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29 sept 2023

Muerte en el Nilo, novela de Agatha Christie

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Cierro septiembre con Muerte en el Nilo de Agatha Christie (1890-1976), novela que seguramente leí hace décadas y que ahora -concretamente durante las calorinas de agosto- he vuelto a leer. tras el éxito el año pasado de la película dirigida por Kenneth Branagh y la mejor y más popular de 1978 con Peter Ustinov y Angela Lansbury en los papeles principales, que he visto al tiempo que leía la novela, y que me ha servido para fijar mejor en mi memoria la maestría de la escritora británica.

Sinopsis (proporcionada por la propia editorial)
Durante unas placenteras vacaciones en Egipto, el detective Hércules Poirot coincide con Linnet y Simon, unos conocidos suyos que están de luna de miel en el país de los faraones.
El encanto de tan maravillosos días se rompe cuando una mañana, en el transcurso de un crucero por el Nilo, la bella Linnet aparece muerta de un disparo en la cabeza.
¿Será capaz Poirot de encontrar al asesino de la joven esposa? ¿Será capaz de discernir entre imaginación y realidad, aun estando a bordo la ex pareja de Simon, empeñada desde el mismo día de la boda en arruinar su matrimonio con la desafortunada Linnet?
El misterio está servido.

Muerte en el Nilo es una típica novela de la dama del crimen. Como tantas otras suyas (hay que recordar que Agatha Christie  escribió a lo largo de su vida nada menos que 67 novelas y más de 150 cuentos) se desarrolla en un espacio cerrado, en esta ocasión un barco, el Karnak, que remonta el Nilo hacia la segunda catarata del mismo. Con el ingenio habitual desarrollado por la autora, nuestra mente va culpando a unos y a otros hasta que en una especie de deus ex machina el intelecto de Hércules Poirot, el genial detective diseñado por la escritora, protagonista de unas 33 novelas y 50 relatos cortos, descubre al asesino y justifica el juego que ha llevado con sospechosos y lectores.

Me ha gustado mucho la introducción del mundo real -la popularidad del personaje literario Hercules Poirot- en la propia narración ficticia, de manera que el personaje alude a otros casos suyos -sería mejor decir, otras novelas de la escritora- como Asesinato en el Orient Express para justificar sus procedimientos. Esta entrada de la realidad (los libros existentes en la sociedad británica) en el mundo de la invención me ha recordado la que en la segunda parte del Quijote sufriese el ingenioso hidalgo y su escudero Sancho, reconocidos por no pocos personajes de ficción que dicen haber leído la novela (la primera parte) aparecida cerca de diez años atrás con enorme éxito.

La novela, publicada en noviembre de 1937, se desarrolla cuando Egipto aún está bajo la férula británica que controla el Canal de Suez y en cierta manera el país que no conseguirá desasirse definitivamente del yugo inglés hasta 1952. Así pues la idea de un país indígena con habitantes poco civilizados, tan cara para el lector inglés de esos años, es la que se transmite en la novela. Esta "barbarie" de los egipcios quizás pueda entenderse mejor si se tiene en cuenta que Agatha Christie comenzó a escribir la obra veinte años antes de su publicación, cuando ella ejercía de enfermera en la Primera Guerra Mundial con sólo 20 años. 

He de reconocer que aunque la novela me ha entretenido, durante su lectura he tenido la sensación de encontrarme ante un producto aviejado, que no ha soportado muy bien el paso del tiempo. Creo que la autora repite hasta la saciedad procedimientos narrativos suyos superconocidos y un desarrollo del suspense detectivesco que me ha resultado excesivamente utilizado. Quizás, esta sensación de archisabido se deba a los años que tiene quien esto escribe (¡seguramente!). 

