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30 dic 2019

En Netflix: "El irlandés" e "Historia de un matrimonio" (A pares VI)

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Es evidente que las plataformas televisivas (HBO, Netflix, Movistar, Amazon, etc.) se están imponiendo de manera imparable. La competencia entre ellas es brutal, lo que provoca que todas se esfuercen en ofrecer buenos productos a fin de atraer nuevos suscriptores o, al menos, no perder los que ya tienen. Netflix, la primera o una de las primeras en ofrecer películas en streaming, se había quedado algo dormida en los laureles.

A Netflix todo le iba bien hasta que surgió la competencia con oferta semejante cuando no superior a la que ellos ofrecían. Quizás por ello la compañía californiana comenzó a realizar producciones cinematográficas destinadas a su plataforma sin que las mismas debieran guardar ese período de tiempo -3, 6, 9 meses- antes de pasar a la televisión. 

Todo comenzó, o al menos en mi cabeza es lo que yo tengo interiorizado, con la película "Roma" de Alfonso Cuarón [leer reseña aquí] creada ex-profeso para su exhibición en la pequeña pantalla. Hubo sus dimes y diretes sobre esta estrategia comercial de apenas pasarla por las salas convencionales; incluso hubo exhibidores que decidieron boicotearla y negarse a ofrecerla en sus locales. No sirvió de nada. El éxito de la película fue inmenso; fue de tal calibre que en los Oscar de este año cosechó nada menos que tres de los más preciados premios de la academia de Hollywood: Mejor película, mejor dirección y mejor fotografía. No mencionaré la ristra de honores recibidos en los Globos de Oro, los Bafta, etc., etc. Estaba claro que a poco que se descuide, a la industria le ocurrirá algo parecido a lo que reza la conocida canción de The Buggles, 'El Video mató a la estrella de la Radio', que las plataformas televisivas acabarán con las Salas de Cine tradicionales. Y así llegó este año.

Filmin, Movistar, Movistar+, Netflix, Amazon

Muchas plataformas producen películas para consumo en la propia plataforma: "Día de lluvia en Nueva York" de Woody Allen (Amazon) [reseñada en el blog], "Elisa y Marcela" de Isabel Coixet (Netflix), "El cuento de la criada" basada en la novela homónima de Margaret Atwood [reseñada en el blog] o "Patria" basada en la novela de Fernando Aramburu (ambas en HBO) [de la novela hice reseña en su día], "Mientras dure la guerra" de Amenábar (Movistar), "El irlandés" de Scorsese (Netflix)... No todas las productoras restringen la exhibición en salas (Movistar, por ejemplo, no acostumbra hacerlo) y alguna de ellas, como le ha ocurrido a Amazon con la película antes citada de Woody Allen, tienen serios problemas si toman decisiones drásticas al respecto.


"El irlandés"
La larga introducción anterior venía a cuenta de esta película dirigida por Martin Scorsese. "El irlandés" se exhibió en exclusiva en Salas durante apenas siete u ocho días; transcurrido este tiempo se estrenó en la plataforma, en la que actualmente puede verse así como aún en sólo dos o tres salas de cine. Los críticos que la han visto en ambos espacios se inclinan sin dudarlo por la gran pantalla frente a la pequeña. El metraje de la cinta es grande teniendo su visualización la duración de 3 horas y media, un tiempo que si ya nos parece mucho para verlo en sala, qué no diremos para casa. Sin lugar a dudas, excesivo. Los más enterados dicen que el motivo de esta larga duración se debe a que en principio parece que la idea era la confección de una serie y que en esta idea estaría Scorsese hasta que finalmente la productora decidió hacerla película.

El irlandés, Robert De Niro, Joe Pesci, Al Pacino, Jimmy Hoffa, Netflix
La verdad es que a mí la película me ha decepcionado un poco. Llegaba yo a ella henchido de altas expectativas por ser creación del hacedor de "Uno de los nuestros", "Taxi Driver", "Shutter Island" o "El lobo de Wall Street" entre tantas y otras suyas memorables, y tras su contemplación quedé algo frío. Me pareció una obra más de tema gansteril, en esta ocasión referido a la caída del mítico Jimmy Hoffa que entró en el poderoso sindicato de camioneros estadounidense para manejarlo a su conveniencia. La música, uno de los grandes alicientes de los filmes del director, conocedor como pocos de la música popular contemporánea, me defraudó en gran medida. Pero eso sí la actuación de esos tres actorazos: Robert De Niro, Al Pacino y Joe Pesci es sencillamente fantástica. Si hubiera de destacar a uno de los tres por encima de los otros sin lugar a dudas Al Pacino sería el elegido seguido muy de cerca por Joe Pesci. Qué maravilla las interpretaciones de ambos; en esta ocasión -¡y mira que me gusta!- Robert De Niro queda en mi opinión algo por detrás de los dos anteriores.

La historia que cuenta "El irlandés" es la de Frank Sheeran conocido como 'el irlandés', camionero y veterano de guerra, que comienza a involucrarse en los negocios de la Mafia al venderles parte de los cargamentos que transporta. Despedido por la empresa y llevado a juicio lo defiende un abogado quien al ver cómo Sheeran no da al juez ningún nombre lo pondrá en contacto con Russell Buffalino (Joe Pesci), el jefe de la Mafia de la zona de Pennsylvania. Será a través de Russell para quien empezará a hacer trabajos cada vez más personales que incluyen hasta el asesinato, como conocerá a Jimmy Hoffa (Al Pacino), principal dirigente de la Hermandad de Camioneros. Hoffa entra en confianza con Sheeran, en especial con su hija Peggy (Lucy Gallina, de joven / Anna Paquin, de mayor), y 'el irlandés' se convertirá en su guardaespaldas.

La película además de la historia de mafiosos toca en la tela de araña que es la Mafia el mundo de la política. Las figuras de John F. Kennedy elegido presidente y de su hermano Robert (Jack Huston) encargado de la Seguridad de la Nación tienen interés diferente para estos mafiosos: Hoffa detesta a Kennedy y sin embargo Russell está contento  con él. También aparece en escena Richard Nixon que sacará de la cárcel a los mafiosos encerrados durante la presidencia de los Kennedy / Johnson. 

El film inicia y finaliza con la figura de Sheeran ya muy anciano en una Residencia de ancianos, impedido y en silla de ruedas tras haber pasado varios años encarcelado junto a Russell y otros dirigentes de la Mafia. Él no ha fallecido en prisión como los otros y excarcelado viendo ya próximo su final está confesándose con un sacerdote católico que lo absuelve de todos sus crímenes. 

La película en el aspecto técnico tiene elementos de gran altura. El primero sería la estructura de la misma, habitual en Scorsese, con avances y retrocesos en la línea temporal, entradas y salidas del momento actual; y luego estaría la manera como maneja la cámara. Los enfoques de la misma me han parecido espectaculares; en especial me han encantado los picados con que aborda determinadas escenas a través de los cuales transmite muchísima información sin decir palabra.

Pero sobre todo "El irlandés" es una película de actores. Todo el plantel es y está fantástico, pero de él, como no podía ser de otro modo, destacan por encima de todos los tres 'tenores' (es broma): Robert De Niro, Joe Pesci y Al Pacino. Son actores que sobrepasan los tres los setenta y cinco años: Robert De Niro, 76; Joe Pesci, también 76; y Al Pacino, 79. Son, pues, actores veteranos muy fogueados en producciones que tratan asuntos de la Mafia en Estados Unidos, que entienden a la perfección a sus personajes por tenerlos ya muy interiorizados y que los representan a las mil maravillas. Por ponerles un pequeño 'pero' diría que al comprender la historia relatada un muy extenso lapso temporal su caracterización como hombres jóvenes cuando deben representar esas edades chirría un poco. Y como ya he dicho al inicio, los tres están soberbios, pero para mí Robert De Niro queda en esta ocasión algo opacado por la altura de los otros dos, en especial por la de Al Pacino que compone un Jimmy Hoffa de manera espectacular.



