada. Andrés tiene muchísimas facetas que van de la figuración a la abstracción usando técnicas diversas y con temáticas variadas. Eso sí, el afán de búsqueda, su anhelo por lo sublime aparece en todos sus cuadros. Y es que mi amigo Andrés es por encima de todas las cosas un auténtico humanista:


"Espero la luz de una luciérnaga en la noche cerrada para subir al monte donde una brisa suave me conforte otra vez en lo creado, no busco más, no creo en tus certezas más allá del golpe de desánimo que asestan, prefiero abrir los cuatro cuartetos de T.S. Eliot, retomar los versos de San Juan de la Cruz en que se inspiran, disolverme con Mahler o ante un cuadro, de Zurbarán, de Rothko,  contemplar la límpida blancura de una monja arrodillada y quieta en Vera-Cruz…"   (“Creer y descreer”, Andrés Alén en www.salamancartv.com)

15 feb. 2014

La música en el cine: Tres películas de ahora mismo

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Siempre la música ha sido un elemento esencial en el cine. Los efectos musicales, desde los orígenes del sonoro, se han utilizado para subrayar este o aquel pasaje, para crear la tensión precisa en el momento adecuado de la narración cinematográfica, para establecer espacios "oasis" o de descanso tras la intensidad mantenida, para anunciar el fracaso o el éxito del personaje, etc., etc.  Y hoy sigue empleándose también así.

Leonardo Di Caprio es "El lobo de Wall Street"
Sin embargo la industria -no podemos olvidar que el Cine lo es- procura desde ya hace tiempo explotar el producto creado en todas sus vertientes. Dada la fugacidad actual de la exhibición en salas, las productoras buscan obtener beneficios de la venta del guión en formato papel si éste es original o de la obra que ha adaptado a la pantalla. Y naturalmente también las bandas sonoras originales (BSO) se han usado para la obtención de réditos una vez pasada la visualización del film. ¿Quién no recuerda BSO como las de "Lawrence de Arabia", "Titánic", "Blade Runner", "Carros de fuego", "El padrino", "Superman", "Love Story", etc., etc., etc.?


Lo actual no es ya sacar provecho de lo creado específicamente para éste o aquel film; lo actual es desempolvar viejos temas musicales que al tiempo que ilustran y sirven de marco temporal a la historia que se narra pueden volver a ser vendidos al ser reevocados en las cabezas de los espectadores más maduros o conocidos por los más jóvenes. Y este es el caso de algunas de las películas que actualmente están en plena campaña de exhibición. Me fijaré en tres de ellas: "Agosto: Osage County", "El lobo de Wall Street" y "La gran estafa americana".


De la primera ya dejé constancia en este blog en la entrada del día 27 de enero de 2014. Decía allí que los personajes envuelven su peripecia vital con algunos magníficos temas musicales de Eric Clapton, Deep Purple o Billy Squier, entre otros.


Christian Bale, Bradley Cooper, Amy Adams, Jeremy Renner, Jennifer Lawrence, Louis C.K., Jack Huston, La larguísima segunda película contiene una también extensísima banda sonora de al menos 50 temas diferentes cuyos títulos se pueden ver en este enlace  Banda sonora BSO EL LOBO DE WALL STREET - CineDor que pertenece a la web www.cinedor.es. Esta película aún no la he visto porque no he tenido ocasión y además porque no la proyectan en todos los cines (CINESA concretamente se negó a ello por discrepancias con la distribuidora) y por ello apenas puedo decir nada. Sólo diré que Martin Scorsese es un amante de la música de los años 60, 70, 80...; amor que ha dejado esparcido por la mayoría de sus filmes llegando incluso a hacer monográficos sobre algunos grupos importantes como los Rolling Stones que, -sirva de ejemplo-, protagonizaron su documental "Shine a light" en 2008.


Sin embargo la tercera, "La gran estafa americana", sí la he visto, me ha gustado y me ha entretenido bastante en todos los sentidos. Pero como hoy este post va de música sólo hablaré de ella. Al inspirarse la historia en un suceso real acaecido en la década de los setenta el director David O. Russell ha buscado hilar una especie de guión musical en el que ésta marca caracteres de personajes además de situar el relato en su tiempo cronológico. Sin llegar al número excesivo de temas que contiene la película de Scorsese,  la de Russell acoge a bastantes artistas como Duke Ellington, los Bee Gees, la ELO, Donna Summer y otros por mí menos conocidos. La web www.cinedor.es que he nombrado antes cita los títulos de muchas de las canciones que acompañan a las imágenes. Como son temas que forman parte de la Música que me gusta escuchar en la página de igual título de este blog incluyo un enlace para poder deleitarse con algunas de esas melodías. ¡Que las disfrutéis!

