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23 jun 2020

David Pérez Vega. "Caminaré entre las ratas"

24 comentarios:

Desde hace ya ni sé los años entro con frecuencia en el blog de David Pérez Vega. Si en un principio fue el título de la página, "Desde la ciudad sin cines", lo que me sorprendió, de inmediato la calidad de sus entradas fue lo que me hizo anclarme al mismo y colocarlo entre las páginas de referencia que consulto y visito con asiduidad.

El autor
Sabía por su página web que David, además de colega de la enseñanza, es escritor. Con ésta son ya cuatro novelas las que ha publicado: "Acantilados de Howlt" que sacó hace diez años, "El hombre ajeno" (ed. Baile del Sol, 2014), "Los insignes"  (ed. Sloper, 2015) y "Caminaré entre las ratas" publicada por la editorial Carpe Noctem este año de 2020, si bien el momento preciso de su escritura lo fecha el autor entre julio de 2014 y diciembre de 2016. Además de estas novelas Pérez Vega es autor de un libro de relatos titulado "Koundara" (2016) y dos poemarios: "El bar de Lee" (2013) y "Siempre nos quedará Casablanca" (2011).

Fue David quien gentilmente me ofreció su novela sin compromiso alguno. Accedí gustoso a su ofrecimiento y tengo que declarar desde ya que no estoy nada arrepentido pues esta obra de 342 páginas bellamente presentada en una cuidada edición de Carpe Noctem la he despachado en poco más de tres días durante los que, como es hábito en mí, no sólo leía "Caminaré entre las ratas".

La Novela
editorial Carpe Noctem, David Pérez Vega
Organizada en siete apartados de semejante extensión (unas 60 páginas cada uno), se nos cuenta una historia protagonizada por Domingo un joven que casi ya no lo es pues está a punto de entrar en la década de los cuarenta años de edad. Conocemos a Domingo durante unos cuantos meses de 2013. Es un hombre que, desde que la crisis económica de las Preferentes, los Lehman Brothers, la burbuja del ladrillo y demás alcanzaron de lleno a España, está en caída libre. Con la autoestima por los suelos se considera un fracasado obligado a realizar trabajos que normalmente no le satisfacen mucho: primero en una Auditoría de campanillas que lo explota ad infinitum; luego en otra de menor categoría que siempre recordará como su "arcadia laboral" donde no se sentía explotado y el sueldo parecía compensar el tremendo esfuerzo; antes de que se abra el relato será contable; y ahora, cuando éste se inicia, trabaja de teleoperador bancario a cambio de un salario misérrimo. Pese a esta caída no está insatisfecho del todo dado que este trabajo precario le permite dedicarse a su gran pasión que no es otra que la literatura.

Su existencia vulgar se ve conmocionada por la noticia del suicidio de José Luis, amigo de su niñez mostoleña junto a Marcos, Moisés, Fernando y Lucas. Los cinco mantienen viva su amistad desde el Colegio de Móstoles donde estudiaron. Una vez al mes, siempre en jueves, se reúnen en "La Roca" a cenar. La falta de José Luis va a pesar como una losa sobre todos ellos y en especial sobre Domingo que es una personalidad compleja y que desde pequeño está frustrado por llegar tarde a todo y considerar que siempre estuvo solo. La soledad es una de sus taras que sobrelleva con pesar.

Domingo es un amargado con complejo de persecución. Todos van contra él y todo en la vida le sale mal aunque él en su fuero íntimo se vea como un tipo guay: sus libros no se leen pese a ser buenos, las empresas donde trabaja lo explotan sin conmiseración, sus padres son muy conservadores en política y de sexo jamás le hablaron, su relación con las mujeres es complicada (hasta los 26 no tuvo sexo real, está algo colgado del ciber sexo, se masturba con cierta compulsividad…), pocos amigos lo entienden, no puede hablar de literatura -lo único que le gusta- con nadie…

Dos asuntos son los que más desarrollo alcanzan en la novela: uno es el de la Literatura y el otro el del Sexo. Junto a estos dos, en un plano menos íntimo y más social, aparece el de la Política. De los tres el que más me ha agradado es el de la Literatura, en parte porque me he visto algo reflejado en él. Me explicaré:

Domingo es un hombre que vive en un territorio llamado Literatura; con esta frase que no es más que un pinito literario quizás ya algo manido quiero decir que leer y escribir es lo que más le satisface.
"no creo ya a estas alturas que pueda prescindir de la literatura. Estoy podrido de literatura, solo puedo entenderme como sujeto cercano a la literatura. El deseo volverá, me conozco. A pesar de todo, no consigo nunca estar más de 2 días seguidos sin leer ningún libro" (pág. 95)
Pero esta afición es difícil compartirla con otras personas (familia, amigos, compañeros de trabajo...) dado que hablar de escritores, libros de cualquier tipo -en especial novelas-, gusto por  escribir, etc., no son temas muy apreciados dentro de la sociabilidad comúnmente aceptada. Es por esto que Domingo -¡aquí es donde mi grado de identificación es máxima!- se ha refugiado en su blog dado que sólo a través de él puede conversar sobre libros con quienes lo visitan y le dejan opiniones y comentarios. 

También, aunque no relacionado exactamente con la literatura, que Domingo sea profesor de Medias, en su caso de Economía o al menos ese sea el Máster de Formación del Profesorado que está haciendo, sí que me ha servido para identificarme con no pocas cosas relativas al mundo de la docencia que vive, sufre y comenta. Por ejemplo me he visto inmerso en esas disquisiciones sin fin que ocupan horas y horas a los docentes sobre si es mejor la enseñanza tradicional o la que incide sobre el uso de las NNTT y considera que es el alumno quien debe alcanzar el conocimiento por sí mismo siendo el profe mero ayudante en el proceso descubridor de los chicos. Asimismo ese ambiente de la sala de profesores, en la que cada persona está embebida en su asunto particular también me es muy reconocible. Y aunque no lo haya vivido personalmente esa denominación de los IES como 'Móstoles 5' o 'Móstoles 7', o esa denominación 'BI' del grupo de alumnos al que Domingo da clase en sus prácticas me ha hecho recordar algunas veces al Wilt de Tom Sharpe. Sólo por el detalle de las denominaciones, porque el tono de una y otra novela es bien disparejo.

El personaje protagonista se encuentra perdido desde que Casilda, su pareja, lo dejó hace dos años. Su relación con el sexo opuesto y con el sexo en sí mismo tiene mucho que ver con el estado de dispersión, angustia y hasta depresión en que se adentra más y más según avanza el relato. Virgen hasta los 26 echa la culpa de ello a la educación recibida sobre el tema en casa -¡ninguna!- y a que, aunque estudió en un Colegio público -el Federico García Lorca- donde había chicos y chicas, el contacto con el sexo opuesto y mucho más las prácticas que, decían, eran nefandas estaban proscritas o como poco muy mal vistas. Por esto Domingo vive inmerso en la obsesión del sexo que intenta curar malamente con la pornografía en internet y el cibersexo. Esta última afición en vez de liberarle le propiciará asuntos preocupantes al sentirse hasta chantajeado por quien está al otro lado de la pantalla. No digo más porque sin duda esta parte del relato que ocupa esencialmente los capítulos 3 ("Bañador verde") y 4 ("Tarde bajo el volcán") es la que más acción tiene y resulta muy atractiva para el lector.