"Historia de un matrimonio"
Como casi siempre -¡y que sigan así, por favor!- los Premios Oscar van a estar muy reñidos este año. Se venía diciendo con bastante displicencia que la maestría consumada de Martin Scorsese y su "El irlandés" coparía el certamen, pero hay muy buenos competidores que le harán frente. Es ahí donde encontramos a "Historia de un matrimonio" de Noam Baumbach, película también de producción norteamericana que con un asunto bien distinto al de la anterior será seria competidora en la obtención de galardones.
Marriage story, Noam Baumbach, Scarlet Johansson, Adam Driver

Casi 30 años separan a Scorsese nacido en 1942 de Baumbach que vino a este mundo en 1969. Exactamente son 27 años, en realidad muchos años. Esto no quiere decir nada en principio salvo que los intereses de uno y otro discurren por torrenteras diferentes. Mientras que a Martin Scorsese le han ocupado fundamentalmente asuntos como la Mafia, Vietnam, la corrupción política y demás, Noam Baumbach parece más enfocado a asuntos de tono y desarrollo más intimista. Hago esta afirmación, si me fijo en el director de "Historia de un matrimonio", más por intuición que por contrastada convicción dado que mientras de Scorsese he visto muchos filmes de Baumbach que yo sea consciente éste es el primero. Pero en fin, esto no deja de ser un blog personal y creo tener permiso -y si no, ahora mismo me lo acabo de conceder- de lanzarme a la piscina.

Es importante saber que lo que se nos cuenta en esta cinta, el divorcio de una pareja que se llevaba al menos en apariencia a las mil maravillas, es fruto de la experiencia personal vivida por el director y guionista de la película que conoció que su mujer, la actriz Jennifer Lason Leigh, con la que tiene un hijo en común tras haberse casado en 2005, le solicitó inopinadamente el divorcio en 2010 por, según ella, diferencias irreconciliables. Esto, en definitiva, es lo que nos cuenta el film, ni más ni menos.

Es una película muy alabada por los movimientos de empoderamiento femenino dado que en la cinta asistimos a que una esposa y buena madre, Nicole (Scarlet Johansson), siente que su marido, Charlie (Adam Driver), no le deja espacio para realizarse profesionalmente. Charlie es un relativamente conocido director de teatro en Nueva York donde está desarrollando su carrera que parece ir despegando y ella, Nicole, es actriz en la Compañía que dirige Charlie. Nicole ve que puede dar el salto al mundo de la televisión para lo que va a trasladarse a Los Ángeles, a Hollywood, donde grabará el episodio piloto de una posible exitosa serie. Esto será lo que a ella le lleve a solicitarle el divorcio.

Lo que en principio ellos acordaron sería un proceso amable y sin abogados de por medio se complicará ad infinitum. Todo van a ser obstáculos que los abogados de uno y otro usarán a veces maquiavélicamente: la distancia geográfica que los separa, la educación de Henry (Azhy Robertson) -el hijo que tienen en común-, la familia que ella tiene en Los Ángeles, la falta de arraigo familiar de él allí, los problemas de las visitas al hijo, la custodia del mismo, etc., etc. En cierto sentido en la película se hace una fortísima crítica a estos bufetes estadounidenses que se comportan despiadadamente con las partes en litigio con tal de obtener sustanciosos réditos. ¡The money, first!, que diría aquel.

No se puede contar mucho más si no se quiere destrozar esta preciosa cinta. Lo importante en ella es ver el proceso evolutivo de ambos cónyuges durante el desarrollo del divorcio. Los actores realizan sus papeles a las mil maravillas. En mi caso, no sé si -alguna amiga así me lo ha manifestado- por ser hombre, el personaje de Scarlet Johansson se me ha hecho algo indigesto al detectar en ella un egoísmo personal, una falta de consideración hacia la otra persona, en mi opinión algo excesivos. Se me dice que la actitud de Nicole, en el fondo no es otra más que la de 'lo tomas o lo dejas', es decir, la habitual en el hombre hasta el momento en la mayoría de los procedimientos de divorcio. No sé, quizás, sea así. Pero si es así, yo me preguntaría lo siguiente: ¿la película es feminista porque presenta un comportamiento femenino tan egoísta como el habitual en los hombres? ¿Consiste en esto ser iguales: igual de insensibles o de brutos o de...? 


Bueno, bueno, como veréis la peli da para mucho. Sólo os diré que tras verla te deja un run-run en la cabeza que no te abandona, que te hace pensar, hablar, cambiar de opinión o no, convencer a los demás que la han visto o no... Es, pues, una película viva, auténtica, que no muere cuando aparece la palabra FIN; por el contrario es entonces cuando comienza a transitar por el mundo de la realidad de quien la ha visto. Sólo puedo, por esto, recomendaros verla, porque, repito, da para mucho.

16 nov 2019

Woody Allen y Bong Joon-ho. “Día de lluvia en Nueva York” y "Parásitos" (A pares V)

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¿Por qué un "A pares" de estas dos películas? Pues... en primer lugar porque ambas están o han coincidido en cartelera durante algunas semanas; en segundo lugar porque en ambas llueve mucho (ja, ja...); y en tercer lugar, ¡y sobre todo!, por el morbo que me suponía ver la 'prohibida' por Amazon de mi admirado Woody Allen y el no menor morbo de ver una peli coreana premiada en el Festival de Cannes..

Si se precisaba que por fin se alejase el calor y la sequía -la pertinaz sequía, se decía antes- para recomponer las reservas hidráulicas a lo que se entiende por normal, no era menor la necesidad de que el frío nos echase de las calles y de las terrazas que todo lo inundan para cobijarnos en el calor y la oscuridad de las salas de cine. Huyendo, pues, de la lluvia en pocos días de hace dos o tres semanas he visto dos películas que me han gustado. Una, la de Woody Allen, no me ha sorprendido lo más mínimo, pero no me ha disgustado un ápice; la otra, la de Bong Joon-ho, me ha dejado boquiabierto por la frescura y el vigor que transmite.


"Día de lluvia en Nueva York"
Woody Allen rinde siempre homenaje a la ciudad en la que sitúa la historia, pero sin duda alguna de todas ellas es evidente que Nueva York es  su ciudad por antonomasia. Es cierto que hay muchas otras (Barcelona, París, Oviedo, San Sebastián en la próxima, etc.) pero Nueva York desde la que se entiende como su obra maestra, "Manhattan", es la que se lleva la palma.

Comedia romántica, Woody Allen y Nueva York, Amazon
En "Día de lluvia en Nueva York" Allen enfoca la ciudad desde el lado más intimo, que es el de las personas que la habitan y la viven. Dos jóvenes amantes, el inteligente Gatsby Welles (Timothée Chalamet) y la hermosísima Ashleigh Enright (Elle Fanning) planean pasar un fin de semana en Nueva York. Ella, Ashleigh, está nerviosa y muy ilusionada sobre todo porque va a poder entrevistar para la revista de su Centro de Estudios al famoso director de cine, Roland Pollard (Liev Schreiber); por su parte, él, Gatsby, lo tiene todo planificado al dedillo para una bella estancia romántica: alojamiento en un lujoso hotel, comida en un restaurante que recuerda con agrado de cuando vivía con su familia allí, cena a la luz de las velas... Pero todo se irá desmoronando porque la inmadura Ashleigh queda cegada por las engañosas luces del mundo del Cine -el director Pollard, el guionista Ted Davidoff (Jude Law) y sobre todo el actor Francisco Vega (Diego Luna)- que bajo el señuelo del reconocimiento a su valía como periodista redactora le lanzan continuas llamaradas interesadas sólo por su cuerpo.

Mientras esto sucede el romántico Gatsby deambula por su antiguo barrio neoyorquino donde topa con viejos compañeros de Instituto y en especial con Shannon (Selena Gomez), hermana de una novieta que tuvo; Shannon ha crecido y ya no es la niña que él ni siquiera veía cuando salía con la hermana. Además de este encuentro, Gatsby va a encontrarse en Nueva York con familiares suyos que acuden a la fiesta que da su madre (Cherry Jones) de la que él está distanciado por no haber seguido sus consejos maternos.

Todos los personajes viven un momento de crisis identitaria, todos llevan puesta una máscara metafórica que para bien proseguir su andadura vital deberían de lograr quitarse. Y de esto va la película de cómo van cayendo estas máscaras, de cómo los personajes se van encontrando a sí mismos, de cómo van a ir descubriendo quienes verdaderamente son: Asleight, una inmadura joven adolescente a la que deslumbran las luces fatuas de Hollywood; Gatsby, un romántico de libro, ciego ante el verdadero amor; Vega, un actor fallido y encasillado en papeles seriados; Pollard, un director que ya no es el artista que antaño llegó a ser; el guionista Davidoff, un creador sin reconocimiento por estar siempre a la sombra del director; etc,

Woody Allen, "Día de lluvia en Nueva York"
Por otra parte en el film se enfrentan dos mundos, dos generaciones, dos Nueva York. Mientras Gatsby, un empedernido romántico -sin duda alguna el otro yo de Woody Allen-, ama el viejo New York del Village y los antiguos hoteles, Ashleigh se obnubila ante el New Yok contemporáneo del hotel supermoderno donde entrevista al director Pollard o del loft donde se aloja el actor Vega. Es una ciudad que se resiste a dejar de serlo -la de la música de jazz, la del piano que toca Gatsby mientras aguarda la llegada de Ashleigh, la de los restaurantes vintages, la de la lluvia que le da un halo romántico- frente a esa otra que surge con fuerza arrolladora -la de la música de la fiesta donde Ashleigh ve al actor Vega por vez primera, la del mundo apresurado e irreflexivo en el que se adentra la inmadura periodista en ciernes, la de la lluvia siempre inoportuna que cae sobre la ciudad y que la convierte en gris y sucia-.