Como he dicho, tras la lectura vi la película del año 1978 dirigida por John Guillermin protagonizada por un Peter Ustinov fantástico, quizás el actor que mejor ha encarnado al detective belga Hércules Poirot. En el papel de coronel Johny Race está un excepcional David Niven y en el de Salomé Otterbourne la inolvidable Angela Landsbury. No cito más intérpretes, todos ellos muy afamados (Bette Davis, Mia Farrow, George Kennedy, Jane Birkin...), por no extenderme. Creo que quizás lo mejor sea dejar en esta entrada el trailer del film que recomiendo ver a todos. 


La película que Kenneth Branagh ha dirigido y protagonizado como Hercules Poirot el año pasado no la he visto y por ello de ella nada puedo decir, ni a favor ni en contra.

19 jun 2021

"Diez Negritos" de Agatha Christie, la dama del crimen

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«estoy convencido que mister Owen, por darle el nombre que él ha escogido, se encuentra en la isla, lo juraría por mi vida. Este hombre ha decidido castigar a ciertos individuos por faltas cometidas que escapan a la ley. No dispone de otros medios para su plan que el juntarse con sus invitados. Creo que mister Owen es uno de nosotros.» (pág. 100)

Como tenía el Reto "Nos gustan los clásicos" un poquito abandonado decidí darle un empujoncito. Leyendo blogs literarios que habitualmente visito vi que alguno reseñaba con frecuencia novelas de Agatha Christie. A mí la escritora inglesa siempre me ha gustado si bien la había dejado un poquito de lado como demuestra que en los diez años de existencia de "El blog de Juan Carlos" sólo haya reseñado uno de sus libros, "La muerte visita al dentista", y eso animado por la lectura de "El club de los martes" de Mario Escobar. ¿Querría esto decir que había renegado de la creadora de Miss Marple y de Hercules Poirot? No, por cierto, sólo que su lectura, quizás en mi fuero interno, se me debía de antojar algo infantil o adolescente dado que teniendo yo catorce o quince años leí algunos de sus muchos títulos ("Diez negritos", "Asesinato en el Orient Express", "Poirot en Egipto", "Un cadáver en la biblioteca", "Muerte en la vicaría", "Cinco cerditos"...) que junto a otros de Miguel Delibes lograron aficionarme a la lectura. Por esto estoy contento, porque gracias al Reto propuesto por Francisco de "Un lector indiscreto" y el empujón que me dio ver en el blog de Patricia Ayuste (Entre suspiros y un café) una reseña de "Diez negritos" me entraron unas ganas inmensas de volver a leer ese título que recordaba con gusto aunque no en su detalle.

La relectura de esta narración de la denominada Dama del Crimen me ha resultado de lo más agradable. Hay que ver qué bien construía las tramas esta Reina de la novela policíaca y detectivesca. Cómo se divertía haciendo referencias metaliterarias precisamente de la tendencia a la que pertenece la novela que tenemos en nuestras manos («Eso solamente ocurre en las novelas policíacas, que las gentes guardan su revólver hasta para dormir», le dice el comandante Blove al doctor Armstrong a propósito de la pistola que otro de los invitados a la isla del Negro, el aventurero Lombard lleva siempre consigo). Quizás -sólo por poner un levísimo "pero" a la gran autora- yo hubiera suprimido la un poco demasiado extensa aclaración final en la que la novelista no deja cabo suelto alguno. A mí -y creo que coinciden conmigo otros muchos lectores actuales- me gusta poder imaginar posibilidades variadas. Pero Agatha Christie no deja hacerlo. Pese a esto, le doy un diez a esta obra que, dentro de su estilo y desde su momento de publicación, el año 1939, es todo un clásico contemporáneo.

El asunto es bastante conocido por cualquier amante de la literatura de suspense y detectivesca. Diez personas sin relación entre sí reciben de un tal U.N. Owen misivas personalizadas en las que se les invita a pasar unos días de descanso en la isla del Negro. Tal isla es la versión ficticia de la real isla de Burgh, en el condado de Devon, al sudoeste de Inglaterra. El condado de Devon es al que pertenece la localidad de Torquay donde la escritora nació en septiembre de 1890. Todas las misivas tienen un algo de extrañeza pero el glamour que emana de ser invitados por los supuestos millonarios que han adquirido el islote y las referencias que en las cartas se hacen individualizadamente a personas o asuntos que los receptores reconocen les llevan a aceptar la invitación. 