10 feb. 2014

VIVIR en TIEMPOS BARROCOS (a propósito de "El pretendiente al revés")

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La cartelera teatral es espejo de lo que sucede en la sociedad que acude a las salas. De esta opinión, sostenida por no pocos estudiosos, participo totalmente y en el momento político, social y económico que vivimos creo que se revela cierta. Así no pocos títulos de esta temporada y de la pasada beben en el Siglo de Oro español, y dentro de ese extenso período los dramaturgos representados son fundamentalmente los barrocos: Lope, Calderón, Tirso, Vélez de Guevara, etc.

¿Es acaso puro azar lo anterior? No lo creo, ya digo, y este año creo reafirmarme en esta idea fijándome en dos de los espectáculos puestos en pie: Me refiero a "Barrocamiento"  del que ya he hablado en este blog y a "El pretendiente al revés" estrenado últimamente en el teatro "Fernán Gómez" de Madrid.

"El pretendiente al revés" es una comedia palatina del maestro Téllez (Tirso de Molina), rara vez citada entre sus obras y más raramente representada, que la compañía de teatro clásico Zampanó fundada y dirigida por el actor Pepe Maya representa en Madrid desde el pasado día 6 de febrero. La comedia presenta el habitual enredo amoroso entre dos parejas cuyos amores se ven entrecruzados por el abuso que el poderoso Duque de Bretaña casado con Leonora pretende perpetrar al desear gozar de Sirena, la Marquesa de Belvalle, la cual está sinceramente enamorada de su primo Carlos. Hasta aquí todo discurrre dentro del carril establecido por Lope en su "Arte nuevo de hacer comedias". ¿Qué cosas, pues, diferencian a esta obra de los cientos de otras semejantes escritas en la época? En principio no muchas porque aquí las figuras teatrales de galán, dama, poderoso, gracioso..., están; igual que aparece el conflicto del honor y la honra tan característico al momento en que se escribe; e igual que están rotas las unidades teatrales clásicas. ¿Qué cosa, pues?, se insistirá. Pues sin ninguna duda la resolución del conflicto planteado, que, al menos, en esta puesta en escena, queda en el aire sin llegar al acostumbrado final de cada oveja con su pareja, típico de la Comedia Nacional. Con acierto estético los cinco actores (José Maya, Duque de Bretaña; Alicia González, su esposa Leonora; Eliana Sánchez, Sirena; José Bustos, su primo Carlos; y José Troncoso en los papeles de Ludovico, Niso y Floro) -las dos parejas más la 'figura del donaire'- finalizan la representación formando la misma maraña de cuerpos y brazos con que se prologa la actuación. Todo ha quedado peor, aún si cabe, que al inicio, pues la Verdad (Leonora desea frustrar el plan de su marido; Sirena y su primo Carlos amarse sinceramente y a la luz de todos) se pierde en la hipócrita palabrería de opuestos con que se muestran los unos frente a los otros, de manera que ya ni ellos mismos se reconocen.

Yo no sé si la elección de la comedia por Pepe Maya fue guiada por el momento socio-político que vivimos
en España (trasladable también a muchos otros lugares); pero sin duda es una verosímil probabilidad pues los políticos al igual que Carlos, Leonora, Sirena o el Duque piensan que para conseguir sus propósitos deben obrar de manera contraria a lo que dicen desear, provocando en el pueblo -representado en la comedia por el personaje de Ludovico- el desagrado, el alejamiento o la desafección.


Este juego de contrarios fundamentalmente verbal (propio del Barroco) se presenta a través de una sobreabundancia de figuras retóricas (la antítesis, el calambur, la paronomasia, la dilogía, el retruecano o/y los juegos de palabras más diversos y atrevidos) que los espectadores del siglo XVII entendían perfectamente, pero no así los actuales. Este desigual nivel entre el texto y su intelección actual creo que es una falla que director y actores debieran haber resuelto mejor si querían llegar más al público; a no ser, claro está, que hayan pretendido emular a nuestros dirigentes a los que, en líneas generales, les importamos un pimiento, y por eso hablan, hablan, y hablan..., pero sin decir nada.




4 feb. 2014

SAUL BELLOW: "La verdadera"

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Saul Bellow,  uno de los genuinos representantes del denominado
Renacimiento Judío y Premio Nobel de Literatura del año 1976 (el mismo año que consiguió ser Premio Pulitzer con su obra más afamada, “El legado de Humboldt”)  publicó esta novela  corta en 1997;  novela que apareció publicada en España el año siguiente en traducción de José Luis López Muñoz.
La novelita la he leído hace poco y me ha encantado por su sencillez y al tiempo profundidad. Me ha recordado vivamente a "El gran Gatsby" de Scott Fitzgerald por varias cosas:

  •  ambas presentan la historia de la pertinaz persistencia del primer amor por más que pasen los años.
  •  ambas están escritas con narrador intradiegético si bien en la de Fitzgerald se trata de narrador testigo y en la de Bellow del protagonista.
  •  ambas indagan en ese mundo de supermillonarios (los Adletsky en "La verdadera", Gatsby y el mundo de Daisy Buchanam en la obra de Scott Fiztgerald),  pero penetrando en él por  el lado de los sentimientos que a veces aparentan no tener o al menos ignorar.