Y luego está el típico estilo Woody Allen que hace que reconozcamos que esta comedia romántica, esta película que no es de las mejores pero que mantiene con vigor el nivel, es suya: el color, los vestuarios, la iluminación, los diálogos siempre interesantes, los golpes de humor, la música de jazz que tan bien informa cualquiera de los 50 filmes que forman su Obra cinematográfica: También propio del mundo Allen es la adecuada elección de actores y la manera de actuar a sus órdenes: una bellísima Elle Fanning, un contenido y muy en su papel Timothée Chalamet, un atormentado y periclitado en su papel Liev Schreiber, un magnífico Jude Law, etc., etc. Por poner un pero diría que Selena Gómez es quizás quien menos me ha convencido; ella procede del mundo de la canción aunque esta película no sea la primera que protagoniza, pero no sé es la que en mi opinión queda por debajo de los demás actores; sin duda alguna Elle Fanning se la come con patatas.

Bueno, está claro, es una película que recomiendo vivamente. Os aconsejaría verla primero en el Cine y luego cuando la pasen también por televisión para apreciar mejor sus inteligentes diálogos. Creo que sí que se pasará por TV, al menos en la plataforma Amazon por ser ésta la que la ha producido y quien generó ese absurdo intento de anular su exhibición ante las pertinaces denuncias del movimiento Me-Too contra Woody Allen. Ante la decisión de la productora, el actor y director demandó a la empresa a la que exigió compensaciones por valor de 68 millones de dólares. Finalmente ambas partes llegaron a un acuerdo privado por el que además de una compensación en metálico no revelada la empresa dio permiso para emitir la cinta. ¡Alabado sea Dios! ¡Madre mía!




"Parásitos"
Acudí a ver esta película del coreano Bong Joon-ho, a quien no conocía de nada, simplemente por haber sido galardonada, por unanimidad del jurado, con la Palma de Oro en el último Festival de Cannes. Cannes y sus galardones siempre son para mí fiables. Sólo por esto decidí entrar en el cine; por esto y por escapar de la lluvia que afuera caía inmisericorde.

Bong Joo-ho, Palma de Oro, Festival de Cannes
Sinopsis (proporcionada por la productora)
Toda la familia de Ki-taek está en el paro y se interesa mucho por el tren de vida de la riquísima familia Park. Un día, su hijo logra que le recomienden para dar clases particulares de inglés en casa de los Park. Es el comienzo de un engranaje incontrolable, del cual nadie saldrá realmente indemne.

Comentario
La familia Ki-taek subsiste como puede en un semisótano que cuando llueve de la manera que lo hace en el film se inunda irremisiblemente. Pese a su vida miserable, o quizás precisamente por ello, son agudos de ingenio y van saliendo adelante. Cuando Ki-woo (Choi Woo-shik) que da clases particulares a la hija de la familia Park, Park Da-hye (Ji-so Jung), escucha a Yeon-kyo (Cho Yeo-jeong), histérica sra. Park, que desearía una persona para atender a su hijo Da-song (Jung Hyeon-jun) piensa en su hermana Ki-jung (Park So-dam) y sin aclarar el parentesco entre ambos se la recomienda a la señora de la casa. Lo mismo ocurrirá cuando el sr Park (Lee Sun-kyun) pierda a su chófer de años y cuando la casa de la familia se quede sin Moon-gwang (Lee Jung-eun), su ama de llaves de siempre; rápidamente los dos hijos de la familia Ki-taek recomiendan sustitutos para dichos puestos que serán, sin ellos desvelar el parentesco, el señor Ki-taek (Song Kang-ho) y la esposa de éste, Chung-sook (Jang Hye-jin).

De la anterior exposición se puede colegir fácilmente el porqué del título o, al menos, uno delos motivos. Digo uno porque hay otro menos anecdótico y más profundo. Viendo la ciudad donde transcurre la acción se observa la enorme diferencia de clase social que existe entre estas dos familias. Una distancia de clase imposible de reducir y que a lo más que puede llegar es a ese sucedáneo de igualitarismo consistente en que los humildes a través de su trabajo en las casas de los ricos se aprovechen de las migajas que éstos van dejando caer. Estos pobres servidores intentarán metamorfosearse, transformarse en algo que no son. El igualitarismo tan pregonado por otros coreanos -los del Norte-, viene a decirnos Bong Joon-Ho, es intento inútil condenado absolutamente al fracaso.

Lo mejor de esta cinta es la combinación de comedia (hay momentos de una gran hilaridad) con crítica social (el cambio urbano que se percibe en la ciudad del barrio pobre de los Ki-taek a la zona high standing donde viven los Park es espectacular; y otro tanto puede decirse de la madriguera donde se hacinan los Ki-taek y la mansión que habita la familia de clase alta), thriller y drama familiar. Todo ello muy bien dosificado y con unos giros que sorprenden y que reavivan la acción cuando esta parece languidecer en un metraje de 132 minutos.

Me ha gustado mucho la película y creo que es una de las mejores del año 2019. Críticos afamados y poco complacientes no dudan en calificarla de obra maestra. Desde luego, si os gusta el Cine pienso que no debéis dejar de verla.

26 oct 2019

Joaquin Phoenix es "Joker". La película del año

22 comentarios:
Estoy muy contento de haber visto "Joker", la película que se ha alzado con el León de Oro del Festival de Venecia de este año. Que fuese un personaje de cómic, concretamente lanzado por la editorial D.C. Cómics en 1940 como el villano contrapunto del héroe Batman, era algo que en principio no me predisponía mucho para ir a verla. Pero las buenas críticas leídas en prensa y en blogs de confianza, así como la presencia en la película de dos actorazos cuales son Joaquin Phoenix y Robert de Niro, eran acicates que me llevaban a ella. Pero sin lugar a dudas quienes inclinaron definitivamente la balanza fueron conocidos y familiares que, de naturales parcos en expresiones entusiastas, no dejaban de recomendármela.

Marginación  social, ¿Violencia justificada?, Cinismo democrático
Joker es un personaje de orígenes oscuros, un psicópata asesino, de cuyo pasado poco se sabe a ciencia cierta. Se caracteriza por una sonrisa egocéntrica y en el film de Todd Phillips que acabo de ver padece un problema psiquiátrico que le hace reírse a veces de manera continuada sin poder él controlar estas expansiones que acaban haciéndole sufrir y le provocan un sinfín de problemas.

La película es de la Warner Bross y en ella Arthur Fleck (Joaquin Phoenix) malvive con su madre enferma, Penny Fleck (Frances Conroy) a la que cuida, en una zona inhóspita de Gotham City donde en 1981, fecha en que se sitúa la acción, abundan los negocios a punto de quebrar, los desempleados y los raterillos de todo tipo. Arthur acaba de salir del psiquiátrico y para ir tirando disfrazado de payaso trabaja en una empresa que alquila personas a tiendas y hospitales como soporte publicitario o ayuda a los pacientes ingresados en los establecimientos sanitarios. Arthur pese a todos los esfuerzos que realiza está perseguido por la fatalidad y la infelicidad: unos raterillos le roban el cartel publicitario que exhibía a las puertas de una tienda y además lo golpean con violencia, su jefe ignora su padecimiento y lo amenaza con el despido por abandonar el puesto de trabajo, la asistente social que se interesa por él a través de la cual Arthur consigue los fármacos que precisa para controlar sus problemas psiquiátricos le anuncia el final de las entrevistas por los recortes sociales impuestos por el Ayuntamiento, etc.