Novela policíaca, novela detectivesca, novela inglesa de misterio
Todo es extraño desde el inicio pero va ganando enteros según que pasan las páginas. En Devon les espera un tal Fred Narracott que ha sido encargado por mister Owen para trasladar a los invitados a la isla. Una vez en ella son recibidos por los Rogers, matrimonio contratado para atender a los recién llegados. La enorme sorpresa sobreviene cuando éstos les dicen que los Owen no están en la isla y que ni siquiera ellos los conocen pues han sido contratados en su nombre por una agencia de empleo. Algunos de los allí reunidos -los ocho invitados más el matrimonio Rogers- empiezan a cavilar y les sorprende que ninguno de ellos conociese personalmente al anfitrión. el señor U.N. Owen, juego de palabras que fonéticamente suena como el término 'unknow' ("desconocido"). El misterio sube en grados cuando en todas las lujosas habitaciones de cada uno de los huéspedes hay un cuadro que contiene la canción de cuna inglesa titulada "Diez negritos". Es una canción que hoy sería considerada políticamente incorrecta dado el racismo subyacente a la misma. En la tonadilla utilizada en su momento -¡imagino!- para adormecer a los niños van desapareciendo los negritos mortalmente (ahogado. ahorcado, muerto mientras dormía, cortado por un hacha, picado por una abeja, etc.) hasta no quedar ninguno («y no quedó ¡ninguno!») que son las palabras con que finaliza la canción.

Es algo misterioso que según pasan las horas y los días vayan muriendo los personajes siguiendo el orden de los procedimientos señalados en el texto:
«Diez negritos se fueron a cenar. Uno se ahogó y quedaron: Nueve.
Nueve negritos trasnocharon mucho. Uno no se despertó y quedaron: Ocho.
Ocho negritos viajaron por Devon. Uno se escapó y quedaron: Siete.
Siete negritos cortaron leña con un hacha. Uno se cortó en dos y quedaron: Seis.
Seis negritos jugaron con una colmena. A uno de ellos le picó una abeja y quedaron: Cinco.
Cinco negritos estudiaron derecho. Uno de ellos se doctoró y quedaron: Cuatro.
Cuatro negritos se hicieron a la mar. Un arenque rojo se tragó a uno y quedaron: Tres.
Tres negritos se pasearon por el zoo. Un oso los atacó y quedaron: Dos.
Dos negritos estaban sentados en el sol. Uno de ellos se quemó y quedó: Uno.
Un negrito se encontraba solo. Y se ahorcó, y no quedó ¡ninguno!
»
Se añade a esto el que una colección de 10 figuritas de negros vaya perdiendo integrantes según que las muertes se van produciendo. ¿Quién es el asesino? ¿Cómo realiza los crímenes y elimina las figuritas? Hay suspense hasta el final, un final que sorprende por su originalidad y por -como suele ser marca de fábrica en la escritora inglesa- romper todas y cada una de las expectativas que  los lectores hayan podido ir teniendo según han ido apareciendo cadáver aquellos en los que habían depositado sus sospechas.

Es la típica novela de suspense detectivesca desarrollada en un espacio cerrado (huis-clos) con lo que los candidatos al crimen son muy reducidos. La maestría de la autora es grande pues con estos escasos mimbres construye una historia en la que el perspectivismo de unos y de otros es esencial para ir avanzando en la indagación. Todo se complica cuando de los diez presentes en la isla, como dice la canción y llegó a titularse la primera edición aparecida en los Estados Unidos, «no quedó ¡ninguno!» (And Then There Were None). Quizás en USA se cambió el título para evitar la connotación racista contenida en la expresión 'negrito'; de hecho allí algunas de las ediciones sucesivas se titularon "Diez indiecitos" para evitar la palabra 'niggers', si bien con el tiempo se impuso la neutra y nada conflictiva expresión And Then There Were None.