No me he visto inmerso o, al menos, mi yo lector no se ha visto embebido en él, por el asunto de la discusión política que aparece explícito en algunos momentos de la novela, especialmente en las partes  5º y 6º, aunque de manera implícita la circunstancia política de crisis económica en que se sitúa la acción y los libros de teóricos de la economía política (Adam Smith, J. M. Keynes, David Ricardo...) leídos por Domingo a raíz del Máster que está realizando envuelven toda la historia en esta consideración social. Moisés y también Lucas son quienes más sacan el tema a colación. Es importante ubicar el momento de la historia, año 2013, justamente cuando quien fuera Presidente de la Generalitat catalana, Artur Mas, está manteniendo el interminable y consuetudinario tira y afloja con el Estado amenazándole en esta ocasión con la convocatoria de un Referéndum sobre el futuro político de Cataluña que se realizaría el año 2014. Los que no lo ven mal (Domingo entre ellos) y los que se oponen con determinación (Moisés, Lucas, los padres de Domingo, etc.) mantienen enconadas discusiones y apoyan o no ciertos boicots que se realizan a productos de esa zona de España. Esta parte a mí personalmente me ha cansado un poco porque creo que hace ingresar el relato en un territorio cuya actualidad es flor de un día y los referentes nominales (presidente Artur Mas, Presidente Zapatero, Luis Bárcenas, Candidato Rajoy, etc., etc.) ya hoy en el momento de lectura están desaparecidos o bastante olvidados y relegados en el tiempo. Por esta incidencia en la política podría decirse que en cierto sentido estamos ante una novela política.

Blogs de literatura
Por lo que, sin duda alguna, la novela a mí me ha gustado especialmente es por ese amor que desprende a los libros, a la lectura, a la escritura y esa mostración que realiza de los desvelos de un hombre que desea verse reconocido como escritor y que por ello anda un poco desazonado como revelan esas consultas constantes a su blog literario y a las RRSS en las que tiene presencia para ver si le  han dejado comentarios u opiniones en alguno de sus posts. Es en ellos donde Domingo puede dar rienda suelta a su admiración por ciertos libros y autores, en especial autores sudamericanos de calidad que quedaron eclipsados en el denominado "¡Boom!" por la cegadora luz desprendida por los popes del movimiento: García Márquez, Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Cortázar y otros más. Surgen así nombres poco conocidos por mí aunque sí recordados por protagonizar algunas entradas del blog del propio escritor: "Cuentos completos" de Juan José Saer, "En vida" de Haroldo Conti, "Cuentos completos" de Julio Ramón Ribeyro... Si a esta coincidencia, nada casual evidentemente, se añade que el blog de Domingo lleve por título el de "Insomne en la ciudad dormitorio" y que la acción se desarrolle en la ciudad de Móstoles donde David Pérez Vega vivió hasta el año 2010 es evidente que mucho de vida personal, profesional y literaria del propio escritor está en la base de esta obra de ficción. ¿Novela de autoficción, podríamos denominarla? Pudiera serlo, pero en el fondo me es igual, me da lo mismo, dado que "Caminaré entre las Ratas" es sobre todo ficción, pura ficción, que se alimenta en mayor o menor grado de experiencias vividas o conocidas por el autor como ocurre habitualmente.

Que el autor es un gran lector lo sabía, como ya he dicho, por su magnífico blog. He tenido la curiosidad de ir apuntando los títulos de los libros que en la novela se citan, se comentan y se utilizan muchas veces como referentes reales de algunas imágenes literarias. En la lista siguientes no están todos pero sí un buen número de ellos que no me resisto a dejar aquí pues creo que dan buena prueba de los intereses y conocimientos de este colega de profesión. Sólo quiero advertir que los señalados como bestsellers es sinónimo para Domingo de ausencia de valor literario:
  • "La novela de un literato" de Rafael Cansinos-Assens 
  • "La riqueza de las naciones" de Adam Smith 
  • "Cuentos completos" de Juan José Saer 
  • "Libertad" de Jonathan Franzen 
  • "En vida" de Haroldo Conti "Cuentos completos" de Julio Ramón Ribeyro 
  • "El refugio" de Kafka 
  • "La isla del tesoro" de Robert Louis Stevenson 
  • "La senda del perdedor" de Charles Bukowski (*para el personaje protagonista junto a Tolkien es el libro fundacional de su carrera) 
  • "Sí esto es un hombre", "La tregua" y "Los hundidos y los salvados" ("Trilogía de Auschwitz" de Primo Levi) 
  • "Primer ensayo sobre la población" de Thomas Malthus 
  • "Principios de economía política y tributación" de David Ricardo 
  • "Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero" de J. M. Keynes 
  • "Casa de campo" de José Donoso 
  • "Canadá" de Richard Ford 
  • "El nombre de la rosa" de Umberto Eco 
  • "El lugar sin límites", "El obsceno pájaro de la noche" y "El jardín de al lado" de Jose Donoso 
  • "Camino de servidumbre" de Friedrich Hayek 
  • "El lamento de Portnoy" de Philip Roth 
  • "Los ojos amarillos de los cocodrilos" de Katherine Pancol (bestseller) 
  • "Cincuenta sombras de Grey" de E.L.James (bestseller) 
  • "Filosofía del tocador" de Marqués de Sade 
  • "Las vírgenes suicidas" de Jeffrey Eugenides
Como he dicho las lecturas no sólo las cita el novelista con título y autor a lo largo de la narración sino que con frecuencia las toma como parte de la construcción novelística, bien explícitamente ("Casilda pudo ver en mí durante un tiempo a un Martín Eden de los suburbios", p. 176), bien de manera intratextual como cuando en su relación con Casilda él se ve como si fuera el Pijoaparte de "Últimas tardes con Teresa" dado que Casilda es la típica chica de clase media-alta sin problema alguno que vive en el barrio de Salamanca, asiste a clínicas privadas, estudió en colegios religiosos pero apoya a los inmigrantes y a la sanidad y escuela públicas. Una típica votante PSOE:
"No votaba a un partido tan radical como IU, pero sí al PSOE. Era antitaurina, proaborto, defensora del derecho de autodeterminación de los pueblos y feminista, posiblemente todo un catálogo de reacciones psicológicas al ambiente en el que había crecido y al rancio colegio de curas en el que había estudiado" (p. 125)
La música que escucha Domingo es fundamentalmente la que procede de artistas de edad como los componentes de la Vieja Trova Santiaguera y los que participaron en el disco y también película "Buenavista social Club" (Compay Segundo, Ibrahim Ferrer y otros). Cuando sale de esta sosegada zona de aficiones y vocación intelectuales para adentrarse en esferas sociales ignotas que le causarán más de un problema o inquietud la música cambia a artistas más jóvenes y bullangueros como Gun's and Roses o Burn


¿Por qué este título?
Dejo para el final intentar desentrañar el sentido escondido tras el título que David Pérez Vega ha dado a esta novela: "Caminaré entre las ratas". Domingo empieza a ser consciente durante los meses de caída que se muestran en la narración de que por la ciudad aparecen cada vez con más frecuencia unas ratas gigantes a las que nadie parece hacer mayor caso. A él le preocupan. A través de Internet sabe que no sólo en Móstoles, Madrid, España, etc. aparecen sino que también abundan -así se lo hace saber su amigo Carlos- en París y sus hermanas casadas felizmente y trabajando de enfermeras en Inglaterra por mor de la tremenda crisis de empleo que desde 2008 ha vivido España le dicen que también las hay aunque quizás en menor proporción que las que él les dice ve por Madrid.