Hay una luz, una puerta de afecto y cariño que se abre en su vida, en forma de bella mujer, su vecina Sophie Dumond (Zazie Beetz). Con ella la ilusión nace en Arthur que le ha dicho que él se dedica a hacer reír, que es cómico, y que la invitará a alguna de sus actuaciones. Cuando la madre de Arthur enferme, Sophie estará con él en el hospital, y no le molestará que a veces sin previo aviso él acuda a su casa. Sophie lo sabe entender y él con ella parece comportarse debidamente. Pero Joker -'payaso' es como lo insultan y degradan todos- es siempre infeliz y la alegría y el amor parecen no estar hechos para él. Randall (Glenn Fleshler), un mal compañero de trabajo, le da un arma para que se defienda de posibles nuevos ataques de muchachos. Arthur Fleck dada su poca cabeza juega con ella en casa, la lleva al hospital infantil donde los niños y el personal la ven y un día volviendo a casa en el metro con la cara pintada de payaso tras un día nefasto en el trabajo matará a tres jóvenes de buena familia que, borrachos, lo insultan, agreden y menosprecian en el desierto vagón en el que viajan.
Estas muertes provocan un posicionamiento por parte de la sociedad Gothicense a favor y en contra de la acción realizada. A Arthur este movimiento socio-político que nace sin él haberlo propiciado ni quererlo acabará engulléndolo. Ha nacido un héroe para los desfavorecidos, para aquellos que los poderosos -como el candidato a la alcaldía Thomas Wayne (Brett Cullen)- ignoran aunque recurran a ellos en los períodos electorales para pedirles su voto y acto seguido olvidarlos. La careta de payaso, de Joker, se convierte en símbolo de resistencia para la legión de indignados que viven en Gotham; será el símbolo de su lucha contra la sociedad opresora; una lucha violenta porque da la sensación de que la sociedad burguesa es inmune a sus demandas.


El personaje protagonista no es novedoso para nadie. Es novedosa en esta cinta la versión que sobre su origen le ha dado su madre y la indagación que sobre esto realiza Arthur. Lo más interesante para mí de este Joker es la construcción del personaje realizada por el magnífico actor que es -ya lo sabía, pero me ha vuelto a sorprender- Joaquin Phoenix. El actor puertorriqueño preparó a conciencia este personaje para el que adelgazó muchísimo, lo que se evidencia en el film. Phoenix dijo el año 2008, tras una celebrada actuación en "Two lovers" del director James Gray, que abandonaba la profesión; sin embargo -¡y afortunadamente!- no lo hizo. "Joker" es ya, desde su sorpresiva declaración, la séptima u octava película que protagoniza. Lo que sí es cierto es que el actor elige muy mucho los proyectos y que ello para espectadores como yo es siempre garantía de calidad, algo que en este film a las órdenes del director Todd Phillips, responsable así mismo del guion junto a Scott Silver, he comprobado y me ha procurado un enorme placer y satisfacción.

Todos los demás actores están fantásticos en sus papeles, pero hay uno que para mí destaca por encima de todos: Robert de Niro. El actor neoyorquino se mete en esta ocasión en la piel de Murray Franklin, prestigioso presentador de un popular late show televisivo que la madre de Arthur y él mismo ven todas las noches. Este programa bajo su señuelo de humor blanco es un constructor más de la opresión vivida por los ciudadanos de Gotham City, los cuales sin tener conciencia de ello acuden al mismo para aplaudirlo y reír las gracias capciosas del susodicho presentador, capaz de acabar con cualquiera para sobrevivir él. Los parecidos del "Show de Murray" con programas semejantes en formato, procedimientos y finalidades, habituales en todas las televisiones del mundo son muchísimos. A mí me ha recordado vivamente al de "Late Motiv" que conduce y produce Andreu Buenafuente. Prácticamente todo él coincide en su disposición, estructura y envoltura humorística con el presentado y acertadamente criticado en la película de "Joker". Son estos programas, aparentemente inocentes, sostenedores de ideologías, castas y concretos poderes sociales.

Pero si hay algo que hace que esta película pueda alzarse con el título de "Película del año" eso es su altísima calidad cinematográfica. El trabajo realizado por Todd Phillips del que apenas conocía nada me ha parecido espectacular. Los enfoques realizados transmiten más información en ocasiones que la gesticulación actoral o la propia verbalidad. Esa escalera que desciende y asciende un apesadumbrado Arthur Fleck yendo y viniendo del trabajo; esas escaleras que desciende eufórico, empoderado, disfrazado de Joker, bailando, en otro momento del film son ya todo un símbolo. Sin lugar a dudas todo el mundo querrá localizarlas -yo acabo de hacerlo ahora mismo a través de internet- y Nueva York donde se encuentran (barrio de Highbridge, al norte de Grand Concourse, en el 1150 W 167th St del Bronx) acaba de encontrar otro motivo turístico más para ir a ella. 

Además de estas dos magníficas escenas, son importantes los enfoques en picado y contrapicado que se prodigan en la cinta, los primeros planos de los rostros de algunos personajes: Arthur fumando compulsivamente o con su cabeza pegada al cristal de un automóvil, Murray mirando con sorna, indiferencia y prepotencia a sus invitados, el alcalde White y su cinismo, etc. Asimismo me han encantado las persecuciones automovilísticas por las calles de Gotham con esa estética tan propia del cómic en el que pese a los fuertes golpetazos parece que nunca pasa nada, pero sí que pasa, claro que pasa... Y también, cómo no, la cutrez sombría en tonos oscuros y de poca luminosidad con que Phillips nos adentra en la intimidad de la vivienda donde viven los Fleck. Y más, mucho más, que aquí, seguro, se me escapa. 

Música de Cine, Joker, Joaquin Phoenix, Todd Phillips No podría acabar esta reseña sin aludir a la música que para el film ha preparado Hildur Guðnadóttir, una joven chelista islandesa cuyas composiciones me han parecido de lo más acertado. Se trata de una música incidental que sirve de acompañamiento y subrayado de ambientes y acciones. Junto a esta música creada para la película hay algunas canciones conocidas pertenecientes a artistas como Frank Sinatra, Gary Gilter, Donovan, Etta James, Pink Floyd y muchos otros más. En Spotify he encontrado una playlist con todas las canciones y toda la BSO. Es la que coloco a continuación, no sin antes dar las gracias a César Muela por haberla confeccionado.

Como veréis apenas si hay disculpa alguna para no ir a ver esta excelente película.


28 ene 2019

'Roma', 'Cold War' y 'Un asunto de familia' compiten en la 91ª edición de los Premios Oscar:

15 comentarios:
Desde hace algunas semanas, en las listas de mejores películas,  figuran tres títulos encabezando el hit parade. He visto las tres y he de confesar que todas me han gustado mucho. Ahora bien, el tiempo, que es un demoledor filtro de calidad, a pesar del poco transcurrido tras su visualización ha provocado que en mi memoria estén inalterables "Roma" y "Un asunto de familia", mientras que "Cold War" se desvanece en mi recuerdo más rápidamente que las otras.



“Roma”
"Roma" es el film que casi con toda seguridad va a ganar el Oscar a la mejor película de habla no inglesa en la edición de este año que está ya  al caer. La dirige Alfonso Cuarón y su productor, Netflix, prácticamente la ha estrenado en su plataforma televisiva pues sólo la distribuyó en salas con siete días de antelación. Esta decisión ha sido muy polémica en España al entender que Netflix privilegiaba la pequeña pantalla en detrimento de las salas cinematográficas. La consecuencia ha sido que en nuestro país apenas se haya podido ver en pantalla grande; concretamente en Madrid sólo la exhiben en los Cines Verdi y los Conde Duque, o sea, en no más de 6 ó 7 salas. El resto de público -la gran mayoría, entre ellos yo mismo- ha de recurrir para verla a la plataforma televisiva Netflix.

Del film  muchas cosas me sorprendieron y contribuyeron todas ellas a que la película me haya gustado muchísimo. La primera, el título. Hasta que la vi pensé que tendría algo que ver con la capital de Italia, pero nada de eso: su título hace referencia a un barrio de la ciudad de México, concretamente al que vio corretear por sus cuadras al pequeño Cuarón que en el film está personificado en el niño Toño (Diego Cortina Autrey), el hijo mayor del matrimonio formado por Sofía (Marina Tavira) y Antonio (Fernando Grediaga).  La segunda cosa que me sorprendió y me encantó, todo hay que decirlo, es la elección del color, el blanco y negro. Toda la película está rodada en monocromo, quizás por querer significar toda ella el recuerdo de un pasado. Diríase que recordamos en blanco y negro, y vivimos en technicolor; y más cuando lo que se recuerda no es precisamente grato y es visto como un período negro de la vida. Y la tercera y última sorpresa vino dada por el subtitulado en español que toda la película tenía. Es evidente que los fragmentos que los personajes mixtecos, como las criadas Cleo (Yalitza Aparicio) y Adela (Nancy García), hacían en su idioma debían de traducirse subtitulados al español, pero el resto ¿por qué? Este subtitulado ha sido objeto de polémica durante este mes de enero habiendo desaparecido ya de Netflix por decisión directa de Alfonso Cuarón.