Sinopsis:
"La verdadera" sucede en un solo día del mes de marzo cuando tras una copiosa nevada Amy, viuda de Jay Wustrin, debe ir al cementerio para exhumar el cuerpo de su fallecido esposo e inhumarlo en su tumba definitiva. Esta obligación será aprovechada por el anciano Adletsky para propiciar el encuentro entre Amy y el antiguo amante de ésta, Harry Trellman, quien durante los últimos 35 años (tiene ahora unos 50) no ha dejado de pensar en ella ni un solo día. Y en efecto ese encuentro se produce y Harry finalmente pedirá a Amy en matrimonio.
Además de esta anécdota central, por el relato transitan otros seres que permiten a Bellow ofrecer una panorámica más amplia de la sociedad norteamericana. Tal sucede con la esposa de Bodo Heisinger, Medge, quien pasó 3 años entre rejas por haber contratado a Tom para que liquidara a su marido. Este matrimonio (Bodo perdonó a Medge y ni siquiera se separó de ella) es quien vende a los Adletsky un apartamento  con muebles incluidos. La tal Medge ha pactado  con su marido quedarse con el dinero obtenido por la venta de los muebles, razón por la que Adletsky se hace acompañar por la mañana de ese día del mes de marzo por la experta en arte Amy Wustrin, a quien Medge quiere meter en el negocio de 'listas de divorcio' que pretende montar.
El viejo  Sigmund Adletsky es un experto en emociones y ha captado la necesidad que ambos, Amy y Harry, se tienen el uno del otro. Ella para que alguien de plena confianza -Harry- le advierta del peligro que tiene ese negocio en el que Medge la pretende meter; y él para que por fin estabilice el desequilibrio emocional que le ha acompañado durante toda su vida.

Elementos que me parecen de interés:
  • En el relato hay muchas alusiones a los judíos estadounidenses: Harry lo es y lo oculta durante su niñez, igual que se confiesa huérfano para no tener que hablar de su madre siempre ingresada por enfermedades imaginarias. Al igual que en Philip Roth la crítica al enriquecimiento de los judíos aparece. 
  • Crítica a la secundaria: "la educación secundaria se había ido al garete porque los chicos ya no memorizaban poesía" (pág 21) 
  • Crítica a la "democracia de masas" (pág 59): 
"Eran todos personas corrientes [...]. Estaban faltos de motivaciones elevadas. Eran productos corrientes y molientes de nuestra democracia de masas, sin ninguna aportación destacada que hacer a la historia de la especie, satisfechos con amontonar dinero, o seducir mujeres, copular, pasarlo bien en la cama como los degenerados hijos de Eros, varones pero no varoniles, y viviendo, los hombres y las mujeres por igual, de ideas trilladas, sin belleza, sin virtud, sin la menor independencia espiritual"

  •  Crítica al modelo masculino que sólo triunfa en la relación interpersonal y no en los negocios: "Los hombres muy viriles eran con frecuencia estúpidos" (pág. 56).
Saul Bellow por Loredano (Diario "El País")
  • Abundante presencia de:
            •  alusiones cinematográficas (Boris Karloff, Bela Lugosi, etc.)
          • alusiones literarias ("La interpretación de los sueños" de Sigmund Freud, "El conde de Montecristo", "La decadencia y caída del Imperio Romano",  "Hamlet", las obras de Platón traducidas por Jowett, etc., etc.)
  • En ocasiones se percibe un nihilismo de tono trilladamente pesimista aunque con alguna ingeniosa imagen: 
"Jubilarse es una ilusión. No una recompensa sino una trampa. La cara insolvente del éxito. Un atajo para la muerte. Los campos de golf se parecen demasiado a los cementerios" (pág. 81)

  • Un cierto humor: por ejemplo la idea de abrir una línea de negocio con las "listas de divorcio" a fin de que estos no se vean como algo pesaroso sino motivo de alegría.


Lo fundamental
Para mí lo que cautiva de esta obrita, más que la historia en sí, es el estilo. Cómo Saul Bellow va introduciendo los personajes y sus relaciones de manera que el plano temporal (un único día) no se vea como algo que coarte el avance del relato. Y es esa peculiar manera del discurrir narrativo la que señala esa impronta tan característica de la narrativa norteamericana, que hace que cuando leemos a ciertos autores (Auster, Roth, Bellow, Franzen, Amis, incluso Fitzgerald, Steinbeck o hasta -y aquí encontraríamos el origen- Faulkner) reconozcamos de inmediato hallarnos en el predio estadounidense.
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