Autores noveles españoles, Móstoles, literatura de la crisis
Es evidente que tras estos roedores cada vez más grandes y más envalentonados se esconden significados simbólicos. Uno de ellos podría ser la ideología de extrema derecha que poco a poco va prendiendo en España y que achaca todos nuestros males a la inmigración, el feminismo, la destrucción -dicen- de la familia, las malas políticas de los partidos españoles, etc. Pero también estas ratas son las inquietudes y evidente depresión que durante estos meses roen el interior de Domingo y le hacen ver todo en clave negativa (sus relaciones con los amigos, con sus padres, con los editores de sus libros, con sus jefes, etc.). Por último estos seres repugnantes están presentes en toda una serie de asuntos secundarios que se tocan en el relato y que vienen a advertir de cómo poco a poco y casi sin saberlo van creciendo dentro de nuestra sociedad peligros y comportamientos que vamos aceptando: Internet y todos sus riesgos si no se sabe gestionar adecuadamente y con cabeza suficiente (extorsiones, Redes Sociales agobiantes, Blogs desquiciadores, relaciones eróticas tóxicas, etc., etc.), la minusvaloración de la cultura presente en actitudes comunes y poco censuradas (pirateo de libros, de películas, de música...), la explotación desmesurada por parte de empresas sin escrúpulos (las Auditoras en las que trabaja Domingo inspiradas en algunas bien conocidas entre nosotros), la hipocresía burguesa, el peligro de refugiarse en la soledad, etc.

Conclusión
 Me parece una buena novela que indaga sobre los problemas de aquellos que dejaron de ser jóvenes durante la crisis económica de las Preferentes y que vieron caer en esa casi década su nivel profesional y de ingresos de manera terrible. Cómo abordar el futuro y gestionarlo desde este tobogán hacia la nada y desencanto existencial es lo que muestra el novelista en esta ya su 4ª novela. David Pérez Vega es un autor ya con una abundante Obra a sus espaldas que merece tener más eco en el panorama literario español. Estoy convencido de que lo logrará. Esta novela es buena prueba de su gran calidad como novelista.

29 nov 2018

"La familia", novela de Pedro Carbonell

10 comentarios:
A veces a través de la pestaña 'Contacto' de este blog (sucede lo mismo en otros que asimismo reseñan literatura) algún escritor o escritora contacta para ofrecer leer el libro, el relato, el poemario que haya escrito. Para ablandar la voluntad normalmente dicen que admiran el blog y blá, blá, blá…, o sea, la palabrería típica que suele acompañar a este tipo de demandas. Yo los comprendo porque sé que cualquier medio (los blogs son uno de ellos, claro) sirve para difundir la obra. No pocos son los autores noveles que se han dado a conocer a través de plataformas como ésta. Suelo leer con simpatía estos ofrecimientos y, sin agobiarme y en función del interés que en la sinopsis que me pasan pueda entender que tiene el libro, me comprometo o no a leerlo y reseñarlo.

En esta ocasión se puso en contacto conmigo Pedro Carbonell Castillero quien a través del sistema y fórmula antes descritos me ofreció su último título, "La familia", y yo me comprometí a leer su novela y a reseñarla en el blog, cosa que estoy ejecutando ahora.

El escritor
Sólo conozco de él la información que ofrece la Red. Sus libros se pueden adquirir en Amazon donde figuran tres títulos (ignoro si tiene alguno más). Estos títulos son, además de "La familia" cuya sinopsis argumental figura a continuación, "Comitragedia en clave relativa" aparecido en marzo de 2018, y "Una historia accidental de amor" con fecha de publicación el 30 de enero de 2018. Es evidente que Pedro Carbonell o guardaba suficiente obra escrita en su mesa de escritor (léase asimismo 'ordenador') o es de pluma suelta y fácil en el buen sentido de la palabra, esto es, que la prosa sale de él con suma comodidad y viabilidad.
Los tres volúmenes figuran en Amazon con críticas muy favorables todas ellas. 

Al no conocer ninguna de las obras de este autor acepté leer "La familia" tras leer la sinopsis de la misma que me pareció, cuando menos, curiosa.

Sinopsis
"Andrés es un hombre maduro a punto de enfilar hacia la ancianidad. Le faltan pocos años para jubilarse pero está en el paro, en la España de 2010. Vive solo y se entretiene entrando en los chats de Internet. Por este medio llegará a conocer a Amaranda, una mujer que, según ella, es unos años menor que él y que manifiesta sus deseos de verlo en persona. Andrés es poco sociable y en el barrio donde vive no cae muy bien a la gente. De vez en cuando abandona la rutina de chatear para introducirse en otra que es peor: beber. Él es consciente de que se están quemando los pocos rescoldos que le quedan de juventud y de vigor sexual, por lo que se embarcará en la aventura de viajar desde Gavà a Madrid para encontrarse con Amaranda. La familia es una novela donde el sexo, el chat, las nuevas tecnologías y la crítica a la España política y social de aquellos cada vez más lejanos años están muy presentes. Todo ello queda visto bajo la peculiar perspectiva narradora y estilística del autor."

Mi opinión
En esta ocasión y para no influir en los posibles lectores que "La familia" pueda tener no voy a dar opinión valorativa alguna sobre la misma. Sólo diré que se lee con suma rapidez, que el nombre del autor figura en las tres novelas conocidas hasta el momento junto al de Verónica Monroy Romeral como ilustradora -imagino que de las portadas- y que la afición por escribir y ver que las creaciones realizadas llegan al lector son siempre deseos humanos muy comprensibles que satisface ver realizados. Nada más. Sí que me gustaría conocer vuestra opinión sobre la misma a fin de cotejarla con la mía. ¿Os animáis?

1 jul 2016

"Los besos en el pan" de Almudena Grandes

31 comentarios:
Exactamente no sé por qué llevaba una serie de años alejado de la literatura de Almudena Grandes, concretamente desde que publicó “Malena es un nombre de tango”. Quizás la sobreexposición pública de la escritora propició en mí una especie de hartazgo que me hizo reacio a leer sus libros. Afortunadamente la propuesta de "El club de los 1001 lectores" de debatir durante este mes de julio sobre su última novela, me ha hecho reencontrarme con su buen saber hacer, y estoy muy contento por ello.

Al leer “Los besos en el pan” no he podido por menos que pensar en aquello que decía Carlos Bousoño sobre la existencia en el mundo de unas ideas o tendencias dominantes ('cosmovisión', lo llamaba él) que en todo, y también en literatura, se imponen en distintos momentos. Centrándome en concreto en esta novela  es claro que su temática forma parte de esa última tendencia narrativa española que ha venido en llamarse –al menos algunos así la denominan- “novela de la crisis”. No puedo achacar a la casualidad que tres de mis últimas lecturas ( “La habitación oscura”, “Farándula” y ésta) aborden el mismo asunto o, al menos, contextualicen sus tramas en estos años de dificultades y de recortes que nuestro país y los de su entorno arrastran desde 2008.

Si bien las tres obras me han gustado, la que más ha satisfecho mis expectativas literarias ha sido sin lugar a dudas la de Almudena Grandes; luego colocaría la de Isaac Rosa; y en último lugar situaría, paradójicamente, a la que centra su historia en el mundo de una profesión literaria como es la teatral: la novela de la madrileña Marta Sanz.


“Los besos en el pan”
Lo primero que me ha llamado la atención de esta novela estructurada en tres partes  -“Antes”, “Ahora” y “Después”- es el aspecto tan cinematográfico que tiene.  Se podría decir que las partes I y III, de poca extensión ambas, están relatadas con la característica voz en off del narrador que suele acompañar a las imágenes iniciales y finales de aquellas películas del neorrealismo italiano que querían mostrar la vida real de una localidad, de un país, tomando como crisol el barrio de una ciudad. Eso es lo que Almudena Grandes hace en "Ahora", presentar en  36 secuencias  o capítulos divididos en otras más pequeñas (que por seguir el símil cinematográfico, podríamos denominar 'planos-secuencia') la realidad actual de los habitantes de ese pequeño barrio madrileño –curiosamente el barrio de Justicia, del distrito Centro- que, como  dice en el apartado III bien podría ser cualquier lugar de Madrid:
  "Aquí les despedimos, en este barrio de Madrid que es el suyo, distinto pero semejante a muchos otros barrios de ésta o de cualquier ciudad de España, con sus calles anchas y sus calles estrechas, sus casas buenas y sus casas peores, sus plazas, sus árboles, sus callejones, sus héroes, sus santos y sus crisis a cuestas." (pág. 223)
Muy cinematográfica es la técnica utilizada consistente en ir presentando en estas secuencias, que en principio parecen no tener relación entre sí, la vida y problemas de diversos ciudadanos del barrio (auténtico personaje del relato) para, a través del zoom, pasar de lo individual a lo general y hacer confluir a todos en una manifestación contra el cierre del centro de salud. Allí están médicos, enfermeros, pacientes, policía... todos, absolutamente, todos.

