El segundo finde del mes de octubre lo he pasado en una simpática Casa rural
del no menos simpático -¡y bonito!- pueblo de Polop de la Marina en la
provincia de Alicante. Siempre suelo llevarme lectura a mis viajes, pero hete
aquí que por las prisas o no sé por qué en
esta ocasión la olvidé por completo. Menos mal que Lola, la casera, tenía en su
coqueto hospedaje una bien nutrida librería que acogía entre otras colecciones
ya antiguas la de no menor antigüedad el “Club
del misterio”, auténtico ejemplo de la edición pulp en castellano. Me regaló un número: el 57.
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| El nº 57 de la colección de Bruguera despiezado. |
Las novelas de detectives y negras que se agrupan bajo el
rótulo de la susodicha colección contienen todas las características de lo pulp: papel basto y barato procedente de
la pulpa (‘pulp’) de la celulosa sin refinar; ilustraciones en algunas de sus
páginas; periodicidad semanal, quincenal o como mucho mensual; personajes muy
simples y con características muy sencillas que sirven para adscribirlos con
rapidez y sin temor a equivocarse al grupo de “buenos” y/o “malos”; dirigido a
un público considerado menor en cuanto a sus exigencias intelectuales: Jóvenes,
en especial las de tema bélico, y en otro momento de nuestra historia, mujeres
(las de tema romántico); y por último, dirigidas a un sector social con escasos
recursos económicos, de ahí el bajo precio del producto.