Como curiosidad hay que decir que si bien la canción original en lengua inglesa contenía la expresión "little nigger" la misma se encuentra ya sustituida en las versiones infantiles actuales por la de "little soldier boys" a fin de no herir susceptibilidades; tampoco la expresión "little indians" ha soportado la presión de lo políticamente correcto quedando pronto fuera de uso como demuestra que sólo apareciese en la primera edición americana de la novela y no en las siguientes. 

También como curiosidad hay que señalar el enorme éxito de la historia que ha sido llevada a las pantallas de Cine y TV en muchas ocasiones desde la  película dirigida por René Clair en 1945 hasta la última, en 2015, la miniserie de tres capítulos que la cadena inglesa BBC One rodó con el título And Then There Were None para conmemorar el 125º aniversario del nacimiento de la exitosa escritora. 

Igualmente la obra ha subido a las tablas en muchas ocasiones. Comenzó su ascenso bien pronto, ya en 1943, siendo ella misma quien realizaría la adaptación teatral. En esta el final mortal de los personajes lo sustituyó por un final más amable. El último de los vivos en vez de morir se casará. Quizás la narradora echó unas risas sobre el matrimonio que a ella misma no le fue demasiado bien dada la infidelidad de su primer marido que ocasionaría el divorcio del matrimonio. Pese a esto Agatha mantuvo el apellido de casada y eso que en 1930, dos años después de haberse divorciado, volvería a casarse, matrimonio feliz durante muchos años. En todo el mundo ha habido muchas representaciones de la obra teatral de la novelista reconvertida en dramaturga. Aquí, en España, ya en 1958 se representó con enorme éxito en versión y dirección de José Luis Alonso. Y últimamente, en 2001 y en 2014, volvió a los teatros dirigida en ambas ocasiones por Ricard Reguant. Éxito inmenso siempre, no tanto como el de "La ratonera", claro, que lleva representándose en Londres desde el año de 1952. Tan sólo "La ratonera" (The Mousetrap) ha dejado de representarse a partir de marzo de 2020 por culpa de la pandemia del Coronavirus, pero es seguro que pronto volverá a las tablas.

Final
He leído la novela en la mítica colección de la editorial Molino que tantos recuerdos me trae de mi lejana adolescencia. Me envicié con la lectura -¡bendito vicio, ¡vive dios!- gracias en parte, como ya he dicho antes, a las novelas de Agatha Christie de esta editorial que leía cuando me las regalaban o cuando iba a la biblioteca de la Caja de Ahorros de mi ciudad y las sacaba para leerlas en casa. Disfrutaba muchísimo entonces y ahora he vuelto a disfrutar mucho releyéndola y recordando esos dichosos años de vacaciones inmensas e inacabables.

Nota
Como ya he señalado en esta entrada, "Diez negritos" de Agatha Christie es la cuarta novela que leo para ir avanzando en la realización del Reto "Nos gustan los clásicos, Vª edición" propuesto por el blog de Francisco, 'Un lector indiscreto'.

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20 feb 2018

Agatha Christie y Mario Escobar. El original y la copia.

29 comentarios:
Una de las habituales preguntas que los malos periodistas hacen a los escritores es aquella de "¿Cuál es el primer libro que recuerda haber leído?" Estos suelen responder citando algún título o autor (Salgari, "Los cinco", "Tintín", Karl May, Julio Verne...) en consonancia con la edad infantil de iniciación a la lectura que poco antes hayan declarado a tan osado reportero.