 Todo en esta novela tiene un tono costumbrista-realista de película antigua. A mí particularmente me ha recordado esos seriales televisivos de los 70, -"Crónicas de un pueblo", por ejemplo-, o también, como acabo de decir, esas películas del neorrealismo italiano creado por directores como Vittorio de Sica, Roberto Rossellini, Luchino Visconti o Michelangelo Antonioni. en las que mientras el narrador hablaba en off una bella y despechugada Sofía Loren, Gina Lollobrigida, Silvana Mangano  o Claudia Cardinale peleaba con sus hijos, con su marido, con el tendero, con sus suegros..., con quien fuera. Pero todo ello en un clima de sana y muy, muy, pobre felicidad.
Neorrealismo italiano, bellezas italianas
Foto tomada del blog "El ojo de Poseidon"
Los personajes
Estamos ante una novela coral. El verdadero personaje es Madrid, mejor dicho, el  barrio madrileño de Justicia. Los vecinos que lo habitan están sufriendo en sus propias carnes las dentelladas de la crisis. Pese a ello, estos seres humanos viven lo que les ha tocado -¡no les queda otra!- con alegría y, sobre todo, con una inmensa solidaridad.  Ante la indiferencia que detectan en la Administración han creado una asociación denominada “Vecinos contra la crisis” de la que da testimonio la atestada de alimentos caja de cartón que Amalia. la peluquera, ha colocado en su establecimiento a fin de que las clientas contribuyan con lo que puedan para aminorar las necesidades de los que peor lo están pasando. A mí este personaje colectivo, el  tono social del relato, el realismo costumbrista que emana del barrio, así como la organización de la historia en secuencias -más bien capítulos no numerados- centradas en un personaje [Venancio, Diana SalgadoAdela, etc.] que a su vez se abren en otras secuencias menores que tocan a otros personajes relacionados con el que es el eje del capítulo: los nietos de Adela, Jose y Mariana;  la mujer de Venancio, Pilar;  la enfermera que asiste a Pilar, María; y así, me ha hecho recordar mucho "La Colmena" de Camilo José Cela, autor del que este año se conmemoran los 100 años de su nacimiento.

A diferencia de las otras dos novelas citadas (la de Isaac Rosa y la de Marta Sanz) los personajes aquí presentes, aunque representan una muy amplia variedad de tipos humanos que hay en la sociedad –la peluquera, la profesora, la enfermera, el policía, la inspectora de policía, el dueño del bar, el encargado del bar, el empleado de banca, el homosexual, el alcohólico, la limpiadora por horas, el profesional cualificado, etc.-,  sin embargo cada uno de ellos presenta desarrollo individual propio. Quizás la novelista se exceda algo en su afán por no dejar fuera del marco de su narración ningún caso humano afectado o no por la crisis  (niños cuyas madres no pueden alimentarlos debidamente, lesbianas solidarias, transexuales, familias vergonzantes, matrimonios que por la crisis han de arremangarse y apechugar en oficios impensables para ellos años atrás, etc.).  Pero Almudena Grandes escribe tan bien, presenta a estos seres con una sensibilidad y emotividad tan sinceras que el posible exceso se difumina en la límpias  aguas de la excelencia literaria.

Una' novela de la crisis'
Estamos ante una novela social, y por ello hay mucha crítica social que aparece, como todo en este relato, de una manera natural, sin estridencias, sin esa sensación tan desagradable que se percibe en otras manifestaciones de esta tendencia narrativa, en las que el autor parece decirse a sí mismo: ahora me toca meter el panfleto socio-político o la morcillita, ahora vuelvo a la historia ficticia, etc. No, en Almudena Grandes la denuncia socio-política discurre con llaneza y soltura. Así, vemos cómo la burbuja inmobiliaria vivida en España provocó la existencia de un ingente número de jóvenes sin formación con los que la crisis se ha cebado cruelmente:
"Jesús todavía no se lo cree, lo que pasa es que este chico [Toñi, el hijo de Braulio, el encargado del bar de Pascual] honrado, concienzudo, trabajador, no sabe sumar ni multiplicar con decimales. Ese es el saldo de la bonanza económica española, de los años de las vacas gordas, los pelotazos que arrancaron a tantos estudiantes de sus pupitres para ponerles entre las manos la manivela de una hormigonera." (pág. 118).
Almudena Grandes, Los besos en el pan, Feria del Libro 2016
O también cómo es difícil encontrar salidas válidas a esta crisis por parte de la izquierda dada la gran división existente en ella:
"En aquella época se llevan tal mal [Roberto y Marisa allá en la Facultad por el año 1981, concretamente el 23 de febrero de dicho año] como pueden llevarse dos izquierdistas españoles que militan en sectores opuestos del mismo partido, o sea, peor imposible." (pág. 111).
Y luego la novelista, que nunca ha ocultado sus simpatías por partidos o movimientos más a la izquierda del PSOE, lanza una acerada crítica a éstos cuando relata una conversación entre dos dirigentes de este partido, al que nunca nombra directamente, y leemos que dos de sus dirigentes a los que escucharon Roberto y Marisa ese 23-F decían: "¿Es verdad lo que me han contado, que estamos en la lista de un gobierno de concentración?" (pág. 114).

Lo mejor
 Dos cosas me han gustado especialmente en esta novela. La primera es el humor que en ocasiones introduce la autora  a pesar de la dramática situación y los palos que a estas familias -de clase media casi todas- la crisis les va dando. Es el caso de la médico de la pública Diana Salgado y de Pepe, su marido, quienes han visto sus sueldos reducidos y ven peligrar sus puestos de trabajo, pero a quienes el amor les reconcilia con su apretada vida: 
"Nada tiene importancia después de una noche de sexo derrochador, meridional e irresponsable, como la que su marido y ella brindaron anoche a la directora del FMI y al gobernador del Banco de España mientras se compensaban mutuamente, él porque no hay cesta, ella porque le ha sentado fatal que no la haya" (pág. 91).
 La segunda es la sensibilidad y profunda emotividad mostrada en algunas secuencias como aquella en la que uno de los personajes se enfrenta en solitario al diagnóstico de un bulto sospechoso:
Ahora, cuando ha llegado el momento de elegir, se da cue nta de que las cosas buenas, las personas a las que ha querido, las que le han querido a él, los momentos y los lugares en los que ha sido feliz, la memoria de las risas, de los besos, la complicidad de sus amigos, la emoción del amor, el vértigo del sexo, ocupan la casi totalidad de su memoria." (pág. 177)
Sin poderlo calificar de nada en concreto, sí creo poder afirmar que la novela presenta dn un elevado porcentaje una realidad, un sentir y unos comportamientos como muy femeninos. Mis amigas del grupo de lectura -la tertulia "Más que palabras..."- me dicen con frecuencia que hay obras que entienden mejor las mujeres que los hombres (lo decían, en concreto, hablando de "Americanah" de la nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie [leer reseña aquí]). No sé, no sé, les he dicho yo siempre. Pero leyendo este relato me lo estoy empezando a replantear: tintes para el pelo, uñas esmaltadas, cicatriz por haber parido con cesárea, hijos, marido, novios, obligaciones culinarias...