Alfonso Cuarón, Cine mexicano, película "Roma"
© De Milton Martínez.
 (Secretaría de Cultura de la Ciudad de México)
La película viene a presentar la vida cotidiana de una familia acomodada en el México de los años 70 del pasado siglo. Diríase que como en la vida misma las rutinas (llevar los niños al colegio, salir el padre a trabajar, limpiar la casa, tener pequeños accidentes domésticos como rozar el coche en el estrecho garaje, etc.) forman el grueso de la existencia de esta familia de clase media. Naturalmente en la casa familiar habitan también las empleadas del hogar que pertenecen en este caso a un grupo étnico -los indios mixtecos- y social bien distinto al del matrimonio.

Las diferencias de clase son palpables en el film, pero hay elementos comunes a cualquier clase social, económica o de origen étnico. Esta comunión de intereses y de problemas es perceptible sobre todo entre las mujeres. Ellas son las auténticas protagonistas de la película, ellas son las que sacan adelante al grupo familiar sobreponiéndose a cualquier embate, ellas son las que sufren en sus carnes el machismo de la sociedad. El comportamiento de los hombres para con las mujeres es idéntico sea cual sea su extracción socio-económica y étnica. Este es el asunto central que plantea este film de una belleza plástica increíble, una auténtica obra de arte.


“Un asunto de familia”
Esta película ha sido todo un feliz descubrimiento. Mis conocimientos de cine japonés son más bien escasos. Dejando a un lado los magníficos filmes de Akira Kurosawa y algunos títulos populares para los adeptos al anime, lo que no es mi caso, poco es lo que sé de cinematografía japonesa.

"Un asunto de familia", Hirokazu Koreeda
Frente a las películas de héroes legendarios, las de guerra y también las juveniles típicas del anime, este título presenta una historia intimista situada en el Japón actual. Concretamente asistimos a la vida de un grupo familiar consituido al margen de las normas sociales habituales. Tan al margen de estas normas que muchos de sus miembros están incursos en la delincuencia de poca monta como los robos en supermercados; y los que aparentemente tienen un trabajo remunerado lo ejercen en sectores marginales de la sociedad, concretamente en los espectáculos de peep-show en los que, sorprendentemente y contra lo que pudiera esperarse también pueden surgir sólidas historias afectivas.

El director del film, Hirokazu Koreeda, autor también de la historia y de su adaptación a la pantalla, comentaba en las entrevistas hechas para la promoción de la película el interés que desde siempre le ha suscitado el complejo mundo de los afectos en el ámbito familiar. En definitiva ese es el asunto que se plantea en esta cinta en la que el bienestar emocional de unos niños choca con las normativas sociales que priman por encima de todo los lazos de sangre incluso en los casos en que los padres biológicos tengan a sus criaturas desatendidas afectivamente. ¿Hasta qué punto -viene a decirnos Koreeda- lo legal equivale a lo ideal? Y a la inversa, ¿es admisible organizar fuertes lazos de afecto entre seres humanos si la relación se ha originado al margen de la Ley?

Ciertamente el asunto planteado en "Un asunto de familia" tiene indudable interés por sí solo. Pero si a esto unimos la magnífica narrativa cinematográfica empleada y la muy creíble actuación del elenco formado por actores, desconocidos completamente por mí, como Kirin Kiki, Sôsuke Ikematsu, Lily Franky, Moemi Katayama, Sakura Ando, Mayu Matsuoka, etc., entonces la película se eleva a gran altura.

Tras ver esta película me he interesado por otros títulos de este director japonés y he tenido oportunidad de ver uno de ellos titulado "De tal padre, tal hijo" (2013) en el que dos familias son avisadas a los siete u ocho años de haber nacido sus hijos en un centro hospitalario de la confusión habida en la entrega de las criaturas a unos y otros padres. La situación es interesante por sí misma y más cuando las dos familias son de talante y clase social muy diferentes. El asunto en esta ocasión cuestiona la cuestión de la paternidad biológica, es decir, saca a la palestra el tema de si los padres sólo lo son por biolgía o es la relación e interacción con los hijos los que crean los lazos afectivos paterno-filiales.

“Cold War””
Esta ha sido la tercera cinta que he tenido oportunidad de ver. Está firmada por el polaco Pawel Pawlikowski, autor también del guion junto a Janusz Glowacki. Como en el caso de los otros dos filmes el reparto resulta totalmente desconocido para mí:  Joanna Kulig, Tomasz Kot, Agata Kulesza, Borys Szyc, Cédric Kahn, Jeanne Balibar, Adam Woronowicz, Adam Ferency, Adam Szyszkowski, etc. Y también como le sucede a "Roma" compite con ella en los próximos premios Oscar para hacerse con el galardón a la mejor película extranjera.

El asunto que plantea es el del amor entre Wiktor (Tomasz Kot), pianista de un grupo coral creado en Polonia para extender el folklore local dentro y fuera del país, y Zula (Joanna Kulig), el alma y el rostro promocional de esta agrupación. El problema surge cuando los dirigentes políticos quieren que el coro cante temas y proclamas a favor de Yosef Stalin. La pareja no está muy conforme con la deriva del grupo y en una visita a Berlín para actuar en la zona oriental deciden escapar al Berlín occidental. La cosa no sale como habían planeado y al quedar distanciados durante más de diez años su amor irá y vendrá de oriente a occidente, de las músicas corales y patrióticas al jazz y al rock'n'roll en clubs de la Europa comunista y no comunista.

Tomasz Kot, Joanna Kulig, Pawel Pawlikowski
La acción tiene lugar entre 1949 y 1964, en plena guerra fría (Cold War). Para contar la historia de este amor complicado, el director polaco ha elegido el blanco y negro por proporcionarle éste el lustre de tristeza y antigüedad exigido por la época en que transcurre la anécdota. El fondo, pues, es el del estalinismo feroz; y sobre éste una hermosa y terrible historia de amor en la que la actriz que hace el papel de Zula destaca muy por encima de su compañero masculino. 

Sin ser un musical cinematográfico es cierto que la película tiene momentos en que hace guiños a este género tan popular, además, en los años 50 en Norteamérica. Las escenas de bailes y cantos folklóricos polacos están rodados con el estilo usado no ya en los 50 sino más bien antes, en los años 30 y 40 en películas tan señeras como las protagonizadas en la década de los 40 por Esther Williams y sus ballets acuáticos. Precisamente, las imágenes corales de la primera parte del film  recuerdan muchísimo las de los grupos natatorios de Esther Williams formando figuras caleidoscópicas con sus evoluciones. 

Por otra parte en la historia de amor en blanco negro que es "Cold War" hay una fuerte reminiscencia de "Casablanca", la película que en 1943 dirigiera Michael Curtiz. Quizás más que de reminiscencia cabría hablar de homenaje y deliberadas semejanzas entre ambas creaciones cinematográficas: la desesperada espera de Wiktor por su amada Zula para escapar juntos a la zona occidental berlinesa, el amor de la pareja, el color elegido para el rodaje, la música al piano en clubes nocturnos [en Casablanca y/o en París], la huída de los nazis/estalinistas... 

Final
Tres grandes películas que reconcilian con el séptimo arte y que demuestran que éste no está moribundo. Las tres compiten por el Oscar a la Mejor película en lengua no inglesa; Pawel Pawlikowski y Alfonso Cuarón están entre los directores que luchan por el Oscar al Mejor director; luego ya es "Roma" quien hasta en 10 categorías está nominada al Oscar: Mejor película, Mejor actriz (Yalitza Aparicio), Mejor actriz secundaria (Marina de Tavira), Mejor guión original (Alfonso Cuarón), Mejor dirección de fotografía (Alfonso Cuarón), Mejor diseño de producción, Mejor mezcla de sonido, y Mejor edición de sonido, 
Premios Oscar 2019, mejor película, mejor director
Diríase, pues, que con ayuda de las plataformas televisivas, productoras de algunos filmes y desde luego exhibidoras de llos mismos, el Cine vuelve por donde solía. Habrá que estar muy atento a la 91ª edición de los Premios Oscar que se celebrarará el próximo día 24 de febrero en el  Dolby Theatre de Hollywood (Los Ángeles). Hay mucha calidad en la alfombra roja este año. 

23 may 2018

"Lucky", una película de JOHN CARROL LYNCH

24 comentarios:
Acabo de ver "Lucky", una película estrenada en España el pasado día 4 de mayo y que hoy, día 23 en una ciudad como Madrid sólo se proyecta en 4 ó 5 salas, y en la mayoría de éstas en una única sesión a hora intempestiva. La he visto, pues, de milagro, y gracias a dos amigas, Guida y Ana, cinéfilas de fiar donde las haya, que me la recomendaron vivamente. Gracias, amigas.