Salvando todas las distancias del mundo que son muchas, pues yo para nada soy escritor, si a mí me preguntasen tal cosa me iría a mis once o doce años y me vería visitando, junto a alguno de mis dos hermanos mayores, la biblioteca pública que la Caja de Ahorros tenía en el pasaje del mismo nombre en la Plaza Mayor de Salamanca. Ahí, en ese espacio, me sentí lector por primera vez; y allí descubrí, al abrigo del primogénito de la familia a quien todos imitábamos y yo el primero, que también existía el préstamo, o sea, que se podía uno llevar el libro para leerlo tranquilamente en casa. 

Mis recuerdos, pues, se concretan en unos libros encuadernados al estilo clásico en tapas color marrón, lomera imitación piel y guardas al agua. Eran libros manoseados por los muchos usuarios que la casi única biblioteca de la ciudad tenía. Eran libros que me absorbían y en cuyas tramas quedaba suspendido cual un Fray Luis escuchando al maestro Salinas. El causante de la abducción que tan gustosamente sufría era una mujer que siempre imaginé francesa dado su protagonista detective quien de vez en cuando dejaba caer en el relato frases en la lengua de Molière. Él se llama (los personajes jamás mueren) Hercule Poirot, y ella, la escritora, se llamaba -ya todos los sabéis- Agatha Christie.
Agatha Christie, Mario Escobar, metaliteratura,
En esos años lejanos y durante mucho tiempo para mí las novelas de la autora inglesa fueron epítome de literatura. Muchos de sus títulos ("Diez negritos", "Asesinato en  el Orient Express", "Poirot en Egipto", "Un cadáver en la biblioteca", "Muerte en la vicaría"...) cayeron en las siestas impuestas por mis padres durante esas largas y tórridas tardes de verano. Hasta que en esa misma biblioteca descubrí a otros autores, ¡y además vivos!, como por ejemplo Miguel Delibes ("La sombra del ciprés es alargada", "Diario de un cazador" y sobre todo "La hoja roja", títulos que, pienso, me hicieron lector), pensaba que Agatha Christie era el culmen del arte de escribir. Disfrutaba muchísimo cuando tras como lector estar convencido de que el asesino era Philip Lombard o el doctor Armstrong o cualquiera de los otros personajes al poco aparecía el mismo sospechoso asesinado. Madre mía, qué chasco, cómo me había de nuevo engañado Agatha, qué genial era la autora... 

Todo este largo exordio viene a cuento de dos lecturas que he hecho últimamente. La primera fue "El club de la martes" de un autor, Mario Escobar, desconocido completamente por mí hasta entonces; la segunda surgió por culpa de la de Escobar, al estar la del autor de best sellers español inspirada en "Diez negritos" de Agatha Christie



"El club de los martes"
Mario Escobar Golderos (Madrid, 1971) es un escritor e historiador español de quien como he dicho antes nada sabía. Puesto a buscar información sobre él en las procelosas aguas de  internet me entero  de que es Licenciado en Historia y diplomado en Estudios Avanzados, especialidad de Historia Moderna en ambos casos en la Universidad Complutense de Madrid. Además -leo- trabaja como director de la ONG 'Misión contra la lepra', se encarga de una Iglesia Evangélica en Madrid, colabora en varias publicaciones y es director de la revista 'Nueva Historia para el Debate'. 

Desde su exitosa primera obra, "Conspiración Maine"  (2006), ha publicado un gran número de titulos: "El mesías Ario" (2007), "El secreto de los Assassini" (2008), "La Profecía de Aztlán" (2009), "El dedo de Dios" (2012) y  "El testamento del diablo" (2011). Todas ellas forman la saga protagonizada por Hércules Guzmán Fox, George Lincoln y Alicia Mantorella.
"Sol rojo sobre Hiroshima (2009) y "El País de las lágrimas" (2010) son sus obras más intimistas. También ha publicado ensayos como "Martín Luther King" (2006) e "Historia de la Masonería en Estados Unidos" (2009). "Los doce legados de Steve Jobs" (2012). "La Saga Ione" (2013) o la "Serie Apocalipsis" (2012). "Saga Misión Verne" (2013). "El Círculo" (2014). "Bienvenidos a Clayton Lake" (2015). "La Máquina del Tiempo" (2015). "Canción de cuna de Auschwitz" (2016). "El club de los martes" ha visto la luz durante el mes de diciembre de 2017.
Su libro, "Francisco El primer papa latinoamericano" (2013) ha sido traducido a 12 idiomas, entre ellos el chino, inglés, francés, italiano, portugués, japonés, danés, etc.