Lo peor
Lo que menos me ha agradado de esta novela es esa sensación de querer agotar el cupo de casos límite provocados por el descalabro económico mundial y su más que cuestionable solucionario. ¿Cómo es posible -me preguntaba en algún momento de la lectura- que tantas cosas penosas les ocurran a estos pocos personajes de este pequeño barrio? Pero como ya he dicho antes, esta pequeña tacha se deslíe en la fluidez y gracia de la prosa de la escritora.

Conclusión
Al igual que otras novelas de la crisis creo que Almudena Grandes pretende transmitir a los jóvenes que sufren más que ninguno en sus carnes la brutalidad de la crisis la idea que la generación de los padres y abuelos de éstos teníamos bien interiorizada: España nunca ha sido un país rico, y eso no podemos obviarlo. Los años de la burbuja han provocado un espejismo del que ahora estamos despertando. La fiesta se ha acabado.
"No es que seamos pobres. Es que nunca hemos sido ricos. [...]  Así que, lo siento en el alma, cariño, pero se acabó la fiesta." (pág. 162) 
Es el mismo mensaje, pero situado aquí en el contexto de una pareja de clase media, -el matrimonio formado por Begoña y Fernando que tienen unos hijos a los que quieren-, que formula Isaac Rosa en "La habitación oscura" y también Marta Sanz en "Farándula".
_____________________________
Nota:
La novela la he leído utilizando el préstamo online de las bibliotecas públicas de la Comunidad de Madrid. Es la primera vez que lo hago y esta modalidad me ha parecido magnífica. Además, creo, que el sistema de préstamo online contribuirá mucho a rebajar el pirateo de e-books, tal y como sostengo en el post "El libro, ¿en papel o en e-book?" [leer aquí]

21 jun 2016

"La habitación oscura" de Isaac Rosa

18 comentarios:
Esta novela de Isaac Rosa ha protagonizado dos tertulias literarias en las que participo desde hace tiempo. En “El Club de los 1001 lectores”, grupo de lectura online, debatimos sobre ella en mayo; en Más que palabras…, tertulia presencial, el debate se ha producido hoy mismo, 21 de junio. Esta reseña la publiqué el pasado día 1 de mayo en la página web de "El club de los 1001 lectores".

Novela de la crisis, novela política, novela social
Título: La habitación oscura
Autor: Isaac Rosa
Editorial: SEIX BARRAL
ISBN: 9788432215728
Páginas: 256


Así, a vuela pluma, nada más concluir la lectura de La habitación oscura de Isaac Rosa mis impresiones sobre la misma son extrañas:

 ¿Ante qué estamos? 
¿Qué es lo que acabo de leer: un ensayo novelado sobre crisis de todo tipo? 
¿Un conjunto de artículos periodísticos a propósito de la crisis económica engarzados unos con otros aprovechando una leve trama argumental?
¿Qué intención tiene el autor, qué intenta transmitirnos? 

A ver si escribiendo saco algo en claro.

Sinopsis:
Un grupo de amigos jóvenes deciden,  por un hecho casual (un apagón), dedicar  una sala del sótano de la casa que tienen alquilada a habitación oscura en la que el silencio y la falta de luz tamizarán los encuentros que entre ellos pueda haber, realizados  siempre en un clima de alegría, absoluta libertad y ninguna coacción. Durante 15 años mantendrán esta pieza acondicionada, y a cuya función primera de puro divertimento y desahogo sexual, se irán añadiendo otras: la principal, servir  de  refugio de las insatisfacciones diarias, escapar del tiempo. Ya no sólo será el sábado, "el día en que casi nadie faltaba a la cita", sino que, individualmente o no, otros días de la semana la sala servirá a los partícipes de cobijo de sus fracasos, sus esfuerzos, los desencuentros personales con sus parejas, hijos o padres. Las  nuevas funcionalidades de la habitación oscura vienen dadas en gran medida por la transformación en las condiciones socio-económicas que la estable vida de estos jóvenes conoce a lo largo de unos años durante los cuales cambiará radicalmente su percepción sobre el mundo, sobre los otros y sobre ellos mismos.
Durante el período de funcionamiento de la habitación oscura habrá emparejamientos, separaciones, relaciones en conflicto, soledades elegidas…, en fin, todo lo que suele acaecer en la vida normal de cualquier grupo humano. Todo se sostendrá hasta que de fuera vengan elementos a perturbar la tranquilidad del grupo.

Comentario:

La novela se estructura en 8 capítulos entre los cuales se sitúan 7 breves secuencias de dos o tres páginas con el orientativo título cada una de ellas de “REC”. Estas breves secuencias ponen de manifiesto desde el primer momento la importancia que el mundo de la tecnología informática tiene en el relato general.

Toda la acción sucede durante una tarde de sábado, la última de existencia de esta habitación. Vemos al grupo de jóvenes aguardando la llegada de alguien; es una espera tranquila y al mismo tiempo temerosa. El narrador interno deja manifiesta su impersonalidad o dilución en el grupo a través del empleo de la primera persona del plural que alterna con la segunda del singular, ambas con un claro sentido generalizador. Abunda en este sentido impersonal el empleo indistinto del femenino o masculino con lo que el autor nos hace dudar constantemente sobre la identidad de quien está relatando. Yo creo que Isaac Rosa quiere expresar a través de este juego con la figura del narrador que quienes hablan son todos ellos, cualquiera de ellos, en definitiva, los jóvenes que han sufrido en propia carne los cambios producidos durante esos quince años de habitación oscura.

Los personajes son cerca de una docena y están perfectamente delineados, si bien responden a arquetipos.  Como dice el narrador
“como toda buena comedia de situación en la nuestra no faltaba nadie: el gracioso, la intelectual, el guaperas, la tontita, el mentiroso compulsivo, el inocente, la víbora, el seductor, el raro, la enamoradiza, el cabrón”.
 Estos tipos humanos tienen nombre. Son:
  • María y Raúl, “que entonces eran pareja aunque hoy habrán llegado por separado” (p. 34)
  • Sergio y Olga, ”seguramente sentados uno al lado del otro, las manos enlazadas, ellos sí” (p. 36)
  • Jesús y Pablo, “Al principio, en la habitación oscura, los hombres nos rehuíamos” (p. 38)
  • Víctor y Susana, “protagonizaron uno de los capítulos que más risas enlatadas merecieron.” (p. 42)
  • Silvia, la activista, “para ella la habitación oscura era todo lo contrario: un escondrijo, una forma de cobardía, de ponerte a salvo unas horas” (p. 101)
  • Andrés, separado de su mujer y padre de un hijo al que apenas le dejaban ver, y  “que en aquel tiempo era visitante diario” (p. 56)
  • Sonia , que pierde su puesto de trabajo en los servicios culturales del ayuntamiento y ha de buscarse la vida con sustituciones en cafeterías o sirviendo bodas.
  • Eva, que finalmente no pudo  superar el “chasquido” que le provocaba  su trabajo en el centro comercial y “que se curaba aquí al final de la jornada, se restregaba las piernas hinchadas y las cervicales cargadas y se le desprendía así la piel inútil como escamas transparentes” (p. 64)
  • Lola, la chica enterrada en vida por culpa de su padre que padece alzhéimer... 
En general todos ellos  eran algo así como “turistas” [“Qué lejos aquellos días en que nos creíamos inmortales, en que paseábamos por la ruina como turistas.”, pág. 165], o sea, vivían sin implicarse socialmente, sin preocuparse por los cambios en las condiciones sociales, políticas, laborales, etc., que la crisis económica estaba ocasionando a su alrededor; pero, aunque les costará nada menos que esos quince años, acabarán tomando conciencia de su situación: seres manipulados por todo y por todos, incluso por ellos mismos.
Nueva política, novela social actual, novela socio-política
"La habitación oscura" es una novela social, política.