¿Por qué sucede que algunos filmes apenas duran en la cartelera? La respuesta no es otra que la escasa aceptación que entre el gran público tienen aquellas historias que indagan en la profunda condición humana enfrentándose a ella sin melindres. Frente a estas temáticas eminentemente existenciales, la mayoría de los espectadores prefieren visionar historias que soslayan la esencia del Hombre y que se quedan en la espuma del glamour y de la falsedad que la sociedad de consumo fabrica pretendiendo hacernos pensar que consumir es lo único importante en la vida que se nos imagina eterna.

Y verdaderamente tal cosa no es así. Esta afirmación no es descubrimiento alguno desde luego, aunque si sea sorpresivo verla expresada en productos que se entiende son de entretenimiento. ¿Pagar para sufrir?, se preguntan algunos. A lo que cabría replicar: ¿Sufrir es saber o, mejor dicho, reconocer? En verdad lo interesante de estas historias que te ponen frente a la dura realidad es la manera de presentarla y no otra cosa. Como dice Lucky cuando estamos en esta situación sólo nos queda brindar por la vida y respondernos con una sonrisa.

La película
John Carroll Lynch, Paris-Texas, cine indie
Lucky es Harry Dean Stanton reza uno de los créditos al inicio de la película. Y efectivamente, en este caso, lo es, pues el personaje de Lucky fue creado a partir del acontecer biográfico del mismísimo Harry. En este sentido el film es biográfico. Hasta tal punto llega la interconexión realidad de Harry / ficción de Lucky que el actor no llegó a ver estrenada la película pues falleció el 17 de septiembre de 2017 a los 91 años de edad, y 12 días después tuvo lugar la première en Estados Unidos.

La historia que presenta John Carroll Lynch en ésta su primera incursión en la dirección cinematográfica es la del declive, mejor sería decir el ocaso, de un ser humano, Lucky. Presenciamos la vida diaria de un hombre anciano de la misma edad que el actor que lo interpreta. Este hombre vive solo, ascéticamente, entregado a su saludable rutina consistente en unos ejercicios gimnásticos diarios, un vaso de leche -único alimento que hay en su frigorífico-, un paseo hasta la cafetería que regenta Joe (Barry Shabaka Henley) en el que Loretta (Yvonne Huff Lee) le sirve su vaso de café con leche espumosa que toma tranquilamente mientras cumplimenta el crucigrama del periódico; luego, siempre caminando, se llega hasta el pequeño supermercado donde Victoria (Ana Mercedes) lo saluda en español y le da la leche y el tabaco que solicita y religiosamente le paga. En su casa realiza puzles y crucigramas, y al atardecer se acerca al pub de Elaine (Beth Grant) donde departe con otros solitarios como él sobre las más variadas cuestiones. En este grupo de solitarios destaca Howard (David Lynch, el famoso director de la serie televisiva Twin Peaks) el mejor amigo que tiene Lucky por el que llega a retar a Bobby (Ron Livingston), un abogado que vende falacias y a punto está de engañar a Howard. Howard es el dueño de un galápago que enmarca simbólicamente con su aparición en el inicio y final de la película el mensaje de la misma.

La vida de Lucky es siempre así, todos los días se repiten con idéntico ritmo. Siempre hasta que algo quiebra esta tranquilidad, y este algo es la vida misma que es tiempo y no entiende de rutinas. Cuando tal cosa sucede Lucky siente miedo pero lo superará porque a la vida, a sus avatares, a su discurrir inexorable contra el que nada se puede hacer, sólo nos queda ponerle una sonrisa, encararla sin temor alguno. Y esto mientras que el galápago de Howard sigue paseando su enorme caparazón y los cactus de Texas, donde transcurre la historia y con los que Lucky se asemeja, siguen ahí impertérritos hasta que suceda lo inevitable.

David Lynch, Harry Dean Stanton, "Lucky",
Lucky se identifica con ese cactus al que riega y mira de frente: está lleno de espinas que lo defienden y aíslan del exterior, pero también está coronado por unas hermosas flores que dan unos sabrosos frutos, los tunos. Igual que los cactus Lucky se defiende del entorno con cierta aspereza pero a la altura de sus años es consciente de que en este mundo la amistad, siquiera pasajera (la fiesta de cumpleaños del hijo de 10 años a la que le invita Victoria, la conversación con ese veterano de guerra en un bar y sobre todo sus conversaciones con Howard y los otros clientes del bar de Elaine), es lo único que endulza la existencia y depara instantes de gran felicidad y belleza. El resto y lo que siguiente es nada.

Desde el punto de vista cinematográfico la película tiene enorme belleza con unos encuadres magníficos, un colorido precioso, un contexto (la localidad texana donde vive el ateo de Lucky) que como él mismo está en declive: casas desconchadas, establecimientos cerrados, viejos sillones vacíos en las verandas de casas solitarias que en su día debieron de ser magníficas; y una música, en especial las rancheras mexicanas, que inciden sobre el asunto esencial del film: el paso del tiempo del que habla la que se escucha en el primer despertar de Lucky al inicio del film, las 'mañanitas' que le cantan los mariachis al niño de sólo 10 años el día de su cumpleaños, y ese 'Volver, volver, volver' por el que se arranca espontáneamente Lucky en la fiesta a la que ha sido invitado.

Esta primera realización de John Carroll Lynch ha obtenido premios por dondequiera que se ha exhibido. Que yo sepa el actor obtuvo a título póstumo el Premio al Mejor Actor en la 55ª edición del Festival de Cine de Gijón y el Premio Satellite al Mejor Actor 2017. Por su parte el film ganó elste mismo galardón, Premio Satellite, en la categoría de Mejor Primera Película. Y estoy convencido que las distinciones no se quedarán sólo ahí.

Harry Dean Stanton (información obtenida de Internet)
Harry Dean Stanton nació en West Irvine, Kentucky el 14 de julio de 1926, y falleció en Los Ángeles, California, el 15 de septiembre de 2017.  Antes de darse a conocer por su papel protagonista en "Paris, Texas" (1984) se había especializado en papeles secundarios en películas de renombre de asunto bélico y westerns, como "Tomahawk Trail" (1957), "In the Heat of the Night" (1967), "La leyenda del indomable" (1967), "Los violentos de Kelly" (1970), "Pat Garrett y Billy the Kid" (1973). Pero también participó en cintas de otras temáticas: "El padrino II" (1974), "Alien, el octavo pasajero" (1979), "La última tentación de Cristo" (1988), "Corazón salvaje" (1990), Twin Peaks: Fuego camina conmigo (1992), "The Straight Story" (1999), "The Green Mile" (1999) o "Inland Empire" (2006), así como en las series Big Love (2006-2010) y Twin Peaks (2017).En lLa película “Lucky” (2017) tuvo su último papel protagonista.
Gran amante de la música tenía una banda llamada "The Harry Dean Stanton Band" en la que tocaba la guitarra. Regularmente tocaba temas de jazz, pop, y tex-mex en la zona de Los Ángeles


Recomendación
Desde luego una estupenda película actuada por un excelente y prolífico actor que estuvo al pie del cañón hasta el final y que vivió, y murió, acorde a su insobornable pensamiento. Si tenéis oportunidad no debéis dejar de verla. Es toda una experiencia. Un saludo.

19 sept 2017

"Manchester frente al mar" de Kenneth Lonergan

9 comentarios:
Una breve entrada para comentar la agradable sensación que he tenido al haber podido ver por fin esta película que por unas u otras cosas se me escapó en su día de los cines donde se exhibía. La oportunidad me ha venido dada por su pase por MovistarTV

Muchas sensaciones positivas me ha suscitado este film de Kenneth Lonergan, director del que no había visto ninguna película, lo que no es muy raro si se tiene en cuenta que, a pesar de haberse iniciado en la realización de películas el año 2000 con "You can count on me", ésta que comentamos es la tercera que dirige.
Kenneth Lonergan es más conocido como dramaturgo que como director de cine. En este mundo sus principales contribuciones han sido como guionista; incluso de los tres títulos que ha dirigido, él mismo también es el responsable del guión. Es, precisamente como guionista que ha obtenido mayores reconocimientos en el mundo de la cinematografía: nominado en infinidad de ocasiones a Premios diversos (Oscar, BAFTA, Globo de Oro...) y ganador de la mayoría de estos galardones en 2016 con "Manchester frente al mar": Óscar al mejor guion original, BAFTA al mejor guion original, National Board of Review Award al Mejor guion original y New York Film Critics Circle Award al Mejor guion.