Es, como se ve, un  prolífico escritor que en poco tiempo ha conocido un éxito impresionante del que yo estaba totalmente ignorante. Y ¿qué me ha parecido?

Bueno, en primer lugar y vistos los títulos de muchas de sus obras, difícilmente, dados mis gustos lectores, me habría acercado a él. No soy yo muy aficionado a lo mistérico, gótico, masónico, bíblico y ni sé otros cuantos esdrújulos más... Y la mayoría de sus obras tiran por ese lado del thriller histórico trufado de sectas secretas, sociedades masónicas y prácticas satánicas en abundancia. Sí que había leído en blogs diversos el poder adictivo de su prosa, cualidad que en la única novela suya que conozco confirmo desde ya.

¿De qué va "El club de los martes"? 

Novelas publicadas por Amazon, Mario Escobar
Nos encontramos en Seattle, estado de Washington, USA. Alexandra Byrne es pediatra en excedencia del Hospital Infantil de esa ciudad. Lleva cinco años sin ejercer la medicina, dedicada al cuidado de sus cuatro hijos y de Mark, su esposo. Su único momento de esparcimiento es el del Club de Lectura que desde hacía un año había formado en la Central Library de Seattle. Allí acude todos los martes y junto a sus amigas Stella Morelli, Wilda Johnson, Sara Jacob, y Marta Sánchez, comentan la lectura propuesta, normalmente novela negra. La particularidad del grupo lector reside en que antes de leer la resolución del relato, cada una de ellas anticipa el final. 

Estas cinco mujeres son fanáticas de las novelas detectivescas de Agatha Christie. También lo es Mario Escobar, el escritor, quien ha elegido como título para la novela el de la narración homónima de la autora inglesa, "El club de los martes". La diferencia está en que en la de Agatha Christie quienes se reúnen bajo la dirección de Miss Marple exponen un problema real, y todos compiten por su resolución, mientras que en la narración de Escobar la reunión dirigida por Alexandra -auténtica Miss Marple aquí- delibera sobra casos librescos. Pero en esta ocasión van a dar el salto de los libros a la realidad.

Un martes, en la reunión semanal, Wilda, que es agente del FBI, se muestra preocupada. Como explicación les dice a sus amigas que un caso de asesinato de cuatro mujeres sucedido hacia nada en la zona del lago Green la tiene especialmente preocupada por su dificultad. Alexandra propone a las amigas investigar ellas mismas el caso a fin de hacer en la realidad lo que practicaban habitualmente sobre la ficción de las novelas que leían. Wilda les pide máximo sigilo pues un policía tiene vedado compartir información de un caso que está vivo.

Todo se complica cuando a los ordenadores de estas mujeres de mediana edad (todas rondan los 40 ó 45 años) llega un enigmático mensaje firmado por un tal Owen que repite una de las frases que aparecen en la novela "Diez negritos" de Agatha Christie ("Un negrito se encontraba solo. Y se ahorcó, y no quedó ¡ninguno!"). Como ese mismo día en la zona de casas donde vive Sara ha aparecido muerta por ahorcamiento una vecina de ésta, las cinco mujeres sospechan que alguien -el asesino seguramente-ha escuchado en la biblioteca su propósito de investigar los asesinatos. Sí, eso parece claro, pero ¿quién será? Para no perjudicar a Wilda, la amiga agente del FBI, estas mujeres no dirán nada de sus actividades a la policía.