El nexo de unión entre todos ellos, aparte de la primera amistad, es la situación de peleles en que se encuentran, una situación que al principio ignoran y que a lo largo del relato irán reconociendo. Estos amigos esconden sus frustraciones diarias, laborales y personales, en esa habitación oscura que les dará el plus de emoción que falta a sus vidas. Para ellos, en un principio, la asistencia semanal a esa habitación es pura diversión, -el sábado es “el día de la risa”-, pues los intercambios que realizan en ese sótano a espaldas de la luz, del ruido y del tiempo les gratifica de la rutina diaria en la que están inmersos. De ellos sólo Silvia, la ácrata, la activista vecinal, parece ser consciente de lo que en realidad representa la susodicha habitación e intenta despertarlos, sacudirles la modorra hedonista en la que se refugian


La idea del paso del tiempo, su inexorable fugacidad, es uno de los aspectos más relevantes de la novela. Aparece expresado a través de "ese efecto que llaman ‘time-lapse’", esa moviola a cámara rápida que en la cabeza de cada uno de los miembros del grupo se está realizando esa última tarde de sábado. Esta común pérdida temporal la enlaza el autor con la pérdida de tiempo típica de la clase media acomodada que asiste como mero espectador a los acontecimientos críticos que se producen a su alrededor:
El mundo se desmoronaba mientras nosotros follábamos felices, la gente desgraciada era lanzada por los balcones con todos sus muebles y recuerdos mientras nosotros follábamos felices, los enfermos se morían en los pasillos de los hospitales esperando una prueba diagnóstica mientras nosotros follábamos felices, los padres de familia hacían cola con sus hijos en los comedores sociales mientras nosotros follábamos felices, los banqueros y sus políticos robaban a manos llenas mientras nosotros follábamos felices, ella misma no podía pagar el alquiler de la habitación ese mes porque le habían embargado la mitad del paro para abonar una multa mientras nosotros follábamos felices; (pág. 114)

A través de repeticiones léxicas o fraseológicas Isaac Rosa incide en la necesidad por parte de esta juventud  de tomar conciencia de lo acaecido y asumir el derrumbe o arrumbamiento de los viejos  valores de progreso constante e imparable en que fueron educados:
Si pensamos hoy en aquel tiempo lo vemos como un enorme desguace, un vertedero por cuya ladera rodó todo lo acumulado, todo lo adquirido y luego desechado, sustituido por nuevas adquisiciones que no tardarían en rodar ladera abajo: ahí, en la fosa, está el amasijo de hierros del viejo utilitario de los primeros sueldos reemplazado por un deportivo o un monovolumen a plazos; ahí también, despanzurrados, los muebles de aglomerado y automontaje que cumplían su ciclo y dejaban sitio a nuevos muebles que a menudo seguían siendo de aglomerado y automontaje pero más caros; ahí electrodomésticos, televisores, ordenadores, teléfonos condenados a la obsolescencia programada o desplazados por nuevas necesidades; ahí montañas de ropa prematuramente envejecida, pasada de moda, aburrida, arrojada a contenedores solidarios para que la acabasen vistiendo ancianos africanos; ahí restos de comida precocinada, comida a domicilio, comida (pág. 50)
También con esas repeticiones Isaac Rosa dota a la narración de un cierto sentido poético muy interesante que contrasta con la sequedad de puro y largo informe periodístico sobre indeseables consecuencias de la crisis económica con que se despacha en otros momentos. Esta dualidad hace que la novela no me haya parecido del todo ‘redonda’.

Este interesante sentido poético, muy literario, también lo acaricia mediante el empleo, por momentos, de una breve serie de metáforas recurrentes y de desigual altura poética esparcidas a lo largo de la narración: el ‘chasquido’, la ‘pella de pelos’ que se atora en la garganta de María,  la ’rata callejera’ que ve Sonia en el exterior e intuye María en el interior, la ‘moviola’…

Por último, quisiera señalar en el aspecto formal, que Isaac Rosa en la descripción de los encuentros sexuales parece sentir una cierta preferencia por el uso de términos ‘fuertes’, directos, auténticos, cuya fonética o semántica arrastran connotaciones muy claras: “penetración”, “follar”, “masturbarnos”, etc. Estas descripciones que coquetean claramente con la literatura  erótica, según  avance la narración y cambien los sujetos que participan en ellas y más cuando algunos de ellos las protagonicen en contra de su voluntad, pasan a ser tratadas por el novelista como meras escenas pornográficas. Me parece un acierto pues la libertad en las relaciones eróticas es condición inexcusable; de no ser así, si hay fuerza, engaño y violencia hacia algún partícipe la belleza y placer consustanciales a las mismas se enfangan de fealdad y dolor.

También, para incrementar el sentido de fealdad, maldad, engaño o manipulación he creído ver una cierta tendencia hacia lo propiamente escatológico en la golosa glotonería solitaria con que alguien extrae, contempla, amasa y come sus propios mocos: “se lo lleva a la boca: lo posa despacio sobre la lengua, cierra los labios y chupa el dedo hasta sacarlo limpio” (pág. 122)

Conclusión
Nuevos narradores, Periodistas novelistas, No Ficción,
A mí me ha dado la impresión de que el autor pone en valor la concienciación ciudadana que el personaje de Silvia representa en el relato. El movimiento del 15M se intuye detrás de esa plaza a la que acude Silvia; una plaza en la que surgen tiendas de acampada y que conocerá la represión policial para lograr su desalojo; también parece resonar esta movilización juvenil en la importancia dada a la difusión de las consignas, las maledicencias y las denuncias de todo tipo a través de las redes sociales.  Todo esto, movilización ciudadana más entronización en el proceso de cambio de las nuevas tecnologías, ha dibujado en mi cabeza el germen de la denominada nueva política. Sí, en muchos momentos de la narración, partidos políticos, asambleas ciudadanas y mareas de todo tipo han surcado mi mente, la cual me decía algo así como estoy leyendo una novela de elogio sobre los nuevos partidos. Sin embargo esta convicción se me enfrió cuando observé con detenimiento la actuación de Jesús, un ser que se mueve por resentimiento y que en su actuación se muestra como alguien de poco fiar. O sea, pienso que Isaac Rosa también lanza un aviso de advertencia, un consejo de no dejarnos llevar por cantos de sirena.

Concretando más, pienso que el novelista sevillano quiere advertir a esa masa indolente de jóvenes de clase media, que se creían a salvo de la quema, que la fiesta se acabó, que estamos ante un momento nuevo e irreversible y que no caben ya vías de escape ni subterfugios. Hay que agarrar al toro por los cuernos: hay que abandonar la "habitación oscura" que quizás, seguramente, como piensa María, desde el principio haya escondido ratas en su interior y ninguno, ocupado cada uno en su distracción, haya / hayamos querido ver.


16 may 2016

Marta Sanz: "Farándula", Premio Herralde 2015

26 comentarios:
De "Farándula" he sacado en claro fundamentalmente una cosa, que "Eva al desnudo" (1950) de  Joseph L. Mankiewicz es una magnífica película. Gracias a la lectura de este libro, Premio Herralde de Novela 2015, he visto -o vuelto a ver, ya no sabría decirlo- esta joya cinematográfica; y agradezco desde aquí al blog de Montserrat Gracia, "Pasión por el Cine Clásico", la magnífica crítica que allí se puede leer y la perfecta visualización del film.