La película
Lee Chandler (Casey Affleck) es un solitario encargado de mantenimiento de edificios de Boston que se ve obligado a regresar a su pequeño pueblo natal tras enterarse de que su hermano Joe (Kyle Chandler) ha fallecido. Allí se encuentra con Patrick (Lucas Hedges), su sobrino de 16 años, del que tendrá que hacerse cargo. De pronto, Lee se verá obligado a enfrentarse a un pasado trágico que le llevó a separarse de la comunidad en la que nació y de su esposa Randi (Michelle Williams) con la que tuvo tres niños.

Me ha gustado muchísimo la alternancia temporal con que el director organiza el relato fílmico. Este constante flash back y vuelta al presente hace dudar al inicio del relato qué es lo que se está viendo, quién es quién, cuáles son las relaciones personales entre los personajes... Pero -hablo por mí- estas desconexiones iniciales cuando ya se ordenan debidamente en la cabeza provocan que la película crezca en calidad y se agigante según van transcurriendo los minutos.

También me parece formidable cómo Kenneth Lonergan construye una historia en la que asistimos a la evolución de la difícil relación entre  Patrick, el adolescente rebelde que debe acomodarse a su tío Lee, quien ha aceptado, con sentimientos encontrados, la obligación que se le ha venido encima: ser su tutor legal, o sea, su responsable. De la acomodación de ambos a la nueva realidad me parece fantástica la del personaje interpretado por Casey Affleck, un hombre destrozado que, pese a parecer vivir enfrentado con todo el mundo, es capaz de hacerse cargo de la nueva responsabilidad con amor, afecto y autoridad. Quizás este convencimiento que transmite a los espectadores es el que le hizo merecedor del Oscar al mejor actor en la última entrega de estos premios.
cine indie

En este campo de la interpretación es muy destacable la de Michelle Williams en el papel de Randi, la esposa de Lee, que le valió el Premio de la Crítica de Nueva York y de Los Angeles a la mejor actriz de reparto. Randi ama muchísimo a su marido y a los tres hijos que han tenido en común pero el azar y la impotencia la llevará a emprender acciones que estropearán su apacible existencia y que la arrojarán a ella y a los de su alrededor a la infelicidad. Remontar esta terrible caída emocional, salir del foso,  e intentar hacerse perdonar por el entorno es la meta que persigue en el film.

Si los actores hacen un excelente trabajo, el guión es magnífico y la dirección sobresaliente, es obligado detenerse siquiera brevemente en la música incidental que acompaña y subraya la anécdota que se cuenta en la película. La firma Lesley Barber, compositora canadiense especialmente conocida por haberse encargado de la música para las películas Puedes contar conmigo, Mansfield Park, Ciega de Amor o Cuando cae la noche. Lesley Barber completa esta música de acompañamiento de creación propia con temas tomados del acervo clásico, por ejemplo el Adagio de Albinoni o fragmentos de 'El Mesías' de Handel que  al utilizarlos en algunas escenas las reviste de gran altura y dignidad. Lo mismo cabe decir de temas musicales más contemporáneos como el magnífico  "I'm beggining to see the light" de Ella Fitzgerald cuya vitalidad y optimismo marca un antes y un después en la peripecia del protagonista.


Por lo demás, si se escucha la BSO de esta estupenda película se observará (a mí, al menos, así me lo ha parecido) la semejanza de la música al piano de Lesley Barber con la que Philip Glass compuso para otro excelente film que nunca podré olvidar, "Las horas" de Stephen Daldry sobre la novela de Michael Cunningham que ya hace tiempo reseñé en este mismo  blog [leer reseña aquí].

9 feb 2016

Una de Tarantino y otra de Tom Hooper: "Los odiosos 8" y "La chica danesa"

16 comentarios:
El pasado fin de semana se entregaron en España los Premios Goya. Era la 30ª edición y ya parece que se han consolidado a pesar de unos inicios en los que nadie se los creía pues venían a ser -decíamos por acá- una copia 'made in Spain' de los Oscar USA. A los españoles es lo que nos sucede habitualmente, que nos gusta fustigarnos y ponernos la venda antes de la herida (¡No valemos, nuestro Cine es una mierdita, y cosas por el estilo!). Pero qué va, qué va. Aunque en diferido vi la Gala y no me pareció tan atorrante como los popes de la crítica cinematográfica españoles auguraban y algunos sancionaron.

Tarantino, "Los odiosos ocho", "The Danish girl", Redmayne

Pero yo no he venido aquí a hablar de los Goya, yo venía a hablar de dos pelis que hará cosa de dos semanas vi: "Los odiosos 8" de Quentin Tarantino, y "La chica danesa" de Tom Hooper. Si me he liado al principio con los Goya es porque los mismos se entregan unas semanas antes de los Oscar para aprovechar el rebufo de los mensajes publicitarios referidos al Cine y así poder colarse de rondón en la mente de los aficionados al 7º arte y conseguir que las salas exhiban junto a los títulos oscarizables los nuestros: los ganadores o finalistas del llamado "Cabezón".

O sea que vamos a lo que vamos. Los dos títulos referidos también compiten por alguno de los premios del "Tío Óscar", aunque salvo en el de al Mejor actor en el caso de "La chica danesa" y al de la Mejor actriz de reparto en ambas, el resto de nominaciones lo son en categorías más secundarias: al Mejor vestuario  y al Mejor diseño de producción para la película de Hooper, a la Mejor fotografía y a la Mejor banda sonora para la de Tarantino.
Visto lo sucedido en los Globos de Oro, parece que entre los cineastas que votan estos premios el film de Tarantino goza de más simpatías. Véase si no cómo interpretar que "Los odiosos ocho" se hayan ido de los Globos de Oro con tres premios: Mejor actriz de reparto (Jennifer Jason Leigh), Mejor guión (Quentin Tarantino) y Mejor banda sonora (Ennio Morricone); mientras que "La chica danesa" no ha obtenido ninguno habiendo estado solamente nominada al de mejor música que, como hemos visto, se ha llevado la de Tarantino.

Dejando a un lado esta cuestión de los Premios y Nominaciones, ¿qué me han parecido a mí cada uno de los filmes? Bien, vayanos por partes:

"Los odiosos ocho"

Tarantino es un creador original, crítico y suele acompañar sus productos con adecuadas dosis de humor. Todo esto, naturalmente buscaba yo que desde que vi "Pulp fiction" me he confesado admirador suyo. Sin embargo tengo que confesar que prácticamente no he visto ninguna de las tres características o mejor que estando lo están en cantidades mínimas:

1.- Originalidad.
Cuando vi "Pulp fiction" me encantó la manera de construir el relato cinematográfico con una estructura desordenada muy del estilo de la narración en la literatura con su división en capítulos que presentaban las acciones de manera no lineal. También en esa magnífica película Tarantino echaba mano de recursos tomados del cómic y de la novela ilustrada que me sorprendieron gratamente. Pues bien, en "Los odiosos ocho" sólo reconocí como típicamente tarantinesco (¡menudo palabro acabo de utilizar!) la estructura dislocada y su presentación en forma de capítulos; la incursión del dibujo de animación o de elementos propios del mundo de la ilustración no están en esta ocasión. Pero incluso estando presente la técnica de la no linealidad estructural, no cabe ver en ello originalidad alguna pues ya la había utilizado en sus anteriores siete películas; podría decirse -como he visto escrito por ahí- que en este film Tarantino plagia a Tarantino (¡qué gran verdad en esta ocasión!).

A mí, en cuanto a originalidad, lo que más me ha llamado de esta película es su magnífica fotografía sobre todo de unos exteriores nevados que dan a esta historia del género "película del oeste" una atmósfera sorpresiva y sorprendente. Si a ello unimos la música creada por Ennio Morricone, que no se aparta mucho de la que utilizara en los "spaghetti western" dirigidos por Sergio Leone y protagonizados por el gran Clint Eastwood, que los espectadores maduritos como yo recordamos ("El bueno, el feo y el malo", "La muerte tenía un precio", "Por un puñado de dólares"...) y que transcurrían bajo un sol implacable en polvorientos poblachos, se ve que Tarantino ha querido sorprender al tiempo que hacía un homenaje a esas películas que veía durante su adolescencia. Y el homenaje a estas películas de los años 60 y 70 lo completa el director de Tennessee al rodarla en un formato muy utilizado en los 60 pero hoy ya abandonado: el Ultra Panavision 70.