Como quiera que los asesinatos e incluso las desapariciones de algunas de estas amigas en diferentes circunstancias siempre -adivina Alexandra- siguen el patrón de los asesinatos que suceden en la novela de la famosa escritora inglesa (cenar y asfixiarse, tostarse al sol, hacerse juez y morir, cortarse cortando leña...), la novela "Diez negritos" será para estas mujeres la guía para intentar anticiparse a los futuros crímenes que están convencidas sucederán, como así es en verdad.

Mario Escobar, bests sellers de novela negra
Al igual que en las novelas de Agatha Christie, los sospechosos van surgiendo y desapareciendo ante nuestros ojos con presteza por lo que nuestra curiosidad y perplejidad aumentan constantemente. Y de la misma manera que en otras muchas novelas de la escritora inglesa -también en la que he leído de ella en esta ocasión-, Mario Escobar utiliza el humor ironizando a veces consigo mismo:
"Robert odiaba el formato digital y las plataformas que se dedicaban a vender ebooks, pero odiaba aún más a los escritores paletos de internet que regalaban sus libros a 0'99 dólares. Aquella era una manera de prostituir la literatura"
O sea, como se ve en el texto citado, exactamente lo contrario que practica en la vida real el propio Escobar. Yo mismo he leído esta novela suya en formato ebook adquirido en la tienda online de Amazon a un precio parecido al que su personaje considera humillante.

Conclusión
Mario Escobar hace demostración en esta novela de su profundo conocimiento de la novelística de Agatha Christie en un entretenido ejercicio metaliterario construyendo y deconstruyendo una historia policíaco-detectivesca como las de la escritora nacida en Torquay (Reino Unido). El autor sabe mantener nuestra atención y consigue atraparnos en las redes de su escritura sencilla y poco problemática. No hay más interés en este relato que encontrar el sano entretenimiento surgido de las curiosas -¡y muy novelescas!- historias de estas mujeres de la ciudad de Seattle.



"La muerte visita al dentista" de Agatha Christie
Tras leer la entretenida versión actualizada de la aventura de Miss Marple pergeñada por Mario Escobar, decidí buscar por casa algún producto original, algún Agatha Christie de primera mano. Así en una primera saca topé con esta novela que no había leído.

La novela que leí presenta un auténtico argumento Agatha Christie: Un tranquilo y apreciado dentista aparentemente se suicida durante su jornada habitual. Todo parece explicarse por una negligencia médica suya con la anestesia aplicada a un paciente que le ocasionó la muerte a éste. La policía (el inspector Japp) considera que todo está explicado, pero Hercule Poirot no lo tiene tan claro. La investigación, tranquila y educada, practicada por el detective belga irá poco a poco descubriendo detalles, elementos sutiles, que darán al traste con el aparente suicidio y mostrarán que lo sucedido ha sido un asesinato en toda regla.

editoriales españolas de siempre, Agatha Christie
No es una de sus mejores obras, desde luego. Es una novela que denota el oficio de la escritora en la que encontré muchas de las características que durante mi lejana adolescencia me hicieron devoto seguidor suyo. Lo primero que me trasladó en el tiempo a mis años de descubrimiento de estas novelas fue el de la editorial Molino que la publicaba, la misma antigua empresa editora que dio a conocer en la España de los años 50 y 60  junto a la novelas de Agatha Christie las de otros autores muy populares como Karl May, Enid Blyton, Julio Verne o Emilio Salgari. La editorial Molino fue fundada en Barcelona en 1933 por el vallisoletano Pablo del Molino Mateus que en 1952 decide liquidar las instalaciones levantadas en Buenos Aires (Argentina) a dónde había llegado en 1938 desde España huyendo de la guerra. 