Farándula, manipulación del lenguaje, "gente", "público", "éxito"

¿Pero qué tiene que ver lo anterior con la novela de Marta Sanz? Pues mucho porque el asunto de esta novela, la situación que da pie al narrador para dar un repaso al mundo del Teatro, a la Farándula, gira en torno a un grupo de actores que, en el contexto de la crisis económica, ensaya la adaptación teatral de la película de Mankiewicz, "All about Eve" (en español "Eva al desnudo"). La autora realiza un  paralelismo entre lo acaecido a los personajes del film norteamericano que representan una obra teatral y lo que sucede a los componentes del elenco actoral español que ensaya la adaptación del film a la escena

Celeste Holm, Bette Davis, George Sanders, Anne Baxter, Gary Merrill, Hugh Marlowe
En mi opinión es bastante conveniente visionar la obra de  Joseph L. Mankiewicz que mereció nada más y nada menos que cinco premios Óscar: Mejor película, Mejor dirección, Mejor actor de reparto (George Sanders), Mejor sonido y Mejor guión adaptado ( Joseph L. Mankiewicz). La película resulta de la adaptación al cine del cuento The Wisdom of Eve, de Mary Orr (1910 - 2006), un cuento de nueve páginas que se había publicado por primera vez en mayo de 1946 en la revista Cosmopolitan, y que estaba inspirado en la historia de una mujer que había sido secretaria de la actriz Elisabeth Bergner. La importancia de "visitar" la cinta de Mankiewicz radica en que Marta Sanz realiza una trasposición, una declarada analogía entre algunos personajes de su novela y los de la obra que estos ensayan. Y no sólo entre personajes sino yo diría que el asunto de una y otra obra es el mismo: las estrellas del teatro se apagan con el tiempo, dimensión que en el mundo de la farándula se manifiesta de manera implacable. Los jóvenes piden paso y no se paran en barras a la hora de desbancar a una estrella de las tablas o del celuloide por muy encumbrada que ésta se sienta.

Este asunto del Tiempo, Marta Sanz no lo plantea sólo dentro del ambiente teatral sino que lo lleva al común campo vital. Si ya es duro verse sustituido en el mundo de la representación por un actor/actriz más joven, más pujante, etc. ..., encontrarse al final de la vida reducido a un despojo y en manos de los demás, es algo doloroso por demás. Valeria Falcón, personaje principal de esta novela, no desea verse en el estado al que la vida teatral y la real han arrastrado a Ana Urrutia que a sus muchos años de edad se ve viviendo de la caridad nacida de ella misma, Valeria, o de la de algún antiguo amante, Daniel Valls.

Además del deterioro y desgaste vital, la novela bordea, y a veces penetra decididamente en la situación socio-económica española del momento en que se sitúa el relato. Concretamente estamos en plena crisis con recortes por todas partes, el mundo del teatro está sin subvenciones y las condiciones laborales han empeorado considerablemente. Hay actores, ahora en paro, que en el pasado lucharon mucho y bien por mejorar las condiciones laborales del colectivo (Mariana Galán, 'Mari', y  Adolfo Villaseca, 'Fito'), hay estrellas que se ven señalados y condenados a no recibor ofertas laborales por haber firmado un manifiesto político (Daniel Valls), hay estrellas que deben buscarse las habichuelas con trabajos auxiliares dada la precariedad laboral del sector (Valeria Falcón da clases de interpretación en una academia; Natalia de Miguel explota su hermoso físico en un reality televisivo), etc.

¿Novela política?
En cierto sentido podría decirse que estamos ante una de esas novelas que vienen a engrosar la tendencia llamada por algunos "Novela de la crisis". En este sentido Marta Sanz se muestra crítica con el vaciamiento semántico que ciertos movimientos han realizado de algunos términos léxicos utilizados por éstos como meros señuelos o engañifas a fin de llevar las aguas del descontento a su concreto molino. Son vocablos como los siguientes: "gente" («Nosotros no tenemos miedo de la gente. Nosotros somos ellos», "público" («una frase de las memorias de Lillian Hellman que nunca había entendido del todo: "Elena me lleva a escuchar el concierto de Richter esta noche. Él es muy bueno, pero el público es mejor…" El público es mejor»), "caridad", "respeto", "éxito" («Y se ven siempre niños con cincuenta, sesenta años, esperando el santo advenimiento, esa suerte que, conjugada con el talento personal y la capacidad de trabajo, es condición indispensable para alcanzar el éxito. ») ... que se manejan, se sacan y se esconden a voluntad, siempre con clara intención manipuladora.

Isaac Rosa, Novela social, Novela de la crisis, Novela política
Quizás esta novela cumpla algunas de las condiciones marcadas por Isaac Rosa en su Decálogo para escribir una Novela Política, sobre todo el punto referido a lo que Rosa denomina el "Itinerario", o sea, tener claro de donde se parte y a donde se quiere llegar. La novela se inicia en la Puerta del Sol donde a Valeria Falcón se le queda encallado el tacón de su zapato mientras se dirige a casa de Ana Urrutia. Al final de la misma aparece ese "dia otoñal" en que la misma autora se ve subsumida en la propia historia que cuenta:
"Nos exponemos —¿o exponen?— dentro de la urna en medio del jardín en un ventoso y desapacible —ésa es justo la palabra que siempre ando buscando— día otoñal: los que aprietan las teclas o agarran el bolígrafo, diestros o zurdos, Valeria Falcón, yo, Galdós y Valle, Natalia Ginzburg, Cesare Pavese, Dash y Lillian Hellman, Marguerite, Jean-Paul, Patricia Highsmith con su gesto de bulldog, Fiódor Dostoievski, todos, en última instancia, desnudos, delante o detrás del pelotón de fusilamiento y de la ofrenda de flores." (pág. 175)
y con la que viene a reivindicar, a pedir, a demandar (¡uy me estoy contagiandode su estilo!) la necesidad de implicarse en la acción. Sí, puede ser una válida interpretación, ¿por qué no?

Mi opinión sobre la novela
A mí, en general, la novela... me ha gustado... ¡regular! Vamos, que no me ha llenado totalmente, que me ha parecido un producto ocasional, una escritura más del campo periodístico que del literario. Me explico: Quiero decir que, en mi opinión, la novela pierde  alcance, universalidad, al remitir de un modo bastante explícito a una realidad socio-política en la que estamos inmersos; habría habido, quizás, una manera de solventar esta tara, y sería haber expresado lo anterior con un lenguaje que hiciese entrar la novela en la Literatura con mayúsculas, algo que en mi opinión la autora no consigue.  En  "Farándula" Marta Sanz se manifiesta como la magnífica articulista que es, resultando, por momentos, su novela un poquito 'Novela Frankestein' pues parece estar construída a base de artículos, unos mejores y otros menos buenos, pero todos ellos debidamente engarzados en la narración. No otra explicación encuentro a esas largas enumeraciones que de vez en cuando deja caer y que me han hecho recordar los imperativos de extensión a que los articulistas se ven obligados en razón del espacio concedido por el medio donde escriben