2.- Crítica.
Quizás sea aquí donde Tarantino acierta más. En primer lugar hay que tener en cuenta que el director es de Tennessee  y que Tennessee fue el último estado en abandonar la Unión y unirse a la Confederación en el estallido de la Guerra de Secesión en 1861, y el primero en ser readmitido a finales de la guerra. La acción que se relata en el film (el encuentro en un refugio de montaña de 8 personas: dos cazadores de recompensas -Samuel L. Jackson y Kurt Russell-, el conductor de la diligencia, una sanguinaria delincuente capturada -Jennifer Jason Leigh-, un verdugo del pueblo al que se dirigen -Tim Roth-, un vaquero -Michael Madsen-, el mexicano encargado del refugio -Demian Bichir-y un renenegado sureño -Walton Goggins-) sucede unos doce años después de la finalización de la guerra de Secesión que acabó en 1865 y que abolió la esclavitud al extender a todos los Estados Unidos la  Proclamación de Emancipación dictada por Abraham Lincoln en 1863. Pues bien la balacera que en definitiva es esta película tiene en su trasfondo mucho que ver con la persistencia de dos clases de seres humanos en el País surgido de la guerra civil. Naturalmente aunque esta subsistencia de la mentalidad esclavista podría ser más que comprensible a sólo diez o doce años de esta promulgación, Tarantino lo que quiere hacernos ver, como ya hiciera en su anterior creación "Django desencadenado" es que aunque hayan transcurrido 150 años la sociedad americana sigue aún manteniendo muchos resabios discriminadores.

3. Humor
Los diálogos que mantenían en "Pulp fiction" los dos asesinos que encarnaban Samuel L. Jackson y John Travolta escondían humor y crítica a partes iguales. Pues bien no he visto este tándem debidamente representado en esta producción. Lo único que he visto es un juego con el espectador (sí, quizás, aquí podría esconderse algo de humor) al que ofrece la contemplación de una adaptación personalísima de una novela negra estilo "Diez negritos" de Agatha Christie (en un local cerrado hay muertes y uno de los asistentes tiene que ser el asesino) en el marco del oeste americano. Aunque quizás, también juegue con nosotros al presentarnos, en definitiva, una historia ya contada por él pero presentada de otra manera. A "Django desencadenado" ya me he referido, ahora estoy pensando en "Malditos bastardos" donde la violencia circula en la dirección aliados buenos hacia nazis malos, y aquí, en "Los odiosos ocho", es lo mismo aunque variando los sujetos que la ejercen que son buenos anti esclavistas versus malos no abolicionistas. Y como en este mundo no hay nada del todo blanco ni negro, la duda de dónde estoy situado o de adónde debo colocarme está presente a lo largo de todo el film.


"La chica danesa"

Ningún parecido entre la historia que se presenta en esta película y la anterior de Tarantino. Diríase que son como el agua y el aceite, totalmente diferentes. Mientras que en Tarantino prima la violencia a la que denuncia con una estética hiperbólica gore, en "The danish girl" lo que hay es amor, dulzura, ternura..., nada de violencia externa..., a lo más, y esto sí, bastante, sufrimiento interno y personal.

Tom Hooper es un director más joven que Tarantino y ha dirigido películas en un estilo más tradicional. Suyas son entre otras, "Los miserables" (año 2012) con la que obtuvo 3 óscars en la edición 2012: mejor actriz de reparto (Hathaway), maquillaje y sonido; esta película estaba interpretada en los papeles estelares por Hugh Jackman, Russell Crowe y Anne Hathaway. Su otro gran éxito, anterior a "Los miserables", fue "El discurso del rey" (año 2010) con una magnífica interpretación de Colin Firth que le valió el Óscar al mejor actor y a la mejor película en la edición del año 2011. 



Tom Hooper rueda en esta ocasión, como ya hiciera en "Los miserables", la adaptación a la pantalla de una novela. La novela es "The danish girl" del escritor, editor y profesor universitario estadounidense, David Ebershoff, que la escribió el año 2000. Hooper dice que cuando en 2008 leyó el guión que le ofrecieron rodar pensó que iba a ser muy difícil conseguir la financiación para filmar una historia de transexualidad. Pero lo que son las cosas, la velocidad a la que marcha el mundo en el momento actual ha hecho que hoy el cambio de sexo sea un tema candente pues hay casos sonados de cambio de sexo y es asunto que ya no asusta a nadie.

"La chica danesa" es una gran historia de amor. Un joven matrimonio de pintores formado por Gerda Gottlieb (Alicia Vikander), pintora exitosa, y Einar Mogens Wegener (Eddie Redmayne), pintor de un solo cuadro pues siempre está pintando meticulosamente el mismo paisaje disfrutan de su juventud y del éxito de Gerda viajando por Italia y Francia asentándose en 1912 en París donde está en plena eclosión del art nouveau y los cuadros de tema erótico de Gerda gozan de una gran aceptación.
En este clima de excitación y de modernidad muy distinto al de Dinamarca, nación más pacata y reprimida, Einar comienza a sentirse cada vez más como mujer. Es una fuerte lucha interior la que sostiene consigo mismo pues en su matrimonio con Gerda él-ella se siente a gusto. Por su parte Gerda comienza a detectar comportamientos extraños en su marido que sobrepasan el afán de provocación propio de las vanguardias artísticas de ese momento. Por ello se separan y Einar se traviste definitivamente de mujer pues es como mejor se siente. Es una mujer en un cuerpo de hombre y no sabe qué hacer. Gerda que lo ama de manera absoluta lo acepta tal como es y decide ayudarle. La ayuda consistirá en procurarle el nombre de un médico de Berlín que se presta a realizarle una operación de cambio de sexo, y a acompañarle en su difícil recuperación y en sus recaidas médicas. Su amor hacia Lili Elbe, que es el nombre que Einar adoptará es total. Gerda y Lili vienen a poner sobre el tapete que reducir el amor sólo a sexo, sólo a lo físico, es empobrecedor por demás.

El actor que da vida Lili Elbe es Eddie Redmayne que en 2015 ganó el Óscar a mejor actor por su formidable interpretación del físico Stephen Hawkings en "La teoría del todo" (2014). Es curioso observar que en ambos films el actor se somete a una evolución de su físico y las dos evoluciones, la propia de la enfermedad degenerativa ELA (esclerosis lateral amiotrófica) que padece el científico y la de hombre a mujer -de Eynar a Lili- que realiza en "la chica danesa" las supera con una nota de diez. ¡Magnífica actuación de Redmayne que demuestra en estas dos películas el maravilloso actor que es!

Rooney Mara (Carol), Alicia Vikander (La chica danesa),
 Jennifer Jason Leigh (Los odiosos ocho),
Kate Winslet (Steve Jobs) y Rachel McAdams (Spotlight)
Y no hay que dejar de lado a la bellísima esposa de Einar y magnífica amiga de Lili, Gerda, que representa con idéntica nota de sobresaliente la sueca Alicia Vikander quien por este papel ya se ha alzado con el Globo de Oro y podría hacerlo también en los Óscar. La actriz de sólo 27 años se dio a conocer en el film "Ana Karenina"en el papel de Kitty, la esposa de Konstantin Levin, un aristócrata ruso introductor de reformas agrarias y partidario de la abolición de la servidumbre para así mejorar la producción agrícola [se puede leer la reseña que en su día hice de esta película de Joe Wright, pinchando aquí]. El papel que realiza en "La chica danesa" era muy difícil pues rompe con lo habitualmente admitido en las relaciones humanas heterosexuales. Gerda, su personaje, se sacrifica a sí misma amorosamente para conseguir que su amor sea feliz, ¿existe mayor demostración de entrega amorosa? Mientras veía la película y sobre todo ahora escribiendo sobre ella pienso que Gerda respecto a Einar se entrega con el desinterés propio de una madre; para ella su antiguo marido, Einar, es el hijo que no han tenido y por hacer feliz a un hijo una madre hace lo que sea preciso, incluso sacrificarse por amor.

No sé cómo quedarán estos dos filmes en los Óscar. En mi opinión "The danish girl" se merece mucho, pero quizás la castiguen por su realización tradicional y porque Hooper se llevó premios en ediciones no muy lejanas; en cuanto a Tarantino, su peso es muy fuerte en la profesión aunque sus manifestaciones políticas le pueden dar más de un disgusto -(ya sus opiniones sobre Donald Trump y la denuncia de la brutalidad policial con la población de color le han ocasionando problemas en la distribución de sus películas)- pues en Hollywood los conservadores pesan mucho. 'En fin, on verra', que dicen los franceses.

¿Qué opináis vosotros? ¿Habéis visto alguna de ellas?