Luego, entrando ya en la propia manera de hacer novela que tiene la escritora, en la primera página me reencontré con la relación de intervinientes en la historia, tan clarificadora y que de siempre tanto agradecemos muchos lectores de novela policiaca o detectivesca. Estas relaciones descriptivas de los personajes principales facilitan la lectura y evitan confusiones o anfibologías inútiles. Es un recurso muy teatral, sin lugar a dudas, pero no se puede olvidar que Agatha Christie es además de novelista dramaturga de éxito como lo demuestra esa permanencia ininterrumpida en la cartelera londinense durante al menos 30 años (1952-1982) de su obra "La Ratonera". También aquí entre nosotros lleva años representándose con gran éxito.

Curiosamente esta novela elegida al azar guarda una cierta similitud con "Diez negritos" y por ende con la que he leído de Mario Escobar. Reside la semejanza en la utilización que hace también aquí de una canción infantil. La diferencia es que mientras en "La muerte visita al dentista" los versos de la canción le sirven para titular cada uno de los diez capítulos que componen la novela ("Capítulo Primero: 'Uno, dos, átame el zapato'", "Capítulo Segundo: 'Tres, Cuatro, Cierra la puerta'", y así sucesivamente) en "Diez negritos" y su correlato "El club de los martes" las diversas estrofas que forman la canción infantil 'Los diez negritos' o 'Los diez pequeños indios' van pautando y dando explicación de los crímenes sucedidos o por suceder.

Es habitual en la propia escritora inglesa utilizar con acierto y elegancia el humor a lo largo de la obra. Es un humorismo elegante, ingenioso e inteligente, cual suele ser el denominado, y nunca mejor dicho, 'humor inglés'. Constantemente se juega en la narración -en ésta y en muchas otras de la escritora- con la procedencia extranjera del detective; el hecho de que Poirot sea belga y el público destinatario la burguesía inglesa le sirve de base para presentar con gracia los tópicos enfrentamientos entre naciones. No podemos obviar el momento en que la novela ve la luz, el año 1941, cuando Gran Bretaña está en plena guerra contra el nazismo que tiene ocupada toda Europa.

En muchas ocasiones la escritora ironiza consigo misma:
"- Eso si no le ataron un peso antes de arrojarla al Támesis.
- Sí, desde un sótano de Limeshouse, supongo. Habla como un personaje de las novelas policíacas escritas por una mujer." (pág. 122).
La anterior humorada no sería hoy -época intransigente donde las haya- muy bien recibida al considerarse un ataque minusvalorativo hacia la mujer. Y otro tanto, aunque en esta ocasión de corte clasista, sería otra muestra del inteligente ingenio de la novelista que reparte las funciones policiales de acuerdo a la extracción social de los encuestados. Así el inspector Japp y Poirot entrevistarán a la Sra. Morton de la alta aristocracia, mientras que de la chica de servicio se encargará el sargento Beddoes

Sí, ciertamente hay clasismo, aburguesamiento y elitismo en las novelas de Agatha Christie. Pero, quizás, en ello residía -y reside- su gran éxito y aceptación pues la literatura como entretenimiento siempre persigue lograr la denominada existencia vicaría en el público lector. Y este vivir una vida que no me corresponde pero me gustaría alcanzar aunque la sé inalcanzable forma parte indisoluble desde la noche de los tiempos del arte de la ficción. Y en esto Agatha Christie y gran parte de la nómina de los escritores exitosos son maestros.

Novelas detectivescas, Best seller español

Datos del libro
Autor: MARIO ESCOBAR
Título: “El club de los martes”
Nº de páginas: 227 págs.
Encuadernación: Papel
Tamaño del archivo en Versión Kindle: 2510.0 KB
Editorial: Amazon Publishing (5 de diciembre de 2017)
Lengua: CASTELLANO
ASIN: B075CPSS2S
Precio:
En papel: 9’48€
Ebook: 4’99€




Datos del libro
Autor: AGATHA CHRISTIE
Título: “La muerte visita al dentista”
Nº de páginas: 227 págs.
Encuadernación: Papel
Editorial: Molino (1989)
Lengua: CASTELLANO
ASIN: B00I4CP3VW
Precio:
En papel: 6€