Marta Sanz, "Eva al desnudo", "Farándula", Premio Herralde 2015
Con todo y con eso Marta Sanz que con ésta ya ha sacado a la luz once novelas, ha ganado premios importantes como el Premio Ojo Crítico de Narrativa que en 2001 obtuvo con "Los mejores tiempos",  fue finalista del Premio Nadal 2006 con "Susana y los viejos" y el Premio Herralde de Novela 2015 con el título que estoy reseñando: "Farándula". Lo anterior en mi opinión revela que cualidades literarias no le faltan aunque como se dice en la película "Trumbo" -hace poco reseñada en este mismo blog [leer reseña aquí]- al referirse a un guión cinematográfico: "Ahí hay una buena historia, pero hay algo que falla". Qué sea ello, no sabría decirlo con claridad, pero es evidente que algo falta y eso que recursos literarios interesantes no los rehúye la escritora madrleña, como se ve en la utilización de:
  • Monologos interiores abundantes que en el caso de Ana Urrutia derivan en auténticos flujos de conciencia en los estadíos avanzados de su enfermedad:
"En esta apartada orilla, juro que no volveré a pasar hambre y que nunca, nunca, seré como Gloria Swanson. La falconcita sí es, sí, un poco Swanson. A ella también le pagó Dios las exequias. Pro-nun-cia-ción, dice Valeria. Cuando viene a verme pongo cara de buena persona." (pág. 155).
  •  Metáforas continuadas que se convierten en puras alegorías:
"Era un público rarísimo. No era el habitual: las mujeres maduras, los jóvenes entusiastas, los matrimonios hartos de estar encerrados en casa viendo la televisión. [...] No pertenecían a la misma cuadra. [...] Mili tenía los costados heridos por la presión de las cinchas mientras que todos aquellos caballos eran los unicornios, con la crin teñida de púrpura, de las fantasías cursis." (pág. 129)
  • Largas y constantes enumeraciones sin o con conjunciones que, -algunas de ellas-, consiguen dar al relato un hermoso halo poético :
"Madrid, de noche, bajo el vapor etílico, no exhibía ninguna de esas máculas visibles bajo su luz velazqueña: la suciedad adherida al pavimento, los locales abandonados, el olor a zotal, los precintos, los talleres clandestinos de costura, los limosneros, la reja echada que ha dejado de chirriar, las colas de la sopa boba, los durmientes de intemperie, los restaurantes de los que sale mal olor, las cucarachas en el portal, los locales comerciales habitados por individuos a los que casi nunca se les ve la cara." (pág. 94)
"Lorenzo se acordó de Agustín González y de José Luis López Vázquez. Se acordó de José María Rodero. De Bódalo y de Luis Prendes. De José María Prada. De Landa. Incluso se le pasaron por la cabeza sir Laurence Olivier, Jack Lemmon y Bob Hoskins. Charles Laughton. Mastroianni. Tony Curtís, que hacía abdominales para preparar sus papeles en Espartaco y Los vikingos. Charlton Heston, que entrenaría para interpretar Ben-Hur." (pág. 102)

Conclusión
 Como la misma autora ha llegado a declarar en alguna ocasión, para ella la trama en las novelas no es condición imprescindible:
"La decisión estética de privilegiar la trama por encima de otros elementos narrativos, esa estrategia estética, es la expresión de una ideología neoliberal que busca la asequibilidad y la comercialidad de los textos.[…]
 A qué le llamamos escribir bien, a qué le llamamos un narrador ágil, por qué escribir bien se asocia con ser un virtuoso constructor de tramas, en cuatro rasgos, con no ser informativo, con no hablar de política en la literatura, con ser expresivo y no explicativo.»
(tomado de http://www.jotdown.es/2016/03/marta-sanz/)
 Esta decisión de autora, totalmente legítima, conlleva el que la novela pierda atractivo para el lector al eliminar el componente del suspense, de la intriga, del 'cómo_acabará_la_historia'. Y es que Marta Sanz, al igual que otros autores (pienso ahora en Isaac Rosa, por ejemplo), quiere volver con su literatura a habitar los espacios lejanos de la novela social, afortunadamente más en la faceta Luis Martín Santos que años 50. ¿Es novedosa esta idea? No, desde luego. Hay autores recientes como el magnífico Rafael Chirbes que han transitado magníficamente bien estas carreteras [leer reseña sobre "En la orilla" aquí]. La diferencia entre él y otros es que Chirbes no desdeña desde torres de marfil el entretenimiento del lector, el deseo de éste de redondear una historia, de 'ver cómo acaba' y por lo tanto de seguir y seguir leyendo. Y este componente esencial, en "Farándula" yo no lo he visto; y por la entrevista leída en la revista "Jot Down" veo que Marta Sanz menosprecia la trama por parecerle 
que ese elemento narrativo tiene mucho que ver con el discurso de seducción que predomina en unas sociedades de ideología neoliberal donde de lo que se trata es de complacer al lector como un cliente. [...] Me interesa más la construcción de los personajes. El punto de vista y la voz. [...] Me interesa más la prospección psicológica, me interesa más el lenguaje. Y me interesa más la calidad de página que propiamente lo que es la trama. (ibidem)
"All about Eve", Mankiewitz, Bette Davis, Anne Baxter, Marilyn Monroe
Como declaración no está mal, lo malo es que en la construcción de personajes ella toma los ejemplos de la película de Mankiewitz y simplemente los traplanta al contexto actual español en forma de estereotipos sociales con lo que la prospección psicológica yo no la he visto. Lo bueno -y en esto sí que coincido con ella- es que consigue algunas páginas de gran calidad, pero que, como ya he dicho antes, más parecen reflexiones de articulista que de novelista. En general su concepción de la narrativa visible en "Farándula" provoca que la novela se caiga por momentos de las manos pues, al menos a mí me resulta algo aburrido que a estas alturas alguien venga a despabilarme porque, según parece, yo no me doy cuenta de las cosas, ¡por Dios! 

Y para mí lo mejor de haber escrito este post es la epifanía que he alcanzado (je, je... Es expresión muy propia del asunto tratado) que me ha revelado la tara, me ha hecho descubrir lo que falla en esta narración: No hay trama, no hay emoción, no hay suspense, no hay intriga en ella ..., y eso, claro, por mucha técnica y denuncia que contenga, lleva al aburrimiento.

25 jun 2015

David Trueba: "Blitz", una novela de la crisis.

4 comentarios:
Llevaba tiempo queriendo leer esta breve novela de David Trueba que desde que salió publicada no ha dejado de estar en las listas de libros de ficción más leídos. Quería leerla porque los títulos de David siempre los he visto por casa (mi hijo fue aficionado a los mismos) aunque he de confesar que sólo había leído hasta este momento  -y con mucho gusto, por cierto-  "Saber perder", novela que fue distinguida con el Premio Nacional de la Crítica en 2008, año de su publicación. Así que cuando Mª Luz, compañera y amicísima de la tertulia "más que palabras..." la propuso como lectura para el pasado mes de mayo me alegré mucho. Ha pasado ya más de un mes desde que la leí y la comentamos, pero creo que ahora es buen momento para reseñarla; quizás así alguien la elija para este verano, sobre todo si su elección vacacional es Mallorca.

Novela "Blitz", Trueba, director de cine David Trueba

El Autor
David Trueba, tiene ya en su haber nada más y nada menos que cinco novelas escritas a lo largo de los últimos 20 años. Si hacemos cuenta de que él se considera -y efectivamente lo es- sobre todo cineasta habiendo trabajado en el sector como actor, guionista y director, cinco títulos no es número menor. Además a estos libros de narrativa de ficción: "Abierto toda la noche" (1995), "Cuatro amigos" (1999), "Saber perder" (2008), "Vivir es fácil con los ojos cerrados" (2013), y "Blitz" (2015), habría que añadir una recopilación de artículos periodísticos (" Érase una vez, antología de artículos" del año 2013, y dos publicaciones relacionadas con su quehacer cinematográfico: "Diálogos de Salamina: un paseo por el cine y la literatura [con Javier Cercas; Luis Alegre, ed.; David Airob, fot.] (2003) y en 2014 "Vivir es fácil con los ojos cerrados. Cuaderno de rodaje", Malpaso Ediciones). En fin, vamos, que el pequeño de los Trueba (Madrid, 10 de septiembre de 1969) es trabajador incansable que ha sabido destacar a pesar de la larga sombra que sobre él podría haber proyectado su hermano Fernando.

"B  L  I  T  Z", la novela.
"Blitz" en alemás quiere decir "relámpago", o sea, luz fugaz, instantánea, que en su fogonazo puede llegar a iluminar en exceso provocando confusión y cierto desatino en quienes lo contemplan. El título es perfecto a la historia que se relata que para no incurrir en 'spoiler' no voy a desmenuzar. Sólo diré que Trueba presenta a dos personajes, un hombre joven y una mujer madura cuyas vidas coincidirán por azar de manera pasajera. Sus profesiones: joven arquitecto él, Beto, en dificultades dada la crisis que se vive en España; y una madura alemana, Helga, secretaria del congreso de ideas arquitectónicas que se celebra en Münich y al que el joven acude desde Madrid.